why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

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why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér 14 Dic - 5:24

Comprimida. Se sentía comprimida. A pesar de haber salido cuando el sol comenzaba a ocultarse, con la esperanza de que no hubiese mucha gente en las calles, no tomó en cuenta que era fin de semana a la noche, donde los más jóvenes salían a poblar la ciudad. Eran fastidiosos, tan así que se tomó un taxi para no compartir espacio con alguno de ellos en los transportes públicos, solo tenía una sola cosa en la mente y no tenía nada que ver con aquella aglomeración de hormonas desenfrenadas y vulgares. El pequeño encuentro era en una cafetería que cerraba tarde, al menos la chica conocía cómo era Holtzmann y no dudó en citarla allí. Vestía con un largo abrigo color café, que la cubría casi por completo que hacía juego con sus botas, quería ser lo más discreta posible, no buscaba comenzar ninguna conversación que no fuera con ella. Se sentó a esperarla dentro del lugar, pegada a la ventana, se pidió un café simple, pero cuando nadie la miraba no dudó en sacar de su abrigo una botella de licor y ponerlo dentro, rápidamente lo volvió a guardar en un bolsillo.

Llevaba esperando diez minutos, diez condenados minutos, no solo detestaba la impuntualidad, también odiaba que la dejen esperando tanto tiempo en una zona de que no era de su confort. En el fondo de sí no podía creer que la otra fuese así, supuso que el hecho de ser de otro planeta tendría las reglas más estrictas que las humanas, pero claramente podía afirmar que siempre existiría el descaro de aquí a Plutón —En vez de cuatro brazos hubiera nacido con cuatro piernas.— sentenció de mal humor, luego le dio un sorbo a su café con más gusto a alcohol que otra cosa. Conociéndola sabía que iría a pie, tal como a ella no le gustaba usar el transporte público, y era comprensible por su aspecto en general, pues la gente menos madura nunca duda de señalarla con el dedo como si fuese un fenómeno, porque no lo era, sino una perfectamente muestra alienígena que tuvo la desafortunada suerte de caer en el planeta menos capacitado mentalmente de todos. Junto con la raza más débil a pesar de sus derivados híbridos, fantásticos o artificiales: los seres humanos.

Cansada, con su paciencia en el suelo, agarró su teléfono móvil y marcó el número con rapidez, apenas escuchó que del otro lado atendían golpeó la mesa con el puño cerrado, moviendo los objetos de allí arriba por la brusquedad —¿Vas a venir o no? no tienes idea de la agonía que sufro a cada segundo en esta asquerosa construcción barata, ni siquiera el café es bueno.— susurró lo último notando que llamaba la atención de los empleados en el mostrador, simplemente se encogió de hombros —Si no vienes en cinco minutos me iré.— cortó sin darle espacio del habla a la otra, no le interesaba lo que tenía para decir, en verdad Holtzmann era insoportable cuando su humor no era el mejor ni el más pasable. Una loca, por qué no, Jessica Holtzmann está loca. Y eso no era un secreto.





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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Rigel el Dom 29 Ene - 15:24

—WHY DO YOU HAVE TO HAVE A HEAD?

Allí, parada enfrente del local, el corazón de la alienígena temblaba gracias a aquella extraña y deliciosa sensación.

