—Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

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Mensaje por Edik Kuznietsov el Mar Oct 11, 2016 4:56 pm

Sus ojos se abrieron, suavemente encontrándose con el techo de aquella habitación. Aun no se acostumbraba a su nuevo hogar pero, al girarse, se encontró con el rostro durmiente de su hermano. Sus dedos apenas rozaron el rostro ajeno con suavidad y quiso dejar un beso sobre sus labios, cosa que realizó con cuidado para no despertarle. Al moverse, poco a poco, sigiloso, buscó entre las pertenencias ajenas. Un número, o algún contacto que pudiera ayudarle a encontrar a su objetivo próximo. Una sonrisa se instaló en sus facciones cuando halló el número. Lo releyó varias veces, confiando en su memoria que no se le olvidaría. Dejó las pertenencias de su hermano en el lugar donde habían estado anteriormente. Nadie sospecharía que alguien estuviese buscando algo allí. Bueno, tal vez su hermano pero él dormía tan profundamente en esos momentos, aunque podría inventar cualquier excusa, seguramente le creería sin importar que le dijera ¿no es así?


El resto del día había sido bastante normal. Se había alistado para la escuela y se encontraba desayunando con tranquilidad. Tenía que fingir naturalidad de momento, así todo saldría bien. Aun cuando su hermano le hubiese comentado que le irritaba su novia, podría ser muy sospechoso si hacía esas cosas justo en ese momento. Tenía que ir con cautela, obviamente. Incluso si su ira estaba controlándolo ahora mismo y su sonrisa dulce pareciese más tétrica que algo que inspirase ternura. La mochila al hombro y una vez en la calle le mandó un mensaje a la prometida de su hermano.


“Madame, perdón por mi imprudencia al contactar con usted. Pero estoy seguro que tengo lo que usted necesita para ser feliz”

Por supuesto en un inicio le pareció bastante sospechoso pero no fue algo demasiado difícil el convencerla. Palabras dulces, adulándola en muchas cosas, revelando que serían familia que podría ayudarle con su hermano. ¿Cuántos días habían pasado desde que se había contactado con ella por primera vez? Bueno, no fue menos de una semana. Siempre se aseguró que no revelase a su hermano que habían tenido contacto por mensajes de texto, podrían darle problemas a ambos. Aunque realmente tenía que aceptar lo que Dmitry le había contado, ella realmente era un dolor de cabeza, muy histérica. No, ni aun si fuese la mejor persona del mundo, su hermano era suyo, nadie debía de interferir ¿no es así?



Hasta que llegó el día que más había ansiado. Se encontrarían cara a cara. Tenía que hacerlo rápido, y de esa manera todo iría bien.

¿Cómo decirlo?, las cosas eran una reverenda mierda ya. Estaba harto, la voz chillona de la fémina era, como para dar un ejemplo si vomitaras y te comieras tu propio vómito después. Sí, así era la magnitud de asco que sentía.  Con el mal humor encima trato de curvar sus labios con una sonrisa falsa, última que vería por ese día.

¿Qué sucede? Oh cierto, quería hablar con usted, madame. Sobre mi hermano hay cosas de las cuales tendremos que ponernos de acuerdo —Empezando con su plan la llevó hacia un callejón, pero con cuidado de nadie les siguiera o arruinaran lo que había conseguido hasta ahora vigilaba, dominaba cada movimiento casi sabiendo si alguien vendrá pronto o no. —Sé que quiere casarse con él por lo que nuestros padres han decidido. Sin embargo hay un pequeño inconveniente—sus dedos rozaron la piel de la chica, siendo especialmente encantador con ella, hasta que sus dedos fueron hasta el cuello ajeno, deteniéndose en ese sitio. Sintió aún más asco cuando esta parecía sonrojarse por su tacto. No era más que una perra. —Mi hermano es solo mío. Te falta un millón de años para poder hacer que su corazón sea de tu pertenencia— Susurró en su oído. La escena cambió, una cachetada dejó una pequeña herida en su mejilla por la uñas de la mujer. Que mal, que pésimo error había cometido, tanto él como ella.

Antes que ella huyera la tomó de su cabello, la lanzó al suelo y se sentó sobre ella inmovilizándola. Nadie sabría de ella, nadie encontraría su cuerpo… nadie le importaría si estaba viva o muerta, no, nadie. “¡No! ¡Basta, eres un monstruo! ¡Un maldito monstruo!” Escuchó esas palabras provenir de ella y eso le irritó aún más. Tapó sus labios con una de sus manos y volvió a sonreír. La sangre que había salido de la pequeña herida en su mejilla llegó hasta sus propios labios y él lo lamió.- Si, soy un monstruo. Te enseñaré el lado que menos conoce Dima, porque… verás, solo este lado lo verán las mierdas como tú. Él es mi adorado hermano mayor al final. Siéntete feliz, te estoy dejando escuchar las únicas palabras sinceras que dije en tu cara. –Sus dedos acariciaron su cuello, dieron pequeños movimientos circulares poco a poco cada uno envolviendo su cuello con brusquedad.—. Estás en problemas… podstilka.-susurro apretando el cuello sin dejar de sonreír por como ella ejercía fuerza tratando de defenderse. En un momento soltó su cabello y buscó en sus bolsillos un cúter, clavándose en su garganta y luego en su corazón. La adrenalina dominaba su cuerpo de forma tal que no midió bien los cortes, llenándose de sangre. Oh, eso sí era peligroso. Pero estaba tan feliz había dejado de gritar contra su mano, había dejado de chillar. Su voz era tan molesta en verdad.

Con calma se levantó y vio el desastre en sus ropas. Vigiló el pasillo de nuevo pero nada había pasado. Adoraba esa ciudad en ese sentido. Se quitó rápido las ropas que había manchado y ocultó el arma. Caminó como si nada hubiera pasado, la ira se había ido y ahora estaba volviendo a casa.

Bienvenido a casa, hermano~—cuando llegó a casa fue directo a abrazarlo. Su mochila estaba llena de sus ropas manchadas y el cúter que había usado. Pero a él no le había producido ninguna culpa el deshacerse de Brigitte, al contrario estaba tan feliz cerca de él, solo que olvidó un pequeño detalle: La herida en su mejilla continuaba y se había olvidado de ella.



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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Nov 01, 2016 12:13 pm

— ¡¿Qué mierda está haciendo que no me contesta?!— Gritó con completa furia a su vez que arrojaba su móvil hasta uno de los sofás situados en la habitación principal de la mansión. Ya era la quinta o sexta vez que intentaba comunicarse con su prometida; un detalle que Dmitry no tolera en lo más mínimo es hacerle esperar por cualquier motivo, desde una cita programada hasta en un encuentro organizado a último momento. Los pies del primogénito de la gran familia de los Kuznietsov se encontraban moviéndose de un sitio a otro y si la posibilidad existiera ya se hubiera formado una trinchera sobre el piso del hogar, tanto los empleados de la casa y los que trabajaban bajo el mando de la mafia que el muchacho controlaba buscaban de alguna manera calmar al moreno. El ceño del joven se encontraba completamente fruncido, sin embargo, su rostro mantenía el color natural de su piel pese a que generalmente este se encuentra rojo casi comparándose con un tomate.

Hace ya varias semanas que a regañadientes acordó con la mujer que dentro de poco se convertiría en su esposa le había pedido caprichosamente a él que le acompañase a escoger un vestido para una fiesta en la cual únicamente ella iba a asistir. Tuvo que tragarse prácticamente un discurso completo sobre la imagen que ambas partes debían tener ante la sociedad pese a encontrarse en un lugar donde realmente eso no es lo más importante; de todas formas su padre le había hablado seriamente de ello. Aborrecía el hecho de que su padre se haya tomado la libertad de buscarle pareja; sólo le bastaba la compañía de su amado hermano menor para ser feliz.

— Al menos podría tener la consideración de comunicarme que se suspende.— Empleando un tono de voz más calmado, cruzó ambos brazos sobre su torso a su vez que observaba el móvil situado boca abajo sobre unos de los muebles; pese a que su mirada se veía rastros pequeños de tristeza no sentía ese sentimiento sobre la fémina en lo más mínimo. Odiaba, detestaba, aborrecía que le planten de esa manera y no era la primera vez que le sucedía algo similar pero no con aquella persona en cuestión. Inclusive pequeños detalles como estos suelen desmoronar esa personalidad dura como el mismísimo hierro que poseía el moreno de cabellos largos.
Era increíble y casi gracioso el hecho de ver a la mayoría de los empleados observar expectantes al muchacho, como si esperasen un extraño cambio en él y detenerlo de alguna forma. Ninguno se atrevió a hablar, ni siquiera proferir una pequeña palabra al respecto, algunos de ellos decidieron retirarse del sitio sigilosamente y continuar con las tareas que se les fueron asignadas. Empero, el joven ruso no dijo nada más, sólo se encamino lentamente hasta el sofá que se encontraba prácticamente en el centro de la habitación y sentarse sobre este, colocando una de sus piernas sobre la otra a su vez que cerraba sus ojos con pesadez absoluta. Sí, estaba enojado pero no al punto de querer romper algo con sus propias manos o desquitarse con alguien como generalmente suele hacer; estaba limitando ese acto impulsivo de su persona, un acto que tarde o temprano debía controlar antes de que ocurriese algo de lo cual se arrepienta en un futuro.  —… Quiero té.— Ordenó tras minutos de no hablar, dándole la indicación a una de las empleadas que a diferencia del resto se quedó en la habitación. Desarmó con dos de sus dedos la corbata roja que llevaba puesta en ese momento y arrojar la misma a un costado suyo, desabotonando las muñecas de su camisa blanca. “Será la última vez” pensó con melancolía “Estúpida mujer”. No le soportaba en lo más mínimo, sin embargo, de vez en cuando lograban esa paz entre ambos al menos por unos pocos segundos. Tenían la misma edad y, por lo tanto, siempre encontraban algo en común para compartir de vez en cuando.

Tras varios minutos, la mucama ingresó a la habitación con su pedido y posicionar la taza delante de él antes de inclinarse apenas unos centímetros, retirándose luego del lugar. Sus orbes azulados quedaron observando en silencio el pequeño objeto de porcelana, no dignándose a agacharse un poco y recoger el mismo; empero, antes de decidir beber de la infusión sintió como alguien ingresaba al hogar. Apenas percibió la voz de esa persona, giró su cabeza lo suficiente como para dirigirle la mirada y esbozar una sutil sonrisa; conocía perfectamente ese timbre de voz. Se levantó de su sitio antes de dar unos cuantos pasos y toparse con el pequeño cuerpo de su adorado hermano menor — Bienvenido a casa, Edik.—  Posicionó ambas manos sobre las mejillas ajenas, una a cada lado y agacharse lo suficientes centímetros hasta hacer desaparecer esa distancia que ambos rostros tenían, rozando sus labios contra los ajenos, un suave roce que terminó en un pequeño y delicado beso. No era la primera vez que se encontraba en esa situación con el menor de la familia.
— ¿Cómo te fue hoy?— Sus ojos recorrían cada rasgo que el rostro de su adorado pequeño poseía, usando la yema de su dedo pulgar para acariciar una de sus mejillas, dibujando pequeños círculos sobre la misma. Su semblante se mantenía tranquilo, estando en compañía de su prójimo de alguna forma calmaba su ser; sin embargo, apenas frotó por segunda vez su dedo contra la suave piel del menor, percibió un pequeño relieve sobre la misma. Enarcó una de sus cejas al momento de ser capaz de ver una pequeña herida sobre el rostro ajeno y apartar por completo sus manos del mismo —… Edik.— Hizo una pequeña pausa, su ceño se vio fruncido en menos de un segundo — ¿Se puede saber exactamente que le ha pasado a tu mejilla?— Nuevamente sus brazos decidieron cruzarse entre sí y situarse sobre su torso.

Poco a poco aquel enojo inicial decidió volver a su persona, apenas conociese la situación se encargaría de aquel sujeto que se haya tomado el atrevimiento de tocar a su hermano, no importaba si fue un roce pequeño contra su piel él le pertenecía y no permitiría que alguien más aparte de su persona fuese capaz de tocarlo.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Mar Nov 01, 2016 4:52 pm

Todo lo que había ocurrido antes se desapareció de su mente como por arte de magia. Ni siquiera sentía los pecados arrastrándose por su espalda y estrangulándole la garganta. Estaba allí, viendo a su hermano mayor de nuevo y sus ojos se iluminaban, todo su ser se llenaba de calidez y en lo único que podía pensar era en su cercanía y nada más. Era un efecto instantáneo en dónde se transformaba en un ser completamente dulce y hasta inocente sino fuera porque no lo era en absoluto. Había sido un asesino, pero tenía justificación ¿no es así? Nadie, absolutamente NADIE tenía el derecho de arrebatarle a su hermano. Demasiado tiempo había estado lejos de él como para saber exactamente las cosas. Había nacido para él y viceversa, no podían ser separados y, esperaba que no ocurriera, pero ni siquiera sus padres tendrían ese derecho.

Dima-nii, pues ha sido un día muy agotador, he estado muy ocupado—sus dedos acariciaron los largos cabellos del mayor, deleitándose con la suavidad de los mismos, incluso sus ojos se cerraron suavemente para sentir más de esa textura. La caricia en su mejilla le adormeció un poco, volviéndolo un manso gatito deseoso de más caricias. Su mejilla se apoyó aún más, sin prestarle demasiada atención al ardor que sentía en esa área. Hasta que la pregunta ajena le hizo abrir los ojos de repente ¿qué estaba diciendo? Se separó de él rápido para ir hacia cualquier espejo y fijarse esa marca casi sintiendo terror de sí mismo. Aquella marca que esa zorra le había hecho en su rostro se notaba más de lo que había pensado. Lo peor de ello no fue la marca en sí, eso se curaría, sino que su hermano la hubiese notado. Los sirvientes estaban cerca y se encogió un poco en sí mismo.

Oh, no es nada hermano. Sólo un pequeño percance cuando volvía—movió una de sus manos, restándole importancia al asunto pero, en realidad, solo era una seña que quería que estuvieran completamente solos para poder comunicarle lo que había pasado. No le dirigió su mirada a su hermano hasta que esto no ocurriera. De momento se quedó observando la herida en la mejilla, su mente inestable le juzgaba algunas malas pasadas. Las alucinaciones aparecieron y se vio a si mismo cubierto de sangre y con una expresión siniestra. Esto en si no le molestaba era él mismo, una parte de sí que no le agradaba pero que conocía muy bien, sin embargo fue lo que siguió lo que le hizo asustar y correr a los brazos de su hermano nuevamente. Se trataba de la imagen de Bridgitte sosteniendo su cuello, ensangrentada y con su cuello abierto por los mismos cortes que él había realizado, se encontraba sonriéndole con aquella sonrisa que tanto detestaba. Ocultándose en ese sitio seguro, los brazos de su hermano era todo lo que necesitaba. Era como si estuviera completamente a salvo de todo lo malo, ya sea del mundo real como el ilusorio. Pero tampoco podía ignorar demasiado sus pecados y, estaba seguro, que eso solo pondría en alerta al mayor, tenía que comunicárselo.

¿Ella te contactó hoy? Estoy seguro que no volverá a molestarnos más… sólo me gustaría que no intentara irrumpir en mi cabeza—sus pequeñas manos aferrándose a los brazos de su hermano, su expresión en medio del dolor fuerte en su cabeza, tratando de calmarse al completo y, esperando ya no escuchar ningún ruido a su alrededor. En cuando pudo mantener su estabilidad mental a raya, se separó levemente del cuerpo de su hermano para tomar el rostro de este con ambas manos. Besó sus labios con suavidad, con la dulzura que le caracterizaba siempre y sonrió suave—. Creo que me pasé un poco… pero eso no importa ¿no?—se separó al completo y dejó caer el bolso a los pies de su hermano. Para llevar su mano hasta el bolsillo de su campera, sacando el cúter ensangrentado. Sus ojos volvieron a abrirse y tembló aún más. —Yo sólo… no quería que ella me quitara a mi hermano. Decía que se casaría contigo… quería mi apoyo. También quiso hacerme cosas muy extrañas Dima-nii solo me defendí. Nadie puede arrebatarte de mi lado... solo tú puedes tocarme ¿cierto? Y, aun así me hizo daño aquí—el cúter también cayó al suelo y sus dedos se movían erráticos mientras veía a su hermano con una extraña mezcla de terror y felicidad. No sabía como su hermano reaccionaría a lo que estaba contándole. Había asesinado a la prometida de su hermano y ahora ésta le torturaba o, tal vez solo era él mismo torturándose por haber hecho tal cosa en un brote de ira. Él no era así, era un chico tranquilo, dulce, poético en ocasiones incluso. Tenía tanto miedo a que su hermano se molestase con él por lo que había hecho que se sentó a un lado de las pruebas que le incriminaban, incluso se sacó el abrigo que tenía, pues este también debería tener el rastro de la sangre del cúter.

Ah... la policía de nuevo me hará preguntas. Intentarán encerrarme pero yo no hice nada malo Dima-nii. No dejes que ellos me lleven. Ayúdame a ocultar esto lo hice... lo hice porque te amo. Hoy iban a comprometerse públicamente, ella me lo dijo, tenía que hacer algo, lo tenía que impedir, tenía que hacerlo… sí… ¿lo hice bien, no?—en verdad su mente estaba demasiado quebrada. Trataba de tranquilizarse, no quería asustar a su hermano, él no sabía lo que había pasado mientras estaban separados. A Edik le hubiese gustado mantenerse como un niño dulce pese a su raza pero no pudo ser, en ese mismo momento estaba demostrando que seguía siendo un demonio, uno muy peligroso si tocaban lo que él adoraba con todo su ser. Apretó sus labios y cerró sus ojos, esperando el regaño de su hermano y lo que él decidiera hacer. Aun cuando su ser tuviera miedo de que lo dejara a su suerte por haber actuado sin contarle nada y haber sido, también, demasiado imprudente. Solo, deseaba en el fondo de su corazón, que no fuera demasiado severo y que no lo alejara de su lado otra vez. Eso no sería capaz de soportarlo.



