I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

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I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Dom Ago 13, 2017 11:28 am



I didn't know how much I missed you
New London's High School | With Sirius Black | 10:30 A.M
Otro día más de clases. No iba a negar que para él era realmente divertido enseñar historia; aunque para otras personas fuera una materia bastante aburrida, Remus pensaba que era completamente interesante ya que siempre le había gustado todo lo que tuviera que ver con el pasado, se tenía que saber lo que había pasado hace siglos para comprender por qué las cosas eran como eran entonces, no sólo con lo referido a la política, sino con miles de temas más en los que él podía explayarse sin problemas y contar a los más jóvenes por qué habían sucedió ciertas cosas, aunque también les explicaba el cómo.
Las primeras dos horas de clases empezaban una media hora después de que entraran al instituto, así que, a pesar de que algunos estaban dormidos, muchos otros miraban al profesor con bastante atención y tomaban notas de lo que decía: Era lo importante, ya que era época de éxamenes y, aunque no lo pareciera, era bastante exigente con datos que él mismo había dicho en clases, tenían que recordar fechas, lugares, países, además de datos realmente imporantes para poder aprobar.
Sin que se diera mucha cuenta de hacía cuánto había empezado su clase, el timbre del recreo sonó lo suficientemente fuerte como para hacerlo levantar sus cejas, provocando que suspirara momentos después cuando uno a uno los chicos empezaron a levantarse de sus asientos—. Un momento —puso una mano en alto, provocando así que todos se quedaran quietos en su lugar—. Recuerden que en dos semanas es el próximo exámen, tomaré todo lo que les expliqué sobre la primera guerra mundial y no quiero ninguna excusa para ese día, ¿de acuerdo? —miró al fondo, en especial a unos chicos que se pusieron bastante alerta al notar que los estaba observando—. Nada de «Profe, eso no lo explicó.» porque saben bien que no se me olvida ningún detalle; si tienen alguna consulta pueden mirar los libros de texto, y si no la encuentran, pueden preguntarme a mí ANTES de la fecha, porque no responderé nada cuando hagan la prueba —escuchó muchas quejas entonces, por lo que no tardó en sonreír un poco—. Vamos, saben que nunca lo hago. Ahora sí pueden retirarse —hizo un movimiento con su mano derecha antes de agarrar entonces su bolso -de color marrón claro, como casi todas las prendas que usaba- poniéndoselo cruzado sobre el cuerpo, los libros y demás papeles que no cabían en éste, los dejó sobre su pecho al agarrarlo con una sola mano, entonces sí salió del salón siguiendo al último alumno que casi corría para ir al patio.
¿Qué haría ahora? Tenía quince minutos de descanso, así que podía ir a comer algo... el hambre empezaba a atacarlo a pesar de haber desayunado hacía un par de horas. Fue directo a la sala de profesores que estaba en el segundo piso del edificio y entró con un oco de apuro, ya que de verdad necesitaba dulces, ¿habría galletas o pastelillos? Generalmente estaban por ahí, en algún lugar, cerca del café. Saludó con una mano a los demás profesores, para luego sonreírles bastante animado—. ¿Qué tal? —todos fueron educados en devolverle el gesto, mientras iba a la cafetera para poder encenderla, dejando luego sus papeles sobre una mesa; tenía hambre y necesitaba comer algo o sabía que iba a ponerse de mal humor si no probaba algo con azúcar. Lo bueno de todo era que le quedaba sólo una clase más para los alumnos de tercer año y luego podría volver a su casa, donde prepararía algo más nutritivo para comer, aunque todavía no tenía pensado en qué comida sería la indicada, debería ser algo rápido... aunque una buena pasta rellena con salsa era lo que siempre prefería. En el momento en que se servía la humeante bebida, escuchó que otro profesor entraba y saludaba a todos, así que se dio la media vuelta para hacer al menos un gesto con la cabeza, pero vio la mala cara de éste así que se sorprendió bastante, siempre lo veía tan animado...— ¿Estás bien? —pero éste se le acercó para hablarle, pedirle algún que otro consejo; nunca le negaba a nadie darle una mano, así que se entretuvo al menos cinco minutos, entre sorbos de café, intentando animar a su compañero para que tuviera un poco más de carácter con su alumnado, se lo veía tan devastado que le daba pena verlo así. Cuando se alejó de él, al menos más animado, se quedó apoyado en el mueble que tenía detrás, comiendo unas galletas que había encontrado, sonriendo al poder saborearla; de reojo había visto el reloj que estaba en la pared, faltaban por lo menos diez minutos para que empezara la segunda clase, así que podría relajarse y charlar con los demás, pero estuvo callado, todavía seguía pensando en qué haría en la tarde, ya que ese día no tendría que ir a otro instituto, ¿luego de dormir al menos un rato, iría a algún lado? Tenía ganas de pasear al menos unas horas por la ciudad, quizá ir al cine... Era profesor, pero eso no significaba que no se divertiría como cualquier otro.
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Re: I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Mar Ago 15, 2017 3:11 pm



