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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Miér Ene 25, 2017 10:33 am

El paseo hasta el centro transcurrió tranquilamente, comentando ocasionalmente algún que otro edificio llamativo por el que pasaban, o sus impresiones sobre la comida -ambos llegaron a la conclusión de que no estaría de más hablar con los de cocina, pues si bien la comida era de primera ni él ni ella estaban hechos para platos como aquella sopa de marisco o el conejo-. Su casa no estaba precisamente en la zona más central de la ciudad, pero tampoco se encontraba tan lejos como para que fuese un problema, y en apenas media hora ya se encontraban en la zona comercial rodeados de tiendas y gente con bolsas que iban de un lado para otro conversando animadamente.

Ven, entremos en esta primero —indicó el chico, señalando una enorme tienda de moda, con una enorme pancarta en la fachada del edificio donde podía verse a varias modelos vistiendo ropas de moda entre las chicas de hoy en día—. Se especializa en mujeres, seguro que encontraras algo de tu gusto —comunicó, omitiendo el detalle de cómo había descubierto aquella tienda -específicamente, tras veinte minutos dando vueltas por el edificio esa misma mañana en busca de la sección de chicos, hasta que una dependienta la resolvió la duda sin poder omitir una leve sonrisa que no hizo sino aumentar su vergüenza-. Con tanta variedad como había allí, y siendo que las prendas eran de gran calidad, de seguro la princesa encontraría algo que le gustase.

¿Por dónde te gustaría empezar? —inquirió, deteniéndose frente a un cartel, donde podía verse la información sobre el contenido de cada planta del edificio, donde podía verse desde ropa de calle y de estar por casa, hasta vestidos para todo tipo de ocasión, vestimenta de deporte y también para actividades específicas— Increíble, tienen hasta una sección para vestidos de novia —comentó el joven por lo bajo, aunque lo suficientemente alto como para que ella pudiese oírle, mientras observaba distraído el cartel. Ni siquiera se percató de que estaba comentando aquello al lado de alguien que quizá lo llegase a vestir un día para él— ¿Y bien? ¿Qué es lo que más ganas tienes de mirar? Podemos recorrer todas las plantas si quieres —concluyó, riendo levemente, mientras esperaba con curiosidad la respuesta de ella.
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Mensaje por Mei Fa el Sáb Ene 28, 2017 11:52 am

Desconocido para la joven princesa, el rubio sabía qué decir para no meter la pata y hacer sentir bien a una mujer, aunque en realidad usara esta vez un pensamiento sincero hacia la joven para hacerla sonreír y sentirse un poco mejor, pese a que aceptaría sus críticas sin sentirse realmente mal; sabía que no todos podían vestir todo lo que quisieran, no todo tipo de ropa podía sentar bien a una, y al menos sabía que no le gustaría vestir cosas demasiado extravagantes en torno a colores -fosforitos, dorados y plateados, con lentejuelas y brillantes-. No le gustaba llamar la atención, toda su vida la llamaba de mala manera y sabía cuan frágil era su autoestima como para aceptar el que otras personas fueran a decir cosas feas de ella que sabía le afectarían de mala manera; para una chica como ella, era francamente difícil el no dejarse llevar por las críticas la mayor parte del tiempo, motivo suficiente para que no se acercara a nadie en palacio si no era estrictamente necesario.

En cambio, Hikaru estaba dejando claro que ya no era necesario un acto así, y eso le quitaba un peso de encima, provocando una sonrisa en su rostro que no se quitó en todo el camino, agradecida por haber acabado, aunque fuera, con el rubio que ahora la acompañaba a hacer unas compras que bien necesitaba; su madre, que en paz descanse, siempre decía que todo lo malo podía traer algo bueno, y que era su labor encontrar lo positivo de cada cosa fea que le pasara, en este caso era el dragón a su lado. Por fortuna para la elemental, su cuerpo estaba perfectamente en forma y pudo seguir el ritmo ajeno sin dificultad, algo que debía mantener a toda costa pese a que ya no tenía un profesor de esgrima ni una obligación de ello; hacer algún deporte le iría bien, y había leído que al hacerse deporte se soltaban endorfinas, que transmitían la sensación de felicidad y... A ella le venían genial.

-Si que sabe de estas cosas, Joven Hikaru. -No veía lo malo de aquello, ni siquiera pensaba en el hecho de que esto podía deberse a que había acompañado a otras chicas a ese lugar y había aprendido sobre la marcha, puesto que la inocente joven de cabellos magenta tampoco pensaría siquiera que él se hubiera molestado en investigar por ella; 'el conocimiento es poder', y tal vez el rubio pensara así, ¿no? Se acercó al mapa del lugar, mirando todas las tiendas que se presentaban en es este con total curiosidad; ella si que no sabía de esas cosas, y apenas le sonaba el nombre de un par de tiendas... Que no tenían nada que ver.- Pues no conozco ninguna tienda, así que me temo que deberé molestarle más por ello y dejarme guiar... -Sonrió con levedad, algo avergonzada por su poco conocimiento del tema, y parpadeando ante el dato de los vestidos de novia; se quedó en silencio, mirándole fijamente sin siquiera darse cuenta, porque seguramente enrojecería antes de hacerlo queriendo.- Si pudiera elegir, ¿qué tipo de boda prefiere? Se que parece una pregunta rara, pero no sabría con cual ropa imaginarle en ese caso... ¿Estilo Occidental? ¿Tal vez estilo tradicional Japonés? ¿O prefiera los colores del estilo Tradicional Chino?

No tenía mucha idea de la cultura ajena, mucho menos de otras aparte de la suya propia, pero si que se había informado un poco en torno a los enlazamientos matrimoniales de varios países al desconocer la nacionalidad del que fuera a ser su prometido; por el nombre de ambos hermanos, y también el apellido, había descubierto que venían de Japón, o al menos eran descendientes de gente de dicho país, y eran de Japón y China los lugares que más les gustaban los vestidos, dejándose llevar por sus gustos tradicionales que no modernos y actuales. Tardó un rato largo antes de siquiera darse cuenta de lo que había preguntado, era un detalle íntimo que no tenía porqué contestarle, sobre todo porque parecía que dejaba caer una curiosidad enorme sobre cómo sería la boda entre ellos si fuera escogido; motivo suficiente para acabar cohibida y con las mejillas haciendo juego con su cabello, carraspeando mientras volvía a mirar al mapa inmediatamente, como si así escondiera lo que había pasado por su cabeza.

-Podríamos ir a los pisos más altos y luego ir bajando... Así, en el caso de salir con bolsas de las tiendas, sería menos pesado bajar que subir pisos con la carga.

Unos segundos pensativa bastaron para que llegara a esa conclusión, porque no pretendía dejar todo el peso a su acompañante, por muy hombre que fuera; lo más inteligente sería principalmente dar un vistazo por si hubiera algo que le llamara la atención, además de evitar comprar una gran cantidad que no podrían llevar solos. En realidad, una chica como ella, que acostumbraba por inercia y costumbre de su padre a usar los trabajos de una costurera que hacía sus trajes a medida, ¿sería capaz de comprar o desear tantas prendas como para llenar las bolsas de modo que cortaran la circulación de sus dedos por el peso? No sabía porqué, pero lo dudaba mucho.
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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Jue Feb 02, 2017 1:10 pm

Hikaru se encontraba tan distraído mirando el panel informativo sobre el contenido de cada piso que cuando la joven le preguntó por la boda simplemente respondió con naturalidad y sin darle demasiadas vueltas— Creo que cualquiera me valdría, cuando se trata de formalidades todas se me dan igual de mal —confesó, riendo levemente, mientras seguía ojeando los piso. Necesitó un par de segundos más luego de su respuesta para entender del todo el tema que estaban tratando y lo que significaba para ellos, haciendo que abriese los ojos de par en par y voltease la cabeza hacia ella, confuso— ¿Ah?

Podríamos ir a los pisos más altos y luego ir bajando... Así, en el caso de salir con bolsas de las tiendas, sería menos pesado bajar que subir pisos con la carga. —y ahora era ella la que se refugiaba en el mapa de la zona, intentando ocultar el intenso rubor que coloreaba sus mejillas. El menor de los hermanos rio levemente, pero no dijo nada al respecto, pues incluso él se había ruborizando levemente por un instante ¿Boda? Era demasiado pronto para hablar de esas cosas, ya habría tiempo para preocuparse por eso más adelante ¡Además era demasiado joven como para comprometerse!

Esa suena como una buena idea —asintió, dándole el visto bueno al comentario de la muchacha. En realidad, tiendas tan elitistas como aquella tenían un servicio especial por el que te enviaban la ropa a casa -y no era para menos, muchas de las que iban allí compraban tal cantidad de prendas que era imposible que las cargasen por sí mismas-, sin embargo Hikaru no dijo nada porque presentía que Mei preferiría llevarlas por sí misma… quizá no la conociese demasiado -de momento-, pero le daba toda la sensación de ser una de esas personas que estaban deseosas de salir de la rutina de un palacio o mansión y experimentar cosas más normales, del día a día… exactamente como le pasaba a él.

La dirigió hacia el ascensor y subieron juntos hasta la última planta, la ventaja de haber estado ahí esa mañana era que por lo menos ya sabía dónde estaba cada cosa y no perderían tiempo buscando. La última planta resultó no tener lo que buscaba, siendo que tras adoptar el plan de la joven se les había pasado por alto mirar en el mapa que el último piso era una cafetería para quien desease un descanso de sus compras— Podemos venir más tarde si te parece bien —comentó, antes de que volviesen al ascensor para bajar una planta, ahora sí de ropa.

La penúltima planta estaba repleta de vestidos, y era allí precisamente donde había una sección dedicadas a novias, sin embargo, la cosa no se quedaba allí. Había vestidos de todas las partes del mundo, algunos incluso de sus países de origen, pero Hikaru dio por hecho que debía estar cansada de tanta ropa tradicional— Hay vestidos occidentales ¿Te apetecería probarte alguno? —preguntó, señalando una de las secciones de la planta. Otra cosa quizás no, pero variedad era lo que abundaba, encontrándose tanto trajes voluptuosos -del tipo que gustarían al cabeza de familia, o eso creía Hikaru- y otros más modernos e informales, que bien podían servir para salir en una noche de fiesta… y de los cuales un buen puñado resultaban reveladores cuantos menos— ¿Ves alguno que te llame la atención o seguimos bajando?
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Mensaje por Mei Fa el Mar Feb 07, 2017 10:14 am

Respiró hondo, parecía haber surtido efecto su cambio de tema ante una pregunta que había pronunciado con inocencia, pese a que terminara sonando a algo que no era; aunque su obligación era escoger y casarse, le parecía muy pronto para tomar esa responsabilidad. Aun quería conocer bastante a aquellos hermanos, y vivir un poco la libertad que traía no solo la soltería que siempre había tenido, sino la distancia de su anterior hogar, donde sufría tanta presión por su posición social; el ascensor, aunque pudiera llegar a asustar, estaba siendo transparente por los lados, así que podía ver los pisos que dejaban atrás a la hora de subir al último. Apenas asomaron las cabezas, cerciorándose que las puertas no cerraran, sobre todo al ver que no había tiendas sino una cafetería bastante acogedora y grande que, asintiendo sin decir nada, confirmó la buena idea del rubio sobre volver más tarde; las tiendas que encontraron a continuación en la penúltima planta tenían vestimentas interesantes y bonitas, y le atraía la diferencia clara entre esta y la que solía usar.

-Me gusta la ropa tradicional, supongo que porque me he vestido siempre de ese modo... Pero debería seguir un poco el tipo de ropa que se usa en este país, algo más normal y menos lujoso. -Comentó en voz alta para su acompañante, después de todo sus ropas usuales demostraban que no era parte de una familia humilde ni de lejos, y sabía cuantos problemas podría traerle en su vida si salía vistiendo de esa manera; sabiendo que Hikaru la seguiría, se acercó al escaparate de una de las tiendas, ya desde fuera se veía la gran cantidad de ropa que vendían, y ya le gustaban muchas de las prendas expuestas.- ¿Entramos?

No espero respuesta, y aunque entrara con actitud algo tímida, también tenía un aire de seguridad que debía mostrar en situaciones como esa, para que no la vieran como un eslabón débil y fácil de manipular; se sentía cómoda con el joven, pero tampoco era cuestión de depender de este, por muy bien que se estuvieran llevando, no solo por el poco tiempo que llevaban sabiendo de la existencia del otro, sino también porque a Mei no le gustaba siempre estar necesitando la ayuda de la gente. La dependencia era algo que detestaba, sobre todo porque siempre había dependido de la gente a su alrededor para muchas cosas, incapaz de poder quejarse al respecto porque su única labor era ser princesa, y como tal, no podía hacer lo que una persona normal haría; vestirse para ella era fácil por sus habilidades, pero muchas labores cotidianas eran desconocidas para ella, en este caso el comprar ropa... Y saber su propia talla.