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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Dic 06, 2016 11:11 pm



Inevitablemente una de sus cejas se elevó apenas unos pocos centímetros, enarcándose ante la reacción que el menor dejó ver apenas formuló aquella pregunta que requería de una respuesta urgente. Contemplar la idea de que alguien más fue capaz de tocarlo apenas unos milímetros era un detalle que le desagradaba por completo y su rostro era evidencia de ello, aunque a simple vista aparentaba estar molesto con el muchacho por motivos casi incoherentes.
Sus orbes se dedicaron exclusivamente a observar cada movimiento que el azabache menor realizaba, más que nada indagar –o en el intento de ello- en la mente de este, buscando en lo posible leer que clases de pensamientos yacían en su interior. Confiaba absolutamente en ese pequeño ser; sin embargo, aquel toque de inseguridad en el interior de su torso decía todo lo opuesto, llevaba consigo una mezcla de emociones que de alguna manera lograban incrementar esa “ira” oculta y bastante controlada. Mantuvo su posición tal cual la había dejado momentos antes de toparse con la dulce voz del demonio de su propia sangre, apretando con fuerza sus labios apenas este termino de articular la última palabra y soltar un suspiro que reflejaba bastante fastidio de su parte — Será mejor que no me ocultes nada, Edik. No soporto tan siquiera una pequeña mentira ¿Sabes?.— A pesar de todo, era su precioso hermano quien yacía en frente de él y tratarlo de la manera indebida era lo último que realmente deseaba. Hace muchísimo tiempo que no lo veía y provocar que este se aleje de su lado sería un hecho tan doloroso que prácticamente se podría comparar con aquella sensación de recibir una clavada de una daga directamente al corazón.

Observó de soslayo como los empleados de la mansión se retiraban lentamente tras ver la pequeña señal que el más bajo les había mandado con tan sólo mover su mano de un lado a otro; hasta él fue capaz de interpretar ese gesto de su parte. Al parecer no iba a recibir excelentes noticias de su parte. La ausencia de su imagen en Rusia era tan grande que a este punto cada detalle que lograba encontrar en su hermano menor con cada pequeño encuentro que tenía con él le tomaba de absoluta sorpresa que ya sentía que lo desconocía por completo; otro asunto que lograba disipar esa coraza suya que mostraba ante los demás y esta ocasión no se excluyó de ello, más aún al momento de ser capaz de ver aquella expresión de terror absoluto en sus delicadas facciones y que automáticamente corriese a sus brazos. Rodeó el cuerpo ajeno con tal fuerza que con ello deseaba comunicarle que estaba ahí para cualquier cosa que necesitaba pese a ser un miedo que molestaba al menor que le era totalmente desconocido, llevando una de sus manos hasta los oscuros cabellos que el ajeno poseía y acariciar estos con cuidado antes de observarle bastante confuso ante su repentina pregunta; empero, mantuvo ese trato dulce con él. — No, no me ha llamado.— ¿A qué se refería exactamente con aquello? No entendía nada por el momento y exigía demasiadas explicaciones para ello. Sin embargo no dijo demasiado y sólo dejó que el menor por cuenta propia se confesara.
— ¿… Edik? ¿Qué está pasando?.— Inquirió bastante incómodo más aún al ver el comportamiento extraño que el mencionado comenzaba a mostrar, dejando caer el bolso con el cual había salido temprano de la casa siendo capaz de percibir un ruido bastante pesado al momento que el objeto chocase contra el suelo. Poco a poco su mente estaba ideando situaciones que de a poco lograban confundir al mayor de los Kuznietsov, sin embargo, no decía nada al respecto.  Evidente desesperación crecía en su interior aunque su rostro no fuese prueba eficiente de ello. No entendía nada-

O por lo menos hasta el momento de ser capaz de percibir aquellas palabras que lograron congelar por completo su persona

Quedó completamente estático, ni siquiera fue capaz de articular una sola palabra. Su mirada observaba completamente atónito el rostro de su pequeño hermano menor antes de dirigir la misma hasta el cúter con evidente rastro de sangre en el mismo… No, definitivamente no quería creer en absoluto a las palabras ajenas, ninguna de ellas; él era una persona bastante fría con respecto a esos temas pero esta ocasión fue una excepción y de las grandes. No creía que su pequeño fuese capaz de hacer semejante cosa y buscaba tan sólo que la situación que presenciaba actualmente fuese un mal sueño… pero no fue así. Automáticamente cubrió sus labios con su diestra alejándose al mismo tiempo del cuerpo ajeno hasta chocar sin intención alguna contra uno de los muebles del sitio, un leve gemido de dolor por ello se escapó de su boca aunque el mismo fue completamente ahogado por su mano. Preguntar el motivo por el cual el contrario había tomado una decisión de esa índole y, además, poner en marcha el mismo era algo completamente en vano; ya se lo había mencionado. Negó reiteradas veces con su cabeza queriendo con ello asimilar la situación con tranquilidad pero falló considerablemente.  Ahora se encontraba sobre una línea invisible no sabiendo qué camino tomar, ante todo se había tomado seis años de su vida en lograr obtener el título de abogado que tanto le había costado pero su amado niño se había inmiscuido en un problema que, evidentemente, no iba a ser fácil salir del mismo…

¿Qué? ¿Qué haría su padre en una situación de esa índole? ¿Qué haría? Aquella pregunta divagó por completo en su mente a su vez que caminaba por la sala de un lado a otro, dejando que la intranquilidad dominase su actitud relajada por completo. Se sentía culpable de cierta forma por todo lo sucedido ¿Por qué le había comentado de la existencia de esa mujer en su vida? ¿Por qué no estuvo al tanto de ello como correspondía? Desconocía por completo ese lado que yacía en el interior del menor de la familia, aunque fuesen demonios de sangre. Lo consideraba por completo como su adorado ángel, un ser precioso que necesitaba por completo de sus cuidados; sin embargo, aquella idea que tenía al respecto se iba esfumando poco a poco.

Detuvo sus pasos en seco tras haber dado vueltas por toda la sala siendo un trabajo dificultoso el lograr calmarse pero no se encontraba en todas las facultades de levantar tan siquiera una mano en contra de su hermano y mucho menos sería la mejor solución al momento. Lo hecho, hecho está. La ira en su interior crecía paulatinamente, siendo factible el hecho de que en cualquier momento la misma de un golpe fuese a escapar. Se acercó lentamente hasta donde se encontraba situado su hermano, pero no le dirigió la mirada; no quiso hacerlo tampoco. — No, no hiciste nada bien, Edik.— Frunció el ceño con evidente molestia a su vez que inclinaba su cuerpo lo suficiente como para coger sin dificultad alguna la mochila con toda la evidencia del asesinato junto con el cúter que fue partícipe del mismo. — Sígueme.— Ordenó, dándole la espalda por completo e dirigirse hasta las escaleras las cuales le llevaban hasta la oficina de su propiedad; no podía darse el lujo de hablar sobre el tema en un lugar donde la mayoría de los habitantes de la mansión ingresaban al mismo cada cinco minutos y existía la posibilidad que ellos fuesen capaces de escuchar todo.

Estaba al tanto de que esto no iba  a terminar para nada bien.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Vie Dic 09, 2016 1:27 pm

Su mente, de por sí, estaba demasiado dañada, pero cuando escuchó las palabras de su hermano mayor podría haber jurado que esta se rompía aún más. El latido de su corazón fue fuerte, podría escucharlo en sus oídos y cuando pudo ver el rostro de su hermano, su propia espalda se tensó hasta el punto de no mover ningún músculo. Casi podía escuchar una risa siniestra en el interior de su mente; la risa de aquella maldita mujer. Pero... ese tipo de cosas eran la única solución. Lo era, no había otra manera. Estaba odiándolo ¿por qué tenían que ser así las cosas? Sacrificó su propia imagen para salvarle y él reaccionaba de esa manera. Por supuesto, sabía que algo como eso no era fácil de digerir pero ¿no estaba feliz? Ella ya no molestaría más. Sí, exactamente, incluso si estaba siendo atormentado en su mente, no existía en ese mundo, él mismo se había asegurado de ello. Por un instante quiso reír, quiso desobedecerlo y salir corriendo. Al fin y al cabo ¿qué importaba? Ya su hermano no le vería de la misma manera, ya no le querría, ya no le mimaría. No había podido controlar su Ira, había quitado la vida de otra persona en una nueva ocasión. Estaba seguro que continuaría haciéndolo, como si se tratara de una especie de droga. No, no era eso, él simplemente era influenciado, era llevado hasta ese sitio en particular. Su mente dio tantas vueltas y, por un momento, su propia visión se nubló. Tal vez el estrés, o la culpa, de lo que había hecho, estaba llegándole en ese momento.

¿Por qué no le había golpeado? Lo hubiera aceptado. Cualquier reprimenda, menos que no le mirase. Estaba desesperado. No, ¡Dmitry estaba equivocado! Él lo había hecho bien, lo había hecho perfectamente. Se trajo todas sus pruebas, lo único que podría ser malo o que podría incriminarle podría ser el rasguño que tenía en su mejilla. ¿Pero era prueba suficiente? Detuvo sus pensamientos en seco. Recordando lo que había ocurrido hacía tiempo, lo que ese tipo le había hecho. Su cuerpo tembló tanto y estaba a punto de llorar. Incluso si le seguía en completo silencio, él no estaba bien, estaba a punto de cruzar demasiadas líneas en ese momento y al único al que podría pedirle ayuda ni siquiera le estaba mirando. Había sido un mal niño ¿verdad? No, él… él se había portado bien. Le dolía, dolía demasiado que su hermano le tratase de esa manera, hubiera incluso deseado algún desprecio en ese instante.

Dima-nii…—susurró sin poder verle a los ojos. Era él quien le rechazaba, si no se clamaba podría terminar haciendo cosas peores de las que ya había hecho. Debía de tranquilizarse, tenía que hacerlo. Sus pies se movieron dentro de aquella oficina, acercándose poco a poco al mayor. Estaba aterrado, se notaba en cada parte de él, si el mayor le veía se daría cuenta de ello. Incluso el aire no llegaba apropiadamente a él. Solo una mirada, un abrazo, lo que fuese, cualquiera de esas cosas hubieran sido suficientes. Se sentó y bajó su mirada, sin llegar a una respuesta clara o saber que podría hacer en esa situación. Sabía que había hecho algo terrible. ¿realmente era tan terrible? Era preferible eso que perder a su hermano, estaba completamente seguro, seguramente Dmitry estaba un poco confundido. O… tal vez… esa mujer tenía razón.

¿Eso… quiere decir que sí te ibas a casar con ella? ¿Qué de verdad la amabas como ella me dijo? ¿Qué solo le tenías miedo al matrimonio?—su ira desapareció, junto con su locura, pero en cambio, la tristeza fluyó tanto que sus lágrimas por fin se deslizaron. Sus dedos se aferraron a la camisa que había usado ese día para ir a la escuela. Arrugó la tela con tanta fuerza mientras se sostenía el pecho de esa manera. No podía aceptar tal cosa, su hermano le amaba a él, sólo a él ¿no? Pero... si lo pensaba entonces… tendría sentido la lejanía entre ambos. Quería que su cabeza dejara de pensar en esas posibilidades. Si fueran ciertas o no eso solo le complicaban más las cosas.
De un momento a otro, aun con su dolor fluyendo, su mano dejó de hacer presión y se desabrochó la camisa, para luego ir hasta el mayor, buscó la mano ajena y la posó en su propio pecho.

Te amo… todo... es porque te amo… ¿qué debo hacer para que me perdones? ¿Qué compensación puedo darte por todos estos problemas que te causo? Todo… todo mi ser es tuyo. Así que toma todo lo que quieras, dime lo que deseas, te lo daré—sus mejillas ardían, pensando en que podría hacer. Aunque, estando en esa situación, tal vez solo estaba complicándolo todo. Pero era lo único que se le había ocurrido. No quería que su hermano le odiara por ninguna causa. Si tenía que ir en contra de sus propios miedos, en su terror por contaminar al mayor con su propia suciedad, lo haría. Más que nada en el mundo quería estar con él, hacerle feliz. Él podría suplir el lugar de esa mejor, podría hacerlo mejor. Con la práctica, seguramente podría ser amado de esa manera ¿cierto? No estaba mal lo que estaba pensando ¿sí? Si tan solo Dmitry le hubiera dicho más cosas, pero él era tan reservado como si mismo, lo que le llevaba a pensar demasiadas posibilidades-la mayoría más irreal que la otra- pero eran lo único que podría acercarle a averiguar qué pasaría por la mente del mayor.

Seré mejor que ella en todo lo que quieras. Pero no me dejes, no me odies… por favor. Yo sólo... no quería que nadie nos volviera a separar. Sin ti mi vida fue un suplicio eterno, un dolor demasiado agónico que no te imaginarías. No exagero… que me separen de tu lado... sería mejor morir de ser así…—se aferró a las prendas ajenas. Él no tenía experiencia seduciendo a nadie, él solo era lo más sincero posible. No solo porque a su hermano no le gustaban las mentiras, sino porque en verdad él mismo había llegado a un límite. Debía de arrojar todo lo que tenía a la mano, después de todo ya tenía todas las perder. O eso había pensado por lo que su hermano le había dicho. Quería creer que su hermano le perdonaría, que le amaba de la misma manera, que no permitiría que les separasen ni que le hicieran daño como ese asqueroso hombre dijo que iban a hacerle si llegaba a pisar ese sitio. Pero también tenía terror de ser completamente rechazado, ahora solo podía esperar a la respuesta del mayor, y que fuera favorable, sin importar que cosa pidiera, él la cumpliría gustoso. Solo quería que su hermano le amara tanto como él lo hacía ¿era demasiado pedir aquello?



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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Ene 31, 2017 10:36 pm


No, definitivamente no podía dirigirle la mirada como lo hacía antes y mucho menos ser capaz de articular alguna palabra como para romper aquel silencio incómodo que inundó todo el sitio que rodeaba por completo los cuerpos de los demonios. Aquello definitivamente no fue una noticia suave o alguna anécdota interesante que compartir entre ambos, la vida de una persona fue el pago por ello y Dmitry, a pesar de ser un ser de los infiernos, no era alguien que gustase de ello.
Su espalda se encontraba completamente tensa ante la situación, dando pasos completamente pesados contra las escaleras mientras se encaminaba hasta la oficina de su propiedad; un lugar perfecto para hablar con calma y analizar los hechos, ahí siquiera los empleados del hogar llegaban a pisar además de que tenían el ingreso completamente restringido. Hizo lo imposible por no girar un mísero centímetro su cabeza para ver si el contrario le siguió, la presencia que este tenía era tan fuerte que no notarlo sería un completo despiste de su parte; era imposible negar el hecho de que la mente del mayor de los Kuznietsov se encontraba completamente en blanco, sentía perfectamente como un objeto completamente inerte ejercía demasiada presión en su pecho resultándole bastante dificultoso el poder respirar con calma por más que tratase de respirar hondamente buscando tranquilidad en su persona. El pequeño no merecía conocer su ese lado que procura no mostrar ante nadie y mucho menos actuar mostrando siquiera un poco de ello, no, definitivamente no debía hacerlo y trataba de controlar toda de maraña de emociones desagradables de su persona.

Ingresó a su despacho, dejando la puerta del mismo abierta para que el menor ingresase y, por consiguiente, cerrase la misma para mayor privacidad. Siguió moviendo sus pies hasta situarse tras su escritorio, sin embargo, no se sentó en la silla; no era algo que le iba a convenir al muchacho de cabellos largos hacerlo, su mirada se clavó por completo en el gran ventanal que adornaba el cuarto, cruzando ambos brazos sobre su pecho — Edik, ¿Sabes que...—Sus palabras fueron cortadas automáticamente por la fina voz del pequeño a su vez que observaba de soslayo bastante sorprendido por la reacción que este comenzaba a dejar ver; cerró con fuerza sus ojos a su vez que evitaba por cuenta nueva ver al contrario, definitivamente aquel niño era su completa debilidad y el demonio mayor lo sabía perfectamente.
— Oye, no preguntes incoherencias. Por supuesto que no, no la quería ni en lo más mínimo y no me casaba con ella por miedo, sólo no quería hacerlo y ya a pesar de que padre me pedía que me apresurase con ello. Así que borra toda palabra que ella te mencionó.— Aquellas últimas palabras de su parte fueron más una orden que un pedido de su parte, esa muchacha ya no estaba más con vida en el planeta tierra y recordarla demasiado sería algo que Dmitry no iba a hacer, independientemente de si estaba de acuerdo o no con el accionar de su hermano menor. Sus ocelos claros se fijaron en un punto inespecífico del cuarto por unos breves momentos, dejando que su mente divague por sí sola por completo a pesar de que la misma se encontrase completamente en blanco. Siquiera palabras coherentes recorrían el interior de su cabeza, no sabía que pensar, no sabía que decir y mucho menos sabía qué hacer con el joven; el deseo de no perder a su adorado hermano era el principal motivo y culpable del estado actual del mayor de los demonios.

