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[MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

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[MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Dom Ene 22, 2017 5:18 pm




El dulce movimiento del viento, el frío de su alrededor aun cuando había un bello sol fuera. Cuando tenía diez años, aquí en las tierras heladas de Rusia en primavera, pensaba en lo maravilloso que era el haber nacido en este lugar. Inocencia pura que un día sería arrebatada pero, no en esta ocasión. No, este es el recuerdo de los días felices.Sí, esos días serían los más bellos de su memoria


Moscú, Rusia. Mansión de los Kuznietsov. En un horario posterior al periodo escolar.



No quería pensar en ello, su mente estaba concentrada en otras cosas pero, inevitablemente la daba demasiadas vueltas al asunto.

Edik estaba algo nervioso. Varios días sin ver a Dmitry y para él eran los más desastrosos. Eran demasiado unidos o así quería pensarlo, no quería estar demasiado tiempo sin verlo a pesar que sabía que podría estar ocupado. De todos modos, con el estudio y con aquella obra de teatro que tuvo que realizar en su escuela, fueron suficientes para que esos días no fueran aburridos sin la presencia del mayor. Pero eso iba de nuevo a la sensación extraña que había estado pensando por esos meses. Tal vez, ¿ya le había hecho enojar? ¿Tal vez era un fastidio y por eso le evitaba? No, él no creía que su hermano fuera esa clase de chico, él nunca le abandonaría por más enojado que pudiera estar. Además… él debía ser un buen niño, su padre siempre se lo repetía.  Tenía que entender que no debían de estar hablando a cada cinco minutos para saber cómo estaba. Los estudios del mayor eran más pesados que los propios, eso lo entendía a la perfección. Pero aun así no podía evitar el sentirse triste.

No entendía muy bien que era lo que podría llegar a molestar al mayor, quería preguntar pero tenía miedo, por eso buscó una excusa para ello. Aunque le hubiera gustado haber hablado con él antes, también sabía que no podría molestarle con sus tonterías de niño. Quería ser un adulto pronto para entender. Sin darse cuenta, mientras se encontraba sentado en aquel sofá sus ánimos se fueron hasta los suelos.

¿Qué estará haciendo? —el pequeño se estaba matando la cabeza en pensar cosas positivas, siempre animaba a otros, le gustaba ver la sonrisa de Dima pero cuando se trataba de él mismo todo se convertía en un verdadero desastre. Se acostó hacia un lado y estaba por abandonar sus planes, hasta que escuchó la puerta principal de la casa siendo abierta. Salió corriendo hacia su habitación para ponerse un abrigo por encima de las ropas que llevaba puestas aun de la obra –no quería arruinar la sorpresa-.

Su humor se notaba, Edik en ese momento era más tonto o tal vez inocente. Él no se daba cuenta de las cosas del amor de adultos; para su mente era un cariño y aprecio que tenía hacia Dmitry que, sin darse cuenta, se estaba haciendo un gusto, hasta convertirse poco a poco en un romance mal visto del cual próximamente no podría salir. Sus pies se movían de un lado a otro por la habitación, esperando el momento en el que escuchara que el mayor estaba en la de junto. Aun recordaba lo mucho que lloró la primer noche que estuvieron en habitaciones separadas, pero tenía que ser fuerte ya que no quería preocuparle más de lo necesario, después de todo le vería al día siguiente en el desayuno, no podría ser algo tan malo ¿cierto? Pero eso no evitó que derramase lágrimas contra la almohada al querer pasar más tiempo con el mayor. Para él, el chico de cabellos largos lo era todo. Estaba pensando demasiado en ello ahora que lo notaba. Estaba tan nervioso, era algo realmente tonto pero ahí estaba la inseguridad que surgía cuando de él se trataba.

Salió de su habitación y fue a la de Dmitry. Uno, dos, tres golpes. No había respuesta, por lo que abrió la misma y entró sigiloso ¿se habría ido a bañar? Bueno, de todos modos solo iba a citarle. Anotó una pequeña nota diciéndole que fuese al jardín y volvió a salir de la habitación.

Suspiró, eso había sido más difícil ¿desde hacía cuanto la distancia era tan grande? Edik no lo entendía muy bien. Al estar en el jardín se recostó sobre las flores y girando por ellas, se adentró en medio de una diversión recurrente. Cuando su hermano no estaba entraba a ese lugar y hacía lo mismo, por lo que se consideraba ya una costumbre. Pero se detuvo de pronto al ser “descubierto en su travesura”.

¡Dima-nii!—El pequeño niño se sentó de forma rígida por la primera impresión y luego soltó una suave risita característica en él.—¿Cómo estás? ¿Estás cansado? Es que... quería enseñarte algo y hace mucho que no hablamos ¿puedes quedarte?—se atropelló a sí mismo diciendo todo eso de pronto, para luego ocultar su rostro con sus manos por la vergüenza que tenía. Aun así, esos días eran los más divertidos para él.




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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Lun Feb 27, 2017 5:21 pm


Apenas habían pasado dos años desde que el primogénito de la familia Kuznietsov había cumplido la mayoría de edad, y por ende, las responsabilidades habían aumentado a tal punto de sofocarlo por completo. Su padre a altas horas de la noche solía llamarlo para que lo acompañe en sus negocios así acostumbrarse gradualmente a lo que se dedicaría por completo hasta el día final de sus días; realmente no quería hacerlo, es más, lo repudiaba por completo ¿A quién le gustaría manejar una mafia?... Bueno, existía la posibilidad que algunas personas desearían tener esa posibilidad; empero, Dmitry no lo quería realmente.
Los Kuznietsov hace ya 277 años que funciona de manera independiente, haciendo sus propios negocios y en menos de un parpadear de ojos, adquirir un gran poder dentro del país ruso. La avaricia que tenía su padre era tal que a veces al primer hijo le causaba un cierto temor; no podía fallarle en lo más mínimo, menos visto y considerando que en cualquier momento sería descartado por completo y que su pequeño reemplazara su sitio.

Su pequeño ese niño era todo para Dmitry, era su luz, su vida, su gran tesoro por quien daría su vida si así se le presentase la oportunidad con tal de verlo feliz, disfrutar de la vida que se le había otorgado sin tener que sufrir los golpes de la misma. Empero, más allá de los comunes deseos de hermano mayor, dentro de ese corazón demoníaco que tenía por la raza que ostentaba, un extraño sentimiento hacia el niño crecía sin que este se diese cuenta; un extraño sentimiento que gradualmente durante su adolescencia fue capaz de comprender… se había enamorado de quién no debía y estaba perfectamente consciente de que aquello era algo que no debía ser, que estaba más que prohibido en la sociedad actual pero, tan sólo por un segundo la idea de ignorar aquella moral con tal de estar con su hermano se hacía presente en el interior de su mente.

