Placeres escondidos [Libre]

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Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Annabeth S. Wright el Dom Mayo 28, 2017 11:37 am


Las tardes solían ser el horario preferido de casi todos para salir, ahí donde la penumbra podía ocultar lo más sórdido de un alma con la calidez cómplice en el brillo rojizo del astro rey. Sin embargo las calles de New London fueron asaltadas con una suave llovizna, algo demasiado común estando ya en primavera, logrando que de pronto el sol dejara de dar esos encantadores tonos nacarados para que el ambiente se tiñera de gris, como si el clima sufriera de algún tipo de bipolaridad, o no se pusiera de acuerdo con lo que deseaba. A Beth eso le daba igual, estaba dentro de un centro comercial con una bolsa plástica en la mano, cuyo logo estampado daba a entender que las cosas en su interior eran cosméticos, en específico, productos para decolorar su cabello. Ya tenía las raíces de su color caoba natural puesto que antes no había tenido el suficiente dinero para poder darse esos pequeños placeres.

Tener un trabajo no era tan malo y la zoantropo era de los pocos a quienes les gustaba lo que hacía. Dos semanas atrás había conseguido empleo como asistente de tatuador y Billy tenía fama en la ciudad por ser uno de los mejores; a ella le fascinaba el arte que ese hombre lograba plasmar en la piel, y siempre le escuchaba decir que no había lienzo más perfecto que aquel que estaba vivo. A Beth le atraían los tatuajes desde que tenía memoria, siendo una de sus pequeñas filias, no la más escondida, pero sí la menos bizarra. La paga le alcanzaba para el antídoto y comida, pero no era suficiente para tener un techo propio -o uno alquilado-, así que la ojiverde estaba usando el bosque como hogar improvisado, disfrutando del clima primaveral ya que en caso contrario se congelaría en los ríos, sacando partido de ese lado salvaje que reinaba en su naturaleza. Era una suerte que tuviera esa segunda oportunidad en la vida, ya no se sentía perseguida en cada esquina y también estaba abandonando sus vicios, incluso había dejado de participar en apuestas y peleas ilegales; se podría decir que al fin la ciudad le estaba mostrando su cara más amable. Hasta el bueno de Billy se ofrecía a enseñarle el oficio aludiendo que así al menos tendría un socio competente, no obstante Beth sabía que el hombre realmente lo hacía para ayudarla, no por otras excusas que él dijera. Por supuesto cambiar su estatus de clandestinidad tenía sus complicaciones, pero quién era ella para comenzar a preocuparse del futuro con un presente tan deslumbrante.

Las experiencias solían cambiar a las personas a niveles insospechados y la zoantropo era la prueba viviente de aquellos que habían modificado gran parte de su personalidad para adaptarse a la adversidad. Una sobreviviente.

Llevaba unos jeans ajustados rajados en las rodillas por el uso, botas al puro estilo militarizado y una camiseta negra holgada y arrugada, desteñida en algunas zonas que le daba cierta esencia que antaño se conocía como punk, con una gruesa camisa de franela amarrada a sus caderas. Entró a una tienda de música donde vendían diferentes instrumentos, desde los clásicos hasta los más modernos conocidos. Al parecer era una tienda concurrida puesto que había demasiadas personas, algunos dependientes ayudaban a los clientes y cualquiera diría que la zoantropo iría a ver las guitarras eléctricas, los bajos, o que incluso se interesaría en las baterías que estaban en exposición, sin embargo la ojiverde caminó hacia donde descansaba un precioso piano de cola. La madera estaba tan lustrada que podía ver su reflejo como si se tratara de un enorme espejo negro, y no pudo evitar deslizar sus dedos por la suave superficie, con los labios envueltos en una dulcificada sonrisa al ver las pulcras teclas monocromáticas. Si alguien pudiera definir el brillo en los ojos de los enamorados, sabría que ésa era exactamente la mirada que había en Beth sintiendo el impulso de tocar alguna canción en él. Tan abstraída estaba que ni siquiera le importaba hablar sola. — Pareces feliz… — Tonos suaves, tiernos, casi arrullando las palabras dedicándoselas al piano en vez de a alguien que tuviera oídos para escucharla, sin percatarse de que aquello podía malinterpretarse y dar a pensar que estaba dando inicio a una conversación.
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Re: Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Elisewin el Dom Mayo 28, 2017 1:38 pm

The Hallucination of the murder
Que alguien me despierte que mi alma esta llena de cicatrices

”Las piezas del tiempo perdido han ido despertando, los recuerdos que alguna vez fueron tirados terminaron por despertarse a flor de piel”

Existían memorias que te había puesto a dormir demasiado tiempo, recuerdos que eran como el hielo entumiendo cada  fibra de tu ser, no importaba las veces que esos ojos se abrieran al despertar por que terminaría siendo lo mismo, esa voz susurrándote cada día sin cesar, gritándote ¿Dónde estás? queriendo salir hasta consumirte como si fueras una foto vieja envenenada por la traición.

