Memories of the Tragedy [Priv. Yerik Tarkovsky]

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Memories of the Tragedy [Priv. Yerik Tarkovsky]

Mensaje por Jensen el Sáb Sep 09, 2017 9:32 pm

Memories of the Tragedy
Yerik Tarkovsky  | Sur de las Ruinas | A las 21 horas.
A veces las malas costumbres son las más difíciles de olvidar. Durante los años de guerra entre los norteños y los celtas, Jensen fue uno de los guerreros más temerarios y valientes de todo el ejército. Jensen pertenecía a un grupo selecto de guerreros llamados "Berserker" los cuales eran los soldados más osados de todos. Aquello no era porque fueran los mejores o los más experimentados, sino porque no le temían a nada y ansiaban la muerte por sobre todas las cosas. Por esa misma razón es que no luchaban con armaduras ni escudos, simplemente tomaban sus armas y, generalmente, vestían pieles de animales sobre sus cabezas para ocultar sus rostros. Muchas veces la valentía de las personas no viene de un sentimiento interno, sino que se necesita ayuda de un factor externo. Los Vikingos utilizaban ungüentos y hongos alucinógenos para que los mismos guerreros entrasen a las batallas sin pensamientos influenciados por el número de enemigos o por la fuerza de ésto, simplemente luchaban por su instinto de supervivencia y es por eso que los Berserkers eran los guerreros más peligrosos.

Pero aquellos beneficios que traía ser un Berserker se pagaba en muchas ocasiones un alto precio. Muchos de los guerreros morían en batalla por no reaccionar a tiempo mientras que otros, los más habilidosos, se volvían adicto a éstos medicamentos chamánicos. Y en éste último caso se vio envuelto el moreno, quien durante cientos de años no pudo soportar la adicción, volviendose a veces enfermizo. No hay nada peor para un adicto que la inmortalidad, pues el vacío que genera el no poseer algo tan deseado se vuelve un malestar eterno, y mucho más para una persona como él con tan poca paciencia. Sin embargo, pudo subsistir al deseo inalcanzable y supo suplir aquella adicción con la bebida y la pelea. No podía evitar encontrarse bebiendo durante las noches o luchando en bares de mala vida para sentirse aun vivo. Después de todo no solo ya no tenía los ungüentos sino que también todos los Vikingos habían desaparecido y la soledad nunca pudo reemplazarla. Odiaba el contacto con humanos y por eso se instaló en el bosque alejados de todos y de todo; no soportaba el smoke de la ciudad y por eso se refugió bajo el aire puro de las montañas, la comida de éstos le sabía a nada y la bebida a orina de animal, las cosas ya no eran como antes y él lo sabía, es por esa misma razón que tenía que reinventarse y buscar la salvación propia.

Una noche, que visitaba las ruinas, lugar que le parecía muy familiar a las runas nórdicas que él conocía, encontró unas flores violetas y de pétalos anchos. A primera vista le parecieron extrañas pues no las había visto en años que llevaba yendo a ese lugar, pero es que nunca notó que solamente florecían en verano y cuando el solía recurrir a esos lugares los hacía en las estaciones más frías del año. Esas flores eran muy parecidas a las que utilizaban las ancianas de su Tribu para los ungüentos por lo que una extensa sonrisa se le dibujó en la boca esa noche. Había encontrado nuevamente la salvación de sus penurias, de no encontrar un digno oponente que acabase con su vida y poder regocijarse con los dioses en el Valhalla, aquel sueño que había anhelado durante tanto tiempo. El curioso encuentro con los Dioses que no podía llevarse a cabo por la muerte, lo encontraba cada vez que tomaba aquella medicina casera y es por eso que deseaba con todo el corazón volver a probar de su sabor.

Desde ese momento en adelante, visitaba cada cuatro noches las ruinas y vivir nuevamente esos viejos tiempos de gloria, pues antes de sorber aquel néctar sentía nuevamente la sensación de que entraría al campo de batalla y era algo inexplicable para él.

