Cerrando el trato || Carien Dekker

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Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Akil Faulkner el Jue 11 Mayo - 0:29


Un día cualquiera en el gran edificio, los clientes iban y venían, se trataba de los seres humanos con la capacidad de ver más allá, cualquier persona que podría ser considerada “seria y amargada” no asistiría a contratar los servicios de una empresa que te promete solucionar cualquier problema que tengas, pero que no te explica demasiado sobre este. Solamente los audaces y a la vez los desesperados eran los que venían aquí en búsqueda de un simple respiro, en busca de esperanza o de una milagrosa solución a sus problemas, Akil siempre complacía a sus clientes dándoles lo que creían imposible. Sea legal o ilegal, su fachada de trabajo era completamente legal, y que se hicieran cosas ilegales por lo bajo ya era un cuento a parte que no tendría solución jamás por las autoridades pues nada salía de las paredes ni de sus clientes. La hora del almuerzo ya había terminado, todos los empleados volvían a sus puestos y los asesores cambiaban turnos para poder seguir atendiendo las consultas de aquellos pobres desesperados. Solamente eran los casos graves los que iban a la oficina de Akil, pero este día ninguno se había suscitado y por suerte pues tenía otros asuntos.

Así era, hoy debía de conseguir contratar a una mujer que según entendía, era de armas tomar y sería perfectamente una de las personas que podría tomar el cargo de líder del grupo paramilitar, un pequeño grupo ya tanto de cazadores humanos, asesinos y también personajes que desaparecían a los objetivos de sus clientes. Si se quería sacar a una persona de en medio, entonces este grupo actuaba, desde hace mucho quería darle cabeza a esa división pues era él mismo quien se encargaba de esos casos peculiares en temas de dirección, pero ahora que había conocido a Carien, estaba seguro de que ella sería buena para el cargo por más que esta se rehusara a trabajar en un lugar decente y con una rutina que si bien era específica, seguía siendo una rutina — Hazle pasar a mi oficina — Indicó por el intercomunicador a su secretaria, soltó el botón y se aseguró de que las cortinas se cerraran para que nadie que estuviera fuera de la oficina pudiera ver lo que ocurría aquí dentro. El íncubo se levantó para ir a su pequeño bar y tomó una botella de vino junto a dos dopas de cristal ligero, todo lo dejó sobre su escritorio despejado.

— Adelante — Pronunció con suavidad mientras apartaba la laptop y los documentos importantes dejando la bebida al centro — Un gusto verte de nuevo, Carien, sabía que vendrías, es decir, fui lo suficientemente convincente para que aceptaras la reunión — El demonio sonrió, las había contado, tres orgasmos había arrancado de la mujer rubia, estaba seguro de que ella no olvidaba ni uno solo de estos y eso le generaba una satisfacción gratificante como buen demonio sexual que era — No obstante, hemos de hablar de negocios, no de placer, claro, siempre y cuando tu trabajo no te genere placer — El albino se adelantó, vistiendo como siempre un traje finísimo, y estiró la silla frente a la suya para que la mujer tomara asiento. Había tres sillas bien acolchadas, giratorias y cómodas, sillas ejecutivas como se suele decir. Akil fue hacia su asiento que era rojo con bordados dorados, el único diferente de la oficina. Detrás suyo estaban todos los títulos humanos que había ganado bajo diferentes nombres durante sus largos años de existencia y claro, el relevante que trataba sobre Administración de Empresas, muy adecuado para su postura aquí como CEO del Make Your Wishes Come True. El íncubo sirvió vino en ambas copas y dejó reposar.
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Invitado el Vie 12 Mayo - 5:25

Claro que Carien tenía ropa para cada momento en su vida, que por lo general se limitara a usar botas de cordones, unos jeans y una blusa básica, era otra cosa. Aquella mañana por ejemplo, sus pies iban adornados con unos zapatos de tacón negros, y su cuerpo, cubierto por un elegante vestido rojo, entre abierto en el pecho. Sus cabellos rubios iban sueltos, ella claro, no era de usar lo que las mujeres por lo general usaban, maquillaje, prefería untarse en los labios algún bálsamo natural que le diera color y sabor a los mismos, de ahí en fuera no usaba nada más.