”He escuchado todos tus gritos día tras día que no encuentro motivo para dejarme ir”

El aire recubriendo tus pulmones fueron los primeros en indicar que aun pertenecías a ese mundo, a esa época, tus grandes ojos grisáceos se vieron reflejados en las copas de los árboles que se movían, llevabas días enteros con la misma sensación, con el aroma grabado en la carne, con las ansias; estiraste la mano solo para sentir el roció de sangre que cubría el césped de tu hogar, el hambre, el hombre que te controlaba desde el interior no estaba saciado por lo tanto sus brazos cubiertos de espesor, su memoria corrupta bastaba con gritar tu nombre para que cayeras lento y seguro en la condena. Comenzaste a ir más seguido por la ciudad, la cantidad de mujeres que llevabas a las entrañas de tu hogar fueron más de 3 en una semana, los anuncios reportando desaparecidos fueron emitidos pero en un mundo donde el simplemente desvanecerse está bien visto ¿Cómo podrían encontrarte?

”Sin saber nada tan solo gritaste.”

Comenzaba a desesperarte esa hambre atroz, ese calor que arremolina la dermis, volviste a la ciudad apenas fue posible, la ropa que llevabas en esta ocasión no era nada más que una camisa que alcanzaba a cubrir los muslos, te servía solo para tapar lo que los otros llamaban “desnudez”, tus pies descalzos habían avanzado demasiado, las astillas, la tierra, las piedras muy a pesar de causar aberturas y rasgaduras en tus talones seguías , más de unos ojos se posaron en tu figura, unos libidinosos por la esencia misma de la madre naturaleza hecha mujer y otros con curiosidad, con intriga, porque tú eras distinta en toda regla.

”Tu aceptaste mis sentimientos lastimados aun sabiendo que podrían ser un caos”

La voz resuena. Es tan clara como si estuviera aun lado tuyo, es por ello que te detienes en una esquina aparragando tu cuerpo en la pared — Lo sé,  lo escucho. — Querías cortar la carne, sentir la sangre fresca y volver a saber que este cuerpo te pertenecía, la ansiedad lo provocaba y lo intensifica, te desespera, podrías caer recóndita a una intensa pelea interna. Tu respiración se agita mientras te aparragas en ese concreto queriendo fundirte, al hacer contacto con tu espalda automáticamente las hebras de tus cabellos se extienden, se abrazan a la roca buscando engendrar una nueva forma de vida, las flores se adhieren por donde camines como si quisieran dejar una marca de su existencia.

”Te harán dormir, volverás a soñar pacíficamente con una vida que jamás fue tuya”

De reojo notaste que era una tienda de música, lo veías, tenían infinidades de instrumentos, la solución sería alejarte del sitio, encontrar un callejón que fuera cómodo para comenzar la cacería al caer el sol. Esa era la idea, pero ignorabas algo, tu capacidad se había salido de los lineamientos, vivías de los bosques, tu consumismo era mayor, un depredador en toda regla debería ser exterminado  y al parecer tu ansiedad por saciar la sed de sangre te vio obligada a matar sin pensar quienes estarían detrás de cada individuo. Automáticamente buscaste tu liquidación.

