Remember me [Privado:Sloan Verne]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Trémulo Artorias el Mar Jun 14, 2016 7:27 pm



– Segunda Guerra Mundial –


Flash Black

¿Cuántas veces has despertado en estas décadas? ¿Cuántas personas han muerto mientras blandías tu espada? En esta ocasión tu nombre fue pronunciado nuevamente en la penumbra de una oscuridad infinita, los repiqueteos de un piano parecen buscar atraer tu atención hasta que abrieras las cuencas ocultas debajo de esos parpados, el hermoso azul se refleja en tus ojos mientras sientes poblarte de ese nuevo aire, una vez que eres erguido ante el nuevo mundo reconoces los aromas que atraen la paz, era el momento de robarles el equilibrio, tan renombrada guerra resonaba por todas las bocas de las personas, una sociedad que se corrompe una tras otra por la avaricia, por las ganas de extender sus dominios cual muertos vivientes encarnando sus dedos en el corazón ajeno, ¿Tan grande era la avaricia de esos seres? Jamás comprendiste las actitudes humanas, no naciste con esa esencia de entenderles pero si llevabas los deseos de miles de hombres y mujeres, no eras un “ser” eras la misma guerra que pululaba desde la sangre de cada individuo hasta nutrirte por completo; La primera fase de la guerra estaba iniciando, te encargabas de sobrellevar las muertes contrarías y para ello te hiciste pasar como un soldado, el mermar al enemigo desde el centro demostraba la capacidad estratégica de un solo hombre, el no implicar a tus soldados o a tu tropa indicaba madurez  algo que le faltaba en gran conglomerado a esos hombres de países potenciales.

”Nadie tuvo tiempo de prepararse, simplemente la guerra llego para devorar a todo el mundo. No importa si tus intensiones eran buenas o malas, al final él te condenaría con su espada”

Primera fase, te inmiscuiste en Londres con el objetivo de derrocar aquella fuerza potente que estaba culminando el mayor atisbo de pecado, la soberbia, la envidia e inclusive la lujuria regían sus cimientos. En la primera incursión los Alemanes dirigirían sus bombas en East End, era claramente que el daño que sufriría sería compuesta por más de 300 bombardeos al igual que las escoltas de más de 700, muchas de estas fueron directas al muelle buscando crear la colisión peligrosa del transporte, muchos heridos, muchos muertos… estabas seguro de que tu hermana “La muerte” estaría en su apogeo en esos momentos. Formaste parte de las brigadas británicas sin embargo los humanos eran demasiado débiles para estos combates, tan frágiles cual fuego perdiendo el oxígeno que le daba vitalidad; en medio del ataque diste pie a una de tus movimientos, se dice que en ocasiones se debe sacrificar subsidios fue en ese momento que otorgaste La barrera de fuego, la posibilidad de crear una fuerza mayor fue lo que les entregaste, eras simplemente “guerra” aquellos conflictos te alimentaban pero también formabas parte de esto, tomabas un papel fuera de serie pero generabas tales influencias, una vez que esa gran barrera se atisbo provocando que los contrincantes se volvieran aprensivos es que cayeron más bombas pero sus soldados siguieron aguerridos, moviendo  y blandiendo sus armas.

”Escuchas sus gritos de guerra, su garganta se rompe, sus emociones se tensan. Todo esto lo evoca tu presencia, tu indulgencia.”

En noviembre los alemanes habían lanzado más de 13.000 toneladas de alto explosivo, un millón de bombas incendiarías, con unas pérdidas menores del 1%. Londres estaba muriendo, deteriorándose. En esa noche donde el frió estaba calando los huesos de los soldados que  aún permanecían las guerrillas. Mientras unos se escondían detrás de los escombros disparando otros estaban al frente, permaneciste pegado en aquel edificio pecho abajo con la metralla, esperabas el acercamiento de los primeros soldados – Planta las bombas en la sección A1, B2 y D3 – Esos hombres te hacían caso, después de todo era imposible que murieras y hasta ahora cada una de tus palabras eran verídicas. El primer soldado que visualizaste al cruce de la calle en escombros fue que comenzaste el fuego por aire, disminuirías gran cantidad en un ramo de 3 metros a 4 para después concentrarte en los que lograban salir salvos de ese ataque…

”Guerra se une no por prioridades, no por quien ha usado su nombre en el convenio de paz o depravación. Guerra se une para devorar el equilibrio, para renacer de lo infame al nuevo mundo”



Última edición por Trémulo Artorias el Dom Jun 19, 2016 6:42 am, editado 1 vez
Trémulo Artorias
avatar
Jinete

Activo
Bisexual.
Shinigami

Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Invitado el Jue Jun 16, 2016 1:33 am

