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Mensaje por Eriol Darkwing el Vie 5 Mayo - 13:52

El pesado y largo camino de vuelta a casa.  Si bien podría haber terminado por pasar el resto del día caminando de un lado a otro, también gustaba de estar relajado por un tiempo en su hogar. Cerrar los ojos, recostarse en el sofá mientras música random proveniente de su ordenador sonaba  hasta que lograra dormirse. O por lo menos así lo planeaba. Luego su caprichoso ser le haría degustar cualquier comida chatarra o algún pedido expresó para escuchar metal o alguna otro estilo nuevo al cual aventurarse. La música sin duda era magnífica y a veces le resultaba gracioso como algunos estilos los ligaban a ellos, a lo que él era. Pero tampoco es como si le molestaran en si las etiquetas. No, de hecho, no le importaban en lo más mínimo. Pero tampoco podía ponerse a analizarlo mucho, él no analizaba lo que hablaban las personas de cara al público, no a él le interesaban en su quehacer diario o, más bien, lo que había en el interior, las personas de verdad.

Muchos, como él, ocultan su verdadera naturaleza y no se refería a su modo de pecar o en lo que a su raza se refería. Por eso mismo también le gustaba la lectura, le gustaban los libros donde sus protagonistas fuesen psicópatas. No, él no era uno pero era bastante encantador, como para decirlo de alguna manera.
Mientras caminaba, entonces, leía aquel libro. También porque le gustaba el compartir el espacio a su alrededor, observar como esas personas caminaban y parecían poderosas pero no eran nada en comparación a sí mismo. Después de todo... hasta el más santo tiene su propio deseo oculto. Al igual que el protagonista de la novela que disfrutaba.
En un principio le había llamado terriblemente la atención y este libro que mantenía abierto en ese momento le llenaba de sensaciones que no solía experimentar. Era un mero personaje de ficción pero, un sujeto así, le hubiese gustado conocer en la vida real. Debía de ser bastante poético su encuentro. Porque, aun cuando ese tipo en la realidad frente a los demás era un ser de lo más normal, en la oscuridad reflejaba la libertad de su oscuro ser. Era un demonio atrapado en el cuerpo de un humano que debía de permanecer limpio. No había leído antes un personaje tan bello, claro, si había leído otros espeluznantes, pero este tenía un encanto particular. Aunque seguía encadenado a la sociedad en la que vivía, eso era una autentica lastima. Si lo dejaran libre, si hubiera podido moverse como él tanto ansiaba, entonces Dexter Morgan hubiese sido el mesías que liberara a Miami de su sufrimiento. Pero al final sólo terminó siendo un demonio domado dentro de un cuerpo humano. No había nada para hacerse, así había sido escrito. No toda obra es perfecta, o tal vez fue ese fallo o ese detalle que a él le disgustaba lo que le hiciese tan perfecto.

Pero aun así seguía leyendo su historia, mientras se mantenía parado entre los pasillos de aquel tren. Siempre cedía su asiento, no pensaba que hubiese algo más descortés que permitir que una persona que lo necesitara estuviera de pie. Él no lo necesitaba por ahora, y, aunque lo mereciera, cedía su lugar, porque así su madre le había criado. Su madre… como la odiaba. Mantén a los que podrían ser tuyos en una zona de confort. Sí, eso lo sabía perfectamente bien.
Pero hubo un movimiento, la persona frente a él se había detenido bruscamente y, por el movimiento, el libro cayó en el suelo mientras él hacía el equilibrio para no quedar en un sitio similar. Claro es así, en situaciones normales eso no pasaría, pero se había distraído con la lectura tanto que fue hasta inevitable. Pequeños accidentes que suelen pasar, aunque sus manos se movieron inquietas por unos breves segundos. No haber tenido el control de su cuerpo había sido algo desagradable.