El cuerpo de una mujer se te hizo conocido — Beth — Susurraste, las tijeras de acero brillante que colgaba de tu cuello y siendo ocultada por tus pecho se apretó por tu mano al recorrerla, tenías mucho tiempo sin verla y sería mentira el ignorar que no querías toparte con ella. Un movimiento en falso fue lo que te llevo a perder el ritmo, fue mucho tiempo esperando, fue mucho tiempo ocultándote, fue un error mirar por el ventanal de la tienda, antes de siquiera volver a pronunciar algo ya habías sido atrapada, el hombre que te tomo por los cabellos fue inteligente, sabía lo mucho que te dolería sus actos brutales en contra de la flora, su gran brazo se tensó para enrollar el largo de tu cabello, las flores que estaban brotando, los capullos sanos se aplastaron entre su fuerza y sus dedos poco agraciados — Quien osa herir la naturaleza llevará su castigo. – Crujiste los dientes, tus cuencos se vieron por vez primera el origen de tu crueldad, tu verdadero ser que en un segundo tomando las tijeras buscaste clavárselas en el rostro pero estabas en una clara desventaja al ser tomada de aquella manera. El sol brillo intenso, el reflejo de la daga brillando traspaso el ventanal dando como acto seguido una cadena de reflejos , lo sentiste venir, cruzo por tu cuello y subio a velocidad, el filo corto cada hebra, cada flor cayendo por tu espalda fue removida y gritaste. No fue cualquier grito. Fue esa sensación desgarradora como cuando pierdes un miembro vital, el globo ocular perdió brillo, te fundiste en el dolor iracundo, cada capullo, brote y flor al ser arrancada era como sentir tu alma destrozarse y ahora estabas en pedazos, sentiste el peso caer al suelo y luego ser arrastrada como si fueras una simple pieza, la voz del hombre que hirió contundentemente tu vida menciono — La tenemos. Era cuestión de tiempo, vendría tarde o temprano tal como lo menciono usted, Jefe. – Oprimía su comunicador con el dedo — Tiene razón, ella seguía a la Zoantropa –  Y te desvaneciste.

”En mis labios se costuro tu nombre. No pretenderé decir alguno más que no sea el tuyo.”




Spoiler:
Espero no te moleste. No pude evitarlo, cuando lo vi tuve la necesidad de responder, cualquier cosa me avisas por Mp y con gusto puedo retirar el post.

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Re: Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Annabeth S. Wright el Jue Jun 01, 2017 5:49 pm


¿Cuánto tiempo se necesitaba para saber que te habías enamorado de alguien? Los más sensatos dirían que el sentimiento nace después de varias situaciones en las que la afinidad crece y perdura en esos momentos donde todo es perfección, pero Beth poseía un alma más romántica y su corazón se entregaba aun cuando solo hubiera visto una vez a la persona. Era algo físico, como un animal, hallaba atracción por alguien y esa persona comenzaba a impulsar cada una de sus acciones aunque fuera de forma inconsciente. Así que la verdadera pregunta era: ¿cómo convertirse en aquel que también pudiera llamar la atención del otro? Debía intentar ser mejor, presentar algo más que el desastre que era realmente ser ella misma. Su vida entera era un poema a la autodestrucción tomando acciones innecesarias que comprometían su bienestar; lo malo era que no se había dado cuenta de ello hasta ese momento mágico en un parque, donde conoció a una alfraude que había movido su mundo entero. Tenía que superarse para ofrecer algo más que promesas. ¿Quién se hubiera fijado en ella en el pasado? Con problemas, buscada por la ley, sin empleo, viviendo en fiestas, solo pensando en el dinero y qué debía hacer para ganar más… ya lo había hecho de todo y descontaminarse de esa basura fue en lo primero que pensó para comenzar a ganar valor. Era igual en la fauna, los machos para cortejar a las hembras debían tener territorio, verse imponentes frente a otros, sobresalir, ser los mejores. ¿Elisewin se fijaría en ella con las pequeñas cosas que había hecho hasta ahora?

Suspiró de forma audible sentándose en la baqueta del piano frente a esas teclas tan pulcras. Hacía demasiado tiempo que no tocaba, puesto que eso le traería recuerdos de un pasado doloroso, mas en su corazón algo había cambiado desde aquel fortuito encuentro. Sus largos dedos acariciaron las teclas y alcanzó a tocar un Mi sostenido para ver si estaba afinado; en ese instante se acercó uno de los vendedores de la tienda. — ¿Es precioso no es así? Contamos con diversos convenios que harían las formas de pago muy flexibles… — Beth volvió a suspirar. No tenía el dinero y tampoco un hogar donde tenerlo, aun cuando le propusieran comprarlo en cómodas cuotas que la tendrían pagando por cincuenta años más. La zoantropo comenzó a tocar Spring Waltz de Chopin ignorando completamente al vendedor, provocando que poco a poco en la tienda se formara un ligero silencio… los murmullos cesaron, las otras personas que estaban tocando notas al azar para ver si les gustaba cómo se veían los instrumentos en ellos también se quedaron escuchando el piano con esa canción que representaba el vals de primavera, perfecto para la añoranza que albergaba en su corazón. Había ilusión, esperanza de felicidad y la posibilidad de cambio en la sutil belleza de la serenidad… Beth se estaba inspirando en su recuerdo de Elisewin para tocar. Esa pieza era la alfraude, y sus dedos ansiaban poder volver a sentirla mientras presionaba las teclas abstraída en sus propios pensamientos. Fue entonces que un brillo del exterior la cegó por un momento y luego escuchó los gritos.

