Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

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Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

Mensaje por David Krause el Vie 14 Abr - 1:48

Admitía el pecado que había cometido. No era algo que pudiera negarse con facilidad: se había follado al muchacho que en su niñez consideró un hermano menor. Aquello le había acosado en la cabeza por un par de días después del acontecimiento en cuestión, dándole vueltas y haciéndole entender que el asunto no era tan simple, ya que no había forma de que se lo sacara de la cabeza… no era que quisiera evitarlo pero es que tampoco podía recordarlo sin tener una erección, sin importar dónde estuviera, así que era más difícil de lo que se esperaría y, bueno, era natural para un hombre que se había mantenido alejado del sexo durante tanto tiempo, pero era vergonzoso para un adulto. Así que eso solo podía significar una cosa: tenía que ir y poner las cosas claras. No con la intención de volver a acostarse con él, claro que no. Sino que determinar qué es lo que harían ahora porque, bueno, él tenía una hija que poner por delante de sus necesidades carnales.
La niñera de Lulú se impresionó de saber que el oficial Krause le pedía que pasara la noche en su casa, cuidando a la pequeña, pero no se atrevió a negarse ya que él no lo había pedido nunca desde que Emily enfermó, al menos no para los planes de esa noche: David le dijo directamente a la nana que tendría una noche para relajarse con unos amigos, que tomaría unas copas y no podía volver a casa con olor a alcohol, así que él volvería a preparar el desayuno de la pequeña tras pasarse la juerga por la ducha y el sueño, a final de cuentas el siguiente día era libre. La mujer accedió de inmediato, con una sonrisa, pero era obvio que David Krause no enviaría a dormir a su niña sin su beso de buenas noches.

Nunca fue un amante de vestir muy complicado, así que se puso unos jeans azules, con una camisa blanca de cuello redondo y manga corta, con cinturón y zapatos color café, aunque se puso un suéter gris por lo frío que New London podía ser en la noche. No se preocupó por perfumes ni nada por el estilo, tomó un abrigo café chocolate, pues con esos fríos no se jugaba. Se despidió de Joy, la nana, para entonces salir tranquilamente y caminar hasta el bar. No era un hombre que le tuviera miedo al crimen de la ciudad, pues era un policía y conocía los barrios peligrosos, así que los evitaba. No le tomó mucho, pese a ir de pie, antes de que pudiera ver la puerta del bar que debía tener ya a sus clientes: abrió la puerta y la cerró detrás de si, se quitó el abrigo y buscó un lugar en la barra.

Un whisky en las rocas. No importa la botella —le dijo al empleado de Simon, que estaba detrás de la barra—. Si es posible, me gustaría ver al dueño.
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Re: Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

Mensaje por Simon West el Vie 14 Abr - 3:09


Las últimas palabras que había escuchado de David le habían prometido que volvería, en un periodo corto de tiempo, y que se encontrarían de nuevo. Bien, podía y estaba en toda su libertad de comenzar a dudar de aquella promesa, simplemente por el hecho de que los días habían pasado sin muchas noticias de él. Estaba seguro que ninguno de los dos tenía el teléfono del otro, pero de haber sido así, tampoco se hubiese atrevido a llamarle. Quizás simplemente había sido lo que empezó a creer como “la reconciliación del momento”, y que ese día pasaría al olvido para los dos, pero lo malo es que para Simon estaba lejos de ser olvidado. No importaba lo mucho que se dijera a si mismo que lo que ocurrió ese día no volvería a pasar, esperaba con todas sus ansias equivocarse y que ambos volvieran a caer… Claro, si volvían a verse.

Así había pasado los últimos días, ocupando su mente con asuntos de trabajo, intentando ignorar ese punzante dolor que se enterraba en su pecho, pero que podía mitigar con una copa de licor por la noche… Una o dos. Ya cuando se encontraba rendido totalmente al efecto del alcohol en su sistema era cuando volvía a casa, y así le llevaron sus días hasta esa noche. Había dejado a cargo a Evans detrás de la barra y a cargo del dinero, y a Sammuel con Nick a cargo del servicio en el resto del bar y de otras obligaciones que pudieran ser necesarias. Tomó su lugar en la pequeña oficina que estaba en el rincón más olvidado y oscuro del bar, un lugar en donde solo las personas autorizadas podían entrar, y se encargó del papeleo que le había estado esperando por un par de semanas. Si no hubiese sido por el encuentro con David, los hubiese acabado mucho antes, pero… Joder, tendría que olvidarse de eso ya.

