¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

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¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Emma & Zafiro el Mar Abr 11, 2017 3:49 pm

Los escapes del mercado negro eran de las cosas más habituales en la vida de aquellas dos mujeres, una recorría la ciudad completa en busca de comida que pudiera satisfacer su eterna hambruna y la otra buscaba poner a raya su ansiedad causada por una clara adicción que tenía más que asumida. En esta ocasión la única con una historia que contar sería la segunda, la única que tuvo problemas para regresar a casa luego de embriagarse notablemente en la otra punta de la ciudad sin nadie que la acompañase y todo mundo sabe lo que ocurre con los ebrios que van solos por la calle rumbo a su hogar, ¿verdad?

Mientras Emma tuviese alcohol a su alcance su vida sería feliz, incluso si no tenía alimento, si la golpeaban, la herían o le amputaban los miembros, si podía literalmente hincharse el estómago con bebida se daría por servida hasta digerirlo todo.

—Para bailar la mamba hace falta un poquito de gracia. —Cantaba la solitaria dragona que caminaba a tropezones por una solitaria calle de la ciudad.

Las farolas encendidas eran lo único que acompañaban a su cantar, pues más de una titilaba más que preparada para fundirse finalmente. La chica muy alegre se tambaleaba de un lado a otro con un par de botellones, uno con vodka y otro con sake los cuales iba turnando para saborear cada tantos pasos provocando a la suerte ya que el inclinar las botellas hacia su cara suponía un peligro para ella, se tambaleaba demasiado y le costaba mantenerse en pie, era más que obvio que estaba demasiado ebria pero no le importaba dar tan mala imagen.

¿Qué de malo podía ocurrir? Considerando que se trataba de una esclava vagamente vestida con unos harapos, pues nada, es imposible que esa mujer cayera más bajo y no le importaba, era feliz con aquella dependencia y no haría nada para librarse de ella, ni siquiera tras verse obligada a vomitar en un contenedor de basura.

—Ay… Mi alcoholsito… —Se lamentaba la italiana al borde del llanto.

Pero no tenía sentido seguir llorando sobre la leche derramada, así que la dragona volvió a caminar, pero en lugar de alegremente iba sollozando aunque eso no la privaba de dar unos buenos tragos a los botellones que tenía en cada mano.

—No se lo merecía… —Susurraba para si misma, mientras trataba de caminar en línea recta sin éxito y en consecuencia alguna que otra vez se chocaba la pared o se veía obligada a sostenerse de algún poste. —¿¡Qué te he hecho!? —Exclamó a la nada tras lo cual le dio hipo.

Sí, estaba bien ebria, para colmo en la calle no había prácticamente nadie y era de noche, nadie se daría cuenta si una esclava ebria desaparecía de la faz del mundo.




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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Timothy [L-8] el Miér Abr 12, 2017 4:00 pm

-No saldrás esta noche.-
La disciplina era dura pero así eran las normas. Debía de obedecer y asentir.

Ya eran más de las doce de la noche. El veneno que se había esparcido por toda la ciudad desapareció con la ayuda del viento, arrastrándola lejos de los lugareños pero con ella una siniestra melodía donde el protagonista era La Muerte. –Oye L-8.- Se escuchó decir del cual el dueño de dicho nombre giró la cabeza en susodicha dirección. -¿Te vienes fuera?- Era una cordial invitación pero ¿no se suponía que tenían prohibida la salida? Sus labios se curvaron con duda. –Nos han dicho que no.- Repitió lo que en su momento le fue dictado. –Bah.- Chasqueó la lengua con desprecio. –Sabía que no debía de habértelo dicho. Eres como un perro, siempre acatando órdenes.- Y con esas malsonantes palabras quiso alejarse. –Espera.- Lo detuvo en seco. Puede que no se apreciara pero bajo la venda que lo ayudaba a presenciar a las personas más cercanas, el ceño se había fruncido. –No soy un perro.- Era pacífico pero juraría que se escuchó un gruñido de su parte. El otro chico rió con malicia y se encogió de hombros. –Entonces ¿vienes o no?-

Aún se podía respirar la malicia del ambiente. ¿Quién planeó envenenar a todo aquel que no podía pagarse un hogar para su protección? Era terrible. Arrugó la nariz con desprecio. El olor era desagradable y la sensación incómoda. -¿Y ahora qué S-7?- Lo buscó. -¿S-7?- Pero no había rastro de él. ¿Lo había dejado a su suerte o solo lo usó como escudo por si los pillaban? ¡Maldición! Apretó la mandíbula y pronto emitiría un bufido. Solo tenía dos opciones, seguir adelante o retroceder. Dio un paso hacia atrás, con intenciones de volver pero después recordó las burlescas palabras del sujeto S-7. No debía dejarse llevar por las idioteces de los demás pero ya que estaba afuera… ¿Por qué desaprovecharlo? La luz nocturna nunca viene mal.

