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Arvid & Sveinn
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el Sáb Sep 09, 2017 10:14 pm
♛ Rain
La había conocido tras haber salido de un bar por aburrirse del ambiente, la pobre casi sufría de un abuso por un par de idiotas incapaces de conseguir una mujer por cuenta propia, no puede olvidar esa noche pues fue una dolorosa para sus nudillos, la paliza que le dio a esos mequetrefes fue memorable tanto que hasta él mismo se hizo daño, una forma bastante peculiar de conocerse, ¿no es así? Desde entonces empezó a salir con ella y se dio cuenta que la mujer estaba muy distante de ser igual a las mocosas que buscaban frecuentemente llamar su atención, era agradable a su manera y no puede mentir en que Sveinn aprendió a considerarla atractiva a su manera, cosa que lo era sin dudarlo.

Progresivamente se volvieron cercanos algo que se debe darle mucho mérito a Aerys teniendo en cuenta que Sveinn detestaba incluso la compañía de su propio hermano, ese día pareció normal, inició sus vacaciones por lo que decidió buscarla de la universidad donde ella daba sus clases, la sorprendió con un paseo, pero no contó con que el clima cambiaría radicalmente, la lluvia fue torrencial que inevitablemente ambos terminaron empapados, decidió que fueran a la casa del danés y ahí fue cuando sus ojos se abrieron, vaya cuerpo de ensueño poseía Aerys, ¿era un ciego que no lo divisó a la primera?, el agua ayudaba bastante a tener una mejor impresión del mismo.

Si bien llegaron a besos e incluso uno que otro oral, no fueron más allá para evitar aburrirse del uno del otro, pero en esa ocasión le costó lo impensable controlarse, fue a sus labios una vez que cerraron la puerta, del mismo modo las prendas mojadas empezaron a sobrar, éstas fueron esparciéndose en el suelo mientras Sveinn la besaba con vehemencia, al liberar la parte superior de sus prendas no dudó en atender sus senos como se debía, sin mostrar incomodidad alguna, por el contrario, ni él mismo se pensaba tan caliente, estaba ardiendo del deseo, los sonidos húmedos denotaban cuánto disfrutaba el manjar que tenía en frente, de forma satisfactoria rodeaba la areola con los labios, su lengua se encargaba de jugar con la sensibilidad que ha de desprender la rigidez de sus pezones.

Pero Sveinn no era precisamente un hombre inexperto, ni siquiera la llevó a una habitación, sino que la obligó a sentarse en el sofá una vez que la desnudó por completo, de sus labios un lujurioso descenso, pasando por sus senos, incluso por su vientre donde los besos parecían destilar añoranza pura, hasta que finalmente llegó donde la mente de ambos más lo deseaba, su sexo donde no mostró dudas al momento de barrer su lengua y tener suma facilidad al detectar su clítoris, mismo que degustó entre potentes succiones luego colar su lengua entre esas húmedas sábanas, el sabor su perdición pues ahí dio el inicio de una cunnilingus en toda regla, perfectamente dado, incluso siendo únicamente su lengua la que emulase una penetración, además en lo que le iba practicando sexo oral, Sveinn no despegaba la mirada a las expresiones de Aerys, como si estuviera actuando conforme a lo que observaba.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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Pereza
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el Lun Sep 11, 2017 10:58 pm
♛ Rain
¿Quién iba a decir que esa clase de cosas podrían pasarle a ella precisamente a esas horas y en esas circunstancias? Aerys nunca fue una mujer que gustase de meterse con otros, mucho menos interesada en asuntos como el sexo ni nada por el estilo, pero parecía que hombres como los que la abordaron de esa forma parecían tener un concepto completamente diferente de lo que era conocer una mujer por medios convencionales. Ella sabía defenderse, sí, pero en esas circunstancias, y tomada por sorpresa por más de uno, le costaba bastante hacer notar la fuerza de la que gozaba. Pero aquel sujeto la ayudó sin importarle nada, y a Aerys le pareció un gesto bastante noble.

En los días siguientes ocurrió algo que no cualquiera hubiese podido predecir, y es que la mujer que se mostraba siempre reacia a ser acompañada por alguien, a siquiera sentirse cómoda con alguien que no fuese su propia hermana, ahora estaba saliendo continuamente en citas con ese mismo muchacho que le salvó aquella noche. Por un momento se sintió extraña, pues jamás se había detenido a pensar qué tipo de sentimientos podrían ser esos que tenía.

