Living in a veil -Priv Hagios-

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Living in a veil -Priv Hagios-

Mensaje por Sanesue Nichiren el Sáb Jul 22, 2017 9:02 pm



Los brazos cálidos de una mujer. Aquellos golpes que cubrían su cuerpo eran recientes y su mirada permanecía apagada. Le sostuvo con fuerza, por unos simples segundos hasta que esta se desvaneció. La calidez de su mano siempre estaba presente en sus mejillas, la comida estaría aun en su estómago, antes de tener un pequeño bolso a su lado y la puerta que se abría. Él era un niño, pero no era tonto.

¿Tanto amabas a este hombre que me abandonas?

Había sido en una noche fría, había un viento demasiado fuerte y muchas personas siquiera  eran capaces de notarlo. Él miraba las calles, buscaba direcciones, la dirección de alguien en particular. El pequeño tenía buena memoria, su madre lo había mencionado en medio de una discusión por teléfono. Sí, él aún tenía una familia a la cual recurrir, así que continuó, caminó algunos días, sin comer nada, sin apenas descanso o siquiera haber podido ingerir agua. Hasta que logró dar con el lugar y allí, en la puerta, una mujer de una belleza marchita por el paso del tiempo. El kimono estaba perfectamente colocado y la mirada era severa pero... ella había sido bastante cálida… de otro modo ¿le hubiese dejado pasar? Y le acogió en su hogar, le enseñó todo lo que sabía, aun cuando la jaula de oro fuese cada vez más fuerte. Él… solo deseaba su aprobación… un elogio…

La muerte no se lo permitió.

---

El olor a polvo recorriendo el área, la sensación que el mundo era por completo desolador. Sus ojos se abrieron, no porque que él lo desease realmente, sino para intentar encontrar algo que le hiciera sentir seguro.

Nada. Oscuridad absoluta.


Sus manos comenzaron a moverse, tanteando lo que estaba debajo ¿sabanas suaves? Bueno, no era algo de lo que pudiese quejarse, por lo menos estaba en un sitio algo acogedor. Pero, en cuanto quiso mover sus pies y comenzar a andar, algo lo jaló. Algo frio, duro, pero que rasgó su tobillo con fuerza y le provocó una sensación de ardor instantánea. Sudor frio, bajó la cabeza, aun cuando no podía ver nada, él hizo esto por instinto y llevó una de sus manos hasta asegurarse. Asegurarse… un grillete atado a su pierna.

Desesperación.

Podría moverse de algún modo, hacer lo que fuese con tal de liberarse. Movió su pie, tantas veces, queriendo quitarla pero algo tenía, algo que le impedía hacer cualquier cosa que estuviera a su alcance. En verdad había sido atrapado. Pero  él, en esos momentos no era demasiado capaz de leer la situación apropiadamente. Volvió a subirse a la cama y movió sus manos hasta encontrar lo más parecido a una sábana para colocársela sobre él. Si bien el clima era cálido, estar en esas condiciones no le hacía sentir para nada bien. Así fuera superficialmente, se sentía un poco… ¿protegido? Sólo era algo ilusorio después de todo.

Escuchó pasos, resonando, en medio de aquel silencio que había percibido antes pese al leve viento veraniego que pudiera filtrarse por debajo de la aquella cama. La oscuridad era tan fuerte que parecía tragárselo y sus manos se apretaron aún más, podría jurar que iba a clavarse las uñas de continuar de esa manera. Y lo sintió cerca de él. ¿Qué iba a hacer? Por sobre todas las cosas ¿quién querría que estuviera en tal situación?

¿Quién eres?—preguntó, con suave pero firme voz, sintiendo un vacío en la boca del estómago cuando su voz resonó en un eco. Él no estaba acostumbrado a ese tipo de ambiente, por lo menos no después de todos los años que hubieran transcurrido. Si hubiesen sido en su niñez hubiera sido más aceptable para sí mismo. Por aquellas épocas todos a su alrededor querían herirle. Aun así él esperó, pacientemente, a que la voz perteneciente a esos pasos se hiciera presente.


