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Mensaje por Jessica Holtzmann el Mar Ene 17, 2017 7:23 pm


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Última edición por Jessica Holtzmann el Jue Nov 09, 2017 9:39 pm, editado 10 veces


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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 11:54 am

Uno no es capaz de describir con palabras la tristeza que afrontaba esa niña, quizás con gestos, como la joven sentada enfrente de la pequeña, pues ella no podía ni siquiera verla a los ojos. Ambas tenían la vista baja, el contacto visual no haría más que poner peor a la niña de apenas ocho años, ya de por sí su rostro estaba empapado de lágrimas y apenas unas diminutas gotas de sangre, cabello alborotado por la fuerza que se empleó por arrancárselo, le dolían sus manos pero ninguna de esas heridas eran las culpables del agobio. Tenía miedo, sabía que él iba a retirarla, ya se podía imaginar todo lo que le diría, cómo la insultaría e incluso se preparaba para el duro castigo el cual seguramente consistiría en quitarle todos sus juguetes una vez más. Un simple llamado hizo que la joven profesora se levantara de su lugar para entrar a la oficina, no sin antes dedicarle una suave caricia en la cabeza a la castaña, quien se quedó sentada con el rostro hundido entre en sus manos. La silla era muy alta para alguien como ella, sus pies no rozaban el suelo.

Estuvo quince minutos allí, sentada, esperando, al lado de la oficina con un cartel grande con la inscripción 'Dirección' grabada en una placa pegada a la puerta. Quería irse, solo quería caminar e irse sin que nadie la siguiera y que con cada paso todos se olvidaran de lo que había hecho. Ojalá pudiera hacer eso.

Pero el sonido tan conocido para ella, el clásico Ford Maverick de la familia, hizo que saltara de su lugar como un espasmo. Había llegado. Estaba afuera. Todo su cuerpo se tensó y se quedó mirando la puerta, esperándolo, sabía que a esa hora no estaba en casa porque trabajaba y le molestaba mucho tener que dejar sus actividades por las travesuras que hacía su hija. La perilla giró suavemente, eso la extrañó, usualmente él abría de un golpe todo, y con esa misma delicadeza la puerta se abrió con tiempo, hasta aparecer la hermosa figura que más amaba en el mundo —¡MAMÁ!— gritó la pequeña mientras se bajaba de la silla, torpemente corrió hasta la mujer, quien se arrodilló para recibirla, y fundió su cabeza en su pecho —Mamá no fue mi culpa, mamá ellos comenzaron, me golpearon mamá no sabía qué hacer, mamá…— apenas era comprensible lo que decía, su voz ahogada por los llantos, la nariz cerrada por los mocos y sumando el hecho de que aún se estaba acostumbrando a usar brackets, chillaba sin tener ninguna clase de freno. Y esa escena hizo que la abrazara aún más fuerte, la acunaba en sus brazos y mecía, la aterciopelada voz susurrándole 'shhh…' logró su efecto. La menor ahora se sentía mejor, increíblemente, cálida y protegida, quería quedarse así pegada a su madre para siempre y que el tiempo pare.

Pronto la puerta del Director se abrió, salió el mismo que dirigía el establecimiento educativo más la profesora, testigo de lo que sucedió en el recreo. Sin más el hombre se acercó a ambas con una actitud sumamente afable —Señora Holtzmann, lamento haberla hecho venir hasta aquí, por su condición… en verdad espero no…— pero la castaña mayor levantó la mano, obligándolo a detenerse, más bien no quería que se molestara —No no, está bien. Enserio. Gracias por llamar. Quisiera saber lo que sucedió y me la llevaré a casa por hoy si no le molesta señor Griffin yo… es su cumpleaños…— por supuesto, el Director la tranquilizó con un suave gesto. Claro que podía llevársela, fue un mal día para todos.

