Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

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Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 09, 2017 9:12 pm


Primeros días de trabajo
Zona de Restaurantes | Centro de New London | Mediodía
Habían pasado dos semanas desde que había llegado a New London y todo era una experiencia realmente nueva para ella; jamás había salido de Noruega, pero con los problemas que tenía en ese país lo mejor que pudo hacer fue irse a donde quizá la recibirían mejor. No iba a negar que todo aquello a veces le parecía algo tenebroso, porque no era una atmósfera de la cual estuviera muy acostumbrada porque era un caos, pero al menos sabía que ahí todos los conflictos que eran parte de su pasado habían desaparecido por completo y sólo debía esperar no buscarse nada malo o sino tendría que volver a mudarse, cosa que no quería por lo mucho que tenía que hacer para lograrlo.
El primer empleo que pudo conseguir fue el de camarera en un restaurante en el centro de la ciudad. Tenía que usar un uniforme obligatorio pero estaba más que acostumbrada a usar falda y camisa, en su país natal tenía que usar ese tipo de trajes en una importante empresa donde se le había dado el trabajo de secretaria del mismo jefe; en un principio había sido algo realmente frustrante porque ese hombre sabía cómo sacarla de las casillas con sus estúpidas exigencias, pero de a poco fue acostumbrándose a sus cambios de humor y logró tener una relación amena con él. Ahora esperaba lo mismo: tener una buena relación con quien estuviera al mando y también, por qué no, con los chefs.
Siempre fue una persona puntual porque no quería hacer lo que no le gustaba que le hicieran a ella: llegar tarde. Consideraba que era una falta de respeto que esperaran por ella si tenía tiempo de sobra para prepararse y llegar a tiempo. Ese día no había sido la excepción, siempre era de las primeras camareras en entrar al restaurante, con su pulcro atuendo, yéndose en primer lugar a la cocina, donde saludaba con un movimiento de mano a los chefs que empezaban a llegar. A pesar de ser de una raza a la que siempren acusan de maleducada, malhablada y un millar de etcéteras más, Kim siempre fue respetuosa con sus compañeros y superiores, había sido críada de esa manera, aunque “lamentablemente” para los demás, a veces se aprovechaba para obtener alguna que otra cosa a cambio de las personas a las que la consideraban como alguien simpática y muy trabajadora. Pero desde que había conseguido el empleo se había comportado, podía dejar esas cosas para más adelante, aunque siendo mitad súcubo se sabía que tenía ciertas necesidades que debía concretar; aquello por ahora podía esperar, al menos un tiempo más...
Ese día era como los demás: de a poco los comensales empezaban a entrar por la puerta principal, muchos de ellos empresarios, y ella iba de aquí para allá a atenderlos, saludándolos con una buena sonrisa para que de esa manera tuvieran una buena experiencia, como había hecho en ese tiempo que había empezado en el restaurante. Pero sin darse siquiera cuenta de hacía cuanto que había llegado, se hizo la hora del almuerzo y dio por hecho que el hambre que tenía debía ser calmado: Fue hasta la cocina nuevamente, para aprovechar esa hora que tenía de descanso, esperando encontrar ahí algo para poder comer, pero no encontraba algo que realmente le gustara a pesar de que habían diferentes tipos de platillos que, quizá, llamarían su antención, pero suspiró profundamente al no encontrar al menos algo de carne, que era lo que más le gustaba: Su parte felina empezaba a exigir carne y no encontraba algo de su agrado. Se había dado cuenta en ese instante que los chefs se habían retirado, aunque podía escuchar algunas personas que iban y venían por las otras salas, ¿debería pedirle a ellos que le prepararan algo? Se quedó entonces cerca de una de las puertas, para ver si en algún momento lograba ver a algún chef que reconociera para pedirle el gran favor de si podía prepararle algo, ya que realmente había veces que apestaba en la cocina y no quería hacer ningún desastre en ésta, tenía que comportarse.