I didn't know how much I missed you
NEW LONDON'S HIGH SCHOOL Remus J. Lupin 10: 30 am

¡Hey! Dejen el bendito celular y pongan atención. — Lanzó el marcador de pizarra directamente a la cabeza de uno de sus alumnos quien se veía muy ocupado jugando un puzzle en su teléfono inteligente. Todos sabían que hacer eso cuando se está con el profesor Black es una absoluta tontería ¿Querían quedar calvos de tanto que les lanzaba cosas? El resto de muchachitos empezaron a reír por lo tonto que era su compañero; tras una disculpa prometió ponerle atención. — Les recuerdo que esta clase me la pidieron ustedes. Si fuera por mi vendría mucho más tarde — El horario de Sirius era un tanto complicado. Siempre tenía momentos de descanso pero eran lapsos cortos como de una hora o treinta minutos. Él prefería quedarse toda la mañana enseñando hasta la tarde e ir tranquilo a casa felizmente el semestre estaba terminar y con ello su sufrimiento.

Sus alumnos por medio de varias, enserio varias llamadas, le suplicaron que llegara temprano al instituto para darles un reforzamiento. Llegó en su flamante motocicleta Harley Davidson. Fue raro ver toda una escolta de alumnos quienes apresuraron al maestro teniendo conocimiento de su extraño horario. Una hora después se vio obligado a ir a otra clase que le esperaba. — Bien eso es todo. Ahora les toca a ustedes averiguar lo que no entiendan y no quiero que me den excusas como “No entendí” Están advertidos. — Los señaló con uno de sus libros a modo de advertencia y ellos solo lanzaron un suspiro, al parecer habría muchos desaprobados.

Entró al salón de los de tercer año, empezó sus clases con total normalidad explicando lo que es la Biología Molecular. Para Sirius esos temas del origen de la vida era sumamente interesante aunque había cosas que la ciencia no podía explicar o al menos darle sentido ¿No es eso emocionante? Desde que pudo enseñar puso especial atención a los fenómenos producidos por los cambios moleculares en seres híbridos, estudiarlos era fascinante, pero la principal razón era el querer ayudar a uno de sus amigos, tenía el sueño de producir una cura a uno de sus males.

Dos horas después tenía otro pequeño descanso pero es que ya no podía ni con su alma, mientras iba de camino a la sala de profesores algunos de sus alumnos lo alcanzaban para darle los trabajos atrasados y así al menos subir unos puntos. Para cuando llegó tenía varios cuadernos, hojas y carpetas con tareas. —Ah ~ Estoy muerto. —Terminó recostado en su pupitre totalmente exhausto faltaba poco para que el alma le saliera por la boca. El resto de profesores parecían acostumbrado a un Sirius a medio morir. —Necesito un café. — Con la pereza del mundo se levantó notando de inmediato la presencia de uno de sus colegas y mejores amigos, sin pensarlo mucho corrió a abrazarlo con fuerza, rodeando aquella pequeña cintura con tan solo uno de sus brazos. — Lupin~  verte siempre me hace bien. — Las muestras de cariño público eran muy comunes sobre todo en el salón de profesores quienes no parecía molestarles de hecho había un par de maestras emocionadas con la idea de una relación entre varones. Apoyó el mentón en el hombro del rubio y ahí soltó un suspiro entre cansado, melancólico, claro que todo fue extremadamente exagerado.