Precisamente la habían golpeado en el recreo, un grupo de niños que siempre buscaban a los más débiles para obligarlos a hacer lo que ellos mandaban, y los que se negaban tenían un castigo bastante duro. Y precisamente la pequeña se había negado a compartir su comida con ellos, tampoco entregarles la tarea y mucho menos que robaran sus libros, entonces comenzó una pelea en el patio de juegos visto precisamente por la profesora que la acompañó. Al separarlos se podía ver que todos salieron heridos, eran muy pequeños, pero la castaña se defendió bastante bien. Todos estarían suspendidos, sin recreo por un mes y tarea extra, menos la agredida por supuesto. Una vez que todo fue explicado la madre llevó de la mano a su hija hasta el vehículo, se notaba que le costaba un poco caminar, incluso se detuvo unos segundos tomándose del estómago, pero fingió que no le dolía mucho para no alterar a la niña. Iban a casa, juntas, y pronto el rostro de ambas cambió, no había lágrimas, ya nadie parecía estar mal, las dos pasaron por un helado antes de volver y charlaban en el vehículo. Ese día se olvidaría, mañana será mucho mejor.

Llegaron a casa y la mujer se puso a hacer el almuerzo para la menor, hacía tiempo que no tenía la posibilidad de cocinar, pero ella daba todo por su hija inclusive lo que no podía, sacando fuerzas de donde no tenía con tal de verla sonreír muchas veces más. Pero apenas prendió el horno ambas escucharon la camioneta del padre, del hombre de la casa, sabía que tenía que tomar las riendas así que las dos salieron a la puerta, la mayor colocó las manos sobre los hombros de su hija mientras espera que él bajara y enfrentarlo. El hombre, de aproximadamente un metro ochenta y aspecto tosco se bajó con todo el peso, cerró la puerta de un golpe y no tuvo una mejor idea que gritar —¡JESSICA!— la pequeña tragó saliva, ahí iba otra vez —¿¡Qué fue lo que hiciste ahora!? ¿Cuál es tu problema niña?— la mujer tomó al hombre de los hombros intentando tranquilizarlo —Eddie por favor, tuvo un día muy duro y no fue su culpa…— esa fina voz era una campanilla agradable a los tímpanos, dulce, casi celestial, quizás por eso funcionaba cuando debía ser la voz de la razón y clemencia —¡Evelyn! ¿estás bien? por Dios sabes que no puedes salir de la cama.— y aunque se negaba a entrar finalmente accedió viendo que su marido estaba más tranquilo.

No temía que las golpeara, nunca lo hizo, él no era así, pero sí temía lo que pudiera llegar a decir. Nunca medía sus palabras cuando estaba enojado. Empujó a la mujer obligándola a volver a la habitación para descansar y cerró la puerta. Entonces se puso de cuclillas y tomó a Jessica de los hombros, con una fuerza algo dura para la pequeña, pero como se dijo, no podía controlarse —¿Acaso estás loca? ¿qué carajo tienes en la cabeza Jessica? ¡cómo puedes hacernos esto a mí y a tu madre! especialmente a tu madre— la fulminaba con la mirada, esos ojos eran la furia misma, en cada arrebato la sacudía bruscamente, y las lágrimas comenzaron a fluir de los pequeños orbes celestes ajenos —¿Quieres hacerla pasar por esto? ¿por qué, eh? ¡por qué! acaso no comprendes que no tenemos mucho tiempo con ella…— en este punto el hombre se quebró, pero su dura personalidad le impedía llorar, aunque estaba destrozado por dentro.

Jessica no entendía lo que quería decir, igualmente no le nacía hacer otra cosa más que romper llorar —Lo siento papá lo siento, perdón papá yo no quería…— estaba roja, las lágrimas caían solas, y el padre bufó antes de limpiarselas con los pulgares presionándole suavemente los ojos —Deja de llorar, maldición deja de llorar Jessica.— se aguantaba las ganas de llorar él también, pero la pequeña nunca pudo ver eso. Finalmente el mayor se levantó, no tenía caso seguir castigándola, entró, solo, para ver a su esposa.

Leucemia linfocítica crónica.
Evelyn Jessica Holtzmann nunca despertó de su siesta, murió esa misma tarde, a las 19:00.

Horas antes del cumpleaños de su única hija.