Hacía tiempo que no la veía, ambas eran féminas bastante ocupadas, sobre todo ella, quien encontraba escasos momentos para salir de su extraña zona de confort. La última vez fue hace cinco semanas, en el mismo lugar, aquel café simplemente se convirtió en su único lugar de encuentro, y esas horas de la tarde, si ambas tenían algo en común era que a ninguna le gustaba salir de día, o donde había mucha gente. Rigel sobre todo, y con razón, por algo estaba vestida con un tapado blanco hasta las rodillas, ocultando su otro par de extremidades extras superiores. Aunque no podía hacer nada con su morado aspecto. Se quedó unos segundos apreciando el sitio, habían cambiado la fachada de arriba, pero a sabiendas que la hora pasó se apresuró para entrar antes de que cerraran. Tendría una hora aproximadamente. Sus pasos ligeros no hacían saber de su llegada, al parecer aún no ponían una campanilla en la puerta que avisara de nueva clientela, no había casi nadie allí, pero la castaña destacaba tanto que no hacía falta mirar el sitio dos veces para ubicarla —…— se quedó parada detrás de ella, observándola en silencio, acomodó su extenso cabello hacia atrás y formó una afable sonrisa en sus labios —… Hola.— su fina voz se perdía en el aire, estaba nerviosa pero emocionada, eso se leía en su rostro, era como una niña que volvía a ver a su madre luego de mucho tiempo. Sí, esa mujer era una víbora, temperamental y sumamente orgullosa, pero por alguna razón Rigel no la podía odiar… por alguna razón Rigel la quería mucho —Sé que llegué tarde, no hace falta que lo menciones otra vez.— se sentó en la otra silla, quedando sentada enfrente de ella —Agradecería que no me grites nuevamente por teléfono ¿sabes? mis tímpanos son tres veces más sensibles que los tuyos.— comentó soltando una sonora y dulce risilla —… Este lugar se ve diferente desde la última vez que nos vimos. Veo que quitaron la rocola, ¿recuerdas cuál era nuestra canción?— sus intenciones eran provocar a la inventora, sabía que era fácil hacerla caer con un sencillo juego de palabras, sobre todo exagerando la relación de amistad que ambas tenían. Una amistad que éste ser alienígena a veces veía como algo más allá de lo típico, pero bueno, solo eran las fantasías tontas de una plutoniana —En verdad te echaba de menos. ¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo?, ¿sigues trabajando en ese proyecto?.— levantó la mano para llamar a la camarera, se pediría un pedazo de pastel de chocolate y un café bien cargado. Una vez hecho juntó las manos sobre la mesa, expectante de su respuesta, todo sin borrar esa dulce y casi boba sonrisa de su rostro.

¿Tanto se notaba que Rigel estaba en etapa de pleno enamoramiento por esa mujer?
Esa iba a ser una media hora bastante larga.


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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Jessica Holtzmann el Dom 29 Ene - 18:45

Sí, el café era terrible. O bueno, ella no acostumbraba a beberlo sin alcohol, quizás haya sido aquel el factor que cambiaba las cosas. De todas maneras se lo tenía que tragar, ya lo había pagado. Miraba por la ventanilla, desinteresada por la gente de afuera, solo seguía sus movimientos por el aburrimiento que la abrumaba, estando en pleno acto de beber escuchó aquel saludo casi pegado a su oído y dio un pequeño respingo —¡Ah! ¡maldición!— derramó un poco sobre sus pantalones, diminutas manchas de café, pero manchas al fin —¡Maldición Rigel!— ese es su saludo. Nada más.