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Re: Living in a veil -Priv Hagios-

Mensaje por Hagios Köhler el Dom Ago 13, 2017 4:49 pm



The Promise


Entendido. Lo mantendré seguro. — Con un rápido movimiento el moreno dio por finalizado una llamada. Ya eran cinco veces las que su cliente le marcaba y todas para dejarle claro que su princesa debía estar a salvo, por el momento. Siempre odió que pusieran en duda su profesionalismo y no es que se echara flores pero era bueno en lo que hacía. Su trabajo actual tendría una muy buena remuneración así que debía mantener encerrado al pequeño alfraude.

Ruinas, tierra de nadie. Las calles están pobladas de hombres y mujeres de mal vivir, alcohólicos, drogadictos, secuestradores, violadores…asesinos. “Hey, Hagios. Si te vas a divertir con la muñequita al menos podrías invitarnos” Comentó divertido un sujeto a quien poco conocía. Todos vieron de primera mano como el Lich hacia su brillante aparición por esos lares con un regalito en hombros. Desde la perspectiva de Köhler todo el mundo se veía como lobos hambrientos a punto de tirarse encima del pequeño corderito perdido o mas bien secuestrado, da igual, carne fresca siempre es bienvenido. Una mirada del Lich dejo en claro al resto que ese chico era especial, tocarlo o acercarse estaba prohibido.

Dejó atrás a la multitud quienes lo abucheaba y tachaban de egoísta, si tan solo supieran que violar a un niño no estaba dentro de sus planes. Llegó a una casa cuya fachada daba a entender la pobreza extrema del lugar, ventanas rotas, una puerta con agujeros y sobretodo el techo de lamina metálica que amenazaba con caerse con un ligero ventarrón. Giró de la perilla y entró en la morada, por dentro estaba tan o mas desecho que el exterior. La vivienda consta de dos habitaciones., la primera es la fachada la cual se muestra deprimente y sin nada de valor.

La segunda puerta fue abierta dejando y cerrada de inmediato. Los ojos del Lich estaban acostumbrados a la oscuridad, se sentía en su habitad pero al parecer era el único a gusto con esta. No respondió a aquella pregunta, caminó de lo mas tranquilo a la única ventana del lugar la cual estaba cubierta por tablas de madera una sobre otra pero al menos dejaba que se filtraran leves rayos de luz.

Afuera todo se veía tan alborotado como siempre. Un par de minutos en completo silencio lo aburrían, estaba acostumbrado a trabajos con mas acción donde deba asesinar a alguien o a un grupo de personas pero ahora hecho el trabajo solo debía esperar. Caminó apresurado a la cama donde dejó al niño e hizo dos movimientos veloces, el primero fue jalar de la sabana con la que este se cubría y la otra fue buscar a ciegas una cuerda que colgaba del techo, ni bien jaló de la misma el foco alumbró el lugar con fuerza. —Pensé que la primera pregunta que harías es “Que quieres de mi” — Dejó caer la sabana que a pedido del cliente tuvo que ser nueva. Con mas luz en el lugar se podían apreciar muchos mas detalles como aquel sillón doble de cuero rojo desgastado, una pequeña refrigeradora donde guardaba bebidas y algunos alimentos como frutas, también a solicitud de su cliente, junto a un pequeño estante sin ni un solo libro, muy diferente a la primera habitación pues esta era mas ¿Habitable?

No buscaba intimidarlo pero si hacerle saber quien tenia el control. Miró al chico de una forma seria y con el ceño fruncido, parecía molesto pero tan solo curioseaba al bonito espécimen que había capturado. Se dio media vuelta para dejarse caer en el medio del sillón, soltó un suspiro en el acto como quien esta liberando estrés. Alzo los brazos y apoyo los codos en el respaldo del mueble, tiró la cabeza hacia atrás cerrando los ojos por un instante. — Ya recuerdo… ¿Sanesue Nichiren? Curioso nombre. — Apenas terminó su frase encorvó su espalda hacia adelante y dejó que sus codos esta vez se apoyaran sobre sus rodillas, de esa forma vio al muchacho. — Como puedes darte cuenta estas en problemas. — Justo a su lado tenia un sobre la cual abrió de inmediato, sacó una foto que mostraba al mismo chico pero con una sonrisa en los labios. — Alguien te quiere y es mi deber llevarte con él. — Tiró el sobre al suelo, pronto todas las fotos se desparramaron por el lugar, todos y cada una eran de Sanesue caminando, sentado, comiendo, incluso una donde estaba cambiándose de ropa. Eran demasiadas fotos, su cliente estaba obsesionado con el muchacho sin duda. Hagios se dedicó en cuerpo y alma en observar a su pequeña victima a devorarlo con los ojos hasta que mostrara alguna reacción, incluso se preguntaba si pediría clemencia o entraría de lleno en la desesperación.

