—Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

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—Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Vie Feb 03, 2017 3:24 am


La luz tímida que se dejaba notar en los cielos del invierno poco a poco era reemplazada por el manto nocturno que se asomaba a medida que la hora iba pasando. La fría noche tapaba los rayos de sol que apenas se podían entrever ante los cielos nublados de aquel frío paisaje y los focos de luz comenzaban a encenderse dando a comprender que la oscuridad pronto cubriría la ciudad. En New London, Jade se encontraba en su departamento; cualquiera que conociera a aquella ángel sabría decir perfectamente que odiaba en sobremanera vivir en la ciudad y, por ende, tenía una casa en las afueras, justo en el bosque. No obstante, aquel lugar era poco visitado por ella debido a que, cuando requería de mantenerse varios días en la ciudad para buscar información, se quedaba en el departamento que arrendaba en Sin City y muchas veces eso tomaba tiempo salvo cuando se daba unos días de vacaciones para salir del ambiente de la ciudad. Una noche se pensaría que cualquiera luego del toque de queda se dedicaría a relajarse a menos que consiguiera una vacuna y fuera a algún lugar nocturno a divertirse, en su caso, digamos que aquel día estaba lejos de ser un viernes de diversión y relajo por la noche, sobre todo para alguien tan disciplinada como Jade quien solía tener una organización muy estricta para los tiempos de “diversión” y los tiempos en donde debía dedicarse al entrenamiento y al trabajo. Su departamento se encontraba a oscuras exceptuando por la luz de las pantallas de 3 monitores algo grandes en donde sólo se veían bases de datos, estadísticas y la foto de una persona a quien se había dedicado a investigar por al menos un mes desde que recibió aquella misión.

Meses atrás la habían contactado unos agentes de policía quienes tenían en sus filas a varios criminales, en este caso, cuando tuvo que asistir a la oficina de sus contratistas estos le informaron que el sujeto en cuestión era sospechoso de tener “más de lo que vendía”; decían que se hacía pasar por un vendedor herbolario, pero que tenían suficientes razones para sospechar que entre manos poseía una tienda de armamento biológico. Obviamente, el departamento tenía a más criminales que encabezaban la lista, no era raro que mandaran a caza-recompensas por sujetos que también aparecían allí, pero de esa forma se ahorraban trabajo para dedicarse al 100 por 100 en otros criminalistas de los cuales ya no sólo sospechaban, sino que tenían las pruebas claras de lo que ocurría. Así fue como Jade inició una investigación, permaneciendo siempre al margen de la localización que le dieron respecto a la tienda del presunto criminal. No asistía todos los días, se buscó una rutina en donde sólo tuviera que pasar por allí, como si se tratara de una persona común y corriente que asistía a su trabajo o universidad cruzando por las mismas calles, aunque eso fue luego de mucho tiempo de analizar el lugar y ver si era factible pasar desapercibida como una persona “normal que iba a su destino cruzando por aquella zona”, zona que por cierto era algo apartada de los otros locales, pero transitada ya que era un atajo a otras zonas. Poco a poco empezó a identificar a las personas que asistían a esa tienda y empezó por allí, lo más lejos posible cosa de no levantar sospechas, manejando bien sus cartas a base de sobornos en donde el filo de la espada entablaba mejor una conversación que las palabras. Digamos que muchas veces, cuando la gente no quería dinero, en vez de buscar entablar una conversación con el uso de la razón, lo hacía por la fuerza por el simple hecho de que no consideraba que un sujeto que compraba venenos fuera gente muy “correcta” y la verdad, por entendimientos de su trabajo, la verdad era una pérdida de tiempo si deseaba información “de fuentes confiables”.

Al inicio obtuvo información de los tipos de venenos, de la apariencia del sujeto, su raza e incluso su nacionalidad, no obstante, nunca se esperó obtener un nombre… O bueno, al menos “ese” nombre. Murakami Shun… Nombre que no podía olvidar en absoluto y que claro, tenía visualizado volvérselo a encontrar luego de un tiempo, pero no en esa ocasión y mucho menos en un trabajo de caza-recompensas. Era sencillamente surrealista el hecho de volverse a encontrar con ese hombre, el mundo era un pañuelo, quién iría a pensar que dentro de todas las personas ese sujeto fuera ahora su presa y si bien deseaba venganza, no cedería en absoluto a asesinarle si no era por órdenes de Zadquiel, defensa propia o por cuestiones de trabajo; su regocijo personal ante la muerte de aquel desgraciado era sólo una consecuencia secundaria, pero no podría ser nunca su motivación principal si acabara con él.

Debido a que ella ya conocía las habilidades de Murakami, sabía perfectamente que se trataba de un hombre bastante peligroso del cual no podía tirarse así sin más y por tanto prefirió alargar la investigación. Por ella podría encararlo y decirle que deseaba un enfrentamiento cara a cara, ese maldito podría ser un vil sádico, pero sabía perfectamente que tenía una ego tan grande que podría llegar a pisárselo mientras caminaba, sabría que si ella se presentaba ante él con un reto y lo provocaba en donde le doliera éste aceptaría. Sin embargo debía concentrarse en lo que le habían pedido, primero era probar que era culpable y luego le habían dicho que le pagarían extra si ella se encargaba y lo traía vivo o muerto; se lo dejaban a su opción.

Volviendo a la actualidad, ya tenía todo listo, armamento e información necesaria por donde entrar sin que Murakami se diera cuenta, saber qué buscar y en dónde hacerlo, primero necesitaba las pruebas sin que este se diera cuenta. Se vistió con un traje negro pegado a su cuerpo para permitirle movilidad suficiente, guantes largos en los cuales por el antebrazo ocultaba dagas purificadas que se activarían tan sólo con accionar un mecanismo específico a través de la palma de su mano ya que de esa manera no lo accionaría por error; llevaba sobre el traje una especie de armadura con la forma de un corsé que cubría su torso y parte de su busto cosa de no apretarle mucho para dejarla respirar tranquila ya que obviamente debía estar pegado a su cuerpo para permitirle movilidad, pero no para asfixiarla. Conjunto a eso llevaba una capucha y una máscara que tapaba hasta su nariz, dejando ver sólo sus ojos; su cabello estaba atado a una coleta dejando que algunos mechones enmarcaran su rostro, pantalón que hacía juego con su conjunto y unas botas negras cómodas sin ningún tipo de taco, pero sí con dagas ocultas… Se podría decir que iba armada hasta los dientes y por tanto, el nombre de Murakami no era un nombre que ella se tomara muy a la ligera.

Esa noche fue por los tejados de la ciudad, su traje totalmente negro se camuflaba en el manto de la noche y por tanto, nadie la vio. Entró cual fantasma a aquella tienda por una apertura sobre esta misma, una de las ventanas de la “habitación” que se encontraba sobre la tienda, claramente deshabitada en esas horas. No hizo ningún ruido ni pretendía desordenar nada, ya que sabía que esa tienda tenía 3 niveles, el nivel que todos conocían, el nivel de la habitación y el nivel bajo en donde tenía la supuesta bodega de venenos, allí debía llegar por lo que investigar en dicha habitación no servía de nada. Atenta a los ruidos que pudiera escuchar se percató de que su “objetivo” se encontraba lejos, no había ruido a su alrededor. No obstante, sin querer subestimar a su oponente, mantuvo la guardia en alto y no se confió; el hecho de no escuchar ni ver nada no quitaba el hecho de que ella no estaba sola por lo cual debía ser precavida de todas formas.

