D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

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D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Dagda el Miér 14 Jun - 20:48

Eochu Ollanthir
¡Ven Roble de los dos florecimientos!

”Tu ultima respiración fue en la penumbra donde debiste ser tragado por la devastadora realidad”

El golpe en tu espalda aun te mantenía descolocado, estaba interfiriendo en todo e inclusive el conteo de pasos que realizabas a cada minuto que andabas se vio interferido con su presencia, pero eso no fue todo la sola palabra “traición” en su boca retumbo en tu memoria, tenías muchos años sin experimentar un tipo de recuerdo forzado pero eso era la singular demostración de que estabas haciendo algo, repitiendo un indicio, claramente él tipo de traición en la que te sometieron pero tampoco es como si tu conocieras específicamente lo que provoco tu muerte, sabes el dolor que sentiste, la sensación de ser desmembrado así como perder la capacidad de respirar hasta ahogarte en tu propia sangre; las palabras de Ahren fueron inútiles a tus oídos así que volteando de forma brusca tu mano que al ser alto debía ser larga termino por posarse en su cuello, hiciste una ligera presión por donde se encontraba la aorta, la sentías palpitar — No te confundas, no deseo tierras, ni riquezas ya que es algo por lo que he estado trabajando así que no necesito mucho de los demás, cuando te pedí una garantía es exactamente una buena arma para destruirte — En ese momento pareciera que estabas a punto de tragarlo, de hacerlo pedazos en minutos, no hacía falta que actuaras de forma rápida tan solo era el instinto que te había guiado a actuar de esa manera; bajaste tu mano tratando de recobrar la compostura — Existe una razón para no enseñarle a nadie mi trabajo, no es algo que te concierne, solo deseo estar seguro. — Ya habías matado a uno que otro ser que interfería en tu vida, era normal ser precavido en tu caso era extrema tu idea de que alguien interviniera en tu mundo.

”Terminarás desquebrajándote al punto de no volverte a unir”

Oh, esa terrible recuerdo seguía, tu lengua se tensó con sabor a sangre, se veía en como tus ojos se oprimían de vez en cuando la incomodidad de tener ese tormentoso fluido en tu pensamiento pero a pesar de ello seguiste avanzando hacía el auto, tenías uno muy modesto, no ostentoso, lo suficientemente sencillo para pasar desapercibido, el color que llevaba dicha marca de carro era blanco y bien cuidado, abriste la cajuela para meter tus cosas — ¿Vas a guardar algo? — Preguntaste dirigiendo la mirada a tu ahora acompañante, esperaste a su respuesta y después cerraste la cajuela, entraste esperando también que el otro lo hiciera a tu paso — Coloca el cinturón de seguridad en medio del pecho por donde parte el corazón, ni un cm más ni uno menos ¿Entiendes? — El orden, los contornos, la perfección, tenías todo calculado y lo necesitabas, eras un hombre histérico cuando no se cumplía — Hay algo más que quería aclararte, llevas un buen rato hablándome de esa manera pero mi nombre no es Dagna Puntualizaste, no es que estuvieras enojado en realidad te encontrabas tratando de solucionar los pensamientos de tu cabeza que te acosaban ahora pero no querías que Ahren siguiera mal pronunciando tu nombre — D A G D A — Señalizaste, después tomaste su mano para voltearla en la zona de la palma, lo escribiste con tu dedo índice, quizás era un joven visual por ello es que lo hacías — Espero que estés pensando tanto en el contrato legal como en la manera útil para deshacerme de ti en todo caso de que las cosas se salgan de control. — Volviste a recordarle. Arrancaste el auto, no hablaste en el trayecto, no tenías las ganas de hacerlo, suficiente era con tratar de sobrevivir con lo que te sobrecogía.

”Imposible , te estaba rompiendo la mente”

Traición. Dolor. Muerte.

No puedes sacarte de la mente la sonrisa de una mujer, su burla, su mirada que es como una mariposa revoloteando en tu cuerpo, su voz cual llama de fuego rodeándote, pisando tu existencia e imponiéndose como si fuera la luna de verano, sigues sintiendo el sabor de la sangre en tu boca es por ello que remueves un poco tu cabeza y parpadeas más veces de las necesarias, necesitabas llegar a la tienda lo antes posible para comer algo, tenías una buena infusión de flores de cerezo con menta la cual lograría arrestar ese sabor y detener los recuerdos forzosos.

[…]

Al transcurrir exactamente una hora fue que llegaste, arribaste a la tienda comercial, la única que existía en su clase y tipo, toda la fachada estaba hecha con madera especial mientras que un gran ventanal de cristal era la puerta pero cubierta ligeramente por telares negros y blancos platinados, en el centro justamente en el amarre que permite que dichos cristales se abran decía en grandes letras Daurblada Ya llegamos, puedes bajar. — Pediste, bajaste del auto y tomaste tus cosas de la cochera, te condujiste a la tienda la cual estaba cerrada pero al final de cuentas la abriste con la llave maestra, todo el condominio estaba designado a dos cosas, la primera planta a la tienda y la segunda a tu casa — Por favor, pasa. — Te hiciste a un lado para que pasara, una vez que entrará de seguro se fascinaría con los aromas que llevaba, era completamente distinto, estabas seguro, eras uno de los mejores perfumeros de la ciudad así que debías distinguirte por el aroma de tu bella tienda.