Decidió ignorarlos, y poco a poco fue bajando más y más la guardia, hasta ese día en que la lluvia le atrapó en pleno paseo, obligándole a terminar en el hogar de Sveinn. No era la primera vez que se besaban, pero ésta vez se sentía diferente, ella permitió que él avanzara todo cuanto deseara, y a medida que las manos de aquel chico recorrían su cuerpo con tal intensidad, se supo completamente a merced de éste. Sus prendas húmedas en cuestión de segundos quedaron regadas por el suelo, y ella misma, que se había dejado llevar por el momento, ya se encontraba recibiendo atención un poco más intensa de su parte. Inició con besos, luego atenciones a sus senos, y más tarde un sexo oral que le pareció sublime. Ningún hombre había tenido la oportunidad de llegar a eso, pues siquiera insinuarlo se traducía en huesos rotos y probablemente mucha sangre que la misma Aerys se encargaba de hacer salir de la nariz de sus acosadores.

Sus gemidos eran dulces, incluso delicados para el tipo de mujer que era, pero es que era natural, nadie debía guiarse por el físico cuando obviamente había muchísimo más detrás. Quizás era distinta a Eyra en muchos sentidos, probablemente más recatada, hermética al punto de no permitir que ningún hombre la tocase, mucho menos llegar a los extremos a los que Sveinn estaba llegando. Era más que obvio suponer por esos sonidos y las reacciones de su cuerpo que Aerys era total y completamente virgen en ese momento, y que el azabache sería el único con el privilegio de llegar tan lejos con ella. Mientras recibía sus atenciones, Aerys gimoteó, enredó sus dedos en el negruzco cabello de su compañero, tiró del mismo y envió su cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá para gemir con mucha más confianza que en un principio.
Mansión Bjørnsen • 11 PM • Arvid & Sveinn


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Arvid & Sveinn
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el Miér Oct 11, 2017 4:11 am
♛ Rain
En efecto, es un error común que se dejen llevar por las apariencias, Sveinn siempre ha tenido el temor de los hombres, para él nunca hubo competencia en ese sentido porque para empezar nunca vio a las mujeres como un trofeo que reclamar, tenía mejores cosas que aspirar que simplemente meterse entre las piernas de una cualquiera, cosa que Aerys no lo era bajo ningún concepto, era cierto, ella no era su primera mujer pero sí era única en su forma de ser, al menos en ese mismo instante no se estaba sintiendo como si se estuviera dejando llevar por el hambre a sexo y no lo niega, esa mujer lo enciende a niveles inimaginables, pero no la ve como sexo simple sino que en cierto modo, siente alguna conexión, como si ahora más que nunca sintiera compatibilidad con una chica.

Algo realmente irónico cuando más de una vez él mismo se lo venía repitiendo a su hermano de que no nacía una mujer para él, pues a diferencia de Arvid, Sveinn realmente no se ve muy atraído por la idea de coleccionar bragas, el simple pensamiento de soportar un carácter diferente cada que despierta por las mañanas no es del todo grato y dudaba que todas le generen ese mismo ánimos de ser él quien de la iniciativa, se veía maravillado por las expresiones de Aerys, bajos sun pantalones una erección que sorprenderá a su amante cuando llegue el momento, todo porque realmente le fascina oírla gemir, tenía un registro de voz tan dulce que a veces intensificaba las acciones de su lengua con la única intención de hacerla gemir en un todo más alto, solo y únicamente para él.

Por supuesto que notó las reacciones propia de una primeriza, justamente por eso a veces se sentía tentado en ser aún más rudo al succionar su piel tan sensible, tan deliciosa y a su vez tan adictiva, cuando ella desvió su mirada y sintió los jalones sobre su cabello, llevó su diestra bajo su boxer y empezó a masturbarse suavemente prolongado todo lo necesario aquella sesión previa de sexo oral, que ella disfruto el momento y honestamente, para Sveinn no había apuros, no era un hombre inexperto que iba arruinar la primera experiencia sexual de una mujer, por el contrario, pensaba grabarse en las memorias de Aerys, que ella tuviera gratos recuerdos de ese encuentro y si es posible, dejarla con ganas de repetirlo las veces que fueran necesarias, al menos de su parte no iba decirle que ‘’no’’ a una mujer así.