Darling ¿puedo saber que le ocurre?—con una voz en un tono de ligera molestia, se agachó para tomar su libro y chasqueó la lengua, aunque era algo que podía pasar esperaba que, por lo menos se disculpara o algo.
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Re: —Borderline [Priv. Viktor]

Mensaje por Viktor & Ragnar el Dom 28 Mayo - 22:48


Un suspiro pesado de su parte no tardó en aparecer tras estar varias horas en su consultorio dentro del gran hospital que formaba parte de Londres cumpliendo con su deber como médico al realizar más de diez horas de consulta, se podía percibir el cansancio que llevaba sobre su espalda y encima de su cabeza con tan sólo ver su forma de mirar y hablar cada vez que sus colegas se acercaban a él con el único fin de intercambiar varios tópicos en común y mantener una breve pero amena conversación con este.
Si bien no se arrepentía de haber cogido ese trabajo desde que se fue de su país natal y tras haber finalizado los estudios correspondientes, había momentos en los cuales no deseaba ver a ningún enfermo durante su día a día laboral y eso era por demás un deseo que no podía ser satisfecho o por lo menos no en su totalidad como lo deseaba el lycan. Su mirada yacía prácticamente perdida en la puerta de su consultorio luego de que el último paciente se retiró del mismo hace ya quince minutos, buscando en lo más recóndito de su cuerpo un poco de energía, la suficiente como para levantarse de su sitio, coger sus cosas y retirarse del nosocomio de una vez por todas. Una de sus manos yacía sobre la mesa, usando sus propias falanges para “tamborilear” la tabla de madera que conformaba ese objeto y sobre la otra, se encontraba apoyada una de sus mejillas como si con ello evitase en lo posible dormirse en su asiento y compartir la noche dentro de ese gran sitio en compañía de los enfermeros y colegas que les correspondían las horas de guardia —Que asco...— Musitó de forma pesada, quejándose por lo bajo de esa pesada fecha antes de coger la energía suficiente como para levantar su cuerpo del asiento y comenzar a ordenar sus cosas de forma perezosa con el fin de dejar limpio su escritorio para el día siguiente.

A pesar del cansancio, dentro de su cabeza retumbaban voces y aparecían pequeñas películas de lo que fue su vida antes de llegar a la gran ciudad de Londres, donde actualmente era “prisionero” como el resto de sus habitantes ¿Hace cuánto que no veía a su familia? Siquiera el mismo quería contar el tiempo para responderse a esa pregunta, desde que cumplió los dieciocho años de edad por el único pecado de haberse enamorado de quien no debía, tuvo que alejarse de todos con el fin de evitar más problemas un detalle que sorprendía a cualquiera quien lo conociera; un muchacho que gustaba de bromear y actuar como si nada le importara en el mundo pero que, ante múltiples episodios, tuvo que modificar aquellos defectos por más que así no lo deseaba.
Ver con otros ojos con quien compartas tu sangre era un pecado del que pocos caían y no sabían cómo salir de ello, siendo él uno de los que forman parte de ese pequeño porcentaje. Olvidar era algo que no podía y eso tan sólo obligaba a cerrar su “corazón” para la llegada de nuevos seres, pero, después de todo, no había amado tanto a alguien como su hermano menor y el único que tenía.

—¿Por qué tengo que recordar eso ahora?— Volvió a quejarse por lo bajo, cubriendo parte de su rostro con una de sus manos en lo que fruncía ligeramente su ceño tras un breve recuerdo que tuvo de su infancia, un recuerdo en donde la figura de ese niño a quien tanto adoraba formaba parte del mismo. A veces se detestaba por semejantes cosas, pero cuando el cansancio golpeaba su cuerpo, su mente se movía por cuenta propia al recordarle aquellos momentos sin realmente desearlo. Bufó con total molestia en lo que cogía su maletín ya con todos sus papeles dentro del mismo antes de encaminarse hacia la puerta de la habitación y retirarse del mismo como debía.
Aunque no tenía energía para hacer algo más que caminar, no dudó en esbozar una sonrisa sutil en lo que sus ojos se topaban con algunos compañeros de trabajo y colegas en los pasillos en lo que apresuraba ligeramente sus pasos con tal de salir de una vez por todas de ahí con tal de poder coger el tren a “tempranas” horas el cual se movía activamente cada cinco minutos, recogiendo a pasajeros en cada parada. Después de todo, sólo deseaba estar en la comodidad de su hogar a solas y obtener su merecido descanso. Su agotamiento era tal que siquiera se quitó la chaqueta que usaba para el trabajo, evidenciando a simple vista a que se desempeñaba realmente y más aún al tener esa pequeña placa que revelaba su lugar dentro del hospital además de su nombre completo.


