[+18] Mi delicioso Postre (Privado Projec Eva)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[+18] Mi delicioso Postre (Privado Projec Eva)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 25, 2016 2:09 pm

Hermosa y dulce noche, fría y sin piedad para los que en ella habitan. Sin duda la noche era la mejor parte del día para Misha, quien adoraba cazar sobre todas las cosas, a la oscuridad de la noche.
Si bien el prestamista gozaba de infringir terror en el prójimo al ir a cobrar sus deudas atrasadas o no pagadas, no hay mayor satisfacción que la de sentir la adrenalina correr y su modo de caza activarse para atrapar a dichas presas.

Ese día había sido el turno de Lucas, un chico de unos 14 años, oh, pobre chico, de saber que había sido comprado en el mercado negro solo para ser devorado, seguro hubiera preferido suicidarse en su celda. El tráfico de infantes era algo que le favorecía, mas por que gozaba de perseguir a sus víctimas, jugar con ellas, divertirse.
Lucas había sido aseado, cambiado, dejado en un estado que podría pasar por el hijo de algún burócrata, y es que , aunque a Misha eso del aspecto le era relevante en los chicos, sus sirvientes querían darle una buena presentación a su alimento.

—Lucas…Vamos a jugar un juego, un lindo juego que se llama “el monstruo te va a comer”— Decía el Ruso mientras miraba al chico que estaba temblando y llorando, pues sabia ya su destino, porque los sirvientes le habían advertido de eso, pues los más fieles y allegados al prestamista, eran casi tan sádicos como él. —Así que…en cuanto la puerta del auto se habrá…correrás…si alcanzas a llegar a aquella barda, tocarla antes que yo te atrape, serás libre, te educare y cuidare con mi vida y podrás hacerle compañía a Matthew y a Victoria— Dijo, señalando a las personas respectivas.

Victoria era una chica de ascendencia latina, mexicana exactamente, de hermosos y largos cabellos ondulados en color castaño oscuro, hermosos ojos marrones y piel “canela” que oscilaba entre los 17 y 20 años quien vestía un traje de sirvienta color negro, hasta los tobillos, con su típico delantal blanco y su listón en la cabeza a juego. Matthew por su parte, era un joven Francés, de rubios cabellos, atados en una coleta al nivel de la nuca, vestido con un traje azul marino sin corbata, quien usaba lentes oscuros, para ocultar la marca en su ojo, que aunque pareciera, le enorgullecía. —Ellos eran más chicos que tu cuando los compre, Victoria tenía 12 años y Matthew tenía 13, ellos llegaron a la barda…y ahora son mis fieles siervos, que cuido como a mi familia, así que…si quieres vivir, tienes que correr hasta que aunque sea, la punta de tus dedos, toque esa barda….pero—

Misha se quitó los guantes, el saco, trono su cuello y se despojó de su máscara, la cual cubría la mitad de su rostro —Si te alcanzo antes de que llegues ahí…estas muerto— Matthew conocía bien eso, las primeras veces le había dado escalofríos y tuvo pesadillas durante casi un mes, pues Misha le había alcanzado a arañar aquel ojo pero alcanzo a llegar a aquella barda. Victoria había tenido que jugar a las escondidas, pero cuando llego, un Misha furioso cambio su semblante por uno de orgullo, pues de entre todas sus víctimas, fue la única que atino a atacarlo, no había regla para no hacerlo, por eso la quería demasiado, era su adorada muñeca, su favorita.

La distancia era entre 250 y 300 metros desde donde estaba aparcado el automóvil hasta aquella gran barda con grafitis rojos y manchas de sangre, el lugar de caza favorito de aquel hombre. —Matt…ya sabes que hacer— El rubio bajo de aquel vehículo y se posiciono en la parte de la puerta donde debía salir corriendo el chico, mientras Misha salía por el otro lado. —Espero esto sea divertido…— En cuanto Matt abrió la puerta, Victoria lanzo al chico fuera del auto, el pobre Lucas cayo de cara al piso y se puso de pie algo atontado, pero al mirar la sombra que se erguía sobre él, miro hacia arriba y lo vio, una imagen aterradora del modo de caza del ghoul, por lo cual se puso a correr despavorido, pero pobre chico, era torpe al correr y justo cuando el aliento se le acababa, Misha le dio alcance, enterrando sus garras filosas en los hombros del chico y sus fauces en su cuello. Los gritos desgarradores del menor llenaron las ruinas del lugar, para dar paso al crujir de huesos y el sonido de los jirones de carne siendo desprendidas de estos por los dientes y garras del Ruso.
El chico quedo mutilado, irreconocible, mientras el mayor se alimentaba de él hasta quedar saciado, por lo que su modo de caza se desactivo mientras él se limpiaba la boca. Miro entonces la distancia que faltaba y se rio irónico. 2 metros aproximadamente, y el buen Lucas hubiera sido un buen miembro de su casa, era el que más lejos había llegado, después de Victoria, ninguno había podido llegar a la barda.