Dejó la taza sobre la mesa y procedió a limpiarse los labios y el mentón. Llegaba tarde y también le daba aquel susto, Holtzmann tomó aire antes de darle rienda suelta a su impulso de seguir insultándola, cuando la otra se sentó ella se tomó el puente de la nariz masajeándolo un poco, con tal de calmar esa pequeña migraña que despertaba lentamente en ella —No hay una canción. No existe un 'nuestra'. Deja de hablar como si fuéramos una maldita pareja, eso me pone de muy mal humor y lo sabes.— si la otra buscaba enfurecerla, bueno, debería esforzarse un poco más. Estaba enojada claramente, pero por alguna razón tenía una pizca de paciencia con esa alienígena, no sabe por qué, ni siquiera le cae tan bien. Ambas compartían una ligera amistad, eso es verdad, Holtzmann no tenía amigas desde pequeña, luego solo fueron compañeras, y no es raro que su primer lazo amistoso sea con un individuo que ni siquiera es de éste mundo. Se calmó, apoyó ambas manos en la mesa luego de que la camarera vaya por su pedido, miró a Rigel con su rostro duro y neutral de siempre, todas las expresiones contrarias de las alegres que mostraba la plutoniana —No. Lo terminé hace dos semanas. Resulta que el hombre lo quería antes de la fecha límite por un patético, molesto y maldito cambio de planes de su esposa. Argh, hubieras visto a esa mujer, era una puerta pintada. Bolsa de cirugía y colágeno, creo que se quitó algunas costillas para ser más delgada. Enserio, si tuviera que señalar quién es el extraterrestre entre tú y ella, sin duda la hubiera escogido a ella.— le dio un largo sorbo al café y se lo terminó, ahora, sin empacho, volvió a llenar la taza con alcohol hasta el borde, escondiendo nuevamente el envase. Sabía que a Rigel no le gustaba verla beber de esa manera, mucho menos descubrirla escondiendo bebidas alcohólicas, pero ella no era nadie para sugerirle nada a una persona que se alcoholizaba desde los quince años —Básicamente estuve perdiendo el tiempo adelantando trabajos, de muy mala gana. A veces siento que me explota la cabeza y que esos medicamentos que tomo dejaron de hacerme efecto… pero en fin, ¿qué estuviste haciendo tú?, ¿trabajando?, ¿intentando hacer contacto con E.T?— bebió un sorbo y la miró con una ceja enarcada casi de forma desinteresada. Entre las dos, era demasiado evidente quién era la mala.






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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Rigel el Mar 31 Ene - 2:44

La camarera llegó con su pedido, Rigel lo recibió bien, acomodó todo mientras la seguía escuchando sin borrar su sonrisa del rostro. Rió por lo bajo, suave, pero melodioso, le encantaba oír sus anécdotas, aquellas que siempre le sacaban un risa por los hechos y circunstancia ¡lo que tenía que soportar esa mujer!. Le dio una pequeña probada a su postre, apenas lo pinchó con cuidado, se deleitó lamiendo la cuchara hasta que la vio llenar la taza con alcohol. Su cara cambió, no le gustó ver esa escena y no lo ocultó, carraspeó un poco intentando llamar su atención así —A veces creo que tú eres un extraterrestre.— lentamente comenzó a pinchar su postre, como si las ganas se le hubieran ido de repente —Sabes que ese líquido afecta irreversiblemente las células del sistema nervioso, la función de la excitabilidad eléctrica de tu membrana plasmática corre peligro cada vez que llenas una taza con alcohol.— pero no tenía caso, soltó un suspiro cansino ¿cuántas veces se lo ha dicho? cada vez que la veía hacerlo con esa hambruna propia de un individuo alcohólico — Siempre crees que el intelecto es más fuerte que la fuerza bruta. Eres una mujer de ciencia, no crees en la magia o en los espíritus del cielo. Tu intelecto es el más alto que he visto desde que llegué a este mundo, ¿por qué no lo aprecias de una mejor manera en vez de matar a tu cerebro lentamente con alcohol?— sinceramente no esperaba una respuesta, tal como ella la ignoraba siempre supo enseguida que ese seguramente sería el caso.

