Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

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Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Oliver el Dom Ago 13, 2017 8:41 am

Empezaría el día con templanza... Olvidaría las tres de la madrugada intentando dormir, abrazado en sí mismo en algún rincón donde la brisa gélida sería su madre. Un tiritar continuo, un vaho que asegura las bajas temperaturas. No importa, en algún momento cambiaría a los brazos de su mejor amigo, Morfeo.

Empezaría el día... Una nueva mañana sin muchos recuerdos, sin emociones. Un rostro húmedo y no por el clima. El repaso de las manos por su cara le intenta hacer pensar; intenta hacerlo despertar. No quiere, no volverá a ese pozo oscuro de los recuerdos. El motor empieza a hacer estruendos en su interior hasta lograr que los labios se estirasen para concluir una sonrisa. Más. Los párpados empezaron a abrirse más, sus ojos empezaron a cobrar vida. Esos labios acabaron de estirarse asomando el colmillito punzante. Las peludas orejas animales se agitaron en un pequeño tic, siguiendo de un par más por el tacto de la tela de la capucha en el pelaje interior. Muchos le confundirían con la familia felina por ese par de orejas sino fuese por el rabito que portada saliendo por la baja cintura. Parecía saludar sacudiéndose animado, reflejando como el ánimo recobraba vida. Como todas las mañanas. Tenía que seguir viviendo, moviéndose. No buscaba algo en particular, no tenía sueños ni mucho menos esperanzas pero había algo en él que lo movía.

¡Wa-Waaaaanchús...! — Sacudió un poco la cabeza por ese estornudo curioso. Tan solo supo reírse de sí mismo mientras sacaba del bolsillo del vaquero, una bolsa transparente con un par de dulces en su interior. Sacó tres gominolas de colores, dándole apenas dos bocados para luego tragarlas. Los párpados cayeron al igual que los dulces al vacío, quedándose un rato como desconectado hasta que de un momento a otro, los párpados se volvieron a abrir para dejar a la vista esos atrayentes iris dorados que, hacían una magnífica composición con otras partes de su cara. Alzó la cabeza hacia atrás a tal punto de llegar a mirar al cielo, dedicándole una tenue sonrisa mientras se empezaba a peinar con las manos dejando el flequillo de por en medio y mechones sueltos a cada lateral. Ya estaba listo, ya podía aparentar ser un normal.

Sus ropas no estaban sucias ni muy arrugadas. Por suerte hace relativamente poco que fue a la lavandería pública a lavarlas, quedándose en las horas mirando el movimiento centrifugo; tenía todo el tiempo del mundo.

...

¡Qué hacéis! ¡Dijisteis que me ibais a dar más caramelos si os seguía! ¿Os pensáis que soy tonto? ¡Waaaan! ¡Puede que lo sea pero no tanto! — En pleno día, en plena calle empezaba a surgir ese conflicto. Oliver era muy estúpido. Se acercaba a la gente que parecían ser amables para ver si les podía sacar alguna compra de dulces y, bueno. La apariencia no lo es siempre todo así que, no puede evitar a veces caer en malas manos... como lo era en esta ocasión. Había seguido a tres tipos con una vestimenta normal que le habían asegurado más dulces pero, que tenían que ir con ellos en el coche. Eso solo lo supo hasta estar cerca del vehículo. De todos modos la culpa era del perrito por acercarse de ese modo a los demás.

Vamos, vamos sobrino, todos los días igual. Qué te gusta formar un espectáculo... — ... Se estaban haciendo las víctimas. Malditos... se creen que la gente se lo van a creer... Suponía que en casos normales, la gente que pasaría y escuchase esos gritos se escandalizarían.

El albino se cruzó de brazos mirando hacia un lado para además así contemplar las reacciones de los transeúntes. Entreabrió la boca sorprendido de ver gente riéndose tomándolo a broma la situación. Gruñó enfurruñado empezando a echar lentamente las orejas hacia atrás hasta que estas estuvieron pegadas a la capucha.