El francés llego con una camisa limpia y su máscara. —Aquí tiene padre…— Dijo el chico con respeto mientras el ruso se limpiaba con la manga de su camisa —Dime hijo, quieres un poco?— Pregunto a lo que el joven negó. Si bien también cometía canibalismo, la carne cruda no era de su agrado —Lo siento padre, pero…preferiría que fuera cocida…— —Entiendo, descuida, no espero que gustes de la carne cruda Matthew— Tomo la máscara y se la puso para sacarse la camisa manchada de sangre y dársela al chico —Recojan el resto de la carne, Que Victoria te cocine algo rico, deje el corazón intacto, se lo mucho que te gusta esa parte y para Victoria, cómprale algún dulce. Iré después a casa, quiero dar un paseo por las ruinas…—

Comenzó a caminar alejándose de él, mientras el auto se acercaba, Victoria saco una bolsa negra para cadáveres y junto a Matthew recogió los restos del cadáver y así, se fueron a casa, satisfechos por la felicidad de su Amo a quien llamaban padre, pues de todos sus sirvientes, eran los únicos con ese derecho.
Todo estaba bien, o al menos, calmado, miraba aquella zona y sonreía con malicia debajo de la máscara, cuantas veces, antes de poder comprar su comida, se dedicaba a tragarse a quien encontrara en esas ruinas…Casi hasta podía escuchar el rasgar de la piel, los músculos y los tendones, tan reales como si…Abrió los ojos entonces, percatándose que de hecho, esos sonidos ocurrían, por lo que se acercó al lugar, donde deslumbro una figura, majestuosa a la luz de la luna, devorando un cuerpo que hacia inerte en el suelo. Aquello llamo tanto su atención que termino por acercarse y mirar a aquella criatura, sorprendiéndose un tanto al ver de quien se trataba.

Soltó un silbido y se cruzó de brazo —Pero que tenemos aquí, una belleza digna de una pintura…— Y no mentía, a sus ojos, aquel ser era bello, y más por la forma en que la sangre impregnaba su piel.
Invitado



Volver arriba Ir abajo

Re: [+18] Mi delicioso Postre (Privado Projec Eva)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 25, 2016 6:40 pm

- Avenida principal de Sin City – 21:00pm .

Tomo una intensa bocanada de aire, dándome mi tiempo para saborear los ''condimentos'' que la componen en su totalidad, entre ellos la podredumbre y la decadencia son las dos especias que predominan. Mis orbes comienzan a abrirse ,solo para ser asediados con aquella intenta y palpitante luz. Los focos en las calles , los faros en los automóviles, los carteles de neón , las diversas luces que se dan a ver en las ventanas de los apartamentos,todo aquello me ciega. Decir en que lugar de la cuidad carece de importancia, tanto o más que mis motivos como para encontrarme dentro de esta, no obstante algo que si tengo que  remarcar, que decir ...es que ahora...me siento más viva que nunca. No siento dolor alguno , no de momento , mis brazos están libres de agujas y de tubos plásticos, mi cuerpo no se encuentra postrado en la camilla de un laboratorio, libre. Si, por fin...desde hace mucho, mucho tiempo puedo hacer alarde de aquello que llaman libertad, pues no tengo ataduras sociales o laborales que me ordenen que hacer. Al margen de todo,  soy alguien.