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Era la doceava noche del mes y claramente Jensen se encontraba camino a las ruinas, con un pequeño morral de cuero al costado del cuerpo, colgando de su hombro derecho. El calor era casi insoportable por lo que solamente llevaba puesto su pantalón y unas botas anchas de color marrón oscuro. El viaje desde su hogar era bastante largo y es por eso que solamente visitaba el lugar cada ciertos días, además de que había aprendido con el tiempo los efectos secundarios de esa segregación, por lo que ésta vez se tomaría las cosas con calma.

Luego de unas cuantas horas de viaje llegó a destino. Subió un colina que daba lugar a un extenso prado lleno de flores de las cuales el hombre necesitaba. Tomó lo que más pudo con una de sus manos volvió unos pasos hacia atrás, sentándose en uno de los viejos pilares que yacían del lugar. Les fue quitando el tallo a cada una de las flores y los iba tirando al costado. De su pequeño bolso tomó un recipiente de madera en donde fue colocando los pétalos violáceos. Con un cilindro de piedra fue moliendo los pétalos hasta que solamente quedaban pequeños rastros de ellos. Los fue mezclando cuidadosamente con la sabia de los tallos que previamente fue triturando con el mismo cilindro de piedra hasta que quedó una especie de pasta líquida entre ambas combinaciones. Además de que las mezclaba con otras hierbas.

Antes de beberse el contenido del recipiente se quedó disfrutando de la vista que le brindaba aquel lugar. Un lienzo se alzaba en lo alto, estrellado y oscuro con la sola imagen de Jensen como espectador. No podía pedir nada mejor que encontrarse en soledad en ese lugar tan pacífico y que le brindaba de momentos placenteros luego de beber aquello.

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Re: Memories of the Tragedy [Priv. Yerik Tarkovsky]

Mensaje por Henrietta & Yerik el Vie Sep 29, 2017 11:28 pm


Memories of the Tragedy

Afueras de NL/ Sur de las Ruinas/ Priv. Jensen


—Cuando me dijiste que tenías algo en mente, nunca me imaginé esto— desde que llegue a New London se alojo en mi, esa pequeña curiosidad por averiguar qué era lo que existía en la lejanía, más allá de las deslumbrantes luces de la ciudad, —pensaba más en algo como un centro comercial, el cine, que sé yo— donde el bullicio de las voces de los habitantes no se escucha, —debiste aceptar mi invitación para ir a cenar juntos, pero preferiste esto— y el silencio del vacío, era esa invitación sin habla, ni escritura, —¿desde cuándo pasar la tarde en medio de la nada, es romántico para una chica?— para admirar el paso del tiempo, manifestado en profundas heridas que ornamentaban cada pilar y pared, de ese tétrico sitio.

—Espera un poco ¿dijiste romántico?, ¿de dónde sacaste esa idea?— no pude evitarlo, frene mis pasos a mitad de la maleza, volteando al instante que esa frase llego a mis odios, estaba un tanto confundida y a pesar de que ese chico no paraba de hablar, desde nuestra llegada a los recónditos limites de New London, si era honesta, no le había prestado mucha atención, estaba más maravillada en poder esnifar ese aire puro y cadente de contaminación. —¿Al menos escuchaste algo más de todo lo que te he estado diciendo?— una vez más la volvía a liar, de la escala del uno al diez, mi interacción con el sexo opuesto debía de ser un menos tres. —En realidad… no, pero vamos disfruta del ambiente, seguramente a pesar de que lleva años viviendo aquí, no conocías esta parte de Londres— se suponía que estábamos en esa zona para explorar, o al menos esa era mi intención para pasar la tarde; pero algo me llevaba a la conclusión de que ese tipo, era más amable el día que lo conocí que ahora. Tal vez influenciaba un poco el elegante atuendo que él portaba, vestido para una sofisticada recepción, en un infinitamente elegante restaurante y a mí, me terminaría definiendo como, —Yerik, eres una mujer muy linda sin importar lo que uses pero, mi idea era llegar por ti y verte con un hermoso vestido de coctel, no como una… camionera mírate, jeans azules, una camiseta gris, ¿una gorra verde?, ¿desde cuándo el calzado militar es más sexy que un par de tacones? y ¿para que se supone que es esa mochila, a caso piensas quedarte  aquí?— en definitivo, las cosas no estaban nada bien y peor aún, la noche estaba por cubrir el cielo que teníamos sobre nosotros.