Puedes dejar tus cosas en la mesa que está allí — Señalaste una mesa de cristal, mientras este se ocupaba decidiste sacar lo nuevo que habías cosechado y dejarlo en la mesa de preparados, tenías un área especial para ello vista a público pero no te molestaba que te vieran, les gustaba mirar pero nunca sabrían las bases de los perfumes, dejaste los frascos de cristal para después etiquetarlos, los colocaste en un canasto de color rojo con nombre, todo tenía un orden, una etiqueta, cada artículo se posicionaba en donde debía estar — Si tocas algo colócalo en su lugar, tienen etiquetas y colores, no creo que te equivoques. — Decías esto sin siquiera mirarlo, eso es porque preparabas una infusión, un té de moringa con miel, lo llevaste a la mesa donde estaría tu nuevo “socio” si es que podrías llamarle de ese modo — No te espante su color, es normal, la gente no suele tomar de este té pero es muy bueno para limpiar el paladar — Tomaste tu taza de té después sacaste de la bandeja una pajilla, desgraciadamente no podías beber nada que no fuera con esta misma, una costumbre quizás.

”Oh, si estás memorias pudieran matarme.”

Se desvanecían, estabas olvidando y te esforzabas por ello. Parecías más relajado y también tratabas de mantener la cordura, si te dejabas llevar por el tormento podrían pasar dos cosas, la primera era que revivirías un pasado que no deseabas ver y la segunda el que estaba presente podría sucumbir a tu ira — Ahora quiero escucharte, necesito que el contrato se establezca y claramente yo igual te ofreceré algo, soy un hombre de palabra después de todo. — Bebiste el té por medio de la pajilla un minuto, después proseguiste — También en este momento te mostraré algo, será sencillo pero creo que también demostrará que si me fallas seré capaz de muchas cosas — Fuiste por tu arpa, la colocaste en tu regazo y comenzaste a cantar — Ven roble de los florecimientos… Eochu Ollanthir…— Cantaste, del suelo hiciste florecer a tus tres creaciones hermosas, en un principio una brotaba encima de otra, devoraba los colores hasta que se unificaron solas, se volvieron un color tornasol que a la vez en un segundo se volvió ceniza, ceniza misma que envolvío un viento feroz de otoño, toda la perfumería pareciera que se había vuelto presa del bosque, las hojas caían, el viento era fresco, en estos momentos estaba induciendo un cantico único que provocaba que la persona quien lo mirará observaría en esta bella estación sus memorias más anheladas, sus recuerdos más preciados — Observa — Le pediste. Tu por otro lado cerraste los ojos, dejarías de tocar claro, lo harías, pero aun no. Al dejar de tocar te levantaste para tomar de una mesita cercana dos manzanas que se encontraban celosamente escondidas detrás de un cristal — Después de lo que has visto ¿Qué manzana escoges? ¿La roja o la verde? — Si el comía la roja te quitaría un año de vida, dicho año se lo entregarías a trabajar con él pero finalizando te separarías de raíz, si devoraba la manzana verde el consumiría tu ira, tu dolor, todas esas memorias que no tienes, el vería por sí mismo…la traición que sufriste.

Una decisión sola. Y aceptarías el juego.


Interior de la tienda
Área de Mesas
Vajilla de té
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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Ahren el Lun 19 Jun - 3:33



The Promise

Una promesa entre caballero es inquebrantable y romperla era de mal gusto pero sobretodo  no era correcto. Solo el demonio sabe cuántas veces fue engañado, traicionado por socios; muchas veces se equivocó pero eso nunca quebró su convicción, sus creencias. Estaba siendo serio al momento de hacer el negocio con el alfraude el cual era alguien difícil de tratar pero a su vez simple. No supo si aquella presión en su cuello era una forma de advertencia o solo intentaba intimidarlo pero con cualquiera de ellas no se sentía asustado. – Eres bueno negociando. – Vaya que sí, otro hubiera aceptado aquellas propiedades valorizadas en mucho dinero y luego rezar por ser estafados ya que la garantía resultaba más tentadora que el negocio en sí. Una vez la presión cedió se tocó la zona mientras veía una vez más como se alejaba con ritmo acelerado, pero que caprichoso era.

Esta vez mantuvo como mínimo  tres pasos de distancia pues no deseaba colmar su paciencia al punto de despedirlo y que se olvidara de aquel encuentro. Aun fuera de su rango de vista notó sus hombros tensos, su andar era automático y muy seguro tenía la mente en otro sitio. Una vez llegaron al dichoso auto le brindó una rápida mirada y negó ante aquel ofrecimiento pues lo único que tenía era su maletín y a pesar de no tener muchas cosas no le gustaba separarse de estas, se aferraba con fuerza por mero instinto mas no por desconfianza.  – Sí que eres organizado. – No podía decir menos pues la forma en que debía colocar el cinturón fue extraño, se tomó unos momentos para dejarlo tal como le había pedido pero la bendita correa se negaba a estar en su lugar mientras arreglaba eso escuchaba a su acompañante pero levanto la vista. – ¿Disculpa?  - El creía haber llamado a aquel hombre de la manera correcta y ahora estaba avergonzado por aquella tontería pero no le quitaba el humor alegre pues fue corregido, era lo importante, vio como aquel dedo se deslizaba por su palma, cada letra estaba más que clara. – Lo lamento, haha no volverá a pasar.  – Como por arte de magia el cinturón cooperó y se mantuvo en su sitio. – Lo sé, lo sé aun así pienso que debes relajarte solo un poco. – Dicho ello el viaje empezó y a pesar de no hablar en todo el camino no se sintió incómodo.

