Revenge [Priv. Jade]

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Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Sáb 29 Abr - 19:30


Dos meses. Ese era el tiempo que había transcurrido desde el asalto a su laboratorio, perpetrado por aquella angelita molesta llamada Jade, su némesis por así decirlo. Las heridas de Shun habían sanado con facilidad, pero reparar los daños no había sido tan fácil; en su laboratorio había almacenadas numerosas plantas exóticas -todas ellas ilegales y peligrosas, por supuesto- que podían alcanzar un gran valor en el mercado negro, y que eran tremendamente difíciles de reemplazar, así como también datos de sus trabajos, sus clientes... ¡Ja! Con estos últimos sí que se había hecho buena. No paraban de llegarle llamadas y reclamaciones, gente nerviosa porque se descubriesen sus trapos sucios y le recriminaban mientras le señalaban con un dedo acusador: Es culpa tuya, arreglalo ¡Al diablo con todos ellos! Por él bien podían morirse.

Esto no es un juego, Murakami —la voz aguda del hombrecillo trajeado trataba de sonar amenazante, sin embargo lo único que dejaba a la vista era una ira apenas contenida que se asemejaba más a la rabieta de un niño pequeño que a una amenaza seria a ojos del demonio. La mafia china llevaba ya semanas rondandole, y si bien podía haber seguido dándoles el esquinazo cuanto tiempo quisiese en este día se había dejado “invitar a un trago” por ellos para así quitárselos de encima de una vez. Lastima que no tenía la paciencia suficiente para aparentar también que se los tomaba en serio—. Se supone que no debías pisar nuestro territorio, teníamos un acuerdo.

Que no pares de repetirlo no significa que sea cierto —respondió el demonio, atajándolo con tono serio, mientras se llevaba la copa a los labios y tomaba otro trago de sake, observando con desinterés el local a su alrededor, un bar propiedad de la mafia china, de aspecto elegante, pero tan vacío como solían estar aquellos locales que solo frecuentaban los miembros de la propia mafia. Vaya desperdicio de dinero—. Me pregunto si sigue esperando afuera —impaciente con acabar con aquella reunión, e ignorando las palabras enojadas y sin sentido que salían de la boca del esmirriado hombrecillo, dejó el vaso vacío sobre la mesa con un golpe seco—. Gracias por el trago, pero se me hace tarde. Y descuida, no volveré a pisar tu patio del recreo.

Sin esperar respuesta por parte del otro, se levantó de la silla y se encaminó hacia la puerta, sin embargo un par de hombretones de aspecto curtido le salieron al paso, forzándole a detenerse en medio de la sala— Tu no te vas a ninguna parte, Shun —gruñó el hombrecillo a sus espaldas, sacando una pistola del interior de su traje y apuntándole con ella—. Nunca más —su amenaza fue acompañada del chasquido del seguro al ser retirado, y el demonio no pudo sino dejar escapar un suspiro de exasperación mientras observaba al hombre tras de sí con total desinterés—. Si así lo quieres...

La luna iluminaba tenuemente la ciudad de New London, o al menos aquella que no se iluminaba a sí misma con extravagantes luces de neón, de edificios de gran altura y de vehículos de alta gama, la parte oscura de la ciudad que Shun se veía obligado a visitar más a menudo de lo que le gustaría. Las calles, tenuemente iluminadas por el parpadeante y deslucido brillo de un par de farolas, y desiertas con la excepción de algun gato callejero, vieron interrumpido brevemente su silencio con el sonido de un par de disparos, y el consiguiente sonido apagados de gritos, voces y objetos al romperse. El alboroto duró poco, como poco tardó en abrirse la puerta del local, dejando ver la silueta del demonio salir a la calle tranquilamente— Tenemos un trato entonces, transmitele mis saludos a tu señor pues.

Shun concluyó la conversación con una última mirada de soslayo al par de matones que yacía muertos dentro del local, y al hombrecillo que se afanaba por taponar una profunda herida en sus abdomen, antes de cerrar la puerta y adentrarse en las sombras de la noche. El clima había cambiado, el invierno había quedado ya atrás y la primavera casi tocaba a su fin, pero aun seguía haciendo una brisa fresca por aquellos lugares en medio de la noche. El problema con los chinos parecía resuelto de momento, él no volvería a meterse en su terreno, y ellos dejarían de incordiarle. Ahora solo le quedaba lidiar con los rusos, la policía y los clientes que no dejaban de llorarle porque les andaban interrogando, pero de esos se encargaría otro día... esta noche tenía una cita con alguien más importante— ¿Es que vas a seguir oculta toda la noche?

Su voz se alzo y resonó en medio de la calle, aparentemente desierta, mientras que alzaba la vista hacia las sombras que rodeaban todo a su alrededor. No podía verla, pero sí sentirla, desde que estaba mucho más alerta y precavido era capaz de percibir su fuerza, pues por muy bien que supiese ocultarse en las sombras, Jade era poseedora de un poder que era imposible de esconder por completo. En el día de hoy llevaba siguiéndole desde que poco después de que se pusiese el sol, cuando se hubo paseado por delante de los restos de su antiguo local, seguramente la zona por la que ella seguía buscándole a falta de más pistas— Imagino que no encontraste todo lo que buscabas la última vez ¿No es así? —inquirió, aun observando sus alrededores, con un tono que rebelaba cierta burla— ¿De veras te creías que soy tan estúpido de guardar toda la información en un mismo sitio? … por favor, me insultas.

Pede que el asalto de Jade le hubiese hecho mucho mal, pero no había obtenido ni de lejos información suficiente sobre todos sus trabajos, a fin de cuentas él no era idiota: si tienes mucho de algo importante, entonces lo divides y ocultas en muchos sitios. Era una regla básica para los que trabajaban en las sombras. Jade debió darse cuenta demasiado tarde de que lo que se había llevado eran en su mayoría recetas y solo una parte de los registros de compras— Apuesto a que tampoco has encontrado todavía mi nuevo escondite... luego de lo que le hiciste al anterior he incrementado la seguridad, y de paso he renovado el estilo. Seguro que te encantaría.

Incluso sin saber desde donde le acechaba, y siendo que había perdido totalmente el último encuentro, se le veía muy confiado en su forma de hablar, prepotente como siempre, y sobre todo desafiante. Extendió las manos ante la nada y esbozó una malévola sonrisa mientras seguía tentando a la oscuridad de la noche para que saliese a hacerle compañía— Deja de ocultarte, Valentine... tratemos esto cara a cara.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Jue 18 Mayo - 14:36


-- Hace dos semanas atrás --

La paga era lo de menos, pero era el motivo por el cual trabajaba como caza recompensas, lo normal era que pidiera el intercambio correspondiente aunque le importara realmente poco si le pagaban mucho o poco, el dinero nunca fue algo que le llamara la atención en lo más mínimo. Por consiguiente, fueron otras las razones de aceptar el trabajo rápidamente al momento en que la contactaron para volver a trabajar en el caso de Murakami.

Fue citada hace un par de semanas por el mismo departamento de tráfico que estaba detrás de Shun. Ella asistió con su notable puntualidad, pero al momento de llegar recibió algo que en definitiva no se había esperado. Lo normal era le dijeran para qué la deseaban: atrapar evidencia, un objeto, recuperar a una persona, capturar o asesinar (aunque por obvias razones, la última era muy obvio que no se la pedirían formalmente). En vez de recibir las indicaciones que normalmente recibía, el ambiente en aquel lugar estuvo tenso por mucho tiempo hasta que apareció el jefe de todos y, temporalmente, de ella. La aparición de aquel sujeto implantó un aire de silencio incómodo para la gran mayoría, salvo para el ángel que a pesar de estar algo extrañada por la inusual recibida, no se amedrentaba ante nadie y mucho menos ante alguien de ese mundo.

Las miradas de los presentes en esa sala se centraron tanto en ella como en el jefe, expectantes de saber qué sucedería y ese idiota sólo podía implantar un silencio de poder que, volviendo a repetir, tenía efecto en sus hombres, mas no en aquel ángel que estaba empezando a perder la paciencia. Harta de tanta estupidez por debajo de las mangas, hizo frente al problema con firmeza, pero sin brusquedad, muy propio de su comportamiento para casos en los que el uso de la fuerza bruta no era tan relevante como una actitud de dominación — ¿Hay algo que tenga que decirme? — Su voz calmada y segura era acompañada por una mirada que denotaba severidad, no quería perder el tiempo y de hecho, odiaba bastante cuando alguien hacía que lo desperdiciara en cosas banales y sin sentido. — No deseo perder el tiempo. —

— En efecto, nosotros tampoco  — Habló con voz alzada aquel sujeto, como si con alzar la voz a un tono más fuerte esperara que la fémina de cabellos rubios platinados se amedrentara o se descolocada, pero ella, tan fiel como el soldado mejor entrenado, se mantuvo firme sin quebrar su postura ni titubear a la hora de hablar.

— Explíquese  — Exigió ella, recibiendo como respuesta un fuerte golpe en la mesa por parte del “comandante en jefe” que le estaba hablando, aunque en ese momento parecía más bien un gorila tratando de asustar a un depredador, chillando y moviéndose como loco con movimientos torpes y bruscos.  Jade sólo miró esos movimientos tan toscos que emitía su contratista, alzando una ceja con una expresión de hastío. Odiaba cuando la contrataban berrinchudos.