Veo como los seres mortales, aquellos considerados normales, comunes y corrientes siguen con sus vidas tranquilas y pausadas, riendo y charlando, sin tener en cuenta la amenaza que se alza encima de sus cabezas. Carecen de conocimiento alguno,  no pueden llegar a entender que la mayor abominación nunca antes creada en las entrañas de un laboratorio, ha llegado a evadir la seguridad, es búsqueda de su tan ansiada independencia. Estoy aquí , me camuflo entre ustedes , camino entre vosotros sumergida en el más profundos de los silencios en la espera, en la búsqueda de alguna victima. Una presa que puede otorgarme todos los nutrientes que mi hambriento cuerpo añora. ¡Si estoy viva, más viva que nunca! Puedo sentir mis boca salivar y  mi lengua moverse inquieta por los deliciosos aromas que mi nariz capta. Hambre, tengo demasiada hambre, mi tripas se estremecen en queja, transmitiéndome la necesidad de integrar alimentos a mi organismo.

Desde lo alto de un edificio, observo implacable a quien terminara siendo parte de mi, uno con mi sistema digestivo, de mi sistema inmunitario. ¿Había acaso una relación más trascendente que aquella? No, todas las relaciones amorosas, todas las relaciones filiales o sociales, se acaban terminando por alguna que otra razón, a veces tan ridículas y banales, que dejaban bastante que pensar  acerca del comportamiento humano en ''manada''. La conexión que yo entablo con mi allegado es intensa, y os puedo asegurar que esta sera incapaz de romperse una vez completada. Finalmente alguien tomo mi completa atención, su solo aspecto era lo bastante llamativo como para robarse las miradas de todos los transeúntes que lograban entablar un efímero roce. Se trataba de un joven, nada más ni nada menos, de edad dudosa pues el maquillaje blanco y las ojeras negras remarcadas con sombra de ojos, dificultaban observar con detenimiento sus facciones más características.¿Era esto a lo que llamaban hoy en día un ''Gótico''? Curioso. Me aproxime a uno de los borde de aquel gigantesco edificio, bastante similar al resto que se alzaban por encima de las cabezas de los habitantes. Sin City la cuidad sin normas , la metrópolis del pecado iba a ver en acción a su nueva recién llegada. Extendí los brazos cuando la puntera de mis zapatos eran incapaces de rozar otra cosa que no fuera el colosal vació que se extendía ante mi. Una vez escuche en algún lugar que los peores demonios, los seres más vengativos y malignos no emergían de las entrañas de la Tierra, sino que caían de los altos cielos.

- Ruinas de Sin City – 23:56 pm.

-¡Vamos! Grita, grita como el maldito cerdo que eres...- le espete con una sonrisa completamente retorcida y rota a aquel muchacho que aun se debatía entre la vida y la muerte. Aun no le había echo nada importante , es decir nada mortal. Le habría fracturado el brazo y la pierna derecha por varios lugares diferentes, e incluso había logrado poder exponer el hueso por encima de la piel, desgarrando la misma con el fragmento de hueso astillado.- ¿¡No sois vosotros los que encontráis la belleza en los seres como yo?!- le grite mientras que me despojaba de la mascara de gas, esa que utilizaba de elemento decorativo, aunque más bien su función era atraer la curiosidad de las presas y como no... ocultar tras ella buena parte de mis facciones demacradas por culpa del Virus βῆτα. Gran parte de mi mejilla derecha se encontraba supurando de forma contante a través de algunas heridas que jamás llegaban a sanar del todo, mientras que mi orbe de la misma sección... era completamente diferente a su hermano. La esclerótica de este era de un tono negruzco enfermizo, mientras que el iris mostraba un vivo y penetrante color carmín. Sin aquella mascara sobre mi rostro, las miradas que me ganaría sería en su mayoría acusadoras o de verla, algunas incluso de repulsión y asco, no obstante...estaba acostumbra a aquel sentimiento de repudio.- ¿Acaso no puedes ver la belleza de la bestia? - Le inquirí, mientras este ejercía del ademán de arrastrarse por el suelo, en la búsqueda desesperada de una mano amiga que le auxiliara en aquel infierno. El infierno de Dante sería una autentica memez en comparación a la serie de calamidades que estaba apunto de experimentar el muchacho.

