Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

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Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Mar 18 Abr - 18:14

-Invierno-

Desde aquel día en que conoció a Laila, de manera curiosa, no había podido volver a verla salvo por la vez en que realmente le dio su móvil nuevo. La obligó a quedárselo, aún teniendo que levantar más odio hacia él. Fue una situación tensa pero para nada agresiva por parte de Derek, que se basó más en "aburrir y cansar" a la muchacha. Podía romperlo una vez él se hubiera ido, por supuesto, pero había intentado suavizarlo todo con la excusa de que era una bonita compensación por todo lo ocurrido. Por ensuciar su hogar, aparte del disgusto y demás. Hubiese sido culpa suya o no, se prestó para ser el primero en disculparse y... No volvió a hablarla, ni a llamarla hasta que pudo avisar de que tenía algo de tiempo para ir a visitarla a su tienda. No vivían demasiado lejos, pero estaba siendo muy requerido por Skygge y su trabajo legal de empresario.

La nieve había llegado a la ciudad, la festividad y las luces de colorines que adornaban las fachadas: La de su empresa incluida. Derek, como demonio, no solía simpatizar mucho con las celebraciones comerciales, pero esta vez todos sus conocidos tenían asombrosos planes, menos él. Ya que se le había echado el tiempo encima, quería comprarse una guitarra para regalársela a si mismo por navidad y para pasarse esos días trabajando y tocando música, solo. No sabía si Laila tenía algún plan para las fiestas, pero no perdía nada por preguntar. Obviamente, después de tantear hasta qué punto seguía odiándole, si había incrementado o no. Si tenía alguna oportunidad de disfrutar de su compañía rasposa o si por el contrario, era un auténtico caso perdido que no merecía la pena arreglar.

Utilizó el móvil para localizar la tienda de la muchacha, acercándose en horario laboral, sabiendo que debería estar ahí por haberla avisado con antelación de unos días, aunque él no dio fecha exacta, pero evitó tardar tanto como hace meses. Abrió la puerta y saludó, con su sonrisa de siempre, esa gentil y amable, desviando la mirada hacia la mujer. Metió luego las dos manos en los bolsillos, acercándose al mostrador, centrándose ahora en sus ojos, para no resultar ofensivo a la hora de mirar a otro sitio.

-Buenas, preciosa. El hombre por el que llorabas, ya ha llegado.- Le sacó la lengua, bromeando claramente. Como mucho, habría llorado para que se muriese y jamás volviera a aparecer. -He traído mi guitarra vieja para que la veas y me ayudes a decidir por otra.

La llevaba a la espalda, en su funda que tenía dos asas para poder ser cargada con facilidad. Se la quitó y con el permiso de la lobita, la puso sobre el mueble para permitir que la viera. Era la acústica, como ya le había dicho, desgastada y de hacía por lo menos 10 años. Quería la mejor que tuviera Laila allí disponible, porque lógicamente, le iba a dar mucho uso y poca tregua. Era el turno de la joven de buscarle algo fantástico: Fuera cual fuera el precio, se lo pagaría sin más. Derek buscaba calidad, porque así podía amortiguar el dinero que invertía. Prefería una muy buena y cara, que le durase otros diez años (aunque la que ya tenía no estaba rota) a una barata y que se rompiera en dos meses.

-Tenías razón, parece que la tienda se te va a caer, pero también exageraste porque se disimula bastante bien, la verdad.- Él había mirado directamente a los puntos débiles de la estructura, pero habían otras cosas atractivas, como ella. -Parece que te aburres mucho ¿Cierto?


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Miér 19 Abr - 8:54

El tiempo había transcurrido con bastante normalidad tras aquel extraño suceso en el que casi le hace perder la vida a alguien de forma inconsciente. Día tras día hacía un esfuerzo por olvidarse de eso, sin embargo el deshacerse de la evidencia se lo impedía por completo. Hacer cada movimiento sin que alguien le viera había sido algo bastante difícil, sobretodo el hecho de mover el cadáver de sitio para eliminar a Demian de una vez por todas de la faz de la tierra: al no hallar una forma más rápida y que requiriera menos esfuerzo, optó por rentar un vehículo y llevar el cuerpo a las afueras de la ciudad para incinerarlo ella misma, ¿por qué? Pues por la simple razón de que era muy perezosa como para cavar un agujero de ese tamaño. También había pensado en lanzarlo al lago, pero si hacía eso, implicaría mucho más esfuerzo. Fue mucho más sencillo para la chica enterrar los restos del cadáver una vez las llamas se consumieron por completo que arrastrarlo por allí. Por un momento se le pasó por la cabeza el invitar a Derek para que admirara como su atacante poco a poco se desvanecía en el fuego, sin embargo recordó lo no tan buena que era su relación, así que optó hacerlo por su cuenta. Además, no supo nada del joven durante un tiempo, siendo así hasta que éste mismo acudió para darle un móvil nuevo, cosa a la que ella se había negado rotundamente desde el ofrecimiento hacía semanas atrás. Laila se vio obligada a quedárselo, ya que el demonio se mostró bastante insistente, y, por ende, la hartó, siendo la aceptación el único medio para que se marchara sin recibir un insulto por parte de la muchacha.

El invierno había llegado, y, junto a esa estación, le llegó también un aviso por parte del chico de que pronto se pasaría por su tienda. Ciertamente, había olvidado que acordaron que eso pasaría, de hecho creyó que realmente no lo haría, sin embargo él parecía ser alguien que cumplía sus promesas. Con fastidio, la chica comenzó a abrir con más frecuencia la tienda tras el aviso ajeno, hasta que el día por fin llegó. Esa mañana Laila no se había despertado con la mejor actitud del mundo (aunque tampoco es que fuera distinto en otros días), empeorando aún más al ver las decoraciones esparcidas por toda la ciudad: los colores invadían las calles, opacando así la palidez de la nieve, dándole un aspecto alegre y llamativo a los hogares y negocios. No había algo que odiara más en el mundo que las festividades invernales, que, para alguien como ella, pasaban a ser "infernales". Solo en esa época del año todos se comportaban como si todo en la vida fuera hermoso, además de que el materialismo era la primer causa del aumento de precios en todos los locales, algo por cierto le convenía a ella, siendo solo eso la única ventaja de aquellas fechas. Si tenía suerte, y no tanta pereza de vender, podía ganar lo suficiente como para no abrir el negocio dentro de un tiempo.

Como de costumbre, la loba se encontraba tras el mostrador, recostada en su cómoda silla de oficina con respaldo reclinable y con ambos pies sobre el mueble frente a ella, donde exhibía piezas pequeñas como púas, cuerdas, afinadores y lengüetas para instrumentos de aire, entre otras cosas, algunas de relevancia y otras completamente inútiles, como objetos de personalización para diversos instrumentos. La muchacha, como siempre, estaba profundamente dormida, incluso teniendo música sonando en el local a un volumen considerable, con los labios ligeramente separados y un brazo fuera de la silla, colgando por completo: cualquiera que le viera diría que estaba muerta en lugar de dormida. Se suponía que debería estar dándole mantenimiento al lugar, limpiando los instrumentos u organizando los discos, ¡incluso podría estar decorando su espacio de trabajo acorde a las festividades para atraer más clientes!, pero tampoco iba a caer tan bajo. Además, para ella era más importante su siesta del trabajo que esas cosas. Enseguida el profundo sueño de la joven se vio interrumpido cuando la estúpida campanita en la puerta anunció que alguien había entrado. Se propuso quitarla de allí tan pronto como le fuera posible, no obstante, ese pensamiento se esfumó al divisar a la persona que había tenido la valentía de cruzar esa puerta. La chica frunció el entrecejo al escuchar aquel saludo, bajando los pies del mostrador, y adoptando una posición más normal en la silla —Ah, si: no sabes cuanto lloré por ti— soltó un bostezo después de estirar los brazos y frotarse los ojos, dirigiendo luego una mano hasta una lata junto a la caja registradora, dándole un buen trago para tratar de despertarse. Y no, no era cerveza: ya había superado eso después de todo lo que bebió cuando lo que pasó con Demian.

La chica tomó un control remoto y bajó el volumen de la música, para poder escuchar a su cliente, echándole enseguida un vistazo a aquel instrumento tras ponerse de pie. De buenas a primeras frunció los labios, admirando de cerca las marcas que delataban sus años de uso, sujetándola para poder mirarla con detenimiento. Rasgueó un par de veces, y esbozó una sonrisita maliciosa —Já, ¿no pudiste al menos ponerle mejores cuerdas o afinarla un poco más? Suena como un animal agonizante— le devolvió la broma, y dejó aquel instrumento en su lugar. Sonaba bien, de hecho, sin embargo quería fastidiar al demonio un poco. Enseguida, una expresión indiferente se dibujó en su rostro, y apoyó un brazo en el mostrador, escuchando a su compañero —No me digas que además de ser un científico loco y un sexy demonio, eres arquitecto: ¡encontré al hombre perfecto!— dijo, con marcado sarcasmo, liberando más tarde un suspiro, antes de responder a lo siguiente que él comentó —¿Hmm? ¿Qué te hace pensar eso? Este lugar es muy divertido; me encanta mirar las telarañas en el techo— volvió a darle otro trago a su bebida, que conservaba una temperatura bastante agradable gracias al clima, bajando la mirada hasta la guitarra de nuevo —Eww, necesitas algo mejor que esta basura, ¿cuánto estás dispuesto a pagar?— a partir de esa pregunta ella podría ofrecerle algo que se ajustara a su presupuesto y le durara bastante tiempo si ponía bastante cuidado, aguardando pacientemente a que él le diera una respuesta.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Mar 25 Abr - 17:05

Cuando entró, la joven estaba durmiendo, aunque se desveló muy rápido. No dijo nada al respecto porque de alguna manera, él a veces se dormía en la oficina. Escuchó la opinión de la lobita sobre su guitarra: Sí, tenía razón. Podía haberle cambiado las cuerdas más a menudo, pero al igual que ella, la pereza era intensa en su persona. Simplemente, no estaba de acuerdo con que sonara mal, lo que le hizo alzar una ceja sin creerse que acaso Laila tuviera idea de lo que era "sonar mal". Se empezó a reír en bajito, captando la broma y sintiendo ganas de continuarla, porque lo cierto es que la escasa relación que tenían, se basaba en molestarse constantemente. Pero resultaba divertido, un poco al menos.

-Estoy seguro de que mi guitarra suena mejor que muchos de los instrumentos que vendes.- Y era una posibilidad pero muy pequeña. -En fin...

Tal vez era hora de negociar seriamente, que para algo estaba allí. Y para verla también, además que dependiendo de cómo fueran las cosas... Lo mismo podía planear algo con ella, pero como eso era lo último, decidió no pensarlo. No obstante, por mucho sarcasmo que utilizara la joven, las palabras que había utilizado no debían ser tan falsas. Un sexy demonio, desde luego, como ningún otro. Le dedicó una sonrisa seductora al mismo tiempo que ladeaba la cabeza, pero no respondió esta vez. En su lugar, aparte de hacerle caso y asentir, quiso centrarse en lo verdaderamente importante. Metió una mano dentro del abrigo, para sacar una bolsa llena de billetes que llevaba en el bolsillo interior. Lo puso sobre el mostrador y la abrió para que viera que eran de un valor considerable.

-Pagaré lo que haga falta.- No, no se andaba con tonterías si algo le interesaba. -Solo asegúrate que sea la mejor de todas, aunque tengas que tocarlas una por una.

Y si esa tarea se la dejaba a él, mejor que mejor ¡Anda que no tenía ganas! Pero no debía aparentarlo. Dejó a la lobita a su rollo, porque ella se conocería mejor la tienda y él, se dispuso a echarle un vistazo cercano al material. Se acercó a varias guitarras, curioso y cogió una de ellas, para observarla bien. Era bastante bonita, al menos en aspecto físico, pero eso era lo menos importante, así que revisó las cuerdas y el mástil. La dejó en su sitio y decidió no toquetear nada más, por si acaso a ella le molestaba. En su lugar, se paseó por ahí acercándose mucho a las demás familias de instrumentos. Está bien, admitía que había muchísimas cosas buenas, que no tenía ni idea de cómo conseguía ella. Le echó un vistazo a un gran piano: Le encantaban. Había aprendido de pequeño, pero tras muchos años sin poder tocar, la práctica se había desvanecido. Pero recordaba toda la teoría y la habilidad con las manos no era tan mala.

-Oye Laila, guapa ¿Puedo probarlo?- Inquirió, señalando el piano con una mano. -No tengo espacio en casa para uno así, aunque me gustaría.

Y sí, el espacio era la razón por la cuál no podía comprarse uno. Y Derek no se conformaba con un teclado, porque no era lo mismo. Estar allí era como llevar a un niño a una tienda de dulces, aunque en el caso de Derek sería mucho peor llevarlo allí. Esos dulces desaparecerían antes de que el dueño se diera cuenta... Pero era una comparación semejante. Se sentía alegre y con ganas de probar varios instrumentos, sin embargo, sabía que no podía hacerlo, igual que en una librería no puedes leer sin comprar. Tenía tantas ganas de interpretar alguna pieza de sus favoritas... Solo por el placer de escuchar su propia versión y de sentirlo en todo su cuerpo.

-¿Sabes? Todo esto me trae recuerdos. Me siento bien aquí.- Metió las manos en los bolsillos y giró sobre sus pies. -Hmm... Bueno ¿Has encontrado algo que me venga bien?

Se perdió con la vista por la estancia, en una extraña paz. Había ignorado la música que llevaba sonando desde que entró hasta ahora, que estaba mucho más baja. Había estado tan concentrado antes que no había escuchado nada y ahora captaba las canciones (que por cierto, eran de su agrado), pareciéndole idóneo que compartieran también ese gusto. No solo el de tocar sino el de escuchar los mismos géneros o al menos, parecidos. El demonio parpadeó un par de veces, volviendo la vista hacia Laila, con una expresión neutra, que escondía satisfacción y melancolía al mismo tiempo.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Miér 26 Abr - 6:32

Laila esbozó una sonrisita torcida con su respuesta, sintiendo como el uno necesitaba molestar al otro de entrada —Puede que tengas razón, si...— ella no negaba ese hecho, algunos de los instrumentos que exhibía necesitaban algo de mantenimiento y afinación, sobretodo aquellos que no estaban en vitrinas y fácilmente se llenaban de polvo. La loba por lo general nunca tendía a limpiar, a menos que lo creyera bastante necesario, y, para fortuna del demonio, se había dedicado con anticipación a hacer que la tienda no se viera como un total caos, aunque no por él precisamente. Negó con la cabeza ante la sonrisa seductora del joven, haciendo caso omiso de ella, o al menos intentándolo, puesto que era algo un tanto imposible, tratando de guiar la conversación hacia algo de interés con su pregunta, que fue respondida sin demora y de una forma bastante clara. Los ojos de la austriaca se abrieron de más por un momento y se clavaron en la bolsa que había sido depositada sobre el mostrador, sin embargo fue entornándolos gradualmente hasta adoptar la misma mirada indiferente de siempre —Veo que no conoces las billeteras— soltó sin dejar pasar más tiempo, bromeando respecto a la forma en que él llevaba su dinero. Después de todo, no era algo que le importara mucho, en realidad lo único que le interesaba era vender algo, no tenía otro objetivo que no fuera ese, y haría su mejor esfuerzo en ello. Claro que Derek, al conocerla un poco, sabía como lidiar con ella y por ende le tenía paciencia, pero un cliente normal ya se habría marchado, empezando con que la encontraría más que dormida. Era un milagro que nadie nunca hubiera entrado a robarle mientras estaba inmersa en el más profundo sueño, pero, ¿cómo evitarlo? Esa silla era demasiado cómoda como para no dormirse allí.

Enseguida la joven le hizo un pequeño gesto con la mano a su cliente para que le echara un vistazo al resto de la tienda, por si algo más le agradaba. El lugar no estaba para nada mal, en efecto poseía una gran cantidad de instrumentos, de todo tipo y de cualquier tamaño, además de que ofrecía varias marcas, algunas más económicas que otras. Las guitarras, por otra parte, se mostraban en una gran variedad de colores y formas en sus respectivas bases en la pared del fondo, mostrando las más caras dentro de vitrinas, que les protegían del polvo y cualquier tipo de daño. Justamente allí se había dirigido la muchacha. Tenía un par de llaves para abrir aquellas puertas de cristal, mismas que había tomado antes de llevar sus pasos hasta allí: le daba mucha pereza el caminar hasta el fondo del local, pero en ese momento era algo sumamente necesario. Conocía cada cosa que había allí, después de todo era su negocio, y por ello fue que no se tardó en seleccionar un par de guitarras que consideraba las mejores, intentando variar en precios y marcas, para que él tuviera de donde escoger. Rápidamente la muchacha desvió la mirada, mientras en una mano sujetaba una guitarra por el mástil, escuchando atentamente al demonio, aunque eso no requería mucho de su esfuerzo tampoco —Anda, hazlo: puedes demandarme si te lo niego, y mi trasero está bastante bien fuera de prisión— de nuevo estaba bromeando. Aquello era una exageración, obviamente, pero esa era su manera de dejarle hacerlo, elevando un poco la voz para hacerse escuchar por encima de la música, que no era muy alta, pero por si las dudas. No le sorprendió que él se interesara por ese piano, de hecho era de los instrumentos más novedosos en exhibición, y era el que más llamaba la atención de sus pocos clientes. La batería también lo hacía, pero el piano parecía atraer a todo el mundo.