Tan sólo fue cuestión de veinte minutos en lo que su persona ya se encontraba en la parada del tren, esperando apenas unos breves segundos para que el mismo apareciera en el lugar y poder subir al mismo aunque con ligera dificultad ante la gran cantidad de personas que subían.
Con rapidez pero siendo cuidadoso, caminó por el estrecho pasillo como le fue posible en lo que sujetaba con firmeza su maletín en lo que buscaba evitar chocar con alguien y ocasionar un problema con ello; sin embargo, no fue capaz de prever el tropezar con otro y lograr con ello que a este se le cayera algo de las manos —Ah, lo siento mucho, señorita.— Automáticamente se disculpó, sacando la conjetura del sexo de este al tan sólo dedicarle una breve mirada de soslayo y no prestarle demasiada atención a lo que realmente era, tal vez el juzgar la apariencia del adverso fue un error que su agotamiento no le permitió ver. Se sujetó de la baranda que yacía frente de la persona con la cual chocó, cerrando sus ojos, sintiendo como estos ardían ligeramente antes de volver a abrirlos y toparse con el más bajo, siendo sólo cuestión de unos pocos segundos para que de su semblante perezoso una mueca de sorpresa se dibujase. Apretó sus labios ligeramente antes de desviar su mirada de este, sintiendo ligera incomodidad ante semejante confusión que presentó además de negarse el disculparse por segunda vez con esta aunque de todas formas tuvo que hacerlo empero no pudo contener una ligera risa por ello —Lo siento, lo siento por ello.— Levantó ligeramente su mano libre y mover la misma de un lado a otro como si le restara importancia a ello; sin embargo, no iba a negar que la apariencia delicada que el ajeno presentaba de buenas a primeras fue suficiente motivo para llegar a esa errada conclusión.




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Re: —Borderline [Priv. Viktor]

Mensaje por Eriol Darkwing el Mar 30 Mayo - 0:21

Tal vez no hubiera sido una buena opción el haber tomado aquel transporte, debió haber caminado o algo similar. Sin embargo, tampoco es como si pudiera hacer algo al respecto, sólo debía de esperar a llegar a destino y nada más. Por otro lado, incluso si tuviera ganas de seguir leyendo aquel libro, dada las condiciones de la situación, lo mejor que podía hacer era guardarlo de momento pero, por alguna razón, no lo hizo.  Sinceramente estaba un poco exhausto así que no vio bien a la persona que le había empujado, ya con la disculpa era suficiente, tampoco era necesidad de estar pensando demasiado en ello, pero eso cambió cuando escuchó aquella palabra que había pronunciado, aquel error que la otra persona había cometido.

¿Ah?—sorprendido por aquella palabra que había usado, esta vez sí concentró su mirada en el hombre que le había tropezar. Aun cuando el incubo pudiera tener el ceño ligeramente fruncido, al ver la expresión algo cansada del ajeno no pudo ser especialmente agresivo con él, mucho menos cuando le vio con sorpresa. Ante la risa que escuchó y notando que se había equivocado, él miró hacia el reflejo de las ventanillas del tren, observando su rostro un momento. Señorita... huh… le molestaba algo como eso, pero ahora que se veía con más detenimiento, era algo que podía ser. Por algo ya había sido llamado princesa por cierta persona antes, sus facciones delicadas y la hermosura que podía llegar a poseer. Soy mucho mejor que una chica, eso hubiera querido decir, o si es que era el Eriol de antes lo hubiera dicho sin dudar, ocultándose en esa falsa seguridad, pero no pudo hacerlo ahora. Aunque, eso no significaba que no hubiese tenido un ligero tic al tener que admitir, incluso si era internamente, que la confusión del desconocido era bastante aceptable.