Última edición por Kimberly Naess el Lun Ago 21, 2017 1:38 pm, editado 1 vez
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Re: Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

Mensaje por Aiden Lindstrom el Lun Ago 21, 2017 11:23 am


No sabía bien que hacía despierto a esas horas, por lo general se encontraba durmiendo plácidamente sobre su cama, sin embargo, ese día tuvo que levantarse antes de medio día por un llamado repentino de uno de los proveedores del bar que lo llamo para avisarle que no podría entregarle su pedido para el día acordado como todos los meses, de hecho, no podría hacerlo hasta dos semanas más por lo que debía moverse para que no faltara nada en su bar durante ese tiempo. Maldecía al tener que salir de la cama, pero no le quedaba de otra si es que quería evitar problemas a largo plazo. — Aun me duele la cabeza… — Se quejo al levantarse de la cama y ver como todo le daba vueltas, un grupo de personas se quedó hasta entrada la hora en la madrugada en el bar, por lo que entre ordenar el lugar y llegar a su casa con suerte había podido dormir un par de horas antes de que lo despertaran.

A lo largo de su vida había comprendido que en muchos casos más vale un amigo o conocido que un todo el dinero que pudieras tener. Estos amigos o conocidos te podrían sacar de apuros aún más rápido que el mismo dinero, por lo mismo es que en cuanto termino de vestirse luego de una rápida ducha tomo el teléfono para llamar a un viejo amigo. Solo bastaron un par de minutos hablando para que todo quedara solucionado por el momento, a cambio de la ayuda tendría que ir a uno de sus restaurantes para enseñarle a un par de camareros como preparar diferentes tragos, sonaba un cambio favorable para su parte, aunque sabía que seguramente lo haría hacerlo en cada uno de los restaurantes de los que era dueño por lo que le tomaría varios días cumplir el favor. Adiós a las siestas hasta la hora de almuerzo por unos días.

Para no retrasar la llegada de los licores y demás bebidas al bar tuvo que salir de su hogar para dirigirse a uno de los locales de su amigo, sería el mismo Aiden quien los buscara evitando así enviar a alguien que trabajara para él. Llego al restaurante a la hora de almuerzo, pasando por la puerta principal sin problemas puesto que la mayoría de los trabajadores lo conocían con anterioridad. De camino a la cocina su estómago le hizo recordar de algo muy importante, no había comido nada en todo el día y de un momento a otro le urgía un plato de comida.

Al llegar a la cocina se encontró con una mujer de cabello rosado que estaba sola en la cocina, todos los chefs se encontraban fuera seguramente por ser la hora de almuerzo, pero no se le hizo extraño que la mujer estuviera sola en el lugar. — Buenas tardes. — Saludó al pasar cerca de ella hacia uno de los estantes donde guardaban algunas botellas para la barra. De reojo observaba como la mujer no hacía nada más que mirar los ingredientes sobre las tablas de cortar, ollas y sartenes, el olor también lo estaba matando por querer probar uno de esos platos. Tomo dos cajas del estante para acomodarlas en el suelo, girándose hacia la pelirrosa. — ¿Quieres algo para comer? — Preguntó de improviso, en el tiempo que pasaba en la cocina con ella noto como si tuvieran algo en común que no podía ver a simple vista y la curiosidad comenzó a picar su cuerpo. — Puedo preparar un poco de carne, aunque mi especialidad son los tragos y no la comida. — Advirtió sobre su preparación si es que la aceptaba mientras se arremangaba las mangas de la camisa hasta los codos. — Soy Aiden, un gusto. — Hablaba al mismo tiempo en que tomaba una sartén con una mano colocándola sobre el fuego que prendería, colocaría un poco de aceite y encima dos trozos de carne que al contacto con el aceite caliente daba ese sonido que comenzaba a cocinarse.
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Re: Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 8:58 pm

