Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Mensaje por Galia D. Kovalenko el Jue Mar 30, 2017 6:29 pm

Mucho tiempo había sucedido desde que se había acostumbrado. Sus compañeros de trabajo se sorprendían de que la solitaria forense tuviera tanta facilidad con su bisturí a pesar de que el whisky se le acumulara, les impresionaba que ella pudiera caminar perfectamente bien con sus tacones aun cuando eran las cuatro de la mañana saliendo de un bar, los impactaba la facilidad para acercarse a hombres y mujeres a modo de salir de cualquier parte con uno de ellos o, peor aún, esa habilidad para fingir que no era nada. Sin embargo, ese día en especial, varios de sus colaboradores se pasaron por el sombrío departamento forense, porque algo más deprimente que los cuerpos acumulándose sobre las mesas de estudio estaba sucediendo ahí. Todos decían que alguien que trabajaba rodeado de cuerpos no podía estar muy cuerdo y había desfilado todo tipo de deprimente, freek y mañoso ser que perturbaba de alguna forma el gusto de ir a visita, cada uno de ellos con su propio toque: estaba el fanático de historietas que no podía sacar a los superhéroes de su lengua, que reproducía una y otra vez las películas mientras revisaba cuerpos; estaba aquél personaje pálido y escuálido, que escuchaba rock pesado y no podía ser interrumpido sin alterarse, que tenía dificultades para comunicarse; la desesperante chica que gritaba más que hablar, de cabello de colores y una pasión insana por descubrir cosas extrañas con relaciones sobrenaturales en sus tan fríos pacientes; otro largo desfile de alguna mezcla de personalidad alocadas, para finalmente traer a una rubia de piernas largas con un gusto especial por el vicio, excelente y formal hacia su trabajo pero… ¿qué era eso? La música de swing llegaba hasta las oficinas administrativas, lo que hizo que de uno en uno, se pasearan a asomarse.

Para Galia no era necesario que comprendieran el porqué estaba bailando y cantando mientras se paseaba con un bisturí en una mano, por más peligroso que aquello fuera. La verdad es que se tomaba sus instantes de pasión cuando la música le ganaba al alma, pero esos idiotas tampoco sabían que ella había hecho el trabajo de dos días largos perezosos en menos de uno, porque tenía energía. ¿Cuál era su motivante? No solo el termo de café con whisky que rellenaba cada par de horas con ambas sustancias, sino que la alegría de saber que en alguna parte fuera de las fronteras de este país, un maravilloso país, se encontraba su madre cumpliendo un año más de vida, poniéndole el cuerno a su marido con algún joven atleta que se encontró en un bar, fumando y bebiendo vodka, para prepararse para la maravillosa fiesta de cumpleaños que su esposo le habría organizado para la noche. Ahora, ¿el swing? ¡Era su género favorito! Ellas no cantaban la canción de “feliz cumple años”, ellas encendían su reproductor de música en un disco selecto de música, entraban a la habitación en la que la otra dormía, lo ponían a todo volumen y se despertaban la una a la otra aún con la pijama y la almohada marcada en la cabellera, para levantarla a bailar, pero mamá no estaba en New London y ella tenía que honrar su cumple años. Así que mientras algún que otro oficinista venía y la veía con cara confusa, ella aprovechaba para invitarlos al bar después del trabajo, un bar donde tocaban jazz.