Al menos eso pretendía cuando fue Evans quien golpeó la puerta de su pequeño despacho, alzando la vista un momento para decirle que entrara. – Disculpa, Simon, hay alguien que está pidiendo hablar con el dueño. – Evans tenía ese nivel de confianza para no decirle “Sr. Pierce”, porque ese había sido su padre, no él. Soltó un suspiro leve, deslizando su mano por su frente y la línea que dibujaba su cicatriz antes de asentir, levantándose de su asiento. – Está bien, Evans. Gracias. – Le dedicó una sonrisa leve, arreglando su camisa de manga larga y de color negro, ajustada en la cintura que acentuaba mucho más la figura de su cuerpo atlético y en forma. Descendió sus manos a sus pantalones oscuros e igualmente estrechos, caminando hacia el bar, hacia el bullicio de la noche que recién comenzaba y al aroma de licor que le hizo sonreír de manera inconsciente, antes de que esa sonrisa se esfumara por un segundo al ver al hombre que le esperaba.  

¿David? – Cuando Evans tomó de nuevo su lugar detrás de la barra, observó como Simon se acercó con cierto sigilo hacia ese hombre que había pedido verlo. También observó la sonrisa de su jefe antes de estrechar al hombre entre sus brazos, como si fuesen amigos de toda la vida. – Hombre, que pensé que no ibas a regresar. – Simon alzó una de sus tan características sonrisas mientras se separaba de ese abrazo, notando lo impulsivo que había sido al acercarse de ese modo, y como la mirada de algunos se habían detenido en ellos, pero no lo suficiente para sospechar nada, al menos no para notar como el color se deslizó en sus mejillas por un par de segundos, ante la vergüenza. – Pero me alegra verte de nuevo. ¿Quieres servirte algo? Todo lo que quieras correrá por parte de la casa. – Sonrió de nuevo, un tanto más nervioso, notando que incluso su pulso se había acelerado… Por dios, debía comportarse como un adulto.

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Re: Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

Mensaje por David Krause el Dom 23 Abr - 10:23

El bartender tuvo la decencia de servirle su trago antes de ir a buscar a Simon, por lo que el león tuvo la oportunidad de darle un par de sorbos al vaso licorero, recargándose en la barra a la espera, al menos hasta que el pelinegro apareció y, bueno, la sonrisa le salió natural, pues no era el tipo de persona que ocultaba la alegría… quizá sí la tristeza y el dolor, pero toda facilidad se escurría pronto por las líneas de expresión del castaño, quien bajó del banco exclusivamente para saludar a aquél joven a quien le llevaba un par de años pero que, aun así, tenía el aspecto de todo un hombre. No encontró incomodidad en ese abrazo, pues era un hombre cálido y cariñoso, así que adoraba los gestos como esos y los correspondía con gusto. Claro, no se iba a atrever a besarlo en frente de semejante público, uno tenía que comportarse con respeto hacia el resto del planeta, fuese heterosexual, homosexual o lo que fuera. Así que, ante las palabras del menor, él tan solo rió un poco.

¿Cuándo he incumplido mi palabra? —preguntó de forma audaz—. Te dije que volvería a buscarte, así que aquí estoy. Lamento la demora.

Extendió su mano hasta el vaso licorero, antes de recargar su espalda contra la barra. Intentaba evidenciar que ya estaba tomando algo y, al mismo tiempo, abrirse a la charla, aunque con esa posición tan solo quería tener acceso visual a todo: si los observaban demasiado, si Simon cambiaba su forma de actuar, si de alguna forma le había lastimado como para que aún hubieran señales de ello en su cuerpo. Quería verlo todo y que nada se le escapara, pero nuevamente se volvía inevitable y, bueno, estaba en el bar y frente a él. Gracias al suéter fue imposible notar cómo se le puso la piel de punta de tan solo recordar la voz del pelinegro y ahora que lo veía de frente, compuesto y con ropa, no podía compararlo con la otra vista. Tuvo que controlar todos sus instintos ya que estaban en público, ya que no podía ser tan obvio, ya que tenía que ser un hombre respetuoso… así que recorrió su mirada por todo el bar, con tranquilidad y una sonrisa grande mientras lo hacía.