Totalmente inmersa en su labor, Laila examinaba con detenimiento aquellas guitarras que pretendía vender, trasladando un momento su atención cuando la voz ajena volvió, girándose en dirección a su compañero —Hmm, me alegro— comentó con seriedad, sin poner siquiera un ápice de verdadera emoción en sus palabras, pero lo cierto era que no quería cuestionarlo mucho acerca de su vida. No tenía la más remota idea de que clase de recuerdos le vinieron a la cabeza, y esa hubiera sido una buena pregunta, no obstante, el castaño continuó, y la loba asintió enérgicamente tras sus palabras. Acto seguido, le hizo un gesto para que se acercara hasta donde estaba —Ven aquí, Hendrix. Te tengo unas buenas propuestas— aguardó a que la distancia entre ambos fuera la suficiente como para que le escuchara mejor, y se dispuso a hablar —Estas son las mejores que tengo, sé de lo que hablo cuando te digo que no suenan para nada mal...— sujetó la primera de las tres que había sacado, una bonita guitarra con acabados negros y un diseño sumamente novedoso —Esta es una Masterbilt Century Deluxe, es electroacústica, pero no creo que tengas problema con eso...— dejó aquel instrumento en una base, tomando el siguiente —Esta es...— entornó los ojos, y la analizó con cuidado, hasta que recordó el nombre —Una PM-3 DLX Triple, Fender, no suena nada mal, sobretodo porque ya lleva un tiempo aquí...— tomó la siguiente, que era la más cara de las tres. De hecho se las mostró conforme al precio, iniciando de la de menor costo hasta la que estaba por mostrarle —Ésta es la más cara, es una Gibson HP 665 SB— al dejarla en su respectiva base, se llevó ambas manos a la cintura, y soltó un suspiro —Son todas tuyas, pruébalas si quieres— se encogió de un hombro, y ladeó ligeramente la cabeza —No te pregunté que género pensabas tocar... Si piensas tocar country puedo mostrarte una EJ-200 que tengo por aquí, aunque no tienes cara de tocar eso... Como sea— bostezó de nuevo, dándole la espalda al muchacho —Puedes probar otras guitarras si alguna de estas no te interesa, son solo sugerencias mías. Si tienes alguna pregunta llámame— después de ello, volvió con pesados pasos hasta su lugar detrás del mostrador, recostándose de nuevo en su cómoda silla al llegar, tal cual estuviera de nuevo sola en la tienda, y no tuviera que hacerse responsable de nada. Dudaba que Derek fuera a hacer algo malo allí, o que rompiera algún instrumento, aunque claro, si eso pasaba, tendría que pagar el daño.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Jue 11 Mayo - 18:43

Se sintió tentado a responder el comentario ajeno sobre el dinero, pero decidió callarse porque no tenía sentido decir nada. No tenía que justificar eso y además, sabía que Laila estaba bromeando. Se quedó esperando a que la joven le diera permiso para tocar aquel fantástico piano, brillante y aparentemente muy cuidado. Ocultó su increíble alegría con una pequeña sonrisa, procediendo a sentarse en la banqueta. Acarició un par de teclas, apretando suavemente para escuchar su sonido, mientras pensaba en qué podía tocar que recordara. Después de que ella respondiera a alguno de sus comentarios, tuvo bien claro lo que quería tocar, por gusto personal y porque podía cantar un poco. Incluso a riesgo de que Laila le tirase algo para mandarle callar, pero no le importaba. Empezó con los primeros acordes, lentamente y concentrándose bien lo que hacía, hasta que empezó a cantar, no muy alto.

-Children of the land, do you hear? Echoes of truths that once rang clear...

Dragonsong:

Y continuó casi hasta la mitad de la canción, donde decidió parar para atender lo que la lobita tenía para enseñar. Esbozó una gran sonrisa y se situó justo al lado de la chica, observando las guitarras que traía. La verdad es que estéticamente eran todas preciosas, brillantes y con acabados perfectos. Escuchó los nombres de los modelos, centrando la mirada en cada uno de los instrumentos, admirando el cuidado y el mimo con el que habían sido fabricados. Estaba seguro de que Laila tenía razón y debían sonar estupendamente. Fue asintiendo hasta que le dio la libertad de probarlas ¡Eso es lo que quería! Experimentar con sus propias manos la que se podría llevar a casa. Se llevó la primera con cuidado y le cogió un amplificador que suponía, funcionaría con las tres. Sino, pues tendría que cambiarlo, obviamente. Luego se sentó en la banqueta del piano, pero esta vez de espaldas. Como no sabía dónde tenía Laila las púas, decidió tocar con los dedos, algo que en realidad, hacía muy a menudo. Lo sentía mucho mejor y de alguna manera, era más fácil de controlar lo que hacía.

-Mmm... A ver, a ver...

Diablo Rojo:

Rasgó con cuidado y durante los primeros segundos, estuvo haciendo pruebas, afinando, hasta que empezó a tocar algo que le gustaba. Apenas le dedicó medio minuto a cada guitarra, para no ser muy lento y desesperar a la loba. Igualmente, ese poco tiempo le sirvió para decidirse por una de las tres: No fue fácil, pero consiguió tener claro cuál de ellas se vendría con él. Por las cuerdas, el acabado y lo más importante, el fantástico sonido. Al final, la Fender le había conquistado en su totalidad, así que fue la que llevó al mostrador con la intención de pagarla. Iba a disfrutar mucho en casa tocándola y escuchando aquella maravilla de sonidos que producía. Le impresionaba que le gustara más que incluso la Gibson, pero para su propio oído, así había sido y después de todo, si habían tantos modelos era porque a cada persona podía gustarle uno.

-Laila, preciosa, después de que me cobres, voy a tocarla un poco.- Le avisa, por si acaso no quiere y prefiere que se salga de la tienda. -Si quieres, puedes acompañarme...

Y por eso también, claro. Era uno de esos momentos en los que "si cuela, cuela y sino me la pela". Con un poco de suerte, la loba se uniría a él y podrían pasarlo bien durante unos minutos, pese a la cara de horror que portaba esa mujer siempre. Él fue a posicionarse con su nueva adquisición, que ya oficialmente le pertenecía. Retomó la melodía que había usado para probar las otras dos, de manera suave y gentil, casi a la espera de que la joven propusiera alguna que le gustara.

-¿Qué tal tu canción favorita?


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Dom 14 Mayo - 7:34

Él había parecido estar ansioso por tocar aquel piano. Podía sentir cuanto lo había deseado, y aquellas ansias se vieron reflejadas cuando empezó a tocar. La muchacha había escuchado todo, y había reparado en el talento que el joven poseía con aquel instrumento, sin embargo cuando lo vio de nuevo no dijo absolutamente nada, aunque se quedaría con el recuerdo de lo bien que había tocado, y de la maravillosa canción que había elegido, porque era realmente hermosa. Cuando lo dejó solo para que probara las guitarras, decidió no ser un estorbo, mas eso no evitó que pudiera escuchar atentamente aquellas rápidas pruebas desde su posición. No lograba entender el porqué le dedicaba tan poco tiempo a sus pruebas, sin embargo no era nadie para decirle cuanto demorarse y cuanto no, posiblemente no le bastaba mucho para tomar una decisión, lo contrario de ella, que en cuestión de instrumentos dedicaba mucho tiempo al intentar escuchar la gran mayoría de acordes posibles: era demasiado meticulosa en ese aspecto. Bajó un poco el volumen de la música que sonaba en el local para apreciar con más detalle el como el demonio tocaba, además de que se le hacía una forma en que él pudiera concentrarse más en su tarea. No le costaba nada admitir que Derek tenía un muy buen gusto musical, con aquellas dos canciones se lo había dejado bastante claro, y además no era un gran esfuerzo para la loba el decir que era muy bueno a la hora de ejecutar cualquier conjunto de acordes; si dedicara mayor tiempo a practicar sería un músico increíble, pero parecía que para él solo era un pasatiempo.

Con los pies sobre el mostrador, y las manos en la nuca, la joven podía asegurar que por primera vez había vida en aquella lúgubre tienda, sintiéndose extrañamente cómoda con esa nueva sensación. De nuevo su propia música volvió a ser el centro de atención, y al abrir los ojos pudo divisar como el chico se acercaba a ella con una de las tres guitarras en mano, dispuesto a pagarla. En ese instante la loba se puso lentamente de pie, como si no tuviera mucho interés en hacer la venta, haciendo sosos movimientos a la hora de cobrar, soltando pequeños bostezos de vez en cuando; daba el aspecto de no haber dormido durante varios días, pero lo cierto era que vivir le causaba cierta pereza, y era esa la razón por la cual carecía de vivacidad. Escuchó las palabras ajenas mientras le cobraba, pareciendo indiferente, haciendo lo suyo sin mencionar nada al respecto. Si él quería quedarse más tiempo podía hacerlo, no le causaba molestia, no obstante, lo que le hizo fijar un momento la mirada sobre su compañero fue su invitación para acompañarle, ¿realmente él quería eso?

Al terminar volvió a entregarle el instrumento al castaño, además de que le dio un par de púas que ya venían con la guitarra, y que era su obligación entregarle. Más tarde se encargaría de darle una funda y el resto de complementos. Colocó ambos brazos sobre el mostrador, fijando la mirada en el demonio, concentrándose por un instante en él cuando comenzó a tocar de nuevo, entornando ligeramente los ojos cuando sus dedos comenzaron a moverse con aquella sutileza, ganando rápidamente su interés, reaccionando cuando aquella última pregunta salió, dirigiendo una de sus manos hasta su nuca —¿Hmm? ¿M-Mi canción favorita?— aún parecía algo distraída, pero enseguida se recuperó, soltando un suspiro —Dame un momento— acto seguido, se dirigió con cierta prisa hasta la parte donde se exhibían todas las guitarras y tomó la primera que vio, tratándose de una Les Paul negra con detalles blancos, algo que un aficionado querría llevarse al tener un diseño simple pero sofisticado, algo serio que nunca pasaría de moda. Llevó consigo un amplificador y se instaló junto al muchacho al volver hasta él, buscando una de las púas que estaban en el mostrador y arrastrando su cómoda silla para sentarse en ella, sacando provecho de las ruedas que hacían el desplazarla algo más fácil —Si la conoces te felicito— comentó sin un tono específico de voz, pareciéndole algo bastante normal lo que estaba a punto de hacer, afinando un poco la guitarra antes de comenzar a tocar. Sus pálidos dedos comenzaron a deslizarse con rapidez por el diapasón al ajetreado ritmo de la canción, misma que era una de sus favoritas, aunque bien podría tocar otras de su agrado si el muchacho así lo quería. Para ella eso no era problema, y ¿por qué no pasar el rato de esa forma? Le apasionaba la música, y compartirla con alguien más era un gran privilegio, ¿quién sabe? Quizá el talento de ambos podía complementarse y podrían llegar a hacer algo increíble; todo era cuestión de que Laila sintiera ánimos de hacerlo.

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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Mar 16 Mayo - 23:47

Seguramente el chico nunca sabría la opinión de la loba sobre sus interpretaciones, pero lo cierto es que en ese preciso instante no le importaba. La chica le cobró con la misma desgana que había presentado el mismo día que la conoció, como si conseguir esa cantidad de dinero no le alegrara ni un poquito. Bueno, cosa suya, él estaba muy contento con su adquisición y de alguna manera, se sentía bastante bien al lado de la loba. Laila tenía bastante carácter y no parecía ser una niñata estúpida de tantas que habitan New London. Aunque eso no quitaba que fuese un pelín tedioso tratar con ella de vez en cuando, por su falta de colaboración, pero cosas peores había vivido y podía lidiar con ello. Sabía cómo hacerlo y la tenía dominada. Por fin la escuchó decir algo y luego dirigirse a buscar una guitarra, dejando él de tocar para que lo hiciera la lobita.

Hizo una pequeña mudanza para ponerse bien cómoda, cosa que era innecesaria pero bueno, lo que él quería era... Escucharla, supuestamente. En realidad no, su objetivo era recibir un título, buscar la partitura en el móvil y tocarla, pero no tenía ningún problema en vez cuánta habilidad tenía ella a la hora de interpretar una pieza. Y menuda maravilla de música, del tipo que le gustaba a él, aunque habían excepciones, claramente. Con la que tenía no podía tocar ese tipo de música, así que prefería no intentarlo, pese a que se sabía bastantes con su guitarra eléctrica. El caso es que, no reconoció la canción de Laila pero le encantó y no se olvidaría de ella. Aprendería a tocarla y si todo salía bien, tal vez volverían a verse y cuando eso ocurriera, Derek le daría la sorpresita de interpretarla. Seguro que de alguna manera le gustaba y le hacía sentir mejor con él.

-Admito que no la conozco, pero me gusta mucho ¿Cuál es el título?- Le pregunta sin ningún rodeo, con calma. -Busquemos alguna pieza que yo pueda tocar con una acústica y que conozcamos los dos.

Buscó algo interesante en su cabeza, pero no encontraba prácticamente nada. No conocía mucho los gustos musicales de Laila, aparte del género y... Habían miles de bandas con miles de canciones, por lo que no podía saber cuáles conocía y cuáles no. Lo mismo pasaba con él, pero continuaría comiéndose la cabeza una y otra vez. Al final encontró algo que le pareció aceptable, aunque él no tenía mucho papel salvo seguirla a ella por abajo. A no ser, lógicamente que cogiera otra guitarra eléctrica solo por poder hacer dúo con la muchacha, pero eso ya lo tendría que permitir ella después de escuchar su propuesta.

-Through the fire and flames, de Dragonforce...- Le comenta, ladeando la cabeza ligeramente y sonriendo. -¿Qué te parece? ¿Lo conoces, te gusta?

Derek empezó con los primeros acordes de dicha canción, como si de esa manera buscara incitar a la loba a acompañarle. O al menos darle ganas de opinar con respecto a Dragonforce. Tenía todo el tiempo del mundo y tal vez la joven tuviera otra canción en su mente que pudieran tocar ambos a la vez. Por separado también era genial pero él quería hacerlo al mismo tiempo, le parecía divertido e interesante, pues para tocar él solo, mejor en casa.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Jue 18 Mayo - 6:44

Para la muchacha no fue nada difícil el interpretar la canción, porque básicamente era de las que más había llegado a tocar y por ende conocía mejor que cualquier otra, o al menos por ser una de sus favoritas, aunque habían otras que le gustaban un poco más, pero las dejaría para después. A pesar de llevar a cabo sus acciones de manera lenta y desganada, la loba puso bastante empeño en hacer que la canción sonara lo mejor posible, aferrándose al sonido original a como pudo, aunque obviamente, hubiera quedado mucho mejor con el resto de instrumentos y otra guitarra llevando el ritmo, no obstante, había sonado bastante bien de manera general. Para tocarla ella sola no había sido un desastre. A Derek parecía haberle gustado, incluso le preguntó el título ya que mencionó no conocerla, lo cual le parecía una pena, pero a su vez le hizo sentir bien el mostrarle a alguien nuevas propuestas musicales —Se llama Vengeance, suena bien, ¿no?— la joven deslizó de vez en cuando los dedos por el diapasón y toco un par de acordes mientras el muchacho le hablaba, sin quitarle la vista de encima, pareciendo serle fácil el poner atención a dos cosas a la vez, aunque estaba más concentrada en su acompañante —Bien, bien...— comentó al final, guardando silencio para que él pudiera pensar, ya que lo veía bastante concentrado, echando la cabeza hacia atrás por un instante. Se volvió con rapidez al oírlo de nuevo, entornando primero los ojos, y terminando con una sonrisa torcida en el rostro, llena de una extraña malicia que no venía mucho al caso.

—Vaya, creí que tendrías peores gustos— bromeó, siendo bastante evidente al emplear un claro tono jocoso en la voz. No lo conocía mucho aún, pero tal parecía que tenían algunos gustos en común. A Laila le gustaba mucho esa banda, en efecto consideraba su sonido como algo sumamente impresionante, digno de ser tocado en ese momento, además de que las letras eran brutalmente buenas, aunque de igual modo las canciones de dicha agrupación tenían una enorme dificultad a la hora de interpretarlas, por lo que se necesitaba practicar mucho. Afortunadamente para Derek, la muchacha conocía la canción (de hecho era su favorita de la banda), e incluso ya la había tocado varias veces, admitiendo, por su puesto, que no había sido algo fácil el dominarla, sobretodo a la hora de clavar los solos: se necesitaba cierto grado de experiencia para ejecutarlos a la perfección. La loba no tenía mucho problema por su parte, teniendo ya experiencia en la música, y siendo de igual modo su profesión, podía asegurarle al chico que podría tocar cualquiera de sus propuestas.