Sintió perfectamente los pasos desesperados de su prójimo acercarse hasta donde se encontraba, el cómo había tomado una de sus manos y situarla sobre su torso desnudo; observar aquel rostro con sus mejillas humedecidas que a su vez estás estaban completamente teñidas de aquel rojo que tanto le gustaba al mayor de los demonios. Por un segundo, su mirada que hasta el momento se mantuvo completamente esquiva pero en lo posible neutral fue reemplazada de nuevo por una de completa melancolía, ese ángel a pesar de no serlo por la raza que ostentaba estaba completamente manchado por aquello y eso era lo que más le dolía a Dmitry. Su labio inferior fue prisionero de sus propios dientes, callando cualquier posible palabra que decidiese salir de su boca en ese momento; quería concederle el tiempo suficiente para que el menor expresara lo que realmente sentía y quería.
Su ceño se frunció con evidente molestia, no por lo acontecido con anterioridad sino por las palabras que el menor empleaba como si nada, siendo capaz de todo con tal de obtener la compasión de su persona, un detalle que fue de total desagrado para el demonio de cabellos largos. A pesar de ello, su mano no se apartó de la suavidad que la tersa piel ajena le proporcionaba con tan sólo un roce estático; al parecer tendría que hacer algo al respecto antes de que su bello niño cometiera otra locura de la cual posiblemente se arrepentiría luego.

— Edik.— Empleando en lo posible un tono bastante calmo para no asustar al más bajo, mencionó su nombre para lograr llamar su atención a su vez que sujetó con firmeza con su mano libre las palmas ajenas que se encontraban aferradas a sus vestimentas y apartar las mismas lentamente hasta situarla a los costados del cuerpo del muchacho de cabellos azabaches iguales al suyo. Lentamente, se arrodilló delante de su hermano y, empleando en lo posible un roce muy delicado, acariciaba un pequeño sector del torso ajeno, deleitándose por completo por la suavidad y la blancura que el mismo tenía antes de trasladar ambas manos hasta situarlas sobre la espalda desnuda del contrario, introduciendo las mismas bajo la blanca camisa que este portaba y abrazarlo con todas sus fuerzas — No digas más esas cosas ¿Entendido?.— Musitó, rozando con sus labios el busto del muchacho otorgando con ello un suave beso de su parte — ¿Pensabas que te iba a dejar por eso? ¿Qué te odiaría?, ¿Acaso eres tonto?... Edik, tu eres lo más importante que tengo en mi vida y perderte por una algo de esa índole es lo último que realmente deseo. Tu eres el oxígeno suficiente como para mantenerme con vida en este asqueroso mundo y, en tan sólo cinco años estando lejos de tu lado fue demasiado castigo para un inmoral e inmundo ser como yo—,tragó saliva con algo de dificultad, — Sé que esto no debería ser el buen camino pero no me arrepiento absolutamente de ello… Te amo, te amo y muchísimo, Edik. Eres mi más preciado tesoro.— Se incorporó de su sitio luego de haber pronunciado aquellas palabras, apartando ambas manos de la calidez que el cuerpo ajeno le proporcionó. Sujetó con su diestra una de las palmas del más bajo y acercar la misma hasta sus labios y dejar otro beso de su parte pero en esta ocasión sobre el dorso de la misma — Sin embargo… no vuelvas a cometer una locura de esa índole nunca más, siquiera que se cruce por tu mente la idea de hacerlo ¿Entendido? Eso es jugar con fuego y saldrás quemado por ello.— Inconscientemente, ejerció demasiada presión en su agarre pero del cual se dio cuenta segundos después librando la misma rápidamente luego.

Después de todo, aunque fuese un detalle poco creíble pero a su vez lo era, no podía resistirse a los dulces encantos que el menor tenía a pesar de que estos en ocasiones eran algo que el muchachito de cabellos cortos lo hacía de manera inconsciente. Tomo con cuidado el rostro de este antes de inclinar su cuerpo lo suficiente como para dejar un beso sobre su frente y regalarle una sutil sonrisa de su parte, indicándole con la misma que no tenía nada que preocuparse — Será mejor que vayas a darte un baño y cambiarte las ropas, si crees necesario descansar hazlo en la habitación. Tu hermano verá que hará con las cosas que has traído.— Dibujó pequeños círculos sobre una de las mejillas del muchacho usando la yema de su pulgar para ello.
Estaba por alejarse del más bajo y continuar con sus tareas de siempre con el añadido del ‘trabajo’ que este había realizado; sin embargo, movió su cabeza los suficientes centímetros como para que sus labios fuesen capaces de rozar el cartílago de una de las orejas del contrario — Que sea la última vez que me provoques de esa manera, deberías estar consciente de lo que iba a ser capaz con ello y no sería algo conveniente para ti; si lo vas a hacer que sea porque realmente lo deseas y no para obtener el perdón de mi parte ¿Comprendido?— Regañó al pequeño con total confidencialidad antes de morder el lóbulo de su oído y, sin pudor alguno, pasar su lengua por ese pequeño sitio luego. Se alejó del pequeño demonio y darle la espalda antes de retomar su andar hasta la puerta del cuarto así retirarse del mismo.
Estaba consciente de que esto no iba a ser una tarea fácil y que, posiblemente, tendría que llamar a aquel sujeto que desde hace mucho tiempo lleva una terrible relación de la cual posiblemente no tendría algún arreglo o por lo menos por parte de Dmitry.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Sáb Feb 04, 2017 3:54 pm


Estaba ahogado en la desesperación del rechazo, temiendo porque su hermano nunca más le fuese a ver o a dirigir la palabra. Realmente estaba dispuesto a hacer lo que sea, él solamente no quería que le separasen más. Bridgitte solo era el inicio, él quitaría a cualquier persona que pudiera tocar a su hermano de la manera en la que ella quería hacerlo. Si tan solo le repugnaba el cómo caía por su supuesta amabilidad y galantería, a ella le hubiera venido bien cualquiera. No quería algo así para su hermano. No, incluso si fuese una mujer decente, tampoco lo permitiría, Dmitry era suyo, no podía ser de nadie más. Cuando uno ama de verdad desea lo mejor del otro, Edik estaba seguro que no debería haber nadie mejor que su propia persona, tendría que demostrarlo, sin importar que métodos tuviese que utilizar. Por ello, al escuchar tales palabras provenientes de su hermano, su corazón latió a prisa, sintiéndose feliz por las mismas. Sabía que esa mujer estaba mintiendo, pero de todas maneras debía de ser eliminada, era un peligro inminente. Además ¿a quién más podría descargar su ira creciente? ¿A su padre tal vez? No, jamás podría dañar a su Daddy, eso nunca, era tan preciado como Dmitry, aunque en una escala algo inferior, el mayor de los hermanos siempre estaría en la primera posición, hasta el final de sus días sería de esa manera.

Está bien…—respondió a la orden dada por el mayor, sinti4endo un nuevo escalofrío recorrerle la espalda. La manera en la cual le ordenaba le hacía feliz. Sí, olvidaría todo de esa mujer, trataría de comportarse de una forma distinta, se portaría lo mejor posible, para que su hermano no tuviese problema alguno. Su pecho latía tan fuerte, aunque su pecado podría no llegar a ser perdonado. Aún no había dado una respuesta positiva a su oferta. En verdad haría lo que fuera por él, absolutamente todo. Sin embargo, hubo una tristeza fluyendo cuando el mayor quitó las manos  del contacto que él había hecho en desesperación. ¿Sería un golpe directo a su ingenuo corazón? Una especie de pelota se formó en su garganta y, por un instante, pensó que ya no habría vuelta atrás, que la muerte sería más misericordiosa a que le viese con asco o algo así. Sus labios temblaron y, en la incertidumbre de no saber qué pasaría de ahora en adelante, volvió a derramar una lágrima tras otra. ¿Qué hará sin él? Nada, él no era nada sin su hermano, había sido el motivo de su vida por demasiado tiempo, no solo la lejanía de esos cinco años, sino lo que le ocurrió. Si su hermano se enterase que había deseado el morir ¿Cómo reaccionaría? No quería ni pensarlo. No quería angustiarle, sabía que tarde o temprano tendría que revelarle tal tragedia que había sucedido en Rusia; la causa de su impureza, de si ora y el porqué de su mudanza a Inglaterra.

Pero las palabras quedaron atascadas en su garganta antes de poder continuar. Lo que su hermano mayor le decía le llenaba de una emoción que jamás había experimentado antes. Acarició los cabellos de este con un ligero temblor, escuchando absolutamente todo lo que su amado quería transmitirle. Era correspondido ¿cierto? Tenía esa duda hasta que fue resuelta por el mismo Dmitry. Sus mejillas dejaron de estar húmedas por las lágrimas para mostrar un fuerte sonrojo. Estaba tan feliz, tanto que no podía soportarlo.

También te amo demasiado, Dima-nii… sin ti no podría vivir—era completamente sincero con ello. Prefería cualquier tortura, cualquier castigo, manos que le alejasen de su adorado hermano, él iría contra todos, contra el mundo entero de ser necesario para defender ese sentimiento que ambos compartían. Sus piernas temblaron nuevamente ante la advertencia del mayor. ¿Cómo lograba desarmarle por completo? ¿Cómo lograba calmarle y, al mismo tiempo, dejarle con una creciente ansiedad? Era algo realmente extraño y maravilloso al mismo tiempo. Simplemente asintió a sus palabras varias veces para dejarle en claro que seguiría sus órdenes como si fuese su mesías o algo similar.

Mi amado, no tendría miedo de quemarme si es por tu causa o para tu beneficio. No mentía recién, cuando dije que todo de mi te pertenece por completo. — quería que entendiera esto, que no lo tomase como algo a la ligera, estaba siendo terriblemente honesto. Incluso cuando su propio cuerpo o su mente tuviesen miedo de contaminar a su más grande tesoro, tampoco podía ser hipócrita como para no aceptar tales hechos verídicos. Edik sentía que su razón de existir era para hacer feliz a Dmitry y nada más. Entonces, si él deseaba que ya no saliera de casa, incluso, él seguiría su orden sin cuestionarla en absoluto.
Una nueva sonrisa afloró de sus labios, ya completamente calmado por las palabras y acciones del demonio, llevándole ambrosía a su corazón y a su propio ser. En su rostro podía verse al niño de siempre, aquel que siempre estaría para el mayor, le otorgaría carias, besos y lo llenaría de atenciones. Él no necesitaba de los lujos de su familia, ni mucho menos, algo superficial, él solo deseaba continuar viviendo esos días a su lado, simplemente eso. Asintió, haría lo que le pedía, además que estaba cansado, nunca antes había hecho empleo de tanta energía, a excepción de la primera vez que sufrió un ataque de Ira por primera vez. Pensar en ello le hizo temblar en medio, pero desechó lo más rápido posible esos horribles recuerdos, aún no estaba preparado para revelarle a su hermano toda la verdad.

Cuando termines… ven, por favor, te compensaré las molestias que he causado hoy—le pidió, aunque había un cierto tono tímido en sus palabras. Pese a todo, aun temía por alguna negativa que su hermano podía llegar a darle. No deseaba eso para nada.

Aun así, hubo algo que le tomó desprevenido y fue el toque que este había hecho en su cuerpo El suyo, tan ansioso por cada toque, que ahora sea algo más directo e íntimo había sido demasiado y un jadeo que no pudo reprimir fue liberado en ese mismo instante. Su pecho latió a niveles insospechados y sus piernas temblaron mientras sus labios, celosos de aquella acción, se abrieron y cerraron en repetidas veces de forma rítmica, como si anhelase un beso en ese sitio o, mejor dicho, como si deseara ese contacto en todo su cuerpo.

Sin embargo, esperó, antes de que su hermano se separara y estuviera a punto de salir, él recobró el sentido y mencionó sin duda en su hablar.

Realmente deseo pertenecerle a Dima-nii en cuerpo y alma. Quiero experimentar el placer en tus brazos y ser uno contigo. Estaré esperando… en mi habitación… realmente quiero hacer el amor contigo…—aunque sus mejillas se tiñeron de un fuerte color carmín al pronunciar lo último, no se arrepintió de ello. Realmente estaba ansioso por un encuentro así. Solo rogaba que su trauma no arruinara el mismo.

Cuando el mayor salió de la habitación, dejó salir un suspiro demasiado pesado. Eso había estado cerca, podría haber perdido a su hermano, pero también estaba consciente de que sus lazos se habían fortalecido un poco más y había podido decirle lo que hacía mucho tiempo quería confesarle. No quería que lo tomase como un capricho infantil o algo similar, era el deseo más puro que tenía, el único que podría ofrecer sí que este estuviese cubierto por el pecado. Aunque en sí, la unión entre ambos podría considerarse como uno, eso no importaba. Era amor y, simplemente eso.  Si ellos no fuesen hermanos le hubiese amado de la misma manera, los lazos de sangre que compartían solo eran una situación, más no un impedimento.

Cuando lo creyó conveniente, salió de la oficina y fue caminando a su habitación en completa felicidad. Su corazón aún permanecía agitado pro todo lo que aconteció pero también estaba rebosante de felicidad, de vitalidad. Las ropas fueron dejadas atrás conforme caminaba hasta la ducha y luego el agua tibia e hizo el trabajo de limpiar cualquier rastro de suciedad que pudiese tener. Por suerte, las prendas nuevas estaban completamente limpias, siquiera habían llegado a ver todo el desastre que había hecho. Bueno, no era un desastre en sí, era lo mínimo que esa mujer se merecía. Mientras enjabonaba su cuerpo para dejar un suave aroma y que su piel estuviese más suave, una pequeña risa cantarina resonó en la ducha. Esa mujer quería torturarle estando en soledad, pero no iba a permitirlo, él también rio, en felicidad mientras giraba en sus propios talones, dejando que el orgullo floreciera como si nada. Su amado le ayudaría, no le dejaría solo y le amaba tanto como él, ¿qué podría ser mejor ese día? Si, quería cerrarlo de la mejor manera, solo esperaba que el mayor pudiera terminar bien con todo. Sería paciente, esperaría el tiempo que hiciera falta. La voz sepulcral ya no se escuchó más y él pudo terminar su baño en tranquilidad.

Unas horas después, él estaba completamente seco y con un suave pulóver de color rosa sobre su cuerpo. Estaba terminando sus tareas de la escuela sobre la cama, esperando que esto le distrajera y ya no estuviera tan ansioso por el regreso de su amado hermano. Pero entre más pasaba el tiempo, más preocupado se ponía, más aun cuando ya no tenía nada con lo cual distraerse. Guardó sus útiles y luego abrazó su almohada con fuerza. ¿Cuánto tiempo habría pasado? ¿Cuándo regresaría Dima? ¿No vendría a su habitación? Y mientras pensaba en ello él se quedó dormido entre las suaves sabanas de su lecho, esperando aun porque el mayor volviese a su encuentro.




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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Mar 28, 2017 11:40 am


Había ocasiones en las cuales, a Dmitry, no le gustaba el hecho de que alguien “domine” sus pensamientos, su persona e inclusive se apodere de todos esos suspiros que lleguen a escapar de entre sus labios; empero, a pesar de ese desagrado de su parte y de forma inconsciente, terminaba cediendo a todo con facilidad, sin colocar ningún impedimento en el camino y básicamente actuó de esa forma delante de su pequeño hermano. Descartó cualquier forma de castigo de su mente e inclusive cometer la locura de avisar a su padre para que le ayude en ello, a final de cuentas, ese niño con tan sólo diecisiete años de edad se volvió enteramente el dueño de su corazón por completo y el ser indulgente fue un “premio” que el menor se ganó hace ya muchísimos años.
El mayor no tenía problemas de ensuciar una y mil veces aquella dulce alma que tenía el pequeño de la familia si ese fuese el resultado por haberlo amado tanto y haberlo anhelado tanto que siquiera llevaba la cuenta de ello.

Toda la responsabilidad caía sobre la cabeza del mayor de los hermanos demonios, quien ahora debía pensar en la manera de cómo hacer desaparecer aquellos objetos que delataban por completo al tesoro de los Kusnietsov y eso era motivo suficiente como para que sus pies dejasen la tierra por un momento y su mente divagara por completo hacia cualquier sitio menos la realidad comenzando a caminar en dirección a la puerta que conducía a la salida de aquella gran oficina de su propiedad. Su espalda yacía completamente tensa ante tanto estrés que el trabajo le había dejado, la falta de responsabilidad de su prometida y, además, los problemas que su pequeño acababa de iniciar con la muerte de esa mujer; sin embargo, detuvo sus pasos en eso al escuchar aquella voz que caracterizaba al pequeño y obligarlo a girar su cabeza los suficientes centímetros como para ser capaz de verlo de soslayo sin demasiados impedimentos. Realmente no se esperaba algo como ello en ese momento, es más, esperaba que el menor hubiese hecho caso a sus palabras en silencio y cumplirlas luego de que se retirase de ese incómodo sitio; — … ¿Qué?— fue lo primero que atinó ante semejante sorpresa como si con aquella corta y sencilla pregunta pudiese confirmar el hecho de no haber malinterpretado sus palabras por una mala jugada de su cabeza.
Empero, sólo fue cuestión de segundos para el demonio de cabellos largos para que una sonrisa medianamente ladina pero con un toque de picardía se dibujase en su semblante por completo, girando su cuerpo para que el menor fuese capaz de ver su expresión sin ninguna incomodad de por medio — … No quiero arrepentimientos luego, Edik.— Respondió empleando un timbre demandante pero que dejaba entrever aquel deseo que hace mucho tenía almacenado hacia su persona; aquellas palabras por parte del más bajo fueron suficiente incentivo como para acceder a final de cuentas satisfacer los mismos sin ningún cargo de consciencia de por medio. Dicho eso, se retiró de una vez por todas de aquella habitación.

Sus pies se movieron en una velocidad que siquiera el mismo Dmitry se hubiese imaginado en dirección hacia la sala mayor de la mansión, aquella que se encontraba una vez que se ingresaba al gran edificio en donde se encontraban los sofás y algunos elementos decorativos en el centro. Para su suerte y gracia, ninguno de los empleados se atrevió a tocar aquella mochila y muchísimo menos aquella navaja manchada que yacía expuesta en el suelo junto al abrigo en el mismo estado que el objeto anterior. Puede que cometa una ‘estupidez’ en ese momento pero fue lo primero que se le vino en la cabeza para deshacerse de todo ello — ¡Yaroslav!— Hizo mención del nombre del único ser que se mantuvo al lado de Dmitry y que siempre trabajo para la familia por muchísimos años, quien pasaba desapercibido con el menor de la familia por órdenes directas de su padre. Él además de otro hombre quien era la mano derecha del progenitor de los hermanos Kuznietsov, eran los únicos que tenían de entera confianza y en a los cuales se les entregaba el realizar los trabajos más sucios que había dentro de la mafia; apenas divisó al mencionado, señaló los objetos que había en el suelo insistentemente — Deshazte de todo esto, quémalos o realiza algo que creas conveniente y procura que nadie sea capaz de encontrarlos ¿Entendido?— una de sus cejas se enarcó tras haber formulado aquella pregunta que no esperaba respuesta alguna.