-¿Cómo puedo saber si me quedará bien? Aparte de probarme la ropa. -Preguntó al joven, esperando una respuesta adecuada que le diera la información deseada, puesto que se había detenido justo en unas perchas que sostenían varias prendas diferentes, entre ellas unas blusas de colores claros, y faldas que, en teoría, hacían juego entre si, o al menos el maniquí a un lado llevaba dicho conjunto; le gustaba, y se preguntó si le sentaría bien, pero por mucho que veía las blusas, no sabía por cual talla decidirse. Tomó una 'XXL', aunque no sabía a qué se refería con esas letras, y la extendió frente a ella sujetada de la percha con ambas manos, formando un mohín cuando notó que se veía bastante grande.- Esto creo que me quedaría grande, ¿verdad?

Diciendo eso, volteó al dragón sosteniendo esta vez la blusa por encima de la suya por la percha, sin ponérsela aun, pero aun así viéndose fácilmente la diferencia de tamaños de lo que portaba y lo que enseñaba querer probarse; se miró a si misma, incluso volteándose medianamente frente a él, aunque no hiciera el mismo efecto que si lo llevara puesto. Al final volvió a colocar la percha en su sitio, y se cruzó a medias de brazos, llevándose la diestra al mentón, ocultando parte de sus labios con mirada pensativa, incluso habiendo fruncido ligeramente el ceño; al final deslizó dicha mano hasta su cuello, mordiéndose el labio inferior con gesto de confusión. Aunque odiaba depender de la gente, no le quedaba más remedio que servirse de la ayuda ajena ante su nulo conocimiento de ese tema; este pensamiento provocó que esbozara un puchero un tanto infantil, qué poco le gustaba la sensación de sentirse tonta.

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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Jue Feb 16, 2017 11:52 am

Luego de un rato mirando prendas la princesa pareció encontrar algunas de su gusto entre las más informales. Se trataban de prendas de tonos claros, ideales para salir a la calle, sin llegar a la formalidad de una fiesta como a las que ellos solían verse obligados a ir. Lo cierto es que la princesa tenía buen gusto a la hora de elegir ropa… lástima que no tuviese tan buen ojo con las tallas.

El rubio ahogó una leve risita al verla hacer un puchero, cubriéndose levemente la boca con la mano; le resultaba tan enternecedora esa faceta suya que se sentía tentado de sacarle una foto, sin embargo decidió comportarse y ayudarla con sus dudas— Hay que mirar las tallas… trae un momento —tomó la prenda que había sostenido la joven. Ya de inicio se notaba que le iba grande, pero mirándola de cerca se notaba incluso más hasta qué punto lo era—. Vaya, aquí podrían caber dos princesas —comentó, riendo despreocupadamente, mientras echaba un ojo a su alrededor en busca de una de su talla—. Hime-chan es pequeñita y menuda, así que necesitará una S o una M.

Recorrió el estante de donde había sacado aquella prenda, devolviéndola a su lugar y tomando otras equivalentes con las tayas que había mencionado. Luego se las tendió a ella— Una de estas debería quedarte bien —comentó, dedicándole una leve sonrisa, y esperando que se sintiese un poco más satisfecha con las que le tendía—. Puedes extenderla sobre ti y ver cual se aproxima más a ti, pero igualmente deberías probártela antes de comprar nada —si bien el dinero no era problema, tampoco quería que la princesa se fuese a casa un montón de prendas y que luego no le quedase bien ninguna— ¿Por qué no miras otras que te interesen? Es mejor si tomas varias y aprovechas para probártelas todas de una sola vez.
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Mensaje por Mei Fa el Dom Feb 19, 2017 10:56 am

Se sintió un poco avergonzada por haber sido vista de ese modo, incapaz de averiguar por si sola qué talla le venía bien, es más, ¡ni siquiera sabía de qué iban las tallas! ¿S? ¿M? ¿L y XL? Se sentía realmente confundida, no sabía qué tipos de números significarían, y seguramente, aunque lo supiese, tampoco sabría cual le iría bien; se acercó al rubio con cautela y cuidado de no tener que chocar por no respetar el espacio personal entre ellos cuando se acercó a corregir su equivocación con la talla de la prenda que ella había tomado, controlando un puchero un tanto infantil ante la risa que provocaba el saber, tal como él decía, que dos 'Mei' entrarían en la prenda. Algo realmente notable si estirabas la prenda en todo lo que daba, y luego se miraba a si misma, intentando hacer con sus manos el tamaño de sus caderas por encima de las prendas que llevaba; definitivamente, esa blusa le quedaría como saco de papas si intentaba ponérselo, y ni siquiera le quedaría bien, como esa moda de ponerse algo de unas tallas más grandes para que quedara suelto y holgado, cosa que ella ni sabría hacer correctamente sola.

-Supongo que si soy demasiado pequeña para que esa talla me quede bien. -Musitó en voz entre baja y alta, más para si misma que para Hikaru, sobre todo si comparaba todo el espacio que no podría rellenar con su espalda y cinturas estrechas, y una talla de pecho considerable pero no exagerada para lo que esta pedía; tomó las que él le extendía con confianza de que estas si pudieran quedarle mejor, y esa es la sensación que daban cuando las puso por encima al sujetar las perchas a una altura adecuada, haciéndola sonreír al notar que no parecería ridícula si la ropa le quedaba bien.- ¿Qué le parecen los conjuntos expuestos? O... ¿Es demasiado?

¿Serían muy caros? ¿Se horrorizaría si pedía demasiado? Aunque solo eran dos conjuntos compuestos por varias prendas, y dos vestidos bastante bonitos; por supuesto, también tenía que conseguir cosas abrigadas para las temperaturas bajas si es que deseaba salir, y suponía que vestir siempre con vestidos y faldas podía ser incómodo, sobre todo si hacía viento. “Aunque, ahora que lo pienso, ¿eso no significaría que saldría mucho más por la ciudad?” llegó a pensar la princesa, acercándose a las perchas para intentar copiar lo que antes del rubio había hecho, fijándose anteriormente en qué tallas eran las que él le había dado para buscar las mismas para probarse; seguramente, si la hubieran acostumbrado a los lujos que su antigua posición traían, ahora podría ser una compradora compulsiva, contrario a lo que realmente se consideraba a si misma. Sabía que podía comprarse bastante ropa, no era pobre ni por asomo, pero tampoco le causaba gracia ir gastándose el dinero en objetos que no iba a usar solo por capricho; no era materialista, y tal vez hacerse ilusiones sobre que iba a tener una vida más social, o más entretenida que la que tenía en palacio era ilusionarse demasiado.

-¿Donde debería probarme la ropa? ¿No hay un biombo? Es que... Probármelo aquí... -Si, desconocía también de la existencia de los probadores, y solo pensar en desvestirse delante de la mirada ajena la avergonzaba y horrorizaba; ¿así hacían las cosas las personas normales? ¡No sabía si podría hacer algo así!
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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Dom Feb 26, 2017 5:47 am

Hikaru dio en el clavo, aquellas tallas le quedaban mucho mejor, se podía apreciar incluso sin necesidad de que se las probase, aunque él sentía curiosidad por verla llevando esas prendas directamente, ya que había elegido unas que cuadraban muy bien con la imagen que daba la princesa, y que incluso podían ayudar a darle un toque más alegre, dejando atrás a aquella muchachita de ojos llorosos que se había encontrado horas atrás.

Creo que son perfectos para ti —respondió, mostrándole su apoyo con una amplia sonrisa. Mei continuó observando el resto de prendas, ahora con algo más de criterio al elegir tallas, y fue tomando las que le parecieron más interesantes; no se le escapó el detalle de que se mostraba bastante recatada en cuanto al número de prendas que tomar, algo peculiar pues la gente en su posición solía comprar a manos llenas, pero claro… era Mei de quien hablaban entonces—. No es codiciosa… eso me gusta.

Mientras ella revisaba la ropa que quería probarse él se limitó a observar a su alrededor, captando de casualidad a un par de clientas que parecían observarles con cierta curiosidad, pero que voltearon la vista tan pronto se vieron descubiertas ¿Lo miraban a él o a ella? ¿O quizás a ambos? Bueno, tampoco le importaba, mientras no viese nada especialmente sospechoso el tener un par de miradas sobre ellos era relativamente normal dada su forma de vestir.

¿Biombo? —volteó de nuevo hacia ella, extrañado por su pregunta; al parecer sí que era cierto que había vivido hasta ahora cual princesa de cuento encerrada en su castillo. Aun con todo, le pareció divertido que se le pasase siquiera por la cabeza la idea de que la gente se desnudase frente a otros en una tienda de ropa, y por un instante incluso se le ocurrió asegurarle que así eran las cosas -claro que no iba a permitir que lo hiciese, era solo por ver su encantadora reacción inicial-, pero la sensación de unos fríos ojos clavados en su nuca le hizo estremecerse y morderse la lengua.

Volteó la mirada, nervioso, en busca de esa sensación tan familiar… más no parecía que hubiese nadie allí observándoles. Dejó escapar un pesado suspiro— Lo que me hacía falta, ahora Kazu me regaña desde mi propia mente —era como sentirse censurado todo el tiempo, algo amargante, aunque prefería no darle demasiadas vueltas o si no acabaría por obsesionarse con la idea—. No, no, hay unos vestuarios al fondo de la tienda… ven, por aquí —indicó a la princesa, tratando de retornar a la normalidad con una leve sonrisa, y enseñándole el camino.

La llevó hasta los vestuarios, una serie de cubículos de tamaño más o menos decente, con un gran espejo y un lugar donde colgar la ropa a medida que uno se la iba probando, además se cerraban con una pesada cortina corrediza. El rubio le indicó que podía entrar e ir probándose lo que gustase, mientras que él se dedicaría a hacer guardia frente al cubículo, y de paso le indicó que si necesitaba ayuda con alguna prenda podía llamarle -aunque él se refería en cuanto a opinión, pero la frase quedó algo abierta a interpretaciones-. Lo único que le quedaba tras eso era ya esperar y ver en qué quedaba la compra.
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Mensaje por Mei Fa el Lun Feb 27, 2017 7:35 am

Volvió a sentirse aun más avergonzada cuando preguntó sobre lo dicho, es decir, ella estaba acostumbrada a que en su habitación hubiera un biombo, hasta ahora nunca había necesitado ir a una tienda a comprar ropa, se la traía el consejero, como si hubiera tomado el papel de su sirviente muchas veces; por supuesto, había cuidado de ella desde que era una niña pequeña, recién llegada a palacio un tanto andrajosa y sin saber nada de etiqueta, hasta el punto que en su adolescencia no había tenido problemas -como con cualquier otro hombre- en cambiarse de ropa tras aquel biombo mientras él estaba en su habitación. Era con el único con el que se podía sentir segura hasta ahora, pero era precisamente de sus costumbres de lo que se avergonzaba, era tan diferente a lo que estaba viviendo, que ahora que lo pensaba, le pareció imposible el que un biombo fuera suficiente para cubrir la desnudez de cualquiera, no solo la suya; acabaría hirviendo irremediablemente si seguía poniéndose en vergüenza, sin siquiera darse cuenta de las reacciones ajenas por mirar a la ropa entre sus brazos, ya que el suelo no estaba a la vista por esta.

-Es... Está bien... -Asintió cuando el rubio le ofreció llevarla hasta los probadores, y tuvo que alzar la vista para poder ver bien por donde iba pese a que las prendas, aunque no eran demasiadas, le impedían gran parte de la visión de por donde iba, pero logró apañárselas para no tropezar con nada; seguramente, quien los viera, casi podría compararlos con un pollito que seguía a su mamá, pero esto podría ofender a ambos si era dicho en voz alta.

Al llegar a los probadores, lo observó unos segundos desde fuera antes de voltear a sonreír agradecida al rubio, y pasar a entrar al cubículo; colocó primero la ropa con cuidado colgadas en los enganches de la pared, y cerró la cortina hasta que lo único que pudiera verse fueran sus zapatos si te fijabas bien al no llegar la tela completamente al suelo. Tardó otro poco en observar todo ya dentro, siendo sus movimientos en el espejo lo primero que llamaron su atención, y luego miró hacia arriba, como si buscara algún sitio que pudiera servir para ser observada por otras personas; cuando se sintió segura, empezó a desvestirse tal como las personas normales debían hacerlo y sin usar sus poderes, quería aprender a vestirse por si sola de ese modo, aprovechando la sencillez de las prendas escogidas. Había separado los conjuntos en varios enganches en U, usando cada borde para cada uno, lo que daban unos seis por rellenar, siendo dos los vestidos que debía probarse; “empezaré con estos, y luego por lo más fácil de poner” decidió mentalmente la asiática ya en ropa interior, con su vestido pulcramente doblado sobre la banca que había ahí también, para evitar dejarlo en cualquier lado.