Me vi a mi misma reflejada en esos orbes llorosos , era patético sin lugar a dudas, aquel aspecto tan deplorable en alguien que hasta hace unas horas caminaba con paso decidido en medio de aquella avenida. Emitiendo un aura de maldad y amargura, deseando mantener lejos de él a todo ser que intentara entablar contacto. Vamos muéstrame esa faceta de ''tipo duro'' que tenías hasta hace unos momentos. ¿Por qué lloras? ¿No eras tu aquel que deseaba mostrarme su lado más carnal?
-¡¡Por favor para!!- gritó el muchacho con las pocas fuerzas que le quedaban , mientras que de espaldas al suelo, continuaba con su desesperado intento de salvar su ya perdida vida. Desde el primer momento en el que una de mis victimas lograba llamar mi atención, desde el mismo instante en el que establecíamos un intercambio verbal, esta ya quedaba marcaba como de mi propiedad. Un ser que podía utilizar para mi uso y disfrute, carente de derechos o dignidad.- ¡Haré todo lo que quieras! ¡O-Olvidare esto! - Creo que se refería al echo de que le había roto una pierna y un brazo.- Pero por favor lárgate de una puta vez, maldita loca de mierda. ¡Quiero irme!¡Ayuda!- sus gritos podía llegar a resonar perfectamente a varios metros a la redonda, mas poca importancia le daba al echo de que este sollozara por ayuda ajena. Fuera quien fuese su salvador, terminaría sufriendo un destino similar. Sus agónicos gritos de dolor, sus jadeos entrecortados, sus gemidos inconexos, todo era su conjunto formaba una bella melodía, una que no quería dejar de escuchar. Más, necesitaba escuchar más de él.
-No voy a detenerme...- musite aun con aquella demencial sonrisa en mis labios, dejando ver por un breve instante aquella dentadura filosa, capacitada para seccionar miembros enteros de dos mordiscos. Era sincera, no deseaba darle falsas esperanzas a aquel muchacho, ya bastante deplorable y asqueroso era su aspecto actual como para ver su rostro destrozado por la falsa sensación de seguridad. Me tome la libertad de despojarme de mis ropas, las misma que habían despertado el libido de aquel muchacho, pues estas eran partes diminutas de un disfraz de enfermera, que había usado para aquella ocasión en concreto. Los bajos de la falda apenas cubrían cierta parte de las nalgas, mientras que unos ligeros y unas medias de rendijas, de un tierno y adorable tono rosa pastel, eran perfectamente expuestas a la vista de los curiosos. Mi pronunciado escote era también  digno de mención y alarde, sobretodo en momentos como esos. - No te hagas ilusiones, no soy de las que se acuestan con un hombre en la primera ''cita''. - Bromee, tornando mi voz algo más infantil, un momento antes de abalanzarme contra el joven y clavar mis afilados caninos en su desprotegida yugular.

Mis dientes desgarraban y masticaban aquellos lustrosos intestinos, empañados en sangre ligeramente negruzca. No me había equivocado, el muchacho a pesar de tener una fachada tan atroz, su cuerpo se mantenía cuidado. Nada de sustancias desagradable al paladar como sería el consumo obsesivo de bebidas alcohólicas o de drogas tales como el LSD, la cocaína, el caballo, entre otros. Mis manos embadurnadas en el néctar carmesí, de vez en cuando comenzaban a recorrer mi cuerpo , trazando con la yema de los dedos cinco caminos que se extendían desde la zona de los senos, hasta la parta más baja de mi vientre, sobresaltando encima de mi tez pálida. Mis labios apenas eran capaces de contener el exceso de saliva, que se mezclaba de forma deliciosa con el liquido de regusto metálico, cayendo estrepitosamente por las comisuras, deslizándose silenciosamente por mi mentón , hasta llegar al área del busto. Aquel sostén que una vez había sido de un delicado blanco puro, níveo, ahora se veía de un brillante escarlata. Al encontrarme tan sumergida en mi labor, tan abstraída de la realidad, devorando con ansia las entrañas de aquel joven, ni si quiera me había percatado de la presencia del mayor, no hasta que este oso a hablar. Una voz masculina resonó en mis oídos, obligándome a centrar buena parte de mi atención en este. Gire mi rostro, dándole a ver mis fauces llenas de aquellas viseras. ¿Acaso este había venido a auxiliar al joven gótico? Tragué todo aquello que tenía en la boca, y sin ganas hable.- ¿Se le ha perdido algo, carcamal? - Mis palabras no eran amables, ni dulces, ni enternecedoras como las que le había dedicado a mi cena antes de comenzar el maravilloso festín. - ¿Nunca le han enseñado a que no se debe interrumpir a alguien cuando se encuentra cenando? - mi mirada no podría ser más podrida, cargada de oscuras promesas e intenciones.

Invitado



Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.