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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 11:55 am

Él no estaba en casa. Menos mal. Las vacaciones le asentaron excelente a la menor, por fin se libraba de sus tareas y demás responsabilidades escolares. Todos los niños estaban emocionados, algunos ya se habían ido al extranjero para vacacionar, otros simplemente se movieron de Estado para visitar familiares, el verano colaboró para que se abrieran todas las piscinas públicas y se llenaran desde el primer minuto, ¿qué niño no disfrutaría de eso?. La respuesta no es Jessica en este caso, a ella le gustaba nadar y esperar el camión de helados en la vereda, pero ahora que tenía tiempo libre podía aprovechar para terminar de construir lo que escondía en su taller, el cual solamente se trataba de la cochera donde su padre guardaba muchas herramientas. Se pasaba ahí metida toda la tarde hasta una hora antes que llegase su padre, se esforzaba mucho y el triple que un niño normal de doce años, su rostro siempre estaba manchado de grasa y sudor, por suerte aprendió a lavar sola su ropa para no dejar evidencia de lo que hacía. Ese proyecto se le ocurrió cuando tenía nueve, comenzó a hacer los planos un año después, conseguía las partes de diferentes basureros, y una vez que tenía todas las piezas que creía necesitar empezó a construir. En total estuvo tres años enteros dedicándose exclusivamente a eso.

Edward Holtzmann nunca se percató del ingenio de su hija, ni siquiera cuando ella podía reparar sin ayuda los artefactos de la casa. Tampoco por tener notas altas ni ser la más lista de la clase, se sintió orgulloso cuando adelantaron a Jessica un año, pero solo para mostrarse enfrente de los otros padres. La muerte de su esposa fue duro para él, incluso más que la niña uno puede llegar a afirmar, siempre fue un hombre complicado y no podía congeniar bien con mucha gente, Evelyn fue una bendición para él, pero jamás estuvo conectado con el fruto de esa relación. Por supuesto que le tenía cariño a su hija, pero era tan parecida a su ex esposa que apenas podía sostener la mirada ante ella. ¿La amaba? el cariño y el amor son cosas diferentes, y con la frialdad con la que la trataba… quizás el término 'amor' era demasiado grande para aplicarlo a la relación entre hombre y su hija.

En efecto, todo el trabajo duro de Jessica rindió frutos, aunque no de gran manera, había logrado ensamblar las piezas y obtuvo el esqueleto interno del futuro mecanismo robótico. También unió algunas partes exteriores con éxito, y mediante un control probó su movimiento: podía caminar perfectamente, eso llenó su pecho de emoción, con otro botón estaba la opción que lo hacía ladrar, y efectivamente también se percató que gruñía… con tan solo doce años había fabricado un organismo artificial inteligente, un manipulador mecánico usado para realizar diferentes actividades, controlado electrónicamente y con capacidad de programación por medio de software ¡y con tan solo lo que encontró en su casa y en la basura! Jessica era una niña prodigio, puede que más, pero nunca menos. Aunque aún le faltaba mucho que aprender, logró demasiado sin tener mucho conocimiento sobre robótica, informática o cibernética. Ahora debía estudiar mucho para lograr sus objetivos, ya estaba orgullosa de sí, pero lo más lógico que podía hacer ahora era esconder nuevamente a su creación en un compartimiento secreto, debajo de las tablas donde su padre estacionaba el automóvil, cubrió su proyecto con una manta y encima de este dejó una pequeña bitácora relatada con su letra.

Cerró el compartimiento y apoyó su mano en la madera, como si quisiera conectarse con él, despidiéndose por ahora, nunca supo que esa despedida sería la última en años —No te preocupes. Cuando por fin sea más inteligente prometo completarte… nos vemos, Bulleye.— sin más salió debajo del auto de su padre, antes de cerrar la puerta le dio un último vistazo al sitio, algún día volvería por él. Una promesa hacia algo que no existe ni nunca tendrá vida, sin sentido, pero para ella sí.



