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A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

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A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Anthony Devereux el Miér Mayo 31, 2017 8:52 pm

A Little Soldier's Big Dream
Arena | Paraiso | Benjamín Klein
No era algo normal para el visitar las arenas del paraíso, solía visitar a su querida amiga sin embargo nunca llegaba a traspasar mas allá de la entrada o los sectores de descansos con los que contaba el lugar pero ese día era diferente a otros días ¿Por qué? No había razón en especial por que así fuera, simplemente deseaba ver a su querida amiga para asegurarse de que el entrenamiento con sus soldados, las guerras que se avecinaban cada día y los recuerdos del pasado no se llevaran su buena salud, tal vez se preocupaba mucho… Su amiga era toda una mujer adulta pero no podía evitarlo, ella era muy importante y aunque no podía hacer mucho siempre podía llevar consigo una nutritiva merienda para cuando tomara sus descansos entre los cambios de grupos y la simple idea de verla feliz por el cariño que le profesaba fue más que suficiente para sacarle una radiante sonrisa a medida que se encaminaba por el pasillo que lo llevaría a la arena de entrenamiento.

El lugar era imponente, de pisos blancos como las nubes y detalles en dorados tan brillantes como el mismo sol, a cada paso que uno daba por la estructura podía verse la gran demostración de la fortaleza del ejercito celestial y la valentía que estos tenían al salir a luchar por lo puro y sagrado que aún quedaba en el mundo. En los ecos podían escucharse las orquestas que las espadas y escudos hacían al chocar entre sí, hermoso para algunos sin duda alguna pero para el ese sonido era suficiente para erizarle la piel y llenar su mente de mil peligros posibles solo por estar cerca de las armas, la violencia y la fuerza no eran su fuerte y esos entrenamientos no eran su actividad favorita a presenciar aun así detuvo sus pasos unos segundos para acomodar el bolso de su brazo con firmeza, tomo una bocanada de aire y continuo su camino pasando finalmente la entrada del lugar, estaba allí y nada impediría que llegara a su destino final.

Cerró los ojos en el acto al ver el chispazo que generaba el metal al chocar fuertemente contra otro, el sonido del entrenamiento era fuerte en el ring, los soldados presentes estaban concentrados en sus movimientos, ataque y defensa constantes en una danza armoniosa que sabía bien lograban hacer gracias a las enseñanzas de su querida Kiki. Pese a la concentración perfecta que tenían en cuanto se atrevió a dar un paso para observar mejor a los presentes todos y cada uno de ellos se detuvieron al escuchar un sonido diferente del metal y sin hacerse esperar observaron al invitado, estaba sorprendido y maravillado a la vez por la gran disciplina de aquellos ángeles que no dudaron en darle una educada reverencia como saludo, claro que su título de arcángel lo precedía.

-No hace falta que interrumpan su entrenamiento por mi persona, de hecho… Estaba buscando a Miguel.-

Dijo con una sonrisa amable a medida que bajaba con cuidado por las gradas de granito blanco mientras miraba hacia un lado y al otro sin llegar a encontrar a su amiga, algunos ángeles regresaron enseguida a su entrenamiento al escuchar sus palabras mientras que otros dos, al parecer quienes estaban a cargo de dirigir los grupos, se acercaban a su posición pero el ángel de cabellos rojizos y graciosas pecas en los pómulos fue un tanto más veloz que el castaño a su lado y una vez frente suyo espero paciente a que este, con una sonrisa educada le diera buenas noticias.

-Señor Uriel siempre es un placer verlo tan radiante, escuche el motivo de su visita y lamento decirle que la general no está presente el día de hoy debido a prácticas aéreas con un grupo nuevo. Si le parece bien puede esperarla en uno de los descansos, yo me quedare con usted para que no se aburra y tu…- Hizo una pausa para mirar a su compañero a quien le hizo un gesto de desdén con la mano.- Encárgate de lo que resta del entrenamiento.-

La fuerte mano del muchacho se posó en su espalda animándolo a seguirlo por donde le indicaba, estaba un poco decepcionado por no encontrar a Kiki y aunque estuvo a punto de seguir al soldado que no paraba de parlotear sobre lo fuerte que era y su gran habilidad para el combate levanto la vista hacia lo alto para ver el rostro del soldado que aun permanecida frente suyo con una mirada seria, sin sonrisa alguna hasta casi verse intimidante sin embargo… Podía sentir un aura cálida emanar delo hacia sentirse seguro, protegido de una forma especial y sin poder evitarlo llevo una mano hacia su pecho, dejándose guiar por su instinto se acercó a él.

-Siento que… Te conozco de algún lado…-

La siesta que tomaba en el bello  y cálido jardín habia sido interrumpida abruptamente cuando un pequeño grupo de tres niños pasaron frente a mí, corriendo entre risas que en otro momento me hubieran sacado una sonrisa de felicidad pero al escuchar cómo se burlaban de un tal “Benjamín” mientras se alejaban orgullosos por haberle dado una “lección”, los niños a veces podían ser crueles sin proponérselo. Seguí el camino por donde los niños habían venido sin siquiera pensarlo dos veces, no fue difícil pues podía ver claramente las flores aplastadas por sus pies y alejándome cada vez mas de mi lugar de siesta llegue a donde solo había un gran árbol que recordaba muy bien tenia tantos años como yo, en silencio me acerque a él guiándome por el suave sonido de un llanto hasta llegar a su fuente, un pequeño niño que intentaba con todas sus fuerzas no llorar. Con cuidado tome asiento a su lado, acomodando la falda de mí vestido blanco sobre una de las grandes raíces y con una sonrisa cariñosa acaricie su pequeña cabeza buscando consolarlo de alguna forma.