Paró de golpe y se levantó con una punzada en el pecho y el corazón martillando con violencia en su interior, notándolo en sus sienes; había palidecido y sentía el miedo como ponzoña apoderarse de su mente. Esa voz… ese grito… Sus orbes de un esmeralda intenso se detenían en las caras de los presentes, algunos le dedicaban un escueto aplauso y otros estaban confundidos por la actitud de la zoantropo. Beth dejó la bolsa a los pies de ese hermoso piano de cola cuando salió aturdida de la tienda. ¿Dónde estaba? Había desesperación en el brillo de su mirada y su respiración se agitó al ver la escena, helándose la yema de sus dedos mientras avanzaba. — ¡Hey! ¡¿Qué haces?! — ¿Era ella? ¿Elisewin? Las imágenes aparecían agolpadas en su mente, como una pesadilla que comenzaba a marearla. La afraude sin moverse en brazos de un desconocido. Cabellos cual plata despojados de su cuna. Flores marchitadas por el piso. La dulce figura del objeto de su deseo a merced de otra persona… La ira fue lo primero que sintió, un fuerte ardor que le obligó a fruncir el ceño y mirar a ese sujeto con la muerte escrita en su faz. Jamás había tenido una explosión de furia hasta ese día, lo notó en sus manos temblando y en la forma en que la voz de ese hombre quedaba amortiguada, sabiendo que nada de lo que dijera lo salvaría de ella. Le decía que se alejara. Pero Beth solo pensaba en una cosa: arrebatársela. — Suéltala… — gruñó con fiereza, con los dientes tan apretados que llegaban a crujir. El desconocido desenfundó una pistola. — ¡Te he dicho que la SUELTES! Bramó mientras su grito se transformaba en el rugido colérico de un enorme oso Kodiak. El hombre disparó a la cabeza mientras el cuerpo de la ojiverde sufría el cambio, pero ella apenas sintió la bala perforarle la oreja, haciéndose su ropa jirones al adquirir ese tamaño colosal en su posición bípeda. Sus monstruosos colmillos fueron directos hacia el brazo del sujeto que sostenía a Elisewin y mordió hasta que la sangre empapó sus fauces y el hueso crujió bajo la presión de su poderosa mandíbula. Él también gritó, pero volvió a disparar a Beth, directo a su espalda, no obstante la gruesa piel y grasa de su cuerpo animal no la hacía consciente del verdadero daño sufrido, siendo la adrenalina su motor más fuerte. Tiró un manotazo y sus zarpas alcanzaron la carne del torso del hombre, lanzándolo a un lado cuando la hermosa fémina quedó en el piso.

La zoantropo dejó caer su pesado cuerpo al piso, apoyándose con sus cuatro patas cuando se acercó a Elisewin, rozando su gran y húmeda nariz en la mejilla de la alfraude, tomándola con cuidado, lamiendo su rostro con preocupación. Debía sacarla de ahí. Comenzó a moverse entre la confusión que reinaba con las personas que habían sido testigos de la dantesca pelea, colocando a Elisewin sobre su lomo sin dejar de avanzar. Elisewin… la llamó con una voz osezna que nadie comprendería, pero que ella en su desesperación buscaba sacarla de la inconsciencia a medida que corría, transformándose en un caballo cuando se metió por un callejón, sabiendo que de esa forma podría avanzar más rápido sin llamar en demasía la atención. Lo que no pensó, fue que ahora las heridas de balas sí le iban a hacer un daño considerable, relinchando por el dolor en su espalda. Sin embargo, no dejó de correr, deseando dejar la ciudad atrás lo más aprisa posible…

Off:
Yo, siempre que leo una de tus respuestas:
¿Molestarme? ¡¡Lo amé!! afdsgfssasdasdasfgfsdasda XDDD
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Re: Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Elisewin el Vie Jun 16, 2017 3:23 pm

The Hallucination of the murder
Que alguien me despierte que mi alma esta llena de cicatrices

”Como la nieve que cae en verano seré ese milagro efímero de una vida vacía”