Siete años después.
Como verán es un buen carro, este Maverick estuvo conmigo desde que tengo veinticinco, solo mírenme y ahora a esta hermosura ¿notan quién está mejor, verdad?— la pareja rió, Eddie podía ser bastante simpático cuando quería… cuando buscaba algo. Iba a vender el vehículo, ya casi no tenía uso, y con su labia logró hacerlo a esa pareja de recién casados. Lo vendió a setecientos dólares y enseguida se lo llevaron. Una adolescente Jessica apareció entonces, no vivía con su padre desde hace un año pero conocía bien la casa, cada hueco, y más que nada la cochera. Se metió por una ventana mientras el hombre se despedía de la pareja, abrió el compartimiento que jamás olvidó de su existencia, sacó a su proyecto todo empolvado e invadido de telarañas, guardó la bitácora en su bolsillo y escapó nuevamente por donde entró. Tenía diecinueve años, había entrado a la Universidad Northwestern y tenía contacto con todo lo que amaba, por esa razón, cuando el trabajo final era presentar un diseño personal, sabía que iba a entregar algo mejor: no planos, no la típica mano robótica o algún pequeño robot que se movía a control remoto, Jessica Holtzmann iba a presentar un droide que representaba a un cánido hecho y derecho, sin controles o mecanismos de guía, esa cosa iba a ser inteligencia artificial pura.


ACTUALMENTE
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¡Bulleye, te dije que dejes eso!
La inventora, científica e ingeniera graduada con honores, ganadora por cierto de la feria de ciencias de su universidad por presentar el primer androide efectivamente funcional que sorprendió a gente de rango alto inclusive, le gritaba precisamente al proyecto que le aseguró la vida. Nuevamente masticaba los cables de la computadora que estaba armando ¡estaba causando un corto circuito! —Afuera, ve al patio a perseguir una ardilla o haz algo productivo.— ordenó de mala gana apuntando la puerta —¡wooғ! ¡wooғ!— sí, era más animal que droide. Obedeció limpiamente desapareciendo entre las enormes máquinas,

Es ruda, fría, histérica y a veces algo insoportable, hay mucho de su padre en ella, pero al menos en el fondo tenía la seguridad de saber que su 'perro' sí sabía que lo amaba.

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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 12:08 pm


Una idea. Un proyecto. Una propuesta.
Una oportunidad de tener una mejor vida.

Existió una lista de alumnos destacados con el propósito de otorgar un reconocimiento a quienes han tenido un rendimiento académico sobresaliente en todos los períodos, aunque no es frecuente, sin embargo el nombre de Jessica Holtzmann logró posicionarse en la cabeza. Antes de ganar la Olimpiada del Conocimiento Técnico, el grupo que ella lideraba ganó el segundo lugar en el concurso regional de Nanotecnología. Fue fascinante.

Afirmaba que el futuro de esta fémina era inmenso, invadido de cientos de posibilidades, tenía las puertas abiertas para escoger todo lo que ella quisiera y dónde quería, ahora podía escoger con suma libertad de una maldita vez por todas lo que quería hacer con su vida.

Millones de personas van por la vida con su 'futuro viento en popa'. Es un término que acuñe hace años para describir a las personas que esperan tener un gran futuro… que nunca se va a producir. Estas personas saben lo que quieren, claramente y con gran detalle. Tienen grandes planes para su futuro. Pueden ver exactamente la calidad de vida que tendrán. Y te pueden describir con lujo detalle  porque hablan mucho de sus sueños. Y eso es parte del problema: los cambios en la química del cuerpo influyen en el estado de ánimo y los procesos de pensamiento y los factores biológicos contribuyen en algunos casos de depresión. Holtzmann era una mujer completamente retraída, con el correr de los años ese hermetismo social se hacía más evidente, alejada de familiares, carente de amigos, falta de tacto... una persona comienza a morir cuando deja morir sus sueños, cuando deja de luchar, cuando deja de pensar en las cosas puede darle aquella llamada vida.

Dejamos de vivir en plenitud cuando quitamos nuestros ojos de la meta, y los obstáculos nos parecen más importantes que nuestros objetivos. Cualquier cosa en la que trabajamos o hacemos comienza a fallecer cuando desaparece nuestra visión. Y cayó al abismo.