-¿Eh? ¿Are? -Y entonces, de encontró con el primer obstáculo en su aventura entre la ropa sin usar sus poderes, es más, se negaba en mojar o humedecerla por depender de esta, pero por mucho que estiraba sus brazos, el izquierdo desde abajo, y el derecho desde arriba, no conseguía alcanzar la cremallera que ya estaba casi a la altura de su sostén, dejando el broche de estos al aire; soltó un bufido de molestia, claramente frustrada por no conseguir lo que quería tras varios minutos de hacer poses raras, sin conseguirlo, era un desastre porque incluso lo que había llegado a subir se había atascado con su cabello, y la cosa había empeorado.- Esto... Joven Hikaru... ¿Podría ayudarme...? Creo... Que tengo una seria dificultad con este vestido... Auch... -No pudo evitar soltar un quejido cuando intentó soltar el mechón enganchado, y solo logró llevarse un doloroso tirón; torpeza obvia suya al no haber apartado sus cabellos como debía, aunque puede que aquel mechón rebelde hubiera vuelto a su posición original tras su espalda al moverse tanto, sin que ella se diera cuenta. “Definitivamente, soy muy torpe...” no pudo evitar lamentarse.
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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Kazuya & Hikaru el Jue Mar 09, 2017 6:06 pm

Recordaba la primera vez que se escabulló de palacio. Debía tener como nueve años, era verano y hacía un calor tal que lo último que le apetecía era dar la clase de la tarde del señor Hanamura sobre política y gobierno. Ya había explorado dentro de palacio todo lo que se podía explorar, se sabía cada rincón de este, el nombre de todas las sirvientas, cuales le regañarían y llevarían a su padre si le pillaban merodeando y cuales harían la vista gorda, e incluso dónde se encontraban un par de caminos secretos que ayudaban a conectar diferentes secciones de la enorme edificación. Era desde las ventanas de la torre más alta que había visto a los niños jugar en el río próximo; los veía corretear, reír, echarse agua entre ellos y pasarlo bien sin importarles nada más… la curiosidad le llevó esa tarde a escaparse e ir en busca del río.

No, no encontró el río, se perdió de camino a este entre las calles de la ciudad y le terminaron encontrando los sirvientes de su padre, y es que las distancias engañaban fácilmente al ojo cuando se las divisaba desde lo alto de una enorme torre… sin embargo lo que vio aquella tarde en la ciudad fue suficiente para sembrar la semilla de la determinación, la determinación de que no se pasaría la vida en palacio, de que sabría aprovechar todo aquello que el mundo tenía para ofrecerle.

Es como yo aquella tarde —pensaba el rubio, observando a la joven princesa con una leve sonrisa. La muchacha no hacía más que meter la pata, y podía notar su apuro a cada vez que se equivocaba o debía pedir por su ayuda, sin embargo era lo mismo que ya había experimentado él años atrás… en aquel entonces fue la gente de su ciudad natal quienes le ayudaron, algunos conscientes de quien era y otros sin tener idea alguna, y ahora le tocaba a él echarle una mano a aquella pequeña semilla que se esforzaba por crecer dentro de la princesa.

Con permiso —entró con discreción en el probador, cerrando la cortina tras él, luego de que la muchacha le pidiese ayuda. Apenas la vio ya sabía lo que fallaba, y es que aquella prenda occidental de seguro se alejaba de cualquier otra cosa que ella hubiese llevado antes… y si no se tenía práctica podía llegar a ser engorroso lidiar con aquellas cosas—. Lo solucionaré en un momento, tranquila —respondió, dedicándole una sonrisa de complicidad a través del reflejo del espejo, antes de centrar su atención en su tarea.

Podía ver parte de su espalda al descubierto, de piel pálida como su rostro y manos, también el enganche de su sostén, y la dichosa cremallera que se había atascado a medio camino pillando con ello uno de sus mechones— Avísame si te hago daño ¿Sí? —pidió con voz suave, acercándose un poco más y poniendo sus manos en torno a la cremallera mientras miraba bien como solucionar aquello.

Desde luego no quería estropear el hermoso pelo de la princesa, por lo que se tomó su tiempo viendo qué hacer, tomando la cremallera con una mano y el cabello con la otra, y procediendo en movimientos breves, tratando de soltarlo poco a poco y sin causarle ningún daño. El cubículo no era tan grande como para que dos personas lo usasen a la vez así que estaban un poco más apretados de lo que uno pudiese imaginar, claro que de eso Hikaru ni se dio cuenta, de la misma forma que no se percataba como con cada leve movimiento de su mano en pos de liberar sus cabellos hacía un fugaz y suave roce en la espalda de la muchacha. Le llevó un rato hasta que finalmente pudo deshacer el entuerto sin causar ningún daño mayor, terminando por subir la cremallera del todo— Y listo… ¿Qué te parece? ¿Estas cómoda con él? —inquirió, animado ahora que al fin había logrado solventar aquel pequeño incidente, sin molestarse siquiera en volver a salir del probador para dejar espacio a la muchacha para que luciese su traje— Te queda muy bien ¿No?
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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Mei Fa el Jue Mar 16, 2017 10:32 am

Tener el cabello tan largo podía llegar a ser, a veces, un verdadero problema en muchos tipos de aspectos, pero hasta ahora no pensaba que incluso con la ropa podía traer problemas, sobre todo al nunca usar nada que tuviera cremallera; suponía que todo ese tipo de dificultades habían sido sorteadas anteriormente debido a las personas que la ayudaban a vestirse, y lo más seguro, que apartaran la cabellera de la princesa en el proceso, para no hacerle daño. Se lamentaba por no saber hacer las cosas correctamente por si sola y tener que depender continuamente del rubio, incluso si eso significaba mostrar el broche de su sostén y su espalda, que ocultaría algún que otro lunar usualmente ocultos bajo sus prendas; apenas pudo asentir con la cabeza para dejar constancia de que le había escuchado, e intentó ocultar su sonrojo, sabiendo que era algo difícil al verse su reflejo en el espejo, algo que Hikaru podía ver si se movía un poco.

-¡...! -Se sorprendió por los roces que recibía contra su piel aun descubierta de parte de las manos ajenas, acrecentando su sonrojo y provocando un estremecimiento que le costó no demostrar, cubriéndose los labios con una mano para evitar soltar cualquier sonido que la descubriera; desconocía ser tan sensible ante el tacto en esa zona de su fisonomía, y el hecho lo descubriera por accidente ante el toque inconsciente del dragón solo le hacía rezar a todos los dioses que conocía y se le pasaban por la mente para que no escuchara ni notara los rápidos latidos de su corazón.

Padre debería haberme dejado tener más contacto con el sexo opuesto... ¡Así no estaría tan nerviosa por una cosa tan simple!” pensaría la joven de cabellos magentas con los nervios a flor de piel, casi aguantando la respiración, como si de ese modo pudiera ocultar sus sentimientos; una vez hubo terminado aquella tarea tan delicada y subió lo que quedaba de la cremallera, la invitó a mirarse en el espejo para ver cómo le quedaba el vestido puesto de manera correcta, sin notar en si que seguía acompañada cuando alzó su rostro aun lleno de aquel calor que hacía juego con su cabellera y podía verse su estado en el reflejo.

-... Es bonito. -Comentó con una sonrisa la joven una vez que se observó, teniendo su mirada más que nada en la prenda que portaba, arreglando las mangas intermedias para que no subieran demasiado, y haciendo desaparecer cualquier arruga en torno a su pecho; el largo era perfecto, y tenía algo de vuelo, dándole más libertad de movimiento, por lo que era sumamente cómodo para ella, quien había olvidado lo ocurrido unos momentos antes, como para no darse cuenta que la cortina no había vuelto a sonar ni moverse, por lo que daba toda su atención al color que hacía conjunto con sus cabellos rojizos.

No fue hasta que asintió, dando por terminado aquella observación, que intentando volver a quitarse el vestido notó el cuerpo tras ella y descubrió al rubio aun con ella, de manera que se asustara ahogando un gritito en su garganta; “Oh, por todos los Dioses... Me estaba mirando... Estaba posando y él me ha visto... ¿Se habrá dado cuenta? ¿Habrá notado que estaba sonrojada? ¡Oh, vamos! ¡Por supuesto que si, Mei! Tierra, absórbeme...” se lamentó internamente por su torpeza y distracción. “Seguro pueden intentar secuestrarme y ni me daría cuenta de la presencia ajena hasta que fuera demasiado tarde... Ugh...” Hizo un puchero al pensar en eso y se pegó al espejo de tal modo que, al esconder su rostro entre sus manos, no fuera capaz de ver el reflejo de este ni por asomo, esperando que los mechones de su peinado cubrieran el enrojecimiento de sus orejas y que sus balbuceos por lo bajo fueran inentendibles para su compañero.
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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Sáb Mar 18, 2017 2:14 pm


Aun si la joven se removió algo inquieta mientras que el trabajaba con la cremallera no le dio demasiada importancia, demasiado enfrascado en su tarea como para percatarse del leve rubor de ella o para reflexionar sobre el motivo de su inquietud más allá de que pudiese ser una señal de que debía ser más delicado porque podía estar incomodándola o haciéndole daño -aun cuando no era ese precisamente el caso en esta ocasión-. Ver el resultado final hizo merecer el esfuerzo, aunque ni tanto por la prenda como por la sonrisa que exhibía la pequeña princesa, que ahora se lucía ante el espejo alegremente.

Hikaru, que dio por hecho que estaba mostrándole el resultado a él también, se limitó a quedarse tras ella y observar el resultado tanto en su espalda como en su frente reflejado en el espejo. Una sonrisa de complacencia asomó en su rostro al verla tan satisfecha con su elección, preguntándose si sería la primera vez incluso que se probaba algo que hubiese elegido ella misma… pues no era de extrañar que no solo no hubiese tenido oportunidad de ir de compras antes, sino que tampoco le hubiesen dejado opción en cuanto a su vestuario.

Andaba dándole vueltas al tema de la nueva libertad de la princesa y a las diferentes formas en que podían sacar partido de esta, cuando un gesto de ella le hizo sobresaltarse en el sitio ¿Se iba a quitar la prenda frente a él? Quizá solo quería que la ayudase con la cremallera antes de salir de allí, y de ser el caso la hubiese ayudado sin dudarlo, sin embargo pronto comprendió que aquel no era el caso pues su propia sorpresa parecía haberla alertado a ella de algo que casi se le pasaba por alto… y es que él seguía allí.

Una leve risita se le escapó al percatarse del malentendido, le parecía curioso que ambos se hubiesen sorprendido de forma inconsciente el uno al otro, aunque esta bien podía ser interpretada de otro modo. Se disponía a disculparse y retirarse cuando la vio moverse, apegándose al espejo del fondo y cubriendo su rostro con sus manos en un inesperado gesto ¿Acaso estaba… avergonzada?— Hime-chan —susurró el muchacho, mirándola con cierta sorpresa, pues si bien ya sabía de su delicadeza no se esperaba esa respuesta por un despiste que ambos habían cometido. En aquel instante lo más responsable hubiese sido disculparse y salir del cubículo, dándole algo de intimidad y tiempo para que se recuperase, y actuar como si nada hubiese pasado una vez saliese de este… sin embargo el dragón de fuego no pudo evitar dejarse llevar por sus instintos esta vez— ¡Kawaii~!

Con aquella expresión tan nipona suya, se lanzó sobre la indefensa muchacha, que acabó presa de su abrazo, una que la envolvía desde la espalda y la atraía hacia el joven, como si quisiese resguardarla contra la protección de su pecho en un brote de instinto protector. Una leve rubor había asomado también en las mejillas del muchacho, que se encontraba profundamente enternecido por su reacción, siendo que había recibido un flechazo directo al corazón de tanta dulzura que desbordaba la princesa— A~h, la princesa es tan adorable que podría morir de amor —comentaba el joven, riendo despreocupada y alegremente, mientras mecía a la dulce muchacha entre sus brazos y frotaba cariñosa y suavemente su mejilla con ella—. Hime-cha~n.