Se apegó lo suficiente en la pared para poder guiarse. Al no haber ningún cuerpo cálido le era difícil saber por dónde debía o no debía pasar. De vez en cuando se topaba con gente pero éstos parecían estar lo suficientemente distraídos como para captar su atención. Sopló. El ambiente de la ciudad lo agotaba. Demasiada contaminación. Afortunadamente, a través de los años, pudo acostumbrarse a ella, lo suficiente como aguantar por ahí. Sus dedos encontraron lo que sería el final de la calle, no había otro edificio del cual poder guiarse por lo que trató de concentrarse: el viento le indicará el camino. El viento aullaba a través de los callejones, los árboles bailaban y las sombras seguían el compás de una inexistente canción. Todo era muy tranquilo hasta que se escuchó a una mujer.

Su cabeza se giró en la dirección correspondiente y pudo ver la silueta de una mujer que emanaba una gran cantidad de calor corporal. Aquello no solía ser habitual de ver. Por su lamento intuyó de que algo no había salido bien por lo que optó en acercarse para tratar de ayudarla, como buen caballero que era. –Disculpe, señora.- Llamó con voz tranquila para que pudiera sentirse cómoda con su presencia. -¿Se encuentra bien?- La respuesta era obvia pero prefería aclararlo antes de hacer acusaciones precipitadas. -¿Puedo ayudarla en algo?- No le importaba ayudar siempre y cuando esté al alcance de su mano, además, dejar a una dama en mitad de la noche no era precisamente algo bueno, aunque quizás supiera apañárselas sola. Quién sabe. –Mi nombre es L-8, aunque también puede llamarme Timothy.- La presentación era la clave para establecer un vínculo de confianza, de éste modo podría conseguir que la mujer se sintiera más cómoda con su presencia  aunque no siempre funcionaba. Solo esperaba una respuesta positiva de su parte. A su mismo tiempo le dedicó una cordial sonrisa.


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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Emma & Zafiro el Sáb Abr 22, 2017 9:27 pm

Y si nadie se le acercaba, la dragona se la pasaría lamentándose completamente sola en aquella fría y oscura noche aunque de lo primero apenas si se enteraba ya que su temperatura corporal solía aumentar cuando se pasaba en copas y… Bueno, su sangre se la pasa hirviendo todo el tiempo así que no se entera de nada. Y sí, aquellos estudian biología seguramente dirán que siendo que su temperatura corporal es superior a la del ambiente tendría que sentir más el frío pero no es su caso así y punto.

Pero allí hizo acto de presencia lo que parecía ser un hombre, normal, común y corriente de cabellos en extremo claros y con una complexión que mucho no resaltaba, incluso Emma se veía mucho más corpulenta aunque en su caso era obesidad innata y no musculo.

—¿¡Señora!? —Bramó a todo pulmón aunque su mirada seguía perdida en la nada. —¿¡Pero qué mierda te hice!? —Prosiguió aunque llorando de forma más ruidosa, si es que eso era posible ya.

No le gustaba para nada cuando la trataban de señora, estará gorda y su vestimenta puede que no sea la mejor —si es que se puede llamar ‘vestimenta’ a aquellos harapos— pero estaba bastante segura de aparentar un par de años menos de los que lleva encima, y en cualquier caso, sigue siendo una mujer lo bastante joven como para que se la siga llamando señorita de no ser… Porque muchos confunden el motivo de su excedente de peso, después de todo, según muchos es normal que luego de dar a luz la mujer mantenga cierta gordura.

—¡Soy joven aún! ¡Todavía tengo toda la vida para beber! —Comenzó a gritar mientras empezaba a rodar por el piso ignorando al contrario. Por lo menos hasta que en sus ruedos chocó contra los pies de este tal Timothy. —¡Tú lo sabes! Soy joven y bonita, ¡Dame cerveza! —Chilló tirando del pantalón del contrario para ayudarse a poner de rodillas frente a él, ignorando que su excesivo busto se frotaba contra el cuerpo contrario.