Happy children
WE ARE THE BEAST WHO CRY
Para los pocos hombres que seguían con algo de cordura en sus cabezas la imagen que llegaba a sus retinas era atroz, no había clemencia para niños o ancianos, ni piedad para los jóvenes soldados que luchaban contra aquellos que buscaba invadir su país, pero sobre todo tampoco existía esa misma lastima cuando se trataba de los mismos soldados con los cuales se suponía que trabajaba, su orden había sido sencilla e iba a cumplirla sin importar quienes se interrumpieran en su camino. A pesar del baño de sangre en donde ambas espadas se cernían a los cuerpo para arrancarles sus últimos suspiros, tras ella quien llevaba a cabo aquella matanza era seguida muy de cerca por un pequeño que parecía muy ajeno a lo que se suscita quizás porque aun para la corta edad de la criatura aquel tipo de actos eran tan naturales como respirar, los ojos claros del niño veían con extrema curiosidad los pedazos que quedaban tras el camino del soldado, aquellos cuerpos abiertos al ambiente, la sangre bañaba las calles, los gritos y llantos era lo único que se escuchaba y aun así, entre toda esa desesperación los únicos que parecían caminar sobre los desmembrados habitantes eran ellos dos, aquel niño que no parecía contar con más de cinco años y el soldado bañado en el vitae coagulado de los inocentes, aun así la expresión de su rostro no se acercaba a lo que cualquiera esperaría de un ¨monstruo¨ incapaz de sentir una mínima pisca de pena, tan solo prevalecía el gesto sereno e impasible acompañado por aquellos ojos rojos brillando entre el vaho de los edificios y restos.

Los pequeños pies se movían ágilmente tras el demonio y tan pronto como este se detuvo al no encontrar ningún otro bastardo desvalido por Dios la pequeña mano se sujetó firme al pantalón oscuro, el pequeño llevo su puño a su boca, succionando sus nudillos mientras aquellos grandes ojos brillantes y claros continuaban recorriendo la ciudad, tras ellos manteniendo incluso una distancia segura se encontraba el batallón de hombres que tan solo podia limitarse a observar y seguirlos, la idea de interponerse entre esas espadas que habían probado la sangre de enemigos y compañeros provocaba en más de alguna una sensatez increíble, sabían que estaban destinados a morir pero no por esas manos, podía respirarse la tensión que provocaba le presencia de ambas criaturas y quizás en otros el miedo.

[ . . . ]

El frío se calaba por los huesos, los hombres que ahora le rodeaban parecían no encontrarse conforme con aquel atroz clima, sin embargo el trabajo no había finalizado, no al menos que su superior se lo ordenara, como siempre el demonio a pesar de ser un rango menor iba delante de la tropa que se movilizaba por las calles destruidas y buscaban cabida entre los edificios derribados, la muerte se sentía y el aroma de la carne empezaba a llegar a su nariz, de vez en cuando sus ojos intentaban seguir los pasos del pequeño curioso y que rápidamente sin necesidad de una sola palabra el infante regresaba a toda prisa a su lado, aun muchos no creían lo que sus ojos veían, un niño en medio de una guerra atroz como esa pero justo antes de desembarcar ya habían sido advertidos de no provocarlo a él y a su compañero, siendo más de una vez testigos de lo que les ocurrirá si esos ojos ardientes de odio se posaban en sus frágiles existencias, pues el soldado no temía enfrentarse con otros de su rama, inferior o superior a él. Mientras avanzaba la calle se volvía más y más estrecha, la noche le entregaba una gran ventaja a ambas criaturas, no tenían la necesidad de alejarse de su grupo de apoyo para poder barrer las calles, la oscuridad se movía a la voluntad de ambos, una oscuridad que como serpientes se ondeaban hasta el sitio más recóndito, entre los edificios, sumergiendo los cadáveres bajo su negrura pero aún eran jóvenes y apenas aprendían a convivir con la repulsiva carne en la que habitaban.

El demonio detuvo su paso varios metros antes de llegar a aquel punto cerrado, algo se agitaba dentro de su cuerpo, algo le obligaba a no continuar su camino, ese algo actuaba como una alarma. Su mano tomo de la nuca al niño y lo levanto bruscamente, el pequeño grupo de veinte hombres se habían detenido igualmente y se veían entre ellos curiosos por lo que hacía. Hubo un pequeño intercambio de palabras en una lengua tosca e irreconocible para los hombres, el pequeño que agachaba su cabeza había inflado sus mejillas para asentir ante las extrañas palabras del demonio que recorrió con su mirada aquella sección, mientras las sombras continuaba ondeando pudo percatarse de lo que se esperaba más adelante, los explosivos habían sido posicionados en los puntos más débiles de los edificios que maltrechos aún se mantenían en píe, eso significaba que el grupo adversario no estaría demasiado lejos. Cuando dio un paso hacia el grupo de varones, estos se posicionaron firmes viendo como aquel cuerpo muñido de apenas un metro sesenta de altura se plantaba con la firmeza de un mástil frente a ellos— Esperaran aquí, mantengan sus armas listas. Al primer disparo que oigan, avancen.

La voz que salía de esa garganta era clara y profunda. Pronto los hombres prepararon sus armas, por ahora no veía la necesidad de utilizar las armas más pesadas, pero no por ello las dejaría de lado, giro sobre su hombre y con un gesto de su cabeza vio como el niño corría entre los escombros, el demonio sin embargo tomo una dirección diferente, tomando con firmeza los sables se impulsó por sobre los edificios, no se veía a si misma como un estratega pero quizás esos hombres esperaban un ataque frontal y hombres armados hasta los dientes con metralletas y lanza misiles, dispuestos a derramar su sangre… pero seguramente ver a un inocente niño, desvalido y solo era algo inimaginable. Pensarían que usar a un niño de carnada era cruel y bajo pero esa tierna criatura era tan capaz como cientos de hombres.