Se movía a través de la oscuridad y al mínimo ruido se ocultaba y parecía que su presencia hubiera desaparecido totalmente de la casa, siendo paciente y esperando a que la calma volviera a dominar para volver a ponerse en movimiento. Bajo por unas escaleras y dio con un pasillo largo, oscuro y frío… En definitiva, la esencia de Murakami estaba en todos lados. Sus pasos silenciosos parecían casi eternos por aquél pasillo, sentía que se alejaba demasiado del lugar en el que había estado antes, adornado al puro estilo tradicional japonés. Suponía que aquel pasillo debía de ser largo, y seguramente, de no ser por sus “tácticas de convencimiento”, era muy probable que no hubiera hecho hablar a muchos de aquellos a los cuales interrogó y, por ende, jamás hubiera encontrado dicho lugar, era muy probable que se hubiera perdido o ni siquiera hubiera sabido cómo diablos ingresar.

En aquél profundo y obscuro pasillo, algo relucía al final, se trataba de una puerta metálica, parecía bastante fuerte como para tumbarla y claro, tumbarla no era una opción en absoluto ya que de hacerlo haría ruido además de que probablemente fallaría en el objetivo de echarla abajo. Sujetó el pomo de la puerta y trató de abrir con suavidad, pero al ver que la puerta no cedió a la mínima, se alejó. ― Claro… Hubiera sido demasiado fácil ― Pensó. Se agachó a la altura de la cerradura alumbrando un poco con sus poderes de luz, obviamente moderando la luminosidad cosa de que no resaltara; una vez allí tuvo que hacer uso de ganzúas para poder forzar la cerradura y una vez abierta procedió a entrar y a cerrar la puerta tras de sí. Una vez adentro, se quitó la capucha y observó las plantas y toxinas que se encontraban en dicho lugar, algunas encapsuladas dado que su sola inhalación podía ser tóxica. Las identificaba muy bien al ser una alfraude, controlaba la flora y de hecho, era una protectora de la naturaleza por instinto, claro que sabía identificar plantas venenosas de plantas medicinales. Allí inició su búsqueda de evidencia, la cual la llevó al catálogos de los venenos con sus respectivos precios, antídotos (si es que tenían), formas de intoxicación, etc. Junto a ello encontró documentos firmados por Shun, documentos que obviamente demostraban su culpabilidad, así que de un bolsillo sacó una cámara diminuta para poder sacar fotografías y enviarlas al departamento. La fase 1 de la misión había sido completada.



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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Murakami Shun el Mar Feb 07, 2017 10:56 am

Como un cerdo de camino al matadero. Sí, esa era una buena forma de describirlo, de hecho era más que apropiada, era sencillamente perfecta. Era bajito, tan gordo que los botones del costoso traje apenas soportaban la presión de sus carnes, sudaba como si se encontrase en pleno desierto, y su rostro estaba pálido como la leche. Y además estaba su cara— ¿Qué voy a hacer? —inquirió con voz su voz, aguda de puro pánico, no muy lejos del chillido del cerdo que parecía ser— Me dijiste que no me descubrirían ¡Me lo prometiste!

Sus ojos, pequeños, oscuros y llorosos, que oscilaba entre el miedo y la ira, lanzaron una mirada incriminatoria al demonio que se encontraba sentado frente a él ¿Ahora le echaba las culpas a él? Buen intento, pero si pensaba escapar de la enorme bola de mierda que se le venía encima ya podía ir buscándose a otro— Te dije que no detectarían el veneno, y en efecto no lo han hecho —aclaró Shun, luego de exhalar una bocanada de humo que se unió al ya cargado ambiente del bar de mala muerte donde se habían reunido. No era mal sitio para charlar de aquellas cosas, el encargado era medio sordo -y sabía hacerse el sordo completamente- y apenas lo visitaba un puñado de gente cada noche, ninguno de ellos con buenas intenciones—. Que hayas sido tan torpe de ir en persona y dejar todas tus huellas en su despacho… eso ya no es culpa mía.

Aquella conversación no podía sino aburrir al alquimista, que había accedido a reunirse meramente por insistencia del otro. Él se encargaba de vender venenos y explicar su uso, lo que los demás hicieran con estos le traía sin cuidado… y desde luego no pensaba responsabilizarse por nada de ello— ¡Y una mierda! Mi carrera política se ha ido al traste, y dentro de poco ya ni los sobornos podrán evitar que vaya a la cárcel ¡Tienes que hacer algo! —sus manazas de dedos cortos y rechonchos golpearon la mesa violentamente. Su rostro totalmente pálido se estaba comenzando a tornar en uno enrojecido por la rabia y la frustración, contrario al de Shun, que seguía manteniendo una calma fría como el hielo mientras daba otra calada a su pipa.

Cómo he dicho, eso no es asunto mío… yo me dedico a vender venenos, no me responsabilizo de las consecuencias de estos… ni siquiera para el comprador —eran sus normas, y siempre las dejaba bien claras cuando alguien quería comprarle algo, ya fuese una mujer que quisiese deshacerse de su infiel esposo, un asesino en busca de un objetivo difícil, o -como en aquel caso- un político corrupto que buscase eliminar a la competencia. Las normas eran iguales para todos, y era lo primero que les decía a quienes acudían a él… y sin embargo aquel no era el primero que intentaba culparle cuando las cosas no salían a su gusto— Claro que es asunto tuyo ¡Me están investigando! Y si la cosa se pone fea no creas que pienso quedarme callado ¡Si yo caigo, tú—no terminó la frase. En su lugar dejó escapar un leve grito de dolor, justo después de que el íncubo voltease la pipa y golpease con el cierro y las cenizas candente su rechoncha mano.

El cerdito retiró y sostuvo su mano, observando la quemadura, y luego al que se la había hecho; parecía enojado y más que dispuesto a fritarle, sin embargo la fría mirada del único ojo libre de Shun fue bastante para acallarlo— No pienso hacerme responsable de tus desgracias, pero no dudare en incrementarlas sin osas meterme en tus problemas —declaró el demonio, con voz fría y cortante. Quizá la ira del momento hubiese nublado su mente, pero un poco de dolor pareció ser suficiente para recordarle a aquel patético hombrecillo que estaba hablando con el que le había vendido el mismo veneno con el que había puesto fin a la vida de su opositor… y a diferencia de él, Shun si sabía utilizarlos—. Sal de tus problemas por tu cuenta, o húndete en la miseria, me es indiferente. Pero di una sola palabra sobre mí, y tú serás el próximo al que tengan que ingresar en la morgue.

No dijo más, ni dio oportunidad a réplica. Se levantó de la silla, guardó la pipa dentro de su yukata -uno de telas violáceas con adornos de siluetas de flores en dorado-, y echó a andar dejando tras de sí al cerdito quejica. Quizá hubiese sido mejor amenazarlo un poco más, pero con lo que sabía de él ya tenía motivos de sobra para temerle; si era inteligente entonces no abriría la boca, y si era estúpido entonces no tenía sentido perder más tiempo con él. En caso de que la cosa se complicase ya se encargaría de él más adelante.

