When I see you again - Privado David- {+18}

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When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Jul 01, 2016 1:59 am

No existía nada mejor que un buen trago por la mañana, seguido de un nutritivo cigarrillo para calmar los ánimos.

¿No?

Pues así funcionaban sus días, al menos durante la semana, donde tenía que sopesar el trasnoche de las noches anteriores con algo de buena energía por las mañanas. Era un vividor de la vida, y estaba seguro de que se iba a morir en algún momento si su ritmo de vida continuaba así…Y no le importaba en lo más mínimo. Vertió el último contenido que le quedaba a su botella de vodka en el vaso que sostenía en la mano, con dos hielo, antes de darle un sorbo y dejarlo completamente vacío sobre la superficie de la mesa, la misma que hace años no veía buena comida ser compartida con otros.

Suponía que así era cuando se perdían ciertas cosas importantes, comenzando desde luego en el momento en que había despertado en una habitación de hospital, hasta el instante en que el incendio en su bar estuvo por consumirlo por completo, aunque si consumió otras cosas, él había salido ileso de ese incidente, pero con ciertas consecuencias que jamás olvidaría ni quería hacerlo. Suspiró, dejando el cigarro morir en el cenicero sobre la mesa cuando los pensamientos le consumían de ese modo, alzando su vista hacia la ventana cuando notó los primeros rayos del sol aparecer. Un nuevo día comenzaba, pero para él, eso era muestra de que todavía respiraba en ese mundo…y que tenía obligaciones nuevas que cumplir.

Desperezó su cuerpo una vez que dejó todos sus vicios de lado, dirigiéndose hacia uno de los rincones de su departamento en donde la culpa no lo seguía, ni ninguno de esos recuerdos que a veces acuchillaban su memoria con tanta crueldad. El agua ayudaría a sacarse de encima ese peso que cargaba sobre sus hombros. Una vez había terminado, el reflejo del espejo le devolvió una sonrisa optimista cuando terminaba de vestirse, arreglándose del todo para finalmente salir de su departamento y dirigirse primero hacia su bar, y luego escogería otro destino.
Tenía que arreglar los estragos de la noche anterior. Jamás lo hacía luego de cerrar, pues apenas si era consciente cuando eso sucedía. Tampoco podía pedírselo a Evans o a Sammuel, sus dos fieles trabajadores a los que tenía que obligar a que se marcharan cuando terminaban su turno. Esas eran sus obligaciones, el de limpiar, ordenar y cerrar la caja para que el dinero fuese guardado y retirado hacia sus cuentas personales. Era ya una rutina que debía hacerse de manera sistemática y sencilla, así que abrió las puertas de su bar, aunque sabía que nadie se atrevería a molestarles a esa hora de la mañana, y se sentó en uno de sus tantos sillones, observando su entorno.

Existía cierta melancolía en el aire, y ese día no pintaba para nada como uno tranquilo.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Lun Jul 11, 2016 6:00 am

La ruidosa alarma provocó que David despertara temprano esa mañana, como todos los días. Se puso de pie, unos pantalones y zapatos deportivos, el suéter del departamento de policía, y salió a correr incluso antes de que el sol amenazara con salir. Para cuando volvió al departamento, aún sudado y todo, aún seguía el sol oculto, así que sabía que tenía tiempo suficiente para darse una ducha y arreglarse antes de despertar a su pequeña. La nana no podía venir hoy, así que tendría que llevarla a la guardería y esperar a que ella pasara por Lulú a la misma aproximadamente al mediodía, todo porque ella tenía que cuidar a su madre… bueno, lo entendía, no podía ser muy exigente, pero definitivamente eso se vería reflejado en la paga por la que tanto trabajaba él para darle. Así que se vistió—a medias— y se dirigió a la cocina.

Pocos días tenía tanto tiempo como hoy, así que decidió aprovecharlo: preparó pancakes, picó mangos y fresas, así como un plátano, le preparó un delicioso licuado de manzana con leche y fue a sacarla de la cama luego. Fue casi imposible hacerla despertar, así que la llevó en brazos al baño, parándola en su escalón frente al lavadero y abriéndole la llave para el paso del agua. Era divertido ver a la pelinegro con los ojos casi pegados del sueño, una mancha de baba escurrida por la comisura derecha del labio, el peluche de conejo casi de su tamaño bien afianzado del cuello, encontrándose a sí misma con el cabello desaliñado frente al espejo.

Te espero en la mesa —le informó, antes de darle un beso en la mejilla. Sabía que dejarla ahí sola no terminaría bien, y la pequeña lo corroboró cuando apareció con la cara más mojada que seca tras lavarse el rostro por sí misma, como niña grande, así que papá tuvo que ayudarla a terminar el trabajo—. Adivina qué vamos a desayunar —en ese momento, el sueño desapareció de su rostro, como por arte de magia.

¡Pancakes de León! —gritó con emoción, antes de empezar a correr alrededor de la mesa, con los brazos extendidos y el largo cabello desaliñado moviéndose junto a ella, simulando el ruido de un avión o, al menos, eso era lo que él interpretaba.

¡Justo como los de mamá! —exclamó él de regreso, levantándola de repente y sentándola después en su silla para niños, poniéndole enfrente el plato con un pancake de dientes de plátano, ojos de fresa, melena de mango y bigotes de chocolate líquido—. Te lo comes todo y que no quede ni un bigote, por favor —le pidió amablemente, dejándole su licuado a un lado.

David era, sin lugar a dudas, uno de los mejores padres. Le preparaba el desayuno a su hija, la ayudaba a bañarse y, cuando era necesario—como el día de hoy—, la llevaba a la guardería. Lucy era tan pequeña y tan preciada para él, que solía llevarla sobre sus hombros, sin importar si ella ensuciaba su camiseta, aunque había aprendido a ponerse una chaqueta para que sus patadas no le estropearan el uniforme. Eran escasas las veces que ambos eran vistos por ahí, pero era un placer para las madres de familia la escena, quienes no paraban de reiterarle sus condolencias por la muerte de su esposa hace diez meses, él era educado al aceptarlas sin irritarse por semejante insistencia.

Para cuando se desocupó con Lucy, su compañero ya lo estaba esperando afuera, listo para ir por el primer café de la mañana. Irían caminando, pues no estaba muy lejos y, aún así, seguirían hasta la estación a reportarse, donde tomarían su patrulla y darían una ronda por la zona tan solo para verificar el orden de la mañana, por no decir que también harían labor de cobrador, como era ya una costumbre. En la ruta hubo algo que captó la total atención de David, algo de lo que no se había percatado, pero que generó que hiciera parar la patrulla. Se estacionaron y bajaron del auto con el uniforme bien acomodado, caminaron con firmeza hacia el establecimiento y no les avergonzó entrar a pesar de la temprana hora. De buenas a primeras no le prestaron atención al dueño, sino que se dedicaron a sonreír incrédulos. ¿No podían dejárselo más en bandeja de plata?

¿Puede creerlo, oficial Krause? —preguntó el muchacho, un par de años menor que David, pero evidentemente menos ejercitado que el mismo y más pequeño por unos cinco centímetros, al menos.

Es increíble, Stewart —contestó, buscando con la mirada, al fin, al dueño—. ¿Se permite que estos establecimientos estén abiertos desde tan temprano? ¿Dónde está el encargado del bar?
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Dom Jul 17, 2016 5:55 am

Había escogido un asiento cercano a los ventanales que daban hacia la calle, pero lo suficientemente oculto para que ninguno fuese de metiche a meter las narices en donde no le llamaban. Incluso cuando mantuvo las puertas del bar cerradas, el hecho de que estuviese la persiana hacia arriba daba a entender que se encontraba abierto o que algo sucedía en su interior, pero ya era normal que así actuara algunos días por la mañana, cuando era necesario organizar ciertas cosas y realizar un orden general, además de contar el dinero de las ganancias en la noche anterior.

Y justamente en eso último se encontraba cuando sintió que unos sujetos entraban a su bar. ¿En serio? Alzó su mirada para encontrarse con la figura de dos policías, y de inmediato ocultó parte del dinero dentro de los bolsillos de su chaqueta, mientras que tomaba la botella de whisky que había cogido de la vitrina detrás de la barra antes de sentarse en ese lugar, sirviéndose descaradamente un trago antes de darle el sorbo, sin apartar su mirada de los recién llegados. Había algo en ellos…no, no en ellos, sino en uno de los policías que le llamaba la atención, despertando esos recuerdos, pero también esas cuchillas que se clavaban en su cabeza cada vez que intentaba recordar. Apartó la mirada con un chasquido suave antes de levantarse de su asiento cuando notó que la mirada de ese sujeto estaba sobre si mismo.

Oficiales, que los trae por aquí tan temprano? – Obviamente era sarcasmo lo que su voz escondía, alzando una sonrisa encantadora en sus labios, falsa pero que servía en el caso, mientras que sus pasos breves y lentos le acercaron un poco más a los dos hombres que permanecían en su bar, alzando una de sus manos en dirección de ambos, como una presentación. - ¿Hay algún problema, oficiales? – Y de nuevo volvía a usar un tono de voz bajo y fingido, sin apartar sus ojos de a quien habían llamado como “Krause”.

Había algo en él que llamaba su atención, sin poder lograr que su mirada se apartara de su rostro, incluso llegando a ignorar al segundo oficial,  a Stewart. Incluso supo que su rostro demostraba esa incredulidad cuando mantuvo esa expresión sorprendida más del tiempo necesario. Cuando se dio cuenta, movió de un lado a otro su rostro mientras desviaba su atención de nuevo al bar, pero esta vez en dirección a la barra, encendiendo un cigarro entre sus labios cuando la rodeó y se plantó detrás, como si de verdad estuviese esperando por servir a alguien.

Oh, ¿Acaso han venido porque creyeron que el bar estaba abierto? La verdad es que no lo está, claramente… No sería algo ético, verdad? No es que quiera ir a prisión, oficial Krause, ni mucho menos ganarme una multa. Evitar cualquier tipo de problemas es algo que me vendría bien… - se encogió de hombros, volviendo a alzar esa sonrisa en sus labios, aunque esta vez fue más sincera. Ya había recordado a ese hombre, al menos de forma parcial. Su pasado, que formaba parte de los años oscuros, a veces se mostraba como fragmentos de su memoria que no logró recuperar, pero que se mostraba de vez en cuando en situaciones inesperadas. Gracias a eso, sabía que había visto a ese hombre antes… y ahora también conocía de donde. Lo había recordado.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Mar Jul 19, 2016 8:08 am

Aunque al principio la intención era evidentemente oscura, David no esperó nunca que las cosas terminaran distintas. Él tenía un don para hacer que las situaciones terminaran a su favor, tornándose siempre en su satisfacción, no acostumbraba perder, es por eso que el oficial James Stewart lo había pasado tan bien desde que le asignaron como pareja al oficial David Krause, dos meses después de la muerte de Emily, cuando él se reincorporó a la fuerza, un descanso que le forzaron ya que el castaño no quería hacer otra cosa que trabajar, aun cuando tenía a su pequeña en casa con la necesidad de adaptarse a la ausencia de su madre. El chico se había vuelto elevadito desde entonces, en especial porque David era conocido por la estación no solo como el pobre viudo, sino que también como uno de los más leales, agradables, capaces y prometedores oficiales de su generación. En varias ocasiones habían entrenado juntos, así que James era consciente de la fuerza del mayor, quien no solo la había ganado gracias a su raza, sino a la estricta disciplina que tenía con su cuerpo y que le había llevado a destacar incluso entre los de su especie. James era un elemental de tierra, así que debía reconocérselo.

Lo mismo podríamos preguntarle a usted, pues está con las puertas prácticamente de par en par, invitando a entrar —respondió él de forma fluida, pero se sumió en un silencio cuando notó la forma en que el pelinegro le miraba, volviendo el gesto algo mutuo.

Definitivamente esa era una mirada de las que trascendían. La tenía clavada en una parte muy profunda de su memoria, no solo por las sensaciones que le causaban aquellos orbes, sino que por el color tan pulcro que parecía no provenir de la sucia y apestosa Londres, incluso la Nueva. Y a pesar de que Simon continuó hablando con naturalidad, para el mayor fue inevitable intentar maquinar qué le había pasado en todos esos años. No era solo la cicatriz, ni la forma en la que había crecido, mucho menos el hecho de que un chico como él hubiese terminado atendiendo un bar. El sentimiento de los ojos puros era distinto al que le daba cuando eran más jóvenes, muchísimo más jóvenes, al menos quince años en el pasado, si no recordaba mal y las cuentas no le fallaban. Por todos los cielos, si eran unos reverendos mocosos jugando videojuegos, escondiéndose tras sus travesuras. Se quedó en el limbo recordando un montón de cosas, tantas que le dio un gusto enorme encontrarlo, pero la cosa no estaba tan simple con el rubio que le acompañaba pululando por ahí.

¡Precisamente ese es nuestro trabajo! —exclamó James, airado—, evitar que tengan problemas, claro que si puede llegarle al pre…

Oficial Stewart —interrumpió entonces la voz mayor del león, provocando que el muchacho diera un brinco en su sitio, mirándole hacia arriba y perdiendo el sentimiento de emoción que le estaba embargando—, creo que me encargaré de esto por mí mismo. Espere en el auto, por favor.

Pero, Oficial Krause…

Este no, Jimmy —declaró él, con sus ojos felinos amenazando por el rabillo del ojo, algo a lo que James no estaba acostumbrado—. Vete a terminar el rondín, me quedaré un rato. Debería estar listo para cuando vuelvas o, si me voy, me reportaré por el radio. ¿Entendido?

Cla… Claro —el rubio miró a Simon una última vez, antes de hacer un gesto con la cabeza en forma de despedida y entonces retirarse obedientemente por la puerta. Cerró la puerta al salir.

Lo he entrenado bien, aunque malinterpretó la situación —se rió el castaño. Stewart sabía que eso podía significar pocas cosas en el idioma de un oficial corrupto y, la mayoría, ameritaba el uso de la fuerza, terminando en brutalidad policiaca. Pero no era el caso—. ¿Quién diría que el pequeño Simon es todo un hombre? —burló entonces, con una enorme sonrisa de gusto, viéndole finalmente de frente—. Sal de ahí, cobarde. Un reencuentro de hermanos amerita un abrazo, ¿no crees?
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Jul 29, 2016 6:59 am

Escuchaba a los dos oficiales en lo que parecía el primer desacuerdo que tenían en su vida, al menos desde que eran compañeros de trabajo, o como la primera vez en que sus opiniones no se concretaban en la idea general que había sido entrar al bar en primer lugar y sorprender a un dueño descuidado infringiendo las leyes establecidas para el funcionamiento de los locales que vendían alcohol, como era el caso. Sonrió porque en verdad no podía dejar de lado que se divertía de ver aquella escena tan pintoresca, aunque pronto esa sonrisa disminuyó al notar el gesto del policía que abandonaba la escena, dejándolos a los dos solos nuevamente.
No se lo podía creer todavía, y ese pensamiento se confirmaba en el temblor de sus dedos que sostenían el cigarrillo, esperando ser nuevamente aplastado en contra del cenicero que esperaba como siempre sobre la barra. No lo hizo esperar más, pues realmente el tabaco ya no era el causante de ese pulso acelerado ni de la forma en que sus pensamientos parecían moverse dentro de su cabeza, sino que el causante estaba de pie frente a él, y le observaba fijo, encontrando una mirada correspondiente en sus orbes color cielo, que brillaban con cierta emoción escondida.

