Escarchado carmesí-PRIV Emmith-

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Escarchado carmesí-PRIV Emmith-

Mensaje por Astaroth Nistal el Mar 22 Ago - 17:43

Que encierra tu corazón. ¿Porqué
Tanta frialdad? ¿Quién fue el que
Te hirió? Que no te deja expresar.
La noche cubre por completo el cielo a sabiendas que tras el incendio a pesar del tiempo que ha pasado no mucha gente se atreve a poner un pie fuera de la seguridad de sus hogares o de centros nocturnos. Anteriormente el veneno mortal era la amenaza latente presente en New London, pues ahora esa amenaza se hacía nada comparado al peligro de las extrañas llamas que tomaron la totalidad del centro. El joven incubo llego un año al menos después de la masacre abrasadora sin embargo ha sido testigo de los inútiles esfuerzos de las personas ajenas a los oscuros mundos desmoronarse y darse por vencidos…se rinden a manos del antes extinto mercado negro.
Tus sentimientos no revelas, se te
Hace difícil hablar. Y escondes en lo
Profundo, ese amor en soledad.
Un salto doble y giro centro su atención al duro hielo bajo las afiladas cuchillas de los patines, ya se lo había dicho Viktor:”No te centres en algo inevitable, estamos vivos es lo único que debe animarte. Y tú no eres exactamente un ángel”. Bufo por lo bajo jadeando suavemente tras apenas 30 minutos sobre la pista pero el ser obligado a usar pesas extra en los tobillos y muñecas no era una idea agradable a sus movimientos sin embargo ese entrenador además de darle lecciones de su propia naturaleza demoniaca, se obsesiono con hacer su patinaje aún más brillante.
No hay mejor patinador que ese altanero peliplateado con quien debe convivir a diario, no supone una amenaza para ningún ser vivo en cambio Beka…bien no es un tema que guste discutir con nadie sobre la pista. Extendió los brazos hacia el frente percatándose de la soledad en el lugar aunque aún no cerrarían-tenia aun aproximadamente 4 horas antes del cierre de la pista nocturna- eso bien decía su reloj de muñeca.
Arrastras tanta tristeza y tanta
Infelicidad. Y te escondes detrás
De la apariencia, y no te dejas amar.
Tomo posición para volver a comenzar el inicio de su plan de acción para el tramo coreográfico corto, no pudo solo volvió a suspirar sacudiendo las manos acalorado con demasiados saltos encima del cuerpo con el peso extra. Ya encontraría la manera de completar la coreografía como su última actuación hace un par de meses en las clasificatoria, no era de sorprenderse acabar entre los 3 finalistas. Golpeo el puño en su mano zurda de solo recordar el porqué de eso.
Avanzo unos metros patinando de espalda solo para sentir la fría brisa que el rápido movimiento causaba sobre su nuca más detuvo el avance con los oscuros ojos hacia el frente.
Que harás cuando te des cuenta.
Y ya no puedas actuar. Te quedaras
Sola y vacía, sin nadie a quien amar.
Esa naturaleza que su instinto logro captar no era la de Viktor, demasiado suave y hasta se atrevería a decir “pacifica” en comparación a la que el ruso emanaba ante la hambrienta sed sobre sus presas. Lo conocía y sabía bien el control que podía lograr sobre las personas que escogían como él que… Simplemente actuaba de golpe sin pensarlo y terminaba en desastres pero al menos satisfecho hasta el punto de devorar vidas.
Se impulsó para regresar solo en una de sus piernas al sector donde dejo su botella de agua y toalla, no lograba acostumbrarse a la sensación de tener a los “suyos” tan cerca como si de una guerra se tratara. Púes bien el azabache no estaba dispuesto a pelear por una tontería como esa y prefería actuar de acuerdo a las oportunidades.

-Suficiente.

Apago la música en sus audífonos perfectamente adaptados para el deporte que practicaba, suspirando totalmente resignado a que quizás el entrenamiento acabaría hoy más temprano.
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Re: Escarchado carmesí-PRIV Emmith-

Mensaje por Emmith Darkwing el Jue 31 Ago - 5:08


Siquiera con la recuperación casi total de la ciudad tras aquel incendio que azotó vorazmente a sus habitantes, estos últimos no se dignaban a salir como antes ante el miedo que la metrópoli casi vacía durante la noche era capaz de ofrecerles. La inseguridad por culpa de aquel incidente tan sólo aumento, siendo un detalle que iba en contra de todo pronóstico deseado por los mandatarios o tal vez el único que se encargaba de manejar la ciudad. Vaya rey que les había tocado durante esos años, el pequeño incubo sabía que de esa persona llena de soberbia no iba a tomar su ejemplo.