Este sitio se ve bien lleno de gente —comentó entonces—. Te agradezco la oferta pero, ¿qué clase de amigo acepta eso? Prefiero contribuir pagando lo que consuma.

De momento, su mayor preocupación eran los empleados. No quería, por nada del mundo, que le reconocieran como un oficial y como que se había atrevido a acostarse con él. En realidad a David no le importaba la opinión que otros tuvieran de él mientras no llegara a su hija información que no pudiera entender por su edad, ahora estaba más bien preocupado por la imagen del pelinegro, que era su patrón y era quien tenía que mantener un estatus en esta zona, con estos clientes, pues era a quienes les servía. Además, estaba seguro que nadie quería saber que estaban bebiendo donde el pantera había gemido, por más limpio que estuviese el sitio… el recuerdo lo obligó a morderse el labio inferior desde el interior de la boca, por lo que sonrió con diversión y un poco de picardía ante su propia mente cochambrosa. Iba a ser inevitable, ¿verdad? Se obligó a dar otro trago para tranquilizar a su bestia interior, antes de volver a dirigirse a Simon con gusto, pues no le había notado ninguna incomodidad desde que salió de su despacho, lo que significaba que se había preocupado de más. Su cuerpo estaba bien, pero aun así preguntaría después y, bueno, solo había una forma de hacerlo.

¿No te interrumpí? —preguntó entonces, con aquella estética sonrisa, grande y amable—. Vine sin saber si tendrías mucho trabajo, así que si no puedes hablar ahora, podemos acordar para después… es decir, quisiera tener nuestra plática en privado. El ruido nunca ha sido mi fascinación si no me deja escuchar cosas más interesantes.
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Re: Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

Mensaje por Invitado el Mar 25 Abr - 4:02


- Es cierto, nunca rompiste tus promesas. Que bueno que volviste… Me alegra mucho verte de nuevo.
El cariño que puso a cada una de sus palabras sonaba un poco vergonzoso cuando lo mencionaba en voz alta. En su cabeza, toda esa situación estaba mucho mejor sin toda la gente a su alrededor, e incluso sin sus trabajadores que se habían detenido de sus obligaciones al pensar que la presencia de su jefe en la sala era señal de algo malo. Cuando notaron que no era así, y que no sucedía nada malo, volvieron a sus obligaciones, aunque la mirada de Evans les seguía de cerca, siendo calmada solamente cuando Simon le miraba de vez en cuando, para que estuviese tranquilo. Sin embargo, solo pudo reprimir ese impulso que tenía de lanzarse sobre él y volver a abrazarle, de sentir esos músculos bajo el tacto de sus dedos, de volver a besar su boca…

Chasqueó la lengua, negando con la cabeza con un tono nervioso y divertido en sus ojos, un brillo peculiar que parecía pertenecer solo a la presencia de David en su bar, por lo que se adelantó para apoyarse en el lugar junto al contrario en la barra, mirándole de reojo de vez en cuando, mientras que la otra parte de su tiempo lo gastaba en observar su bar, sintiendo una pizca de orgullo al ver en lo que se había convertido. – Eres la clase de amigo que acepta una invitación y se deja consentir de vez en cuando, así que a callar. El resto de los tragos lo pago yo. – Sonrió, palmeando el hombro de David al decir aquellas palabras, e indicándole a Evans de que también tomaría algo para la noche, que le sirviera a los dos para que pudieran brindar.

