Extra Sparkly { Libre }

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Extra Sparkly { Libre }

Mensaje por Invitado el Lun Abr 24, 2017 12:38 am

Aleksandr era el tipo de chica que odiaba los tratos especiales. Nunca le había gustado que por ser la diseñadora se le dieran unas atenciones que ella llegaba a considerar innecesarias, incluso cuando era una chica que adoraba los lujos, jamás había terminado por depender de ellos. Podía ser bastante sencilla, de hecho. Era por eso que todos se quejaban de que ella no se presentaba para el trabajo, o él, ya que el género del diseño de modas, Aleksandr J., seguía siendo un misterio. Así que cuando la rubia entraba, vestida con buen estilo, pero ropa barata, nadie se imaginaba que ella realmente era la diseñadora, ni siquiera las asistentes. De ese modo, podía moverse por ahí con agilidad sin ser cuestionada, pues siempre aparecía con su representante como la directora experta o mano derecha del diseñador, lo cual era aún más provechoso. Y su representante era divertida, porque era holgazana y no se metía en esos problemas. La dejaba mezclarse y se desaparecía después, a beber y fumar, inclusive a dormir. La pereza era un pecado divertido de ver, en especial en los humanos, que a veces parecían tan insignificantes.

Se metió en un vestido rosa limonada, con holanes circulares, de escote cuadrado pero una sugerente V en medio, enseñando la separación de los senos y, con eso, haciendo destacar un poco el encaje del sostén negro que apenas y se asomaba, era un sostén sin mangas, así que no resaltaba detrás de los tirantes delgados del vestido, que no diferían den resto del color de la tela, contrario al cinturón rojo escarlata, justo el color que escogió para sus zapatos de tacón, con una pequeña plataforma y cintillo, punta circular. Claro, llevaba medias negras con algunos rasguños que se habían hecho sobre el uso de las mismas, nada realmente planeado, pero que seguían viéndose maravillosas y, para colmo, decidió meterle un tul debajo de la falta, seis metros circulares que hacían ver aquello pomposo, no exagerado, pero sí llamativo. Era una declarada partidaria de la moda girly punk, como todas las chicas que trabajaban—aunque fuera de forma ocasional— para sus diseños. ¿Por qué? Porque todo aspirante a diseñador se prestaba a tener los mismos gustos—o similares— que los de su “mentor”. Y, aún así, ella no estaba usando un diseño patentado por su marca, sino que un vestido barato que se encontró en el mercado, arreglado para que tuviera este impacto, y unos tacones baratos.

La rosada cabellera de Aleks casi hacía juego con el vestuario, aunque su cabello era más claro y, claro, con su abundancia era necesario recogerlo, pues tendía a enredarse con todo. Así que se hizo sus dos coletas altas—indiferente a que luciera infantil— y un moño negro en la de su costado derecho, así como un broche con forma de estrella en el otro, del mismo color escarlata. Una línea delgada de delineador negro, mascara, apenas un poco de rubor, labial rosado y tan mínimo rastro del perfume frutal que sí era carísimo pero que no abandonaría por nada en la vida, pues era su favorito, no era empalagoso ni demasiado suave, era perfectamente fresco y tenía presencia. Y, cuando se presentó en el taller, como siempre fue recibida con una sonrisa y una de las pasantes le ofreció un café porque, bueno, era la mano derecha de AJ. O eso creían las pobres ilusas, ya que ningún diseñador se aparecía a enmendar errores minúsculos como ella. El café le gustaba negro, como su delineador. Y su bolso, lleno de remaches, siempre generaba intriga no solo por lo viejo del mismo, sino que porque algunos solían decir que no se podía saber lo que había dentro… una vez apareció ropa interior masculina, así que… podría decirse que de “Alie” todo era posible para ellos, no se imaginaban cuán loco estaba el diseñador.

Esta semana, tendrían que arreglar a algunos modelos nuevos. Iban a tener una pasarela urbana, así que usarían modelos sacados de las mismísimas calles. Ya tenía un par de días trabajando con las modelos femeninos, así que ahora comenzarían el trabajo con los chicos, que tendía a ser un poco difícil cuando no eras uno pero, para ella, que tenía un hermano mellizo con el que compartía todo… tratar a un chico era lo que menos le preocupaba. Así, se presentó con aquellas gafas fabulosas—y ridículas— con una forma como de antifaz, con las micas oscuras para el sol, sin ninguna punta y totalmente ovaladas, como un huevo inclinado en 50 grados con un espejo a un costado, y la pasta rosada con lunares negros. Eran casi de juguete y ella podría parecer una broma para muchos, pero en el taller no pudieron estar más incrédulos de que se viera genial luciendo semejantes barbaridades que seguro no costaban más de tres libras NI DE CHISTE. Inclusive parecía que el vestido había sido hecho a mano por una costurera de quinta y, mira nada más, lo había hecho lucir bien. No había duda de que ella era cercana a AJ.

¿Dónde está mi modelo? —aquejó ella, lanzando el bolso en su mesa de trabajo y poniéndole encima los lentes, con mayor cuidado, pues eran delicados por ser baratos. Y recargó en la mesa, alcanzando su vaso con café, buscando con la mirada a quien se lo presentara o al modelo que se atreviera.
Invitado



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