Ser profesor es difícil ¿Verdad? — Embozó una sutil sonrisa y sin más dio un beso en la mejilla del maestro de Historia. Notó las galletas las cuales comía así que cogió una y la llevó a la boca. — Me gustaría que fuera otro tipo de galletas. — Sí, se refería a esas galletas especiales para perros a su parecer eran mucho más deliciosas que esas cosas dulces, tal vez porque era un can. Hizo una mueca como si hubiera probado algo agrio, soltó al muchacho y apoyó esta vez espalda con espalda. —Necesito alimentarme…relajarme. Unas vacaciones estarían bien.

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Re: I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 12:56 pm



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New London's High School | With Sirius Black | 10:30 A.M
Mirar el reloj cada cierto tiempo se le había hecho una costumbre en la sala de profesores, la razón era porque no quería llegar tarde a ninguna clase y que los alumnos pensaran que se había ausentado por alguna razón -cosa que pasaba en las épocas de la luna llena- pero esos días se sentía perfectamente bien como para hablar dos horas seguidas de los períodos de guerra, así que no iban a perderse ninguna de sus clases.
Todavía faltaban unos minutos para que fuera al próximo salón, así que simplemente se relajó en el mueble en el que todavía seguía apoyado, tomando sorbos cortos de café aunque éste estaba a una temperatura justa como para poder beberlo sin quemarse. Su vista se alzó unos minutos después cuando esa voz tan conocida por él interrumpió sus pensamientos; Sirius siempre lograba llamar su atención de una forma u otra... darse cuenta de ello le sacó una sonrisa, la cual terminó desapareciendo cuando escuchó lo que dijo. Sabía por experiencia propia que a veces los alumnos podían ser un dolor de cabeza, también tenía que darle clases al grupo de su amigo, ¿por qué no podían prestar atención de una vez? Todo era culpa de los móviles, se la pasaban jugando con éstos así que Remus se los quitaba si los veía con éstos, hasta que finalizaba la clase y volvía a dárselos, advirtiéndoles que la próxima no se los devolvería, pero... eso no pasaba, por supuesto.
Terminó sorprendiéndose cuando sintió los brazos ajenos rodearlo. Por más que le avergonzaran las muestras de afecto en público, no podía decirle que no a Black, le era imposible negarle algo y menos un abrazo como ese. Por sus palabras no tardó en reírse, dejando su taza cuidadosamente en la mesada que tenía detrás, apoyándole las manos en ambos hombros para darle al menos así un poco de cariño—. No seas exagerado, Sirius —esa frase ya se había hecho una costumbre en él—. Pero me alegra verte por aquí, de verdad —cuando le apoyó la cabeza en el hombro lo terminó mirando de reojo, pero luego desvió la mirada al frente, sonrojándose cuando notó que las profesoras que estaban ahí los miraban con emoción. «¿Qué demonios...?» sus pensamientos se fueron para ese lado cuando notó que estaban más atentas que de costumbre a lo que él hacía.
Todo depende —su pregunta fue simple, pero sonrió antes de seguir hablando—. Si tus alumnos son tranquilos todo se hace más fácil, pero si son como los nuestros, como los que te acaban de tocar, sí, es difícil, no sabes cuánto te entiendo —le palmeó la espalda un par de veces entre cortas risas, pero aquel beso las cortó, no sólo porque se había sonrojado ya más que antes, sino porque no esperaba algo así en ese momento. No le sorprendió lo que dijo después, hizo un movimiento de cabeza y recordó que él podría prepararle unas galletas para perros, de todas maneras sabía cocinarlas—. Lo sé, la próxima te traeré unas, ¿qué dices? Las que hago te gustan, ¿no? —se mantuvo sonriente, abrazándolo correctamente cuando las profesoras se pusieron a hablar entre ellas; lo acercó un poco más a él al notar eso, ya que no le gustaba tenerlo tan alejado cuando estaban abrazados. Ver esa mueca le sacó una buena risa, dejando entonces que lo soltara, acomodándose bien cuando se apoyó en su espalda—. No es mala idea tener vacaciones, pero falta poco, luego de los exámenes se vienen unas buenas, ¿te acuerdas? Estaremos libres de trabajo al menos por un rato... —suspiró por ello, ya que también anhelaba estar desocupado, pero sólo debían esperar unas semanas más. Volvió a mirar el reloj: faltaban cinco minutos para la próxima clase—. Oye, ¿hacemos algo más tarde? Creo que no tienes que ir a otra escuela y yo tampoco, podríamos ir a comer a casa y luego... bueno, estaba pensando que podríamos ir al cine... —levantó sus hombros entonces, esperando que las ideas le gustaran— ¿Qué te parece? ¿O prefieres que hagamos otra cosa, mh?
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Re: I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 6:06 pm