Deja de perder el tiempo, vamos. — Solo se hizo de escuchar para el cachorro, agarrando al susodicho del brazo para tirar de él pero Oliver se negó. Sacudió con fuerza el brazo safándose del agarre, empezando una huida con sus perseguidores. Aturdido, quiso esconderse en un callejón tras doblar una calle, pensando que así los despistaría.

Se sentó tras unas cajas de cartón con el rabo estirado por el suelo y con las orejas en pico para tratar de percibir si se acercaban o no.

Estúpido perro... ¿Acaso nos tomas el pelo? Toda una calle ¿y desapareces? ¡Obvio que estás aquí, te estoy viendo esas orejas y ese rabo de perro! Ven, sal. Te daré más caramelos... — El menor chilló por el susto y rápidamente volvió a agachar las orejas y, el rabo por reacción, se puso entre las piernas empezando a temblar asustadizo. — ¡No quieeeeeeeero! ¡Dejadme! ¡Sois unos mentirosos y seguro que queréis sacarme los órganos y venderlos! — Podría sonar cómico pero cuando el perrito entraba en pavor se imaginaba cosas bastante exageradas. El hombre que lo encontró se empezó a reír mientras se acercaba, pateando las cajas para agarrar con fuerza, ahora sí, al menor del brazo.

— ¡WAAAAN! ¡WAN WAN! — Pataleó desesperado al igual que daba ladridos fuertes por reacción hasta que, se le puso la mano en la boca para callarlo. Él solo supo reaccionar mordiendo, forcejeando negándose a ser atrapado pero el otro tenía más fuerza física y lo abrazó para inmovilizarlo, quedando el albino con la espalda contra el pecho del hombre, teniendo por delante esos fuertes brazos que le hacían hasta daño. Empezó a gimotear pero en absoluto se rindió, seguía removiéndose y gimoteando hasta que se rindiese el otro.


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Re: Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Tamaki R Grantaine el Lun Ago 14, 2017 1:48 pm



Traía una camisa blanca azulada y unos vaqueros. En sus brazos tenía una bolsa de papel, apenas llevando algunos ingredientes de comida y también alimento para mascotas en otra bolsa en sus brazos. A su lado, y como si siempre fuera su mano derecha, le seguía la hermosa Elizabeth.

–Será posible que hoy tengamos invitados, los niños cerca de la mansión me han dicho que vendrán a jugar, así que podre cocinarles algo. –Dijo con una sonrisa mientras bajaba la mirada y se escuchaba el ladrido de la hermosa golden retriever.–He investigado y creó que el estofado de res puede ser delicioso. –La can que aunque comprendía casi todo, se mostraba feliz mientras movía la cola, tenía la fortuna de tener su propia comida a tener la desgracia de que el rubio le alimentara con su comida preparada.

Todo iba tan bien, caminaban con total tranquilidad, poco les importaba la gente que miraba extraño que un joven de más de metro ochenta estuviera hablando con un perro como si fuera una persona. Y es que si hubiera sabido que él era un androide, seguro que aquello iba a ser más extraño; un androide que compra comida y mientras habla con un perro. Sí, claro, de lo más normal. Pero era posible que para algunos fuera algo tierno, porque se podía ver su risa risueña, además, era de metro ochenta, rubio y ojos azules. No tenían la culpa si algunas chicas debían voltear a ver, era un buen partido… si tan solo fuera humano.

Hubiera seguido su camino con total tranquilidad si fuera un androide indiferente, porque tuvo que correr, más bien perseguir. –¡Elizabeth! ¿Dónde vas! –Gritó tratando de mantener todas sus cosas juntas. Pero la chica le importaba un bledo su amo.

Al menos, para su mala fortuna, iba en toda la calle saturada de gente, lo cual le hacía imposible aumentar una velocidad inesperada para un “humano”.