El demonio había comenzado con los primeros acordes, y fue allí donde la muchacha negó ligeramente con la cabeza —Ni lo intentes: esto se toca con una eléctrica— ladeó la cabeza un poco, señalando después la pared donde algunas de las guitarras eléctricas se exhibían —Toma un ampli y la guitarra que quieras: no voy a permitir que esta canción no suene como debería— básicamente para ella no era algo muy adecuado el restarle energía a dicha canción incluyendo un sonido más débil, además de que tampoco se le hacía muy buena idea el hecho de que una guitarra fuera más notoria que la otra. Ambas debían sonar por igual, porque quería escuchar que tan bien el joven tocaba ese género, que por su complejidad le gustaba tanto, y disfrutaba mucho escuchándolo y tocándolo, sobretodo, sintiendo cierta curiosidad por conocer que otras canciones podrían proponer. Por su parte tenía un par de sugerencias, sin embargo no quería llevar las cosas con prisa. Inconscientemente estaba conviviendo con alguien, y podía asegurar que estaba empezando a pasarla bien, a pesar de no haber transcurrido mucho tiempo. Con agilidad continuó con aquella parte que su compañero había ejecutado, mientras el castaño se animaba o no a aceptar su propuesta, puesto que tampoco podía obligarlo después de todo On a cold winter morning, in the time before the light... cantó el inicio de la canción, pero se detuvo para afinar su instrumento tras rasguear un par de veces más, esforzándose, de nuevo, en que el sonido fuera lo más similar al original. Posiblemente escucharla un poco le haría al chico sentirse más animado a hacerlo, o bien le haría cambiar de opinión: ya lo vería.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Dom 21 Mayo - 0:57

Apuntó rápidamente el título de la canción en una nota del móvil, sin pensárselo ni un segundo. La verdad es que le alegró bastante saber que también estaba conforme con la canción propuesta. No la veía escuchando otros géneros que no fueran semejantes, aunque todo el mundo tenía un lado oculto. Sonrió de lado al escuchar que no le permitiría tocar con una acústica, le parecía bien eso, así que se levantó de la banqueta y dejó su nueva adquisición en una base con mucho cuidado y delicadeza. Luego fue a mirar alguna eléctrica que le gustara, sin pararse a mirar los modelos porque no iba a comprarla, sino a pasárselo bien. Una vez elegida, regresó con la muchacha y enchufó el amplificador. Probó el sonido un par de veces hasta que dio el visto bueno, viéndola un poco impaciente. Lo suficiente como para que hubiera empezado a cantar, lo que le hizo reír un poco.

-¡Qué impaciente, jajaja! Va, venga, venga.- Se preparó un poco más y asintió, mirándola. -Una... Doos... Y ¡Tres!

Al dar la señal, empezó con la introducción, desenvolviéndose con gran habilidad, como si no supusiera ningún reto. Empezó a cantar en un tono medio, sin que las guitarras opacaran su voz, pero sin sonar por encima de Laila, ya que la idea era que sonaran a la vez. Tal cuál haría una banda que canta al mismo tiempo, con coordinación. Al saberse la canción de memoria, no era complicado entonar y saber cuándo debían durar las pausas. Y la parte peliaguda... Le costó a pesar de sabérsela. Lo hicieron entre los dos pero Derek notó cierta resistencia, algo de cansancio en una mano, aunque fue capaz de no cometer ningún error. En realidad, tampoco se hubiera notado demasiado, solo un poco, pero al final de la canción, el sabor del éxito le había inundado por completo. Amaba Dragonforce, tenía una camiseta del grupo en su armario, que solo se ponía cuando iba a fiestas o eventos interesantes.

-Qué maravilla, madre mía... Ufff...- Cerró los ojos, notablemente complacido. -Hemos sonado muy bien.

Se frotó las manos y luego dejó la guitarra a un lado. Le vibraban los dedos de una mano, siendo bastante molesto, pero nada de lo que tuviera que preocuparse. Mientras esperaba una respuesta de la joven, miró la hora: No era demasiado tarde pero tenía que controlar el tiempo. La verdad es que estaba disfrutando tanto, que cada vez sentía más ánimos de proponerle pasar con él las fiestas. Era muy arriesgado, aún necesitaba hacer que Laila se sintiera más cómoda con él, por lo que decidió que tocarían unas cuantas canciones más.

-¿Te apetece a ti alguna en concreto?- Apoyó el tobillo derecho sobre la rodilla izquierda, inclinándose ligeramente, prestándole atención. -Incluso, si quieres, puedo ir a tocar el piano, mientras tú te encargas de la guitarra.

Podían hacer muy buenas combinaciones con esos dos instrumentos, sin necesidad de que el piano suavizara una canción metalera, lo cuál era maravilloso porque él adoraba ambos instrumentos. Lo que más le gustaba, era el piano junto al violín, pero tenía dudas de que ella supiera tocarlo y él, sinceramente, no tenía ni puta idea.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Lun 22 Mayo - 6:53

Al parecer el muchacho estaba más que decidido a quedarse, y, en efecto, no puso ninguna negativa en tomar otra guitarra. Estaba consciente de que él quería probar su guitarra nueva, y lo haría, si es que realmente quería pasar más tiempo con la loba, misma que parecía nunca tener interés en algo, aunque en ese momento si que tenía ánimos para tocar un poco. En realidad siempre tenía ánimos para la música. Se percató de que sin querer había hecho reír a Derek, y eso le pareció bastante extraño, puesto que, por lo general, nunca había hecho reír a alguien de esa manera, tan espontánea y cálida, incluso podía decir que agradable. Había sido raro, una sensación nueva a la que no supo exactamente de que forma reaccionar, aparentando, por ende, que nada había ocurrido. Se centró mejor en su instrumento, y luego, en su compañero, esperando alguna señal por su parte. Cuando él estuvo listo, ella le siguió rápidamente el ritmo, concentrada en lo que hacía. Sus dedos, pequeños y ágiles, se deslizaban de arriba a abajo velozmente, sin dejar escapar algún acorde, mientras al mismo tiempo trataba de escuchar al demonio, al que ayudaba cantando de vez cuando, sobretodo en el estribillo, dándose cuenta de lo bien que sonaban juntos. Era increíble la coordinación que tenían sin siquiera haber ensayado previamente, reparando, por supuesto, en la gran habilidad del chico con la música, ya que además muy pocos podían dominar canciones como esas con tal facilidad. Quizá, al igual que ella, él había ensayado esa canción tantas veces que era imposible el olvidarse de alguna parte, o fallar demasiadas veces.

Laila no tuvo mucho problema en un inicio, pero todo se volvió más complejo en los solos, donde no todo le había salido a la perfección, sin embargo eran errores insignificantes, de escasa notoriedad, además de que la guitarra ajena cubría perfectamente sus equivocaciones. A pesar de saberse muy bien la canción, tampoco era perfecta, y sabía que cometer algún error era completamente normal, por muy poco que se notara. Al final, la chica mostró, por primera vez en todo el tiempo que había pasado con Derek, una pequeña sonrisita, sin malicia alguna, satisfecha con lo que habían hecho. Pasó enseguida a examinar rápidamente sus dedos, tratando de ocultar esa inconsciente expresión en su rostro, asegurándose de que no se había hecho daño con las cuerdas: algunas veces el tocar demasiado ocasionaba cortes, y le hubiera parecido fatal el haberse hecho alguno en ese momento —Buen trabajo, Nirslaugh— comentó, recuperando su expresión habitual —No eres tan malo como pensaba— mostró la punta de la lengua juguetonamente y acomodó la púa que había usado entre las cuerdas, para no perderla de vista al centrarse en el joven mientras éste le hablaba.

Se llevó una mano al mentón, pensando en una canción para proponerle, pensando en una que tenía bastantes ganas de tocar con él al ya oír lo bueno que era, sin embargo, no mencionó nada puesto que el demonio dijo algo más tarde, haciéndole cambiar rápidamente de opinión —Te gusta mucho el piano, ¿no es así?— arqueó una ceja, con cierta curiosidad, agitando su cola, misma que no se había molestado en ocultar durante todo el día. Enseguida entornó los ojos, hasta que se le ocurrió una canción que bien podían tocar con ambos instrumentos —¿Alguna vez has escuchado a Mili? Es un grupo— agregó, en caso de que el muchacho no lo conociera, algo de lo cual no podía culparlo, porque no era muy famoso. A Laila le gustaba mucho, incluso sin ser como el resto de bandas que le gustaba oir, o sin ser del género musical que acostumbraba a escuchar en sí —Podríamos tocar una canción llamada Nine Point Eight, ya que tiene ambos instrumentos...— lo cierto era que en la versión original el piano no se dejaba oír mucho, sin embargo sonaba durante toda la canción, por lo que Derek tocaría la mayoría del tiempo en caso de aceptar su propuesta. Además, a diferencia de la versión original, al no tener el resto de instrumentos, el chico jugaría un papel muy importante al llevar el ritmo por completo —Podemos buscar las partituras, o incluso puedo enseñarte: sé tocarla en piano también— ladeó ligeramente la cabeza, sin apartar la mirada del muchacho —Es solo una sugerencia, la verdad es que no se me ocurre otra canción: apuesto a que tienes mejores ideas— no iba a obligarlo a tocar algo que no quisiera, por lo que, si prefería otra canción, le estaba dando tiempo para decirlo. Ella no tenía ningún problema.

Nine Point Eight:



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Lun 22 Mayo - 21:15

El demonio no notó ninguno de los pequeños fallos de la loba, probablemente porque su oído no era tan afinado como el de ella o porque su cabeza estuviera total y absolutamente concentrada en hacerlo bien. La vio igual de complacida que él y no era para menos. Además le halagó, aunque estaba seguro de que no debía decirlo con esa intención. No dijo nada al respecto, recibiendo a continuación lo que estaba esperando. Claro, Laila nunca admitiría abiertamente algo positivo, ahora le encajaba mucho mejor su comentario. Asintió dejando el tema ahí, claramente sin creerse lo que había escuchado. Cuando sí decidió que contestar sería buena idea, fue cuando le preguntó si le gustaba el piano. Gustarle era quedarse muy corta.

-Me encanta, jeje.- Le dice, desviando la mirada hacia el mismo. -Es mi instrumento favorito.

Laila le habló sobre un grupo que no le sonaba de nada, muy a su pesar. La idea que le proponía la chica era inmejorable, sin duda, por lo que no tardó ni un segundo en asentir y en buscar la canción en su teléfono. Quería escucharla en versión original y luego tal vez, podía aceptar que Laila le enseñara. En realidad, dudaba poder aprenderse toda la canción en diez minutos, por lo que prefería buscar la partitura, pese a lo complicado que sería ir avanzando la imagen a medida que iba tocando. Ninguna de sus invocaciones podía hacer eso, aunque aún así dio un pequeño repaso mental a sus súbditos. Concluyó con que no, porque eran magias orientadas al combate, no a la utilidad del día a día.

-Dame unos minutos para escuchar tu canción.- Se lo pide con amabilidad, sin dejar de sonreírle.

Acto seguido, se acerca el altavoz del móvil al oído, con el volumen bajito para captar el ritmo de la pieza que quiere interpretar. Le sirve al menos para saber cómo suena la base y que fuese menos desconocida. En realidad, con las respectivas horas, podía sacar la canción de oídas, probando con muchas notas, pero teniendo internet, no merecía la pena. Y menos en un momento como ese. Se levantó y se dirigió al piano, sentándose en una esquina de la banqueta y palmeando la otra parte, para que se acomodara a su lado. Quería intentar algo, aunque habían más probabilidades de que saliera fatal, pero aún así, tenía que probar, no se quedaría tranquilo marchándose ahora que tenía la oportunidad de acercarse a ella. Literalmente.

-Voy a intentar tocarla mirando el móvil ¿Vale? Y tú me ayudas un poco. Como un dúo de piano...- No era exactamente eso pero veía correcta la comparación. -Va, voy a empezar yo y en las partes que tú quieras, te unes.

Empezó con los primeros acordes, dejando el teléfono lo más cerca posible, con el brillo a tope y la partitura encajada en la pantalla. Tal y como había pensado, se cortaba pero podía apañárselas. Casi nunca cabían las notas en una sola página y todos los pianistas podían pasarlas sin que se notara. Claro que... No era lo mismo una hoja de papel que el táctil de un móvil, que podía volverse loco y cagarla, pero confiaba en hacerlo bien. Debido a que sabía tocar y leer música, no le resultó complicado, ni siquiera para ser su primera vez. Y si la jovencita colaboraba, todo habría salido a pedir de boca. Tenía que darle ganas, de cualquier manera, aunque tuviese que fallar notas adrede de manera disimulada para contar con su ayuda. Los comentarios de "qué malo eres" no le importarían en lo más mínimo.

-Yo creo que puedo atreverme de manera definitiva ¿Probamos?

Faltaba que se preparase la lobita, a lo que tuvo paciencia de sobra, ya que mientras esperaba, se dedicó a seguir practicando un poco. No le hacía falta pero al menos escuchaba aquel hermoso sonido que el relajaba tanto. En un momento dado, de manera juguetona, le dio un tironcito a una de sus orejitas, pero con suavidad porque no quería hacerle daño, solo molestarla, mientras con la otra seguía tocando. Seguro que se vería adorable cuando se mosqueara por hacerle eso... O lo mismo no se enfadaba y se perdía el momento monería, pero tampoco podía pasar nada peor, la verdad. Sin importar su reacción, a Derek le gustaría. Como si una muchacha tan mona pudiera imponer... No a él, desde luego.

Al final la dejó en paz después de sacarle la lengua, bromeando. No se llevaban tan mal, solo un poco, lo que en realidad, le añadía emoción y diversión a la relación de amistad. No tanta amistad, pero era gracioso designarlo como tal. Ambos eran especiales, chocaban y al mismo tiempo encajaban. Lo pasaban bien así o eso pensaba él, que no se ofendía con nada de que lo que Laila pudiera decirle.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Mar 23 Mayo - 7:29

La muchacha no tuvo que dejar pasar mucho tiempo para que su pregunta fuese contestada sin algún tipo de duda de por medio, a lo que asintió comprensivamente, sin mencionar nada al respecto. Conforme a instrumentos y música se refería, Derek tenía muy buenos gustos, e incluso coincidían en eso mismo, y, a pesar de que el piano no fuese el instrumento favorito de la loba, si que le gustaba mucho tocarlo de vez en cuando, e incluso podía decir que estaba bastante cerca de dominarlo por completo, sin embargo invertía más tiempo con la guitarra. Para decir con sinceridad, era buena en la música, tenía bastante talento y además un gran gusto por la misma, siendo la única forma en la que podía expresarse, cosa en la que tenía mucha dificultad a veces. A continuación, el joven demonio le pidió un momento para escuchar la canción, cosa a la cual ella no se negó, porque solo de esa forma él diría si le agradaba aquella propuesta o si quería tocar otra cosa. Paciente, la muchacha esperó en silencio, captando sutilmente los tan característicos sonidos de esa canción desde donde estaba, siéndole bastante sencillo el seguirla sin necesidad de oírla con claridad.

Le sorprendió un poco el hecho de que su idea le agradara, siguiendo después con la mirada a su compañero cuando éste se dirigió en dirección al piano, aún en silencio, terminando con un gesto de intriga en el rostro cuando Derek le invitó a sentarse a su lado. Ciertamente, él quería que le ayudara, eso no iba a negárselo, pero lo único que de cierto modo le inquietaba era que la distancia entre ambos iba a reducirse considerablemente en ese momento, algo a lo cual, por supuesto, no estaba para nada acostumbrada. En el pasado, estuvo una temporada impartiendo clases de música a un par de "alumnos" que querían tocar algún instrumento en particular (donde la guitarra era casi siempre el más solicitado), y había tenido un par de acercamientos, mas nada de eso se parecía a ese momento. Lo dudó un instante, pero al final accedió, puesto que recordó haberle dicho que le ayudaría si así lo quería, y no era de esas personas que decía algo por decirlo, así que la chica se levantó y dejó su guitarra en una base, acercándose hasta donde se encontraba el castaño con pasos lentos y dubitativos, tal cual un pequeño animalillo frente a una situación desconocida, tomando asiento junto a él. A pesar de que ahora estaban muy cerca, mantuvo la misma expresión seria de siempre, aparentando que la corta distancia no era un problema, denotando un poco de frialdad ante el calor del cuerpo ajeno. La austriaca asintió de nuevo, con calma, lamentándose el no tener las partituras de aquella canción en la tienda, sin tener otra forma de ayudar al muchacho.

En cuanto empezó a tocar, ella le ayudó con las partituras en el móvil, intentando que las viera conforme fuera avanzando, y al mismo tiempo, prestaba atención a la forma en que ejecutaba la canción. En cuanto notaba un error, enseguida lo corregía de la manera más atenta posible, tal cual se tratara de uno de sus alumnos del pasado, manejando las cosas con seriedad. Hubo momentos en los que tuvo que mostrarle a Derek como debía tocar algunas partes, deslizando delicadamente sus dedos sobre los ajenos, para que así ambos lo hicieran a la vez. Laila no lo hacía con otro tipo de intención, de hecho, no le parecía algo muy cómodo hacer eso, pero era muy necesario si quería enseñarle algo. En cuanto le ayudó un par de veces más, le dio un momento a solas, para de esa manera poder analizar mejor sus movimientos y para pulir algunas asperezas, pareciendo que el noruego aprendía bastante rápido, más de lo que podía imaginarse, sintiéndose satisfecha con eso. De pronto, sus pensamientos dieron un giro repentino cuando los dedos del mayor se posaron sobre una de sus orejas, recibiendo un dulce tirón, que rápidamente provocó la aparición de un sutil sonrojo en las mejillas de la muchacha, quién frunció el entrecejo para tratar de ocultarlo —¡¿P-Pero q-qué te pasa?! ¡N-No te atrevas a volver a tocarme!— sentenció, apartándose un poco, aunque no tanto como hubiera querido. No estaba molesta, de hecho lo que le hizo reaccionar así fue la espontaneidad de ese gesto, porque en realidad ese tipo de caricias le gustaban, mucho. Ocasionaban en su cuerpo una extraña sensación de satisfacción y calidez sin igual, pasando lo mismo con su cola. Eran puntos débiles que le molestaba tocaran con brusquedad.