Sus sandalias de madera resonaban con cada paso que daba por la solitaria y oscura calle. Aquella era una zona poco transitada, y ni siquiera las farolas funcionaban en condiciones, por lo que solía ser un hervidero de maleantes y tratos sucios, un sitio que visitaba con cierta frecuencia. Su casa estaba bastante lejos de allí, obviamente, pero eso no supuso más problema que el de introducirse a un callejón oscuro y extender la mano ante sí, originando un portal de sombras que se arremolinaban en una espiral de oscuridad. Lo bueno de aquel sitio es que también se encontraba a un único viaje en portal desde su base.

Cruzó el portal, como quien cruza una cortina de bruma, y en apenas un paso se encontró en su hogar. Luego de tan aburrida reunión pocas cosas le apetecían más que relajarse con un buen sake y su pipa, sin embargo el destino se mostraba caprichoso esa noche… lo cual no tenía que ser precisamente malo— No recuerdo esperar invitados —comentó, apenas hubo atravesado el portal y aparecido en la base de su sótano, donde guardaba todos sus venenos. Pudo notar su presencia incluso antes de que su ojo localizase a la figura infiltrada, una silueta femenina enfundada en negro—. Pero sería descortés de mi parte no atender a una dama.

Sonrió con cierta malicia mientras extendía su mano a un lado. El portal desapareció, y las sombras se arremolinaron alrededor de su puño, aferrándose a estas como si de algo sólido se tratasen, y formando a partir de ellas la figura de su apreciada katana, Kurotsukimaru. Que asaltasen su base cuando solo buscaba un momento de paz y calma podía ser un inconveniente, pero el hecho de que fuese una mujer lo compensaba con la posibilidad de un delicioso entretenimiento nocturno que acabase con la monotonía de aquel insípido día— ¿Y bien? ¿Qué puedo hacer por ti, querida? —inquirió, con falso tono caballeroso, mientras recostaba la katana sobre su hombro. Su postura era de lo más relajada, pero su mirada afilada y maliciosa sonrisa delataban sus oscuras intenciones. No sabía quién era, pero incluso si aquella mujer se las había apañado para entrar allí… no lo tendría tan fácil a la hora de salir.
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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Miér Feb 15, 2017 3:23 pm


La verdad es que mentiría si dijera que quizá se había pasado un poco, tal vez lo mejor hubiera sido coger la información e irse de allí a un sitio en donde no estuviera tan al descubierto, pero también era verdad hacer mención al hecho de que si no se quedaba allí estaría desaprovechando una oportunidad bastante valiosa ¿Cuándo tendría otra vez la oportunidad de estar como Pedro por su casa en aquel lugar? El lugar que guardaba secretos, negociaciones e información de uno de los sujetos más odiados por ella en toda la faz del universo, considerando el hecho de que ni él ni ella pertenecían a ese mundo llamado tierra. Ella bien sabía que lo mejor era nunca fiarse de un hombre como Murakami Shun, un hombre que si bien no tenía nada que perder en el combate cara a cara, era un artista en los malditos trucos que un estafador experimentado podría sacarse de la manga. Astuto como él solo, tenía una reputación que le precedía, pero esa reputación iba acompañada con la propia experiencia de aquella ángel al saber a qué se enfrentaba.

Era cierto que en esa época las cosas eran diferentes, en la época en que ella aún trabajaba en las tropas directas de Dios y peleaba en las batallas que le encomendaran. En aquellos tiempos las cosas eran charladas ante el puño y la espada, no habían lugares suficientes para esconderse y el pensamiento rápido era puesto a prueba a base de crear estrategias en momentos críticos que harían la diferencia entre la vida y la muerte. Shun y ella no habían tenido otro encuentro más que los de cara a cara, era un sujeto poderoso, pero según ella siempre fue un tramposo que usaba artimañas que, en lo personal, no eran dignas de una verdadera batalla; aunque bien dicen que en la guerra todo se vale y lo único que importa es llegar a la victoria con vida y honor cosa que en su caso no sucedió. Tuvo unas enormes ganas de romper la mesa en la que estaba apoyado el catálogo de venenos junto a otras botellas con venenos o tubos de ensayo con quizá alguna que otro químico extraído de alguna planta que al combinarse con otro elemento crearían una nueva toxina. Podría haber roto esa mesa de metal tan resistente sin ningún tipo de miramientos, esos recuerdos que siempre pulsaron en sacarla de quicio y llevarla a los límites de lo que emocionalmente podía resistir. Claro, ya se habría corrompido hace mucho tiempo atrás de no ser por el hecho de que era una mujer muy disciplinada e implacable, con una voluntad de hierro y un fuego tan vivo como las mismas llamas del infierno, por más irónico que eso sonara; no obstante, la verdad era que Jade no cedía ante su propia ira o frustración, se mantenía firma sin caer en el pecado en ni un solo momento, pero eso no significaba que no alimentaba su furia para cuando su señor necesitara utilizarla, la guardaba siempre para permanecer determinada a mejorar, a superar sus puntos débiles, a ser más fuerte y a alimentar su voluntad; un arma furiosa, pero con el debido control de nunca ejercer acciones por un bien propio y personal, siempre neutra en el mundo humano, y siempre escogiendo el bando divino para cuando Zadquiel se lo ordenase.

En sus pensamientos escuchó un portal y rápidamente se escondió, era imposible siquiera haberla visto con el ojo de ningún ser vivo, era casi como si su figura se hubiera absorbido por las sombras de aquel sitio y se hubiera hecho nada. Oh, pero Shun no se dejaba engañar por lo que su ojo no viera, podría estar tuerto, pero no tenía un pelo de estúpido ni era un demonio principiante, al contrario, era uno potencialmente peligroso, razón más que suficiente para no bajar la guardia.

Fue descubierta, tal como podría esperar. Salió de las sombras mostrándose aunque todavía seguía enmascarada y sólo se lograban ver sus ojos. Observó la espada que materializaba, recordaba sus poderes a la perfección aunque se imaginaba que deberían estar mejorados a cómo eran antes. De haberle hecho caso a su orgullo y sus ansias de tener un encuentro con él, hubiera invocado su característica lanza, no obstante, al darse cuenta de que Murakami todavía no le reconocía, prefirió permanecer con identidad desconocida… de momento, la verdad ni sabía si el otro sería capaz de descubrirla ¿eso era lo excitante de las batallas al fin y al cabo, no?

Sacudió una sola vez con precisión y solidez sus brazos, lo cual activó los mecanismos que tenía sacando unas cuchillas bastante grandes por encima de estos, funcionando como unas especie de garras metálicas largas, la diferencia es que estas brillaban un poco con lo cual se podría sacar en conclusión que tenían propiedad de los poderes de la luz, obviamente esto se mostró con el arma solamente así que esperaba mantener su raza desconocida aunque no dudaba de que quizá habría “olido” que se trataba un ángel, eran enemigos naturales después de todo así que prácticamente podían sentir al otro aunque estuvieran bien ocultos… o aunque se tratara de demonios y ángeles novatos y ese no era el caso de ninguno de los dos.

Entrecerró los ojos y atacó con velocidad, esquivando la espada en lo que pudiera ya que sabía que un toque de esta y podría estar en problemas. Dado que le ponía atención a la espada, era probable que tal vez se hubiera quedado vulnerable a golpes físicos normales, pero no le importaba, tenía resistencia para aguantar. Mandó un golpe certero a la cabeza de su contrincante, dispuesto a atravezarle la cabeza, pero dado que conocía la agilidad de Shun, usó aquel golpe como una distracción para darle una patada certera en el abdomen y hacerlo retroceder varios pasos hasta que nuevamente quedaron separados; no obstante, sin querer darle descanso, volvió a abalanzarse contra él, sabía lo que ese hombre era capaz de hacer, así que su idea era no darle oportunidad de hacer nada.