Y ella entró a lo que parecía un callejón. Gruñía y seguía con sus pasos, si nadie miraba de frente no podía percibirla. Menos cuando paso de un callejón algo oscuro y con basura de las zonas comerciales.

Tamaki al poder estar en una zona más segura apresuró el paso, acercándose a los 70 kilómetros por hora, pero le fue tarde porque en ese momento.

–¡Rawr! –La labradora ya había saltado para morder la pierna a un completo extraño, alertando al rubio. Sabía que ella no hacía las cosas por querer.

–¡Elizabeth! –Gritó y avanzó para notar que sujetaban a un chico que…. ¿ladraba? Bueno, algo así. No fue lo que enfocó su mirada, más bien la patada que le dieron a su chica para soltarla. Claro que se enojo, y por supuesto que deseaba atacar a ese humano, pero sabía bien que no podía, no con su software implementado. Claro, pero llevaba meses en el negocio -por decirlo de una manera-, así que había aprendido a desactivarlo. En los cinco segundos que estaba de esos dos cuerpos, había apagado su conexión a la red y por supuesto también su visión, si no podía identificar a que atacaba no era agresión, mucho menos podían observarlo para entrar en peligro de los que vigilaban las acciones de los androides.

Recobrando la última imagen del agresor, calculaba sus movimientos con completa exactitud, era un androide, los cálculos eran lo de menos. Bueno, eso hubiera deseado de saber que aquel menor se estaba moviendo como loco, pero Tamaki no sabía la diferencia de esto, así que…. Si tomó un brazo de alguna persona, no fue del todo su intención ser agresivo, porque todas las técnicas que realizaba en personas eran de judo, pero lo que hizo fue pensado para una persona del grosor del señor no para un joven algo esbelto.

Sujetó del brazo  derecho, jaló para apegarlo a su espalda, se inclinó para tirar el cuerpo y que pasara por todo su espalda, para que finalmente se estampara en el suelo. Se escuchó el golpe sordo en el suelo pero…

–¡Rawr! ¡Rawr! –

La can seguía ladrando en otra dirección. A lo que supo que posiblemente se había equivocado. Pero no hubo tiempo de disculpas, fue a donde el ladrido y prefirió estamparse contra el cuerpo. Al menos escuchó el “Ugh” de aquel hombre. – ¿En el blanco Elizabeth? –Preguntó y ella le ladró más calmada, al menos eso le ayudaba.

Activó su visión por el momento para ver a ese sujeto apenas consiente. –Le pediré que no vuelva a patear a Elizabeth, ella no da segundas oportunidades y yo tampoco. –Se cruzó de brazos con enojo. –Se puede retirar antes de que me arrepienta. –Tomó la tapa de un bote de basura para doblarlo con facilidad, y fue señal suficiente para que hombre huyera.

Cuando por fin volteó con una suave sonrisa pudo ver que se había olvidado del sujeto. – ¡Por la reina! –Exclamó mientras avanzaba a prisa a donde se encontraba.
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Re: Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Oliver el Jue Ago 31, 2017 3:18 pm

Sus ladridos seguían siendo intensos a su pesar de que el agresor lo intentase acallar con su mano, pero era un matojo de nervios que luchaba con toda su alma por ser liberado aún así fuese luchar en vano. Poco a poco los movimientos empezaron a tomar una mayor lentitud por el cansancio y el gasto de energías, resignándose al final del todo y quedándose en supuesta calma mientras gimoteaba lastimosamente, pero ni llorar quería de lo rendido que se encontraba.

Creyendo que esa sería su última voluntad, que acabaría como una mascota o sin órganos... descansó los párpados al cerrarlos pero no sin cesar esos gimoteos. Uno de los ojos se abrió rápidamente al escuchar una compañera perruna, cual le dio el suficiente ánimo para comenzar a removerse todo efusivo para intentar lograr ayudar a la pequeña que sin duda ni temor, atacó al agresor... El gimoteo se intensificó cuando golpeó a la pobre perrita y Oliver intento devolver esa patada al sacudir las piernas pero estaba demasiado apretado e inmovilizado en aquel abrazo.