[…]

Pronto el camino de tierra cambió con el pavimento de la ciudad, pasaron por calles ya conocidas para Ahren tardó un rato en saber hacia dónde se dirigían, la zona comercial. Cuando el auto se detuvo pudo apreciar, desde su sitio, el cartel que tenía aquella tienda. – ¿Daurblada? – Susurró más para sí que para Dagda pues el solo nombre lo obligaba a hacer memoria porque en algún lugar escuchó de aquella tienda. Ahren apenas si conocía las calles de New London, el resto del tiempo se sumía por completo a sus estudios y a su trabajo. Dagda era amable y de eso no tenía queja, entró y la primera impresión fue de estar caminando en algún prado lleno de flores porque el olor era tan dulce y suave que sentía ya no estar en la ciudad. El cosquilleo que provocó en sus fosas nasales hizo que frotara la zona entre su nariz y labios. No hizo comentario alguno sobre el olor pues su sola reacción daría mucho que pensar, obedeció sin chistar y dejo el maletín en el lugar indicado para después mirar a su alrededor.

Ahren poco sabía sobre los perfumes solo que olían muy bien, de aquella canasta roja sacó uno que otro frasco y leyó su etiqueta mentalmente. No solo esa zona sino toda la tienda estaba perfectamente ordenada y en armonía. Cuando aquel hombre regresó con el té se sintió bendecido pues su garganta estaba seca, sujetó la taza tal y como se le había enseñado de pequeño pero antes de dar el primer sorbo se fijó en su ahora colega. – Que inusual forma de tomar té. Me llena de curiosidad el saber porque. – Cada cosa que hacia Dagda era inusual, extraña, si quizá tenía un porque ahora quería saberlo.

El té sabía bien a pesar de ser la primera vez bebiéndola y mientras lo hacía estaba pensando la forma de realizar el contrato pues con ella peligraba su honor e incluso hasta tal vez su integridad, si bien no tenía intenciones de traicionar dicha confianza aquel hombre no le creería con solo decirlo. Estaba en otro mundo y solo cuando este le habló salió de las nubes. – Aun lo estoy pensando. Haha estas muy a la defensiva conmigo. – Soltó una risilla y dejo su taza sobre la mesa pues esperaba de nuevo aquel inusual “concierto” donde este tocaba su arpa sin embargo había algo distinto.

Ahren ya sabía que con las canciones Dagda era capaz de invocar plantas pero no esperaba que lo hiciera en ese momento o mejor dicho en ese lugar, trató de verse tranquilo y sereno pero dudaba que se viera de esa forma. El fresco olor a madera y hojas surcó sus fosas nasales, estaba seguro que se encontraba en una perfumería pero ahora lo dudaba ¿Era un bosque? Una voz lejana le pedía que observara pero es que ya lo hacía. Conocía bien aquel lugar, era donde solía pasear con su madre aun cuando era un niño, pero Ahren siempre anheló estar con una persona en especial, su padre.

Era una rara imagen, una extraña escena donde se veía a sí mismo a la tierna edad de siete años y en compañía de su madre, Larissa. Ella poseía un vestido blanco y amplio que se movía al compás del viento la cual era especialmente fría en aquel momento pues incluso podía sentirla, a su lado caminaba de la mano con Ahren. Si bien parecían tener una charla no parecían hablar en voz alta, es más, a los oídos del mestizo solo llegaban murmullos que se confundían con el viento alejándolas más y más. Aun así ese día era sumamente especial pues Larissa se había dignado a hablarle sobre su padre, si, el día más feliz de su vida para luego convertirse en uno que desearía cambiar…alterar.

Más allá de los deseos oscuros que deseaba hacerle a ese sujeto –su padre-  muy en el fondo quería conocerlo. Hasta ese momento solo eran madre e hijo pero entró alguien en escena, aunque claro eso jamás pasó en realidad solo era un recuerdo distorsionado por el propietario pues eso era lo que más quería, se hizo creer a si mismo que eso alguna vez pasó. Una sombra amorfa se acercó y tomó a su  hijo en brazos, el niño reía mientras era alzado al cielo todo oscurecido, entre risas y carcajadas la escena se fue haciendo más opaca, esta vez madre e hijo se volvían tan deformes como el supuesto padre, sus pieles se oscurecieron y sus cuerpos empezaban a parpadear y fallar tal como lo haría una imagen distorsionada de la televisión para después solo derretirse en el suelo formando de esa forma un gran charco de sangre. Si, en el fondo sabia que conocer a su progenitor no traería nada bueno. En un parpadeo estaba de nuevo en la perfumería, estaba algo ¿Molesto?  Confundido. Alzó la vista mientras Dagda caminaba hacia un estante y traía consigo un par de manzanas. – No sé qué pretendes, pero bien, escogeré una. -  

Frente suyo habían dos preciosas frutas, brillantes, apetitosas. Ahren se quitó los guantes negros que llevaba hasta ese momento y sujeto la manzana roja, estuvo viéndola buscando algún tipo de imperfección pero no la encontró.  – El rojo es un color muy sensual ¿No crees? Todos dan por hecho que está madura y es dulce, muy fácil. En cambio todas evitan las verdes y son calificadas como amargas ¿Cuál debería escoger? – Ver el carmín empezaba a darle nauseas pues le recordaban aquel momento que tuvo que recordar a la fuerza. Lanzo la manzana al aire, la atrapó segundos después pero más allá de comerla solo la dejó donde antes estaba ahora sujetó la fruta verdosa la cual tomó y dio una mordida. – Que agradable sorpresa, esta dulce. – Apoyó ambos codos en la superficie de la mesa con una mano sujetaba la fruta mordida mientras que con la otra hacía de apoyo para su mejilla. – Estoy seguro que todo esto tiene una historia interesante ¿Por qué no  me lo cuentas?