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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Murakami Shun el Mar Feb 21, 2017 11:26 am

Incluso luego de su “caballerosa” actuación no consiguió una respuesta por parte de la intrusa, que por un instante solo se mantuvo frente a él, observándole en silencio. Bueno, tampoco es que esperase que le dijese quién era o qué había ido a hacer allí, sin embargo le gustaba más cuando le daban algo de juego— ¿Sin palabras? Que aburrida —se lamentó él, dejando escapar un leve suspiro, mientras la veía desenfundar unas cuchillas a modo de garras. Se las veía bien afiladas, pero no era eso lo que le preocupaba, sino el detectar que estaban imbuidas en poder de luz.

¿Un ángel… quizás? —era pronto para decir, pero sí que podía sentir ese aura típica de seres celestiales en ella, por lo que como mínimo debía estar relacionado con estos. No hubo más pausa para contemplaciones, la mujer se lanzó a por él en un ataque rápido, aunque lo estaba esperando por lo que no fue precisamente una sorpresa. En apenas un segundo lanzó un tajo descendente con su katana, ella lo esquivo, y contratacó con sus cuchillas, apuntando a su cabeza. Con el movimiento justo, Shun hizo la cabeza a un lado, sintiendo el frío acero pasar a apenas milímetros de su piel, y a continuación un fuerte impacto que le hizo retroceder varios metros, hasta terminar de espaldas a la pared.

Su mano libre se encontraba extendida sobre su vientre, con la palma sonrojada por el impacto bloqueado en el último instante. Shun la sacudió levemente y le dedicó una sonrisa socarrona a su contrincante, le hubiese gustado hacer algún comentario pero no parecía que ella estuviese interesada en bajar el ritmo para charlar. Contra otro oponente podría haberse planteado detener el ataque con su katana, sin embargo sabía que las cuchillas serían capaces de destruirla con su poder celestial, por lo que si quería enfrentarla de cara no podía confiar en su arma para detener las suyas.

Sostuvo a Kurotsukimaru con ambas manos frente a sí, y aguantó al último instante, aquel en el que ella estuviese a punto de dirigir su ataque contra él, para hacer la hoja a un lado, reclinarse y lanzarse al frente a gran velocidad. Pasó a su lado como un torrente, lanzando su tajo lateral en un ataque directo, agresivo, del que difícilmente podrían salir ilesos ninguno de los dos.
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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Sáb Mar 11, 2017 2:00 pm


Todo parecía a cámara lenta, se podían sentir las respiraciones centradas de ambos seres parecían sincronizadas y perfectas, exhalando e inhalando en los tiempos correctos para dar potencia al ataque y protegerse de un posible golpe que pudiera sacarles todo el aire. No es como si ella se esperara menos, si peleaba con Shun debía ir con todo lo que tenía porque no se trataba de un enemigo común y corriente, muy por el contrario, se trataba de un enemigo sumamente poderoso y con habilidades envidiables para cualquier persona que deseara triunfar en el campo de la guerra, con una astucia destacable y un ingenio por encima del promedio; ella misma lo sabía, por mucho que fuera su enemigo, no podía hacer ojos ciegos a que Shun tenía grandes dotes que le hacían un digno adversario. Por ello, no se tomaría a la ligera esa batalla, en aquella pelea el más mínimo fallo podría significar un destino lamentable, sin embargo, no es como si no estuviera acostumbrada a ello, claramente, los fallos significaban algo letal para alguien acostumbrado a participar en la guerra, no era algo nuevo que su vida estuviera en peligro y, sin irse para el lado suicida, su vida le importaba, pero no dejaba que la idea de perderla le amedrentara en lo más mínimo ya que aquello era algo de todos los días.

El golpe de sus cuchillas fueron letales y sus ojos estaban fijos en su oponente, una digna cazadora con un blanco fijo el cual no perdería de vista ni siquiera al parpadear, una mirada tan afilada como sus armas y tan firme como sus movimientos. Es por ello que tiró una ráfaga de golpes, no quería dejarle responder en absoluto y si fallaba entonces haría lo que había hecho, darle aquel golpe en el vientre que iba directo a quebrar huesos y órganos vitales, pero no cumplió su objetivo ya que el incubo fue lo suficiente rápido como para bloquear el ataque. Estaba claro que no lo acabaría rápidamente, Jade mejor que nadie sabía que ese hombre era un hueso duro de roer.

Su mirada se mantuvo fija, su mirada de por sí estaba fruncida, demostrando la seriedad del asunto, pero no la frunció más, era como si se hubiera quedado pegada con esa expresión, pues no quería sentirse provocada por las sonrisas socarronas del otro, sabía que Shun no bajaba la guardia, pero podría mosquear a cualquiera con esa actitud arrogante.

Observó atenta aquella espada, conocía su poder, sabía bien que una vez que se incrustaba en el oponente, se sentía pronto una sensación de fatiga, una corriente eléctrica no potente, pero muy desagradable al punto en que las extremidades poco a poco dejaban de responder, pronto, parecía sentirse una sensación de vacío y total ahogo… Sí, conocía bien esa espada porque fue lastimada con ella el mismo día en que pasó a ser una ángel de alas rotas. Casi como en una película del viejo oeste, sendos contrincantes sostuvieron sus miradas antes de que la fémina lanzara su próximo ataque, ataque que  fue contraatacado con las mismas intenciones. Pronto, parecieron haber intercambiado lugares, como un típico filme de peleas samuráis. Su brazo… Estaba lastimado, sentía un hormigueo tal que pronto se intensificó al parecer que miles de agujas penetraban por todos los poros de su brazo, pero al sólo ser un costado, el resto de su cuerpo no sufrió otros daños. Sus cuchillas también habían tocado al contrario, no sabía si le había dañado en el mismo lugar, pero había sentido que se habían enterrado o rozado ligeramente en la piel, la verdad es que con esa ropa tan larga era difícil saber si llegaba a tocar la piel al haber hecho movimientos tan rápidos.

Volvió a girarse, se notaba que su brazo izquierdo se movía con un poco de dificultad, era donde la katana le había llegado, pero aun así, aunque doliera, iba a hacer caso omiso al dolor en la medida que pudiera. En eso dibujó una ligera sonrisa detrás de su máscara, era una situación que claramente había esperado, dudaba que su alma encontrara paz si asesinaba a Shun, pero no dudaba de que fuera un buen inicio. Movió con fuerza uno de sus brazos e hizo que algunas de las plantas de aquel lugar, aquellas que no estaban hechas sustancias claro, crecieran a grados casi descomunales y atacaran con sus espinas y raíces a Shun a modo de enredaderas fuertes, el tema es que hizo crecer muchas y de hecho, al hacer eso, terminó por estropear bastante el trabajo de Shun en hacer esas plantas venenos potencialmente peligrosos, obviamente, era una satisfacción colateral pues la principal razón de esa acción era atacarle o aunque sea distraerle porque luego volvió a abalanzarse contra él. Se preguntaba si ya descubriría que raza era aunque sea.