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Mensaje por Mei Fa el Mar Mar 21, 2017 8:45 am


Por dios, ¿¡Por qué no sale...!?” Pensaba la pobre princesa un tanto desesperada, mientras intentaba ocultar aquella vergüenza contra el cristal que formaba parte del espejo, poco o nada acostumbrada a situaciones de aquel tipo; con lo puritana que parecía a simple vista, y lo inocente que se notaba que era, estaba más que claro que podría darse cuenta cualquiera que tenía nula experiencia en trato con el sexo masculino, y lo máximo que había oído hablar del sentimiento de amor, o el estar enamorado, venían de libros y haber visto a su hermana tan encariñada con aquel hombre. Era porque ella estaba enamorada que Mei había decidido ofrecerse, pese a no ser tan bonita o inteligente como la mayor, pero pensaba que ya que no había encontrado la felicidad -diferente a la otra-, podría tal vez ayudarla a mantener los rastros de esta que había logrado atraer con esfuerzo. Soltó un lamento débil y suave, por lo bajo, al escucharlo reírse por aquella situación tan incómoda para ella, preparada para cualquier burla de parte del rubio por lo que había pasado; por ello no esperó en absoluto de repente encontrarse rodeada por una calidez que la hizo apartar sus manos de su rostro por la sorpresa, encontrándose al perteneciente de esa sensación.

-¡Hik!- Ahogó un pequeño gritito en su garganta al verse a si misma abrazada por el dragón, que con confianza demostraba un cariño absoluto hacia la joven que, pese a dejarse balancear, iba adquiriendo con cierto pánico y timidez en conjunto un sonrojo mucho más notable que el anterior en sus pálidas mejillas; sus labios temblaron, y por unos largos segundos para ella, se mantuvo en blanco y paralizada, sin saber cómo actuar.

Curiosa sería la idea de que aquellas habilidades que se había negado a usar por no querer perjudicar a la ropa, fuera la misma que, sin siquiera pensarlo por un instante, acabaría haciendo fácil el mezclarse con la prenda que llevaba, que como segunda piel, también se convertiría en agua junto a la elemental; y si nunca habías visto a alguien volar sin poderes, es porque no habías sido capaz de presenciar el momento en que la chica, aprovechando que estaba convertida en agua, esquivaría el contacto y usaría su poder para abrir la cortina de un modo tan brusco capaz de llamar la atención de las dependientas, sobre todo cuando vieran al rubio ser empujado con fuerza del pequeño cubículo por una joven con el rostro convertido en tomate, dejando que sus brazos volvieran a su estado sólido normal tras lo cometido, aun extendidos al frente por un segundo más en el que intentaba tranquilizarse y no llorar como una cría por una tontería así.

-¡Yúchǔn! ¡Gǎn! (¡Tonto! ¡Atrevido!) -Esta vez sería ella la que usaría su idioma natal, antes de cerrar la cortina frente a ella para cubrir su cuerpo nuevamente, permaneciendo en el probador, logrando esta vez bajar la cremallera del vestido sin tanta dificultad e incluso usando su habilidad inconscientemente; no estaba molesta del todo, pero suponía que actuaba de ese modo por no ser capaz de aguantar el contacto físico entre ellos de un modo tan íntimo. En respuesta a lo que estaban viendo, las dependientas acabarían soltando una risa divertida medio cubiertas por sus manos, procurando que fueran lo más bajas posibles para no ser escuchadas; no todos los días veía una reacción tan adorable de una joven con el que parecía ser su novio.

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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Kazuya & Hikaru el Sáb Mar 25, 2017 6:21 pm


La respuesta de la princesa fue tan radical e inesperada que para cuando se corrió la cortina del probador Hikaru aun no había terminado de procesar lo ocurrido, permaneciendo unos instantes allí, sentado en el suelo, con la mirada perdida y expresión ausente ¿Exactamente qué había pasado? Solo recordaba haber envuelto a la joven entre sus brazos… y poco después estar volando. Sí, desde luego la sensación de su menudo y cálido cuerpo entre sus brazos había sido agradable, tanto como fugaz, pero el vuelo de después le había dejado totalmente traspuesto.

Creo… que metí la pata —susurró el joven, sonriendo torpemente. No se le escapó el detalle de que era el centro de atención, y de que más de una clienta y dependienta reía disimuladamente ante el inesperado evento, pero prefirió no darle demasiada importancia -pese a que sí se sintió algo avergonzado, aun cuando era un chico tan extrovertido-, y asi centrarse en qué haría una vez la muchacha saliese del probador.

Se levantó, sacudió los ropajes y alisó las arrugas, mientras aguardaba a que Mei volviese a decir algo o saliese del probador, cosa que no pasó hasta rato después. Se planteó la posibilidad de actuar como si nada hubiese pasado, y quizá fuese lo mejor y lo que más les ayudase a continuar como antes, sin embargo sentía algo de remordimiento ante la posibilidad de que de verdad se hubiese molestado con él -además que le había gritado unas palabras cuyo significado desconocía, pero que por como las dijo no sonaban como halagos precisamente-, de modo que terminó decantándose por abordar el tema.

Escucha, Hime-chan. Sobre lo de antes… emm —siendo él tanto de actuar y de poco de pensar algo como una simple disculpa se le hacía difícil, pero aun lo era más cuando no estaba seguro del porqué se había enojado ¿Quizás había tocado algo que no debía en su arrebato? Era una posibilidad, pero no lo creía, o al menos él no había sentido nada... ¿O se debía a otra cosa? Es cierto que cuando la abrazó ya se veía avergonzada ¿Entonces es que el efecto se había aumentado por su abrazo? Sonaba exagerado, aunque también podía serlo el como reaccionó solo por lo ocurrido antes de aquello, así que sonaba bastante factible que fuese eso—. Yo no pretendía molestarte ni nada así, es solo que a veces me dejo llevar, y me pareciste tan adorable con esa actitud que yo solo sentí ganas de… bueno, abrazarte —y aun a riesgo de volver a captar la atención de todos, y sin que sirviese de precedente, el joven dio una sentida y notable reverencia, como era costumbre en su país a la hora de mostrar respeto o arrepentimiento… se hubiese reclinado en el suelo, pero tenía la impresión de que hubiese sido demasiado hasta para ella, más en medio de un sitio público—. Perdona, prometo no volver a hacerlo.


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Mensaje por Mei Fa el Mar Mar 28, 2017 8:12 am


Tras un rato pasado después de semejante reacción impulsiva de la princesa, cuando ya hubo conseguido calmar a su desbocado corazón, el cual no estaba para nada preparado para lo que había pasado unos segundos antes, se dio cuenta de lo que había pasado... Y de lo que le había hecho a quien podía ser su prometido en el futuro; se lamentó en silencio en el probador, no quería que el otro escuchara cómo ella se arrepentía del hecho que lo había sacado bruscamente del cubículo sin siquiera pensar, dejándose llevar por sus impulsos, manejados por la timidez y la vergüenza a la que se había visto pegada sin siquiera poder evitarlo. Su cuerpo quería obligarla a disculparse, aun sabiendo que no era su culpa que aquello hubiera sucedido -que fuera distraída y no se diera cuenta de su presencia, no quita el hecho de que el rubio estaba ahí con ella, y no se había marchado cuando debía-; intentó controlarse cubriéndose el rostro con ambas manos y dejándose caer de cuclillas en aquel pequeño espacio, intentando calmarse, dejando el espacio suficiente para que nariz y boca tuvieran la posibilidad de respirar sin agobiarse, necesitaba tomar aire profundamente para no meter más la pata. Aunque, ¿eso siquiera era posible?

Sin embargo, pese a no saber cuanto tiempo estuvo de ese modo agachada prácticamente a la altura de sus rodillas, que usaba para medio ocultarse aun si nadie la veía por la cortina, fue ella quien recibió una disculpa por parte de su acompañante; alzó la cabeza con lentitud en el momento que escuchó la única voz que podría reconocer de ese lugar -en teoría, puesto que con él es con quien había ido a ese lugar-, mirando la cortina como si pudiera ver a través al rubio y quedarse observándolo con la misma que miraba a la tela que los separaba. Había conseguido hasta ese momento bajar la temperatura de sus mejillas, es decir, había vuelto a su color más o menos original, y enfriado su cabeza, aunque poco duró esto; el saber que la había visto adorable le hizo sonrojar levemente de nuevo, era un halago bonito que poco y nada recibía con sinceridad de la otra persona y no mera hipocresía por su posición. Y fueron sus palabras los que la hicieron sonreír con levedad e incorporarse lentamente, después de todo ya estaba mucho más calmada; su personalidad siempre había sido rara, siendo en momentos de enojo o vergüenza que acababa explotando y usando sus habilidades sin siquiera pensarlo, algo que nacía de ella. El mar en calma y tan brava cuando venía una tormenta.

-Está bien... -Musitó con suavidad después de un rato pensativa, asomando apenas la cabeza por el lado de la cortina para poder verle directamente esta vez; sus mejillas usualmente pálidas ahora mantenían un bonito sonrojo, mostrándose algo cohibida pero habiendo decidido mirarlo más o menos directamente al hablar, pese a que su mirada se desviaba por los nervios y le costaba mirarle a los ojos mucho rato seguido.- De verdad... ¿De verdad cree que...? -Se mordió el labio, perdiendo el valor de preguntar si realmente pensaba que si era adorable o no, era una pregunta que no estaba preparada aun para decir, y menos consciente de ello; no era como antes, cuando preguntara sobre la boda, sin recordar siquiera, distraída como era, que tenía que escoger entre los hermanos para casarse. Negó con la cabeza, quitándose de la cabeza ese pensamiento y esbozó una temblorosa y leve sonrisa al rubio.- Da igual... Seguiré probándome la ropa.

Dicho eso, volvió a meterse por completo en el cubículo, respirando hondo y empezando a quitarse el vestido que portaba, volviendo a colocarlo lo mejor posible en su percha, aunque demasiado torpe para hacerlo correctamente; pasó al siguiente, este era más veraniego, y esta vez la cremallera se encontraba en su costado desde su cintura hasta la zona de la axila, donde pasaba su brazo derecho. Por ese hecho, al ser su lado dominante el mismo donde se encontraba el cierre, tuvo que bastarse de su zurda para colocarse bien la cremallera, tensándola desde el final con la otra como podía; no fue, ni por asomo, tan difícil como el anterior, y la vista que quedaría de nuevo en el espejo le gustó. Era blanco, y parecería más bien simple, pero las flores azules que se repartían como un estampado ligero y no cargado, era estupendo para darle un aspecto bonito y elegante, pero no demasiado formal, algo que podía usar fácilmente y no pasar vergüenza; se sonrió a si misma, aunque este gesto pareció dubitativo por unos momentos, al recordar la sensación de calidez que aquel abrazo recibido le había dado. No sabía si era porque la prenda que ahora vestía estaba más fresca y tenía que ir amoldándose a su calor corporal, pero se sintió algo sola tras probar ese contacto y saber que tal vez nunca más volvería a suceder.

-... -Apartó la cortina, haciéndola a un lado para dejarse ver por Hikaru, y tragó con dificultad algo de saliva sin siquiera mirarle al inicio, pero pasando un poco para poder mirarle de reojo un par de veces cuando decidiera hablar, intentando mantener un tono de voz no muy bajo para que él pudiera escucharle, pero nadie más.- Ahm... No.. No me importa ser abrazada... No estoy... acostumbrada a ese tipo de contacto físico, me temo... Pero si pide permiso la próxima vez, tal vez... -Ella sola terminó por morderse la lengua y sonrojarse más de nuevo, sin aguantar más la presión que ella misma se había impuesto para dejar clara su postura; en un instante, volvió a quedarse encerrada en el probador al colocar la cortina de nuevo en su sitio de manera brusca.

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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Sáb Abr 01, 2017 10:55 am


Le alivió que la joven asomase la cabeza, así fuese solo un momento, con lo que pudo confirmar que realmente no estaba enojada. Se notaba que aun seguía algo cohibida por lo ocurrido, apenas pudiéndole sostener la mirada, y con aquel suave sonrojo que tan bonitas dejaba sus mejillas; le hizo una pregunta que no llegó a culminar y que él mismo no terminó de entender, y se volvió a ocultar con el pretexto de seguir probándose ropa. Hikaru no dijo nada más por el momento, limitándose a sonreír levemente y esperar a que saliese de nuevo— Menos mal… no parece molesta.

Cuando la princesa volvió a salir, portaba un vestido fresco y sencillo, pero que la favorecía mucho y parecía casar a la perfección con su forma de ser— Oh —la sorpresa se dibujó en el rostro del dragón, seguida de una sonrisa, siendo aquella una vista realmente agradable; sin embargo no le dio tiempo a elogiarla antes de que ella misma decidiese retomar la palabra, volviendo al asunto anterior, algo que él pensaba era mejor no tocar, pero que agradeció que lo hiciese. Saber que su abrazo no la había molestado, sino que simplemente no estaba acostumbrada, le ayudó a relajarse y olvidar aquel asunto, pudiendo encararlo ahora de otra forma más positiva.