Off rol:
Muy buenas tardes, muchísimas gracias por continuar este tema conmigo. Yo también espero que llevemos esto a diferentes tramas cuente con mi total compromiso. Ahora si hay algo que desee que cambie con un MP bastará, y estoy encantada con su forma de redactar. De nuevo muchas gracias y tenga buen dia.
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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Dagda el Miér 21 Jun - 18:03

Eochu Ollanthir
¡Ven Roble de los dos florecimientos!

”La vida cotidiana es agradable, como una vela caliente imposible de apagar”

A través del color de la taza de té de cristal podías ver las expresiones del ajeno, la razón por la cual habías decidido jamás abrir los ojos mientras lazabas el hechizo de las estaciones es porque verías algo que no deseabas, un pasado demasiado tormentoso que ahogaría tu presente, por otro lado eras consciente de que hacer este tipo de actos provocaba distintas emociones en los contrarios, algunos la ira los invadía porque mostrabas algo incauto, profundo, temeroso, como si en un instante su caminar en el horizonte fuera cortado de un solo tajo mientras que otros decidían que era el evento más sutil para revivir sus anhelos. Solo quien camina en pasos firmes sabrá encontrar el significado verdadero de todo ese emblemático hechizo.

”Todo ser viviente muere algún día”

El verle juguetear con las manzanas te mantuvo inquieto, con esto se decidiría automáticamente lo que serías capaz de hacer y por un momento al verle tomar la manzana roja desististe, este hombre no sería nada más que otro que quiere saber de tu perfumería, de tus delicadas flores, uno más del montón. Te acomodaste en la silla tomando otro sorbo del té percatándote de que este acto resultaba igualmente extraño, luego tendrías una oportunidad de hablar, entrecerraste los ojos mientras bebías pero al instante en que sus dientes mordieron la manzana sentiste como el roble de los dos florecimientos que yacía justamente al final de tu casa, escondido e imponente se retorcía, tu pecho se comprimió, cada fibra de tu ser permaneció en alarma como cuando un depredador se acerca a la patética presa, la manera en la cual fue engullido ese trozo de fruta te causo estrago, sudor frío, comía parte de ti, te estaba privando de un año de vida que nadie te regresaría y ese año era el que debías ser esencialmente devoto, utilizarlo en su labor.

Erraste. No era cualquier hombre lo averiguaste por la pregunta final que condecoro sus labios que hace un momento habían sido asesinos – Se podría decir que elegiste bien – Tomaste la manzana roja de la mesa, la llevaste dentro de esa cúpula de cristal de nuevo, fueron solo unos minutos que dirigiste tu mirada en aquel bello bermellón que se veía encendido, como si lograrás reflejarte en su delicada piel – Las manzanas verdes siempre mantendrán un sabor dulce, eso jamás debes negarlo. – Volviste a sentarte, tu diestra movía de lado a lado el popote para que el contenido dentro se fuera formando un remolino – Tendrás mi aportación por un año, pasado ese año no podrás pedirme nada más que implique entregarte algo de mis flores, claramente podrás dibujarlas y conocer sus propiedades pero nunca serás capaz de tener una en físico al menos sin mi supervisión – Dejarías en claro lo que pasaría – Después de todo ellas solo crecerán si les canto, de lo contrario morirían en estas tierras infértiles – Lo eran, en un mundo donde la naturaleza se vio despreciada ya no importaba donde se refugiaran las más triste añoranza.

– Eres demasiado curioso. Es molesto. – Fuiste directo, en tan solo un día logro que lo llevarás a tu tienda, también devoro tu año de vida sin contar que estaba tan obstinado con que trabajarás con él, tenías mucho tiempo sin toparte con alguien de esa calaña y realmente implorabas jamás encontrarlos pero este día no fue especialmente bueno, nunca convivías tanto con las personas así que tu manera de dirigirte iba según lo requerido. Descontrolo tu rutina, tu tan amada rutina y es por eso que otro sorbo de té surco la garganta seca - Presiento que te preguntarás la razón por la cual he bebido con una pajilla, este tipo de té o infusiones las suelo tomar de esta forma, intensifican el sabor del producto y el calor se guarda mejor que en una taza de cristal – Fue una plática normal, no tenías muchas ganas de hablar del pasado a pesar de que tus ojos se desvivían por ver las yemas de tus manos, habías tocado muchas canciones desde la mañana y notabas como las yemas se encontraban partidas, ensangrentadas. Tu arpa estaba comiendo sanamente.