Aquel cuerpo se movía veloz, rodeando a través de callejones a varios kilómetros para no despertar sospecha de su presencia mientras el pequeño le ayudaría a mantener esas cabecitas ocupadas, entre el pesado polvo el infante fue acercándose, soltando alaridos y llantos, clamando por alguien que lo ayudara, chillando por la madre que había perdido y él padre que jamás vería de nuevo soltando grandes lagrimas que enrojecían sus mejillas mientras la suciedad se pegaba a la piel blanca y lechosa, esas pequeñas manos se aferraban a un peluche de oso que había encontrado en su camino, era el accesorio perfecto para aquel show que estaba entregando, se veía tan vulnerable y débil, sabía que los hombres ingleses rectos como ellos solos no podrían resistirse a la imagen tan deprimente, ya con sus corazones acongojados por la destrucción que arrasaba su país.

¡Alto! .—Muy en contra de la orden de su superior, este alzo su voz antes de que detonaran los explosivos— Es solo un niño .—Aquel varón hablaba con la voz aliviada y aunque sus compañeros en repetidas ocasiones le ordenaron a no salir de su lugar lo que él creía un acto de generosidad iba a ser un acción que no solo lo llevaría a perder la vida, si no delatar el sitio donde se habían atrincherado como animales asustados, cuando el soldado salio de entre los escombros para sujetar al pequeño no llego demasiado lejos, pues como buen cazador aquel infante levanto toda la oscuridad que rodeaba el cerrado espacio, donde azotaron sin piedad alguna a los hombres, destrozándolos y partiéndolos como simples cerillos a la fuerza de una tormenta. Cuando los primeros disparos se escucharon el demonio emergió del edificio más cercano lanzándose contra aquellos que habían salido del resguardo, los cortes eran preciosos, solo entre las dos criaturas se podía provocar un baño de sangre, una matanza digna de los más grandes verdugos. El sable con una facilidad inmensa cortaba esos cuerpos como un cuchillo caliente a través de la mantequilla y su brutalidad llegaba a un punto en que si sus manos estaban ocupada, utilizaba sus dientes para abrir aquellas gargantas y entre mordiscos feroces convertirlas en flores carnosas.

Su boca se encargó de cada musculo, percibiendo aquel paladar llenarse del líquido que no evito tragar, el infante al ver finalmente a la mujer, corrió dentro de los edificios lejos de las balas y de aquellos que luchaban contra la fémina, era su turno de encargarse de los explosivos, esperando pacientemente pues a lo lejos se escuchaba la marcha de los hombres acercándose sin temor a morir a lo que para algunos seria su tumba.

Gira, gira, gira.
Sin un rostro, gira en la espiral.
Da vueltas porque incluso ahora seguiré moviéndome...

@kreatur


Última edición por Sloan Verne Kaiser el Lun Jul 04, 2016 8:23 pm, editado 1 vez
Invitado
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Trémulo Artorias el Lun Jun 20, 2016 12:27 am



”Él ha nacido.”

La destrucción, los deseos efímeros por alcanzar un poder que siempre se ha mantenido en la tierra, las malas decisiones tomadas por hombres y mujeres que sucumbieron ante la necesidad de querer llegar a igualar el poder de dios sin temer  a lo que esto causaría. Los gritos junto con las lágrimas terminaron por hacer nacer de  la tierra lo que tanto deberían temer, tu nacimiento no fue como el de los seres humanos ya que a diferencia de ellos no fuiste creado con barro ni por una costilla de tu progenitor, naciste de todo ese cumulo de un odio desesperado, eras simplemente un deseo prolongado por los años que te quedaban de vida. En medio de esa guerra aquellos  soldados que deseaban fervientemente establecer la guerra enriquecían tu presencia, estabas dispuesto a disparar sin discreción alguna, tu cuenca azulina estaba atravesando aquel rubro que te permitía visualizar a una distancia pero a medida que estabas dispuesto a presionar el  gatillo algo sucedió, las bombas no sonaron en ningún momento algo que evoco en ti una sensación sublime, te levantaste con fuerza mirando a los flancos que habías designado para percatarte de su seguridad, bajaban la guardia ante el rostro de un niño, un infante de cabellera rubia y de grandes ojos cual luna preciosa encima del claro, crujiste los dientes  ya no había como detener aquella escena, esperaste lo que pasaría a continuación, si, la muerte segura de tus soldados. A tus espaldas algunos de tus francotiradores mencionaron que debían hacer por lo tanto indicaste – No apunten al niño, es tan solo una carnada. La verdadera arma se encuentra viniendo. – Ellos hicieron caso, en el instante en que un soldado apareció atacando con fiereza fue que lo identificaste, su aroma, su silueta indicaba que no era un varón – Es una mujer, tiene mayor fuerza que ustedes. Lo que harán ahora es ocuparse de los soldados que se encuentran a su cuidado. Repito, atacarán a la guardia trasera y activen las bombas, no se preocupen por mí –  Eso fue lo que hicieron, activaron las bombas en esos momentos sin importarles nada en esos instantes, tus pasos fueron rápidos entre los escombros al momento que escuchabas los gritos desgarradores de sufrimiento al ser heridos, claramente les estaban arrancando la vida de entre sus dedos – Un general sabio se encarga de abastecer al enemigo – Estabas llegando cerca de la cacería que había iniciado, pronto comenzarías a pelear cara a cara.