— ¡Fuiste tú! — Exclamó enfadado aquel hombre de rostro arrugado, lanzando unos cuantos papeles del escritorio al suelo. — ¡Ese malnacido sigue afuera! Tú último trabajo fue deficiente, no obtuviste nada relevante ¡Nada! — Repitió para hacer énfasis en sus palabras, como si su estrepitoso y desagradable tono de voz no fuera lo suficientemente escandaloso como para no ser escuchado. — ¡No pudimos inculparlo, la evidencia apuntó netamente a sus clientes, pero él pareció limpiar todo, faltan datos y ni de eso te pudiste encargar! ¡Si vas a hacer algo, hazlo bien! Y más te vale que esta vez no falles Valentine, porque si no--

El discurso de aquel intento de hombre fue interrumpido por la acción de Valentine, quien rápidamente le agarró de la zona del cuello de su ropa, lo alzó y se lo acercó a la cara, haciendo que se arrastrara por su escritorio que a pesar de ser grande, no fue suficiente para mantenerlo de una distancia prudente de ella — Si no ¿qué? — Interrumpió ahora con más severidad en su mirada y en sus palabras, tomando un porte y un tono de voz que dejó helado a más de uno en la sala y le cerró la boca a ese orangután sin cerebro… No, en realidad, no podía comprar a un orangután con eso, un animal era de un intelecto superior a ese sujeto si es que este se pensaba que podía amedrentarla o siquiera chantajearla.  Y pensar que ese mismo hipócrita era el que la felicitó con tanta euforia la última misión cuando vio que ella hizo lo que sus hombres no pudieron. — ¿Me denunciarás por ser una caza recompensas? ¿Tienes contactos que podrían hacerme “la vida imposible”? Te recomiendo dejar de ver películas de narcotraficantes y enterarte de cómo son las cosas en el mundo real, porque esa es una de las razones de que cualquiera haya podido hacer tu trabajo y el de tus pobres intentos de trabajadores. — Habló despidiendo veneno en su voz —  ¿Piensas que por ser un ángel no puedo hacerte nada? Te diré algo, el código de un ángel es más que nada una guía de comportamiento, no son reglas, es opción nuestra si cumplimos o no. — Eso obviamente era una amenaza que sin necesidad de tener insultos, había sonado tan mortal que lapido totalmente el porte de ese idiota y lo rebajo a lo que era, un cobarde que amenazaba cuando las cosas se le escapaban de las manos. Lo soltó casi empujándolo de vuelta a su silla en donde lo dejó sentado, la escena casi era de una dueña que manda a sentar a un perro y éste está con la cola entre las patas —  Tus órdenes fueron obtener información de sus fármacos, no información para inculparlo directamente, ese es tu trabajo, no el mío. Las indicaciones del contrato no indicaban asesinarle y la zona especificada del trabajo no implicaba extensión alguna. No rompí ninguna de las estipulaciones. Así que asegúrate de dictar bien cuáles son los objetivos esta vez. —

--Ahora--

Luego de esa escena, el jefe al verse reducido a un cachorro asustadizo y ante el nerviosismo, en ese entonces, le había casi tartamudeado las normas. Nuevamente, no eran asesinar al otro, pero ahora, en vez de encontrar información, era capturarlo directamente para el departamento de tráfico ilegal. No era asesinarle, pero francamente eso le daba igual, en tanto le jodiera la vida, valía para su satisfacción aunque fuera un poco; aunque siempre se podía fingir un asesinato en defensa propia, después de todo, la incompetencia de la policía, o al menos en el área de los que se encargaban de investigar a narcotraficantes, estafadores y vendedores de mercancía ilegal, se había dado cuenta que era bastante incompetente.

Y luego de haberle seguido la pista al demonio, allí se encontraba, oculta entre las sombras del barrio de la mafia china, un barrio peligroso y que pese a verse silencioso, aguardaba el peligro en cada esquina, apestando a sangre podrida por casi todos los callejones. Lamentablemente, no lo pudo seguir al local al que ingresó, estaba vigilado así que era imposible entrar sin llamar la atención y, por ende, tampoco se pudo enterar de la escena que aconteció adentro. Se mantuvo a una distancia prudente, manteniendo el sigilo, aun luego de haber escuchado aquellos gritos y disparos que en un inicio le hicieron considerar usarlo a su favor, pero era demasiado perfecto para no tener un fallo ¿quería entrar y justo se le presentaba una oportunidad para escabullirse en medio del caos? Ya, claro.

Su espera obtuvo frutos cuando Murakami salió de aquel local. Su presencia permanecía oculta, nadie la había notado, ni siquiera hombres bien armados que merodeaban por aquellos barrios, de mafias chinas quizá más poderosas que las que había visitado Shun. Aun así, casi ni le impresionó que Shun la descubriera y le hablara con naturalidad, sonriendo para sí misma mientras aún estaba en las sombras. Era Shun de quien estaba hablando, un hombre que no sería engañado dos veces por el mismo truco y por muy excelente que fuera su sigilo, éste podía olerla a kilómetros, pero no por ello daría regalada su loclización. Aguardó un poco más, dejando que Murakami siguiera su monólogo, sin emitir ruido ni aparecer, como si esperara que el demonio se rindiera mientras ella fruncía el entrecejo ante las constantes provocaciones de éste en las cuales, efectivamente, tenía razón. Había buscado en su guarida antigua, había tratado de encontrar más evidencia y nada, Murakami leyó sus planes antes de que ella los efectuara y había ocultado todo, otra vez.

Claramente, mantenerse en la oscuridad no iba a funcionar, era casi como si el hecho de ser némesis los uniera al punto de que ya ambos se sabían leer perfectamente. Finalmente apareció de entre las sombras justo detrás de Shun, colocando dos espadas dobles en forma de V, alrededor del cuello ajeno, casi por arte de magia y no por su sigilo, sino por su agilidad, el sigilo ahora no serviría de nada y de hecho, dudaba que hubiera servido porque, por lo que podía deducir en la actitud del otro, éste ya había descubierto su presencia hace rato… A no ser que sólo se estuviera comportando de esa manera tan arrogante porque era su forma natural de ser. — Creí que te gustaban las sorpresas — Dijo sin sacar su arma todavía.  — Es cierto, visité tu antiguo lugar, está destruido, pero te di nuevos amigos. ¿No te han llamado? — Contraatacó sin tener una pizca de malicia en su rostro, el cual permanecía serio e imparcial, pero por dentro tenía todas las intenciones de burlarse del otro.  Efectivamente, no había encontrado nada, pero no es como que ese lugar implicara el recuerdo de un fracaso… Al menos no para ella.


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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Dom 28 Mayo - 1:59


Finalmente el ángel hizo acto de presencia, y no le decepcionó con ello, pues si bien podía haber huido y buscado una oportunidad mejor, en su lugar decidió adoptar una postura de total ofensiva, una que se le daba muy bien y a la vez entretenía especialmente a Shun— Oh, sí… esto era lo que estaba esperando —susurró, al tiempo que notaba el filo de sus espadas acariciar de forma peligrosa la delicada piel de su cuello, a un escaso milímetro y simple gesto de causar una herida fatal.

Una sonrisa oscura se esbozó en su serio semblante en el mismo instante en el que el aceró avanzó en busca de su sangre, cortando nada más que el aire que el demonio dejó tras de sí luego de un fugaz movimiento con el que se zafó del peligro que ella suponía, para poner algo de distancia entre ellos— Claro que me han llamado, últimamente todos quieren unirse a la fiesta —respondió, con ácido humor, mientras asentaba su distancia de seguridad con respecto a ella, quedando frente a frente y unos diez metros entre uno y otro. Incluso si intentaba mantener una actitud de soberbia y despreocupación frente a ella, se podía apreciar como su único ojo estaba clavado fijamente en el ángel, siguiendo todos y cada uno de sus movimientos, atento a cualquier señal de amenaza.

Pero les dije que estaba ocupado… no quería faltar a nuestra cita. A fin de cuentas… —mientras que sus palabras seguían brotando de sus labios, serenas, despreocupadas, e incluso adornadas con un tono dulce, su brazo se extendió a un lado, y alrededor de su mano comenzó a arremolinarse la oscuridad misma de la noche, hasta dar forma a su katana maldita, Kurotsukimaru. Entonces blandió la hoja para apuntar a la guerrera frente a él con un sonido silbante del aire a su paso, como si de una declaración de guerra se tratase—… soy todo un caballero ¿No es así?

Y entonces, sin detenerse a esperar respuesta o reacción alguna, tomo la katana entre sus manos y se lanzó hacia ella en un fugaz ataque frontal. Atacar al ángel de frente siempre era una mala idea, menos si se esperaba el ataque, pues sus cualidades para el combate directo eran muy superiores a las suyas… sin embargo llevaba demasiado resentimiento guardado dentro por lo ocurrido en el laboratorio, y se sentía con ganas de medir sus fuerzas en un primer ataque, además de aprovechar que aún no había imbuido en luz sus armas ni sacado su famosa lanza.