Si bien aún Emmith se encontraba en desarrollo, ya había alcanzado lo que era la madurez de su raza a tal punto de que, con tan sólo quince años de edad, se vio obligado a dejarse llevar por los instintos de su naturaleza en busca de alimento, y no cualquier alimento. Aunque su mente era joven, no se sintió incomodado de recibir sus energías necesarias mediante la unión carnal con otra persona; no obstante, tampoco era feliz con ello. Después de todo, uno no puede nacer como tanto lo anhela.
Siempre buscó ser el mejor frente a su hermano, tomándose inclusive la oportunidad de pasar las noches en vela para lograr lo que calificaba como “perfección”, entrenando sin cansancio con la espada que su padre le había concedido además de buscar destacar en otras actividades por más que las mismas fuesen tan sencillas como hacer un simple dibujo. Su ser era lujurioso, sí, pero aún yacía ese porcentaje casi mayor de soberbia dentro suyo. Necesitaba alimentar la misma de alguna forma, independientemente de si para lograr con su objetivo le tomase varios años de su vida.
Y por ello es que fue capaz de tomarse el tiempo de aprender algo que hasta el momento no se le había cruzado por la cabeza.

No era un muchacho fanático de lo que el patinaje artístico se refería pero hace unos pocos días fue capaz de encontrarse con una competición de la misma en la televisión, captando por completo la atención del incubo ¿Por qué no lo intentaba también? Después de todo, nunca estaba de sobra aprender algo nuevo, además de que quería demostrar a los demás que él tenía la capacidad para ello. Los saltos, las coreografías  e inclusive la música que utilizaban era lo que más le estaba atrapando y no dejar atrás lo que eran los trajes bien diseñados de los concursantes. Vaya espectáculo para sus azulados ojos.


Cuando el sol se ocultó por completo y la luz de la luna además de la iluminación tenue de las estrellas adornaron el cielo nocturno de la metrópolis de Londres los cuales acompañaban a los faroles de la ciudad, el azabache a paso calmado pero procurando llegar a tiempo, se encaminó hacia una pista de patinaje sobre hielo que la ciudad ofrecía para entretenimiento para los ciudadanos. Ante el último incidente, los sitios turísticos y de entretenimiento se encontraban casi vacíos a altar horas de la noche y eso le daba una ventaja al incubo para estar solo y realizar cualquier actividad sin el miedo de cometer algún error y que por ello algún tercero se riese. Emmith aunque sea algo tosco y orgulloso, se avergonzaba con facilidad y más aún cuando cometía un error delante de los demás.
—No creo que sea tan difícil… creo.— Musitó, empleando un timbre tan bajo que siquiera el mismo fue capaz de percibirlo con facilidad ya una vez encontrándose frente al mostrador donde una empleada, amablemente, le ofrecía los patines a su talla justa. Observó con algo de miedo el calzado antes de cogerlos con cuidado y entregar el dinero correspondiente para poder usar la pista sin problemas. No preguntó si en el interior de la misma había alguien más, sólo se dejó llevar por las opciones que la misma ciudad desolada le presentaba. Creyó que se encontraría solo en el lugar.

El silencio del ambiente era demasiado relajante para el menor, cerrando los ojos lentamente ante la sensación gratificante que el frío y el medio tranquilo le entregaba. Inhaló y exhaló ya completamente calmado antes de adentrarse al estadio en donde se encontraba la enorme pista. En una de sus manos llevaba colgados los patines, planeando colocárselos al borde la pista de hielo; después de todo, no sabía usarlos como correspondía y en ese momento deseaba aprender por cuenta propia.
No obstante, detuvo su marcha de golpe al divisar una figura masculina a unos pocos metros de su ubicación, quien patinaba sobre el hielo de una forma que cautivó su visión en su totalidad. Aquel muchacho sabía cómo hacerlo y lo demostraba sobre aquella pista. Por lo menos mejor que su persona lo era.
Se acercó lentamente hasta el borde de la misma, siendo precavido para que el impropio no le percibiera con facilidad aunque sus propios sentidos que sólo su raza era capaz de concederle, supo percibir un aura particular en el muchacho. No cabía duda, ese chico era un semejante, un incubo más. Hasta el momento, Emmith sólo se había topado y conocido con dos incubos, siendo los mismos integrantes de su propia familia y el hecho de toparse con alguien fuera de ese círculo le sorprendía y bastante.