Trató de recuperar la compostura, suspirando hasta tranquilizarse, optando por asentir con las últimas palabras que salieron de entre los labios ajenos —Hagámoslo— acto seguido, se levantó a toda prisa para ir por la guitarra, que no quedaba muy lejos, decidiendo tocar de pie, para así poder mirar a su compañero durante la canción —Eins... zwei... drei— dio la señal al estar lista, dándole su tiempo a Nirslaugh para comenzar, dado que el piano era el instrumento que abría, y por ende se basaría en el sonido para ella hacer su entrada. Sonaban bastante bien, incluso siendo solo dos instrumentos, continuando con aquel pensamiento de que conformaban un buen dueto. Él le había demostrado que podía tocar una canción ensayando solo un par de veces, algo que le hizo admirar su capacidad. En cuanto llegó el momento, la loba comenzó a cantar, sin problema alguno, debido a que conocía la letra mejor de lo que Derek podría imaginar. En lo personal, a ella le gustaba mucho el significado de aquella canción: la primera vez que la escuchó, le había tomado un tiempo captar el mensaje, pero con el tiempo, y con un poco de análisis, el misterio se resolvió solo, y enseguida se convirtió en una de sus canciones favoritas, mas que nada porque le recordaba una parte de su vida de la cual no tenía muchos detalles, pero si la idea en general. Algo difícil de explicar. Una chica que se suicida lanzándose desde el punto más alto que conoce después de perder a un ser amado, ¿qué tenía eso de especial? Mucho realmente. Para ella, claro. Derek podría desconocer el porqué le gustaba tanto esa canción, y esperaba que no quisiera saberlo.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Jue 25 Mayo - 22:07

Al final Derek se salió con la suya, con esa malicia aparentemente inocente. Le hiciera gracia a ella o no, el caso es que estaba contento de haber conseguido lo que quería, sin ninguna réplica en voz alta. Muy de vez en cuando, la lobita posaba sus dedos sobre los propios, satisfaciendo las intenciones del demonio. Probablemente fuera por su raza, pero a veces disfrutaba de molestar indirectamente a los demás: Le gustaba ser un poco malo. La chica pareció enfadarse con el jugueteo de una de sus orejitas, pero no le tenía miedo y a pesar de su rechazo, esbozó una sonrisa amable y llevó las dos manos. Una a cada oreja, por mucho que le hubiera dicho con agresividad que no lo hiciera. Esta vez, el roce fue mucho más suave y sutil, pero también un poco más corto.

-Ssshhh... Déjame hacerlo solo un poco...- Susurra, justo antes de apartarla. -Me gustan mucho tus orejas, son muy suaves. No te enfades.

No estaba seguro de que funcionara, pero la dejó en paz para tocar aquella nueva canción. La chica se fue a traer su guitarra y prácticamente, cuando regresó, él ya estaba preparado. Después de la cuenta en alemán, Derek comenzó con su parte, ya sin ningún error (que la mayoría los había hecho adrede), dejando que la joven se incorporase en el momento correspondiente. En realidad, no pensó que fuera a cantar, sino que él pensaba que simplemente se encargarían de la parte instrumental. No obstante, no tenía ninguna queja, porque con aquella voz daba gusto tocar cualquier canción. Se aseguró de disfrutar cada una de sus palabras, ya que algo le decía que no volvería a escucharla en un tiempo. Al menos por el hecho de que tenía que seguir encontrando canciones que le gustaran a ella especialmente para que se animara a usar la voz.

Y la interpretación transcurrió sin ningún contratiempo, ni fallo por parte del chico. Quizá en algún momento se vio apurado al tener que avanzar la pantalla con la partitura pero sin problema, llegó a tiempo a tocar los acordes necesarios para que simplemente no se notara. El joven se había dejado llevar, siendo capaz de tocar el estribillo sin necesidad de mirar nada, casi por intuición y por haberlo repetido anteriormente. Eso sí, terminó de cansarse: Llegó a la conclusión de que había sido suficiente por ese día. Necesitaba las manos para otras cosas y ya habían tocado bastantes canciones, en general, contando él las dos suyas en solitario. Era consciente de que Laila podía estar odiándolo solo por el hecho de haberle tocado las orejas y que quizá no era buen momento, pero... Quería hacerlo ahora.

-Fantástico, me encanta como lo has hecho.- Le dice, sin mirarla, dejando las manos en las piernas. -Escucha, quiero proponerte algo.

Se levantó para recoger su guitarra y guardarla en la funda que Laila debería darle. Claramente estaba recogiendo "sus cosas" para ir despidiéndose, pero no para siempre. De ninguna manera y por nada del mundo, pues esa tarde le había demostrado que era una experiencia muy gratificante el estar con Laila. Como aún pensaba hablar un poco con ella, no cargó ambas fundas (la guitarra vieja y la nueva) aún en su espalda.

-Quedan menos de dos semanas para Año Nuevo...- Con el comienzo, él sabía que la joven tendría claro de qué iba la proposición. -Me preguntaba si tenías plan, por si quisieras pasar esa noche conmigo.- Hizo una pausa, dispuesto a evitar que sonara mal el comentario. -Ya sabes que cerca del New London Eye tiran fuegos artificiales mientras el Big Ben anuncia el cambio de año. Creo que estaría interesante cenar en casa y luego dar un paseo por la orilla del Támesis...


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Dom 28 Mayo - 8:22

En cierto modo, que él hubiera tenido el atrevimiento de volver a tocar sus orejas tras las advertencias previas le hizo comprender que, dijera lo que dijera, Derek haría lo que quisiera, y que con el chico las amenazas sobraban, puesto que parecía no tomar muy en serio a la loba, a pesar de la actitud de la misma. Laila, ligeramente sonrojada (tanto por la ira como por la leve sensación de satisfacción en su cuerpo), soltó un suspiro antes de pasar a asuntos más importantes. Cuando él estuvo listo, la muchacha colaboró con su parte, cantando aunque no fuera del todo necesario, pero en vista de que el demonio no se quejó en ningún momento, ella no se detuvo hasta concluir la canción. Le pareció todo demasiado fácil, no tuvo ningún problema tocando y cantando, por ende, no cometió ningún error, aunque de haberlo hecho estaba segura de que el muchacho no lo hubiera notado. Fuera del modo que fuera, estaba satisfecha con lo que habían hecho, deseando internamente que el momento durara un poco más: era la única forma que tenía de pasar el tiempo con alguien más sin necesidad de hablar demasiado, pero algo en su interior le decía que ella misma terminaría evadiendo una nueva oportunidad de reencontrarse con el chico. Se había prometido no relacionarse demasiado, ni con él ni con nadie, mas un problema comenzaba a conformarse al empezar a tener mayor contacto con su compañero. Imposible, ella debía terminar con aquello antes de cometer una locura. Estaba dispuesta a sacrificar más momentos de agradable compañía para evitar crear lazos más fuertes con él, pero... ¿cuál era el problema si llegaba a considerarlo algo más? el tener un amigo no es nada de malo... a menos que seas Laila, y tengas mayores posibilidades de lastimar a alguien sin querer. Simplemente no quería dañar a nadie. La loba se conocía a sí misma, y entre más rápido pudiera alejar a Derek, mejor, incluso si éste comenzaba a parecerle una buena compañía.

Se perdió rápidamente en la música y volvió al mundo real cuando la canción llegó a su final, escuchando primero la voz ajena —Tampoco lo has hecho mal...— respondió, solo para tratar de devolver el gesto por educación, ladeando un poco la cabeza con lo siguiente que el joven le dijo, dejando ver su curiosidad sin necesidad de decir algo. A continuación, le observó levantarse e ir por sus cosas, a lo cual ella se apresuró en dejar la guitarra en su respectiva base, solo para entregarle algunas de las cosas que no le había dado, como la funda y un par de cuerdas, mismas que de igual modo era su obligación darle, volviendo de nuevo tras el mostrador, simplemente para colocar ambos brazos sobre el mismo y observar al demonio con algo de atención. Las orbes de la joven se mantuvieron entornadas con cierta indiferencia, hasta que su acompañante comenzó a hablar de nuevo, pasando a fruncir ligeramente el entrecejo con la primera oración que emanó de entre sus labios, empezando a sospechar hacia donde se dirigía todo aquello. Lo dejó terminar, no obstante, mantuvo aquella expresión seria en el rostro, entrelazando los dedos sobre el mostrador —Hmm...— no solía celebrar ninguna de aquellas festividades, de hecho nunca celebraba nada, ni siquiera su cumpleaños, así que persuadirse a sí misma de aceptar aquella propuesta era algo complicado, además de que se suponía debía comenzar a evitar cualquier tipo de contacto con el castaño antes de hacer alguna tontería.

La austriaca se llevó una mano a la nuca, tomándose un momento para llegar a una conclusión, intentando resolver su conflicto interno. Agitó la cola violentamente, y creó un gesto más relajado —No acostumbro celebrar nada de eso...— aclaró, con escaso interés, desviando un poco la mirada —Pero sería más divertido desperdiciar el tiempo contigo que desperdiciarlo en casa— ¿y los planes de evadirlo donde habían quedado? ¿en qué estaba pensando? Tal vez estaba empezando a sentir algo por alguien por primera vez en su vida... o quizá ya estaba cansada y sabía que si se negaba, él insistiría de alguna manera. Nunca lo sabría.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Miér 31 Mayo - 0:00

No dijo nada con respecto al comentario de la muchacha, sino que le dedicó una sonrisa afable. Lo que le acababa de decir a la loba era uno de los planes más románticos que había expuesto en toda su vida. Al menos la forma de decirlo sonaba demasiado meloso, pese a que en realidad, al no ser pareja, todo se resumía a no aburrirse y a tener alguien con quién pasar el rato. Y se lo seguía debiendo a pesar de que ya el tema no salía como conversación, directamente. Esperó a que le dijera algo sobre su propuesta, observándola regresar al mostrador, dándose cuenta de que ella también estaba finalizando la quedada de aquella tarde. Pareció pensarse mucho la respuesta, como si estuviera buscando una excusa o recordando los planes para esos días. Todavía no la conocía lo suficiente como para afirmar a ciencia cierta que Laila no tenía nada de vida.

-Me alegro de que aceptes.- Le dijo, sin borrar esa sonrisa llena de seguridad. -Será la pérdida de tiempo más aprovechada de tu vida.

Estaba seguro de que entendería el auténtico significado de aquella frase. Se lo iba a pasar bien, así que no se arrepentiría de salir con él por la noche. No era demasiado aburrido, solo a veces y en esa gran fiesta, podían permitirse sin ningún problema, enloquecer y hacer de todo. Por otro lado, le sorprendía que no se resistiera de ninguna manera, ya que incluso cuando le dijo que quería comprarle una guitarra, al principio había puesto mala cara y no parecía convencida de tener una venta. Mejor para él, así tendría algo que hacer con la loba, que le parecía bastante interesante y quería conocerla un poco mejor, pero no era nada fácil: Laila no se dejaba. Cortaba casi todas sus preguntas y no podía indagar más sobre varios aspectos de su vida. Adoptó una expresión pensativa durante unos instantes, mientras meditaba cómo reunirse y demás datos importantes para llevar a cabo una cita.

-¿A qué hora te viene bien? Iré a recogerte a tu casa cuando quieras.- Comenta, dejándola elegir para que tuviera tiempo de prepararse. -Y te llevaré a la mía. A mi me viene bien a cualquier hora de la tarde.

Ya que la auténtica acción empezaba por la noche, no le importaba mucho la hora, salvo si se hacía demasiado tarde y no daba tiempo a cenar, pero daba por hecho que Laila consideraría el día que sería. Y sino, no tendría más remedio que comentárselo, pero por ahora no la veía tan tonta. Ya que tras la confirmación o la sugerencia de la loba, la cita tendría fecha, Derek cargó ambas guitarras y se acercó a la puerta para despedirse. Al menos se marchaba con un buen recuerdo y además un fantástico plan para comenzar el 2071. Estaba seguro de que además, lo haría con buen pie, sin esos estúpidos propósitos de año nuevo. De hecho, no había nada mejor que pasar la noche con una mujer y esa iba a ser Laila.

-Ha sido un placer pasar aquí la tarde, lo he pasado genial.- Alzó una mano y separó el dedo índice del medio, como símbolo de victoria. -Nos vemos pronto, guapa.

------------------------------------------------

[31-12-2070]


Tras dos semanas aproximadamente, llega el día en que acordaron volver a verse. Apenas han hablado mediante unos vagos y breves mensajes, como si a ambos les costara hacerlo, pero al menos, habían tenido mucho más contacto que en los meses anteriores. Derek preparó lo que creyó conveniente en base a los planes que tenía con Laila, aunque no se esmeró mucho a la hora de ordenar su casa porque le costaba mucho hacerlo. Después fue a buscar a Laila a su casa, tal y como lo habían hablado, siendo más puntual de lo que cabría esperar, ya que tuvo que esperar unos minutos en el exterior de su hogar, sin que ella lo supiera hasta que se decidió a llamar a la puerta. No esperaba verla para nada emocionada a pesar de que él si lo estaba, pero aspiraba a pasar una buena velada.

-Buenas tardes, Laila ¿Lista para pasarlo bien?- Le sonríe como siempre y le hace una seña con la mano. -No sé si quieras ayudarme en la cocina, pero estarás entretenida igualmente si dices que no.

Dicho aquello, empezó a guiarla por las calles hasta su hogar, que pillaba a una distancia media. Tal vez veinte minutos de camino, que no era mucho y se hizo bastante ameno. Abrió la puerta de su departamento y la invitó a entrar con toda la calma del mundo. Como siempre, su querido gato estaba tumbado en el sofá, entre dos cojines como todo un rey. Miró con desgana a la pareja, mientras se lamía una pata y descansaba su enorme barriga insaciable. Derek tras cerrar la puerta, fue directamente a molestarlo con cariño, llevando una mano hacia su vientre para acariciarlo y frotarlo. Logi no tuvo más remedio que alzar las dos patas delanteras, ya resignado hace años a que su querido amo que tanto lo alimenta, lo manosee cuando quiera.

-¡Eh tú! Logi, puto gordo ¿Qué, cómo estás?- Lo menea un poco y luego le frota la cabeza con confianza. -Ya te has chupado bastante las pelotas, abajo. Este no es tu sitio.

Se tomó unos instantes para obligarlo a bajar del sofá, porque estaba tan gordo que Derek necesitaba valerse de sus dos manos para no hacerle daño con una. Logi le miró desde abajo, maulló y le pidió comida con esos ojazos, al mismo tiempo que levantaba una de sus patitas.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Vie 2 Jun - 5:47

El muchacho mantuvo aquella sonrisa segura en su rostro todo el tiempo, a pesar de que quizá hubiera sido raro el hecho de que Laila aceptara su propuesta sin pensarlo mucho, puesto que ella desde un inicio parecía no querer pasar el tiempo con él de alguna manera, y en parte era cierto. Tenía la culpa de muchas cosas en su vida, sobretodo de aquellas relacionadas con la convivencia con otras personas, no obstante, aquel era un momento de gran contradicción para sí misma y sus estúpidos principios. Algo en Derek había que le hacía pensar que no sería tan malo, por mucho que dentro de su cabeza estuviera consciente de que estaba cometiendo un gran error... ¿o no? Ya se vería.

La loba no mostró agrado en ningún momento, a pesar de haber dado una respuesta afirmativa. Se limitó a posar su indiferente mirada sobre él mientras le hablaba, pasando de su amable sonrisa, como si ignorar dicho gesto fuese su mayor prioridad —Mmm, ¿a las seis te parece bien? ¿o crees que es muy temprano?— inquirió, respondiendo una pregunta con otra, algo que a veces consideraba erróneo, pero por si las dudas mejor preguntaba, dejándolo como una propuesta que él podía tomar en cuenta, o podía bien sugerir otro horario que le viniera mejor. Por su parte ella no tenía ningún problema, podía ajustarse perfectamente. A continuación, observó como su compañero recogía sus cosas, dispuesto a marchar, despidiéndose como es debido en la puerta del lugar. Era realmente simpático, demasiado para el gusto de la chica, pero, ¿qué le podía hacer? no podía cambiar a alguien porque se le viniera en gana, sencillamente era imposible, pero le costaba un poco el admitir que la forma de ser ajena le provocaba cierta... confianza. Había algo en el demonio que le hacía interesante y sutilmente atrayente, pero no era algo en lo que se la pasara cavilando todo el tiempo, de hecho prefería evitar pensar en él por obvias razones. Laila hizo un soso gesto con la mano para despedir al joven, sin mencionar una sola palabra, volviendo a estar sola en cuanto atravesó la puerta. Tras aquello, se quedó pensando un momento en lo que había ocurrido, y en la forma en que perdió la compostura al haber aceptado aquella propuesta, sin embargo ya no podía hacer nada: lo hecho, hecho estaba. La chica suspiró y volvió a su cómoda silla, dispuesta a quedarse otro rato en la tienda antes de irse a casa a hacer exactamente lo mismo que en el trabajo.

***************

31-12-2070

Con recelo, la loba fijó la mirada sobre el móvil cuando éste le mostró la fecha al despertar por la mañana, soltando una maldición entre dientes al tener en su cabeza el recordatorio de los planes que tenía para esa noche, viéndose condenada a cumplir su promesa, perdiendo poco a poco las ganas de realmente hacerlo. No lo veía como una tortura, o como algo que fuera a ser terrible, simplemente comenzaba a creer que estaba tomando el camino equivocado con Derek, sentía que no debía seguir teniendo contacto con él, porque podría arruinar las cosas de alguna forma u otra... siempre lo hacía, ¿por qué él no sería la excepción? No necesitaba un amigo, o más bien no quería uno, ya que se creía incapaz de llevar la relación con normalidad, pero era él el que parecía estar interesado en ella, y eso lo hacía algo extraño, porque se esforzaba por evitar que ese fuera el caso. Quizá entre más lo evadiera, más despertaba su curiosidad.