Como se lo imaginaba, aquel sujeto acató por completo sus palabras, colocándose unos guantes y coger de a uno todos las cosas que podían llegar a incriminar a Edik por completo además de aquella alfombra que, aunque se haya manchado con una pequeña gota, debía ser deshecha. Dmitry observaba el suelo a su vez que sus labios se apretaban con fuerza ¿Acaso también debía hacer eso? ¿No caería en lo más bajo posible? Sin embargo, cuando se trataba de su pequeño era capaz de hacer todo, absolutamente todo. Un evidente suspiro cargado de frustación y cansancio se escapó de entre sus labios en lo que cruzaba ambos brazos sobre su torso antes de dirigirle sus azulados ocelos al mayor una vez que terminó de recoger todo — Además…—, hizo una breve pausa dudando por el momento en sí ordenarle aquello o no, finalizando por acceder a final de cuentas —… deshazte del cuerpo de Bridgitte si es que aún permanece en ese sitio ¿Dónde? Ni idea pero estoy seguro que debe ser en lo más profundo de la ciudad, en uno de los tantos callejones. Llévate a quien sea de tu confianza y que te ayude en ello para apresurar las cosas. Al igual que los objetos, haz con ella lo que creas conveniente pero que no vuelva a aparecer… Confío en ti.— esas últimas tres palabras lo dijo con un ligero dejo de confidencialidad, empleando el timbre más bajo posible pero del cual el contrario pudo escuchar quien asintió en respuesta antes de retirarse de su lado.
Realmente Dmitry confiaba y demasiado en él a pesar de que no intercambiaban demasiadas palabras; sin embargo, con su forma de accionar y cumplir las órdenes son suficientes motivos para él.


En cuanto su mano derecha se retiró del hogar a cumplir con su tarea y creyó conveniente, regresó hasta su oficina con la esperanza de no encontrar más a su hermano en ese sitio así regresar a finalizar con su trabajo que había dejado pendiente ante el capricho de quien en vida fue su prometida, le había pedido. El mayor de los hermanos rusos jamás se imaginó que durante su vida iba a experimentar una situación de esa índole sin importarle los años que llevaba encima de la cabeza, el shock hubiese sido el mismo en diferentes etapas de su vida.
Cerró tras de sí la puerta con cuidado buscando con ello no llamar la atención y dirigirse a su asiento el cual frente de este yacía su escritorio repleto de papeles que necesitaban ser completados con su puño y letra; no le molestaba en absoluto el haber escogido aquel trabajo al cual desempeñarse ante el resto pero el hecho de que tuviese demasiados casos que atender era algo que, como a la mayoría, no le agradaba por más remuneración que recibiese por ello. Además, de entre todo su papelerío había casos en los cuales consistía única y exclusivamente de divorcios, un tema que al mayor le tocaba un fibra muy sensible en su persona; puede que sea un detalle un poco difícil de comprender pero a Dmitry la separación de sus padres fue un golpe del cual aún no se recuperaba en un cien por ciento.
Su ceño se frunció durante unos pocos segundos antes de coger el bolígrafo que yacía cerca suyo y comenzar a rellenar todos y cada uno de esos papeles. Sí o sí debía terminarlos ese día, ya demasiado llevaba postergando hace días y eso era algo que el mayor se estaba arrepintiendo enormemente en ese momento.


Moviendo su mano con una agilidad y ligera sutileza sobre una de las hojas, completó y firmó la última que le quedaba sobre su escritorio, dando por finalizado su trabajo en ese día. Se enderezó en su sitio, estirando ambos brazos por detrás de la cabeza, buscando con ello relajar todos los músculos de su cuerpo tras haber estado varias horas sentado sin moverse siquiera un centímetro más allá de sus manos. Sus ojos evidenciaban cansancio aunque no era demasiado lo que sentía en ese momento, estos observaron de soslayo al reloj que había sobre una de las paredes de la oficina, aún no era muy tarde en la noche por lo que aún disponía de suficiente tiempo para realizar alguna actividad más; sin embargo, las palabras del menor retumbaron en su consciente por varias veces y de forma insistente, como si su propia mente le estuviese provocando con ello y vaya que si funcionó.
A pasos calmados y en un silencio increíble, se encaminó hasta el cuarto del cual el pequeño de la familia era dueño, aquel que le preparó de forma exclusiva cuando este llegó a Londres en busca de su compañía. Se podía ver en el semblante del muchacho de cabellos largos una sonrisa sutil, una sonrisa que dejaba ver un dejo de picardía ante las múltiples imágenes que llegaron a su mente de tan sólo contemplar la idea de tocar a su tesoro; realmente no tenía decencia en lo que a esos temas se refería y no tenía vergüenza de admitir semejante detalle ante los demás.

— ¿Edik?— Lo llamó en un timbre suave y bajo, abriendo con cuidado la puerta que permitía el ingreso a la alcoba del mencionado antes de adentrarse al sitio sin esperar alguna autorización por parte de su dueño tomándose todo el derecho del mundo como el dueño de esa mansión en ese país. Una de sus cejas se enarcó al ver a su hermano menor recostado en la cama, ya completamente dormido ¿Cuánto tiempo habrá esperado? No lo sabía y tampoco estaba por preguntar de forma verbal en ese momento pero eso sí, a ese niño no le permitiría cerrar y descansar aún más durante el resto de la noche.
Se movió con cuidado hasta la cama del demonio menor, apoyando una de sus rodillas sobre el cómodo colchón antes de adentrarse a la misma, situándose por encima del cuerpo ajeno pero sin llegar a aplastarlo por completo al colocar ambas manos suyas a los costados de la cabeza de este como punto de apoyo; el menor se veía tan precioso para el mayor en ese momento, que despertarlo sería un acto desconsiderado de su parte. Inclinó su cuerpo los suficientes centímetros como para que sus labios fuesen capaces de rozar los ajenos con delicadeza — Edik, amor… despierta.— Musitó al haber tan poca distancia entre ambos rostros, dejando que sus ocelos claros observasen con detenimiento cada fino rasgo que tenía, rasgos que compartían por completo y que amaba tanto en el menor. Antes de esperar la reacción del contrario, sus labios no tardaron a dejar un camino de besos comenzando por una de las mejillas de este y descender lentamente rozando durante el trayecto la comisura de los labios de este y su mentón hasta llegar a su cuello — Estés despierto o no, tu hermano no se detendrá.— Sentenció antes de que sus dientes rozaran aquella cálida y tersa tez de ese sector en particular, comenzando a dejar ligeras marcas sobre la misma con la única intención de sacar al demonio de cabellos cortos de aquel dulce letargo en el cual se encontraba.

Dmitry se decidió a tomar a ese dulce ser por completo, y no se iba a detener hasta cumplir con ese objetivo. La sangre que les unía era algo que ya no le daba muchísima importancia, es más, le consideraba como un “toque” atractivo ante sus ojos; si fuera por él, ya hubiese alejado a su hermano de todo el mundo y llevárselo a cualquier parte con tal de estar únicamente con él. Decir que sentía absoluto amor hacia él es muy poco para explicar con palabras sencillas lo que su persona despertó al tenerlo completamente entre sus brazos por primera vez.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Miér Abr 05, 2017 5:36 pm


La expectativa que se formaba en el menor de los Kuznietsov era palpable. Había costado demasiado el poder decir exactamente lo que él deseaba y, por un momento, pensó que recibiría más negativas. Al fin y al cabo, aun su cuerpo era pequeño, no estaba maduro… No, no era eso, era por lo que le había ocurrido se sentía sucio, por las cosas que había hecho en soledad que lo complementaba. No podía creer cuanto amor había sentido hacia su hermano mayor, que permitiría que él fuese quien borrase esos recuerdos horribles de su mente. Su corazón era tan fuerte que, incluso cuando  más había pensado en la respuesta que le había dado, este parecía golpear queriendo salir de su interior e ir con el mayor. Pero él tenía que ser un buen niño, ya había dado suficientes problemas.

Sin embargo… ¿Por qué estaba así? El calor rodeándole, la ansiedad más bien. Todo… es por él. Él... provoca esto en el pequeño demonio. ¿Tendría sus primeros besos de adultos o sus primeras caricias? Su cuerpo dejándose llevar por la emoción del momento, sintiendo que se derretía, era un calor diferente, el cuerpo lo sentía desaparecer y había un extraño deleite mientras era sujetado. Lloró, al no entender que era lo ocurría, lloró porque no le dejó solo demasiado tiempo.

Dima-nii…—mencionó en más de una ocasión entre sus sueños, aun embriagándose con el aroma de él, sintiéndolo tan cerca. Tan, tan cerca… Lo necesitaba más que el aire mismo, y el calor en su cuerpo aún no había menguado siquiera, a esas alturas estaba en un estado que podría compararse al de los íncubos a punto de alimentarse. Sus pequeñas manos tanteaban en la cama, buscando, ante la sensación que había alguien allí, pero aun no podía despertarse. También había sido capaz de escucharle en medio de su adormilamiento, pero eso era algo tan difícil de decir, bien aún podría tratarse de una fantasía suya. Aun así, siendo sueño o no, él apoyó su espalda en el colchón, apenas apretando los labios y sus parpados temblando queriendo llegar a la realidad de manera casi desesperada. Aun así, su cuerpo tembló con demasiada fuerza en un inicio, sintiendo temor y los buenos sueños por un momento se distorsionaron. Pero fue la suave voz del mayor lo que le calmó de nueva cuenta, aunque le fue imposible el poder despertarse de manera efectiva.

El aire frío entraba por la ventana, pero no era posible aplacar el calor en el menor, no se encontraba nadie en la habitación, nadie aparte de ellos dos. Podía sentir esa cálida y deseosa respiración sobre su propio cuello, para luego tener la sensación de mordidas que provocaban una electricidad que no había experimentado antes. Un jadeo suave abandonó sus labios y sus manos volvieron a moverse asustadas, buscando a quien le estaría haciendo aquello. Al encontrarse con un brazo, su mano se volvió menos rígida y comenzó a trepar suavemente, en forma de caricias que entregaba de manera inconsciente.

Más…—murmuró y sus piernas se movieron, apenas rozando las ajenas. Quería despertar y ver a su amado hermano, debía de hacerlo ¿por qué no podía? Tenía que seguir insistiendo. Aun si no podía abrir sus ojos aun y se esforzaba por hacerlo, sus manos si continuaron con su camino, moviéndose por entre las prendas de aquel hombre por el cual había nacido. Porque Edik estaba seguro que se trataba de él, su cuerpo estaba demasiado emocionado, como si reconociera algo que su propia mente no. ¿Tal vez había sido por imaginarlo tanto? Tragó saliva, Dmitry era demasiado hermoso… sintió aún más desesperación y aun cuando sintió un dolor en la cabeza por abrir sus ojos de pronto, por lo menos pudo salir de estado. ¿Era eso lo que llamaban parálisis del sueño? Que deliciosamente aterrador.

Mi amor…—murmuró en un tono tan suave y feliz mientras rodeaba el cuello del mayor en ese momento y sonreía para él. Había sido una torpeza haberse quedado dormido antes que llegase. No estaba enfadado, por lo menos no lo sentía de esa manera. Sus labios, sin previo aviso, rozaron los ajenos mientras sus mejillas aumentaban de temperatura. Su corazón se había aplacado un poco por el susto, pero ahora estaba comenzando a acelerarse de nuevo al estar n los brazos de su hermano mayor. ¿Qué mejor realidad que esa? Tantas veces soñándolo y ahora lo tendría todo para él. Ser tomado por el mayor era lo que más anhelaba e ese momento.

¿Estoy bien así? ¿No hay nada que te desagrade o quieras que cambie?—Debía de hacer esa pregunta, pues no sabía si su cuerpo realmente seria del gusto ajeno. Al fin y al cabo, ya le había rechazado antes y eso lo tenía muy presente. Pero, momentos después, casi como si hubiese olvidado su pregunta, un deseo se presentó en él, impulsándole a abrir suavemente sus piernas y una elevarla hasta llegar a la cintura de este. De esta manera, lo que el demonio menor necesitaba estaría dicho sin necesidad de decir mucho más. Pero, por otro lado, él estaba particularmente nervioso. Sin importar que cosas hubiera soñado o que hubiera fantaseado, él no tenía experiencia de absolutamente nada y, por ello, se movía de manera torpe, pero lo hacía con tanto cariño que podría sentir que se derretía ante cada avance que  pudiese haber entre ellos.

Continua y no pares, en ningún momento…—su mejilla se apoyó en la contraria y dejó de abrazarlo para comenzar a deshacerse de las prendas que este llevaba consigo, desabotonado los botones de la camisa ajena y sus dedos comenzaban a pasearse por el pecho ajeno. En el fondo estaba necesitando aquella sensación en su cuerpo, necesitaba ser acariciado tanto... al punto de delirar, eso era lo que quería. Jadeó sin poder evitarlo y quería pedir disculpas de verdad al darse cuenta de lo mucho que lo estaba disfrutando ahora. En su parte baja eso ya era bastante evidente, aunque ahora lo más importante era el acto en sí.

Él quería… necesitaba asegurarse que, lo que había sentido antes en medio del sueño, era la realidad. Cuando sus dedos fueron capaces de rozar la piel del torso del demonio de manera clara, se le escapó un suspiro. Estaba tan emocionado en verdad, incluso el calor aumentó en su cuerpo. Definitivamente se trataba del Dmitry real y no una  invención de su mente, realmente había venido, realmente le había aceptado. Se sentía en verdad tan feliz, para él ese momento sería completamente inolvidable. Volvió a tragar saliva y quitó las ropas dejando que se deslizara y quedara en sobre el colchón. Por un momento, sintió un poco de vergüenza y llevó ambas manos hacia su propio pecho, buscando en ese momento los ojos de su amado hermano.

Algo tímido aun, elevó solo un poco el pulóver para que tocase más su cuerpo. En verdad estaba demasiado ansioso por todo aquello. Volvió a rozar sus labios en el cuerpo ajeno, en esta ocasión en el cuello del mismo y en parte de su oreja, al punto de susurrar de nuevo su nombre. Sentía una extraña vibración en todo el cuerpo la cual se debería a la emoción pero para él le resultaba novedoso. Era demasiado torpe y lo sabía, temía tanto el decepcionar a Dmitry pero estaba dando lo mejor de sí, dejándose llevar no solo por el deseo sino por el enorme amor que le profesaba aun dentro de su propia inexperiencia que le orillaba a cometer tantos errores. Esperaba aprender pronto, cada vez mejor, en los brazos del demonio mayor. Porque su cuerpo sólo reaccionaría a él y a nadie más.

¿Me darías muchos besos?—pidió en un gesto tal vez demasiado inocente de su parte, peor ahora que a fin tenía a su hermano y todo lo que eso conllevaría, quería disfrutarlo al máximo posible. Pero, aun así, él actuó imprudentemente al ni siquiera pensarlo. La pierna que se había posado en la cintura ajena  ejerció más presión y su brazo se colocó alrededor de su nuca para acercarlo a él de pronto, de una forma brusca y rápida. Se disculpó en voz baja, apoyando su frente sobre la ajena, su corazón latía demasiado rápido y su cuerpo estaba desobedeciéndole por completo ante la situación. Pero luego dejó salir una suave risita y otorgó suaves besos en los labios del mayor, sintiéndose el ser más dichoso del planeta.




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Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Miér Mayo 31, 2017 7:57 pm


Hace ya muchos años que se repetía mentalmente aquella palabra que sólo podría definir a la perfección aquel acto que estaba a punto de cometer con alguien que no debía pero que de todas formas lo haría: “locura”; lo sabía perfectamente, la madurez tanto física como mental llegó a comprender el significado de aquella palabra y las acciones que realizaba cada vez que se encontraba en compañía del menor por más que esta fuese por unos breves minutos. Su deseo y ese enorme cariño que le tenía le orillaban a cometer tales actos dementes sobre quien era su hermano menor. No le importaba en lo más mínimo a estas alturas, moviéndose sólo por el mero deseo propio por el cual estuvo reservándolo por más de diez años y que, en ese día, dejaría salir al mismo sin ningún impedimento y muchos menos algún cuidado de su parte. Sin embargo, a pesar de esto último, buscaría en lo posible no dañar aquel ser que tanto amaba aunque le resultaría una tarea más que nada dificultosa de realizar.