Su padre tras una larga charla que tuvo con él, accedió a la idea de que Dmitry estudiase lo que realmente quería sin que este interviniera en sus estudios hasta que tomase el poder por completo de la familia; ingresó a la carrera de abogacía y ya estaba cursando su tercer año en la misma, los deberes en cada año iban aumentando a tal punto de que tenía ocasiones en las cuales no dormía por dos días seguidos con tal de tener todo hecho. A pesar de que su padre no le controlaba demasiado en ese aspecto, mantenía un promedio elevado entre sus compañeros, después de todo era un Kuznietsov y el segundo lugar ninguno de sus integrantes tendría que conocerlo pero por ello había perdido demasiado contacto con el demonio menor, siendo en ocasiones una semana entera en que no podía verlo siquiera bajo el gran techo de la mansión y eso era suficiente como para que el estado de ánimo del mayor de los hermanos se viese perjudicado por completo, pero este hacía lo posible de que no influyera en sus deberes.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

Definitivamente esa no fue su mejor semana, los exámenes se le habían acumulado a tal punto de tener casi cuatro en un solo día, el cansancio se evidenciaba en su rostro y su velocidad de reacción era casi nula que apenas abrió la puerta de la mansión siquiera percibió al menor en el interior de la misma y eso que antes a pesar de que no estuviese cerca suyo sentía cuando este se encontraba o no; a veces solía ser alguien demasiado ‘controlador’ con el pequeño y posesivo cuando el episodio así lo requería.
Con una lentitud hasta el punto de ser algo desesperante, se encaminó a su habitación. Realmente el sueño le estaba dando golpes muy fuertes a su persona pero que seguramente al regalarse un baño seguramente algo de la pesadez que sentía se iría.
Una vez en el interior de su alcoba, arrojó sus cosas sobre la gran cama que había en el centro e ingresar sin meditarlo dos veces, encaminarse hasta el baño. Siquiera se tomó el tiempo de visitar la oficina de su padre para indicarle de su llegada, no creyó necesario tampoco en ese momento aunque seguramente recibiría una reprimenda de su parte luego.

A pesar de haberse otorgado un baño de agua fría como para despertar por completo su cuerpo, aún permanecía ese cansancio agobiándolo pero por lo menos su semblante había cambiado ligeramente. Ingresó nuevamente a su habitación a acomodar algunas cosas, entre ellas sus apuntes que yacían desordenados sobre su cama; desconoce el cómo llegó aquella nota en ese sitio y más aún en qué momento lo hizo aunque no le haya prestado atención a su alrededor en ese momento.
Al coger con cuidado el papel entre sus dedos, observando con total curiosidad el mismo a su vez que, con su diestra, secaba parte de sus cabellos aunque sólo rozaba la toalla sobre la corona de su cabeza. Una sonrisa genuina se dibujó en su semblante al reconocer la caligrafía que se empleó para escribir aquel corto mensaje el cual decía con tan sólo pocas palabras que se dirigiera al patio de la gran casa.
Cogió lo primero que encontró entre sus ropas y se encaminó al sitio indicado.

—¿Sabes que el abrigo se ensuciará si sigues jugando así sobre las flores?— inquirió por lo bajo a su vez que empleaba un timbre casi burlista con el menor; hace mucho que no lo veía y verlo actuar de esa manera le resultó un detalle muy adorable de su parte. Se encaminó lentamente hasta el menor y finalizar arrodillándose delante de él, sin borrar aquella sonrisa que se dibujó en su semblante antes de verlo. Una risa de su parte no tardó en aparecer al ver como el más bajo se atropellaba sólo al articular aquellas preguntas hacia su persona, acercó su diestra hasta la cabeza de este y, con cuidado, le proporcionó suaves caricias a los cabellos negros de este — Estoy bien aunque no voy a negar que un poco agotado—, hizo una breve pausa antes de continuar, —Por lo que veo estás muy bien, a no ser que esa sonrisita tuya no sea verídica— aquella mano que se encontraba sobre la cabeza del pequeño se trasladó hasta ser capaz de atrapar con dos de sus dedos la nariz de este y ejercer ligera presión en su agarre aunque apartó automáticamente la misma al ver como este ocultaba su rostro con ambas manos — Ahora me encuentro completamente disponible para mi pequeño hermanito… Y bien ¿Qué es lo que deseabas mostrarme, eh?—


 
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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Sáb Mar 04, 2017 12:09 pm

El dulce aroma floral, las margaritas que adornaban sus propios cabellos por haber rodado entre ellas y la presencia de su hermano que iluminaba todo su mundo. Estaba más que nervioso a esas alturas por todo aquello. Pero, posiblemente, no fuera nerviosismo, sino que sentía una ansiedad completamente creciente en lo que a su hermano se refería. Ya había sido un tiempo desde que habían estado juntos de esa manera, hablando así. Por eso estaba tan feliz, él era un niño, y no entendía muchas cosas aun, pero estar de esa manera entonces era lo mejor que podía tener. Un premio eterno, si solo fueran unos segundos o la eternidad, eso a Edik no le importaba.  Una escena maravillosa, tener a su hermano así, tan cerca. Sus brazos se estiraron, abrazando el cuello del mismo. Su pecho rebosaba en alegría y aun cuando tenía un poco de vergüenza por haber sido descubierto en su actitud por demás infantil, estaba feliz si se trataba de él.

A la mayoría demostraba que era alguien maduro y, aunque agradable, también demostraba ser bastante confiable. Eran pocas las veces que podía hacer gala de la edad que tenía y eso era cuando de Dmitry se trataba. Aunque, si era sincero consigo mismo, no le gustaba demasiado este hecho. Sentía, dentro de sí, que al tener la edad que tenía, por una simple razón como esta, se le eran ocultadas cosas. Las cosas que saben los adultos. A Edik siempre le molestaba este hecho. Quería crecer pronto también, y ayudar a su hermano en todo lo posible, ser aquel en quién más confiara. Tenía esos sueños frecuentemente, donde nadie, absolutamente nadie iba a separarlos más.

¿Cansado? Y te hice venir hasta aquí. Lo siento en verdad, Dima-nii…—se sintió un poco culpable por ello. Tal vez si no hubiera sido tan impaciente, podría haberse encontrado con su hermano en la habitación y enseñarle aquello sin la necesidad de hacerle venir todo ese trecho. Incluso si quería pasar más tiempo con él, tampoco quería que se esforzara demasiado, prefería que el mayor descansara. Era muy irracional, no pudo haber hecho algo tan imprudente ¿y si por hacer estas cosas su hermano se veía perjudicado? No puedo evitar pensar en todas aquellas cosas. Más que nadie, el demonio menor quería que el mayor estuviera perfectamente. No quería ser una carga más para él, por lo que su expresión se había vuelto completamente triste. Como no sabía bien como compensarlo, simplemente elevó sus manos y acarició los cabellos ajenos, queriendo otorgar un mimo de su parte—No es suficiente... pero ojala te haga sentir aunque sea un poquito mejor—comentó mientras otorgaba aquellas caricias. En verdad, su hermano era todo su mundo. Y si bien la acción que el mayor había hecho le había avergonzado un poco, también había provocado que se apartara ligeramente para sobarse la nariz.

—Oh si, sobre eso…
—se levantó y le sonrió nuevamente. En verdad estaba más que feliz al poder compartir sus cosas con él nuevamente—. Hoy hubo una obra de teatro, en la escuela. Se suponía que ayudaría en la utilería, pero me sabía los diálogos y mi compañera que iba a interpretar a uno de los personajes se enfermó—dejó salir un suspiro, aun recordaba el pánico que ese había concentrado en los niños al pensar que no iban a poder actuar por algo como eso—. Así que le reemplacé. ¿Sabes que obra era? Blancanieves—comentó con alegría mientras iba desabrochándose el abrigo poco a poco—. Hice el papel principal y todos me ovacionaron, Papá no pudo ir y tú tampoco pero para mí estaban allí. Y por eso también quería mostrarte—dejó caer el abrigo entre medio de las flores del amplio jardín de la mansión para dejar entrever el característico vestido de la princesa del cuento de hadas. Nadie hubiese dudado de que él pareciera una dulce niña en esos momentos. Incluso sacó un pequeño lazo para colocarlo en su cabello y terminar de ordenar las vestimentas que había tenido que usar.