Era un día entre semana cuando ella se presentó, con su ropa de trabajo formal y sin la bendita bata médica que se había quitado antes de traer consigo a sus compañeros, con propuestas indiscretas poco claras que ellos malinterpretaron más de la cuenta. ¡Pobres! Pero era consciente que solo la acompañarían un rato: no cualquiera le seguía el ritmo, no entre semana. Así que llegó, mandó a traer dos botellas e invitó unos tragos a sus compañeros, aunque los que eran de cerveza la pidieron de inmediato. Además todos le temían al súper poder de esa mujer para embriagar a la mitad del bar, al punto de que un lugarcito con un grupo simple terminó con algunas mesas movidas para montarle su pista de baile. Casi nadie sabía bailar pero a ella no le importó e impartió un par de clases, coqueteó con un mesero que conocía bien el género, la sacó a bailar, le llevó una bebida de cortesía. ¡Y habían llegado a las seis de la tarde! Los más sensatos huyeron a tiempo, mientras que algunos otros le siguieron el juego debido a su estado de ebriedad. Finalmente, para las once de la noche ella consideró su misión de festejar a su madre casi cumplida y justo estaban abandonándola, por lo que se fue hasta la barra ella sola: se había quitado el saco negro, así que le quedaba la falda del mismo color—al igual que zapatos y medias— con una blusa de tirantes color rojo, de escote rectangular que con tanto baile ya asomaba los detalles de encaje de su lencería negra por el sostén. Se sentó, en un banco, sabiendo que faltaba hacer un par de cosas para honrar a su madre, por lo que enlistó mentalmente todos sus placeres y recordó que le faltaba su tradicional copa de vodka, así que la pidió. Ya había bailado hasta sudar. ¿Qué le faltaba?

¿Qué hace uno en un cumple años? —preguntó abiertamente a todos los que estaban en la barra—. Estoy bastante segura que me olvidé algo.
Galia D. Kovalenko
avatar
avaricia


Volver arriba Ir abajo

Re: Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Mensaje por Crow Baskerville el Sáb Abr 15, 2017 12:05 pm

Poco se puede hacer en el tiempo libre, ¿no? A veces el mismo Crow sentía dudas sobre qué hacer con su tiempo libre. Tenía tantas cosas, pero a su vez no hallaba el tiempo para hacer de todo, y la propia falta de ideas ante el exceso de posibilidades causaba que colapsara mentalmente y dejara todo eso de lado. Jamás podía terminar lo que empezaba, frustrándolo en el proceso. Tal vez fuera por su falta de tiempo en los últimos días, o porque simplemente no lograba ponerse de acuerdo consigo mismo que terminaba dejando de lado una gran cantidad de recursos y actividades a medias o sin empezar directamente. Era esa la razón por la que esa noche, libre del ahogado ambiente de la oficina de la comisaría; de los gritos constantes de delincuentes aprehendidos; de los papeles que rellenar; de la gran cantidad de café que bebía con tal de mantenerse despierto. Todo eso lo tenía bastante tenso, y sentía no tener tiempo suficiente para disfrutar del lujo. Sí, eso era a fin de cuentas.

Una noche de tranquilidad, o al menos unas cuantas horas para poder descansar y reponer energías. Ese era el concepto que muchos policías veían en el día libre que se les daba, pero Crow se sentía insatisfecho. El nephilim sentía que no estaría conforme sólo con ir a dormir y beber algo de whisky en su casa. Antes de darse cuenta se encontraba en un bar, pensando en qué hacer por el resto de la noche. Tanto café había atrofiado su sueño, y no mostraba señales de caer dormido pronto, sino más bien todo lo contrario.

El lugar era deprimente, o el ambiente de este quizás. Nada realmente podía dar una señal de mejorar la situación, viendo como Crow bebía de vez en cuando y observaba los minutos pasar. En su boca se hallaban, tal como era costumbre, dos puros a medio terminar. Jugaba con estos, moviéndolos desde dentro con los dientes y viendo cómo el humo cambiaba de dirección en el aire. Ciertamente tenía poco que hacer, y beber en aquel lugar no le entretenía.

Iba vestido con una camisa negra y un chaleco azul abotonado hasta el pecho sobre esta. No llevaba corbata, la había dejado en la oficina de la comisaría junto a su abrigo. A su vez, vestía con unos pantalones de seda negros y unos zapatos de cuero. En la cintura tenía un cinturón con hebilla de plata y un bolsillo extra donde guardaba los habanos en un costado de su cuerpo. Sobre su frente llevaba unas gafas de sol, acomodadas tranquilamente sobre su cabello echado hacia atrás.