Cuando vio prudente alejarse lo hizo, se relamió los labios para demostrarle que no hizo tal práctica para aparentar, lo hizo porque ella en verdad le gusta y lo disfrutó con creces, se terminó de desnudar, se acomodó para así finalmente hacerle notar aquella hombría palpitante ansioso por adentrarse en el interior de Aerys, con la diestra dirigió su erección para que fuera su glande lo que se rozara de manera descarada contra su clítoris, luego barrió ese trozo de carne en esa línea que dividía sus labios inferiores, la parte superior de su cuerpo fue hasta sus senos, le dejó nuevamente una suave succión y luego fue a sus labios, le dejó un beso corto y la observó a los ojos, quería que ella le mire a la cara mientras Sveinn tomaba su virginidad—. Entraré, si te es muy molesto, no te calles, ¿de acuerdo? —era su forma de decirle que no quería lastimarla, fue entrando poco a poco mordiendo su labio inferior y sin despegar la mirada del rostro contrario, obviamente no lo introdujo por completo, sino solo una pequeña parte tanteando progresivamente sus posibilidades, siempre entrando y saliendo con lentitud.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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el Jue Oct 19, 2017 9:32 pm
♛ Rain
En efecto, sí que era una primeriza. Ella no era como su hermana que podía levantarse a cualquier hombre que deseara con sólo mirarle a los ojos, no tenía ese porte aguerrido de Eyra, al menos no en el sentido sexual ni mucho menos. Si bien Aerys tenía esa forma tan suya de tratar con los demás, tan hermética a veces que daba miedo, en sentidos más profundos era más que otra cosa una chica que no sabía muy bien cómo proceder ante lo desconocido. Y clara muestra de ello eran las acciones que tomaba en esos momentos.

Se vio obligada a esconder el rostro por largos momentos con una almohada que alcanzó a tomar, no muy lejos de su posición, mordiendo la misma con tal de no soltar más sonidos vergonzosos que le hicieran sentirse mucho más inexperta en ese sentido. Sin embargo, cuando el más alto se detuvo y le dio al fin un respiro, un momento de relajación, naturalmente la tensión volvió a su cuerpo cuando sintió aquellos roces tan insistentes en una zona tan sensible. Se preguntaba cómo era posible haber llegado hasta eso cuando solamente habían iniciado con unos cuantos besos. Y no es que le sentase mal, sino que no terminaba de asimilar la situación por completo.

Pero se desconcentró cuando le sintió entrar, no fue lo suficientemente veloz para decirle que estaba lista, mucho menos lo suficientemente ágil para decirle que fuera despacio. Tan solo sintió la intromisión, y por inercia sus manos se aferraron a los brazos contrarios mientras su respiración agitada buscaba desesperadamente algo de calma. La parte baja de su cuerpo se entumeció, y pronto sintió cómo sus caderas se tensaban, cómo su propio interior parecía impedirle más el paso a Sveinn. Estaba nerviosa, era natural, pero al hundir el rostro en el pecho de su amante, liberar un jadeo contra éste, y luego rodear su espalda, se sintió un poco más segura de sí misma.

Sus piernas temblaron, pero poco a poco su cuerpo perdía tensión, siendo reemplazado el dolor inicial de la penetración por un placer que le recorría la espalda y le obligaba a arquear la misma, elevando sus caderas como una forma de invitar al moreno a que continuase avanzando. Gimió su nombre, mordió su piel con la esperanza de relajarse por completo, de darle a entender que continuase.

Dolía como los mil demonios, nunca imaginó que sería algo como eso, pero hacía hasta lo imposible por tranquilizar sus ansias, por dejar que su respiración poco a poco la fuese retornando a la calma. Rasguñó la espalda contraria, y soltó un quejido propio de un sollozo ahogado contra el pecho de Sveinn mientras sentía con increíble claridad cómo el cálido líquido rojizo escapaba de su interior y manchaba así las sábanas. Se estremecía, su piel se erizaba, su cuerpo reaccionaba, y ella lentamente comenzó a acostumbrarse a la invasión recibida.  
Mansión Bjørnsen • 11 PM • Arvid & Sveinn


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Arvid & Sveinn
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el Miér Nov 15, 2017 4:49 pm
♛ Rain
Sveinn no mostraba ningún tipo de inseguridad con respecto a su avance, no era un hombre que experimentaba su primera relación sexual pero sí que era la primera vez en la que ciertamente se siente bastante atraído en cuanto a sentimientos se refiere, justo él que siempre se había mostrado reacio a exteriorizar lo que pasa en su interior, que los tenga no quiere decir tampoco que de un momento a otro empiece adoptar una postura en exceso melosa, él no es de ese tipo de hombres pero tampoco era un patán para arrebatar la virginidad de Aerys con violencia, sin consideración, entraba y salía cada logrando alojar otro poco de su pene, iniciar lento era la mejor opción, hacer que ella se acostumbre a su tamaño y de ese modo ayudarle a encontrar placer.