¿Qué te parece? Sé que es de niña pero… ¡ellos se veían tan maravillados con mi actuación! Hubiera querido que estuviesen ahí para verme, de verdad que sí—bajó su cabeza. Aunque él mismo no solía quejarse demasiado del asunto, al fin y al cabo él estaba muy consciente de que las personas que tanto amaba se encontraban demasiado ocupadas como para sus tonterías infantiles. De todos modos, él abrazó nuevamente a su hermano mayor, sintiendo todo su cuerpo temblar y con las lágrimas surcando por su rostro—. Pero... soy un buen niño, yo puedo esperar a que un día estén desocupados y, por lo menos, tener una cena todos juntos. De verdad que puedo esperar… así que sigue esforzándote hermano. Trataré de ser menos impaciente y mis notas serán las mejores como hasta ahora—luego de haberse logrado calmar, que fue por unos minutos que se le hicieron particularmente eternos, se separó unos segundos para acercar sus labios hasta una de las mejillas de su hermano mayor, dejando un beso en la misma. Después también besó al frente de este, y abrazándole una vez más por el cuello, manteniéndose sobre el pecho de su hermano como si fuera ese su único refugio en el mundo.

Soy un niño… no sé qué debería hacer para que ustedes… para que principalmente tú Dima-nii, estén tranquilos. Sé que si… espero lo suficiente, luego podré tenerte más tiempo cerca de mi ¿verdad? ¿Me lo prometes?—él no pedía muchas cosas, no era para nada egoísta, pero cuando se trataba de Dmitry, eso cambiaba drásticamente. Incluso él mismo se había cuestionado aquello demasiadas veces. Tal vez era demasiado pesado pero no pensaba que sería algo muy difícil de cumplir ¿verdad? Los adultos eran increíbles, podían hacer muchas cosas,  Edik admiraba a su hermano mayor, y, si hubiera sido por él, ya hubiese crecido para estar con el mayor en lugar de esperar noches y noches por alguna noticia. Eso siempre sería algo que le costaba en su vida diaria. Hacía todo para poder tener aunque sea unos segundos con su hermano pero esto no era posible tampoco y, cuando se veían de esa manera, simplemente sus sentimientos fluían como un caudal de agua.

Ahora sentía demasiada vergüenza de la faceta que estaría demostrándole al mayor. Tenía que mostrarse seguro de sí mismo, así evitaba que este se preocupase más ¿qué estaba haciendo en cambio? Había metido la pata, sin duda. Pero tampoco podía negar como se sentía, eso sería lo mismo que mentir ¿no es así? Y él nunca le mentiría a su hermano, jamás.





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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Dom Abr 30, 2017 6:17 pm


Sus ojos automáticamente se cerraron al sentir las pequeñas, suaves y cálidas manos de su más preciado tesoro rozarle las hebras azabaches de su cabellera en lo que una sonrisa paciente pero que sólo se la otorgaba al pequeño no tardó en dibujarse en su semblante a su vez que negaba lentamente con su cabeza en respuesta a la disculpa que este le entregaba; realmente no era una molestia para el hijo mayor el usar sus pocos y casi nulos tiempos libres para verlo, es más, si se lo proponía existía la posibilidad de descartar por completo sus horas de sueño con tal de compartir tiempo con ese niño que iluminaba su vida a pesar de la ausencia de la única mujer a la cual confiaba y quería.
— No te preocupes por ello, pequeño. Tus caricias me bastan y sobran.— Musitó completamente calmo, siendo lo más suave y dulce en su trato con el menor de la familia. Por más que el cansancio estuviese golpeando de manera feroz su persona de alguna forma u otra sacaba energías desconocidas desde lo más profundo de su ser para evitar en lo posible el ser tosco con el adverso. Prácticamente parecía un padre tratando con su hijo aunque jamás lo vio con esos ojos al niño.

Dmitry estaba muy consciente de que, con el pasar de los días, semanas, meses e inclusive años, dentro suyo estaba creciendo un extraño sentimiento que sólo surgía cada vez que  su hermano menor se encontraba cerca y no era muy tonto como para no saber que era exactamente. Las caricias que este le entregaba cuando la oportunidad se presentaba, esos pequeños y fugaces besos que le proporcionaba a sus mejillas de vez en cuando y esos abrazos tan cálidos que recibía sólo empeoraban su situación siendo a este punto imposible de controlar y hacerlo desaparecer de la nada así como apareció… Sentir atracción por quien es tu hermano y por sobre todo el más pequeño de la familia era algo que definitivamente estaba muy mal, un pecado mortal que si llegase a los oídos de quien es su progenitor, recibiría un terrible castigo por ello y el, como su hermano mayor, lo sabía perfectamente pero no podía calmar esa marea de emociones que sufría de tan sólo pensar en ese adorable ser.
Cualquiera podría decir que estaba enfermo de la cabeza y eso no lo iba a negar, es más, estaba considerando esa opción como un justificante para todo ello pero no era suficiente, siquiera él conoce qué es lo que exactamente le atrajo de ese niño ¿Esa dulzura que emana? ¿Esa forma adorable de actuar sólo con él? ¿O simplemente toda su persona entera? De tan sólo pensarlo se sentía mal al respecto, después de todo, ese pequeño ser no tenía la culpa de que el demonio lo viese con otros ojos y no con los que correspondía.
Pero de todas formas, buscaba varios métodos para ser capaz de controlar esos sentimientos aunque sea un porcentaje mínimo; perderlo sería lo último que realmente desearía.


Sus ojos tan sólo reflejaban un brillo peculiar que sólo surgía cada vez que estos eran capaces de observar aquellas facciones delicadas pero dulces que su pequeño tenía prácticamente olvidándose por completo del lugar o las personas que le rodeaban en ese momento. Sin embargo, a pesar de todo ello, prestaba atención a las palabras que el más bajo emitía en lo que, por unos segundos, sus ojos se desviaron del rostro que este poseía para encaminarse hasta el abrigo que portaba, percatándose de como el mismo gradualmente caía de los hombros ajenos hasta dejar al descubierto que es lo que el demonio menor de cabellos azabaches ocultaba, tomándole completamente desprevenido en ese momento dejándole prácticamente sin palabras en la boca ante la noticia que escuchaba — … Edik— tan sólo musitó su nombre dentro del asombro que estaba dominándole, negándose a despegar sus azulados ocelos del vestido que este portaba orgulloso.
Llevó su diestra hasta su propio rostro con la intención de cubrir sus labios por unos segundos en lo que trataba de caer en la realidad tras la gran sorpresa que se había llevado; siquiera se podía imaginar el cómo reaccionaría su padre al ver al primogénito menor portando semejantes vestiduras y en cierta parte estaba agradecido de ser el único hasta el momento de verlo en ese estado.  Conocía perfectamente a Czar Kusnietsov y sabía que aquello realmente no le iba a agradar en lo más mínimo.