Entiendo —asintió en señal de apoyo, antes de que la muchacha volviese a ocultarse tras las cortinas, sacándole una leve risita… realmente había tenido que sacar valor para decirle aquello. La princesa había tenido una vida dura, estricta y fría, tal y como la suya y la de su hermano; con la diferencia de que él, siempre más inquieto y curioso, había experimentado cosas que seguramente la joven no había tenido en su vida... y que se merecía conocer—. Nee, Hime-chan —la reclamó, mientras se apoyaba en la pared al lado de la cortina. No necesitaba que saliese, solo quería que le escuchase, así fuese dentro del probador—. Lamento haber sido tan brusco, para la próxima vez me asegurare de pedirte permiso, solo que… es posible que eso implique muchas más veces de las que imaginas —comentó él, riendo levemente, pues si bien se había controlado hasta que ya le pudo el impulso, sí que había sentido la necesidad de abrazarla varias veces antes—. Pero más importante que eso, me gustaría que sepas… que puedes pedirme que te abrace cuando quieras —volteó la vista hacia la cortina, una barrera que los separaba, pero ni de lejos la mayor de todas las que tendría que superar hasta ganarse totalmente su confianza—. Ya sea que te sientas sola, triste, feliz, asustada… o simplemente que te apetezca. Yo siempre estaré ahí para Mei-chan ¿De acuerdo?... ¡Ah! Y por supuesto puedes abrazarme cuando quieras, no necesitas pedir permiso —concluyó, riendo levemente, mientras observaba la cortina en espera de su respuesta, deseando de algún modo acortar la distancia entre ellos, así fuese poco a poco.

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Mensaje por Mei Fa el Vie Abr 14, 2017 8:01 am


Para la joven elemental, era difícil sobrellevar aquella situación con madurez y calma, como usualmente procuraba hacer, intentando mostrar una cara que no se le veía por los nervios, actuando ante los ojos ajenos en palacio como alguien que no se veía influenciada por las críticas y las malas palabras dirigidas a la menor de la familia Fa, para luego lamentarse y llorar en la soledad de su habitación, incapaz de devolver ninguna de esas crueles palabras; Mei tenía su carácter, pero difícilmente lo dejaba salir y mostraba de este al resto, aun dolida por la separación de su madre, y la frialdad a la que se hubo habituado en aquel lugar por parte de todo sirviente, cuales usaban la cortesía más fría para tratarla, contrario que con su hermana mayor, o el trato del consejero de su padre, que parecía tener un cariño hacia la pequeña. Pensar en si misma pidiendo cariño era tan vergonzoso como doloroso, más que nada lo último para su orgullo, que temía ser rechazada, aunque las palabras de Hikaru demostraban que no debía tener siquiera ese pensamiento en su cabeza; se preguntó si acabaría evaporándose como agua hirviendo al sentir sus mejillas calientes de nuevo, el menor tenía una facilidad tremenda para cohibirla con unas simples palabras.

-¡C-como si fuera a pasar eso! -Se limitó a decir con voz algo temblorosa, motivo por el que esas palabras no tendrían el mismo efecto que quería darle, solo dándole a la joven de largos cabellos más aire de vergüenza y pena, la realidad que no podía evitar porque era precisamente lo que él le hacía sentir con esa desvergonzada y segura forma de ser; por un momento, le envidió de manera sana, deseando ser un poco más como el rubio, alguien más suelto y que se tomara muchas cosas a broma.

La tensión del momento no duró mucho, y se permitió a si misma una sonrisa, sabiendo que no sería observada por su acompañante debido a la cortina que la protegía, mirando en dirección a donde hubiera escuchado la voz ajena; se estaban llevando francamente bien ambos, y se preguntó si lograría llevarse la mitad de bien con el mayor de los hermanos, teniendo la extraña sensación de que no debía rendirse con Kazuya, aun si su forma de ser la orillara a ello. Se rendía ante el primer y mínimo obstáculo en la mayoría de las veces, por el simple hecho de que ya no tenía ganas de esforzarse en llevarse bien con la gente, y en lo único que llegaba a controlarse, era en no mostrarse más débil de lo que era frente a los demás, solo por el poco orgullo que le quedaba por proteger. Sacudió la cabeza con cierta fuerza, causando un ligero mareo que casi la hizo tambalear en su sitio y llevarse la mano a la cabeza pareció funcionar para que se sintiera más segura, la otra la posaba en la pared, como si quisiera detener el movimiento de su cabeza o del cubículo en si; no debía pensar tanto en Kazuya cuando estaba con el rubio, tal vez esto, si llegara a saberlo, podría ofenderlo. Se merecía su debida atención, así que mejor se desvistió de nuevo, dejando el vestido de nuevo en su percha antes de pasar a los conjuntos, blusa oscura con cuello estilo polo de color blanco, junto a una falda que se asemejaba a un conjunto de estrellas brillantes en fondo igual que la parte de arriba, y una rebeca de mangas cortas de color verde azulado, que al cerrar por los botones, quedaba en V; sin duda, mostraba más piel de sus blancos muslos que los anteriores, y se sintió algo reacia a mostrarse, pero al final tomó valor para apartar la cortina con una mano, mientras la otra bajaba un poco la falda.

-Me pregunto si es demasiado corta... ¿Usted que piensa, Joven Hikaru? -Decidió pedir su opinión, volteándose de manera que le diera parcialmente la espalda, queriendo saber si la falda daba señales de que podría, en un movimiento, mostrar su ropa interior; verse por encima del hombro hacia atrás era una tarea imposible, y pasó a mirarlo a él, con clara actitud de que, aunque tomaba en cuenta su oferta, mejor no hablar más al respecto de esta y cambiar el tema.

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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Kazuya & Hikaru el Dom Abr 23, 2017 4:52 pm


La respuesta de ella no distó mucho de lo que esperaba escuchar, aunque ese leve tartamudeo de vergüenza fue suficiente para hacerle comprender que no se negaba por odio o repulsión de él, sino por un tema mucho más delicado para una joven dama, pero también más fácil de solventar. Una media sonrisa asomó en su rostro mientras seguía esperando afuera del cubículo a que asomase, consciente de que se tomaría su tiempo, y no costándole imaginársela adentro con el rostro sonrojado por sus palabras ¿Era cruel de su parte ser tan abierto con ella aun cuando sabía el efecto que le producía? Quizás un poco, pero lo hacía porque quería ser honesto con ella y que se abriese a él con la misma naturalidad… y siendo honestos, también disfrutaba viéndola así.

Mientras esperaba a que ella saliese recorrió con la vista el resto de la planta. Había mucha ropa allí, y muy bonita, tenía la sensación de que poco o nada de lo que allá se encontraba podría quedarle mal a la princesa, sin embargo no fue la ropa lo que más llamó su atención ¿No estaba aquello más vacío? No es que fuese aquello una sala de fiestas atestada de gente, pero cuando llegaron había muchas chicas jóvenes yendo de acá para allá, y en estos momentos apenas había unas pocas desperdigadas por allí. Justo andaba pensando en ello cuando vio como una joven le comentaba algo a su compañera, de forma bastante animada, y entonces ambas salían con paso ligero de la planta— Que raro…

Finalmente la cortina se abrió una vez más, demoró un poco más de lo esperado pero la princesa volvió a dejarse ver, esta vez con otro lindo conjunto, uno que hacía las delicias de los fans de las faldas cortas, algo que no se le pasó por alto a él… y tampoco a ella— Hmm no creo que se te vaya a ver nada, si es lo que te preocupa -respondió el muchacho, devolviendo de nuevo toda su atención a ella, con total sinceridad, y esta vez sí, también algo de vergüenza por el tema a tratar. La falda era corta, pero cubría lo suficiente, solo daba la falsa sensación de que fuese a dejar algo a la vista en cualquier momento, pero ese momento nunca llegaba; suponiendo que la princesa no fuese a hacer acrobacias con aquel conjunto, claro.

Te queda muy lindo, Hime-chan —asintió el joven, animándola a tomar el modelo en caso de que le gustase, independientemente de que pudiese ser algo más atrevido que los demás. Se acercó un poco a ella, y sin ningún disimulo comenzó a pasearse a su alrededor con paso alegre, deleitándose con la vista de forma quizá más descarada de la que debiese, aunque sin malas intenciones presentes en su rostro más allá de una cálida sonrisa. Finalmente se detuvo frente a ella—. Sí, creo que te favorece mucho… casi dan ganas de secuestrarte —bromeo, riendo levemente.

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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Mei Fa el Vie Abr 28, 2017 8:39 am


Por lo pronto, había notado que la falda en cuestión tenía un forro negro por debajo que evitaba las transparencias, pero aparte también, al estar pegado a su figura, evitaba que el vuelo de la prenda mostrara de más, y eso lo notó con el tacto; luego, tras asentir a las palabras tranquilizadoras de Hikaru, prestó atención con la punta de los dedos a la tela que había entre forro y la visible con el estampado que parecía un cúmulo de estrellas en el firmamento, que en realidad se trataba de varias que hacían el falso fondo para que se levantara ligeramente y diera un aspecto un poco más abombado, aunque no hiciera mucha falta debido a sus caderas, pero ayudaban a que esta no se pegara a sus piernas. Todo lo que había descubierto en un momento le sorprendió, nunca había visto una prenda así, o tal vez lo hubiera hecho pero al no tener que llevarla o probársela, como en ese momento, no había prestado atención a los detalles importantes que, como el rubio había dicho hace un momento, daba la sensación de que mostraría más, pero dudaba que lo hiciera de ese modo; se permitió una sonrisa con satisfacción, más calmada por estos hechos, que ni prestó atención a lo que descubría su compañero hasta que alzó la cabeza para verlo con una sonrisa tímida, que no desapareció al dejar escapar una risita suave por lo bajo.

-Gracias... Es bastante cómoda. -Dicho eso, dio un giro rápido sobre su propio eje, usando sus talones de manera que no fuera a perder el equilibrio y caer, solo para dar una muestra de lo que había descubierto mientras el otro no miraba en su dirección por completo; casi parecía una niña a la que le regalaban un nuevo juguete, y aunque aun le avergonzaba pensar en mostrar demasiada pierna, aquel halago había sido más que bienvenido, ignorando el último comentario a duras penas, puesto que casi se atoró con su propia saliva y tuvo que cubrirse la boca con la mano para no toser, respondiendo algo nerviosa.- Joven Hikaru, qué bromista...

Le costaba bastante el no verse afectada por sus palabras, y no terminar sonrojada de nuevo por la idea de que él la secuestrara, u horrorizada porque alguien más quisiera hacerlo por vestir así; no quería pensar así y verse metida de nuevo en pensamientos pesimistas y apocalíptico como siempre que se dejaba llevar por tonterías como esa, que le hiciera tener pánico de realmente vestir con ese conjunto por las calles por la idea de que pudiera sufrir ese destino. Miró por encima del hombro del rubio hacia fuera de la tienda, se oía algo de ruido, más que nada gritos femeninos que no tenían que ver con una situación peliaguda, hasta ella podía notar que algo sucedía, pero no sabía el qué; se encogió de hombros, decidiendo no prestar demasiada atención a lo que acontecía fuera del local, puesto que no le afectaba al seguir allí, pero con el picor de la curiosidad pinchando en su nuca.

-Bueno, falta un último conjunto, me lo probaré a ver si me queda bien, y luego podremos pagar por todo... ¿Deberíamos ir a mirar más tiendas de ropa, o prefiere otra cosa, Joven Hikaru?

Se atrevió a preguntar con calma mientras volvía al probador para volver a hacer todo el lío de cambiarse de ropa, esta vez por el último faltante; esta vez era una falda con pequeños volantes de un color rosa pálido, blusa abotonada degradada con azul claro por los bordes decorados y blanco por el centro, cerrada de botones al frente, que hacía juego con la chaqueta verde azulado agua, más clara que la del anterior conjunto, que dejó abierta ante la falta de botones, y de mangas entremedias. No solía ser mucho de colores rosas así, y los volantes no eran mucho de lo que vistiera, apartando sus trajes formales, pero el conjunto en general era bonito, que si no lo hubiera visto ya puesto en los maniquís, no habría logrado juntar por si sola ante su nulo conocimiento de moda; se observó en el espejo antes de darse el visto bueno para salir y mostrarle el conjunto al dragón, alisando un poco la falda, que era tan holgada y corta como la otra, puede que dando la sensación de más anchura como de campana que ni en las palmadas de sus manos lograría bajarla para que pareciera más larga. El barullo no muy lejos de la tienda se escuchaba, pero no se lograba ver ni desde donde estaba, ni a través de la puerta de entrada, así que procuró no dar demasiada atención a ello, y solo dársela a quien se lo merecía en esos instantes, que era quien seguía ahí, esperando paciente porque ella terminara.