—Tienes toda la razón, esto no está funcionando, será mejor que te marches, tu auto no está muy lejos de aquí… confió en que estarás bien, prometo no llamarte— no espere a que él lanzara una respuesta, di media vuelta y me seguí adentrando en esas inhóspitas ruinas. Quede asombrada al percatarme de lo profundas que eran estas. Era distinto el panorama sin la molesta voz de ese hombre, podía disfrutar del deceso del sol en el horizonte y el vaivén de la anunciada brisa nocturna. Ahora podía perderme brevemente en mi subconsciente, con mis propios demonios, ¿era el resultado de reincorporarme a la naturaleza o la nostalgia que generaban en mi, tantos años de entrenamiento en la milicia? Complejo, complicado o simplemente, eso no significaba en lo absoluto nada.

Seguí mi camino,  guiada por mis pasos sin dirección, en busca de un lugar en donde acoger la noche. No era igual sin ellos, echaba de menos a mi padre y a mis hermanos, pero ahora me encontraba sola en esa enorme ciudad. ¿Las líneas temporales realmente existen o es únicamente una invención de aquellos que cuentan con una vasta imaginación? ¿Realidad o simples patrañas? Era una gran duda con la que viviría a lo largo de mi vida. Pero era interesante pensar en que hubiera sido de mi, en qué clase de persona me hubiera convertido de tener a mi lado a esa mujer tan especial para todos en mi familia y una completa desconocida para mi, sí, mi madre. Una dama de la cual, lo único que escuchaba eran relatos de lo hermosa o de la excelente persona que era. Yo era una aberración de hija para cualquier mortal, decir que sentía profundo cariño por ella, sería una completa mentira, ¿cómo desarrollar un sentimiento de esa índole cuando no se atesora ningún tipo de recuerdo que detone esa sensación? ¿qué sería de mi en la actualidad?... Abnegada, sumisa y temerosa, estaría más preocupada por encontrar a mi príncipe de cuantos de hadas basado en un cliché sin sentido alguno y condenada a conseguir el bolso de moda, para poder entrar en el mismo status que las demás mujeres que habitaban New London. Una subsistencia, vacía, superficial y ruinosa de cualquier propósito.

Todo parecía en completa paz y orden, o esa errónea idea tuve hasta que escuche algo anormal, me detuve y decidí ser cautelosa, mi instinto me mantenía alerta, pero ¿de qué?. Una monumental y desconocida silueta masculina era la respuesta, dejando una gran interrogante, ¿quién era y que hacía en un lugar tan desolado como ese?. Lo más prudente  era no interferir con lo que fuera que estuviera haciendo, quería imaginar que no notaba mi presencia y eso me daría ventaja para escabullirme entre los pilares en ruinas y continuar con mi camino, nadie tomaría en cuanta que las cosas se saldrían de control. —¡Por fin te encontré! No sabes cuánto llevo caminando y buscándote— el tipo con el que llegue y al cual, había dejado metros atrás, reaparecía advirtiendo de su retorno, al levantar la voz para que lo escuchara, corrí hasta él, no porque estuviera feliz de volver a verlo, lo primero que hice fue cubrir su gran boca con mi mano —guarda silencio— y susurrarle eso a pocos centímetros del rostro, con el optimismo de que solo yo lo hubiera escuchado.







tnk EH ♥
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H: dudo que tengas un amplio repertorio como daddy, así que te mostrare / Y: Yo en el papel de tu dominatrix.
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