¿En serio parezco una chica?—Aun así, una leve risa se le escapó también, tal vez contagiado por la situación o porque no podía hacer mucho más al respecto. Al fin y al cabo, entre más mirase su reflejo más podría darle la razón, pero eso no significaba que lo hiciera abiertamente. Se arregló los cabellos que habían quedado ligeramente desordenados por el empujón, bueno, no era algo que fuera demasiado grave de todos modos. Muchas otras personas lo hacían deliberadamente y, al no ser el caso, fue que pudo medirse, así fuera en su tono. Aunque él hubiera notado su propia voz más suave que lo habitual, no podía tener la certeza de que lo fuera para la persona que le había hablado.

Muchos nos arreglamos hoy en día,  y es parte de mi imagen personal actual. No es tan raro ¿o sí?—se encogió de hombros, seguramente ni siquiera habría pedido una razón por la cual se vestía de esa manera o se arreglaba o algo por el estilo, pero ya lo había soltado con tanta naturalidad como si hablara del tiempo ese día. Aun cuando estaba en una ligera sensación de alerta como si pudiera llegar a ser molestado con cualquier otra frase al respecto. Pese a todo y era lo malo de su propia personalidad, era bastante orgulloso y no por arreglarse  o pintarse las uñas o llevar aretes tendría que ser visto como tal. Bueno, eso estaba en cada quién, por lo menos su arreglo era bastante suave en comparación a otras personas que había llegado a ver por encima en el tren. Muchas de ellas deberían tomar un curso o algo similar, y no era por ser malo –que pudiera ser bastante cruel en ese tipo de cuestiones era algo que él pondría la firma sin dudar-, simplemente era ser realista. Simplemente que algunos exageraban demasiado y él… bueno, a él no le importaba, siempre había sabido que, incluso si era bello o podría ser confundido con una mujer eso no le había ayudado en nada.

¿Por qué estaba pensando de una manera tan pesimista en ese momento, de todos modos? Oh, si su mejor amigo escuchaba sus pensamientos ahora, seguramente se enfadaría con él. Bueno, era inevitable, iba demasiado de la mano con su falta de amor propio. Por otro lado, olvidándose un poco de sí mismo o de observar su propio reflejo, él comprendería que ese solo podía ser un encuentro fortuito sin mucho más, el viaje podría continuar y él se mantuvo sin estar pensando en absolutamente nada, solo observando el exterior que se borraba por la velocidad del tren.

El transporte volvió a detenerse, esta vez de manera suave, y muchas más personas descendieron del mismo, sin embargo otras más volvieron a subirse y, en ese intercambio de gente, un asiento se desocupó, planeaba sentarse y nada más pero lo que había notado antes en el rostro de aquel sujeto fue lo que le motivó a tocar el hombro de este, palmeándolo para que le prestase atención por unos momentos.

Está cansado ¿no? Siéntese, yo estoy bien así. Quién sabe, tal vez y aun le falte un poco para llegar—ceder, eso es lo que siempre había arraigado y, pese a todo, continuaba haciéndolo incluso si era de manera inconsciente. Tampoco era tan egoísta como para pasar la vista por encima de lo que estaba ocurriendo. O, quizás, luego de tanto tiempo, se había vuelto un poco blando ¿quizás? De todos modos, si aceptaba o no el sentarse, volvió a abrir el libro para leerlo con tranquilidad. Incluso si ese hombre no aceptaba su propuesta, alguien que necesitar el asiento lo ocuparía, por supuesto, él también estaba cansado pero no tanto, podría seguir aguantando un poco más, no es como si usara ese tipo de calzado con altura recientemente, él ya estaba acostumbrado a estar bastante tiempo con ellos, incluso con sus piernas cansada o su expresión que podría llegar a delatarlo, dentro de su ser testarudo no era absolutamente nada.
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Re: —Borderline [Priv. Viktor]