Lentamente, y con cuidado extremo, colocó ambas manos suyas a cada uno de los costados del pequeño cuerpo del contrario, tomándole sutilmente por la cintura en lo que sus ocelos recorrían de pies a cabeza ya más con el asombro en un nivel más bajo — Edik, pequeño...— sus pulgares, con delicadeza, acariciaban ese sector lentamente como si con ello fuese capaz de sentir perfectamente la suavidad que las telas le ofrecían con cada roce, — Me alegra muchísimo escuchar eso de tu parte y el hecho de que hayas entregado absolutamente todo de ti para esa obra. Te felicito, mi niño.— Una sonrisa no tardó en esbozarse nuevamente en su rostro en lo que observaba completamente maravillado a ese ser que, poco a poco, se estaba llevando su corazón; sin embargo la misma no duró demasiado ante la idea de que el hombre de la casa se enterase de todo ello — Pero… no se lo digas a Cza… a papá ¿Sí?—aunque haya empleado un timbre suave como si estuviese pidiéndole amablemente aquello realmente le estaba ordenando a que cumpliera con sus palabras sin ningún pero de por medio — Más bien… que sea un secreto entre nosotros dos ¿Te parece bien?— Propuso en lo que su índice se colocaba sobre sus propios labios como si le indicase que hiciera silencio a su vez que le regalaba un guiño cómplice; por el momento, él se encargaría de hablar con su padre para que no se desquitase con el pequeño injustamente.

Pero lo siguiente que vio fue capaz de estrujarle el pecho a tal fuerza que una extraña tristeza inundó su ser por completo.

El tener al menor en sus brazos y escuchar aquellas palabras llegó a afectarle demasiado. Su familia estaba pasando por un terrible momento y sin la presencia de una figura materna que contuviese al pequeño era un gran agujero en el camino que debía ser resuelto lo más rápido posible; los tiempos y las responsabilidades iban de manera inversa con el pasar de los días y eso sólo ayudaba al hecho de no entregarle una familia que Edik necesitaba y eso era un detalle que tanto Czar como Dmitry lo sabían perfectamente pero que su tensa relación no facilitaba la oportunidad de pensar en alguna solución que entregarle al más bajo.
Sus brazos rodearon la cintura del adverso en lo que hundía completamente su rostro en uno de los hombros de este, cerrando sus ojos en lo que prestaba absoluta atención a cada término que articulaba. Trasladó una de sus manos hasta la suave y negra cabellera de que el demonio menor poseía, entregándole caricias sutiles de su parte en lo que su mano restante mimaba con cuidado la espalda de este — Lo sé, lo sé, mi cielo pero no estés así ¿Bien?— Sabía que le estaba pidiendo un imposible pero de su cabeza otra opción como para calmar al menor no surgía y eso le estaba molestando — No te preocupes, hablaré con papá y acordaremos un día de estos para pasar el tiempo en familia… Lo… prometo, lo prometo— Sus labios no tardaron en rozar una de las mejillas del contrario de manera insistente, entregándole cariño de esa forma; estaba consciente que hacer aquello iba a ser un trabajo complicado para su persona y realmente sería un gran esfuerzo de su parte en hacerlo realidad pero con tal de ver una sonrisa en el rostro de ese ser que tanto amaba era capaz de todo.

El sentir aquellos finos y delicados labios rozar una de sus mejillas y frente fue suficiente incentivo como para que su ritmo cardíaco aumentase de golpe, tomándole desprevenido por segunda vez y aquello se reflejó por completo ante el tenue tinte carmín que adornaba sus mejillas en ese momento; definitivamente estaba mal de la cabeza al desear que estos rozaran sin más sus propios labios, esperando recibir un beso en aquel sector en particular, definitivamente lo estaba.

— Lo prometo, lo prometo, mi pequeño. Pasaremos más tiempo juntos en un futuro cercano así que no te preocupes por ello, tu hermano está y estará completamente disponible para ti y sólo para ti—Dijo esto con una sonrisa genuina en su rostro a su vez que levantaba su diestra y enseñaba su palma como si estuviese jurando lealtad al menor a pesar de que la posición actual no era lo correcto. Esta última no tardó en situarse nuevamente sobre los cabellos azabaches del menor, enredando ligeramente sus falanges entre las hebras suaves que este poseía en lo que lo mantenía acurrucado contra su torso como si lo protegiera de cualquier peligro.
— Aunque no voy a negar que el moño de color rojo te queda muy bien, Edik. Ese color es el ideal y encima es mi tonalidad preferida— Halagó con sutileza a su hermano en lo que aquella sonrisa inicial era reemplazada por una con un pequeño dejo de travesura en lo que inclinaba su cabeza lo suficiente como para apoyar su frente sobre la ajena; a este punto ya le daba lo mismo que alguien los encontrase en ese estado.

Ese niño es su todo y el no tenerlo era como arrebatarle ese corazón  y cortarle el suministro de oxígeno que necesitaba para vivir.


 
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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Miér Mayo 03, 2017 5:45 pm

No comprendía muy bien porque todo debería mantenerse como un secreto ¿Acaso estaba mal que su padre le viera en esas condiciones? ¿Por qué? Tenía muchas preguntas al respecto pero tener algo que guardar con su hermano mayor era, en parte, tan bonito que él simplemente no hizo ninguna objeción para con lo que él pensó que podría ser una sugerencia. Asintió varias veces ante lo último, aceptando que sería un lindo secreto que ambos compartirían. En parte estaba feliz que a su hermano le alegrase lo que había logrado por sus propios medios, en verdad cualquiera buena palabra de su parte siempre la atesoraría pues era su completa adoración. Amaba mucho a su hermano mayor, tanto que lo daría todo, esperaría el tiempo necesario para poder ayudar también, aunque estaba demasiado ansioso por ello.

Tal vez había terminado por preocupar de más a su hermano mayor y no era esa su verdadera intención pero sus palabras habían salido desde el fondo de su corazón. Él que nunca había cuestionado la ausencia de su madre, tan solo quería que estuvieran los tres unidos como una familia, no quería que ellos estuvieran alejados. Así fuera para una única cena donde se juntasen sería suficiente para sí, era lo que anhelaba con toda el alma. Sus mejillas se habían puesto de un color rojo demasiado intenso y en esos momentos tuvo que mirar hacia otro lugar avergonzado pues no pensó que podría pasar por esas cosas. No, mejor dicho, si solía tener ese tipo de calores en su rostro, seguidas de una inminente felicidad, pero ahora no comprendía bien porque tenía una ligera vergüenza recorriendo su sistema con fuerza.

Dima-nii, ya que es un secreto entre nosotros, las veces que actúe voy a mostrártelo. Realmente estoy muy feliz de que te guste. Que me hayas felicitado significa tanto para mí, en verdad estoy muy feliz por ello—acurrucado nuevamente en el pecho de este, quitando su mano para ahora sentir el latir de su corazón de esa manera. Incluso si iba a prisa era algo relajante y podría dormirse en esa misma posición si se atreviera. Sin embargo, no sabía si al hacer eso podría darle algún problema a su amado hermano, al fin y al cabo, no podía mostrarse como un niño mimado, tenía que mantener las formas, ser un buen niño. Eso debía de repetírselo contantemente así no se lo olvidaba pero… solo un poco más, quería estar siendo mimado por el de cabellos largos por un tiempo más. Aprovechando los cabellos que llegaban hasta la visión que tenía en esos momentos, levantó su mano para otorgarle una suave caricia, sonriendo suavemente por ese momento compartido. Si tuviera la habilidad de congelar el tiempo la hubiera usado en ese preciso instante.