”Los llanos lejos y verdes están abandonándome…”

- Cada uno de los Alfraudes que están en esta sociedad nacieron con algo en común, fueron asesinados o se suicidaron. – Tu mirada se volvió sería, si él quería saber algo de historia se lo contarías, pero tan solo lo que conocías ya que ni tú mismo sabías exactamente qué había pasado contigo. Era un fragmento de memoria que era mejor tener encerrado – Simplemente desperté en esta época, pudiendo hacer estas cosas esplendorosas como ves así como también con la obsesión con mi arpa al igual que las flores. Desconozco si fui asesinado o me suicide, tan solo reconocía mi nombre. – Contaste sin ganas, no era algo que te interesará mucho - En pocas palabras soy Dagda de la aldea celtica Tuatha dé Dananm conocido como el padre de la sabiduría o por el padre de la aldea. – Tus manos se unificaron para recargar tu barbilla – Eso es lo único que sé de mi propia persona, me pides que te cuente una historia cuando está misma es un hueco en mi memoria y no tengo el interés de conocerla – Hablaste seriamente sin tapujo – La manzana que te comiste es del roble de donde nací, este da únicamente dos manzanas cada engendra algo mío, así que te podrási maginar que hubiera pasado si te equivocabas. – Sonreíste, mostrabas esa energía que cualquier depredador daría a su presa acorralada – Pero fuiste demasiado inteligente para agarrar la verde, muy valiente de tu parte y gracias a ello conseguiste un año. – Entrecerraste los ojos dejando calmar la respiración - ¿Alguna pregunta más? ¿Qué tanto quieres saber de mí si yo mismo me desconozco? – Habían libros con tu nombre, nadie exoneraría eso y aun que nunca fuiste capaz de leer lo que acontecio de ti preferiste coleccionarlos.

”Gritando mi nombre…





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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Ahren el Jue 29 Jun - 1:41



The Promise

Aquella fruta dejo en su paladar un sabor agridulce, quizá porque se mezclaba con los recuerdos frescos de aquella extraña visión que hasta al momento lo dejaban pensativo ¿Eso era lo que más deseaba? Ya ni siquiera estaba seguro de sus propios sentimientos. De todas formas lo único importante es que paso la prueba aunque claro no sabía que lo era. Dagda era un hombre cada vez más misterioso con extrañas manías y raras formas de hacer las cosas. — ¿Elegí bien? Yo no sabía que estaba en un examen— Soltó con cierta gracia en sus palabras, la sed lo llevó a beber de su taza dejándolo casi vacío. Si antes tenía curiosidad por aquel Alfraude ahora con aquella demostración supo que encontró algo así como una mina de oro o de sorpresas.  

¿Me gané tu confianza por comer la manzana correcta? De ser así podría comer muchas más. — Un suspiro surcó sus labios, era como si el alma le regresara al cuerpo pues hasta hace unos momentos temía que la ayuda se le fuera negada. Pero claro no podía bajar la guardia, aquellos celos de Dagda hacia sus flores le hacía gracia hasta cierto punto aunque era entendible, si él era el creador era normal sentirse sumamente apegado a estas. — Un año entonces, si te soy sincero no creí que fueras a acceder a mi propuesta pero estoy feliz, muy feliz. — Claro que lo estaba, tenía una radiante sonrisa pues Ahren podía sonreír por los dos, Dagda era muy serio pero no por eso aburrido, se estaba divirtiendo a su lado.  — Ya te lo dije antes ¿Debo sentirme halagado por romper tu monotonía? Si fuera tan molesto hace rato me hubieras pedido que me fuera, no eres una mala persona — Aquel hombre se quejaba y tachaba de entrometido pero…si tan molesta era su presencia ¿Por qué no lo despidió antes? Quizá era muy caballeroso como para hacerlo o vio algo en Ahren  que llamara su atención.

Dio un vistazo a su taza casi vacía mientras escuchaba aquella explicación del porqué usaba un popote para beber. Jamás en su vida se le ocurrió tal posibilidad ahora cuando llegara a casa haría el intento solo para saber si era verdad.  

Ahren poco conocía sobre el origen de los alfraudes pero lo más llamativo –Y fascinante-  de ellos es que pueden regresar siempre y cuando alguna planta o árbol los adopte en su seno pero el precio a pagar era sus memorias. Con lo explicado entendió que el pasado de Dagda   era y sería un total misterio, vaya decepción.  — Ciertamente esperaba saber un poco más de ti, — Bebió lo que restaba de su té solo para distraerse un poco, fue curioso pero quizá demasiado, cada quien decide qué hacer con su vida, si mantenerse en el anonimato o ser conocido por todos.

En su cabeza se formaron cientos de hipótesis una más descabellada que la otra, la vida de Dagda no tendría que ser su interés pero ahí estaba metiendo sus narices en un asunto ya más personal.  — !Oh! entonces ¿Comí algo así como un recuerdo?  — Eso sí que no se lo esperaba, trató de permanecer tranquilo pero aquella noticia era un poco impactante pues no sentia o veia recuerdos ajenos a los suyos. Ver la sonrisa de aquel hombre más allá de darle tranquilidad le provocó como un pequeño ¿Miedo? Si, esa es la palabra, se sentía como acorralado y pronto devorado pero está claro que no se dejaría no tan fácilmente. — Pues me gustaría atropellarte con preguntas pero la mayoría serán respondidas con un “No recuerdo” Entonces yo te propongo esto. Te ayudo a recordar quien eras o lo que desees estoy seguro que debe haber un registro en alguna parte. ¿Nunca sentiste odio o rencor?  Algunos tienen la necesidad de saber quiénes fueron y como partieron de este mundo.  — Ahren era un demonio, le era imposible no aguantarse las ganas de no ver a alguien atormentado. — Podría ser como una compensación, no me parece justo que me des un año así como así. Pero claro esto es tu decisión. Este humilde mestizo puede ayudarte de muchas…formas. — Trató de no sonar tan atrevido pero si ambos se brindaban la mano estaba seguro que aquello que los une, por el momento, duraría mucho más de un año, una buena amistad. Se levantó de su sitio para curiosear un poco más. Cogió algunos frascos de forma despreocupada viendo su contenido a través del vidrio que los protegía. — En cuanto a la investigación pues ambos tenemos trabajo así que fines de semana me entregaré de lleno espero no te moleste — Habló desde su lugar y de pronto le vino una increíble idea, en tres zancadas estaba al lado de su socio. — Muéstrame ese manzano. — Su voz estaba cargado de alegría, en un tono juguetón al igual que un niño en dulcería. — Claro que no la voy a investigar solo quiero saber si es diferente en estructura. — Sabía que tal idea no le haría gracia pero siempre podía insistir o persuadirlo de alguna forma ahora que se lo permitiera sería un gran logro.

