—Long Way To Go. [Priv. Raziel]

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—Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Mar Oct 04, 2016 8:23 pm

Ese no era un día como cualquier otro para él. A decir verdad, desde que la oscuridad de la noche hizo acto de presencia, Kirite, se encontraba bastante inquieto en la silla de esa amplia habitación.
Era todo un manojo de nervios; muy acorde a su temperamento normal, pero completamente apuesto a su actuación tan tranquila y tan neutral que siempre mostraba sobre el escenario. De tal manera de que no pudo cerrar los ojos en lo que quedaba de su supuesto “descanso”. Su mente solo vagaba de ida y retroceso entre el ruido y las corridas de las demás personas, en cada una de las ropas que tendría que ponerse… y en la futura reunión que tendría con la persona que, últimamente, había estado en su mente. Empezó a reírse como un idiota y muchos a su alrededor se quedaron mirándolo de una manera muy extraña, por lo que tuvo que cerrar sus labios o se vería en más aprietos.

Mentalízate, no tienes que arruinarlo.—Susurro para sí, justo antes de cerrar sus ojos por completo, solo faltaba media hora para salir a la pasarela después de todo.


Un ambiente frío, hostil y solitario. Solo lo veía a loo lejos. No cruzaron palabras en si, él no solía hablar demasiado con los de su tipo a menos que fuese en una misión pero ese sujeto siempre le llamaba la atención. Bueno, solo era eso: observación. No importaría si le hablara o no, su pensamiento sobre él es que se trataba de alguien interesante pero nada más. Y tal vez fuese eso lo que le permitió el desinterés cuando ya no le volvió a ver.


¡Kirite! ¡¿Ya estás listo?! ¡Es tu turno, tienes que salir!

Sin embargo, el sueño le había arrastrado tan de golpe que, cuando una de las organizadoras le movió el hombro y le dijo tales cosas, dio un brinco y se levantó de aquella silla en la que se encontraba como si le hubiese arrojado agua fría en el rostro.

L-Lo siento… ¡Lo siento! ¡Deme un momento, por favor!

La mujer con tan solo escucharla solo pudo suspirar y asentir con la cabeza, y luego se retiró; mientras que por su parte, no se hizo más de esperar. Se acomodó los cabellos un poco mejor, lo más rápido que pudo, y se visitó con el atuendo que se le había sido exigido.

Y así fue…El evento de por sí, era bastante formal.

Muchos diligentes y altos mandos se encontraban ahí. Llegaban unos detrás de otros y se acomodaban en sus respectivas sillas, y él se asomó un momento para ver la cantidad de gente, llenándose más de nervios. Entretanto, terminaba de acomodar los últimos detalles antes de salir en cuanto escuchó el llamado. Si bien por fuera se veía hermosa con el encantador atuendo negro que portaba; internamente era cuestión aparte. Tantas eran sus inquietudes y nervios que luego de arreglar los mechones de su cabello, soltó un suspiro lo suficiente pesado como para querer alejar todas esas malas vibras de su cuerpo. Fue inútil. La preocupación aún seguía ahí, dándole retorcijones en el estómago, y más fuertes conforme el tiempo iba pasando. —¡Todo va a salir bien!—escuchó de parte de su compañero que se encontraba detrás

Damas y caballeros, en esta noche tan especial, tenemos el placer de presentarles la nueva colección de…

Oh, no… —La voz del presentador no solo la helo por dentro, también logró que abriera los ojos de par en par. Estiro los dedos, preparándose para lo que venía, y salió hacia la pasarela aparentando una sonrisa tranquila a todo aquel que se le cruzara por el frente.


Mal, mal, mal. Ahora se encontraba corriendo por entre las calles mientras algunas lágrimas salían de sus ojos. ¿Y así pretendía hacer bien las cosas? En serio que era un desastre. Al principio todo iba bien y luego, solo al final tropezó y empujó al modelo de enfrente, lastimando sus rodillas. Fue un desastre y no pudo hacer nada más que cambiarse de ropas y salir de allí lo más rápido que podía. Ni siquiera sabía dónde estaba ahora. Torpe, torpe, torpe. Apretó los labios y trató de calmarse. No, no podía. Se sentó en el suelo, apoyando su espalda a una de las paredes de una tienda y abrazó sus rodillas. Vaya adulto se había vuelto.



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2016 7:38 pm


— Long way to go —

Privado Kiri & Raziel —  Noche — Potasio como invitado estrella



-¡¡¡Gato!!!-

Quizá fue el alarido mas grande que pegó Raziel en mucho tiempo. O quizá no. Muchos ángeles afirman que oyeron a Arlanis pegar gritos aún mas grandes por excusas incluso mucho mas ridícula. Pero esta no es la historia de Arlanis. Esta es la historia de Raziel. Y esta historia comienza de una forma muy simple.

Con una tienda.

No una tienda cualquiera, por favor, aquella tienda no era la típica clase de tiendas que te encontrabas caminando por la calle, en ese momento en el que escuchas música procedente de tus auriculares, giras la cabeza hacia la derecha y dices “¡Oh, una tienda!”. Tampoco es una tienda procedente de esas grandes marcas como “¡Machosoft!” o “Watermelon” (Que no son, para nada, una referencia restringida por el copyright), en las cuales los humanos entraban para querer gastar y no poder (Muchos ángeles hacen estudios sobre este comportamiento de la raza humana, afirmando que, si lo llegaran a paliar, la humanidad sería un 11% mucho mas feliz).

Nuestra tienda es “The New Gate”, era una tienda que no se encontraba ni aquí ni allí, tomando estos determinantes demostrativos de una forma metafórica. Era una tienda que se encontraba dando esquina en Picadilly Street, y quizá, una de las tiendas mas antiguas que había en Nueva Londres. Y, aunque pudiera hacer uso de su antigüedad como forma de publicidad, no lo hacían (Este era un comportamiento que, no los ángeles, si no Raziel, también estudiaban… También se dieron indicios de este pensamiento en Potasio, justo antes de volver a dedicarse a su búsqueda salvaje de alfileres). Esta tienda se dedicaba a vender todo tipo de productos de primera necesidad: Obviamente, entre sus productos no se encontraban: Uranio enriquecido, bombas Aire Aire, bombas Aire Tierra, Esclavos, Anabolizantes, Abogados, la voraz bestia Bugblatter de Traal ni caramelos para gatos (Hecho del cual Potasio se lamentaba profundamente).

The New Gate vendía productos básicos: Comida, Bebida, Electrónica… Quizá era por eso que tenía un público afianzado. Gente que no le llegaría a traicionar pasara lo que pasara. Aquella tienda era dirigida por Nelio Algol… O al menos, así le hubiera gustado llamarse a Robert. Y aquella tienda tenía un ayudante, llamado Raziel Angelus.

Si Arlanis hubiera escogido el nombre, no se hubiera puesto Angelus, sin embargo, la casualidad es una posibilidad a tener en cuenta.

A Raziel le gustaba su nombre.

Lo encontraba verdaderamente original.