Puede asegurar que incluso Sveinn podía lastimarse porque Aerys resultó mucho más estrecha de lo que se imaginaba, por eso también iba lento, no le negó su cuerpo como lugar de confort, sentir la respiración ajena chocar contra su torso desnudo le excitaba en cierta, Sveinn se aseguró de mantener las piernas de Aerys lo más abiertas posibles en lo que deslizaba lentamente su pene, sintiendo claramente la humedad o la composición de la sangre misma, con ello confirmaba lo evidente pero no iba portarse como un idiota solo porque ella no avisó y ahora mancho un sofá que fácilmente puede mandar a una tapicería o quién sabe, él mismo limpiarlo luego del acto, pero eso era un problema que iba atender en otro momento, ahora no tenía cara para otra cosa que pasar el rato con Aerys, sus manos se deslizaron con suavidad recorriendo las piernas e incluso palpando con verdadero deseo sus muslos y parte de sus glúteos.

Dejó uno que otro beso sobre la cabeza ajena para animarla y hacerle ver que no solo por entrar en ella ya iba portarse rudo a la primera, tenía la apariencia sí, pero eso no quiere decir que la hará llorar del dolor, no iba encaminarla hacia una tortura que le deje un severo trauma y odio irreparable tanto al sexo como a los hombres en sí. Pese a ello, seguía atento a las reacciones de su cuerpo, interpretando cada una de ellas y al sentir claramente cómo poco a poco ya no se veía tan imposibilitado para avanzar, no dudo en dar un pequeño empujón solo para probar si aquello le generaba un grito de dolor o bien o simple gemido de placer, lo repitió una vez, luego otra hasta hacerlo más y más lento, pero sin perder esa breve fuerza.

¿Que si Aerys le gustaba?, era la primera vez que realmente se sentía tan necesitado por el calor de una mujer, por el roce de las pieles desnuda, por oír más de esa voz que al principio se le antojó hasta conmovedora, justamente por eso es que se está dando la oportunidad de portarse suave con ella, pero de sus labios se oyó un gruñido ronco y por reacción natural apretó con fuerzas la piel de su amante, era como una forma de soportar esos rasguños que dentro de poco van a empezar a arder por la transpiración, fue esa también la señal que tomó para darse un breve respiro, una pausa pequeña y así ascender sus manos por la espalda de Aerys, también rasgar suavemente, pero al no tener uñas no iba generar lo mismo, de la espalda pasó a sus mejillas para reclamar sus labios en besos largos, prolongados, distraerla de la mejor manera de lo que se avecinaba.

Sabía que ella estará bastante expectante a cada uno de los movimientos de Sveinn, aún así poco a poco volvió a moverse, sus caderas dibujaron círculos en el aire tal y como si estuviera danzando, sus músculos se tensaban dejando a la vista de cualquiera un cuerpo privilegiado, bien proporcionado carente de cualquier imperfección, atractivo con ese tono bronceado y con una fina capa de sudor, ya cuando el sexo de Aerys parecía ya bastante dispuesto a recibir fue cuando sus mordió el labio inferior jalando del mismo con sus dientes todo mientras la observaba, una forma de hacerle ver que estaba listo para pasar al siguiente nivel, porque poco a poco se fue moviendo con mayor fluidez, mayor soltura.

No tenía palabras que decir, no iba salir con clichés como comentarle lo hermosa que se veía, por el anhelo impreso en su mirada sería más que suficiente para hacerle ver lo obvio, en sus brazos ella es una diosa.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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el Lun Nov 27, 2017 6:54 pm
♛ Rain
Aunque el cuerpo de Aerys reaccionaba de manera positiva, su respiración errática demostraba que todavía se sentía como una primeriza, que de cualquier manera, y aunque Sveinn continuase siendo suave, el dolor no iba a irse con tanta facilidad.