Aun así, el hecho de haber formado esa dulce promesa entre ambos era lo más importante para sí. Realmente estaba ansioso por ese día, en el que absolutamente nada pudiera llegar a separarlos, por supuesto, él sería paciente con ello, trataría de no desesperarse. Aun así, esa cercanía le daba el impulso suficiente para mantenerse entero. Todo así, tan cálido, tan querido. El amor que le era profesado y aquel que él entregaba eran sumamente importantes. Edik, muchas veces, sentía que no era suficiente, que debía entregar más. Aun cuando se esforzaba habían muchas limitaciones, más aun con respecto a su edad y la mayoría de cosas que sucedían a su alrededor y que no se atrevía a preguntar. No porque lo necesitara en realidad, él confiaba tanto en su padre como en su hermano que, si no le decían las cosas era por algo. Confiaba en que era por el bienestar de los tres. El demonio menor podría apostar por ello y que, con poner su grano de arena, todo iría mejorando para bien. No necesitaba de nada más, solo el tenerlos cerca el tiempo posible.

En esos momentos él notaba que debía de tener más contemplaciones, cada quién tenía s vida, y ayudaría para que las cosas no fuesen tan pesadas. Solo necesitaba que su hermano permaneciera en la casa, cerca de él, incluso si había días en los que no le veía por sus estudios, mientras pudiera estar unos momentos así como ahora eran suficientes.

Confío en ti, es una promesa. En el futuro estaremos juntos mucho tiempo, mucho, mucho-levantó una de sus manos y acarició el rostro de este con suma delicadeza. Sentía sus mejillas completamente tibias, el mantener sus frentes juntas era algo maravilloso, una especie de unión silenciosa. Tal vez solo fueran sueños suyos, pero realmente dejaría todo por quedarse así todo el tiempo posible. Momentos después, aquella mano que había permanecido en el rostro de su amado hermano mayor, fue deslizándose, desde esta hasta posarse en el pecho ajeno. Quería sentir el latir de su corazón, sorprendiéndose de encontrarlo algo agitado. —¿Hermano? ¿Estás bien? Está un poco rápido… aunque ¿es la emoción verdad? Mira, también el mío late rápido—buscó la mano del demonio mayor para posarla sobre su propio pecho, queriendo que sintiera el ritmo por el cual estaba yendo. Realmente no lo había sentido tan rápido antes. Tal vez era el calor que su hermano mayor desprendía lo que le hacía ponerse así pero, además de ello, era una sensación tan agradable que le gustaba demasiado. Sonrió y cerró sus ojos momentos después, queriendo sentir aún más el latir del corazón de este. Era una sensación maravillosa y muy curiosa de por sí. Antes había sido capaz de percibir un ligero rastro de color rojo en sus mejillas, que le pareció aún más bello. Para él su hermano lo era todo, absolutamente todo, y quería, de alguna manera, tenerlo para sí, no quería que se lo arrebataran.

Cuando el momento en el que estemos juntos llegue… quiero ser la novia de Dima-nii…—murmuró en un tono bajo, completamente avergonzado y, bajándose de su regazo, caminó por el jardín unos instantes, tomando algunas flores del mismo para formar una corona de  flores blancas, usando algunas margaritas en el proceso de creación del mismo. Se la colocó en su cabeza y tomó otras flores más que harían de ramo. Vestido de esa manera y con esos nuevos accesorios naturales puestos por sí mismo ¿qué pensaría su hermano? ¿Podría ser desagradable? En su corazón esperaba, fervientemente, que le gustara. No solo eso, sino que le encantara la idea. Edik no comprendía en esos momentos que ellos no podían hacer tal cosa, pero en su inocencia, él quería serlo todo para su hermano mayor, poder entregar todo de sí y que la felicidad del mayor de los Kuznietsov fuera completa.

¿Qué tal así? Aunque... no es un vestido blanco—dejó salir una ligera risa ante ello, pero luego, momentos después él bajó la cabeza, sonriendo un poco amargo. Apretó los labios y también apretó las flores que tenía en su mano. Se sintió tan triste de pronto. No, más bien, algo patético, si bien no comprendía el por qué no podrían hacer eso, él si comprendía que no era una niña y, por ello no podía se runa novia, mucho menos ser la de su hermano mayor por más que así lo deseara. Trató de no llorar, había sido un impulso muy tonto de su parte pero tampoco quería preocupar al mayor por sus tonterías sin sentido alguno. Trató de aguantarlo y volvió con él, apoyando su cabeza en el pecho de este, no sin antes haberse colocado en la posición que estaba antes.

Perdón hermano, algo como eso es completamente imposible ¿cierto? Soy solo un niño y esto no podría pasar pero quería soñar con la idea… y que a Dima-nii le gustaría… —lo abrazó con fuerza en ese momento, aun conteniendo sus lágrimas que podría llegar a soltar en cualquier momento dado las circunstancias. Pero, aun así sabía que no debía de dejar que ese sentimiento extraño y desconocido le dominara. Y a había prometido que se esforzaría y que no le daría problemas, no quería ser un pequeño caprichoso y por eso le frustraba demasiado aun ser pequeño y ser ignorante de muchas cosas. Aprovechando la privacidad que ellos podían tener en ese espacio, una de las flores del ramo la colocó en los cabellos ajenos, acariciando su mejilla en medio de ello—. Pero incluso si no puedo ser lo que quiero, aun así estaré a tu lado… te lo prometo, Dima-nii…—volvió a besar su mejilla en ese instante, sellando esa promesa de esa manera, no solo eso, sino que buscó, con su mano que aún mantenía las pocas flores del jardín, la mano ajena para entrelazar sus dedos. Era algo que había hecho por mero impulso pero era el más puro deseo de su corazón. ¿Alguien podría reprocharle? Él en verdad amaba a su hermano mayor, con toda su fuerza, con todo su corazón, con el alma, con todo lo que él era.



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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Vie Jun 30, 2017 8:09 pm



Realmente aquellas manos delicadas rozando su rostro sólo ocasionaban que sus ojos se cerraran ante la calidez que estas le entregaban con cada roce a tal punto que el mismo se teñía sutilmente de un carmín del cual en este punto ya era un detalle imposible de ocultar por más que usase su cabello como un pedazo de tela; después de todo, los ocelos claros del adverso yacían sobre su persona como si observasen con absoluta atención cada movimiento, reacción e inclusive mueca que realizaba, su persona se encontraba bajo la mira de su tesoro viviente.
Desde aquel beso que recibió por parte del adverso, su corazón no cesaba su ritmo por más que intentase buscar cualquier medio con tal de calmar aquello. La cercanía que mantenía con él sólo lograba matar ese auto control que se había colocado desde que comenzó a experimentar aquel sentimiento por su persona.

