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—The Promise [priv. Fye]

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—The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Sáb Jun 10, 2017 8:58 pm

Mil veces mierda. Además que ese tipo de palabras no estaba en sui vocabulario –por aquel momento- ya era una clara muestra de que estaba al borde de un colapso nervioso. Él no podía creer la cantidad de problemas que le llegarían ese día, como si todo se hubiera puesto patas para arribar en unos días. Ver a quien consideraba un padre frente a él, a punto de desmayarse por la gripe. Simplemente suspiró, eso no estaba para nada bien, estaba metido en un lío tremendo. Pero al final no podía huir de ello. Sí, tendría que hacer todo el trabajo de la casa por su cuenta. Tampoco es que pudiera hacer mucho realmente, podría haberlo curado y estuvo por hacerlo pero era mejor si reposaba, muy bien él sabía lo mucho que se había esforzado, mejor que descansara en su hogar tranquilo.

Ahora el hombre mayor le rogó que le cocinase algo o no sobreviviría –sí, así de exagerado-, se sobó las sienes y una pequeña risa salió de sus labios al verlo como un niño. Era malo para cuidar a la gente ¿por qué debía de enfermarse así? Cosas que les pasan a los humanos, aunque él también pasaba por ello de vez en cuando, pero no duran mucho estas "enfermedades". Aunque, no había mucho de lo que quejarse, mientras preparaba la comida para él terminó por avisar a su trabajo que no iría. Tenía ganas de descansar un poco y no sería bueno quedarse en casa, conociéndose podría pescar la gripe también.

Ya te he preparado sopa y los medicamentos están en la alacena. ─le comento al hombre que permanecía en la cama con una compresa en su frente, mientras él tomaba su morral. No sabía cómo terminaría ese día. Sin embargo, mientras cruzaba el umbral de la puerta, el ángel escuchó una disculpa y eso le relajó un poco. No era necesario, ya toda la tensión había pasado, lo único que rogaba era no enfermarse también.

Fue más bien un impulso y habían pasado… ¿dos días? Bueno, no quería mostrarse demasiado desesperado, así que esperó hasta ese momento. Llegó a la dirección de la tarjeta algo exhausto, incluso se notaba en su rostro, prácticamente podría sentir la pesadez de su cuerpo queriendo tumbarle en el primer sitio que encontrase. Pero en cuanto atravesó la puerta y el tintineo de la misma que avisaba que un cliente había llegafo, sus pies le traicionaron, tropezándose y cayendo al suelo. Se llevó una mano hacia su propia cabeza. ¿Se había mareado? ¿Acaso se había contagiado de aquella gripe? ¿O solo necesitaba descansar? Pero en cuanto levantó la vista encontró a Fye en el mismo sitio.

No viste nada ¿de acuerdo?—terriblemente apenado, más que nada por el orgullo que pudo haber perdido ante semejante escena frente a él. Quería que la tierra se lo tragara en ese instante. Se levantó lo más rápido que pudo y trató de fingir que nada había ocurrido—. ¿Por qué estás solo?—se cruzó de brazos, no parecía haber más personas que ellos dos y él quiso parecer serio pero momentos después su estómago rugió, volviendo a avergonzarlo. Se cubrió el rostro con una sola de sus manos. ¿Podría ser peor ese día?


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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Fye D. Flowright el Mar Jun 13, 2017 9:02 am



The Promise

¿Cuántos días había pasado? Solo dos y aun así parecía una eternidad. Era increíble que tras la corta visita a casa de Leight  el trabajo en su florería hubiera aumentado, estaba sumamente ocupado de sol a sol y si bien eso lo mantenía distraído sentía que faltaba a la promesa que hizo junto a su amigo, se suponía que iría a visitarlo al casino con cierta frecuencia pero no se dio el caso, tendría que ofrecerle una disculpa con algo.

Todo el trabajo era básicamente pedidos, ramos de flores o arreglos para parejas e incluso le tocó hacer un arreglo para el funeral de alguien en ese si le puso especial empeño, todos merecían ser adornados de flores en el lecho de muerte. Para la hora actual la florería solía estar vacía así que estaba arreglando el lugar, pues nunca se sabía cuándo por aquella puerta entraría su compañero, le hubiese gustado que avisara pero también en parte entendía la clase de sorpresa que se darían. Con eso en mente desde hace dos días aseaba su tienda y su pequeño departamento.

De pronto el sonido de la campanilla sonó eso solo significaba una cosa, un cliente, ahora eso resultaba sumamente extraño. Estaba en la parte trasera así que corrió para atenderlo pero grande fue su sorpresa al ver a su amigo. – ¡Lin…!  - Tenía pensado gritar su nombre y luego lanzarse a sus brazos pero no pudo hacer nada de eso, primero porque su compañero terminó en el suelo y Fye cubrió su boca ahogando un grito por lo inesperado de ello. Quedo en un estado parecido al shock preguntándose internamente si debía traer un botiquín para atender posibles heridas aunque desechó tal idea pues Leight se levantó como nuevo. Ahora ¿Cómo omitir eso? Fye tuvo que morderse la lengua para no carcajear aunque no se pudo contener del todo. - ¿Solo? Estoy contigo ahora Linlin – No pudo resistirlo, soltó una carcajada ¡Pero intentó cubrirla! Claro que sin éxito, aquel rugir del estómago de su amigo se pudo escuchar claramente gracias a lo calmado de la zona. Apoyo una mano en el hombro derecho del rubio  luego de limpiar una lágrima que se le había escapado tras carcajearse.  – Anda, antes de enseñarte la florería me encargaré de que comas algo. – Y es que por ningún motivo dejaría que este pasara hambre aunque sería curioso preguntar por qué pues a esas horas todo el mundo come algo.

Primero lo primero, se acercó al pórtico de vidrio, y dio la vuelta a un cartelito que estaba colgado en el centro de un lado decía Abierto pero por ahora todos verían que la florería  “Le Fleur” estaba cerrado por el momento, después de todo haría de anfitrión y necesitaba presarle atención a su invitado.  Sujeto el brazo de su colega para indicarle el camino a seguir. Era una grandiosa suerte poder conseguir no solo un lugar para su negocio sino también para vivir, tras el mostrador había una escaleras en caracol que llevaban a la segunda planta. El primero en subir fue el dueño y con una rápida mirada se aseguró que todo estuviera en orden.