Correspondió, no obstante, al beso recibido, jadeó contra los labios de su amante y rodeó con ambos brazos su cuello, así como también con ambas piernas sus caderas, en esa posición encontrando un poco más de sosiego, más calma tras la tormenta que había sido perder la virginidad. Seguía sin creer que un hombre así hubiese sido capaz de conquistarle, de hacerse con su cariño en cosa de nada, y que ahora mismo hubiese sido el responsable de arrancarle la pureza de una forma tan agradable que podía ignorar ese entumecimiento en la parte inferior de su cuerpo. Durante el beso, Aerys se armó de valor para propinarle una mordida fuerte en el labio inferior, mas no con la fuerza como para lastimarle, sino más bien para demostrarle que estaba dispuesta a continuar.

Y a medida que él se movía, el cuerpo de la albina se acostumbraba a la sensación, comenzaba a sentir que reaccionaba por mero instinto, que no era necesario forzar nada, y poco a poco el dolor que sentía fue siendo reemplazado por un placer inimaginable, tan grande que no pudo contener los sonidos dulces que continuaron escapando de sus labios. Se aferraba con fuerza al cuerpo ajeno, desesperada, comenzando así a mover sus caderas contra las ajenas en un intento por provocar estocadas más intensas y más profundas. La posición en la que estaba, totalmente sometida a los designios de Sveinn contribuía enormemente a que el placer se apoderase de ella.

Aerys gimió el nombre contrario, dejó que su voz hiciese de las suyas al hacer eco en esa habitación, donde sus labios recorrían el cuello contrario a besos, marcándole después con mordidas. Deseaba hacerle saber que todo estaba bien, que ella le permitía hacer todo cuanto deseara, que le hiciese alcanzar el orgasmo como seguramente ambos planeaban desde un principio. Aunque la situación no fuese la más adecuada, sí que la albina deseaba pertenecerle por completo al azabache, ésta vez sus manos posicionándose sobre el pecho del más alto, rasguñando el mismo con intensidad hasta dejar las marcas de sus uñas.

Y tan inexperto fue su cuerpo, tan débil, tan indefenso, que tras unas cuantas estocadas alcanzó un clímax que no pudo controlar, apresando el miembro del moreno dentro suyo con una intensidad tal que podría parecer que deseaba hacerle daño. Sin embargo, no era esa su intención, sino la reacción propia de un cuerpo alcanzando el más puro estado de éstasis, descendiendo poco a poco hasta la misma locura. Gritó el nombre contrario, jadeó contra su piel, le mordió y rasguñó, pero sólo para poder encontrar una forma de descargar todo lo que su cuerpo sentía.  
Mansión Bjørnsen • 11 PM • Arvid & Sveinn


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Arvid & Sveinn
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el Miér Dic 13, 2017 1:54 pm
♛ Rain
Interpretó como era debido cada una de las reacciones de Aerys, ya sean besos más prolongados, más apasionados, mordidas que devolvió con la misma picardía, ni siquiera puede dejar pasar de lado lo delicioso que se sentía al verla mucho más animada a poner de su parte para llevar el acto a un nivel mayor de placer, sentir sus movimientos fueron suficientes para que volviera a abrirle las piernas y ahora embestir contra ella, aún sin ser del todo brusco pero si dejando su sello y marca, una forma de hacerle recordar que aquello se está gestando en la realidad, que no se trata de ningún sueño, por ende quiere más de ella, hacerle alcanzó la plenitud una infinidad de veces.

Su voz era melodía para sus oídos, cada uno de sus gemidos deleitaban a un Sveinn desatado que no pudo evitar esbozar una sonrisa satisfecha al lograr parte de su cometido, quería que ella la primera en alcanzar un orgasmo, de hacerle saber lo bien que se siente tener uno estando un chico dentro suyo y él no parecía querer salir, se detuvo cuando alcanzó el suyo y devoró sus labios sin importar los rasguños o las mordidas, todo aquello parecía excitarle aún más y de todos modos, tampoco pensaba quedarse mucho tiempo quieto cuando ejerció fuerza para cambiar la posición.