Emoción que incrementó ante sus palabras, y sin nada más que decir, torcer el gesto en una risa leve que escapó de sus labios, deslizando sus dedos nerviosos por la hebra de cabello oscuro que molestaba en su frente, peinándola hacia atrás mientras que su mirada repasaba el cuerpo ajeno. Quién diría que, de hecho, el gran David Krause seguiría siendo grande. – Soltó con un dejo de ironía, con esa pizca de burla que el otro también había utilizado, volviendo a activar su cuerpo al encuentro del ajeno cuando abandonó su “lugar seguro” detrás de la barra, encaminándose hacia él hasta atrapar su cuerpo en un abrazo, palmeando su espalda. Era la escena típica del reencuentro de dos amigos que no se veían hace mucho tiempo, pero algo había distinto entre ellos dos, sobretodo en la forma en que Simon se aferró a ese cuerpo, al menos en ese momento.

Cuando volvió a retomar la distancia, en su rostro había dibujada una sonrisa que no se podía borrar fácilmente. – No ha sido de cobarde, es que… Ya sabes, tu compañero es muy intimidante. – El tono irónico de nuevo que le obligó a soltar una leve risa antes de plantarse frente al mayor, y observarle atentamente. La verdad es que sus ojos debían bastar para dejar en evidencia todo lo que pensaba, pero de no ser asi, su rostro dibujaba distintas expresiones que se debatían entre la sorpresa y la necesidad de saber más acerca del hombre que tenía delante… De conocer qué había sucedido con él durante todos esos años. – No creí que acabarías siendo un policía… No es precisamente lo que hubiese creído de ese niño que se entretenía en cometer pequeños delitos. – Volvió a soltar una risa leve, cruzándose de brazos.

¿Cómo olvidar todo aquello? Aún cuando sus recuerdos se encontraban fragmentados en pequeños espacios olvidados, aún podía recordar como aquel chiquillo travieso le alentaba a sacar de quicio a sus vecinos, lanzando piedras en los basureros o en los autos abandonados de los callejones, o la forma en que, cuando ya eran un poco más grandes, robaban caramelos de la tienda y golosinas para luego compartirlas mientras jugaban videojuegos. No había cambiado en nada, pues seguía manteniendo esa sonrisa soberbia y esa mirada que inspiraba confianza, solo que ahora eran adultos, ambos lo eran. – Aunque para ti, los años han sido favorables, David.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Jue Ago 11, 2016 6:17 pm

Naturalmente, él era un hombre de abrazos firmes, fuertes y protectores, para eso servían un par de brazos musculosos, para dar calor y posada, para generar cariño. David nunca había aprendido a dar abrazos sin sentimientos, pues de hecho, no le daba abrazos a cualquiera, no de ese tipo de abrazo de oso con gusto. Sí, quizá les colgaba un brazo sobre los hombros o tenía gestos divertidos de ese tipo, pero nunca un círculo perfecto, jamás estrechaba a alguien cualquiera, solo a quienes se lo habían ganado. Y, realmente, estaba muy feliz de verlo tan bien, tan grande y tan completo, lo suficiente para regresarle el abrazo. Naturalmente, se había reído ante su comentario, pero era por lo que él siempre decía: era un león, era un Rey, no podía haber algo más grande y altivo que él, ni un pavorreal podía sentirse más hermoso o más poderoso que un león, esa era la ley de la vida, de la cadena alimenticia, inclusive sin necesidad de estar en la selva aquello le quedaba muy en claro al castaño.

Las travesuras nunca paran, Simon —contestó, una vez que le había soltado y podían hablarse frente a frente—, y un uniforme solo es un pretexto para hacerlas con mayor descaro. No puedes temerle a la autoridad cuando tú eres la autoridad —bromeó con gusto.

Pero era una mentira. Él no hizo un policía por esas razones, todo el mundo sabía que él no tenía solo el cuerpo o el instinto de un león, sino que también el corazón: valiente e indomable. Aspiraba a lo mejor para todos, era un hombre que proporcionaba seguridad, con o sin uniforme, así que ponérselo era por mera formalidad. Todos sabían que él solo podía tener un puesto de ese calibre, muchos apostaron por bombero, otros inclusive vieron al león como un político de cambio, pero él era humilde, y decidió tener una profesión del mismo tiempo. Tan solo las trabas de la vida fueron las que generaron que las cosas terminaran como ahora y, bueno, lo único que probablemente tuviera que agradecerle era que ahora tenía a su hija. Así, la última frase del menor llegó a los oídos de David, quien rodó los ojos con una sonrisa de diversión, demostrando que aquellas palabras no podían reflejar mucho más que falsedad, en especial en ese mundo y esa ciudad de porquería en la que vivían. La tierra, a como estaba ahora, no era hogar para héroes. El mundo tenía que entenderlo tarde o temprano.

El tiempo no le hace favores a nadie, Simon —dijo seguro de sus palabras—, la evidencia es que estamos más viejos. El destino a veces pone jugadas interesantes: eres la última persona que pensé que vería hoy en día en la putrefacta New London. Pero no importa, me alegra verte.

La honestidad en las palabras de David era absoluta, un gesto que solo algunos se merecían cuando lo conocían lo suficiente. Es decir, él nunca fue un charlatán ni un mentiroso, pero su honestidad pura era una bendición, era el favor más grande del mundo, y él no se la daba a cualquiera, por lo tanto, Simon no era cualquiera, ¿cierto? Y sus mismos pensamientos le obligaron a caer en una laguna de nostalgia de la que, sabía, no se iba a escapar. Pero los recuerdos agradables que venían a su cabeza no eran solo de dos, sino que en la mayoría eran de tres, lo cual estaba guiándole no solo a una obvia conclusión, sino que a varias y, por ende, David decidió no contenerse en hacer preguntas: él quería saberlo todo y tenía el tiempo suficiente para preguntarlo, para escuchar respuestas y reír un poco con el pasado, ¿por qué no? Esas charlas nunca eran demasiado, siempre llegaban en buen momento, siempre estaban para recordar lo que ya se había olvidado.

Y, ¿cómo es que tú terminaste atendiendo un bar? —fue la primer pregunta, aunque a él le salía natural soltar más de una a la vez—. De todas las cosas imaginables, jamás me hubiese surcado esto por la mente. Tu padre, ¿no intentó matarte cuando lo decidiste? —se rió bajo, para sí mismo, imaginándose el drama—. ¿Y Adrian? ¿Él también está en New London? No creo que haya podido salir antes del derrocamiento de la Reina, ¿o sí? ¿Dónde está él? Me daría muchísimo gusto saludarlo también.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Ago 12, 2016 6:04 am

Escucharle siempre era un deleite. Creía que jamás había oído a un hombre que hablara con tanta elocuencia y de una manera tan segura de si mismo, pero sonrió al darse cuenta de que David siempre había sido de ese modo. Tanto así quedó fascinado con el ajeno que tardó más de lo necesario en reaccionar a sus palabras, alzando la comisura de sus labios de una manera ladina.

- Bien, eso si suena a algo que tu dirías, especialmente lo de las travesuras. Eres un pillo, no? Siempre lo fuiste. – Sonrió de nuevo, aunque realmente no lo decía en serio, creía que ese hombre que tenía en frente era muy distinto al adolescente que había conocido, hasta perderle el rastro. En esos años…Quizás los dos habían cambiado de manera en que jamás podrían entender, o quizás nunca sabrían cuan profundo habían sido esos cambios..
Esa idea se mantuvo en su cabeza mientras seguía observando el rostro ajeno. La postura un poco tensa de su propio cuerpo fue acentuada cuando se guardó las manos en los bolsillos de sus pantalones, encogiéndose de hombros, aunque a simple vista podía notarse que estaba un poco nervioso, lo que se intensificó ante su sonrisa torcida. – Bueno, para que veas,  esta ciudad es un pañuelo, literalmente puedes encontrarte a quien sea a la vuelta de la esquina. – Volvió a hacer un gesto mientras se encogía de hombros, pero esta vez fue acompañado por un cigarro colgando de sus labios, pues la ausencia de tabaco en su sistema le estaba perjudicando.

Debía dejar los vicios, se dijo a si mismo mientras la primera bocanada de humo salía de sus labios en dirección opuesta al rostro ajeno, para no molestarle por supuesto, o para no incomodarle. Permaneció un poco distante a toda la conversación hasta escuchar su pregunta, a lo que simplemente alzó una de sus cejas, con una expresión divertida en el rostro que le quitó un poco la tensión de su cuerpo, aunque no del todo. – Las vueltas de la vida, David… Además, creo que siempre quise tener un bar. Al menos, eso es lo que recuerdo que quería… Y se dio la oportunidad. No te negaré que ha sido difícil, los primeros años… - Se detuvo cuando iba a continuar, dejando las palabras en su garganta, saboreando ese nudo que se había formado antes de continuar.

Pero… Nada de lo que hubiese podido pensar le preparó para la pregunta que David dejó entre ellos. Oh… Y ese nudo en su garganta se plantó en el fondo de su estómago, como un gran peso que no podía cargar y que solo ahora le estaba molestando. Pudo disimularlo fácilmente mientras le daba una calada a su cigarro, aunque no estaba seguro de que sus ojos le ayudaran a esconder lo que había sucedido, o el revoltijo de emociones que eso representaba, el hecho de recordar lo que había sucedido… - David, ¿No sabes lo que sucedió, verdad? – Era casi obvio que no lo sabía, pero no podía empezar de otra manera, al menos no si quería calmar el temblor que se apoderó rápido de la mano que sostenía el cigarro.
Lo apagó en contra de un cenicero sobre una mesa cercana, observando en todo momento a David hasta que desvió su rostro, notoriamente contrariado con todas las emociones que se volcaban sobre él, aunque la más obvia era una profunda tristeza que dejaba entrever sus viejas heridas. – Sucedió hace un par de años atrás. Fue… En este lugar, de hecho. – Cerró en un puño sus manos, con el labio inferior que temblaba por una impotencia que se extendió en él rápidamente, hasta que finalmente optó por enfrentar la mirada del mayor, que seguramente estaba buscando respuestas en sus ojos. – Adrian está muerto, David…Lo siento, no hubiese querido que te enteraras así, pero… Creí que lo sabías.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Sáb Ago 20, 2016 8:37 am

Bueno, a riesgo de sonar viejo, puedo decir que el mundo entero lo es. Ahora más lo sería una ciudad que aunque tan grande está a medias ruinas, ¿no crees? —se rió alto, sin vergüenza, pues ese era su espíritu. Se rió sonoro, pues—. ¿Qué significa que “crees”? ¡Lo tienes, idiota! Definitivamente es porque así quisiste.

Era cierto que la vida daba un montón de vueltas inexplicables e inesperadas, por lo que sí, él era policía y Simon tenía un bar, así que suponía que su amigo de la infancia también estaría haciendo algo inesperado, probablemente con una familia, como él quisiera estar. De algún modo, el que Simon estuviera completito frente a él le estaba dando algo de seguridad de que Adrian también lo estaría, así que le alegraba más aún. La idea de verlos a ambos, de platicar cosas de la infancia y reírse del pasado, tomar unos tragos como en algún momento David hizo con aquél muchacho, porque eran mayores que el pelinegro y se atrevían a robarle alcohol a sus padres, pero no a compartirlo con el menor por lo mismo. Así que quizá estaba siendo más optimista de lo que debía, pues los mismos giros de la vida le habían arrancado a Emily de las manos, permitiendo que la vida se le escurriera como agua entre los dedos, sin que quedase ni un poco de ella por más esfuerzos que el castaño hizo. Y, realmente, no se atrevió a considerarlo de esa forma en ningún momento, porque dudaba que alguien más se hubiese enfrentado a algo así, se le olvidaba que la vida era espantosa. No lo pensó, entonces, hasta que Simon hizo la pregunta.

Fue como ver la mirada del médico unas semanas después del parto. Seria, dudando si debía decirlo, buscando las palabras y la forma adecuada de dar el golpe, una noticia fatídica. Conocía esa sensación, ya la había enfrentado muchas veces en muy poco tiempo: cuando le dijeron que el embarazo de su mujer era de alto riesgo; cuando le dijeron que a Emily le quedaban meses de vida; cuando su esposa le pidió ser internada en un hospital; cada día en que ella se sentía más cerca de la muerte por las fuertes terapias que eran inútiles; el día en que ella murió. Se había enfrentado a cada uno de ellos con la firmeza de una montaña, sin desarmarse ante ninguna de esas noticias, por lo que probablemente aquella fuera la única ocasión en que no fue totalmente honesto con ella, tan solo por ser lo suficientemente fuerte para que pudiera sostenerse en él, regalándole mil y un sonrisas para ayudarla a mejorar. La vida era muy difícil y daba demasiados giros, pero tendían a ser círculos viciosos, así que lo supo cuando esos ojos le miraron de esa forma, perdiendo en un instante cualquier atisbo de alegría que la presencia del oficial hubiese podido generarle. Ese fue el momento en que el mismo David se volvió frío y duro, como el metal, para poder seguir sosteniéndose como había hecho hasta ese día, para poder recibir la noticia, sin importar cuán mala o cuán buena pudiera ser. Pero ya conocía los peores escenarios, los había tenido todos, la alegría y el dolor al mismo tiempo. No había nada lo suficientemente fuerte para hacerlo caer. Ya lo había comprobado.

Es reciente —salió de sus labios suavemente, justo como su sonrisa se desvaneció de su rostro, mientras lo miraba—. No creo que tenga muchos años, ¿verdad? Tu rostro me lo dice. Es la cara de alguien que ha perdido algo hace poco.

Era la mirada de sus suegros unas semanas después de la muerte de Emily. Era la mirada de sus compañeros, cuando volvió al trabajo. La mirada de la maestra en la guardería, cuando fue a dejar a su pequeña de nuevo. La de las vecinas, las primeras semanas de luto. Conocía esa mirada, de compasión y dolor al mismo tiempo, pues su mujer era tan adorable que todo el mundo la quería, y lo entendía. Era la mirada de preocupación por una reacción que tuvieron todos cuando Lulú preguntó por mamá, cuando lloriqueó cuánto quería verla, cuando él la convenció de que todo estaría bien y la sacó del funeral con una sonrisa. Es que él es un hombre fuerte, aunque nunca lo supo hasta ahora, donde su mundo volvió a ponerse blanco y negro en un instante, que le obligó a cerrar los ojos por un instante y suspirar, en su más grande esfuerzo de asimilarlo todo en un momento… y el color volvió a su mundo cuando los abrió de nuevo, con un semblante más serio, para mirar a Simon de la forma en que a él le hubiese gustado ser visto: con aceptación, tranquilidad y paz.

Lo lamento mucho, no debí generarte un recuerdo como ese —dijo con sinceridad—, tuve unos años muy turbios, así que no me enteré de nada. Te agradezco por decírmelo. Es muy importante para mí —le sonrió con cierta comprensión en el semblante—. Es una pena. Me habría encantado picarle las costillas un buen rato, aunque probablemente lo llenaría de besos primero —se rió solo, con nerviosismo—. ¿Cómo está tu familia con ello?
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Mar Sep 13, 2016 4:29 am

– Habría querido que lo supieras de otra forma, quizás… en otro momento. Lo siento mucho, David.