Seguía sin poder creer que hubiera aceptado una "entrevista" de trabajo, en donde estaría recluida en una oficina, la sola idea le hacía carcajearse sola mientras conducía a la dirección suministrada. Había dejado un trabajo a medio hacer, y en su camioneta aun tenía que bajar dos ciervos, para continuar trabajando en aquello que bien se podía tratar de un simple pasatiempo al cual le sacaba algo de provecho y dinero.  Se preguntaba en que afectaría tener un horario establecido, o si quiera cómo funcionaba trabajar para alguien, por tantos años solo recordaba haber trabajado para sí misma, nunca tenía que darle informes a nadie por lo hecho, o si quiera por algún día que decidiera únicamente existir y relajarse en algún lugar que fuera de su agrado.

La rubia entro con la cabeza en alto, con un aire de superioridad, no se iba a dar por menos en una oficina, indico a una mujer a que venía y espero a que esta le hiciera pasar, cuando así fue avanzo tranquila, entro aquella oficina - Akil - movió levemente la cabeza en forma de saludo, incluso con una fina sonrisa dejo su bolso ahí donde él le había señalado con caballerosidad... ella paso de la idea de tomar asiento, por el contrario se permitió caminar a la pared donde se encontraban todos esos títulos... - con su permiso - murmuro, para leer aquellos nombres que en los títulos se encontraban, curiosa camino de lado a lado para leerlos todos, era una lista bastante considerable ¿cuántos años pudo haberle tomado sacarlos todos? la rubia se pregunto a si misma si sería una falta de educación preguntar una edad en concreto, o al menos saber hacia cuanto tiempo él se dedicaba a coleccionar títulos.  

- A mí en lo personal me genera placer, todo depende de cuál de todos estemos hablando - rodeo las sillas y no pudo reparar en la diferencia clara entre las cuatro sillas, seguro que las cuatro eran cómodas, pero de pronto la idea de sentarse en una diferente le hacía sentir... menos valiosa quizás -    sabes... no es de buen gusto tener un jefe con aires de superioridad, de ahí empezamos mal - murmuro la rubia, terminando por sentarse en aquellas feas sillas negras - ahora estas parecen incomodas en comparación a la suya - no cruzo las piernas, solo doblo un pie tras el otro, más que nada por la forma del vestido que no le daba la libertad que le gustaba - entonces, ya que hablaremos de mis servicios y de lo que usted puede ofrecerme... porque claro, solo acepte venir a esta reunión por mi palabra de asistir la noche anterior, podría quejarme por la astucia que tuvo al insistir después de lo hecho... quizás eso hablando mi pensamiento y me hizo aceptar la idea de una entrevista. - la rubia cruzo las manos sobre sus piernas, y observo al albino, realmente tenia clase, con aquel traje tan pulcro llamaría la atención de cualquier mujer, incluso su propia atención se había centrado en este la noche en el que le conoció y tuvo aquel encuentro tan peculiar.  

- Ahora, me parece que me gustaría poner las reglas al querer su persona contratarme, para comenzar, me gustaría tener la libertar de elegir los trabajos que se me quieran dar, tengo algo de moralista después de todo, y hay ciertos casos que evito. No sé si el aceptar el trabajo me mantendrá recluida todo el día, sépalo que no estoy dispuesta a pasar horas... de horas aquí encerrada, renunciaría dos horas después... porque además ¿que se supone que debo hacer aquí adentro? ¿me ve como una oficinista? ¿realmente? - sus manos se señalaron por completo, a pesar de que aquel vestido le sentaba realmente bien, no era algo usual en ella, y salir hacer su trabajo de esa forma le restaría minutos de eficacia.
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Akil Faulkner el Vie 12 Mayo - 7:09


El íncubo estiró su brazo como señal para que la rubia observara todo lo que quisiera, nada privado había ahí, o nada que no quisiera que viera, por otro lado él sí que vio, ya había probado su cuerpo y sentido cada centímetro de este también, sin embargo el buen vestir de la mujer le resultó agradable. Su vestido le resaltaba las curvas y hacía relucir enorme ese trasero generoso y firme que había tanto chocado contra sus entrepiernas y piernas así como también pelvis, la noche anterior. Akil sonrió ladino recordando aquellos momento y se mantuvo en completo silencio durante la charla ajena, se le podían ocurrir mil y un respuestas ingeniosas, así como también la mejor manera de disimular para tenerla contenta, pero Akil no tenía esos filtros ni esos intereses, él siempre iba directo y con lo que pensaba, y muy fiel a su estilo eso sí, sin perder la clase ni la compostura siempre tenía la respuesta perfecta a su gusto para otorgar, tanto dentro como fuera de la cama. Si ella pensaba que Akil era bueno con las mieles del acto, entonces lo reconocería pronto como un ávido empresario que sabía muy bien cómo mover las piezas de su imaginario tablero.