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Re: Living in a veil -Priv Hagios-

Mensaje por Sanesue Nichiren el Miér Ago 16, 2017 5:24 pm

Sus ojos ardían un poco por la repentina luz que permanecía en todo el sitio. Como estaba tratando de acostumbrarse a la oscuridad, fue un impacto demasiado fuerte. Por otro lado, apenas y pudo habituarse al mismo, dirigió su mirada a su interlocutor con la mayor calma que pudiera llegar a tener en esos momentos. Tenía una situación difícil. No quería pensar en cómo estaría la casa grande ahora, no quería pensar en cómo estarían los cuidadores, no quería pensar… en como estaría Christoffer. Dejó salir un suspiro, tratando de mantener su compostura y, luego de un prolongado y necesario silencio, decidió hablar.

Me he dado cuenta de eso. Mis disculpas si no he reaccionado como esperaba es sólo que, al observar el sitio, puedo tener una vaga idea de quién sea—aunque, por su parte, le gustaría obviarlo. Era un recuerdo que siempre estaría presente en su memoria, porque había sido el inicio de lo que fue su vida posterior. Trató que su voz se mantuviese tranquila, aunque el lugar, el cómo estaba amueblado incluso, todo aquello le hacía recordar a ese tiempo en el que había sido maltratado día tras día.

Sin embargo... tengo una familia que depende de mí. Con lo que ha ocurrido en Londres, soy su único pilar en pie. Si desaparezco, o si soy llevado a otro sitio, todo eso se derrumbará. Así que.. si se trata de una mujer, pediría, con toda humildad, que es mejor si va al que era su hogar, que no la rechazaría si necesita de una charla—Sanesue, en ese momento, quería creer que todo aquello tendría que ver con su madre, quería creer que fuera eso. Aunque, conociéndola ¿no era un método demasiado agresivo? No, incluso así, aun podría estar influenciada por ese sujeto que había sido su pareja y, dado el caso, no sería una sorpresa que se manejara de esa manera. Pero, había algo que no le estaba gustando para nada, una sensación de extraño frío que podría provenir desde la oscuridad más profunda.  No fue la mirada de este lo que le puso así, sino ese leve presentimiento que siempre había movido la mayoría de sus acciones.

No debo de estar aquí, debo de volver.—ni siquiera podía pensar en cuanto tiempo estaba allí luego de la vez que perdió el conocimiento. Él simplemente había ido a entregar un pedido personalmente ¿o esta era también otra treta? Se sentía un poco estúpido en caer en semejante cosa. En definitiva, le faltaba demasiado para llegar a esa perfección que su abuela deseaba. Tal vez porque ella quería prevenir algo como esto, por eso tampoco le permitió que buscase más a su madre. Aun así, no había desesperación en su voz, él estaba preocupado, sí, pero por lo que había quedado atrás.

Así que… espero llegar a algún acuerdo que beneficie a ambas partes. —tenía que mantenerse lo mejor posible. Alcanzar la perfección, la avaricia de obtenerla así sea lo último que haga. Él no era una muñeca, era una flor perfecta, que no se marchitaría, que sería amada por aquel a quién le ha permitido hacerse con su corazón. Una flor de loto fuerte, eso es lo que era, lo que su abuela llegó a decirle antes de morir. Y tenía que rendir tributo a ello, tenía que mantener fuerte los cimientos, así ellos también florecerían.

Oh... he hablado demasiado, pero no he preguntado su nombre. No me gustaría sólo hablarle de tú—pero, ante todo, los modales con los que había sido criado salieron a flote nuevamente. Él siempre tenía que mantenerse bien, en cualquier instante incluso si tenía todo la presión sobre sus hombros. Siempre había sido enseñado, era algo que arraigó en su ser hasta la medula. Muchos no lo comprendería, su modo de comportarse, aunque en el fondo solo quería desatarse y salir de allí y volver a casa.