-No llores pequeño, te daré algo que levantara tus ánimos como por arte de magia.-

Le dije a su vez que buscaba dentro de mi bolso una pequeña bolsa transparente con un lazo morado que contenía galletas con chispas recién hechas, abrí la bolsa y deje los dulces sobre sus piernas, esperando a que accediera a comer algo que le hiciera olvidar lo que paso con los niños y mientras eso pasaba seque sus lágrimas con mis manos, sonriéndole con dulzura al ver que tomaba una galleta solo pude pensar en lo feliz que me hacía poder darles felicidad aunque fuese solo con unos dulces caseros, sin dudas ver a ese pequeño ángel me hizo recordar cuanto valía la pena mi trabajo en el paraíso.

-Mi nombre es Uriel, ¿puedo saber tu nombre pequeño osito?-
Antes de terminar el recuerdo sus ojos se abrieron grandes y su boca formo un circulo perfecto al darse cuenta de quien estaba frente suyo, no había error alguno pese a que físicamente sin dudas había cambiado mucho más de lo que pudo haber imaginado y eso simplemente lo alegro tanto que dejo escapar un pequeño grito de felicidad a su vez que se ponía de puntitas de pie y estiraba sus brazos para llegar al rostro del ángel adulto el cual acaricio con cariño como en su pasado cuando tan solo era un niño pequeño a quien mimo con todo su corazón. Tal vez el no lo recordaba, no se sentía como alguien especial para ser recordado pero el si lo recordaba muy bien, era un viejo sentimental incurable.

-¡No puedo creer que seas tú, mira como creciste! Y además formas parte del ejército como soñabas, me llenas de orgullo Benjamín.-

Los presentes miraban en silencio la escena sin poder creer la reacción del arcángel, que ignoraba a todos con excepción del castaño frente suyo, su intención no había sido interrumpir el entrenamiento pero su alegría por reencontrarse con el “osito” de su pasado era suficiente cotilleo para que nadie quiera perderse lo que estaba ocurriendo entre el soldado y el ángel de alto rango.

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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Benjamín Klein el Lun Jun 12, 2017 11:30 pm

- ¡piernas de fideo! ¡pierdas de fideo! - canturrearon los niños a su alrededor, pequeños alados que intentaban, en una errónea idea, darle más valor al pequeño Benji, tan delgaducho que si el viento soplaba muy fuerte sus alas no lograban retenerle del todo y este se iba de bruces contra todos los que estaban a su alrededor - no te preocupes, los inútiles también pueden tener trabajo aquí en el paraíso, limpiando pisos o así - rio uno mientras hacía señas al resto de que se marcharan.

con los ojos llenos de lagrimas, el pequeño castaño vio como sus "amigos" se marchaban, dejándole solo como la mayoría del tiempo lo hacía, las lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas y no tuvo el valor de ir tras ellos, o si quiera de irse a casa a las faldas de su madre que, bien que mal era su progenitora y le consolaba por unos minutos, a pesar de que luego todo culminaría en un regaño. De esa forma se sentó en medio de sollozos, entre algunos árboles que le ocultaran de los mayores, ellos simplemente no entendían la forma en la que se sentía, traicionado, poco querido, sin validez para el resto, sentía que era una vergüenza para todos los ángeles que habitaban el paraíso y tierra incluida.  Tal vez y los otros chicos tenían razón, el nunca crecería, el nunca serviría para nada... se golpeo las delgadas piernas en medio del llanto, no se percato de que alguien se acercaba y para cuando sintió aquella caricia en la cabeza se encogió en su lugar, pensando en primera estancia que vendrían a golpearle para que dejara de llorar, ya que aquello les podría causar problemas.

Sin embargo... no lo eran. Sus grandes ojos levantaron la vista hacia aquella persona, el sabia quien era, y por lo cual agacho la cabeza sintiendo vergüenza - Y...yo... soy Benjamín - su voz fue solo un pequeño hilo de voz, mientras olisqueaba las galletas que le habían sido ofrecidas, mirando al mayor mientras este le secaba las lagrimas que continuaban corriendo por sus mejillas - lo siento... Mamá dice que no debo llorar - se disculpo agachando nuevamente la mirada, y mordiendo aquellas galletas...

Para cuando mordió la galleta, sus ojos se abrieron tan grandes, llenos de asombro... eran deliciosas... le cortaron las lagrimas y le reconfortaron el alma...

~●~●~●~●~●~●~●~●~●~●~

Benjamín tenso la mandíbula al ver que el arcángel le reconoció, de pequeño solía ser tan escuálido que todos se burlaban de él, y ahora era el más alto de todos los presentes, uno de los mejores sin lugar a duda , entendía el asombro del mayor, más no quitaba que se sintiera algo incomodo con la situación, ser el centro de atención de algunos cuantos que miraban con curiosidad, debido a lo poco que hablaba el ángel, era... demasiado cerrado, incluso con el mismo Miguel lo era.

Dio una leve reverencia, antes de dirigirse a su compañero pelirrojo - ve tu, me quedare en tu lugar, de todas formas yo ya termine aquí - su voz grave, detonaba tanta confianza en sí mismo, su rostro que no reflejaba ninguna emoción hacia el juego perfecto con su porte y voz, el pelirrojo no tuvo objeción y se despidió del arcángel para dirigirse al resto de los ángeles, para que estos regresaran a lo suyo y no anduvieran perdieron tiempo cada vez que alguien entraba buscando a Michaela o algún ángel determinado.