Dmitry no era alguien muy asiduo a realizar promesas con las personas, básicamente por el hecho de que no era un fiel creedor de ello; empero, cuando se trataba de Edik se olvidaba de todo lo que pensaba o lo que creía con tal de hacerlo feliz e inclusive modificar sus ideales sólo por él y eso ya delataba por completo lo que realmente sentía por más que se negara. Estaba enamorado de Edik y eso no era un sueño, era una realidad que debía admitir de una vez por todas. Empero, su temor a decirlo abiertamente era algo comprensible y bien justificable, más aún con la moral y la ética que la sociedad había impuesto desde hace ya milenios.
Una sonrisa genuina no tardó en dibujarse ante cada término que aquella delicada voz que tanto adoraba emitía con el pasar de lo segundos, dejando en evidencia aquella expresión “tonta” que tan sólo un joven enamorado era capaz de mostrar, experimentando después de mucho tiempo esa inocencia que tan sólo el amor que sentía por ese niño le concedía, confiando al cien por ciento en esa pequeña pero a su vez enorme que realizó con el demonio menor; cueste lo que cueste cumpliría con la misma por más que le tomase un siglo en realizar — Una promesa...— Musitó en un tenue suspiro, olvidándose por un segundo de todos los problemas y responsabilidades que su estudio y el apellido Kuznietsov le ocasionaban, sintiendo la paz abrazarle su físico con sumo cuidado; sin embargo, su corazón mantenía su ritmo acelerado.
Sus ojos que se encontraban cerrados desde un principio ante el disfrute que la calidez del cuerpo ajeno sabía darle se abrieron de golpe una vez que sintió la palma ajena rozar el centro de su torso y por consiguiente realizar un comentario al respecto, comenzando a sentir de repente nerviosismo como si el ajeno descubriese un secreto muy importante de su persona. Sus labios se apretaron con fuerza en lo que meditaba alguna respuesta que, inconscientemente, no delatase por completo lo que sentía por más que el niño no comprendiese lo que ese sentimiento conllevaba; pero, a final de cuentas se resignó ante ello, soltando una corta y tenue risa de la vergüenza que estaba sintiendo en ese momento — La emoción… sí, es la emoción, mi pequeño— Respondió calmo, recuperando aquella sonrisa inicial una vez que sintió el ritmo cardíaco similar al suyo en el interior del menor.

Su mano libre no tardó en posarse en los suaves cabellos azabaches del más bajo, peinando los mismos con absoluta sutileza como si desease sentir con más profundidad la caricia que cada una de las hebras le proporcionaban con cada movimiento de su mano sobre estas, tratando al menor como si fuese un cachorro aunque no considerase al mismo como tal. Empero, en su sorpresa, el menor se alejó de su regazo por completo obligándose a observar con ligera extrañeza al adverso que comenzaba a recoger algunas flores del jardín aunque, su sorpresa incrementó ante las palabras que este emitió completamente apenado. Sus ojos se abrieron en su máxima capacidad en lo que trataba de asimilar las mismas, asegurándose de que estas fuesen verídicas y no sólo un sueño o imaginación creada por su enamorada consciencia.
Su rostro se coloreó por completo ahora sin ningún disimulo, cubriendo su boca por completo con su diestra ante el extraño golpe que sufrió en el interior de su pecho a su vez que su ritmo cardíaco tan sólo aumentó sin cuidado, sintiendo prácticamente que, con cada latido, su corazón golpeaba su esternón sin cesar. Su mirada bajó al césped del lugar, tratando de asimilar la hermosa imagen que su amado hermano estaba ocasionando, sintiendo que en cualquier momento cometería cualquier locura.
—Te ves… bien, Edik.— Respondió como le fue posible, no dirigiendo por el momento su mirada a la fina figura que su hermano poseía.


Su mente en ese preciso momento estaba comenzando a dibujar imágenes que hasta el momento no había hecho sobre el menor, sintiendo como la misma comenzaba a jugar realmente con su resistencia; si fuera por él, es ese preciso instante se hubiese arrojado sobre el menor y sin más, marcarlo como suyo de una vez por toda; realmente se consideraba una bestia de tan sólo pensar en eso.
Aunque se haya sentido maravillado por la imagen que el azabache menor le regalaba, pudo percibir la tristeza que este presentó segundos después. Sus brazos automáticamente rodearon el cuerpo ajeno, ejerciendo demasiada fuerza sobre el mismo concediéndole con ello un fuerte abrazo de su parte antes de concederle un fugaz pero sutil  beso de su parte sobre su cabellera —Hey, no te sientas así, a Dima-nii le gustó y demasiado.— Intentó motivar al menor, concediéndole algunos mimos con sus labios sobre sus cabellos.


Ese pequeño básicamente le tenía entre sus pequeñas manos, siendo capaz de destruir y volverlo a armar con tan sólo algunas palabras y caricias. Toda su persona se había entregado por completo a ese sentimiento que tarde o temprano dejaría fluir por más que no fuese totalmente correspondido. Edik aún era un niño y temía asustarlo con esas cosas a tan temprana edad; sin embargo, su persona se estaba zambullendo por completo en la completa inconsciencia, perdiendo a este punto esa muralla que había creado con el único fin de controlar sus emociones cada vez que estaba a su lado.
Sus besos, caricias, sus palabras y mirada eran el mejor regalo que podía recibir el mayor de los hijos Kuznietsov por parte del menor.


“Con cada una de tus imperfecciones, me doy cuenta de que la belleza se puede encontrar donde menos te lo esperas y eso es lo que he hallado en ti”.


Sus dedos se enredaron por unos pocos segundos con los ajenos,  observando aquella dulce unión por unos segundos antes de cortar con la misma sólo para colocar ambas manos suyas sobre ambas mejillas del adverso y poder así tener en la mira el rostro del menor por completo. Observó cada una de las facciones que tanto le cautivaban, acariciando sus mejillas tenuemente con la yema de su pulgar —Edik…— Musitó su nombre como si con ello pudiese captar la atención del mencionado, — De verdad… lo siento.— volvió a murmurar, apretando sus labios por unos breves momentos antes de retomar la palabra, muchísimo antes de tener una respuesta por parte del adverso —Ya no puedo contenerlo más, lo siento.— Se disculpó; realmente estaba por cometer una locura en ese momento.
Ambos ojos suyos se cerraron en lo que acercaba lentamente su rostro al ajeno, ladeando ligeramente su cabeza hasta ser capaz de sentir la dulce caricia que los castos labios de su hermano eran capaces de dar, robándole un sutil pero breve beso de estos. Oh, dulce sensación, dulce inocencia.
No le importó en lo más mínimo si alguien les estaba viendo en ese momento o no, pero de una sola cosa estaba seguro y era que, a pesar de todo, no se arrepintió de probar el delicioso sabor que los labios de su pequeño le concedían con un solo roce.


 
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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Edik Kuznietsov el Dom Jul 02, 2017 7:55 pm

Se sentía demasiado feliz por todo aquello. Saber que algún día podrían estar juntos, podrían realmente no tener miedo a que los separaran eso es lo que más le impulsaba, lo que más le hacía sentir dichoso de todo. Saber que a Dmitry le había gustado lo que había dicho era lo mejor de todo aquello, su mundo giraba para él, simplemente por él. Como si él fuese el centro del universo y realmente no le importaba ponerle ese título. Quería mimarle más, quería quedarse a su lado el mayor tiempo posible antes que la realidad les golpeara con sus obligaciones una vez más. Y es que Edik era pequeño y sus responsabilidades podrían ser mínimas en comparación pero siempre tenía que estar con sus cosas, tenía que continuar siendo un buen niño par ano molestar a aquellos dos hombres que eran su vida entera. Principalmente cuando de Dmitry se trataba es que podía dejar de lado y comportarse como el niño que era y darse el lujo de ser un poco caprichoso. Siempre y cuando al mayor no le molestase su actitud. Oh, nos habría que hacer si pasara algo como eso. Que su hermano le pareciera algo irritante o que le hiciera sentir mal era algo que jamás se perdonaría. Por ello es que siempre se esforzaba en hacer feliz a este, así fuera con lo poco que tenía a su alcance.

