El final de un camino... el comienzo de una vida ( privado )

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El final de un camino... el comienzo de una vida ( privado )

Mensaje por Proteo el Mar Ago 15, 2017 8:03 pm

Seguía sin entender como la lucha había llegado a las puertas de nuestro pequeño y recóndito campamento, al menos no era comprensible para mí al encontrarme aun encerrado, ¿no pensaba utilizarme como tantas otras veces hacia siglos? ¿O es que quizás había llegado a olvidarse  de mi existencia con el trascurso de las décadas? Podía incluso escuchar el entrechocar de los  aceros, los gritos de dolor y muerte que se aproximaban más y más hacia donde me encontraba, lo que me hizo chasquear mi lengua, aun inmovilizado en el interior de aquella jaula repleta de púas metálicas que ni siquiera me dejaban extender mis alas, agarrotado y molesto - ¿ Así es como moriré ? - susurre molesto al pensar lo que harían los vencedores al encontrarme, solo era un mestizo más, peligroso y difícil de controlar, ni siquiera me darían opción, atravesarían mi garganta sin ni siquiera soltar mis cadenas... malditos cobardes.

Unos macabros pensamientos que vaticinaban aquella muerte próxima, pensamientos brevemente interrumpidos por el chirriar de la puerta que daba acceso a esa pequeña mazmorra en cuyo centro me encontraba, sin levantar apenas la cabeza mientras comenzaba a reírme, quizás presa de la propia desesperación del que sabía lo que se le avecinaba - ¿ Ya habéis venido a matarme? - masculle para mis adentros, riéndome incluso con más ganas - ¿ A qué esperáis ? - pregunte levantando finalmente mi cabeza, aunque mi mirada se posó en una figura no esperada, Xeoth, el poderoso demonio al que servía desde casi mi nacimiento - ¿ Puedes luchar ? - pregunto demasiado directamente, lo que hizo que enarcara una ceja quedándome por unos segundos en silencio - He preguntado si puedes luchar - prácticamente fue un gutural gruñido de molestia antes de chasquear su lengua.

¿ Alguna vez no he podido hacerlo ? - respondí con cierta sorna, aunque tenía que reconocer que aquello empezaba a ser más que interesante ¿Ahora acudía a mi ? ¿Tan desesperado estaba al final ? - pero ¿ por qué debería ? me has encerrado aquí los últimos tres siglos - sisee  aquellas palabras como si del más pérfido veneno se tratara, ladeando un poco el rostro al  escuchar como un nuevo entrechocar de acero y carne se producía más cerca aun de nosotros - se te está acabando el tiempo... yo estoy listo para morir.... ¿ y tú ? - pregunte alargando una macabra sonrisa en mi rostro, dejando que mi afilada dentadura fuera la guinda para el destino que parecía aguardarnos a ambos.

Si salimos de esta... será tuya - propuso girando su demoníaco rostro hacia mí, casi incluso podía notar el tono de súplica que se escondía bajo su seguridad constante - Alaina - siseando aquel nombre de la súcubo que tan bien conocía, largas noches y días compartidos a su lado tan solo para que nos separara de nuevo - no te la dejare un par de noches... será toda tuya... por siempre... - termino por proponerme, sabiendo que era una oferta que nunca podría rechazar, la adicción más que manifiesta con la que llevaba controlándome siglos para sus vendettas  personales con otros demonios sé lo habían dejado claro, más aún si le añadías todas aquellas décadas de sequía endulzadas por los dulces y pasionales recuerdos a su lado - Suéltame - una única palabra, que llegaba a sonar a orden por la decisión que se había impreso en el tono de mi voz.


Estaba libre, por fin, podía notar como mi cuerpo se desentumecía por instantes, con cada gesto, con cada movimiento, incluso al volver a tomar mis armas, aquellas gujas que habían sido el único legado de mi padre biológico, un cosquilleo nació en mi nuca, recorriendo mi columna vertebral consiguiendo que mi cuerpo se moviera a su son finalmente - No olvides tus palabras, Xeoth.... o será mejor que me mates cuando todo esto termine - admití con un exceso de seguridad, la seguridad del guerrero liberado, del que siente de nuevo sus armas en sus manos, del que siente su cuerpo re vigorizar por el poder que mi naturaleza despertaba en ellas.

Al salir por aquellas puertas dobles, deje de ser el paria, aquel odiado mestizo al que se podía vejar con la seguridad de las rejas, pase a ser uno más de aquellos demonios que luchaban por su existencia, sin importar las rencillas pasadas, sin importar todos aquellos rencores acumulados, aunamos nuestros esfuerzos, cubriéndonos los unos a los otros mientras comenzábamos a romper las filas enemigas.

Es como Versalles - en lo que casi era un rugido de batalla, saltando sobre mi persona para terminar bloqueando dos de los ataques que querían separar la cabeza de mi cuerpo - Nos las hemos visto en peores.... - bromee en una clara mentira al terminar deslizándome bajo las  piernas de mi compañero, dejando que mis gujas terminaran atravesando, como si de mantequilla se trataran, las rodillas de dos de nuestros adversarios, quienes acabaron clavados en el suelo  conforme el puño castigador del gigantesco demonio golpeaba sus cabezas, apareciendo en escena el que parecía una copia del enorme demonio, cubriendo el nuevo ataque recibíamos en grupo... sin lugar a dudas aquellos hermanos eran temibles, excesivamente fuertes y resistentes, aunque siempre habían sido demasiado lentos, algo que había conseguido suplir de buena manera al acoplarme a ellos en la lucha... ¿ Cuantas veces habíamos luchado los 3 juntos ? Ni podía recordarlas, casi tantas como las veces que nos habíamos peleado entre nosotros.  Incluso por unos breves instantes se fue marcando en mi rostro una sonrisa previa a la victoria, no se esperaban aquel ímpetu renovado que nos había llevado a ganar algo de terreno, aunque solo fuera  por uno de todos los flancos, algo que ni siquiera iban a permitir nuestros adversarios.

No esperábamos aquello, manteniendo el ritmo, incluso conforme nuestras respiraciones se iban haciendo superficiales en la mortal danza que iba tiñendo nuestros cuerpos del sangriento elixir de vida robado, nuestros movimientos acompasados en aquella danza de gritos, furia y sangre... pero no lo esperábamos, parece ser que llamamos la atención mucho más de lo que queríamos, siendo el objeto de algún tipo de magia oscura, al menos eso parecía o quería parecer ante mis ojos, no conocía mucha magia lejos de aquella, demasiado tiempo entre demonios únicamente.  Fuera lo que fuera aquella explosión mágica nos pilló de improvisto, apenas siendo conscientes de ella cuando se comenzó a materializar al estrellarse contra uno de los hermanos demonios, iluminándose de tal manera que no pudimos evitar cerrar los ojos.

Al abrirlos... confusión, tambaleante inestabilidad mientras un constante zumbido amartilleaba mis oidos... ¿ Donde coño estaba ? ¿ Que estaba pasando ? Realmente una mueca de sorpresa e incomprensión se podía ver no solo en mi rostro, sino en los de los demonios que me rodeaban, apenas podía recordar los minutos previos, esa salida de un jaula, la lucha junto a los hermanos contra hordas de demonios... y ahora ahí estabamos, uno de los hermanos, medio del otro, un cuerpo sesgado que caia al suelo ya sin vida, y 5 de aquellos demonios con los que estábamos luchando.  Mis manos agarraron con más fuerza las armas que sostenían, aquellas gujas que tan mortales llegaban a resultar contra los demonios, si había llegado mi hora... moriría combatiendo.
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