Benji le señalo con la mano que dirección tomar - me alegra saber que a pesar de los años ha sabido reconocerme... arcángel Uriel - de niño nunca había hecho caso de decirle solo Uriel, le fascinaba la palabra arcángel y lo que esta significaba, además de alardear ser el pequeño amigo de alguien tan reconocido en el paraíso - es más seguro mantenerse lejos de los entrenamientos, las espadas en ocasiones se escapan de nuestras manos - para él era extraño mantener la vista al frente, y no hacia arriba, buscando la del mayor como cuando era niño y no le llegaba ni a la cintura, ahora... dos metros no pasaban desapercibidos para nadie... se iba quitado la armadura en su andar, para dejarla en algún lugar seguro, dejando ver una camiseta blanca y húmeda por el sudor, al igual que su cabello y rostro - le pido disculpas por mi aspecto, si le soy sincero no esperaba verlo aquí, Michaela siempre nos retira a todos cuando va a tener algún tipo de visita - no tenía muchas excusas para disculparse el no haberle vuelto a buscar, el perder el contacto en simples palabras - el tiempo pasa mas rápido de lo que uno quisiera, no ha cambiado nada... - murmuro volteando a verle, incluso se atrevió acercarse para olisquearle el cabello, respiro profundamente aquel rico aroma a galletas, y por aquel pequeño segundo se dio cuenta que el ya no era un niño, que era un ángel de dos metros, acercándose al arcángel para olerle el cabello... daría mucho de qué hablar... con disimulo se retiro y carraspeo -  incluso, sigue oliendo a galletas.

Llegaron a un pequeño descanso que poseía la arena, en donde Benji termino de quitarse la armadura, sintiendo el cuerpo más liviano - lamento que Michaela no este aquí para recibirle, se que son buenos amigos... incluso nosotros no la vemos todo el tiempo, se encierra mucho en los entrenamientos - tomo una de las botellas de vidrio que contenían agua y la bebió, casi que hasta el fondo - si gusta puedo acompañarle, pero si le soy sincero y si usted la conoce tan bien como yo... no bajara pronto, al menos no hasta que todos los que se haya llevado estén exhaustos como para continuar un entrenamiento.



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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Anthony Devereux el Vie Jun 30, 2017 1:00 am

A Little Soldier's Big Dream
Arena | Paraíso | Benjamín Klein
Estaba simplemente maravillado de lo que acababa de pasar, a medida que caminaba gustoso junto al muchacho a quien conoció de pequeño tan solo sonreía sumamente feliz mientras contenía las miles de preguntas que tenía para él, había pasado mucho tiempo desde la última vez que se vieron y pese a que siempre deseo buscarlo, saber cómo estaba o si lo necesitaba a su lado múltiples acontecimientos impidieron que siquiera pudiera abandonar su puesto como mediador... Fue un tiempo caótico para el paraíso.- Admito que fue difícil al principio pero aun conservas pequeñas cosas de cuando eran pequeño, como tu mirada seria y cálida.- Una risilla escapo de sus labios al escucharlo llamarle “Arcángel” como solía hacer de niño y a medida que caminaban no podía evitar observarlo con detalle, casi sin poder creer como el pequeño al que solía sentar en sus piernas para abrazarlo hasta casi hacerlo desaparecer ahora era un muchacho que le superaba en creces su altura, tocar su rostro había sido todo un reto, y que además contaba con el cuerpo perfecto para ser un soldado tal y como anhelaba de niño.

-¡Oh! No te disculpes por favor, de hecho Michaela no estaba al tanto de mis planes sobre visitarla, quería sorprenderla~- Dijo acomodando su bolso donde llevaba pequeños presentes para su querida amiga entre objetos que llamaron su atención del mundo humano y algunos dulces para que disfrutara en sus descansos. Al escuchar sus palabras no pudo evitar detenerse por la curiosidad de lo que haría, todo estaba bien y bajo control… O al menos así fue hasta que Benji se acercó lo suficiente para sentir su aroma, en ocasiones tanto hombres como mujeres guiados por sus bajos instintos buscaron su afecto con acercamientos y todos ellos habían sido rechazados y alejados de inmediato con un pequeño regaño amable, era un ángel chapado a la antigua con la creencia firme de que esos contactos solo debe recibirlos el “elegido” sin embargo en ese momento no pudo hacer nada más que sonrojarse levemente ante las palabras del muchacho mientras ocultaba sus mejillas con algunos mechones de cabello.-Me alegra saber que aún me recuerdas muy bien.-

Ya conocía el pequeño descanso que la arena poseía y una vez que llegaron a el no dudo un segundo en tomar asiento en los escalones para dejar el bolso a un lado para masajear su adolorido hombro, había sido un tramo un tanto largo y la idea de traer tantos presentes sin dudas no fue la más acertada pero por ver la sonrisa de su querida amiga era capaz de soportar lo que fuese. Una risilla escapo de sus labios al escuchar las palabras llenas de verdad del muchacho con respecto a su querida Michaela, sabia el tiempo que pasaba encerrada en sus entrenamientos y la razón que la motivaba a ello… Por eso se preocupaba e intentaba acompañarla y claro, cuidarla en su camino.- Puedo imaginarme que no bajara pronto pero está bien, cuando Michaela se apasiona no hay quien pueda detenerla y esa pasión es la que trae la victoria al paraíso.- Porque pese a sus preocupaciones a veces un tanto exageradas sentía admiración por su querida amiga desde que eran niños. En silencio volteo un poco para ver directo a los ojos de Benji y con una pequeña sonrisa hizo un gesto con su mano para que tomara asiento a su lado, aceptando de buenas ganas su compañía ahora que el había acabado con su entrenamiento.- Hace mucho tiempo que no sé nada de ti, no creas que te libraras tan fácilmente esta vez.- Bromeo a su vez que esperaba a que el angel tomara lugar a su lado y en ese momento un recuerdo llego a su mente, el tiempo sin dudas paso para ambos y con el trajo cambios, tal vez el muchacho frente suyo ya no era un niño aunque aún le costaba acostumbrarse a ello pero quizás había algo que no cambio y con eso en mente volvió enseguida a su bolso del cual rebusco un termo donde llevaba te recién preparado y junto a este una bolsa con galletas de chispas recién horneadas.- Recuerdo que de niño solían gustarte mucho, no sé si seguirán gustándote los dulces pero ¿Qué te parece si bebemos algo de té y comemos galletas mientras hablamos hasta ponemos al día?- Ofreció enseñándole la bolsa transparente con los dulces caseros de formas tiernas y aroma tentador, tenía tantas cosas que preguntarle que sentía su interior como un torbellino que apenas le permitía permanecer tranquilo, debía calmarse y no dejar que la euforia lo domine o seria terriblemente vergonzoso verse como un niño emocionado.