Original era la situación que estaba a punto de suceder.

No el hecho de que Potasio hubiera obtenido su bola de peluche. Aunque en parte si, de nuevo, la casualidad es poderosa. Muchos recordarán las aventuras de la bola de Potasio, y sobretodo el momento en el que ella sola evitó un atraco, un secuestro, y la elección del presidente de EEUU a la vez.

Pero la historia de la bola de Potasio es otra historia, y como tal, ha de ser contada en otro momento.

Esta la historia original de Raziel.

Aunque es cierto que comienza con un gato. Con el gato de Raziel <>, su bola, y un tropezón muy tonto.

.-¡¡¡GATO!!!.-El serafín reencarnado gritó aquello a pleno pulmón, conforme la bola de pelos que conformaba su gato persa salía corriendo a una velocidad pasmosa, pareciendo un rayo de color canela. Detrás de él, sin dudarlo, salió Raziel, sin detenerse a cerrar la puerta de The New Gate, la cual se cerró sola con una campanita. Sobre las 12:35 de la noche, Potasio había logrado alcanzar su objetivo, una bola de peluche que hacía “Pschu” cada vez que la mordía.

A Raziel no le hubiera importado el hecho de que la bola hiciera “Pschu”.

A Raziel le importaba el hecho de que Potasio comenzaba a refregarse con los clientes conforme la pelota hacía “Pschu”

Muchas teorías dicen que, si lográramos descubrir por qué Potasio tenía aquel hobby, la vida del resto de gatos mejorarían notablemente. Principalmente porque habríamos hallado un método de comunicación animal, y eso supondría no mas cortinas rasgadas en las diferentes casas.

El problema no era que Potasio huyera, el problema era que Potasio huía a través de la carretera. Y el problema llegó a Potasio cuando, en el salto de la acera, tropezó, abriendo ligeramente la boca y dejando caer su pelota. La pelota cayó en ninguna parte, Potasio….

La bola de pelo cayó sobre el ángel que, de nuevo, por fuerza de la casualidad, estaba delante. “Que mullidito” Pensó Potasio, acurrucándose sobre el objetivo que aparentemente acababa de derribar. Cerrando los ojos y ignorando el golpe seco que le sucedió.

¿Qué golpe seco?

Rebobinemos la situación: Gato huyendo, serafín reencarnado corriendo a toda velocidad tras el Gato.

Fue feliz cuando su carrera estuvo a punto de terminar.

Se sintió raro en el momento en el que su carrera se transformó en su despegue.

Sin quererlo ni beberlo… No, no llegó a ser el chuleta de un barrio llamado Bel Aire, si no que pisó aquella bola que Potasio en su carrera había dejado atrás. Raziel cayó de bruces en el suelo, cubriéndose del impacto con los brazos, conforme rodaba hasta quedar tirado en el suelo a la diestra de aquel joven, con los ojos fuertemente cerrados y los dientes apretados. Y se sorprendió, para, en el momento en el que los abrió, encontrarse al joven con su gato acurrucado encima de él.

Recordemos que a Potasio le gustaba acurrucarse sobre gente.

.-¿Qué paisha?.-En el rostro de Raziel se le dibujó una breve sonrisa nerviosa, conforme saludaba con un gesto de su mano derecha. Completamente boca arriba, y mirando en aquella extraña posición a aquel joven… ¿Perdido?-Dame un segundo….-Murmuró, rodando hasta quedar boca abajo, apoyando las palmas de las manos e impulsándose para levantarse de un salto, o al menos, quedar agachado frente al chico, con el objetivo de quedar a la misma altura.-Esto….-Comenzó a decir, hasta que se dio cuenta de la situación.-¡Potasio!.-Regañó, antes de fijarse de nuevo en el chico, aprovechando para quitarle el polvo de su lujosa ropa.-Perdone, mi gato no sabe controlarse, ¿Está bien?¿Necesita algo?


Última edición por Raziel J. Caeli el Sáb Ene 21, 2017 9:56 am, editado 2 veces
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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Dom Ene 01, 2017 4:25 pm

Se sentía tan patético en ese instante, al estar llorando de esa manera más que nada. Lo había arruinado en una fecha tan importante. ¿Cómo vería a su superior a la cara luego de eso? Estaba muy mal. Tantas recomendaciones que le dio para dejarlas en la nada, como si las hubiera tirado a la basura. ¿Acaso había pecado de soberbia? Eso, seguramente, le había pasado pro confiarse. No, no tenía nada que ver con el extraño sueño que había tenido. Después de todo, el ángel… ¿Quién se creía que era? No, definitivamente estaba exagerando pero algo como eso le había tomado tan desprevenido, nunca pensó que pudiera fallar y hacer el ridículo de tal manera. Además de todo ello, un rostro como el suyo difícilmente podría olvidarse, cualquier persona podría acordarse del percance en aquel desfile. Se llevó una mano hacía su cabeza, negando varias veces, no encontraba una solución. Incluso si se disculpara mil veces el daño ya estaba hecho, no podría hacer nada. Bueno, si tenía suerte su representante o incluso los miembros de dicho sitio le perdonarían. Dudaba que el dueño de la colección lo hiciera, pero había perdido un trabajo realmente importante. No quedaba más que empezar de cero nuevamente ¿no?

Kirite tenía que ver el lado positivo del asunto, ahora sabría qué era lo peor que podía pasarle en su trabajo. Si lo pensaba de esa manera, el volver a intentarlo no sería tan difícil ¿no es así? Eso era cierto, debía de levantar sus ánimos, no podía deprimirse de esa manera. Entonces, tratando de mantener lo poco que quedaba de su orgullo, se levantó, se quitó las lágrimas que pudo tener y comenzó a caminar. Seguramente, si se mantenía con ese pensamiento, las cosas mejorarían. Pero en cuanto dio algunos pasos, algo se abalanzó hacia él, dejándolo en el suelo de repente. ¿Qué más le pasaría ese día? Sus ropas se ensuciaron aún más que antes, oh, definitivamente el diseñador iba a matarle. Bueno, no estaba seguro que no iría a tal extremo.

Se sentó en el suelo para ver que podría haber sido aquello que le tumbó con tal fuerza, para encontrarse con… ¿un gato? ¿Estaba en lo cierto? Sus ojos se abrieron a más no poder, incluso cualquiera podría jurar que estos estaban brillando. Levanto al felino en brazos para asegurarse de ello y luego lo dejó en la posición inicial. Ah, Kirite amaba los gatos. Lo acarició con suavidad, sintiendo que todo el dolor y la tristeza que había experimentado antes se esfumaba como si nunca hubieran estado allí. Sin embargo, levantando el rostro, se encontró con un joven cerca de donde él estaba y… ¡¿se había lastimado?! Cuando estaba por levantarse para ayudarle, ese chico se levantó de pronto, bueno, no tan de pronto, pero lo suficientemente rápido como para dejarle aturdido por unos segundos. Más, no solo fue el cómo se había levantado del suelo –dándole la impresión que le pasaba más seguido de lo que aparentaba-, sino por el rostro de este. Una ligera puntada en su cabeza, un dolor tan fuerte que le forzó a dejar de mimar al gato por un momento para sostenerse ese sitio con fuerza. Era tan doloroso que apenas y podía respirar. Pero fueron unos breves segundos. Segundos que para él fueron una completa eternidad. Pero, estos menguaron de nuevo en cuanto escuchó la voz del chico nuevamente.