Finalmente cuando la mujer tomó asiento el íncubo estiró el brazo para dejar la copa de vino delante de ella, tomó la propia y la retrasó al tiempo que dejaba a un costado la botella recién abierta de vino. La mirada de curioso color se plantó en la muchacha, Akil le sonrió abiertamente y sin ningún tipo de miedo — No te molestó tener un hombre con aires de superioridad tomándote, Carien, durante largas horas, creo que podrás soportarme también como contratante — Fue finísimo al detallar el punto — Esta silla además de diferenciarme de otros, es también una reliquia familiar, la he mandado a tratar con los años por ello está en pie, el pie giratorio es un artilugio agregado, originalmente era de madera y estática — No le iba a dar su silla, así como tampoco la iba a cambiar, tendría que vivir con ello, aunque no descartaba que se pudiera sentar sobre él estando justamente en la silla. La idea le sacó una carcajada sin explicación para ella, pero fue muy suave en realidad — Tus preocupaciones son ciertamente irrelevantes para mí porque nada de lo que dices es parte del trabajo o interferirá con este — Aseguro de manera directa.

Seguramente que escuchar todo aquello terminara tranquilizándole — Si tiene problemas matando niños, mujeres embarazadas o ancianos entonces no se te asignarán ese tipo de trabajos. Aunque te informo que casi todas las personas que nos piden desaparecer son angelitos del señor Jesús, he disfrutado matando a uno que otro yo mismo a decir verdad — Nunca le habían pedido desaparecer a un completo inocente, usualmente porque los inocentes no tenían enemigos tan mortales o nefastos como para desearlos muertos. Incluso en temas de herencia, siempre descubría que los objetivos tenían negocios sucios o estaban podridos por la corrupción misma del dinero — Yo no te necesito aquí trabajando, me interesa que estés fuera, en el campo de trabajo, pero igualmente te asignaré una oficina, es más, la que está a la derecha, la tienes que haber visto, vacía e impecable, pero no necesitas estar encerrada ahí. Aunque te advierto que si te quedas ahí yo puedo ingresar y bajar las ventanas para que nos pasemos una hora o dos discutiendo arduos temas laborales — Seguramente que incluso para ella un par de horas encerrada en esos términos iba a terminar resultando llamativas de alguna manera u otra, ¿no? El albino bebió para refrescar la garganta.

Akil se acomodó en el cómodo asiento echando la espalda del todo — Quiero que seas líder del equipo físico, hombres y mujeres que están preparados para funcionar como seguridad, para neutralizar enemigos, desaparecer personas y demás. ¿Comprendes? Creo que estás más que capacitada para aquello, aunque te atrevas a decir que no y mencionar los moralismos. Me quedó claro desde que te vi que no eres una mujer inocente así como tampoco una que no represente un peligro y por eso me resultaste tan atrayente. Por cierto, separando el tema laboral un momento, te ves deliciosa con esos tacones y ese vestido, solo por eso no lo he quitado y claro; porque debemos cerrar el trato — Susurró — Te pagaré todos los meses a fin de mes, el mismo monto, quince mil libras al mes y podrás trabajar de manera independiente también. Si un trabajo no te gusta, lo relevas a la persona que veas más adecuada para ello — Un extra a sobre si no le gustaba un trabajo o le parecía demasiado o muy poca cosa — Tu área también se encarga de obtener objetos que están vigilados y la gente desea, joyas, pinturas y posesiones usualmente de hombres adinerados, ¿eso te llama la atención? Es adrenalina, pero cuentas con nuestra seguridad, tenemos maneras de conseguir identidades diferentes así que no debes preocuparte por la ley — Volvió a beber, había sido bastante directo y había resumido todo, no había trampas.
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Invitado el Sáb 13 Mayo - 6:33

- Pensé que no hablaríamos del placer en cuanto al trabajo - una sonrisa divertida se dibujo en sus labios a la vez que se humedecía los mismos con el vino,  que vamos, la había pasado muy bien como para sentirse ofendida por ello, además, ella no era ese tipo de mujeres que se sentían mal con cualquier tipo de comentario. Aunque claro, en su cabeza si se le metió entre ceja y ceja el asunto de la silla, que solo dejaría para otro momento que fuera prudente, después de todo no creía que la silla fuera a ser parte de sus comisiones por el trabajo por más que ella insistiera, además de tener gustos finos para la vestimenta también lo tenía para su hogar, que podía ser todo es espectáculo para quien entrara a su pequeño y confortable hogar.