Oh, quizás si no hubieras fijado tu vista en aquel cristal las cosas hubieran salido como antes, no puedes mover un solo musculo de tu cuerpo, todo duele, todo es demasiado pesado para digerir y es que la respiración se te dificulta provocando que perdieras también el equilibrio sin embargo eres capaz de escuchar voces, hay gente a tu alrededor así como también sientes que eres tomada, tu cuerpo se mueve pero no por voluntad propia, es atraído, protegido, en este mundo donde nadie sería capaz de sacrificarse por tu presencia ahora demostraba su error de manera impecable, con suavidad levantaste los parpados tratando de que ese acto voraz que te había hecho caer terminara por desvanecerse en el viento contra tu rostro, nuevamente el intento fracaso pero bien se dice que la tercera es la vencida fue de esa manera que terminaste por encontrarte con un imponente animal que corría a velocidad, tus dedos se deslizaron en su lomo sintiendo la humedad, por un instante creíste que era el sudor de dicho corcel pero al notar el color bermellón entre tus uñas fue cuando reaccionaste, te levantaste fuertemente para después sostenerte, existía una línea delgada que no debías cruzar pero al parecer ya te habías hundido de lleno en esta – Beth – Susurraste, necesitabas que se detuviera, mientras más se movía su cuerpo entraba en calor por lo tanto la corriente sanguínea comenzaba a irrigar por cada vena, una hemorragia, eso es lo que estaba sucediendo – Detente – Susurraste, no eres capaz de comprender la razón por la cual te estaba ayudando ¿Quería protegerte? ¿Había razón alguna?, no eras nada más que un contenedor que había sido designado como el nuevo sol naciente de ese hombre – Crees que como naturaleza que soy me gusta que mis dulces animales estén heridos… - Eres consciente, alguien más te estaba buscando, ese hombre de hacía unos minutos te había herido de forma incorregible pero por alguna razón te parecía más importante la Zoantropa.

”Forzada a salir al mundo mientras tus pies descalzos tenían que reposar en la fina línea de la aguja”

No, pensar en que Beth podría ser lastimada no era una de tus opciones y por primera vez tenías un pensamiento “tuyo” no de nadie más, en muchas ocasiones asesinaste a más de un ser vivo por que te lo imponía el otro “ser” que estaba en tu cuerpo pero ahora no, dejar que ella te viera, permitir que ella fuera herida tampoco debía ser opción – Es muy profunda – Tus manos rodearon ese lado, hicieron presión para evitar que la sangre comenzará a salir con mayor vida, pero a lo lejos lograste distinguir un terreno baldío, al parecer la construcción de un edificio quedo mal obrada por ende fue abandonado, necesitabas tocar tierra para enredarte con la naturaleza así como tu acompañante necesitaba de tus cuidados - Necesito estar rodeada de naturaleza. – Ahora buscabas conducir al hermoso corcel hacía ese terreno, sujetándole de las hebras fue que le guiaste para que se encaminara rápidamente a ese lado, una vez que cruzaron el camino de tierra negra seguiste empujando las riendas, necesitabas que se escondiera en la mediana construcción.

”Atada de manos tendrás que sobrevivir hacía la deriva que te espera”

Era un terreno que había crecido imponente, un árbol había roto la estructura del edificio así que habían pocas partes que se mantenían en pie pero el lugar donde te encontrabas era tan solo dos paredes unidas como una esquina, tapaban la vista hacía cualquier individuo que pasará y procuraría dar un refugio. Te bajaste de la espalda de Beth para poder sentir la flora en tus dedos, una vez que tocaste el suelo el césped seco comenzó a abrazarte, recibiéndote, al solo contacto lo que estaba seco volvía a nutrirse y también tu recibías parte de su frescura No se acerquen, ahora no puedo controlarle Aun tenías ansias, tu cuerpo entero se estremece, las memorias se rebobinan una y otra vez así como la voz del hombre que grita: ¡Él me está buscando! ; ignoras quien sea esa persona pero sientes pavor.

Giraste tu cuerpo buscando a la mujer que te había ayudado, acercaste tus labios a su frente para darle un beso – Puedo ver el cielo quebrarse – Pegaste tu rostro al contrario, querías sentirlo y después lo soltaste poco a poco como si dependieras de este para vivir y ahora te estuvieran arrebatando todo – Soy como un ramo de flores, he perdido tantas… - No podías hacer florecer ninguna hebra, tenías el cabello hasta los hombros y aquellos capullos hacía mucho que dejaron de existir gratos. Cada flor asesinada era parte de tu alma.