El nephilim, absorto en sus pensamientos y en su propio aburrimiento, se percató, por un breve instante, de que había alguien sentado en la barra, no muy lejos de él. Una mujer joven que parecía estar teniendo los mismos problemas con el tiempo que él, o eso reflejaba su mirada. Algo en sus ojos le decía que estaba sintiendo un profundo aburrimiento o despropósito con la noche en general. Vio en ella también la posibilidad de pasar la noche amenamente, por lo que llamó al barman.

Una ronda para mí y para la señorita – no se acercó al instante. Esperaría a que ella se diese cuenta de quién le estaba invitando unos tragos esa noche. Algo en la mujer le llamaba la atención, pero podía ser el hecho de que como policía veía miles de caras y podía verla familiar por ese lado. En cualquier caso, eso no le detendría de invitarla a beber un rato. Ambos se veían igual de perdidos en la noche.
Crow Baskerville
avatar
Lider Avaricia

Siempre obtengo lo que quiero.
Heteroflexible.
Nephilim.

Volver arriba Ir abajo

Re: Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Mensaje por Galia D. Kovalenko el Mar Abr 25, 2017 5:05 pm

Algo faltaba. Tuvo que repasar la cuenta mentalmente, extendiendo sus dedos delgados y finos, mientras se repetía cada una de las cosas pero, aun así, no logró recordarlo. Se quedó entre su ebriedad, mirando las luces detrás de la barra, escuchando que acomodaban las mesas que había dejado hechas un desastre en su momento de diversión—hasta que fue abandonada— y era algo que no le inmutaba. La cuenta se había pagado y ahora solo estaba generando costo personal con sus tragos en barra. Acercó el vaso, medio atolondrada y perdida con una mirada curiosa, que no dejaba ver en su ser su estado de alcoholismo. En realidad era como una escena de fotografía artística: su atuendo combinaba con el aspecto del lugar por los colores, su cabellera dorada resaltaba mientras sus labios—rojos por el lápiz labial— se habían entreabierto, dándole una escena abrumadora y nostálgica, pero que con la música tenía un toque dulce. Era como si repasara los errores de su vida en un instante, con un trago cuya única finalidad era borrar los dolores de una historia. Bueno, algo de cierto había en ello, pero su mente no divagaba en un masoquismo idiota, sino que en una serie de probabilidades depravadas, como si fueran cosa importante, cosa seria, algo por lo que uno deba concentrarse. ¡Pero estaba ebria! Eso justificaba a la perfección su expresión o, al menos, eso era lo que respondería si su imagen era criticada.

No se percató siquiera del momento en el que su trago era más hielo que vodka, porque estaba muy ocupada intentando encontrar un punto de equilibrio entre su mareo y el viaje astral entre recuerdos perversos con su madre, que seguro estaba divirtiéndose de lo lindo en Ucrania. Fue hasta el instante que una voz masculina llegó a sus oídos que lo notó, que su vaso largo y cilíndrico, de cristal, estaba bastante vacío de contenido alcohólico. Como toda una pecadora decente buscó a su salvador, que la libraba de terminar la noche sabiendo aún de sí misma—¡QUÉ HORROR!— cuando su objetivo era todo lo contrario. ¿Volver a casa sola, con copas y consciencia? Eso solo despertaba fantasmas a los que ella se había rehusado durante bastante tiempo, no se prestaría a ver a esas almas en pena que tanto le exasperaban. Así, finalmente pudo hacer contacto con un hombre de aspecto varonil, con cierto poder para imponerse. Lo supo en el instante que lo miró, que él debía tener un carácter divertido a sus gustos, por lo que no se contuvo y le sonrió coqueta, encantadora, bajando el vaso a la barra para recargarse en ella, apoyando los brazos y luego sosteniendo su mejilla sobre la palma de su mano, para ladear el rostro mientras sus ojos femeninos—observadores por naturaleza— le recorrían por completo.