”Esos ojos no poseen vida, están cubiertos por el sabor de la guerra, por el duelo, por el sacrificio. Esos ojos ya no ven nada más que sangre derramarse”

Tú eras guerra, aquel que los veía luchar y morir, has estado del lado de distintas  oposiciones pero con la insistencia de los mismos adjetivos como “justicia”, “libertad”, pero ¿Para quién era esa libertad o justicia? Los humanos no tenían en claro ni lo que deseaban.  Una vez que condujiste ese cuerpo violento a la cercanía de aquella mujer que estaba propagando la pelea fue que notaste su expresión, un alma llena de guerra como la tuya,  un cuervo solitario que decidió olvidarse así mismo, seguir ordenes por imponencias ajenas – Así que tú eres ella – Muchos años atrás cuando fuiste llamado conociste a un hombre quien decía haber  logrado crear al soldado perfecto, que tenía en sus manos el poder de hacer  más de un destrozo la psicología de un niño, será aquella mujer ¿parte de ese trabajo?, detuviste tus  pasos sintiendo como la tierra que cargaban tus suelas descendieron, colocaste el arma en tu espalda mientras sacabas esa espada otorgada por el señor -  Un alma que ha peleado por muchos años es necesario que descanse – El filo choco contra el suelo haciendo el sonido escultural del metal rozar, el hombre de antaño se llamaba Benjamín, un claro ejemplo de odio, un pecado absoluto que regía sus venas, tu memoria se remontó a esos años viejos trayendo consigo una frase que dado el momento escuchaste de sus labios, solía usarla para controlar a sus “infantes” -  Serás tú aquel soldado que fue controlado por su placer y reverencia a tu país – Estabas seguro, mirando a los ojos a aquella bestia de hermoso cuerpo hablaste, la gran voz gruesa de tu boca proclamo ”¿Y tú quién eres? Pregunto el orgulloso señor, ¿Para hacerte tales reverencias? – No lo continuaste por que la siguiente palabrería ella tendría que responderla, si contestaba a ese fragmento de frase  podrías controlarla, estabas arriesgándote así como también deseabas salvarla de la oscuridad, de esos salones grotescos donde las lágrimas no son escuchadas y los gritos silenciados.

”La sangre correrá  y se manchará el santuario de lo que alguna vez fue llamado Paz”


Trémulo Artorias
avatar
Jinete

Activo
Bisexual.
Shinigami

Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 04, 2016 7:33 pm

Yes, now the rains weep o'er his hal
A N D   N O T   A   S O U L   T O   H E A R
Comparar sus impulsos como el simple deseo de la matanza era muy errado, su característica jamás fue la de ser una criatura ansiosa por el sabor de la sangre y el aroma de la muerte, pero ¿podía ir en contra de todo por lo que su ser había sido moldeado?. Explicarlo no era sencillo aunque no se le podía pedir a un huracán frenar su furia por las almas desamparadas en su camino. Desgraciadamente el sacrificio de personas era algo tan natural en su vida (si es que su existencia podía ser considerada de esa forma, aun cuando se tratara una bazofia creada por manos avariciosas y mentes rapaces) el aniquilamiento formaba parte de esa cotidianidad… desmembrar, descuartizar, destrozar a cada niño y recién nacido, cada anciano o joven; cada hombre y cada mujer. Para el soldado solo eran obstáculos, carne para picar –no era capaz de verlos como menos que eso– era difícil apreciar algo como la vida cuando nunca se le fue enseñada, poco afecto podía entregarle a aquello que no conocía, cada ser era prescindible y quienes le rodeaban no se volverían más importantes que una piedra en su andanza, estorbos menores a los ya corriodos edificios.

Porque su orden era clara debía de limpiar el camino de cualquiera que no sirviera a la causa. Las espadas de caballería se movían fluidamente aun con el constante baño de sangre, dejaba a relucir la habilidad inculcada por años y severos entrenamientos en donde un error traía consecuencias dolorosas, castigos crueles porque como arma la precisión era un pensamiento constante que movía sus músculos a través de la carne enemiga, arrancando cada ultimo suspiros y pensamiento.

No había encontrado todavía a alguna criatura sobrenatural entre las filas, quizás eran más listas al no inmiscuirse en aquella pelea que carecía de un propósito verdadero, seguramente no se desvivían por los caprichos humanos y pensaba que, luchar contra objetivos que eran fáciles de derrotar no era una verdadera prueba (como había escuchado mencionar una ocasión) al parecer solo estaban jugando a ver qué tan lejos podía llegar una criatura como ella, hasta qué punto eran capaces de avanzar antes de toparse contra un verdadero enemigo que le obligara a utilizar cada una de sus habilidades o bien eso suponía ya que la mayoría nunca lograba alcanzar los objetivos, morían incluso antes de servir para algo.