Seguramente el chico se estaría replanteando el haberse presentado ante una borracha como ella, o tal vez fuese del tipo que goza de aprovechar las oportunidades, a saber. Lo importante era que Emma no medía su fuerza ni tampoco tenía en cuenta su peso así que si el peli-blanco no estaba atento no sería sorpresa que terminase por dejarle sin pantalones.

—¡Dame! —Exigió nuevamente extendiendo las vocales como cualquier niña caprichosa haría al momento de hacer un berrinche de exigencias.



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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Timothy [L-8] el Lun Abr 24, 2017 11:18 am

-¿Eh?- Todos sus músculos se tensaron al escuchar su ruidoso llanto. ¿Estaba llorando? ¿A qué se debía su lamentación? Por falta de datos comenzó a frustrarse por segundos, trató de tranquilizarla con palabras suaves. –Lo lamento, no quería importunarla.- Lo último que quería y deseaba eran problemas. Bufó y al mismo tiempo curvo los labios en una larga mueca, poco después se rascó la nuca con gesto nervioso antes de volver su atención a ella, detectando que ésta yacía sobre el suelo, del cual no supo cómo interpretar su actuación. Toda esa situación comenzaba a escaparse de las manos y por ende se estaba poniendo nervioso. ¿Qué debía de hacer ahora? Calmarla no servía o al menos no notaba un cambio positivo. Cuando la mujer tocó sus piernas quiso dar un paso hacia atrás pero tan rápido se hizo dicho contacto, fue apresado por la misma del cual tuvo que sujetarse las prendas para que no cedieran con el insistente peso de la fémina. –Hey, cálmate.- Pidió. Trató de buscar alguna solución antes de que sus pantalones acabaran por los suelos. La mujer se movía por interés por lo que, quizás, la mejor opción sería la menos convincente pero podría funcionar para que dejara de arrimarse de esa forma tan brusca y poco convencional. –Está bien. Te daré cerveza pero primero suéltame, como verás, en éstas condiciones no me dejas moverme.-

Cuando tuvo la ocasión no dudó en dar un paso hacia atrás y guardar las distancias entre los dos. Esta vez estaría más atento a sus movimientos. Sopló. Giró la cabeza en otras dirección para detectar otros posibles movimientos pero no habían más que jóvenes que pasaban por al lado, contemplando la escena montada por la rubia, riéndose con descaro y desapareciendo del radio visual. Finalmente inclinó su cuerpo, tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse. –Vamos.- Mencionó con una sutil sonrisa. –Si te quedas aquí por mucho tiempo serás pasto de depredadores.- Una piadosa broma para romper el hielo. Rió entre dientes y acabó por sacudir la cabeza. –Y dime, seño…- Recordó el drama que la mujer hizo con esa palabra, por lo que se la tragó y carraspeó la garganta. -¿Cómo te llamas?- Había encontrado una distracción para esa noche; la llevaría a su hogar y después regresaría al laboratorio antes de que despertara dudas ante su ausencia, de lo contrario se metería en problemas. –Puedo acompañarte a casa si quieres pero tendrás que guiarme.- No estaba del todo seguro. ¿Cómo podría fiarse de alguien que no era capaz de reconocer una calle en su estado? Sería difícil pero no todo estaba perdido.

Eran varios los motivos del cual se dejaría guiar por ella: desconocía el paradero de su hogar, por lo que, inevitablemente, era ella quien debía de indicarle y por otro lado, no veía, así que debía de decir cuando girar o cuando continuar. En éstos instantes hacían una singular pareja. –Tú dirás.- Y esperó con paciencia a seguir las instrucciones de la más adulta, teniendo la cabeza girada en ella para poder canalizar si ésta extendía algún brazo para señalar. Probablemente la mujer esté esperando su recompensa por lo que solo se encogió de hombros. -Te deberé un trago pero mejor en otro momento.- Puede que la chica ya haya bebido más de la cuenta pero no era de su incumbencia, solo esperaba que no pataleara.


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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Emma & Zafiro el Lun Mayo 01, 2017 1:44 pm

Mira que llamar señora a aquella italiana de buena autoestima. Pero con lo ebria que iba seguramente se olvidaría del detalle tan rápido como…

—¡Dame! —Exigió una vez más.