Negó suavemente con la cabeza y volvió a lo suyo, a comer, y luego a tomar un poco de café. Entre sus sorbos observó a la castaña, sus ojos se abrieron más de manera casi inconsciente: nunca le había dicho que le encantaban sus labios, aquellos pulpos y rojizos, la puerta de entrada a todo su ser. Se quedó hipnotizada por éstos, inconscientemente ella tocó los suyos propios, ella también tenía gran porte y un pintoresco tono morado. Se preguntó, por un instante, si Holtzmann le encontraba algún atractivo a su entidad física. Pero claro, las palabras de la científica la hicieron volver a poner los pies sobre la tierra —…— se lo tomaba con gracia, aunque en el fondo le removía algo que le pinchaba un poco el estómago, su ironía y burlas, toda su manera de hablar, de alguna manera no le despertaban desagrado a la alienígena —Estuve trabajando mucho. Sí. En esta época la gente se contractura más ¿sabes? sobre todo quienes van a trabajar en el centro.— claramente se sustentaba mejor de los masajes terapéuticos, aunque sabía que muchos hombres que iban no tenían ninguna dolencia muscular, simplemente querían que ella los tocara y a Rigel no le molestaba, con tal de que paguen. Aunque claro, en el fondo no le encantaba que ocupen el espacio de alguien que seguramente lo necesita de verdad. Volvió a comer un pedazo del postre, masticó suavemente, y luego la miró con la misma sonrisa característica en ella —Hahaha ¡ojalá! E.T siempre me pareció un personaje pintoresco, bonito. Con sus pliegues y enormes ojos casi… como binoculares ¿verdad?. Me recuerda a una especie de criatura que vivía en las cuevas de Digsno, muy al norte de Plutón. Le decíamos Daraes, aunque la verdad no sé quién los nombró así.— picó una vez más su postre, yendo ahora cada vez más lento, su sonrisa no se borró pero se notó que sí se desdibujó un poco —… Steven Spielberg le dio un buen final. Ese animalejo tuvo suerte, al menos él sí tenía un hogar al cual volver.— el ambiente se volvió tenso de repente, luego de desnudar lo que había en su corazón se quedó callada, oyéndose solo los escasos ruidos dentro de esa cafetería. Holtzmann podía ser muy inteligente, pero vaya que no sabía mucho sobre cómo no herir a la gente. No se quejaba, después de todo era parte de su particular encanto. Atrayente, y doloroso.


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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Jessica Holtzmann el Mar 31 Ene - 4:22

¿Acaso nunca se le borraba esa sonrisa? parecía una boba así, Holtzmann sabía muy bien que ella le sonreía de esa manera tan 'profunda' solo a ella. No es que pasaran mucho tiempo juntas, solamente es algo que se presiente y se sabe, además, Rigel no hablaba casi nada con nadie. Cuando la conoció fue así, ella tampoco hablaba mucho, ahuyentaba a las personas, pero estar en ese preciso lugar, a la misma hora, noche, y a escasos centímetros una de otra, fue una de las casualidades más sorprendes de su vida. Quizás no eran tal para cual, pero desde que sus miradas se cruzaron y comprendieron el lengua una de la otra, automáticamente sellaron algo que no podía explicarse.

Eran muy diferentes, sí, pero desgraciadamente muy inteligentes y se complementaban muy bien entre sí. Para los más fantasiosos, quizás, eran dos almas destinadas a encontrarse. Como siempre ignoró su advertencia, negó y luego de beber otro sorbo le puso los puntos —Eso es un mito. Es cierto que las personas que beben presentan tasas más altas de fallos de memoria, trastornos de conducta, y demencia entre otros. Pero el alcohol no mata literalmente ninguna neurona. El número de neuronas no desciende por beber.— le dio otro sorbo, casi se lo termina, pero abandonó la taza a su lado —Además casi todos los efectos que hace en el cerebro pueden revertirse con un periodo prolongado de abstinencia o consumo moderado. Punto.— con eso finalizó, tema cerrado. Le molestaba realmente que siempre le remarcara eso, pero en fin, si Rigel hubiera vivido la mitad del sufrimiento que padeció en su vida quizás pueda comprender por qué rellenó inconscientemente cada hueco de su ser con alcohol y orgullo. Es lo que la mantiene viva. Levantó la mano para pedirse un postre igual que el de ella, solo que con crema encima, todo mientras la escuchaba.

