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Wild Claws [Priv. Beowulf]

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Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Dom Jul 23, 2017 8:39 pm



ALREDEDOR DE LAS 3PM
GIMNASIO EN EL CENTRO
CON: BEOWULF
THEY ARE JUST AMATEURS, TIGER
Cuando su representante le habló sobre ese trabajo se imaginó todo menos que algunos de esos peleadores que aspiraban a ser profesionales o bien escalar puestos en el mundo de los grandes iban a ser tan particularmente débiles. Lo único bueno de ese trabajo era que no arriesgaba su integridad física y tampoco tenía que estar fuera de casa por las noches. Trabajaba un par de horas por la tarde y la paga era muy decente considerando su situación actual. Esa era su tercera sesión de entrenamiento y su "cliente" era ésta vez un tipo que se dedicaba a la lucha libre, iba a presentarse en una especie de evento especial donde podía ganar renombre si daba un buen espectáculo, le explicaron de resumida manera que en la lucha libre no siempre era de ganar al oponente, si no ganarse al público, y para hacerlo tendrían que dar un gran show. No vio el punto de ello, pero no era su asunto, lo único que tenía que hacer era una sesión de sparring con el tipo, era todo. Si todo salía bien lo contratarían para una siguiente ocasión, y si tenía suerte, entonces el sujeto tendría algo más interesante qué mostrarle a comparación de los otros idiotas.

Ese día hizo lo que debía hacer en casa, atendió a sus animales, huertos, hizo una ronda en el bosque y claro que atendió debidamente a su mujer. Le gustaba ese nuevo horario de trabajo. Por mucho que hubiera aprendido a conducir, y aunque hacía poco había conseguido su permiso, prefería caminar, además le servía como calentamiento previo a los entrenamientos. El sitio de reunión era un gimnasio en la zona centro de la ciudad que no tenía mucho de haber sido reconstruida luego del incendio y estaba funcional y con un montón de musculosos tipos dentro, y chicas con músculos también, claro, todo ahí dentro era ejercicio, músculo y sudor y a su parecer algunos de esos sujetos ni siquiera se habían duchado y apestaba. No estaba tan lleno, pero sí se veían muchos espacios ocupados por entusiastas deportistas. Todo era actividad y movimiento ahí.

No necesitaba que su representante estuviera presente pero sí tuvo que reportar quién lo había enviado. Por alguna razón el gimnasio estaba "cerrado" y todos estaban muy emocionados por algo, pero siendo como era, el tigre no prestó demasiada atención. Le permitieron usar un casillero para meter sus cosas pero no lo necesitó, solo llevaba su calabaza con agua, algo de carne seca por si la requería, su móvil y algo de dinero, su anillo de matrimonio prefirió dejarlo en casa, no quería perderlo ni por accidente. Le dieron la bienvenida en el ring y el luchador con quien tenía que entrenar era un tal Billy alías "Max Lover", un incubo que ganaba popularidad y que se decía era prometedor para dar un salto a las grandes ligas. Y al parecer, Billy quería lucirse, todos parecían hablar de que un tal Beowulf estaría de visita. Bueno, Nebiri solo estaba ahí para medir la fuerza del incubo. Como era de esperarse, nadie se impresionó al ver al híbrido. Era grande pero no era ni la mitad de fornido que muchos de ahí, no tenía mucha musculatura y muchos de ahí le superaban en estatura, chicas incluidas. Por lo menos ya estaba acostumbrado a ser menospreciado y no se tomaba nada de eso a pecho.

Estoy listo —dijo Nebiri apenas subió al ring, quedó solo en pantalón y botas, el resto de sus cosas se quedaron en una silla junto al ring. Se encontraba calmado, estar en un sitio así no le permitía estar enojado—. ¿Eres Billy, verdad? —miró al demonio y éste asintió, en las cuerdas había otros luchadores, un par de boxeadores y algún fotógrafo que quería buenas tomas del luchador para hacerle publicidad.

Solo serán algunas llaves y movimientos, golpes de prueba —dijo el incubo con una sonrisa—. Siéntete libre de atacar —vio al híbrido encogerse de hombros y tomar posición de combate, el incubo se sentía confiado, sonrió a sus amigos y se lanzó sobre el híbrido... Solo para ser estampado de espaldas contra la lona un segundo después. Esa fue una llave aplicada por el tigre—. ¿Qué diablos fue eso? —miró al tigre con el ceño fruncido y el tigre correspondió con un gruñido.

Al parecer siempre sí podría enojarse. Muchos de ellos no tenían experiencia más allá de un gimnasio o el ring y terminaban enojándose cuando el felino los mandaba al suelo sin aparente esfuerzo. Un ataque más hacia el felino, en una oportunidad Billy atrapó a Nebiri con una llave y estaba por estampar su cuerpo contra el poste más cercano, pero el duro birmano abrió los brazos con fuerza para liberarse de la llave y empujar al rubio incubo hasta las cuerdas. Como tenía por indicación no lastimar de gravedad, no golpeaba con sus manos si no era necesario, solo llaves. Billy comenzaba a enfurecerse ante la presión de sus amigos, que le decían que dejara de ser tan "amable" con su costal de arena, quería hacerlo bien, Beowulf no tardaría en llegar.


Última edición por Nebiri el Lun Jul 24, 2017 8:49 am, editado 1 vez




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Dom Jul 23, 2017 9:45 pm

Hacía unos días anteriores Beowulf había estado ocupado, ya saben… la vida de un actor y un luchador no es una vida relajada. Tener que aprenderse los guiones, entrar en el personaje, las peleas nocturnas en el ring y ser acosado por fans. Es la vida que Beowulf siempre quiso, así que no se quejaba tanto.


Para calentar, el hombre todos los días iba a gimnasio para mejorar su condición física y sobretodo entrenar para ser el mejor, aprender algo nuevo día a día. Cosa que en su gimnasio no se veía a diario. El lobo una semana atrás había vencido a todos los que estaban ahí, incluso mandó a llorar a sus casas a unos amateurs que lo habían retado, pero… ¿por qué? El lycan había mejorado con el paso del tiempo, con el trabajo de matón que había adquirido en Alemania.  
Aquellos recuerdos lo hicieron caer en nostalgia, imaginaba como su familia y hermanos estarían en Escocia, viéndolo en televisión. Sus ojos miraron al cielo y recordó una frase que había leído en una galleta de la suerte, porque ya saben… a Beowulf no le gusta leer a menos de que el libro tenga dibujos. En la frase de la galleta decía: ‘’un gran viaje comienza con el primer pasó’’. Así fue como nuestro ídolo se levantó el ánimo para entrenar con más entusiasmo.


Se levantó de la cama, se limpió la cara y los dientes. Cargó en su morral un par de camisetas, unos shorts de color negro y un top tank algo ajustado de color beige y con los mismos rombos que tenía en su camiseta, se puso su capa de lobo y salió en camino al gym.
A él no le gustaba tomar su auto, ya que prefería caminar a su entrenamiento, servía que calentaba, se puso unos audífonos para escuchar música en el camino. Durante su travesía la gente miraba al lobo raro ya que lanzaba una serie de puños y golpes para practicar, con la punta de sus pies avanzaba dando unos saltitos y seguía su serie de puños.  Esto hizo que la gente tomara su espacio ya que conocían muy bien la fuerza del lycan, era impresionante, ya que le había quitado el brazo a un gigante.
Ahora estaba listo para su entrenamiento, así no tenía que hacer cardio en las caminadoras del gimnasio.



Como era de costumbre y alguien había soltado la noticia de que el hombre blanco llegaría a tal lugar de visita por entrenamiento, el lugar se había   llenado con la prensa y varios fans que gritaban su nombre, pero a él no le molestaba, le gustaba dar un mensaje motivacional a su público o como él les decía: su manada, sus wulfitos. – sigan siendo constantes en sus sueños, en lo que deseen, algún día lo conseguirán, se los aseguro – fue ahí donde soltó su aullido característico el cual sonó tan fuerte que algunas ventanas del gym comenzaron a temblar.

Fue ahí donde la gente del gimnasio se emocionó, el lobo había entrado a su gimnasio. La gente detenía su entrenamiento para saludarlo, el lobo orgulloso y amable chocaba unos 5 con sus compañeros o les daba un abrazo rápido. Caminó a los casilleros y dejó sus cosas guardadas bajo llave, lo bueno de ese lugar era que tenía una buenísima seguridad, los robos ahí no ocurrían, así que podía dejar su capa guardada con toda confianza.

Al dejar sus cosas se dirigió a su lugar, a su reinado… ¡el ring! Pero, para su sorpresa estaba uno de sus rivales el cual le había mandado una amenaza con derrotarlo en la siguiente lucha, un hombre llamado Billy o como todos lo conocían. ‘’Max lover’’.

Cada vez que Beowulf se enfrentaba con este hombre, siempre ganaba, a pesar de que el hombre intentaba de todo, la fuerza del lobo alfa le ganaba.  Pero Beowulf no le tenía ningún rencor, de hecho, se acercó para mirar más de cerca lo que estaba pasando.
Al parecer estaba entrenando con un chico no muy alto, de cabello castaño y barba - ¿qué pasa Max? ¿Te están comiendo la lengua? – dijo en un tono bromista, el hombre no lo hizo con el afán de molestarlo. O bueno, para él solo era una broma inofensiva.
El rubio se encontraba desesperado por quedar en ridículo enfrente de sus amigos, así que simplemente como una diva, salió el ring con una cara molesta y se dirigió a las duchas.


El lobo se le quedó mirando de brazos cruzados y con un gesto algo molesto – pff… nene llorón – giró de nuevo su rostro y puso un pie en el ring. – Hey you! Dentente, hombre eres alguien maravilloso – dijo en un tono emocionado, pasó las cuerdas del ring y se acercó al hombre de cabellos cafés, por una manera extraña… le recordaba a un tigre.
-no te preocupes por la diva del ring – dijo señalándolo con el pulgar sin mirar atrás- el hombre es así, verás que después de que llore en las duchas se sentirá mejor y regresará, pero no a entrenar, sino a pagar e irse con la poca dignidad que le queda – soltó una carcajada después de terminar aquellas palabras.
Tomó el hombro del contrario y le dedicó una sonrisa que transmitía emoción y motivación anda, vi como tenías a Billy en las cuerdas, entrena conmigo, no aceptaré un no como respuesta.
Dijo mientras sacaba un par de manoplas, dummies y guantes de box para comenzar a entrenar, tanto series de golpes como de patadas.  

El lobo estaba contento, si tuviera cola segura la movería por lo alegre que estaba, su emoción era comparada a la de un chico gammer probando un videojuego nuevo. – bien, comenzamos a entrenar, yo seré defensivo este round y tu ofensivo ¿entendido?  - antes de ponerse las manoplas puso su cronometro en su celular, la música del gimnasio se paró de repente y comenzó a sonar el tema de Beowulf, esto para darle más motivación al lycan.

La gente del gimnasio se acercó a ver el entrenamiento de los hombres, del tigre y del lobo. – ¡Cuando quieras, vamos! Ladies and gentlemen it’s showtime!! – gritó junto con un aullido.

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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Dom Jul 23, 2017 11:33 pm



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¿Cuál era el problema de esos idiotas? ¡Ni siquiera lo golpeó! El incubo le dijo que hiciera lo que quisiera, Nebiri tenía por orden únicamente no lesionar para no entorpecer a los luchadores o boxeadores en sus actividades, era una indicación que hasta el momento estaba siguiendo, ese demonio era musculoso pero luego de varios lances donde no dejó que el tipo lo sometiera en una llave se dio cuenta que solo era un bocazas, o era que Nebiri no sabía cómo se jugaba ese juego, daba igual, no pasaron ni cinco minutos de la sesión de entrenamiento cuando el idiota se fue del ring para avisar que iba a las duchas. Nebiri se quedó con los brazos estirados el ring y se sintió como un estúpido. Gruñó y bajó los brazos para mirar con enojo al sujeto hasta que desapareció de vista.

Los amigos del luchador no eran de ayuda, mucho menos un hombre enorme y ruidoso que tenía aun más gente alrededor, muchos le tomaban fotos, llamaban su atención y hacían un escándalo que terminó de hacer enojar al tigre. ¿Y ahora quién diablos le iba a pagar una sesión que ni siquiera terminó? Se rascó la cabeza con enojo y estaba por caminar a la esquina del ring para esperar un poco a ver qué le decían, cuando aquel hombre ruidoso se le acercó, eran más o menos de la misma estatura y un olfateo rápido le dijo que ese sujeto de oscuro cabello era un hombre-lobo, conocía a los suyos, había enfrentado a suficientes hasta el momento, aunque éste en especial era escandaloso, se tomaba confianzas e incluso le tomó por el hombro. Al escuchar que el idiota que se fue al menos volvería a pagarle por su sesión le bastó para calmar sus gruñidos, aun tenía el ceño fruncido.

¿Que entrene contigo? —preguntó con un gesto de extrañeza, cuando la gente alrededor escuchó eso se hizo un escándalo más fuerte, otros luchadores decían que lo envidiaban por haber llamado la atención del campeón y más fotos con móviles y con cámaras se hicieron resonar, algunos tenían flash y muchos comentaban que verían al gran Beowulf entrenar. Vio cómo tomaba unas cosas a las que no les encontró forma, ¿cómo diablos iba a saber Nebiri que esos eran equipos para entrenar si era como la tercera vez que ponía pie en un gimnasio en su vida? Gruñó un poco más y luego él dijo algo sobre defensivo y ofensivo, y miró a los demás y se armó un escándalo que le taladró las orejas y le hizo zumbar el oído. Se había tensado lo suficiente para dejar salir sus orejas y cola de tigre. Gruñó y estaba claro que se había malhumorado por tanto escándalo inesperado. Por las peleas clandestinas se había acostumbrado a un tipo muy distinto de ruido, con la diferencia que ahí nadie tomaba fotos para publicar o compartir. Y a mencionar que ni siquiera en las peleas clandestinas estaba de buen humor con tanta contaminación auditiva. Le habló al hombre con lo que pareció un rugido—. ¡Oye, yo estoy aquí para hacer sparring con el idiota que se fue, no contigo! ¡Me pagaron para entrenar con él, a ti ni te conozco! —y en todo caso al otro idiota tampoco, pero, ante semejante declaración, todos parecieron sorprendidos, incluso horrorizados al escuchar que ese hombre de ropas rústicas con acento raro no conocía al gran Beowulf, ¡el campeón de lucha! Fue casi como un sacrilegio para los presentes que ese ignorante hombre con ropas de campesino no conociera a la estrella que tenía adelante, pero a Nebiri le importaba una mierda en ese momento lo que comenzaron a decirle.

¡¿Es que no lo reconoces?! ¡Sale en películas y es el campeón actual! —exclamó uno de los admiradores del licántropo, incluso comenzó a numerar las películas en las que había salido.

El tigre veía poca televisión, y cuando lo hacía, eran dibujos animados a veces y viejas películas de acción con su esposa, oh, y documentales para cultivarse un poco más, pero no veía televisión con programación actual, no le gustaba la música actual y mucho menos veía luchas en la televisión, estaba alejado del centro mediático de New London y no estaba interesado en saber más, todo eso le mareaba mucho. Que su esposa tampoco estuviera interesada en todo aquello no ayudaba. Era un ermitaño y su pareja igual de ermitaña, nadie podía culparlo por no reconocer a una personalidad famosa si se le cruzaba por el frente, como en ese momento. Rugió lo suficiente para al menos hacer algo de silencio que le permitiera hablar.