El lugar donde vivía Fye era de aproximadamente 130 metros cuadrados era más que suficiente sobre todo si se es independiente, ahora que lo pensaba fue una total ganga pero el cómo luce ahora es muy diferente a como era antes pero con trabajo diario y ayuda extra pudo convertirse en un lugar ideal y apacible. Del lado izquierdo tenía una sala con un sillón blanco y una mesita de centro, mientras que del lado derecho estaba la cocina comedor de donde se escuchó un tintineo típica alarma en los hornos. – Esto te va a gustar, pasa por aquí. – Fye era típico muchachito que se alimentaba a base de dulces, pasteles, chocolates y ahora alimentaria a su amigo con galletas. Con cuidado tomó la pinza de metal y sacó una bandeja con las galletas humeantes. – Dejemos que enfríen ¿Quieres té?  - Aun sino deseaba ya había puesto la tetera y pronto herviría. – Me alegra que vinieras y me estaba preguntando si acaso estas enfermo, por como caíste hace…un rato. – !Oh! si la curiosidad fuera un pecado este ángel sería el más pecador de todos, aun así no lo hacía con mala intención simplemente estaba preocupado.

Departamento:
Asi mas o menos es el departamento de Fye para que te hagas una idea.
Departamento
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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Dom Jul 02, 2017 4:27 pm

Oh, sí que sentía una tremenda vergüenza ahora. Sus labios se habían apretado un poco más y sus hombros se tensaron más de lo habitual. Si hubiera podido, hubiera levantado su ropa un poco para cubrirse más el rostro. Las risas de Fye solo potenciaron esta acción, pero solo se cubrió todo el rostro con ambas manos. Apenas abrió uno de sus dedos para observar al ángel que estaba allí, burlándose de su desgracia. No, no, ya estaba poniéndose exagerado como aquel hombre, tenía que calmarse. Le resultó algo curioso que cerrase la florería, pero dada la situación, supuso que era lo mejor. No le hubiese gustado retrasarle en el trabajo pero… bueno, en definitiva estaba pensando en que esperaba no haber causado tantas molestias con su visita repentina, luego vería la manera de avisar adecuadamente las próximas veces. Ya que tenía su número, mínimo debió de haber hecho eso. Sí, no debía confiar demasiado en sus impulsos o todo sería para mal, como acababa de ocurrir.

Ah, sí, gracias… pero deja de reírte, por favor—no sabía muy bien que sentir al respecto, era algo que no podía manejar del todo y no es como si tuviera una vaga consciencia que podría haber sido gracioso lo que ocurrió, pero aún tenía esa sensación de desaparecer de ese sitio en esos instantes. El departamento le pareció muy bonito, sin poder evitarlo lo observó todo a su alrededor con demasiada curiosidad, tanto así que era capaz de notarse. Sus manos se movían algo inquieto mientras su rostro divagaba de un lado a otro. Incluso sus ojos parecían tener un brillo diferente en cuanto vio las galletas, pero se contuvo de intentar tocarlas debido a la advertencia recibida luego.

¿Enfermo?—un poco alterado por eso, se tocó su frente, tratando de averiguar si tendría algo de fiebre o si podía experimentar algún tipo de síntoma. Tal vez y estaba incubando la enfermedad y sin darse cuenta. Se dio una ligera palmada en la frente, eso era imposible—. No, es solo… el hombre con el que vivo, se enfermó y tuve que encargarme de todo, hasta me dieron día libre en el trabajo. Ahora está descansando y… vine rápido y en un impulso, solo estoy… un poco inquieto, eso es todo, no me he calmado—esa era la respuesta más lógica que podía encontrar a lo que había pasado. Por lo menos ahora se había logrado estabilizar un poco. Tenía bastante hambre, ya que con las corridas que tuvo que dar, no pudo ni sentarse a almorzar o algo similar. Tal vez por eso las galletas y el aroma del té se le hacían demasiado apetecibles.

Espero no darte problemas al venir… así, y además sirviéndome algo de comer, con todo no he podido ni almorzar, en verdad me disculpo. Justo en medio de tu trabajo—se sobó las sienes, se encontraba un poco cansado y en extremo culpable. Era un sujeto demasiado exigente en ese ámbito, y dado que él mismo asistía a su trabajo siempre, ahora estar ahí luego de que a quien consideraba padre descansara, le estaba doliendo un poco. Pero sentía que si no lo hacía en ese momento, quien sabe cuándo volvieran a verse. Demasiado emocionado por tener un amigo nuevamente, que lo llevaba a comportarse de esa manera tan errática, esperaba que le disculpase por todo.

Es un muy bonito lugar, no sabía que vivías en el mismo sitio dónde trabajas, es algo bastante cómodo—ya que él tenía que transitar un camino peligroso por las noches, lo que Fye tenía era algo que podría considerar hasta relajado. Le gustaba el sitio y se sentó un momento, dejando caer de una vez los hombros que había tenido tensos todo ese rato.

Perdona que aun… no soy muy hablador que digamos, no sé ni que contarte—bajó ligeramente la cabeza debido a esto. Seguramente su amigo tendría muchas cosas de las cuales hablar y él solo no tenía nada más que lo que ocurrió ese día de improviso. Aún tenía algunos cortes en las manos por haber cocinado todo lo más rápido posible y ser demasiado descuidado. Sí, definitivamente no era muy bueno en esa clase de temas, siempre hacía las cosas de una manera demasiado precipitada.


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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Fye D. Flowright el Mar Jul 18, 2017 8:34 pm



The Promise


Era escuchar la palabra enfermo y a Fye se le erizó toda la piel, nunca le gustó ver a sus seres amados postrados en la cama con alta fiebre, él no poseía el poder de curar enfermedades pero si sabía lo básico para tratarlas. Confiaba en el diagnóstico de su amigo pero no siempre uno mismo puede tomarse la temperatura por eso estiró una de sus manos para posarla en la frente de Leight con la esperanza de no encontrarla caliente, al parecer Zadquiel escuchó sus suplicas o al menos Fye lo sentía normal.