Su suerte mejoró ante la llegada de un héroe de cabellera dorada, muy alto y apuesto. Casi que parecía el príncipe de en sueños a socorrer a una dama. Volvió al vago intento de sacudirse y expresar algún sentimiento como el de la fe ante la llegada aliada, pero era difícil cuando se estaba totalmente enjaulado en los brazos del hombre pero su mirada, trató de cruzarse con aquel para buscar la desesperada ayuda aunque eso no fue lo incitó al nuevo llegado a la escena...

¡¡...!! — “ ¡PEDAZO DE BESTIA! ” Fue lo que pensó el joven cachorrito que no tenía culpa de nada y así fue jalado inocentemente -pues el albino buscó la mano del otro para ver si lo ayuda- para generar el daño más bruto que jamás podría haber experimentado. Primero fue la presión de ambos bandos. Uno que tiraba y otro que trataba de no soltar al can... pero al final cedió al ver que se llevaría al can y a él si seguía pero Oliver, ya no puedo ser más presente de la escena y los hechos que acontecerían.

Su cuerpo fue impactado con cierta violencia contra el suelo haciéndole escupir saliva ante tan embestida con la superficie sólida... Sus ojos tal cual se abrieron de par en par por tremendo golpe, se cegaron súbitamente sintiendo que perdería la consciencia ante lo nubloso que empezaba ver además de, encontrarse totalmente exhausto y eso que... no había sido para tanto en verdad... un golpe de nada, claro.

Tirado en el suelo, los dedos del brazo derecho empezaron a moverse presentando señal alguna y su mirar, buscaba de algún modo encontrar ese huracán violento que no distinguía entre inocentes y villanos... Quiso lanzarle alguna maldición, incluso sus labios temblaron por el leve gruñido que se asomaba queriendo darle un buen mordisco al falso príncipe. Se había ganado su odio desde luego pues también desconocía de las intenciones ajenas pero antes de si quisiera susurrar algo... su rabito se encogió más y sus orejas cayeron finalmente al igual que el peso de su rostro, con el que luchaba mantenerlo algo alzado pero, acabó la mejilla sobre el frío suelo y sus párpados caídos sentenciaron la pérdida total de la consciencia, quedando inerte pero obviamente, seguía con vida ¡aunque si pasaba mucho tiempo con ese rubio, seguro se extinguiría pronto!


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Re: Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Tamaki R Grantaine el Miér Sep 20, 2017 12:21 am



Ver el cuerpo  moviéndose, si pudieran helarse como las capacidades de los humanos lo hubiera hecho, lo juraba pero simplemente negó, debía ser de ayuda. El primer paso fue el más difícil, después corrió con gran velocidad a donde se encontraba, se detuvo como si fuera alertado por aquellas extremidades que se movían en su cabeza y espalda baja. Ya no había movimientos con fuerza, era extraño, se acercó un poco sin saber bien qué hacer. Fue Elizabeth quien tomó la responsabilidad y acercó la nariz para oler el muchacho. No tardó en ladrar con suavidad y mover la cola con velocidad. Indicaba que se encontraba bien. – Oh~ Elizabeth. Soy el peor. No sirvo ni para ayudar a un pobre chico. –Estiró su mano para acariciar esa mejilla y poder sentir la temperatura: calor. Estaba bien.