Bajo sus pies el cuerpo se sacudía dando sus últimos espasmos de vida, el filo perforo su corazón y la presión se liberaba a borbotones de sangre a través del agujero que se había creado en el pecho del hombre, no era su placer hacerlos sufrir por lo que en un nuevo corte decidió terminar con la miseria de una muerte inevitable, ahora la espada atravesaba el cráneo en un golpe certero, la tierra era bañada por la sangre de nuevo, alimentándola. El fuego fatuo de esos ojos carmín se concentró en el invitado—¿Ella?.—El demonio no entendió ese tipo de señalizaciones, aunque su sexo era femenino jamás fue tratada como tal ni siquiera su educación fue de una mujer, era más sencillo tratarla como algo, una cosa, como un objeto y siendo joven esa fue la base para verse a sí misma. Giro sobre su talón derecho, la pesada bota salpico algo de sangre y pronto el filo de las espadas cambio de posición en un claro gesto de combate, la presencia de aquel hombre provoco en su cuerpo un cosquilleo agudo que despertaba sus sentidos y aunque el dialogo era constante del mullido soldado tan solo se podía apreciar el silencio, no sabía de países, ni de naciones no le importaban los hombres buenos o malos, carecía del sentido de pertenencia.

Bajo sus pies sintió el temblor de aquella arma siendo clavada en el suelo, el rugido del metal solo podo ser comparado a los estridentes gritos de guerra y la ráfaga de proyectiles que volaban justo sobre sus cabezas.

Aunque el acercamiento de aquel cuerpo fornido era inminente, el soldado se mantuvo firma aunque su gesto no era mayor que la simple indiferencia, veía esos labios moverse pero las siguientes palabras la desentendieron de todo el caos que le rodeaba. Su cuerpo se paralizo como si una fuerza mayor a ella la controlara y el ruido se volvió un grito intenso que domino su mente, pero quien las pronunciaba no era su señor, algo que logro impregnarse en una confusión absoluta, gruñido que se liberó de su garganta fue el de una bestia acorralada contra sus instintos y de pronto su pérfido hizo amago de presencia dándole el vigor para levantar su espada y soltar contra ese rostro cercano, arremetiendo contra la carne, la arista destrozo el lado izquierdo de la faz de su rival aunque tan pronto como hizo eso, los ojos rojos se perdieron en la lejanía y su cuerpo agitado, esas palabras continuaban perforando sus tímpanos, la imperante necesidad crecía en su cabeza—Solo un gato de diferente pelaje, esa es la única verdad que conozco…—sin voluntad, sin el ardor de la anarquía, sin un alma deseosa era nada más que utensilio, porque al acero poco le importaba a quien servía y en que llama era blandido.

Sus brazos cayeron sujetando firme ambos sables y pronto cruzo las puntas escuchando el leve golpe del metal, su cabeza se agacho y su rodilla derecha se apoyo sobre el suelo—Soldado número cero, listo para proceder.

las armas vibraran ante el clamor de la batalla.

@kreatur
Invitado
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Trémulo Artorias el Lun Jul 11, 2016 3:08 am

The art of war
El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.

”Ellos perdieron a su aliento hace un mes…”

Aquellos que no tienen la fuerza para seguir de pie han dejado caer sus armas, aquellas personas que tratan de recordar por medio de fotografías a las personas que perdieron, nada ha cambiado. Todo sigue igual, sigue siendo un desastre. El cielo podrá llorar en estos momentos, dios podría desplegar sus lágrimas en esas tierras ya que después de todo el poder que osa tener no es capaz de controlar sus creaciones, no es capaz de llamarlas por su nombre ni mucho menos hacerles ver sus errores, el mismo creador dio un paso en falso al montar la escena, al querer decorar su mundo con los seres humanos, eres consciente que sin eso, sin su existencia elemental de ellos tu nunca hubieras nacido, nunca hubieras dado el comienzo a las cosas que cambiaron de repente, no serías ese sueño miserable que tanto pidieron en esa noche donde todo se desmoronaba, pero muy a pesar de ser un enviado de dios conocías tu posición, conocías la sensación desesperante que llevo a que los humanos tuvieran que engendrarte, removiste la sensación de sed de sangre, de soledad, de miedo, de temor inminente, ellos clamaron tu nombre y habías llegado. Un deseo sublime que terminó por convertirse en una condena lenta. Cuando se acorrala a la presa esta suele dejar ir como su mejor estrategia al momento en el que se siente presionado, el blandir la espada llevo a que una parte de tu rostro sufriera ese percance, la sangre broto de aquel parpado mientras dignamente observaste el inclinar frágil de aquella mujer soldado – Soldado Cero, está claro que no somos dueños de los destinos que se nos han condenado, en ningún momento tomamos las manos para partir de ellas al evento terrible que se cierne ahora en estas tierras – Miraste aquella posición que tomaba, como si se rindiera a aquellas palabras en tan solo segundos, como si bastará una simple palabra para hacerle ceder.