Cuando te vayas llevaras algo de galletas a ese señor. — Si para su amigo aquel hombre era importante para él también lo era, podría preparar más cosas o incluso alguna comida, algo que pudiera alivianar la carga de su compañero por cuidar de un enfermo. — Hahaha eso suena tan tierno ¿Sabes? Yo también quería verte. — Sonó tan feliz cuando lo dijo incluso hasta orgulloso, era un acto lindo saber que deseaban verse y ponerse al día aunque apenas hayan pasado unos días. Sin embargo lo vio agitado desde un principio incluso en ese instante por ellos dio dos palmaditas por la cabecita del otro rubio.

Para nada, me gusta mucho hacer esta cosas, sobre todo los dulces ¿Qué es la vida sin pasteles o galletas?  — Pensar en eso era aterrador, para alguien cuya dieta es la comida chatarra es impensable un mundo como ese, disfrutaba comerlos pero disfrutaba aún más hacerlos sobre todo si es para que alguien más comiera de ellos. — Ya te dije, estoy feliz que vinieras. — El típico sonido de la tetera silbando llamó su atención así que fue a apagar el fuego y después colocarlo en una jarrita de vidrio transparente, buscó en los cajones de las alacenas hasta encontrar unas cajitas de metal ahí dentro tenia gran variedad de hierbas. — Antes no tenía a quien prepararle mis dulces… — Estaba de lo más alegre cuando tomó una pequeña porción de hierbas y las vertió en la jarra, pronto el color empezó a teñirse primero de amarillo, luego naranja para finalmente tomar un tono rojizo.

Que no te espante hombre…es algo raro pero te puede gustar. Por cada que tomes tendrá un sabor diferente. — Fye era de probar muchas cosas diferentes todas igual de inusuales con aspecto poco agradable pero terminaba disfrutando mucho. Además ese truco le fue enseñado por una de las hermanas de aquel orfanato donde creció.

Pues sí, en realidad este lugar estaba en ruinas y me lo vendieron muy barato. Ahora me siento mal por la anciana si lo hubiera renovado seguro lo vendía tres veces más, pero…creo que te envidio.  — El té estaba listo ahora fue a por las galletas las cuales amontonó en un plato cuyos bordes estaban adorado por flores pequeñas lo hizo con cuidado mientras seguía hablando. — Tu siempre sales, ves gente de camino al trabajo en cambio yo solo bajo a la primera planta y llegué. — Soltó un suspiro pretendiendo estar triste incluso frustrado por aquella desventaja que para él era mucha, sin embargo aquella mentira seria descubierta por la risa que soltó. Dejó las galletas en el centro de la mesa a un lado de los floreros, fue a por tazas también transparentes después de todo era un juego completo. Sirvió el líquido en una de ellas y se la pasó a su amigo.  — Anda, comamos te prometo que están buenas.

Esperó a que su amigo cogiera la primera pieza y observo con detalle cuando comía, era raro pero le gustaba ver cuando la gente comía de lo que preparaba lo hacía sentir de alguna forma especial. — ¿Te gusta? — Enarcó una ceja claramente interesado en su respuesta, en un intento por calmar su curiosidad -desesperación- de saber que le pareció bebió de su taza, ahora podría percibir el sabor de la manzanilla lo cual era agradable pues es bien conocido que aquella hierba calma los nervios. Ahora cuando se fijó en las manos de  Leight vio cortadas típicas hechas por manejar cuchillos.  — ¿Duele? — Se levantó de su asiento tan rápido y fue a buscar entre los cajones ¡Ah! ¡¿Dónde los dejó?!  Cubiertos, servilletas, condimentos, encontró de todo incluso aquello que andaba buscando hace tiempo, que oportuno, hizo un puchero mientras se cruzaba de brazos de pronto se dio cuenta de la escena que estaba representando frente a su amigo que quizá estaba consternado por aquella desesperación de Fye por encontrar algo. — Banditas…sé que por aquí las tengo. — Se cruzó de brazos esforzándose realmente en hacer memoria y cuando su mente se iluminó chaqueó los dedos y fue directamente hacia un bote cuya marca indicaba que era una caja de galletas, que irónico, abrió la caja dejando ver múltiples hilos de colores, agujas entre otras cosas. — Ah…listo. — Banditas de colores, son lindas después de todo ¿No?  — Hahaha ya sé que estoy loco, dame tu mano. — Era florista, repostero y ahora haría de enfermero. Jaló su asiento hasta estar al lado de su amigo, tomó una de las manos lastimadas y envolvió en el dedo una curita de color verde claro. — No importa si no eres hablador pienso que las personas pueden comunicarse por mucho más que solo palabras. — Fye era alguien hablador, que hacia las cosas sin pensar mucho y sin mencionar que hacía de payaso personal cada que podía.  — Uhm, podrías contarme que preparaste, sabía que eras bueno haciendo bebidas pero no comidas ¿algún día probaré tu sazón?  ¡Que hambre! ~  ¡Que hambre! ~

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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Sáb Jul 22, 2017 5:53 pm

Aun se sorprendía por la manera en la cual Fye tenía de desenvolverse fácilmente sin ningún patrón en particular. Él simplemente parecía moverse a su voluntad sin preocuparse por nada más, disfrutando cada momento de su vida sin atadura alguna. Justo como su hermano lo era. Apretó los labios, tenía que tener buenos pensamientos, él seguramente estaría bien, y ahora este ángel estaba siendo su amigo, le estaba demostrando que él no estaba solo en ese lugar. Eso era lo que más le aliviaba de todo.

Gracias, de verdad—no solo el que se preocupara por aquella persona que le daba un techo, sino por ser tan amable y paciente para con él. Por más que muchas otras personas intentaron acercarse, él siempre mantendría una pared a su alrededor. Completamente temeroso de todo a su alrededor aunque por fuera no lo aparentase para nada u observara a los demás con una fina capa de hielo en su semblante. Le costaba expresarse, eso se notaba a leguas, pero no podía siempre estar justificándose con ellos, tenía que aprender, intentar ser como lo era antes, incluso aún mejor. Esta seguro que, quienes habían sido sus amigos, se pondrían felices si él intentaba ser feliz otra vez.