Sus dientes no tardaron en marcar aquella piel blanca y cálida que tan sólo su pequeño poseía, sintiendo la enorme necesidad de dejar alguna huella de su demoníaco ser en la misma y dejar en claro ante los ojos del resto de los seres que habitan y por habidos en nacer que ese niño ya tenía dueño, no importando que aquella relación se viese manchada por el pecado y la inmoralidad que la sociedad había impuesto hace ya muchísimos años. Aquel jadeo provenir de entre los finos y delicados labios del adverso tan sólo fue un motivo muy fuerte como para continuar con su ‘pequeño’ trabajo sobre aquel frágil físico que poseía este pero que ya había marcado como propio desde el momento en que este llegó al mundo por primera vez; sentía perfectamente como las delicadas y suaves manos de este rozaban cada centímetro de su piel por encima de la tela de su camisa, advirtiendo como en cualquier momento su poca cordura se iría de su cuerpo. Podía percibir tan sólo con la ligera respiración agitada y el ritmo cardíaco que el más bajo presentaba que aquellas muestras de cariño que sus labios y dientes le entregaban estaban yendo por un excelente camino, y eso que tan sólo era el inicio de aquella aventura que este estaba por experimentar en sus brazos.
Una sutil sonrisa no tardó en dibujarse en su rostro al percibir perfectamente la voz tan característica en el menor, obligándose a cortar con ese pequeño juego de mordidas que le entregaba al cuello de este e dirigirle la mirada tras ello — ¿Recién despiertas? Eh~, que mal niño eres.— Le regañó, aunque aquello fue más un pequeño juego de su parte ante el timbre ligeramente jocoso que empleó para pronunciar aquellas palabras siendo tan sólo cuestión de unos pocos segundos para que sus labios rozaran los ajenos, otorgándole con ello un dulce y cálido beso de su parte. Tan sólo decir que amaba a ese niño era muy poco para definir aquella marea de sentimientos que ese demonio, en todos estos años, fue capaz de despertar en el interior de su persona.

La dulce voz del menor resonaba en toda la habitación, opacando por unos pocos segundos el silencio que la misma presentaba, apreciando el cómo su corazón sufría una ligera presión ante tales palabras que el ajeno empleó en lo que esbozaba una sonrisa lasciva por ello — Te ves bien, Edik, pero… Estarías muchísimo mejor sin que tu cuerpo estuviese cubierto por esas telas.— Musitó, situando una de sus manos sobre uno de los costados de la cadera opuesta y comenzar a entregar un camino de caricias suaves con el único fin de llegar hasta el muslo de este y sujetar su pierna una vez que esta estuvo rodeando la cintura propia; aquello fue suficiente mensaje para el demonio mayor quien no tardó en comenzar a entregar caricias reiterativas sobre la suave tez que formaba parte de la extremidad inferior más próxima a su cuerpo a su vez que retomaba aquella atención que gustaba de dar sobre el cuello de este.

Realmente Dmitry se encontraba limitándose sobre el menor a pesar de que realmente así no lo deseaba, pero debía ir con calma pero siendo lo más sincero con cada muestra que le entregaba; sabía perfectamente que aquello sería la primera vez entre ambos y se podía ver y conjeturar de buenas a primeras ante cada movimiento torpe que Edik realizaba sobre su cuerpo pero que aquello realmente no le molestaba en absoluto; es más, inclusive permitió que este comenzara a despojarle de sus prendas iniciando con aquella camisa que portaba en ese día, después de todo, su objetivo en ese momento era lograr que el demonio menor experimentase lo que era el placer que sólo un encuentro de índole sexual era capaz de dar.
— ¿He dicho en algún momento que me detendría?— Inquirió por lo bajo, tomándose el descaro de situar aquella mano que yacía sobre la pierna del adverso por encima de la ingle de este, comenzando a estimular aquel sector tan sensible por encima de sus vestiduras — Oh~, apenas unos besos te he entregado y ya estás excitado. Que hermanito más sucio me ha tocado.— Aquel timbre jocoso se evidenciaba a la perfección con cada término que emitía, sintiéndose satisfecho ante lo poco que realizaba y producía determinado efecto sobre su pareja. Sus se cerraron lentamente por unos pocos segundos ante la suave caricia que la adorable palma del más bajo le entregaba a su ya desnudo torso, permitiendo que este tuviese la oportunidad de despojarle de aquella prenda de una vez por todas.

Se podía percibir perfectamente aquel brillo particular sobre los ocelos claros del mayor, sintiendo como gradualmente su libido despertaba de tan sólo ver y escuchar las reacciones y aquellos dulces sonidos pero que eran breves que escapaban de los labios de su mayor tesoro. Inconscientemente, ante la peculiar conducta que este último dejo ver en busca de más de aquel anhelado contacto, mordió sin cuidado su propio labio inferior en lo que negaba lentamente con su cabeza en respuesta al pedido silencioso del menor. Usando de punto de apoyo sus rodillas, se acomodó lo suficiente como para ser capaz de despojarle de una vez por todas aquella blusa que ya era un gran impedimento en su camino, atreviéndose a rozar con sus dedos cada centímetro de piel que formaba parte del torso del adverso, sintiendo como la calidez de la misma golpeaba suavemente la frialdad de sus manos finalizando por arrojar aquella prenda lejos de ambos cuerpos, desconociendo si la misma cayó sobre el suelo o no, eso era un detalle por demás innecesario de conocer en ese momento.
Acatando por completo el pedido dulce que el contrario le había entregado, inclinó su cuerpo lo suficiente como para que sus labios fuesen capaces de rozar lentamente cada centímetro de piel que el torso ajeno poseía, dejando con ello un rastro tenuemente húmedo de su parte al acariciar la suavidad de la tez blanquecina con su lengua tras cada beso que entregaba, no sin antes proporcionar una sutil mordida de su parte tras el mismo iniciando con ello un camino de besos desde el abdomen hasta llegar hacia uno de los pezones del azabache menor y, sin más, atrapar el mismo con sus labios, comenzando a estimularlo lentamente con su lengua y ligeros roces de sus dientes sobre el mismo.

Quería escuchar al menor suspirar con cada toque que le proporcionaba, pero en lo posible tratándole como si se tratase de una pieza de cristal extremadamente frágil ante el tacto. Su diestra no tardó en ser participe, trasladándose lentamente hacia la prenda inferior que cubría aquel único sector del físico que yacía bajo el propio e introducirse bajo las suaves telas con el único fin de tocar uno de sus glúteos, atrapándolo por completo con su palma y ejercer ligera presión con el mismo sintiendo como la firmeza y suavidad del mismo le entregaban una caricia por demás placentera. El cuerpo del menor realmente le descolocaba por completo, alborotando todos sus sentidos en menos de un segundo, obligándose prácticamente a colocar su mente en la realidad y no perderse excesivamente en el placer que el encuentro por sí solo le entregaba.
Aprovechando la ubicación actual de una de su diestra, traslado la misma hacia la ingle del menor, atreviéndose a capturar con su palma el miembro ya semi activo que el más bajo presentaba antes de proporcionarle al mismo suaves y lentas caricias, comenzando a masturbarlo con sutileza.

No había mayor delicia para el mayor que el disfrute que tan sólo aquel encuentro prohibido que tenía con el menor le podía regalar.


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Mensaje por Edik Kuznietsov el Jue Jun 08, 2017 7:28 pm


Aun en medio de su ligero adormilamiento, era capaz de responder a cada estimulo que recibiera por parte de su hermano mayor. Y es que era imposible no hacerlo, tantos años esperando por este momento, le hacía imposible no derretirse a cualquiera de sus toques. Por eso, aun cuando el beso hubiera sido completamente dulce, él reaccionó ansioso inmediatamente a éste. En el fondo, Edik quería que su hermano le devorase de una manera hambrienta, si, anhelaba por algo como eso, aunque por mucho más la gentileza que le dejó podría ser considerada como algo preciado. Aun así, eso solo provocaba que sintiera una especie de ansiedad, como si le obligara mucho más a desearlo, pero al cortarse el contacto de sus labios soltó un suspiro largo dejándose caer nuevamente sobre las sábanas. Moviendo su cuerpo casi por inercia ante el roce de su intimidad, provocando que su cuerpo temblase de lo bien que se sentía.

Es porque… soñaba con este día, Dima-nii… las veces que me acariciaba pensando en ti... se sentía bien pero vacío… tenerte ahora me pone así, tú eres el culpable—aunque sus labios dejaron salir tales palabras, él no tuvo vergüenza alguna al decirlas, era la verdad más absoluta y sus mejillas ardiendo a la par de su cuerpo estaban siendo la prueba más clara de todo. ÉL disfrutaría de cualquier cosa que su hermano quisiera hacerle a su cuerpo en ese encuentro. Su corazón estallaba tanto, que incluso se relamió ligeramente los labios tratando de traer nuevamente el sabor de los labios ajenos a sus recuerdos. En esos momentos él se encontraba naturalmente impaciente por más de ello, dejando salir uno que otro jadeo y gemido ahogado objetando un poco por las marcas que posiblemente podría dejar por la extensión de su cuerpo, visibles para cualquiera en su escuela.

No mencionó nada más, simplemente abrió ligeramente los ojos para observarle entreabriendo los labios un poco para permitirle el morder esa parte de su cuerpo, dejando en evidencia sus deseos al gemir. Su piel se erizó por el toque directo sobre esa parte que se puso completamente sensible, apretando sus dedos sobre las sábanas inmediatamente, bajando una de sus piernas que había mantenido en las caderas ajenas para presionar las telas con los dedos de sus pies pero se mantuvo ahí mientras cerraba sus ojos de golpe; su hermano estaba siendo como lo había fantaseado, posesivo y dulce al mismo tiempo, podría perderse en aquel sentimiento prohibido que compartían.

Gimoteó tratando de decirle algo al mayor pero nada salió más que un ligero quejido porque no quería que se detuviera en ese único sitio, necesitaba que mordiera y besara en más lugares, sentirse completamente devorado por el mayor; en un reflejo intentó observar que pasaba pero al ver el rostro de su hermano en su pecho y como continuaba con su camino tiró la cabeza hacia atrás mientras su miembro liberaba un poco de líquido trasparente aferrando su agarre a las sábanas y la funda de la almohada debajo de su cabeza. Naturalmente empezó a emitir gemidos ahogados, y sus manos se perdieron en la cabellera negra de su amado, al mismo tiempo que su cuerpo se encontraba completamente hundido en la lujuria más honesta, en la manera más pura que tenía de ofrecer todo su yo al hombre que tanto amaba.

Se siente tan bien, Dima-nii… —una de sus manos bajó, queriendo tocar la espalda de este y el calor de su cuerpo continuaba propagándose, sintiéndose algo mojado en su vientre y parte de sus muslos. Su cintura empezaba a moverse contra él deseando más de eso; aún seguía siendo un niño y desgraciadamente no podía controlar la manera tan espontanea en la que sus expresiones transmitían lo mucho que estaba disfrutando todo eso.—Tu mano es... tan grande…—mientras disfrutaba de la masturbación que le era regalada, su pie que hasta hace algunos instantes atrás se aferraba a las sabanas, buscó la entrepierna del mayor, haciendo una suave presión, queriendo percibir como se encontraba y, ahí, su corazón dio un nuevo vuelco, acelerándose hasta tal punto que sentía que el aire le faltaba.

Te quiero... dentro de mí…—pidió en un suave murmullo, tratando de controlar su deseo o le llevaría a moverse aún más imprudente. Temía que todo aquello se tratase de un sueño o una mera fantasía suya, por eso se concentraba en tratar de tocarle lo más posible, en acariciar su piel, en dejar salir todo lo que estaba sintiendo por medio de suspiros y jadeos. Quería entregarle el mejor placer, algo inolvidable y, de esa manera, que nadie más pudiera hacerle sentir así, necesitaba tanto de Dmitry, lo anhelaba como el aire que estaba respirando.

La verdad había perdido un poco de su conciencia, su mente estaba un tanto ida mientras sus instintos eran lo que realmente estaban llevando el control de su cuerpo; se podía notar por la manera en la que había empezado a moverse contra el mayor ante la manera que trataban su cuerpo, casi podía sentir su interior anhelándolo como él mismo. ¿Por qué? porque sus paredes apretaban y presionaban, como si estuviera algo dentro, pero solo era el poder de su imaginación y la necesidad que comenzaba a hacerse cada vez más presente. Apoyó su mano sobre la ajena que continuaba otorgándole placer y le observó con los ojos llorosos

Por favor… los quiero dentro… tus dedos—su miembro tenía constantes espasmos. Simplemente gimoteaba completamente complacido de una manera que se notara claramente que estaba gozándolo, era una manera también de provocarlo. Tomó algo de aire desesperado por recuperar el aliento pero era casi imposible poder equilibrar eso; inmediatamente se cortó cuando sintió la presión en su miembro una vez más. Al momento, soltó un quejido ahogado mientras su cuerpo tenía leves convulsiones y se contraía por espasmos, su mente se puso en blanco así como su visión, arqueando la espalda mientras ahogaba un gemido aferrando sus manos a las sábanas con una evidente cara de placer cayendo en el primer orgasmo de aquel día, y todo era por su hermano mayor, por cómo le había tocado en la vida real.

Mi amor…—le llamó tan pronto obtuvo el aire nuevamente en él, tomó el rostro ajeno con cuidado y le besó de nuevo, para ello tuvo que mover su lengua un poco y al terminar jadeó buscando recuperar el aliento una vez más mostrando que había fallado completamente en suprimir su intento de correrse pero al final era inevitable así lo intentara, debía practicar mucho más eso. —Todo mi ser… todo… es para ti, quiero hacerte sentir bien ¿qué debo hacer?—continuó repartiendo besos, esta vez por todo el rostro de su amado hermano mayor, el líquido viscoso que se había deslizado y había manchado los dedos ajenos le daban una ligera sensación de frío sobre su piel, pero aún estaba con los resabios de lo bien que se había sentido el ser llevado a ese punto por el contacto entre ambos. Sus manos se posaron sobre su propio cuerpo, yendo hasta su vientre y tomar parte de la corrida que había tenido con sus dedos, sonriendo con dulzura y amor. Estaban haciendo ese tipo de cosas y él se sentía inmensamente feliz que no podía pensar claramente en ninguna otra cosa, solo en la manera de hacerle sentir bien. Si es que quedaba alguna prenda en el cuerpo del mayor, esta fue quitada momentos después, y sintió todo el cuerpo ajeno en el abrazo que decidió otorgarle. Tan pequeño en sus brazos, lo sabía perfectamente y eso no le importaba, incluso lograba excitarle de nuevo. Su corazón latía tan deprisa, y solo lograba calmarse un poco acariciando la piel de Dmitry, asegurándose de que se trataba de la realidad.

Dima-nii… ¿soñaste con esto como yo? ¿Me hacías estas cosas en tus fantasías? Cuéntame… quiero hacer todo lo que imaginas—sus labios tomaron una pequeña porción de la oreja ajena y la apretaron, lamiéndola después. Era un deseo demasiado intenso, incluso si podía moverse con torpeza, el propio Dmitry y su propio instinto era lo que le guiaban. La incomodidad que pudo haber sentido por culpa de los recuerdos de su ultraje fue disipada, porque estaba concentrándose completamente en el mayor. Por otro lado, tampoco pensó en lo que hizo más temprano, pues ahora tenía una recompensa tan satisfactoria. No permitiría que le arrebataran nunca esto, jamás, pero mientras tanto disfrutaría al máximo este encuentro, probando un poco de la piel ajena al pasar su lengua por el cuello de este y mordiendo suavemente el hombro de este. Edik no deseaba que su hermano tocara a alguien más, no quería que le tocasen tampoco, pasaría por encima de cualquiera, su hermano era suyo, solo suyo y saberse correspondido genuinamente le hacía inmensamente feliz, por eso quería más, llegar hasta el final.



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Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Vie Jun 30, 2017 11:34 pm



“Es difícil encontrar palabras para expresar mi amor por ti, esta noche solo estaremos tu y yo para hacer nuestros deseos realidad”.

Por debajo de las telas de su prenda íntima, su diestra se encargaba de proporcionarle las caricias necesarias para estimular al menor de una manera suave y lenta, aprovechando aquel momento para poder tocar aquellos sitios de los cuales siquiera los rayos de sol eran capaces de tocar. Su palma recorría toda la extensión del miembro de su amado a su vez que sus labios se entretuvieron con uno de los pezones del muchacho, lamiendo e inclusive mordiendo ligeramente los mismos buscando lograr que este se introdujera en la dulce y prohibida lujuria a tal punto de ahogarse en la misma sin escapatoria.
Su voz, su voz tan delicada era suficiente incentivo y dulce melodía para que su persona tocase aún más ese cuerpo que, desde que experimento por vez primera el amor sobre este, deseaba profanar hasta la última gota de su esencia. Sus dientes ejercieron demasiada presión sobre el botón rosado que estaba atendiendo tras sentir como las falanges del adverso sujetaban sus cabellos a su vez que aquellos dulces gemidos aumentaban con el pasar de los segundos.
El físico bajo suyo se movía, se retorcía con cada caricia que le entregaba hacia aquel sector tan sensible que tenía, considerando necesario el aumentar el ritmo de su mano sobre el mismo buscando con ello que el azabache menor se indujera en un dulce orgasmo con tan sólo ese toque de su persona; una sonrisa lasciva adornó su semblante al escuchar las palabras del menor que expresaba lo que realmente sentía en ese momento, siendo una enorme motivación para su persona para que, sin más y en lo posible, levantar ligeramente la cadera del menor para así poder despejar ese pedazo de tela que le estaba molestando en ese momento y la única que cubría ese cuerpo que tanto anhelaba despojar de toda dulzura.

Su lengua no tardó en relamer sus labios ante cada sonido excitante que demonio más bajo emitía, hundiéndose por completo en lo más profundo del deseo pasional que ese episodio le estaba concediendo; sus problemas, los hechos acontecidos en ese día pasaron totalmente a un segundo plano, olvidándose por completo de todas esas imágenes que horas anteriores golpearon sin cuidado la mente del mayor de los demonios. La culpa ya no le carcomía, no en ese instante.
Su ritmo cardíaco, su respiración aumentaba con el pasar de los segundos a su vez que el movimiento de su palma sobre el falo de su amante, introduciéndose por completo a la “escena” de la cual tanto él como el adverso eran sus principales actores. Podía percibir perfectamente como la presión que su miembro generaba por debajo de sus pantalones era fuerte que, muy dentro suyo, le solicitaba con urgencia recibir atención pero que de alguna manera buscaba controlar aquello y sólo dedicarse a estimular, excitar al pequeño que yacía debajo suyo. Empero, ante todo pronóstico suyo, sintió como el pie ajeno rozaba lentamente y con absoluta necesidad su ingle, logrando con ello que un gruñido bajo escapase de su persona a su vez que apretaba con fuerza sus labios como si buscase contener un gemido de su parte. — Edik… por favor...— Musitó como le fue posible, rogando por lo bajo que este no jugase con su paciencia y control. Realmente no deseaba dañar el cuerpo de ese ser que tanto amaba de manera franca; esas palabras retumbaron en el interior de su cabeza insistentemente, buscando con ello alentar a su persona a apresurar las cosas de una vez y poseer ese físico del cual tuvo las mil y unas fantasías durante sus noches de soledad y en compañía del menor pero de la cual no pudo disfrutar como tanto anhelaba.