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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Dagda el Vie 30 Jun - 18:51

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¡Ven Roble de los dos florecimientos!

No era un simple golpe de suerte.

En ningún momento pretendiste que esto fuera un juego de azar simplemente valorarías su nivel de decisión, el que hubiera elegido la manzana correcta demostraba quizás que era el momento de mostrarle a alguien tus habilidades, deberías ser un poco más abierto pero eso no obstruía el hecho de que fueras celos con tus creaciones, dejaste reposar la taza de té mientras escuchabas sus palabras, sin duda era bastante ruidoso, su sonrisa, su forma de ser, sus tan altas expectativas causaban estragos en especial por su forma de atacarte continuamente con preguntas y cuestiones – Nunca pensé en aplicarte un examen, de todos modos si lo hubiera hecho creo que ya estarías fuera de mi tienda – Desviaste la mirada un poco tratando de concebir algún pensamiento positivo que te dijera que estaba bien aceptar su propuesta, a cambio de darle un año de atribución científica tu obtendrías algo más, algo conocido como la capacidad de poder recordar, de escarbar tus memorias ¿Sería eso correcto en estos momentos?, estaba todo tan tumultuoso en esos momentos que no podrías si quiera dirigir la mirada en Ahren, tomaste tu tiempo inclusive escuchando sus caprichos, su emoción desconocida por querer saber sobre el árbol de manzano te hizo enfocarte en sus cuencos brillosos, era un niño, un infante corriendo en toda la pastura del verano – Creo que tendrás que ver una forma más razonable para devolverme el favor, no encuentro ningún motivo para saber sobre mi pasado ni mucho menos tengo deseos de tocarlo, hacerlo sería desequilibrar mi vida, mi rutina y monotonía – Te negaste. Sabías que la única razón por la cual estabas vivo es por tu aparente muerte pero desconocías los motivos, suficiente tenías con saber que habían frutos que compartían tu vida así coo el dolor, indicaba plenamente que debiste haber tenido una ira profunda. Un ansía por matar el dolor.

”Y verás mi cuerpo ardiendo en penumbra, como si el mañana descubriera como ultima penalización el aliento de vida”

– Si quieres verlo, sígueme. – No respondiste ni anexaste nada más, estabas aun quejumbroso. El dolor volvió a acosarte, los recuerdos vienen veloces, la sensación de la sangre correr entre tus manos, el dolor de ser extirpado como si fueses un pecado absoluto en el nombre de dios; llegaste a una gran puerta corrediza la cual tomaste para deslizar, frente a esta se veía un árbol de gran tamaño logrando alcanzar más de los dos metros, todo su follaje estaba vivo mientras la naturaleza de su alrededor crecía demandante – El árbol Daurblada, considerado extinto  por lo tanto este es el ultimó que queda, a diferencia de las demás especies de manzanos este se alimenta de mi sangre, posee una conexión con mi arpa la cual esta hecha a base de su madera por lo tanto al tocar… - Le mostraste tus yemas de los dedos – Bebe de mí. Se podría decir que es un intercambio mutuo, mientras el me mantiene vivo yo tengo que darle una parte de mi vitalidad para que este se siga manteniendo – Aun que tenías otros miedos de conseguir la sangre, no necesariamente era la tuya pero mantenías la constante entrega de tu bermellón para satisfacer la vida de ese manzano – La mitad de sus manzanas son rojas y la otra son verdes, cuando morí lo hice cerca de este árbol por lo tanto absorbio mis memorias, mis recuerdos, mis emociones, las rojas representan la ira junto con las memorias más temibles y la verde simboliza mi carne. Mi vida. – Le explicabas esto porque no tenías otra manera de hacerlo, simplemente te dejabas llevar, estabas siendo más soltado – Lo que te di a probar fue solo una pequeña reflexión de mi parte, ¿Estás satisfecho con esa información? – Cuestionaste – Puedes tocarlo y tomar muestras si así lo deseas pero considero que este no saldrá en tu libro, como bien sabes simboliza mi vida, que otros sepan de él solo causaría estragos y claramente mi progresiva muerte  - Tus cuencos brillaron y la sonrisa que apenas se notaba curveo ligeramente tus labios  - Al menos que quieras formar parte de su alimentación. – Caminaste, te acercaste al follaje para tocarlo, sentir tus yemas cruzarse en su áspero castaño.

”Estarás perdido en tus memorias, cual flores cayendo muertas.”

- ¿Alguna duda? – Preguntaste mientras volcabas la mirada al contrarió – Si quieres saber de mi memoria solo puedes tomar una manzana roja, pero no te garantizo que saldrás vivo, poseen ira, dolor, miedo y claramente lo que me ha sucedido pero eso será tu decisión. – Si llegaba a tomar cualquiera de esas lo sabría, tendría noción de que fuiste traicionado, de que tu mujer te traiciono y te extirpo cada filamento de tu cuerpo como plazca. Pero era una opción.