Claro que igualmente no era idiota, sabía que llevaba varios días siguiéndole y había preparado algo al respecto, algo con lo que resarcirse por lo ocurrido y clamar su venganza, sin embargo sus astutos planes y argucias podían esperar… primero le apetecía un poco de adrenalina, sentir la violencia en sí misma, la emoción del combate directo. De no ser porque ambos sabían cuánto se odiaban entre ellos, uno hubiese podido confundir la expresión de emoción de Shun por una de puro deseo o atracción, y si bien no esto no era del todo errado… no era el tipo de atracción que muchos pudiesen imaginar la que le dominaba en esos mismos instantes.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Lun 29 Mayo - 0:01


Entrecerró los ojos con perspicacia, notando obviamente la irritante calma del otro ante la posibilidad de que su cuello fuera cortado en ese mismo instante; calma que probablemente se debía a que ese condenado demonio era odiado por muchos y estaba acostumbrado a ser constantemente amenazado de muerte, o al menos lo era en su época. Su nombre no era menor cuando se hablaba de la guerra entre el cielo y el infierno, conocido por su crueldad y su astucia, temido y admirado al mismo tiempo, quizá un nombre que yace en el olvido del retiro de aquella época, igual que el de ella… Bueno, eran detalles que en definitiva no sabía y tampoco le importaban mucho, al menos por su parte, nunca fue una guerrera por orgullo ni por gloria, era una guerrera porque era su deber, de esa manera mostraba su lealtad y es por ello que era tan disciplinada, dejando de lado incluso sus propias emociones para que no interfirieran en absoluto con sus propias acciones. No sabía si Shun era igual que ella en ese aspecto, bueno, claramente no era un guerrero por lealtad a la deidad infernal, ya que ese hombre sólo era leal a sí mismo, pero no sabía si era un hombre que le importase que su nombre fuera manchado o aclamado.

En un movimiento rápido, unió las dos cuchillas con el fin de decapitar al incubo, decapitación que obviamente no tuvo lugar, tan sólo cortando aire ya que el azabache se alejó de tal manera que se puso a una distancia que lo mantenía a salvo de los ataques cuerpo a cuerpo de Jade. Puso las cuchillas a cada lado de su cuerpo, en modo de defensa, pues aunque Shun estuviera lejos, ella no se fiaba ni un pelo, fiarse con ese demonio era literalmente firmar tu sentencia de muerte, debería estar idiota como para subestimar a ese sujeto que, aunque no quisiera admitirlo, era un luchador del cual había que cuidarse; así como ella había sido entrenada para la guerra en nombre del paraíso, Shun había sido entrenado para ser un asesino letal. No haría tal estupidez, así que tal cual el otro vigilaba sus movimientos, Jade hacía lo mismo, aunque quizá con un poco más de “libertad”, pero sólo por el hecho de que le permitió materializar esa solemne katana, más que nada como un acto de no querer luchar contra su némesis desarmado, no quería vencerle sólo por el hecho de encontrarlo desarmado y de hecho, cuando hizo el movimiento de corte con sus cuchillas hace un rato, justo cuando había tenido ese cuello en las hojas de sus armas, fue sencillamente porque sabía, de antemano, que Murakami esquivaría dicho ataque; cualquiera que pensara que ese hombre caería sólo por un simple ataque, debía de estar demente.

— Ser un caballero no es precisamente lo que te hará ganar esta batalla ¿cierto? — Siseó, casi con veneno, haciendo referencia al hecho de que Shun siempre tenía un “truco” bajo la manga y no iba frente a frente; pero en realidad, pensándolo mejor, ¿podía siquiera culparlo? Como quien dice “en la guerra y en el amor todo se vale”, tal vez para Jade y sus principios exigentes, casi obsesivos, aquella filosofía no valía, pero la realidad es que muchas veces sucedía que las batallas y las guerras no eran ganas a mano limpia, las estrategias tenían una pillería y siempre era usar las debilidades del oponente a tu favor, o la propia fuerza el oponente en su contra, ir de frente era quizá para guerreros criados en una filosofía antigua, comparable a las de los samurái que preferían mil veces la muerte a ser tramposos en la guerra, cosa que sólo era señal de cobardía.

No obstante, ante la nueva acción del demonio, los ojos de la mestiza se abrieron ligeramente. Aunque su semblante tranquilo se conservó y le permitió reaccionar ante aquel ataque, eso no implicó que se sintiera descolocada al inicio, pues Shun poquísimas veces se lanzaba contra ella de esa manera tan repentina, manera que efectivamente no se esperaba para nada. Lo esquivó y trató de atacar al momento de esquivarlo, aprovechando aquella zona que quedaba inevitablemente sin guardia cada vez que alguien atacaba, era más rápida, estaba más acostumbrada a ese tipo de ataques, pero sabía que si esa cosa la tocaba empezaría a verse en problemas, y no al instante precisamente. Las armas de Murakami podían compararse a la mordida de un dragón de komodo, una mordida con una toxina letal y de lento efecto, pudiendo asesinar presas mucho más grandes que ellos ya que estas agonizaban al cabo de 2 días luego de esa mordida; claro, el efecto de las armas de ese demonio eran mucho más rápidos que una mordida de esos lagartos, pero el principio básicamente era el mismo, era cosa de tiempo de que su oponente se viera sin energías una vez que esa cosa los tocaba, porque las energías se iban perdiendo, el objetivo era más accesible con el tiempo hasta finalmente caer; ella mejor que nadie lo sabía.

Esquivó otra vez, decidiendo tomar distancia para poder cubrir sus armas en luz y bloquear por fin un ataque del otro, ya que armas normales probablemente las atravesaría fácilmente, pero si estaban recubiertas con el elemento de la luz, era muy probable que el poder se igualara y pudieran bloquear los ataques ajenos. En ese bloqueo, su rostro pudo ver perfectamente al de su oponente, notando que su mirada era diferente, no era una mirada serena como la vez en el laboratorio, era una mirada que destellaba… No sabía cómo expresarlo en palabras, pero en definitiva, no era una mirada que le transmitiera un ápice de calma. Golpeó con rapidez un rodillazo para alejarlo nuevamente de ella — Parece que ahora si hablas mi idioma — Dijo obviamente porque ella concluía que Shun ahora sí querría matarla de una vez por todas, al menos así pensaba que Shun querría vengarse de ella. Y dado que las cosas tomaban un semblante más serio, ahora ella atacó sólo para chocar armas otra vez con el otro, una danza envuelta en el acero de unas ansias asesinas por parte de ambos, o así lo veía ella, pero atacaría con determinación y sin dar su brazo a torcer.



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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Miér 31 Mayo - 1:23


Incluso en medio del frenesí del combate, y obviando la rivalidad entre ellos, Shun era capaz de percibir y apreciar lo hermosa que podía llegar a verse Jade. No se trataba solo de que tuviese un buen cuerpo, que lo tenía, sino también de su expresión de determinación, del leve brillo que refulgía en aquellos ojos serios, solo vivos en el fragor de la batalla, o el como su cuerpo se movía con la elegancia y sutileza de una mariposa a medida que danzaba en medio de aquel intercambio de estocadas y esquivas donde ninguno parecía capaz de alcanzar al otro… casi como si pudiesen tirarse así toda la eternidad. Honestamente, una parte de él creía firmemente que aquella no era tan mala idea.

El aire silbó al ser atravesado por su katana de sombras, y ella retrocedió poniendo distancia entre ambos e infundiendo en luz sus armas ahora que finalmente tenía un instante para ello; aquello sería molesto, pero nada fuera de lo previsto. Continuó con su ofensiva, lanzándose directo a por ella, buscando sentir un poco más de aquella emoción que parecía muerta tanto tiempo atrás y que solo ella sabía avivar, así fuese por un breve instante. Sus armas chocaron, y si bien las sombras se disiparon como usualmente ocurría, solo lo hicieron para revelar un pequeño wakizashi que el demonio había escondido dentro de la sombra, un arma más corta que las de ella, pero que igual le serviría mientras no pudiese valerse de su Kurotsukimaru.

Retrocedió ante el rodillazo de ella, manteniendo la hoja de su arma en posición defensiva, a sabiendas de que ella querría responder con todas sus ganas— ¿Quién sino iba a comprenderte mejor que yo? —inquirió él, con tono arrogante, mientras esbozaba una taimada sonrisa. Evadió una de las hojas y desvió la otra con la suya propia durante su siguiente ataque, y contraatacó lanzando una fugaz estocada que se quedó en mero aire cuando ella le evadió una vez más. Durante un momento el duelo se convirtió en un ir y venir de ataques fugaces, acero contra acero, ángel contra demonio… su formación en combate y equipamiento eran mejores, sin embargo, la astucia y previsión de él le permitían mantener a la altura, deteniendo más de uno y dos ataques a escasos centímetros de algún órgano vital, y apañándoselas para lanzar más de una peligrosa embestida que ella hubo de sortear como buenamente pudiese.