Mensaje por Viktor & Ragnar el Jue 27 Jul - 9:28



Había ocasiones en la que maldecía el hecho de que se dejaba llevar y por demasiado de las primeras apariencias que veía en los demás, no consideran la posibilidad de cometer desastroso error y que el mismo se le cruzase en la mente como lo anterior acontecido. El incubo no tenía la culpa de que el licántropo lo haya confundido de semejante manera cuando se podía evidenciar que, físicamente, portaba algún rasgo que definía a cualquier hombre aunque realmente estos eran muy pocos.
La reacción que el castaño más bajo dejó ver ante su error fue algo que le causó muchísima gracia que, a pesar de su agotamiento, no pudo evitar reír más de la cuenta como si tuviese las energías para eso; semejante error de su parte fue algo que logró subir sus ánimos que de por sí yacían muy bajos. La situación no le ameritaba en lo más mínimo para reaccionar de esa manera ya que con ello podía ocasionar alguna posible pelea en medio del transporte público y así manchar su reputación como médico; sin embargo, el ajeno en lugar de reaccionar de manera hostil y desquitarse por ello, inquirió al respecto como si dudase de sí mismo y por consiguiente reír por ello. Ambas cejas se enarcaron en sorpresa ante ello, obligándose a echarle una segunda mirada y en esta ocasión bien atenta sobre su físico para cerciorarse de aquel detalle que originó aquel encuentro casual y finalizar por asentir ligeramente con su cabeza —De hecho sí, tu apariencia delicada de buenas a primera podrían confundir a cualquier despistado.— Respondió, elevando ligeramente el timbre de su voz ante el bullicio del lugar al tratarse de un medio público.

Su mano se aferró con la suficiente fuerza sobre uno de los barrotes que se encontraba disponible para poder mantener el equilibrio en el tren aunque el mismo no generaba demasiado movimiento al moverse por las vías pero prefería prevenir cualquier posible accidente por segunda vez y generar un problema mayúsculo a comparación de lo acontecido segundos atrás. Aunque su mirada ahora no iba dirigida hacia el más bajo, le prestaba atención a lo que decía, aunque no era mucho —Bueno… no voy a negar que hoy en día uno puede hacer lo que desea con su apariencia física, pero eso no significa que no vaya a recibir comentarios al respecto.— Aunque no lo decía con la intención de lastimar al adverso, sólo decía la verdad al respecto. A las personas no le importa en lo más mínimo el cómo se sentiría la otra parte con respecto a sus comentarios, si veían algo raro lo dicen y de la forma más despectiva posible. —De hecho, no te queda nada mal pero por desgracia, existen personas como yo que pueden confundir las cosas en ese aspecto.— Dijo esto, empleando un ligero timbre jocoso. Aún no superaba esa confusión por más que se trate de un chiste viejo. —Pero, seamos sinceros ¿Has visto a algún hombre que se pinte las uñas y porte aretes? Por lo menos tu eres el primero con el cual me cruzo.— Y no mentía al respecto, era la primera vez con el cual se topaba con alguien de esas características aunque sabía que habían algunos masculinos que llevaban esa clase de “imagen” todo el tiempo y los respetaba; sin embargo, tenía su propia opinión al respecto.

Un suspiro pesado de su parte no tardó en aparecer, el cansancio que cargaba encima era demasiado que podía existir la posibilidad en la que tratase de forma tosca a alguien que no tiene la intención de pelear con él o similares; a veces se planteaba el hecho de el por qué había escogido aquel camino apenas tuvo la oportunidad de hacerlo. Se arrepentía en ocasiones de llevar la profesión que tenía actualmente, pero había otras en las cuales se sentía completamente a gusto y no dudaba en  expresar esa emoción cuando la situación así la requiere y sus ánimos de por sí están por encima de las nubes. No iba a negar que había ocasiones en las cuales extrañaba aquellos días en los cuales uno sólo se preocupaba al no saber qué actividad realizaría al día siguiente con sus amigos o que el uniforme estuviese listo para otro día escolar; sin embargo, el ser adulto tiene sus ventajas, unas ventajas de las cuales Viktor las aprovechaba al máximo.