Sus ojos se mantuvieron cerrados disfrutando de los mimos en sus cabellos. Por esos tiempos él no era capaz de entender el verdadero significado detrás de los mismos, él realmente pensaba que solo era el gesto más puro de amor. Y, en su visión infantil era lo mejor que pudiera recibir en la vida. Él no necesitaba de bienes materiales, para él eran cosas que no tenían ni la más mínima importancia. Él simplemente necesitaba de esos momentos y, por obtenerlos así sea por poco tiempo, entonces podría continuar nuevamente con todo lo que tuviese que hacer.  Solo ver a su hermano de vez en cuando era más que suficiente para renovar sus energías y, ahora que tenían una promesa inquebrantable, es que aún más su determinación se fortalecía. Él lucharía porque esa promesa se cumpliese pronto. Realmente quería crecer y ser completamente útil. Que nadie más le dijera que Dmtry tenía cosas que hacer o que estaba ocupado para estar con él. él odiaba ese tipo de frases.

Aun así, su rostro se elevó momentos después, cruzándose sus miradas tan similares pero, a la vez, tan diferentes. Dmitry tenía una expresión aún más diferente que antes. ¿Acaso le había entristecido con alguna cosa? ¿Por qué le pedía perdón? Si es que se había equivocado en algo lo arreglaría, por supuesto, no iba a permitir que nada arruinara esos momentos, incluso ni él mismo, así que compensaría cualquier falta cometida. Pero los siguientes hechos fueron algo confusos para el menor de los Kuznietsov, algo que no hubiera esperado en ningún momento.

La calidez de los labios ajenos en un suave roce. Fue como el dulce más delicioso que hubiese probado, su ser por completo recibió una ligera descarga y sintió su estómago revolucionarse. Sus mejillas ardieron fuertemente y sus ojos se habían abierto bastante por lo que había sentido. Era algo completamente extraño y nuevo, su corazón se había agitado también y apenas podía controlarlo, era algo que podría haberle asustado pero no, tratándose de Dmitry quien provocaba eso, él sintió una felicidad enorme. ¿Eso no era los que hacían los novios luego de casarse? Era un beso, sin duda que lo era ¿entonces aceptaba su propuesta? Realmente no podía estar más que feliz.

No, Dima-nii no te disculpes, no lo hagas, por favor—pidió una vez sus labios se separaron de ese mínimo roce. Pero, en ese momento sintió un extraño vacío, una tristeza recorrerle. ¿Estaba mal sentirse feliz por todo aquello? Su hermano parecía feliz pero también parecía muy preocupado. Hizo lo mismo, tomó el rostro de su amado hermano con ambas manos y le sonrió nuevamente, mostrando el como la ilusión en sus ojos adquiría mucha más fuerza que antes.

Dima… soy muy feliz. Prometo que también te haré feliz—sonrió con la dulzura y al inocencia que destilaba por aquellas épocas y unió sus labios también con los de su hermano. Un amor puro, inocente, el único que quería sentir por toda su vida. No quería sentir eso nunca más, por ninguna otra persona. Edik sentía que, si había nacido, era para acompañar a Dmitry para siempre, y por ende debían de estar así, tenían qué. Dejó otros besos más sobre el mismo sitio, era tan cálido y sentía unas agradables cosquillas que quería seguir sintiendo. Sin embargo, para no incomodar más su hermano, sin tener consciencia si estaban viéndolos o si aquello realmente estaba mal o no, lo abrazó con mucha fuerza, ocultando su rostro en el cuello ajeno.

Por eso, ya no pidas disculpas, ¿sí? Nuestra promesa se cumplirá… estaremos juntos por siempre y podemos hacer esto... sin que nadie nos separe—Edik se aferró a esa promesa, su s esperanzas puestas completamente a lograr ese día. Continuaría esforzándose al máximo entonces por ello. Sus manos pequeñas acariciaron la espalda del mayor con mucho amor, mientras sus cuerpos se apegaban incluso más. Sus mejillas continuaban ardiendo mucho más y su corazón continuaba latiendo tan rápido que estaba seguro que el mayor lo escucharía dado a la cercanía. Tal vez fuera algo infantil, o algo hecho de momento, peor a él eso no le importaba en lo más mínimo.

Su amor era Dmitry y nadie más, no existía nada más en su mundo a excepción de él. Tomó una de las manos de este y la colocó en su propio rostro. Sus ojos se cerraron una vez más, sintiendo la calidez de la mano ajena sobre sí una vez más.

Soy de Dima-nii, para siempre seré de él. ¿No estás feliz? Yo... si lo estoy y mucho, temía mucho que… te pareciera tonto o fuera molesto para ti, porque realmente te amo mucho—expresó su miedo, lo experimentado antes de animarse a hacer todas esas tonterías. Y aun cuando las vestimentas y el lugar no fuera adecuados, él lo sintió como una verdadera unión. Algo secreto, algo solo de ellos y eso era lo que le hacía más valioso e importante. Su primer beso, había sido con Dmitry, su primer y único amor. Velaría cada día por ver una sonrisa en el rostro de este, por verle satisfecho en cada cosa que hiciera. Era una obligación consigo mismo que cumpliría a rajatabla.

Momentos después, su cuerpo tembló un poco y se acurrucó en el cuerpo de su hermano mayor, pues allí el frío del viento de su tierra natal no era capaz de alcanzarle, era algo maravilloso y no tenía palabras para describirlo. Podía quedarse dormido en sus brazos también, solo sintiendo el latir del corazón de su hermano. Si realmente pudiera detener el tiempo en ese instante, entonces lo haría sin dudar.

Hace frío… ¿volvemos adentro? ¿Aun puedes quedarte un poco más de tiempo conmigo, verdad?—Estaba siendo ahora un poco ambicioso en ese aspecto pero ¿Cómo no serlo cuando el propio hombre de larga cabellera le había dado esa carta blanca? Edik, posiblemente, lo hiciera por meros impulsos, pero eran completamente puros, eran los más honestos que cualquiera pudiese percibir. Porque si estuviera en sus manos, si Edik podía alcanzar una estrella, bajarla y entregársela a su hermano como obsequio, entonces lo haría. Sus pequeños brazos se aferraron al cuerpo ajeno, no quería soltarse, no deseaba que ese momento terminara, incluso si, muy dentro de sí ya sabía, que el tiempo continuaba corriendo y su tiempo a solas se iba esfumando. Pero, aun así, había sido extremadamente feliz a su lado. Eran días que él guardaba como si fuesen el oro más puro. No, de hecho, eran de un valor superior, algo que no podría ser comparado con ningún artículo existente.




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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Jue Ago 31, 2017 7:26 pm



— No te preocupes por ello, pequeño. Tus caricias me bastan y sobran.— Musitó completamente calmo, siendo lo más suave y dulce en su trato con el menor de la familia. Por más que el cansancio estuviese golpeando de manera feroz su persona de alguna forma u otra sacaba energías desconocidas desde lo más profundo de su ser para evitar en lo posible el ser tosco con el adverso. Prácticamente parecía un padre tratando con su hijo aunque jamás lo vio con esos ojos al niño.