Esas palabras se deslizaron en sus labios y en su lengua de manera lenta y pasosa, como si quisiera saborear ese sabor amargo cuando lo repetía una y otra vez, como lo había dicho en su cabeza, entre sus pensamientos. En verdad, jamás esperó que tuviese que decir aquello a otra persona que no fuesen sus familiares más cercanos, y sus amigos –que no habían sido muchos. – Pero incluso con la esposa de Adrian… Con ella tuvo que reunir demasiado valor para decirle que su esposo había muerto, que el padre de su hijo ya no podría ayudarlas económicamente, pero que él asumiría esa responsabilidad…Y desde entonces, no había faltado con su palabra. Obviamente había terminado como  el soporte principal de aquella mujer, pero más que nada lo hacia por su sobrino. Había sido fuerte en ese entonces, pero ahora sentía que se quebraba un poco más delante de David…

Aunque no todo se debía a recordar ese suceso en su vida precisamente, sino también por haber recordado a ese muchacho que se convirtió en el hombre que tenía delante de él.
Desvió su mirada con un claro nerviosismo debatiéndose en sus ojos, aunque no lo demostró en sus expresiones faciales que permanecieron en una serenidad impresionante, aunque momentos antes se habían quebrado de recordar a su hermano… Lo que había hecho. Entonces volvió su mirada hacia el contrario, esforzándose por esbozar una sonrisa, aunque le saliera torcida. – Descuida, tu no sabías lo que había sucedido. Preguntar por Adrian… Supongo que ha sido algo normal cuando me encontraste y no  a él en mi lugar. – Dolor. Sintió primero una punzada de dolor en su pecho cuando pronunció su nombre y cuando esas palabras salieron de su boca seguido de una confesión entre líneas que esperaba que el otro no lograra entender. Y para cuando volvió a mirar a David, ya se encontraba apartándose de su camino  para rodear la barra del bar, volviendo a coger la botella de whisky del mostrador y servirse un trago, que no tardó en tragarse en un largo sorbo. Era lo que más necesitaba para soportar el día ahora que se le había venido todo el peso de los recuerdos ese día. Precisamente ese día.

Pues la familia se lo ha tomado como una noticia así debe ser considerada. Una desgracia, un periodo de luto, pero la vida continua. – Sus palabras fueron duras, quizás demasiadas, pero era la verdad… Una verdad a medias que prefería mantener por un tiempo. ¿De qué le hubiese servido decirle a David que su padre también había muerto? ¿Qué ahora se encontraba solo y como único sustento de una mujer y de su sobrino, como único responsable de lo sucedido en su bar? No tenía la valentía de hacerlo en ese momento, por lo que volvió a su trago lentamente, volviendo a servirse de ese licor de oscura tonalidad. – Pero… ¿Cómo estas tu? Digo… la última vez que supe de ti… Supe que te habías casado. Pude haberte felicitado pero no me encontraba bien en ese momento. Lo siento.

Todavía no se sentía capaz de observarle al rostro, pues en todo momento mientras pronunciaba esas palabras, sostuvo la mirada fija en su vaso moviéndose lento entre sus dedos, pero se animó a hacerlo y supo… Algo dentro de él supo que había hecho la pregunta correcta pero en el momento equivocado, mordiendo su labio inferior. – … Lo siento.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Mar Sep 13, 2016 5:34 am

Era difícil. No iba a negar que unas ideas maravillosas se le cerraron de golpe, que una alegría que nació igual murió pronto, aunque aún estaba feliz de ver a Simon, no podía creer que su mejor amigo de la infancia ya no estuviera ahí. No era su año, le estaba quedando claro que los últimos doce meses consistían en dolor y más dolor, por más que fuera bueno para ocultarlo y resistirlo, le quedaba claro algo: era débil. Quizá nadie lo vio llorar o lamentarse por la muerte de Emily, pero es porque él lo hizo en silencio, cuando nadie miraba, para que su pequeña no lo notara y terminara sufriendo igual o peor que él. Así que no tuvo que ser un genio ni psicólogo para reconocer los ademanes o gestos de dolor en Simon, porque él los había vivido a flor de piel, porque era todo muy doloroso. Así que quiso mantener la calma, porque sabía que podría alterar aún más a su viejo amigo… aunque fue su pregunta lo que le hizo crisparse y, bueno, sonrió con nerviosismo tallándose la nuca.

Bueno, no estábamos destinados a seguir juntos.

Le mostró su mano izquierda, donde la marca del anillo seguía fresca, pero la argolla no estaba ahí. No iba a decirle que ella había muerto diez meses atrás, sería difícil para él, era demasiada muerte para una sola plática. La verdad era que la argolla siempre la tenía muy bien protegida y solo se la quitaba cuando estaba en el trabajo, por la costumbre que había desarrollado en el campo, previniendo que investigaran su posible familia. Así que, esperaba, el hecho de que la marca siguiera fresca y él no tuviera un anillo le diera a entender a Simon que todo había terminado de forma pacífica y no con la brutalidad de él terminando como un viudo. No quería más lástima a su alrededor. Suplicaba que el menor no indagara más en el tema, porque sería difícil decir que se había separa de Emily, cuando eso no era la verdad. Quería decirle una verdad a medias. No quería ser una persona triste, no ante los ojos de Simon. Quería que lo siguiera viendo fuerte, con un temple de acero, con aquél carisma… así que tampoco deseaba mencionar a su hija. Al notar la forma en que Simon se disculpaba, no pudo dejar a un lado su autocontrol y, sin preguntar ni averiguar nada, se metió detrás de la barra, se acercó a él y lo atrajo en un abrazo, hacia su pecho. Inclinó lo suficiente el rostro para dejarle un beso en la frente, aunque pudiera parecer un gesto osado, pero no le interesaba. Se conocían de hace años, prácticamente debían tenerse esa confianza por ley, así que lo abrazó con auténtico cariño y con ese carácter protector suyo.

No te disculpes —le dijo entonces, pasando una mano entre sus hebras de cabello—, nada de eso es tu culpa. Como ya dije —le soltó con cuidado, para mirarle con una sonrisa—, el tiempo sí que hace estragos —se burló—. ¡Y mira nada más, me quedé sin mi amor de la infancia! —soltó al aire de forma ligera, mientras salía de ahí—. Esto es a lo que uno le llama señales del universo, ¿no? Cuando te dicen que el amor no es para ti —se quedó al otro lado de la barra, para guiñarle un ojo—. Mejor háblame de eso, Simon: de tus amores. Siendo tan bien parecido, no puedes tener tantas decepciones como yo. Sería ridículo. Demandaré al universo de ser así.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Mar Sep 13, 2016 6:07 am

No había sido su mejor mañana, ni su mejor día. Estaba seguro que tampoco los años que habían pasado le fueron favorables en algunos aspectos, aunque si en otros que en ese momento carecían de relevancia, al menos mientras podía observar el rostro acomplejado de David mientras soltaba esas palabras que le hicieron encogerse un poco más, con un lenguaje corporal que reflejaba una derrota completa ante la verdad de ambos. Que los dos habían perdido personas importantes en poco tiempo, y que esas perdidas todavía se reflejaban en miradas que intentaban ser fuertes. Por esa razón quizás fue que no rechazó el abrazo que le era ofrecido, o la forma en que su propio cuerpo se apegó al otro buscando ese consuelo que nadie se había animado a ofrecerle antes… Porque no había tenido a nadie más en ese momento.

Aunque el contacto fue corto entre ambos, lo agradeció con una sonrisa que sus labios se atrevieron a curvar cuando se separó de él, además de su mano que se había aferrado a un costado del cuerpo de David sin que se diera cuenta de ese detalle, apartándola tan pronto como lo notó, permitiéndole así que tomaran distancia nuevamente. El beso – aunque había sido en su frente – no habría sido tomado como algo prudente entre ambos si el compañero de aquel hombre hubiese regresado en mal momento, o cuando cualquier persona hubiese pasado y visto la escena desde afuera. Así que simplemente dejó que se apartara, soltando un suspiro débil cuando escuchó de nuevo sus palabras.  Entonces una nueva punzada se clavó en su pecho para darle el valor suficiente de remover sus bolsillos de nuevo, en busca de ese cigarrillo que le hacía falta, aunque sabía que no lo encendería por el momento, al menos…No de nuevo frente al policía.

Siento que mi deber como bartender es ofrecerte un trago, pero ese maldito uniforme tuyo me lo impide a un millón de gritos por hora. – Bromeó despacio mientras recuperaba su compostura y se mostraba más animado que antes, dejando de lado también su propio trago para no volver a tentarse. Ya le parecía suficiente tener que lidiar con toda la nueva información que el contrario le había dicho, como para también sumarle sus recuerdos y una inminente jaqueca que amenazaba con aparecer en cualquier momento. – No sé que tan bien parecido pueda ser, en realidad.
Deslizó su pulgar por su frente, remarcando de más esa cicatriz que a su tacto simplemente era como una nueva textura añadida a su piel, como si esa zona de sus músculos se hubiese hundido por mero capricho. Cerró los ojos un momento, repasando compulsivamente esa zona hasta que finalmente sonrió, viendo a los ojos de David nuevamente. – Lo que digo es que no soy precisamente el tipo de nadie. Soy realmente aburrido, mis buenos años se fueron en mi infancia. – Bromeó de nuevo, dejando que sus orbes cielo relucieran con un brillo nostálgico y especial. Y es que no mentía al decir que sus mejores años habían sido en la infancia…Pues el resto de su vida se había perdido un tiempo atrás, y el resto de los años que recordaba no habían sido favorables.

Sus mejores recuerdos eran aquellos que involucraban a un trío de muchachos correteando por las calles de la ciudad como si el mundo fuese solo de ellos, aunque fuese mentira. Y esa sonrisa reflejaba quizás más de lo que quería permitirse, así que simplemente suspiró, resignándose con un encogimiento de hombros. – Claro que hay historias, pero es muy temprano para hablar de eso, David. Y creo que deberías volver al trabajo, ¿no es así, hombre de ley? – Soltó una risa baja, alzando su mano por primera vez en que estaban juntos para acariciar la mejilla ajena, deslizando sus dedos por su piel antes de perderse en sus hebras de cabello. Notó la diferencia de estatura, pero no le importó mientras alzaba su cuerpo para besar su mejilla, acercándose un poco más de lo necesario. – Todavía no puedo creer que seas policía. – Soltó incrédulo, intentando cortar la tensión entre ambos, con esa sonrisa que de solo esbozarla lograba iluminar su rostro.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Mar Sep 13, 2016 6:19 am

¿De qué hablas? —se rió en voz alta—. Si fuera una chica te hubiese abordado con coqueteos de todo tipo, a estas alturas. Y si no fueras casi de la familia, probablemente te habría atacado ya —se rió de sus propias palabras.

Bromas sexuales. Eran su fuerte y no le avergonzaban en lo más mínimo. No cualquiera formaba parte de ellas desde que Emily se fue, pero Simon era un rostro conocido de hace años, uno que no sabía nada de lo que había sucedido con su mujer, así que podía tenerle confianza y podía sentirse libre de culpas, podía olvidarse por un momento de su esposa muerta, de su pequeña en la guardería, de que era un viudo triste y solo. Por primera vez en mucho tiempo, ese fue su objetivo: olvidarse completamente de las preocupaciones de la vida y darse un momento para sí mismo, para recordar y reír, para ser indiscreto, inclusive para coquetear sin realmente hacerlo porque, bueno, estaba fuera de esos juegos desde hace muchísimos años, desde el día en que conoció a su esposa, desde que la sedujo a ser suya y solo de él. Pero no había perdido el toque, tampoco. Lo coqueto le salía naturalmente, lo atrevido. Era bueno para atraer a la gente, por su aura, lo sabía bien. Había pasado completamente por alto la invitación del trago, porque era cierto que traía su uniforme y no podía andar por ahí con aliento alcohólico.

Simon, soy un oficial: no hay nada más aburrido que la justicia —respondió con diversión, para mirarle con esa enorme sonrisa—. No puede haber un trabajo más divertido que el tuyo: tienes un bar. Uno no sabe qué cosas se ven aquí.

En realidad David no estaba preocupado por que los notaran. Sabía que su compañero no volvería a entrar sin ser invitado y el mismo Stewart había cerrado la puerta al salir, así que era poco probable que los incomodaran. Stewart tardaría al menos una hora en dar la vuelta de rutina, si no se le presentaba ningún problema, así que probablemente pasara a comprar algunos aperitivos y un café para esperar de ser así necesario. Por lo tanto, sonrió ridículamente grande con sus palabras, dibujándosele un par de hoyuelos maravillosos en las mejillas, de esos varoniles y encantadores que no podían hacerle ver menos que encantador. Sí, la caricia del menor y el beso de la mejilla le dieron a entender dos posibilidades: primero, sí que se tenían la confianza que él creía; o segundo, que él seguía teniendo el toque. Así que decidió no separarse por nada en el mundo, sino que permitir que el chico hiciera el acercamiento que quisiera. La regla de oro era no actuar más allá de lo que era debido o apropiado, por eso decidía quedarse así a menos de que Simon diera pie a lo contrario y, si lo hacía, probablemente David no se detendría… aunque el fantasma de su mujer ya lo había frenado antes, no querría hacerlo en esta ocasión. Pero, ¿en qué estaba pensando? Era Simon, era casi un hermano menor. Él había vivido con una mujer los últimos años, él no podía tener a mujeres cerca… ¿aplicaba eso con los hombres?

Hasta donde yo sé, no soy estrictamente necesario hasta que se me demuestre lo contrario y tengo un radio para eso —lo movió, estaba pegado a su cinturón. Y se rió bajo—. Yo ya me acostumbré a estar al servicio de nuestro Rey para la protección civil: sirvo al pueblo, o eso es lo que se dice —burló con descaro—. Sé que lo hago a mi manera. Por eso no me preocupa mucho estar o no con mi compañero en estos momentos —se encogió de hombros—. Además, algo me dice que si vuelvo más tarde, ya no podré estar a solas contigo.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Mar Sep 13, 2016 6:31 am

La primera carcajada afloró un poco nerviosa entre sus labios, y las que le siguieron fueron calmando sus ánimos hasta que solo quedaba la clara señal de la alegría en el, de la diversión por las palabras ajenas, y aunque sabía que habían sido una broma entre viejos amigos, no pudo evitar que un leve rubor se posara en sus mejillas, el que evitó a toda costa para que el mayor no lo notara, pero tuvo la suerte de que desapareciera por una nueva risa más baja que escapaba de sus labios, negando lento con la cabeza cuando mantenía la mirada fija en los orbes ajenos, sin apartarse ni un centímetro del rostro de David luego del beso en su mejilla, deslizando una de sus manos por su uniforme, por el cuello de su camisa y por la corbata que debía llevar, sonriendo de lado cuando ladeó también su rostro.

Creo que te sorprendería las cosas que he llegado a ver en este lugar, incluso a escuchar. Estarías entretenido toda una tarde si te contara las historias más sórdidas que has escuchado jamás! – Exageró con esa sonrisa abierta como la que había mostrado antes,  pasando por alto el coqueteo previo que habían tenido, o al menos, intentar que no fuese tan evidente para que así su cuerpo no volviera a ponerse nervioso, pero incluso esa simple tarea parecía imposible por la cercanía ajena, la que claramente no tenía intenciones de apartar todavía. – Aunque, ya ves… Por una parte me alegro que no seas “estrictamente necesario” en este momento. – Hizo énfasis especial en esas palabras mientras su lengua se deslizaba entre sus labios, relamiendo con cierta característica sugestiva la comisura de su boca, elevando su mirada para encontrarla en la ajena.