Fue luego de que el duelo se prolongase durante Dios sabe cuánto, que el demonio aprovechó una estocada bien lanzada, e igualmente bloqueada, para materializar en su otra mano de vuelta su katana. Se la había estado reservando, en parte porque sabía que no tenía uso contra sus armas imbuidas en luz, en parte porque quería esperar al momento oportuno para usarla… sabía que ella era demasiado astuta como para olvidarse de que guardaba un arma en la manga, sin embargo, esperaba que el frenesí del combate facilitase el que bajase la guardia. Y fue ahí, en el mimo momento en el que ella bloqueó uno de sus múltiples ataques, que su Kurotsukimaru hizo acto de presencia, materializándose a medida que avanzaba en un tajo ascendente en busca de atravesar al ángel, si bien no para matarla, si para robarle la energía. Ahora la cuestión era si el ángel sería lo suficientemente veloz como para verlo venir y reaccionar, o si aquel se convertía en el primer toque por parte de Shun aquella noche.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Jue 29 Jun - 7:21


Shun quizá podría estar más atrasado que ella en términos de pelea tal vez porque había detenido su entrenamiento o quizá porque, si entrenaba, no lo hacía de la manera en que ella sí practicaba técnicas de combate. Sin embargo, estuviera más atrasado o no, no significaba que fuera un adversario fácil de vencer, en absoluto; tenía sus trucos, sabía pelear, sabía bloquear sus golpes y esquivarlos y podría sonar mundano, pero Jade era rápida, tenía una excelente agilidad y que Shun pudiera esquivarla implicaba que el incubo, por mucho que no entrenara como ella, no estaba en una posición menor en cuanto al ámbito del combate. Como plus, de hecho, se podía encontrar el arma que había ocultado en las sombras, aquel wakizashi que probablemente hubiera usado si es que Jade hubiera sido lenta o hubiera permitido un poco más de cercanía.

Para su disgusto, ese hombre no estaba del todo errado al mencionar que nadie podría comprenderla mejor que él. Él era uno de los pocos que sabía la razón de por qué Jade había abandonado su puesto, él era uno de los pocos que conocía su forma de pensar y lo disciplinada que era en términos del honor y quizá el único que comprendía perfectamente aquel sentimiento de honorabilidad tan estricto que Jade tenía, al punto de que ni sus propios compañeros ángeles podían entender esa enfermizas ganas de preferir morir en batalla a quedar viva y desilusionar a su señor. Lo odiaba, se odiaban, pero ¿no era el odio otra forma de expresar afecto? Lejos de decir que el odio era otra forma más de amar, pues estaba claro que entre ellos no existía tal tipo de afecto, si existía uno, aunque fuera negativo; era muy probable que Valentine se sintiera desilusionada y “celosa” si es que hubiera alguna persona que ya hubiera acabado con la vida de Murakami Shun, negaba esos sentimientos obviamente, los reprimía para no caer en la vanidad de querer asesinarle ella misma o en la soberbia de ser la ángel que asesinó al demonio que cortó sus alas. De cualquier manera, algo que jamás podría negar, era que ese incubo le importaba, no en la medida de querer protegerlo obviamente, pero le importaba en la medida de estar pendiente de él, de sus movimientos, de querer derrotarle y por tanto aprender con pasión cada una de sus estrategias.

El baile de las hojas empezó, el filo de sus espadas cortando el aire cuando sus objetivos esquivaban con precisión y atacaban con certeza. Cuando chocaban a veces, incluso, saltaban chispas producidas por el encuentro entre dos fuerzas opuestas: el infierno y el paraíso danzaban en el filo de la muerte, pues esos ataques no iban dirigidos simplemente a lastimar. Sin embargo, no fue sino en uno de estos bloqueos que uno fue más rápido que el otro y, para su sorpresa, quien fue más rápido en esa oportunidad fue el incubo, quien sacó nuevamente su mortal katana. Sus ojos se agrandaron ligeramente aunque sin perder su expresividad seria; parecía haber visto el movimiento en cámara lenta, a pesar de su cuerpo estaba centrado en el bloqueo. No pudo esquivar el ataque y fue así atravesada por dicha arma, un arma que lamentablemente conocía muy bien, un arma que si bien no lastimaba físicamente, su ardor era comparable al fuego eterno del inframundo — ¡! ¡Ngh! — Sentía un vacío y al mismo tiempo un ardor bastante grande en la zona del busto, justo donde la katana había dado; era casi como si mil agujas finas se enterraran en su carne y empezaran a removerse. Cerró un ojo tiritando por un momento, quizá un mili-segundo y es que, si bien tenía resistencia, los ataques de Shun eran mortales por ese motivo, no mataban, pero no quería decir que no hicieran efecto.

Pronto su mirada se llenó de determinación y golpeó con fuerza su lanza hacia la katana deshaciéndola cuando esta se vio afectada por el elemento de la luz; no es que Murakami no pudiera volverla a materializar, sólo la deshizo en ese momento. Rápidamente giró su lanza pegándole, con la parte del mango, la boca del estómago del incubo y, posteriormente, giró la lanza de nuevo con el objetivo de cortarle la cabeza a su contrincante, no sabía si le daría o si Shun la esquivaría, pero de lo que sí estaba segura era que ahora, estaba en cierta desventaja y aquello significaba que dicha batalla, para ella, estaba contra el tiempo.


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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Vie 30 Jun - 0:45


Cuando se trataba de Jade era imposible aburrirse, sencillamente no podía. Cada movimiento, cada respiración, cara paso y mirada, cada mínimo gesto de cada músculo tenía un significado cuando se combatía contra aquella mujer, y un simple error era suficiente para costarle a uno la vida. No recordaba haberse enfrentado nunca a nadie capaz de hacerle lo que ella, de tenerle en completa tensión, de requerir la máxima atención de todos sus sentidos… era una sensación asfixiante a la par que maravillosa.

Finalmente, entre la danza de hojas y movimientos fugaces, el íncubo logró hacer su movimiento, y su treta con Kurotsukimaru alcanzó el objetivo deseado. Sintió cómo la hoja atravesaba su carne con la misma facilidad que si fuese aire, no dejando un solo rasguño a su paso, pero consciente del daño que aquel contacto suponía para el ángel. Una leve sonrisa maliciosa asomó en sus labios ante el primer atisbo de victoria, sin embargo, la arrogancia era uno de sus puntos débiles, y aquel breve instante de confianza le salió demasiado caro.

Con una respuesta rápida, mucho más rápida de la que Shun hubiese esperado tras recibir aquel impacto, Jade atacó directamente a su katana, haciéndola desvanecer una vez más, y conectando en ataque con otro dirigido hacia él. Ni siquiera tuvo tiempo de esquivarlo. Un golpe contundente le golpeó la boca del estómago, produciendo un intenso dolor y haciéndole vaciar los pulmones en el acto, mientras que se curvaba levemente hacia adelante del dolor. La hoja de la lanza destelló a medida que atravesaba el aire en busca de su cabeza, pero Shun no estaba dispuesto a dejar aquello pasar, retrocediendo de forma rápida y algo torpe en el acto. Tras poner unos pocos metros de distancia entre ambos, casi trastabillando en el proceso, lanzó una mirada cargada de odio al ángel— Puta.

Su voz se encontraba cargada de veneno, uno tan intenso como cualquiera que él produjese en su laboratorio, y su mirada resultaba tan penetrante que parecía querer ser la aguja que inyectase el letal mejunje en la mestiza. Su mano se mantuvo sobre su vientre, dolorido, mientras que el demonio escupía algo de bilis y sangre a un lado con gesto despectivo. Posiblemente ella no fuese consciente, pero aquel maldito golpe le había roto un par de costillas y dejado los organos internos trastocados— Sigues tan ruda como siempre ¿Eh? Parece que ni el dolor mismo pudiese hacer nada contra ti.

Masculló, en una mezcla de odio y admiración ante la firmeza de su rival. Mientras hablaba su mano se alzó a un lado, esperando que el dolor aun tuviese algún efecto sobre ella, y que demorase en recuperarse de aquel intercambio de golpes tan frenético; entonces un agujero de sombras comenzó a manifestarse desde la palma de su mano, creciendo rápidamente en tamaño. Shun sabía que tenía que actuar rápido o ella volvería a atacar, por lo que aun a riesgo de bajar su guardia concentró todas sus energías en generar el portal de inmediato.

Como entrenamiento no ha estado mal, pero me temo que voy a tener que dejarte, guerrera de Dios —culminó Shun, una vez el portal hubo terminado de formarse, apenas le había llevado un par de segundos generarlo, y tan pronto le dedicó esas palabras su cuerpo comenzó a fundirse dentro de este mientras dejaba atrás al ángel—. Hoy no será el día que acabes conmigo, más suerte la próxima vez, Jade Valentine —y con esas palabras, casi burlescas y provocativas, el demonio desapareció del todo por el portal de sombras, dejando la calle y a Jade sola. Sin embargo, el portal no desapareció de inmediato, sino que comenzó a empequeñecer de forma paulatina, pero manteniéndose el tiempo suficiente activo como para que resultase factible que alguien más lo cruzase tras el demonio, un portal que debía llevar a… ¿A dónde? ¿Quizás su nueva base? ¿Quizás otro sitio remoto? Fuese lo que fuese, era el lugar donde Shun parecía querer refugiarse luego de aquel mal golpe que le había hecho retirarse prematuramente del combate, a sabiendas de que solo aquel gesto ya supuso una victoria para la mestiza.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Vie 30 Jun - 10:39


Cualquiera que conociera su forma de actuar tan seca, su forma de hablar firme, su postura y sus movimientos casi perfectos, su perseverancia inquebrantable, su maestría con las armas, su mentalidad temple; todas esas cualidades que formaban parte de ella, de su esencia, todo aquello hacía evidenciar que se trataba de alguien criada para el arte de la batalla y quien no lo sabía mejor que aquel hombre con el que deseaba acabar con tanta pasión. Sin embargo, independiente de lo resistente que pudiera ser, no implicaba que fuera tan poderosa como una entidad omnipotente; sentía, claramente sentía dolor y es que sin importar cuanto entrenamiento hubiera recibido, no dejaba de ser un ángel y los ángeles, por naturaleza, eran débiles al elemento de la oscuridad, elemento que todo ser infernal portaba en su naturaleza… La luz y la oscuridad eran elementos neutros respecto de los demás elementos existentes en el mundo, pero cuando se enfrentaban entre ellos era como juntar dos fuerzas brutales que tendían a repelerse, así como la oscuridad imbuía a la luz en el manto de sus sombras, la luz destellaba con fervor y amenazaba a la oscuridad. Podría resistirlo, podría contraatacar, pero ello no implicaba que ese ataque no le hubiera afectado.