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Re: Living in a veil -Priv Hagios-

Mensaje por Hagios Köhler el Sáb Ago 26, 2017 3:50 pm



The Promise


Era razonable e inteligente mantener la calma en una situación como esa, la desesperación solo lleva a la tragedia. Desde su sitio se permitió mirar con calma al alfraude, detallando sus facciones y su linda forma de hablar. Tal y como decía el informe de su cliente, Sanesue actuaria calmado, con gracia digno de ser el sucesor de toda una familia sin duda aquellos sirvientes que le juraron devota lealtad estarían buscando a su señor hasta por debajo de las piedras.

¿Una…mujer? — Preguntó realmente intrigado por aquella respuesta. Londres había caído en desgracia luego del siniestro, algunos se levantaban de a pocos y otros se mantenían tanto como podían pero lo que pasara dentro de la familia Nichiren no era asunto suyo — Quien me contrató es un hombre. — Respondió de una manera seria, seca, sin pizca de empatía o signo de querer responder a mas preguntas sobre la persona quien lo contrató para secuestrar al jovencito.

Quizá debas…pero no puedes. — Con un movimiento de cabeza señaló la cadena que ataba al muchacho a la cama, una fuerte cadena que no se desprendería a no ser que fuese abierta por una llave, llave la cual Hagios hacia girar en su índice derecho era una muestra de poder después de todo solo el lich podría liberarlo y tenía todo fríamente calculado. En su lugar soltó un suspiro claramente aburrido, esperar es la parte más tediosa de todo trabajo. Se obligó a si mismo a no caer dormido mientras estaban en medio de una charla.

Muchacho, creo que no estás en posición de negociar conmigo. Solo mírate como estas. Si se me antojara podría solo despedazarte ocultar tu cuerpo y nadie sabría que fui yo. — Siempre un rehén salía con lo mismo, negociar era para cliente y empleado no para empleado y presa; asi no funcionaban las cosas.  — No es necesario que sepas mi nombre. — No le importaba ser llamad de “Tú” o “Usted” en su vida recibió múltiples apodos, se hizo de muchos sobrenombres y seudónimos solo para mantenerse seguro, el nombre da poder y señores el poder lo es todo para Hagios. Se levantó de su sitió solo para ir al lado del alfraude, sentarse en la esquina mas alejada de la cama y observarlo con cuidado.

Actúas como un ser perfecto ¿Realmente lo eres? — Alzó el ceño luego de su pregunta, se cruzó de brazos e hizo de juez calificador, difícilmente podía encontrarle defecto a ese chico, sus movimientos, su forma de hablar y comportarse eran hasta predecibles. — La perfección no existe en este mundo. —Susurró eso último, no tenia las intenciones de ser escuchado y si lo fuera no tendría por qué disculparse, sonó grosero pues asi era su forma de pensar las cosas o personas perfectas no eran mas que tontas ilusiones de seres terrenales. El lich en el transcurso de su larga vida nunca se cruzó con seres perfectos pero si a muchos que buscaban serlo aun asi una vida nunca es suficiente para pulir a los diamantes en bruto.

Por ahora debes quedarte aquí. Saldrás únicamente cuando mi cliente venga a recogerte  y me temo que tomará un par de días. No debes preocuparte por la comida o el aseo, aquí tienes lo necesario. — Había un baño, la pequeña nevera antes mencionada con suficiente comida para los dos. Al mismo Hagios no le agradaba la ida de trabajar como niñero pero el pago por el trabajo era muy tentador, haría un esfuerzo. — Pero lo más importante, no debes salir. Aun si te libero de esa cadena te quedaras en este lugar, es mas seguro aquí dentro que ahí afuera.  — Protegerlo también era parte del contrato sin embargo no quería que las cosas salieran de sus manos, necesitaba el control absoluto y la disposición del rehén aunque eso ultimo sería muy difícil.

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Re: Living in a veil -Priv Hagios-

Mensaje por Sanesue Nichiren el Sáb Sep 30, 2017 6:07 pm

Ciertamente, las palabras de este desconocido le habían dejado desconcertado, pero su expresión no había cambiado mucho. Si había sido entrenado durante ese tiempo era para permanecer tranquilo, mantenerse sereno bajo toda circunstancia, y siempre encontrar la salida más tranquila posible. Y la perfección en la misma, no debe olvidarse de ello. Un hombre, se preguntaba qué tipo de ser pudiera llevarle a tal extremo. Si bien había enemigos en su familia, dada a la situación actual estos no se hubiesen atrevido a algo como esto. Les conocía perfectamente, preferirían una confrontación directa con las circunstancias completamente a su favor. Por lo que, analizando en su mente los posibles candidatos al mismo solo un hombre venía a su mente.