Ah, no. ¡No te preocupes! De hecho me levantó el ánimo—se levantó del suelo y se rascó la mejilla riéndose algo nervioso. Aunque si había dolido un poco el golpe, pues le había tomado de sorpresa, la verdad ese felino le había consolado en esos momentos en los que estuvo a su lado—. Más importante ¿estás bien? Ese golpe de recién… hasta a mí me dolió—por lo menos quería asegurarse que el ajeno se encontraba bien.  Aunque luego cayó en la cuenta de algo que el chico había dicho. El nombre del felino era por demás curioso. No había escuchado un nombre similar antes. Dejó salir una pequeña risita y luego soltó un suspiro bastante pesado. —Perdona si es to suena extraño pero... realmente no sé dónde estoy en este momento. Es tarde y no sé cómo volver a casa. Solo… corrí y corrí. Jajaja ¿qué torpe no?—por lo menos aún tenía ánimos de reírse de su propia condición. En cuanto volviera a casa, si es que podía, limpiaría las prendas y las devolvería. Por lo menos no se habían roto solo se habían ensuciado. Eso sí que hubiera sido un gran problema, no es que fuera alguien supiera de costura después de todo.

Por cierto, soy Kirite—estiró su mano de nuevo, queriendo hacer un apretón de manos. ¡Así se saludaba ahora ¿no es así? Pero momentos después de ofrecer un apretón de manos como una especie de presentación, su estómago rugió, recordando que no había consumido alimento desde la mañana. Se avergonzó aún más y dejó salir una risita nerviosa. Juraría que ese día se levantó con el pie izquierdo, sino no comprendía porque le ocurría todo aquello.



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 18, 2017 12:11 pm


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Privado Kiri & Raziel —  Noche — Potasio como invitado estrella



Hay historias de las cuales más vale no hablar y de otras que se deben explicar; y sin duda alguna esta no debería haber empezado jamas. ¡Siempre acabo avergonzándome yo solo, no necesito la ayuda de nadie para cagarla y menos aún en dejarme en evidencia! E ahí la prueba... ¿Qué que prueba? Gracias a mi hermoso gato – te voy a matar cabrón – estaba haciendo el ridículo de lo lindo delante de un muchacho que ni siquiera conocía, ¿o sí? Le di un vistazo rápido ya que sabia que podía resultar incomodo, y lo que menos me apetecía es que llamase a la policía ya que por su rostro parecía asustado, o yo que sé, tampoco soy 100tifico. Me resultaba conocido, pero ni idea, y tampoco iba a darle muchas vueltas, supuse que  habría ido algún día a la tienda; allí acababa conociendo a muchas personas. Demasiadas a mi gusto, pero eso es sinónimo de trabajo y trabajo es sinónimo de dinero y eso es lo único importante, porque recordemos que estamos en el mundo real, hay alquileres y comidas que pagar. ¡El dinero no cae del cielo! Por un segundo mi diestra fue al Chronos, pero algo me dijo que no lo hiciera. ¿Algo? Sí, algo. Llámalo palpito, intuición, sexto sentido... El termino es indiferente; lo importante es que no lo hice.

Me levante de un brinco sacudiendo los pantalones como pude ya que mis manos acabaron rasguñadas de la caída. Mis ojos se afilaron mirando al felino. — Potasio... — Murmure hacia él. Sentí como me devolvío la misma mirada y eso me provoco un escalofrió de pies a cabeza, ya que sabia que tarde o temprano volvería a liarla. Maldita pelotita de los huevos... ¡Y maldito gato! Potasio, prepárate cuando lleguemos a casa, juro que te pongo a dieta por un mes a modo de castigo. ¡Y los alfileres escondidos bajo llave! Aunque creo que eso debería hacerlo para siempre o acabare con un queso en vez de con un gato... Ya sabéis, por los agujeros. Una vez me incorpore del todo lleve mis manos a la cintura mostrando una mueca de dolor, pero intente borrarla con una amplia sonrisa. ¡Soy Raz y esto no es nada! Peores caídas he sufrido... Si no fuera por mi amiguito hace mucho que yo ya no estaría aquí. Pensaba mientras me encogía de hombros mirando fijamente al contrario, agachando sutilmente mi dorso para estar a la misma altura. Obviamente pase su espacio personal.

— ¿En serio? Pareces triste. — Pause escuchándole, debería dejar tiempo para hablar a las personas, en vez de cortarlas a cada rato. ¡Una alegría me dio! — ¡Potasio sirves para algo! ¡Choca esa pata! — Comenté riendo dejando la palma a la altura de la suya y bueno, saltemos esta parte que me deja aún más en ridículo...

¡No, no! ¡Las historias o se cuentan bien o no se cuentan!

Potasio me miro fijamente y soltó un bufido para mirar al albino y frotarse con ternura en el contrario. En serio, parecía que intentaba ponerme celoso pero, ¡oh no! No lo conseguirá. ¡Soy más fuerte que él! — ¿Eh? ¿Yo? ¡Ah yo estoy bien! No es la primera vez que tropiezo, tengo matricula de honor en esto. — Murmure riendo mientras mi mano pasaba a mi nuca, frotándola con cuidado sin perder la sonrisa. Llegaba a parecer que alardeaba de caerme, pero era tomármelo con humor o ponerme a llorar.

¡Vaaaaaya! ¿Así que lloraba porque se había perdido? En los tiempos que corren no saber orientarse no debería ser un problema. ¡Vivan los GPS's! ¡VIVA! — ¡Tranquilo! No llores por eso, ¡yo te puedo ayudar sí quieres! —  Bueno, quiera o no lo haré. — Tengo buen sentido de la orientación aunque no lo creas, y a malas puedo usar mi móvil. ¡Mi nombre es Raziel, un placer! — Pause llevando mi mano a la suya, dando un apretón delicado, más de lo normal, pero me había raspado y eso dolía.

En seco se escucho un rugido, fue tan sonoro que tuve miedo de que fuera un terremoto.

Quizás estoy exagerando.

Quizás.