Dmitry estaba muy consciente de que, con el pasar de los días, semanas, meses e inclusive años, dentro suyo estaba creciendo un extraño sentimiento que sólo surgía cada vez que  su hermano menor se encontraba cerca y no era muy tonto como para no saber que era exactamente. Las caricias que este le entregaba cuando la oportunidad se presentaba, esos pequeños y fugaces besos que le proporcionaba a sus mejillas de vez en cuando y esos abrazos tan cálidos que recibía sólo empeoraban su situación siendo a este punto imposible de controlar y hacerlo desaparecer de la nada así como apareció… Sentir atracción por quien es tu hermano y por sobre todo el más pequeño de la familia era algo que definitivamente estaba muy mal, un pecado mortal que si llegase a los oídos de quien es su progenitor, recibiría un terrible castigo por ello y el, como su hermano mayor, lo sabía perfectamente pero no podía calmar esa marea de emociones que sufría de tan sólo pensar en ese adorable ser.
Cualquiera podría decir que estaba enfermo de la cabeza y eso no lo iba a negar, es más, estaba considerando esa opción como un justificante para todo ello pero no era suficiente, siquiera él conoce qué es lo que exactamente le atrajo de ese niño ¿Esa dulzura que emana? ¿Esa forma adorable de actuar sólo con él? ¿O simplemente toda su persona entera? De tan sólo pensarlo se sentía mal al respecto, después de todo, ese pequeño ser no tenía la culpa de que el demonio lo viese con otros ojos y no con los que correspondía.
Pero de todas formas, buscaba varios métodos para ser capaz de controlar esos sentimientos aunque sea un porcentaje mínimo; perderlo sería lo último que realmente desearía.


Sus ojos tan sólo reflejaban un brillo peculiar que sólo surgía cada vez que estos eran capaces de observar aquellas facciones delicadas pero dulces que su pequeño tenía prácticamente olvidándose por completo del lugar o las personas que le rodeaban en ese momento. Sin embargo, a pesar de todo ello, prestaba atención a las palabras que el más bajo emitía en lo que, por unos segundos, sus ojos se desviaron del rostro que este poseía para encaminarse hasta el abrigo que portaba, percatándose de como el mismo gradualmente caía de los hombros ajenos hasta dejar al descubierto que es lo que el demonio menor de cabellos azabaches ocultaba, tomándole completamente desprevenido en ese momento dejándole prácticamente sin palabras en la boca ante la noticia que escuchaba — … Edik— tan sólo musitó su nombre dentro del asombro que estaba dominándole, negándose a despegar sus azulados ocelos del vestido que este portaba orgulloso.
Llevó su diestra hasta su propio rostro con la intención de cubrir sus labios por unos segundos en lo que trataba de caer en la realidad tras la gran sorpresa que se había llevado; siquiera se podía imaginar el cómo reaccionaría su padre al ver al primogénito menor portando semejantes vestiduras y en cierta parte estaba agradecido de ser el único hasta el momento de verlo en ese estado.  Conocía perfectamente a Czar Kusnietsov y sabía que aquello realmente no le iba a agradar en lo más mínimo.

Lentamente, y con cuidado extremo, colocó ambas manos suyas a cada uno de los costados del pequeño cuerpo del contrario, tomándole sutilmente por la cintura en lo que sus ocelos recorrían de pies a cabeza ya más con el asombro en un nivel más bajo — Edik, pequeño...— sus pulgares, con delicadeza, acariciaban ese sector lentamente como si con ello fuese capaz de sentir perfectamente la suavidad que las telas le ofrecían con cada roce, — Me alegra muchísimo escuchar eso de tu parte y el hecho de que hayas entregado absolutamente todo de ti para esa obra. Te felicito, mi niño.— Una sonrisa no tardó en esbozarse nuevamente en su rostro en lo que observaba completamente maravillado a ese ser que, poco a poco, se estaba llevando su corazón; sin embargo la misma no duró demasiado ante la idea de que el hombre de la casa se enterase de todo ello — Pero… no se lo digas a Cza… a papá ¿Sí?—aunque haya empleado un timbre suave como si estuviese pidiéndole amablemente aquello realmente le estaba ordenando a que cumpliera con sus palabras sin ningún pero de por medio — Más bien… que sea un secreto entre nosotros dos ¿Te parece bien?— Propuso en lo que su índice se colocaba sobre sus propios labios como si le indicase que hiciera silencio a su vez que le regalaba un guiño cómplice; por el momento, él se encargaría de hablar con su padre para que no se desquitase con el pequeño injustamente.

Pero lo siguiente que vio fue capaz de estrujarle el pecho a tal fuerza que una extraña tristeza inundó su ser por completo.

El tener al menor en sus brazos y escuchar aquellas palabras llegó a afectarle demasiado. Su familia estaba pasando por un terrible momento y sin la presencia de una figura materna que contuviese al pequeño era un gran agujero en el camino que debía ser resuelto lo más rápido posible; los tiempos y las responsabilidades iban de manera inversa con el pasar de los días y eso sólo ayudaba al hecho de no entregarle una familia que Edik necesitaba y eso era un detalle que tanto Czar como Dmitry lo sabían perfectamente pero que su tensa relación no facilitaba la oportunidad de pensar en alguna solución que entregarle al más bajo.
Sus brazos rodearon la cintura del adverso en lo que hundía completamente su rostro en uno de los hombros de este, cerrando sus ojos en lo que prestaba absoluta atención a cada término que articulaba. Trasladó una de sus manos hasta la suave y negra cabellera de que el demonio menor poseía, entregándole caricias sutiles de su parte en lo que su mano restante mimaba con cuidado la espalda de este — Lo sé, lo sé, mi cielo pero no estés así ¿Bien?— Sabía que le estaba pidiendo un imposible pero de su cabeza otra opción como para calmar al menor no surgía y eso le estaba molestando — No te preocupes, hablaré con papá y acordaremos un día de estos para pasar el tiempo en familia… Lo… prometo, lo prometo— Sus labios no tardaron en rozar una de las mejillas del contrario de manera insistente, entregándole cariño de esa forma; estaba consciente que hacer aquello iba a ser un trabajo complicado para su persona y realmente sería un gran esfuerzo de su parte en hacerlo realidad pero con tal de ver una sonrisa en el rostro de ese ser que tanto amaba era capaz de todo.

El sentir aquellos finos y delicados labios rozar una de sus mejillas y frente fue suficiente incentivo como para que su ritmo cardíaco aumentase de golpe, tomándole desprevenido por segunda vez y aquello se reflejó por completo ante el tenue tinte carmín que adornaba sus mejillas en ese momento; definitivamente estaba mal de la cabeza al desear que estos rozaran sin más sus propios labios, esperando recibir un beso en aquel sector en particular, definitivamente lo estaba.

— Lo prometo, lo prometo, mi pequeño. Pasaremos más tiempo juntos en un futuro cercano así que no te preocupes por ello, tu hermano está y estará completamente disponible para ti y sólo para ti—Dijo esto con una sonrisa genuina en su rostro a su vez que levantaba su diestra y enseñaba su palma como si estuviese jurando lealtad al menor a pesar de que la posición actual no era lo correcto. Esta última no tardó en situarse nuevamente sobre los cabellos azabaches del menor, enredando ligeramente sus falanges entre las hebras suaves que este poseía en lo que lo mantenía acurrucado contra su torso como si lo protegiera de cualquier peligro.
— Aunque no voy a negar que el moño de color rojo te queda muy bien, Edik. Ese color es el ideal y encima es mi tonalidad preferida— Halagó con sutileza a su hermano en lo que aquella sonrisa inicial era reemplazada por una con un pequeño dejo de travesura en lo que inclinaba su cabeza lo suficiente como para apoyar su frente sobre la ajena; a este punto ya le daba lo mismo que alguien los encontrase en ese estado.

Ese niño es su todo y el no tenerlo era como arrebatarle ese corazón  y cortarle el suministro de oxígeno que necesitaba para vivir.


 
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Re: [MJ] Sweet promise [Privado Dmitry]

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