Una hermosa pero pobre infeliz. Por desgracia ésta mente tan brillante perdió la percepción del júbilo, de la alegría, del entusiasmo… de la felicidad, hace tanto tiempo, que terminó transformándose en un alma fría, calculadora y carente de emociones fuertes. De apoco, irónicamente, se convirtió en aquellos autómatas que construía en plena soledad.

Era una mujer sin ambición. Era... un desperdicio de talento. Lo que evidentemente les vino como anillo al dedo a un grupo de inversionistas provenientes de New London: ellos fijaron su interés en Holtzmann desde hace mucho tiempo, sin que ella lo supiese, inclusive cuando estaba en la secundaria, preparatoria, y posteriormente universidad. Conocían sus movimientos, estaban al tanto de todos sus logros, sabían de su pasado, y querían hacerse cargo de su vida. Todo con tal de que ella trabajara para ellos. Solo esperaron el momento justo. En esos días Jessica era muy joven, no una niña, pero sí una adolescente con bastantes problemas internos como para darse cuenta de la mala elección que haría, ellos se aprovecharon de su estado, de su desequilibrio mental y juventud, la labia ajena fue demasiado eficiente. En sus primeros años hizo muchos viajes mostrando sus ideas y ofreciendo su colaboración en proyectos de actual renombre, la estaban probando, ellos financiaban sus travesías para verla crecer de esa forma, la evaluaban.

Y claro, la castaña no fue ninguna decepción.

Su destino final sería la mayor ciudad de Gran Bretaña y de toda la Unión Europea. Y aunque sabía de las tétricas reglas y mórbido modo de vida, Holtzmann no tenía nada por lo que negarse, siendo como sabía que era solo pudo especularse a sí misma acomodándose perfectamente en esa ciudad casi tan enferma como ella. Iba a tener todo a su disposición, un hogar, elementos de trabajo, total libertad mientras se ajuste a las exigencias de sus ahora jefes. Quién diría que iba a estar prisionera por tantos años en su cueva, prisionera por elección propia, en ese escandaloso laboratorio que ella misma se encargó de darle vida. Su vida desde que pisó el país hasta la actualidad es el trabajo, aquel mismo que la consume sin darse cuenta, ese que no la deja parar y que acentuó aún más su vicio por el alcohol hasta límites preocupantes.

Aquel mismo que no la ayudó para nada con su cerebro, que pronto una insania remarcada se apoderaría del mismo. Sí, ella no nació así.

Jessica se volvió loca al pisar New London.

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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 12:10 pm

Uno nunca sabrá lo dura que es la vida si no te golpean en el trabajo alguna vez. Es obvio que, la primera vez que un hombre la abofeteó, fue porque no cumplió con el pedido a tiempo. Tenía veintitrés años, recuerda perfectamente esa desagradable sensación de sometimiento, miedo, sus piernas flaquearon ante ese repentino acto de violencia contra su rostro el cual le dejó marca de por vida. Sí, estaba al borde de lagrimear, pero nunca le dio el gusto a nadie de verla en esa posición tan endeble.

Aquel hombre tenía fuerza, aquel hombre no era humano, ninguno de sus superiores lo era, y a sabiendas que era imposible amedrentar a Holtzmann con simples insultos, con inútil violencia verbal puesto que su afiliada lengua siempre fue más cruda que la de todos ellos juntos (además de que nunca se callaba), la violencia física ante un individuo evidentemente inferior y menos poderoso era la única manera de manejarla. Son demonios.

Esa vez Jessica comprendió el juego de ajedrez, como si ese golpe le hubiera encendido una luz en la mente, no había márgenes para errores jamás: si quería seguir trabajando allí, incluso si quería seguir viva, debería autoexplotarse como jamás ningún ser humano común soportaría… pero ella podía hacerlo, y lo hizo. Ese día solo se sobó la mejilla y bajó la mirada, mostrándose dócil, internamente tragándose esa ira asesina que ascendía desde su pecho hasta la garganta, sentía tantas ganas de gritar y atacarlo que incluso tuvo la sensación de que vomitaría. El control pocas veces era suyo, sin embargo se las arregló bien para ocultar esa furia iracunda. Pero por desgracia esa no fue ni será la última vez que es atacada de esa manera.