— ¿Guardas un dragón ahí o es cosa mía? Potasio corrió hacía ti, quien dice que no hay un Mushu por ahí. — Bromee dándole una palmada en el hombro riendo. — Te apetece ir a cenar algo antes de que te lleve a casa? Tómalo a modo de disculpa por ser asaltado por este tonto. — Añadí frotando la cabeza de Poti mientras este soltaba un bostezo relamiendo el hocico.
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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Miér Feb 01, 2017 8:42 pm

Bien, dentro de esa ligera desgracia que había pasado –porque lo era considerando el trabajo delicado y competitivo en el cual se encontraba actualmente-, ahora mismo estaba en una situación por demás graciosa y liviana. El gato en sus brazos también le había despejado lo suficiente la mente como para no estar demasiado al pendiente de lo que había ocurrido y su cabeza no dolía tanto como antes. Aunque, sinceramente, aún estaba bastante curioso por aquel dolor repentino, pero bien podía justificarlo con el estrés y los nervios sufridos de haber metido la pata –y con letras mayúsculas en esta ocasión. Ladeó el rostro en cuanto lo escuchaba, eso de matrícula en caídas no sonaba nada bien, aunque considerando que él mismo podría tener lo mismo en torpeza le hizo darse cuenta que no eran tan diferentes.

Bueno, no es como si llorara por haberse perdido en realidad, sin embargo era mejor que pensase en eso antes de decir que había arruinado una oportunidad de oro en su trabajo por los propios nervios. No quería escuchar a su manager hasta, por lo menos, una semana después, sabía bien los regaños que le esperarían pronto. Ya le daban ñañaras en todo el cuerpo de solo imaginarlo. —Me sorprendió el nombre del pequeño, es curioso. Yo quisiera una mascota pero creo que terminaría estresándola, soy demasiado hiperactivo en casi... no, de hecho lo soy en todo aunque ahora no lo pareciera.—se rascó la mejilla al aceptar aquello. Bueno, no decía nada malo en realidad, era así al fin y al cabo y si bien no había tenido un golpe como el que el pelinegro había tenido en ese momento, si podría mencionar que estaba cerca con lo que había pasado esa noche.

Oh, tengo algo de eso en mi móvil para orientarse también pero… no entiendo muy bien de eso, soy muy, muy torpe—riendo con suavidad, contagiado por el humor que el chico frente a él cargaba, por suerte no era el tipo de persona que le molestara que rompieran su espacio personal, él solía hacerlo todo el tiempo sin siquiera darse cuenta de esto. Era como un niño curioso si se ponía a pensar seriamente en ello; un niño perdido y en grandes problemas. Ah, no, se suponía que no pensaría en ello de momento ¿Por qué le estaba dando tantas vueltas?—Es un placer Raziel—momentos después del rugido y su vergüenza que había sido, muy, demasiado obvia, que el chico dijera eso le hizo soltar una carcajada al punto de salirse una pequeña lagrimilla rebelde, la cual limpió de inmediato. Entendía bien la referencia, había visto esa película hacía algunos años.

Me faltó la presentación con fuego y humo, deshonor a mi vaca—llevado por la corriendo volvió a reír, bueno, por lo menos ahora se sentía un poco mejor. Asintió un par de veces ante la propuesta. Su estómago se lo agradecería de por vida y si propia persona también, no precisamente por la comida, sino por haber despejado su mente y haberle hecho reír. Antes de continuar se fijó si no había dañado las ropas en alguna parte, de alguna manera, esperaba que el diseñador no se molestara mucho con él –con su manager las tenía color de hormiga.

Gracias, aunque potasio me ha alegrado la noche, y tú también Raziel—comentó de forma sincera, aunque en ese momento se olvidó de su forma de actuar normal, su acento extranjero se remarcó demasiado, más de lo que esperaba y, por dentro, le dio un poco de gracia el notarlo. Marcaba algunas letras demasiado, incluso si tenía una voz suave eso siempre le delataría en cualquier momento y lugar, más que su apariencia de hecho. Tosió un poco y soltó una risita nerviosa sin saber que decir en ese instante-cosa rara, pues si fuera una situación normal ya hasta estaría explicando la teoría del por qué el cielo es de color azul.

¿Qué comeremos? ¿Algo dulce? ¿Algo salado? Me gusta de todo así que incluso podríamos comer algo que te guste... y amm… aunque me invitaste me gustaría, por lo menos, pagar el postre ¿sería posible? Te lo debo por haberme hecho sentir mejor—asintió con firmeza, y él estaría insistiendo toda la comida de ser necesario para lograrlo, bien le habían dicho que era bastante terco en ese aspecto. Se quedó mirando al chico de cabellos oscuros con intensidad por ese mismo motivo, para que aceptara su oferta.



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 18, 2017 7:44 pm


— Long way to go —

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Estaba plantado delante del chico como una seta, mirándole fijamente con una sonrisa de oreja a oreja. Lleve ambas manos a los bolsillos de la sudadera frotándolas un poco con el interior de estos, en cuanto pillase una fuente me las lavaré, me escocían de lo lindo. La sorpresa del contrario por el nombre de Potasio no me resulto extraño, después de todo, ¿quien carajos se llamaba así? Solo un tarado podría ponerle un nombre tan raro a un gato, ¡y ese espécimen soy yo! Si algún día conozco otro Potasio creo que le pediré una firma al dueño...  — La verdad es que si que es un nombre la mar de peculiar, ¡pero es que él al completo lo es! A veces dudo realmente que sea un gato... Es decir, ¿alguna vez viste uno que muerda alfileres? O que me exija que lo saque a pasear, porque no le gusta la caja de arena... Y, ¡ama bañarse! Aunque los pepinos le dan miedo... — Explicaba con los ojos vidriosos. Cuando hablaba de él, a pesar de ser un hijo de su puta gata, mis ojos zafiros se iluminaban; lo quería demasiado. Era mi única compañía en aquella gran ciudad. ¡Que con esto no me quiero quejar de la soledad! Pero a veces... A veces es un poco jodido no saber con quien hablar, en esos momentos pienso en el viejo... Me crió como un hijo a pesar de no serlo.

¡Aunque eso es otra historia! Así que... ¡RESET!

No pude evitar soltar una carcajada al decirme que no se llevaba bien con las tecnologías; no comprendía como funcionaba el GPS... ¿En el siglo que estamos no sabe? ¿En serio? Le di un par de palmaditas con la parte externa de la mano a modo de soporte emocional. — ¡Tranquilo! A veces esas... — Pause recordando que lo que estaba a punto de decir era lo que siempre me repetía una y otra vez el viejo. — Esas maquinitas las carga el diablo y como no les pilles el truco te haces un lío. ¡Aunque hoy es tu ida de suerte! — Exclamé alzando los brazos realmente emocionado. — Me paso todo el puñetero día enganchado al móvil o al ordenador, puedo enseñarte un poco para que otro día que te ocurra algo parecido puedas saber ubicarte rápido. — Si soy sincero, siempre que puedo dar una mano a alguien me siento útil, siento que sirvo para algo. Quizá por eso me denomino a mi mismo superheroe, aunque me queda mucho para llegar a tal, ¿¡pero quien no deseo serlo cuando era un crío!?

¡Que tire la primera piedra quien este libre de pecado!