¡Pues me importa una mierda quien sea! —bufó y se cruzó de brazos—. Y no, no lo conozco —miró de nuevo al luchador, al tal Beowulf—. Me pagaron por el otro tipo, no por ti. Yo me largo, detesto el escándalo —bufó con gruñidos, rugidos pequeños y dispuesto a irse apenas arreglara lo de su pago, odiaba esos sitios, además apestaba a sudor. Tener una nariz funcional sensible a los aromas no era buena idea en sitios así. Algunos comenzaron a decirle que no era lo suficientemente fuerte y que claro que nadie querría medir fuerzas con el poderoso campeón, lo provocaban, le jalaban un poco la cola al tigre, figurativamente, claro, pero no funcionó, Nebiri era un hombre hosco cuando estaba malhumorado. Fue a la silla donde tenía sus cosas y varias miradas le siguieron mientras el tigre, que ahora sabían que lo era gracias a que sacó sus rasgos animales, bebía algo de agua de su calabaza y estaba por vestirse.

Un sujeto salió por donde Max Lover se había ido y le dio su dinero en un sobre al híbrido, solo dijo que el luchador no se encontraba en condiciones de seguir con el entrenamiento, y le dio una disculpa de su parte, aunque seguramente no era cierta la parte de la disculpa y lo dijo por mantener las apariencias. Solo era un enorme bebé llorón a su parecer, Nebiri apostaba a que si ese tipo se aparecía siquiera en sitios a donde él le tocó pelear antes del gran incendio cuando debían pelear por antídotos contra el veneno de la medianoche, lo hubieran hecho pedazos en segundos. Estaba por irse, pero el tal Beowulf no estaba dispuesto a rendirse, al parecer. Al ya tener al menos el dinero que sí necesitaba para comprar cosas que su esposa embarazada necesitaba, como vitaminas y su medicamento, ya no estaba tan rabioso como hace un momento.

¿Qué quieres ahora, lobo? —preguntó al campeón, tenía el ceño fruncido aun, pero ya no bufaba tanto.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Sáb Jul 29, 2017 9:30 am

El gimnasio de un momento a otro comenzó a llenarse, algunas personas incluso forzaban la puerta para ver al luchador, a nadie le importaba el tal Max lover, pero los pocos fans de Beowulf que entraron ahí grabaron el berrinche de aquél luchador. La gente gritaba de emoción por ver al lobo entrenar. Beowulf no tenía problema alguno, es más le motivaba ser alabado por su ‘’manada’’.
El lobo antes de ponerse sus manoplas comenzó a tomarse fotografías y selfies con sus queridos fans, por un momento el entrenamiento se volvió una gran firma de autógrafos – ¡hey, la línea de autógrafos comienza aquí! – gritó alzando su brazo izquierdo, así fue que la gente comenzó a formarse, esto hizo que el hombre blanco se quitara las manoplas para atender a todos sus fans. Obviamente el gym se aprovechó de eso e hizo que la gente pagara entrada.
Para él era un placer dedicarles una sonrisa y un poco de su tiempo… pero al que consideraba su compañero de entrenamientos, no, lo volteó a ver con una sonrisa y miró aquél gesto que mostraba enojo y al parecer desesperación. Al terminar con algunos fans les pidió permiso y corrió a la esquina del ring para darle unas cuantas palmadas en la espalda – vamos, no te pongas celoso... Ellos son mi manda, el líder debe de darle atención a todos ¡¿verdad?! Awoooooo –aulló una vez más y esto hizo que todos en el lugar también siguieran su aullido.

Algo había en particular en ese hombre barbón y castaño, ese olor… le recordaba al de un tigre. Pero a él no le importaba, le gustaba hacer amistades. Emocionado al escuchar la pregunta del tigre asintió – ¡si, entrenemos juntos! Como lo dijo el chiquitín de ahí, ¡tienes el placer de entrenar conmigo! –señaló al hombre que se le había acercado a su ‘’compañero de entrenamiento’’, el chico se desmayó por la emoción. La gente siguió emocionándose, el lobo tenía un humor y energía contagiosa, esa sonrisa carismática lo ayudaba demasiado a animar a las personas, la gente seguía tomando fotografías, el flash, el sonido de captura. Todo eso es lo que había deseado en un pasado, posó para las fotografías.
El hombre tigre parecía desesperado pero el ídolo no sabía él porque, solo parecía ser bastante uraño con los demás. Al pensar las razones del porque era así un rugido salió de la boca contraria, ahí es donde pudo confirmar que, en efecto, aquél hombre era un tigre. El lobo simplemente hizo una broma – uff, deberías de asearte la boca, ese rugido fue fenomenal, pero el olor – se tapó la nariz para intentar hacer la broma más graciosa. La gente comenzó a reírse, se había roto el silencio.
-¿uhmm?- se tomó del mentón, viendo como el tigre se ponía de mal humor, no le dio tanta importancia, lo que él quería era entrenar hasta que… pasó lo inesperado, ese hombre… no conocía a Beowulf o siquiera alguno de sus trabajos, esto hizo que todo su ambiente se viera de color blanco, sintió como un pedazo de él se rompió por un rato, lo que menos le gustaba era el que no fuera reconocido, digo, estuvo en muchos premios, es solicitado para series y películas, incluso hasta lucha todos los fines de semana. Era muy raro ver que nadie conociera al Lycan. Su mirada chocó con aquellos orbes azules y el hombre se dio la vuelta.

Hasta se pudo ver como una ráfaga de viento pasaba por los pies de lobo con una hoja. Después se sacudió, no se daba por vencido a pesar de que aquél híbrido fuera testarudo – ¡hey, hey Max Lover te puede dar mucho dinero, pero no este honor! –gritó, entonces corrió detrás de él, no se le iba a ir tan fácil, el público se sorprendió, algunos guardaron las cámaras y otros… grababan para el noticiero lo que estaba pasando. – Hey – le tocó en el hombro –mira, sé que no me conoces ni yo a ti, sé que de seguro vives en algún lugar del bosque lejos de toda comunicación y blah blah – después con una fuerza casi inhumana lo volteó para que lo pudiera ver en el rostro – hagamos esto, no sé cuánto te pagó la diva del ring - señaló a la puerta con el pulgar donde se veía Max Lover abriéndose paso entre los camarógrafos del noticiero, al parecer el único que importaba ahí para los medios era el Lycan – pero, si entrenas conmigo te pagaré el doble de lo que te ofreció, un muñeco de acción de mi maravilloso yo y un desayuno ¿te parece? A mí me gusta comer cuando termino de entrenar, ¿¡Somos hombres no es así?!, ¡Debemos de alimentarnos muy bien para recuperar energía! - el daba por hecho de el hombre lo iba a seguir para seguir con el entrenamiento.

El lobo corrió de otra vez para ponerse de nuevo sus manoplas, estaba emocionado, como si fuera a estrenar un juguete o videojuego nuevo. Emocionado le gritó a la manada que estaba presente -¿¡Hey, están listos para presenciar el entrenamiento!? – de nuevo los fans se emocionaron, esto le daba fuerzas y motivación a Beowulf para calentar – ¡anda, vamos tigre! Si no comenzamos ahora te vas a enfriar – le gritó desde lejos. La gente no solo apoyaba a su lobo alfa, sino que también gritaban para motivar al gran felino, gritaban: ‘’¡vamos tigre!’’ repetidas veces. La emoción se sentía en aquél gimnasio, como si se tratara de un coliseo.


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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Dom Jul 30, 2017 11:51 pm



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El tigre estaba asombrado en parte por la casi graciosa reacción del lobo ante el hecho de que no lo conociera, ¿acaso era muy famoso? En serio no lo conocía, pero toda esa gente que estaba ahí sí lo conocía, lo animaban, lo vitoreaban, le aplaudían y celebraban el solo hecho de ganarse una mirada del hombre. No entendía ese fanatismo, pero no se le podía culpar, era del tipo solitario y ermitaño y detestaba el escándalo como el que se estaba armando en ese momento en el gimnasio. Había muchas más personas de repente, casi el doble si no es que más. Hubo ocasiones en sus peleas donde hubo esa cantidad de gente e incluso más, pero no había manera de acostumbrarse a eso, al menos no el birmano. Gruñía a momentos, quería irse de una buena vez de ese sitio y de pronto escuchó que el campeón le hacía una oferta que simplemente no podía ignorar.

Iba a pagarle por entrenar con él.

Con su situación financiera que peligraba a futuro y una esposa y dos cachorros en camino, simplemente no podía dejar de pasar la oportunidad de conseguir un extra. Por supuesto, el tigre sabía que no se "mandaba solo", si estaba ahí era porque su representante tenía los contactos y los contratos para permitirle estar en sitios así, no solo eso, con su situación como esclavo, su "ama", en éste caso su mujer, tenía que firmar los permisos y algunos documentos adicionales para justificar que el esclavo estuviera lejos de su dueña. No pudo responderle al momento, el lobo anticipó su respuesta y se fue a preparar, pero antes de eso Nebiri debía hacer una llamada. Tomó su móvil y le marcó a Tony, que en ese momento estaba haciendo negocios con nuevos socios.

Hey, Tony —el demonio le saludo y le preguntó si todo estaba bien—. Ese tal "Max Lover" dejó el entrenamiento muy pronto, pero sí me pagó lo que dijiste que iba a pagarme —al menos la parte de Nebiri, Tony debía llevarse su parte también y ya la había cobrado desde que arregló su encuentro—. Otro tipo de aquí quiere que entrene con él, se llama Beowulf, creo —no se había tomado la molestia de memorizar su nombre siquiera. El representante del tigre SÍ conocía al luchador—. No sé si deba hacer negocio con él así como así, no a tus espaldas —no lo veía como algo honorable, así que llegó a un acuerdo con su representante, Tony solo recibiría una parte de ese pago, era lo justo—. Dijo que me pagará el doble... Sí, hacemos cuentas cuando nos veamos, entonces entrenaré con él —una vez avisó a quien debía avisar, decidió alistarse. Tony le pidió que, si el campeón quería una sesión más de entrenamiento luego de terminar esa, entonces le diera su tarjeta y ya el demonio se encargaría de organizarlas.

Y a mencionar que más que el dinero, fue la invitación a comer algo lo que terminó por comprarlo. No solía decirle que no a ninguna invitación a comer. Se lo iba a merecer luego de pasar por todo ese escándalo. Tomó aire profundamente y decidió relajarse al fin. Acomodó bien sus cosas para que nadie las tomara, había ya demasiada gente, así que tomó la prenda más grande e hizo una especie de costal que luego colgó en uno de los postes del ring. Tanto tiempo rondando los barrios bajos de New London lo habían hecho muy desconfiado. Apenas dejó todo en su lugar, se colocó en el ring.

El muñeco se lo daré al perro —se dijo a sí mismo, se lo daría de regalo a Bulleye, el perro robot de su esposa, iba a gustarle un juguete nuevo para destrozar. Al fin, luego de un largo rato malhumorado, puso una sonrisa amplia mientras hacía algo de estiramiento—. Espero que tus golpes sean tan ruidosos como esa boca que tienes lobo —sentía los ánimos pero no le pegaban tanto, estaba acostumbrado a ignorar ese tipo de estímulos externos, sobretodo por su propia salud, tener sentidos desarrollados le jugaba mucho en contra en situaciones así, por lo que bloquearse a todos menos a su oponente era una buena estrategia—. Seguiré la regla que me indicaron: sin lesionar —era la única regla, nada de lesiones graves sin importar si el otro pudiera sanar rápido o no. Además debía cuidarse mucho a sí mismo. Sobrevivir a tanto para luego ser dañado por una idiotez sería algo realmente vergonzoso.

Chocó fuertemente sus puños uno contra el otro, el birmano era un tipo duro, nacido de una poderosa madre, forjado en la selva y endurecido por esa maldita ciudad y sus monstruos. Esos "entrenamientos" eran como paseos por el parque hasta el momento y realmente deseaba un poco más de esa emoción que las peleas de verdad daban. Era lo único que extrañaba de esos enfrentamientos, el ser probado en cuerpo y mente por poderosos oponentes que lo llevaban al límite y lo hacían pensar rápido, moverse veloz ya adaptarse a su estilo de pelea. En serio deseaba que ese enorme lobo bocazas tuviera la fuerza tan grande como sus palabras.

¿Solo debía golpear a esos guantes enormes que tenía en las manos, verdad? Además él dijo que estaría mientras a la defensiva, entonces le tomaría la palabra.

Voy a atacar —indicó apenas tomó una enorme bocanada de aire, soltó dos veloces y certeros golpes a las manoplas, no lo hizo con toda su fuerza, iría subiendo conforme el lobo se lo indicara, mientras se movía con pies ligeros, atacaba con buena puntería y sus manos, pese a no estar atacando a toda potencia como lo haría en otras condiciones, eran como fuertes mazas. Manos, dedos, nudillos curtidos por años de enfrentamientos, ni siquiera necesitaba usar vendas para protegerse la piel más delgada.

No se quedaba quieto, rodeaba al lycan, soltaba golpes a otras zonas para que él bloqueara. Debía admitirlo, su defensa era como de roca. Se llevaban más o menos la misma estatura, así que debía agacharse un poco más. No entendía bien de la lucha y ese estilo casi circense de hacer las cosas, solo servía como costal de arena que sí se movía y podía defenderse, pero ahora le pedían tomar la ofensiva y eso hacía. Mientras gruñía, bufaba un poco y tenía clavados los ojos en su oponente. Sus orejas animales se movían en señal de alerta, se centraban en los sonidos ligeros de los pasos del lycan, ignorando todo ese jodido escándalo a su alrededor que lo estaba volviendo loco. A su parecer, si no hubiera tanta gente sería mejor. Se estaba poniendo de nuevo de mal humor.

¡Guarden silencio de una puta vez! —gritó el tigre a toda esa gente escandalosa al momento que daba un golpe más potente directo a la mano derecha del campeón, le estaban dando un serio dolor de cabeza y ahí no estaba su esposa para siquiera concentrarse en que ella lo estaba viendo. Luego miró al lycan con un marcado malhumor—. Puedes atacar, y no pienso usar esas cosas que usas tú, ¡solo ataca!

Tomó una firme posición, estaba ligeramente agachado, piernas abiertas, manos listas, orejas y cola en alto e incluso mostraba los colmillos. Tenía que concentrarse en él, solo en él. No sabía cómo era que ese sujeto podía disfrutar todo eso, a su opinión era algo muy, muy molesto. Comenzó a detener los ataques del hombre lobo. Tenía una potencia que en nada se comparaba al idiota que se fue, su fuerza era de verdad, quizá por raza, quizá ganada por méritos propios, pero, vamos, la sola fuerza sin entrenar es sencilla de derrotar, se requiere de más cosas para poder hacer daño en serio. Sentía en sus manos esos fuertes golpes que poco a poco se ganaron toda su atención, bloqueando con éxito a los demás sonidos del gimnasio.

Cuando atacaba, el lycan hasta parecía ser más grande, sin duda era un alfa y Nebiri apostaba a que ese sujeto podría controlar su transformación. Su forma de hombre lobo debía ser poderosa, estaba seguro de ello. Los golpes le resonaban en el cuerpo y le llevaban a la mente los días no tan lejanos de aquellas peleas en los barrios más peligrosos de New London. Por supuesto, faltaba ahí el hecho de estar peleando por vivir, literalmente, perder la pelea era perder el antídoto del mes. Debía agradecer que ya no fuera el caso, pero la costumbre era fuerte en ocasiones. Conforme pasaba el tiempo, la velocidad de ambos y los golpes eran más intensos, el tigre no ponía ni gesto de dolor, estaba concentrado, gruñendo y demostrando que no por nada era considerado un campeón también en esos bajos círculos de la ciudad. A momentos sonreía, a momentos gruñía, bufaba y lanzaba pequeños rugidos que demostraban que estaba realmente metido en lo que hacían.