No es eso, es solo que me pareció curioso—con respecto al té se disculpó rápidamente. Ciertamente la curiosidad le había dominado más de lo que hubiese esperado, dado al hecho que su mirada no se había desprendido para nada de la manera en la cual su amigo preparaba el té, era algo completamente diferente a lo que hubiese pensado. Se llevó el té a los labios y le dio el primer sorbo, un dulce sabor a frutillas llenaba sus labios, peor al probar el siguiente, el sabor había cambiado por completo a uno más intenso ¿era menta? ¿Boldo? ¿Alguna otra hierba? Leight no podía decirlo con exactitud. A él le encantaba el tomar el té, era una de sus acciones favoritas del día, casi nunca se la saltaba, pero que otra persona lo hiciera y fuera de esa manera tan particular, cambia por completo el panorama que había tenido hasta ese momento.

Luego de unos instantes, dónde su expresión parecía relajada y había sonreído un poco más que lo de costumbre, pasó a ser de completa tristeza. Par ese momento, Leight ya estaba sintiéndose culpable, pensando en que no había visto su propia fortuna con el trabajo que hubiese conseguido o el cómo había transitado sus pasos hasta ahora. Sin embargo, la risa de Fye le indicó que estaba bromeando y, en un acto que Leight solo hubiera hecho para con su hermano cuando recién eran unos adolescentes, él infló ambas mejillas ligeramente, era lo más parecido a un puchero que podría llegarse a ver en el ángel.

Me sentí mal, eso no es justo—murmuró mientras alcanzaba una galleta y la llevaba a sus labios para comérsela. En verdad que este chico había sido muy injusto, aunque Leight, en parte, sabía que era su culpa también, por ser tan iluso. Muchos de sus antiguos camaradas se lo habían señalado, ya que esa fortaleza, la de ver algo bueno en los demás, podría volverse una debilidad demasiado fuerte. Sí, por eso le habían ocurrido tantas cosas malas ¿no? Pero a él le gustaba como pensaba… aunque ahora fuese mucho más reservado.

Están deliciosas—luego del pequeño malestar que duró lo que duró un suspiro, le respondió mientras bebía el tan peculiar té y daba uno que otro mordisco a las galletas. Para esas alturas, él ya se había olvidado completamente de lo que  había ocurrido con sus manos y aparte de su brazo. Porque era alguien, tal vez. Demasiado torpe en ese campo, debía de practicar más, eso estaba plenamente consciente. Iba a negar, a decir que no era necesario que hiciera nada, que se curaría, había tenido heridas mucho más graves que esas pero Fye no lo escuchó y ya se había marchado.

No sabía bien como sentirse al respecto, a excepción de ese hombre que le ayudó, desde que Jesse se hubiese marchado, ya nadie se preocupaba de esa manera consigo. Si bien estaba seguro que él se comportaría de esa manera con Fye, seguía siendo algo que, mínimamente, le sorprendía.

Estoy bien… no era necesario esto. —luego de ver las banditas de colores en sus manos, nuevamente un sentimiento cálido se apoderó de él, lo que le hizo bajar la cabeza unos segundos y luego, inclinar su cabeza hacia otro costado. Algo similar al calor inundaba su rostro y Leight se había sonrojado sin que fuera capaz de percibirlo. —Sólo hice una sopa casera, no hice mucho... de verdad que no—se puso nervioso, sus palabras habían salido temblorosas, y la capa de hielo de había derretido por unos instantes ante tales hechos. Estaba en un estado en el cual no sabía que podría hacer a continuación.

Necesito más practica… o siempre terminaré así—tenía un fuerte deseo y lo siguió a rajatabla al cubrirse el rostro con ambas manos. Ya que no soportaba muy bien el estar así. Aprovecharía que sus manos estaban algo frías ese día para calmar ese ardor. Era una sensación bastante nueva, por lo que no podría describirlas con palabras simples o algo que le hiciera calmarse. Aun así, momentos después continuó con su respuesta—. Pero… luego de que practique, te… prepararé algo—ya un poco más calmado, dejó salir un pequeño suspiro. Aún tenía un poco de calor en su rostro, sin embargo, este no era mucho. Estaba un poco más aliviado, en verdad había hecho bien en ir allí simplemente de improviso.


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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Fye D. Flowright el Dom Jul 23, 2017 12:42 pm



The Promise


En el fondo Fye esperaba poder contagiar alegría a su buen amigo pues este apenas iba aprendiendo a abrirse al resto del mundo, ya podía sentir sus sonrisas más alegres y también más frecuentes algo de lo cual estar orgulloso si él era capaz de ayudar su alma estaba feliz podría estar tranquilo sabiendo que fue de utilidad para alguien.

Ya, creo que raro es lo que me define. — Y es que ¿Quién sirve el té de esa forma? El mismo sabía que su particular forma de hacerlo podría ser hasta insultante para otros quienes se dedican de lleno en este arte, sin embargo no pudo aprender “correcta” pero si lo hacía con todo el cariño del mundo. Soltó una risilla para relajar el ambiente algo tenso por aquel servicio barato de té, si, quizá debía ir a una de esas escuelas pero se sentía muy viejo para aquello, al menos podría subir puntos con las galletas las cuales si hizo con especial empeño.

Ah~  Leight-sama puede hacer puchero.  — Bien, pueden tacharlo de malvado pero era una maldad de lo más inocente después de todo no pretendía hacerlo sentir mal ni nada por el estilo, solo quería que este entendiera que la vida no es tan mala como parece serlo. — Lo siento, lo siento — Juntó sus manos frente  a su rostro a modo de disculpa al parecer había dado en una vena débil pero no quitaba el hecho de haber disfrutado de aquel inusual y tierno berrinche…quizá no lo sentía tanto.