Al escuchar todo lo referente con el trabajo parecía estar evaluándolo realmente, no sonaba para nada mal, podía contar con un equipo de trabajo, que a pesar de nunca haber trabajado con alguien de esa forma, siempre se podían aprender cosas nuevas que hubieran surgido con el pasar de los años y el ella, al estar inmersa en su soledad las pasara por alto. Era una buena oportunidad si se la tomaba como tal, quitándole todos los contra que podía enumerar, por otra parte... no podía negar la buena conexión sexual, solo por ello estaba ahí sentada, escuchando y evaluando aceptar ofertas de trabajo.

- Vaya, es una buena oferta, lo admito - mantuvo la copa entre sus dedos, bebiendo solo pequeños sorbos - y con esos casos, se podrían transferir directamente a su persona, ya que lo disfruta tanto - se encogió de hombros con cierta ironía, realmente todo lo que tuviera que ver con cachorros lo dejaba de lado, fuera la raza que fuera, aun sabiendo que al crecer estos podrían matarla, ¿que podía decir? algo de moralismos le quedaban en la cabeza, tener contacto visual con las crías era una situación que prefería ceder a otras personas, le gustaba dormir bien todas las noches y tan solo la idea le hacía erizar la piel, del mal modo - ¿una oficina para mi sola a la que pueda entrar y bajar las cortinas? uhmm tentador - murmuro poniéndose de pie, solo para dirigirse a las cortinas bajas que el recinto de Akil presentaba, metió un dedo por una de las persianas y observo a las personas que podían andar por ahí, el ambiente de oficina parecía algo aburrido, ahora la pregunta era... ¿que tanto se escuchaba desde afuera? o ¿qué tan solicitado en llamadas podía ser el jefe?

- Oh ¿El trato me ha tenido con ropa hasta ahora entonces? - no se volvió a sentar, mientras meditaba aquella oferta, el dar el "si" no era muy fácil para una mujer tan independiente como lo era ella, y en cuanto a palabra debía cumplirla, no iba a llamar dentro de una hora para declinar a la oferta y que no le volviera a mencionar nada con referencia al trabajo. Un punto más a favor era el tiempo libre que pudiera tener, sin embargo, podía reducir sus pedidos, no tomar tantos si se encontraría con un trabajo fijo con una buena paga, no la necesitaba, pero el dinero era dinero y no iba a trabajar de a gratis - hay algo que no me termina de convencer, Akil - termino de beber su copa y la dejo en el escritorio - la adrenalina me gusta, y si entrare a los hogares de hombres adinerados quiero el treinta por ciento de lo obtenido de estas "misiones", tomando en cuenta que se debe dejar algo de esto y el resto para la persona que lo pide, ¿es así? lo considerare como un extra muy motivante - se acomodo el vestido y volvió a tomar asiento - Si obtengo ese porcentaje, mas las quince mil libras al mes, considéreme contratada - se lamio los labios sugerentemente, mordiéndose el inferior con esa sonrisa tan llamativa en ella - dígame, en donde debería firmar, eso del papeleo me gustaría poder tomarme el tiempo de leerlo, si no le molesta... A menos claro, que prefiera cerrar el trato de una forma más placentera.

Esta vez se subió un poco el vestido, para tener la libertad de cruzar las piernas - ¿cuando empezaría a trabajar? ¿tiene algún caso por ahí guardado? si me quiere como la cabecilla de un grupo ¿cuándo lo conoceré? tengo varias preguntas al respecto, como el antiguo cabecilla, o si es una división nueva que quiera agregar a su empresa... o quizás es cuestión de tenerlo todo en orden. - se cubrió los labios con el dedo índice de la mano izquierda, pensando un momento en determinado detalle que le hizo brillas los ojos - ¿Tendré que llamarle, Señor Faulkner?
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Akil Faulkner el Jue 18 Mayo - 19:22