El tigre siempre debía estar enojado, en todo momento, así debía ser.

¿Y qué hay qué hacer ahora, lobo? —¿llamarlo por su nombre? Quizá después, de momento quería saber si el lobo sabía hacer más y no solo lanzar golpes demoledores—. ¿Cómo hacen esto de la lucha? —porque el modo sucio callejero seguramente no venía al caso—. ¿Usan más llaves o algo? —al menos podría mostrar un poco más de su bando ésta vez, el otro idiota se fue luego de la primera llave.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Vie Ago 04, 2017 1:08 pm

Just a moment, tiger!

Todo estaba preparado para comenzar la pelea, los medios incluso se habían colado en el gimnasio para poder grabar el entrenamiento, al lycan le encantaba en exceso que fuera siempre buscado por noticias, espectáculos y todo lo que tenga que ver con el medio de televisión, pero parecía que su compañero de entrenamiento no le gustaba el ruido que toda su ‘’manada’’ hacía, pero… ¿qué podía decir? Para él todos eran sus lobos y eran ruidosos a la hora de aullar. Tenía que hacer algo para poder hacer que la gente se retirara.

Después de unos cuantos segundos de pensar (sí, por primera vez en varios meses…), ignorando la llamada de aquél hombre castaño con su representante, llegó a la conclusión. Golpeó la palma de sus manos, con un rostro tonto y a la vez tierno gritó - ¡Manada! ¿quieren seguir parte de la wulfmania?, después haré una gran fiesta en la mansión Wulf ¡Esperen unos días y tendrán más detalles! Awoooooo – aúllo después de dar tal anuncio. A él le gustaba hacer fiestas después de todo. La mansión Wulf era casi del tamaño de una montaña a las afueras de la ciudad en las cercanías de los bosques. Fue así que los medios y la gente aullaron igual - ¡Vamos, que los boletos están en venta desde ahora! –gritó, así fue que la gente comenzó a correr como si fueran hormigas, hasta algunas personas del personal salieron corrieron dejando el gimnasio algo desértico.

Bien, el plan había servido con éxito, pero ahora tenía que hacer unas cuantas llamadas más. Se quitó las manoplas aventándolas como si no fueran nada, ahora tenía que hacer algo de prioridad – espera un poco, gato – dijo mientras tomaba su celular y marcaba a uno de sus amigos, este contacto se encargaba de los eventos más importantes de la nueva Inglaterra - ¿Zayn? Hey, que tal maníaco, necesito que me hagas un favor – después de esto se escuchó un murmullo en el teléfono – ¡Sabía que no me quedarías mal! – siguió escuchándose la voz de su contacto por el teléfono - ¿hmm? Ya salieron los rumores, bien… la manada trabaja rápido – soltó una carcajada- bien, te lo encargo. – después de esto suspiró aliviado -  bien, tigre ¿cómo te llamas? – se dirigió curioso a aquél hombre, en realidad… ni se había dado cuenta que no le había preguntado su nombre, aun así, le interesaba entrenar con él.

-Bueno, qué más da, te veía muy molesto con mi manada – se cruzó de brazos y mirada hacia él era un poco seria - Eres alguien de los bosques, ¿no es así? –arqueó una ceja mientras una sonrisa ladina se dibujaba en su rostro – bien, supongo que si estás con esa diva del ring seguro conoces a un tal… ¿Tony? Se llamaba así ¿no? – estaba desviándose del tema, él había pagado por entrenar no por una charla, eso sería después del entrenamiento. Se tronó los nudillos y el cuello.

Había olvidado donde había dejado las manoplas, pareciera que alguien se las había llevado, no era la primera vez que alguien se robaba algo de él, incluso se habían robado unos calzoncillos de lobo que había en su bolso de entrenamiento - ¿sin lesionar? ¡vamos tigre! Step on board the AROOO train! – no usaría manoplas, en la mayoría de sus entrenamientos tenía que usar medidas de seguridad, pero no para él… sino para los luchadores amateur con los que entrenaba. – ¡mis puños son más ruidosos que yo!   Nosotros en la lucha libre usamos de todo, puedes golpear como gustes.  -gritó, lo que caracterizaba al lobo era que era demasiado ruidoso en todos los sentidos, incluso tenía quejas sobre varios guardabosques los cuales consideraba como ‘’vecinos’’.

El entrenamiento estaba por empezar y esto emocionaba al lycan, parecía un perro estrenando un juguete nuevo.  Emocionado por sentir la fuerza de un tigre, alguien parecido a él de alguna forma. Conocía muy bien ese olor, esa postura… venía del mismo lugar que él en sus inicios.  Escuchó aquellas palabras ‘’voy a atacar’’ suspiró el también, pero tenía una manía cuando entrenaba, si su contrincante bajaba la guardia él simplemente le daría un fuerte golpe en la cabeza para recordarle sobre la guardia, tener los brazos arriba salvaba incluso vidas y narices.

Al lycan lo que le fallaba era ser más defensivo, así que estaba consciente de que le llegarían uno que otro golpe a su rostro. Así fue que comenzó el entrenamiento, perros vs gatos. Los primeros golpes salieron tan rápidos y certeros como dos balas, el lobo no tensó tanto sus bíceps para detenerlos. Esos movimientos tan ligeros y refinados eran característicos de los tigres, había luchado con unos antes, por ejemplo, con una chica asaltante y sicario con el nombre de Ms. Fortune.

Sus movimientos le recordaban a aquella mujer gatuna – vamos, primero calentamos, pero debes de darme tus mejores golpes tigre y sin sacar las garras – lo había desafiado –¡no tengas miedo de herirme, que soy igual de resistente que un diamante! – fue así que después de esto lanzó unos cuantos golpes a la cabeza del castaño – ¡atención con la guardia! –gritó, sus movimientos eran fuertes y bruscos, comenzó a moverse alrededor de él dando unos cuantos saltitos, esperando el siguiente golpe.



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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Sáb Ago 05, 2017 7:39 pm



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Agradeció mentalmente, y lo haría directamente luego, que toda esa ruidosa gente se fuera al fin. Diablos, eso de tantas cámaras, los flashes, los gritos incansables de todas esas personas y el escándalo en general lo tenían con los nervios de punta. Aunque ya hubiese peleado en sitios así de ruidosos antes, con música estrambótica y aromas francamente asquerosos donde no había contemplación alguna en derramar sangre y tripas, no había manera de acostumbrarse a eso, al menos no el sensorialmente sensible felino. Hasta dio un enorme respiro cuando al fin el aire dejó de sentirse pesado, no entendía cómo era que el lobo se acostumbraba a eso al grado de buscarlo, provocarlo y celebrarlo, pero, bueno, era cosa de felinos y caninos, hasta los lobos eran ruidosos a su modo. Ya solo quedaron ahí los encargados del gimnasio, no más de un par de puñados de personas.

... —lo vio llamar por teléfono y no lo interrumpió, él ya había hecho su propia llamada y aprovechó para revisar si en sus cosas tenía la tarjeta de su representante, y sí, tenía un par de tarjetas—. Nebiri, me llamo Nebiri —aunque le daba igual que lo llamase por su nombre o solo "tigre". Y sí, sin apellido, no lo tenía. El lobo comentó algo más y sin duda era un tipo que hablaba fuerte. su voz se escucba aun más luego de que todo el jodido gimnasio quedó al fin en paz. Volvió a lanzar un amplio suspiro ahora de alivio. Detestaba que su peor enemigo en las peleas no fuera su oponente si no el ambiente a su alrededor—. Tony Blair es mi representante, él me mandó para acá —y aprovechado el momento, le dio una de las tarjetas del demonio. En la simple pero elegante tarjeta se leía "Anthony Blair". Inversionista, y su número de móvil al que, Nebiri sabía, el francés siempre estaba al pendiente.... Claro debía dar una buena razón primero para que le volvieran a contratar, quizá ese "Max Lover" no lo querría ver de nuevo, quizá el ruidoso lobo sí, ya dependería de lo que siguiera en ese momento. Ahora sus voces hacían un poco de eco en el gimnasio. Los pocos que se quedaron ahí porque no podían salir al estar en horas de trabajo.

¿Así que el sujeto quería ir en serio? Genial. Ya podría dejarse de idioteces como tener que medir su fuerza, así que lo hizo. Solo tenía que cuidarse como solía hacerlo desde las luchas clandestinas. Los golpes reglamentarios para medir al oponente no se hicieron esperar. Sí, sin duda era como golpear un muro, pero el tigre tenía los puños forjados en cruentas peleas, así que no hacía gesto alguno al respecto, solo concentración absoluta y cada tanto una sonrisa. Era mucho más fácil pelear así, en serio. El lobo intentó tomarle por sorpresa comentando sobre su defensa, pero el tigre solo se movió un paso a un lado para evadir el golpe o aprovechar la abertura para devolverle uno similar a un costado. Un cuerpo duro, músculos fuertes, así debía ser.

Beowulf comenzó a moverse alrededor, así que Nebiri se agazapó todo lo posible como si estuviera en su forma felina. Sus orejas hacían su trabajo percibiendo los pasos ligeros del hombre lobo, su nariz ayudaba al trabajo para tenerlo vigilado sin necesidad de mirarlo directamente. Pudo medir su siguiente paso gracias a la experiencia que pelear contra muchos seres le había traído. Beowulf era veloz y ligero, pero no se comparaba a haber peleado con aquel puto shinigami que aparecía y desaparecía a capricho. El lobo no desaparecía, siempre estaba ahí, solo era jodidamente veloz, pero si de velocidad se hablaba, Nebiri era un buen contendiente. Las garras no eran necesarias, pero los puños sí. Al siguiente segundo estaba cara a cara al hombre-lobo dispuesto a darle un buen golpe de su tamaño al otro costado. Su brazo libre estaba listo para defender, y con las piernas bien posicionadas, incluso en ataques bajos no quedaría tan vulnerable.

Golpearlo tenía su preso y luego de varios minutos de intenso y veloz movimiento pudo saborear los puñetazos del lobo en toda su gloria... Pegaba como mula el desgraciado... Y aquello hizo sonreír por lo bajo al tigre más de una vez. Los golpes del lobo eran tan fuertes que hacían eco en todo el gimnasio y repercutían en su cuerpo. Al ya tener medida la fuerza promedio de un lycan y el haber peleado contra decenas por años le había dado un cuerpo resistente a esos embistes.

¡Defensa, lobo! —el birmano usó las mismas palabras del lycan para tomar un ataque frontal y aplicarle una llave donde dejaba que la propia fuerza del lobo hiciera su trabajo. Golpes limpios, directos, un labio roto y una nariz sangrante era lo que tenía el tigre en ese momento. Se limpió con el antebrazo la sangre de la nariz y volvió a chocar sus puños—. A mi me pagan por una hora de sparring, apenas comenzamos, ¡anda! —el híbrido podía quejarse mucho del ruido pese a que él también era de voz fuerte—. ¡Y no digas mentiras de mi, no me apesta la boca! —reclamó al recordar ese comentario ante todos los demás. Nebiri estaba graciosamente ofendido por ello, las únicas bromas que tomaba como tales eran las de su esposa, en boca de todos los demás, las "bromas" le sonaban a claras ofensas. Y siendo él un felino tan limpio, claro que estaba enfadado. Podía pasar de una sonrisa a un ceño fruncido en cuestión de un pestañeo—. ¡Mis bolas huelen mucho mejor que tu, lobo! —grosero, irrespetuoso y de sucia labia, el tigre poco a poco se daba a conocer a su oponente. El birmano distaba mucho de ser lo que aparentaba a primera vista, era fiero, pendenciero y furioso.

Bufó y volvió a tomar posición de combate, su enemigo no se cansaría así de fácil en tan poco tiempo y hasta el momento no había caído sin importar los golpes ni sus llaves, ni siquiera la última que al final solo sirvió para hacer distancia entre ambos;, así que le quedaba esperar por las sorpresas que Beowulf fuera a darle. Estaba listo para el siguiente round.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Miér Ago 09, 2017 10:48 pm

This is tuna with bacon, wolf!

El chico con el que entrenaría se llamaba Nebiri, era un nombre poco común, era la primera que lo escuchaba y hasta a tal grado le causaba una gran curiosidad, tanto a él como a su representante ‘’Tony’’, tomó la tarjeta y la revisó, simplemente tenía el nombre y le daba un aire demoníaco, abrió los ojos sorprendido. Conocía bien ese nombre, en efecto era un demonio, hasta su rostro se vio el miedo y la sorpresa. En el medio artístico se hacían algunas menciones sobre él. No quería pensar más en aquél hombre, así que se sacudió la cabeza cual perro y soltó una risa nerviosa - ¿amigo de Tony? Bien, no me decepciones, que si te ha contratado para que entrenes al tal ‘’lover’’ , debes de ser bueno en el ámbito de las luchas y combates.

se tronó los nudillos, en su celular puso una alarma, la cual sonaría en 15 minutos, ahí se daría la señal del cambio de ofensivo a defensivo.  Todo estaba preparado, el poco personal por lo menos se sentó desde lejos a mirar el entrenamiento. Ahora que había menos personas en aquél lugar, su voz retumbaba en todo el gimnasio. – bien, 5 rounds, 2 ofensivos y 2 defensivos por cada uno – aclaró antes de empezar – el último será un combate ¡¿entendido?! –gritó con emoción.

El entrenamiento de Sparring sería duro, demasiado… pero Beowulf lo tomaba como un reto, algo para mejorar sus habilidades defensivas. El entrenamiento comenzó y él gritó- ¡This is tuna with bacon, tiger! – incluso podría jurar que alguien tocó una campana. pero no, era el celular que daba la señal. El primer golpe llegó, el lobo lo detuvo y al impactar su brazo con el puño del contrario sonó como si hubieran golpeado una pared de concreto – dats cool- dijo después de detener aquél puñetazo.

Quería tomarle por sorpresa, mantener la guardia en un combate era esencial para la victoria y más si era en una lucha clandestina, sin una buena guardia puede aturdirte y darte una serie de golpes de la cual era difícil liberarse, eso aprendió en las calles de Alemania. El tigre se agazapó en un abrir y cerrar de ojos, a él lo habían tomado por sorpresa, era un tigre después de todo. Los dos tenían un buen sentido del olor y del movimiento, era fácil leer los movimientos tanto de él como el de su adversario y al verlo, se había dado cuenta de que su defensa se podía comparar al de un muro de acero el cual tenía que romper de una manera u otra.

Su experiencia al luchar contra el gigante le había dado lo suficiente, era fácil golpear una montaña, eso lo sabía muy bien, a comparación al adversario que tenía en frente era un guijarro, pero él tenía una técnica. Como diría un viejo maestro llamado Lao tse ‘’Una hormiga en marcha hace más que un buey durmiendo.’' (aquella cita la había leído también en un papel de las galleteas de la fortuna... el lobo es un fan de la comida china), esas palabras resonaron en su mente, no tenía que subestimarlo.

Después de llamarle la atención por su guardia miró como aquél hombre castaño estaba listo para dar un ataque frontal… pero, fue tarde para reaccionar. Recibió la llave y por su propio peso cayó a la lona del ring, la cual sonó como si fuera un tambor, bien dicen… que entre más pesado, más fuerte era la caída ¿o cómo era?, bah… eso no tenía importancia en este momento, pero para un lycan que pesaba 287 libras la caída fue lo suficientemente potente para sofocarlo.