David podría tomarse sus gestos como más le conviniera hacerlo, quizás como una más de las bromas que se lanzaban mutuamente, o talvez sus palabras podrían ser consideradas de una manera más seria, pero le tenía sin cuidado cuando extendió su mano y jaló suave de la corbata ajena, obligando a que se acercara más. – Tienes razón, si vuelves más tarde, probablemente ya no estaré solo y no podré dedicarte mi atención a ti. Y sería una lástima. – Siseó entre sus dientes, sonriendo ladino nuevamente mientras volvía a acortar la distancia entre ellos, casi al punto de rozar su aliento con el ajeno. – Porque si te marchas ahora, jamás podrá preguntarte… ¿Qué cosas habrías hecho si no fuese, técnicamente, de la familia? – Ese brillo en sus ojos debía hablar por si mismo, pero entonces soltó una risa leve mientras le soltaba del todo y retrocedía, pues en si, sus acciones hablaban por si solas, y aquellas palabras solo eran una provocación, y una muy atrevida.

Y entonces volvió su atención al vaso que tenía con licor sobre la barra, mientras aguardaba la reacción del policía, volviendo a dar un sorbo prolongado para que ese sabor amargo quemara su garganta, obligándole a soltar un suspiro cargado, pero aún así mantenía esa sonrisa. En todos esos años se había convertido en un pequeño bastardo, y lo disfrutaba cada vez que tenía la oportunidad de demostrarlo.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Vie Sep 30, 2016 8:14 am

Todos tenemos historias buenas, Simon —aseguró con diversión—, algunas no deberían ser contadas, inclusive.

Un hombre como él, que se había abstenido de todo contacto sexual desde el día en que el cuerpo de su mujer no pudo seguir tolerándolo, realmente tenía dificultades para contenerse en este tipo de situación. David no era un idiota y, por más bromas que se pudieran estar jugando el uno al otro, lo que Simon estaba haciendo superaba ese sentido. Pero no podía entenderlo. Él había negado cualquier tipo de acercamiento a toda mujer u hombre que se le pusiera en frente. Es decir, no todos los días un hombre se le insinuaba, pero la más mínima señal de ello era inmediatamente rechazada por el policía, poniendo por delante el nombre de su mujer como si ella siguiera viva, y haciendo alusión a su pequeña hija como la principal razón: no se atrevería a meter a alguien a su hogar. Sin embargo, se enfrentaba a un caso distinto en estos momentos, ya que Simon no era un conocido cualquiera, sino que se habían conocido muy bien en el pasado, habían tenido pijamadas, se habían peleado en juego un millón de veces, era tan distinto a todos los demás… y, al mismo tiempo, ese no era el pequeño Simon que él conocía.

Tal vez ya era demasiado tarde para cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, pero no tenía deseos de detenerse. A esas alturas, la mano derecha de David había tomado el vaso licorero casi de la boca del menor, regresándolo a la barra hasta acorralar al pelinegro contra la misma, aprovechándose de su altura y volumen superior para que no tuviera fácil escapar. El hecho de que le hubiese tomado por la corbata de esa manera lo había detonado, en especial porque el chico no había hecho absolutamente nada después de ello y, bueno, David no era de hule. Por si su postura no decía suficiente, estaba aquella mirada de mil soles que seguramente estaba en un intento de penetrar los azules ajenos, para encontrar en ellos algo que le detuviera y, en ese momento, fue en que pensó que era demasiado tarde para detenerse. Y lo observó en silencio por aquél par de segundos, aunque aún tenía el vaso en su mano derecha, sobre la barra, pues no se había atrevido a soltarlo. Aquella escena, con esas posturas y esa expresión en la cara del león, podría entenderse de dos formas: aquello tenía una connotación sexual o era un abuso total de su autoridad. Pero no estaba preocupado, así que terminó lo que quedaba en el vaso y lo regresó a la barra, vacío, apoyando su mano en esa superficie.

No tienes ni idea —dijo de forma tranquila—. Uno no hace esas cosas a un león y espera que se marche tranquilamente… ahora que me has hecho pensarlo: qué fortuna que no somos familia.

Su autocontrol lo tiró por la ventana cuando tomó a Simon por la nuca con la zurda, atrayéndolo con suficiente fuerza para que cualquier resistencia fuera en vano, llevándole entonces hasta sus labios. Había estado demasiado tiempo lejos de un contacto como ese y, el hecho de que Simon fuera él, casi le ayudaba a sentirse más tranquilo: en algún momento de su vida, cuando aún era joven, Adrian fue el gran amor de David y, bueno, Simon era hermano de Adrian. Su cerebro no lo estaba conectando inmediatamente ahora, mientras le besaba los labios frenéticamente sin compasión, mordiéndole el labio inferior para obligarle a separarlos, lamiéndolo con descaro, como si estuviera hambriento. El pobre no sabía en lo que se había metido.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Lun Oct 03, 2016 8:08 am

Sonrió leve ante sus primeras palabras, pero no alcanzó a reaccionar cuando notó la mano de David sobre la que sostenía el vaso de licor, obligándole a soltarlo entre sus dedos, e instintivamente retroceder cuando el cuerpo del policía quedaba más cerca…Mucho más cerca de lo que había imaginado. Se esperaba una reacción así, ¿verdad? O al menos una muy parecida.

Dentro de su lado más racional, su mente le había mostrado una versión más realista de la situación, en la que él se había lanzado en búsqueda de la atención de David y era rechazado con la mayor de las rudezas, y no volvían a verse, pero en cambio, adoraba la versión de sus fantasías en que sucedía exactamente esto. David acorralándole contra la barra de su bar, mirándole de esa forma en que no podría descifrar sus deseos, y apenas lograba hacerse una idea de lo que realmente quería. Y en ese momento, agradecía que su versión de la realidad no llegara a concretarse ni por asomo. Sonrió por esa idea.  

Jamás me atrevería a tentar a un león. ¿Qué clase de ciudadano sería si fuese así? – Ese susurro escapó rebelde de sus labios, como si quisiera, irónicamente, seguir tentando al hombre que tenía en frente, aunque ya no hacia falta. Ya no habría vuelta atrás, ya no podían detenerse, y lo supo al sentir la mano en su nuca y el contacto de sus labios sobre los suyos. Reprimió un jadeo en su boca antes de que la lengua ajena le obligara a entreabrir sus labios y a permitir que invadiera su cavidad.  ¿Acaso eso estaba mal? Considerando que hace solo unos minutos estaban hablando de lo mucho que se extrañaban como amigos de infancia, y ahora entre esa cercanía, notaba claramente la tensión sexual entre ellos, incluso sabía perfectamente que en cualquier momento podrían arrepentirse y detenerse, de que la vergüenza se adueñaría de su consciencia una vez supieran lo que habían hecho, pero no le importaba, lo mandaba todo al carajo solo por sentir de nuevo esos labios reclamándole con el hambre y la forma en que era besado.

Y sus acciones apoyaron sus pensamientos, llevando su mano detrás de la nuca ajena para encerrarla en un abrazo que se mostró posesivo y ansioso, al igual que ese beso que le estaba dejando sin aire. Tocar el cuerpo ajeno entraba, seguramente, en la lista de las diez cosas que tenía que hacer antes de morir, y se alegraba que no fuese la última en hacerse, sino una de las primeras. Deslizó sus dedos por su espalda, atrayéndole mucho más de lo que el propio policía había marcado como una distancia prudente, moviendo lento su rostro para acomodarse a sus labios y encajarse en ese beso que pronto reprimió uno de sus gemidos más nervioso, cuando optó por separarse de su boca, soltando todo el aire contenido de manera caliente contra el aliento ajeno.

No te marcharás todavía. – No era ni siquiera una pregunta, era una afirmación de que no importaba lo que sucediera ahora, no permitiría que se marchara sin antes terminar lo que habían iniciado con ese beso, aunque fuese luego incómodo para ambos. Por eso el nuevo beso no tardó en llegar, pero esta vez siendo reclamado por el menor, quien seguía aferrado a su espalda, a sus hombros anchos, y luego a su cintura, tirándole del borde del pantalón en donde se topó con su radio y los implementos de su labor como policía, deteniéndose entonces, agachando la mirada un tanto más nervioso que antes. – Maldición, David… - Ese susurro daba a entender muchas cosas que quizás el mayor no lograría entenderlo. ¿En verdad qué estaban haciendo ahí, contra la barra de su bar, dos mejores amigos de infancia?... Algo que Simon siempre soñó hacer, pero que jamás había tenido la oportunidad. – Eres la maldita tentación en persona. – Presionó sus dedos en contra de su abdomen, bajando de nuevo a su cintura y cadera, desde donde tiró de su pantalón para rozarse de manera obscena contra él, y que notara “la emoción” de sus pantalones, al verle de nuevo.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Mar Nov 08, 2016 6:16 pm

Demasiado tarde, Simon. Era demasiado tarde para esas palabras, porque el león ya había sido tentado y estaba dispuesto a devorarlo completo… si se lo permitía, claro. Tal vez estaba mal, tal vez no debía hacerlo, pero no estaba para esos planteamientos en ese momento. Sería una lástima si al llegar a casa se lamentaba ante su mujer y su hija, pero no importaba. Un hombre como él tenía necesidades que el luto no tenía el alcance de satisfacer pero, tal vez, y solo tal vez, Simon si pudiera hacerlo. Aunque fuera solo por un momento… ¡¿Qué estaba pensando?! No se trataba de un momento. El frenesí con el que estaba besándole no era de una sola ocasión, era el tipo de pasión obsesiva y repetitiva que no recordaba haber tenido en muchísimo tiempo. Era sensual, candente, tanto que si cualquiera les miraba por solo un segundo sería invadido por esa sensación de deseo. Le asustaba cuán fuerte era la necesidad, pues no lo había notado en los últimos meses, como para que se materializara de ese modo entre sus brazos con aquél muchacho.

Al final, como ya era obvio, no iba a pasarse de los límites. Es decir, no haría nada que Simon no le permitiera. Aunque, al menos, parecía que los arrebatadores besos eran bien recibidos, nada le garantizaba cuán lejos podrían llegar. No hasta que tuvieron que frenar aquél beso, permitiendo que el calor se les escapara para no quemarse con él, sintiendo el aliento ligeramente alcohólico del menor contra sus labios, escuchando aquellas palabras que le garantizaban que no iba a ser sencillo librarse de esa travesura que habían empezado… tampoco era como que quisiera hacerlo, ¿verdad? Se le ponían los nervios de punta con aquél nuevo beso, con la impresión que el ofrecimiento del pelinegro le causaba, pero bueno, ¿qué le había pasado a ese muchacho? David ya pasaba de que su uniforme se arruinara, un par de arrugas no iban a matarlo, después de todo. Lo más pesado era el cinturón, donde llevaba el radio y las esposas, entre otros artículos cuyo peso tenía cierta influencia, pero sabía que para nadie iba a ser un problema deshacerse de ello. Lo realmente impresionante fue la forma en que el menor le tomó con ese descaro, lo saboreó con sus manos, se apegó lo suficiente para que se sintieran. ¡Adiós, sentido de la razón!

Lo siento, Simon —dijo con tranquilidad, antes de llevar sus manos rápidamente a levantar al menor, obligándole con su fuerza a quedar sentado sobre la barra—, voy a ensuciar un poco este lugar.

La altura de Simon, en ese momento, ya debía superar en algo a la de David, por la altura de la barra. Sin embargo, aquella altura no le presentaba ningún inconveniente, pues le quedaba la altura perfecta del cuello, considerando que el león era bastante alto. Y le abrió un poco la camisa al otro, con un mínimo movimiento de ambas manos, para alcanzar con su lengua la clavícula ajena y subir desde ese punto, lentamente, con una mano en su cadera para atraerle lo suficiente a sentir el contacto de sus cuerpos, aunque usaba la otra desde hace un par de segundos en la cabellera negra, jalándola apenas un poco y sin fuerza, lo suficiente para obligar al chico a exponer la piel de su cuello, por donde continuaría el recorrido de aquella lengua rosada del castaño mientras se esforzaba por no permitir que él se alejara. Y la mano en la cadera comenzó a subir lentamente, metiéndose por donde abrió su camisa en busca de tener mayor acceso al pecho, abriendo más la camisa aunque con el cuidado de no reventar ningún botón si no era necesario, pues a veces perdía tanto el control que no se daba cuenta de esos pequeños detalles.

¿Sabes cómo terminará esto? —preguntó, ahora obligándole a prestarle el oído, para susurrarlo ante él—. Si quieres que me detenga, podría ser demasiado tarde si sigo tocándote —murmuró, antes de depositar un beso en la mandíbula. Soltó su cabello y tomó su mano, haciendo entonces que descendiera lo suficiente para que pudiera sentir la erección en el pantalón—. ¿Vas a permitir que te haga lo que yo quiera?
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Nov 18, 2016 6:39 pm

Sus palabras…Por un momento creyó que todo ese momento dejaría de existir, que su fantasía quedaría solo en eso, como parte de su imaginación en sueños que jamás se concretarían, evidenciando todos esos temores en una tensión corporal que se hizo demasiado obvia frente al ajeno, con sus ojos abiertos y un ligero temblor en su labio inferior, pero sus acciones contradijeron rotundamente todo lo que había imaginado, obligándole a soltar un jadeo suave y contenido mientras se aferraba a sus hombros, de nuevo acariciando su espalda para atraerle, reclamando una vez más su boca en lo que durara ese beso.

Contuvo la respiración cuando los botones de su camisa se fueron deslizando por los ojales de ésta, lentamente exhibiendo su cuello, la clavícula y el resto de su torso ante el policía, por lo que no pudo evitar llevar su mano sobre la ajena, deteniendo las caricias que querían llegar más allá de la ropa, volviendo a temblar suave cuando jalaba de su cabello hacia atrás, dejándose hacer con todo el gusto que podría demostrar con esa sonrisa ladina, y con ese sonrojo en sus mejillas. Sus piernas se cerraron alrededor de su cadera, creando una fricción mucho más intensa que antes, pero solo por la necesidad de darle entender al mayor de que se sentía exactamente igual que él, que estaba seguro de que si le dieran la opción de detenerse…Preferiría seguir mil veces, y las mil veces sería con David.

Entrecerró sus ojos, conteniendo un jadeo despacio cuando su mano se deslizó hasta la entrepierna del mayor, sin contener el impulso de apoyar ahí su extremidad, presionando con sus dedos el bulto que se generaba entre sus piernas, tanteando la dura erección que se levantaba bajo sus pantalones, moviendo deliberadamente su muñeca solo porque…Joder, le encantaba tentarle. Incluso soltó la mano que había detenido, porque si querían llegar al final, tendría que perder el temor de que David viera realmente su cuerpo, de que le viera desnudo, y que eso incluía las cicatrices que se dibujaban en su torso. Parte de las historias que había ofrecido al mayor estaban escritas en su cuerpo, o mejor dicho, marcaban su existencia con momentos que jamás olvidaría, entre fuertes encuentros que habían acabado mal, y ataques cobardes que le pillaron desprevenidos en el momento, pero todo eso, sin importar la clase de recuerdo que fuese, se desvanecía con la voz baja del policía, haciéndole temblar.

No quiero que te detengas, David. ¿Acaso no lo notas? ¿No notas que…estoy completamente entregado a ti? Aprovéchame…  aprovecha este momento… - No sabía bien porque esas palabras se habían deslizado de su boca en un jadeo suave, en respuesta a lo que David le había propuesto como una forma de ponerle un freno a toda la adrenalina del momento antes de que fuese demasiado tarde. Una proposición que obviamente rechazó al instante, y en su lugar, dejó el consuelo que creyó David necesitaría para continuar, algo similar a haber dicho “Ven y follame, porque es lo que esperé durante toda mi jodida vida”…o quizás un “Fóllame, no pienses demasiado y hazlo”. Cualquiera de las dos opciones serviría para describir la ferviente pasión con que besó la boca ajena una vez tuvo denuevo la oportunidad.