Su mirada recorrió desesperadamente sus alrededores en busca de alguien más, procurando que tan sólo la otra persona y él se encontrasen en el sitio. Una vez finalizado con ello, apretó ligeramente sus labios en lo que buscaba el valor de iniciar la palabra y así llamar la atención del adverso con la misma; realmente era un muchacho tímido. —¡O-Oye!— Exclamó después de varios segundos, esperando captar con ello la mirada del impropio —¡¿Hace mucho tiempo que llevas aquí?!— En ese momento, sus mejillas se tiñeron de un suave carmín ante la vergüenza que comenzó a experimentar de tan sólo interactuar con alguien más. Había pasado un tiempo considerable desde la última vez que había hablado con alguien nuevo.
No obstante, había algo en aquel muchacho que le resultaba un tanto familiar pero de momento no supo descifrar que era.
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Re: Escarchado carmesí-PRIV Emmith-

Mensaje por Astaroth Nistal el Lun 30 Oct - 5:08

No siempre había sido tan difícil manejar la presión en las competencias ahora pues bien no solo era presión, sino que también la constante necesidad de buscar alimento entre la oleada de lujuria y pasión del público que admiraba a sus patinadores favoritos sobre la pista u/o aquellos mismo artistas sobre el hielo desbordando la necesidad de no solo ganar…si no que comparándose a los de más alto rendimiento.
Ya casi 3 años consiguiendo el título en la competencia mundial de patinaje sobre hielo y el mismo periodo como el pupilo del peliplateado pentacampeón ruso, retirado de aquella actividad por el mero “aburrimiento” ante sus ojos y encargado de crear a esta bestia que juro  devoraría no solo la lujuria de sus contendores, sino que también cada medalla dorada que el podio le diera…eternamente gracias a su naturaleza.
Con un giro bastante grácil  se quedó observando al joven cerca de la pista, casi dentro  con claras intenciones de sumarse a la actividad, cosa no extraña a estas horas. Lo raro seria si estuviesen en un horario de mañana –nadie iba allí en las mañanas por aluna razón también era el horario preferido de su tutor y entrenador-.

-Hey…

Soltó con cierta holgazanería sin mucho ánimo, no porque la presencia le desagradara del todo simplemente no estaba acostumbrado a que alguien se dirigiera con tanta “confianza” a su persona con tan solo una mirada. Entrecerró los oscuros ojos buscando una respuesta a la extraña sensación de nostalgia que le embargo y se acercó no a mucha distancia del nuevo visitante.
Ambas manos fueron a descansar sobre la cadera para asentir a su última pregunta, quizás llevaba demasiado tiempo sobre la pista como para calcularlo con exactitud y entregar una respuesta clara. Debió haberle dicho a  Viktor que vendría aquí a estas horas ese hombre siempre sabe cómo tratar con la gente y no terminar como un estúpido robot ,cuidando cada palabra –al menos eso ocurría con Beka la mayoría de las veces al buscar charlar con normalidad-.

-Más del tiempo que alguien querría.


Murmuro para ambos pero lo suficientemente alto como para que su nuevo acompañante le oyese, no se restringió para recorrer con la mirada las facciones y  expresiones en él. Tendría que recordarlo en algún momento, aquella sensación constante y molestia…a veces solían llamarlo en francés “Deja Vu” o eso podía tener en cuenta al recordar viejas novelas de antaño.
Volvió a moverse sobre la pista sin ningún tipo de problema para rodear el lugar en que ese desconocido por el momento permanecía. Solo con observar la posición en que estaba de pie o la dificultad para meterse a la pista es simple visualizar los conocimientos de esa persona respecto al deporte... y ese joven no cabía duda era un principiante, cosa sorprendente para Beka en este país ya casi ningún incubo participaba en deportes tan poco convencionales como el patinaje en hielo.


-¿No sabes patinar?,¿me equivoco?


No hubo ironía o intención de burla en sus palabras solo observación, señalándole el hielo a sus pies. Tenía mucho tiempo libre hasta que Viktor notara que aún no regresaba, seguramente ese ruso debía estar en compañía de alguno de sus suministros de “comida” a ese lado demoniaco en constante necesidad.
Finalizo para acercarse a la zona donde el otro esperaba, apunto los patines y luego sus pies. Tendría una tarde un poco más motivada en cuanto a actividades gracias a esto…era eso o aburrirse en espera de las palabras de su entrenador llegando a casa.


-Primero ponte los patines, no es difícil una vez que los ajustas de acuerdo a tu uso en zapatos. Solo que ahora si no los atas bien caerás  más duro.