Holtzmann guarda muchos episodios así en su memoria, que inevitablemente quedaron grabados también en todas las máquinas que pueden filmar y almacenar esas escenas en sus circuitos. En todas esas ocasiones Jessica era muy joven, le era casi imposible no equivocarse, aunque se esmeraba en no hacerlo ¿qué mejor método de superación que aprender de los errores? pero por supuesto, claramente esa ideología no era aceptada allí. Tiene recuerdo de cada zurra, pellizco, bofetada y herida provocada por alguno de 'ellos', de esos capitalistas que le daban todo y que inevitablemente convirtieron a la castaña en un inmueble. Es obvio que ella no se dejaba, ni se deja, ni jamás se dejará tocar por cualquier sujeto con una estúpida rabieta, pero ellos, ellos eran diferentes. Son los únicos que lograron hacerla sufrir, y en base de una tortura cada vez que cometía una falta es como aprendió. Quizás logró pasar esa fase cuando la golpearon por última vez, hace cuatro años, al provocarle una lesión en la vejiga con una patada tan fuerte en la pelvis que rompió sus huesos, los fragmentos sueltos de estos penetraron la pared de su vejiga. Este dolor fue El Dolor, el más fuerte de su maldita vida, una sucesión seguida de agudos e insufribles espasmos que no la dejaron levantarse del suelo, pero como no les convenía muerta la hospitalizaron enseguida, y mediante dos cirugías y transfusiones de sangre lograron reparar la lesión. No murió por razones más allá de cualquier comprensión simple, quizás la suerte estuvo de su lado esa noche, pero esa golpiza la dejó marcada para siempre. Al estar cerca de la muerte cambió inmediatamente los métodos y formas de desempeñarse, todo con tal de que no vuelva a suceder. E increíblemente, a pesar de todo ese sufrimiento, Jessica no derramó una lágrima.

Es sorprendente cómo cambian los tiempos, porque en ese momento sí valoraba su vida, y en la actualidad le importa tres carajos hacerle frente al mismísimo Diablo. No muestra rasgos de tener mucha cautela con su existencia, posiblemente ya se haya cansado de todo eso. Es horrible tener miedo, esa sensación desagradable que atraviesa el cuerpo, la mente y el alma. Aprendió a neutralizarlo, a no sentir tan fuerte, pero como ser humano está condenada a experimentarlo hasta el día que se muera.

Herir frecuentemente a una persona puede llevar a que ésta se comportarse violenta y cruelmente. La persona no asume la responsabilidad por sus actos porque piensa que los culpables son los demás. Esto puede llevarlo a creerse superior y a pensar que se está por encima de la ley. Que puede hacer lo que quiera y abusar de quien quiera. Piensa que se merece un trato especial, mejor que el que se les da a los demás… Jessica Holtzmann no tardó en comenzar a experimentar con animales al borde de la muerte, bestias que desechaban las ferias y circos ambulantes, a jugar con los extremos más insanos de su mente. Ahora ella era Dios. También le tomó enorme gusto al acto de abofetear gente, hombres y mujeres que fueron desagradables con ella, incluso es violenta con sus propias creaciones robóticas cuando la sacan de quicio.

Está estudiado y constatado: el maltratado tarde o temprano se convertirá en el maltratador. Aunque no sea consciente de eso.

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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 12:10 pm

En el catálogo de la empresa hay más de 1000 proyectos. La semana que viene nos darán una lista de los proyectos de software que han escrito los anteriores miembros en todos estos años. Piensen en robots, sistemas criogénicos y simuladores de climas. Hay un proyecto particular respecto a sistemas guías de los cohetes espaciales. No nos adelantaremos, por supuesto, pero la NASA ha escrito muchos software que sin duda valdría la pena que analicemos ahora mismo.