”Las agujas seguirán cayendo en mi espalda”

[…]

Cuando el comunicador de uno de tus hombres dejo de sonar comprendiste lo que había pasado, sonreíste de oreja a oreja – Esto si es novedad, nunca has sido de los que se unen con otros para sobrevivir Nicholas – En tu mano descansaba un cigarrillo recién encendido, con la izquierda levantaste el teléfono para comunicarte con otro de tus hombres – Búsquenla, sigue en la zona y no debió haber ido lejos, recuerden que es una Alfraude así que buscará alguna zona donde volver a enriquecerse de nutrientes – Colgaste. Ellos seguirían por ti, este juego apenas daba inicio.

[…]

Ellos vendrán por ti. – Vuelve a tu forma humana. – Pediste, te dejaste caer en el suelo cansada mientras tus manos se posaban en la tierra para hacer emerger las plantas necesarias para parar el sangrado, sin embargo hacer solo ese movimiento representaba más dolor, tu cuerpo pedía a gritos descansar, pedía a gritos ser reconfortado por la perdida y tus cuencas se llenaban de lágrimas sin quererlo, sin siquiera sentir, no sabías que era la tristeza pero ¿Cómo podías saber que tenías? Solo las lágrimas rodaban con tu expresión pacífica; la voz de unos hombres gritando de un lado a otro se hizo presene – Guarda silencio, ellos buscan a Nicholas. – Pediste en un susurro mientras buscabas tratarla, estando con ella estarías segura y si las cosas se salían de control solo tenías… que separarte de Anna. Ya lo habías pensado. Existía una solución.







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Re: Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Annabeth S. Wright el Lun Jul 03, 2017 5:27 pm


Cada desesperado latido de su corazón parecía cobijarse en su cabeza, abrumándola, notando la presión sobre sus ojos y oídos, dándole esa sensación abombada, y el hormigueo del adormecimiento acompañando la torpeza en sus músculos. Pero había dolor y esa herida punzante en su espalda que le molestaba, aguaba sus ojos y estropeaba su visión, era lo único que la mantenía consciente. Beth no estaba acostumbrada a ningún tipo de tortura, y la herida causada por el balazo se estaba volviendo insoportable. Realmente no sabía cómo era que seguía corriendo, era absurdo, no tenía sentido, para empezar por qué corría, ¿estaba huyendo? ¿de quién? Dolía. Un agudo relincho brotó de las fauces de la yegua de saddlebred americano mientras la sangre goteaba, no solo de su lomo, sino que también de su oreja. Ardía. Quería detenerse; lo que sea que estuviera haciendo podía esperar, ¿por qué no lo recordaba? Todo aquello era jodidamente frustrante, pero entonces sintió que le tiraban de las crines con suavidad, estaba ligeramente sorda, con un zumbido molesto por el balazo en la oreja, más aún con los sentidos agudizados de animal, y fue ahí que salió poco a poco del shock siendo más consciente de todo lo que ocurría a su alrededor. Sintió entonces la ligereza del peso de Elisewin sobre su cuerpo y no dudó en dejarse guiar por la alfraude como única reacción coherente dentro de aquel sinsentido ya que ella misma había perdido parte del sentido de la orientación.

¿Qué diablos había pasado? ¿Acaso le habían hecho daño a Elisewin por culpa suya? Sabía que todavía tenía diferencias con la mafia, pero pensaba que ya había saldado sus deudas. Se sintió responsable de que la hermosa fémina sufriera por su causa, notando la ponzoña de la culpa que se coló por todo su cuerpo, atenazando sus músculos mientras la sentía bajar de su lomo cuando llegaron a una especie de terreno salvaje donde la civilización no había podido imponerse lo suficiente para frenar la poderosa mano de la flora; aun así parecía demasiado abandonado. Beth observó detenidamente lo que hacía la alfraude, deseando poder ser de ayuda, la notaba frágil y tenía unas ganas urgentes de abrazarla, pero no se merecía el cariño con el que ella le hablaba, o la forma con la que le acariciaba porque todo había sido provocado por su estupidez de creerse a salvo. Todos los que la rodeaban estaban en peligro.