Cuando pudo alejar al otro sus piernas flaquearon, como si supieran que el peligro estaba lejos y se permitieran un segundo de descanso en contra de la voluntad de su dueña. No obstante, a pesar de flaquear, Jade se mantuvo en pie; tenía un ojo cerrado, su ceño se mantenía ligeramente fruncido, apretaba levemente los dientes y respiraba de manera notoria, aunque no desesperada. Su pecho, en la zona del esternón, aun dolía y ese dolor parecía extenderse por toda la zona del busto e incluso su vientre, como cual veneno invadiendo sus venas y causando un ardor insoportable al punto en que hubiera preferido mil veces una herida abierta a sentir que todo por dentro se quemaba. — ¡Silencio! —Gritó como respuesta ante la insolencia del demonio; al parecer, ambos se habían agarrado por sorpresa.

Al notar que el otro escupía sangre supo que le había hecho daño; Shun no era precisamente de papel, era un incubo en todas sus letras, un demonio al fin y al cabo, no era una criatura frágil como un ser humano, así que saber que le había hecho escupir sangre quería decir que había llegado a romperle algo dentro, quizá un hueso o un órgano, no estaría segura y la verdad no le importaba, el caso es que sí lo había hecho, no con el elemento de la luz como hubiese querido, pero sí le había hecho daño. Debía aprovechar aquella oportunidad, así que haciendo caso omiso al dolor que se plantaba en la zona de su esternón, se volvió a poner en posición de combate a modo de atacar otra vez, pero fue detenida por las palabras del azabache. ¿Entrenamiento? ¿En serio iba a huir? ¿Tan mal lo había dejado? Aquel portal sólo le indicaba que, efectivamente, el incubo tenía planeado retirarse y dejar la batalla a medias. Chasqueó la lengua, notablemente enojada, cuando el otro le mencionó que otro día acabaría con él. — ¡Cobarde! — Gritó, pero el incubo no se detuvo, se fue... ¿De verdad le había golpeado tan fuerte como para hacerlo huir? No… Debía ser una trampa… Pero si era su oportunidad, entonces…

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando el portal empezó a cerrarse; notando que si debía tomar una decisión, tenía que hacerla ahora. — Si quieres que te dé caza como si fueras una maldita rata, eso haré — Con determinación corrió hacia el portal y se lanzó hacia este, pasando por algún tipo de dimensión oscura antes de llegar al lugar con el cual el portal estaba conectado. Sospechaba que era una trampa con todas sus letras, es decir, se trataba de ese maldito demonio artista en el engaño, pero aunque fuera una trampa, no iba a dejar que se escapara como un cobarde, y si en verdad le había herido, entonces volvería a hacerlo, estaba determinada a no fallar; de lo que estaba segura, era que no lo dejaría escapar.


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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Vie 30 Jun - 23:39


 La mano de Shun se aferró a sus prendas con fuerza, por encima del vientre donde había recibido el impacto de la mestiza, mientras que maldecía y a la vez se asombraba por su destreza marcial, capaz de sobrepasarle en agilidad y velocidad de reacción incluso a él, quien era famoso entre los suyos por su capacidad para anticiparse a los movimientos de sus rivales, y de reaccionar en cuestión de décimas de segundo— Pero claro… eso no es suficiente para Jade —si él era la élite de los suyos, ella era la élite de la élite entre los ángeles, y es que si bien no era invencible -como él mismo había demostrado en el pasado-, lograrla hacerla caer de rodillas era de todo menos una tarea fácil. La última vez necesitó de tiempo, ingenio, un ejército y sus mejores trucos ¿Pero qué usaría esta vez?

Andaba reflexionando sobre el próximo encuentro mientras se desplazaba por la pequeña sala, apenas iluminaba por unas pocas luces led en el techo, cuando sintió la presencia de la susodicha tras él. Volteó la vista rápidamente y retomó la postura defensiva con su wakizashi frente a él ¡Realmente había aparecido!— Esto sí que es una sorpresa —murmuró el demonio, exhibiendo una taimada sonrisa mientras observaba al ángel frente a él, mientras que el portal de sombras terminaba por desvanecerse a espaldas de ella.

Se encontraban en una sala pequeña, de apenas cinco metros cuadrados, sin ventanas, sin puertas, y con poca iluminación artificial. Se trataba de un lugar que formaba parte de su base y a la vez estaba apartada de esta, un sitio al que se teleportaba para evitar que le siguiesen, y a la vez desde el que teleportarse directamente a su base, un lugar que se había planteado usar como trampa para Jade si algún día se daba la casualidad de que decidiese seguirle… sin embargo nunca se había se planteado que de verdad fuese a darse tal situación— Seguirme hasta aquí pese a saber que es una trampa… realmente debes querer mi cabeza.

La voz del íncubo sonaba con un tono amargo, tanto como lo era su sonrisa. Por un lado, estaba satisfecho de haberla logrado atraer a su trampa, y por otro lado algo decepcionado… no decepcionado del todo, porque sabía que no la había engañado, estaba convencido de que ella sabía que le había llevado a una trampa, pero sí decepcionado de que se hubiese dejado llevar, aun así. Bueno, si lo miraba desde otro prisma eso solo quería decir que estaba muy convencida de que podía derrotarle incluso en desventaja… pero era ese tipo de mentalidad la que le había costado las alas la última vez.

No sé de donde sacas tanta confianza en ti misma, pero esto te va a costar caro, Valentine —concluyó, sacando entonces de sus ropajes un frasco de cristal y arrojándolo contra los pies de ella con violencia, sin esperar a que iniciase un nuevo combate, e invocando tras esto a Kurotsukimaru envolviendo su wakizashi. El contenido del frasco era un líquido algo denso y de tono violáceo, y ya fuese que se rompiese contra el suelo, que estallase sobre Jade, o cualquier otra situación posible, el resultado es que el líquido derramado, al entrar en contacto con el aire, comenzaría a producir masivamente una nube de gas rosado que no demoraría en ascender y empezar a esparcirse por la sala. El gas, que no tardaría más de un par de minutos en envolver por completo la sala, tenía un olor dulzón, y tras su inhalación no tardaba demasiado en comenzar a mostrar unos potentes signos de relajación y somnolencia sobre la victima de aquel peculiar veneno… a cuanto más se inhalase, mayor el efecto. Obviamente a Shun no le preocupaba aquello, pues era inmune a su efecto, sin embargo, Jade no podría aguantar en aquel cuarto cerrado demasiado tiempo hasta sentir los efectos… ahora le tocaba al demonio ser capaz de contener al ángel hasta que el veneno hiciese su efecto.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Sáb 29 Jul - 8:34


La reacción de Shun no fue sino la esperada por ella, obviamente que se esperaba que se pusiera  a la defensiva, pero no sin hacer ver esa maldita sonrisa suya, ese maldito aire de soberbia que siempre portaba a pesar de que representara la avaricia y no el pecado del orgullo; y, sobre todo, esperaba también que le echara en cara que eso era una trampa. Sí, lo sabía, era muy obvio, era una maldita trampa, pero quería acabar con él, se le estaba dando una oportunidad en donde no conllevaba sólo matarlo y cobrar su venganza, sino hacerlo por desinterés en el sentido de que su móvil más importante, fuera su propio trabajo. ¿Estaba haciendo lo correcto? ¿Desafiaba a su señor por haberse dejado guiar ante esas emociones en aquel momento? ¿Había ido demasiado lejos al seguir a ese incubo sólo por querer cortarle la cabeza? Esas preguntas asaltaban su mente, pero tan rápido como aparecían se iban, pues estaba consciente de que en un momento como ese, bajar la guardia sería estúpido por no decir suicidio, no podía centrarse en esas cosas ahora, tenía que pelear y claro, defenderse porque ella misma había entrado en la boca del lobo. Lo único que tenía para cerciorarse de que efectivamente no estaba “pecando” era que la zona en la que deberían estar sus alas, no ardía en absoluto, no sentía dolor en esos momentos, pero no sabría decir si no lo sentía por la adrenalina o porque en el fondo estaba haciendo lo correcto, era Shun de quien se trataba todo esto, un demonio de elite, y no de cualquier elite, de la elite militar a la cual obviamente habría abandonado puesto a que de lo contrario, no se encontraría en la tierra así como ella; eran enemigos naturales, retirados o no, habían acabado con tropas del señor de cada bando, eso ya los hacía enemigos no tan sólo entre ellos, sino también entre a quien se dedicaban a obedecer… Bueno, al menos en su caso, dudaba que Shun sintiera que debía obedecer a alguien. — ¿Estaría mal si dijera que disfrutaré de cortar tu lengua? — Preguntó con voz severa y firme.