”Un susurro de ninfas que te llevarían a condena”




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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Ahren el Dom 9 Jul - 0:13



The Promise

Que hombre más caprichoso” Pensó de forma divertida. Podía notar a leguas que estaba hasta cierto punto molesto, reveló que amaba su monotonía y ahí iba Ahren rompiendo sus esquemas y forma de hacer las cosas ¿Qué más podría mover en él? Pensar en eso era excitante, podría hacerse una idea, podía formar miles de hipótesis pero no estaría feliz hasta ver a un Dagda furioso, quizá era mala idea pero este demonio juega con fuego, literal.

Su interés por aquel árbol era genuino, pero en ningún momento esperó que fuera tan fácil convencerlo, fue incluso decepcionante sin embargo no se quejó en voz alta solo lo siguió obediente tres pasos detrás suyo. Cuando llegaron a otra puerta se asomó por encima de su hombro pues la curiosidad lo carcomía por dentro ¿Qué clase de tesoro encontraría? Avanzó por instinto sin siquiera preguntar si podía entrar, sus piernas se movieron solas maravillado con aquel árbol. — Daurblada. — Aquel nombre lo estaba obligando a hacer memoria, a retroceder en el tiempo hasta encontrar el lugar de origen, claro, ya podía reconocer ese nombre sin embargo hasta el momento lo consideró un mito, una leyenda mágica.

Alzo sus manos desnudas para tocar los dedos de su anfitrión, líneas en la piel demostraban la cantidad de cortes al igual que la profundidad de las mismas. — Debe doler cada que tocas tu arpa. — Dar y recibir, era algo equilibrado pues uno necesitaba del otro, un precio pequeño por la vida pero era sencillamente aterrador saber que ese árbol lo era todo para el alfraude. — He~ yo escogí la verde— Soltó su agarre y se dedicó a escuchar atentamente aquella explicación que se inclinaba por el lado de la fantasía que otra cosa. Alzó el cuello admirando la belleza de sus hojas, las ramas fuertes todo conectado a un tronco sólido. — Me agrada esto. — Vaya que sí, hace un par de horas Dagda se negaba a hablar y ahora lo hacía con tanta naturalidad, aunque quizá solo era una charla sobre el árbol le encontró gusto en oír su voz. — Tendré maneras para sacarte otro poco más de información pero sí, estoy satisfecho. — Mordió la uña de su pulgar derecho en un acto de ansiedad, estaba esperando el permiso para tocar el árbol y apenas lo escuchó sus piernas avanzaron apresuradas hasta el dichoso manzano.

Estrechó al árbol en un abrazo, donde su mejilla quedó pegada a la corteza, sus manos sentían la aspereza de la misma al igual que su frescura, era un ritual poco ortodoxo pero sentirlo directamente era único sin embargo no sintió magia como esperaba. — Parece un simple manzano. —No le hallaba explicación científica pero es que en un mundo como ese la ciencia no podía explicar mucho, los sucesos paranormales estaban a la orden del día lo cual era frustrante después de todo Ahren era un investigador. — Hahaha~ ¿Acaso es una amenaza? No lo haría pero ¿Estás seguro que debiste contarme? — Retrocedió unos pasos. — Bien podría decirle a alguien más tu secreto y aunque no quiera alguien podría hacerte daño. Todos tienen enemigos. — La confianza vital en aquella relación de socios pero con lo dicho no trataba de confundirlo, para nada, es solo que contar el punto débil de una persona es algo insólito ¿Quién lo haría? — Ahora si me dices que has llegado a confiar en mi un poco más me sentiré halagado. — Ahren, hombre soberbio, necesitaba oír alguna palabra como esa o que al menos se refirieran a aquello.

Todo era nuevo, todo era misterioso y excitante pues quería saberlo todo acerca del árbol incluso acerca del mismo Dagda. Caminó alrededor del manzano buscando algún hueco de donde el alfraude pudiera haber nacido o algún dato referente a ello. — Me pones en un aprieto. Sabes bien que podría pedirte esa manzana pero ahí vas y me la ofreces. — Mordió su labio inferior para evitar soltar aquel pedido, aun no era el momento mucho menos no era el lugar, paciencia, paciencia. — ¿Qué pasaría conmigo si decido comer de ambas manzanas? Ya sé que eso calmaría mi curiosidad pero temo por mi seguridad. Si las rojas poseen tu ira ¿Tú…trataras de matarme? — Una vez dio la vuelta entera terminó a espaldas del alfraude, deslizo sus manos por su espalda hasta llegar a su pecho donde entrelazó sus dedos. — Quizá debas dejar esa vida de monotonía ¿No tienes curiosidad? Aun sabiendo que puedo morir te estoy ofreciendo comer tus memorias ¡Oh! ¿Qué harás? ~ ¿Qué harás? ~ — Canturreó de forma aniñada mientras dejaba reposar una de sus mejillas en aquella ancha espalda, quería devorarlo por completo.


Dagda | Zona Comercial  



Ahren
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soberbia

La versatilidad brinda mayor placer.
Solo un hombre puede ganarse mi corazón.
Demonio e Incubo

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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

Mensaje por Dagda el Jue 24 Ago - 17:11

Eochu Ollanthir
¡Ven Roble de los dos florecimientos!

”La voz atrapada en un llanto hará que la sangre vuelva a correr en tu venas”

Existía una razón por la cual estabas tan tranquilo hablando de todo los misterios que te revelan, a pesar de que eras celoso de tu trabajo estabas presentándole descripciones muy simples al joven sin levantar tu enojo que claramente estaba clavado en tus sienes la incomodidad junto con la inconformidad pero ahora estaba claro que no presentabas oponerte, la decisión había sido tomada, las palabras afirmadas y claramente la manzana que se hundió en sus dientes era la correcta. Sonaría demasiado “irreal” pero nunca faltabas a tu palabra pero si tenías miedos para deshacerte de aquellos que estorbaban.