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NEW LONDON'S HIGH SCHOOL Remus J. Lupin 12: 30

Cuando lo llaman exagerado Sirius tiende a hacer una pose en especial y claro que la mostró en ese momento cuando su amigo lo llamó de esa forma. Se señaló a si mismo totalmente indignado y puso una cara de quien no se cree lo que oye, bien, estaba siendo un dramático pero vamos es Sirius Black, este hombre tiene el sentido del humor muy desarrollado…menos para sus alumnos quienes si se les entrega la mano ellos se pasan hasta el hombro, metafóricamente hablando. Solo podía ser un tonto sin remedio con sus amigos, con ellos podría soltar babosada y media sin importarle lo que el resto tenga para decir justo como en ese momento. Se mantuvo cerca a su amigo respirando aquella esencia, aquel perfume que parecía ponerse deliberadamente para llamar su atención, tan dulce, agradable, irresistible.

Que gracioso todos los alumnos de este instituto parecen ser del tipo revoltoso. — Y eso no era una exageración después de todo siempre tenía que lidiar con sus retrasos e irresponsabilidad pero no podía tacharlos de mala juventud solo algo distraídos, digno de todo joven que abusa del libertinaje. Remus parecía querer animarlo pero Sirius apenas lo vio sintió que las energía le regresaban al cuerpo, si, así de increíble era la presencia de su mejor amigo a quien vio de forma melancólica como suplicándole que pensara más en su pobre amigo que en los estudiantes. Para su fortuna salió con una propuesta tentadora, poniendo de lado las galletas que de por si Sirius no resistía, y eso era la salida. — Pues no, no debo ir a otra clase ni escuela. Hahaha ¿Por qué te pones tan serio? — Revolvió aquella rebelde cabellera hasta despeinarlo pero luego descendió su mano hasta tocar sus mejillas una más rasguñada que la otra pero no por eso lo hacía ver menos adorable.

No quiero comer en casa. Esta vez invito yo ¿Vale? Luego podemos ir al cine o a donde quieras, igual me divierto a tu lado y lo sabes. — Podrían incluso solo relajarse en el parque y aun así Sirius estaría feliz, todo lo que necesitaba era la presencia del profesor de Historia. Por un instante lo vio de una manera directa, profunda, como quien quiere analiza una famosa pintura. — Entonces, te espero en la entrada. — Black ignoraba por completo a los espectadores quienes se ganaban una escena digna de una escena romántica. Se agachó para besar la frente contraria y luego susurrarle al oído. —Más te vale no llegar tarde. — Fue bajito, un secreto solo entre los dos. Lo siguiente se resume al maestro regresando a su escritorio para dar un rápido vistazo a los trabajos de sus alumnos, sacó un marcador en color rojo tachando algunas faltas ortográficas e incluso señalando lo que estaba mal.

Media hora después tuvo que levantarse e ir a por otro salón, los alumnos parecían cooperar siendo, por fin, responsables y atendiendo a lo explicado. Para su fortuna Sirius decidió premiarlos dándoles un balotario donde venían preguntas de diversos temas y les hizo una promesa. — El contenido del examen, estudien bien porque solo vendrán algunas. — Abandonó el salón dejando tras suyo a un grupo bastante animado por la ayuda, después de todo eran los de último año y no quería tener que desaprobarlos.