Respiró y se recuperó con facilidad, su mejilla se encontraba hinchada y de su nariz brotaba aquél líquido rojo, lo bueno estaba por comenzar, en su rostro se dibujó una sonrisa.

El luchador se puso en guardia una vez más, esta vez no lo tomaría por sorpresa… o eso trataría, su compañero de entrenamientos era bastante fuerte al igual que él. Una pelea de perros contra gatos ¿Quién ganaría los rounds? Este sentimiento le recordaba a una pelea que tuvo cuando apenas era nuevo en la ciudad, bajo un puente, venció a un cyborg el cual medía dos metros y su cuerpo se componía de instrumentos musicales. ese hombre ahora era un mafioso y amigo suyo llamado big band.

-¿tus bolas?  Por favor, ¡te aseguro que huelen a tu propia saliva, bastardo!  -gritó para responderle, al parecer el felino  no tenía un sentido del humor, incluso se le ocurrió un truco sucio para poder hacerlo enojar y entorpecer sus movimientos con la furia – pareces hombre casado, en esa relación ¿eres el hombre verdad, o simplemente eres un gato faldero? ¿escuchas eso? – al decir esto un silencio total se escuchó en el gimnasio, sin descuidar la guardia miró a su adversario de manera retadora – ¡parece que te llaman a comer! ¿podrás aguantar otra hora más de Sparring? – espero a que esa técnica sirviera. Era un truco bastante barato, pero eso se veía mucho en los barrios bajos.

Sin limpiarse la sangre espero el golpe del hombre para poder bloquearlo, su guardia imitó a la del contrario, sus ojos no dejaban de ver los movimientos de Nebiri, tenía que estar atento, aprender su técnica para buscar cómo hacerle ‘’counter’’ por lo menos en el siguiente round.

En el teléfono se veía que quedaban menos de 7 minutos para acabar el primer set, los segundos corrían y el tiempo no esperaba. Algo por fin se le había pegado al lobo, era observar con detenimiento los movimientos de su adversario para no caer una vez más en una llave… o eso tenía en mente.


Su corazón latía fuerte, el sudor comenzaba a brotar de su frente junto con la sangre en su nariz. – ¡Anda, se acaba el tiempo!  -gritó eufórico, emocionado por recibir o bloquear el siguiente ataque.





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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Sáb Ago 12, 2017 11:38 am



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Dos rounds ofensivos, dos defensivos, un turno para cada uno, y luego la pelea real... ¿Era su turno de ser el ofensivo, verdad? Bueno, el tigre estaba atacando y tenía que mantenerse atacando hasta que acabara la ronda, podía con eso. Si se requería estamina y aguante, el tigre tenía bastante, podría no tener curación tan rápida como su oponente o siquiera transformarse en algo más grande que no fuera su simple forma animal, pero ahí radicaba su genialidad, en la simpleza de su ser y en el total control de cada una de sus habilidades. Las orejas animales le ayudaban a estar atento a cada paso del hombre lobo, su cola en posición baja le ayudaba a mantener un mejor equilibrio y su constante posición baja le ayudaba a moverse con más agilidad. Todo un felino en serio.

¡Puedo pelear toda la puta tarde y la noche si quieres! ¡Y aun así llegar a casa a tener sexo con mi esposa! —ya a esas alturas del partido el tigre estaba de bocafloja con normalidad, clara señal de que estaba totalmente cómodo con el ambiente, hablaba un poco más, le gruñía al lobo pero no de estresada manera como cuando estaban rodeados de aquella manada de gente, sino de forma fiera como el guerrero que era—. ¡Y que sepas que si ella me llama saldré corriendo con ella, mi mujer vale más que tú y toda esa gente que te sigue, lobo apestoso! —jalarle la cola al tigre con razonamientos "de machos" no funcionaba, el felino no pensaba de esa manera y seguía sorprendiéndose constantemente por lo frágiles que eran los hombres de ciudad. Por otro lado, todos esos gritos eran la clara señal de un tigre enamorado.

¿Que lo llamen a cenar? ¡Por favor! ¡Era él quien llamaba a comer! Cocinaba tan bien que tenía por opción laboral extra el ser chef.

Decía todo aquello, mejor dicho lo gritaba, mientras lanzaba poderosos puñetazos al lycan, tomaba espacio con saltos y trataba de atacar desde los costados por los flancos que veía el descubierto. Siendo un animal de emboscada, era especialista en encontrar esas pequeñas oportunidad. El lycan bloqueaba, a veces lograba acertar el golpe que al parecer no lograba más que hacer sonreír al lobo. Ese pulgoso era jodidamente resistente y sabía que tendría muchos problemas para evadir sus ataques. Ya desde la defensiva su oponente demostraba tener una fuerza absurda. Pasó el tiempo y eventualmente acabó su turno. Se pasó la mano por el mentón para secar un poco el sudor que escurría por su cara.

Tu turno, lobo —dijo al momento que tomaba una posición completamente defensiva. brazos posicionados, piernas ligeramente abiertas, el cuerpo en una baja estancia para permitirse un buen balance y que aquel hombre no lo dejase en el suelo. No necesitaba descanso, podía seguir si Beowulf así lo deseaba. Además, por experiencia, sabía que no era buena idea terminar en el suelo con alguien tan grande encima, Se había guardado muchos golpes, por cierto, no mostró todo su arsenal, no usó ni garras ni colmillos ni usó sus más sucios trucos aprendidos en la calle, aprendió a no mostrar todo de una vez, solo se fue por lo básico. Cuando llegaran a la pelea de verdad entonces le demostraria de qué estaba hecho.

... Y realmente quería ese muñeco para regalárselo al perro, sentía que debía ganárselo.

Tomó una gran bocanada de aire y miró fijo a su oponente. Debía concentrarse en defender. Evadir, bloquear y resistir, eso era todo... Lo bueno que estaba acostumbrado al castigo constante. No tenía demasiado de haberse recuperado de graves heridas de quemaduras en el cuerpo. Luego de toda la mierda por la que pasó, entrenar contra semi y profesionales de la lucha y el box era como un paseo por el parque en una hermosa tarde soleada.

Y si el lobo intentaba provocar, el tigre también sabía hacerlo.

¡Además tú no tienes ningún aroma de mujer impregnado! —¡claro que podía percibirlo! Su propio cuerpo tenía encima todos los aromas de su mujer, hasta los más íntimos. Además, estando ella preñada se le fregaba aun más y en ese momento apostaba a que olía más a ella que a su propio aroma. Su oponente olía a lobo como buen licántropo que era, ya no confundía hombre lobo con híbridos de lobo—. ¡Tú apestas a ciudad! —humo, sudor, aromas de mucha gente, perfumes caros y muchas otras cosas que hacían que el tigre no terminara de sentirse cómodo entre edificios y asfalto—. ¡Ni bañándote se te va a quitar!

Era hora de recibir sus golpes, iba a doler.

No podía esperar a probar la habilidad del lycan.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Dom Ago 20, 2017 12:23 pm

To be the man... AWOOO! I'm gonna beat Big tiger!

El azabache estaba observando, estudiando el modo de combate del tigre. Esa posición de ataque, ese estilo de combate... lo había visto hacía mucho tiempo. El lobo seguía en su posición defensiva, el round estaba por acabar, lo que significaba que en poco tiempo le tocaría ir defensivo contra el castaño. El aguante de ambos era bastante peculiar a pesar de ser el primer round ambos seguían teniendo fuerza suficiente para los siguientes sets.

Su corazón palpitaba con emoción, a pesar de que él tenía estilos de combate diferentes incluyendo el uso del brazo del gigante y su silla, podía defenderse sin problema alguno, incluso en una batalla usó su cinturón de peso completo para poder cubrirse de un ataque que seguramente lo hubiera dejado knockeado ¿trampa? No, lo que detestaba eran las trampas, pero… simplemente se presentó la situación, era ganar o perder.

Regresando a la pelea, o más bien a la sesión de Sparring, su sucio truco de provocarlo con agresiones pasivo agresivas machistas sobre su esposa y él. Tal parecía que ambos se amaban con locura, para el lobo le parecía tierno… pero no era tiempo para sentir ternura por el enemigo, simplemente se carcajeó al escuchar cosas como que podía regresar a casa para tener sexo con su esposa. - ¡Qué bien que tengas donde meter la pistola, tigre! Pero, no me importa lo que quieras hacer con tu esposa o si te practican bondage o si usas tu comida para usarla durante el sexo – aplaudió- es de hombres, no… de caballeros que hagas eso por tu esposa. – señaló hacia él, sin perder la guardia – Nebiri, no es tiempo para un típico diálogo durante la pelea –susurró, después de esto señaló al cielo – ¡Es por eso que quiero que vengas con todo! – aulló con todas sus energías, aquellas palabras en vez de provocarlo lo motivaron - ¿ah sí? Entonces, muéstrame el bosque – después de esto se dedicó a cubrir los ataques del tigre, era su turno después de todo.

Aprendió como ser una muralla de acero ante los ataques del híbrido, Beowulf había aprendido como mejorar su defensiva. Aunque recibió algunos golpes duros de Nebiri, el tiempo había acabado, el teléfono sonó con una alarma la cual era el tema de Beowulf cuando se presentaba en los grandes domos.  


Ambos se encontraban sudados, se dieron 5 minutos para poder descansar y tomar agua, dentro de otros 5 minutos más estarían otra vez en sus esquinas para que esta vez el tigre cubriera la ofensiva del lobo. Ahora él se vengaría, por no haberlo reconocido, ahora lo iba a conocer por lo que era bueno… no, no hablaba de ser un actor, sino de su ofensiva.
Tomó un poco de agua y se limpió el sudor que había en su frente, suspiró para recuperar un poco de stamina. A pesar de que aprendió algo… ser un luchador defensivo era complicado – uff – suspiró con pesar – buen round, tigre… catch this  - dijo mientras lanzaba una botella de agua fría – anda, si no te hidratas bien perderás este round – fue así que después de pronunciar aquellas palabras comenzó a beber agua de la botella de plástico. Ahora estaba hidratado y con fuerzas para su round ofensivo.  

-No suelo felicitar a mis adversarios hasta después de atacar, pero… tu estilo, se me hace familiar… -cerró los ojos – me recuerda a mis inicios en los barrios bajos – simplemente dijo eso, no diría más, no entraría en detalles… ya sabes, para guardar el misterio y a la intriga.

Su teléfono sonó una vez más, señalando que el segundo round había comenzado, con una sonrisa de oreja a oreja se estiró, desde los brazos hasta las piernas - ¡Dame tu mejor defensa tigre! – se golpeó el pecho en señal de provocación. Al igual que el tigre, el lobo tenía unos cuantos secretos bajo la manga, técnicas que había aprendido en su viejo trabajo como matón. Odiaba con todo su ser a la maldita Alemania y a su estúpida mein kampf fuera lo que fuera… también odiaba esa palabra.

Su rostro hacía gestos graciosos de odio mientras recordaba su estancia en aquél país. Incluso una de las viejas empledas del gimnasio soltó una risilla y se fue a hacer sus deberes.  

El actor regresó a la normalidad sacudiéndose la cabeza. Sin decir palabra alguna decidió atacar, dar el primer golpe. –¡Voy a patearte el trasero en estos dos rounds, gato sarnoso! –aulló dando el primer golpe, el cual resonó en todo el gimnasio, incluso la lona del ring se escuchó como retumbaba. Su excitación volvió, el estar de ofensivo le encantaba, lo llenaba de pasión, ese Beowulf salvaje ahora estaba en turno - ¡Hey tú, la chica de la limpieza – señaló distrayéndose un poco - ¡Ven a grabar! ¡Esto será épico mujer!   - la vieja mujer simplemente sacó su teléfono para ‘’grabar’’ pero lo que estaba haciendo en realidad era textear algo en sus redes sociales como: ‘’viendo una pelea de perritos y gatos’’.

Satisfecho con lo que había pensado que había hecho la mujer, volvió al ring. Pero ¿habría sido demasiado tarde para poder responder a un ataque del tigre? No le importaba, estaba confiado en que podría manejarlo. En lo que se especializaba el lobo era en recuperación de combate, puños y uso de objetos durante la pelea… pero ahora solo podría confiar en sus puños y en su recuperación, ‘’hurting’’ su silla se encontraba de espectadora… por alguna rara razón, nadie quería sentarse en ella. Incluso algunas personas juraban que la silla los observaba.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Mar Ago 22, 2017 2:13 am



ALREDEDOR DE LAS 4:30PM
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Podía seguir atacando al lobo, pero el descanso lo recibió de buena gana, solo serían unos minutos solamente. Agradeció el agua con un gesto de cabeza que pareció bastante educado a pesar de que se estaban gritando cosas cada tanto. Estaba sudado más no cansado, tomó solamente un tercio del agua y cerró la botella para dejarla en la esquina donde no estorbara. Sería una mala broma tropezar con una botella mal colocada en medio del ring. Debía decir que realmente agradecía que el lobo no llevara más lejos el tema de él con su pareja, incluso le aplaudió que, como hombre, atendiera a su mujer como era debido. Eso le dio al tigre un punto más de respeto por el lycan, no lo iba a negar en ningún momento.

Peleaba en la zona del mercado negro antes del incendio —informó el tigre con cierto desinterés, como quien dice la hora del día a quien acaba de preguntar. De momento no pensaba entrar en detalles sobre ese asunto, como que peleaba por conseguir antídotos para el veneno que se soltaba todas las noches. Ni siquiera era por dinero, por fama o por sacar toda la ira que tenía dentro, no, señor, era por la oportunidad de vivir un mes más. Ya había pasado un tiempo desde eso y aun tenía fresca en su memoria todas esas noches de violento combate por la supervivencia.

El móvil del licántropo indicó que era hora del siguiente round y era el turno del tigre de defender. Bien, le enseñaría cómo se defiende uno cuando debe usar todo lo que tiene disponible en su propio cuerpo. De entrada sabía que el lobo tendría un puñetazo absurdamente fuerte tan solo por su raza. Tomo la posición adecuada y, que ya le tuviera suficiente respeto al lobo no quería decir que iba a dejar de gritarle improperios, cada uno peor que el otro como buen macho bocón que era.

¡En tus sueños me vas a partir el trasero, perro apestoso! —reclamó el tigre ante lo de "gato sarnoso"—. ¡Y yo no tengo sarna! —tomó una baja posición y con los brazos estaba listo para recibir los potentes golpes del hombre lobo. Claro, el muy presumido pidió una cámara al menos para tener algo de atención de parte de al menos un fan. Se le hizo curiosa su necesidad de atención, pero había mucha gente así, durante sus peleas callejeras se topó con más de un luchador que tenía una legión de fieles fans que alababan su fuerza, y el luchador en cuestión se alzaba más y sacaba más el pecho ante los ánimos de sus seguidores. Nebiri tuvo en su momento una pequeña horda de fans, quizá no era una manada entera, pero sí suficientes como para que le invitasen una cerveza al verlo en un bar y le agradecieran por multiplicar sus ganancias en la pelea donde apostaron por el birmano.

Nebiri agradecía esos gestos, pero cuando el asunto se ponía muy escandaloso dejaba de gustarle tanta atención. Nunca le gustaron los sitios muy poblados ni ruidosos, Y ese lobo era todo lo contrario a él, necesitaba a su manada, era un lycan después de todo. Al menos la de limpieza bastó para el lycan y estaba bien así.