Cuando escuchó la siguiente línea se enderezó y empezó a reír ligeramente. — ¿En serio crees que es por confianza? — Dijo con actitud ladina — No es confianza precisamente lo que me motiva, es decepcionante que en todos los años que llevo dándote caza, aun no entiendas mi móvil. Te lo he dicho antes, no me importa morir en batalla, y tampoco me importa una victoria personal, el honor que le debo a mi señor es todo lo que necesito como motivación, si tengo que dar la vida y ponerme en peligro para satisfacerle, lo haré sin ningún problema, no hay mayor honor para mi generación que morir en la batalla contra nuestros enemigos para proteger a lo que le damos devoción. Tampoco nos engañemos, Murakami, no fuiste precisamente un niño inocente en la guerra. — Dijo volviéndose a poner en posición de defensa, sobre todo al sentir que el incubo volvía a moverse para sacar esos malditos frascos que siempre contenían una que otra sorpresa. En este caso, la situación no fue diferente; en efecto, ese frasco tenía un líquido que empezó a esparcirse en forma de neblina al contacto con el aire; esta vez no llevaba la misma ropa de antes, pero no quería decir que estuviese del todo sin nada para protegerse en esos casos; por debajo de su típico uniforme de batalla, subió una máscara ligera de color rojo, no era gruesa como la anterior, pero le daría una protección suficiente como para resistir el veneno por largo tiempo, fuera cuales fuesen sus efectos.

Sujetando con firmeza su lanza, se lanzó inmediatamente a atacar al incubo, apareciendo tras la niebla rosada que incluso usó como cortina para camuflarse por un momento. Ya lo había dicho antes, estaba en contra del reloj desde que Shun logró asestarle un golpe, ese hombre no necesitaba de golpes necesariamente mortales o dañinos, sino golpes precisos y efectivos, a los cuales, sus efectos, perdurarían mucho más que una simple herida a la cual al final te acostumbras y ya podrías pasar de largo dada tu resistencia, el tema es que los golpes de Shun atacaban justamente a eso, a la resistencia; aun le ardía, pero ese ardor ya había pasado desapercibido, lo que no pasaba desapercibido, era que tenía menos fuerza de luz en su lanza, y era un cambio algo notable, es por eso que necesitaba acabar con ese incubo rápido… O de verdad, ese lugar se iba a transformar en su tumba… La verdad, si ese era el caso, entonces prefería llevarse a Murakami con ella. — ¡Si muero planeo llevarte conmigo! — Le gritó, un rugido de guerra, digno de una persona que había sido criada para vivirla, firmeza y fiereza combinadas, estaba determinada en sus acciones y en sus palabras.

La hoja de su lanza cortaba la neblina para intentar dar contra Shun, buscaba dañarle los brazos, las piernas, muslos, incluso atravesarlo en el abdomen o cortarle la cabeza, movimientos rápidos, aunque no con la velocidad monstruosa de antes, por lo cual ahora también tenía que preocuparse de bloquear y retroceder un poco si no quería que el incubo volviera a perforar su cuerpo con aquella imponente katana. No obstante, las cosas no estaban a su favor, la vista se le empezó a nublar un poco y prueba de ello es que decidió alejarse totalmente del otro de un salto ya que estaba segura que no podría bloquearle otro ataque si es que este le lanzaba uno… El veneno… ¿le estaba haciendo efecto? Imposible, no había inhalado nada… Luego lo pensó mejor, quizá ese veneno no necesitaba sólo la vía respiratoria y bastaba con que la niebla tocara su piel para sentir algunos de los efectos de dicha “droga”. — Mierda —Pensó. Necesitaba acabar con eso y rápido, así que, enfocando su mirada, volvió a atacar, y esta vez, con más determinación que antes.



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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Dom 30 Jul - 0:59


De no ser porque bien podía costarle la vida, Shun hubiese rodado los ojos de pura exasperación ante el discursito del ángel ¿Es que no sabían hablar de otra cosa? Solo un idiota consideraría un honor morir, ya fuese en combate o sentado en el retrete, una vez morías el juego se acababa y todo lo bueno desaparecía… solo los ángeles estaban tan locos como para ansiar la muerte y glorificarla como algo heroico— Sigue mintiéndote si quieres, en el fondo sabes que ni siquiera tú crees en eso —le respondió, con tono despectivo y una mirada cargada de odio que observaba como se cubría la boca y la nariz con una tela que le hacía de protección temporal. Necia, aquello no sería suficiente para detener sus venenos.

Jade decía que él no había terminado de comprenderla, pero él estaba convencido de que la conocía mejor que ella misma. Se creía muy firme y legal, sin embargo, una vez en combate lo disfrutaba… sin importar cuanto hablase de que solo lo hacía por su deber, ella lo disfrutaba, le gustaba combatir, le gustaba su trabajo, y sin duda alguna no era solo el deber el que la había hecho atravesar ese portal; no, habían sido sus ansias de ver su cabeza rodar por el suelo— Los ángeles no sois tan puros como os creéis, Jade… y pienso demostrártelo.

Y así el combate dio comienzo. Jade se lanzó hacia él lanza en mano, y lanzando uno de sus típicas sentencias de muerte para su existencia ¿Llevárselo con ella? Si eso es lo que el ángel creía que iba a ocurrir estaba muy equivocada… ninguno de los dos moriría esa noche, ya se aseguraría él de ello. Con una agria sonrisa que apretaba firmemente su mandíbula en un intento de aguantar el dolor de la herida antes recibida, Shun sostuvo con firmeza su arma ante él y se preparó para recibir el impacto.

El combate anterior se notaba. Puede que él se encontrase dolorido, sin embargo, los movimientos de ella también eran notablemente más lentos, con lo que pudo más fácilmente evadir las consecutivas estocadas e incluso lanzar varias él mismo con Kurotsukimaru. Las hojas volaban de un lado a otro buscando a sus objetivos, en una peligrosa danza de muerte, hermosa sin duda, pero letal al mínimo descuido. Varios rasguños y cortes superficiales fueron apareciendo en los ropajes del demonio, donde comenzaba a brotar lentamente la sangre tiñendo las costosas telas de un tono carmesí, aunque él no fue el único afectado ya que ella también recibió algún que otro rasguño por su parte, de esos que no dejaban sangre, pero drenaban poco a poco sus fuerzas.

Luego de unos minutos intercambiando golpes fue la propia Jade la que retrocedió, visiblemente afectada, no solo por el combate sino por algo más. Una sonrisa ladina se formó nuevamente en el rostro del incubo, que entendía perfectamente su situación, y con ello podía apreciar como su victoria se aproximaba… ahora solo necesitaba no bajar la guardia hasta que el veneno terminase de hacer efecto— ¿Algún problema, Valentine? —inquirió, con tono burlesco, aunque algo jadeante ya que él mismo estaba exhausto del combate y el dolor por los huesos rotos le estaba destrozando por dentro. No recibió respuesta de ella, en su lugar la joven cargó de nuevo contra él en un ataque parecía cargado de determinación… pero en el que se apreciaba ya claramente el desgaste de la batalla.

Shun se hizo a un lado, evadiendo una estocada que podría haberle atravesado de lado a lado, y pese a que por un instante pudo haber aprovechado para lanzar un nuevo ataque se contuvo de tomar el riesgo… en su lugar se limitó a seguir moviéndose. Su destreza era su fuerte, sus pies se movían con ligereza, y aquellas veces en las que el arma estaba peligrosamente cerca de golpearte la desviaba con un golpe de su katana en el hasta… y esto fue lo único que hizo durante los próximos minutos. Puede que estuviese cansado, pero le suponía poco esfuerzo evadir sus ataques, más ahora que se ralentizaban por momentos, y en cambio se podía apreciar como el ángel perdía fuerzas a cada minuto que pasaba. Si tenía que ser sincero, era digna de admiración… es cierto que el veneno era mucho más efectivo si se inhalaba, pero incluso si lo había recibido a través de la piel y los ojos hacía ya varios minutos que debió de haberse desplomado inconsciente; no en vano era una guerrera de elite entre los suyos.

Ni siquiera tú puedes resistirte a esto, Jade —comentó con tono sereno, casi con algo de lastima al ver como empezaban a fallarle las fuerzas hasta el punto en el que a duras penas era capaz de sostener su arma o su propio cuerpo. Mantuvo las distancias mientras la observaba perder sus fuerzas más y más, y no se acercó a ella hasta que se hubo cerciorado de que las reacciones que veían eran verdaderas y no una farsa para pillarle desprevenido. Para cuando se acercó a ella la desafortunada guerrera ya no era capaz de alzar su arma siquiera—. Pero no te preocupes, lo has hecho bien, sorprendentemente bien, solo… que yo lo hice mejor —apuntó el filo de su arma contra ella, y entonces la atravesó en un rápido gesto, en ensartando su corazón y con ello robándole cualquier fuerza que pudiese quedarle, mientras le dedicaba una taimada y oscura sonrisa—. Jaque mate.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Mar 8 Ago - 11:05


Su seriedad se mantuvo impune aún luego de que su mayor enemigo hubiera ejercido tal juicio sobre ella, tampoco era como si la validación de aquel incubo fuera importante para doblegarla o ejercer alguna duda en sus palabras, Jade se caracterizaba por ser íntegra en todo lo que decía, la honestidad es uno de los valores más importantes que consideraba en cualquier tipo de persona, se tratara de un demonio o un ángel, si era honesto con sus convicciones y no se ponía a justificar sus actos en un discurso hipócrita, entonces era mucho más valeroso que el santo más alabado lleno de mentiras y calumnias escupidas por su vulgar boca. No le importaba que Shun considerara sus principios como una mentira, no esperaba que la comprendiera en lo más mínimo, así como ella tampoco alcanzaba a comprender algunas de sus acciones más que por cierto prejuicio natural que tenía hacía los demonios en general, suponía que las palabras del moreno estaban contaminadas también con el prejuicio que este tenía hacia los ángeles. Tal vez Murakami no se equivocaba al pensar que conocía aspectos de Valentine que ella reprimia para no convertirse en un ángel caído, incluso ella misma, por mucho que preferiría morir a admitirlo, podría darle a Shun la razón cuando este pensará que ella disfrutaba del combate, no era algo que ocultase, pero defendería con el valor de su alma y el filo de su lanza, que la única persona que le importaba realmente era su señor y nadie más, y de hecho, si este le pidiera sacrificarse, ella lo haría con honor.