”¿Será el creador o el destructor?”

Tus manos fueron directamente a aquella cabeza, a pesar de que la sangre rodaba entre tus cuencas no dejaste de guiarte hacía ella, deslizando tus dedos en sus cabellos fue que pronunciaste – Te mostraré lo que tanto gritan – Al ser nacido de esos pensamientos, al ser un ser que se vio en la obligación de emerger y engendrarse con sus palabras tendrías que escuchar sus lamentaciones día con día, muy a pesar de que la tierra rojiza resuene las personas recuerdan las tragedias, no importa que tan cruel sea el señor que domina ahora, es imposible saber si es el destructor o el salvador que está condenando el mundo a la ceniza por la misma voluntad de los humanos pero sin importar lo que esto rugiera transmitiste las palabras, en tu mente son reconocidos como gritos desastrosos de hombres y mujeres, llantos desgarradores que gritan con furia el impartir la guerra, el retorcerse en el mismo yugo de dolor hasta condenarlos, cada vez aumentan las palabras condenadas. ¿Cuánto eres capaz de soportar? ¿Cuándo podrás el escuchar una tras otra las mismas voces? ¿Cuánto tardaría en desvanecerse? – Escucha sus lamentos, soldado. Ha llegado el momento de mover las verdaderas piezas, de condecorar la verdadera guerra que se presenta – Hundiste mejor tus dedos, dejarías experimentar cada una de las emociones. El dolor, el miedo, la tristeza, el cinismo, la locura… eso eras y mucho más. La guerra sufre, la guerra es fría, la guerra también muere de locura.

”Nadie olvidará las tragedias”

Las espadas se están agitando, están deseosas de volver a la verdadera realidad. Los muros caerán en esta ocasión, se mermarán desde el centro, cada vez más, cada vez más profundo llegarán tus palabras – Soldado, liberaremos tu vida y también terminaremos con esta masacre – Acabarías con esa hipnosis, alejando tus manos de aquellos cabellos fue que tomaste la espada con la diestra para impulsar el filo a levantar el mentón – Llego el momento, pelea. Mi demonio rojo – Pediste, serias un hombre cortes que ha desmoronado más de mil razones – Acabemos con ese trance, acabemos con esta frivolidad – Al levantarle lograbas mirar esas cuencas, te mordiste la lengua para dejar caer unas gotas de tu sangre en sus labios. Quien bebe de ti verá el arder de tu mirada, el arder de tu cuerpo y la sabia condena de arrebatar la paz ante lo hombres que dominan la tierra de dios.

@kreatur

Trémulo Artorias
avatar
Jinete

Activo
Bisexual.
Shinigami

Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Invitado el Vie Jul 22, 2016 9:10 pm

▪ ▪ ▪

Su vista se había plantado en el suelo, en la tierra por donde la sangre fluía, donde los cuerpos se pudrían bajo el calor de las llamas que azotaban la ciudad, el Estigia alimentaba sus olas con las pobres almas perdidas, con aquellos que nunca habían comenzado sus vidas y los difuntos que habían muerto de forma precoz bajo su espada y las lluvias de las armas, no había tregua ahí, el silencio era consumido por el ruido de los cañones y la bombas que caían de lo alto de las nubes y bañaban de fuego la metrópolis, quemando a cualquier desafortunado hasta volveros cenizas, hasta que sus cuerpos se convertían en polvo… no sentía lastima por esas almas, ni pena. Solo en raras ocasiones los animales eran capaces de reconocerse a sí mismo de cuestionar su existencia, quizás como mucho cuando aún no había perdido la fuerza de su ser, quizás solo en ese momento logro cuestionarse alguna cosa, mínima pero existente, era extraño un mundo que no comprendía pero no tenía motivos para hacerlo ¿de qué le serviría a ella entender algo desconocido?, solo era consciente de la familiaridad de una cosa y esa era el peso que cargaban esas manos, el sonido del filo de sus armas al romper el viento, la sangre que manaba de los cuerpos que se abrían frente a sus ojos. Era más simple vivir por instinto a través de un automatismo atroz donde todo era reducido a un reflejo estimativo, usualmente la gente habla de que los perros solo son capaces de vivir en el presente pues no pueden pensar en el futuro y su pasado no es algo que domine sus sueños, no era distinta a un perro que solo podía existir en el momento donde sus pensamientos solo estaban en el ahora, vivía por segundo pero sin soñar en un futuro donde fuera parte de ese mundo pues no era ese su propósito.

Su posición no había cambiado, no sentía la fatiga de su cuerpo, ni el dolor en sus huesos, ni escuchaba el ruido del mundo que la rodeaba y solo era capaz de entender esa voz ronca, como buen perro mantuvo su cabeza agachada ante la cercana del ejecutor del pacto, solo hubo algo diferente percibió como esos dedos gruesos se cernían contra su cabeza y esos ojos inicuos se levantaron para verlo el cabello de un corte masculino que enmarcaba más ese estado ambiguo de su cuerpo (debido a la apariencia más hercúlea que otras féminas)  apenas le permitió observar con claridad al hombre. El dolor se hizo de su cuerpo, un ardor que quemaba su piel por culpa de esas manos pero ya había experimentado con dolores peores, solo logro que esa curiosidad la obligara a parpadear, prensando las largas pestañas negras.