Una Jessica de veinticinco años detuvo su escritura, abandonó su trabajo de tomar notas y hacer referencias de aquella información en los márgenes de su cuaderno. No fue todo el tedioso sermón que daba el instructor, nada de eso le llamaba la atención como para dejarla pensando y fría, solo una palabra, una que le revolvió el cerebro creando rápidos lapsos de recuerdos que alguna vez la hicieron sentir bien —… ¿NASA?— esa palabra brotó de sus labios solas, dijo lo que pensó, al levantar la cabeza se dio cuenta que todos en la mesa la escucharon. Ella, sentada, tragó un poco de saliva de manera súbita, le dio una repasada al rostro de sus compañeros y luego desvió la mirada a aquel demonio quien no hacía mucho esfuerzo por ocultar sus características físicas que lo delataban como tal —SÍ, Holtzmann. NASA.— clavó sus penetrante y amarillentos ojos en la castaña, su voz grave daba a entender que no le gustó para nada ser interrumpido de esa forma, pero sacando el pequeño nerviosismo que portaba la chica le sostuvo la mirada sin amedrentarse ante él.

Poco a poco perdía el miedo, pero no por eso era descuidada, caminaba entre la línea —Supimos que, gracias a un milagroso hacker alemán, tenemos la posibilidad de poseer muchos códigos directamente de la fuente de aquella agencia espacial, está disponible para quienes paguen por ésta, lo que significa que cualquiera con el capital suficiente puede adquirirlo, correrlo e incluso adaptarlo... y eso es lo que haremos nosotros.— sentenció, dándole punto final al tema. Intentó olvidarse de aquello escribiendo en un enorme pizarrón los planos que se dividirían en diferentes sectores, cada grupo de profesionales se haría cargo de una parte, solo les restaba saber qué era precisamente a lo que debían estár atentos y cuál sería el producto final de sus esfuerzos.

La tiza chillaba en cada resbalón, aquel hombre, de apellido Szőcs, escribía a una velocidad increíble. Sin embargo Jessica era la única que no estaba anotando nada, aún quedó desconcertada por la respuesta que le dio, a su alrededor nadie pareció importarle, pero ella tenía una roca en el pecho que su cerebro la empujó a hablar nuevamente en medio del total y muerto silencio —¿Vamos a robarle a la NASA?— hubiera sido mejor que se mordiera la lengua —¿Qué es lo que estamos intentando hacer? porque con esto que pone sobre la mesa no es precisamente información para construir un Mars Exploration Rover.— ironizó al respecto, burlándose de esa idea, sentía que le estaban tomando el pelo —Quizás, no lo sé, ayudaríamos a llegar a la órbita de un planeta desconocido aún del cinturón de asteroides. Esto ha llamado la atención de muchos científicos e incluso aficionados al tema, por motivo de sus extrañas manchas amarillentas, existe un inexplorado cuerpo celeste qu---...— un duro golpe en la mesa provocó que todos respingaran, incluso la castaña, fue Szőcs quien realizó dicho acto y la miró a los ojos con aquella ira inyectada en los ojos que nunca antes había visto —Ese no es nuestro terreno, Holtzmann. Nosotros vamos a construír un armamento basado en los informes. ARMAS DE DESTRUCCIÓN, QUERIDA INGENIERA. Todo bajo pedidos, ¿lo comprendes? creí que ya te lo habían explicado cuando aceptaste venir a New London.— sí, era verdad, Jessica sabía de todas esas artimañas, pero en ese momento tenía una pizca de inocencia todavía, y la idea de robarle importantes datos a esa agencia de su propio gobierno fue duro para aceptar —¿Tienes algún problema con ello, Holtzmann? eres libres de levantarte y salir por esa puerta. Pero te lo advierto, yo no me haré cargo de lo que te sucederá si optas por esa decisión. Ve, la puerta está abierta.— … estaba enojada, frustrada, triste en el fondo, quería saltar y gritarlo para luego salir por esa condenada puerta y no volver, en cambio, todas esas deseosas reacciones las hizo en su mente, en la vida real solo agachó un poco la cabeza hacia su cuaderno, tomó de nuevo la lapicera dispuesta a seguir anotando —No.— frió, seco, nadie es capaz de imaginar lo que le cuesta a una persona orgullosa dejarse amedrentar. Aquel hombre de largos cuernos oscuros y cola con púas al final acomodó su traje, posicionó bien su corbata, carraspeó un poco para volver al pizarrón y seguir con lo suyo. Desde ese momento ya nadie se animó a decir absolutamente nada, ni siquiera hicieron saber de sus dudas, solo que al finalizar todos se levantaron y se fueron a sus respectivos sectores. Todos parecían que se activaban automáticamente por medio de un botón.