– Creo que elegiste la noche perfecta para venir. Los muchachos se encargarán del bar, y podemos platicar en la oficina. No hay tanto ruido y hay suficiente de todo para lo que quieras servirte. – Sonrió más amplio, dándole una nueva palmada a su costado para indicarle a que le siguiera. De paso, y mientras se dirigía a la oficina, cogió una botella de whisky del mostrador y se la llevó con él, para que ambos pudieran entrar a ese espacio más privado y reducido, con menos ruido, en donde podrían tener una conversación más calmada. Abrió la puerta de su pequeño despacho para permitirle entrar y cerrar detrás de él, con cerrojo para que nadie les interrumpiera.

Efectivamente, el ruido había disminuido de manera considerable, dejando apenas un murmullo alejado detrás de la puerta. La habitación no era del todo pequeña, lo suficiente para mantener un escritorio, gabinetes detrás de su silla, un sofá pequeño en la esquina y un minibar con su propia reserva de licor. Poseía dos ventanas por donde el frío de la noche apenas entraba, pero lo suficiente para que la habitación se ventilara y pareciera fresca. Pero quizás esos eran los detalles que ninguno de los dos consideró atender, cuando fue el cuerpo del pantera el que se apegó al ajeno en cuanto la puerta se había cerrado, reclamando un beso de su boca cuando su mano se apoyó en la nuca ajena, ahuecando esa zona para que no planeara rehusar su contacto. Lo necesitaba, se había mordido sus labios todo el momento en que estuvo afuera, y ese pequeño e íntimo espacio le permitió actuar con libertad, deslizando su lengua por la comisura de sus labios cuando se apartó, lentamente junto con su cuerpo que buscó la distancia con él.  

– Lo siento… Sé que no has venido por esto, simplemente quería besarte. Consideralo como una bienvenida, o un saludo. – Rió nervioso, deslizando su mano por su cuello como un tic para aguantar ese temblor en sus manos. ¿Qué pasaría si David decidía marcharse? Si había llegado hasta allá para decirle que no volvería a verle? No podía soportar esa idea, así que buscó refugiarse en la botella que llevaba todavía en la mano, y que no había dejado caer por el beso, mientras servía dos vasos de licor para ellos. – Ahora podemos platicar de lo que quieras, así que, ¿Qué es lo que quieres decirme? Porque tus ojos no mienten, David. ¿Qué es lo que te preocupa?

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Re: Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

Mensaje por David Krause el Mar 2 Mayo - 1:15

Sabía que todo terminaría así. Dijera lo que dijera, hiciera lo que hiciera, al final Simon le llevaría a un sitio privado. Lo sabía desde el día en que lo tuvo entre sus brazos, lo sabía desde que entró al bar, desde el momento en que lo vio: le pertenecía y no había nada para evitarlo, ninguno de los dos podría, mucho menos un tercero. Así que, cuando Simon le señaló que le siguiera, David decidió no resistirse sino que ir tras él. Por un momento, su mirada felina se dirigió hacia el chico tras el mostrador, mientras el pelinegro no veía, como una forma de burla o de marcar territorio, inclusive amenaza… pero cualquier atisbo de aquello se desvaneció con su sonrisa amable, lo cual debió haber puesto esa mirada en duda, como si fuera un gesto natural y David simplemente fuera pacífico. No dejaría que la respuesta aflorara con facilidad, pero lo resumiría en que sus instintos le decían muchas cosas y reconocía un cortejo o un celo donde fuera, de quien fuera, inclusive si era un humano, él podría reconocerlo. Aunque de momento no le prestaría demasiada atención, mientras no figurara un problema y, así, entró a la oficina privada.

La verdad era que, si Simon no lo hubiese hecho, probablemente David lo habría atacado de inmediato y le agradecía a los dioses que no le permitieran haber metido la pata. Recibió al pantera con gusto y apenas tuvo la oportunidad de corresponder un poco, pero igual le dejó ir cuando este lo propuso con su cuerpo. Oh, era tan débil. Tuvo que pasarse una mano entre la cabellera para tranquilizarse, lenta y firmemente, antes de caminar hacia aquél sofá y sentarse sin siquiera pedir permiso, porque necesitaba que su cuerpo estuviera quieto unos instantes, o volvería a perder el control, como aquél día. Había alcanzado a terminar su trago afuera, así que había dejado allá el vaso antes de seguir al menor. Ahora realmente necesitaba ese trago que él estaba sirviendo, para poner sus sentidos en su lugar y que el asunto no se le descontrolara de nuevo así que, de momento, iba a respirar con tranquilidad, iba a meter a sus instintos en un baúl con llave, para así no irse sobre él y terminar como la vez anterior, sin hablar nada y sin tenerle piedad al chiquillo.