Necesitaba comer... lo necesitaba en verdad, esa necesidad de carne provocaba que su estómago hiciera un gran ruido, pero no quería tocar una cocina que no fuera la suya por el simple miedo de que luego la despidieran por dejar cosas donde no estaban antes. Miraba de todas formas a varios lados, con mucha curiosidad, esperando que algún chef se dignara a prepararle algo sin tener ningún problema ella, ya que no estaba con la necesidad de que la echaran todavía.
Fue entonces cuando esa voz masculina la alarmó y la hizo voltearse hasta mirarlo con más atención de la necesaria. «Qué guapo...» sonrió por pensar en eso, dándose la media vuelta para caminar un paso hacia él, pero sin acercarse todavía, porque no sabía ni siquiera quién era él, no estaba segura de que fuera uno de los trabajadores del restaurante porque conocía a muchos, ¿entonces?—. Buenas tardes —lo miraba con una sonrisa, ya que realmente había llamado su atención; si había algo que no podía evitar era ser la mar de obvia cuando le gustaba. Sus orejas y cola hicieron acto de presencia en ese momento, moviendo ésta última de un lado a otro, serpenteando detrás ade ella, mientras ponía toda la atención en lo que hacía, no era de ahí así que... ¿cómo sabía dónde estaban esas cajas? Estaba por preguntarle eso cuando su voz le hizo mirarlo con ambas cejas alzadas, era más que obvio que se había dado cuenta del hambre que tenía y por ello se apenó un poco sin poder evitarlo.
Pues... Si no es mucha molestia, me gustaría —asintió un segundo y luego se acercó más a él, apoyándose en una de las tantas mesas que estaban en la cocina, aún manteniendo su cola moviéndose de un lado a otro, ya que estaba alerta a ese hombre que no conocía. Todavía no entendía cómo podía ser que estuviera en la cocina tocando las cajas, pero prefirió no meterse en eso, ya que al parecer podía cocinarle algo. Su sonrisa se amplió de un momento a otro cuando mencionó lo de la carne y a pesar de que ni siquiera lo conocía se acercó unos pasos más para demostrarle que lo que le había dicho era precisamente lo que quería escuchar—. ¿De verdad podrías prepararme carne de todas formas? Es que no quiero tocar nada, luego me regañan o algo y... prefiero evitarlo —era algo que venía pensando desde que había entrado a la cocina, así que fue sincera con él, mientras miraba a ambos lados por si algún chef se dignaba a hacer acto de presencia, pero no fue así. Sus orejas quedaron bajas en ese momento, intentando no gruñir entonces porque había veces en las que de ella salía un verdadero rugido, más si estaba hambrienta, y quería evitarse eso porque era bastante escandalosa aunque no lo tuviera planeado.
Estaba a punto de presentarse también, pero prefirió ponerse a su lado al ver que ya ponía la carne en la sartén. Se relamió lentamente mientras veía la carne, aunque tenía muchas ganas de agarrarla así como estaba y llevársela a la boca. Poco después volvió a mirarlo, apoyando las manos en la mesada que estaba a un lado de la cocina, casi ronroneando con el delicioso aroma de la comida—. Yo... Yo soy Kimberly, es un placer placer —mostró una sonrisa, o al menos lo intentaba, ya que estaba más que feliz de que alguien por fin se dignara a prepararle algo para comer—. ¿Cómo puedo agradecer lo que estás haciendo por mí, mh?
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Re: Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

Mensaje por Aiden Lindstrom el Miér Ago 23, 2017 1:53 am


Con la carne puesta sobre el sartén que comenzaba a producir ese sonido típico de que la carne comenzaba a cocinarse, dio media vuelta sin mirar a la mujer de cabello rosa que lo acompañaba en la cocina para buscar más ingredientes para preparar un plato de comida, con solo la carne no sería suficiente por lo menos para él. Miro hacia el resto de las mesas de cocina, cuencos y hacia los estantes para ver si contaban con los ingredientes de algún platillo que supiera cocinar, que en realidad eran muy pocos platos los que sabía preparar. — Tengo patatas, un par de verduras que podría usar… — Mencionó en voz alta, pero en realidad estaba pensando y recordando un plato que pudiera preparar con lo que sabía porque en ese restaurante había ingredientes que nunca antes tuvo la oportunidad de ver, de hecho, algunos no se le hacían conocidos para nada.