El trasporte se detuvo una vez que llegó a una de las tantas paradas que había. Aún faltaba y demasiado para llegar a su destino deseado, siempre demoraba aproximadamente media hora o más para llegar a la estación que quedaba más próxima a su hogar, tarde o temprano debía mudarse para así estar cerca de su lugar laboral.
Se acomodó como le fue posible para que los restantes pasajeros descendieran del transporte y a su vez que los nuevos lo hicieran sin demasiada dificultad. Aferró su maletín a su cuerpo, cerciorándose que el mismo no se le fuese arrebatado, últimamente ocurrían demasiados robos y el contenido que traía en el mismo era tan importante que podría perder su trabajo por ello. Su mirada se pegó básicamente a sus pertenencias, velando por que las mismas se mantuviesen bajo sus manos; empero, la misma se desvió ligeramente hacia el incubo, sorprendiéndose ligeramente al ver que este le ofreció su asiento. En un principio se iba a negar, pero al percatarse luego de que faltaba demasiado tiempo para el destino deseado, terminó accediendo —Oh, bueno… Gracias. — Musitó, esbozando una sutil sonrisa antes de tomar asiento cerca del más bajo.

Aprovechando que ahora se encontraba cómodo en su sitio, colocó su maletín sobre su propio regazo para así poder sacar algunos papeles que tenía pendiente por revisar y comenzar a leer los mismos, ya calmado. De por sí tenía demasiado trabajo prorrogado y ahora que tenía la oportunidad reduciría el mismo. Del bolsillo superior de su chaqueta, cogió el bolígrafo para así firmar algunas partes que el documento le solicitaba. El silencio en el tren se hizo presente ahora que la cantidad de pasajeros que había en el mismo ya había disminuido y más aún ante las casi altas horas del día; al lycan no le incomodaba en lo más mínimo encontrarse en silencio en ocasiones, pero en ese día, le estaba resultando algo pesado e inclusive incómodo a causa del agotamiento tanto mental como físico que llevaba.
Vagó con su mirada por unos momentos a su alrededor antes de tomarse el atrevimiento de dirigirse hacia la persona que fue víctima de su torpeza en ese día —Veo que tienes una lectura interesante en manos… ¿De qué trata?— Inquirió calmo e inclusive casi por lo bajo al ver que algunos pasajeros a su lado dormían por el mismo motivo que cargaba encima el doctor y era algo comprensible. —Pero ante todo, me gustaría saber cómo te llamas. Después de todo y como dije en un principio, es la primera vez que te veo por este medio— Aunque su agotamiento era tal, no era suficiente motivo para apagar aquella amabilidad que mostraba a todo el mundo.




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Re: —Borderline [Priv. Viktor]

Mensaje por Eriol Darkwing el Sáb 12 Ago - 1:34

Este hombre tenía un buen punto. Y sí, a excepción de artistas o similares, no había mucha gente, casi nula que se vistiese como él, sólo las mujeres. Por eso mismo hizo una expresión de resignación, debía admitir que sería algo normal, pero también no era muy difícil el marcar la diferencia entre un género y otro. Pero, pese a eso, le había levantado un poco el humor toda dicha situación, el hombre no parecía intentar enfadarlo o algo, cosa que solía ocurrirle recurrentemente.

Sí, eso lo sé de primera mano—a excepción de aquel amigo de quien ya estaba acostumbrado a que le dijese cosas referente a lo mismo y ya tenerlo como un juego, hubieron varios desconocidos que intentaron hacerle lo mismo –más que nada clientes de la boutique-. Sujetos molestos que luego se iban sin tener nada pese a probarse todo lo que hubiese en la tienda. Ese tipo de sujetos siempre serían un problema, y él que no solía tener mucha paciencia con los otros le trajo una que otra discusión que aún estaba trabajando para arreglar su genio. En el trabajo era algo serio, así que tenía que mejorar su actitud. Pero eso sería lo más reciente, de por sí, desde que había comenzado a vestirse de esa manera ya había recibido todo tipo de comentarios, lo que le habían llevado a aborrecer la comparación, a menos que lo tomara como un justificativo de arreglar un ego ficticio. Era, en sí, una oleada de aire fresco que este no fuera el caso.