Pronto notó un ligero cambio, enarcó discretamente una ceja al ver ese desánimo repentino, sí, sonreía, pero Jessica no era estúpida. No se puede tapar el sol con un dedo. Estuvo expectante hasta que lo comprendió todo. Suspiró, dejó salir aire pesado, cerró fuertemente los ojos dándose cuenta del desastre que acabó de hacer —Yo… bueno… ay, Rigel.— se presionó el puente de la nariz con los dedos, apoyando desanimadamente el codo en la mesa, como si le pesara —Perdón ¿está bien?. No quería sacar ese tema.— sabía sobre la masacre de su gente, su tribu, su casa, su hogar. Holtzmann la apreciaba lo suficiente para atacarla tal como hacía con todo el mundo, pero aún no tenía la confianza suficiente para tocar temas que seguramente la harían sufrir. Simplemente se le salió. Bufó, tomó aire y se recompuso cuando llegó su postre —… Escucha, cambiemos el maldito tema ¿está bien?. Si te hace sentir mejor, eres de las  pocas criaturas en el mundo a quienes les pedí perdón.— eso era mucho decir, y francamente esperaba que la contraria lo comprendiera así. Pinchó su postre separando el chocolate de la crema —Y también, aunque sé que no te hará sentir mejor, con decirte que yo tampoco tengo un hogar al cual volver tal vez funcione para zafarme… ¿quizás?— rió suavemente, buscando la complicidad en la ajena, aquella que ambas compartían bastante seguido cuando la situación se alivianaba. Comió hasta casi terminarlo en menos de un minuto, al parecer sí tenía hambre, pero en eso escuchó un molesto sonido detrás suyo, como si alguien arrastrara algo muy pesado, y al voltear vio que una de las camareras llevaba el Jukebox a la sala donde lo guardaban arrastrándolo con un par de ruedas —Ay no…— esa máquina musical era una muy mala idea, volteó esperando que Rigel no la viera, pero el brillo ajeno en sus ojos ya lo decía todo.

Reiteró en su mente "ay no, maldita sea".





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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Rigel el Vie 3 Feb - 3:36

No existe ninguna palabra que le de confort, eso ya lo tenía aceptado desde hace años. Pero al menos al ver a Holtzmann así, intentando remendar lo que había dicho, hizo sonreír de medio lado a la plutoniana —… No. Está bien. — tampoco buscaba acusarla de algo, después de todo comprendió que la inventora solo hizo un comentario normal, y Rigel lo deformó transformándolo en algo más profundo. Tenía que cuidarse más para no hacer eso nuevamente, como no acostumbraba a hablar con las personas es típico que en medio de una charla diga cosas que no quería decir, o demuestra sentimientos que no quería demostrar, aún estaba aprendiendo el lenguaje de ese mundo de igual manera —En realidad no sirve. Hace de ésta situación más triste. Pero gracias por intentarlo.— no pudo evitar reír, su voz era una agradable campanilla. Le había dado las gracias por intentar animarla, intentando… pero lo logró, la hizo sonreír y de pronto ese mal trago quedó atrás. Terminó su postre al rato, ambas quedaron en silencio comiendo en paz, hasta que escuchó un insoportable ruido que la hizo levantar la cabeza —…— no podía creerlo, sus labios sonrieron, sus ojos se encendieron al igual que la gema de su frente —Ay sí.— contradijo a la contraria, se limpió los labios con una servilleta antes de levantarse y caminar hasta el jukebox —Disculpe, ¿puedo darle uso un segundo? solo una canción y la ayudaré a guardarlo enseguida.— ella era muy honesta, amable y pura, eso le transmitía a todo el mundo, así que la empleada asintió sumamente afable. Dejó el artefacto allí y se dirigió detrás de la barra, entrando por la puerta para cambiarse. Pronto tendrían que abandonar el sitio. Los clientes de apoco se iban yendo, y de apoco quedaban ellas.

Buscó en su abrigo una moneda, siempre llevaba dinero desparramado, y al encontrarla se la mostró a Holtzmann —¿No sabes bailar, verdad?— sonrió oyéndose pícara al respecto, agitó la monedo en su rostro antes de ponerla finalmente.