-El conjunto también es bonito, ¿verdad? La falda tiene el mismo efecto que la otra, nunca había llevado algo tan corto... Supongo que puedo acostumbrarme. -Musitó en respuesta a sus propias palabras, dando un giro sobre si misma sin ser tan rápido como la vez anterior, para mostrarse por completo antes de volver al cubículo para cambiarse; la ropa quedaba casi perfecta de nuevo en las perchas, desconociendo que, lo más seguro, es que estas no se las fuera a llevar, y esta vez usó sus poderes para colocarse su vestido nuevamente para salir más pronto, esta vez sujetando todas las perchas y prendas con el brazo izquierdo de manera pulcra para llevarlas a caja para pagarlas, al menos eso si sabía hacerlo.- ¿Ha notado que hay bastante ruido afuera? Me pregunto qué ocurrirá... ¿Usted no, Joven Hikaru?

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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Kazuya & Hikaru el Miér Mayo 24, 2017 9:34 pm


Hikaru no era demasiado observador con la ropa. Claro que sabía distinguir cuando una prenda era bonita, especialmente si le quedaba bien a una mujer, pero no era de los que se paraban a mirar demasiado los detalles… y de ropa para varones mucho menos, pues en la suya solo valoraba el que fuesen lo más cómodas posibles, y si de paso le daban libertad de movimiento por si en alguna ocasión tuviese que echar a correr y brincas por… circunstancias.

Sin embargo aquel no parecía ser el caso de la princesa, que observaba cada detalle de la prenda con la curiosidad y la emoción impresa en el rostro, como de quien descubre algo nuevo y apasionante… una expresión como aquella no era extraño que llamase su atención, dejando en un segundo plano incluso las prendas que se suponía debía estar observando. Daba igual lo que se pusiese, no creía que nada de eso fuese a ser más hermoso que ver aquel rostro tímido esbozar una sonrisa feliz.

Luego de bromear con raptarla -y no iba tan en broma-, y recibir tan adorable respuesta por parte de la jovencita, procedieron a ver el último conjunto de ropa, aunque ya desde antes de vérsela sabía que le iba a quedar bien— Hmm podemos ir primero a mirar el resto de plantas, por si tuviesen algo de tu gusto —sugirió el muchacho, cruzándose de brazos pensativo, aunque los gritos de fondo le dificultaban un poco la tarea… eran lejanos, pero aun con esas se notaban realmente ruidoso ¿Qué sucedía allá afuera? ¡Pero si estaban a varias plantas de altura como para que se escuchase tan fuerte!

Mientras esperaba a la que la princesa se terminase de probar su conjunto, observó con cierto pasmo como la planta parecía haberse quedado vacía, casi como si hubiesen desalojado el edificio. Del exterior le llegaba la apagada melodía de una canción, y la voz de lo que parecía ser un hombre joven cantar a través de unos altavoces, si bien no se llegaba a discernir lo que decía. La cortina se abrió mientras él aún seguía mirando alrededor confuso, aunque atrajo su atención en seguida el nuevo conjunto de la princesa— Ooooh, te queda muy bien —comentó el muchacho, revisándola de arriba abajo mientras se cruzaba de brazos y asentía convencido, con una amplia sonrisa—. Hum, hum… seguro que en cuanto lo lleves un tiempo le pillas el gusto.

Y aparte tenía unas piernas preciosas, claro que eso no lo iba a remarcar para ahorrarle la vergüenza a la joven… hoy ya había abusado demasiado de la pobre y no quería saturarla más, no al menos a posta -los comentarios que luego pudiesen escapársele y tuviesen algún efecto sobre ella ya no estaban bajo su control-. La observó girar sobre sí misma con gracia y se deleitó con las vistas hasta que volvió a encerrarse en el cubículo. No demoró demasiado en salir esta vez, llevando todas las prendas perfectamente dobladas en sus perchas, y acompañándola hasta la caja, donde quedaba la que debía ser la única persona en todo el piso sin contarlos a ellos… y aun con esas era una chica joven que parecía estar deseando salir del lugar como ya hicieron muchos antes.

Hime-chan, permíteme —estaba seguro de que la muchacha tenía dinero de sobra para pagar por sí misma, pero en esta ocasión quería pagarlo él… y lo haría con su propio dinero—. Tómalo como un regalo de bienvenida a casa —comentó, dedicándole una amplia sonrisa. Una vez terminado la transacción la princesa recibió una bolsa de papel con las prendas debidamente dobladas en su interior junto al ticket de compra.

¿Hmm? Sí, parece ser una fiesta o algo así… ¿Vamos a ver? —propuso el dragón, observando a la princesa. Lo cierto es que él no era mucho de sitios abarrotados de gente, y estaba bastante seguro de que ella tampoco, pero la curiosidad de ambos podía más por saber qué estaba ocurriendo de forma tan repentina en mitad de la calle comercial. Al final se subieron al ascensor y descendieron hasta la primera planta, donde el ruido llegaba con mucha más intensidad, y apenas salieron del edificio se toparon con una colosal masa de gente que cubría toda la calle a lo largo y ancho, la gran mayoría chicas, que gritaban de furor al tiempo que daban saltos y alzaban sus móviles intentando sacar una foto de un pequeño grupo de chicos que se encontraban en un pequeño escenario improvisado en mitad de la calle.

Vaya, no… no tenía ni idea de esto —musitó el muchacho, sorprendido. Ni siquiera reconocía a los que allá se encontraban, pero se trataba de un grupo de seis… no, siete muchachos jóvenes, que debían tener su misma edad. Parecían coreanos, y mientras que tres de ellos tocaban instrumentos, otro cantaba y bailaba junto a los otros tres—. No lo hacen ma…ah —en el apenas segundo que se había distraído observando a los muchachos sobre el escenario, la marea de gente comenzó a moverse bruscamente, y un montón de chicas que parecían salidas de la nada se interpusieron entre la princesa y él— ¡Ah, Hime-chan! ¡Toma mi mano! —exclamó el dragón, estirando el brazo lo más que podía mientras sentía la muchedumbre tirar de él en dirección contraria, notando como su mano no lograba alcanzar la de la princesa, y como empezaban a separarles más y más, hasta que empezaron a perderse de vista el uno al otro— ¡Him… Mei!

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Mensaje por Mei Fa el Vie Mayo 26, 2017 4:53 pm


La situación en el centro comercial se hacía cada vez más extraña, no por la amabilidad de la que no estaba acostumbrada de parte del rubio, sino por la repentina desaparición de la mayoría de la gente de la planta en la que estaban, dando paso a gritos en la planta baja; suponía que era por esos pensamientos que no prestó real atención a la forma en que la trataba por ese corto rato el menor tras salir del probador, sonriendo simplemente con gratitud un tanto tímida a este cuando pagara todo lo que habían tomado, que eran cuatro conjuntos bastante bonitos, y aunque no tan caros como podría haber visto, si que parecían costar bastante, por lo que luego le haría sentir mal aquel gesto. Pensando en dinero, se preguntaba si realmente tendría algo de parte de su padre, porque ya ni sabía si seguía siendo completamente una princesa, aunque tal vez dicha posición terminara por desaparecer cuando contrajera matrimonio; debería mirar atentamente entre sus posesiones por si llevaba alguna cartilla o dinero, tal vez alguna tarjeta de crédito con límite, por lo pronto debía informarse de todo, temía meter la pata en esas cosas y meter a su padre en problemas por ello.

En cuanto salieron de la tienda, decidieron curiosear precisamente en la planta donde pertenecía todo aquel ruido, música, voces masculinas cantando y gritos femeninos mezclados que lograban llegar hasta las zonas altar del edificio; un grupo masculino en un escenario improvisado la sorprendió, pero tuvo que cubrirse un poco los oídos ante el griterío de las que supuso eran las fans de dicho grupo, y aun así traspasaba sus manos. Caminaron un poco hacia el gentío, pero cuando se acostumbró a los gritos, se quitó las manos para escuchar mejor, y observó con cierta sorpresa que las voces no eran nada malas; no los reconocía, y seguramente no lo haría por el simple hecho de que apenas escuchaba música en palacio aparte de la usual, sobre todo la clásica para los bailes, pero la sensación que aquella canción -de la que no entendía apenas alguna que otra palabra suelta, sobre todo porque soltaban frases en inglés de vez en cuando- dejaba en su pecho era agradable.

Se estaba dejando llevar por el ritmo, dando palmadas suaves con las manos al aire siguiendo este, que fácilmente pudo seguir aunque no pudiera cantar la letra que obviamente desconocía, con una sonrisa en el rostro; era algo nuevo para ella, nunca había ido a un concierto de ningún tipo, pero si fuera a uno de nuevo, se encargaría que fueran de esos mismos chicos que se encargaban de transmitir tanto con sus voces agradables, sobre todo dos en especial. Un joven moreno de sonrisa preciosa que veía desde lejos, que llegaba a los agudos, y otro más alto y delgado que el primero, con cabellos castaño claro que, nada más tomar su parte, la hizo estremecer con su voz profunda; el problema de no haber ido nunca a un concierto, es que no tenía ni idea de lo que se le venía encima, dando más hincapié a la nula experiencia en la vida de la joven de cabellos magenta, cuando de repente todo se movió y de repente estaba siendo alejada de su acompañante, asustándola al no poder alcanzar la mano que le extendía inútilmente.

-¡Joven Hikaru! -Su voz apenas y se escuchó entre los gritos de las chicas que la arrastraban lejos del dragón, haciendo que entrara un poco en pánico, sobre todo cuando por mucho que intentaba hacerse paso entre ellas, le resultaba imposible por la fuerza y agresividad que las otras féminas usaban; no sabía donde iba a acabar, pero si que iba a terminar totalmente perdida en ese tumulto, y por ese pensamiento, y un tirón de su brazo, firme y al mismo tiempo suave, como si no quisiera dañarla al sacarla de toda ese barullo, la sobresaltó y miró con sorpresa y lágrimas en los ojos a la persona que la había salvado, sin emitir palabra alguna ante la acumulación repentina de sentimientos encontrados en esa situación de la que los cantantes no llegaron a darse cuenta.- ¡...!

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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Sáb Mayo 27, 2017 4:39 pm


Las voces de los muchachos continuaron propagándose por la zona, haciéndose notar junto a las notas de sus instrumentos por encima de los gritos y cantos de sus incondicionales fans, que parecían disfrutar aquello con verdadera euforia, hasta el punto de que era fácil pasar por alto a tan pequeña y frágil figura como era la de la princesa que se veía arrastrada entre la marea de gente. Entre gritos, empujones, bruscos movimientos y gente por doquier, la situación resultaba agobiante cuanto menos para aquella que ya había perdido totalmente de vista a su acompañante, y que tenía que luchar para no ser derribada en un mal movimiento, corriendo el peligro de ser aplastada.

Fue una mano salida de entre el gentío la que tomó a la muchachita por el brazo, tirando de ella con firmeza pero sin querer ser brusco, guiándola entre el montón de gente que la rodeaba hasta el punto de no dejarle apreciar de quién se trataba. Fueron solo unos segundos, aunque nos realmente agobiantes, hasta que la elemental se vio fuera de la enorme masa de fanáticos, encontrándose cara a cara con aquel que la había guiado y aun la mantenía bien sujeta— ¿Os encontráis bien?

Con tono gentil y un tanto preocupado, Kazuya observaba a la princesa de la cabeza a los pies, como si verificase que esta se encontraba en buen estado, y no pudiendo ocultar cierta expresión de alarma por las lágrimas en su rostro— Oh, uhmm… ¿Os… os habéis hecho daño? —inquirió él, sin perder la formalidad tan característica de él, pero notándosele el apuro y la incertidumbre en su mirada, pues aquel era un tipo de situación con el que no tenía idea alguna cómo lidiar— ¿Quizás he tirado demasiado fuerte? ¿Es eso?

¡MEI! —un grito diferente al de la muchedumbre sobresaltó entonces al moreno, quien alzó la mirada para toparse con su hermano mellizo, que se acercaba a ellos corriendo mientras rodeaba al tumulto de gente. Se podía apreciar en su rostro una mezcla de preocupación y alivio al ver que la joven se encontraba con su hermano— ¿Estás bien? —preguntó, al tiempo que se detenía bruscamente al lado de ellos, sin embargo y antes de que ella tuviese ocasión de responder, el dragón de tierra tomó la palabra— Se suponía que ibas a cuidar de ella ¿Cómo has dejado que pase esto?