Y percibió un golpe, ese poderoso impacto de las voces que llenaron su cabeza con un intenso ruido, gritos, lamentos, maldiciones; llantos…era abrumador tanto que percibió la insuficiencia en sus pulmones  y como su boca intento por todos los medios tomar el aire necesario, pero pronto en su garganta quedo atrapado un quejo cuando esos dedos se enterraron hiriendo más su piel, pero no era por eso…el dolor físico era algo natural, algo que conocía pero las voces que se lamentaba, todas a las vez como una gigantesco oleaje de agua arrastraba su mente a lo profundo era la primera vez que sentía…desesperación, una ansiedad que atacaba su pecho, todas esas voces al unísono, cada una y unánime… esa locura que se calaba a través de ese cuerpo ¿Cómo podía soportarlo?... ¿Cómo era capaz de moverse todavía aun cuando cargaba aquel tormento para los hombres? ¿Y por ella se sentía reflejada en la cuenca de esos ojos?.

Pero todo como tan súbitamente había nacido, termino en un silencio precoz, sus manos aun sujetaban firmes las espadas de caballería pero su cabeza aun llena de la reciente visión cayo pesada… confusa, con su mente turbia no era capaz de pensar, pronto percibió el filo de esa espada, la larga hoja de plata que brillaba con la iluminación caótica de la ciudad y mientras levantaba sus ojos, finalmente se encontraron con los del varón, era el vacío que le regresaba la mirada, un hueco que devoraba todo… el carmín descendió hasta el reflejo en el sable, ¿estaba echa a su imagen?... parecía que. Los hombres, sus ‘creadores’ habían basado en el concepto de la guerra su existencia, de una guerra sanguinaria y bárbara, esos ojos rojos eran un vacío donde moría todo lo bueno, este semidiós, el ídolo que se levantaba sobre los murales de fuego— Caronte  —los labios se pintaron por el hilo rojo que  repto deslumbrante hasta llenar su paladar, la brasa creció en su pecho y se levantó con ímpetu, su mano llego a su pecho y de su boca el vaho carmín apareció. ¿Qué iba a liberar? ¿Un alma sin pasado, una mente sin memoria?. Pero algo había cambiado, no era absoluto… pero era más latente, cuando la sangre se deslizo por su lengua hasta lo profundo de su cuerpo. Esa violencia se levantó mientras retorcía sus músculos, era el llamado de la furia, del odio y la cólera de los cantos, pero aun así el mundo no era claro la única lucidez que pudo conocer era la saña, algo se liberó… quizás nada bueno.

Pronto su cuerpo se impulsó, fue un instante un leve parpadeo de ojos y lo único que quedo detrás fue la estela de polvo— Caronte viene, sus ojos son como hornos huecos con el fuego del infierno. Su espada llena de suciedad se une a su obsceno atuendo —el Dios oscuro se llevaría con él las almas de los caídos, amigos, enemigos…no importaba, ella se lanzó al núcleo donde los soldados luchaba aguerridos a sus armas, donde las balas volaban mordaces  rompiendo el silencio, no temía a la muerte aunque la conocía, pero morir no significaba nada para alguien que no poseyó nada en primer lugar. Ambos relejes se clavaron contra el primero cuello y lo desprendió de su cuerpo hubo un desconciertos para algunos un alivio al ver como el enemigo se volvía parte de las filas de los muertos, pero luego hubo temor porque no había reconocimiento para nadie, destrozaba a los ingleses y alemanes por igual, esas manos  desconocían del compañerismo, todos eran sacrificios, cada uno de ellos solo eran un tajo de carne; no eran menos que eso, no tenían ningún significado ni un valor.

@kreatur


Última edición por Sloan V. Káiser el Miér Ago 03, 2016 3:45 pm, editado 1 vez
Invitado
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Trémulo Artorias el Jue Jul 28, 2016 7:00 am

The art of war
El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.

”Buscar la razón por la cual se deba seguir existiendo como una única esencia”