La máquina hizo un par de sonidos, se estaba acomodando, al ser táctil escogió le canción que buscaba, en el lugar se habían ido todo faltando solo quince minutos para su cierre —¡Vamos! ¡yo te enseño!— gritó divertida mientras se sacaba el abrigo, mostrando en todo su esplendor sus cuatro extremidades e inusual pero bellas prendas pegadas a su cuerpo, pero discretas. La canción comenzó a sonar, Rigel le estiró una mano a la castaña esperando que se la tomara pero su ansiedad pudo y directamente la agarró de la muñeca para levantarla bruscamente —No me importa lo que digas, eres mi amiga y comenzaré a tratarnos como tal.— dicho eso hizo girar a Holtzmann y la tiró hacia un costado, apretando fuertemente sus manos con dos de las propias, el otro par inferior se encontraban neutrales respondiendo a los pequeños estímulos de sus movimientos, pero estaban inactivos. Lentamente comenzó a dar giros sobre sus pies, ella siempre andaba en puntas, tenía el porte y estilo de bailarina, pero a sabiendas que la castaña no, fue lo más tranquila posible, sin borrar su sonrisa ni apartar la mirada de su rostro. No quería perderse ninguna reacción facial de su amiga.


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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Jessica Holtzmann el Lun 6 Feb - 4:09

No. Mil veces no. Ya metió la pata, ya se disculpó, ya hablaron un rato, ¿cuándo cerraban el maldito lugar?. Ella no iba a bailar ¿qué diablos tenía en la cabeza esa alienígena?, cada movimiento que hacía, pedirle permiso a la empleada, mostrarle la moneda y que le ofreciera la mano, a todo negaba —No, Rigel. Y más te vale no tocarme.— su voz era profunda, grave, la miraba con odio. Estaba hablando sumamente enserio. En el primer intento golpeó su brazo para alejarlo, luego la tomó por desprevenida en el otro y la levantó del asiento de golpe, en verdad la maldita tenía mucha fuerza —¡RIGEL!— pero claro, la otra estaba entusiasmada y no la podía parar. Todo era brusco para Holtzmann. Ella había tomado clases de ballet cuando era niña, recuerda que bailar es como si olvidaras en dónde estás y solo escucharas la música y sintieras cada extremidad de tu cuerpo realizar los movimientos que ellos querían, en el aire, suaves y delicados. Algo mágico, en palabras más sencillas. Le gustaba. Pero había pasado mucho tiempo ¡mucho! ésta mujer ya no era una niña y perdió toda la esencia que identifica a uno, volviéndose fría y algo amargada. Gruñó al oír sus palabras, mientras tanto peleaba por soltarse —Las amigas van juntas de compras, al cine, a discotecas, a la casa una de la otra para mirar películas y hablar de sus ridículos amores fallidos de la vida y amantes— apenas podía hablar, se estaba agitando y no por una mala condición física, sino que de apoco se subía un estrato más hacia la ira —¡Las amigas no obligan a otras a hacer lo que no quieren!— encontró el momento justo para soltarse, cayó hacia atrás pero por suerte estaba la barra allí, se apoyó y cerró los ojos intentando retomar el control —¿No lo entiendes?— pero estaba enojada, ese no había sido un buen día para nada, su semana apestó y encima debía soportar a un extraterrestre con complejo de bailarina ¡Tú no eres mi amiga! gritó, sentenciando el momento.