Por la tarde, cuando la hora en la que habían acordado verse estaba cerca, Laila decidió arreglarse un poco, pero... ¿cómo se suponía que debía vestirse para ese tipo de cosas? Jamás en su vida había hecho algo como eso, y se sentía como una completa estúpida en ese preciso momento. Al final, para evitar dar más vueltas al asunto, se vistió como en un día cualquiera, aunque agregando cierta formalidad a su atuendo, además de que se arregló un poco el cabello y del mismo modo se puso algo de maquillaje, aunque éste no era muy notorio en realidad. Su única intención era cubrir las prominentes ojeras bajo sus orbes, que le daban muy mal aspecto a su rostro, y al tener la oportunidad de cubrirlas, ¿por qué no hacerlo? Obviamente, el maquillaje no podía evitar que siguiera siendo la persona cansada y malhumorada de siempre. Cuando el demonio llegó, ella estaba lista, porque no se tomó mucho tiempo tratando de verse "presentable", acudiendo a su llamado casi enseguida —Eh, hola, Nirslaugh— le saludó de la mejor manera posible al abrir la puerta, escuchando atentamente lo que le dijo. Se encogió de hombros, mirándolo con aparente poco interés —Ya lo veremos~— soltó, sin dar una respuesta concreta. Estar en la cocina no era precisamente algo que le gustara, de hecho el cocinar le hacía suspirar con pesar debido a que no era muy buena en ello, pero si Derek así lo quería, le ayudaría.

Al cerrar la puerta de su hogar, el muchacho la guió hasta su departamento, siguiéndole sin replicar, intentando hacer las cosas de la mejor manera posible, incluso dudando aún de lo que estaba haciendo. Al llegar, se mostró un poco insegura sobre el entrar, mas al final lo hizo, en silencio, sin atreverse aún a guiar su mirada en diversas direcciones, porque no quería verse como una entrometida. Afortunadamente, un hermoso gato llamó su atención rápidamente, viendo como era manipulado por su dueño. Le gustaban mucho los gatos, se le hacían animales bastante tiernos y cariñosos cuando querían, y a su vez le agradaba el hecho de que fueran distantes ocasionalmente. Cuando el animalillo llegó al suelo, la austriaca se acercó al mismo y se puso de rodillas, para que le fuera más sencillo el acercarse —Qué lindo es...— comentó al amo del felino, permitiendo que éste último olfateara su mano antes de intentar tocarlo. Dudaba que se lo permitiera fácilmente, debido a que la joven, para otros animales, era un canino como tal, y para los gatos no era algo muy agradable captar aquel aroma en otro ser. Por mucho que Laila quisiera demostrar que no tenía malas intenciones, debía acercarse con cuidado. La mascota del demonio pareció rechazarla en un principio, no obstante, logró acariciarlo entre las orejas después de un rato, intentando ganarse su confianza. Una sonrisa se dibujó en el rostro de la loba cuando pudo acariciar un poco más a Logi, olvidándose por un momento de que Derek estaba allí.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Lun 5 Jun - 17:10

A Derek le pareció perfecta la hora que la loba propuso, por lo que a las seis de la tarde del día perfecto, estuvo preparado. La muchacha estaba muy guapa, había considerado que esa noche iba a ser diferente. No era muy notable pero el demonio quiso creer que Laila era consciente de todo. El saludo carente de emoción era algo a lo que todavía no se había acostumbrado, debido a que se veían en persona muy pocas veces y no era lo mismo leerlo por mensaje de móvil. Le pareció adorable pero no dijo nada porque entrarían en una absurda discusión. La lobita dudó sobre si entrar o no en su casa: Derek pensó que Laila estaba pensando que podía abusar de ella. Cualquier chica lo haría, pero bueno, al final terminó entrando y al conocer a su gran gato gordo, pareció sentirse mucho más segura. Así que a la loba le gustaban los felinos, qué cosa tan extraña... Realmente pensaba que miraría igual de mal a Logi que a él.

-Pásatelo bien con Logi. Él siempre pasa de todo, así que no creo que se ponga huraño.- Le dice, sacudiendo el sofá, lleno de pelos. -Eso sí, no le dejes subir, por favor.

Ignoró al animal que le pedía comida. Podía parecer muy cruel pero no lo era, porque Logi se pasaba el día entero comiendo y en ese preciso instante, era gula y no necesidad. No tendría que permitirle comer cosas que no debería y que podían matarlo, pero es que... ¡La comida! Él vivía comiendo, por y para comer, por algo portaba el pecado de la gula. Su mascota se había acostumbrado al estilo de vida de su dueño y estaba en las mismas condiciones. Lo dejó ahí, quejándose de vicio mientras se marchaba a su habitación para cambiarse de ropa. Ni de broma quería mancharse de grasa y aceite cocinando por accidente, así que no se arriesgaría a "llevar un traje de fiesta sucio". Quedaban como tres horas para volver a salir de casa, así que estaba bien ahora. Se fue a la cocina a sacar las cosas que usaría más adelante, sin ver necesario comenzar ahora a cocinar porque era muy temprano. Se fijó en la alegría ajena al jugar con el felino: Nunca había visto sonreír a Laila se esa manera. Había sido totalmente distinta a la que esbozó cuando tocaban.

-Me alegra que os llevéis bien.- Hace un gesto de indiferencia. Pocas veces había visto a Logi de mal humor y no solía ser muy imponente. -Te tienta el plan de quedarte jugando con él ¿Cierto?

Derek rodea el sofá y se sienta en un extremo, sin dejar de observar a la chica. La deja tranquilamente porque no es que tengan mucho que hacer... Bueno, sí tienen cosas que hacer pero puesto que con el gato parecía menos amargada, no tenía problema en dejar que disfrutara de esa forma. Él se dedicó a encender una pequeña consola portátil para jugar, sin saber si a ella le gustarían los videojuegos. No puso volumen al juego, para no molestar y además, aún pudiendo haber encendido la televisión para ver la pantalla en grande, prefirió disimular. Tampoco era muy habitual encontrar un empresario farmacéutico que trabaja con drogas de manera ilegal y que encima es un "friki". Y su piso no daba la impresión de ser un hogar "gamer", más bien se veía como la casa de alguien asquerosamente empollón y erudito, con tantos títulos colgados por las paredes. Y en una esquina, bien alejada de toda la basura, las guitarras, bien cuidadas y protegidas. Extrañamente, Logi nunca había intentado romperlas: Tal vez porque le producía placer que su amo tocara algunas canciones de vez en cuando.

A pesar de ser temprano, ya había gente gritando, música y escándalo en la calle. Derek ladeó la cabeza hacia la ventana más cercana, frunciendo el ceño. Los malditos jóvenes no se esperaban ni siquiera a la madrugada, ya iban por ahí comprando las cosas, haciendo ruido. Además había tráfico porque muchos iban de un lado a otro, a encontrarse con familiares y amigos. Y esto, no era ni una cuarta parte del barullo que se montaban las dos horas antes de los fuegos artificiales y del resto de velada.

-Podemos tocar incluso más música, ahora que la gente está tan ajetreada.- Le dice, con un tono neutro sin dejar de mirar su consola. -Tengo un portátil por si tenemos que buscar partituras, vídeos o letras para cantar ¿Te apetece? Puedes proponer otra cosa mejor que hacer hasta dentro de media hora, que yo me iré a la cocina. No sé lo que harás tú.

Por supuesto, era completamente opcional para Laila el hecho de estar con él. Estaban en la misma casa, pero no era necesario que tuvieran que estar pegados como si fueran uno solo compartiendo el mismo cuerpo. Cuando se refería a "pasar el día juntos", quería decir poder hablar y a hacer cosas. No necesariamente a una distancia corta el uno del otro.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Sáb 10 Jun - 7:23

Enseguida la muchacha halló una forma de entretenerse sin necesidad esmerarse en ello, asintiendo ante las indicaciones del muchacho y dejándole hacer lo que tuviera que hacer, porque a fin de cuentas era su casa, y Laila solo estaba como invitada. En cuanto el animalillo dejó de pedirle comida a su dueño y tomó más confianza con la loba, permitió que le acariciara sin problema alguno, ocasionándole ésto una gran satisfacción a la chica, puesto que había pasado un largo tiempo sin tener contacto con un gato sin que éste le rechazara por su especie. Parecía una niña pequeña al estar tan concentrada en el animal, con una sonrisita en el rostro que complementaba su infantil expresión, deslizando sus manos por el suave pelaje de Logi una y otra vez. Ocasionalmente permitía que el felino mordiera juguetonamente uno de sus dedos, porque ella le incitaba a ello, llegando incluso a reírse por lo bajo al solo sentir cosquillas —No puedes lastimarme~— comentó burlonamente, como si la mascota pudiera entender lo que le dijera, frunciendo de manera juguetona el entrecejo conforme todo avanzaba. El tiempo se le pasó demasiado rápido, puesto que apenas y si reparó en la presencia del muchacho de nuevo, desviando la mirada hacia él tras oír su voz resurgir —Hmm, me lo pensaré: puede que él se aburra primero de mí— se encogió de un hombro, volviéndose en dirección al gato, para continuar jugueteando con el mismo, pareciendo no molestarle nada de las cosas que la austriaca hacía, de hecho parecía gustarle.

En ningún momento se detuvo a observar el lugar con atención, sin embargo terminó haciéndolo cuando su mirada se posó de nuevo en su anfitrión, disparando una ceja hacia arriba al verle con aquella consola en las manos. Podía imaginarlo haciendo cualquier otra cosa, pero nunca se le pasó por la cabeza el que le gustaran los video juegos, ¿acaso Derek nunca dejaría de sorprenderle? Era una persona con bastantes habilidades y pasatiempos, uno más impredecible que el otro. Laila aparentó no prestarle mucha atención, dado que seguro esa era la intención ajena, volviendo a lo suyo, no obstante, no dejaba de preguntarse como es que desconocía tanto de él que cualquiera de sus acciones le sorprendían, cuestionándose también como es que alguien tan joven podía tener tantos títulos colgados por todas partes, pero enseguida trató de olvidarse de ello, porque no era asunto suyo y por ende no diría nada al respecto. La chica compartía con él el gusto por los video juegos, pero no sabía hasta que punto le gustaban al demonio, por lo que eso quedaría como una incógnita: por su parte, ella podía decir que solo jugaba cuando no tenía pereza o no estaba haciendo cualquier otra cosa de su vida, algo que pasaba muy pocas veces. Era de esas personas que tenían a veces el tiempo para hacer las cosas, mas nunca la iniciativa.

Reparó en los sonidos que provenían del exterior, siendo un claro recordatorio de porqué no celebraba nada de esas cosas, frunciendo levemente los labios hasta que simplemente prefirió dejar de prestar atención, enfocándose de nueva cuenta en el hermoso gato frente a ella, mismo al que había dejado un poco abandonado tras distraerse algunos segundos. Colocó ambas manos sobre la mascota, deslizándolas como si fuera la primera vez, sintiendo el calor que emanaba del cuerpo del animalillo, captando como la confianza entre ambos iba en aumento. Para hacer el juego algo distinto, la loba agitó su peluda cola frente a Logi varias veces, robándole rápidamente una curiosa mirada, que se clavó en el apéndice animal de la muchacha hasta que decidió lanzar un zarpazo algo flojo, intentando atraparla, fallando al ser ella más rápida, iniciando una nueva forma de distracción para ambos. Cuando las cosas comenzaban a ponerse a favor del felino, el amo del mismo le dirigió de nueva cuenta la palabra a la joven, la cual se volvió en su dirección, para observarlo mejor, a pesar de que él siguiera con la mirada en su consola —Parece que te ha gustado tocar conmigo, ¿eh?— mostró una expresión burlona de poca duración, y volvió a enfocarse en el asunto con seriedad, permitiéndole a su compañero concluir sus palabras sin interrumpirlo de alguna manera, asintiendo cuando se aseguró de que había finiquitado —Me parece bien, y si quieres puedo ayudarte en la cocina más tarde. No soy muy buena, pero podría hacer algo, supongo...— se encogió notoriamente de hombros, dejando en libertad al gato por fin. No era muy buena a la hora de proponerse para ayudar a alguien, pero sino lo hacía, se sentiría demasiado inútil mirando solamente.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Dom 18 Jun - 16:48

Era divertido ver la increíble habilidad que tenía Laila con los animales o al menos, con un felino siendo ella un can. Tal vez era porque Logi era demasiado perezoso como para odiar de verdad a la chica solo por ser una loba. Aún así, con el tiempo, terminó por dejar de hacerla caso y se quedó tumbado en el suelo como si estuviera dormido, moviendo la puntita de la cola de vez en cuando. Al final era cierto, Logi se cansó antes de Laila que ella de él, pero la mayoría de gatos era así, a diferencia de los perros. La gente solía aburrirse y cansarse de acariciar a los perros mucho antes de que ellos decidieran que ya les habían manoseado suficiente. La joven no dijo nada sobre lo que él estaba haciendo, así que supuso que no tenía ni idea de lo que tenía entre las manos: Tampoco importaba. Al menos la idea de tocar música sí le gustaba y eso era todo un puntazo, claramente. Derek sonrió de lado y asintió, guardando la partida y dejando la consola a un lado, para después ponerse en pie.

-Bien, ahora te traigo una guitarra.- Le dijo, acercándose a aquella hermosa esquina.

A ella le dio la eléctrica y la acústica nueva que le había comprado. En realidad no tenía pensado tocar nada de rock o heavy, pero si se daba la posibilidad, prefería que fuese ella con alguna de sus increíbles canciones. Y él prefería quedarse su acústica vieja porque era la que más quería por años pasados que había estado acompañándole. Además podía asegurar que se escuchaba perfecto, aunque no con la potencia de una guitarra nueva, pero a él le gustaba. Después fue a su cuarto a por el ordenador portátil, que no necesitaba cables por tener la batería llena, al menos durante la siguiente media hora: Daba de sobra pero no lo iba a usar más que eso. Lo encendió y buscó una canción aleatoria entre las primeras que se le pasaron por la mente, en la que necesitaría la guitarra eléctrica casi como protagonista: Battle Comrade. La solía cantar a menudo con Hendrick, al considerarse compañeros de batalla desde hacía años. Le enseñó la pantalla a la loba para que empezara a leer la partitura con calma. Para familiarizarse un poco con ella, antes de poner la canción propiamente en bajito.

-Yo la canto, debido a que está en japonés y no sé si dominas el idioma.- El joven dejó el portátil sobre una pequeña mesa que tenía "más o menos" delante del sofá. -Nos preparamos y empezamos... La acústica que suena por debajo seré yo.

Era un estilo extraño, de videojuego claramente, que combinaba... No lo tenía muy claro pero se le hacía una parte de country y rock. Logi también se preparó, alejándose un poco (tal vez porque el sonido alto le molestaba) y se recostó en un cojín, mirándoles con curiosidad. Laila no lo sabía pero siempre que Derek tocaba, Logi se iba exactamente al mismo sitio a escuchar. Una vez estuvieron listos y dieron la señal, Laila tuvo que comenzar porque llevaba el instrumento más importante y luego Derek la siguió de cerca, bien atento a cuando le tocó cantar, empezando con fuerza y motivación. Era como si sintiera la pieza en el corazón, por lo que la voz sonaba con la emoción que tenía la propia letra. Y no hacía falta decir que se la sabía de memoria, la letra y la partitura, que no era la primera vez que la interpretaba, desde luego. Estaba seguro de que a la joven le saldría bien su interpretación y sino, la verdad es que no tenía mucha importancia.

-Mmm... Ahora te toca a ti elegir alguna.- Le comenta después de acabar. -Buen trabajo, Laila.

El chico le señaló el portátil y le dio toda la libertad del mundo para buscar alguna canción que le gustara. Incluso si quería tocar ella sola, le dio permiso, ya que no siempre se encontraba algo que combinara bien con aquellos instrumentos. Habían muchas canciones pero de ahí a tenerlas todas en mente, había un gran trecho y a Derek no se le ocurrían más. Le sonríe en todo momento, sin quitarle ojo a la chica, curioso por cómo actúa cuando está allí.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Lun 19 Jun - 6:44

El juego había llegado a su fin, y las cosas entre Logi y ella acabaron en cuanto el felino se aburrió. Laila enseguida lo entendió, por lo que no lo siguió fastidiando, centrándose por completo en su compañero, poniéndose de pie de nuevo, al mismo tiempo que Derek hacía lo mismo. Sus miradas chocaron un momento, sin embargo la muchacha se encargó de desviar la propia antes de dejarlo marchar. Durante la breve ausencia del chico, la loba se permitió a sí misma observar a su alrededor un poco más, reparando en muchas otras cosas que no había notado, y pudiendo leer con poca atención lo que ponían algunos de los títulos que exhibía en las paredes. Nunca en su vida había visto tantos en un solo lugar, pero tampoco es que le sorprendiera mucho. Cuando volvió a estar acompañada, recibió un par de guitarras, siendo una de ellas la que le había vendido al joven hacía un par de semanas, observando ésta con una ligera sonrisita en el rostro, puesto que le hizo recordar aquel día, sin embargo se apresuró en borrar esa expresión, adoptando la misma gesticulación seria de siempre. Posiblemente su actitud llegaría a aburrir al demonio en algún momento, pero lo cierto es que era algo que no podía modificar voluntariamente, al menos en ese instante, por lo que si realmente él poseía gran interés, debería ser muy paciente con ella. Aunque lo cierto es que Derek estaba un paso más adelante de lo que cualquier otra persona lo hubiera estado, ganándose hasta ese día un poco de la confianza de la austriaca, algo bastante difícil. Había algo en él que simplemente lo hacía... irresistible.