Al menos pudo compensarlo con un buen trabajo de enfermero principiante, Leight tenía razón, no era necesario pero simplemente no podía hacer de la vista gorda luego de ver a sus amigos heridos, era algo que jamás podría perdonarse. — Lo sé…sé que no era necesario pero quiero hacerlo. — Apretó sus labios con fuerza y así evitar sacar a flote temas tristes sobre el porqué de su obsesión de mantenerlos a todos sanos, Felizmente su amigo estaba ocupado evitando ser visto con aquel sonrojo algo que sacó a Fye de sus pensamientos a soltar una carcajada de lo más animada. — También puedes sonrojarte de esa forma ¡Oh, Espera! Creo que tengo una cámara por aquí. — Incluso para hacer más real aquella escenita se levantó y buscó entre sus cajones aunque claro, ahí no estaban solo lo hizo para apenarlo un poco mas, pequeño ángel cruel. Tan rápido como fue a “buscar” dicha cámara regresó a su asiento para escucharlo.

Enserio se veía demasiado nervioso tratando de explicar que hizo de comer alegría, pena, tristeza, todos esos sentimientos ya Leight se los había mostrado era algo fascinante luego de verlo tan serio tras la barra del bar donde trabajaba. Quizá era su instinto paternal pero tenía las inmensas ganas de ver bajo aquellas manos que cubrían su cara, aun veía rasguños y cortadas superficiales sobre su piel, nada grave pero demostraban el esfuerzo empleado en aquella actividad. — Entonces pediré la especialidad de la casa. — Apoyo los codos sobre la mesa y luego dejo descansar su rostro en la mano derecha, podría pasarse todo el día viendo a su amigo pero tras comprender que le iba a hacer de comer también tenia que informar algo muy pero muy importante. — Este…¿Señor chef? — Tocó el hombro de su amigo un par de veces para así llamar su atención, su rostro denotaba la encrucijada pues no estaba seguro si continuar hablando. — Pues, es solo que…¿Es muy tarde para decir que no me gustan las verduras? — No quería sonar grosero ni mucho menos exigente con la comida pero…en verdad este ángel vive a base de comida rápida, golosinas, pasteles entre otros, sin embargo era justo avisarle de lo que no gustaba para así no rechazar la comida cuando se la sirviera, ahora cambiar sus hábitos alimenticios seria también complicado. — Veras esas cosas sanas tienen un sabor rarito. — Era pensar en eso y el hambre se le iba, felizmente tenia las galletas para devorarlas, el dulce era su vida sabiendo que por ellas estaba tan delgado pues nunca comió algo sano o que al menos tuviera los nutrientes mínimos que el cuerpo pide. —Ah, pero a ti si te gustan esas cosas ¿No? Creo que en gustos si nos diferenciamos mucho. —  Se cruzó se brazos tratando de pensar en la mejor manera de solucionar aquel gravísimo problema, bien, estaba exagerando pero es Fye siempre exagera las cosas llegando a sobreactuar, al final terminó desplomándose sobre la mesa de una manera por demás graciosa incluso en cámara lenta sin siquiera llegar a una respuesta, miró a su amigo y le hizo los típicos ojitos suplicando que no le diera un sermón como muchos otros lo hacen por sus habitos alimenticios  —

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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Sáb Ago 12, 2017 10:39 am

Avergonzado, esa era la palabra justa para definir el cómo se encontraba justo en esos instantes. Sentimientos nuevos que no había sido capaz de experimentar antes. Ni en el paraíso ni estando ahí sobre la tierra. Sentía una especie de vacío en su estómago ¿acaso se había enfermado o algo? Apretó los labios bajo sus manos que cubrían su rostro aun. No esperaba que Fye, incluso ahora, intentara el calentar aún más sus mejillas queriendo inmortalizar el momento. Movió su cabeza de un lado a otro, de manera negativa, no quería algo como eso, debía de verse extraño, seguramente.

No lo hagas—pidió en un hilo de voz, tratando de controlar esa sensación diferente que no sabía cómo manejar. ¿Qué debía de hacer? ¿Cómo debía de superarlo? No había sido entrenado para algo como esto. Tal vez debería solo marcharse hasta que lograra tranquilizarse, pero también lo sentía una grosería demasiado grande como para llevarla a cabo. Cerró sus ojos, tal vez, sólo tal vez, lo primero que debía de hacer era el controlar su corazón. Desde que había conocido y se había hecho amigo de este chico, las emociones fluían sin más.

—bajó sus manos para lo que le dijo. Ladeó el rostro y se puso pensativo luego de eso. Bueno, aun no sabía de muchas comidas en realidad, y que le dijera que no le gustaban las verduras era un asunto complicado. Siempre lo había considerado como lo más sano y que era mejor consumirlos, incluso siendo lo que ambos eran. Lo observó, ahora con un poco de curiosidad—¿No te has enfermado del estómago?—En parte, Fye le hacía recordar a Jesse, a él tampoco le gustaban las verduras y eso le hacía sentir aún más vacío en su propio estómago. Apretó los labios y suspiró un tanto pesado, negando unos minutos después—. Busquemos entonces una comida que no los tenga—por lo menos no lo había regañado, pero en la expresión de Leight podía notarse  la nostalgia y la tristeza entremezclarse. Eso, sin duda le había dejado con las defensas bastante bajas, una expresión que no se le quitaría por algunos minutos por lo menos.

Además de dulces ¿qué otras cosas te gustan?—si pudiera saber eso, podría pensar en algo. Tal vez no le gustasen las verduras pero podría encontrar otra manera de cocinar. Miró sus manos, aun recordó la emoción de haber podido hacer algo delicioso y por su propia cuenta. Hasta ese momento, el hombre con el que vivía se había encargado de todo lo que tenía que ver con ello, así que seguía siendo una buena sensación el poder hacerlo.

Puedo hacer pasteles, también…—dado a que su hermano le gustaban demasiado los postres, tuvo que aprender a hacerlos, más que nada por aquellos pequeños meses en los cuales no se le despegaba para nada. Y así, luego de comerse uno entero él solo, luego dormía tranquilo como si se tratara de un niño pequeño. De otra manera, continuaría comportándose como todo un guardabosques.  Apretó de nuevo los labios, lo extrañaba demasiado.