En la salida nadie quería cruzarse con la castaña, no es que la despreciaran, sino que aquel pequeño altercado que tuvo en la reunión seguramente provocó que los jefes fijaran su atención en la rebelde. Y así fue. Es más, a lo largo de los años tuvo muchos altercados, todos los superiores se quejaban de Jessica Holtzmann por su temperamento y atrevimiento. Ella siempre contestaba a los insultos, respondía, incluso daba pequeños empujones cuando se acercaban mucho a ella o hacia algo que no quería que viesen o toquen dentro de su laboratorio. Era una fiera, así la describieron. ¿Cómo diablos controlarla mejor? no podían deshacerse de ella, era una promesa, una condenada genio con el IQ más alto que han tenido hasta ese momento, era excelente en su trabajo, por algo la pusieron como segunda al mando de su equipo. Pero, ¿cómo controlar a una leona?, sencillo, llamar al mejor domador de la maldita ciudad.

Ese domador se llama Aleksandr Ivan Zhukovski, su actual jefe, el mismo que le dio una patada hace meses y le destruyó la pelvis. Ese demonio, ese hombre sin escrúpulos, se convirtió en la criatura que más odia Jessica hasta el día de la fecha. Aparentemente es el único ser que pone a la castaña en su lugar, a regañadientes, pero Holtzmann obedece. A considerar que el demonio la odia un poco ¿la razón? solo ese jodido demonio lo sabe. Cree.

. . .

No podemos tenerle miedo a algo que no tengamos grabado en nuestra mente como peligroso o doloroso. Los miedos que están grabados más fuertemente en nuestro inconsciente son generalmente los que están asociados a la muerte. Si hay un miedo inconsciente, el cual en ese momento no se está en condiciones de enfrentar, se puede no enfrentarlo momentáneamente para luego encararlo de otra manera; en ese caso la huida sería buena. ¿Miedo?... se traga su orgullo. Sí, Jessica le tiene un poco de miedo a Zhukovski.

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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Miér Sep 06, 2017 12:36 pm



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Amar es bueno, el amor es difícil. Amarse de persona a persona es quizá lo más difícil de todo lo que nos ha sido encomendado, lo más avanzado, la última prueba y examen, el trabajo por excelencia, para el que todo otro trabajo es sólo preparación. ¿No hay siempre un detalle que se nos escapa de la persona a la que amamos? ¿Y no es esa parte desconocida lo que hace perdurar el amor?. Todo lo que ama y aprecia lo consiguió una noche donde su sed de alcohol la llevó a salir de su refugio para vagar en las malditas calles de la ciudad. Un hombre proveniente de Birmania, un iracundo híbrido de tigre con caratula de esclavo fugado fue quien se sacó la lotería. Lo impensado sucedió, pues nadie ha sido capaz de atraer sentimental y sexualmente a Jessica de la manera que ese bruto animal lo logró. ¿Cómo su mente superior pudo ser atrapada por otra tan débil y banal?, quizás nunca lo sepa en vida, pero lo importante es que al menos logró encontrar un risco donde apoyarse en medio de la marea, él es su piedra, su refugio, su hogar. Lo que empezó como un simple encuentro ocasional terminó en una pareja de casados con dos mellizos entre brazos: Birmania y Estados Unidos jamás estarán tan cerca uno del otro.

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Última edición por Jessica Holtzmann el Jue Nov 09, 2017 7:11 pm, editado 3 veces


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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Sáb Sep 16, 2017 12:50 am






J. J. P.
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Nicholas Wagner
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A. Ivan Zhukovski
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Isabel M. Torres
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Alik Lucius Diatlov
colleague.

Matthew Johnson
colleague.







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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Sáb Sep 16, 2017 12:51 am






Anthony Blair
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Chiara Di Santis
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Re: watch out for intellect—.

Mensaje por Jessica Holtzmann el Dom Sep 17, 2017 12:46 pm






Nebiri
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Aaron
son

Ran
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