Si es el caso, puedo comprender que la obsesión puede tener varias escalas. —había llevado una mano hacia su propio mentón, analizando la situación. Pero, sabiendo de su madre, entonces ella nunca hubiese permitido que este hombre intentara en ponerse en contacto con su familia. Al fin y al cabo le abandonó para poder mantenerse con él ¿no es así? Era lo que ella misma hubiera mencionado. Luego, con las charlas que hubiese mantenido con su abuela, también se dio cuenta de muchas otras cosas, peor muchas otras terminaban sin cerrarle del todo.

Su mirada volvió a concentrarse en la ajena, el tono amatista apenas relucía en medio de aquella habitación y podría incluso emitir un ligero brillo. Esto era malo, no había siquiera algo que le ayudase como arma, ni una planta o algo que pudiese utilizar. Por lo menos quería intentar salir de allí y volver. Aun si eso equivalía romper sus propios códigos.

Comprendo la situación. Aun así, incluso si usted no realizara tal acción, el destino que acaba de mencionar no va a cambiar. Sin duda seré asesinado por esta persona que le ha contratado. Si mis razonamientos son los correctos, entonces lo que usted dijo hasta es más misericordioso—pese a ello, aun se mantenía tranquilo. No parecía resignado, más bien es como si estuviera pensando en cómo podría liberarse de la situación. No en la que se encontraba actualmente, sino en cuanto estuviera frente a este hombre. Miró su propio pie y la cadena que estaba sujeta a su tobillo y dejó salir un suspiro. Hacía muchos años que no estaba de esa manera. Casi había olvidado la sensación del frío contra su piel. Volvió a levantar la mirada hacia el sujeto que no conocía el nombre y sonrió con calma.

La perfección es relativa. Todos los seres que habitan este mundo son imperfectos, eso es algo que todos tomamos por sentados. Es el conocimiento global, es como cuando sabes que el mundo es redondo sin embargo, no todos han visto realmente esta tierra como para asegurarlo al completo. ¿Pero alguna vez lo has intentado refutar? Incluso en sus inicios muchos pensaron que este mundo era plano, solo muy pocos cambiaron ese hecho que parecía indiscutible—comentó con evidente tranquilidad, después de todo eran hechos históricos, cosas simples que podía utilizar perfectamente, pero incluso él mismo sabía que aquello podría ser una realidad. Sí, sabía muy bien que muchos pensaban que la perfección no existía, pero él era lo suficientemente ambicioso como para creer que él podría alcanzar este hecho.

Sólo sigo los ideales de mi familia, como ya mencioné soy su pilar ahora, si flaqueara ahora mismo, estaría insultándolos a cada uno. Es algo que no me permitiría jamás—por lo menos sabía que tendría algunos días de ventaja, eso podría ayudarle a planear algo, convencerle, a lo sumo, de entregarle alguna arma, así tuviese que asesinar a esta persona, tendría que hacerlo en pos de su supervivencia y tener que regresar a casa.

No creo que pueda irme a algún lugar. ¿No es aburrido estar cuidando de esta manera de alguien? ¿Cuánto ha pagado? Me sorprende, si es la persona que pienso, difícilmente usted vea algún centavo de lo acordado, o a lo sumo solo la mitad. Le recuerdo como un hombre de la peor calaña… si supo el cómo engañar a mi madre a tales circunstancias—podría ser que en ese momento su tono cambiase, se podía sentir la tristeza en sus palabras, en sus expresiones incluso. Pero incluso su tristeza parecía hermosa ante muchos ojos. Por supuesto, él no podía verse, y tampoco esperaba que el ajeno lo hiciera.

¿Podría comer entonces ahora? Tengo... algo de hambre y no había comido antes de ser traído aquí—pidió con algo de humildad, aunque sonase irónico de alguien avaricioso por querer conseguir la perfección en sí misma.


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