Al tigre le tocaba defender solamente, podía hacer. Iba a hacerlo y por Buda que iba a darle una sorpresa más al lycan. Sacaba poco a poco sus habilidades conforme el encuentro lo pedía. Los golpes comenzaron a lloverle, desde varios ángulos y con la potencia suficiente como para incluso cortar el aire. Nebiri no lo perdía de vista, gruñía, bufada y le dio a saber que era ágil como buen felino. Movía apenas el cuerpo para evadir el golpe en turno., daba un paso, torcía su cuerpo o se agachaba por completo. A veces quedaba en perfecta posición de contraataque, pero no lo hacía porque solo le tocaba defender.

Varios golpes le dieron, desde luego, uno en la cara que le hizo sangrar el pómulo, y ante el golpe, sonrió. Hacía tiempo que un compañero de sparring no le hacía sangrar con un golpe de verdad y eso tenía encendida la mecha del birmano.

¡Anda, lobo! ¡Deja de jugar y golpea bien! ¡Mi esposa da bofetadas más fuertes que tus puñetazos! —el tigre también sabía provocar si el compañero lo permitía, y el lobo le había dejado la puerta abierta—. ¡Anda, lobo, has valer tu dinero! —en uno de los golpes del lycan, le mostró una de sus llaves de pelea. En un movimiento le desvió el puñetazo en turno y con la otra mano lo empujó un poco para mandarlo unos cuantos pasos lejos. El tigre de inmediato dio media vuelta y volvió a tomar posición—. ¿Eres un campeón, verdad? ¡Pues yo también lo soy! —el que comenzara a presumir su título dado en las más asquerosas calles de New London era la clara prueba de la comodidad del felino—. ¡Y seré yo quien te rompa el trasero sin siquiera atacarte, perro apestoso! —escupió con una enorme sonrisa que mostraba sus colmillos, su cola y orejas hacían su trabajo y no lo perdía de vista,

Su esposa estaría feliz de saber que el birmano había encontrado un rival que al menos le recordara aquellas peleas no tan pasadas. El tigre tenía la mirada brillante de viva emoción, se le notaba en los ojos zafiro, en la mirada intensa, en la sonrisa amplia y con ese dejo de patán que sacaba cada tanto,

Si me lo pides quizá te enseñe mis llaves —se echó a reír, presumido el muy ladino y con el cuerpo suelto y dispuesto a dar y recibir golpes en igual medida.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Vie Ago 25, 2017 10:46 pm

Focus on the battle, wulf!

Al parecer el tigre y el lobo tenían demasiadas cosas en común ¿es por eso que el destino los ha juntado? Ambos habían luchado en los barrios bajos, pero él había corrido con mejor suerte, es por eso que él avanzó hacia sus sueños, una meta que ahora estaba cumplida. Pero, el híbrido tenía más experiencia luchando. Golpes de la vida ¿no es así?  ‘’Lo que no te mata te hace más fuerte’’. esas palabras siempre se las decía su padre a la hora en que iban a cazar.  Justamente su padre le había enseñado varias lecciones, 5 en total para poder usarlas en el combate… ahora es lo único que tenía para recordar su hogar, junto con su piel de Lobo.

La segunda parte del Sparring siguió, el tiempo estaba aún corriendo. Unas lluvias intensas de golpes volaron hacia el tigre, la adrenalina corría por sus venas junto con la emoción. Su corazón palpitaba, algo que le encantaba era irse totalmente ofensivo. Le hacía honor a su raza la cual se distinguía por ser salvaje e imparable; incluso su fuerza fue bastante fuerte que hizo que un pómulo del chico blanco sangrara. ¿Esa era toda su fuerza? No, señor… había muchas sorpresas más por venir - ¿disculpa? ¿eso fue un comentario machista? ¡Tú mujer incluso puede que sea más fuerte que tú! – gritó al tigre para después correr hacia él y darle un gancho al hígado, el cual había sido bloqueado con facilidad. El impacto de ese gancho fue tan fuerte que ambos retrocedieron a una corta distancia.

La excitación de la batalla, este sentimiento de dolor… para él era una emoción que se comparaba cuando subías a una montaña rusa.  No solo era eso, a pesar de que no hubiera demasiados fans para apoyarlo, su corazón palpitaba de emoción. Justamente se sentía así cuando tuvo la lucha que llevó a su meta, aquella lucha con el gigante Grendel.

Interrumpió los golpes para avisarle a la mujer de intendencia que grabara aquél round el cual estaba bastante interesante. Escuchó a lo lejos el balbuceo del castaño - ¿he? – sin mirar a su lado le gritó al tigre - ¡Vamos hombre! ¡Tengo dinero para pagarte la risa y el hospital! Después de esto, estarás llorando en cama junto con tu esposa – fue así que reanudó el combate con su compañero de sparring, al que ahora tomaba un rival digno.  - ¿mejor que con el maricón de Max lover, no lo crees? – corrió otra vez hacia la dirección de su oponente, lanzó un fuerte puñetazo el cual con facilidad fue convertida en una llave. Este movimiento le tomó por sorpresa, fue un as bajo la manga por parte del castaño, sus cuerpos de alejaron y quedó a espaldas del esclavo.
¿Cómo era posible?  Para una persona con un poco de lógica sabría que su fuerza fue desviada con facilidad hacia otra dirección, pero para nuestro lobo con cabeza de chorlito aquél movimiento fue bastante complejo, al cual reaccionó de manera ofensiva - ¡Eso fue trampa, tigre sarnoso! – con fuerza golpeó al suelo, en realidad ahora que lo había procesado, ese movimiento fue divertido. Era hora de ponerse serios, ya que el tiempo se acababa en el cronómetro. Sin perder el tiempo en una posición defensiva miró a Nebiri; esos ojos de color zafiro los cuales demostraban un brillo lleno de determinación.

En esos ojos se miró, recordando a su padre cuando regresaba con una buena presa a la hora de la cena, esos ojos lo transportaron a su infancia. Esto hizo que su corazón se llenara de felicidad, se emocionó tanto que aulló tan fuerte que rompió una ventana del establecimiento – ¡That’s cool, tiger! – gritó.  – pero, guarda energías para el último round – fue así que dejó pasar el segundo round, el cronometro de su celular había sonado.  Su boca esta vez fue más fuerte que sus puños - ¡Maldición! –piso la lona del ring con odio hacia el tiempo - ¡Esto se volvió un maldito monólogo! – sin perder el tiempo mientras maldecía su suerte, fue a tomar un poco de agua. Para descansar esos 5 minutos.
Se relajó después de beber el agua la cual lo volvía a rehidratar. Le pasó so botella de plástico al tigre - … ¿sabes? Eres alguien digno para aprender las 5 lecciones de mi padre, bueno… no lo eres tanto, así que te enseñaré 3 – suspiró mientras veía al techo del gimnasio, recordando aquellos días de caza cuando apenas era un cachorro. Sus ojos negros se fijaron en el rostro de su adversario – mi padre solía ser un buen cazador, incluso asesinó a un dragón de agua mientras nadaba en el estanque… durante el invierno- presumió – bien, lección uno – su tono se había vuelto más serio junto con su rostro. – Usa bien tus muñecas, si tienes una resistencia en ellas tu puño y precisión será preciso y fuerte, incluso podrías romper un coco con dos dedos – dejo la botella en su lugar para seguir con aquellas lecciones – lección 2,  si dices que no puedes hacerlo, intenta decirlo 3 veces, si en esas 3 veces sigues sin poder hacerlo, vuelve a decírtelo hasta que por fin se haga realidad o hayas cumplido tu objetivo, la última lección es la más fuerte si tu co….-

Sus palabras fueron interrumpidas por la alarma del cronómetro, había comenzado el tercer set… uno más y lo bueno estaría por comenzar. La batalla épica entre un lobo y un tigre ¿quién ganaría? Esto era un misterio que le intrigaba a la celebridad. Ambos tenían la misma fuerza, pero técnicas bastante diferentes.

Las aberturas en sus nudillos se encontraban cicatrizando, la piel del lobo se estaba regenerando. Ambos estaban dando lo mejor de cada uno, se podía ver en el sudor de ambos, la sangre y sobretodo la pasión por el combate que se presentaba en aquél lugar lleno de máquinas para ejercitarse. – bien, volveré todos tus golpes a nulo, seré un muro de acero, maldito tigre pulgoso – gritó al aire. El ambiente en el ring se volvió misterioso, era la presencia de ambos, incluso la empleada que grababa los sets pudo jurar que un aura en forma de tigre y otra de lobo salían de su cuerpo. Eso era, el orgullo de un hombre para él.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Sáb Ago 26, 2017 8:44 pm



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¡Yo no hago trampa, lycan pulgoso! —reclamó el tigre de inmediato, la llave era defensiva y para nada lo atacó, de eso se trataba, no debía regresar los golpes porque estaba en modo defensivo. Era una defensa simple pero efectiva y no todo se trataba de detener golpes a lo bruto, al menos no alguien que no contaba con habilidades mágicas curativas como el lycan o cualquier otra raza no humana. Tenía su propia resistencia y entereza y siempre se ha sentido orgulloso de ello—. ¡Dijiste que defendiera y eso hago! —el round en turno terminó y el lobo se quejaba—. No es culpa mía que seas un boca floja, lycan —rió el tigre y aceptó de buena gana la botella. Podía estar sin beber pero eso no era una competencia, era simple entrenamiento y tampoco tenía que jugar al valiente—. ¿Cinco lecciones?

Sí, ese lobo era una hablador, pero ya le agradaba desde hacía un rato, así que puso la debida atención mientras bebía el agua. El lycan le hablaba sobre su padre y lo hacía con singular orgullo, el padre del pelinegro estuvo con él en su crianza, le enseñó cosas y eso solo confirmó las palabras que su esposa más de una vez le ha dicho sobre los suyos, que eran muy desenamorados. Nebiri llegó a la conclusión de que admiraba a su propio padre más por lo que era y no por lo que hizo. Nebiri quería ser un padre de quien sus hijos hablaran con la misma admiración y orgullo como Beowulf lo hacía al hablar del suyo. Definitivamente sería ese tipo de padre.

Se miró las manos cuando él comentó lo de las muñecas. Claro que sabía usar sus manos, sabía usar cada parte de su cuerpo y no por entrenamiento, era así desde que aprendió a caminar, no había mejor maestro que la madre naturaleza, pero aun así le escuchó. La segunda lección le sonó curiosa, a su parecer, no había palabras como "no puedo", para él, simplemente eran "voy a hacerlo", "voy a aprender y lo haré". Nebiri ya seguía esos consejos desde mucho antes y todo gracias a la crianza con su madre y su vida con Jessica. La tercera lección quedó para después, era su turno de atacar y le iba a demostrar a ese lobo pulgoso que no solamente con fuerza bruta se derribaban las cosas.

¡Mejor que te prepares, pulgoso! —dijo el tigre tomando una nueva posición de combate—. ¡Voy a hacer que te vayas de culo al piso y ni siquiera voy a usar mucha fuerza! —la amenaza quedó clara y la alarma del móvil dio a saber que había comenzado el nuevo round. Ésta vez fue más rápido en sus movimientos, más preciso. Ágil como el felino que era, comenzó a moverse a su alrededor y comenzó con ataques directo a sus pies, a la parte trasera de sus rodillas, todo para desestabilizar su posición, o al menos intentarlo. Atacaba también con golpes variados a ese duro cuerpo, pegaba con codos, con puños, con garras aun no, no era el momento. Sus fuertes puños eran como mazas—. ¡Tu padre tiene razón, hay que saber usar el cuerpo! ¡Hay que hacer siempre las cosas aunque uno no sepa! —lanzó un gruñido y siguió atacando intentado desequilibrarlo aun, ayudándose de goles y movimientos que era una combinación de las artes marciales que había aprendido en su selva madre, en sus movimientos naturales de tigre y en las sucias peleas callejeras.

Admiraba al lobo cada vez más, pero Nebiri era una fiera de selva, un tigre siempre al acecho y tan brusco que debía cuidar mucho su fuerza sobretodo en casa. Pero ya que con el lycan no debía controlarse, atacaba como mejor le convenía.

Agradezco los consejos, pero todo eso la selva me lo enseñó —dijo con su mirada brillante y afilada—. La ciudad me lo reforzó o me moría —tenía una pequeña duda en ese momento y mientras estaba ofensivo y él defensivo no tenía empacho en preguntar y saciar su curiosidad—. Lycan, dime, ¿llegaste antes o después del gran incendio? —quería saber solamente—. Porque antes del incendio era una joda vivir aquí, aun lo es, pero antes peor —fue todo lo que dijo antes de seguir aprovechando cada segundo de ese round para demostrarle su otro modo de pelear. En su primer turno fue con fuerza bruta, ahora era con técnica. Claramente en la pelea final iría con todo su arsenal—. ¿Cuál es la tercera lección, lobo sarnoso? ¡Anda, dila!

Lanzó un rugido y justo antes de que sonara la alarma del móvil soltó un potente golpe contra la defensa ajena. Sonrió y tomó posición defensiva.

¡Anda, ataca! ¡Esto no me cansa! —estaba de fanfarrón, claro, pero con mucha razón, el birmano tenía mucha estamina para dar y repartir.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Vie Sep 01, 2017 8:53 pm

BE A THUNDER, TIGER!

Esos golpes, esos puños y ese estilo de batalla, a pesar de que era el estilo de combate que se tenía en los barrios bajos, el lobo sentía que ese modo de pelea, ese estilo tan refinado era único, diferente a los demás casi como el suyo, pero en cambio el tigre tenía esa habilidad de no usar ítem alguno, o de poderes algunos ¿sería justo usar su habilidad para impulsarse en el viento?  No, en este set no lo haría, tendría que tomarlo como un factor sorpresa, su arma secreta y favorita. El round acabó y lo único que hacia el luchador estrella era quejarse - ¡Claro que estás haciendo trampa, maldito tigre! Estoy luchando con algo desconocido… ¡Y eso es lo que admiro de ti! - gritó orgulloso. Ambos decidieron tomar una botella de agua juntos para poder descansar un momento.


El lycan estaba orgulloso de su padre el cual se encontraba aún vivo, con su madre sus hermanos y su pequeña hermana. Al recordar los viejos tiempos de caza en sus ojos se notaba un poco de tristeza y en su sonrisa un poco de alegría ¿es lo que llamaban nostalgia? El lobo solía experimentarla a menudo cuando hablaba con ellos por internet. En realidad, quería verlos otra vez para poder cazar juntos, pero ahora… estaba encerrado en esa ciudad, esa fama le había costado demasiado. Al parecer el hombre también tenía algunos conocimientos de familiares, ambos tenían demasiadas cosas en común, es por eso que chocaban demasiado.