Tomo unas cuatro patatas con sus manos para lavarlas con cuidado en un lavadero que se encontraba a unos metros de él. Volvió a la cocina donde estaba el fuego de la cocina para ver cómo iba, les dio una vuelta para a posterior sacar otro sartén de un tamaño similar al que preparaba la carne. Con gran habilidad corto la cascara de las patatas que tomo de la mesa del lado, corto en pedazos más o menos grandes, tres o cuatro cortes cada patata dependiendo del tamaño, y las coloco en el sartén para hacerlas asadas. — Puedo prepararte carne y un poco más si quieres, soy un conocido del dueño el restaurante por lo que no tendrás problema si preparo un poco de comida para los dos. — Miraba de reojo a la chica de cabello rosado que ahora estaba más cerca de él, pudiendo notar rasgos que a simple vista cuando paso al lado de ella no pudo, ahora notaba las orejas y la cola que se movía de un lado a otro detrás de ella. — El placer es mío, eres muy guapa. — Una sonrisa se dibujaría en su rostro al terminar de hablar, devolviendo la que ella le estaba dando. Se volvería a concentrar en las pailas frente a él. — Quizás debería contratarte en mi bar como camarera. — Mencionó sin quitar su vista en lo que estaba haciendo, colocando sales y otras especies a la carne especialmente mientras dejaba que las papas se asaran sin problema alguno.

Alzo una ceja volviendo a verle de reojo. — No te preocupes por esto, no es nada. — Dejó la sal y el resto de especies al lado de Kim para pedírselos y los volvía a necesitar. El plato que prepararía no sería la gran cosa, pero si suficiente para quitar el hambre de cualquier de los dos, iba a llevar la carne, las patatas asadas, un par de vegetales y una salsa que vio ya estaba preparada. Dio media vuelta para tomar unas zanahorias y repetir el mismo proceso que las patatas, lavarlas, cortarlas y colocarlas en un sartén solo que en este caso lo haría junto al de la carne, dejando a las patatas solas. — No falta mucho para que esté listo y podamos comer, podrías sacar unos platos y cubiertos para servirlos. — Le pedio a Kim que se encargara de eso al conocer mejor el lugar que él. Lo último que tomaría sería una salsa que vio en la primera vuelta que hizo para buscar las patatas, espero unos segundos en los que tomo la paila con la carne y la zanahoria por el mango para levantarla un poco y que los ingredientes dentro de ella se removieran y mezclaran unos con otros. Una vez mezcladas la carne con las zanahorias comenzaría a colocar la salsa sobre ellas para que tome calor a la hora de servirla. — Kim… — Llamó a la camarera con ambas manos ocupadas. — Seguramente tenga que enseñarle a un par de compañeros tuyos como preparar diferentes tragos, no recuerdo todos los ingredientes que necesito así que los anote en el teléfono móvil. — Giró la cabeza buscándola hasta encontrarla. — Como ves tengo las manos ocupadas y no puedo sacarlo… Está en uno de los bolsillos delanteros del pantalón ¿Podrías tomarlo por mí y decirme cuáles son? —
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Re: Primeros días de trabajo. | Privado - Aiden.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 30, 2017 2:07 pm