Antes de ir a por sus cosas, tenía que probar si aquellas cosas que portaba la victima eran accesorios. En cuclillas y tan cerca, tuvo que mirar a los lados, sintiendo que estaba por hacer algo prohibido. La siniestra tocó con suavidad la punta de una de las orejas, pasando por aquellos pequeños pelos, tomó la punta y jaló con suavidad. Nada se salía, hasta juraba que parecía que el rostro ajeno podía reaccionar. Soltó de golpe, iba a seguir con la cola pero fue Elizabeth quien le ladró, como si lo regañara. –¿Eh? Oh… Está bien. No haré nada. –Fue a donde se encontraba las cosas que había comprado y sin prisas regresó al joven inconsciente. Se inclinó para pasar el cuerpo con una mano, era un poco complicado acomodar. Iba de un lado el chico o las cosas, empujaba y necesitó de una pared para reacomodar bien el cuerpo. Hasta que por fin se colocó en su hombro, como si se recostara en su cuello y con la diestra llevó a sujetarle del trasero. Las piernas del ajeno estaban en pasando apenas sus caderas, entre abiertas y las manos como si intentaran abrazarlo por el cuello. Tan difícil se le hacía a Tamaki. Su cuerpo estaba en una inclinación mayor a 90 grados, que mantuviera la bolsa aun en él fue un reto.

Le tomó al menos quince minutos que un taxi parara, nadie tenía ganas de llevar a un perro, un borracho (según creían) y un adolecente con sus comprar, pero ir todo el trayecto caminando no era lo más seguro. –Muchas gracias, le agradezco que pueda llevarnos. –

–Será un recargo extra por el perro y el borracho salido de una fiesta de disfraces. –Soltó el hombre mayor sin ningún pizque de amabilidad.

–Por supuesto. –No podía pelear, era el primero que los aceptaba, y por el rubio no había problema de pagar un poco más.

Cualquiera hubiera pensado que era todo. Pero el introducirlos al coche fue complicado, juró Tamaki que escuchó un “Pock”, pero prefirió hacer de la vista gorda de pensar que metió al chico y lo golpeó en la cabeza. Solo la risa inocentemente falsa le acompaño mientras dejaba el cuerpo con mucho cuidado en la parte trasera. Entraba y después Elizabeth. Todos sentados. Bien.

– ¿Y por qué estoy llevando tan extraño trío? –Preguntó el chofer mientras avanzaba a donde le habían solicitado desde el principio.

–Mi primo. Se divierte tanto que me da envidia. –No quiso soltar más información. –Y no podía dejar a ella sola en casa, hace un desastre. –Acarició tanto a la labradora como al chico, abrazando por el hombro. –Nos encantan los perros. –Le sonrió de manera más brillante, con hermosura, como príncipe. Era tan natural para él.

El señor se sorprendió por el retrovisor que mejor continuó con el viaje, no tenía tiempo para eso. Aunque ahora se sintiera un poco cohibido por cierta sonrisa.

Tamaki debía sonar lo más convincente, temía que le vinieran con que no era su primo y que parecía muy extraño. Soltó a la perra y recostó al chico a su lado, debía verse como si fuera su hermano. Se sentía culpable por el repentino golpe que le propino, y que ahora estuviera inconsciente.
 
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Re: Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Oliver el Mar Oct 10, 2017 12:24 pm

El cuerpo del cachorro no presentó movimiento alguno aún así el otro se dedicase a saciar su pequeña curiosidad. La oreja jalada en otra situación le haría gruñir pero como reacción, lo único que ocurrió, es que cuando la jalada fue liberada, se agachó más a diferencia de la otra en seña de no muy agradado del gesto. ¡Y bendita sea Elizabeth que paró las manos al rubio! Sin duda, entre perros, uno se entendía.

No pudo notar cómo era tomado ni que resultaba una dificultad a su contrario mas, el cuerpo del cachorro, empezaba a reaccionar con pequeños movimientos sobre las piernas y los dedos, no tardando en envolver el cuello ajeno en un pequeño abrazo, empezando a recuperar la consciencia pero quedando aún en un estado de desconexión, solo que el estado actual resultaba ser de sueño. Aunque el rubio no lo notase, también se empezó a percibir un pequeño movimiento sobre los párpados que implicarían el cercano despertar... así sería si en los siguientes minutos, el increíble y el encantador rubio, no pecase de la torpeza.