El azabache miró al techo del gimnasio para poder relajarse, soltó un suspiró y estiró sus brazos, el tigre quería saber la última lección que su padre le había dejado para sobrevivir, el arte de la caza. El hombre lo miró con un rostro determinado – si te lo dijera, tendrías la llave para poder ganar en esta… no en esta batalla no, en todas las peleas que tengas en tu vida – le sonrió como si fuera un amigo, para Beowulf el tigre ya era un aliado, el dinero y ese muñeco el cual había invertido para ese entrenamiento en sparring realmente había valido la pena. El castaño le había preguntado sobre su llegada a la ciudad, el lobo sabía muy poco lo que había pasado en la ciudad. – verás, llegué cuando esta ciudad ya estaba calcinada. Leí la noticia en Alemania, sobre el incendio. En el pasado era el matón de una persona que me prometió muchas cosas, hacerme famoso, me decía que mis peleas eran grabadas por alguien – soltó una fuerte carcajada - ¿puedes creer que pude debilitar a un alíen que cambiaba de formas?  - suspiró después de estallar en carcajadas. – por suerte pude huir de ese país y su ‘’mein kampft’’ o como se diga – se cruzó de brazos. Sus ojos negros se fijaron en los orbes azules del tigre. – por cierto, apestas a carne seca, ¿la preparas o algo? Deberías de enseñarme algún día, tú y tú mujer están invitados a pasar unos días en la mansión Wulf – infló el pecho orgulloso – hagamos otro trato ¿te parece? – fue así que le extendió el brazo al tigre, tenía que decírselo antes de comenzar el cuarto round. – si vienes a mi mansión para una cena, iré a tu hogar para recordar los días de caza que tuve con mi padre ¿Entendiste? –después de decir esto el móvil había sonado indicando que los 5 minutos habían terminado. Ahora comenzaba el cuarto round.


El combate final se acercaba, los rounds habían sido bastante impactantes, tanto que la mujer de intendencia siguió grabando la pelea, transmitiéndola en directo… pero la batería de su teléfono celular había muerto, algunos curiosos del personal estaban viendo en silencio la batalla desde lugares no tan lejanos del gimnasio. Unos veían desde la planta alta y unos más desde el pasillo de los baños.


Todo estaba bastante tenso, el último round donde tendría que hacerlo de defensivo, a pesar de que su defensiva era mala, tenía muy buena resistencia para poder recibir incluso los golpes en la cara de aquél felino. El tigre andaba de fanfarrón, al igual que él - ¡¿quieres recibir un poco del poder wulf?! – le gritó desde su esquina, estaba preparado para poder atacar, se le había olvidado que él tenía que hacerla de defensivo. Se le abalanzó para poder atacarlo.

Corrió desde su esquina a alta velocidad, corrió tan rápido como conejo descalzo montado en un trineo engrasado en pleno mes de agosto. Sus ojos se habían tornado de un color amarillo, con aquella emoción de ir ofensivo, pero el karma hizo de las suyas, justo a la hora de atacar una botella de agua rodó en medio del ring e hizo que tropezara con ella.  Todo se volvió en cámara lenta para el lobo. Tenía que hacer algo para no quedar con la dignidad en el suelo… literalmente.
‘’maldita sea’’ pensó, tenía que sacar su haz en la manga para poder quedar de pie e impresionar al público.  Así que tuvo que usar su ‘’wulf impulse’’, puso su brazo frente a él como si intentara taclear algo, hizo fuerza en su pierna, sus pantorrillas se marcaron los músculos y los espectadores juraron que el lycan había ‘’pisado el aire’’.
En realidad, la fuerza de sus piernas era bastante buena, tanto que podía hacer presión con el viento para poderse impulsar. ‘’tacleó’’ al viento tres veces, la primera para elevarse la segunda para retroceder y la última para quedar cerca del suelo aterrizar. Las personas aplaudieron sorprendidas por aquella técnica secreta de Beowulf. Muchas personas soltaban rumores sobre que lo que hacía el lycan era nada más un truco con hilos invisibles, pero no… no era así ¡Esa técnica era real! ¡Tan real como los alienígenas!  
El lobo aterrizó con estilo, rodando después de aterrizar – Awoooo, de un fail he hecho una maravilla – carcajeó con fuerza para después aullar - ¡anda gato pulgoso! Es tu momento de atacar, dame tus mejores golpes ¡No quiero sorpresas algunas en el último set! – en su mirada se demostraba un brillo bastante determinado, el hombre lobo haría todo para poder defender, parar golpes, tendría que volverse otra vez una muralla de acero.
- Esa comida está lista, un último round y nos vamos a comer! - gritó eufórico.


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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Mar Sep 05, 2017 1:21 am



PASADAS LAS 5:30PM
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Con que el lobo quería un poco de acción...

Solo invitaré a mi mujer a conocerte si estás dispuesto a ser pisoteado y a sentirte como idiota solo con dos o tres palabras de ella —dijo el tigre con una risa divertida—. Ella no querrá conocerte así como así, serás un idiota a sus ojos y quizá no te agrade a primera vista, mi mujer es una verdadera fiera —claro que sabía que una persona tan amistosa y ruidosa como el lycan sería molesto para su mujer, el mismo tigre a veces sacaba de quicio a su esposa, ni él se salvaba y eso que era la persona que mejor la soportaba y que abrazaba a los demonios de la humana, haría pedazos al licántropo con sus palabras ni bien conocerlo. Y justo eso amaba de su esposa, que fuera una maldita fiera—. Quizá algún día la conozcas —sonrió con fiereza.

Nebiri estaba dispuesto a mostrarle su otro modo de pelea, ya le mostró su fuerza bruta y algunas llaves, era hora de mostrarle cómo atacaba sin fuerza y con mera técnica y velocidad. Gruñó por lo bajo, en salvaje gesto y esperando a que sonara esa jodida alarma de móvil para su segundo turno de ofensiva. Aun tenía muchas sorpresas para el lobo. Beowulf llegó luego del incendio, afortunadamente no le tocó vivir cuando durante el horrible tiempo donde todos estaban desesperados por conseguir mil libras para conseguir esos jodidos antídotos contra el veneno. No entendía eso de pelear por fama para un matón, a su parecer era tonto, pero no era quien para criticar a otros por esas decisiones, quizá su esposa criticaría eso de manera gratuita, pero no el birmano. Estar en la New London antes del incendio era una maldita tortura, el solo saber que uno estaba envenenado y que moriría a fin de mes era el primer golpe. Los ricos podían hacerse de su vacuna, pero los otros que tenían poco y tenían que trabajar mucho para conseguir el dinero para más de un antídoto la tenían complicada.

Llegó en buen momento, pero a saber lo que les depararía el futuro de la ciudad y la voluntad de un enloquecido rey que había perdido a su esposa e hijo en el incendio.

¡Aquí voy, pulgoso! —rugió el tigre y al momento se lanzó contra el licántropo. No lo golpeó de frente ésta vez, sino que siguió de largo para soltar un golpe por detrás justo a sus piernas, a la altura de las rodillas. Pensaba atacar todos lo puntos más blandos del cuerpo, aquellos que no tenían músculo, claro, nunca atacaría a los genitales, pero cualquier otro punto era válido para el tigre, golpes dispuestos a derribar no con fuerza si no con golpes exactos en puntos clave del cuerpo ajeno. Había aprendido mucho de muchos oponentes, y siendo todos físicamente más fuertes que el birmano, con poderes sobrenaturales, cuerpos más inmensos y una infinidad de ventajas más, había aprendido a atacar usando solo lo que su propio cuerpo podía usar—. ¡No estoy haciendo trampas, solo golpeo de otra forma que aprendí! —dijo de inmediato—. ¡No comiences de llorón diciendo que hago trampa, lobo!

Aun así, el lobo era como una enorme y fuerte muralla, aguantaba bien, su postura era correcta y le gustaba ver cómo se adaptaba e incluso el muy maldito aprendía. El tipo le agradaba cada vez más. Aun tenía algunas armas más, aun no usaba sus garras ni sus colmillos, aun no lo atacaba en su combinación de cambiar de forma de humano a tigre y viceversa. Eso se lo guardaría para la pelea, iba a demostrarle que no se dejaba amedrentar por nadie, que aprendía, que sabía usar sus propias armas y que no necesitaba curación, fuego, viento o una fuerza sobrenatural. No mientras supiera usar su propio cuerpo. Además, sus derrotas durante ese tiempo le dieron duras lecciones que se tomó a pecho.

¡Anda, lobo, voy a hacer que quedes de rodillas! —rugió el felino y sus últimos segundos de ronda los ocupo en aquellos golpes más estratégicos que potentes—. ¡Yo también tengo lecciones que he aprendido, pero no las recito, solo lo hago, lobo! —con un rugido más, su ultimo golpe fue un puñetazo directo en dirección a su rostro que se detuvo milímetros antes de tocar los brazos en defensa del lobo, sonrió mostrando los colmillos antes de alejar su puño e ir a su esquina—. Creo que la que sigue es la pelea de verdad —buscó entre sus cosas y sacó un pequeño paquete envuelto en hojas de palma. Tomó un trozo del tocino de jabalí que había llevado consigo, le lanzó el resto del paquete—. Come lo que quieras, yo la preparo, es de jabalí —comió su tira de tocino y bebió un poco más de agua para recuperar la energía que había gastado en su turno. Si iban a pelear en serio, entonces debía hacerlo como era debido y hacerlo con todas sus fuerzas. Estaba bien entero, podría seguir peleando pero agradecía los descansos entre rounds—. Mejor que te guste, pulgoso, yo mismo cazo mi carne y la ahúmo —presumió el muy ladino—. Comenzaremos a pelear cuando quieras, yo aun tengo mucha energía, pero te advierto que como demasiado, mejor que traigas dinero —seguro que lo tenía, pero siempre le costaba trabajo imaginar qué tanto dinero podría tener una persona.

Vendría la pelea de verdad y se notaba que estaba emocionado. Orejas y cola de fuera, colmillos por igual, sus garras comenzaban a salir un poco, podían verse. Iría en serio ésta vez y pensaba darle una buena pelea al lobo.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Sáb Sep 09, 2017 12:49 pm

Ladies and gentlemen it's showtime

-¿qué no estoy siendo pisoteado en este momento, gato roñoso? – se cruzó de brazos con una sonrisa confiada de oreja a oreja. Realmente ese hombre le había cierto interés amistoso, en las pocas horas durante el entrenamiento el tigre había mencionado varias veces a su mujer… y olía demasiado a ella, percibía un olor femenino en las ropas del tigre - ¡Un idiota alegre es mejor que un inteligente caralarga, roñoso! – gritó con emoción – si piensas demasiado las cosas encontrarás más excusas para no hacerlas, si hubiera pensado en todo lo que tuve que sacrificar para poder llegar aquí no sería lo que soy ahora –sus ojos negros se llenaron de un brillo peculiar, determinación pura se veía en los ojos del lycan – Tu mujer no me da miedo, conocer a una persona es un lujo ¿no lo crees? – colocó después sus manos en la cintura - … mierda, me hiciste pensar en algo bueno para mi siguiente entrevista, debo de anotarlo cuando acabemos esto – esta vez decidiría tomar un descanso de la batalla, un respiro antes del último round.

No quería ir con todo, ya que… había desarrollado una técnica cuando estaba de matón en Alemania, esos recuerdos aún lo atormentaban. Ocultaba ese sentimiento de culpa de haber asesinado a personas inocentes que le debían al hombre que le había prometido la vida que quería. Pero, cada quien cargaba con su costal al parecer al tigre también cargaba también con uno, el incendio de la ciudad… no había estado en él, pero, cobró demasiadas vidas, desaparecidos… aquello parecía una cárcel, pero nadie se daba cuenta de eso. El lobo siempre había pensado en hacer algo, decir algo demasiado atrevido. Su rostro determinado se volvió en uno más serio. – mataré al rey… - dijo en un tono bajo, mirando al vacío, pensando en volver algún día de la ciudad – si fuera un cobarde haría todo por huir de la ciudad… pero, yo no soy así. –suspiró – agh, pensar en todo esto me da un dolor de cabeza ¿es lo que le llaman pensar? – se estiró.
- ¿qué me harás ponerme de rodillas? Vamos hombre, los lobos siempre hemos buscado la manera de derrotar a felinos grandes como tú – aulló - ¿lecciones? ¡Maldito gato, esas líneas son mías! – tomó la carne de jabalí la cual olía bastante bien, la dejo a un lado de las botellas de agua - muchas gracias Neb…- al decir esto un puño se acercó a la máxima velocidad el cual se detuvo a unos milímetros cerca de su bello rostro. Había tomado eso como un reto, tenía que vencer al tigre - ¡Si puedo vencerte podré hacer lo que quiera, incluso vencer al maldito rey! Ven gato, que no seré tan rudo contigo –con un tono burlesco dijo lo siguiente – no quiero que tu esposa venga y me haga responsable de lo que le hice a su gatito – espontáneamente cambiaba su forma de ser, la pelea aún no comenzaba, pero, daría lo mejor de él. Estaba realmente emocionado, una pelea mejor que las que tenía en el ring – podrás ser el rey del corazón de tu esposa, pero yo soy el rey del ring, el príncipe de las batallas callejeras – se emocionó más, recordaba una pelea que tuvo con una mujer que venía al lado de un hombre pájaro y un perro anubis. Aquella mujer se llamaba Eliza y era una celebridad que cantaba bastante bien, pero bastante violenta - ¿conoces a Eliza? La cantante egipcia… Ella sintió el poder de mi magnifico puño y ahora está descansando en el hospital – no le importaba quien fuera, aquella mujer lo había hecho enojar en los premios… incluso la pelea se grabó por televisión y eso fue lo que obtuvo más rating. Ignoraba completamente que el tigre no conocía casi nada del mundo del espectáculo. - ¡comencemos ahora! ¡Si descansamos demasiado no tendremos nada de qué hablar para después, sarnoso! – dijo demasiado animado, caminó rápidamente a su esquina para comenzar la última pelea. La cual sería bastante épica, ahora que conocía más al tigre más quería luchar con él - ¡Y no hagas tus malditas trampas, entendiste?! O sabes… mejor sí, hazlas porque yo también haré las mías – dijo soltando una fuerte carcajada.

El cronometro del teléfono estaba por comenzar, su corazón palpitaba de la emoción que sentía, su rostro estaba sudoroso al igual que su ropa, pero no se daría por vencido. Tenía que ganar para hacer algo bastante fuerte, un enemigo con la fuerza de Beowulf, tenía bastante experiencia en lucha, pero ese sentimiento lo había sentido hace ya mucho tiempo, ese sentimiento fue cuando luchó con el gigante Grendel. Recordaba ese día como si fuera una película, ni los premios, ni los halagos lo habían hecho sentir así - ¡No te preocupes, Nebiri! Esta vez no me quedaré con tus brazos – bromeó, para después señalar al brazo del gigante el cual hacía a un lado de la silla ‘’Hurtin’’.
El tiempo comenzó, ahora debían de ir con todo para poder demostrar quién era mejor, quien tenía más técnica y astucia. El lobo corrió hacia el tigre, pero haría algo que normalmente no hacía, una finta. Al estar cerca del tigre y fingir que iba a dar un puñetazo. Después de esto, bajó sus dos brazos y sus dedos tocaron el suelo, sus palmas se recargaron en la lona del ring y con el impulso que sus piernas habían agarrado las elevó al aire, flexionó sus piernas para darle una patada en la cara al tigre. Ese movimiento había dejado aturdidos a sus enemigos en el combate - ¡Sweet! – dijo en un tono cantado después de dar la patada ¿el tigre había quedado aturdido? No lo sabía.
Tenía que ponerse en una posición más cómoda para poder hacer su siguiente movimiento, así que con el impulso de las piernas las hizo para atrás quedando así a unos centímetros cerca del tigre. Analizando bien el modo de pelea del esclavo, tenía que cuidarse bastante bien de los agarres y bloqueos.