Entonces se convertía en su turno de tocar más allá de la ropa. Mientras que una de sus manos volvía a tirar de su corbata para librarse de ella, la que había permanecido en la entrepierna del mayor continuó con sus acciones, esta vez bajando deliberadamente la cremallera de su pantalón y deslizando su mano dentro, teniendo la oportunidad de tocar directamente ese miembro que bajo su tacto parecía palpitar. Aferró sus dedos con fuerza al tronco, comenzando a mover su muñeca y su mano para que la fricción se convirtiera en una deliciosa masturbación ansiosa, liberando los botones de su camisa lentamente…Porque así era como jugaba. La dualidad de las ansias y la espera, del deseo y el capricho de disfrutar con calma, se enloquecía a si mismo y posiblemente al mayor, pero no le importaba. Se acercó más a su cuerpo, meciendo su cadera contra la del mayor, al mismo ritmo en que le masturbaba. – Pero… ¿Creíste que eras el único que… quería esto? – Susurró despacio, lamiendo la comisura de sus labios, tirando de su camisa para librarse pronto de ella.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Mar Nov 22, 2016 5:09 am

El hecho de que Simon detuviera su mano, de continuar metiéndose debajo de la camisa en búsqueda de cualquier cosa, pero principalmente de su piel, era casi como una señal divina de que tenían que detenerse. Pero era muy contradictorio, porque Simon en serio estaba correspondiéndole, le tocaba de regreso, lo atraía, lo besaba. Y, entonces, soltó la mano con la que contenía el movimiento libre de David hacia el interior de su camisa, por lo que puso proceder: conforme más botones eran abiertos, más obvia era la razón por la que el menor lo había detenido, pues aquellas marcas que en algún momento fueron heridas dolorosas ahora podrían parecer feas pero, bueno, David también sabía de cicatrices así que, para ser claros, no le tenía miedo a ellas, ya las había lidiado durante mucho tiempo de su vida. Había sanado las quemaduras de la quimioterapia, acariciado las cicatrices de los tubos en el cuerpo de Emily, su cabeza sin cabello la había besado un millón de veces, y él mismo tenía las marcas de tres disparos en su cuerpo, así que alguna que otra navaja que no era tan marcada como los anteriores, por lo que le pareció adorable la breve timidez que el menor tuvo por un momento. Lo notó en cuanto a la cicatriz del rostro, que no le era tan cómoda al parecer, pero era como si las otras le intimidaran más, por lo que continuó abriendo la camisa hasta el final. Mientras tanto, no dejaba de sentir aquellos dedos estimulándole sin compasión, siendo obvio que aquél no le tenía ningún temor al león y, por ello, podía continuar con tanta tranquilidad, al grado que le jaló la corbata para quitársela, lo que solo hizo que el policía se inclinara más sobre él para permitírselo. Lo enloquecía que le hicieran eso. Adoraba que le tomaran así por la corbata.

Oh, sus últimas palabras generaron que las emociones propulsaran la sangre de David a toda velocidad por su cuerpo y, por lo tanto, que la erección se fuera volviendo más pronunciada, en especial con aquella mano esforzándose por mantenerle firme, por endurecerlo y excitarlo más, que no tenía más opción que seguir. Y tras abrirle la camisa a Simon, tan solo se inclinó un poco, para que sus labios alcanzaran algunas de las cicatrices y besarlas, ya que había aprendido que no había marca como esa que fuera realmente fea, es algo que había aprendido con tantas caídas en su vida. Así que besó todo lo que se atravesara en su camino sobre esa piel, hasta que sus labios encontraron los pezones que, finalmente, acarició con la punta de la lengua, de arriba hacia abajo y, después, girando en torno a él, para darle una suave mordida primero y succionarlo después, deslizando sus manos al pantalón del pelinegro para abrirlo, poco a poco, mientras sus atenciones pasaban de uno de los pezones al otro. Y los ojos de David buscaron los de Simon cuando al fin pudo abrirle el pantalón, encontrándose el miembro del ojiazul y, sin dudarlo, lo sacó de su entierro, elevó el rostro lo suficiente para darle un nuevo beso, húmedo y libidinoso, en el que se esforzó por dejarlo sin aliento y, cuando le pareció que casi lo había asfixiado, finalmente se separó de sus labios con un hilo de saliva que no se preocupó por limpiar.

Será mejor que te pongas cómodo —susurró aún cerca de los labios de Simon—. Voy a seguir probando ese sabor tuyo, Simon.

Tras decir aquello, tomó con tranquilidad el miembro del menor, comenzando a mover suavemente su mano para masturbarle de igual forma, justo para darle un beso más, de la misma intensidad que el anterior, esforzándose por estimular al menor. Y, luego, cuando finalmente estaba volviendo a asfixiar a Simon, se separó de sus labios y lo empujó un poco obligándole a apoyarse en la barra, para así poder inclinarse besando la piel cicatrizada de su pecho, en dirección sur, hasta que la altura de aquél miembro… cuando hablaba del sabor de Simon no se refería a sus labios, en realidad. Debió quedar muy claro cuando los de David se separaron para atrapar la hombría del pantera, humedeciéndolo y descendiendo en cuanto a él, comenzando a succionarlo dentro de su boca y subiendo muy lentamente antes de volver a bajar con ese ritmo ridículamente calculado, cuidadoso. Iba a excitarlo hasta un punto que no pudiera resistirlo, pero no pensaba pensar que se corriera, no aún.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Miér Nov 23, 2016 3:55 am

Contuvo la respiración cuando finalmente se quedó sin su camisa, mirando hacia un lado por la vergüenza que sentía de que el mayor le viera de ese modo. Es que ni siquiera la cicatriz en su rostro le ponía de esa forma, pero sabía que la razón de su vergüenza era porque nadie en su sano juicio consideraría atractivo un cuerpo que ha sido marcado por cicatrices, heridas que habían sido dolorosas y profundas,  heridas que habían costado en sanar hasta encontrarse recuperado, pero con la marca que jamás saldría de su cuerpo. Ese mismo principio se aplicaba a su rostro, pero era simplemente uno de sus pecados que tendría que recordar a diario. Uno que estuvo a punto de olvidar de no ser por el detalle de que la mirada de David parecía quemarle en vida, sintiéndose observado y penetrado por esos orbes que le hubiesen matado si eso hubiesen querido.

Cerró los ojos, gimió suave entre sus labios y retorció su cuerpo en respuesta a sus atenciones, a cada una de la estimulación que el mayor estaba causando en su cuerpo y en su sistema nervioso, aferrándose a su camisa para deshacerse de ella, dejándole en igualdad de condiciones, aunque nuevamente se encontraba estimulando el miembro ajeno entre sus dedos, con la palma de su mano y el movimiento de su muñeca que no iba a cesar ni a darle tregua…O al menos intentaría mantenerse firme mientras que los besos, succiones y mordidas del león le llevaban al límite. ¿Acaso se había propuesto enloquecerlo de una sola vez? Porque debía admitir que lo estaba consiguiendo y sabía que solo era el principio, que las cosas solo estaban comenzando.

Arqueó su espalda y soltó otro gemido más caliente que el anterior cuando notó el rumbo que las manos ajenas estaban llevando, soltando el cuerpo ajeno para aferrarse a sus hombros,  aunque no tuvo tiempo de reaccionar cuando sus labios estaban siendo devorados por los ajenos, en un beso tan profundo que tardó en corresponder, pero cuando lo hizo, fue con hambre y ansias, fue con lujuria y pasión, una que se extendió como una llama por todo su cuerpo, retorciéndose igual como si estuviese en llamas para aferrarse al ancho de sus hombros, a su nuca para sostenerse con ese beso que casi le roba el aliento, soltando un quejido lastimero cuando el beso se cortó abruptamente, relamiéndose los labios y agitándose más de la cuenta ante sus palabras.

Jamás, nunca en toda su vida se le habría cruzado en la cabeza que algo así podría suceder con David. Desde la última vez que le había visto, o al menos de lo que recordaba, aún eran unos niños, adolescentes que se creían adultos, pero en ese entonces, la imagen que tenía del León era muy distinta a la que ahora se le presentaba… Había cargado con una obsesión durante toda su vida, y en el instante en que tenía la oportunidad de hacerla realidad, sentía que todo su mundo temblaba, se tambaleaba en años de silencio y en los minutos anteriores, haciéndole temblar del deseo para aferrarse con más fuerza a la barra que sostenía precariamente su cuerpo, observando con expectación como el rostro ajeno descendía hasta su entrepierna, sin apartar la mirada ni un segundo, porque no podía. Simplemente el espectáculo iba más allá de lo que su mente soportaba, pero no quería perdérselo. Incluso sintió como su garganta se secaba y su lengua intentaba ayudar a hidratar la comisura de su boca sin éxito, abriendo sus labios como si quisiera hablar, aunque solo surgían gemidos suaves y jadeos obscenos que intentó mitigar cuando mordió su labio inferior.

Cuando la imagen se volvió demasiado para él, echó hacia atrás su cabeza cuando un estremecimiento cruzó su espalda y le sobresaltó sobre la barra, gimiendo alto y posando así una de sus manos entre los cabellos de David, ayudándole a llevar ese ritmo que quería marcar en su hombría y que no tardaría en llevarle al límite, sintiendo ese cosquilleo en su bajo vientre que le contrajo hacia adelante, casi llegando a gemir en el oído ajeno, aferrando sus dedos a su cabello, jalando de ellos mientras abría más sus piernas, buscando la comodidad de sus extremidades al estar suspendido por la gravedad, sintiendo su cuerpo desfallecer del placer que lo retorcía por completo. – David… Santo…cielo… - hereje, irónico o simplemente ya no podía pensar bien las ideas que escapaban de sus labios, esas palabras que iban a delatarle si se descuidaba, alzando su cadera en busca del contacto con la lengua contraria, de una manera jodidamente animal en la forma en que su cuerpo había encontrado el impulso para apegarse al ajeno, abrazándole con sus piernas. – Voy a… No puedo más…
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Vie Dic 23, 2016 6:35 am

Sí, por supuesto que iba a… pero no, no lo haría, no así de fácil. David sabía que estaba haciendo un buen trabajo, sabía bien que podría lograr que Simon se viniera en su boca y, la verdad era, no le molestaría aquello. Pero la cuestión del orgullo y la diversión del policía estaba superando sus deseos de sentirle deshacerse en sus manos, quizá el perder a su mujer le había quitado la sensibilidad al atender a alguien más en el sexo, tal vez se había olvidado de cuán placentero era hacer que la otra persona se perdiera en el placer un millón de veces en su presencia, quizá tan solo se había vuelto un desgraciado a causa de esos tiempos de dolor. La verdad es que no tenía todo muy claro, ni estaba pensando con demasiada claridad. Más bien, estaba bastante ocupado en lo que hacía, en la forma en que su boca succionaba y su lengua se movía haciendo una presión contra el miembro, generándole cierta presión, obligándole a sentir que no podría mantenerse en control. No le importaba estar también a medio desnudar, que su uniforme se desarreglara, que las marcas de disparos en su tan tonificado cuerpo fueran evidentes, él no le temía a ninguna de esas cosas, pues igual no eran marcas graves, lo sabía. No se comparaban a las del menor y, aún así, no les estaba prestando tanta atención.

Así que, cuando sintió la forma en que Simon le aferraba del cabello castaño, cómo se retorcía y cómo lo atraía y lo sostenía, David realmente dudó cómo iba a terminar aquello. Por un momento la cordura vino a su mente, ese momento en que el pelinegro exclamó su nombre en santidades, cuestionándose si realmente se atrevería a hacer algo como acostarse con él, si realmente se atrevería a follarlo tan duro como su erección le suplicaba que hiciera, si se permitiría lanzar a la basura la imagen infantil que tenía de él, el hecho de que en algún momento amó a su hermano mayor, que se llevó bien con Simon para poder estar con quien en realidad le interesaba. Y la respuesta vino cuando escuchó las últimas palabras, lo que hizo que su boca se aflojara lentamente y su cabeza se levantara. Jamás dejaría a alguien a medias y, aunque se arrepintiera, haría que el pantera se corriera a toda costa… la cuestión es que no se estaba arrepintiendo y, para el siguiente instante, los dedos medio e índice de su mano izquierda estaban en los labios temblorosos del dueño del bar, deslizándose lentamente entre ellos hacia el interior de esa boca, mientras los brillantes ojos del león observaban el rostro abatido de un placer no culminado que, de una provocación llevaba al límite hasta las últimas instancias.

¿Podrías mojarlos para mí? —sus labios se movieron tan lento y suave, mientras le miraba con una calidez inigualable, con una tranquilidad que irritaría a cualquiera de verlo, por la apacible expresión y la sonrisa dulce que vino detrás de eso. Sí, lo hacía excitante con tan pocas cosas, porque podría ser una bestia, y seguir actuando encantador a la vez, así que se acercó a su oído y susurró en él—. No tengo intenciones de lastimarte, ¿sabes? Aunque estoy en una encrucijada, Simon. Creo que podría salirme de contexto. Esto no es incorrecto, ¿verdad? Dímelo.

Las palabras salieron lentamente, sus labios húmedos se rosaron contra el lóbulo del menor, mientras que la mano derecha lo atraía por la cadera hasta el borde, haciéndole casi caer de la barra pero lo sostuvo con fuerza con su mano, obligándole a abrazarse con las piernas del castaño, mientras que aproximaba sus miembros a que se tallaran y, bueno, la humedad en el miembro de Simón iba a facilitar eso… aunque estaba haciendo unos movimientos muy lentos, para no hacer que las emociones superaran las capacidades del pelinegro. E, independientemente de que él moviera su lengua y se esforzara por salivar en aquellos dedos, David los movió lo suficiente en esa cavidad hasta humedecerlos y una vez consideró que fuera bastante, llevó la otra mano a sostenerle bajando un poco su ropa, hasta tener el trasero del menor expuesto, aunque no lo viera porque estaban de frente. Lo hizo al tacto, encontrando sin problema alguno la cavidad en la que empezó a empujar solo el dedo medio mientras que sostenía fuertemente al pantera, mientras acercaba su rostro como una tentación, a que sus labios casi se tocaran, intercambiando alientos mientras aquél dígito se abría paso en el interior de carne.

Dime que no está mal —dijo, con un aire caluroso, sobre los labios ajenos—, dime que lo haga… si me lo dices, si me lo pides no voy a dudarlo. Solo tienes que decirlo con el suficiente deseo y lo haré de inmediato. ¿Podrías hacerlo?
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Dic 30, 2016 4:44 am


Habría suplicado y lloriqueado ante la ausencia de las atenciones del mayor si fuese consciente de lo que sucedía con su cuerpo o, en ese caso, con el cuerpo del león cuando sintió que su lengua abandonaba su miembro y que su boca liberaba una vez más su erección. Tembló porque un estremecimiento eléctrico cruzó su espalda, obligándole a arquearse ante sus brazos antes de volver a buscar el sustento de su espalda, sus dedos aferrados a sus músculos y marcándolos con leves señas de presión que quizás perdurarían un par de días más luego de todo esto. Pero la razón principal de que no pudiera pronunciar palabra alguna, excepto por algún jadeo o gemido suave que escapaba de su boca en una vibración excitante con su lengua y sus labios, era que tenía los dedos ajenos entre sus labios, saboreándolos tal y como si fuesen caramelos… Tal y como si fuese el mismo miembro ajeno el que ahora estaba en su boca.