Tras ello y las peticiones por parte del peli-blanco, la robusta fémina terminó por soltarle el pantalón al chico aunque se quedó allí de rodillas frente a él ignorando totalmente la escasa distancia que había entre la entrepierna y su propio rostro, aunque su mirada estaba clavada en el rostro contrario el cual estaba cubierto por alguna prenda extraña de función desconocida para ella. Incluso, desde ciertos ángulos uno podría malinterpretar la postura de ambos, especialmente si miraban desde atrás de cualquiera de los dos pero la realidad era muy distinta.

—¿Y me darán cerveza? —Preguntó inocente antes de que le diera hipo de mera casualidad. Claro que no se mostraba muy dispuesta a levantar el trasero de allí. —¿Y la cerveza? No quiero casa. —Decía mientras muy lentamente se iba inclinando a un lado hasta que finalmente cayó como costal de papas al suelo y se puso en posición fetal para luego comenzar a rodar en círculos allí mismo.

Y siguió rodando por bastante rato hasta que finalmente se dio la cabeza contra un poste. Señal inequívoca de que era hora de levantarse aunque lentamente y ayudándose con aquel palo que la acababa de agredir.

—¡Por la bebida! —Gritó acompañando su frase con una jovial risa y tras dar dos pasos en dirección al contrario, se tambaleó y prácticamente cayó sobre el contrario aunque con la intención de usarle como una especie de soporte. —¡Dame la jodida bebida! —Exigió a todo pulmón pareciendo dispuesta a matarle.

Después de todo, le habían prometido cerveza y ahora le decían que se quedarían debiendo el trago. Eso con ella era el equivalente a montarle los cuernos a cualquier otra mujer y claro que no iba a dejarlo pasar. Para ello, tenía que castigar al chico de alguna manera y… ¿qué mejor que morir asfixiado por una almohada? Y a falta de almohada, buenos son los pechos grandes.

—¡Dame tequila! —Bramó antes de rodear el cuello del contrario con ambos brazos con la sola intención de atraerle contra su busto en un intento por asfixiarle. Total, tenía suficiente delantera para lograrlo fácilmente.



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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Timothy [L-8] el Vie Mayo 12, 2017 6:34 am

No podía estar más equivocado. ¿Cómo una mujer como ella podía hacer tanto drama por una bebida? Los efectos del alcohol eran realmente horribles. Sudor fría emanaba de su sien, incapaz de reaccionar o saber qué hacer, acabando por morderse el pulgar de la mano derecha. Si metía a los de la corporación no la tratarían por no ser asuntos extremadamente importantes y además… nadie debía saber que se había “escapado” de ahí. Se rascó la nuca con la ayuda de la yema de los dedos. Había ignorado su pregunta al igual que su promesa. Para ella no servía un “después” sino un “ahora.” Sería complicado tratar con ella y la solución más fácil sería dejarla a su suerte pero eso iba en contra de sus principios. Pensó detenidamente, tratando de buscar una solución pero en ese momento observó como la silueta de la mujer daba vueltas. ¿Y ahora qué hacía? -Oye… ¿Está bien?- Preguntó en un intento de volverla a calmar pero sabía que sus preguntas eran mencionadas en vano. -¿Eh?- Levantó los hombros y poco después negó con la cabeza, manteniéndose firme. –Le daré la cerveza pero ahora no creo que sea buena idea.- Trató de explicar. No sabía cuánto había bebido pero no quería ser responsable de que le diera un ataque alto de alcoholismo. No lo pedía sino exigía. Tal vez, la única opción, fuera acceder a su petición.

Frunció los labios en un claro gesto de desánimo y pronto emitiría un suspiro pero todo su cuerpo se tensó cuando la mujer comenzó a rodear el cuello con sus brazos. Sin saber sus intenciones se dejó hacer por un momento, creyendo que lo que ahora querría sería un abrazo consolador pero se equivocaba. La asfixia era notable y era consciente el con qué lo estaba haciendo por lo que sus pómulos lograron coger un débil tono rosado. –M-me asfixia.- Trató de decir entre débiles balbuceos. La empujaba para deshacerse de ella, tratando de respirar en los huecos que a veces le otorgaba. ¿Caería de la forma más ridícula? ¡No! No muy lejos de su posición había notado y presenciado lo que serían unas enredaderas o una planta parecida del cual las usó a su favor. Con la ayuda de su propio poder ordenó que se alargasen y estirasen para alcanzar a la mujer, agarrándola, sin hacer presión o daño, de sus extremidades para detener su tan violenta acción. Al poder volver a respirar dio varias bocanadas de aire, teniendo que llevar la mano sobre su propio pecho y ser testigo de cómo su corazón latía con una fuerza mayor. –Ca-casi me ahoga…- Mencionó exhausto, acabando por dar un último suspiro y girar la cabeza en la dirección de la mujer. –Por favor, no vuelva a hacerlo.- Pidió con los labios fruncidos. Un ataque como ese y de seguro que no lo cuenta. –La soltaré pero deberá calmarse.- No era una amenaza, solo quería que esa mujer se tranquilizara y que por una vez, reaccionara con sensatez. De un gesto de mano las plantas, que habían obedecido sin rechistar, la soltaron para volver a su antiguo descanso. –Perdone, no quería usarlas pero…- Le obligó a ello. Timothy era una persona pacífica y esperaba que nunca tuviera que recurrir a sus poderes fuera de las órdenes encomendadas pero en ésa situación era realmente necesaria.