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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Murakami Shun el Miér Mar 15, 2017 4:41 am


Shun tenía cuatro grandes vicios en su vida. Tres de ellos eran fácilmente reconocibles para cualquier que le conociese mínimamente, estos eran el sake, al tabaco y ¿Cómo no? Las mujeres. Sin embargo, el cuarto era uno que pasaba a menudo desapercibido, y eso es porque uno podría no llegar a esperárselo de alguien tan analítico y frío como él… este era el juego. A Shun le gustaba jugar, jugar con el riesgo, la emoción de apostárselo todo a una carta, de sentir que hay algo en juego, una posibilidad de perderlo todo. Por supuesto que nunca jugaba si no veía posibilidades de ganar, aunque por lo general él creaba sus propias oportunidades, ya fuese amañando dados o extorsionando a la persona adecuada. Es por este vicio que podía llegar a disfrutar tanto de un combate igualado, sentir la adrenalina de analizar punto por punto a un enemigo difícil, y jugárselo todo a un movimiento minuciosamente planificado… él jugaba para ganar, sin duda ¿Pero qué era un juego sin esa posibilidad de derrota presente?

Touche —el íncubo pudo sentir luego del intercambio de golpes como el escozor se apoderaba de su hombro, allá donde las cuchillas de ella habían hendido, contaminándole con su poder purificador, y dejando no solo un desagradable rasgón en sus prendas, sino también una flor carmesí que crecía poco a poco a medida que la sangre empapaba la tela del kimono. Aunque él no había sido el único afectado, había sentido como su hoja atravesaba el cuerpo y alma de su contrincante, como había drenado su energía a su paso dejando un daño no muy distinto al que ella hubiese podido causarle a él… al parecer aquel combate sería realmente interesante, una apuesta peligrosamente deliciosa.

Encaró a su rival una vez más, hubo un breve instante de silencio en el que parecía que únicamente analizaban el propio daño recibido y el infligido al enemigo, aunque la mente de Shun estaba ocupada también con otra cuestión, y es que a diferencia de ella él no sabía a quién se enfrentaba. Debía ser una raza celestial si usaba poderes divinos como aquel que infundía en sus hojas, sin embargo no se sentía totalmente como un ángel, era algo que realmente le intrigaba… por suerte su rival tuvo el detalle de darle otra pista.

Un solo gesto de mano por parte de ella fue suficiente para que las plantas venenosas que guardaba en su laboratorio comenzasen a retorcerse y cambiar, aumentando su tamaño, creciendo de forma desproporcionada y extendiendo alargadas enredaderas y tallos repletos de espinas hacia él, como si quisiesen atraparte— ¿Una natural? —aquel poder sobre las plantas no podía sino venir de una raza ligada a la naturaleza ¿Una Alfraude? Eran las únicas capaces de hacer algo así, sin embargo estas no podían controlar poderes divinos... a no ser que fuese una híbrida de ambas razas.

Con un par de pasos rápidos evadió una enredadera que pasó limpiamente por su lado, y un paso posterior le permitió sobrepasar una raíz que apuntaba a atrapar sus pies, al parecer se encontraba en desventaja dentro de aquel laboratorio, que ni tan grande era como para contener aquellas plantas que no dejaban de crecer. La hoja negra de su katana atravesó el tallo de la planta más cercana y luego ensartó aquella que estaba a sus pies, y estas no demoraron en comenzar a pudrirse tras perder rápidamente su energía, sin embargo su contrincante no perdió tiempo y le salió al paso, lanzándose sobre él mientras lidiaba con las que antes fuesen su fuente de ingresos.

Estas empezando a resultar una verdadera molestia —gruñó el incubo, juntos después de retroceder precipitadamente, teniendo que dejar su katana tras de sí, cosa que hizo que se deshiciese en poco más que sombra u humo. Shun se detuvo al fondo de la sala, observando atentamente a su contrincante y a la planta restante, mientras que extendía su brazo intacto y tomaba un par de pequeños frascos esféricos de un estante cercano—. Vas a compensarme por todo esto cuando acabemos... Jade —una maliciosa sonrisa apareció en su rostro al tiempo que pronunciaba su nombre. Solo conocía a una mujer híbrida de Ángel y Alfraude capaz de usar esos poderes y desenvolverse tan bien en batalla, que además tuviese motivos para ir tras él... pero incluso si le quedaba alguna duda al respecto, tenía aquella mirada para corroborarlo. No conocía a ninguna otra mujer capaz de dedicarle una mirada tan hermosa a la par que letal como aquella—. Justo como la última vez.

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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Lun Mar 20, 2017 2:40 pm


Casi como si con esas palabras la situación se hubiera calmado un poco, la mestiza sonrió detrás de aquella máscara. Se enderezó y bajó aquella capa de tela que cubría parte de su rostro para revelar su identidad aunque el contrario ya se hubiera dado cuenta de quién era. Las cosas eran así con Murakami Shun, dos guerreros veteranos, letales, capaces de asesinar un centenar de hombres y mujeres ellos solos, era casi como ver una batalla legendaria entre dos dragones, el ying el yang, la muerte y la vida; razas totalmente opuestas y enemigas naturales, y a todo eso, se le sumaba la relación personal que tenían. Dicen que el odio es un sentimiento que, si bien es negativo, sirve para forjar un lazo, a pesar de que este sea un lazo agresivo y de rencor, el odio es así como funciona, es un lazo tan potente y tóxico como una sustancia letal y adictiva, era la relación que Jade Valentine tenía con aquel incubo, incubo al que deseaba decapitar, pero que por cuestiones de principios, prefería no ceder ante su disciplina, era un ángel después de todo, no podía sencillamente llegar y obedecer sus propias emociones o impulsos, su lealtad estaba con Dios y por tanto, sus sentimientos y emociones estaban en segundo plano, aun cuando fuera matar a un demonio, no podía hacerlo por su propio nombre, sólo por odio personal, eso sería ceder al pecado de la ira y la transformaría en un ángel caído, sin embargo, ahora tenía un motivo para atacarle, un motivo “neutral” y, como consecuencia secundaria, cumpliría sus deseos aunque estos no fueran los primordiales de esa misión, pero sí que la motivaban más que la misión en sí misma.

En silencio y casi tranquilos, haciendo una pausa de aquella pelea, mirándose mutuamente para poder odiarse por un minuto más y obvio “reconocerse”, si bien se odiaba, ambos se tenían una especie de respeto muy extraño de explicar, era algo que sólo podría entender una persona que hubiera participado en una guerra milenaria entre demonios y ángeles, enemigos por tanto tiempo que eran incapaces de subestimarse los unos a los otros cuando se enfrentaban demonios y ángeles que eran creados principalmente para la guerra, como lo eran ella y Murakami.

Observó al tuerto con su severidad tan característica de sí, recordando vagamente el momento en que perdió las alas y el momento en que ella misma le arrancó el ojo al incubo, ambos se habían puesto a sí mismos una especie de marca que los unía y que los hacía enemigos personales, némesis. ― Veo que no has cambiado nada, Murakami ― Se dignó a hablar, no tenía intenciones de seguir ocultando su identidad una vez descubierta, sabía que eso ocurriría y se habría mantenido en el anonimato si Shun no le hubiese descubierto, pero al hacerlo, no se iba a molestar si quiera en intentar seguir tapando su identidad, eso era imposible, como se había explicado antes, su relación era tan íntima en términos de enemistad que era prácticamente imposible que no se reconocieran, de hecho, se hubiera decepcionado bastante si Shun no se hubiera dado cuenta de quién era. ― Así que esta situación también te recuerda aquello ― Hizo crecer otras plantas que las mantuvo de su lado obviamente, con el fin de que el incubo no volviera a pudrirlas con su poder, pues si ese poder fuera otro y no el de un demonio, el ángel no tendría problemas en regenerar dichas plantas, pero la luz y la oscuridad eran como el aceite, contrastaban, chocaban y se anulaban mutuamente, era otro factor que hacía que las batallas con ese incubo fueran intensas, se debían basar en sus propias habilidades y destrezas más que sus poderes del control de la luz o la oscuridad.

