Mañana de corrida (Libre)

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Mañana de corrida (Libre)

Mensaje por Josh XFord el Jue Ago 31, 2017 8:49 pm

La pereza del híbrido no tenía fuerza sobre su cuerpo. Podía encontrarse de lo más perezoso del mundo, preferir estar en cama y no levantarse, pero había una especie de mecanismo en su cuerpo que lo obligaba a levantarse. Así era todos los días para ir a la universidad, para volver andando, para correr el parque, para ir al gimnasio, para ir a natación... Tenía una vida muya activa y es que no tenía tiempo para tomar descanso, salvo los fines de semanas que, aún suponiendo que estos eran de descansos, el lobo seguía con sus rutinas. Que si estudiar, que si llevarse a Minerva (su gata) a pasear por el parque, que si pasar unas horas largas en el gimnasio... Aún así tenía hueco para algunas cosas, para su vida social que la evitaba en todo momento. Salir con los compañeros de clases no era muy de su afán ni mucho menos las juergas. Las fiestas de noche para él era auténtica repulsión. Había algo que no se lo podía quitar al '' perezoso '' y, eso trataba de sus horas de sueño. Adoraba y amaba dormir, así que no tenía hueco ni excepción para los juerguistas.

Estaba gruñendo en medio del parque, trotando con el chándal corto y los deportivos cómodos que usaba para correr. Los gruñidos era por recordar las continuas invitaciones que recibía para ir hacia algún local de ambiente. Su físico era llamativo, solía causar atracción de manera visual aunque en su fondo, no albergaba algún tipo de maldad que causase rechazo. Era un chico simpático. Quizás corriente para no tener nada en especial pero no era de su importancia. No se preocupaba por el qué dirán ni nada que no fuese vivir con disfrute la vida.

- Hmmm... Hacía frío para las épocas que corren. - Murmuró jadeando mientras sus piernas se movían ágiles de adelante hacia atrás, alzando un poco las rodillas mientras miraba al frente, tapado de cabeza por la capucha de la sudadera. Era cómico verlo abrigado por la parte superior mientras su definidas piernas estaban a la vista, pasando frío.

El tiempo corría casi tanto como él. No llevaba el cálculo de cuánto tiempo llevaba trotando, andando y corriendo, pues alternaba para el descanso pero empezaba a sufrir la escasez de líquido. Se le hacía apetecible una buena botella de agua fría. Fue bajando el ritmo volteando con la cabeza a ver dónde podría comprar una a lo que alguien, pasó por su derecha golpeándole por el roce el hombro. Sacudió la cabeza por reacción y miró a este lado ligeramente molesto, quedándose expectante sobre el deportista que lo hizo arrugar el entrecejo. Chasqueó la lengua y volvió a tomar un ritmo rápido para ponerse a su lado sin mucha dificultad, mirándolo con los ceños fruncidos.

- ¿Tan temprano y con tantas energías? ¿Qué tipo de batidos tomas tú? - La expresión facial fue relajándose creando un ambiente agradable, quizás contagiado por su contrario. El ritmo lo fue descendiendo para obligar al ajeno hacerlo también y entablar una charla, que, eso provocaba un cansancio mayor por eso la bajada del ritmo. - Que sepas que corro más que tú... - Alzó el brazo sobre la capucha para esconder más el rostro y así empezar a adelantarlo dejando que lo último que viese de él fuese una sonrisa retadora. Ya había encontrado un lugar donde comprarse el botellín de agua. Volvería a la zona central del parque pero primero tenía que terminar de recorrer el sendero, escuchándose los jadeos intensos además de su perlado rostro por el sudor.






Spoiler:
Me da igual que esté repetida(?)
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Re: Mañana de corrida (Libre)

Mensaje por Layla Ditt el Jue Sep 28, 2017 8:34 am

El médico dijo que debía dejar la cama por unas cuantas horas y comenzar a hacer ejercicio. Me la pasaba horas y horas recostada en la cama sin hacer nada, tan solo comienzo y comiendo. Mi habitación era un desastre, no podías dar ni dos pasos antes de toparte con algo que estuviese tirado en el suelo, ropa sucia, zapatos regados, comida podrida. Aquello era completamente antihigiénico. Un desastre total. Ya me estaba cansando de oír a mi primo decir que debía limpiarlo todo yo misma, que las chicas no viven de aquella forma tan desorganizada. Como si fuese mi culpa que el fuese un maniático compulsivo del orden. En cambio yo no solía ponerle mucho cuidado a todo aquello. Sabía que tarde o temprano entraría la mucama a recoger todo ese tiradero para convertir mi habitación en un lugar habitable y que yo pudiese volver a meter pizzas o hamburguesas que terminarían pudriéndose de nuevo. Total pagaba para que los demás hicieran eso que yo no quería. Viviendo de esta forma una vida bastante cómoda para alguien que tiene mucho que hacer.