Se cruzó de brazos y poco después se rascó la mejilla izquierda con el dedo índice. –Insisto en acompáñala.- Claro, no la dejaría ahí, sigue siendo un caballero aunque algo cansado de la situación. –Y si ve alguna tienda abierta, por favor, avíseme, le compraré la bebida.- Si de ésa forma puede tenerla tranquila y callada lo prefería.


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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Emma & Zafiro el Sáb Mayo 27, 2017 4:36 pm

El intento de homicidio iba perfectamente, los inmensos pechos de la dragón se habían amoldado bien al rostro del contrario y este luchaba por su libertad cosa que en más de una ocasión le proporcionó un pequeño hueco para respirar y mantenerse en pie. Mala cosa teniendo en cuenta las intenciones de la italiana pero no se rendiría.

Seguía ejerciendo presión con ambos brazos sobre la cabeza del chico con toda la intención de asfixiarle allí mismo con sus senos, pero pronto algo la tomó desde atrás por brazos y piernas y se vio obligada a ceder, no porque le doliera ni nada por el estilo, sino porque creyó por un instante que la estaban atacando y al revolverse se dio cuenta que solo habían plantas detrás suyo. Motivo por el cual se tranquilizó y relajó para quedarse literalmente colgada allí con una estúpida sonrisa dibujada en el rostro.

—Era la idea —confesó alegremente como si no fuera nada grave.

Pero si algo no se esperaba, era que las enredaderas la soltasen de golpe, sin avisos ni nada y la chica literalmente cayó como tabla al piso dando un ligero rebote por haber caído con sus pechos primero. Lo más llamativo seguramente sería que luego del golpe se quedó un buen rato tumbada, sin moverse ni dar señales de vida hasta que nuevamente el hipo atacó.

Permaneció completamente inmóvil hasta que el peli-blanco volvió a hablar, indicándole un par de cosillas que, por un lado no le agradó porque significaba volver al mercado negro y por el otro le encantó tanto que se lanzó cual piraña sobre el chico para colgársele igual a cómo lo haría un koala, empleando tanto brazos como piernas.

—¡Bebida! —Exclamó alegre sin soltársele.

Luego de lo cual, Emma decidió cambiar posición sin descolgársele lo que significó que todo su robusto cuerpo se refregó contra el del contrario e incluso, considerando que la mujer decidió pasarle por encima de la cabeza, terminó por aplastarle los senos, el vientre, incluso por un instante la entrepierna y luego de mucho esfuerzo y vueltas, logró colgársele a la espalda de una forma sumamente normal en que ella podía rodearle el cuello desde atrás para mantenerse allí.

—¡Vamos caballito! ¡Por alcohol! —Insistía caprichosa dando ligeros golpesitos en los costados del cuerpo del chico con las piernas. —¡Quiero alcohol!



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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Timothy [L-8] el Mar Jun 20, 2017 3:25 pm

El seco golpe que escuchó llamó su atención, lo suficiente como para llegar a alarmarse. ¿Se habría caído en el momento de haberla soltado? -¡Pe-perdone!- Exclamó como excusa. Tenía que haber tenido más cuidado pero creía que la mujer estaría preparada para ser liberada. Se rascó el pómulo derecho con la yema de los dedos y pronto emitió un suspiro, de ésos pesados y largos. –Espera… ¿Realmente pretendía…?- Recién se daba cuenta de sus palabras del cual lo alteró lo suficiente como para obligar a que curvara los labios en un claro gesto de insatisfacción y decepción. ¿De verdad que pretendía ir más allá? ¿Qué debía de hacer? Si se volvía a descuidar a la próxima lograría asfixiarlo realmente. Quizás… lo mejor sería volver a casa. –Escuche yo…- Quería explicarle pero antes de que pudiera decir nada la mujer se abalanzó en su contra y luchó para ser agarrada. Todo el cuerpo del albino se tambaleó con exageración y lo más increíble es que no haya caído al suelo por el peso extra inesperado. -¡Hey!- Exclamó sin mucha gracia, volviendo a luchar para ser liberado. Estaba ya cansado de eso.