No podía estar más agradecida con Aiden por darle algo de comida, siendo que ella estaba bastante alerta de no tocar nada de la cocina para no hacer un desastre, luego debería vérsela con los chefs y no estaba con ganas de aguantarse ningún regaño o sermón; era feliz de verlo cocinar y que supiera lo que estaba haciendo, así que no interrumpía, se quedaba lejos de él pero lo suficientemente cerca como para poder sentir el delicioso aroma de la carne al cocinarse, algo que provocaba no sólo que se relamiera, sino que moviera la cola de manera serpenteante. Estuvo a punto de ronronear pero se contuvo con todas sus fuerzas, ya que no quería que la escuchara, eso no estaría nada bien porque lo tomaba como una debilidad y era muy rara la vez que un ronroneo saliera de su parte, a no ser que sea con alguien más que conocido o en la intimidad, eso solía suceder a veces.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó la voz ajena. Alzó sus cejas al escuchar “patatas” y “verduras”, pero sólo atinó a hacer una mueca de cierto asco, no era fanática de ese tipo de comida, aunque no tenía tanto problema en comerla si Aiden se la preparaba, así que asintió sólo un poco mientras miraba la sartén donde estaba la carne, sonriendo un poco por ello, era tan delicioso... Como se dio cuenta que sólo pensaba en voz alta, no dijo nada, lo seguía con la mirada e intentaba alejarse para no estar siempre en el medio. Se mantuvo así durante un largo rato, porque sabía que había personas a las que no les gustaba que las interrumpieran mientras estuvieran en la cocina, era algo que aprendió de su madre, quien la había regañado miles de veces cuando era pequeña por esa razón. Se quedó apoyada en una de las mesas mientras tanto, aunque se mantenía sonriente al fijarse mejor en él: Era más alto que ella y ya desde un principio le había parecido atractivo, se sentía afortunada de que le preparara algo para comer, tenía que pensar cómo le agradecería más tarde. Le terminó llamando la atención con lo que dijo después, era por eso que conocía bastante la cocina y por la misma razón no había problema alguno de que estuviera ahí tocando la comida—. Muchas gracias —volvió a repetir, mostrándole una sonrisa en el breve momento que notó que la miraba. Después se mordió el labio inferior y se paró correctamente -ya que estaba bastante perezosa en el mueble- dejando escapar una corta risita ante lo que dijo— . ¿Eso crees? Te lo agradezco, tú también eres muy guapo —aprovechaba que él le dijera algo similar, además era lo que pensaba y no iba callarse, siempre se destacaba por ser honesta y muy directa. Levantó la cabeza entonces, ¿contratarla en su restaurante?—. ¿Lo dices en serio? Estaría encantada, Aiden, me gustaría trabajar para ti —claro, estaría más que feliz, tener un jefe tan atractivo tendría sus beneficios, por supuesto que sí. Se relamió el labio nuevamente, ésta vez no era por la comida, sino por los pensamientos que cruzaron por su mente.
Movió la cabeza algo titubeante después, porque era obvio que le iba a agradecer de alguna u otra manera lo que hacía, no iba a quedarse así como así, aunque él no se lo aceptara le daría algo a cambio en la mínima oportunidad que tuviera. Iba a quejarse al respecto, pero prefirió luego no hacerlo, ya que estaba pensando en cómo podría convencerlo de darle algo. Ante la indicación que le dio después asintió un par de veces y se dispuso a ir directamente a donde estaban los platos, cubiertos y vasos; vio la mesa que estaba a un lado, puso todo lo que sacaba de las estanterías ahí, canturreando en voz baja mientras tanto. Se fijaba en él, era claro, sin decír nada, sólo esperaba a que terminara de cocinar para poder por fin comer algo. Al escucharlo hablarle levantó la cabeza mientras dejaba los vasos sobre la pequeña mesa—. ¿Si? —se apuró a acercarse a él, mirándolo con total curiosidad mientras le hablaba, levantando sus orejas entonces para que se diera cuenta de que le prestaba atención. Asentía por lo que decía, después de que la mirara y le pidiera ayuda no pudo evitar sonreír un momento; podía ver que de verdad tenía las manos ocupadas, obviamente lo ayudaría.
Claro, con permiso —se puso detrás de él con cierto apuro, moviendo la cabeza un par de veces para que el cabello se le pusiera detrás de la espalda, al menos un poco, y se apoyó detrás de él para meter ambas manos en los bolsillos del pantalón ajeno, sintiendo entonces cómo ambos pechos se le apretaban contra la parte trasera de la camisa. No hizo más que estremecerse un momento, sintiendo que un notorio sonrojo se le aprecía en ambas mejillas. «Ésto no ayuda...» pensó. Sonreía por ello, intentando entonces buscar el bendito móvil. Se movía mientras lo hacía, lo que provocaba que se frotara un poco con él, era inevitable no reírse por ello, ¡y para colmo no encontraba el aparato! ¿Cómo podía ser? Suponía que... Finalmente lo encontró, bastante abajo del bolsillo derecho, por lo que suspiró con cierto alivio y con mucho cuidado lo sacó de su lugar, poniéndose a su lado antes de desbloquearlo por fin, moviendo su cola con alegría detrás de ella mientras se reía con cierta gracia porque de verdad había sido una situación bastante cómica para ella—. Bueno, ya lo desbloqueé, ¿dónde las guardaste? A ver, mh... —y se puso manos a la obra, buscando entonces en las notas, que quizá era ahí donde estaban escritos los tragos que le había mencionado, sólo debería indicarle bien dónde investigar, habían muchas cosas ahí.
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