Sentencio con el rostro inexpresivo y dispuesto a responder sus preguntas respecto a esto.
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Re: Escarchado carmesí-PRIV Emmith-

Mensaje por Emmith Darkwing el Mar 31 Oct - 22:56


Si bien aún Emmith se encontraba en desarrollo, ya había alcanzado lo que era la madurez de su raza a tal punto de que, con tan sólo quince años de edad, se vio obligado a dejarse llevar por los instintos de su naturaleza en busca de alimento, y no cualquier alimento. Aunque su mente era joven, no se sintió incomodado de recibir sus energías necesarias mediante la unión carnal con otra persona; no obstante, tampoco era feliz con ello. Después de todo, uno no puede nacer como tanto lo anhela.
Siempre buscó ser el mejor frente a su hermano, tomándose inclusive la oportunidad de pasar las noches en vela para lograr lo que calificaba como “perfección”, entrenando sin cansancio con la espada que su padre le había concedido además de buscar destacar en otras actividades por más que las mismas fuesen tan sencillas como hacer un simple dibujo. Su ser era lujurioso, sí, pero aún yacía ese porcentaje casi mayor de soberbia dentro suyo. Necesitaba alimentar la misma de alguna forma, independientemente de si para lograr con su objetivo le tomase varios años de su vida.
Y por ello es que fue capaz de tomarse el tiempo de aprender algo que hasta el momento no se le había cruzado por la cabeza.

No era un muchacho fanático de lo que el patinaje artístico se refería pero hace unos pocos días fue capaz de encontrarse con una competición de la misma en la televisión, captando por completo la atención del incubo ¿Por qué no lo intentaba también? Después de todo, nunca estaba de sobra aprender algo nuevo, además de que quería demostrar a los demás que él tenía la capacidad para ello. Los saltos, las coreografías  e inclusive la música que utilizaban era lo que más le estaba atrapando y no dejar atrás lo que eran los trajes bien diseñados de los concursantes. Vaya espectáculo para sus azulados ojos.


Cuando el sol se ocultó por completo y la luz de la luna además de la iluminación tenue de las estrellas adornaron el cielo nocturno de la metrópolis de Londres los cuales acompañaban a los faroles de la ciudad, el azabache a paso calmado pero procurando llegar a tiempo, se encaminó hacia una pista de patinaje sobre hielo que la ciudad ofrecía para entretenimiento para los ciudadanos. Ante el último incidente, los sitios turísticos y de entretenimiento se encontraban casi vacíos a altar horas de la noche y eso le daba una ventaja al incubo para estar solo y realizar cualquier actividad sin el miedo de cometer algún error y que por ello algún tercero se riese. Emmith aunque sea algo tosco y orgulloso, se avergonzaba con facilidad y más aún cuando cometía un error delante de los demás.
—No creo que sea tan difícil… creo.— Musitó, empleando un timbre tan bajo que siquiera el mismo fue capaz de percibirlo con facilidad ya una vez encontrándose frente al mostrador donde una empleada, amablemente, le ofrecía los patines a su talla justa. Observó con algo de miedo el calzado antes de cogerlos con cuidado y entregar el dinero correspondiente para poder usar la pista sin problemas. No preguntó si en el interior de la misma había alguien más, sólo se dejó llevar por las opciones que la misma ciudad desolada le presentaba. Creyó que se encontraría solo en el lugar.

El silencio del ambiente era demasiado relajante para el menor, cerrando los ojos lentamente ante la sensación gratificante que el frío y el medio tranquilo le entregaba. Inhaló y exhaló ya completamente calmado antes de adentrarse al estadio en donde se encontraba la enorme pista. En una de sus manos llevaba colgados los patines, planeando colocárselos al borde la pista de hielo; después de todo, no sabía usarlos como correspondía y en ese momento deseaba aprender por cuenta propia.
No obstante, detuvo su marcha de golpe al divisar una figura masculina a unos pocos metros de su ubicación, quien patinaba sobre el hielo de una forma que cautivó su visión en su totalidad. Aquel muchacho sabía cómo hacerlo y lo demostraba sobre aquella pista. Por lo menos mejor que su persona lo era.
Se acercó lentamente hasta el borde de la misma, siendo precavido para que el impropio no le percibiera con facilidad aunque sus propios sentidos que sólo su raza era capaz de concederle, supo percibir un aura particular en el muchacho. No cabía duda, ese chico era un semejante, un incubo más. Hasta el momento, Emmith sólo se había topado y conocido con dos incubos, siendo los mismos integrantes de su propia familia y el hecho de toparse con alguien fuera de ese círculo le sorprendía y bastante.

Su mirada recorrió desesperadamente sus alrededores en busca de alguien más, procurando que tan sólo la otra persona y él se encontrasen en el sitio. Una vez finalizado con ello, apretó ligeramente sus labios en lo que buscaba el valor de iniciar la palabra y así llamar la atención del adverso con la misma; realmente era un muchacho tímido. —¡O-Oye!—Exclamó después de varios segundos, esperando captar con ello la mirada del impropio —¡¿Hace mucho tiempo que llevas aquí?!— En ese momento, sus mejillas se tiñeron de un suave carmín ante la vergüenza que comenzó a experimentar de tan sólo interactuar con alguien más. Había pasado un tiempo considerable desde la última vez que había hablado con alguien nuevo.
No obstante, había algo en aquel muchacho que le resultaba un tanto familiar pero de momento no supo descifrar que era.
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