No me lo podía creer, había visto la película. — ¡Vayamos a buscar nuestra linda flor! — Dije en tono cantarin haciendo referencia a una de las tantísimas canciones de esa película. Aunque en esta ocasión buscaremos más un lugar en el cual poder comer. Un tenue sonrojo pinto mis mejillas, pero lo disimule con el flequillo y llevando la mano a mi rostro. Más que disimularlo acentuaba más aquello... ¡Me daba mucho apuro que me halagasen! Y aquel muchacho lo hizo sin ningún tapujo al decir que le había alegrado la noche. ¡Me hacía realmente feliz! — ¿Que qué comeremos? Por las horas que son algo dulce no pega, ¿tienes algún antojo en especial? Conozco restaurantes de todo tipo, desde italianos a japos... New Londres es tan grande que dudo que falte algún estilo en concreto. ¡Hoy mandas tú! Aunque mejor salgamos de aquí, no es del todo una buena zona y no deseo volver a verme en apuros, que últimamente he cubierto el cupo... — Murmure aquello ultimo por lo bajo empezando a caminar para salir de allí, supuse que el contrario me seguiría. Y de paso, si lograba que cargara a Potasio me hacia un favor, el asqueroso estaba tan gordo que más que un gato parecía un gorrino. — Por cierto Kiri, no eres de aquí, ¿verdad? Me encantan los idiomas y no puedo evitar ser un tiquismiquis y buscar de donde son las personas que conozco. — Confesé sin eliminar la sonrisa estúpida de mi rostro. Me dirigiría hacía el centro y de allí ya veríamos, todo dependía del lugar al que quisiera ir.
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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Miér Mar 01, 2017 11:03 pm

Se había sorprendido bastante con la historia del gato que tenía en esos momentos en sus brazos. Nunca lo hubiera esperado antes, pero eso era algo que le hacía aún más especial. En verdad estaba lleno de una curiosidad que aumentaba conforme a los segundos pasaba. No solo era la sensación de haber visto a esa persona en otro sitio, sino la manera en la cual hablaban. Aunque esto último podía no ser demasiado significativo, al fin y al cabo, él mismo era alguien bastante sociable. Parecía que todo lo que había pasado realmente había quedado atrás, aunque ya sabía que en cualquier momento podría llamarle, por lo que estaba pensándose demasiado en serio si tener el móvil apagado prendido. De momento lo dejaría así, ya luego vería que haría.

¿De verdad? Por un momento creía que era el único que no se le daban bien estas cosas. Soy muy torpe, créeme… MUY torpe—quería recalcar ese hecho por si llegaba a ocurrir algo más –esperaba que no-, básicamente por qué ni siquiera tenía activado el sentido del peligro o como sea que se llamara eso. Podía llegar a tener miedo, pero él, por su torpeza y terquedad, iría al epicentro del problema. Eso sí, asintió varias veces, como pidiendo que por favor le enseñase. No era la primera vez que se desorientara de esa manera y podría haber algún momento en donde las cosas no resultaran bien y tuviera que huir ya que, si bien podría defenderse muy bien, él no quería dañar a nadie de ser posible. Por otro lado, también se alegraba de no haber sido juzgado por su evidente falta de habilidad en lo que a aparatos electrónicos se refería, en sí era algo que le frustraba bastante. Todo el mundo se había  adaptado a esa clase de cosas, excepto él. Incluso había logrado sacarle otra sonrisa.

Oh, ¡quiero pelmeni!—comentó ansioso, pero luego pensó en que tal vez no sirvieran de eso por ahí. Inclinó su cabeza a un lado mientras mantenía a potasio en sus brazos, pensando mejor en que podrían comer—. Mejor pasta, o pizza, lo que sea estará bien, vayamos por comida italiana—si bien él estuvo el tiempo suficiente en Rusia, este tipo de comida era su favorita de todos modos y no quería agregarle más dificultades a Raziel. La comida le gustaba y no le hacía asco a nada, así que en si no era una molestia si él quería comer cualquier cosa.

¿Uh? Bueno, estoy ya hace un tiempo aquí, pero a veces se me marca mi acento, es verdad—dejó salir una pequeña risita. No podía evitar el comentario. Pero, por lo visto, se había dejado demasiado al descubierto, aunque también podría deberse a su apariencia que no parecía cuadrar con la ciudad de New London, al fin y al cabo no sería el primero que se lo decía. —Madre Rusia está bastante lejos, de Moscú más exactamente, por lo menos ahí pasé varios años. No puedo asegurarlo bien porque mn… tuve un accidente que me hizo perder parte de mis recuerdos, pero desde lo que puedo recordar he vivido ahí. —asintió firmemente. Mientras caminaban rumbo a donde irían a comer, él continuó con los mismos hacia el felino, que parecía bastante cómodo en sus brazos, aunque momentos más en la caminata, este se movió lo suficiente como para querer trepar en su pecho; al parecer su objetivo era llegar hasta el hombro y quedarse en ese sitio.

¿Quieres saber algo al respecto de mi hogar? ¿Comida o parte del idioma? Puedo decirte que allí hace frío, mucho frío, y la mayoría del año nieva. Es precioso, de verdad que lo es—comentó con cierta añoranza por ese sitio, aunque también venía a él una extraña y profunda tristeza que aún no podía asegurar a que se debía con exactitud—. Soy una persona curiosa también así que puedo entender eso de querer saber dónde es la gente con la que cruzo palabra. Simplemente no puedo evitarlo. En mi caso siento que deben de estar plagados de interesantes historias y eso es lo que me gusta oír. Dentro de cada persona, en sí, es un mundo…  Lo siento, comencé a divagar—dejó salir una risita.


Última edición por Kirite I. Mijáilovich el Lun Abr 24, 2017 11:06 pm, editado 1 vez



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 08, 2017 2:19 pm


— Long way to go —

Privado Kiri & Raziel —  Noche — Potasio como invitado estrella




Una gran carcajada se escapo de mis labios, realmente ese tío era genial. Afirmaba rotundamente ser torpe como yo y eso ya nos convertía grandes amigos. — ¡El mundo esta lleno de los nuestros! No nos olvidemos de los torpes, sin ellos no existiría el pegamento super potente! ¡Somos necesarios en este país! ¡¿Que digo país?! ¡Somos necesarios en el mundo! ¡En el planeta! ¡En el espacio! ¡Sin nosotros no seria lo mismo! ¡Los animes necesitan gente que se cae! ¡Colegialas que corren con una tostada en la boca y caen de culo al tropezar con el amor de su vida! ¡Sin nosotros nada de esas situaciones tan morbosas serian posibles! ¡Por los torpeeees! ¡Dame una T!¡Dame una O!¡Dame una R!¡Dame una P!¡Dame una E! ¡TORPE! ¡Nosotros unidos, jamas seremos vencidos! Bueeeeeno, ya vale que me motivo y podría hacer un monologo sin llegar a puerto... — A veces soy demasiado gilipollas. Podría ponerlo en mi curriculum, quizá me dan puntos o algo por el estilo, quien sabe.