Por mucho que se notara cada vez más, con el paso de los minutos en batalla, que su velocidad ya no era la misma, demostrándose en que el demonio ahora tenía oportunidad de contraatacar, el ángel mantenía su ímpetu en acabar con la vida de este y, realmente, tenía por objetivo llevárselo con ella si terminaba por quedar acorralada. Sin embargo, a pesar de dicha convicción, no era sinónimo de querer morir o lanzarse a bocajarro con la determinación de un kamikaze, es por ello que cuando lo vio necesario, se alejó ya que no podría contraatacar un golpe en el minuto en we la vista se le nubló; obviamente tenía resistencia a los venenos somníferos, no era la primera vez que alguien la atacaba de esa manera y de hecho, era muy probable que fuera la estrategia más efectiva puesto a que así se reducía su velocidad y se podía hacer algo aunque normalmente, quienes habían utilizado eso, habían acabado muertos o muy mal heridos, desde que perdió sus alas, se dedicó a fortalecer ese ámbito de sí misma y es por ello que tenía tanta resistencia a ese tipo de ataques al punto en que parecían no ejercer mucha diferencia en los resultados del combate, no obstante, no estaba luchando contra cualquier sujeto, sino contra Murakami Shun, su enemigo mortal, su némesis, aquel que sabía bien la personalidad de la rubia, aquel que sabía bien donde atacar a pesar de que ella con su velocidad no le permitiera atacar sus puntos débiles, pero que, por tanto, era muy probable que tuviera en consideración el entrenamiento que ella tuvo para contrarrestar sus venenos, era más que probable que Murakami hubiera creado un veneno tal que fuera demasiado potente como para aún así, obligarla a retroceder.

Aquel tono socarrón que tanto odiaba de ese demonio, se hizo presente y ella sólo respondió con una mirada asesina, si dicha mirada pudiera matar, era más que obvio que la cabeza de ese incubo estaría rodando a sus pies y en un acto de desprecio, ella la habría pisoteado, pero ese no era el caso, su mirada no podría hacer más que dejar en evidencia que la había dejado en jaque al punto en que consideró que no volvería a la "superficie", no era problema para ella, no tenía alumnos a los cuales proteger, no tenía ningún lazo importante al cual anhelara ver por última vez; podía considerarse una realidad triste, pero la verdad es que no, Jade era de por si un ángel muy solitario desde la guerra, corto con todos los lazos de amistad y, por supuesto, los lazos entre maestra y alumnos (los pocos que quedaron de aquella masacre) y, a partir de ese día, se prometió no volver a enseñar, sentía vergüenza por su falla, un deshonor día tras día al punto en que ella misma se autodenominó no digna para entrenar y dirigir las tropas de Dios. Era por ello que no se encontraba digna de tener ningún lazo si no era capaz de protegerlos y se juró volver luego de que hubiera aprendido lo necesario... Bueno, tal vez eso último podría considerarse un anhelo antes de morir, pero no quitaba que su alma se sintiera tranquila al llevarse consigo misma a un enemigo de su señor, o al menos eso es lo que planeaba hacer. Es por ello que cuando la espada atravesó su corazón, ahogó un quejido apretando con fuerza los dientes, a pesar de que salió un ligero gemido de dolor opacado por su boca cerrada fuertemente; claramente que había sufrido dolor físico peor que ese y lo aguantaba, el tema es que el ataque de Murakami, en vez de ser letal, era sumamente doloroso para los órganos ya que se sentía un ardor de quemaduras de alto grado junto con una sensación de succión sumado a un efecto de electricidad que drenaba sus energías. A pesar de todo, esperó ese ataque, sabía que no podría esquivarlo, pero eso no quería decir que no podía hacer nada; aprovechando la cercanía de Murakami, decidió girarse con velocidad sacando una daga de los protectores de sus brazos sobresaliendo por el dorso de su mano con la cual intentó cortar la cabeza de Murakami. — ¡Maldito! — Fue lo último que dijo intentando decapitar al incubo, su vista se nublaba, sentía que su cuerpo pesaba cada vez más, pero usó sus últimas fuerzas para un golpe veloz hacia el cuello del otro, quedando inconsciente antes de ver si habría funcionado o no.



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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Mar 22 Ago - 0:10


No sabía si elogiar o maldecir la resistencia de Jade. Se notaba que se había vuelto más fuerte y tenaz con los años, y aunque había esperado cierta resistencia por su parte en cuanto al veneno jamás imaginó que llegaría a aguantar tanto— Incluso luego de todo este tiempo sigues sorprendiéndome, Valentine —no obstante él no era un alquimista cualquiera, no se conformaba con venenos de poca monta, sino que recolectaba las sustancias mas nocivas de todo el mundo y trabajaba con estas sin descanso hasta sacar su máximo potencial a relucir; finalmente, estos efectos se hicieron evidentes, y el ángel cayó presa del efecto somnífero del gas.

La observó con malicia, deleitándose en el momento mientras removía la hoja de su katana en su interior, sabiendo que no dejaría herida, pero que incrementaría el dolor tanto como pudiese para ella, como una especie de venganza por todos los problemas que le había dado. Su taimada sonrisa se amplió a medida que notaba como las fuerzas abandonaban su cuerpo, y sabiéndose ya vencedor desvaneció el arma en sombras, deseoso de tomar su justa recompensa y ponerla a buen recaudo antes de tratar aquellas heridas, cuyo dolor solo se había mitigado levemente gracias a la adrenalina del momento. No obstante la cosa no iba a ser tan fácil, pues era Jade de quien hablaba, y ella nunca abandonaba hasta la última gota de sus fuerzas— ¡Maldito! —el gesto, aun entorpecido por el efecto del gas, seguía siendo rápido y repentino, tomando al íncubo con la guardia baja por un instante, y observando con incredulidad como la hoja de su daba se dirigía hacia él— …tsk.

---

Para cuando Jade pudiese recuperar la conciencia la situación sería totalmente distinta. No, ella no había muerto, de hecho, se encontraba en perfecto estado e incluso ya no la aplacaban los dolores provenientes del combate contra Shun… sin embargo la sensación de cansancio y debilidad en ella eran más que remarcables. A diferencia de lo que pudiese esperar se encontraba en una habitación de aspecto lujoso, como una de esas suites de hoteles caros, tumbada sobre una mullida cama de gran tamaño y sabanas tono salmón, una situación incluso envidiable… de no ser por las cadenas que atenazaban sus muñecas y tobillos.

Una hilera de oscuros eslabones la mantenía apresada e inmovilizada, unos unidos a la pared tras el cabezal de la cama, y las otras al suelo a los pies de esta; se trataba de una cadena tan tensa que apenas le dejaba espacio para realizar movimiento alguno siquiera— Oh, ya estas despierta —la voz de Shun, serena y suave, le llegaría desde el fondo de la sala, donde el demonio se encontraba sentado en un cómodo sillón, leyendo un libro bastante grueso, un tratado sobre plantas bastante antiguo. Cerró el libro y lo dejó en una estantería que había a su lado, un mueble elegante, lleno de libros y una curiosa variedad de frascos de cristal, cada uno con su propio contenido y etiquetas de tan diminuta letra que resultaba casi ilegible—. No te fuerces en responder, el efecto sedante debería demorar un rato más en pasar.

Continuó hablando mientras se levantaba y acercaba a la cama, observando con detenimiento al ángel, que ya no llevaba sus prendas habituales, sino una especie de camisón; era evidente que la habían cambiado mientras dormía, así como despojado de todas sus armas ocultas, aun así parecía que Shun había tenido la decencia de no tocar su ropa interior por algún extraño motivo— Una persona normal no debería haber despertado todavía, y demoraría un día en recuperar el habla, pero siendo tú… bueno, estoy seguro que estarás escupiendo veneno por esa boca en breves —comentó, con una ladina sonrisa. Tomó una jarra de cristal de una elegante mesita que había al lado de su cama y la sirvió en un vaso, llevándose este luego a los labios y tomando un trago, con gesto despreocupado. Al parecer ya no mostraba molestia por las heridas del combate, y vestía un traje tradicional de los suyos, nuevo, este con un tono violáceo y con florituras naranjas sobre este. Sobre su mejilla podía verde un pequeño apósito, seguramente para ocultar un corte fruto del último ataque desesperado del ángel— Oh, perdona ¿Dónde están mis modales? ¿Quieres agua? —inquirió él, con falso tono de arrepentimiento, mientras se sentaba sobre el borde de la cama y exhibía el vaso ante ella. Era consciente de que estaba deshidrata y apenas podría emitir unas pocas palabras, también de que era demasiado orgullosa como para pedirle nada, y parecía estar dispuesto a aprovecharlo para reírse a su costa.