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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Miér Sep 13, 2017 10:12 am



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¿Así que el lycan había llegado después del incendio? Entonces no había conocido los más fieros embistes de la ciudad, no supo, y tuvo suerte de no hacerlo, sobre el veneno de la medianoche y el saber que estabas muriendo cada día. Tipos como Beowulf la hubieran tenido fácil para conseguir el antídoto mensual, ya fuera como profesional o el actor que decía que era... Pero en las luchas callejeras... No, había fieras que incluso hicieron que el tigre saboreara varias derrotas, monstruosos seres tan horribles que no sabía de qué oscura imaginación habían salido. Pobre lycan... Encerrado con los demás y quizá en un momento de calma antes de la siguiente tormenta.

¿Matar al rey? Eso sí lo hizo reír un poco, pero lo dejó hablar hasta terminar su singular discurso. Era fácil hablar cuando uno solo conocía el lado "bonito" de la ciudad. La fama, el dinero, las cámaras, tener toda la fama ahí era genial sin duda, había quienes lo disfrutaban, y no estaba mal a pensar del birmano, pero él nunca estuvo de ese lado porque lo odiaba, él estaba abajo con los demás, con los pobres, con los anónimos, con los que podían morir al mínimo descuido. El incendio solo fue un horrible recordatorio no solo para los de abajo de que estaban en una maldita sartén, también lo fue para los de arriba.

¡Pfft! Yo que tú no hablaría estupideces sobre matar al Rey, lobo apestoso, aquí todo llega a sus oídos. Y para que pudieras acercarte siquiera, tendrías que ser más peligroso y más poderoso que las llamas del infierno que destruyeron casi toda la ciudad. Ni esas llamas lo mataron, ¿qué te hace creer que un perro bueno para nada podrá con él, eh? ¿Crees que nadie lo ha intentado antes? —ahora se estaba enfadando, se notaba en su semblante—. ¡Despierta, maldita sea! ¡Cuida tus malditas palabras aquí, Beowulf, o los hombres del rey van a desaparecerte y no quedará ni la sombra de lo que fuiste! ¡Usa la maldita cabeza y solo busca asegurar tu propio futuro! ¿Mansión en la montaña? ¡Es mierda que se caerá al siguiente ataque en la ciudad! —lanzó un bufido antes de sentir soltando su lengua, le dio la espalda y prefirió no hablar más en ese momento, no quería pelear en un estado iracundo contra alguien que le estaba cayendo bien—. Olvida lo que dije, solo no digas estupideces, ¿sí? Menos cuando alguien te esté grabando, si algo de esto se escuchara, nadie volvería a verte ni la sombra.

Tomó un enorme suspiro. Se frotó el rostro y terminó de tomar el agua. El escuchar hacer mención de su mujer lo hizo sonreír al fin.

No conozco a ninguna Eliza, no veo la jodida televisión —dijo con una sonrisa llena de una recuperada fiereza. Ya estaba listo para el siguiente round, el final, donde le daría a saber cómo era que peleaba de verdad en los círculos de pelea clandestina. Buscar fama no está mal si es lo que uno quiere... Pero tratar de sobrevivir el maldito mes era algo de más peso, más al saber que el haber derrotado a alguien en esas peleas, sin matarlos, daba igual... A final de mes se morían sin el antídoto. Solo sobrevivía, literalmente, el que ganaba. No era lo mismo... Quizá después le contaría sobre el veneno, porque podría venir algo peor a futuro y eso le tenía miedo, porque sus hijos nacerían en ese futuro no muy lejano—. ¡Y no son trampas, sarnoso! ¡Esa una técnica de pelea! ¿Quieres ver lo que es trampa? ¡Pues ven acá para que te patee los huevos! —eso sí era trampa a su parecer, pegar en los bajos, eso no lo hacían ni en las peleas clandestinas.

Se alistó aflojando sus brazos y tomando una posición casi agazapada de pelea. Sonrió al verlo prepararse y al ver ese jodido brazo que daba mala vibra y esa silla que no sabía porqué cargaba. Daba igual.

La pelea dio inicio y el primer movimiento del lycan fue veloz, lo siguiente que vio fue esos pies directo a su cara. Ayudado de su posición, se movió apenas para evitar un impacto de importancia. Sí le dio, pero no quedó con más que una especie de raspadura en la mejilla. De haberle dado directo en la nariz lo habría dejado mareado, pero los reflejos del birmano estaban más despiertos que nunca. Y ahora que podía atacar y defender a capricho, apenas el otro hizo algo de espacio, el tigre se movió. Un pequeño rugido fue el anuncio del híbrido para demostrar que iba en serio ésta vez. Sacó garras y colmillos. Confiado en que la raza de su oponente le hacía sanar rápido, no tuvo empacho en atacar con sus garras al contrario. Sus puños se combinaban con veloces zarpazos. Algunos daban, otros no pero lograban distancia. Cuando el lycan intentaba acercarse con algunos de sus brazos, el birmano usaba entonces la otra arma de un tigre: sus fauces. Soltaba mordidas que no lograron llegar al objetivo, pero que sí lograban al menos el cometido de tomarlo por sorpresa y hacer que su oponente estuviera atento.

¡Claro que recibió varios golpes! Pero no le dolían, tenía la adrenalina corriendo por su sistema, y el tigre estaba demostrando cómo era que verdaderamente peleaba. De hecho, en un movimiento especial del otro que a todas luces era una técnica increíble y con la misión de tirar a su oponente... Nebiri simplemente cambió la forma de su cuerpo de golpe... Se transformó totalmente en tigre y embistió al luchador con su casi cuarto de tonelada de afilados colmillos, garras y músculos. No perdió la oportunidad de fanfarronear, tomó distancia y soltó un rugido que en volumen no se comparaba a como lo hacía en forma humana. Miró al lycan con sus azulados ojos y bufó mientras comenzaba a rodearlo. Si la forma de tigre no era adecuada según los siguiente movimientos, simplemente cambiaría a forma humana y aplicaría sus movimientos de artes marciales.

La pelea estaba comenzando recién para el birmano y su afilada mirada lo decía. ¿Beowulf quería una pelea de verdad? Bien, el birmano estaba dispuesto a dársela.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Vie Sep 15, 2017 10:44 am

There's only room for one leader of this pack!

En sus tiempos como luchador callejero recordaba las quejas que habían de los esclavos y de uno que otro chico rico que había perdido su casa durante ese ataque ¿la ciudad había cambiado mucho desde entonces? Era cierto, si en ese entonces hubiera comenzado como una estrella el conseguir un medicamento o antídoto contra el veneno que se esparcía a eso de las 12 de la noche sería solamente coser y cantar, pero… En esas épocas era un simple chico que se había escapado de un país para poder cumplir su sueño. El tigre tenía un olor peculiar, su olor le recordaba a sus comienzos y le traía un poco de nostalgia - ¿de verdad no sabes? En Alemania era un matón, alguien cobraba las deudas de un maldito cerdo, me enfrenté a mafiosos, gente bastante peligrosa y poderosa – suspiró para después estallar en carcajadas – realmente me sentía mal, fui utilizado por alguien y ahora mírame… he cumplido el sueño, realmente he sufrido, llorado e incluso dudé en hacerlo- se cruzó de brazos. – sabes tigre, el conocer a una persona es un lujo, cada quien tiene una historia bastante interesante, conozco los dos lados de la ciudad y no he olvidado mis orígenes - se tocó el pecho, con una sonrisa y se levantó para seguir el round.

Después de haber hecho su ataque miró que no había funcionado – diablos, esa maldita patada era perfecta -  gritó enojado, gracias a ese ataque su posición no era la mejor para defender, estaba vulnerable a los ataques del tigre. vaya que el tigre era astuto en cuanto su defensa, el sparring los había hecho conocerse, saber sus debilidades y sus tipos de pelea. Algo que sabía muy bien es que el tigre tenía una defensa excelente la cual podía comparar como si fuera un muro de titanio y eso le daba la motivación de romperla. - ¡Patéame los huevos, gato de mierda, que puedo con tus malditas trampas – esta vez el lobo sería engañoso, su cerebro ahora estaba pensando antes de actuar… ¡Felicidades Beowulf! Miraba a su alrededor, que tenía que hacer para evitar el flujo del tigre, sus ataques eran desviados con facilidad. El público estaba aplaudiendo mientras veían la pelea en silencio.  Tenía que hacer algo para evitar al tigre, ya que recibió varios golpes y zarpazos los cuales no supo de donde salieron, simplemente veía puños que se dirigían a él. De aquellas heridas salía sangre la cual poco a poco se secaba al igual que sus heridas comenzaban a cerrarse con facilidad.

Aun así, el lycan no tenía miedo de que el ‘’gato’’ le hiciera daño alguno, todo lo contrario, quería sentir la fuerza pura de un tigre. De nuevo se acercó hacia el tigre, pero esta vez sus puños eran bastante rápidos, pero solo unos cuantos acertaron al híbrido. Se separó a una corta distancia de aquél hombre de piel blanca y el sudor corría por su frente, se limpió con el antebrazo para después dedicarle una sonrisa con el afán de provocarlo – ¡OOOOH YEAH! –gritó con emoción, miró que el tigre había tomado su forma animal, ahora estaba en problemas. Eso ya era una trampa, tenía que resolver eso para poder cumplir la meta de vencer al tigre en ese último round. Estaba siendo rodeado por aquél gran felino. ¿así que jugarían sucio? Bien, tendría que responder sucio y sacar la pelea fuera del round - ¡Maldito gato! Te gusta jugar sucio… ¡Me encanta! – gritó. Estaba mirando la forma de poder tomar a su brazo gigante ‘’Grendel’’ o a su silla ‘’Hurtin’’ ¿por quién iría? Era claro que si usaba a su silla sería un gran problema y su movilidad sería más limitada a pesar de que estuviera cerca… vaya que no le convendría, así que su siguiente y última opción sería… tomar a Grendel.

¿Cómo podría hacerlo? Estaba literalmente rodeado por una fiera, una fiera sarnosa y tramposa…  Volvió a pensar otra vez, pero tenía que hacerlo rápido o el tigre tomaría la ventaja de su defensa baja y atacaría. Al obtener su idea de nuevo en su rostro se dibujó una sonrisa ladina, corrió a gran velocidad y saltó en el aire. No miró atrás a pesar de que sentía que el tigre lo atrapar. Saltó y aterrizó en una de las cuerdas del ring, esto le dio impulso para rebotar y saltar más alto. Su cabeza casi chocaba un ventilador, muchos pensaban que se golpearía la cabeza, pero no, en el último momento el lobo usó su técnica secreta ‘’wulf impulse’’, saltó en el aire dos veces y llegó hacia donde estaba su brazo gigante. – let’s see what you got – dijo mientras tomaba su brazo. Al cargarlo y ponerlo detrás de él corrió hacia el ring o acercarse al híbrido. Ahora conocería lo que era Beowulf combinado con la fuerza de su brazo gigante Grendel.
Al estar cerca del ring hizo que Grendel lo elevara con esa palma de mano colosal y apuntó al cielo – si puedes hacer trampa con esa forma de tigre, yo podré utilizar a mi mejor amigo – Estaba dispuesto a usarlo, pero solo dos veces ya que se encontraba un poco agotado por los rounds anteriores y Grendel pesaba demasiado, casi una tonelada, pero, nada que el lobo no pudiera manejar. ¿quería una pelea de verdad? Lo había conseguido, pero al estilo de las peleas callejeras… sin regla alguna más la de no matar al contrincante.

La gente seguía espetando observando aquella pelea la cual había se había tornado un tanto bizarra por los ítems y las transformaciones. Algunos del personal animaban a Nebiri y otras a Beowulf, estaba emocionados. El lycan bajó de la palma del brazo Grendel, y se lo colgó en su espalda baja de manera horizontal. Literalmente tenía un peso detrás de él, pero estaba decidido en ganar la batalla. Corrió de nuevo hacia el gato gigante y con el impulso que tenía tomó a Grendel con un brazo – Gigantic ¡Arm! – gritó antes de que el brazo impactara al objetivo, pero… ¿realmente impacto o no?





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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Dom Sep 17, 2017 9:49 pm



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El birmano podía notar la diversión en los ojos del lycan, la estaba pasando bien y, no tenía porqué mentir, él también. Al ya no estar en el círculo de peleas callejeras de los barrios bajos, no tenía donde sacar toda esa violencia de su sistema. Era hijo de la iracundia, su alma ya estaba envenenada con el enojo desde que fue sacado de su hogar natal por la fuerza. Descargaba cierta cantidad de fuerza con su esposa y en casa, la demás era con ejercicio, pero para un guerrero como él, lo mejor era pelear con oponentes como él, no con delicados príncipes como el de hacía rato, el que le dejó el entrenamiento ni bien empezar. Beowulf era un guerrero de verdad y lo reconocía como tal... Pero no se lo iba a decir o al maldito se le subiría al ego hasta el cielo, de por sí estaba lleno de sí mismo y solo su amabilidad hizo que sacara a toda "su manada" escandalosa del gimnasio. Demasiado presumido para su gusto, pero un buen tipo en general. Quizá se lo diría luego si volvía a contratarlo para sparring, mientras, iba a patearle el trasero como era debido. El felino seguía rodeando al lycan y éste finalmente se decidió por un arma: ese monstruoso brazo que le daba mala vibra en serio. De estar en su forma humana se le veía su gesto de asco, pero en su forma animal solo arrugó la nariz.

Verlo con eso en manos era como si tuviera un tronco y lo fuera a usar cual garrote. Se veía pesado, pero era normal que pudiera manejarlo como si se tratara de un simple mazo, era un lycan después de todo, su raza le otorgaba una fuerza sobrenatural aun en su forma humana, y esa habilidad de curación tan rápida hacía que el tigre rabiara. Pero si algo tenía el birmano era un entendimiento de todo su cuerpo, no necesitaba armas, solo lo que la Madre Naturaleza le dio. E iba a mostrarle lo que sabía hacer en serio. Lo demás solo era calentamiento, y no le mostró todo su arsenal antes. Era de sabios no mostrar todo, guardarse algunas sorpresas para después... ¡Y claro que no era trampa transformarse en tigre! ¡Él era un jodido tigre, era como si él se transformara su forma de bestia y no por ello sería trampa, solo sería más grande y con garras mas afiladas. Estaba acostumbrado a pelear con lycans en su forma de grandes bestias, un presumido con un enorme brazo que maniobraba como tronco era algo que podía manejar. No podía hablar en su forma de tigre, pero sí gruñir muy fuerte y morder muy duro.

El primer golpe de ese enorme brazo se veía venir, lo manejaba como si fuera una delgada rama. Estaba a punto de pegarle, pero no había golpe más sencillo de evadir que los más grandes. Podía retroceder, podía hacerse simplemente a un lado. Calculó que si esa cosa golpeaba el sueño podría crear una especie de golpe de aire, los ha sentido antes con oponentes de inmenso tamaño. Eso podía quitarle estabilidad y dejarlo a merced de un siguiente golpe del lycan. Así que hizo lo más obvio... Lanzarse de frente y embestir al lycan al transformarse en humano en un último instante. Le dio un fuerte empellón y se quitó del camino para alejarse de ese enorme brazo que, además, tenía un aroma no del todo agradable.

¿De dónde mierda sacaste eso? —preguntó el felino con cara de asco—. Es como si manejaras un tronco —comentó mientras sacaba sus garras una vez más. Gruñó con fuerza y le miró con su mirada afilada—. ¡Deja esa cosa y golpea con tus puños! ¡Vuélvete una bestia, demonios! ¿O eres de los que no se controlan cuando se transforman? —se burló con claridad, todos los que llegó a enfrentar eran de los que ellos mismos llamaban "alfas" y podían controlarse y controlar a los demás—. ¿Tienes que usar esa cosa y esa silla? ¿Es una jodida broma, verdad? —tomó de nuevo su posición agazapada, la que indicaba que estaba por embestir a una alta velocidad—. ¡Pelea, lobo pulgoso! —rugió una vez más, su rugido se escuchó en cada rincón del gimnasio, incluso afuera. Lanzó un bufido y finalmente se soltó. Le iba a demostrar al lobo cómo peleaba un cazador de la selva.