¿Le estaba tratando como a un corcel? No. Chasqueó la lengua e hizo que eras enredaderas volvieran a cogerla, enredándose entre los brazos de la mujer para someter algo más de fuerza y tirar de ella para ser liberado por ¿tercera o cuarta vez? Se frotó la zona donde le había hecho daño y pronto giró la cabeza en la dirección de la mujer. Puede que al tener sus ojos escondidos bajo la “cinta” no se pudiera ver con claridad su expresión pero los dientes apretados entre sí daban una idea. -¡Ya vale, por favor!- No quería enfadarse mucho con ella pero a veces su paciencia no era tanto como creía. –Deje de comportarse como una niña y de lanzarse de ésa manera ¿Es que quiere hacerse daño?- A pesar de su tono de malhumor no parecía querer olvidarse del bienestar de la mujer, a fin de cuentas, sigue siendo el pequeño caballero que quería ser. Se frotó la sien con los dedos índice y pulgar y pronto volvió a escupir un largo suspiro. –Por favor, compórtese, no podemos ir a las tiendas a comprar con su estado, de seguro que el dependiente nos echaría por escandalosos.- Explicó en un intento de tranquilizarla. Puede que algo de agua le sintiera mucho mejor pero ¿dónde podía encontrar? En su estado le era difícil, muy difícil.

La volvió a dejar en el suelo, pero esta vez con algo más de delicadeza y no tan brusco como antes. –Cuénteme algo de usted.- Quería cambiar los temas, quería hacer que la mujer se distrajera por algo simple, para que dejara de hacer lo que estaba haciendo, del cual llegaba un punto en que se cansaba de que todo el rato fuera lo mismo, es más, tan siquiera se habían movido del lugar. ¿En qué diantres estaba pensando a la hora de salir esa noche? Enredó los dedos contra sus propios mechones blancos y poco después bufó. -¿En qué trabaja?- Preguntas básicas y simples que cualquier podría responder… tal vez.


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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

Mensaje por Emma & Zafiro el Sáb Jul 15, 2017 5:12 pm

Los caprichos de la robusta fémina no estaban dando resultado, ni siquiera el hecho de que se frotase y mantuviese casi de forma permanente el contacto físico la estaba ayudando así que, podría decirse que en cuanto las enredaderas volvieron a atraparla se vio obligada a resignarse de todo, y así lo demostró con una mirada melancólica dibujada en el rostro.

—Bueno… —respondió en un murmullo.

Poco después, entre tantos regaños fue liberada y se dejó caer de rodillas para luego aplastar su trasero contra el piso y mirarle desde allí abajo con una mueca inexpresiva. «No me lo dará, ¿cierto? »Pensó en un momento de lucidez pasando por alto prácticamente todo lo que le decían. Incluyendo lo de que no la llevaría a ninguna parte ya que de todas formas los sacarían sin vender nada. En palabras sencillas, no le iban a dar bebida de ningún tipo.

—Jooo… —soltó suspicaz, como si hubiese descubierto algo en el contrario al momento en que le preguntó a qué se podría dedicar—. Esclava soy, y al mercado me voy —respondió vagamente antes de dejarse caer hacia atrás y comenzar a rodar lentamente calle abajo.

No había motivos para que Emma se mantuviese cerca de ese chico si este no le daba lo que buscaba, de última alguien más la encontraría y abusaría de ella, incluso eso le resultaba mejor que solo ser regañada. Además, había dejado en claro que no le daría nada. «Una cerveza… Están baratas »pensaba sin dejar de rodar alejándose del chico, o eso supuso ya que luego de un buen rato volvió a chocar contra algo que resultó ser, ni más ni menos,
los pies del contrario.

—¿Eh...? —Soltó con cara de estúpida y entreabriendo un solo ojo.



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Re: ¡Un poquito de gracia! [Priv. Timothy [L-8]]

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