Todavía tenía aquel persistente zumbido en el oído, pero ya lograba escuchar con normalidad, así que accedió a la petición de Elisewin y adquirió su forma humana, soltando un gemido de dolor durante la transformación ya que la bala se acomodaba dentro de la nueva anatomía, se movía, provocando que la zoantropo terminara de rodillas entre jadeos, arqueándose buscando que aquello dejara de doler, pero no había postura adecuada para mermar el sufrimiento. El rostro pálido de Beth, el sudor perlando su piel y los espasmos en sus brazos eran solo algunas de las consecuencias de la pérdida de sangre, sintiendo un frío que ya comenzaba a adormecerla. Sin embargo no se cobijó en la autocompasión y abrazó la delicada figura de la alfraude sentándose a su lado, no tenía mucha fuerza, pero sus brazos seguían siendo firmes a pesar de los temblores. — Tus flores… — susurró con la voz ahogada besando su rostro, sus lágrimas, cobijándola mientras se arrepentía de su asqueroso pasado que había ocasionado problemas a Elisewin. ¿Nunca podría superarlo? ¿Jamás llegaría a ser feliz? — ¿A Nicholas? — Beth frunció el ceño sin comprenderlo, agudizando el oído al escuchar las voces. — Puedo distraerlos para que huyas. — Le dijo con apenas un hilo de voz con los labios cercanos a su oído. Estaba dispuesta a sacrificarse si con ello lograba que la preciosa fémina saliera ilesa de todo eso. Lo único malo era que no se sentía con la suficiente fuerza para lograr ser un buen señuelo. Lo único que sabía con seguridad era que no podía dejar que ellos volvieran a posar sus manos sobre la alfraude.

Beth se separó por unos instantes de Elisewin, acercándose a la muralla y así escuchar mejor lo que decían entre ellos… si los pudiera separar tal vez podría atacarlos de uno en uno… Debía hacerlo antes de perder la consciencia por la pérdida de sangre, ya que tenía la certeza de que si esperaban más ellos hallarían el rastro de sangre y eso inevitablemente les haría las cosas más complicadas. Volvió al lado de la alfraude con la respiración entrecortada. — ¿Estás lista para correr?
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Re: Placeres escondidos [Libre]

Mensaje por Elisewin el Vie Jul 21, 2017 12:41 pm

The Hallucination of the murder
Que alguien me despierte que mi alma esta llena de cicatrices

”Oh, si ha de existir un Dios por favor ayúdame que la estoy perdiendo.”

La única vez que la naturaleza tuvo miedo y perdió el aliento fue cuando la  fauna dejo de acudir a sus cimientos, claramente veías como la resistencia física de la increíble mujer que tenías a tu lado se desvanecía, mientras más se agitaba, mientras la sangre pululaba sin poder detenerla tu desesperación aumentaba, a pesar de tener su cobijo, de sentir ese calor suave que poco a poco se desvanece. Tiemblas. El sol ilumina los recónditos sitios de las ruinas dejando raspar esos rayos cual señal de que el final se avecina, maldito sea el momento en que habías abandonado la espesura del follaje, estaba a punto de perderla y se repetiría la condena, no podías, no podías dejar que ella se arriesgará porque a cada acto algo en tu pecho se agita, siendo alguien que vive libre ¿Por qué pretendes erguir poder sobre un ser?  ¿Por qué deseas tomar esa vida? , claramente estabas vacía por dentro, eras controlada ni tenías voluntad propia, no eras igual que ella pero podías ver como se comenzaba a romper Beth.

La mantendrás viva, eso fue lo que repetiste en tus pensamientos fugaces hasta el punto donde le tomaste de la mano con fuerza – No. – No estabas lista para correr ni para abandonarla, la flora no podía permanecer viva si sun pedazo de fauna, así que a pesar del sufrimiento, del dolor que corre en tus huesos, de las terribles sensaciones punzantes que devoran tus memorias decidiste afianzar tus falanges en sus dedos, sostuviste estos, si ella perdía calor tú se lo otorgarías – Yo no soy Nicholas… - Ella te había dado una señal esa noche donde la pasión se desbordo, donde la corriente de erotismo termino por ahogarte, te dijo con sus palabras enterradas que la vida que poseías era tuya, que eras simplemente Elisewin  , si es de esa manera ¿Por qué no empezar a desear? – Mi nombre es Elisewin y no permitiré que te quedes aquí. – Con la poca energía que te quedaba hiciste crecer unas nuevas plantas en aquel césped rugoso, ayudarían a cortar la sangre que proliferaba mientras llegabas al bosque, las arrancaste dejando correr su resina en la herida.
Esto era todo lo que te quedaba. La última oportunidad.