Mi ojos se abrieron como platos mientras parpadeaba repetidas veces de forma exagerada, ¿qué cojones es un pelmeni? Es cierto que me gusta comer, que si por mi fuera me pasaría las veinticuatro horas del día comiendo como un puto cerdo, pero veo que me fata cultura en lo que a gastronomía se trata... ¿Harán cursillos para ser un gordo integral? — Disculpa que quede como un autentico idiota, pero no tengo ni  puñetera idea de que es eso que dijiste lo primero... — Murmure encogiéndome de hombros mostrando una sonrisa de oreja a oreja. ¡Il mio amico! Estas hablando con un Italiano de los pies a la cabeza, conozco un par de restaurantes que son cojonudos, podríamos ir si se te antoja más que ese pel-peloemeri... Pelomeri, pelmeri... Bueno, ya me entiendes. — Dije confuso, mientras me despeinaba mirando a todos lados intentando ir por el camino más corto al centro.

Lo abrace de lado riendo mientras caminábamos. — ¿Así que ruso? ¡Genial! Desde luego en Londres es una maravilla poder hacer amigos, porque todos somos de diferentes países, ciudades y es genial compartir charlas. Rusia es preciosa, solo tuve el placer de pasar un par de años en ella. En las épocas de mayor frío es una putada... yo por lo menos era incapaz de salir de casa sin cincuenta capas de ropa. — Explique feliz mientras miraba de reojo a Potasio; el gordo gato con el traqueteo iba cerrando sus ojos y dudaba que tardase más de cinco minutos en quedarse frito. ¿La putada? Que me tocaría llevarlo en brazos al volver a casa y como no pesa el asqueroso... — Wow... Perdona si pregunto, ¿pero qué paso? Aunque si no quieres explicarlo no pasa nada, estas en pleno derecho... — Dije separándome de nuevo, llevando ambas manos a mi nuca cruzando un par de callejones. Espero Kirite no se asuste por donde lo estoy metiendo, pero es la forma más rápida de llegar al centro. Es más con solo un par de minutos llegamos a la salida de una calle que daba con la calle principal. — ¡Tatatachan! Soy un GPS andante. — Exclame feliz dando un par de brincos. — ¡No te disculpes! Me encanta que seas tan charlatán! Me puedes hacer competencia, yo puedo llegar hablar hasta por los codos. Por curiosidad, ¿tienes pensado volver a tu tierra? ¿O algo te lo impide? — Cuestione mientras pensaba a que restaurante ir.
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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Lun Abr 24, 2017 11:09 pm

Por lo menos, entre más se avanzaba, la charla iba volviéndose mucho más divertida para él. Le resultaba tan curioso que se encontrara con alguien con el cual hablar de esa manera, sin sentirse un loco o alguien a quien había que taparle la boca. Incluso le pareció graciosa la manera de burlarse de la situación de ambos, Kirite siempre se había preocupado por ese tipo de cuestiones pero con este chico todo resultaba ser muy agradable, era una buena oleada de aire fresco y calmaba un poco la pesada culpa que iba cargando tras sus hombros luego de lo que había ocurrido ese día. Aun con todo lo malo había encontrado a alguien que le hizo reír en el momento que más lo necesitaba. Ahora lamentaba un poco el no haber sido un poco más sociable con los demás, tal vez y estaba equivocado y habían más personas como ellos ahí afuera con las cuales compartir cosas. Tal vez lo intentaría después, el hablar con más gente.

Ah, no te preocupes, es normal no saber qué es eso, pero... umm serían como los tortellini, pero estos tienen forma de orejitas, o algo así, lamento ser tan malo para explicarlo. Son pastas rellenas —aunque en su explicación se le escapaba alguna que otra risita. Era malo para expresarse pero en su mente se había reído al intentar explicar que era aquello que en su hogar consumía unas dos veces a la semana como mucho. Era un plato que le gustaba en demasía pero no muchos lo conocían por allá eso era lo más obvio.

Eso es verdad, ¿y eso que en las tormentas de nieve sientes como si te cortasen la cara? ¡Ufff! Es todo un tema, pero es divertido jugar con la nieve caída después. Aquí no he visto tanta cantidad de nieve, pero es precioso el lugar, es verdad—asintió varias veces, entusiasmado de tener a alguien a su lado que conozca su tierra así fuera un poco, era de lo más emocionante y se notaba con cada palabra y acción que realizara, ya sea moviendo sus manos o aumentando el volumen de su voz que ya parecía el de una persona normal. Cuando perdía la timidez podía hablar tanto que no se sabía de donde sacaba tanto aire como para hacerlo.

Umm... no estoy muy seguro, según lo que mi madre me contó, me encontró en la tumba de mi papá acostado. No sé si habrán intentado atacarme o me bajó la presión y golpeé mi cabeza contra la lápida sin notarlo pero algo así pasó. Ella estaba muy preocupada pero estaba feliz de encontrarme bien. Es lo poco que sé, lo siento…—por eso mucho no explicaba cómo es que había perdido sus recuerdos, su madre misma no había sido muy clara con ello y él, por obvias razones, tampoco sabía bien que es lo que había ocurrido. Él solo recordó haber visto el rostro de la mujer con la nieve cayendo sobre ella y, momentos después, ya estaba en la cama tibia del lugar al que llamó hogar los años posteriores.

—Pues, no hay nada que me lleve allí, mi mamá murió aquí hace unos años... a lo sumo podría ir de visita y dejar algunas flores en la tumba de papá pero creo que no estoy listo aun y no me gustaría ir solo tampoco—su semblante se puso triste en algunos momentos, pero al momento volvió a ponerse normal y volvió a mirarle—. Pero no pensemos en cosas tristes, ¡comamos comida hasta reventar!—animó la situación como solo él sabía hacerlo, comiendo y haciendo el bobo, tal vez en lugar de modelo debió de haber sido un payaso o algo como eso, tanto así que ni siquiera notó un poste frente a él el cual chocó sin poder divisarlo. Se sobó la nariz luego de eso y volvió a regir, sí que había sido descuidado.



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Vie Mayo 05, 2017 11:17 am


— Long way to go —

Privado Kiri & Raziel —  Noche — Potasio como invitado estrella



No creo en las casualidades, pero estaba seguro que si Potasio había acabado abalanzándose a los brazos del muchacho que tenia ante mis ojos, era por algo. Se veía diferente a lo que estaba acostumbrado a ver, era... ¿Bueno?¿Simpático?¿Agradable? Desde luego era de lo mejorcito que había podido descubrir en esa majestuosa ciudad. ¡De la mismísima Madre Rusia! Lo que yo digo, viva la calidad. Aunque los italianos estamos hechos de la mejor pasta... ¿Lo pilláis? Pasta... A lo que iba, poco a poco íbamos hablando con mayor soltura y aunque no lo conocía de nada me sentía muy cómodo con él. Quizá si se hubiera tratado de otra persona no me habría molestado tanto, pero algo me empujo.