Gracias —dijo con su voz suave, sin atropellos, a la par de que por arte de magia un foco se encendía en su cabeza, recordando al instante qué tanto le faltaba por honrar a su progenitora, a la mujer que la había hecho quien era—. Pero no tenía idea de que los hombres en esta ciudad seguían siendo tímidos. Cuando invites una copa a una chica, se supone que te acerques para que ella pueda darse cuenta de tus encantos… aunque admito que alcoholizar a alguien primero es una buena estrategia —soltó una risa melodiosa, antes de alcanzar su bolso y sacar de su interior una cigarrera plateada, de la cual extrajo un cigarrillo de papel blanco y lo puso en sus labios. El barman entendió de inmediato lo que eso significaba y le acercó su encendedor, antes de servirle el trago que aquél hombre había ofrecido. Galia le dio una calada al cigarrillo antes de retirarlo con sus dedos de manicura carmín, para soltar el humo por sus labios—. Mi nombre es Galia. ¿Por qué no te acercas y me dices el tuyo? Si me compras alcohol, lo mínimo que te ganas es beber a mi lado, y me estoy viendo especial. También me reiré de tus chistes aunque no sean graciosos. Soy una chica considerada, ¿no lo crees?
Galia D. Kovalenko
avatar
avaricia


Volver arriba Ir abajo

Re: Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Mensaje por Crow Baskerville el Miér Mayo 10, 2017 7:38 am

La imagen que profesaba aquella mujer era clara. El pasado atormenta a las personas que se refugian en el alcohol, no era nada nuevo ni del otro mundo. Muchos lo hacían, aún si como una suerte de ritual personal en el que se dedicaban a beber para olvidar sus penas. Crow lo había visto mucho, y hasta había caído en ese pozo cuando el estrés del trabajo lo superaba, algo que ocurría de vez en cuando, pero que no quitaba impacto al hecho de que se la pasaba en bares bebiendo para olvidar sus tensiones. No era fácil, después de todo, e invitó un trago a la mujer para sobrellevar esa aburrida noche en su compañía. Quién sabe, tal vez encontraban una manera de divertirse.

Puedes llamarlo timidez si así lo deseas. Yo lo llamo avance estratégico – le contestó mientras echaba un poco de ceniza dentro del cenicero, sin dejar salir el puro de entre sus labios y dando una profunda calada que dejó salir una cantidad considerable de humo. – Primero analizo si sigues lo suficientemente sobria para notar que fue alguien más el que te ofreció un trago, y como esa parte ya se cumplió – se puso de pie y avanzó a paso lento pero firme hacia el taburete junto a Galia – entonces es momento de darme a conocer y decir sin problemas que puedes beber a costa mía sin preocupaciones – añadió con tono relajado y en cierta medida negociador. Era una especie de oferta que seguro ella no desperdiciaría. – Pero te equivocas, no necesito alcoholizarte – al sentarse apoyó el brazo izquierdo sobre la barra, quedándose de frente a la ahora conocida mujer llamada Galia.

El mío es Crow, un gusto en conocerte, Galia – uno de sus puros se terminó en el momento que se presentó, así que se lo quitó y lo dejó terminar de consumirse en el cenicero. – ¿Eres una cliente frecuente o estás esperando algo en particular? – le preguntó con tono amable. Sea cual fuese la respuesta, sabía que ese día era algo que perseguía a Galia lo que la impulsaba a beber. Ese brillo casi ausente en la mirada lo dejaba muy en claro. – Muy amable de tu parte, sí, aunque no soy alguien que se destaque por contar chistes, precisamente. No me molestaré si te ríes de todas formas – al ver que ella tenía algo entre sus labios sacó otro puro de su estuche y lo colocó entre dientes, esperando a que el barman encendiera también el suyo y, de paso, llenarle nuevamente la copa con el alcohol que parecería ser el punto principal de esa improvisada reunión.
Crow Baskerville
avatar
Lider Avaricia

Siempre obtengo lo que quiero.
Heteroflexible.
Nephilim.

Volver arriba Ir abajo

Re: Happy Drunk-Day! {Priv. Crow}

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado



Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.