¡Eh! —la acusación pareció tomar por sorpresa al rubio, que no demoró en responder con expresión enojada— No es culpa mía, todo esto fue muy repentino ¡A ti te habría pasado lo mismo! —espetó, frunciendo el ceño y fulminando a su hermano con la mirada, quien hacía lo mismo mientras mantenía aun a la princesa a su lado, tomada por el brazo con su mano de madera, oculta bajo un guante, que poco a poco ejercía un poco más de presión sobre esta a medida que la ira se iba apoderando de él—. Es obvio que no ¿Acaso no eres consciente de lo que podía haber pasado? ¿Y si la aplasta la multitud? ¿O se encuentra con el tipo erróneo?

¡Es una elemental! Ni que estuviese indefensa, seguro que saber hacer… cosas —se defendió el rubio, aunque sus argumentos no parecían convencer al moreno -ni a sí mismo, de hecho-, que comenzaba a apretar ya en exceso el brazo de la joven; aun si su voz se mantenía fríamente calmada, dejaba notar en cada palabra el enojo en su interior—. Es una princesa, Hikaru, no puedes pretender que sea como las chicas que conocías en los barrios bajos¡Ni tú seguir tratándola como si fuese una inútil! —explotó el rubio, ya dejándose llevar por la ira e incluso llamando la atención de los más cercanos al alzar la voz, que volteaban a ver como los hermanos se fulminaban con la mirada— ¡Yo solo la protejo, que por si se te ha olvidado, era tu trabajo!

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Mensaje por Mei Fa el Lun Mayo 29, 2017 7:12 am


Fue una enorme sorpresa encontrarse de frente al mayor de los hermanos, no solo eso, sino que fuera él su salvador, quien la alejara del gentío que la arrastraba a algún lugar lejos de quien debía ser su protector ese día; no conocía la ciudad, el que fuera alejada del único que la guiaba sería un enorme castigo para la elemental, que se caracterizaba por entrar en pánico y no saber cómo actuar. Motivo suficiente para que el atisbo anterior de dicho sentimiento aun quedara en las esquina de sus ojos en forma de lágrimas, que lograba controlar aunque cristalizara sus orbes, poniendo en una situación un tanto difícil al más alto; el tono usado era reconfortante y le hizo asentir con algo de duda, pese a que estaba segura, ahora, de que estaba bien y no tenía porqué preocuparse. ¿Cómo alguien que se había comportado tan distante y frío con ella, cortante al hablar, podía resultarle alguien digno para sentirse protegida? Al menos en un inicio.

-Es... Estoy bien, no... -'Discutan' era lo que quería decir, pero aun estaba nerviosa, y el hecho de que ambos hermanos empezaran a discutir por lo que había ocurrido, de lo cual no culpaba en absoluto al rubio; todo había sucedido de manera muy repentina, de manera que aun seguía sorprendida por todo lo acontecido en solo unos segundos, que fueron suficiente para que Kazuya sacara a relucir la supuesta ineptitud del menor por no hacer lo que, en teoría, era su labor.

Su voz había sonado débil, y parecía no superar el aparente enojo de quien aun sujetaba su brazo, por lo que aquello se estaba saliendo de control y sentía que ella no parecía tener ni voz ni voto, aunque era la persona afectada; no sabía cómo actuar en momentos de ese tipo, se le daban mal las peleas cuando no se las esperaba, al menos las verbales, de esas que tienes que estar preparada mentalmente para saber qué hacer según lo que te digan. Las peleas que no usaban la violencia eran, ante su débil personalidad en la mayoría de las ocasiones, su mayor debilidad, su talón de Aquiles al socializar tan poco; esas cosas debía esconderlas tras un gesto de calma y madurez que, en realidad, no terminaba de poseer, al contrario de su hermana mayor. Sin embargo, habían excepciones, y ella, pese a ser la mayor de los tres, también podía enojarse, podía explotar y no hacer caso al hecho de que el rubio la llamara por su nombre sin formalidades; y claro, el que su brazo, aun tomado por el de cabellos oscuros, fuera apresado con cada vez más fuerza fastidiaba a cualquiera.

-¡Ni soy una chica cualquiera, ni soy inútil por ser princesa, maldición! -Terminó por gritar cuando sus nervios se crisparon por completo, cerrando los puños y los ojos con fuerza, estos últimos dejando caer un par de lágrimas rebeldes, intentando aguantar el dolor de su brazo, pero al explotar, como si fuera elemental de fuego y no de su contraparte, su estado hizo también 'explotar' las cañerías de su alrededor, creando una bonita y vistosa fuente que empezó a mojar a todos, incluyendo a los cantantes; aparte de formar aquella curiosa lluvia, que parecía sacada de un espectáculo ya buscado como tal, no pasó nada, y los cantantes se adaptaron, haciendo que las fans que prestaban atención extra a ellos, se la dieron a los jóvenes que seguían el mini concierto pese a estar cada vez más húmedos, punto extra para las otras.- Si, se que soy una princesa... O lo era, no lo se ya con exactitud... Pero me enseñaron a defenderme si es necesario, que no les influya mi apariencia frágil... -Intentó actuar más calmada, y alzar la cabeza, tras haberse dejado llevar de ese modo, y controlarse, el agua dejó de actuar de ese modo, aunque el daño ya estuviera hecho; los miró con el ceño fruncido, y pese a intentar actuar enojada, el puchero tembloroso de sus labios no le daba mucha credibilidad.- Agradezco muchísimo su ayuda, Joven Kazuya... Pero ni el Joven Hikaru ni yo supusimos que podría pasar esto, y si alguien tuviera la culpa, sería mía por no estar más atenta, que por algo he sido yo la que ha sido arrastrada... Un accidente lo tiene cualquiera, y ha resultado que no tengo experiencia en sitios así, no volverá a ocurrir... Ahora, si me disculpan...

Su voz iba bajando de volumen paulatinamente, aunque procurara no verse insegura al hablar, pero se sentía profundamente avergonzada por haber causado aquellos daños materiales al lugar, algo que hasta ahora no había ocurrido; la presión del momento, era la misma que le daban al agua en las tuberías que había logrado agrietar por la presión ejercida por la de cabellos largos ante el enojo, no habían aguantado. ¿Y qué pasa cuando tienes un ataques de nervios repentino, tras aguantar por andar pasando una mala racha? No se en el resto, pero Mei tuvo que alejarse de todos, siguiendo las señales que le indicaban la dirección hacia el aseo, para encerrarse en un cubículo tan pequeño como los probadores, para llorar por el cúmulo de sensaciones.

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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Mar Jun 27, 2017 12:18 pm


La súbita explosión  por parte de la princesa pilló por sorpresa a ambos hermanos, que no se esperaban algo así de aquella dulce muchacha de aspecto inofensivo y que hasta el momento se había mostrado tan obediente y dócil ¿Eran ellos los causantes de aquel repentino cambio de actitud por parte de ella? Totalmente, incluso si ellos lo dudaban y aun lo ponían en duda, estaba claro que habían sido sus palabras y acciones las que había enojado a la joven princesa.

Tanto Kazuya como Hikaru se quedaron sin palabras, al nivel de no saber qué decir e incluso dejarla marchar sin más. Por un breve momento intercambiaron un par de miradas preocupadas, pues incluso con sus diferencias podían entender perfectamente que aquel había sido un error de ambos… claro que en el fondo ambos seguían pensando que el otro tenía más culpa que uno mismo— Iré por ella —respondió el rubio, luego de unos instantes de incomodo silencio, abriéndose paso a través del ahora encharcado suelo para seguir el camino de la joven. Kazuya, por su parte, se quedó atrás para hablar con uno de los encargados del local y hacerle saber que quería hablar con su superior… a fin de cuentas no veía conveniente marcharse sin hacerse responsables de los desperfectos.

Hikaru, luego de seguir el recorrido visible de Mei, tuvo que detenerse a un par de personas por si la habían visto pasar, y de paso hacer uso sobre lo que conocía de ella para asi poder encontrarla. No fue demasiado difícil por suerte, luego de no encontrarla por los pasillos llegó a la conclusión de que debía haberse aislado… y el mejor sitio para eso era el cuarto de baño— ¿Hime-chan?

No sin cierto reparo, el rubio decidió saltarse las normas cívicas y entró él mismo en el baño de las mujeres, teniendo la fortuna de que no parecía haber nadie allí… nadie excepto la persona a la que buscaba— Him… Mei-chan —la llamó por su nombre tan pronto reconoció el llanto que provenía del cubículo, solo la había visto llorar una vez antes, pero era suficiente para reconocerla dado el impacto que esto le supuso la primera vez. No queriendo ser invasivo, pero a la vez deseando mostrarse más cercano, se aproximó al cubículo y se apoyó contra la parte al lado de este, mientras que continuaba hablando con un tono que trataba de sonar sereno y honesto— Yo… lamento lo ocurrido —comentó el muchacho, mostrando incluso pesar en su usualmente animada voz. Sabía que nada de aquello hubiese ocurrido si no la hubiese perdido de vista, y eso le hacía sentirse de forma realmente desagradable—. Yo no… no debería haber permitido que nos separasen… ha sido culpa mía, lo siento.

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Mensaje por Mei Fa el Miér Jun 28, 2017 12:03 pm


Desconocía cómo habían reaccionado ambos hermanos ante su explosivo final, no se había dignado en alzar la cabeza hacia ellos y había intentado ignorar su presencia a medias para ir hacia el baño, donde acabaría encerrada y soltando todo sus sentimientos acumulados; en momentos como ese, donde no conseguía ser igual al resto de las chicas, aunque estuviera agradecida con su padre por llevarla a palacio y salvarla del mismo destino que su padre -ser una concubina y perder la inocencia más pronto que tarde-, también habría deseado que le hubieran enseñado sobre la vida fuera de aquel lugar. Sus conocimientos eran básicos, casi inexistentes, y estaba aprendiendo sobre la marcha, motivo suficiente para que acabara tan asustada por lo que había ocurrido al ser arrastrada; la habían preparado para momentos donde tuviera que defenderse, notar cuando alguien tenía malas intenciones hacia ella -aunque esta parte la fallaba mayormente por su ingenuidad, un rasgo que perduraba aun si fuera un poco-y poder actuar guiada por los momentos de peligro, pero nada como aquello.

Era completamente normal para la joven sentirse de mil maneras al mismo tiempo, no solo avergonzada por no haber sabido actuar correctamente y haberse asustado como si fuera una cría que separaban de su madre; no había mantenido la calma, y eso la frustraba, y si añadía que aun la rojez - que seguramente había salido en el lugar que había sido agarrada por el mayor de los dragones- le dolía, acabó por provocar esas gotas saladas caer por sus ahora algo acaloradas mejillas. Odiaba ser tan débil a veces, decir algo y acabar haciendo lo contrario le molestaba mucho de si misma, porque ella no se consideraba como una chica hipócrita y veía este acto como algo de ese calibre; lo que había empezado como una salida divertida, se había convertido en un momento por demás incómodo que prefería evitar, y al rubio que la llamó con confianza por su nombre tras entrar en el baño de mujeres era otra de esas cosas.

-Qué... ¿Qué hace en el baño de chicas? ¡Debería salir! -Intentó controlarse lo mejor que pudo, y se limpió los rastros de lágrimas con las mangas de su vestido, convirtiendo en agua sus manos para enjuagarse el rostro con mayor presura sin necesidad de salir, intentando que el agua fresca que creaba también pudiera aligerar la sensación de ardor de sus ojos.- Está bien, no es la culpa de nadie...

Mentira, no paraba de echarse todas las culpas a si misma en su cabeza, pero no quería discutir aun si ella seguía con la presión en su pecho de manera molesta; tomó aire lo más silenciosa que pudo, quería estar calmada para no preocupar más al contrario pese a que no podía verla al rostro al no salir del cubículo. No quería que la viera de ese modo, y pensaba alargarlo lo más que podía, hablando de ese modo mejor por no acabar poniéndose nerviosa ante la mirada dorada del joven rubio, imaginándose sobre todo la decepción pintada en sus facciones, creando una punzada en su pecho.

- Simplemente pasó, no sabíamos que pasaría, y yo nunca vi a tantas personas juntas... ¿Los chicos están bien? ¿El público? ¡Debería disculparme con el encargado y ofrecer un pago para los arreglos! He sido muy desconsiderada por causar tantos problemas, me disculpo, Joven Hikaru... -Y aunque él no pudiera verla, ella se había inclinado un poco hacia el frente con las manos juntas a la altura del mentón, un gesto de disculpa sincero por todos los problemas ocasionados; no sabía si sería tan bueno que estuviera allí, hasta ahora nunca había tenido esas reacciones, y había logrado una vida tranquila, ¿tal vez había sido mala idea al final el ofrecerse?