Hubo un silencio muy largo, quizás solo fueron segundos pero en esos instantes únicamente cruzó duras miradas con ella. Dijo algo que le vino desde la rabia, desinfló así su pecho. Al gritar se agitó más, su corazón se aceleró un poco dándose cuenta de lo que acababa de hacer. En medio de eso se oyó abrir la puerta, la camarera ya estaba cambiada lista para irse —Chicas, lo lamento pero ya vamos a cerrar. Deben abandonar el lugar, por favor.— pero Holtzmann no la observó, solo se quedó tildada mirando a los ojos a esa mujer que medía dos metros —...— corrió sus ojos, tomó el bolso y sacó de allí el dinero justo y demás también, no le importaba, lo dejó en la barra y caminó hasta la puerta, el sonido de sus tacones era lo único que se oía en ese entonces. Pero algo la detuvo ante de abandonar el lugar, no sabe qué. solo sabía que tenía que decirle Lamento que te ilusionaras conmigo. susurró, ni siquiera volteó, si Rigel quería sinceridad, ahí la tenía —No soy una buena compañía para nadie.— ha estado mucho tiempo sola que se acostumbró a no tener que tratar con nadie, era una ermitaña, y tanta desaforada felicidad la ahogaba. Sabía que Rigel tenía buenas intenciones, pero no tomaba en cuenta que Holtzmann no era precisamente lo que ella quería que fuese —Te llamaré en estos días. Si lo recuerdo. Adiós Rigel.— abandonó la escena de un portazo, dejando a la alienígena sola, allí parada, colgada. No fue su culpa, se sintió abrumada, casi salió ahuyentada del lugar, vio que la noche ya se asomaba y solo quería volver a su maldita casa.





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Re: why do you have to have a head? [Priv. Rigel]

Mensaje por Rigel el Sáb 1 Abr - 4:21

Se sintió mal, su cuerpo tuvo una puntada en el pecho cuando le gritó esas palabras. La soltó de golpe y la miró con ojos vidriosos. No, no iba a llorar, pero tuvo un sentimiento fuerte cuando le gritó de esa manera, bajó sus brazos y se la quedó mirando sin saber qué decir exactamente —… Pero…— ni siquiera pudo seguir, las siguientes palabras de la ajena la dejaron desconcertada, ¿qué no era una buena compañía para nadie? ¡Rigel la quería! quizás un poco más de lo normal… quizás la inventora tenía razón, se había ilusionado mucho con la castaña. Tragó saliva y tomó su abrigo, dignada por completo a seguirla.

La empleada miró la escena sin involucrarse para nada, solo tomó el dinero, entonces oyó el sonido de la campanilla. Ahora el bar se quedó solo, con la música del jukebox aún sonando. Se estaba acomodando el abrigo cuando la llamó alzando la voz —¡Espera!— maldición, no podía colocar bien sus brazos inferiores, frustrada se quitó el abrigo y decidió sostenerlo con sus brazos exponiéndose a la vista de las pocas personas que pasaban por el lugar. No le importó en ese momento —Lamento haber sido tan efusiva.— se encogió de hombros mirando el suelo, pateó algo invisible allí —Y sé que las cosas que dijiste fueron fruto de una enemistad que portas hacia la música.— creyó que quizás ese era el problema, la verdad no quería pensar en que no la consideraba su amiga —De todas maneras, te agradezco el tiempo que pasamos juntas.— ésta vez levantó la cabeza para mostrarle una amplia sonrisa en sus carnosos labios violáceos, una sincera —Estaré esperando tu llamado ¿sabes?.— mientras tanto iba caminando en dirección hacia ella, lentamente, anticipándole que iba a abrazarla —Nos vemos la semana que viene.— la rodeó con sus cuatro brazos pero no fue brusca, sino más bien todo lo contrario. Suavemente la soltó y se separó sin borrar su sonrisa —Y quizás quieras contarme algo sobre tu nueva relación.— recordó eso de la última vez que hablaron hace una semana —Tienes suerte. En mi planeta es complicado conseguir una pareja, ¿sabías que mi madre asesinó a mi padre?... bueno, creo que esa es una historia para otra ocasión.— rió por lo bajo, aunque realmente no era algo para lo que reírse. Se separó y caminó por su lado, y antes de desaparecer se dio la vuelta para darle un animado saludo con la mano.

La relación de ambas era suave. Simple. Tenían sus malas pasadas, pero en el fondo sabía que ninguna era lo suficientemente grave como para perder contacto. Después de todo Holtzmann era importante para Rigel, no solo era su mejor amiga a pesar de no verla seguido, sino que es la primera persona con la que experimentó aquel sentimiento cercano al apego y al cariño.


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