-De hecho… Antes de hablar yo quería disculparme por no haberte buscado antes, trate de hacerlo pero mis obligaciones no me permitieron siquiera respirar con calma hasta ahora y además no quería causarte problemas con mis bobas preocupaciones.- Muchas veces olvidaba que debía darle espacio a las personas, dejarlas que vivan sus propias experiencias sin ser protegidos todo el rato como el deseaba hacerlo incluso en la actualidad, muchas cosas cambiaban pero el siempre era el mismo angel cariñoso y sobreprotector.- Supongo que si me quedaba a tu lado no hubieras dejado de ser mi pequeño osito.

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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Benjamín Klein el Vie Jul 07, 2017 10:35 pm

Curiosos eran los caminos, los encuentros y desencuentros, nada ni nadie le hubiera asegurado a Benjamín que ese día iba a tener el gusto de encontrarse con la única persona que en su infancia se había tomado el tiempo de entenderle, de brindarle consejo y una mano amiga, pocos contaban con aquella fortuna, la de tener como amigo y protector a uno de los mayores arcángeles, le seguía guardando admiración y respeto, a pesar de que ahora la diferencia de estaturas se había invertido completamente... Claro que él no era el mismo niño, quizás algunas cosas se mantenían, y era la misma fascinación con la que se permitía ver a Uriel, no sentía pena de verle directo al rostro, su piel se veía tan tersa, sus cabellos oscuros que enmarcaban a la perfección aquel rostro de sonrojadas mejillas... quiso tocarlas, sin embargo negó en su interior y se sentó al lado de este, y por el olor que delataba aquel bolso dio por un hecho que era lo que había, más no pregunto, debían de ser para Michaela, los rumores se esparcían con rapidez en la arena y muy a su pesar nunca tuvo la suerte de bajar antes de que este se marchara.

- estoy seguro que no debería cargar mucho peso en un solo hombro, incluso traer todo consigo, sería recomendable que hiciera varios viajes incluso eso le mantendría mas al contacto con Michaela, no solo la vería una vez con todo lo que trae en el bolso, si no serian varios días hasta que el contenido del bolso sea entregado ¿no cree? - tutear sin lugar a duda era lo más difícil para él, era algo que creía muy intimo y las intenciones para su acompañante no eran hacerle sentir incomodo, muy a su pesar era diferente tratar con un crio que con un adulto. - por el momento podemos quedarnos aquí esperando si de esa forma usted lo prefiere, cuando sea hora de partir le pediré que me permita acompañarle y llevar su bolso, es un pequeño gesto que a mi parecer no podría negar, después de todo por mucho tiempo me cargo de pequeño - ahora pensar en si mismo sobre las piernas del arcángel era algo un poco bizarro, incluso rio ante tal idea mordiendo la galleta que le ofrecieron - seguramente - se encogió levemente de hombros - seguramente hubiera partido en algún momento, más que nada por cierta necesidad de dejar de ser el protegido y pasar a proteger, conforme fui creciendo, la conciencia me fue mostrando el camino a seguir, como una persona que se tomaba la molestia de ayudar a un niño débil iba volviéndose una persona de afecto, un afecto que se atesora con recelo, y lo quieres atesorar tan bien, que se buscan los medios para ser fuerte, para ser un pilar en donde sepas que esta persona estará segura de cualquier persona o cosa - su mirada se dirigió a la ajena, su mano se alzo y toco su hombro presionando significativamente, con una sonrisa que a pocos les regalaba, llena de tranquilidad - no debe disculparse por la larga ausencia, después de todo solo hacíamos nuestro trabajo, usted en su alto mando y yo tratando de igualar a los más grandes  guerreros que ha tenido el Paraíso para su protección - aparto la mano lentamente y la regreso a su regazo, mirando lo que se veía de la arena desde ese lugar.

Se termino de comer la galleta  y se limpio las boronas de la boca y mejillas - realmente son buenas, admitidamente deberé confesar que extrañaba el sabor de estas galletas - los entrenamientos de Benji iban muy a la par de los de Michaela sin tomar mucho en importancia la diferencia de edad, el quería ser sobresaliente, no importaba que tan difícil fuera, debía de ser como su general - aunque, siempre he mantenido presente las diferentes conversaciones que usted tuvo conmigo de pequeño, me motivaba a continuar y a no dejarme vencer por el cansancio - una vez más sus ojos regresaron a su objeto de afecto con cierto brillo singular que tenia tanto de pequeño como de grande - no recordaba su estatura, me sorprendió un poco ver que le he sobrepasado, de esta forma sería más fácil que se quedara detrás de mi para protegerle adecuadamente si se diera el caso, en algún momento me gustaría pedir un cambio y pasar a ser su escolta.

No existía el chiste en su voz, de niño la seriedad era parte de él, y al decir aquellas palabras era claro que esa había sido una de sus únicas motivaciones de seguir entrenando día con día, no cualquiera podía pedirse esos puestos si era un don nadie.

- pequeñas aspiraciones... ¿puedo preguntar qué es lo que carga en el bolso?