Por fin el último timbre dio luz verde a que el alumnado se fuera a sus casas o a pasar el rato en algún otro lugar. Sirius por su parte fue hasta la playa de estacionamiento de los maestros y recogió su preciosa motocicleta, buscó bajo el asiento otro casco, sobra decir que ese era para su amigo. Subió poniéndose en marcha aunque solo tenía que esperar en la entrada, una vez estacionado se apoyó en el volante esperando ver a su rubio compañero ¿Por fin serio? ¡Para nada! Lo vio venir en medio de una multitud de alumnos, alzó la mano y grito su nombre. — ¡Hey Remus. Deja de coquetear y ven rápido! — Una estruendosa carcajada se hizo presente acompañado después de un guiño travieso. Soltó un suspiro pues por fin tendría a Lupin tan solo para él.
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Re: I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Miér Ago 30, 2017 3:41 pm



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New London's High School | With Sirius Black | 10:30 A.M
Ver esas expresiones de sorpresa en su amigo no provocaba otra cosa en Remus que una ligera risa, porque sabía que siempre exageraba de esa manera y que haría cualquier cosa con tal de verlo reír. Pero no tardó en picarle una de las mejillas después de que se señalara a sí mismo—. Sí, tú, siempre tan dramático y exagerado —después le acarició el cabello con suavidad porque sabía que siendo un perro eso le gustaba, esperaba que eso no significara que se vaya a transformar o algo similar, porque estaban rodeados de gente. Se abrazó un poco más a él, ya sin poder evitarlo, feliz de que las profesoras no se fijaran tanto en ellos; estaba muy agradecido por lo que no tardó en suspirar profundamente, sin soltar a Sirius.
Concuerdo contigo —era obvio que tenía razón. Los de la clase que había dado hacía unos minutos eran bastante molestos cuando querían, pero se las ingeniaba para que le prestaran toda la atención posible y no escatimaba en darles castigos severos si hacían algo que para él fuera desubicado; por ello muchos ya se habían resignado y no hacían más escándalo en las clases de historia, pero otros olvidaban las reglas. Momentos después se estremeció a su pregunta, ¿de verdad se estaba comportando así? No se daba cuenta—. ¿Qué? ¿Serio? —alzó sus cejas, negando un par de veces antes de reírse— No estoy serio, Sirius, ¿o si? No... No me fijé en eso, lo siento —quizá tenía razón, ya no se comportaba como cuando iban a la escuela, pero eso no significaba que no supiera divertirse, de todas maneras le mostró una sonrisa por la respuesta que le había dado—. Vale, entonces luego iremos al cine, no tengo idea de qué película habrá pero... quizá algo bueno —levantó sus hombros un momento mientras rogaba internamente que por favor hubiera algo bueno porque su intención no era aburrir a su amigo, de todas maneras podrían a otros lugares, en los cuales tendría que pensar porque no tenía mucha idea de qué más podrían hacer, hasta se le había ocurrido que podía acompañarlo al mercado para comprar lo necesario para hacer las galletas, eso estaría bien, seguro le gustaría esa idea.
Ladeó la cabeza un momento poco después y asintió, pero de todas maneras se abstuvo de darle una negativa porque sabía que no se la dejaría fácil, terminaría pagando él de todas formas porque cuando se le ponía una idea en la cabeza no había quien lo frene, ni siquiera él mismo—. Está bien, por ésta vez lo acepto, aunque deberás dejarme pagar la próxima a mí —asintió un poco, aunque no estaba seguro de si esa idea le gustaría, de todas formas debía intentarlo. Terminó quedándose completamente quieto y hasta sintió cómo se le iba la sangre a ambas mejillas por esa mirada tan intensa que le dedicaba Sirius, hasta las piernas le temblaron un par de veces antes de que pudiera darse cuenta que estaba asintiendo más de la cuenta, así que tragó saliva un momento y terminó sonriéndole antes de que le diera ese beso que le hizo abrir más los ojos, ¿cómo podía ser tan tierno? De verdad a veces lo sorprendía—. Llegaré a tiempo, no te preocupes —lo había susurrado de la misma manera que él le había hablado al oído, algo que le hizo suspirar cuando se le alejó. Lo que había dicho no tenía ni una pizca de mentira: No había ocasión en la que Remus fuera impuntual, no le gustaba dejar esperando a nadie; eso era algo que había aprendido de niño y le quedó para toda la vida.