Sus ojos se dedicaban a observar el miembro que se encontraba estimulando, percatándose a su vez que sentía aquel líquido cálido que escapaba del mismo en una perfecta respuesta a sus caricias rápidas pero sutiles. Aunque, tras percatarse de la pequeña y dulce mano del menor sobre aquella propia que yacía estimulándole buscando con ello captar su atención, se vio obligado a dirigir sus azulados ocelos al delicado rostro que tanto amaba. El brillo de estos últimos dejaron ver un dejo salvaje al ver los ajenos que lentamente se cubrían de una capa fina de lágrimas, tomando su persona completamente desprevenida pero que aquella imagen le gustó y demasiado. Relamió sus labios de forma inconsciente de tan sólo imaginarse aquel momento que ambos cuerpos deseaban llegar y que sólo le incentivo a ejercer presión sobre el miembro del pequeño y aumentar el ritmo de su mano sobre el mismo —Ya, ya, mi pequeño.— Musitó esperando “reconfortar” al mencionado y que se tomase las cosas con calma.
Sin embargo, fue sólo cuestión de segundos para sentir como el físico del ser que tanto amaba comenzó a experimentar fuertes espasmos a su vez que su espalda se arqueaba y de sus delicados labios gemidos ahogados y en un timbre elevado escapaban sin disimulo alguno, anunciando con ello la llegada del orgasmo que el mayor buscaba desde el primer momento que comenzó a tocarle. Una sonrisa soberbia pero con una ligera mezcla de lujuria adornó su rostro en lo que le observaba con absoluta malicia, disfrutando de la dulce y excitante imagen que Edik le entregaba tras haber liberado toda su esencia. — ¿Qué sucede, mi amor?— Cuestionó por lo bajo en lo que se dejaba tomar por el ajeno y, con cuidado, corresponder al beso que este le estaba entregando.

Sus ojos se desviaron por unos momentos de los ojos ajenos con el único fin de observar su mano completamente manchada por aquel líquido blanquecino que el cuerpo ajeno expulsó tras ese primer orgasmo que el mismo experimento durante esa noche, una sonrisa de completa satisfacción apareció en su rostro antes de regresar su mirada hacia el rostro del ser al cual tanto amaba — Tu sólo disfruta del encuentro, gime, retuércete, solloza… pide por más, aunque esta no será la última noche que experimentaremos de esta forma.— Básicamente ordenó al menor en lo que cerraba sus ojos por unos momentos a su vez que disfrutaba de las caricias dulces que los labios ajenos le entregaban a su rostro.
Sus antebrazos no duraron en apoyarse sobre la comodidad de las almohadas de la cama ajena, situándose cada uno a cada lado de la cabeza del menor, dejándose abrazar por este último a su vez que, lentamente su ritmo se calmaba ante la calidez que la cercanía que había entre ambos cuerpos. Fue sólo por unos segundos, los suficientes como para despojar por completo su cuerpo de sus vestiduras, quedando en las mismas condiciones que su pareja; poco a poco se aproximaban a esa unión que ambas partes deseaban desde un principio.

Acercó su mano manchada por la esencia del adverso, tomándose el atrevimiento de limpiar la misma con su boca, retirando aquel líquido blanquecino con su lengua a su vez que humedecía por completo sus falanges; se había olvidado por completo de llevar la vaselina, la necesaria para preparar al menor. Sus dedos en ese momento actuaron como si fuese un dulce delicioso del cual el mismo degustaba su sabor con ese condicionante que pertenecía al demonio pequeño. Una de sus cejas se enarcó ante la pregunta y el pedido que su hermano le entregó, observándole con absoluto deseo al mismo tiempo que terminaba de humedecer por completo sus dedos — Oh~ ¿Realmente deseas saberlo?— Interrogó, empleando un timbre jocoso antes de soltar una ligera risa al respecto antes de desviar su mirada hacia la parte baja del adverso, percatándose del hecho de que este, por cuenta nueva, se excitaba; vaya que este niño realmente disfrutaba de ese episodio. —Lo siento, amor, pero… lo descubrirás en su momento.— Respondió manteniendo aquel timbre pero con un sutil dejo de lascivia. Un suspiro escapó de entre sus labios tras recibir aquella mordida en el cartílago de oreja y, por consiguiente, aquella sensación húmeda que la lengua del adverso le entregó tras esa “caricia” de su parte. Ese pequeño sí que gustaba de jugar con la resistencia del mayor.

Cerró por cuenta nueva sus ojos tras la sensación que la lengua de su pareja le regalaba a su cuello y recibir aquella mordida sobre uno de sus hombros, siendo interrumpido por unos momentos, deteniendo su mano húmeda cerca de la cadera del mismo. Lo deseaba fervorosamente y eso no lo temía en ocultar.
Observó con un dejo de lujuria al menor en lo que, lentamente su mano se posó sobre aquella línea de separación entre sus glúteos —Si te incomoda, sólo dilo, Edik.— Pidió antes de acercar uno de sus dedos hacia la entrada del mismo, siendo precisamente su índice y, siendo cuidadoso como siempre, comenzar a otorgarle dulce caricias a ese sitio que tanto deseaba tomar, moviendo sus dedos en pequeños círculos. Nuevamente relamió su labio superior en lo que sus ocelos se mantenían sobre aquel fino rostro y, sin más, introducir lentamente su falange en el interior del más bajo, adentrándose lentamente con el mismo a su vez que estaba atento ante cada reacción que su amado presentaba.
Una vez que su índice ingresó parcialmente al intrínseco cálido del menor, se mantuvo quieto por varios segundos antes de comenzar a mover el mismo en su interior lentamente en diminutos círculos, comenzando a preparar y humedecer aquel sitio para lo que se aproximaba.

“Te besaré como nadie lo ha hecho y te daré como obsequio mi enamorado corazón, esta noche te demostraré que eres el único a quien amo”



Última edición por Dmitry Kuznietsov el Lun Jul 31, 2017 10:47 pm, editado 1 vez


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Lun Jul 03, 2017 12:04 pm


La sensación en su cuerpo era indescriptible. Ni aun en sus fantasías más sucias creyó que un encuentro real entre ambos fuera tan intenso. Luego del primer orgasmo disfrutado, su cuerpo estaba más que sensible y todo lo sentía de una manera mucho más intensa. Cada cosa que Dmitry le hiciera a su ser le llenaba de un gozo que había estado anhelando por demasiados años. Saber que su cuerpo había madurado lo suficiente para que, por fin, pudiese unirse al completo con su hermano mayor le llenaba de dicha.

No seas... malo…—mencionó al no haber dicho nada en absoluto sobre sus fantasías. Él quería saber, incluso si era algo completamente obvio. Porque no quería sentirse el único, no quería tener esa idea que solo estaba acorralando al mayor a un camino sin salida. Su encuentro era prohibido, él ya lo sabía pero eso no rompía el deseo, no rompía el amor casi insano que sentía por el mayor. Edik comprendía perfectamente la realidad; él había nacido para su hermano y viceversa, por ende, esto era lo que les correspondía a ambos. No se trataba de algo doloroso o de algo mundano o sucio, era lo más puro, la entrega más sincera que pudiera existir. Y, si en esas casualidades, eso pudieran estarles manchando en el pecado más imperdonable, entonces se mancharía gustosamente por él, eso no le importaba en lo más mínimo. Para él no había otra razón para existir que no fuese respirar el mismo aire, sentir esas manos sobre su cuerpo, obtener el amor del mayor al completo. Su más grande objetivo mientras ahora disfrutaba de todas esas atenciones que solo había soñado y se habría frustrado en el pasado al no tenerlo.

Al fin, uno de los dedos había entrado en su anatomía y una electricidad recorrió su espina, poniéndolo tenso en un momento por la intromisión pero a los pocos segundos su cuerpo se relajó y tembló completamente. Estaba demasiado feliz, su corazón podría salir en ese mismo instante. Sus ojos que habían estado algo húmedos, volvieron a llenarse de lágrimas pero no había dolor, solo una ligera incomodidad. Era completamente diferente a lo que é había hecho en algún momento, tratando de controlar sus ansias. Los dedos de Dmitry eran más gruesos y el movimiento que empleaba le volvía delirante. Un nuevo gemido salió de sus labios, muriendo contra el oído del mayor. Sus manos se posaron en ambos hombros ajenos y su mirada trató de concentrarse en la ajena. Era algo demasiado delicioso, por fin sentir que todo se culminaría, que por fin estaría completamente unido a él.

Estoy bien…—comentó unos segundos después, sonriendo feliz solo para él. En el momento en el que sintió que el movimiento podría llegar a aumentar, fueron sus caderas las que se movieron, deseando por una fricción mayor. Su espalda se arqueó levemente y continuó moviéndose. Pasado un tiempo, solo un dedo no fue suficiente, necesitaba sentir más, su objetivo era tener al mayor dentro de sí. Lo peor del caso es que él deseaba hacer algo más que solo estar disfrutando. Si bien su hermano le había dado incluso una orden clara, él no podía soportar tal cosa. El egoísmo y la necesidad de tener el control, digna de su apellido, fue lo que movió instintivamente al menor de los Kuznietsov. Una de sus manos fue hasta el miembro de su amado, acariciándolo de arriba abajo, recordando el como él se satisfacía a sí mismo en el pasado o, incluso, la noche anterior. Fue tan osado como para acercar también su propia virilidad y que frotasen. La sensación fue aún mayor, el calor aumentaba cada vez más, como si estuviera a punto de quemarse, pero estaba sumamente sumido en el placer que poco le importó si eso llegaba a pasar.

Mi amor… de verdad, lo quiero dentro de mí, quiero sentirte al completo. —sus labios se relamieron ligeramente, estaba hambriento, estaba tan necesitado, no podía mantenerse en calma. Su posición en la cama podría no ayudarle mucho, pero sus piernas aferrándose a las caderas ajenas queriendo que no se alejase de su ser, le dio un ligero impulso para dejar a su hermano mayor debajo de él. Sus caderas hicieron un nuevo movimiento de frote, hacia atrás y hacia adelante, mientras sus manos tomaban el rostro de su amado y besaba sus labios con una evidente necesidad de sentirle aún más. Sus lenguas frotándose, disfrutando del sabor de los labios de su hermano, de cómo la humedad y el calor eran compartidos y podía deshacerse completamente solo con esto. Pero ahora su excitación le dominaba por completo, como si en lugar de ser un demonio fuese un incubo sediento sobre su próxima presa. Pero él no veía así a su hermano, para nada. Su hermano lo era todo y, por ello, quería otorgarle el mayor de los placeres, entregar todo lo que él representaba. Se sentía sucio e iba a manchar a su hermano con su suciedad, pero ya no podía más.

Lo siento hermano… lo siento en verdad—murmuró con un pequeño hilo de voz en medio de los jadeos que su garganta soltaba, sus manos se posaron en el vientre ajeno y levantó sus caderas, buscando que los dedos de su amado dejasen de estar en su interior. Solo una de sus manos fue la que buscó el miembro ajeno y la orientó para que llegase a su entrada. Y, en el momento en el que sintió la punta  en el lugar indicado, su cuerpo fue bajando poco a poco, pues era un poco complicado dado al tamaño de ambos cuerpos, pero el dolor que pudiera haber sentido fue algo mínimo. Sus ojos se cerraron con fuerza y fue su boca la que llamó a su hermano en cuanto estuvo por completo dentro. Sus piernas temblaban estando a cada costado del cuerpo de este, y su mano que había permanecido sobre el vientre de este, ejerció un poco de presión involuntaria. Un hilo de saliva se deslizó por la comisura de sus labios y miró al mayor en ese momento, sonriéndole al poder estar unidos al fin como tanto lo había soñado.

Lo… prometimos, que estaríamos juntos pronto. Nadie va a separarnos—comentó con dificultad, mostrando en su semblante la inmensa felicidad y el placer que sentía en esos instantes. Una de las manos de su hermano la dejó en su cadera, y la otra la llevó a su corazón para que sintiese lo acelerado que estaba. Haciendo esto,  se relajaba y trataba de acostumbrarse a la sensación de sentirse completamente lleno y abierto. Jadeaba suavemente, se sentía tan caliente y húmedo, el sudor continuaba molestando su cuerpo, dándole un ligero escalofrió pero la unión era lo que le importaba. Una vez que pudo acostumbrarse comenzó a moverse, justo como antes, como si se frotara contra el cuerpo del mayor, provocando una mayor fricción dentro de su ser. Haciendo esto gemía un poco más bajo, pero lo que estaba sintiendo no tenía palabras que le hicieran justicia. Aun así, aun le entregaba un control al mayor, por si quería ir más fuerte, le dejaría, quería también ver entregado al mayor, que demostrara cuanto había ansiado un momento como ese. Su propio miembro se había puesto duro nuevamente, estaba completamente excitado y había roto cualquier restricción que pudiera haberse colocado antes.

Soy... tan feliz, Dima-nii… toma todo… todo de mí, por favor—con sus ojos nublados, trató de concentrar su mirada en el mayor y volver a besarle con amor, aun dentro de su propia lujuria expuesta. No importaba que, él demostrara a cada segundo lo que sentía, el cómo se entregaba al completo con él y como podía ser tan ambicioso como para anhelarlo todo de ese ser. Lo sentía tan perfecto, su hermano, el encuentro, la entrega, todo era mucho mejor de lo que pudiera haberse imaginado y se sentía honrado de estar en los brazos ajenos, de poder moverse de esa manera y que todo su cuerpo temblase ante una solo roce. Al fin su hermano era suyo, completamente suyo.




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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Lun Jul 31, 2017 11:39 pm


Podía percibir tan sólo con un dedo como el intrínseco ajeno ejercía demasiada presión con repentina invasión de su parte, dificultándole en un principio el movimiento del mismo aunque se tomó el tiempo de esperar a que las cálidas paredes se acostumbraran a su presencia y así comenzar a mover su falange en pequeños círculos, comenzando a dilatar su interior e humedecerlo con su propia saliva para disminuir el dolor que ocasionaría aquella unión que era buscada y deseada por ambos demonios los cuales no sólo se encontraban unidos de sangre, sino que aquel tiempo compartido iba mezclado por emociones que iban más allá del entendimiento de cualquier persona.
El pequeño cuerpo tan sólo se estremecía por cada movimiento suave que le entregaba, siéndole imposible el despegar su mirada de aquellos húmedos ojos con los cuales compartía una similitud mayoritaria pero que desprendían una luz diferente de los propios, ojos que Dmitry tanto amó y amaba desde que tenía uso de razón. Ese niño tenía la capacidad y la llave de su cordura, teniendo la posibilidad de jugar con la misma por mero gusto si así lo deseaba. Torturarle, lastimarle, e inclusive hacerle llorar… Edik era dueño sin saberlo de su ser por completo.

Los gemidos que le entregaba en respuesta por la preparación que dos de sus dedos en ese momento le concedían sólo lograban manchar su mente de un blanco absoluto, nublando su consciente por completo aunque su mirada mezclada entre lujuria y amor, se negaban a alejarse del semblante del ser al cual tanto amaba. Preparaba como mejor le era posible, conteniendo las enormes ganas de apartar los mismos del cálido interior del menor y unirse a él de una vez por todas, de entregarle el mayor placer de todos, embestirle sin cuidado alguno hasta hacerle llorar; realmente se estaba conteniendo en ese momento, teniendo ese miedo de asustarle con semejante conducta de su parte al ser la primera vez que se encontraban en una situación similar pero eso no significaba que las próximas veces se contendría. Sí, el demonio mayor sólo necesitaba de ese importante paso, ahora siéndole imposible para el menor el librarse de su persona si así lo deseaba.
Sus ‘embestidas’ iban en un aumento gradual, rozando casi de forma diminúscula la zona donde yacía la próstata del menor y así ocasionarle pequeñas olas de placer, queriéndole torturar a su manera. Una sonrisa victoriosa e inclusive altanera no tardó en dibujarse en su semblante al sentir el movimiento de las caderas ajenas, quienes decidieron también ser partícipes —Muy bien, mi pequeño.— Musitó, ladeando apenas unos centímetros su sonrisa. Los jadeos del adverso eran la mejor ‘música’ que tenía en ese momento, incentivándole a seguir con su trabajo.
De un momento a otro, ambos ojos del demonio mayor se cerraron con fuerza a su vez que mordía sin cuidado alguno su labio inferior al sentir como la delicada y suave mano de su hermano tocaba su ingle, comenzando a masturbarle con cuidado. Vaya osadía que tuvo el adverso al tocarle de esa forma, como si deseara que Dmitry se liberara por completo y dañarse por ello. Un gruñido por lo bajo no se hizo esperar, comenzando a disfrutar de la “caricia” que el miembro ajeno le entregaba al propio, logrando con ello que uno de sus dedos se doblase como si fuese un pequeño gancho aunque no tardó demasiado en enderezarse y continuar con su trabajo. Golpes de placer comenzaban a aparecer dentro de su cuerpo, permitiendo que bajos jadeos escapasen de entre sus labios antes de que sus dientes se clavasen sobre uno de los hombros que no eran parte de su anatomía y dejar una marca de su persona sobre el mismo.