Le dejó a su compañero hacer lo que tuviera que hacer, incluyendo traer su portátil, dedicándose ella a tocar un par de acordes en la guitarra acústica que él le había dado, solo por curiosidad. Sonaba bastante bien, sabiendo que el precio tan elevado de venta no había sido por gusto, si no por la calidad del instrumento. Derek le mostró las partituras de una canción que no conocía, pero que no se negaría a tocar, tomando la guitarra eléctrica y tocando los primeros acordes, solo para asegurarse de que las estaba interpretando bien, acomodándose junto al muchacho cuando éste le dijo algo, ganándose su atención —No, no domino para nada el japonés...— le respondió con sinceridad y sin pensarlo. No había tenido la oportunidad de aprender más idiomas, quedándose solo con el inglés, mismo que tuvo que aprender por obligación, aunque si se hubiera quedado en Austria solo sabría hablar alemán. Cuando él continuó, ella asintió, dándole a entender que había comprendido, concentrándose de nuevo en las partituras. Repitió algunas notas un par de veces hasta que estuvo lista, haciéndoselo saber a su compañero, siendo ella la que comenzó a tocar, puesto que él le dejó escuchar la canción previamente, sabiendo bien que su instrumento daba inicio a todo.

Sonaba bastante bien, incluso podía decir que la canción empezaba a gustarle conforme la iba tocando, pareciéndole, como siempre, algo fabuloso el oír ambas guitarras juntas. El demonio, por su parte, tocaba bastante bien, y parecía conocer perfectamente la canción, deleitándose con su voz, la cual le pareció bastante linda y clara, admitiendo esto internamente, por su puesto. Laila llevaba el ritmo bastante bien, clavando ese pequeño solo mejor de lo que había pensado hacerlo al ser su primera vez interpretando aquella melodía, mordiéndose el labio inferior para expresar toda su concentración. Se le hacía algo extraño el que ambos pudieran convivir solo de esa manera, en la que no se comunicaban directamente, pero a su vez si que lo hacían, usando un lenguaje que muy pocos podían comprender, siendo coincidencia el hecho de que ambos supieran verlo del mismo modo. La música era una forma sencilla en la que la loba podía expresarse, y al parecer Derek había entendido eso desde un principio. Podía sentir la energía en la voz ajena, el ímpetu con el que cantaba, siendo ese un incentivo para que la muchacha se esforzara por tocar mejor, puesto que quería que todo sonara como él lo quería. Durante toda la interpretación, la chica solo tuvo un par de errores que fueron insignificantes, y que tampoco afectaron del todo a la canción, pudiendo decir que al final todo había salido bien —Lo hiciste bastante bien— comentó, con una pequeña sonrisa en el rostro, limitándose un poco con su opinión, porque bien pudo haberle dicho algo respecto a su voz, pero no creyó conveniente el hablar demasiado.

Enseguida los ojos de la joven se posaron en la pantalla del portátil cuando Nirslaugh le dio la oportunidad de buscar algo que pudieran interpretar, pensando en alguna canción que pudiera quedar bien con ambos instrumentos. Le tomó cierto tiempo, pero al final se le ocurrió una que creyó sería perfecta: Theme of Laura. Era de una de sus sagas de video juegos favoritas, siendo también esa una de las canciones que más le gustaban, aunque por supuesto habían otras que le superaban —¿Qué te parece esta?— inquirió, buscándola para que la pudiera escuchar y así se convenciera, buscando también las partituras. Ella no las necesitaba, porque había tocado esa canción miles de veces, pero él si que las necesitaría en caso de que no conociera la canción que estaba proponiendo.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Mar 27 Jun - 18:54

Como de costumbre, Laila permaneció bastante silenciosa y solo habló para decirle que no sabía japonés. Derek se dedicó a afinar su guitarra, aunque ya lo estaba pero le apetecía hacerlo de nuevo, hasta que Laila estuvo preparada. Y la verdad es que lo hizo de maravilla, él no notó que tuviera algún fallo, tal vez porque también estaba concentrado y además cantando. Además, esta vez lo había hecho en serio, ya que en otras ocasiones había sido más de colegueo. Aquella muchacha tenía mucho potencial y tal vez debería dedicarse a ello, pero no era nadie como para decirle eso, por lo que al menos ahora, se lo guardaría y quién sabe, quizá cuando tengan más confianza, pueda sugerírselo. La loba se veía muy atrayente cuando lo daba todo en la música, eso le gustaba. Era pasional tocando cualquier pieza aunque no lo exteriorizara tanto, lo veía en sus ojos y en la satisfacción del final. Una compañera perfecta para una música perfecta.

-Gracias.- Agradeció con la cabeza, devolviéndole la sonrisa.

Simple y corto, pues ellos no necesitaban más palabras. En realidad, con los gestos y la música iban apañados, cosa que era maravillosa. Cuando Laila hubo tecleado una canción e incluso le buscó la partitura, el chico no tardó ni un segundo en ponerse a revisarla por completo. En poco rato pero sin dejarse ni una sola nota: Ni de broma pudo memorizar nada. Quizá los primeros acordes, pero lo importante era saber leer lo que estaba a punto de tocar. Quiso escucharla un poco para asegurarse del ritmo, de la velocidad que debía llevar. Y cuando lo tuvo bien claro, le dio la señal a la muchacha para empezar, mirando fijamente la pantalla para no perderse. A veces odiaba la iluminación porque a veces le dejaba cegado durante unos instantes, pero esperaba que esta vez no ocurriese. Durante la mitad todo fue perfecto, pero esta vez la suerte no le acompañó y empezó a fallar más de lo normal. Sí, la maldita pantalla le molestó, pero claro, de todas las otras veces todo había ido bien, así que por una vez.

-Espera, espera... Otra vez, por favor.- Le pide, frotándose los ojos. -Un momento.

Se levantó y se fue al baño, para lavarse bien la cara y sobre todo los ojos. Aunque pareciera extraño a ojos ajenos, era muy normal después de tener la pantalla quieta y luego moverla de manera repentina. Los ojos solían confundirse con lo anterior y quedaba un pequeño destello, lo suficientemente leve como para no impedir la vista pero sí descentrar las líneas. Regresó mucho mejor con Laila y se sentó sin decir nada, cogiendo la guitarra y pretendiendo empezar de nuevo. Vete a saber cómo pensaba de él ahora, teniendo en cuenta que siempre le ha visto un poco "mal" según Derek. Y tras esta pausa, tocaron de nuevo la pieza de la loba, que al menos a él, le salió esta vez sin ningún contratiempo, como debía haber sido antes. Al terminar, Derek asintió satisfecho: No hubiera podido dejar una pieza mal interpretada sin intentar corregir los fallos.

-Gracias por tu paciencia.- Se puso en pie de nuevo. -Voy a empezar a preparar la cena.

Y dicho esto, se dispuso a cuidar y a guardar ambas guitarras. Nunca dejaría esa tarea para después, así que se tomó aunque fuese unos minutos para dejarlas perfectas.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Sáb 8 Jul - 7:07

Laila le dio el tiempo necesario a su compañero para que analizara las partituras y escuchara la canción, porque ella misma entendía que esas cosas necesitaban un par de minutos, más que nada para captar el ritmo y poder saber la velocidad con la que debía ejecutar. La muchacha por su parte, mientras le daba su tiempo a Derek, tocó un par de acordes sin relación alguna con la canción que había propuesto, solo para pasar el rato y agilizar el movimiento de sus dedos, que ya de por si era bastante bueno. La música era su única habilidad: no desarrollaba otras actividades con el mismo potencial, algo que era una pena… o tal vez no. Todo dependía de quién lo viera. Había intentado aprender cosas relacionadas a otras actividades artísticas, pudiendo solamente mejorar en dibujo, pero en realidad no llamaba del todo su atención el ser una gran dibujante. Era muy perezosa para eso. Cuando recibió una señal, salió de sus pensamientos y se preparó, dándole su tiempo al demonio para empezar, porque su guitarra era la que daba inicio a la canción. El inicio había sido bueno, incluso siendo su primera vez, mas no todo podía salir perfecto, y el chico pareció bastante confundido un momento, al grado de perderse por completo. Enseguida la joven se detuvo y arqueó una ceja —¿Estás bien?— preguntó, y su intriga aumentó al verlo ponerse de pie y marcharse.

Se quedó durante un instante en blanco, sin saber a ciencia cierta que estaba pasando, pero tampoco iba a bombardear al chico con cientos de preguntas al respecto, porque sería entrometerse demasiado. Como punto extra cabe mencionar que tampoco hubiera podido hacer algo de utilidad, debido a que nunca antes había visto algo similar. Probablemente él sufrió un pequeño mareo, o algo parecido: no sabía que pensar al respecto. Cuando regresó quiso volver a preguntarle si se encontraba bien, sin embargo se abstuvo y le dio la oportunidad de empezar de nuevo sin problema alguno. Tampoco es que estuviera obligado a hacerlo perfectamente, porque incluso ella se equivocaba siendo un músico “profesional”, aunque nunca se denominaba a sí misma de esa manera al pensar que sería muy exagerado de su parte. Durante esa segunda ocasión, todo transcurrió de maravilla. Laila no tuvo ningún problema ya que conocía la canción a la perfección, y por otro lado a Derek pareció irle mucho mejor que la primera vez, cosa que era un punto bastante bueno. La chica no había conformado una opinión negativa respecto a su compañero, debido a que no tenía un motivo para hacer eso, restándole importancia a lo que había pasado antes, puesto que se le figuró como algo insignificante, por mucho que de algún modo le hubiera sorprendido su tan inusual reacción.

La loba asintió sutilmente con la cabeza, dejándole saber que no había ningún problema —Tocaste bastante bien— comentó, con la intención de hacerle olvidar lo pasado y resaltar su habilidad en la música. A continuación, él fue a dejar las guitarras en su sitio, cosa para la cual muchacha se ofreció a ayudar sin necesidad de que se lo pidiera, más que nada por parecer “educada”, siendo el verdadero motivo de ese gesto el simple hecho de que no tenía nada que hacer en realidad. Enseguida la austriaca posó su mirada sobre el muchacho, careciendo de una expresión que fuera fácil de distinguir —¿Necesitas ayuda en la cocina?— no es que fuera buena cocinando, de hecho no le gustaba para nada hacerlo y era mala hasta cierto punto, pero si podía brindar su ayuda con tal de no quedarse sin hacer nada, pues que mejor —No se me da muy bien, pero podría hacer algunas cosas, supongo…— en caso de que él no necesitara su ayuda ella no tendría ningún problema, siempre podría encontrar algo que hacer.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Mar 11 Jul - 21:23

El chico asintió sin mediar palabra porque no lo veía necesario. En todo caso, si Derek veía que ella requería de una explicación, tal vez podía contarle algo por encima, pero para él era tan nimio y carente de importancia que no lo veía menester en ese momento. El caso es que al terminar, la joven le felicitó y Derek solo pudo dedicarle una pequeña sonrisa. Cada vez era más encantadora... A cada minuto que pasaba con él, disfrutaba de su compañía, sus escasas palabras y todos sus gestos, incluso los de desdén. Tenía ganas de tocarle la cola peluda y las orejitas, pero ya sabía que solía enfadarse así que este no era el momento, tal vez cuando hubiera bebido algo. Sí, esa podía ser una interesante forma de hacerlo, teniendo en cuenta que en año nuevo se solía beber bastante y él planeaba hacerlo después al salir por la noche. Una vez hubo terminado de colocar como a él le gustaba ambas guitarras, se marchó hasta el umbral de la cocina, girándose hacia la loba desde el marco.

-No necesito ayuda, pero si quieres, para que estés más entretenida puedo darte tarea.- Le sonríe con cierta malicia antes de desaparecer.

En realidad no planeaba nada extraño, pero como demonio se le escapaban sonrisas oscuras. Sin esperar a la joven, se puso a trastear en la cocina. Empezó a sacar un par de recipientes y algunos paquetes de la nevera donde tenía la carne. Debido a que él siempre celebraba la navidad y el año nuevo al estilo de su ciudad natal, los platos tal vez serían algo nuevo para Laila. No era nada del otro mundo en realidad, pero él tenía una forma tradicional de hacerlo y eso sí que era posible que fuese nuevo y especial. El chico abrió uno de los paquetes para revelar un gran trozo de cerdo crudo, obviamente. Le dejó admirarlo durante un momento, debido a que era una pieza principal y que aunque podía dar asco cruda, estaba claro que cocinada iba a ser un manjar de los cielos (o los infiernos, según sea). Fue a lavarse las manos y le aconsejó a la loba hacer lo mismo por clara precaución e higiene. Luego pensó en qué tareas podía darle, tardando un par de minutos en decidirse.

-Me ayudarás con los postres porque es lo más fácil y por ahora... Vas a ayudarme a rebozar bien las costillas mientras yo corto el cerdo.- Le dice, tomándoselo en serio. Un chef no podía hacerlo diferente. -Te dejaré las especias preparadas.

Le entregó el otro paquete y mientras ella lo abría y buscaba un bol (le dio permiso para ello), sacó varios botecitos de cristal con varios polvitos de colorines. Los echó en un recipiente hondo y la dejó a ella sola encargarse de aquello. Estaba seguro de que sabría hacerlo porque no tenía ninguna ciencia ¡Salvo ensuciarse las manos! Pero no la creía demasiado escrupulosa. Derek se encargó de su parte, fileteando con gran precisión y utilizando otros condimentos distintos noruegos para darle el toque perfecto. Además utilizó especias que solía emplear su madre cuando era un muchacho. Tras un rato más o menos largo y calmado, el joven sacó una gran olla y una rejilla de metal que dejó en la encimera. Después, de una bolsa, cogió unas cuantas ramas de abedul y las colocó en el fondo de la olla, para luego poner la rejilla encima. Llenó un vaso con agua y fue cubriendo las ramas sin llegar al metal.

-Bueno, son tres horas de cocción, por eso calculo que estará todo listo a las diez de la noche...- Se llevó una mano al pelo, sacando la lengua. -Mientras, dejaremos "marinando" y cogiendo sabor de las especias a las costillas, dándoles la vuelta cada hora, por ejemplo. Ahora, empezaremos a preparar postres.- Hace una pausa, ya que con tres horas de antelación, él sabe que es raro empezar ahora. -Según la tradición noruega... Se suelen preparar siete variedades de dulces, galletas y pastitas... Así que tenemos que hacer eso. Con tres horas debería darnos tiempo jaja.

Dicho esto, encendió el fuego después de colocar la carne de cerdo sobre la rejilla y puso una tapa. Tenía que controlarlo a menudo porque se quedaría sin agua y eso solo estropearía la cena. Pronto empezó a hacer calor, entre coger y sacar cosas, guardar otras y trajinar de un lado para otro. Derek dio un suspiro y de la nevera cogió un brick de nata para montar, junto a una varilla y se lo entregó a Laila. Sí, ella se ocuparía de batir, así se cansaría un poco.

-Vamos a hacer un postre típico: Nata montada con salmonberry. O moras amarillas, como sea que las conozcas...- Le sonríe con dulzura y luego las pone sobre la encimera. -¿Las quieres mermelada o enteras?


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Miér 19 Jul - 9:46

La sonrisa ajena se le figuró bastante… inusual. Laila dudó un instante de las intenciones del muchacho. Durante un momento pensó que le pondría a hacer alguna cosa sin relación con la cocina, sin embargo ya había metido demasiado las narices en el asunto, y no podía echarse para atrás. La joven, levemente dudosa aún, dirigió lentamente sus pasos hacia adelante, con un sigilo digno de los de su especie, como si estuviera acechando a su compañero, adentrándose poco a poco en la cocina. De buenas a primeras divisó al muchacho moverse de un lado a otro en búsqueda de las cosas que necesitaría, algo en lo cual la loba no podría ayudarle, debido a que desconocía que iba a cocinar y sobretodo los ingredientes que iba a emplear para dicho cometido. Con escasas intenciones de cooperar, la chica apoyó un brazo en una de las encimeras más cercanas a su posición, ladeando la cabeza un poco —Y… ¿qué se supone que voy a hacer? — entornó un poco los ojos, al momento en que el demonio le dejó ver aquel trozo de carne cruda, que no provocó ninguna reacción negativa en la austriaca, quien dibujó en su semblante solamente una pequeña sonrisa torcida —Espero que esos no sean los restos de la chica anterior a mí, doctor Lecter— parecía un poco más relajada, aunque no podía decir que confiaba totalmente en el chico aún, a pesar de todo… por mucho que ahora él supiera lo que había ocurrido con Demian. Era algo que aún debía justificar por su parte, porque entre ambos había un pasado que Derek desconocía en su totalidad, y, en caso de sentirse intrigado, bueno, Laila no veía un modo de evadir dar respuesta a ello.

Ver la carne en ese estado le fue algo tan normal que incluso pareció complacida. Como lobo, no podía negar haber comido alguna vez en su vida carne cruda, porque era parte de su naturaleza, además de que en el pasado eso estaba visto como una costumbre en su familia… o bueno, lo que ella decía era su familia. Le habían educado de ese modo, mas sabía separar perfectamente su lado humano del animal, y actualmente debía comportarse como lo que era, como lo que dejaba ver y como dictaba su apariencia. Una humana. Asintió en silencio cuando se le fue asignada su tarea, y sin poner queja alguna de por medio, fue a lavarse las manos y abrió el paquete que recibió, disponiéndose luego a buscar un bol. Durante un momento se perdió en aquella cocina, que tenía más cosas de las que ella conocía y podía imaginar, notándose que el muchacho disfrutaba cocinar y por ende tenía todo lo necesario, todo lo contrario de ella, que prefería evitarlo, y solo tenía lo suficiente para sobrevivir. Mientras hacía lo suyo, algo que carecía de dificultad, la muchacha desviaba la mirada hacia su compañero de vez en cuando, analizando algunos de sus movimientos discretamente. Reparó en lo paciente que era, y en lo mucho que se estaba esforzando porque las cosas salieran bien, ¿acaso quería impresionarla? ¿o es que simplemente parecía tan calmado por tratarse de algo que disfrutaba? No estaba del todo segura. Solo sabía que después de todo hacer la parte fácil del trabajo no estaba del todo mal.