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Mensaje por Kazuya & Hikaru el Vie Jun 30, 2017 4:38 pm


 Que las primeras palabras de ella fuesen para echarle del lugar era algo que se habría esperado, lo que no imaginó es que fuese a echarle por aquel motivo en concreto— Siempre correcta ¿No? —no pudo reprimir una muy leve sonrisa por su reacción. Realmente, podían estar a minutos de que un meteoro destruyese toda la ciudad, y aun sería capaz ella de reprocharle por aquello mismo. Era algo que de hecho le gustaba de ella, aunque tenía la impresión de que tanta rectitud en ocasiones le suponía el mayor lastre de todos para ser feliz— Está bien, no es la culpa de nadie...

Tal vez, pero igual debía haber reaccionado mejor a eso —y estaba seguro de que ella también sentía algo similar, porque de no ser así no estarían allí los dos, en esa situación. Parecía mentira como algo tan tonto como un breve instante de despiste había tornado una animada tarde en un momento tan tenso entre ambos—Simplemente pasó, no sabíamos que pasaría, y yo nunca vi a tantas personas juntas... ¿Los chicos están bien? ¿El público? ¡Debería disculparme con el encargado y ofrecer un pago para los arreglos! He sido muy desconsiderada por causar tantos problemas, me disculpo, Joven Hikaru...

¡E-Está bien! No te preocupes, los de la fiesta lo están pasando bomba… y Kazu-nii ya se está encargando del tema de los desperfectos, seguramente al viejo no le importe encargarse de los gastos —de hecho el pagar los desperfectos será lo de menos para él, lo que de verdad le enojará será el saber que no la están tratando debidamente… se veía venir una señora bronca por su parte más tarde— Creo que voy a olvidarme de encender el celular por unos días… —y ojala que los sirvientes no viniesen a traerle mensajes a cada rato, odiaba tenerlos de intermediarios entre su padre y él, y algunos de estos podían llegar a ser realmente persistentes -aunque no les culpaba, era su trabajo-.

Agitó levemente la cabeza, sacudiéndose las ideas al respecto y queriéndose centrar en lo más importante en ese instante, que era el hecho de que la princesa parecía algo reacia a querer salir, seguramente porque aún se sentía culpable de todo aquello, aun cuando ella mismo dijo que no era culpa de nadie. Se cruzó unos instantes de brazos frente a la puerta, observándola de abajo a arriba, y luego de meditarlo más bien poco, se acercó a esta y con un brinco se encaramó a ella. La puerta se sacudió con algo de violencia, en cuando el dragón se aferró a la parte superior y se asomó por esta, observando a la princesa en el interior desde arriba.

¡Te encontré! —exclamó el muchacho, con tono informal, mientras le dedicaba una sonrisa bobalicona que trataba de aliviar el ambiente. Pensar no era su fuerte, y la cantidad de cosas que podían salir mal con lo que hacía en ese instante no eran pocas, pero en lugar de darle vueltas a qué hacer o decir, decidió una vez más solo dejarse llevar y soltar aquello que sentía en el momento… y si iba a hacer aquello, tendría que ser cara a cara— ¿Sabes? Yo no creo que ocasiones ninguna molestia… es cierto que hiciste lo de la tubería, y si quieres disculparte con el encargado te acompañaré a ello, pero eso solo terminó así por culpa de mi hermano y mía… mayormente suya —añadió lo último en un muy fugaz y suave susurro mientras se mordía el labio inferior con gesto pícaro.

Lo cierto es que creo que desde que nos conocemos nosotros somos los únicos que te seguimos ocasionando problemas, preocupándote y haciéndote llorar —determinó, sonando ahora algo más serio, e incluso mostrando verdadero arrepentimiento en su rostro, cuya mirada se apartó por unos momentos a un lado—. No te culparía si luego de esto quisieses marcharte a casa, o algo así, pero… —dudó un instante, algo poco propio de él, entre que la observaba de reojo… sin embargo pronto recuperó su usual sonrisa y tono animado— ¡No es así como quiero que acabe! —y en un gesto repentino extendió la mano hacia la princesa, como si de una oferta se tratase, una mano amiga extendida ante ella— Esta vez quiero hacerlo bien, empezar desde abajo… seamos amigos, Mei-chan.

Se trataba de un momento emotivo, Hikaru se había dejado llevar, y por una vez había dejado totalmente de lado esa mentalidad picara suya, optando por algo más sincero y directo, que era simplemente querer ser más cercano a la princesa, sin mayor pretensión que la de ser su amigo, una postura diametralmente opuesta a la inicial, que les requería pasar de ser desconocidos a pareja directamente. Lástima que el encanto duró poco. Antes de que ninguno de los dos pudiese decir nada más, un agudo grito resonó por el baño, y cuando el rubio alzó la vista alarmado, vio de reojo a una chica en la puerta que huía corriendo mientras gritaba— ¡Guardia! ¡Hay un pervertido en los baños!

¡¿Eh?! ¡Ah, no! ¡Espera! —exclamó el muchacho, apurado por lo repentino de aquello, y extendiendo el brazo ahora hacia la puerta como si tratase de detener a la joven, sin embargo, los movimientos bruscos que hizo solo lograron desgarrar las bisagras de la puerta, que con un crujido se separó de los cubículos y cayó con él al suelo. Con un quejido, el rubio quedó tendido en el suelo, con media puerta sobre él, y expresión desdichada en el rostro— A~h, que mal —suspiró, pesadamente. No parecía que se hubiese hecho demasiado daño, y es que era bien resistente, sin embargo, la situación parecía antojársele aún más pesada que la puerta. Sus ojos dorados buscaron a la princesa, y en sus labios se formó una torpe sonrisa ante el extraño panorama—. C-Creo que pondremos la puerta en la cuenta también…

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Mensaje por Mei Fa el Sáb Jul 22, 2017 6:42 am


Ante el poco ruido que percibía del otro lado de la puerta de aquel cubículo, no supo si realmente había marchado ya del baño de mujeres y la había dejado sola, y se acercó a la puerta a cerciorarse de este hecho, no queriendo abrir por si fuera un truco; ya se encontraba más calmada, pero sus pensamientos seguían en constante movimiento, pensando lo difícil que era la convivencia con unos chicos tan cercanos a su edad. Bueno, tal vez la edad no fuera la detonante para aquella presente dificultad, sino en cómo los habían criado, y la personalidad de los tres; por lo poco que había podido hablar y ver actuar a Kazuya, se comportaba perfectamente como el hermano mayor que había leído en muchos libros sobre ello, un chico por demás serio y estricto con lo que pasaba a su alrededor.

Le gustaba tener todo bajo control, ser reconocido por su mayor, en este caso su padre, pero sentía que eso no era todo de él, que ocultaba algo; como una princesa, había sufrido la constante decepción de mucha gente, y las malas miradas de la gente que trabajaba con su padre, sin que él se viera enterado, o tal vez sabiéndolo, con la idea de que ella se defendiera de ese trato. Era la hija de una concubina que había sido aceptada como hija del rey, y debía vivir con las consecuencias de dos personas que tuvieron relaciones en la que la concibieron; cuando los hijos acababan pagando los actos de sus padres, era algo que le disgustaba. En cambio, Hikaru había demostrado estar en contra de las normas, ser más suelto y vivaracho con ella, y con todos en realidad, desbordante de simpatía y malicia traviesa, más no cruel, como la de un adolescente que no había cesado de divertirse de su vida; siendo hermanos, se diferenciaban por mucho, y no solo por su aspecto físico, porque el enorme susto que se llevó por de repente tenerlo por arriba de la puerta con una sonrisa atontada fue suficiente para que tuviera que controlar de nuevo sus poderes y no golpearlo, acabando solo erizándose un poco y mirarlo espantada.

-Por todos los santos, qué susto me ha dado... -De pasar a desconocer si aun se encontraba en el baño, a tenerle ahí de repente, sin esperarlo, era un cambio enorme que casi saca de un salto su corazón, que habría sido como un felino al quedar en el techo si hubiera podido; con aquel órgano latiendo aun a mil por hora por el susto, calmándose paulatinamente mientras le escuchaba hablar en silencio. Y fue que terminado aquel discurso, pensando en tomar aquella mano que le extendía, que le ofrecía, para aceptar su oferta, se detuvo con el grito de otra chica que avisó a los guardias del centro comercial sobre la presencia del chico en el baño femenino; parpadeó sorprendida por todo, sin llegar a ver nada más que el rostro del rubio, poco después aplastado por la puerta que se había llevado consigo al suelo.- Puff... -Intentó aguantar, juraba haberlo intentado con las mejillas infladas de aire, pero al final lo acabó soltando con una carcajada capaz de hacerla doblar en su sitio por el dolor que aparecería en su barriga a consecuencia de la risa; aun así, se acercó algo tambaleante, y cuando la cosa se calmó para ayudarlo a levantar la puerta con suma facilidad.- Perdón... ¿Se encuentra bien, joven Hikaru? Es que... Su rostro fue por demás gracioso...

Hacía tanto que no reía de ese modo, que algo no le hacía tanta gracia para soltar una carcajada limpia, sin apenas cubrirse con las manos, o tener que aguantar y mantenerse pulcra y sin verse afectada por lo que había ocurrido; actuaba recatada, y su timidez era genuina, pero tal como dijera antes de acabar en esa situación, no era tan delicada como parecía, y seguía teniendo sentimientos. ¿Sonaba cruel por haberse reído de todo aquello antes de ofrecerle ayuda? Esperaba que el chico no se sintiese afectado ni ofendido por su accionar, y por ello le ofreció esta vez ella su mano, para ayudarlo a incorporarse, apenas inclinada hacia el frente.

-Creo que cualquier excusa que intente dar, si le pillan aquí, será inútil. No me gustaría que mi recién adquirido amigo acabe siendo visto como un pervertido... Aun si lo fuera. -Se burló sin perder aquel aire de princesa, difícil de apartar o ignorar, pero ahora se la podía notar mucho más relajada que antes; sin duda, Hikaru conseguía que ella se abriera bastante, no totalmente, pero se notaba la diferencia.

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Re: Cambio de imagen

Mensaje por Kazuya & Hikaru el Vie Jul 28, 2017 3:22 pm


De inicio no hubiese sabido decir si el día no estaba yendo de mal en peor… con todo aquello del incidente con el agua, y ahora la confusión en el baño de las chicas; sin embargo, ahora lo veía un poco más claro todo— ¿Se ha reído? —los ojos dorados del dragón se fijaron en la joven que reía despreocupadamente por primera vez desde que la conociese. No solo tenía una linda risa, sino que se la veía tan relajada y natural así que de repente todo aquel embrollo carecía de importancia. Por fin había logrado conseguir en la princesa una verdadera reacción despreocupada, un gesto de felicidad pura… bueno, que no sabía sido intencionadamente ¡Pero eso era lo de menos! Lo importante es que en ese instante ella estaba feliz, y ahora él también sonreía.

Estoy bien, descuida… soy mucho más duro de lo que aparento —respondió, quitándole importancia al asunto con una torpe sonrisa mientras hacía la puerta a un lado; tampoco es que estuviese fardando, en verdad no había sido la gran cosa, los dragones eran muy resistentes incluso en su forma humana. Estaba por levantarse cuando vio como le tendía la mano, y aunque su primer impulso fue de levantarse solo por no molestarse, se contuvo al cerciorarse de que era el gesto que él mismo intentó hacer momentos atrás— ¿Eeeh? Que mala, no soy un pervertido… mira que llamar así a un amigo —se quejó él, con falso tono ofendido, para luego sonreírle y tomar su mano, dejándose ayudar para levantarse.

Una vez en pie se quedó un momento frente a ella, mirándola en silencio apenas un segundo, y luego dejando escapar una risa despreocupada por lo raro que había resultado todo al final; aquella era la forma más rara de hacer un amigo que había probado nunca. Una vez estuvieron listos, y se hubo sacudido un poco las ropas, salieron para encontrarse con su hermano, que se encontraba con el director del centro y los chicos de la banda. Al parecer el concierto ya había terminado y habían desalojado el lugar para evitar accidentes por el agua.

Fueron recibidos de mejor manera de lo que ellos hubiesen podido esperar. A Hikaru le cayó una riña de su hermano luego de enterarse de lo del baño, pero el director del centro parecía bastante amable -el rubio sospechaba que Kazuya ya había solventado aquello, prometiendo pagar los desperfectos y seguramente un generoso extra por las molestias-. Los chicos de la banda también parecían amistosos, e incluso divertidos con todo aquello… uno diría que hasta habían disfrutado del espectáculo. Al final incluso se ofrecieron a firmarles unos autógrafos en caso de que lo deseasen -aunque los mellizos declinaron la oferta y dejaron la elección a la princesa-. Luego de unos cuantos minutos ultimando los detalles quedaron libres, pudieron retomar lo que habían comprado y volver a casa en taxi.

Aquella sí que había sido una tarde particular.

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Re: Cambio de imagen

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