Invocó su lanza, su arma personal con la cual era imposible no identificarla y que, sobre todo, poseía sus poderes de luz. ― No será como la última vez, créeme ― A pesar de que su voz mantenía un tono serio y calmado, totalmente solemne, se podían sentir sus verdaderas intenciones, su determinación en que en definitiva, las cosas iban a tomar una dirección muy diferente. Se volvió a poner la máscara, claramente, ella sabía bien que Murakami tenía una afición por el veneno, la máscara no tan sólo servía para ocultar su identidad, sino también para protegerse de gases tóxicos. ― Me gustaría seguir charlando, pero tengo cosas importantes que hacer ― Y acto seguido, se abalanzó nuevamente hacia el incubo junto a las enredederas que también fueron a atacarlo,, haciendo uso de su agilidad y velocidad buscando dar golpes certeros, todos dirigidos a zonas vitales del cuerpo del incubo, sin querer cortarse en absoluto.



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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Murakami Shun el Sáb Mar 25, 2017 1:40 pm


En cierto modo se podía decir que aquel era un encuentro especial, importante, algo comparable a cuando te reúnes con un viejo amigo al que llevas años sin ver… con la sutil diferencia de que en este caso ese amigo es tu enemigo mortal y ha intentado matarte -cosa poco reprochable teniendo en cuenta que tú has hecho lo propio con él-. Lo que hacía especial aquello era el hecho de Shun no estaba acostumbrado a dejar a alguien con vida, y aquellos pocos que escapaban de sus mortales garras lo hacían para no querer volver a verle en la vida… sin embargo Jade era especial, estaba hecha de algo más duro y resistente, y aun luego de cómo terminó su último encuentro había vuelto a por más ¿Venganza? Tal vez, pero no creía que se debiese solo a eso, de ser el caso la hubiese visto mucho antes… no, si estaba allí era porque buscaba algo más concreto de él, aparte de su cabeza -cosa que no dudaba tomaría también gustosa-… fuese como fuese, estaba incluso satisfecho de poder volver a ver su rostro nuevamente tras tanto tiempo.

¿Tan pronto y ya te vas? Si apenas acabamos de empezar —comentó con falso tono de amabilidad, mientras materializaba nuevamente a Kurotsukimaru en su mano libre; aun tendría que dar gracia de que su encuentro anterior le precedía y esa precaución extra por parte de ella le había dado el tiempo que necesitaba para rematerializar su arma. Lástima que no fue el único, pues ella también aprovechó que ya no tenía nada que ocultar para sacar a relucir aquella temible lanza tan característica suya, la misma que le había arrebatado el ojo en el pasado y que si se descuidaba acabaría por arrancarle el resto de la cara— ¿Bailamos?

Como si su provocación fuese una señal de inicio, la bastarda se lanzó hacia él con todo su poder de ataque, en un claro intento de acabarle allí y ahora, y es que esta mujer no se andaba con juegos… lo cual la hacía, en su opinión, un tanto aburrida. Las plantas se retorcieron a sus pies e intentaron apresarle repetidamente, y aun si él era más rápido que ella no era tan arrogante como para creer que pudiese evadirlas al mismo tiempo que escurría los ataques mortales de su atacante, por lo que no tardó en lanzar los frascos que tenía en mano contra estas.

El cristal se rompió al contacto con las enredaderas, y al poco de que el líquido se derramase sobre estas la podredumbre comenzó a cubrirlas, siendo que sus ataques persistieron durante unos pocos segundos más, hasta que terminaron por desplomarse finalmente. Aquellas plantas eran exóticas, y no solo eran caras sino que era una autentica molestia hacerse con ellas... ahora que las había perdido tendría que cobrarse esa deuda con el ángel.

Uno tras otro, los ataques de su lanza danzaban a su alrededor, todos y cada uno de ellos mortales, evadiéndolos por escasos milímetros, y siendo el acoso tal que el íncubo ni siquiera alcanzaba a lanzar un solo ataque— Un mero despiste, un mal paso, y estoy muerto —sus pies se movían con ligereza en pasos acelerados y cortos, y su cuerpo se movía de forma más similar a un baile o al movimiento errático de un ebrio que al de un guerrero. Su ojo, si bien único, se encontraba totalmente centrado en toda ella… cada mirada, cada gesto y movimiento de cada musculo, era una indicación sobre el ritmo de la pelea.

Sabía que no podía ganar el combate solo evadiéndola, pero que tampoco sería capaz de igualarla en un combate justo, siendo que era consciente de que Jade era superior a él en cuanto a fuerza y habilidad se trataba… pero era por eso mismo que ya había preparado algo. Antes de que el combate se retomase, él ya había accionado un interruptor oculto en la misma estantería de donde había tomado los frascos, alertando así a un grupo aliado que no demoraría demasiado en asistirle -por mero interés realmente, pues eran clientes frecuentes y sabían tan bien como él que ningún otro en la ciudad les ofrecería un servicio de tanta calidad como él-. Si lograba sobrevivir el tiempo suficiente, la dulce angelita se vería rodeada de más enemigos de aquellos con los que podía lidiar.

Consiguió aliviar un poco la carga evadiendo de forma intencional siempre hacia su brazo herido, a sabiendas de que él no era el único tocado, y que lo tendría más difícil para controlar sus ataques en aquella dirección. Lástima que su propia herida le estaba molestando, pudiendo sentir las punzadas a cada movimiento brusco y malamente pudiendo manejarse con la izquierda, de modo que sostenía su katana solo con la diestra, aunque no encontraba oportunidad de usarla siendo que sus armas envueltas en luz podían destrozarla fácilmente y no parecía dispuesta a dejar apertura alguna.

Llevaban ya varios minutos danzando, ajustando el ritmo constantemente al del otro -ya fuese él evadiendo su lanza, sus cuchillas o algún que otro cuchillo oculto, o ella esquivando algún ataque ocasional de su aparte y uno o dos frascos de nocivas sustancias-, y destrozando el laboratorio a su alrededor, cuando algo se salió de los places del íncubo. De repente, y para su desgracia, su pie topó con un resbaladizo charco, resto de una de las plantas podridas y disueltas; el constante acoso de ella le había hecho estar cada vez más pendiente de sus movimientos y menos del entorno, y al final iba a pagar por ello. La lanza de Jade embistió una vez más, y esta vez no fue capaz de evadirla del todo.

Fue como si sucediese a cámara lenta, la hoja de la cuchilla envistió por el lateral de su costado, empujándole con ella y embistiéndole contra uno de los estantes. Una fuerte punzada de dolor le sacudió el cuerpo, y el sabor de la sangre le llenó la boca, más no dejó que el pánico se apoderase de él. Su mano se aferró entonces a la lanza, y aprovechando el breve momento en el cual los dos se vieron estáticos, frente a frente, lanzó una fuerte estocada con Kurotsukimaru que ensartó a la joven por el pecho, siendo que no produciría ninguna herida mortal con ello, pero si robaría buena parte de su energía.