Ensuciarse las manos no había representado ningún problema, porque no era tan malo después de todo si debía hacer algo bastante fácil, como lo estaba haciendo en ese momento. Cuando terminó se lo hizo saber al joven, pasando a lavarse las manos de nuevo: tenía la sospecha de que haría algo más, por lo que prefería tener las manos limpias, solo para no ensuciar, o para no terminar arruinando las cosas (como tenía de costumbre, sobretodo en la cocina), observando en silencio durante ese momento en el que no hacía nada. Escuchó atentamente, entornando sus ojos, que presentaban esa tan extraña coloración rojiza y que le daban un toque inusual a su aspecto, pasando enseguida a abrirlos, quizá un poco sorprendida de la cantidad de tiempo que llevaba el que todo estuviera listo. Lo que en cierto modo no le sorprendió para nada fue que sí que iba a hacer algo más, tal y como se había imaginado, y enseguida la tarea que se le asignó a continuación le hizo fruncir el entrecejo de forma burlona, mas se quedó callada, porque no creía adecuado decir lo que se le pasó por la cabeza en ese momento. Se le hizo una pregunta, y salió de su distracción súbitamente, pestañeando hasta que recuperó su seriedad habitual —Ehh… enteras: suena a menor esfuerzo— sí, solo estaba pensando en hacer la menor cantidad de cosas posibles. De no conocerle bien cualquiera le asignaría la pereza como pecado, porque se confundía bastante bien, pero la soberbia predominaba un poco más en ella por lo que no había muchas dudas al respecto. Sin dejar pasar mucho tiempo se puso a hacer lo que le correspondía sin demora, no sin antes soltar un suspiro —Esto es mucho esfuerzo para mí— agregó bromeando, animándose a decir aquello que se había estado guardando —¿Esta tarea es acaso una indirecta? — el chiste era muy obvio, y estaba consciente de que Derek lo captaría enseguida: no lo veía para nada tonto.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Dom 23 Jul - 0:26

El chico pareció serio durante un rato, hasta que escuchó la broma de la loba, que realmente se le hizo graciosa. Restos de alguien... Bueno, tal vez los tenga aunque no sean carne, pero eso era algo que Laila no tenía que saber. Más que nada porque no era asunto suyo. De todas formas, Derek quería seguirle la broma de alguna forma, ya que le encantaba ese tipo de humor, como ya se había comprobado anteriormente.

-Y tú eres la siguiente.- Le guiña un ojo y trata de parecer serio, pero no lo consigue. -¿Qué parte te gustaría que sobrase de ti?

La muchacha hizo su parte sin ningún problema que él viera, porque vete a saber lo que estaba pensando ella. El caso es que hubo mucho silencio por parte de ambos durante un largo rato en el que estuvieron haciendo cada uno sus tareas. Y una vez más la vaguería de la loba salía a relucir, pero Derek sabía lo que era eso, porque a veces tenía unos terribles momentos de no querer hacer absolutamente nada. De tumbarse y ser perezoso hasta para tener ganas de ir al baño y luego levantarse pues ya ni te cuenta. En fin, tras escuchar a la chica, asintió y esperó a que empezara a batir con una varilla. El comentario ajeno le hizo entrecerrar los ojos, porque... Vale, en ese momento no había pensado en la segunda intención de que moviera la mano, pero lo cierto es que ahora incluso por su mente cruzaba utilizarlo a su favor algún día. Negó suavemente para quitarse esa idea, sin dejar de mirar a la chica.

-Tan indirecta como tú quieras que sea.- Le saca la lengua y por un momento, la mira de arriba a abajo. -Ahí, ahí, mueve esa mano, guapetona.

Contribuyó adrede a continuar su indirecta, pero lo que decía iba en serio porque montar la nata requiere un poco más de ejercicio que... Otra cosilla. El hombre empezó a sacar un par de copas de cristal que puso al fondo de la encimera para que no cayeran al suelo por un movimiento tonto y esperó a que la muchacha terminara, para luego echar la nata en las copas y luego las salmonberrys por encima, lavaditas y brillantes. En realidad podían tomárselo ya porque tanta comida que preparaban no iban a ser capaces de terminársela de golpe, pero tal vez, picoteando sí. De todas formas, parte de esta cena, Derek sabe que será la comida del día siguiente, pero lo que ya no sabe, es si Laila seguirá con él para comer o preferirá marcharse por la noche o la mañana.

-Si quieres, puedes comértelo ya.- Le dice, dándole vía libre para probar su creación. -Yo lo iré haciendo mientras preparamos galletas.

Sus favoritas, deliciosas... Se moría de ganas por hacer unas cuantas que le durasen más de dos días. Difícil pero no imposible. Empezó a guardar cosas y a fregar otras antes de sacar toda la cocina, porque había que ser ordenado y... Vale, él no lo era pero se esforzaba un poco y al menos no era de los que tenían toda la pila sucia hasta el techo. Solo dejaba las cosas por ahí tiradas. Dejó lo que estaba haciendo para acercarse a su copa de nata y coger un poco con la cuchara, pero antes de llevársela a la boca, decidió hacerle una broma a la loba y mancharle la puntita de la nariz de forma inesperada. Como si hubiera sido un accidente pero absurdamente planeado.

-Mmm ¡Vaya! Parece que te has manchado...- Sonríe con sorna y no puede evitar molestarla un poquito más. -¿Te gusta porque es blanco o porque está dulce?


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Miér 16 Ago - 9:24

No le sorprendía que él le siguiera una broma, de hecho comenzaría a acostumbrarse a ello y de ese modo se sentiría segura de soltar algún que otro comentario que les hiciera pasar un buen rato, cosa que estaba empezando a ser un poco más frecuente, y no hallaba explicación lógica para ello ―No tengo nada que pueda servirte, lo siento~― respondió al muchacho enseguida, antes de ponerse a hacer la tarea que se le había asignado, y de la cual estaba consciente que requería un poco más de esfuerzo, conllevando a que soltara otro comentario que el demonio no dejó pasar. La loba, poco convencida, arqueó una ceja con sus primeras palabras, pensando incluso que él evadía algo, olvidándose enseguida de ello con lo siguiente que escuchó. Con rapidez, la muchacha agachó ambas orejas y su semblante fue invadido por un notorio sonrojo, del cual esperaba el joven no se diera cuenta. Lo cierto era que sus pensamientos le traicionaron, y por un momento imaginó… bueno, no hace falta explicarlo. Aquello hizo que la chica se esmerara en disimular tan extraña reacción, apresurándose en lo que hacía, moviendo la mano de modo que pudiera acabar pronto. Cuando terminó, había logrado recuperarse del todo, aparentando que no había pasado nada, al menos en su cabeza, y en cuanto supuso que no haría nada más, se sentó de un salto en la encimera más cercana a ella, sin importarle si eso llegaría a molestar al chico o no; después de todo, no es que le importara mucho lo que el demonio fuera a decirle en caso se haber hecho algo incorrecto.

Apoyó ambas manos en la superficie sobre la que estaba sentada, y mantuvo la mirada perdida un instante, reflexionando en silencio, cosa que se le daba bastante bien. ¿Cómo es que había llegado hasta ahí? O más bien, ¿por qué había aceptado pasar el rato con alguien como Derek? Parecía buen sujeto, sí, pero… no tenía ninguna intención de relacionarse con él. No quería un amigo en ese momento, más bien no lo necesitaba: podía ir sola por la vida, sin embargo algo había en el chico que le hacía olvidarse un momento de sus planes de distanciarse poco a poco de él y al final aceptaba. ¿Qué le estaba pasando? Se sentía como una idiota cuando recordaba que debía alejarse del muchacho y no podía hacerlo, estaba segura de que sería uno de los errores más grandes de su vida, porque las cosas con ella siempre salían mal. La voz ajena le hizo volver al mundo real, observando a su compañero con los ojos entrecerrados, adoptando una expresión indiferente ―Pfff, te gusta esforzarte demasiado― comentó, al momento en que se cubría la boca con una mano para soltar un bostezo. Bueno, lo cierto es que Laila era demasiado perezosa para la cocina, como claramente se veía, y en cierto modo le impresionaba que alguien pusiera tanto empeño en eso, tal como Derek lo estaba haciendo

La joven se tomó su tiempo antes de desviar la mirada hasta la copa que se suponía le correspondía, estirando lentamente un brazo para sujetarla, dejándose llevar por la curiosidad, no obstante, cuando estaba a punto de probar la creación del muchacho, este mismo le jugó una broma que le hizo fruncir ligeramente el entrecejo, pero su gesticulación cambió a una más relajada cuando escuchó sus palabras ―Hmm… no lo sé…― se apartó un poco, y con un rápido movimiento, lanzó lo que tenía en su cuchara hacia el rostro ajeno, manchándole una mejilla intencionalmente ―¿Y qué me dices tú? ¿Te gusta porque tiene buen sabor o porque ha terminado en tu rostro?― una sonrisa torcida se dibujó gradualmente en el rostro de la austriaca, la cual se acercó al demonio para poder ver su expresión, sin tener en mente cual sería ésta.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Lun 21 Ago - 22:40

El empresario cerró una mano, porque había sentido la tentación de darle una palmada en el culete a la loba, pero no debía hacerlo, no estaba bien. Laila no mostraba el mismo nivel de perversión y probablemente todo saldría mal si intentaba algo con ella esa misma noche. Sus tentaciones iban a más... Primero las orejitas, luego la cola... Y sabía perfectamente lo que venía después. Se colocó detrás de ella, de manera disimulada, para observar lo que hacía. De esta forma aprovechó a que su cadera rozara el cuerpo ajeno solo por cercanía. Apenas se mantuvo unos segundos, disfrutando de la sensación del calor corporal y luego se apartó, como si solo hubiera supervisado su tarea y aprobara el resultado. Justo después, la chica se sentó en la encimera: Y eso solo consiguió provocarlo más. Deseaba ponerse frente a ella, entre sus piernas y mirarle bien a los ojos. Desvió la mirada y siguió con lo que tenía en mente.

-Sí, me encanta la cocina... Y amo comer.- Le dice, echando un poco más de agua caliente al recipiente. -Soy un auténtico glotón...

Ella solo tenía que recordar cuando le dijo que su pecado era la gula. Al menos reírse le ayudaba a dejar de sentirse con ganas de meterle mano, más por perversión que por sentir algo. Solía ser así con casi todas las mujeres con las que pasaba un rato. La joven decidió devolverle el gesto, cosa que llegó a sorprender al muchacho, quien pensaba que no se atrevería porque Laila no parecía ser de esas chicas cómplices realmente. Sí de palabras o indirectas, pero no la veía con esa actitud picaresca y voluntaria de facilitar que hubiera algo entre ellos. El chico cerró un ojo y ladeó un poco la cabeza, sonriendo de lado. Un beso, eso quería darle ahora, con la excusa de la nata. Lástima que no estuviese receptiva o no se lo estaría pensando. Se lleva un dedo a la mejilla para recoger la nata y lame el dedo con cierto deje de erotismo, haciendo que lo saborea más de lo normal.

-Mmm, me gusta porque es tuyo.- Le guiña un ojo y luego se limpia bien con un trapo. -Que rico... Deberías comer lo tuyo.

El chico se metió una cucharada ya de manera seria, al mismo tiempo que revisaba el nivel de agua de la carne. Decidió echar un poquito más, porque se evaporaba muy rápido. A continuación, aparte de seguir comiendo de su copa, empezó a preparar la masa de las galletas de mantequilla que tanto amaba. Con los ingredientes ya fuera, le dio otra tarea de remover a la loba, para seguir disfrutando de esa broma que no podía quitarse de la cabeza. Y además prepararon otros dulces, los que él tenía previstos para esa maravillosa noche que cada vez se estaba volviendo más tensa y agradable. Y el tiempo fue pasando, entre tonterías, más bromas y algunos comentarios subidos de tono que no parecían ir en serio. Hasta que por fin, la carne estuvo cocinada como debía y las tripas ya se revolvían furiosas. Incluso Logi apareció por el umbral de la cocina, exigiendo (sí, exigiendo) su parte de la cena.

-Ya gordo, ya. Vamos al salón.- Y entonces ladea la cabeza hacia la loba. -Y tú también, preciosa.

Derek se encargó de llevar el recipiente caliente y le pidió a Laila que se encargara de los platos y vasos. De bebida pues un par de refrescos y le ofreció algo de alcohol por si era eso lo que le apetecía. Su plan incluía alcohol pero fuera de casa, que era más disimulado, obviamente. El chico se sentó en un lado de la mesa, dejándole el resto a la jovencita. Le dio su parte a Logi y esperó a que Laila probase la comida tradicional noruega de año nuevo. Podía no gustarle, desde luego, pero vamos, Derek era un fantástico cocinero y... Ella no tenía pinta ni de cascar un huevo. Pajas tal vez sí. Decidió no poner la televisión ni nada, pero tuvo el móvil a mano para enterarse de algunas noticias de última hora, para saber también el tiempo que faltaba y demás datos interesantes. El cielo llevaba oscuro bastante tiempo y entraba una brisa sumamente agradable que facilitaba la cena caliente.

-Aprovecha a comer mucho, que esto no lo vas a probar en mucho tiempo...- Le dice, sonriendo ampliamente. Él no tarda más en dar el primer bocado. -No está tan delicioso como el preparado allí, con su ambiente y su gente... Pero es muy muy parecido.

Se comía tan fácil... Tan sabroso, reconfortante y digno de los mejores paladares. Para un loco de la comida para él, esto era lo más delicioso que podía comer de su tierra natal. No pudo contener la exclamación de placer al saborear y tragar ¡De verdad que era un amante de la comida...! Incluso su expresión era de éxtasis.

-Mmm... Come, come, antes de que te robe tu parte.- Bromea con una carcajada. -Una loba no permite que le quiten la presa ¿Cierto?


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Miér 23 Ago - 6:49

A Laila se le hizo bastante coherente la respuesta del muchacho, porque era muy obvio que le fascinaba la comida y también el cocinarla, aspecto en el cual la muchacha no podía igualarle para nada, ni queriendo. Nunca tenía la motivación de probar cosas nuevas, o de querer hacer alguna receta que se saliera de lo habitual, simple y sencillamente cocinaba para satisfacer su instinto de supervivencia y no por placer. En general ella simplemente buscaba la forma de sobrevivir, tal y como lo haría cualquier otra especie, satisfaciendo sus necesidades cuando fuera necesario hacerlo: no es que precisamente gustara de la vida como tal, porque la suya no era muy interesante a comparación de la de otras personas. La joven loba había decidido seguir con aquella broma en lugar de enfadarse, como tenía acostumbrado hacer, y enseguida recibió una respuesta que le hizo ampliar esa perversa sonrisilla que había plasmado en su rostro. No, no es que se sintiera satisfecha de ver la manera en que el demonio actuaba, la cual dejaba ver claramente un tipo de comportamiento que denotaba cierto grado de erotismo, y que ella había notado fácilmente; sencillamente le divertía ver cómo es que él no se tomaba las cosas tan en serio… aunque no es que no se sintiera un poco incómoda con su reacción. Tal parecía que poco a poco las cosas se pondrían más tensas entre ellos conforme la noche fuera avanzando, era algo inevitable. Se suponía que no quería nada con él, aunque a esas alturas ya se le estaba tornando un poco difícil ignorarlo. Maldición.

La muchacha negó con la cabeza, aún con esa sonrisa en el rostro, viendo como su compañero se apartaba, estando más que dispuesta a probar la creación ajena de una buena vez. No estaba para nada mal, de hecho le gustó, así que mientras Derek trabajaba en la cocina, ella se mantuvo en silencio comiendo, como si el chico no existiera, pareciendo incluso ignorarlo a veces, cosa a la cual por cierto él debía empezar a acostumbrarse. Los ojos de la austriaca se entornaron cuando se le fueron asignadas un par de tareas más, sin poder evitar soltar uno que otro comentario que hiciera del momento algo menos incómodo… pero lo cierto es que con eso lograba solo empeorarlo, puesto que no estaba exenta de recibir una contestación con doble sentido, o un poco subida de tono. Era un milagro que alguien como ella estuviera de acuerdo en bromear con cosas como esas, porque prefería no hablar mucho de temas similares a los que las bromas hacían referencia. Sus motivos tenía, pero extrañamente había empezado a olvidarse de ellos estando con el empresario, ¿por qué le estaba costando tanto lidiar con él?

La loba no se dio cuenta del tiempo que había pasado porque todo fue demasiado rápido (al menos para sí misma), percatándose de que después de todo no había sido una experiencia tan mala, pero eso no le haría cambiar de opinión respecto a la cocina. Por muy “divertido” que hubiera sido todo, no había terminado de gustarle por completo. Los ojos de la muchacha enseguida se posaron sobre Logi cuando lo escuchó, y no evitó sentirse enternecida al verlo. A pesar de ser un can, le agradaban mucho los gatos (aunque algunos le rechazaban al detectar que no era una humana por completo) y le parecía placentero jugar con ellos, pero el gato de su compañero en especial se le hacía demasiado lindo como para ignorarlo, mas enseguida se volvió hacia el demonio cuando escuchó su voz de nuevo, andando tras de él después de recibir un par de órdenes que cumplió sin poner pero alguno. Era la primera vez que cenaba a solas con alguien de esa manera, así que estaba un poco perdida en el asunto. Desconocía las conductas que una persona debía tomar en ese tipo de situaciones, simplemente era nueva en eso, así que se estaba limitando a seguir órdenes y en cierto modo a imitar las acciones ajenas, tomando asiento en un lugar más o menos cercano al muchacho, solo para que el comunicarse fuera más fácil para ambos. Había rechazado el alcohol en ese momento, por mucho que la propuesta fuera bastante tentadora, ya que no estaba en sus planes empezar a beber desde antes, o en sí beber lo suficiente como para embriagarse… bueno, ocasionalmente no podía controlar eso, pero haría un intento para que no pasara.