De todos modos, no es necesario que lo haga ahora ¿o sí?—aunque si deseaba que lo hiciera no se pondría de malas ni nada de eso, lo haría con mucho gusto. Eso también le ayudaría a distraerse y olvidar un poco lo que le estaba pasando—. Fye, yo... no estoy… acostumbrado a todos estos sentimientos que fluyen ¿sabes? Incluso con mi hermano yo era justo como me viste… tal vez antes era un poco más cálido pero seguía siendo demasiado serio, probablemente. No sé... como manejar algunas cosas... tenme paciencia—y mientras decía eso, sus dedos se movieron con nerviosismos uno contra otro. Estaba algo inquieto ahora. Si hubiera podido esconderse en alguna parte del lugar o acostarse y darle la espalda por unos minutos, eso hubiera estado bien. En ese tiempo de soledad, había comenzado a extrañar aquellos gestos que solía tener todos los días. Un abrazo, y ligero golpe en la cabeza con una palma o una caricia en su mejilla. Su hermano era tan cálido a diferencia suya. Tomó el aire suficiente y lo dejó salir por la boca.

Ustedes dos… seguramente se hubieran llevado muy bien—realmente lo creía. Pero ¿no se suponía que aquel encuentro era para pasarla bien un rato? Se palmeó sus propias mejillas y negó de nuevo, pidiendo luego unas disculpas de forma silenciosa. No se estaba comportando adecuadamente, tendría que analizarlo una vez volviese a casa luego de todo eso.


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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Fye D. Flowright el Vie Ago 18, 2017 2:53 pm



The Promise


¡Cuánta inocencia desbordaba el joven Windsor! Bueno incluso Fye se veía infantil tratando de avergonzar a su amigo.  Ahora con el tema de los alimentos la balanza estaba del lago de  Leight pues si era por él Fye era capaz de comerse todas las verduras que pusieran en su plato. — ¿Yo enfermarme? — Soltó una sonora carcajada evitando a toda costa sonar grosero, más bien se reía de sí mismo. Este ángel tenía algo así como un estomago de acero y eso que muy pocas veces a lo largo de su vida comió algo sano.

Hahaha…Sí, sería lo mejor. — Aquella sonora carcajada se terminó en cuestión de segundos pues de nuevo atacó la culpa por andar de quisquilloso, vio detalladamente a su amigo para notar algún signo de molestia pero no pudo encontrar nada, eso lo dejó más aliviado. Felizmente este aceptó buscar otra comida que no contuviera aquellas sosas verduras, por dentro saltaba como niño pequeño al conseguir ganar el berrinche del momento ¿No es eso adorable?  Sin embargo por más alegría que Fye pudiera brindar al mundo Leight parecía ser el único quien no lograba contagiarse, notó cierto aire de tristeza y aun si este trataba de disimularlo no podría engañar al ángel. “Que pésimo eres para mentir LinLin” Pensó.

¿Eh? ¡Ah! Pues…pues… — Miró a su alrededor por algo de ayuda visual pues su mente ahora mismo era un papiro en blanco. A su izquierda había una pequeña canasta con algunas frutas, siendo esa su respuesta. — Las frutas dulces me gustan. — Continúo con su búsqueda para hallar algo que le gustara. — No me gusta carnes, pobrecitos los animales. — Fye no consumía pollo, carne de vacuno ni mucho menos pescado, este último era su némesis porque de solo verlo podría desmayarse. Saber que su amigo hacia postres llamó su atención, si el ángel tuviera orejas muy seguro estas se hubiera levantado muy curiosas.  — ¿De verdad? Los de chocolate son mis favoritos. — La conversación estaba siendo muy dulce hasta que notó de nuevo aquel sentimiento de tristeza.

Por un instante se sintió egoísta por no pensar más en su nuevo amigo. — ¿Leight? —  Lo llamó con voz suave y calmada, el rumbo que estaba tomando la charla no le gustaba nada, sobre todo por la estabilidad emocional de su colega. Aun así mantuvo silencio con aquella rápida explicación que logró que su pecho doliera, después de todo sentir empatía era parte de ser un ángel, el dolor de su amigo también era el suyo. — ¿Sabes? — Esta vez llamó su atención, se levantó de su sitio hasta quedar al lado del otro rubio. Sujeto sus manos y tras jalar un poco pidió que se levantara. —Me hubiera gustado conocerlo… pero sé que lo haré hasta que ese momento llegue yo también puedo cuídate de ti.  — Quería darle un poco de fortaleza pues no podía dejarlo solo con aquel pesar en el corazón. Alzo ambas manos y tocó aquellas mejillas sonrosadas, la piel de su amigo era suave, tibia, agradable. Se puso de puntillas para alcanzar aquella pomposa mejilla y depositar en ella un dulce beso, después todo se resume en un fuerte abrazo para su amigo.

Leight está bien si quieres llorar, si quieres ponerte triste. — Apoyó la frente en el hombro de su amigo y desde ahí le habló. — Hace rato dijiste que no estás acostumbrado a que los sentimientos solo fluyan pero no pienso que sea malo reír, llorar, sonreír. Todo es parte de vivir. — En ese instante se sintió mal por dar un consejo el cual no podía seguir del todo sin embargo si debía ser la fuerza de alguien se mostraría confiable fuerte. Soltó un leve suspiro y sujeto ambas manos de su colega. — Se me antoja algo de tarta…Las galletas no son suficientes. — Lo mejor era desviar un poco el tema, alejar sus pensamientos de cosas tristes y así pasarlo bien lo que restaba de la tarde. — ¿Hacemos una? — Mostró una enorme sonrisa al igual que un niño pidiendo a su madre que le prepare algún dulce, inocente, sincera, pero era genuina.
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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Miér Ago 23, 2017 10:24 am

En el momento en el que el ángel que era su amigo se acercó, supo que había hecho algo equivocado. Había terminado preocupándole, y no era lo que pretendía. Ese día no era para ese tipo de asuntos. Y si bien al principio no supo que hacer, pues la sorpresa había sido demasiada, y su cuerpo se había tensado por la reciente cercanía, poco a poco se relajó y sus brazos se movieron, abrazando el cuerpo ajeno en búsqueda de esa fuerza que había necesitado en ese tiempo. Claro, Él no estaba completamente solo, pero la ausencia de su gemelo había dejado una huella demasiado fuerte en él, imposible de ignorar. Quiso derramar lágrimas, quiso llorar como un niño pequeño, quiso gritar desde lo más profundo de su garganta, lastimarla incluso en medio de aquel proceso, para desahogar todos esos sentimientos acumulados que no podían salir por su propia cuenta.