La rubia resultaba ser una mujer ambiciosa, no obstante no le importaba, del setenta por ciento de lo que ganaba le sobraba para hacer pagos y quedarse aún con bastante dinero. Igualmente el dinero de los asesinatos y desapariciones era el que más margen daba pues se cobraban precios claramente altos así como también el de recolección de objetos. Si se trataba de dinero propiamente dicho siempre él tomamba una parte del dinero, haciendo cálculos simples no afectaría el proyecto ni sus ingresos, pero no quitaba el hecho de que esperaba entonces un trabajo pulido y sin ningún tipo de manchas, sobre todo eficiente — Es usted una mujer bastante apegada el dinero, es eso o está buscando maneras de que yo me desanime de hacer un trato — Carcajeó con suavidad — Si se trata de dinero, la repartición es mucho más sencilla, tomamos porcentaje del dinero del cliente y es todo, si se trata de algún objeto de valor, entonces tendremos que recortar el porciento total del pago. Puede hacerse, pero espero un trabajo al nivel y siempre efectivo si va a ser sobre esos términos, espero que no me decepcione — Akil aún tenía que darle información, información justamente con la que pedía sobre su equipo de trabajo — Efectivamente el escuadrón a su servicio ya está formado, como le dije, estuvieron bajo mi cargo y actuando sin demasiada cabeza, un líder que no les cuide como madres, pero que sí esté pendiente de sus acciones y que les asigné las mismas según sus capacidades es lo que necesito y creo que usted puede cumplir perfectamente con ello.

— Verá a su equipo el día de mañana si decide firmar, son hombres muy capacitados y mujeres también, no se preocupe — Akil abrió uno de los cajones y tomó una platilla medianamente gruesa llena de texto y que tenía espacios en blanco, justamente para las firmas. El demonio sexual se estiró para acomodar el texto algo denso frente a la mujer. No resultaba ser ningún contrato abusivo o raro, simplemente una constancia del trabajo prestado, si lo leía se daría cuenta que lo más exigente de su labor era el completo silencio que debía de guardar para con todos, no importaba que tanta confianza tuviera con una persona, no podía revelar ni información de los clientes ni sobre el trabajo que realizaba para los clientes de Make Your Wishes Come True. El secreto y la completa fidelidad hacia el cliente y sus problemas era parte de la política rígida de la empresa.

Akil tomó su copa y bebió de la misma el vino con tranquilidad — Léalo con calma, sobre todo el apartado de confidencialidad, es el apartado que siempre me interesa que los empleados se aprendan de memoria y que siempre respeten. Es la piedra angular del buen trabajo realizado aquí — Si eso se respetaba todo lo demás era cuestión de moco de pavo pues los hombres y mujeres que escogía sabía que tienen la capacidad para satisfacer a los clientes en los demás aspectos. El albino se levantó mientras la rubia leía para acercarse ahora hacia uno de los libreros, ahí tomó uno de los libros gruesos, era una lectura que simplemente serviría como una especie de complemento para la rubia muchacha en caso de que terminar aceptando el trabajo — Este de aquí es un poco de historia, como formé la compañía y cuál es su sentido — Que es básicamente satisfacer cualquier pedido que sea entregado por los clientes, sin importar su índole o naturaleza, y como los trabajadores no deben de juzgar al cliente en ningún solo momento, simplemente hacer sin pensarlo demasiado.

Akil ya era quien decidía si un trabajo no era apto para ellos o si se generaban problemas por ello — La parte de la confidencialidad agrega también la protección de nuestra empresa, eso significa que si está en pleno trabajo y es descubierta, no debe revelar para quien trabaja para así blindarnos. No es algo que le vaya a pasar, ciertamente no le ha pasado a nadie y les considero menos hábiles que a usted, así que no tendrá la necesidad, pero bueno, como dicen, hay que ser preventivos y evitar lamentar después — Así que el hecho de que le diera una ojeada también no estaba mal — Cuando firme le podré dar la bienvenida a Make Your Wishes Come True, y le aseguro que no se arrepentirá de haber tomado esta decisión — Seguramente para ella era renunciar en parte a su libertad, pero estaba seguro Akil de que terminaría gozando al completo su estancia aquí y el trabajar para él, de entre todas las labores que ofrecía New London estaba seguro Akil de que su empresa era el lugar más curioso y menos rutinario para trabajar, es por eso que sus trabajadores jamás se iban, era él quien los cambiaba si era necesario.
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Invitado el Miér 24 Mayo - 23:20