—¿Tanto me necesitas, Edik?— En su interrogante se pudo evidenciar un timbre jocoso mezclado con el placer que aquel encuentro era capaz de entregarle, bajando un poco su guardia en ese momento. El menor se había aferrado lo necesario para ejercer la suficiente fuerza y así colocar su cuerpo encima del azabache de cabellos largos, quien le observó con ligera sorpresa y un poco de molestia la cual yacía mezclada con la excitación que estaba experimentando en ese momento. No tuvo tiempo de replicar o de quejarse, siendo sus propios labios capturados por los ajenos en un nuevo beso al cual, a pesar de lo anterior, no dudo en corresponder con la misma intensidad con la cual se le fue cedido. Su lengua invadía por completo el interior de la cavidad bucal ajena, empujando la ajena hacia donde pertenecía y así comenzar a jugar con la misma. Su mano libre no dudó en situarse sobre uno de los glúteos del más bajo y ejercer demasiada presión sobre su piel.
Edik había jugado con fuego en ese momento sin saberlo, y eso el mayor no iba a dudar en decírselo.

Una de sus cejas se enarcó ante las palabras que emitió el adverso —¿”Lo siento”?... Oh no, esa palabra no existe en este momento— Respondió, sintiendo como este apoyaba ambas manos sobre su abdomen e impulsaba su cadera para así apartar sus dedos de su interior. Él no dudó en acariciar la yema de los mismos, la cual yacía completamente húmeda luego de haber permanecido en su interior por varios minutos, observando las mismas por unos pocos segundos antes de que un leve gemido de su parte haya escapado de entre sus labios al preciso momento en que su virilidad experimentó por vez primera el interior cálido de su hermano, respirando casi agitadamente con el pasar del tiempo en que le tomó al menor ingresar por completo el miembro del mayor a su intrínseco que de por sí ejercía una presión tal que ocasionaba pequeños espasmos en su cuerpo. Aunque otro gemido pero de dolor no tardó en aparecer al sentir las uñas del más bajo clavarse sobre la piel de su abdomen.
Su cabeza cayó ligeramente hacia atrás, dejando que el demonio menor guiase sus manos hasta su torso y caderas, sintiendo con ello el ritmo de por sí acelerado que tenía a causa del encuentro. Dmitry no dijo nada, tan sólo cerró con fuerza sus ojos en lo que disfrutaba del apretado interior del menor antes de fruncir ligeramente su ceño una vez que este comenzó a moverse, lento pero se movía. Una de sus manos, la cual se encontraba aferrada sobre la cadera del azabache menor, ejerció más presión sobre la misma con sus falanges como si desease tatuar las mismas sobre su tez húmeda debido al sudor. Apartó automáticamente la otra que yacía sobre el torso de este para así recostarla sobre la comodidad de la cama que no le pertenecía, usando su codo momentos después como punto de apoyo y así impulsarse para levantar su espalda ligeramente de la cama. Los gemidos en un timbre bajo que provenían por parte del ser con el cual compartía lazos sanguíneos eran algo del cual el mayor no dudaba en disfrutarlos.

Sus labios nuevamente se unieron a los ajenos, siendo en esta ocasión un beso que opacaba por completo la situación indecorosa en la cual ambos cuerpos se encontraban. Apartó su mano que se encontraba sobre el cuerpo ajeno para así situarla nuevamente sobre el mismo sólo para tomar el mentón de este y así obligarle a cortar con aquella dulce unión que se diferencia de la otra que había entre la espalda baja del más bajo y su ingle. — Lo sé, lo sé, pero...— Musitó, afilando su mirada por completo a su vez que la misma se clavaba por completo sobre la ajena, siendo unos pocos segundos en el cual una sonrisa por demás altanera mezclada con la libido que yacía despierta le tomó en aparecer — Sólo muévete, muévete más rápido, pequeño.— Demandó, observando con deseo el semblante del mencionado.
Dmitry de por sí no era fanático de esa posición, estar debajo no era de su agrado pero sólo porque se trataba de su pequeño lo dejó pasar. Si este deseaba más, debía buscarlo aunque tarde o temprano el mayor tomaría rienda si creía necesario.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Jue Ago 10, 2017 10:32 pm


Perfección. Esa palabra venía a la cabeza de Edik mientras sus cuerpo permanecían unidos. Se sentía completo, lo que hubiera deseado por tanto tiempo, desde que fue consciente de su amor hacia su hermano mayor. Aquel amor enfermo y repudiado por otros, él lo consideraba perfecto y puro. Nadie les entendería, pero él estaba dispuesto a luchar por ello. Ahora que estaban unidos, no permitiría que nadie le arrebatase a su hermano, absolutamente nadie.

Cuando sus caderas se movieron inmediatamente soltó un gemido por debajo debido a que todo su ser estaba extremadamente sensible. Sus ojos estaban nublados por el placer, y tan pronto  sintió a su hermano gemir por lo bien que se sentía el estar haciendo algo como eso, él fue capaz de percibir algo. Una sensación mucho mejor que cuando se autosatisfacía, era el calor de su cuerpo que subía hasta su cabeza y bajaba de nuevo para distribuirse por su cuerpo de nuevo repetidas veces. Emitió leves sonidos lascivos en una tierna voz, siéndole imposible el controlarla o bajar la intensidad de la misma. Una sonrisa estaba instalada en sus facciones, estaba tan feliz, podía sentir su cuerpo dividirse en dos peor no era doloroso, era exquisitamente placentero.

Te necesité por muchos años, Dmitry…– Suspiró largo en medio del éxtasis, respondiendo apenas a la pregunta que le hubiera hecho antes, porque estaba disfrutando tanto de ello que le había sido imposible decirle algo en aquel momento. Bajó su mano derecha hasta las sábanas para sujetarla mientras que la otra permaneció acariciando el abdomen contrario mientras pudo. Su cuerpo se exaltó levemente cuando la presión de los dedos ajenos dio inicio en sus caderas, teniendo un leve espasmo más que obvio por la sensación de placer mientras curvaba un poco la espalda. Ya a ese punto no prestaba atención de los daños y las marcas que hacía sobre su piel por ese agarre tan fuerte. Le encantaba, quería que le tocase más, mucho más.

Sus mejillas ardieron luego de lo que había escuchado provenir de los labios de su hermano mayor y sus piernas temblaron. Esas palabras, provocó que se excitase mucho más. Una de sus manos se colocó en la base de la nuca del demonio mayor, para observarle entrecerrando sus brillantes ojos con una expresión de deseo detrás de ellos. Había jadeado con fuerza y, sintiendo un deseo incontrolable, apoyó su frente sobre la contraria antes de mover su cadera mucho más rápido que antes. Naturalmente emitió gemidos ahogados mientras su cuerpo completamente hundido en lujuria más honesto que su cabeza, aumentaba la intensidad de sus movimientos, cabalgándole sin más. No pudo emitir otro sonido más que ese antes de empezar a suspirar por debajo ante la fricción que sentía dentro de su cuerpo constantemente, teniendo espasmos reiterados al tiempo que se movía instintivamente también para agregar más fuerza al movimiento. Lo que tanto había anhelado, sentirse completamente deseado por el hombre que tanto amaba, en ese punto no podía controlar la manera tan espontanea en la que sus expresiones transmitían lo mucho que estaba disfrutando todo eso. Su interior se contraía y dilataba perfectamente como ya se encontraba acostumbrado mientras gimoteaba el nombre del mayor repetidas veces.

M-Me encanta, estar unido a ti al fin... ugh... te amo... tanto…— Tomó algo de aire desesperado por recuperar el aliento que perdía luego de cada movimiento desesperado que realizaba por sentirle aún más. Aun así, esto era casi imposible poder equilibrar eso, porque inmediatamente se cortó cuando sintió la presión sobre su próstata debido  a sus movimientos imprudentes. Esto mismo provocó que arqueara la espalda una vez más y aferraba ambas manos en los hombros del demonio mayor. Al mismo tiempo, su garganta ahogaba un gemido con un evidente rostro de placer absoluto. Sus piernas aferradas a la cintura de su amado hermano, le dieron la fortaleza suficiente para continuar, de lo contrario hubiera caído  por el leve cansancio que comenzaba a presentar. Él no hacía ese tipo de cosas, estaba moviéndose tanto, sólo porque se trataba de Dmitry, sólo porque él podía ponerle así, transformarle en una bestia sedienta de él.

Dima-nii... Muévete también, como siempre deseaste—lamió los labios ajenos con cuidado, deteniéndose solo por unos segundos para disfrutar lo más posible del sabor de los labios de su amado. Era una sensación increíble, imposible de describir con palabras. Él que tenía recuerdos horribles referentes a aquello, por aquel incidente que marcó su vida para siempre, ahora se habían esfumado, sintiéndose dichoso de estar así. Una de sus manos acarició los cabellos ajenos y sonrió, tomando un mechón para llevarlo a sus labios y besar esas hebras con todo el amor que le profesaba. Sentía que solo decir que lo amaba era insuficiente. Ese sentimiento era incluso mayor, Edik estaba seguro de ello. Sentía su corazón estallar de lo rápido que iba.

¡Mn! P-Puedo sentirte… más grande dentro de mí—comentó con una felicidad evidente. Saber que podía provocar aquello en el mayor le deleitaba por completo. Acercó sus labios al cuello ajeno, besándolo y lamiéndolo, volviendo a moverse con la intensidad de antes. Su lascivia no se detenía, se sentía como si en lugar de ser un demonio al completo fuese una especie de incubo o algo de eso, pero era simplemente el tener lo que siempre anhelo para él, le era imposible no querer tocar y probarlo todo lo más posible. Incluso cuando sus gemidos chocaban contra la piel de esta área, sentía su miembro humedecerse más y más. ¿Podría ser que iba a correrse una vez más? Se sentía algo avergonzado, él quería que su hermano también dejara caer su deseo sobre su cuerpo ahora que estaban finalmente unidos. Un hilo de saliva se deslizaba sin control y apartó de un momento a otro su rostro de aquel sitio, volviendo a experimentar el placer más dulce que podría haber siquiera soñado. Su cabeza cayó hacia atrás  y sus dedos se apretaron aun más a la piel de los hombros ajenos.  Ya ni siquiera era capaz de decir algo o de pensar, se había arrojado por completo. Todo su ser le pertenecía a su hermano, desde antes lo había sido, peor ahora había sido consumido por completo.

Se tomó unos segundos para recuperarse y abrazó nuevamente a su hermano, con una suavidad y dulzura que el mayor ya estaba acostumbrado a ver en él. Aun así, ejerció la fuerza suficiente para atraerlo hasta él. al sentir su espalda apoyada en las suaves sabanas de su cama, dejando que el cuerpo del mayor estuviera sobre el suyo de nuevo. Sonrió una vez más, una expresión de completa felicidad.

No pares, continua Dima… hasta que estés satisfecho—susurró sobre sus labios. Sus piernas dejaron las caderas ajenas y apoyó ambos pies en la superficie blanda, abriendo ambas extremidades un poco más, dejando libre el camino para que su hermano mayor volviera a poseerlo. —Todo… es tuyo... tómalo hermano…—estiró sus brazos invitándolo de nuevo, a que dejara caer todo su deseo y todo el amor que hubieran tenido que esconder por el que dirán. Todo aquel camino espinoso lleno de sufrimiento ya no era nada para Edik, si es que podía tener a su amado así, sosteniéndole, poseyéndole, amándole. Sólo necesitaba a Dmitry para vivir, lo necesitaba al completo.



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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Mar 20, 2018 9:52 pm


Tras haber arrojado su orden, pudo sentir perfectamente el cómo las extremidades inferiores del menor temblaron alrededor de su cintura y el cómo, gracias a la ubicación actual de su cuerpo y la ligera iluminación que presentaba la habitación, el rostro de su amante se encontraba totalmente coloreado gracias a la situación y las sensaciones placenteras que azotaban su cuerpo logrando con tan sólo un poco que una sonrisa triunfante adornase sus facciones antes de que el placentero movimiento de caderas por parte del adverso diera inicio.

La velocidad las embestidas aumentó de golpe, tomándole totalmente por sorpresa y que, por ello, un ligero gemido escapase de entre sus labios antes de apretar con fuerza sus labios con la intención de reprimir otro sonido de la misma índole. Su miembro se deslizaba casi a la perfección en el interior de la anatomía del demonio menor, generando con ello más oleadas de placer que domaban totalmente su persona; no negaría que el pequeño sabía moverse en ese momento y eso que el mismo lo hacía por mero instinto y deseo.
Sus falanges sólo se hundieron aún más a las caderas del cuerpo que estaba tomando como suyo en ese instante, clavando su filosa mirada en la impropia conforme los casi salvajes movimientos de este último continuaban. La frente ajena se mantenía unida de manera superficial con la propia, manteniendo así una especial cercanía con el menor y de la cual le fue en parte de su agrado; no había cosa que más deseara que estar lo más cerca posible de quien fue dueño de todos sus pensamientos en estos últimos años. Desprendió su diestra del cómodo sitio en la cual estaba y comenzó a deslizarse por toda la espalda del cuerpo superior, tomándose el tiempo de acariciarlo con mimo pero a su vez en un intento de incentivo para indicarle que siguiera con su ritmo.
Sonrió de medio labio al verle en ese encantador estado, deteniendo la marcha de su palma en el sitio desde donde partió, no sin antes tantear aquel sitio, acariciando de manera tangencial las pequeñas hendiduras que había sobre su piel por culpa de la fuerza de su agarre.
—¿Tú crees que no es lo mismo para mí? —inquirió por lo bajo, enarcando una de sus cejas de manera efímera, más su gesto se modificó al morder su labio al retener un suspiro de gozo— Yo también… te amo, Edik.

No pudo evitar el enseñar parte de su dentadura luego de ver como el menor se retorció en su sitio, encorvando su espalda y soltando un gemido elevado de placer en lo que se aferraba con intensidad a sus hombros: había dado justo en el punto. Una ligera risa de travesura escapó de entre sus labios en lo que, sin pensárselo dos veces, impulsó con su mano libre la cual yacía sobre la cama lo suficiente como para poder tomar asiento definitivamente en la comodidad de su colchón y así poder tener al pequeño totalmente sentado en su regazo pero no rompiendo en ningún momento la unión impúdica que mantenían.
—¿Yo? ¿Moverme? Oye, que es complicado si estoy así contigo… —musitó ante la cercanía, no demorando demasiado en morder el cartílago de la oreja del más bajo y rodear con ambos brazos la cintura del mismo para así, mínimo, facilitarle el trabajo; a juzgar por la velocidad que llevaba, tarde o temprano sus piernas sufrirían las consecuencias de ello, empero, Dmitry disfrutaba de eso, quería verlo jugárselas por el placer y llegar a compartirlo netamente.
Trasladó su rostro hasta estar frente a frente a la persona con la cual compartían lazos de sangre y, en ese momento, otra unión más «sagrada» y atreverse a rozar con la punta de su lengua la impropia, la cual saboreó en su instante sus labiales con evidente anhelo. No obstante, llevó su zurda tras la cabeza del pequeño para así obligarle a besar sus labios con la misma intensidad que sus embestidas aunque el mismo no duró demasiado. Podía percibir la respiración agitada de su hermano chocar contra su piel húmeda y le fue imposible el no desviar su mirada hacia el accionar de este, presenciando el cómo besaba parte de su cabellera con mimo; ¿Cómo hacía para ser tan adorable a su manera? Ni con los años podría responderse con certeza esa pregunta.

—Estoy así por tu culpa... —musitó en respuesta, abrazando con fuerza el físico que no le pertenecía y así retomar nuevamente el accionar que el adverso decidió parar por unos segundos. Suspiros ligeros escapaban de su boca gracias a los besos y ligeras caricias de la lengua impropia rozar la piel de su cuello, pero él no quiso quedarse quieto con ello. Su víctima en esta ocasión fue una de sus orejas, no demorando en morder el cartílago de la misma por cuenta nueva y lamer la misma como si fuese un dulce que jamás había probado que le gustaba, atendiendo toda el área y sumergiéndose en esa actividad que gozaba en hacer.
No obstante, no se percató de que, en menos de lo esperado, el cuerpo que tenía entre sus brazos, llegó al orgasmo por segunda vez en la noche. Su abdomen se manchó totalmente por la esencia blanca de este, pudiendo sentir la calidez que la misma presentaba; realmente no se esperó aquello pero le fue imposible el no disimular una sonrisa con cierta diversión reflejada.
Le dedicó un beso cariñoso a su cabellera azabache, respondiendo de esa forma al abrazo amoroso que siempre le regaló y en ese momento también decidió hacerlo.
—Eso sí que fue rápido, mi pequeño —farfulló jocosamente a su vez que se dejaba llevar por el mismo, pero haciendo el mismo trabajo para no complicarle y dárselo totalmente, quedando nuevamente sobre el cuerpo de este.


Situó ambas manos a los costados de la anatomía del demonio menor en lo que le observaba con notable diversión, siendo hasta descarado de recorrer de pies a cabeza la misma y negar lentamente con su cabeza en lo que chasqueaba su lengua conforme a los movimientos.
—Que atrevido salió mi hermanito, dejando con las ganas a su hermano mayor así de fácil —anunció, acariciando con su diestra el suave abdomen que el menor poseía.
Deslizaba las yemas de sus dedos por toda la tez que tenía a su alcance, tomándose el tiempo de palpar la suave sensación que la misma le entregaba con una mísera caricia pero, a su vez, aquello tenía una intención real y que estaba “oculta” en ello.
Su recorrido no cesó hasta finalizar en uno de los muslos más cercanos que tenía y así aferrarse al mismo fuertemente, no llegando a medir realmente la presión de sus falanges sobre su músculo. En un movimiento ágil, pero a su vez cuidadoso, colocó la pierna dueña de esa parte en especial y dejar la misma reposar en uno de sus hombros, moviendo el cuerpo pequeño para optar por una posición que, para él, era la mejor en ese momento. Tras ello, sus labios besaron parte de la rodilla y sector que anteriormente aferró sin precaución, siendo un tanto mimoso en su trato en ese instante.
—Me había olvidado que los jóvenes como tú tienen las hormonas alborotadas a esta edad… podría hacer que te corras varias veces —comentó con total soberbia, sonriendo de la misma forma antes de tomar su propio miembro y, a su ritmo, acercarlo nuevamente a la entrada de su amante e introducirse por la misma precavidamente; a pesar de la actividad anterior, no deseaba lastimar más de la cuenta a su tesoro con el fin de llegar al deseado orgasmo para ambos. Un gruñido por lo bajo escapó de su boca al sentir el intrínseco húmedo pero cálido del chico, sintiendo aún el cómo las paredes del mismo se contraían todavía gracias a la actividad enérgica anterior.