Desde luego quede como un idiota al no conocer lo que eran los “pelmeni”, aunque la descripción que me dio al principio solo logro dejarme más confuso... ¿Orejas? No escuche bien y me imagine un gran cuenco con salsa y orejas... Orejas de gato para ser exactos, no se porque mierdas esa imagen paso por mi cabeza, desde luego estaba desvariando y dudaba tantísimo que fuera eso que intente dejar de imaginar aquello y centrarme en sus palabras... ¡Me niego a comerme una oreja! ¡Raziel, céntrate idiota! Me dieron ganas de abofetearme a mi mismo, por tonto.

Escuchando con atención.

¡Escuchando! *musiquita de espera*

— ¡A coño! ¡Sí, sí! ¡Sé que son! Me gustan muchísimo, estoy seguro que en el italiano que conozco hacen eso... Aunque tampoco te quiero engañar, siempre me pido espaguetis con salmón y salsa de Vodka. — Comente con una gran sonrisa en mi rostro, de solo nombrar aquella maravilla la boca se me hizo agua... Lleve el puño a mi boca, deseando darle un bocado. — ¡Te dejare probarlo! A Potasio también le gusta... Bueno, no se si es el mejor ejemplo al ser un animal... — Murmure encogiéndome de hombros. Potasio simplemente alzo una oreja al sentir su nombre, pero tardo poco en bajarla y meter el hocico entre sus patas y quedarse frito. — Oye, no te lo dije antes, pero si te pesa mucho dímelo y me lo meto en la chaqueta. — Avise riendo, sin dejar de caminar, tenia hambre y eso se notaba por las zancadas que iba dando, aunque tampoco quería que el chico sintiera la presión.

El tema iba  variando según llegábamos al centro, menudos se habían ajuntado... ¡Es genial encontrar a alguien que puede llegar hacerme competencia a la hora de hablar! ¡Ma-ra-vi-llo-so! Aunque mi felicidad se disipo al escuchar la historia del chico, no quería joder la velada, pero desde luego se llevo toda mi atención, dicen que los recuerdos traumaticos el cerebro los desecha, ¿quizá por eso no se acuerda? Fruncí el labio, dando pasos algo más lentos. No pude evitar sentir cierta añoranza y tristeza, por lo menos el tuvo una madre que lo crió. — ¡Tu madre estaría orgullosa chaval, eres un buen tío! — Exclame acariciando su cabeza, despeinandolo un poco. — Y sobre tu padre, si os cuido mientras vivía y se porto bien, se lo merece. — Pause mirándolo de reojo. — No lo hagas por ti, sino por él. — Añadí mostrando una sonrisa de oreja a oreja, mostrando todos mis dientes. ¡Podría ser modelo de sonrisa!  

Llegamos a una de las calles más concurridas, en un par de minutos llegaríamos a nuestro destino, estaba deseando llegar. Era un pequeño local, de un aforo  máximo de veinte personas, pero todo estaba buenísimo. — Espero seas de buen comer, porque yo solo necesito varios platos para quedarme a gusto. ¡Si  no fuera por el deporte que llego hacer seria como una jodida bola! Aunque seria genial llegar a los sitios rodando, ¡bola-man! ¿Que te parece mi nombre artístico? — Reí a carcajada limpia colocándome de cuclillas en el suelo, dando una voltereta sin más. ¡Somos jóvenes! Las personas que pasaban por nuestro lado, nos miraban con cara de “WTF”, pero la opinión de las personas me resbala, así que... ¡Vamos a pasarla bien!

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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Sáb Mayo 06, 2017 8:53 am

Cuando mencionó sobre lo de potasio él se quedó mirándolo con una expresión algo confundida. Aunque luego negó de una forma enérgica. No, a él no le molestaba llevar al felino con él. Incluso si era algo pesado, para él eso no era nada. Su apariencia podría engañar pero él contaba con fuerza así que no había realmente problemas. Por otro lado, también era cierto que podría llegar a cansarlo con el paso del tiempo así que tampoco debía de hacer demasiado abuso de su propia fuerza.

Oh, está bien, en cuanto sienta que me cansa te avisaré—asintió varias veces en esta ocasión como dando énfasis a sus palabras. No quería que pensara que estaba acaparando al felino pero si no lo hubiera mencionado ni siquiera hubiera notado su peso. Era una sensación extraña pero muy curiosa. Sin embargo, él no mencionó nada de eso, tal vez y podría dejar como interpretación que quería adueñarse de potasio y no era eso.  Momentos después, una suave sonrisa se formó en sus facciones, más que nada por lo que le había mencionado que era un buen chico y que sus padres estarían orgullosos. Sabía que esas palabras no eran más que la expresión hecha a través de la primera impresión peor él no pudo evitar sentirse agradecido por estas palabras. Que alguien mencionara algo como eso en verdad le llenaba de paz el corazón.

Claro que sí, lo haré, por ambos, han sido muy buenos padres—aunque se tuvo que sostener la cabeza ante un ligero dolor que había venido de pronto. Un niño frente a una cama apenas maltrecha mientras un hombre de mediana edad permanecía recostado. Por alguna razón los reconocía pero no sabía de quienes podría tratarse. El dolor había sido tan fuerte como para detener sus andar por unos segundos. Tal vez esos pequeños recuerdos que a veces llegaban a él tendrían un significado importante y debía guardarlos como si fueran oro para luego armar el rompecabezas de su pasado.

Perdón, estoy bien—una vez que el dolor fue calmándose volvió a mostrarse enérgico como siempre, riéndose de las cosas que el chico a su lado. Peor la verlo él cayó en cuenta de algo. El ángel le había mencionado su nombre, pero no había escuchado el nombre ajeno. ¿O sí? También podría ser que lo hubiera olvidado o se le hubiera pasado, eso sería bastante normal en él no le sorprendería. Pero aun no mencionó nada al respecto, no quería incomodar, luego en la comida sería capaz de mencionar este detalle.

Pues el nombre es acorde a la situación—aún seguía riéndose un poco por lo que el chico de cabellos oscuros decía y, en cuanto este dio aquella voltereta, Kirite aplaudió sorprendido y con mucho entusiasmo, como si fuera un niño que iba por primera vez a un circo. Pero ¿acaso había diferencia entre esta comparación y lo que era el ángel en ese preciso momento? Lo dudaba. A él ni siquiera le importó las personas que estaban a su alrededor y podían llegar a verlos como un par de locos y eso fue lo que le dio un respiro y dejó de pensar en lo que había ocurrido horas atrás.

Una vez que llegar al lugar donde comerían, observó todo con mucha curiosidad al ser un sitio nuevo para él. No solía comer en espacios así, a menos que fuera un local de comidas rápidas pero esto mismo siempre solía ser de vez en cuando. Normalmente compraba comida hecha –pues aún era bastante torpe con la cocina-, y por eso aún se mostraba como un niño sorprendido por cualquier cosa. Buscó un asiento cerca de la ventana, ya que estos sitios siempre serían sus favoritos por encima de cualquier otro y esperó para poder pedir lo que comerían esa noche.