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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Jade Valentine el Dom 27 Ago - 5:27


La oscuridad albergaba su mente, ni sueños, ni pesadillas; para cuando estuvo con una consciencia ligera, no recordaba haber soñado absolutamente nada y, por un momento, la idea de estar muerta se cruzó por su mente ¿así se sentía? ¿Estar en un vacío perdida en el limbo? Bueno, asumía que por su falla en la batalla, no podría ingresar al paraíso, por así decirlo, no era digna de volver al lado de Dios y la verdad es que lo aceptaba, podrían llamarla loca y descerebrada, pero ella estaba criada a la antigua, aceptaba sin reproches cualquier castigo que Dios quisiera imponerle por haberle fallado y si su castigo era vagar en el abismo, entonces estaría honrada de acceder sin rechistar ni emitir el menor de los suspiros; no obstante, grande fue su sorpresa cuando pudo sentir una tela ligera sobre su cuerpo, un colchón cómodo acunándola y un olor tenue a nuevo, como cuando visitas una habitación de un hotel con sábanas y muebles totalmente limpios. Estaba segura que de estar muerta, jamás podría reconocer dichos olores, siquiera podría sentir algo, no, estaba viva. Sus ojos se cerraron ligeramente antes de abrirse, un ligero mareo fue el causante de dicho movimiento que sirvió para espabilarse en lo que pudiera. Al abrir los ojos observó la habitación, a diferencia de las escenas anteriores con choques de espadas, gritos de batalla y pasos coordinados entre el esquive y el ataque, ahora la embriagaba un silencio que no era del todo tranquilo, sobre todo cuando sintió que sus manos estaban atadas a la cabecera de la cama y que sus piernas estaban abiertas.

La voz de aquel ser detestable quebrantó el sonido del silencio y se hizo presente con ese tono tan burlesco, característico del infeliz que le hablaba como si le hubiera salvado la vida ¿Por qué no la mató? Esa pregunta era estúpida, estaba segura que planeaba torturarle… Si era así, bien, aguantaría, aunque decir que todo le era indiferente era una verdadera mentira, obviamente se sentía intranquila, el dolor que sufrió cuando sus alas fueron arrancadas era algo indescriptible, que se le había plasmado en la piel, pero que ni siquiera ella era capaz de describir. Ese día había significado un antes y un después en su vida, y estaba segura que ahora sería lo mismo y que Shun esta vez no iba a dejarla escapar… ¿Qué le arrebataría ahora? ¿Las manos? ¿Sus piernas? ¿Le arrancaría los ojos o la lengua? No lo sabía, no podría decirlo, ese hombre era un sádico, disfrutaba de ver sufrir a los demás; pero a pesar de todo, a pesar de que pudiera decirse que estaba ligeramente nerviosa, se enfrentaría a él con el valor de una guerrera digna de su experiencia, los guerreros podían sentir miedo y nerviosismo, pero se caracterizaban por enfrentar esos temores y aplastarlos con su fuerza y valor, Jade no era diferente, enfrentaría y aguantaría cualquier tipo de herida que le quisiera hacer ese incubo, lo enfrentaría.

Cerró los ojos con seriedad, evidentemente no respondió, no porque el efecto sedante le impidiera hablar, sino más bien como una actitud oposicionista ante el otro, no responder, no emitir contacto, no permitir contacto por parte de él. Su traje de combate había desaparecido… Era obvio… Miró hacia un punto muerto mientras Shun hablaba, frunciendo su entrecejo con el fin de ignorarlo, de no corresponder ninguno de sus falsos elogios; lo único que el ángel lamentaba, era no haberle cortado la cabeza a ese mal nacido y, en vez de eso, sólo haberle lastimado la mejilla.

Cuando el incubo ofreció agua, por fin le dedicó una mirada casi digna de un tigre salvaje, obviamente estaba furiosa y, en un movimiento brusco, se inclinó todo lo que las cadenas se lo permitieron para escupirle al otro en el rostro con desprecio, su escupitajo calló justo en la mejilla sana del demonio — No me vengas con tus estupideces, Murakami. Lo que sea que planees hacer sólo empieza de una vez y ahórrame tu maldito discurso de falsa educación, que no te queda en absoluto, mal nacido. — Dijo con veneno en su voz, voz que dado por los efectos del sedante no se escuchó en un volumen tan alto, pero que, por el contrario, conservó toda la furia que el ángel pudiera tener con aquel que era su némesis, por mucho que pudiera estar debilitada, no tenía en absoluto la naturaleza de ser alguien débil, de hecho, su naturaleza sólida se mantenía con firmeza, era casi imposible quebrantar su espíritu, por mucho que hubiera perdido sus alas y que estuviera allí, atrapada a merced del sadismo de aquel hombre, jamás se doblegaría y francamente, prefería estar muerta a siquiera pedir clemencia a quien sea, y por supuesto, mucho menos al sujeto que ahora se encontraba mofándose de ella y que en respuesta recibió un escupitajo de desprecio.




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Re: Revenge [Priv. Jade]

Mensaje por Murakami Shun el Jue 31 Ago - 21:35


Las heridas de Shun ya habían sanado, y es que si bien él no sabía de pócimas curativas -demasiado tiempo invertido en ser el mejor en venenos-, sí que tenía contactos con gente que sabía sobre este tema, pues su trabajo era peligroso y uno nunca sabía cuándo iba a necesitar de los servicios de un sanador. Ojalá fuese tan fácil reparar los destrozos materiales, esos eran los que realmente le estaban destrozando por dentro ¡Esa maldita Valentine! Había arrasado con su laboratorio, destruido sus muestras, plantas valiosísimas, y además se había llevado parte de su información… aunque solo una pequeña parte. Aquella era la ventaja de ser un hombre precavido, sabía que el riesgo de estas cosas sucedían, más con tantos enemigos como él tenía, y lo mínimo que podía hacer era ponérselo a difícil a estos.

Que se jodan… todos ellos —balbuceó, mientras alzaba la copa y tomaba otro trago. Estaba bebiendo whisky, aunque le sabía a rayos, pero era la mejor opción en el momento dado que en aquel bar no tenían sake y no se había llevado el suyo propio. Sus mejillas estaban ya algo sonrojadas, lo cual se hacía bastante notable por lo pálida que era su piel, y es que por raro que fuese verle así incluso Shun llegaba a la ebriedad de cuando en cuando, especialmente en momentos de frustración como aquel, en el que andaban reconstruyendo su nueva base y no tenía nada que pudiese hacer mientras tanto salvo maldecir a la causa de sus desdichas.

Quizás fuese mera casualidad, o que el destino tenía un sentido del humor de lo más negro, pero andaba justo maldiciendo a la susodicha por décima vez aquella noche cuando sus ojos se toparon con esta misma. Parecía mentira, e incluso le costó reconocerla debido a lo diferente de su atuendo y lo inverosímil de la situación, pero allí estaba, justo ante sus narices, sentándose y ordenando un trago como una persona cualquiera— Maldita… —sus ojos se clavó en su espalda como si de un cuchillo se tratase, y la observó fijamente durante unos tensos instantes hasta que finalmente se levantó de la silla y se acercó a ella. Podía sentir como le picaba la mano de puras ganas de apuñalarla, de invocar su katana y atravesarla de lado a lado, y es que era una opción que se planteó más que seriamente a medida que avanzaba hacia ella… sin embargo ni siquiera la ebriedad fue suficiente para que se dejase llevar tanto, o quizá fue por esta misma que no terminó enzarzándose en una pelea con ella e hizo lo que hizo.

Con un golpe seco dejó su vaso sobre la barra, al lado de la joven de cabellos platinos, mientras tomaba asiento, acomodándose como mejor le permitía su tradicional traje, el de hoy de color negro con decorados dorados en forma de olas— ¿Es que piensas privarme también de la bebida, Valentine? —inquirió de la nada, con un tono que dejaba claro que estaba algo ebrio, pero dedicándole una fría mirada que brillaba con su astucia típica… quizás estuviese algo afectado, pero era lo bastante listo para mantener su mente en orden incluso en aquel estado. No estaba allí para pelear, y si se había terminado sentado con ella era porque sabía que ella estaba en la misma situación… por mucho que ansiase su cabeza sabía que Valentine no le atacaría solo por rencor, ya le había dejado en claro que había alguien detrás del ataque a su guarida, quizás un rival suyo, quizás la policía… como fuese, esta no debía tener motivos para atacarle entonces, no uno que justificasen sus acciones al menos. Por otro lado, estaba el punto de que si le había asaltado buscando información, la que se había llevado no era suficiente ni por asomo para cualquier cosa que quisiese poner en su contra… pero si estaba allí tomando tan tranquila entonces lo más posible es que ni siquiera fuese consciente de eso aún, lo que le permitía actuar tan relajado aun frente a ella— ¿O has venido a brindar por tu victoria? —inquirió, con voz tomada y socarrona, alzando un poco su vaso ya medio vacío y haciendo al aire una especie de gesto de brindis— Por otro demonio jodido en nombre de nuestro señor… chin chin —recitó, con tono amargo, antes de tomarse de un trago el contenido restante del vaso.

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