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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Anthony Devereux el Lun Jul 31, 2017 1:43 am

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Sin dudas el muchacho tenía razón sobre la carga que llevaba consigo, hacer varios viajes era lo más sensato pero la emoción por enseñarle a su querida amiga todo lo que había conseguido para ella en la tierra impidió que pensara como era mejor, su torpeza tampoco le ayudaba y tan solo acabo asintiendo con la cabeza para luego reír ante el recuerdo de un Benji pequeñito que solía sentar en sus piernas para escucharlo y mimarlo cuando este comía los dulces que preparaba solo para él, esos sin dudas fueron días hermosos pensó al mirarlo al rostro, sintiéndose feliz pese a la larga espera por volverlo a ver algún día. En silencio escucho sus palabras, sin perder de vista su rostro serio que le delataba lo serio que hablaba de nada más y nada menos que de su propia persona y aunque esa no era la primera vez que le dedicaban tales palabras al tratarse del ángel sintió como su corazón dio un vuelco, llenándolo de una calidez que no sabía describir con simples palabras y cuando la mano del muchacho finalmente corto la distancia entre ambos solo pudo sonreír con dulzura y algo de pena por su extraña reacción… Tal vez su corazón debía ser revisado.

-Ahora que se dónde te encuentras podre traértelas seguido, prometo no interrumpir tus entrenamientos.- Prometió seguro de sus palabras al recordar como su mera presencia era suficiente para distraer a los soldados, algunos por respeto a su título aguardaban pacientes a que se retirara o indicara lo que necesitaba y otros tan solo buscaban una excusa pequeña para tomarse un descanso de los estrictos entrenamientos. Cuando sus ojos volvieron a encontrarse su corazón volvió a palpitar acelerado al ver en las orbes del muchacho ese brillo que recordaba a la perfección, el brillo de su pequeño amigo que aún seguía vivo en el adulto que era hoy en día, estuvo a punto de bromear sobre su estatura sin embargo lo siguiente lo dejo mudo por unos segundos debido a la gran sorpresa que Benji le dio.- Espero que no tanto como yo.- Bromeo enseguida para relajarse y alejar la gran sorpresa que el ángel le acababa de dar, ¿sabía lo que estaba pidiendo? Sin dudas no era un puesto que cualquiera pudiera ocupar pero en su caso ese sin dudas era un puesto que nadie deseaba siquiera ser obligado a tomar.

-Oh, son unos pequeños presentes que traje para Michaela de la tierra. Hace poco volví a bajar para ver a los humanos y me encontré con muchas sorpresas buenas y otras no tanto… Pero estas cosas son maravillosas y pensé que podrían gustarle tanto como a mi.- Hablaba como un niño que acababa de encontrar un tesoro, un tesoro efímero para los ojos de muchos pero que para el eran maravillas sacadas de los más sórdidos sueños.- Muchas cosas son tonterías, pero este es mi favorito~- Dijo a su vez que apartaba su vista y tomaba del interior de la bolsa una caja color marfil con un pequeño moño blanco en la tapa, con cuidado abrió esta con tranquilidad ya que su amiga aun estaría ocupada por un rato y no se arruinaría la sorpresa que esperaba fuera de su agrado, suavemente introdujo sus manos al interior del paquete hasta finalmente dejar ver lo que parecía una caja de música hecha de madera con detalles metálicos dorados y en su tapa un tallado de rosas, las favoritas de la guerrera.- Cuando éramos niños ella tenía una caja musical que yo, en mi torpeza, rompí sin desearlo.- A medida que relataba una pequeña parte de su pasado busco la perilla de la caja para darle cuerda.- No podía parar de pedirle disculpas por lo que había hecho y pese a que ella amaba esa caja… No derramo una sola lagrima por ella e incluso se preocupó por que no me hubiera lastimado.- Abrió la tapa de está dejando salir la suave melodía de una canción que supo reconocer en cuanto la escucho, Lilium se llamaba y en el interior una pequeña rosa de cristal brillante giraba desprendiendo colores gracias a la luz que la atravesaba.- Mi querida hermana siempre me maravillo con su fuerza y deseaba poder infundir en los demás lo mismo que ella me enseño, me alegra mucho saber que pude lograrlo en quien más amaba.- Y volviendo su vista al muchacho aparto una de las manos de la caja para llevarla a su rostro donde acaricio con sumo cariño la mejilla del adulto, apartándola después de unos segundos para guardar el obsequio en la caja y luego en la bolsa junto con los demás.

-Cuando seas mi escolta tratare de no darte problemas, aunque tendrás que disculpar mi terrible torpeza para algunos momentos prometo que yo tampoco permitiré que nada te pase, no lo parece pero también me entrenaron como un guerrero… A pesar de que las espadas me asustan un poco.- Tal vez Benjamín no sabía en lo que se estaba metiendo, el tampoco creía ser tan importante como para ser protegido de forma rigurosa pero si algo le enseño el muchacho es que cuando desea algo con todas sus fuerzas nada lo detendría y llegaría, su corazón le decía que Benji lo protegería con todas sus fuerzas.

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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Benjamín Klein el Jue Ago 24, 2017 9:42 pm

"En quien más amaba..."

Habían tantos recuerdos dentro de su cabeza que de pronto todos parecían amontonarse dentro la misma, sin darle si quiera unos segundos de tregua y no era como si los necesitara... sin embargo si quería un par de segundos para poder disfrutar de aquel pequeño roce que provoco que el ángel se calentara de pies a cabeza, recordaba lo suaves que podían ser las manos del mayor, incontables veces estas le habían secado las lagrimas,  lagrimas que los demás veían como símbolo de debilidad, todos menos Uriel, este nunca llego a mencionar que el pequeño ángel fuera débil por mostrar su frustración y tristeza de esa forma.