En ese mismo y tenso momento comenzaron a escucharse sonoros ruidos en el piso superior que revelaban que había llegado gente al edificio. Se trataban de multitud de pasos, muy pesados y acelerados, que auguraban no una visita casual. Se trataba de los tipos que había avisado Shun, y que finalmente llegaban en su ayuda -un tanto tarde, en opinión del íncubo-; de seguro serían un buen puñado y vendrían bien armados— Me he tomado la libertad de invitar a unos amigos —comentó Shun, mientras le dedicaba una socarrona sonrisa, al tiempo que un fino hilo de sangre se le escapaba por la comisura de la boca—. Espero que no te importe.


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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Lun Abr 24, 2017 10:19 pm


En todo ese tiempo de charla, cualquiera se preguntaría por qué no se atacaban entre ellos y la respuesta era simple de decir, pero tal vez un poco complicada de entender. Era simplemente la relación que ambos tenían, los hilos de odio y enemistad se mantenían aun con el paso de los años, lo tenían impregnado en los genes al ser razas que llevan años de guerras y rivalidad; era casi como un instinto el hecho de desear asesinarse de frente y no por “la espalda”, como si con aquello se anulara el logro de vencerse o al menos así lo veía ella.

Sus ojos estaban centrados en su enemigo, no había cabida para ver otra cosa a pesar de que seguía consciente de lo que ocurría a su alrededor. No dejaría a Murakami lanzar un solo ataque por la sola razón de que eso sería una estupidez. Sabía bien que el demonio no tenía tanto entrenamiento como ella en términos de pelea, pero era astuto y no hacía falta ser fuerte en términos físicos para acabar con un enemigo más poderoso que él, era como un dragón de komodo, no necesitaba ser rápido ni tener un tamaño muy grande para intimidar a su presa, una sola mordida ya significaba la muerte para su víctima, un solo ataque que tal vez podría de ser de un efecto lento, pero irreversible y letal; era por ello que no podía ni le daría oportunidad alguna de atacar, como quien dice, la mejor defensa es la mejor ofensiva. Incluso cuando esquivaba algún ataque repentino, ella atacaba, no sería una veterana de guerra si no supiera aquellas tácticas básicas y, de hecho, en una batalla contra aquel demonio, era muy probable que sin esas tácticas ahora estaría en el suelo. Poco a poco, en algún momento tendría que darle y fue entonces que ya el sonido al ensartar su lanza fue diferente a los demás, ahora le había dado y la sangre no demoró en adornar el acero de su imponente arma.

Lo ideal hubiera sido retorcer su arma en contra del cuerpo ajeno, empezar a despedazarlo, pero no alcanzó. No se enfrentaba a un novato, no era un demonio de cuarta, había sido un líder tan importante como ella lo fue en su momento, con millones de subordinados a sus órdenes, el sujeto sabía pelear, conocía en carne propia lo que era participar en la guerra, claramente el dolor no detendría sus acciones. Un dolor se insertó en su pecho, el dolor no era agudo como el de una espada atravesándole a pesar de que eso era lo que se veía, era como si la sangre se le subiera a la cabeza y un ardor cual fuego abrasador se concentraba en la zona afectada. Se alejó de un salto al instante, alejando por consecuencia también su lanza. Conocía aquel dolor a la perfección, era resistente a él, pero eso la llevó a cometer el error que le hizo perder las alas y llevarla a la derrota en aquella batalla, no cometería ese mismo error dos veces y pronto descubrió que fue una excelente decisión el alejarse.

Pasos lejanos, rápidos y cada vez más sonoros comenzaron a inundar poco a poco el ambiente. Frunció el entrecejo y guardó su lanza para sacar de la cintura ahora dos esferas que lanzo al incubo. Una para obligarlo a cubrirse y esta poseía sí una onda explosiva que si bien no era tan potente, no era para quedarse indiferente, pues destruyó gran parte del laboratorio que ahora comenzaba a ser presa del fuego. La otra la lanzó justo a la puerta que al abrirse en aquel instante, dejaba a ver a todos la banda de perros asquerosos bajo las órdenes del incubo. Estos se vieron afectados por la bomba que no los mató, ya que, a diferencia de la primera, ésta era una especie de bomba de humo más que otra cosa, un humo tan denso que se podía cortar con un cuchillo.

Una silueta negra avanzó con una rapidez brutal hacia esos hombres y luego se escuchó el sonido de la piel abriéndose. Jade los había herido con sus cuchillas, pero eran heridas no letales, era más bien para dejarlos “desarmados”. Sabía bien que ese sería sólo el primer puñado de subordinados, habían más que probablemente estarían en camino y se expanderían como una plaga hasta rodearla, pero aun así se dio el gusto de pisotear el orgullo del incubo. El humo poco a poco empezó a dispersarse dejando ver a Jade parada alrededor de los cuerpos caídos, pero aún vivos, de los hombres de Shun, pareciendo la escena de un ángel de la muerte. Se giró mirando al demonio y levantando un dispositivo muy pequeño —Me gustaría quedarme, pero tengo personas que ver. Es increíble la tecnología de esta época, toda tu investigación destruida, y aquí — Dijo refiriéndose a ese pequeño dispositivo — Está toda tu información… Pagan bien por compartirla… Pero no estés triste, no me iré sin más, unos buenos amigos te harán compañía en algunos días — Obviamente daba a entender que esa información la iba a vender a personas que buscaban a Shun hace tiempo y que sería él quien tuviera personas detrás de su cabeza.



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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Murakami Shun el Miér Abr 26, 2017 5:31 pm


Jade no era estúpida, ya conocía sus trucos, o al menos los más básicos de él, por lo que no demoró en retroceder para alejarse del peligroso filo de su katana, antes de que la hoja tuviese oportunidad de drenar aún más la vida de la mestiza. Al alejarse lo hizo llevándose consigo la lanza, abriendo su herida en el proceso y arrancándole un gruño de dolor al demonio, que se aferró con presteza la herida en un intento de frenar el abundante sangrado. Aquel ataque había estado cerca de ser letal, y no le dejaría sin pasarle factura, sin embargo no sería el último de la noche por parte de ella.

Ante la inminente llegada de los refuerzos, el ángel guerrero sacó lo que debía ser sus últimos recursos, sus ases bajo la manga para cuando las cosas se pusiesen realmente feas: un par de esferas que parecían ser explosivos. Murakami no se tomó demasiado tiempo para plantearse si lo serían o no, pues tan pronto vio una volando hacia él su respuesta fue inmediata, echándose al suelo y cubriéndose como bien pudo, justo antes de que la explosión arrasase con parte del laboratorio. Quizá no hubiese sido excesivamente fuerte, pero sí lo suficiente como para destrozar mesas y estanterías, así como quemar sus pergaminos y plantas, y reventar sus frascos de nocivas sustancias.

Los pasos del resto de hombres se hicieron más fuertes hasta que un pequeño grupo de hombres armados entraron en la sala, solo para encontrarse con una repentina bomba de humo que les dejó totalmente indefenso ante los rápidos y eficaces ataques del ángel. Para cuando el humo hubo desaparecido ya no quedaba ni uno de ellos en pie, todos habían sido abatidos por aquella mujer que se alzaba victoriosa entre sus enemigos, como una figura de autoridad y poder.