¡Comamos hasta reventar!—volvió a reír mientras potasio cambiaba de hombro y luego se colocaba nuevamente en su regazo. Seguramente también querría comer su parte en ese sitio. Aquello se le hizo adorable en cierto modo, aunque no sabía como lo tomaría el dueño del mismo o si ya estaba acostumbrado a ello.



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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Invitado el Miér Jun 21, 2017 12:42 pm


— Long way to go —

Privado Kiri & Raziel —  Noche — Potasio como invitado estrella


Estaba claro que la había cagado, pero bien. Después de todo estaba al lado de un completo de un desconocido, el cual por pura casualidad Potasio se lanzo a sus brazos en plena escapada furtiva en medio de la noche. Aunque quizá seria más correcto llamarlo destino, ya que por más vueltas que le daba, el rostro del rubio me era muy familiar, tanto que hasta llegaba a sentir que nos conocíamos de hace mucho tiempo. Por ese pequeño  detalle no me costaba abrirme a él y quizá por esa manía de ser tan abierto estaba entrometiendome en terreno peligroso. Acabamos charlando sobre sus padres y sentí que metía la pata en cuanto su rostro se entristeció. Raziel deja de fastidiarla... ¡Vamos piensa algo y rápido! Dijo que no ocurría nada, pero hice mal... Todos necesitamos nuestra intimidad.

Hice el idiota como de costumbre, tirándome por el suelo como si fuera un mocoso cuando ya estoy rozando los veinte, pero bueno, la vida esta para disfrutarla y que haríamos sin estas tonterías? Seria un coñazo. — ¿Cree que me ganaría el suelo como Bola-man? — Cuestione en tono irónico riendo a carcajada limpia, dando una pequeña palmada en el hombro ajeno. Potasio miraba incrédulo aquella situación, llegando a taparse el rostro con ambas patas. Sera cabrón, cualquiera diría que se avergüenza de su amo. Por otro lado las personas que paseaban a nuestro alrededor no nos quitaban los ojos de encima, ¿tan raro es que alguien haga lo que le da la gana? Menuda panda de idiotas. Desde que tengo uso de razón he hecho lo que me parecía, siempre y cuando no afectara negativamente a nadie. Es increíblemente feo juzgar a las personas y en New Londres es de lo que más abundaba: las personas con prejuicios.

Tras la larga caminata logramos llegar al pequeño restaurante; no había mucha gente, pero la poca que había centraba su mirada en el gordo gato. Es como tres cabezas humanas juntas, realmente esta gordo... ¿Debería ponerle a dieta? Na... ¡Ademas! ¡Mirad que feliz es en cuanto sabe que va a comer! Ahi estaba, en el regazo del rubio mirando a la mesa con los ojos abiertos de par en par, con las pupilas dilatadas como si fuera a matar a alguien. —  Que miedo das jodido... — Murmure para mirar al rubio seguidamente. En cuanto el camarero nos vio se acerco a la mesa y dejo un par de cartas. Y se marcho para darnos tiempo para pedir, tome mi carta y empece a releerla de arriba a bajo, a pesar de saber perfectamente que me iba a coger. Soy un hombre con las ideas claras, jé. Aunque pensándolo seriamente podría traer algún día a Zinaida, seguro le gustaría el sitio y podríamos formalizar lo nuestro... Aquellos pensamientos rondaron por mi mente apenas unos segundos, provocando un agudo sonrojo en mi rostro, llegando el rubor hasta mis orejas. — ¿¡Q-qué vas a pedirte tú!? — Pregunte rápidamente al Kirite sintiendo como empezaba a morir de calor. — ¡Suban el aire acondicionado o nos moriremos! — Exclamé abanicándome con la carta mirando a todos lados como si fuera una menopausica. — ¿No tienes calor? Yo mucha... — Dije en susurro volviendo a llamar la atención de todos los comensales. Em, yo... Creo necesito un psicólogo...
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Re: —Long Way To Go. [Priv. Raziel]

Mensaje por Kirite I. Mijáilovich el Dom Jul 02, 2017 6:12 pm

Por lo menos, la tristeza que, hasta ese momento podría haber experimentado, se había esfumado de pronto. Este chico realmente había podido levantarle el humor con su manera de hacer las cosas, de un modo más que curioso y puro. No pudo evitar dejar salir una pequeña risita, por este mismo hecho en particular y asintió varias veces a su pregunta mientras aun trataba de controlar las risas que querían salir de su boca. Ni siquiera tuvo demasiado en cuenta si las personas a su alrededor estaban mirando o no, simplemente estaba más pendiente de Raziel y lo que hacía o decía. Sintió un poco más de peso en ese momento, observando con algo de curiosidad a potasio, el cual parecía inquieto o él lo tomó de esa manera. Bueno, las cosas habían terminado bien, parece.

Pues ravioles con salsa carbonara… ¡Suena bien! Quiero eso, sí, si—miraba la cartilla, y si bien había elegido ese plato, la verdad le había costado bastante el elegir. Aunque no comprendió bien lo que dijo después ¿se lo dijo a él o se lo había dicho al gato? Eso provocó que volviese a verlo, notando como veía todo con unos grandes ojos, con sus pupilas casi completamente dilatadas, lo que le hizo dar un ligero respingo y volver a reír suavemente por ese pequeño susto.

¿Qué deberíamos pedir para él? Invitaré su plato, si quieres—por lo menos eso estaría bien, al fin y al cabo se lo debía a los dos el haberle puesto de un mejor humor. También, para acompañar pidió un poco de jugo, ya que él era especialmente malo para soportar cualquier tipo de bebida alcohólica. Una sola copa de vino y haría cosas demasiado vergonzosas, no, lo mejor era evitarlo a cualquier costo.

¿Estabas pensando en algo raro?—preguntó al verle el rostro rojo y el intento por cubrirlo que provocó que todos le mirasen de nuevo. Miró hacia un pequeño costado, desarreglándose más el cabello por el temor a que llegaran a reconocerlo. Se había entusiasmado tanto que no tuvo en cuenta este detalle. Si es que alguien estaba especialmente atento a ellos dos y sabían quién era se armaría un verdadero problema, no quería tener que ver con nada del trabajo, eso incluía a fans o algo por el estilo. Pese a lo bien que lo estaba pasando, que algo al respecto se inmiscuyera en ese momento no le apetecía, quería estar tranquilo por el momento.

Perdón, tal vez asumí algo que no debía y realmente tienes calor—negó con su mano mientras esperaba a que trajesen la comida que habían pedido. Aunque podría estar un poco inquieto por como los habían estado mirando antes, los siguientes minutos no pasaron a mayores. Ya que estaba en sí acostumbrado a las miradas, podría llegar a notar si alguien estaba más al pendiente. Mientras tanto, él tomó un pan y lo partió por la mitad para llevar un poco de este hacia su boca. Tenía bastante hambre por eso no pudo esperar hasta la comida que habían ordenado y acercó un pedazo de la misma hacia el felino, esperando a que la tomase o no. No volvió a insistir con el tema anterior, o el por qué Raziel se había puesto de esa manera tan de repente. De momento trataría de retener su curiosidad.



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