Aquella suave melodía se quedo bailando en su cabeza, no dejo que ningún detalle se escapara de su vista... la forma en la que se movía, en la que guardaba el obsequio para alguien querido, en como su cabello se movía con la poca brisa que hacía en la arena. ¿Cuánto anhelo podía existir en Benjamín? ni si quiera el mismo lo sabía. Desvió  la mirada a la vez que exhalaba el aire de sus pulmones, no debía confundir sus palabras si después de todo era un ser superior que derrochaba amor y preocupación hacia muchas personas, siempre preocupándose por los demás, trayendo detalles que tenían un símbolo tan inmenso para sus allegados. ¿Y él que era? un recuerdo que creció considerablemente, se reprendió a si mismo guardando silencio.

A pesar de ciertos detalles que caminaban dentro de su cabeza, Benji no quería ser él le regalaba silencios incómodos a Uriel, si se tratara de otra persona le hubiera dejado solo hace mucho tiempo atrás, ni si quiera se hubiera preocupado por ayudarle con sus cosas o ser amable, la amabilidad no era de él, el era mas de ser tosco, no tenia tacto con sus palabras y las soltaba en seco sin si quiera amortiguarlas... con el mayor era distinto, y quizás tenia tantos recuerdos dentro de la cabeza que este... cabía la posibilidad de que hubiera cambiado con el pasar de los años, muy a su pesar y aunque él se viera completamente idéntico a los recuerdos dentro de la cabeza de Benjamín, siempre existía esa posibilidad ¿no?  

- No se debe preocupar - se puso de pie, dos pasos y quedo justo enfrente del arcángel con una mano en el pecho, pose y actitud que detonaba la seriedad del asunto - no dejare que sus manos toquen una espada, como tampoco permitiré crear preocupación de su persona hacia la mía, mis intenciones son aminorar sus hombros, su carga... no ser una molestia, ni presentar ser un símbolo de preocupación ¿me explico? - si Benji tuviera la opción de colocar a su adoración en una burbuja de cristal, lo haría con tan de resguardarle ¿sobreprotector? si. Extendió uno de sus manos hacia el arcángel esperando con claras ansias que este la tomara... sus anhelos no eran los de un niño pequeño, se daba cuenta de ello poco a poco, como si le costaran las tablas de multiplicar.

Al sentir la calidez de la mano ajena cerro la propia sobre la misma, lo jalo de forma delicada para que se pusiera de pie y de esa forma el se arrodillo para verlo hacia arriba, dejando ver como el mayor seguía siendo superior, seguía siendo su persona de mayor valor por el cual se esforzaba, por el cual aspiraba a los más grandes puestos, para complementarle, para cuidarle, para ofrecerle todo lo que en algún momento el arcángel hizo sin importarle que Benjamín fuera solo un niño que no le devolvería nada a cambio, a excepción de ser un niño bien educado.

- Si usted me lo permite, no me alejare de su lado y seré el escudo que lo proteja y la espada que lo defienda de cualquier mal que quiera importunarlo, si su voluntad es humillarme, lo permitiré - sus ojos mostraban la sinceridad de sus palabras - jamás levantare una mano para causarle daño, jamás usare mi voz para soltar serpientes en su contra  y si mi destino es morir para asegurar que su luz nunca se apague, así será.

Benji sabía que la arena no era el lugar predilecto para hacer tales decretos, no era un lugar especial aunque para él y muchos soldados lo era, cerca del ocaso el sol lo coloreaba de hermosos colores, dejaba a los soldados una inspiración divina, una motivación por la cual continuar entrenando... en esos momentos, aquellas luces iluminaban el rostro de Uriel, y no podía existir una imagen más hermosa para el pequeño ángel, la primera vez que lo había visto sus ojos estaban llenos de lagrimas gracias a una desilusión... en esos momentos veía la perfección, una perfección que le atravesaba el pecho y le instaba a darse cuenta el verdadero motivo de sus anhelos.

- permítame ser parte de su camino y compañía.



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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Anthony Devereux el Jue Sep 28, 2017 8:41 pm

A Little Soldier's Big Dream
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Su Mirada rojiza no se podía apartar del rostro de Benjamin y a medida que sus palabras quedaban grabadas en su memoria su Corazón no paraba de palpitar enloquecido por la pasión y convicción que el ángel demostraba respecto a su sueño, sabía que no bromeaba sin embargo era la primera vez se sentía embriagado por tales sentimientos que lo llevaron a tomar la cálida mano del muchacho sin siquiera dudarlo un segundo y a ponerse de pie frente a este, desde su posición lo observaba tan solo rogando porque Benji no fuera capaz de escuchar el palpitar de su corazón ni de ver el caos de sentimientos que el en pocos segundos había logrado causar. Jamás podría olvidar ese reencuentro, lo que estaba sintiendo en ese momento ni mucho menos al muchacho que le dedicaba las palabras más bellas que jamás había oído...

Sus labios se abrían y cerraban mas no salía palabra alguna de su boca, no quería hacerlo y aunque en su mente se negaba una y otra vez a ceder no pudo evitar sentir como las lágrimas caían de sus ojos hasta llegar a su barbilla donde se perdían, estaba avergonzado por mostrarle ese lado suyo a Benjamín pero ¿Cómo podía evitarlo? Antes de que el muchacho pudiera pensar algo erróneo acabo simplemente soltando una suave risa avergonzada al mismo tiempo que buscaba secar las lágrimas de emoción y felicidad.- Lo siento, no quería que me vieras de esta forma pero… Es la primera vez que escucho palabras tan hermosas dedicadas a mi.- Cuando finalmente pudo detener las lágrimas dirigió su mirada hacia la del ángel y sin borrar su cálida sonrisa, una sonrisa llena de amor y alegría dedicada solo para el que una vez fue un pequeño a quien protegió y ahora buscaba protegerlo, a él, tanto como una vez lo fue de infante. Llevando sus manos hacia el rostro del muchacho para acariciar ambas mejillas suavemente inclino su cuerpo, acortando la distancia entre ellos y aproximando su rostro al de Benjamín se detuvo a unos pequeños centímetros de distancia para que solo el fuera testigo de su decisión final.- Estaré encantado de aceptarte en mi camino y también de formar parte del tuyo, mi querido caballero.- Y con esas palabras acorto la distancia para depositar un cálido beso en su frente, sellando de una manera intima la unión que el ángel deseaba tomar en su vida, ahora él era su caballero, su escudo y la persona en la que podía confiar ciegamente para toda la vida.