No bastó que lo dijera, aunque  aquella orden ya había sido pronunciada, cuando comenzó a enredar su lengua entre sus digitos y en la extensión de ambos dedos, mordisqueándolos en un juego sugerente y moviendo incluso sus labios alrededor, sin dejar de atenderle mientras sus orbes se posaban en los ajenos, con una mirada entrecerrada, dejando escapar un suspiro contenido y caliente contra su mano. No tenía noción de la realidad más allá de saber que estaban los dos frente a frente, que sus cuerpos estaban solo a centímetros de tocarse por completo, solo un par de peligrosos centímetros que sería fácil de acortar solo con un impulso de su cuerpo en búsqueda del otro. Tan peligroso era todo aquello que no dudó en elevar su rostro, ladeándolo un poco para permitirle el espacio suficiente en su cuello y en el lóbulo de su oreja, temblando por completo por cada una de sus palabras, sintiendo como ese cosquilleo en su vientre crecía cada vez más, hasta volverse insoportablemente placentero.

Esto… Ahm…Esto no está mal. – Tensión. Sus dedos buscaron sus brazos esta vez, enterrando ahí sus digitos que quedaron dibujados en una marca enrojecida sobre su piel. La misma tensión al cerrar sus piernas alrededor de su cadera cuando se vio al borde de la barra, casi por caer, sostenido solo por el brazo del león, y la misma sensación de ambos miembros rozándose de esa manera tan obscena que le arrancó otro gemido más alto que los anteriores, más ansioso cuando echó su cabeza hacia atrás, mordiendo su labio inferior cuando optó por no mostrarse de ese modo frente al contrario, no tan ansioso, al menos no deseando desesperadamente que todo llegara hasta el final de la forma más ruda que pudiera conocer… Y justo cuando no pretendía mostrar más de lo que se iba a permitir, la intrusión en su entrada, entre sus carnes calientes y estrechas le arrancó un nuevo gemido, llevando una de sus manos a su boca para contenerlo mientras la otra se aferraba a la barra que había dejado atrás.

En ningún momento se había mostrado como realmente era. Esa persona frágil y asustada que se ocultaba detrás de una sonrisa capaz de serenar la ira de una bestia, o de hacer hablar a la persona más cerrada para que pudiera hablar con él. Era esa una de sus tantas máscaras que ocupaba para no mostrar la realidad de su vida, pero en ese momento, cuando era estimulado de ese modo, cuando el dedo medio del león intentaba dilatar su entrada con cada segundo, y el roce de sus labios sobre los suyos, rompieron todo lo que había construido, mostrando ante los ojos de David una mirada vidriosa y brillante, flameando con el fuego de su interior, a la vez que dejaba en evidencia el temor que ocultaba en sus labios temblorosos que todavía no respondían, pero que se entre abrían para dejar escapar el aire caliente. – Hazlo… - Finalmente su expresión deformada en placer, en necesidad, en unas ansias que quemaban su piel. Sus manos que se aferraban a la cadera del mayor para acercarle mucho más, posando ambas manos en su trasero con un poco de morbo, mientras que su propia pelvis se mecía despacio, buscando ese contacto, buscando la provocación y tentación del policía para que concretara todo, que le diera el placer de sentirle, aunque solo fuese una vez, aunque luego de eso ambos se arrepintieran. – Por favor, hazlo… - Lloriqueó de nuevo, acercándose para lamer su cuello, mordiéndolo para silenciar las suplicas que amenazaban con salir, ese ruego necesitado. – ¿No ves que te necesito? David… Necesito sentirte…

Bastaba solo mirar su rostro para saber que eso era verdad, que el color de sus ojos, ese intenso azul cielo no podría mentirle. Que la sinceridad y el temor que sus ojos reflejaban era verdad, y que a pesar de que se estaba muriendo de miedo por todo lo que sucedería después, jamás iba a arrepentirse, y jamás le diría que no. Desde ese día, lo sabía perfectamente bien, su vida pasaba a estar en manos del policía… Y eso, ese detalle, le obligó a entregarse a si mismo a sus manos, al placer que quería brindarle a través de su cuerpo, que le utilizara, que le rompiera si eso iba a saciar su necesidad al igual que la suya, moviendo sus piernas para librarse del pantalón, o al menos intentándolo.

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Vie Dic 30, 2016 6:44 am

Eso basta.

La sonrisa arrogante en el rostro de David dejaba en claro que él había ganado, que había obtenido todo lo que quería, pero que estaba tan desesperado como Simon, pues el beso hambriento que le dio después de esas dos palabras lo dejaron en evidencia: quería devorarlo en todos los sentidos, y la bestia en él no podía controlarse ni contenerse más, todo en su cuerpo suplicaba por desahogar todo ese libido encerrado. ¿Quién, en su sano juicio, encerraría el apetito sexual de un león? Nunca había descubierto cuán fiel podía ser a su amor, en verdad. No había entendido cuánto en verdad había dejado de lado por permanecer como apoyo eterno de su mujer, por mantener la seguridad psicológica de su pequeña completa. Pero lo que experimentaba ahora era para él y solo para él, después de muchísimo tiempo, de contenerse como un loco sin siquiera notarlo, estaba comprendiendo cuánto necesitaba lo que estaba obteniendo ahora.

El segundo dígito entró con salvajismo, con la única intención de facilitar los planes futuros de ambos, lo que les deparaba. Y conforme más lo veía, conforme más lo escuchaba y lo sentía, más tenía la impresión de que aquello iba a complicarse: sabía que su cuerpo no le permitiría otra tregua, que iba a necesitarlo ahora, que tendría que volver a ese juego y que si se encontraban, entonces David iba a caer una y otra vez. La verdad era que no importaba, él no tenía planes de evitar a Simon después. En realidad, lo que le preocupaba era que él aceptara verlo o, peor aún, saber si podría controlarse la próxima vez que lo tuviera cerca. Y separó los dedos en ese interior, poco a poco y con cuidado, mientras los movimientos de su cadera continuaban para volver a tallarse contra él, con ese descaro y, cuando sintió que su interior estaba listo, cuando finalmente pareció preparado, retiró los dígitos con lentitud, deteniendo poco a poco sus besos para verlo.

Qué buen chico —dijo bajo, mientras acariciaba su rostro con cuidado. Sabía que lo tenía al límite, sabía que estaba siendo cruel con él, al no darle lo que necesitaba—. Vas a recibir tu recompensa por aguantar tanto, Simon —acarició su mejilla y dio un beso tierno en su labio inferior.

Lo sostuvo con sus dos manos, para que no perdiera el equilibrio y para que no pareciera que se le pudiera caer ni nada por el estilo, ya que realmente lo tenía asegurado con las mismas. Y aprovechó la barra detrás de Simon para que pudiera apoyarse en ella, para que sostuviera su espalda, mientras que sus manos encontraban en su trasero un lugar donde acomodarse mientras tomaba sus glúteos y los separaba, abriéndose el camino para dirigir entonces su miembro hacia esa entrada, donde apoyó su miembro antes de generar cualquier tipo de impulso hacia él y, entonces, empezó a empujar poco a poco. No iba a violentarlo, iba a ser el caballero que siempre había sido. Iba a obligar al pantera a sentir placer, iba a hacer que se desarmara, a que se volviera pedazos en sus manos, las veces que fueran necesarias y posibles en el tiempo que tenían libre para ello. Así que, para lograrlo, primero entraría en él, sintiendo el calor de sus paredes estrechas aceptándolo, absorbiéndolo, apretándole y haciéndole creer que perdería los estribos. Pero iba a mantenerse tranquilo, para mantener el control y, una vez que él se hubiese acostumbrado… entonces de verdad que no tendría compasión.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Lun Ene 02, 2017 2:55 am


Mordió su labio inferior con fuerza cuando David le hizo callar. Por un momento creyó que había dejado su orgullo y dignidad de lado por lloriquear de ese modo tan obsceno por algo que quería recibir, por lo que estaba esperando con unas ansias mucho más grande de las que recordara necesitar algo en toda su vida, pero entonces ese beso renovó su creciente excitación palpable, una que le hizo temblar en busca de una cercanía aún mayor, alzando su cadera en contacto con el mayor, ansioso, necesitado… Con una terrible urgencia por sentirle finalmente entrar en él, tensando de nuevo su cuerpo cuando un segundo dígito entró en el para terminar de prepararle, entrecerrando sus ojos y volviendo a soltar un gemido que murió entre sus labios, en la lengua osada que se atrevía a recorrer la cavidad ajena con un hambre voraz capaz de devorarle por completo.

Apenas fue consciente del cambio en la superficie en la cual estaba suspendido, aceptando las manos que sostenían su cadera, pero ayudando también a sostener su peso cuando una de sus manos se apoyó en la barra, casi con una agilidad  y flexibilidad que por su entrenamiento podía permitirse, cuando elevó una de sus piernas cerrándola alrededor de su cintura y una en su cadera, permitiendo que abriera su cuerpo tal como quería, al antojo y a la merced de aquel hombre que lentamente le estaba enloqueciendo, y que no tenía duda de que seguiría siendo parte de su locura, de su obsesión más secreta. Y entonces todos sus pensamientos se detuvieron abruptamente, nublando su visión con un estallido de colores que explotó en frente de sus ojos, con un dolor punzante y prolongado que se extendió a través de su espalda baja, subiendo lentamente a su cabeza hasta explotar en su garganta, en un gemido alto y desgarrador que se elevó por todo su bar, haciendo vibrar todo su cuerpo cuando él mismo bajó su cadera para que la penetración estuviese completa.

El choca de ambas caderas fue uno de los detalles que mandó al carajo su autocontrol, elevando su mirada de ojos felinos y afilados, con una expresión contrariada y provocativa, sugerente y terriblemente excitada, que buscaba solo la mirada de David, reconfortarse con sus orbes, con esos labios que reclamó una vez más, al enredar sus piernas en sus caderas, abriéndose más a él , y a la vez contrayendo su entrada y sus carnes calientes para que fuese placentero para ambos, cuando se impulsó hacia arriba y estuvo por marcando un ritmo que debía decirle todo, que quizás trasmitía al león más de la necesidad que quería dejar en claro con todo lo anterior. Ser penetrado de esa manera… Sabía que luego de aquellos actos, no solo estarían conectados por su pasado como amigos, sino también con el presente como amantes, aunque no quisiera pensar en eso ahora, no quería preocuparse quizás de la vida que llevaba David o su propia soledad independiente, cerró sus ojos y se dejó llevar, llevando su mano libre a sostenerse del hombro del mayor, y así no poder caer del todo sobre su miembro, llevándole el ritmo y ayudando a que llegara más profundo, a ese punto enloquecedor que le haría gritar de placer sin que nadie pudiera escucharlo, en lo que durara esa efímera sensación de pertenencia entera hacia él, estando entre sus brazos como siempre lo quiso.

Fue tanta la presión que sintió, no solo en su zona más íntima, sino también en su pecho, que no evitó que una lágrima ligera se deslizara por su mejilla, enterrando su rostro en el cuello del mayor para sostenerse ahí, ocultando la vergüenza de sus mejillas enrojecidas en calor que perlaba su piel, que le hacía temblar y gemir más alto. – David… Dios… dame más… más fuerte, vamos… - meció su cadera para reforzar sus palabras, porque estaba dispuesto a aceptar todo, a que saciara en él la necesidad que había sentido con sus besos y sus caricias. Ambos lo querían, y eso le hacia un poco feliz. Ya se preocuparía del resto luego, cuando tuviera la capacidad de pensar con claridad, no solo en el cuerpo magnífico que ahora estaba sometiéndole y en las manos expertas que mancillaban su voluntad.

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Miér Ene 18, 2017 7:08 am

¿Eso era lo que él quería? ¿Cómo se suponía que David lo cuidara ahora? Control. Se lo repitió a sí mismo tantas veces en un segundo, cuando Simon vino y lo atrapó así, lo apretó en su interior con esas intenciones oscuras, se le ofreció descaradamente. Y él que quería dejar que el menor se acostumbrara, que lo aceptara poco a poco y que lo resistiera. En lugar de ello, el menor se las arregló para ocasionar que el entrecejo del león se frunciera, en su intento de contenerse, de no atacarlo con todas sus fuerzas, contrario a lo que su mente dictaba. Pero es que estaba completamente en ese cuerpo de pecado, podía sentir las palpitaciones de su cuerpo, cada uno de sus movimientos y hasta su respiración, el deseo que los corroía a ambos por la necesidad de ese placer que les llevaría a conocer la locura.

Simplemente no pudo resistirlo. Como si todo en su cuerpo no hubiese sido suficiente, tenía también esas palabras que le ponían los nervios de punta. ¿Lo deseaba? Oh, tanto, pero tantísimo que le sostuvo fuertemente por la cadera, apretó sus glúteos y los centró, para que sintiera más el grosor de su miembro antes de ayudarle a subir y bajar. Un jadeo se le escapó entre los labios, de forma inevitable, acercando los mismos a los ajenos para lamerlos. Presionó sus labios lentamente contra los ajenos, sintiendo pequeños movimientos de parte de ambos, justo antes de hacer un movimiento agresivo con su cadera, lo suficiente para salir y penetrarlo nuevamente en un instante, con fuerza, para después empujarlo mejor contra la barra y poder sostenerle, dándole así repetidas estocadas agresivas, con las que aumentó el ritmo a exactamente lo que Simon estaba pidiéndole.

Agh… ¿cómo se supone que sea bueno contigo? —aquejó, llevando su diestra a tomarle por la cabellera y jalarla un poco, obligándole a verle—. Lo único que quiero es partirte a la mitad. No es justo, Simon. Mírame mientras te follo. Sufre en mi cara.

Gruñó ante él, para repetir sus movimientos. Quizá no estaba siendo delicado, pero sus instintos lo tenían fuera de sí. ¿Hace cuánto tiempo ya hacía desde que había estado con alguien? No podía contarlo, pero era un hecho que esto lo necesitaba, que lo necesitaba a él como a nada ni a nadie en el mundo. Así que lo folló, lo hizo fuerte y sin compasión, profundizando en su cuerpo con todas sus fuerzas y sintiendo su estrechez. Cada vez que entraba nuevamente en él se le escapaba un suspiro de placer, respiraba con dificultad y, nuevamente, apretaba sus glúteos con fuerza, apretando y marchando la piel de los mismos como si quisiera arrancarla de él, agradeciendo que se sostuviera de la barra o sentía que lo perdería, a él y su pecho. Hace unos instantes parecía que Simon iba a correrse, ahora desconocía cuál era el estado de la resistencia del menor, pero no le importaba. Así se corriera dos o tres veces, no iba a detenerse con tanta facilidad. Quería sentir apretarse, la forma en que lo succionaba y se contraía con él en el interior. Le parecía que estallaría en cualquier momento, pero no sería tan fácil. Lo quería completo.

Quiero escuchar tu voz —murmuró cerca de su oído—. Déjame oírte, gemir y gritar. Dime cuánto te gusta, anda. Dilo.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Vie Ene 27, 2017 6:59 pm


Nada de lo que había hecho para tentar al león le habría preparado para la primera y verdadera embestida que recibió con todo su cuerpo en tensión, suspendido en el espacio entre el cuerpo del policía y la barra, recargando su espalda del todo sobre esa superficie por miedo a que el resto de su cuerpo cayera si no tenía un punto de apoyo lo suficientemente fuerte para sostenerle en un momento así. Absolutamente nada le sirvió como un aviso de ese ataque eléctrico que cruzó todo su cuerpo como un rayo que caló bajo su piel, quemándole por dentro y explotando de nuevo en un gemido alto que se perdió entre los sonidos obscenos de su cuerpo, en el roce de sus caderas y la humedad de su propia entrada por el pre- semen del policía y también por la propia saliva que sus dedos habían dejado ahí.