Yo nunca me imagine que algo como aquello me pudiese pasar a mi. Ahora, todos esos días de comer y comer Cómo si no hubiese un mañana estaban pasando su factura. Quien dijo que los brujos no se enferman fue un mentiroso. Esa pequeña parte humana que llevas en tu interior te convierte en un ser vulnerable en cierto sentido. Exponiéndote, en menor grado, a cientos de cosas que solos los humanos enfrentan. Por desgracia, la parte demoniaca de mi padre no me ayuda mucho a contrarrestar todo esos problemas que poco a poco se desarrollan en mi interior. Esos que comenzaban a afectar inclusive mis facultades como bruja.

Si quería mantener ni belleza debía alimentarme de la energía de los demás,  un simple roce, un beso apasionado, un toqueteos suave en la mano me bastaría para robar algo de energía que me mantuviese eternamente joven. Sin embargo,  de la nada, comencé a necesitar alimentar de la energía ajena más seguido. Esos síntomas que otrora tardaban Hasta tres semanas en aparecer comenzaban a notarse a tan sólo días de dejar seco a cualquier hombre que se dio el lujo de pensar “Me meteré con Está chica, parece muy linda”. Mi piel no lucia luminosa como solía hacerlo y mi cabello continuaba callándose en grandes cantidades. Según el doctor. Todo debido a mi mala alimentación. Así que pensé ”-Quizás ya va siendo hora de comer mejor-“. No sabia con exactitud cuanto tiempo resistiría sin comer comida chatarra. Una de más adicciones. Pero al menos debía hacer el intento de mantenerme. Apenas tengo veintitrés años, no puedo darme el lujo de verme como una vieja de sesenta.

Aquella mañana salí muy temprano vestida con unas mallas y sostén deportivo. Encontrar unas que  se ajustarán a mi voluptuoso cuerpo fue una odisea, pero no estamos hablando de eso ahorita. La idea de ir y pagar una membresía de un gym al cual solo asistiré una vez me parecía algo tediosa. Para empezar, sabía que terminaría elogiando un gimnasio que estuviese ubicado cerca de algún local de comida rápida, luego terminaría saliendo todos los días con ropa deportiva tan solo para dirigirme directo a aquel local y comerme todo lo del menú en lugar de ir a hacer ejercicio. Necesitaba alejarme de cualquier lugar que representarse un peligro. Aunque realmente la ciudad completa era una zona roja, tarde o temprano terminaría buscando donde atragantarme de comida chatarra. Así que me dije, -¿Y si en lugar de ir a botar el dinero… salgo a correr? Aquella idea se me hacia fantástica. De aquella forma mataría un pájaro de dos tiros. Podía correr un rato y cuando terminase sentarme en alguna banca, cerca de algún lugar con niños, donde en canto de los pájaros se escuchase muy claro y comenzar a escribir la secuelas de mis libros. También podría conocer mucha gente que me ayudaría a “entrenar” y aprovechar a alimentar esa sed de energía ajena que Muchas veces representaba una molestia.

Deje mi auto aparcado en el estacionamiento para bajarme mientras me ponía mi suéter, esperaba sudar más si lo utilizaba. Estire un poco mas piernas y brazos para no lastimarme mientras corría antes de comenzar aquella pequeña maratón.  El parque se encontraba lleno de gente que llegaban para hacer ejercicio de una y otra forma. Estaban los que llevaban sus bicicletas, unos pocos con  patinetes,  el grupo de mujeres que se reunían a bailar zamba y los chicos sexys que elegían lugares que les podían servir como gimnasios públicos. Aquellos sin duda alguna era mis favoritos, con sus cuerpos esculpidos y sus músculos bien tonificados.  Quizás cambiaba los planes, me tentaba la idea de olvidarme de correr o escribir cambiándola por sentarme en una de las bancas a ejercitar mi vista y mi corazón. Más volvió a aparecer en mi mente la idea de que no se fijarán en una chica que se ve como de sesenta años. Continúe con mi rutina. Corriendo alrededor de todo el lugar, chocando con la gente “accidentalmente” con el único fin de robarles algo de energía.  Por lo general la gente te volteaba a ver raro. Sin embargo, se dio el caso de que unos de los chicos que había rozado levemente se fue corriendo detrás de mí.  Haciendo un mar de preguntas que se me hacían un tanto extrañas.

-¿Batidos?- Me quede en el aire por un momento, sin tener la más mínima idea sobre de que hablaba… -¡Aaaah! Licuados. Me fascinan los de chocolates, muy dulces. Los de fresa y melón.  O sandía y piña. Con mucha azúcar y leche entera. Delicioso. Conteste sin dejar de correr. La idea era darle dos vueltas al parque y luego ir a buscar un carrito de hotdogs que me había topado minutos antes. El chico dijo otras palabras, más no logre escuchar con claridad.  Simplemente acelere mi paso. Pensaba en la buena recompensa que me daría en unos minutos acompañado de una coca cola.


Actuo/ Pienso/ Hablo



Let's have a dinner with delicious food and good wine!
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