Una vez que el beso acabo dio un pequeño paso hacia atrás, buscando las manos del ángel para incitarlo a ponerse de pie hasta quedar cara a cara una vez más, sin soltar sus manos observo estas un pequeño segundo solo para ver la gran diferencia que hacía con las suyas, ahora era el quien se sentía como un pequeño.- Pasaremos mucho tiempo juntos de ahora en más, debo confesarte que esa es la parte que más me gusta. Te extrañe como no tienes idea Benji.- Dijo sin pena alguna y con evidente alegría ante la idea de volver a estar a su lado, igual que en el pasado.- Hay tantas cosas que me gustaría preguntarte que no sé por dónde comenzar…- De repente un ruido en particular interrumpió sus palabras, era un sonido melodioso que lo hizo voltear en su dirección para luego volver hacia el muchacho a quien sin soltarle las manos llevo con evidente emoción hacia el barandal del sitio donde se encontraban, una vez allí y de vista directa hacia los cielos colmados por nubes anaranjadas señalo en dirección a donde el sonido se generaba, se trataba de unas bellas aves similares a los canarios que a esas horas solían volar hacia su hogar para refugiarse de la noche, eran aves pequeñas pero fuertes para volar a esas alturas y entre ellas unas pocas se aproximaron en su dirección para buscar algo de alimento.- Pero no hay prisas, podemos conocernos poco a poco… Después de todo no volveremos a separarnos.- Declaro totalmente seguro de sus palabras al mismo tiempo que apretaba suavemente la mano del muchacho con la suya y con la otra acariciaba el plumaje de la pequeña ave que piaba feliz por recibir afecto de un ser celestial.

Cuando una persona tiene
A alguien importante para proteger
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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Benjamín Klein el Vie Sep 29, 2017 1:51 am

Era como volver a ser un niño, a pesar de ver sus lágrimas no se levanto, algo en su interior lo impidió y es que a pesar de que el rostro del arcángel estaba surcado por lágrimas, el mismo no se veía afligido o con algún tipo de dolor, era todo lo contrario. Y lo siguiente que escucharon sus oídos le alegro el corazón, pero no fue lo que lo detuvo, en definitiva no. La cercanía que le ruborizo las mejillas, él ni quiera pudo hacer algo para detenerlo, no pudo retener aquella sensación de sentirse expuesto como cuando era niño… Sus mejillas encendidas y su corazón acelerado hicieron que sus manos comenzarán a sudar, su boca se secó y trago grueso al sentir los suaves labios del mayor. Aquello era sin duda lo menos que imagino que sucedería cuando reconoció la figura entrar a la arena, con aquel canasto y saludando amenamente a todos, se había obligado a no esperar nada, ya que de esa forma no se desilusionaría nunca, fue el primer muro que levantó a su alrededor y tras de ese vinieron tantos muros que le hicieron ser el Benjamín con el que nadie quería meterse, con el que seguía los talones de Miguel en cuanto a entrenamientos, era tan perseverante en todo, y ahora… Con aquel simple beso todo, absolutamente todo aquello que construyó para alejarse de cualquier persona se derrumbó, o mejor dicho… Lo derrumbaron.

No se dio cuenta en qué momento se puso de pie, se sintió culpable por no entender lo que le estaba diciendo, comenzó a unir la conversación para dale sentido, para regresar sus pies a la tierra, y claro que aquel día no había terminado y sus mejillas aún le faltaban color para que su sonrojo fuera más notorio, seguro que Miguel le alcanzaría a ver en aquel momento, a la distancia y por lo encendida que estaban sus mejillas. A pesar de tener las manos sudorosas siento fuerte las ajenas, eran tan pequeñas a la par de las suyas… -Puedes pr…- quería hacerle saber que no tendría secretos para el, todo lo que quisiera saber el lo cantaría al instante, no tenía cómo defenderse de aquello que estaba sintiendo, ¿realmente lo estaba sintiendo? Volteó a ver a los pajarillos que cantaban, no recordaba dedicarles atención, se mantenía tan centrando en los entrenamientos que muchas veces olvidaba el resto. Pero aquello no iba volver a suceder, de repente aquella melodía se había vuelto hermosa.

Casi como todo lo que había ocurrido desde que Uriel cruzó la puerta de la arena, Benji se acercó sin dudarlo, beso la mejilla del mayor robando una lagrima que aún adornaba su mejilla, la misma humedeció los labios del menor, dándole el valor necesario para poder hablar – tiene usted razón, ya habrá tiempo para responder todo lo que usted necesite saber… No le esconderé nada, no podría hacerlo aunque quisiera - sintió una pizca de envidia al ver aquel pajarillo, y como si el arcángel se diera cuenta de ello, sintió aquel apretón que le recordó quién era y todo aquello que no se debía permitir sentir, no atentaría contra sus principios, ya que de hacerlo se alejaría de sus sueños.