La comida tenía un aspecto fabuloso, ¡y ni hablar del aroma! El olor de la carne era bastante atrayente para ella, sobre todo para su lado animal, que se estaba deleitando sin siquiera dar el primer bocado, siendo bastante complejo no hacerlo al tener su sentido del olfato un poco más desarrollado. Era imposible contener el deseo de probarlo, haciéndolo en cuanto Derek lo hizo ―Mhm, sabe muy bien…― agregó, intentando hacerlo sonar como una felicitación por su trabajo, comiendo un poco más y dejándose llevar por sus sentidos, mismos que le ordenaban siguiera probando aquel platillo hasta sentirse satisfecha. Escuchó aquel último comentario, provocando que sus ojos se entornaran poco a poco y que agachara ligeramente las orejas ―Si intentas robarme mi comida juro que voy a morderte la mano― comentó, esbozando después una pequeña sonrisa, con la que buscaba dejar en claro que solo estaba bromeando.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Jue 24 Ago - 21:13

La tensión entre ambos se disipó casi por completo en poco rato y Derek lo agradeció internamente. La joven le siguió y cumplió lo que le había pedido, lo cuál fue de agradecer porque ahorraba viajes, a los dos y así se perdía menos tiempo. Todavía tenían de sobra pero había hambre, la verdad. Derek sirvió un poco de agua, dejando una gran jarra de cristal transparente en el centro de la mesa. A un lado de él se encontraba la loba con su gran plato de carne que más le valía terminarse y chuparse los dedos, de paso. Al otro lado pero en el suelo, estaba Logi comiendo su parte, en silencio e ignorando al resto del mundo. Recibir que la mujer estaba de acuerdo con el sabor de la cena, era algo sublime, porque ya era hora de que reconociera su inmenso talento y además, de que comiera algo decente y no la basura que debía cocinarse ella sola. El chico la vio disfrutar plenamente y comer con verdaderas ganas.

-Me alegro de que te guste.- Le dice, después de tragar un poco. Luego le sonríe. -Buena loba, así me gusta.

Claro que no tenía intenciones de quitarle nada de su carne. Además de esta carne, tenían costillas que él había puesto en el horno, después de haber preparado galletas. Dos platos, uno primario y otro secundario pero ambos de carne... Curioso ¿No? No era tan exacto como se haría allí en Noruega, pero a Derek le gustaba simularlo de esa manera en New London, porque no podía hacer nada mejor. El chico decidió contarle algunas cosas de su hogar, sin intenciones de conseguir nada, solo mostrarle algo de confianza a la lobita. Le dijo algunas de las costumbres que tenían y le preguntó por alguna suya, solo para que la conversación fuese un poco más fluida. No tenía ninguna esperanza de que Laila se dignara a hablarle sobre su pasado, pero no perdía nada por preguntar de manera inocente.

-Cuéntame algo de Austria, preciosa.- Acto seguido sigue comiendo, con bastante educación. -¿Cómo eras de pequeña? ¿Igual de rebelde y adorable que ahora?

Le guiña un ojo, se aguanta una risita y sigue engullendo, hasta que termina el primer plato y se levanta para traer otra cazuela con el costillar. Derek se vuelve loco solo de olerlo y no tarda nada en cortar la parte de Laila y dejarla en el recipiente hasta que ella termina su primer plato y puede empezar con el segundo. El chico siempre se adelanta porque es un maldito glotón y vive más para comer que para cualquier otra cosa. A ojos ajenos, parece que él no tiene fondo, porque ha comido más de lo que tomaría una persona con el primer plato y el segundo también va a ser inhumano y desesperado. Pero eso no es todo... Quedan los cinco postres que aún no se han comido (los otros dos no duraron...) y que al ser dulces, Derek siempre les hace hueco aún si está reventado y totalmente empachado.

-Comer es el placer más graaaande...- Dice suspirando y acariciándose la tripita. -Y además es necesario para vivir ¡No se puede pedir más!

Huesos por ahí, más limpios que una cámara de contención que no puede estar más depurada. Ya quisieran los perros rebañar tan bien los huesos. Pero pese a todo esto, Derek no ha comido rápido, no tanto como podría hacerlo, sino que simplemente había demostrado que sus límites estaban muy lejos. Y llega a ellos después de acabar con la mitad de cada uno de los postres, dejándole el resto a la loba.

-Creo que me he pasado un poco y todo, jaja, pero no me arrepiento de nada.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Sáb 26 Ago - 8:58

Concentrada en su comida, la loba solo desvió la mirada en dirección a su compañero cuando escuchó su voz, mas no dio respuesta alguna a sus palabras al no verlo necesario. Además, la cena era demasiado buena como para dejar que se enfriara hablando. Ciertamente, el muchacho era muy talentoso en la cocina, ¿por qué habría de negar eso, si era verdad? Nunca había comido algo tan elaborado y que además tuviera un sabor tan maravilloso como la cena de esa noche, a la que había llegado por acontecimientos bastante extraños. No tenía mucha experiencia conociendo a otras personas, pero podía asegurar que su relación con el chico, y la forma en la que llegaron hasta ese instante, no era lo que podía decirse algo normal. Laila decidió ignorar sus propios pensamientos, poniendo más atención a su plato, terminando poco a poco con lo que había en él y tomándose algo de tiempo en ello. Iba por la mitad cuando el joven empezó a hablarle, dejándole oír algunas cosas que encajaban bien en el momento, como costumbres y demás, prestándole atención por educación, sin mencionar una sola palabra, para no interrumpirle y porque además no sabía realmente que decir. Las conversaciones no eran lo suyo, para nada… y a pesar de eso, el demonio deseaba escuchar algo de su parte, provocando que la muchacha permaneciera en silencio durante un breve periodo de tiempo, más que nada para formular bien su oración, indispuesta a contar demasiados detalles: aún no sentía la confianza suficiente como para profundizar en su vida frente a alguien como Derek, mismo al que apenas y si conocía ―¿Qué puedo decirte? Soy de Innsbruck, lo único que puedo contar de allí es que a donde quiera que mires solo encontrarás montañas, y durante casi todo el maldito año te mueres de frío― sabía perfectamente que el empresario buscaba otro tipo de respuesta, algo más referente a las costumbres y la forma en que celebraban las festividades allí, pero… estaba evadiendo claramente el tema. Hablar de ello probablemente podría implicar el tener que hacer mención alguna de su familia en alguna parte, y eso era principalmente de lo que no quería hablar. Se estaba ahorrando una molestia.

La siguiente pregunta le hizo observar al demonio con detenimiento, entrecerrando los ojos y esbozando un sonrisilla torcida ―Intenta adivinar― y fue lo único que dijo. Lo cierto es que había una gran diferencia entre su personalidad actual y la de su infancia (lo poco que podía recordar de la misma). Era más sociable y abierta, de hecho podía decirse que era feliz, sin embargo, conforme fue creciendo, varias circunstancias le hicieron cambiar drásticamente hasta llegar a ser la mujer que es actualmente, misma que no tenía parentesco alguno con la del pasado. Había cambiado, y no tenía pensado intentar recuperar esa aparente felicidad. Enseguida, la loba siguió comiendo con tranquilidad, como si nada hubiera pasado, terminándose el primer plato mucho después de su acompañante, al que por cierto veía bastante ansioso por terminarse la cena, pero vamos, ella comprendía bastante bien la razón, además, ¡todo estaba tan bueno que era imposible no querer más! Incluso ella, que no comía demasiado, se animó a ir por el segundo plato, mismo que estaba a la espera de que acabara con el primero, deleitándose de nuevo al probarlo.

Como era de esperarse, Nirslaugh terminó primero, tomándole a ella su tiempo el poder llegar a ese momento, porque estaba empezando a llenarse. Por suerte pudo terminar con todo, evitando dejar algo en el plato ―Ahh… fue más de lo que estoy acostumbrada a comer…― agregó, agachando ambas orejas con cierta culpabilidad, algo de lo que el chico parecía carecer al lanzarse de igual manera sobre los postres. Por su parte, Laila solo probaría un poco de cada uno, mas no terminaría con ellos. Se veía incapaz de hacerlo. Solo los probaría para que Derek no sintiera que su trabajo había sido en vano.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Derek Nirslaugh el Jue 14 Sep - 2:37

A pesar de que Laila estaba callada, concentrada en comer, él terminaba primero. Eso le resultaba gracioso porque él perdía el tiempo contándole cosas que no le eran respondidas, pero no se quedaba atrás. No sabía cómo se las apañaba ella para ser tan lenta siendo una loba. Pensaba que frente a otros lobos, debía pasar mucha hambre porque le robarían todos los bocados. Al menos sí que hubo un momento en que Laila se decidió a hablar y a responderle dónde había nacido, que ya era un bonito avance dada la carencia de información que tenía de ella. Siempre podía pedirle a alguno de sus amigos que se infiltrara en los archivos del gobierno... Pero no era muy buena idea en New London, que era más una ciudad nazi que otra cosa. Poco a poco le sacaría más datos, no quería parecer insistente, pero sí interesado. Quería que ella supiera lo mucho que le interesaba su persona.

-Montañas, mm... Entonces debes ser buena en esos ambientes.- Le dice, entrecerrando los ojos. -¿Se te da bien la escalada?

No comentó nada con respecto al frío porque... ¿Qué le iba a contar ella? Maldita sea, era noruego... Él sabía lo que era el frío y el mal tiempo durante todo el año. Al menos compartían eso, ambos eran de un país frío, que aunque no se comparaba a Groenlandia, tenían lo suyo. Después, de nuevo se volvía misteriosa y guardaba silencio, sin querer decirle nada de su infancia: Eso le hizo pensar que no había sido muy buena o que por el contrario, el cambio a la adultez había sido traumático. Algo que no le gustaba o que le gustaba demasiado, una de las dos opciones. Sin embargo, por lo poco que la conocía, él se decantaba más por la parte negativa, ya que no tenía ningún indicio con el que poder creer que Laila era una buena chica, dulce e inocente de pequeña. Hablando de una edad normal, lógicamente.

-Pues no sé, pero sí, te veo como una niña traviesa y malota.- Hace un gesto de desconocimiento y sonríe. -Me gustaría conocerte más.

Sin más rodeos, porque ya no servían para nada. Pero Derek sabía que Laila era consciente de ello, pero no estaba de más pronunciarlo. Escuchó a la chica, totalmente llena y a reventar, incluso juraría que la veía más rellenita, con la tripita hinchada. Ahora era menos esquelética y más abrazable, aunque si fuera por él, habrían muchas otras cosas que sería capaz de hacerle sin que hubiera comido nada. El chico se acarició la barriga, satisfecho y luego se llevó todo a la cocina, guardando las sobras para el día siguiente en la nevera. Decidió lavar todo lo sucio para quedar... Bien delante de ella, responsable y ordenado, aunque si fuera por él, lo dejaría hasta el día siguiente o el pasado. Depende de lo borracho que acabara en año nuevo.

-Voy a descansar un rato y ahora salimos, que si no se hace tarde y no llegamos a la plaza.- Comenta, yendo a sentarse en el sofá. -Mm... Ven... Siéntate conmigo.

Quería estar cerca de ella y comprobar cómo se sentía a su lado. Pequeñas pruebas para ver su escasa disponibilidad. El caso es que estuvieron esperando y bajando la comida durante media hora, aproximadamente, cuando Derek alentó a la loba a ponerse en marcha, por mucho que incitara a quedarse durmiendo estar tan tranquilo. El chico cogió la cazadora y se la puso antes de abrir la puerta, se aseguró de que Logi no intentaba salir y luego esperó a que saliera ella primero. Cerró la puerta y se dirigió hacia la plaza tranquilamente: Las calles estaban más o menos oscuras, muy transitadas y todas las luces de los hogares estaban encendidas. En algunos alféizares estaban decorados con luces y otros adornos bastante navideños. Los bares a rebosar y los jóvenes reunidos con la alegría en el cuerpo. No como ellos, pero al menos Derek lo estaba pasando genial.


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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

Mensaje por Laila A. Schwarz el Dom 17 Sep - 8:05

Tal parecía que el interés que Derek estaba poniendo en ella era más de lo que estaba acostumbrada a recibir. Por lo general nadie tenía tantas ganas de escucharle hablar, algo que con el demonio parecía ser todo lo contrario. La loba solo se limitaba a mostrar interés y dar respuesta a algunas preguntas, arqueando ligeramente ambas cejas cuando escuchó una nueva cuestión, que le hizo encogerse de hombros enseguida ―Se puede decir que si…― la verdad era que pocas veces había logrado huir del pequeño infierno en el que vivía, siendo contadas las veces que logró pisar el territorio que conformaba los alrededores de su lugar de origen, sin embargo, poseía una habilidad natural para estar en ese tipo de ambientes. Su instinto podía hacerle moverse con agilidad en áreas montañosas, así que para ella eso no representaba ningún problema, y mucho menos era algo de vida o muerte. No es que fuera una experta, pero podía arreglárselas. Había logrado hacerlo todas esas veces que había logrado escaparse y aislarse en la naturaleza, al menos durante un par de horas. En ese momento recordó algunas de esas vivencias, y no pudo evitar mostrar algo de desagrado en su rostro, tratando de centrarse en la cena nuevamente. Para la chica, escudriñar en su pasado le era algo poco grato, y por ende no podía disimularlo del todo.

Y para su desgracia, su pasado le seguiría acosando, al menos durante otro rato más, todo gracias al muchacho, que quería seguir averiguando más acerca de ella. Obviamente, se estaba absteniendo de responder muchas cosas, resistiéndose a compartir más información con él, dejándole pensar lo que quisiera acerca de su infancia. La expresión en su semblante fue cambiando lentamente al oír aquellas últimas palabras, las que dejaban más que claro el hecho de que Derek quería conocerle, ser parte de su vida de alguna manera. En ese momento se dio cuenta de que había metido la pata monumentalmente y de que ya era muy tarde para revertir el daño. Estaba más que claro que el demonio quería crear algún tipo de vínculo con ella (si es que no había uno ya), y era consciente de ello, sin embargo la austriaca había estado queriendo evadir eso desde el principio, pero… ¡maldita sea! No había podido negarse a nada, y la peor parte era que desconocía el motivo. Él tenía una capacidad impresionante de persuadirla sin hacer el mayor esfuerzo. Algo había en él que simplemente… le hacía acceder sin demasiados rodeos ¿es que acaso era eso un don? ¿o se trataba de algo que solo los demonios podían hacer? No tenía ni idea. Solo sabía que de una forma u otra estaba siendo manipulada… o es que estaba bajando demasiado la guardia y el castaño sabía perfectamente cómo seguir debilitándola.

Trató de terminar su cena con tranquilidad, sin dejar que sus propios pensamientos -que no dejaban de hostigarle constantemente- interrumpieran aquel momento, mismo que trataría de disfrutar a pesar de las circunstancias. Al finalizar le ofreció ayuda a su compañero para llevar las cosas a la cocina, intentando ser de utilidad al menos para algo tan simple como eso, ofreciéndole de igual modo su apoyo a la hora de limpiar. Si él se negaba o aceptaba le daba completamente igual: al menos había tenido iniciativa de ayudar a alguien con algo, cosa bastante rara en una persona como ella. Al final terminaron sentándose juntos en el sofá, siendo ese un motivo para dudar un momento el tomar asiento con el empresario, porque vete a saber lo que pasaría mientras estaban allí. Anteriormente él había intentado tocar sus orejas, ¿sería capaz de intentar algo más? O peor aún, ¿ella sería capaz de permitirlo? Quizá en otras circunstancias… ignoró su conflicto interno y tomó su lugar junto a él de manera voluntaria, un poco a regañadientes y contradiciéndose como por enésima vez, por supuesto. Sentir el calor que emanaba del cuerpo ajeno se le hacía algo extraño, era una sensación poco común que por un momento le hizo sentir nerviosa. No tenía ni idea de lo que era estar a solas con alguien en calma, sin ninguna intención de que fuera más allá de pasar el rato. Era la primera vez que estaba con un chico al que no usaba solo para satisfacer sus terribles necesidades, lo cual al menos era un punto a favor. Enseguida el muchacho le animó a salir, cosa que obedeció sin problema, poniéndose de pie y acercándose a la puerta, encontrándose en el camino a Logi. Se inclinó para acariciarlo entre las orejitas antes de salir, porque simplemente no pudo evitarlo y acto seguido, en cuanto se encontró afuera con el noruego, comenzó a andar junto a él. Tomó cierta distancia con el muchacho, y mientras caminaba fue observando como el movimiento en las calles era bastante notorio, y el cómo las personas iban de un lado a otro, llenas de energía y ansiosas por el festejo de año nuevo. La loba por su parte parecía no sentir absolutamente nada al respecto. El comenzar un nuevo año no cambiaría nada en su vida, así que no se molestaba en emocionarse demasiado.



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Re: Music says the words we're too afraid to speak out loud. [Laila A. Schwarz]

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