—Pero no te preocupes, mi niño, haré lo necesario para que tú y yo disfrutemos verdaderamente de este ansiado encuentro —sus palabras eran suaves pero evidenciaban su libido aún latente a su vez que sujetaba uno de los brazos del “mencionado” y obligar al mismo a recostarse a un lado de la cabeza de su dueño.
Sin esperar ni un segundo más, sus penetraciones dieron inicio, yendo a un ritmo medio, no deseando ir demasiado lento pero tampoco rápido. Quería palpar con mayor detalle las paredes internas de aquella anatomía que tanto deseo, siendo inclusive descarado para relamer su labio inferior apenas la primera oleada de placer volvía a azotar su cuerpo.
Tan pequeño pero hermoso, si fuera por él, le manotearía lo suficiente hasta estar completamente complacido; sin embargo, no quería dañarlo más de la cuenta… aunque esto último, de manera gradual, se desvanecía de su mente metiéndose realmente en la lujuria y amor devoto de ese obsceno encuentro.


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Sáb Mar 24, 2018 10:50 pm


Escuchar aquellas palabras le hacía tan feliz. Más que cualquier otra cosa, lo que más podría llenar de felicidad a su corazón, era escuchar que su hermano también le amaba y de la misma manera en la que él lo hacía. Sabía muy bien que aquello estaba mal, que ambos tenían un lazo sanguíneo que podría ser prohibido, pero para él esto no era en si un impedimento, sino que se trataba de la prueba más fuerte de su unión. Nadie le sacaba de la cabeza a Edik que él había nacido sólo para estar con su hermano mayor y nada más. No es como si pudiera ser de otra manera, por eso tampoco podía permitir que nadie se lo quitase, eso todo el mundo tendría que entenderlo, incluso su padre. Pero no quería pensar en él en ese momento.

Quiero... que estés así sólo por mi culpa—con eso se refería a que lo quería por completo, aunque no lo pareciera era demasiado posesivo con su propio hermano. Buscaría la manera de complacer en todos esos aspectos al mayor. Él aprendería, lo haría cada vez mejor, dejaría que lo amoldase a sus completos gustos, ese sólo era el principio. Tal vez porque no pensó que un acto como ese pudiera ser realmente placentero, es que ahora estaba experimentando tantas sensaciones que creía inexplicables antes. Siquiera había llegado al final de una masturbación porque lo creía incorrecto, ahora que había perdido el miedo a esto, podría disfrutarlo completamente, volviéndose adicto rápidamente al placer que su hermano mayor estaba entregándole con tanta dedicación.


Dima…—jadeó el nombre ajeno sobre sus labios ante el agarre y todo su ser tembló. Aún estaba sensible por el reciente orgasmo, y ya todo comenzaba a tener un ritmo diferente. Sus mejillas se habían encendido nuevamente y su respiración se agitó con fuerza ante las acciones del de cabellos largos y del como el demonio mayor se estaba comportando. Se mordió los labios con fuerza y se contuvo de mover sus caderas con ansiedad por querer volver a tenerle dentro. Susurró una disculpa, mientras se tapaba parte del rostro con una sola de sus manos. No pensó que podría tener ese tipo de reacciones en su cuerpo. ¿Realmente era por su edad? ¿No podría ser por el simple hecho que se trataba de Dmitry quien lo tocaba? Quería pensar que era más por esto que por lo que su hermano hubiera mencionado. Por otro lado, era cierto que se excitaba rápido, simplemente con un leve roce era suficiente. Podría ser por haberse reprimido esos años, o por haberlo deseado tanto que su cuerpo estaba siendo brutalmente honesto y él no lo podía ocultar por más que lo quisiera. Pasaba de vergüenza en vergüenza, pero realmente no lo sentía tan malo después de todo porque su hermano mayor seguía mimándolo a su manera. Sí, tener a su hermano tocándole y dejando caer su deseo sobre su cuerpo sin inhibiciones era el mayor premio que alguien pudiera darle.
Su espalda se arqueó suavemente cuando sus entrañas fueron llenadas una vez más, sintiendo un calor envolverle sin compasión alguna. Su mano se estiró y acarició el rostro de su hermano mayor con dulzura, escuchándole hablar con suma atención. Se notaba en su expresión lo enamorado que estaba, por eso le miraba embelesado.

Mngh... Hazme correr muchas veces…—pidió con algo de pena en su voz. Aun no podía creer que hubiera hecho tal petición. Pero aunque fuera algo que él consideraba un poco imposible, pues aun cuando podrían ser ciertas las palabras ajenas, él no quería volver a llegar hasta el límite sin que su hermano lo hiciera, eso no. Se mordió los labios con fuerza antes de acompañar los movimientos ajenos, siendo guiado por las manos del demonio mayor, dejándose llevar por el fuerte sentimiento que le profesaba. —Ugh… enséñame, quiero que siempre lo disfrutes conmigo—suplicó sobre los labios ajenos, siéndole incapaz el contener su voz en cuanto las penetraciones comenzaron una vez más. Momentos después, estiró la cabeza hacia atrás. Algunas lágrimas bajaron por su rostro, por el simple hecho de no saber cómo soportar aquello que se sentía exquisito. Tan bien, tan bueno, su brazo se sujetó lo mejor posible del cuello ajeno y dejó de reprimirse, los gemidos salieron de sus labios conforme el mayor escarbaba en su interior su piel se había perlado en sudor una vez más y su respiración se mantenía lo más clamada posible pese a todo, queriendo mantener eso a raya para no agitarse demasiado.

Su cuerpo se iba aflojando lentamente, besando a ese hombre con suavidad, abrazándolo mientras se movía sobre él. No supo cómo pero ahora entendía mejor qué hacer, cómo moverse, qué sentir. Como si se hubiese preparado toda su vida para él… no, realmente lo había estado.

Hermano… tómame sin contenerte…—unos momentos más adelante había pedido por esto, mientras sus dedos se enredaban en los cabellos de este, ejerciendo presión contra el cuero cabelludo del mismo con las yemas de sus dedos. Asomó su lengua en ese momento y lamió la comisura de los labios ajenos. Aunque estuviesen yendo con un ritmo más intenso que el que él hubiera iniciado antes, sentía que su hermano se estaba conteniendo. Era su primera vez, era cierto que podía esperar por ello para cuando su hermano se sintiera más seguro al respecto, pero ahora mismo lo necesitaba al completo, necesitaba que su hermano tomara el control de su cuerpo con todo su ser. Fue en ese momento, siendo lo único que se le ocurrió, acercarse a su oído y susurrar: —rómpeme si quieres… no pares…—le había costado por los jadeos y alguno que otro gemido que se escapaban desde el fondo de su garganta, pero había intentado ser lo más claro posible en esos instantes. Habían soportado tantos años sin tocarse de esa manera en la que lo hacían ahora. ¿Por qué no quitarse todos los limitadores de una vez? Estaban solos, su padre no estaba allí, y él ya no era un niño pequeño. Además de ello, era un demonio también, y quería que todo los malos recuerdos de aquello que no podía contarle aun al mayor se esfumaran de una vez por todas y fueran reemplazadas por las caricias y besos del mayor.

Su otra mano se aferró a las sabanas bajo él, tirando de esta con fuerza en el momento dónde volvió a tocar ese punto recién descubierto hacía unos minutos atrás. Se mordió los labios con fuerza, deleitándose con ese placer, disfrutándolo lo más posible. Se sentía tan pegajoso y eso no le importaba en lo más mínimo, estaba tan feliz, su pecho, su cuerpo completo se sentía lleno, pero aun no podáis evitar pensar en el placer de su hermano, y en su egoísmo en el placer ajeno. Lamió sus propios labios, demostrando lo bien que se sentía, el cómo estaba delirando en medio de lo que Dmitry estaba otorgando, olvidándose de un momento a otro de todo lo que podría haberle dado temor antes. Absolutamente cualquier persona ajena a ellos se había esfumado de su mente, apenas podía pensar, apenas podía decir alguna palabra coherente por los sonidos que soltaba.

Su pierna que aún permanecía sobre el colchón se aferró al cuerpo ajeno queriendo que fuera al ritmo que tanto deseaba. Tal vez fuera un movimiento bastante torpe de incitarlo a que dejara salir sus más profundos deseos y necesidades, peor tenía que apostar a lo que se le ocurriera dada la situación. De todas maneras, no iba a forzarlo a ello, recién era la primer anoche de muchas en las que estarían juntos. Eso podría ser suficiente para mantenerlo en las manos ajenas y que le deshiciera como se le diese la gana, porque él estaría completamente feliz por esto. Todo su cuerpo era el que expresaba aquello, más aun cuando su interior se sentía tan extraño y buscara sentir más al mayor al estrecharse de vez en cuando. Por lo menos, esa noche jamás la olvidaría y por varios motivos, pero el más importante era este.



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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Lun Abr 30, 2018 10:05 pm


Tras haber arrojado su orden, pudo sentir perfectamente el cómo las extremidades inferiores del menor temblaron alrededor de su cintura y el cómo, gracias a la ubicación actual de su cuerpo y la ligera iluminación que presentaba la habitación, el rostro de su amante se encontraba totalmente coloreado gracias a la situación y las sensaciones placenteras que azotaban su cuerpo logrando con tan sólo un poco que una sonrisa triunfante adornase sus facciones antes de que el placentero movimiento de caderas por parte del adverso diera inicio.

La velocidad las embestidas aumentó de golpe, tomándole totalmente por sorpresa y que, por ello, un ligero gemido escapase de entre sus labios antes de apretar con fuerza sus labios con la intención de reprimir otro sonido de la misma índole. Su miembro se deslizaba casi a la perfección en el interior de la anatomía del demonio menor, generando con ello más oleadas de placer que domaban totalmente su persona; no negaría que el pequeño sabía moverse en ese momento y eso que el mismo lo hacía por mero instinto y deseo.
Sus falanges sólo se hundieron aún más a las caderas del cuerpo que estaba tomando como suyo en ese instante, clavando su filosa mirada en la impropia conforme los casi salvajes movimientos de este último continuaban. La frente ajena se mantenía unida de manera superficial con la propia, manteniendo así una especial cercanía con el menor y de la cual le fue en parte de su agrado; no había cosa que más deseara que estar lo más cerca posible de quien fue dueño de todos sus pensamientos en estos últimos años. Desprendió su diestra del cómodo sitio en la cual estaba y comenzó a deslizarse por toda la espalda del cuerpo superior, tomándose el tiempo de acariciarlo con mimo pero a su vez en un intento de incentivo para indicarle que siguiera con su ritmo.
Sonrió de medio labio al verle en ese encantador estado, deteniendo la marcha de su palma en el sitio desde donde partió, no sin antes tantear aquel sitio, acariciando de manera tangencial las pequeñas hendiduras que había sobre su piel por culpa de la fuerza de su agarre.
—¿Tú crees que no es lo mismo para mí? —inquirió por lo bajo, enarcando una de sus cejas de manera efímera, más su gesto se modificó al morder su labio al retener un suspiro de gozo— Yo también… te amo, Edik.

No pudo evitar el enseñar parte de su dentadura luego de ver como el menor se retorció en su sitio, encorvando su espalda y soltando un gemido elevado de placer en lo que se aferraba con intensidad a sus hombros: había dado justo en el punto. Una ligera risa de travesura escapó de entre sus labios en lo que, sin pensárselo dos veces, impulsó con su mano libre la cual yacía sobre la cama lo suficiente como para poder tomar asiento definitivamente en la comodidad de su colchón y así poder tener al pequeño totalmente sentado en su regazo pero no rompiendo en ningún momento la unión impúdica que mantenían.
—¿Yo? ¿Moverme? Oye, que es complicado si estoy así contigo… —musitó ante la cercanía, no demorando demasiado en morder el cartílago de la oreja del más bajo y rodear con ambos brazos la cintura del mismo para así, mínimo, facilitarle el trabajo; a juzgar por la velocidad que llevaba, tarde o temprano sus piernas sufrirían las consecuencias de ello, empero, Dmitry disfrutaba de eso, quería verlo jugárselas por el placer y llegar a compartirlo netamente.
Trasladó su rostro hasta estar frente a frente a la persona con la cual compartían lazos de sangre y, en ese momento, otra unión más «sagrada» y atreverse a rozar con la punta de su lengua la impropia, la cual saboreó en su instante sus labiales con evidente anhelo. No obstante, llevó su zurda tras la cabeza del pequeño para así obligarle a besar sus labios con la misma intensidad que sus embestidas aunque el mismo no duró demasiado. Podía percibir la respiración agitada de su hermano chocar contra su piel húmeda y le fue imposible el no desviar su mirada hacia el accionar de este, presenciando el cómo besaba parte de su cabellera con mimo; ¿Cómo hacía para ser tan adorable a su manera? Ni con los años podría responderse con certeza esa pregunta.

—Estoy así por tu culpa... —musitó en respuesta, abrazando con fuerza el físico que no le pertenecía y así retomar nuevamente el accionar que el adverso decidió parar por unos segundos. Suspiros ligeros escapaban de su boca gracias a los besos y ligeras caricias de la lengua impropia rozar la piel de su cuello, pero él no quiso quedarse quieto con ello. Su víctima en esta ocasión fue una de sus orejas, no demorando en morder el cartílago de la misma por cuenta nueva y lamer la misma como si fuese un dulce que jamás había probado que le gustaba, atendiendo toda el área y sumergiéndose en esa actividad que gozaba en hacer.
No obstante, no se percató de que, en menos de lo esperado, el cuerpo que tenía entre sus brazos, llegó al orgasmo por segunda vez en la noche. Su abdomen se manchó totalmente por la esencia blanca de este, pudiendo sentir la calidez que la misma presentaba; realmente no se esperó aquello pero le fue imposible el no disimular una sonrisa con cierta diversión reflejada.
Le dedicó un beso cariñoso a su cabellera azabache, respondiendo de esa forma al abrazo amoroso que siempre le regaló y en ese momento también decidió hacerlo.
—Eso sí que fue rápido, mi pequeño —farfulló jocosamente a su vez que se dejaba llevar por el mismo, pero haciendo el mismo trabajo para no complicarle y dárselo totalmente, quedando nuevamente sobre el cuerpo de este.


Situó ambas manos a los costados de la anatomía del demonio menor en lo que le observaba con notable diversión, siendo hasta descarado de recorrer de pies a cabeza la misma y negar lentamente con su cabeza en lo que chasqueaba su lengua conforme a los movimientos.
—Que atrevido salió mi hermanito, dejando con las ganas a su hermano mayor así de fácil —anunció, acariciando con su diestra el suave abdomen que el menor poseía.
Deslizaba las yemas de sus dedos por toda la tez que tenía a su alcance, tomándose el tiempo de palpar la suave sensación que la misma le entregaba con una mísera caricia pero, a su vez, aquello tenía una intención real y que estaba “oculta” en ello.
Su recorrido no cesó hasta finalizar en uno de los muslos más cercanos que tenía y así aferrarse al mismo fuertemente, no llegando a medir realmente la presión de sus falanges sobre su músculo. En un movimiento ágil, pero a su vez cuidadoso, colocó la pierna dueña de esa parte en especial y dejar la misma reposar en uno de sus hombros, moviendo el cuerpo pequeño para optar por una posición que, para él, era la mejor en ese momento. Tras ello, sus labios besaron parte de la rodilla y sector que anteriormente aferró sin precaución, siendo un tanto mimoso en su trato en ese instante.
—Me había olvidado que los jóvenes como tú tienen las hormonas alborotadas a esta edad… podría hacer que te corras varias veces —comentó con total soberbia, sonriendo de la misma forma antes de tomar su propio miembro y, a su ritmo, acercarlo nuevamente a la entrada de su amante e introducirse por la misma precavidamente; a pesar de la actividad anterior, no deseaba lastimar más de la cuenta a su tesoro con el fin de llegar al deseado orgasmo para ambos. Un gruñido por lo bajo escapó de su boca al sentir el intrínseco húmedo pero cálido del chico, sintiendo aún el cómo las paredes del mismo se contraían todavía gracias a la actividad enérgica anterior.

—Pero no te preocupes, mi niño, haré lo necesario para que tú y yo disfrutemos verdaderamente de este ansiado encuentro —sus palabras eran suaves pero evidenciaban su libido aún latente a su vez que sujetaba uno de los brazos del “mencionado” y obligar al mismo a recostarse a un lado de la cabeza de su dueño.
Sin esperar ni un segundo más, sus penetraciones dieron inicio, yendo a un ritmo medio, no deseando ir demasiado lento pero tampoco rápido. Quería palpar con mayor detalle las paredes internas de aquella anatomía que tanto deseo, siendo inclusive descarado para relamer su labio inferior apenas la primera oleada de placer volvía a azotar su cuerpo.
Tan pequeño pero hermoso, si fuera por él, le manotearía lo suficiente hasta estar completamente complacido; sin embargo, no quería dañarlo más de la cuenta… aunque esto último, de manera gradual, se desvanecía de su mente metiéndose realmente en la lujuria y amor devoto de ese obsceno encuentro..


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Re: —Who is in control?[Priv. Dmitry +18]

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