Los pensamientos que cargas te dominan sin embargo no dejas que te consuman, si permitieras que las cadenas de aquellas voces se entrelazarán con los restos de tu consciencia terminarías por perder aquella  esencia que te hacia el Jinete de la guerra. Innumerable soledad aferra a quien lleva ese título es por ello que al liberar toda esa carga en ese soldado contribuías a una muestra, una sola parte de todo el peso que conllevaba la guerra, una simple acción desborda las consecuencias de más de un hombre.  El revuelo mismo que toma tu sangre en estos acontecimientos te provocan mirarle de manera fija, no te toma por sorpresa el cambio que toma su cuerpo o las acciones, era algo que esperabas, algo que estabas dispuesto a asimilar como parte de tu error en caso de que las cosas se descontrolarán pero sabías de antemano, podrías apostar tu espada porque aquel soldado ahora colaboraría contigo,  existen muchas maneras de hacer que alguien vuelque su criterio más si es sometido a un control, aquel ser que tenías frente a ti había perdido la capacidad de imponer su voluntad, los hombres o mujeres que pierden su fuerza con una simple frase es la verdadera simbolización del descontrol, de la crueldad misma de un ser humano. De una creación de dios; pero no tienes ni siquiera la necesidad de darle contra al hombre que te formo de carne y hueso, estar en desacorde a su legado sería implantar una petulante necesidad de cometer pecado. La manera en la cual ese nuevo subordinado se lanzó a la guerra fue que volviste tu cuerpo ante las escena ensangrentadas que quedarían en tu memoria, ladeaste tu rostro de lado a lado notando lo poco grácil que serían sus movimientos, los cortes muy imperfectos y la ansiedad corriendo por su sangre, no, la guerra era indagar en la profundidad del arte – Te enseñaré a asesinar con elegancia y darle la honradez que se debe otorgar – Después de todo habías sido llamado  por sus labios con aquel nombre particular, te sentiste honrado. Eras un sello del apocalipsis, estar al nivel de aquel nombre simbolizaba más que ser un “pensamiento” creado por indulgencia humana.

]”Negligencia se cometerá en tu interior, será mejor que te arrodilles y pidas clemencia”

El grito de los soldados siendo despedazados despertó el ojo herido, por primera vez derramaste sangre y está sería una herida que conservarías, el orgullo de tener un filo marcado simboliza el simple pacto de soportar aquella vanidad tuya de devorar la paz para seguirte alimentando de lo simbólico que era esto – Avancen, sigan con la formación y eviten al soldado rojo. – Ordenaste por la radio, seguirían con la formación de levantar las armas a larga distancia mientras la barricada del escuadrón sobrante se ocultaba detrás de edificios viejos así como también aprovechaban para disparar a quemarropa a los soldados que se perdían entre estos. Mirabas a esos hombros moverse despavoridos ante los ojos de aquel ser rojo, como si fuesen ovejas perdiendo el control, enloqueciendo, tus pasos siguieron avanzando a sus espadas como si cada pisada fuese la condena, no tenías permitido tocar el mundo y cuando lo hacías lo sumías en la miseria de un nervio vago – Sangre se derramará esta noche, señores – Tus ojos parecieron brillar regocijados mientras la gran espada se levantaba comenzando a volar con el filo más de una carne, mientras este cortaba los tejidos se escuchaban los bufidos y gemidos, jalabas con tus grandes manos a esos hombres  de los cabellos hasta llevarlos a tus pies – Reza por clemencia – Cuando iniciaban sus oraciones deslizabas el filo por el cuello, los atravesabas y clavabas en las aceras abandonadas, una forma de llamar la atención y provocar la pérdida de razonamiento de los que mantienen una pizca de fe.

”El futuro no está mencionado, será mejor hundirse en la miseria del color de la sangre”

¿Cuál será el color de tu sangre? Tu mano rápidamente y a una velocidad acostumbrada tomo a la fiera que se dejaba dominar por sus instintos de la cintura, aquel ser que respondía a frases, aquel ser que enloquecería si mostrabas más de esos pensamientos – Se más sutil, la guerra es un arte y debe ser respetada – Tus dientes fueron corteses al pronunciar aquello en su oreja mientras la otra mano iba certera a impactar el filo en el abdomen de un hombre, al chocar pareciera que la espada lo devoraba porque penetro con una facilidad impactante, la risa que te gobernó fue audible, disfrutabas de la sangre, de la masacre, del destierro del impactante cambio de rojo a negro, de sano a corrupto – Cuidado con lo que cortas,  muéstrame que eres algo más que instinto. No hagas que me arrepienta – Declaraste soltando al ser hecho para matar. Sería una competencia, pelearías mano a mano a su lado con espada blandida – Muéstrame que eres más que un experimento – Quizás si lo denotaba le liberarías, dejarías que huyera de este sitio, por qué en realidad pensabas acabar con su existencia, usarla para condecorar un trofeo más, un egocentrismo…


@kreatur
Trémulo Artorias
avatar
Jinete

Activo
Bisexual.
Shinigami

Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 09, 2016 11:09 pm

Demostrar algo que no era, vaya era curioso pero no fácil de llevar a cabo, después de todo era instinto, atroz en un automatismo similar al de una bestia salvaje, el agarre de esa mano en su cintura fue recibido con un gruñido le dio a conocer que no era para nada ‘amigable’ el gesto de esa mano. Por lo que abruptamente se separó, más ágil, más centrada donde su espada se deslizaba por esos cuerpos.  El perro que en un momento había servido a sus señores ahora les regresaba la mirada con los dientes blancos y sus ojos rojos, brillando con el fuego de la ciudad, una noche larga a avecinaba, donde no habría receso de las lluvias de balas y donde no había silencio para los combatientes. Una Londres caía bajo la innevitable destrucción pero algo se levantaba de entre las cenizas de lo que un día fue y en lo que nuevamente se convertiría.
Invitado
avatar


Volver arriba Ir abajo

Re: Remember me [Privado:Sloan Verne]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado



Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.