Soltó su mano lentamente como quien no quería la cosa, lo hizo por la única razón de evitarle problemas a Uriel, un par de soldados cruzaron por donde ellos estaban, acallando los murmullos en lo que se acercaban, Benjamín volvió a colocar aquella mirada tosca, sin rastro de sentimiento o si quiera de conciencia – ¿Terminaron de entrenar para que estén holgazaneando? -incluso el tono de su voz cambio. Y aquel par de emplumados negaron con la cabeza, regresando por donde habían llegado y hasta que los dejo de ver regreso su mirada a la de Uriel – Debo decir que ha sido unos minutos invaluables los que he pasado con usted, para mí desfortuna su verdadera acompañante se acerca, me temo que no necesita más de mi compañía por el momento -se inclinó con una mano sobre el vientre, poiendo en practica todo lo aprendido y las mil y un formas respetuosas con las que debían dirigirse a los arcángeles – Puede estar seguro, que pronto le iré a buscar para escoltarle a donde usted me indique, esperare ese día con ansias.  - si no fuera por el papeleo se le pegaría como un chicle desde ese momento. Una pequeña luz de tristeza se asomó por sus ojos al instante que vio como Miguel descendía de los cielos con un pequeño grupo, su tiempo con Uriel se había acabado. Tomó la mano del mayor y beso su torso, acariciando la levemente con el dedo pulgar. disfruten de su encuentro – murmuro para empezar alejarse, ya que podía ver la mirada de Miguel sobre el, ahí importunando al mayor como muchos lo hacían, y ella venía a espantarlos como moscos. Le dedico una sonrisa en cuando se apartó, tomó la botella con agua, su espada y su armadura, era hora de marchar aunque el así no lo quería, más así debía ser.

Quizás, y solo quizás… Se encontraría más rápido de lo que él pensaba.



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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

Mensaje por Anthony Devereux el Sáb Sep 30, 2017 12:54 am

A Little Soldier's Big Dream
Arena | Paraíso | Benjamín Klein
El piar de las aves era una hermosa melodía y el escenario frente a ellos hacia que todo fuera como un bello sueño, pero aún faltaba más y el broche de oro para que todo fuera simplemente perfecto llego cuando Benjamín beso su mejilla con tal suavidad y dulzura que sintió como la zona donde había sido besado se calentaba ligeramente hasta hacerse una sensación agradable que jamás experimento antes. Sus palabras lo hacían increíblemente feliz y aunque le apenaba el mostrar tanta felicidad ¿Cómo podía evitarlo? Incluso cuando llego el momento en que debía dejarlo marchar con sus compañeros quienes se aparecieron tal vez para buscarlo su sonrisa no desapareció.- Estaré esperando con ansias ese momento…- Tal vez con tantas que no podría evitar darle una pequeña visita en la arena de vez en cuando, no deseaba interrumpir su entrenamiento claro estaba pero al menos ya encontraría la forma de darle un pequeño presente que le sacara más sonrisas como la que acababa de darle mientras se retiraba, dejándolo solo por unos segundos en los que llevo la mano que había sido besada hacia su pecho, acunándola con cariño.

Finalmente cuando su querida amiga despidió a sus alumnos y fue hacia el hasta quedar frente a frente no dudo un segundo en abrazarla con sumo cariño como siempre lo hacía, sin darle tiempo a reaccionar la invadió con sus preocupaciones de madre pues sabía que ella muchas veces olvidaba cuidarse a si misma por el entrenamiento que a veces la absorbía mucho. Soltando el abrazo para verla a los ojos mientras le pedía con suavidad que no se preocupara por ella, como siempre le rogaba, no pudo evitar soltar una suave risa casi a juego con el piar de las aves que comenzaban a alejarse del lugar a medida que el sol planeaba ocultarse por ese día.- Sabes que nunca podre dejar de velar por tu salud y felicidad, mi querida hermana.- Y con esas palabras paso su brazo por los hombros de Michaela, llevándola consigo hacia la canasta donde aún reposaban las galletas que tanto le gustaban, otros dulces más junto a un pequeño ramo de rosas blancas y finalmente la caja de música que sin dudas le traerían viejos recuerdos de un pasado donde ambos estaban apartados del mundo y la cruel realidad. A medida que su amiga observaba sus presentes con alegría mientras la luz de las estrellas comenzaban a asomarse su mente aun recordaba a Benjamín, sus palabras y los besos que aun en ese momento lo hicieron sonrojar levemente.


No había sido fácil pensar en un presente adecuado, una vez que hubo despedido a su amiga para dejarla descansar del duro entrenamiento y regresado a su cuarto vueltas había dado por la habitación hasta altas horas de la noche sin poder encontrar lo que buscaba, ¿Una carta? ¿Flores? Nada lograba convencerlo y no fue hasta el momento en que resignado decidió echarse a dormir unas horas que la respuesta llego a su mente cual rayo cruzando e cielo, ¿cómo había sido tan bobo? La respuesta estuvo siempre frente suyo y con entusiasmo a primera hora de la mañana el horno estaba encendido desprendiendo un dulce aroma, los ingredientes desfilaban ordenados frente suyo los cuales guardaría más tarde y junto a ellos, listones de varios colores descansaban sobre la mesada. Debía apresurarse o su plan no funcionaría y una vez que el sonido del reloj sonó preparo todo rápidamente en una caja de colores celestes con un gran moño blanco para salir volando hacia la arena. Había llegado justo a tiempo, los soldados aún no se presentaban en el lugar y como si se tratara de un niño pequeño haciendo una travesura dejo junto a la entrada del lugar la pequeña caja para luego marcharse en silencio por donde vino, a los pocos minutos voces comenzaban a escucharse por el recinto, los soldados comenzaban a llegar para iniciar el entrenamiento matutino y aunque no todos repararon en el dulce aroma de lo que contenía el paquete un alado guiado por la curiosidad fue hasta el presente allí dejado para ver con asombro el nombre que desfilaba en la tarjeta escrita prolijamente a mano junto con un pequeño mensaje en el reverso.

-¡Hey, Benjamín tienes un paquete para ti!-

Querido Benjamín: Espero que tengas un día maravilloso, se que debo ser paciente pero no puedo esperar para verte, pronto vendré a visitarte pero mientras tanto disfruta de las galletas, están hechas con mucho amor.
Besos y muchos cariños, U.

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Re: A Little Soldier's Big Dream -Priv. Benji-

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