No sentía vergüenza alguna de estar expuesto de ese modo frente al mayor, sino una inmensa entrega que se evidenciaba en la manera en que se mecía contra su cuerpo, en el roce de ambos que se buscaban ansiosos, de sus labios que marcaron su cuello lo que más pudo antes de notar que jalaba hacia atrás su cabello, fijando su mirada entonces en la contraria, notando solo en ese momento como su rostro se deformaba por el placer, por el calor que le sofocaba desde el fondo de sus entrañas donde todas esas emociones y sensaciones que le envolvían nacían lentamente para extenderse por todo su cuerpo, esparcidas por el sistema nervioso que lo abarcó todo, por cada uno de sus músculos que se tensaron, hasta acabar en su mano, que rasguñó la piel de su espalda para sostenerse con fuerza, atrayéndole con la misma intensidad a su boca, sonriendo por sus palabras, relamiendo su labio inferior. – No seas bueno… Fóllame…Aagh!... Fóllame fuerte…

Le sorprendió la coherencia con la que sus palabras se escucharon en su boca, incapaz de soltar otro sonido que no fuesen jadeos altos y gemidos desgarrados por su garganta, elevándose en una sinfonía de placer y pecado que los arrastraba a ambos. Se dejaba hacer, manejar y moldear en las manos ajenas, apretándose contra él, contrayendo su entrada y tensando sus carnes para presionar el miembro del león, aunque no bastaba solo hacerlo, porque estaba seguro de que se correría pronto. Sentía su miembro duro, húmedo y caliente, palpitando contra el abdomen del mayor, frotándose contra él, mandando ese cosquilleo ansioso en su abdomen bajo. Ante esas señales, solo se aferró al ajeno, soltándose por un momento de la barra para abrazarse a sus hombros y cerrándose en su nuca, mordiendo su labio inferior y temblando por completo cuando el primer orgasmo alcanzó y azotó su cuerpo con fuerza, la suficiente para devolver la estrechez a su cavidad anal, presionando con carnes calientes el miembro del policía, terminando por eyacular entre ambos cuerpos, soltando un gemido alto que lo dejó en evidencia.

No detuvo sus caderas, pero aminoró el ritmo con el que acompañaba al contrario, notando la dificultad que tenía David al penetrarle en ese estado, pero a su vez, sabiendo que el placer no tardaría en llegar de nuevo, en excitarle. – No te detengas… Por favor…Aahgmg… Sigue… - Volvió a lloriquear desesperado, ansioso, necesitado de más. Quería sentirle por completo.

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Miér Feb 01, 2017 1:33 am

¿Cuánto más podría seguir enloqueciendo? Ah, no se suponía que aquello terminara así. En realidad, no tenía ni idea de cómo había terminado de esa forma, pero ahora tenía la sensación de que no debía soltarlo, por nada del mundo. Así que continuó con aquél ritmo, con la sensación de peligro a flor de piel, mientras que se enterraba en esas carnes ardientes que amenazaban con llevarlo a una dimensión completamente diferente. ¿Qué debía hacer un hombre en estas situaciones? Bueno, su cuerpo hablaba mucho más de lo que David podría en realidad, traicionándolo y obligándole a continuar, a no poder parar mientras su hombría permanecía dura en aquél interior, bombeando contra él de forma indiscriminada, sin que le preocupase en lo más mínimo la reacción del menor, en especial cuando éste pidió que fuera más duro. Oh, por todos los cielos… le hirvió la sangre y le dio una embestida que le sacó un gruñido, inclinándose a dejarle una mordida para nada sutil en el cuello. En serio, ¿cómo había terminado así?

No podría volver a menospreciar su necesidad, nunca. Esta ocasión le estaba demostrando que habían cosas que lo superaban, como ese cuerpo sudoroso entre sus brazos, rebotando ante los movimientos, saltando para estar a su mismo ritmo, apretándote y con una voz que suplicaba por más… incluso cuando el mismo Simon se corrió. Lo supo en todo su cuerpo: más allá que la sustancia blanquecina que lo manchó, independiente del temblor en todo su cuerpo, lo que se lo hizo saber fue esa estrechez que le arrancó un jadeo de placer, porque se había apretado del placer pero, por todos los cielos, no dejaba de moverse. David no tenía idea de cuánto jugo podría sacarle a las circunstancias pero acaba de decidir que no iba a dejarlo así nada más. Sí, iba a follárselo en esa ocasión y, después, volvería las que fueran necesarias hasta sacarse la espina que se había clavado con este primer acostón.

Vas a matarme —murmuró contra su oído, volviendo a tomarle por la cabellera pero, esta vez, fue para tomarle en un beso profundo y arrebatador, húmedo y sensual.

Simon quería volver a correrse con David en su interior, así que el policía iba a darle lo que pedía, con movimientos fuertes y poco delicados que dejaban en evidencia cuán poco le importaba la capacidad que el menor tuviera para seguir caminando esa tarde. Cuando se enfriara, el cuerpo de Simon probablemente no reaccionaría bien pero, ¿a quién le importaba? Nada en el mundo les iba a quitar ese placer, a ninguno de los dos, mientras sus labios se separaban con un hilillo de saliva, mientras sus penetraciones seguían generando ese sonido indigno del chica entre sus cuerpos, de la humedad que se había derramado y, peor aún, la que se derramaría después. Pero nada de eso era suficiente y lo supo bien, mientras le tomaba aún por la cadera, saliendo lentamente de él al levantarlo, hasta abandonar por completo su interior… el miembro de David continuaba duro, erguido y listo para él, pero el león había decidido hacer una pausa y llevar al menor detrás de la barra, donde se inclinó lo suficiente hasta dejarlo en el suelo: tomó sus piernas y las levantó tanto como le fue posible.

Sostenlas —ordenó, mientras lo miraba—. Quieres sentirme profundo, ¿no es así? Abrázate bien a tus rodillas.

Como si la indicación no fuera suficiente, el policía subió su pecho sobre las piernas, obligando a acercar las rodillas al pecho tanto como fuera posible y, entonces, se empujó de un solo movimiento hasta lo más profundo que su miembro podría llegar, apoyando ambas manos en el suelo con la nueva posición. No pudo evitar que un gruñido se escapara desde el interior de su garganta, por sus labios y chocando en un aliento caliente contra el rostro de Simon, justo antes de salir casi por completo de su cuerpo y repetir sus actos. No tenía una consciencia total de si estaba logrando excitarlo de nuevo, pero era un hecho para él que esa posición le daba más acceso a ese interior rosado que tanto deseaba, hacia esa entrada que difamaba con un visitante inesperado que arremetía ferozmente al interior, como si intentara dañarlo en lugar de complacerlo, pero ya estaba fuera de su alcance, eso era obvio. Necesitaba ese cuerpo que había obtenida por obra de quién sabe qué santo y no lo dejaría ir a la ligera. ¿Por qué otra razón se lo habría encontrado si no fuera esa? Follárselo, como nunca se había follado a nadie.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Lun Feb 06, 2017 12:51 am


Correspondió ese beso hambriento lo mejor que pudo, porque dentro de sus capacidades seguro que no se encontraba la de poder gemir, jadear alto, además de probar la cavidad ajena con ese sabor caliente que le era ofrecido de una manera tan fácil. Es que sabía que si seguía de ese modo iba a enloquecer, pero también sabía que había sido culpa suya llegar a ese extremo, que en primer lugar había sido su tentación la que los hizo caer a ambos, aun cuando había sido algo que Simon había esperado desde la infancia, desde la primera vez que vio a David en manos de su hermano, jugando como los adolescentes que eran. Simon cerró sus ojos más fuerte por el efecto de ese recuerdo en su cuerpo, aferrándose con más necesidad a sus músculos, y sintiendo por la misma razón, como su piel se erizaba en ese  contacto, como sentía que se frotaban mutuamente, ansioso de llegar hasta el final… ¿Cuál sería ese final para ellos?

Sin embargo, no tuvo tiempo de pensar demasiado, pues en un vuelco a la realidad sintió como David abandonaba su cuerpo para sostenerle entre sus brazos. Casi lloriqueó de necesidad por el vació que atacó sus sentidos, pero al verse contra el suelo del bar, con el mayor sobre él, entendió lo que pretendía hacer, como si no fuese suficiente con aquellas palabras que le recorrieron el cuerpo como una corriente eléctrica antes de que pudiera obedecer, abriendo amplio sus piernas y sosteniéndolas por detrás de la rodilla, exhibiéndose por completo ante  la mirada del león que parecía  como si quisiera follárselo con solo sus ojos. Volvió a gemir despacio ante su ausencia, meciendo suave su cadera hasta el momento en que le sintió entrar nuevamente, arqueándose por completo cuando cada pulgada del miembro ajeno volvia a llenarle, teniéndole completamente dentro.

David… tu… tu vas a matarme… - Llegó incluso a gritar aquellas palabras mientras todo su cuerpo se retorcía bajo el tacto ajeno. Por la forma en que se movía parecía realmente capaz de partirle en dos o al menos desgarrar su piel y sus tejidos si seguía moviéndose de ese modo, pero no le importaba. El placer y el dolor se entrelazaban en una mezcla deliciosa que le hizo delirar, que le hacía perder la razón, y mantenía su cuerpo en una suspensión deliciosa entre la incertidumbre de un placer que crecía en su interior, en cada fibra de su ser, desde la punta de sus dedos hasta sus cabellos, tanto que no fue capaz de seguir reteniendo sus piernas por cuenta propia. Sus extremidades terminaron por aflojar y enredarse en la cadera del mayor, cerrándose alrededor de su cintura para permitir que ese contacto se profundizara.

Así mismo, sus manos terminaron alrededor de su cuello, sosteniendo así su cuerpo que en cada embestida se arqueaba mucho más que antes, separándose unos centímetros del suelo y correspondiendo con ansias – y como mejor podía- a ese ritmo marcado que ambas caderas estaban llevando. Todo ese frenesí le dolería en el momento en que la pasión y el calor desaparecieran, cuando el placer abandonara su cuerpo para ser reemplazado por el dolor, pero tampoco le importaba…En ese momento, solo quiso besar a David, reclamar su boca con la suya, con esa necesidad latente y ese hambre persistente que le obligó a colgarse de su cuello…girando un poco su cadera solo para enloquecer un poco más al león y que ambos así alcanzaran el orgasmo que tanto habían deseado.

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Dom Feb 12, 2017 5:25 am

Ah, no podía más. Realmente sentía que en algún punto iba a enloquecerse por completo, entre la profundidad que alcanzaba, entre el placer, la estrechez y la forma en que Simon lucía. ¿Cómo se atrevía a mostrarle todo eso? ¿No tenía idea de quién o cómo era él? Oh. Pero claro que no. David tampoco la tenía, se había olvidado de esas cosas hace ya demasiado tiempo y su cuerpo estaba redescubriendo los placeres que el león había decidido enterrar hace tanto tiempo. ¡Pero qué idiota que era! Debió suponerlo, que terminaría desatándose como una bestia con alguien, tarde o temprano. Agradecía que ese alguien no fuera cualquiera, y el hecho de que fuera un hombre de algún modo le estaba dando accesibilidad a ser más rudo, algo que nunca había encontrado en sí mismo. Pero estaba descontrolado, tanto que la mínima provocación había sido suficiente para que se lanzara sobre el menor y, mira nada más, que los resultados de aquello podrían atormentarle después… pero solo después.

Mientras sea de placer —gruñó—, dudo que sea una muerte en vano, Simon… muere para mí, en mis brazos.

El beso del menor le vino perfecto, haciéndole perderse nuevamente en un limbo que no recordaba. Era suficiente, no tenía que ser un macho alfa dominante, ya suficiente era el hecho de estar follándolo con tanta fuerza, con la palabras vulgares que salían de su boca, con las mordidas que le daba en los labios para recordarle que era él quien mandaba ahí. Su cuerpo se lo advirtió, que el tiempo no era el mejor amigo del mundo y que su falta de actividad iba a consumirlo pero mira que, aun así, había durado bastante en campaña antes de que el cosquilleo y el placer se agolparan en su vientre con la advertencia de que era suficiente, que necesitaba explotar en todos los sentidos posibles. Así que, la forma en que la mano derecha de David se aferró al hombro de Simon, debió ser la primer señal para el pantera de que el león había llegado a su límite. Su seño fruncido, la forma en que detuvo su beso para apretar los dientes.

Ngh… Simon. Voy a correrme —jadeó para él.

La verdad es que no le importó nada más. Si ensuciaba en lo más mínimo el lugar o a Simon, para ese punto, no había una idea que le excitara más que llenarlo con su esencia, así que no se limitó tampoco mientras se inclinaba a morder su cuello, con penetraciones más profundas y marcadas, con la otra mano aferrada a su pierna para afianzarlo y generar un choque poderoso entre ambas caderas y, seguro era, más de una marca morada estaba marchando la piel del pelinegro con mordidas y apretones de sus dedos que no estaban dentro de su total control. Fue entonces cuando se permitió a sí mismo desbordarse en él, perderse con sus últimos movimientos de cadera contra ese interior cálido que lo abrazaba tan amablemente, gimiendo más en gruñidos que en sonoros jadeos, pues era el tipo de macho que se respetaba y que tenía un orgasmo por primera vez después de más de un año. Uno comprendería que el león no fuera del tipo que se controlaba, pero ese era el caso, que se había contenido durante demasiado tiempo y que todo en él había explotado en aquél cuerpo del menor, así que tuvo que jadear por bocanadas de aire mientras sus manos aún apretaban la piel ajena en un intento de mantenerse completo en ese mundo, porque sentía que se perdía por completo.

Lo lamento —susurró, abrazándole fuerte y acercándose a su oído en un último movimiento que fue hasta cariñoso, a diferencia del resto—, no he podido contenerme… me hiciste perder todo el control, en un instante —aseguró, no soltándole por nada—. No creo que pueda dejarte ir después de esto, Simon. Soy un león muy posesivo, ¿por qué lo hiciste? —aunque sonó a un chiste aquello, pues se atrevió a reírse después de esas palabras—. Ya no te desharás de mí fácilmente.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Jue Feb 16, 2017 4:45 am


Sus palabras, su cuerpo y el calor sofocante que se extendía le parecía suficiente tortura para poder contenerse mucho más. Sabía que si seguían de ese modo, su propio orgasmo estaría demasiado cerca, insoportablemente cerca para poder contenerse mucho más, pero por la misma razón fue que se aferró al cuerpo ajeno, con sus piernas firmes alrededor de su cadera para que la extensión de su miembro fuese capaz de embestirle y penetrarle por completo, hasta el último de los centímetros de carne que se abrían a él. Arqueó su espalda, despegándose unos centímetros del suelo  y permitiendo así un movimiento más frenético, mientras que sus dígitos se hundían en su espalda y sus uñas marcaban el descenso hasta su cadera, en donde hundió más sus dedos para acercarle mucho más.

Se encontraba ya al límite, sabía que no duraría mucho más, y lo mismo podía sentir acerca de David. Percibió a duras penas el apretón de su hombro, y la manera en que se separó de su boca, dejándole un quejido agónico por su ausencia en sus labios, que se elevó en un gemido prolongado cuando le escuchó, incluso sorpresivo que le obligó a apretar sus carnes, contraer sus entrañas y abrazar con presión el miembro ajeno, echando hacia atrás su rostro, totalmente rendido en los brazos del mayor. – Córrete, por favor…Lléname de ti… - Murmuró, sorprendiéndose de que aquellas palabras hubiesen salido con tal coherencia de darle el sentido que quería, mirándole a los ojos antes de que un grito alto escapara del fondo de su garganta, impulsado por ese calor abrasador que se extendió por todos sus músculos cuando el semen del león llenó por completo su interior en la brutal embestida que le dejó rendido sobre el suelo.