Pero cuando fluyen… terminan hiriendo a otros… eso está mal—ocultó su rostro en el cuello ajeno, y sufrió un ligero espasmo. Leight parecía reticente, estaba forzándose a no dejarse derrumbar, eso demostraba la clase de fortaleza que tenía, pero los sentimientos eran demasiado fuertes y, por más que tuviera una gran fuerza de voluntad, no era completamente inquebrantable. Y las lágrimas fluyeron de una vez, y él suspiro y sollozó en un tono bajo, tratando de no derrumbarse aun. Era bastante testarudo en ese aspecto o eso parecía. Aun así, las palabras de Fye le habían llegado de manera sincera y habían sido sumamente importantes para sí.

Gracias…—mencionó una vez se hubiera calmado. Se separó poco a poco y se limpió los rastros de las lágrimas que hubiera dejado salir e hizo el intento de sonreírle para que se tranquilizara, aunque solo apenas movió sus labios. Por lo menos lo había intentado sinceramente. Asintió hacia la propuesta que su amigo le hacía y fue hasta las alacenas, buscando si habría algo que le ayudase a hacer tal pastel. Aunque, antes de abrirla se detuvo completamente. ¿No era incorrecto simplemente moverse como si fuese su propio hogar? Tragó saliva, ni siquiera se había dado cuenta de esto hasta que ya tenía sus manos sobre el mueble. Bueno, Fye era quien le había pedido el hacer el pastel así que pensó que no habría problemas. Aun así, el haberse movido de esa manera todavía le dejaba un extraño sabor amargo en los labios. Hacía muchísimo tiempo que no se movía por esos impulsos. Eso era otra cosa que tendría que analizar más tarde.

¿Qué tipo de pastel quieres hacer? ¿Chocolate? ¿Frutillas con crema? ¿Caramelo y canela? ¿Cheese cake? ¿Lemon pie? ¿Alguno con un relleno en específico? Con lo que tengas podremos hacer el que quieras. Aunque, si no tenemos también podríamos ir a comprar ingredientes—se mostraba algo pensativo, visualizando cualquiera de las opciones. Había algunos pasteles que había podido hacer pero había practicado más con algunos que con otros, tendría que ver cual quería y recordar cómo se hacían. A veces se sentía mal por no tener anotado los procedimientos para cada postre que llegaba a realizar con éxito, realmente le ayudaría un montón algo como eso en ese momento. Un grave error considerando lo estricto y ordenado que era.

Tú… Me dirás…—comentó en un tono bajo. Se había dado cuenta que había hablado demasiado, y aun cuando se había prometido el mantenerse tranquilo al respecto, aún estaba un poco desacostumbrado a este hecho. Pese a eso, el plan de Fye parecía reunir frutos, Leight estaba mucho más calmado y, aun cuando aún podían percibirse rastros de tristeza, se podía leer en su mirada el deseo de realizar aquel pastel y seguir pasándola bien juntos. Por lo menos, así fuera por un rato, Leight estaba olvidándose de lo malo y tratando de pasarlo bien como había sido su objetivo desde un inicio. Sólo esperaba el poder hacerlo bien y no arruinarlo como era natural. Si eran asuntos de batalla o del tipo serias, él era impecable, pero en trivialidades o mimarse a sí mismo o a los demás era especialmente torpe. Tenía que mejorar eso.


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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Fye D. Flowright el Dom Sep 03, 2017 5:18 pm



The Promise


Es cierto que las personas lo último que desean es preocupar a sus seres queridos, dejar que los sentimientos fluyan como ríos salvajes es sinónimo de alerta para terceros ¿Quién quería causar problemas sobre todo a sus amigos? ¡Nadie! Sin embargo hay momentos en los que se debe ser un poquito más egoísta y si bien ambos eran ángeles aun eran seres que tenían sentimientos y de hecho estaban mucho más apedados a estos, alegría, tristeza, cuando surgen simplemente no es posible ignorarlos. Fye tenía razón. Leight tenía razón. ¿Entonces que hacer? Parecia una situación sin respuesta asi que solo atinó a quedar en silencio.

A Fye nunca le gustó ver a sus personas amadas llorando, el dolor de ellos era también dolor para el ángel. Dejó que su amigo sacara todo aquellos sentimientos estancados en su interior, era normal que estos se mostraran con intencidad por la cantidad de tiempo acumuladas, acarició su espalda y cabellera a modo de cariño intentando consolarlo, calmarlo, le mostró todo el afecto que sentía por él porque en verdad lo quería, lo quería mucho. —De nada. — Susurró despacito. Cuando Leight se separó Fye aun sentía el corazón oprimiéndose, no, no quería desmoronarse en ese momento, no era el lugar ni hora indicada. — Algún día. — Volvió a susurrar esta vez para sí mismo. Felizmente la propuesta de la torta fue aceptada y con eso los ánimos del infantil ángel subieron en pocos segundos.

Siguió a su amigo con la mirada fijándose que iría a tomar pero de pronto este se detuvo en seco y la verdad no entendía el porqué. Ladeó la cabeza a un lado en un gesto inocente para después darle alcance, entre risillas graciosas abrió las alacenas al igual que los cajones. — ¿Sabes?  Esta casa también es tuya así que puedes moverte como quieras. — Esos eran los beneficios y ventajas de la amistad ¿Cierto? No había necesidad de pedir permisos después de todo Fye lo habia invitado a su casa para pasar un buen rato y si antes hubo un trago amargo ahora todo debería se dulce con ese pastel que el otro ángel estaba por preparar.