Estaba enfocado en la lectura, de vez en cuando sonreía por la misma ante lo atrapante del caso en medio de las letras. Tanto así que le sorprendió un poco que el hombre le hubiese hablado nuevamente luego de un rato. Bajó el libro al igual que su mirada pues al estar sentado y su persona parada, pues había una diferencia clara. Le sorprendió aún más que le preguntase su nombre, eso no solía pasar. Dudó por unos instantes, hasta que sonrió solo un poco y conectó su mirada carmesí a la dorada ajena.

Eriol, ese es mi nombre ¿con quién tengo el gusto? Esto es algo que se sale de lo regular en mi rutina, no suele preguntarme el nombre así—pero tampoco era algo que le molestase, y eso se evidenciaba en sus acciones que estaba tranquilo por ello. No había en si algo malo con su nombre, era algo maravilloso, tanto que a veces era un poco receloso con el mismo. Cuando estaba por seguir hablando, una pequeña parada, en donde el acompañante del hombre en cuestión se despertó de una siesta evidentemente inoportuna para sí, Eriol lo notó pues se levantó apurado y casi tropezó con él para poder salir antes que las puertas volvieran a cerrarse.

Es un peligro dormirse...—aprovechando esto, también fue capaz de sentarse, lo cual era lo mejor. Si bien estaba acostumbrado a ir cansado por su propia manera de ser descuidada, también necesitaba un poco de alivio—No nos hemos visto antes… ¿te refieres a este medio de transporte? Bueno, no suelo tomarlos, soy de caminar, pero tenía un poco de… ¿pereza? Quería regresar pronto a casa y dormir un poco, el trabajo está algo agitado estos días—No veía nada de malo el iniciar una conversación casual, y eso le ayudaría también a concentrarse un poco. Si bien la lectura estaba muy interesante, también era en un hecho, que en su condición actual, podría llegar a dormirse igual que el sujeto que se había bajado antes. Los asientos eran increíblemente cómodos.

Sobre el libro... trata de un analista forense de la policía, especialista en patrones de sangre. Trabaja para el departamento de homicidios y es hijo adoptivo de un antiguo policía y su hermanastra trabaja para la policía de Miami. El protagonista, es un psicópata, te lo dice desde el minuto cero, es interesante leer sus pensamientos, el por qué asesina a criminales que no pueden ser atrapados por alguna razón y el cómo se relaciona con los demásEl oscuro pasajero era un libro interesante, era el primero de una serie y había sido utilizado como una base para una serie de televisión, la cual Eriol ahora estaba buscando, para poder mirarla en sus ratos libres.—Es ligera, atrapa mucho y no tiene muchas páginas en sí—le extendió el libro por si gustaba de hojearlo, así fuera por encima. Debía admitir que él mismo había juzgado mal el contexto de aquel libro, pero cuando leyó la primera página sin darle muchas esperanzas, fue que quedó atrapado sin posibilidad de escape. Bueno, él también tenía en consideración que era diferente el gusto de cada persona, podría llegar a ser aburrido para otras personas o, directamente, ni siquiera podría ser interesante. No juzgaba, aun así.

Por lo que me comenta usted si viaja por este medio ¿no? ¿Siempre es así de concurrido?—observó la ventana de nuevo, para ver el paisaje que se presentaba a esas horas, sin embargo, él estaba atento para escuchar lo que tuviese que decir. Era extraño estar charlando con un desconocido que quisiera saber un poco más de sí, así fuera por mera cortesía o para pasar el rato, muy pocas veces le había ocurrido antes. Algunas de esas personas también se volvieron importantes para sí, como otras, simplemente, desaparecieron y  nunca más las vio. Tampoco iba a lamentarse ni nada de eso.

Cuando puedes sentarte, no sabes si es un viaje pesado o tranquilo, podrías realmente dormirte—mencionó en un tono que se acercaba al de estar adormilado, pero Eriol se rehusaba a dormirse, él quería saber un poco más de este sujeto tan particular, además que estaba el peligro de pasarse de estación si es que se dormía, mejor estar lo más lúcido posible, aun si le estaban comenzando a pesar los ojos.
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