No debía dejarse golpear por ese enorme brazo, claramente sería como ser golpeado por un duro tronco, Nebiri no tenía la natural defensa ni resistencia ni curación de los razas como él, siempre debía cuidarse. Siempre debía volver a casa y no iba a permitir que una tontería le ganara una lesión que no podría curar con la facilidad del lycan. Esa cosa sería como defensa también, así que varios de sus golpes no daban, en contraataques del brazo enorme solo saltaba y trepaba por éste como felino sobre una rama gruesa. Se transformaba de humano a tigre y viceversa a conveniencia y por suerte los golpes que le recibió de parte del lobo no fue por ese brazo, o le habría dolido en serio, quizá roto un par de huesos. No podía llegar lesionado a casa, pero su necesidad le impedía retirarse de la pelea... Sí, era un idiota cabeza dura en general, pero confiaba en sus propias habilidades y no tenía miedo en pedir un tiempo fuera. ¡Era un maldito entrenamiento, demonios, no debía olvidarlo!

Los minutos seguían avanzando, los golpes venían de ambos lados y el tigre sangraba para los últimos de los quince minutos de su encuentro, sacaba sangre por la nariz y boca pero el muy necio iba a resistir hasta el último minuto. Sonrió con fiereza.

¿Aun crees que ese brazo enorme sirve de algo? Daría igual con la silla —refunfuñó, con el antebrazo se limpió la nariz, esos buenos golpes no eran de gravedad, podía resistirlos, era como cuando regresaba de sus peleas en los barrios bajos. seguramente quedaría amoratado de cara y pecho y los nudillos le quedarían inflamados, pero se estaba divirtiendo, necesitaba esa violencia de vez en cuando, era un animal salvaje, un cazador, un ser muy, muy enojado que necesitaba explotar constantemente. Beowulf le estaba dando la oportunidad de no oxidarse en su calmada vida actual. Le estaba agradecido con ello y le pagaba con buenas lecciones de lucha, con sorpresas que nadie solía esperar de un simple híbrido—. ¡Vamos, Beowulf! ¡Muestra lo que sabes hacer!

El tigre ya sonreía a esas alturas, la pelea siguió y para cuando sonó la alarma del móvil del móvil, el tigre seguía de pie y con una sonrisa tan grande y tan divertida que no le cabía en la cara. Se echó a reír mientras se llevaba las manos a la cintura en una clara pose de "macho".

¡Estuvo increíble! —seguía riendo, se limpiaba la sangre de la nariz y boca a momentos y volvía a carcajearse con mucha diversión—. Nada mal para un perro sarnoso —dijo en claro tono amistoso. Tomó una posición más recta, juntó las palmas de sus manos a la altura de su pecho e hizo una respetuosa inclinación, un gesto muy propio de su país—. Gracias por pelea, hombre lobo —volvió a su posición anterior, ya luego estaba bromista—... Fue un placer patearte el trasero —se echó a reír de nuevo—. Me debes una comida y un muñeco, lo prometiste, el muñeco lo quiero para alguien —para el perro de la casa, pero no lo mencionó—. ¿Dónde me puedo asear? —ya se notaba relajado en su totalidad, y amistoso como podía serlo, ya consideraba a Beowulf como alguien confiable.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Beowulf el Lun Sep 18, 2017 11:59 am

You might have guessed I'm not a cat person...

Defensivas, ofensivas… todo eso le traía felicidad y un poco de nostalgia al recordar sus inicios como un luchador de la calle, era en verdad que al lobo le molestaban varias cosas del tigre, como por ejemplo ser bastante modesto y gritón… pero, le caía bien de todos modos y lo tomaba como un digno oponente de su maravilloso estilo de pelea. Era alguien al que tomaba como un amigo y un rival, también le daba un aire familiar al que tenía en casa con su padre.
Ahora tenía al brazo del gigante Grendel, lo tenía en su poder y claramente iba a usarlo de una forma ofensiva. Era algo que lo caracterizaba, su brazo y su silla eran como una extensión de él y sabía cómo manejar esos estilos de pelea con ítems, pero no solo sabía pelear con ítems sino que también sus agarres eran mortales, sabía dar buenos cabezazos y rodillazos. Pudo haber optado por luchar con esos agarres, pero parecía que el brazo de Grendel lo llamaba para que lo usara. Así que corrió por él para usarlo en contra del tigre que aún estaba en estado animal.
Lanzó su brazo en contra del gran felino, estaba emocionado, divertido con aquél combate, había aprendido mucho de aquél esclavo. Para el lobo volverse un tigre durante una lucha de sparring era una trampa baja, no se enojó, de hecho… tenía un antojo de pelear contra un tigre de verdad; aquella escena se veía totalmente bizarra, pero así es la vida ¿no es así? Aún tenía un truco bajo la manga, no sorpresivo porque sabía que el tigre se las olía. El golpe con el brazo gigante no fue un éxito, el tigre abalanzó contra él para embestirlo, en el último momento el híbrido se transformó en humano y fue embestido, su fuerza hizo que el brazo saliera del ring, golpeando una de las paredes de ladrillo del gimnasio. Ahora no estaba con su silla, ni con su brazo. Ahora estaba sin ninguno de sus ‘’reliquias’’.

El tigre comenzó a balbucear cosas como que debería de dejar de usar a su brazo. Al lycan le molestaba un poco eso y en forma de burla comenzó a hacer gestos graciosos y exagerados para imitarlo – blah, blah blah ¡Tú comenzaste con las trampas primero, si tú puedes volverte en tu forma de gatito sarnoso yo también puedo usar a Grendel! –gritó molesto - ¿quieres saber la historia que hay detrás de ese precioso brazo? ¡Te la contaré después de que termine este puto round! – aulló lleno de emoción - ¡no puedo hacer eso! No estoy para complacerte gato sarnoso – chasqueó los dedos con una sonrisa confianzuda – eso no sería divertido y te ganaría en un abrir y cerrar de ojos. – se puso otra vez en guardia para lanzarse al ataque – Runnin' wild! – entre aullidos y rugidos la gente del gimnasio se emocionaba apoyando a su favorito.

Ahora seguía pensando antes de actuar, buscaba una manera para poder entrar y penetrar la guardia que tanto le molestaba al lycan. Tenía que usar sus agarres, una vez que lo tomara en sus manos no habría escapatoria alguna, era su vieja confiable. Ahora escuchó otra vez escuchar a ese tigre decir cosas sobre su preciada silla y su brazo - ¡Maldito! Hurtin’ es demasiado valiosa para usarla contra ti – hizo una provocación junto con un tono burlón. En su cara seguía esa sonrisa determinada con un gesto furioso. Era cierto que estaba un poco cansado, pero ese era el propósito de entrenar ¿no es así? Darlo todo para poder mejorar en el futuro – Si estuvieras en este momento entrenando con el desdichado de Max estarías bostezando, gato sarnoso – le gritó desde su lado del ring. Ese felino estaba lleno de sorpresas, sorpresas que no le había dado algún rival y eso que había visto de todo: chicas que tenían una criatura monstruosa como cabello, cambiaformas y entre otras cosas más. Pero la verdad había subestimado al tigre en la pelea, le había dado más de lo que esperaba. - ¡claro que te mostraré lo que puedo hacer, gato de mierda! – gritó, los brazos en su piel se habían erizado, mostró los dientes los cuales poco a poco se volvían colmillos, su espalda se hacía un poco más grande al igual que su cuerpo, su camiseta se rompió mostrando su pecho y torso desnudos. Estaba tomando su forma de bestia la cual podía controlar bastante bien. Se decidió ir contra el tigre, pero… ¡Sorpresa! El round había terminado, el teléfono había sonado dando el fin del último set. El ambiente del tigre se volvió en blanco y negro. Poco a poco regresaba a su forma humana y su tamaño se mermaba poco a poco hasta quedar a su estatura original. Esto era un empate ¿verdad?


Se sentó en su silla hurtin’ un poco resignado, pera después estallar en carcajadas - ¡hombre ese fue un buen round! Hagamos un combate otra vez, es más – sacó su número de teléfono para dárselo al tigre – tómalo… sabes, somos vecinos y vivimos en el mismo bosque y creo que vivimos para ayudarnos mutuamente – dijo mientras tomaba una toalla de mano y se limpiaba el sudor en su rostro – aun así… ¡Quiero un desempate! Pero, cuando lo volvamos a hacer no nos vamos a contener ¿de acuerdo? -se cruzó de brazos orgulloso, para después sonreírle. Ahora que estaban fuera de combate podía mostrar su faceta amistosa – no solo te debo una comida, esa te la pagaré en este momento –suspiró un poco cansado- solo debemos salir de aquí e iremos a comer ¿entendido? No tardaremos tanto, igual puedo darte un aventón, el muñeco te lo daré más tarde. – sacó su teléfono y llamó a uno de sus amigos - ¿Annie? ¡Hey! Beowulf, ya sé… me dirás lobo irrespondable por hacer una fiesta pero, te explicaré más tarde – la voz de la chica se escuchaba un poco molesta – bien, bien… lo haré, pero hazme un favor ¿podrías traerme a mi bebé al gimnasio? Si, yo pago tu viaje de regreso – colgó el teléfono. Después miró al tigre – las duchas aquí son comunales, por eso no me gusta venir aquí – se levantó, tomó su maletín de entrenamientos y caminó hacia las duchas, hizo un gesto para que el tigre lo siguiera- ¡por aquí! – dijo mientras lo guiaba.

Por suerte el lugar estaba vaporoso, así que estas escenas están aprobadas para chicos y chicas de 15 años en adelante. El lobo se quitó sus pantalones y boxers para ponerse una toalla en la cintura, dejó sus cosas en los lockers del lugar y abrió una de las llaves del agua para comenzar a limpiarse – uff, un buen baño limpia el estrés de un día de trabajo – tarareó mientras se ponía un shampoo caro en su cabello.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

Mensaje por Nebiri el Lun Sep 18, 2017 11:24 pm



ALREDEDOR DE LAS 6:30PM
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Ya no tuvo oportunidad de ver la verdadera forma del hombre lobo, esa era la forma a la que estaba acostumbrado, a los poderosos lobos de largas garras, unas fauces llena de colmillos y una velocidad absurda... Aunque, ahora que lo pensaba mejor, mejor que no fuese así, la pelea hubiera escalado rápidamente a algo más violento y no tenía empacho a llegar a algo así, pero ya no estaba en tiempos de tomar peleas de ese tipo más que para defensa, no para presumir. Diablos, había costumbres difíciles de quitar. Suspiró hondo.

Siguió al lycan a las regaderas del gimnasio, donde dejó su ropa en un pequeño locker y fue directo bajo una de las regaderas. El agua fría no le molestaba pese a todo.. El birmano nunca tuvo problemas con ver a otro hombre desnudo, no le importaba en realidad y, como a veces solía bromear su esposa, tampoco se ponía a medir para ver quién la tenía más grande. No era lo suyo a decir verdad, sus únicas formas de demostrar hombría y de portarse como macho era peleando, lo que había entre sus piernas era asunto propio y de su pareja solamente. Olfateó un poco los jabones y encontró uno neutro aun en su envoltorio. Sonriente, se lavó solo con ese jabón, no le gustaban los jabones perfumados, solo los aromas que su esposa le impregnaba por estar pegado de ella tanto tiempo.

Por otro lado, tenía el muñeco asegurado, algo de comer y quizá que lo llevara un poco en el camino. El birmano podía caminar, pero decidió no negarse al favor que el lycan quería hacerle. Era demasiado amistoso, eso era todo. Debía aprender a ser menos gruñón, algo más abierto, pero era complicado dada su naturaleza animal, los tigres eran solitarios y Nebiri solo permitía el paso de contadas personas en su vida. Si Beowulf iba a ser una de esas personas, el birmano debía ser más amistoso. Aunque había un asunto que sí debía aclarar. Mientras se lavaba el cabello miró de reojo al lobo y luego volvió su mirada a otro lado.

La revancha que quieres tendrá que esperar lobo, podemos hacer sparring si quieres, pero no debo llegar demasiado lejos en la pelea —advirtió con seriedad, volvió a mirarle antes de que le llamase "cobarde" o algo así—. A diferencia de ti, que ya no tienes un solo rasguño, yo tendré moretones un par de días —se señaló la cara, ya estaba algo amoratada y las narices rojas por un buen golpe que aquel le dio—. Si te rompo un hueso tu sanarás en minutos, quizá horas, pero yo en un par de semanas y tengo algo muy importante por hacer como para dejar que me rompan un hueso —le gruñó un poco—. Mi mujer está embarazada y lo último que necesita es cuidarme por estar peleando con un perro sarnoso —dijo con brusco tono, pero su mirada brillaba por decir que tenía una mujer y que sería padre pronto—. Mi mujer me necesita entero, así que no esperes que pelee con todo después, sería estúpido volver a casa con los huesos rotos y no poder cuidar de mi esposa por estúpido —refunfuñó, y fue todo lo que dijo. Le tomó minutos lavarse bien y enjuagarse antes de secarse lo suficiente para poder vestirse. Mientras Beowulf terminaba de acicalarse, Nebiri se colocaba un poco de medicina para desinflamar en la cara y en los nudillos. Quizá para mañana o pasado mañana estaría bien, hasta entonces, terminó con la cara amoratada, cortesía de su rival—. Si quieres seguir haciendo sparring conmigo, esa es mi condición. Y la pelea de verdad, la que quieres, será hasta después, cuando ella dé a luz.

Su mujer estaba con embarazo de alto riesgo, a veces no podía pararse por el dolor de espalda y cintura, tenía muchos antojos y necesitaba muchos mimos. El birmano le proveía todo eso y si terminaba con algo quebrado entonces el asunto no funcionaría bien. Desde que Jessica estaba embarazada, se cuidaba mucho más. Terminó de acomodarse la ropa y apenas Beowulf se acercó, Nebiri sacó su móvil y le mostró una foto solamente, la foto de su esposa. La gente que Nebiri conocía seguía sorprendida de que alguien como él, un tigre salvaje con ropas de campesino, estuviera al lado de una mujer tan fina y elegante que tenía más bien porte de reina. A veces ni él se lo creía y por eso la cuidaba con cada gramo de su fuerza y trabajaba para tenerle todo lo que necesitaba.

Es ella —sonrió y guardó de nuevo su móvil—. ¿Vamos a comer o qué, pulgoso? Mejor que me alimentes o me iré a casa y todos sabrán que el campeón es un mal anfitrión —rió—. Y quiero mi jodido muñeco. Y con que me dejes en la autopista junto al bosque, bastará, el vehículo que lleves no puede llegar hasta donde vivo. No sé dónde vivas, pero ya te diré si somos vecinos o no, el bosque de la ciudad es muy amplio —rió—. Apenas si conozco a los que topan su territorio con el mío.

El birmano estaba de buen humor y se le notaba, aunque su advertencia sobre el tener que cuidarse era en serio. Iba a pelear con él, sí, pero hasta que el momento más adecuado llegara, cuando su esposa no estuviera en constante riesgo debido al embarazo.




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Re: Wild Claws [Priv. Beowulf]

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