De nuevo... ¡De nuevo! ¡Había sido golpeado! Esta vez la cara del cachorro expresó algo. Ese algo era ¡sufrimiento! Al menos eso aceleró el despertar -al final en vez de lo contrario- pues ya se encontraba en el mullido asiento, removiéndose hasta que empezó a entreabrir los ojos y estirar los brazos hacia arriba, pareciendo que solo había tomado una pequeña siesta... pero pronto las manos fueron a parar a la cabeza, justo donde se había golpeado, quejándose un poco mientras empezaba a mirar el alrededor.

¿Eh...? ¿Pero q-qué...? — Observaba completamente aturdido el taxi, dirigiendo pronto la mirada al rubio, dando un brinco y apegándose a la puerta del vehículo mientras lo miraba casi aterrado. — ¡WAN! ¡Tú! ¿¡Por qué me has secuestrado!? ¡Eres un bruto! ¿¡Qué quieres hacer conmigo!? ¡Pervertido, WAN! — Los ojos cerrados y el escándalo formado, agitándose en el asiento y empezando a alarmar al taxista que pronto descendió en velocidad intentando ver al chico alarmado a través del retrovisor pero tampoco le tomó mucho en cuenta cuando Tamaki respondió, pareciendo que era un juego entre ellos o un drama nuevo.

A Oliver le sonaba la situación pero aún así, gruñó y movió la mano para darle a entender que no lo quería cerca.

¡Ni me toques!


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Re: Stupid innocent - Surprise mansion! (Privado Tamaki)

Mensaje por Tamaki R Grantaine el Vie Nov 03, 2017 1:15 pm



Si al menos fueron unos minutos tranquilos en los que no había ruido ni preguntas, y en sus piernas estaba recostada Elizabeth, tan tierna cuando también quería descansar. Cuando observó al menor le entró un pequeño placer, verlo como un perro, era como su paraíso.

No descubrió cuando los ojos del chico estaban abriéndose, pero al verle levantar las manos entró en pánico, esperaba que no reaccionara como un loco. Y es que hubiera deseado “dormirlo” un poco más pero en presencia de otros era imposible. – Al fin despertaste. –Trató de hacer comunicación, como si fuera normal la preocupación, pero ahí estaba; pánico.

Tamaki volteó a ver al taxista que ya no parecía ajeno a lo sucedido, e ir con la policía iba a ser un gran problema. –Ah… ah… ah…. –Fue la risa más falsa de su vida. – Vamos, primo, sabes cómo te pones cuando tomas. Hoy no. –Levantó ambas manos y las dirigió a él, para intentar calmarlo. – Es que tiene un pequeño trauma de una vez que intentaron secuestrarlo, en un callejónEnfatizó para que el chico entendiera. – Y la buena de Elizabeth estuvo ahí. –Una de sus manos fueron a la cabeza de la hermosa perra, que reaccionaba y después ladró animosamente. – La pobre resultó herida, pero al final espante al agresor. –Se inclinó a él, con lentitud, con una sonrisa tranquila. – ¿No lo recuerdas, primo? –Ladeó su rostro. Sus ojos decían de cierta manera “sígueme la corriente, o si no”.

Sabía que el chico no iba a querer creerle, pero fue Elizabeth la que intervino. Se lanzó a menor, y empezó a lamer. –Vamos, Elizabeth está ansiosa y quiere regresar a casa. Hoy cocinare así que solo debes descansar. –En la distracción que puso ocasionar la chica, el rubio estiró su mano para acariciar su cabeza y con ganas, pasar por una de esas orejas. Alejó tan rápido como pudo por temor a volver con el escándalo o alguna agresión que haga sospechar al taxista.

–Por favor, puede continuar. –Pidió al taxista mientras él seguía empujando a Elizabeth para que le diera amor al chico, que lo ocupara como fuera y no le diera oportunidad de nada.
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