Una vez que la sangre se confundió con la saliva de dichosa planta comenzaste a avanzar, tenías cuidado, lo único bueno de poseer el alma de aquel asesino es que mantenías ciertas habilidades, las plantas de tus pies iban suavemente – No te sueltes de mí. – Podría decirse que esta vez tu boca no vociferaba metáfora alguna tan solo estabas preocupada por Anna.  Comenzando a avanzar entre la estructura buscando un camino para salvaguardar a tu acompañante es que terminaste disuadiendo a todos los otros hombres que iban por tu presencia.
[…]

Observaron como una figura se desliza en la oscuridad pero lo extraño es que se conducía con otro cuerpo, uno herido, la conclusión fue sencilla al seguir el rastro de sangre le cual termino directamente en aquella abertura de un edificio en ruinas – La hemos encontrado, ¿Qué quiere que hagamos? – Pregunto, el resonar del artefacto declaro un temible “Captúrenlo. Tengo cuentas que saldar con él así que lo quiero vivo, hagan todo para que venga hacía mi”

Eran un total de 3 hombres sobrevivientes  así que deslizándose entre la hiedra fue que terminaron por alcanzar a la Alfraude, el primer ser se posó frente al cuerpo delgado de esta mientras otro se apresuraba para tomar a la fuerza a la joven herida aplicando presión justamente en esa zona – Nicholas, usted viene conmigo –

[…]

No te habías fijado que te seguían el paso así que antes de dar vuelta en la esquina uno de esos hombres se colocó frente a ti obstruyendo el paso - … - Antes de decir algo fuiste tomada de la muñeca obligándote a soltar la mano de la dulce fauna que te acompañaba, escuchaste el sonido de un golpe y después tu voz se elevó - ¡Basta! – Gritaste, mirabas, estabas presa de su  agarre pero intentaste moverte tomando fuerza con tu otra mano para separarte de su agarre el cual termino por aumentar, usaste tus piernas  para abrazarte a sus caderas y con la mano libre golpear su cabeza usando las uñas, tus dientes igualmente fueron indispensables en aquella pelea y es que no sabías otra forma de enfrentarte a otros seres que no fuera de forma salvaje junto con fuerza bruta. El hombre gritaba una y otra vez hasta el punto de estrellar tu espalda en la solidificación de una pared, el gemido suave apago el contraste de tus cuencos pero tu voz no se calló – Mi nombre es Elisewin , ¡Yo no soy él! ¡No lo soy! – Tus pulmones parecieron sangrar por la potencia pero lo único que recibiste fue – Se equivoca, usted es Nicholas. Aún no ha despertado completamente pero está allí, ¿Verdad? Se esconde detrás de esos pensamientos pero sigue vivo. – Su dedo índice se clavó en tu frente empujándola  lo que provoco que elevarás tus manos sucias , levantaste con tus dedos las raíces que se encontraban debajo de aquellos hombres, liberarías lo único que te quedaba, el estruendo sonar de la naturaleza clamando estuvo a punto de impactar con esos cuerpos de carne frágiles pero un arma cargada  apuntando a las sienes de Beth te detuvo - … No, le hagan daño. – Pero el segundo sonido activando el cartucho te congelo – A ella no. – Así que la vo de ese hombre fue clara – Ven con nosotros y nos aseguraremos de que ella llegue a un hospital, podrá vivir. – Oh, si no hubieras escuchado esas palabras.

”Sin ti, no podría seguir viviendo, no sabría quien soy”

Cuando ella sonreía, cuando te hablaba, cuando te besaba te sentías distinta y no podías permitirte perderle – Iré. – Tu voz débil se hizo sonar desvaneciéndote pero aun así le dedicaste una suave sonrisa a la joven pero fue poco tiempo que tuviste para mirarle antes de que una mano se apoderará de tu rostro e impactara fuertemente con la pared, la contusión provoco un desvanecimiento en tu cuerpo y seguidamente que las raíces que habías levantando de la tierra cayeran como si hubieran sido destrozadas desde el corazón.  

El primer hombre te sostuvo con fuerza y te subió al vehículo que prontamente se acercó. Mientras los otros se quedaron para tomar a la chica y dejarla en un lugar público de acuerdo a lo prometido – Hay que llevarla al hospital ¿Cierto? – Pregunto uno de ellos –Aun así creo que el señor Erick no estará muy dispuesto a que la dejemos vivir – Soltaron un suspiro.  Y siguieron avanzando llevando consigo el cuerpo de la mujer.


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Re: Placeres escondidos [Libre]

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