—respondió de forma directa, mientras lo observaba—. No quiero perjudicarte, mucho menos lastimarte, Simon —era algo muy difícil, que no esperaba que él comprendiera pronto, así que iba a ponerlo simple—. Mi matrimonio no terminó hace suficiente tiempo. Sin embargo, no siento que pueda alejarme de ti.

Para ese momento, ya se había puesto de pie y había caminado lo suficiente para alcanzar la espalda del ojiazul. Su nariz se acercaba lentamente hacia la oreja, mientras olfateaba ese cabello oscuro en el que quedaban rastros de humo de tabaco, así como algún aroma del trabajo. No evitó la sonrisa que se le dibujó antes de comenzar a meter la zurda por debajo del brazo izquierdo, a modo de subirla a su abdomen y atraerlo hasta pegarle a su pecho. Claro, los instintos no durarían mucho dentro de esa caja, ni siquiera le permitieron terminar de hablar cuando ya estaba prácticamente sobre él pero, a pesar de todo, controló su lado animal para tocarlo con cuidado, con lentitud, justo mientras su diestra subía hasta su rostro, aunque seguía a espaldas de él como para que no le viera, aproximando sus dedos a los labios ajenos para limitarse a acariciarlos con los dedos medio, índice y pulgar. Dejó que su respiración chocara contra el oído ajeno, antes de suspirar.

No tengo palabras para explicarlo —murmuró entonces, antes de inclinarse a oler sobre la piel de su cuello—, así que no sé qué tanto sentido tenga intentar hablarlo. Qué idiota —se rió de sí mismo, antes de darle un suave beso y decidir soltarle por completo—. Se supone que me comporte, ¿qué tipo de adulto soy? Disculpa, Simon —dijo, mientras volvía a tomar asiento—. Es simple: no puedo sacarte de mi cabeza, tampoco es que quiera hacerlo. El problema es que cada vez que te atraviesas, termino deseándote. Pero, ¿qué caso tiene que te desee? Nunca podré darte una estabilidad, no soy una buena pareja —sonrió con diversión diciendo eso pues, de hecho, mentía. Era tan bueno, que no conocía cicatrices feas, que no había abandonado a Emily en ninguna de las etapas de su enfermedad, que había estado para ella en todo momento que ella lo necesitara, inclusive cuando lloraba viendo el Diario de Bridget Jones—. Así que tú eres mi única preocupación: quiero besarte. Quiero hacer que sueltes todo, por mí. Quiero oírte jadear y gemir, otra vez. Sentirte, porque eres ardiente y necesito ese calor en mí. Quiero hacerte tanto daño que no puedas moverte más, pero que lo hagas para mí de todas formas, porque seguiré haciéndote lo que quiera —lo dijo con una tranquilidad pacífica, desviando la mirada a la ventana. Tenía que ser sincero con él—. Quiero que seas mío. Pero soy muy egoísta y no creo que yo pueda ser tuyo, me parece imposible pertenecer a alguien. Así que, tenemos aquí un dilema: eres el hermanito de… —se detuvo, antes de suspirar—, eres casi como mi hermanito… aun así, tengo pensamientos tan sucios sobre ti, que no sé si pueda controlarme estando mucho tiempo cerca de ti. No necesito que aceptes nada, de hecho sería natural que te negaras rotundamente. ¿Quién quiere que un imbécil venga solo a follarlo? Todo el mundo busca amor, después de todo, ¿no lo crees? Aunque, bueno… realmente es más difícil de poner en palabras de lo que habría pensado, ¿sabes? Porque no puedo sacarte de mi mente en mi día a día. Me dificultaste bastante estos días.
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Re: Oh.. I did it again { Priv. Simon West } [+18]

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