Veamos…este. Me gustan todas esas. —Se cruzó de brazos para intentar pensar con cabeza fría y no con el estómago. La decisión era complicada y por eso mismo siempre preparaba mas de una cosa en diferentes porciones según lo hambriento que se encontrara. — ¡Pues hagamos todo eso! Hahaha — ¡La mejor respuesta era pues todo! ¿Cómo no? Estaba orgulloso de darle final al gran dilema ese pues tenia los ingredientes necesarios para prepáralo. —Tu harás en que desees y yo haré tarta de frutillas con crema ¡Oh! Y también algunas galletas. Tambien quiero bollos dulces y algunos tartaletas — Aun había galletas en la mesa pero seguro mientras preparaban todo Fye se encargaba de dejar todo vacío. Cuando fue a buscar en los cajones inferior la haría se dio con una sorpresa la cual no esperaba. — Ups, creo que nos hará falta más harina. — Su pequeño saco de diez kilos estaba vacío siendo una completa pena. Entonces se levantó en silencio y revisó el resto de cosas que necesitaban y como esperó faltaban mas de la mitad. — ¡Vamos a comprar LinLin! — Se aferró a uno de los brazos de su compañero ángel y jaló rumbo a las escaleras que daban al primer piso. —Salir nos distraerá un momento, también podemos comprar otro tipo de golosinas, quizá algún refresco y muchos caramelos. — Su refrigerador ya no tenia las bebidas gaseosas y señores Fye no puede vivir sin ellas, son lo único que logra mantenerlo despierto pues odiaba el café;  muy amargo para su gusto.

Antes de bajar el primer escalón recordó que la billetera estaba sobre la cómoda al lado de su cama, con un ademan le pidió a su amigo que se quedara en su sitio. — ¡Por cierto! — Desde donde estaba se le ocurrió gritarle. — Me alegra que dejaras salir todo ese dolor pero si necesitas de alguien que sea tu apoyo o que te escuche ya sabes dónde encontrarme. — Cuando encontró el dichoso pedazo de cuero blanco regresó con su colega. — Solo quería que lo supieras una vez mas. — Si acaso Leight tenía dudas al respecto ahora esperaba que con sus palabras entendiera, eran amigos, los amigos se cuidan, se protegen y apoyan. — ¡y nos vamos! — Empujo la espalda de su amigo de forma suavecita para que bajara.
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Re: —The Promise [priv. Fye]

Mensaje por Leight Windsor el Miér Oct 11, 2017 5:53 pm

Aun, pese a todo, Leight seguía sintiéndose un poco más aliviado. Por supuesto, todavía le dolía demasiado la garganta, por haberse tragado el dolor, aun cuando hubiera llorado y se hubiera desahogado, no lo había hecho del todo. Seguramente, si hubiera dejado fluir todo lo que le ocurría, hubiera provocado una situación demasiado incomoda. Él, pese a que le costaba manejar estos sentimientos tan nuevos, estaba seguro que se hubiera quedado abrazado a Fye hasta quedarse dormido mientras dejaba fluir todo lo que había estado aquejándole. Pero no, no podía, se había convencido de ello, ya había mostrado lo suficiente.

Una ligera sonrisa asomó en sus facciones mientras buscaban lo necesario para el pastel, aunque la frustración le llegase al no tener lo suficiente. Pestañeó en más de una ocasión al escucharle. Salir… sí, seguramente un poco de aire le haría bien, pero antes de eso guardó todo lo que habían sacado, dejándolo todo en una sola área segura. De esa manera, cuando volvieran, podrían encontrar todo sin tener que revolverlo todo como antes. No es que fuese un maniático del orden pero mientras ellos no estuvieran ahí, bien podría meterse algún animal y voltear las cosas que ya tenían. Sonaba hasta absurdo pero era algo que a él le hubiera pasado antes.

Le esperó entonces, para que tomase todo lo necesario. Él también se fijó en su abrigo si tenía algo de dinero extra y su amigo no tuviera que afrontar todos los gastos. Aún tenía una ligera sensación amarga en su boca pero no era nada que pudiera manejar. Asintió y cuando estaban a punto de irse, escuchó las palabras ajenas, lo que le hizo detenerse y bajar la cabeza. Apretó los labios ¿qué debería decir en una situación como esa? Fye era un buen amigo, muy bueno en verdad. La nostalgia le invadió de nuevo, y él que hacía tiempo que necesitaba de este tipo de cosas, sólo pudo sonreírle débilmente, terminando por levantar su cabeza y mirar hacia el frente mientras caminaban.

Lo sé. Gracias por ser mi amigo. Lo digo en verdad—y, tal vez esto no fuera muy propio de él, peor fue algo que le nació luego de las palabras ajena. Rodeó el cuello ajeno con uno de sus brazos y comenzó a andar, rumbo hacia donde deberían ir a comprar lo que necesitarían para el pastel. Por esos momentos se había sentido realmente cálido y sabía que podía contar con él cuando lo necesitase—. También… tú. Cuando necesites un hombro.. o hablar de cualquier cosa. Estaré ahí, a cualquier hora—le soltó un momento y dejó su mano en el hombro ajeno, como si fueran amigos de hacía muchísimo tiempo. Posiblemente era eso lo único que se necesitaba, saber que alguien estaba ahí para él de manera incondicional y, por su parte, entregar lo mismo a cambio. Sí, aquello se sentía muy bien, le gustaba bastante.

Ya en la tienda buscaron lo necesario para el pastel. Fruta, azúcar, incluso hubo algo que le llamó la atención: La crema chantillí en aerosol. Normalmente él la preparaba a mano, por lo que encontrar algo como eso se le hizo la mar de curiosidad.

¿Quieres algo de chocolate? Me gustan los dulces pero… no conozco mucho de estos… ilumíname. Quiero probar lo que tú comes—comentó de una manera más bien casual, pero debía de admitir que tenía ganas de esto último. Hacía tiempo que no compraba algo estando acompañado, se le hacía bastante divertido mientras observaba las distintas marcas y los precios de cada una. Su estómago rugió unos momentos después. No creyó que tendría tanta hambre de pronto. Supondría entonces que tendrían que apurarse o, como mínimo, comprar algún refrigerio e ir comiéndolo en el camino ¿no? En esos momentos sentía su mundo más liviano y colorido. Se sentía flotando, eso era maravilloso.


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Re: —The Promise [priv. Fye]

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