Carien no era apegada al dinero, sin embargo no era algo que ella fuera a contradecir en ese momento, ninguna de las dos cosas sugeridas de lo que podía tratarse aquella petición de la rubia. Le dedico una mirada al albino de pies a cabeza - no se vaya a sentir ofendido, pero parece más un hombre de negocios... seguro que le va mejor sentado en esa silla antigua que en el trabajo de campo, porque, claro una cosa es disfrutar lo que se hace como anteriormente lo ha dicho con los trabajos que le toca tomar, pero... ¿qué tan bien lo ha hecho? ¿Que tanto ha planeado? ¿entrena en alguna cosa? - entrecerró los ojos al preguntarlo, ella era capaz de quemar a cualquiera que se le pusiera al frente, y no por ello lo hacía, incluso el fuego estaba muy de lejos de ser su principal arma en una casería, no era buena idea dañar la mercadería a menos que la misma tuviera las intenciones de matarle y estuviera a unos segundos de hacerlo, en ese caso se convertía en una llama viviente.

Se tomo su tiempo para leer el documento entregado, pagina por pagina, tomando lo más importante para poder recordarlo, e incluso buscaba algo que no calzara y significara un problema para ella y ese tipo de trabajos, no le convencía del todo tener un jefe, el tener que darle reportes de lo hecho con un equipo, el atender trabajos cuando este lo pidiera... ¿estaba segura de que podía hacerse cargo de un trabajo de ese tipo? sin lugar a duda sería algo nuevo para ella, y al parecer valía la pena tomar ese pequeño riesgo, si de todas formas aquello no funcionaba simplemente renunciaría, nadie le tendría amarrada a ningún lugar.

- me gustaría mencionarle, que tengo mis mecanismos de defensa y si alguien llegara atraparme... todo se volvería un poco abrasador, quizás se pierdan objetos de valor pero tiene que tener eso en la cabeza, no arriesgare que alguien intente someterme de mala gana por un trabajo de estos - chasqueo los dedos y una pequeña flama broto de los mismos, desapareciendo a los segundos - ahora... si no le molesta eso, pasare a firmar mi contrato - saco una pluma de su bolso, y firmo ahí donde era necesario que firmara - y quiero una copia de este contrato en mi escritorio lo más pronto posible, seré prevenida, cumpliré con los ideales de su empresa y espero que el equipo sea eficiente, de lo contrario me tomare la libertar de desprenderlos de ahora... mi equipo, no le mentiré, trabajo mejor sola, aun así estoy segura de que se pueden lograr las cosas que se solicite de una manera rápida y eficaz.

Entrego los papeles firmados, guardo la pluma y se puso en pie  - ahora me pregunto, ¿tiene usted enemigos? alguien debe saber que usted tiene esta empresa y se hace con estos trabajos, nadie puede permanecer oculto por demasiado tiempo a pesar de mantener un perfil bajo... - para ella era difícil mantenerse sin problemas, la ultima vez se había topado con un tigre y unos tipos altaneros... en las calles bajas la reconocían y sabían cómo operaba, quizás y ahora debía de cambiar un poco su estilo, para no estar asociada al albino directamente o a su compañía como tal - entonces - se aclaro la garganta y puso su mejor voz melodiosa - deberé decir " venimos de parte de Make Your Wishes Come True" lamentamos informarle el deceso de su vida en estos momentos - simulo un arma con la mano izquierda - piu piu piu - y también los disparos, le volteo a ver y movió las cejas divertida con aquella idea - espero sea de esa forma, me gusta parlotear un poco... como ya lo habrá notado ¿no?

Tomo el bolso y se lo coloco en el brazo mientras sus pies le apartaban de la sillas - ahora, quiero ver mi nueva oficina, ver que le hace falta y tal... me gustan los lugares acogedores y dos... no se acostumbre a verme en vestido, no mío son unos buenas botas y unos vaqueros... o ahora me dirá que la política de la empresa es venir vestidos de esta forma?... esta ropa es demasiado inflamable para mi gusto, de ser de esa forma tendré que andar cambios de ropa... - movió el pie inquieta esperando a que este le guiara por el camino a su oficina, básicamente que el saliera primero.