Su pelvis continuó moviéndose unos segundos luego del orgasmo, contrayendo su entrada cuando sintió que él mismo volvía a derramarse entre ambos vientres, totalmente rendido al placer que se había permitido sentir en los brazos de David. Incluso se dejó llevar por completo al mostrar la debilidad en su rostro, esa expresión de placer y amor que se había privado de mostrar hace demasiado tiempo, quizás la misma cantidad de tiempo en que había albergado sentimientos contrariados en su interior. Acabó por cerrar sus ojos ante el abrazo, todavía jadeando, quejándose por lo bajo y lloriqueando por una necesidad que ahora sentía en su pecho, una llama ardiente que ansiaba ser alimentada, pero que nadie más que él sabía que existía… y que seguía creciendo con aquellas palabras.
David… - Su garganta estaba seca por el orgasmo que había tenido, así que tuvo que reunir todas sus fuerzas en bocanadas de aire lentas antes de volver a hablar, y para entonces, sus manos recorrían la espalda de su amante, hasta hundirse en sus cabellos y tirar de ellos, para que le mirara, aunque con un poco de cariño. – No te apartes entonces.  No quiero que me dejes ir…Ni que te vayas de mi lado. – En sus orbes se transmitía el amor profundo que sentía por David, ese que había ocultado por tantos años, incluso de su hermano, y que quizás fuese la causa de que todo en su familia se hubiese ido al carajo. Entrecerró los ojos al pensar aquello, desviando su rostro y conteniendo un impulso de volver a besarle, porque sabría que no podría dejar de hacerlo si en ese momento se creía capaz de adelantar su rostro y rozar sus labios… de tocarle…Como lo estaba haciendo.  No se contuvo de besarle, de reclamar su boca con su lengua, suspirando sobre su boca antes de apartarse de nuevo, abrazándole con fuerza, al menos con la que todavía le quedaba. – No quiero dejarte ir tan fácil. No soportaría esa idea… - _de nuevo._ Sus ojos demostraban todo lo que sus palabras no querían decir. Esos orbes color cielo que se derretían ante la mirada del león, que querían que ambos se fundieran en ese azul profundo, y que jamás volvieran a separarse.

Te quiero. Quiso decirle, pero las palabras se anudaron en su garganta, incapaz de que fuesen escuchadas por él.

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Vie Feb 24, 2017 3:06 am

¿Cómo? ¿Cómo iba a controlarse? Con esas palabras de los labios de Simon. No esperaba nada de eso, para ser sinceros. Mucho más allá del hecho de que estuviera ahora entre sus piernas—lo cual ya estaba muy lejos de las realidades de David—, el detalle de aquellas cosas que decía el menor estaba enloqueciéndolo. Así que no había forma de que se contuviera, por eso cuando se lo dijo, se enloqueció en ese interior, desahogando todos los males, las tensiones, los dolores y el sufrimiento que estaba dentro de su corazón, sintiendo que era liberado de unas cadenas a la vez de que su semen inundaba el cálido interior del menor. Sí, había sido maravilloso. Por unos momentos había dejado de pensar en algo más que no fuera ese muchacho que sostenía con ímpetu, del que se sostenía con fuerza, a quien no pensaba siquiera en liberar de entre sus manos, no pronto, como mínimo.

Era el primer orgasmo que tenía desde hace mucho, mucho tiempo. No había sentido ese calor con nadie, desde hace tanto. Por lo tanto, estaba tomándole tiempo recuperarse de la torrente de placer que le embargó y, más aún, no se resistió a los besos arrebatadores del pelinegro que le mantuvieron dentro de él, en su lugar. Si el menor seguía así, no garantizaba que fuera a controlar nada de sí mismo, sino que seguro terminaría por repetir lo que acababa de hacerle las veces que considerara necesarias hasta estar satisfecho… fue entonces que esos ojos hicieron que David entendiera: que no tenía que terminar ahí. Iba a volver por él las veces que fuera necesaria, iba a tomarlo una y otra vez, porque Simon seguiría permitiéndoselo cada una de esas ocasiones en las que el policía llegara y lo hiciera dar vueltas en la cabeza, que le enloqueciera, sin importar qué, Simon no iba a cerrar su puerta ni a rechazarlo. No era cuestión de que él fuera alguien fácil ni nada por el estilo, era el hecho de que no quería apartarse del león.

De buenas a primeras, no quedó del todo claro el porqué, pero en su mente pareció tan irrelevante, que la única respuesta que tuvo en esos momentos para el ojiazul fue besarlo de nuevo pero, a diferencia de los besos anteriores, se esforzó para lograr disminuir la fuerza sexual en ese gesto, dándole un beso suave y tierno que pareciera inclusive un mimo, repitiéndolo poco a poco mientras abandonaba el interior que tan bien le había recibido. Le tomó por el rostro, empujando su cabello hacia atrás mientras llenaba ese rostro de besos del mismo tiempo, bajando hacia su cuello con los mismos. No esperaba volver a excitarlo con ello, sino que darle un poco de tranquilidad a esos ojos azules que explotaban con un cariño doloroso. Estaba decidiendo, con eso mismo, el cumplir su deseo. Lo único que temía era que no pudiera ser recíproco con los sentimientos del pantera, porque no tenía la certeza de entenderlos en un cien por ciento y, en realidad, le asustaba que eso fuera amor. ¿Cómo podría amar a alguien como amó a su mujer? No era ni remotamente posible en su cabeza… pero sería egoísta. Tendría a Simon sin importar qué. No podía continuar sin tenerlo, estaba seguro de eso.

Oficial Krause —el radio sonó justo cuando estaba dando un beso en su mentón, así que no pudo evitar detenerse—. Aquí el oficial Stewart. Nos requieren en la central.

El chasquido de la lengua de David fue evidente, mientras suspiraba sosteniéndose del suelo, para entonces dirigir su mirada dulce hacia el menor. No era el tipo de hombre que se acostaba con alguien y lo abandonaba al instante, era más del tipo que hacía una despedida lenta, porque odiaba que ellos se sintieran utilizados, por más que fuera así. Por lo tanto, la insistencia del oficial en la radio se hizo presente cuando empezaron a correr los segundos y, bueno, David se vio en la obligación de ponerse de pie y comenzar a vestirse—no sin antes levantar a Simon con cuidado—, aunque primero buscó el radio para responderle que le esperara unos minutos más, que no tardaría. Era obvio que encontraba esa interrupción poco provechosa, pero de igual forma se tomó un momento y se aprovechó de las toallas de papel del establecimiento para limpiar las evidencias en su cuerpo, subiendo su pantalón y abrochándolo de inmediato, encontrándose su camisa y dándole una sacudida que bastó para que no se notaran mucho las arrugas mientras se amarraba los botones. Claro que, en el camino, aprovechó para darle su ropa al menor, prenda por prenda que se encontraba.

Disculpa que tenga que irme así —dijo, con un suspiro aún abotonando su camisa, para mirarle y sonreírle coqueto—. “El deber llama” —soltó una cita, terminando con los botones y alcanzando la corbata para acercarse a él—. Si me permites, puedo venir luego para que hablemos de forma civilizada y… tú sabes —se encogió de hombros—, no dejarnos llevar tan abruptamente. Tú dime día y hora. ¿Quieres?

Tras decirle aquello, le tendió la corbata al menor, indicándole que le ayudara a ponérsela mientras él se fajaba la camisa y se acomodaba el cinturón y demás artefactos extra.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por Simon West el Jue Mar 16, 2017 2:43 am


No esperaba que David entendiera el profundo significado de aquella mirada que le dedicaba, o de las palabras que le había dicho solo unos segundos antes. Es que tarde se había dado cuenta de que le había pedido – prácticamente suplicado – de que no se fuera, pero no se sentía con ese derecho de exigirlo, ni mucho menos pedírselo de esa manera, por lo que terminó por morder su labio inferior, esperando una reacción muy distinta a la que recibió finalmente. Su rostro perplejo fue acallado por los besos del mayor, sonriendo entre ellos e incluso soltando una risa leve al sentirle en su rostro, dejando que sus manos viajaran por sus brazos y presionaran con sus dígitos sus músculos, con tal de asegurarse de que David seguía ahí, de que no se movería de su lado, al menos de momento.

El mismo momento que se rompió cuando la voz proveniente del radio le devolvió a la realidad, una dolorosa y fría realidad en el que el espacio que le rodeaba se redujo solo a la visión del cuerpo de David, y abruptamente se materializó alrededor el bar en donde siempre se habían encontrado. Cerró los ojos y suspiró pesadamente, devolviendo su mirada en dirección al contrario, y sonriendo de manera leve, para que estuviera tranquilo.  Necesitaba volver a su mundo, a su propia realidad para demostrarse que situaciones como esas… eventualmente terminan, pero mantendría la sonrisa frente al mayor para no preocuparlo, para que no observara lo destruido que se encontraba ahora que planeaba marcharse, aunque ese no fuese su deseo.

– Descuida, David. Si el deber llama, es tu obligación responder. – La sonrisa que exhibió en su rostro estaba sumida en las sombras de lo que antes había mostrado. Amabilidad fingida quizás, cortesía mezclada con cariño, pero en el fondo de sus ojos un poco de decepción incluida, de no quedarse a su lado, entre sus brazos, sumido bajo sus besos. Volvió a sonreír, mordiendo su labio inferior con un quejido suave cuando se levantó finalmente del suelo, resentido en cada uno de sus músculos y las  marcas que el contrario había dejado en su cuerpo. Las mordidas en su cuello dolían y las marcas de sus dedos en su piel ya comenzaban a ser visibles luego de unos minutos, por lo que agradeció que David encontrara su ropa en el desorden que había quedado, y se la tendiera para ir vistiéndose en un silencio en que su labio recibía el peor castigo de todos, siendo mordido de manera compulsiva.

Puedes venir cuando quieras, David. Realmente siempre estoy en este lugar, así que te estaré esperando. – volvió a morderse la lengua al soltar aquello, pero no era como si dijera textualmente eso… Solo estaba respondiendo a su pregunta, puntualizando a que siempre podía encontrarle en ese bar, que solo sería cosa de que tocara a la puerta y que entrara, tal como lo había decidido esa mañana. La bendita mañana que se convirtió en el giro inesperado de su día, y de su vida por completo, porque estaba seguro de que ese encuentro no sería el último, y confiaba en que los dos se sintieran del mismo modo.  – Además, si vienes cuando no estés en servicio, puedes tener todos los tragos gratis que quieras. – rió al decir esas palabras, enredando sus dedos con la tela de su corbata mientras que la deslizaba alrededor de su cuello, y comenzaba a anudarla para que quedara justa en el cuello de su camisa.

En ese momento se atrevió a mirarle nuevamente a los ojos. Esta vez no había amor reflejado en el color cielo de sus orbes, pero si un cariño innegable, la misma sensación que correspondía a años atrás cuando se habían conocido y compartieron más de una oportunidad juntos, cuando todavía eran amigos. Se preguntaba cuánto de eso había cambiado… y cuánto de eso seguía siendo igual ahora que habían tenido sexo de una manera frenética y descuidada, descontrolada de alguna manera, pero esos detalles perdían sentido cuando se perdió en sus ojos, y sintió de nuevo el roce de sus labios con los suyos, y de su respiración jadeante cuando se alzó para encontrar su boca,  una vez que había terminado el nudo de su corbata. Simon apenas si había conseguido colocarse los pantalones y la camisa, sin que la última estuviera del todo cerrada, y aún así, se aferró a su cuerpo antes de apartarse del todo, marcando la distancia final entre ambos.
No te arriesgues demasiado en las calles, David. Y ve por ellos, Tigre. – bromeó despacio, palmeando su brazo antes de ver como se alejaba, como abandonaba su bar, manteniéndose de pie antes de desmoronarse en sus piernas temblorosas ahora que no le estaba observando y que podía estar a solas.  

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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

Mensaje por David Krause el Dom Mar 26, 2017 1:51 am

Oh. Era como abandonar a un cachorrito… excepto por el hecho de que era un hombre adulto y terminaba recién de follarlo como hace muchísimo tiempo no hacía. Por lo tanto, admitía que no estaba muy feliz de abandonarlo así, pero había cosas que no podía evitarse y, como ya le había dicho, el deber llamada. Así que decidió darse esos momentos, permitiendo que Simon le pusiera la corbata, de que fuera un último instante íntimo en el que no se sintiera tan abandonado y, admitía, de no haber sido porque el menor le dio aquél beso, el propio David habría tomado la iniciativa para despedirse de esa forma. Tuvo que tomar todo el autocontrol de su cuerpo, pues otra vez le estaba tomando por la corbata y otra vez le estaba besando, así que tenía que fingir que no había pasado nada ahí adentro, que todo había sido una mera charla: se separó de esos labios para pasarse una mano por la cabellera castaña, reacomodándola, justo antes de asegurarse de que todo lo demás estuviera en orden.

Apenas tenga un tiempo libre, ten por seguro que me tendrás aquí. Procuraré no venir con uniforme la próxima vez —le sonrió un poco—. Tampoco es tan buena idea tener policías por aquí, evitemos reputaciones.

Y él hablaba de eso, ¿no? Quien era uno de los policías más corruptos de la ciudad y que, por ende, dejaría pasar muchas cosas. Aparentemente el asunto de este chico en especial sería uno de sus más preciados secretos, inclusive para su pareja de patrullaje, pues no planeaba permitir que se supiera nada al respecto. Diría la verdad a grandes rasgos, pero no adentraría ni tocaría el tema de lo que había sucedido ahí dentro cuando ambos perdieron el control. Quizá fuera egoísta decidir mantenerlo en secreto, pero ya lo había hecho. Así como no mencionaría a su pequeña hija ante Simón, Lulú tampoco conocería ni un poco sobre el pantera de no ser necesario. Estaba decidido a que la vida de su princesa no se viera afectada de ninguna manera, así que no podía tener una relación de forma abierta con alguien que no era su madre, en especial porque él era un hombre… no sabía cuán grande sería el shock en su mente infantil.

Volveré pronto, Simon —dijo, dándole una última caricia sobre la mejilla, con la palma de su mano, justo antes de inclinarse a darle un beso en la frente—. Entonces podremos hablar… ten un buen día y cuídate. Quizá debas descansar un rato.

Tras decir ello y regalarle una última sonrisa, le dejó un breve beso en los labios, como despedida. Era como esos besos de parejas, acostumbrados a despedirse de esa forma, como un gesto automático que él conocía demasiado bien y que le generó un escalofrío apenas salió del bar, cerrando la puerta tras de sí. Fue en la patrulla cuando se dio cuenta: el amor de su infancia había muerto y, casi de forma automática, David había logrado sustituirlo por su hermano pequeño. Se enfrentó a su reflejo juzgándolo por atreverse a hacer eso, por atreverse a faltarle al respeto al anillo de su boda, pero no importaba. Ninguna de las culpas tenía valor a estas alturas. El león volvería a ese sitio las veces que considerara pertinente, porque no podía ocurrírsele de qué forma iba a controlarse de terminar en el bar y, peor aún, de terminar sobre Simon. El pantera ahora era suyo y no había nada que alguien pudiera hacer al respecto.
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Re: When I see you again - Privado David- {+18}

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