Pronto toda la conversación se conformó en escucharle, mientras más se movía, mientras más tus cuencos delineaban su delgada figura moviéndose en tu jardín es que pensabas lo molesto que podría llegar a ser, pero no habías clavado una etiqueta completamente hasta el instante en que este decidió rodearte por la espalda, su cálido cuerpo contra el tuyo te mantuvo alerta, eras apático de ese tipo de contacto, no lo necesitabas así que en ese instante en que sus manos se deslizan cual lágrimas de lluvia esperanzadas tu rostro se deforma, la sonrisa se vuelve torcida junto con una visión lo bastante aguda como para llevar ambas manos a las contrarías entrelazando tus falanges con los contrarios, que no se equivocará, si bien estabas dando una información valiosa pero la pregunta era “¿Cómo adentrarme hasta el árbol?” sería demasiado estúpido creer que no existían miles de trampas, miles de ilusiones que te provocaban cansancio, agotamiento,  tus dedos apretaron los ajenos como si estuvieras soportando la soledad, la ira, el malhumor, la tan temible palabra - ¿Crees que eres el único que ha entrado a este sitio? – Lo han hecho otros, algunos que han querido obtener información sobre ti llegaban a este nivel pero antes de partir justamente en el mundo que intentaban cruzar el umbral nadie las volvía a ver, tenías un apetito feroz , el árbol del manzano no era el único carnívoro – Podrías anunciarle a muchas personas sobre el sitio pero el entrar a este lugar sería difícil, la única forma en la que logras verlo ahora es porque te he tocado con el arpa, si quisiera podría volver a hacerlo y dejarte morir entre tus recuerdos tan necesitados, Ahren. – Jalaste su diestra al punto de sacarlo de tus espaldas para colocarlo en frente en donde dando un giro rápido lo obligaste a posarse en la pared, mantenías una de sus manos elevadas hasta encima de su cabeza mientras tu rostro se posicionaba frío y temerario, cuencos profundos cual el abismo eterno de un invierno – No te confundas. El hecho de que sepas muchas cosas ahora es porque te lo he permitido pero así como te he dejado también puedo quitártelo, pertenezco a la naturaleza   y cómo has de saber no somos precisamente… “dóciles” – Tu eres quien tiene el dolor en tus venas, quien corre entre la mitología, el templo que representaba daurblada era simplemente el comienzo de toda tu existencia – Si decides comer el fruto rojo lo que sucederá contigo no me concierne, todo el enojo que sentí en ese momento yacerá en ti y una de mis memorias te pertenecerá, creerás que es tuya, la forjarás al punto de confundirte – Deshiciste tu agarre poderoso de su muñeca, te separaste tomando compostura pasando ambas manos por tus cabellos  y caminando cerca del gran árbol de manzana – Si decides devorar ambas manzanas…es algo que nunca he hecho y no pretendo hacer, como bien sabes prefiero la monotonía de mi vida y si intentas hacerlo simplemente observaré como te retuerces, en caso de convertirte en una molestia haré que te conviertas en su alimento. – Tocaste el fuerte tronco del árbol, ante tu tacto pareció moverse, parte de su corteza se desprende, envuelve tus falanges, te acaricia, provienes de ese gran tronco y claramente este también estaría dispuesto a proteger tu existencia.

”Las sonrisas y la herida son solo el comienzo de lo que se avecina”

Podría estar inmóvil pero poseía un palpitar que se eleva cual respiro de viento salvaje, ¿Puede la vida ser tan magnifica ahora? Claro, esta era la prueba viviente, al momento en que separas la mano la corteza vuelve a pegarse nuevamente a su tronco – No subestimes al árbol, puede que te permita tocarlo pero él es otro asunto, tiene su propi forma de ver las cosas igual si intenta salgo contra mí este simplemente… - Una de las grandes ramas se movió por si sola acercándose violentamente hacia Ahren clavando el filo de su poderosa a un costado de su cuello – Actuará.  Este árbol no es cualquier Daurblada, posee vida, al momento en que morí debajo de él despertó y claramente es amante de la carne así como también de jugar con otros. – Sonreíste, quizás la primera vez que forjas tal apariencia - ¿Aun quieres seguir jugando conmigo, Ahren? – Avanzaste hacía su cuerpo empujado su peco con tu diestra para después conducirte a su mentón – No me busques, no provoques algo en mí que no estás dispuesto a controlar – Su piel era suave desde donde tocabas, soltaste ese agarre - ¿Tienes otra pregunta imprudente? – Te molestaba el tacto nada “consentido” así que en gran parte se debía a la forma en la que te había acariciado que toda tu persona se volvió ligeramente “arisca” pero sin poder aquel porte.


@kreatur


Spoiler:
Lamento mucho haberte hecho esperar demasiado tiempo igualmente por la falta de respeto de mi parte puesto que he dejado el tema colgado, apenas estoy colocándome al corriente con mis temas así que cualquier duda o también que decidas ya no continuar el tema debido a mi falta de educación lo comprenderé. Sin más una disculpa nuevamente.  
Dagda
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envidia

-
Bisexual
Mestizo {Alfraude + Ghoul}

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Re: D A U R B L A D A [Privado: Ahren]

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