Cuando se fue a corregir los éxamenes -algo que él ya había hecho- se dispuso a mirar dentro del bolso que siempre llevaba sobre el hombro, a ver si no le faltaba nada, pero todo estaba en su lugar, así que no tardó en irse casi corriendo al salón que le tocaba próximo, el que más revoltoso era. La clase transcurrió bastante lenta porque varios alumnos se habían puesto a ver algo en el móvil que él ignoraba qué era—. ¡Basta! —dio un golpe seco al escritorio, haciendo tal ruido que varias voces se callaron de inmediato—. Los móviles aquí, ¡ahora! —no estaba con ganas de tonterías y, aunque eran raras las veces que se malhumoraba de esa forma, lo habían logrado. Pero no obtuvo ninguna reacción de parte de sus alumnos, así que terminó sacando la varita del bolsillo derecho de su pantalón, haciendo un rápido movimiento mientras alzaba la voz—. ¡Ya! —todos y cada uno de los móviles de todos los alumnos fueron obedientemente en dirección al cajón que había abierto mientras recorrían el salón, terminando por deslizarse con cuidado dentro de éste, cerrándolo rápidamente. Sus alumnos, toda la escuela sabía que era mago, así que no les sorprendió pero sí les enojó que les sacaran sus preciados aparatos—. Mil veces les dije que detesto que usen los celulares en clase, estoy explicando temas que irán en el siguiente exámen, y ésta vez no seré considerado ni daré clases particulares a ésta clase hasta que no aprendan algo de respeto hacia mi persona —todos se volvieron a callar ante sus palabras, lo que le hizo suspirar de alivio. Dio la clase normalmente después de eso, todos se habían comportado según sus reglas, así que ahora todo fue más rápido. Les dio a todos sus móviles con un movimiento de varita una vez terminó con la clase y salió del salón bastante agotado, además de molesto por lo desconsiderados que eran los adolescentes a veces.
Se apresuró a dejar establecimiento cuando el día escolar había terminado. Pero pasó lo mismo que todos los días: Alumnos entregándoles trabajos después de lo acordado, pero de todas maneras los aceptaba -aunque no significaba que no les restara medio o hasta un punto por la tardanza-. Iba hablando con un par de alumnos cuando la voz de Sirius le hizo levantar la cabeza, poniéndose automáticamente rojo por lo que había dicho... ¡Joder! Sus alumnos se rieron a carcajada limpia, tanto por las palabras del profesor de biología como por la cara de Lupin—. ¡Sirius! —lo “regañó”, apoyándose la mano izquierda sobre el rostro mientras negaba un par de veces con la cabeza; a veces lograba avergonzarlo con cosas tan tontas como esa—. Recuerden —alzó la voz entonces, para que sus alumnos cerraran la boca de una buena vez y lo logró porque ambos lo miraron con susto automáticamente—. El trabajo de hoy es para el LUNES, nada de entregármelo tarde como éste, ¿de acuerdo? —los dos asintieron y salieron atropellados para diferentes lados. Al llegar con su amigo lo miró entre risas, aunque parecía bastante serio—. La próxima que hagas eso te juro que te bajaré los pantalones con magia, te lo juro —sacó la varita nuevamente, pero sólo para apoyarla sobre una de las mejillas ajenas, picándola con la madera un par de veces—. Me haces pasar vergüenza delante de mis alumnos, te debería dar un castigo por eso, Sirius —guardó de nuevo su querida varita y agarró el casco para ponérselo con cuidado sobre la cabeza, estando seguro entonces de que estuviera bien puesto para poder subirse a la moto, abrazándose a la espalda ajena ni bien se acomodó—. Creo... Creo que ya, recuerda no ir tan rápido o me dará un infarto...
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Re: I didn't know how much I missed you | Privado Sirius

Mensaje por Invitado el Dom Sep 17, 2017 3:03 pm



I didn't know how much I missed you
Zona Comercial remus j. lupin 11:00  am


Cada día de su vida después de conocer a Remus se prometió que lo haría sonreír ya sea con simples chistes o tonterías que el animago sabía hacer. Para Sirius quien permaneció solo a temprana edad ver la felicidad en las personas importantes era primordial, con eso bastaba y sobraba. Molestar al rubio era algo gratificante, era como matar dos pájaros de un tiro pues con uno lo hacia reír o sonrojar, lo que pasara primero, y con el segundo era el mismísimo Black quien sonreía.