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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

Mensaje por Akil Faulkner el Jue 25 Mayo - 1:14


Akil carcajeó — Soy un demonio de más de dos mil años, Carien, ¿crees realmente que soy un ente indefenso? No querrías ponerte a prueba de mis habilidades, pequeña, te llevarías una grata sorpresa de parte de estas — Le sonrió simplemente, no era una amenaza ni nada similar, simplemente una acotación a la realidad, Akil jamás usaba sus habilidades sin una buena razón o no al menos sin un motivo lógico para ello, y su veneno para seducir era justamente una de sus bazas más desesperadas, y no recordaba ya la última vez que había usado el veneno para hacer perder a alguien su voluntad, la verdad es que vivía como un ser común y corriente aunque un tanto más fuerte claro, a veces la misma inercia de su fuerza sobrehumana laburaba por él según la necesidad, pero muy pocas veces se veía envuelto en ella más que cuando justamente tenía que silenciar a algún objetivo por cuestiones de este trabajo tan variopinto. El hecho de que tuviera un “botón de pánico” para sí misma le agradó, tendría que pronunciarse al respecto de ello eso sí, no le importaba quien muriera, los inocentes eran daño colateral casi siempre en trabajos de esa envergadura.

Akil le miró con tranquilidad — No me molesta en lo absoluto, utiliza todos los medios que estén a tu alcance para evitar ser atrapada, una empleada eficaz es más importante que un trabajo sin concluir, además siempre hay una solución anexa cuando un plan A se cae, solemos establecer un plan B a menos que el A sea demasiado fácil de conseguir y bueno, casi siempre en asuntos que requieren la fuerza el B está presente, mientras nos quede quien realice el B, estará bien. Respecto al equipo, es su responsabilidad ahora, puede despedirles, contratar nuevos, lo que quiera, incluso si cree que podrá hacer los trabajos con solo cinco de ellos, mi necesidad es el resultado no el medio — Prestó atención a como firmaba y así también como hacia sus demanda de la copia. El albino asintió sin ningún problema al respecto de eso, el contrato era común salvando la distancia del trabajo, una copia sería enviada por su secretara probablemente mañana por la mañana u hoy por la noche. Akil se levantó de la silla y avanzó rodeando el escritorio de su oficina cuando ella estuvo dispuesta de la misma forma también. Sus comentarios de la ropa eran decepción.

Akil acercó el cuerpo ajeno por la cintura pronunciada y acarició la curvatura fina con delicadeza — Es una lástima, sobre todo porque en vestido te ves mucho mejor que en ropa casual, pero como sea de tu gusto, seguramente llamarás la atención, y serás reconocida como la mujer rebelde del trabajo. Los hombres y mujeres aquí hablan y chismorrean mucho, típico de los seres humanos, espero sepas lidiar con eso — Dejó escapar una carcajada pues estaba seguro de que a ella no le importaría demasiado la opinión ajena así como tampoco lo que pudieran decir de ella. Cuando salieron de su oficina le habló al oído — Te recomiendo asesinar a mis enemigos si te los cruzas, sin decirles ningún discurso de película de acción, siempre los matan antes de acabar la cháchara, ¿no has visto las películas acaso? — Una vez más carcajeó el íncubo sin mucho cuidado y finalmente le guío hacia la oficina que estaba a su lado. Abrió la puerta y le dejó pasar primero para que la observara, estaba sin ningún detalle personal, pero llena con los muebles respectivos, si quería organizarla a su gusto podría, quizás al final la idea de tener una le termine gustando más de lo que ella misma pensaba.

El demonio cerró la puerta con ambos cuerpos dentro — Estoy seguro de que terminarás disfrutando bastante de estar en el edificio, te pueden traer lo que desees a la oficina, los humanos son muy serviciales cuando de ello depende su sueldo, ¿sabes? La soledad es agradable, yo vivo solo hace muchos años, pero sé utilizar bien a los seres que me rodean cuando es necesario que lo hagan, un punto de equilibro correcto — Se acercó a una de las cómodas sillas del lugar y se sentó con comodidad — Es un placer que seas parte de mi equipo, estoy seguro de que tendremos muchos éxitos a partir de ahora. Quién sabe, quizás si un trabajo es demasiado pesado yo mismo salga a hacerlo contigo, ahí podrás comprobar si me va mejor en la silla o en las calles — Le llamó con los dedos — Mis labores han terminado por hoy aquí, probablemente salga, dime, ¿necesitas algo más, tienes alguna otra duda? Puedes aprovechar ahora que estoy aquí — Le sonrió de par en par con ese gesto tan propio suyo, inclusive le estaba ofreciendo salir de manera disimulada, ya se vería su respuesta.
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Re: Cerrando el trato || Carien Dekker

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