Con el sonido de la madera y los cristales rotos, Shun hizo a un lado los pedazos de una estantería que habían caído sobre él, dejando a la vista como la mitad de su kimono había desaparecido en la explosión, mientras que el restante se teñía con el rojo de la sangre que seguía brotando de aquella herida que se afanaba en taponar. Su ojo de mirada oscura y resentida se alzó para observar a Jade ante la puerta, dedicándole aquellas amenazadoras palabras, triunfal— Hum, estúpida —escupió aquellas palabras con el mismo resentimiento que lanzó un esputo de sangre a un lado. Sentía como la boca le sabía a hierro, y un hilo de líquido carmesí le caía por la comisura del labio, goteando lentamente por su barbilla hasta el suelo, así como lo hacían otros tantos cortes diminutos también por su cuerpo. Su estado era lamentable, pero incluso con esas su mirada no reflejaba debilidad alguna… sino amenaza y peligro.

Juegas a un juego al que ya perdiste en su día… no te confíes —gruñó, sin alzar la voz más de lo necesario para que ella le escuchase, pero no por ello perdiendo fuerza en esta. Su ojo se clavó en los de ella con una intensidad que solo podía dar el más cándido de los amantes o el más terrible de los enemigos—. Pienso cobrarme por esto, Valentine… y el precio será mayor que la última vez —hubiese deseado abalanzarse sobre ella allí mismo, sin embargo era consciente de que solo lograría que le matase, y que no lo hubiese matado ya era de por sí un milagro. Se escuchó más ruido en la casa, seguramente más refuerzos, gente inútil en lo que a combatir contra ella se refería, pero que al menos podía ejercer una presión suficiente como para forzar su huida. Shun por su parte solo se quedó allí inmóvil, sin quitarle el ojo de encima hasta que la perdiese de vista, y no relajando su tenso cuerpo hasta que se hubo encontrado solo—. Maldita bastarda —gruñó él alquimista, con evidente enojo, sin embargo no le convenía quedarse más tiempo allí en su estado. Haciendo acopio de cuanta concentración pudo, abrió un portal de sombrar a su lado, y se adelantó con paso tambaleante hacia él, hundiéndose en la oscuridad a sabiendas de que al otro lado encontraría a alguien que le debía un favor y podía tratar sus heridas. Antes de que las sombras le engullesen por completo y el portal se cerrase, lanzó una última mirada al laboratorio completamente destrozado a sus espaldas, y una amarga sonrisa apareció en sus labios—. Jade Valentine… te espera la mayor de las humillaciones.

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Re: —Wanted Dead or Alive. [Priv. Murakami Shun]

Mensaje por Jade Valentine el Jue Mayo 18, 2017 3:02 am


Los ángeles de su especie hace mucho tiempo que parecían haber sido ignorados por la gran mayoría de personas. En una época mucho más antigua en donde la filosofía tomaba un papel relevante para el desarrollo social, era muy normal encontrar historias de ángeles parecidos a Jade y quizá incluso peores, castigando mortales, demonios, siendo imparciales en el uso de su poder. Incluso, en dicha época se conocía de demonios con el corazón blando y amable. Dichas historias fueron relatadas tantas veces hasta la época actual que terminaron tergiversándose, casi como un juego del teléfono descompuesto en que, la versiones diferentes de un mismo hecho con énfasis y omisiones en puntos diferentes dependiendo de la perspectiva de cada quien, todo eso terminaba torciendo las cosas. Como otro factor extra, a eso se le podía sumar que la humanidad tendía a adecuar las historias a un determinado contexto con fines netamente acomodados a una realidad populista, cegando partes que muchos no quieren ver; la realidad de que las figuras divinas que protegían a la creación de Dios y luchaban contra las fuerzas demoníacas, se había torcido a puntos de teñir un bando como el bueno y el otro como el malo, de negar las características de uno y sumarle otras características generalizadas. Y el ejemplo que mejor se podía dar sobre aquello, era el hecho de que se generalizaran las figuras celestiales como netamente carentes de emociones, puras e infinitamente buenas y amables, hecho que obviamente hacía muy complejo para los mortales entender cómo diablos una figura celestial era capaz de blandir su arma y causar heridas a otros seres, trabajar como mercenaria sabiendo que ello implicaba lastimar a otros. Tal vez, resultaba tan complejo que, preferentemente, se optaba por una regla general que diera a entender que un ser celestial, aquellos guardianes del paraíso, eran seres que perdonaban todos los pecados, casi como caer a propósito en el mal entendido de afirmar que se tenía licencia para hacer cualquier cosa, pues todo sería perdonado e ignorado después.

No obstante, la diferencia se podía notar para quien deseara ver la situación, sin necesidad de ser muy listo para deducirlo por su cuenta. Los ángeles como Jade tenían rencor, eran duros, severos, letales y castigadores; no obstante, pese a poseer todos esos pensamientos, eran leales a su señor y jamás se dejarían guiar por el vicio de saciar sus propias emociones. No cabía duda de que Valentine deseaba más que a nada en el mundo asesinar a Murakami y a sus esbirros, cortar cada uno de sus miembros con una mano letal, dejando una carnicería elegante tras sus pisadas, pero a pesar de que pudiera desearlo, jamás haría caso a esos deseos e incluso, aunque su señor le diera la orden personal de asesinar a ese incúbo, no se atrevería a torturarlo como podría desearlo su ira, porque eso sería hacer caso al vicio y al goce ilimitado, justamente lo que ella misma no soportaba de la raza humana, odiando que no pudieran detenerse en su egoísmo e hicieran daño de gratis a los animales y al mundo del cual vivían como parásitos. Esos valores intachables eran lo que la dejaba como una ángel mestiza, usando la ira y el odio de su lado alfraude para atacar con severidad, pero haciendo uso de su disciplina e integridad como ángel para mantenerse pura y no transformarse en aquella injusticia que criticaba con pasión.

De hecho, hubo otra razón de por qué huyó. Sí, uno de los factores que incidía en la decisión de huir era porque el lugar podía llenarse de los “amigos” de Shun y el lugar se llenaría como un basurero se llenaba de ratas. Sin embargo, había otro motivo y eso se pudo notar cuando perdió la pista de esos perros. La persecución llegó incluso a “puertas abiertas”, pero la oscuridad fue su amiga en esta oportunidad, su astucia fue mejor que la cantidad de aquellos hombres que la cazaban como una jauría a un zorro y, usando su sigilo, esos sujetos siguieron de largo mientras ella estaba a salvo en una de las muchas azoteas de los incontables edificios de Londres. No parecía herida más que por el golpe que Murakami logró asestarle en el brazo y el pecho, pero pronto su espalda, justo en la zona en donde deberían de estar sus alas, empezó a quemarse. La tela de la ropa era muy resistente a las altas temperaturas, pero si bien no se rompió, dejaba salir el humo de esa zona, se estaba quemando, su espalda ardía como los mil infiernos y eso era porque había disfrutado hacer daño, había disfrutado de lastimar a Murakami y a sus lacayos para satisfacer una muy ínfima parte de sus deseos de venganza. Su lado alfraude había sido dominante en esa ocasión y el dolor en la zona en donde deberían estar sus alas le hacía recordar que no debía permitirlo. Dolía, pero no ponía caras de agonía, aceptaba el castigo si así se lo merecía y, dado que ella fue la del error, no se permitía quejarse ni un ápice, no importaba que quemara como los mil demonios.

Tomó un dispositivo y presionó un botón — Aquí Valentine, objetivo logrado, vuelvo a la base. — Misión concluida.




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