No era primera vez que le hacía pasar vergüenza con un público en frente pero quizá se pasó un poco, tan solo un poco. Empezó a carcajear con ganas al verlo tan rojo al igual que un tomate, aquel tono carmesí en su cara hacia juego con el resto de sus finas facciones, tan bello. Remus quizá era inconsciente de que aquellas expresiones provocaban que el corazón de Sirius diera un brinco, ah, lo quería mucho. —Cálmate pequeña fiera, me rindo. — Incluso levantó las manos al aire como quien se rinde ante un fuerte oponente claro que lo hacía con cierta picardía y gracia propia de él. A veces las amenazas de Lupin eran tan graciosas como todo su ser pero por alguna razón se imaginó tal escena y en medio de una gran multitud, que vergüenza así que se andaría con precaución.

¿Castigo? Ah… eres tan cruel conmigo… — Soltó un suspiro tan largo y melancólico que el mismo se creía su pena por aquella amenaza, al final terminó por reírse cual demente. — Pst…Remus. — Una vez el rubio se acomodó tras suyo sujetó sus dos manos y obligó a que rodeaba su cintura pues solo así se aseguraba que el chico no saliera volando por los aires una vez pisara el acelerador. — Así está mejor, que no te de pena. — Se puso el casco, inspeccionó que todo estuviera en orden y sin más arrancó la moto. El sonido que esta producía era atrayente al menos para el perro. La avenida principal estaba cada vez más cerca y por ende también su deseo por arrancar a toda velocidad. A algunos metros el semáforo estaba pro cambiar a luz roja pero Sirius era un hombre que arriesgaba el todo por el todo. Aceleró tanto como el motor le dio oportunidad y pasó hecho una bala. Dejó atrás a varios autos que tocaban el claxon a manera de regaño de tan osado joven, en verdad que lo era.

El destino era el centro comercial allí dentro podían encontrar algún local de comida y tenían cerca las salas de cine, ojala hubiera una buena película de fantasía pues ese género era el que mas le atraía por supuesto que después de las de comedia. Estacionó la moto y fue el primero en salir, se quitó el casco y alborotó su cabellera negra. —Hahaha estuvo cerca ¿Huh? Casi nos atrapan en ese cruce ¡Pero fui demasiado rápido para ellos! ¿Esas bien Remus? — Se acercó a su compañero y dio dos toques al casco que aun llevaba puesto. — ¿Toc toc? ¿Alguien ahí adentro?  ¡Vamos! No me dirás que te asustaste ¿Verdad? Es decir fui yo quien iba manejando. — Ahora entendía porque el nerviosismo del chico antes de siquiera arrancar la moto y la fuerza con la que lo abrazó después, quizá se pasó otro poco. — Anda Remus… luego te pones nervioso tengo hambre.  — Tiró de la mano del hombre lobo y ayudó a que se quitara el casco una vez hecho eso revolvió su cabellera y dio un beso en su frente para despertar a la princesa de su sueño. — ¿Nos vamos? ¿O tengo que tomar medidas extremas? — Sirius siempre se comportaba de forma impredecible, haciendo la primera locura que le pasaba por la mente. Cargó a Remus al mismo estilo de princesa incluso se dio el trabajo de girar dos veces con el muchacho en brazos. — No sé qué clase de cuento sea este pero ¿También tengo que besarte para que despiertes? ¿Lo hago? — Amenazó de una manera poco común y es que empezó  a acercar su rostro a la del rubio pero desvió los labios a último segundo para darle un besito esquimal es decir en la punta de su nariz, aun no tenía el valor suficiente para besarlo en los labios pues temía por la reacción de su amigo. — Estoy bromeando… vamos — Sujeto su mano y entrelazó sus dedos para después tirar de esta. Los cascos por obra de magia flotaron y se acomodaron por si solos en el volante de la motocicleta, hacer uso de la magia era divertido. Mientras caminaban hacia el interior de las grandes galerías se preguntó qué diablos estuvo por hacer. No quería perder a Remus asi que debía controlarse un poco más. — ¿Qué se te antoja comer?

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