Y en efecto, no tenía intención alguna de salir de ella, ambas de sus rodillas sobre el sofá como punto de apoyo mientras la obliga a seguir esta vez encima de él, con las piernas abrazando su cintura y él con ambas manos sobre los glúteos de la albina, sentía los senos de Aerys rozando de manera descarada contra su torso desnudo, su aliento chocando con el suyo en una distancia reducida a casi nada, Sveinn fijando su mirada en la de Aerys antes de demandar nuevamente sus labios en un beso hambriento mientras poco a poco empezaba a mover sus caderas entrando y saliendo, en esa posición podía someterla sin que ella pudiera evitarlo sino tan solo disfrutar de lo más profundo que podía llegar.

Cuando las embestidas empezaron no atajó ningún gruñido contra la boca de Aerys y ahí cuando su rudeza aumentó considerablemente, ahí ya estaba en otro nivel, tenía la comidad y la postura ideal para hacerle sentir su fuerza, de hacerle sentir su virilidad con ímpetu, sus manos fuertemente aferradas a los glúteos de Aerys mientras Sveinn embestía como si no hubiese un mañana, quería golpear ese punto dulce una y otra vez, volverla adicta a su rudeza en la cama, de sembrarle un gusto que ella misma deseara experimentar luego de esta inesperada primera vez y por lo que se puede ver en la mirada de Sveinn parecía querer arrancarle otro orgasmo pues no se detuvo en ningún momento, su diestra hasta fue un poco más osada al propinarle sonoras nalgadas que el ardor se quedaba en la palma.

Los rasguños dejaron secuelas importantes, a Sveinn le ardía todo el cuerpo pero eso solo parecía incentivar a embestir, no tenía espacio para decir algo más que gruñidos contra la boca de Aerys donde no se cortaba a dejarle mordidas un poco más potentes, en efecto, estaba desatado y eso que no se esperó que el sexo con Aerys fuera tan candente.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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el Miér Ene 03, 2018 1:09 pm
♛ Rain
Se estremecía del más puro agrado a medida que el dolor iba mermando. Aunque éste no desaparecía por completo, Aerys aprendió a ignorarlo poco a poco y concentrarse más en las miles de sensaciones que invadieron su espalda, su pecho, su vientre bajo con cada pequeña y suave embestida que recibía por parte de Sveinn. Presionó con firmeza el pecho contrario, lo suficiente como para que sólo sus dedos y no sus uñas se clavasen en su piel. Quería evitar a toda costa ser una salvaje cuando se sentía tan primeriza, no era como Eyra que se dejaba llevar a la primera oportunidad, quería disfrutar lo más posible de ese momento.

Podía sentir con claridad cómo el azabache alcanzaba puntos en su interior que ella jamás se imaginó pudiesen existir, escalofríos potentes que le hacían gemir, que le hacían desesperarse por más, implorar porque continuase con sus acciones hasta que le hiciera perder la cabeza. Poco a poco esa lentitud con la que iniciaron para ella fue volviéndose tediosa, necesitaba más de él, todo lo que pudiera darle para hacerle sentir verdaderamente plena. Si bien hacía unos momentos había provocado pequeñas laceraciones en el cuerpo del más alto, no eran nada comparadas a aquellas que estaba reteniendo, pues se sabía capaz que una vez estando cerca del clímax ella podría provocar heridas mucho más profundas, dolorosas, como si estuviese echando sal a las mismas. Gritó, y jadeó el nombre contrario, su interior se tensó, y por consiguiente un nuevo orgasmo se presentó, obligándole a arquear la espalda y provocar que con ello la posición de sus caderas permitiese un nuevo golpe a su punto más sensible.

Él estaba provocando que Aerys se comportase como un verdadero animal, que fuese ella, la más recatada, quien tomase la decisión de dejarse llevar de una vez por todas. Así que, tomando las riendas de la situación, y tras corresponder aquellos besos que le dejaron casi sin aliento, soltó su cabello para que éste cayese sobre sus hombros y espalda, pegándose a su cuerpo ya cubierto por una muy fina capa de sudor. Apretó los labios, se mordió el inferior, y se incorporó hasta quedar sentada sobre las caderas del más alto, comenzando con pequeños saltos sobre éste cual si estuviese tanteando el terreno. Lo sentía llegar más a fondo, y la posición en sí le gustaba tanto que en poco tiempo aumentó la intensidad y la velocidad, tomando las manos contrarias para colocarlas sobre sus senos mientras ella se dedicaba a cabalgar a su amante, gritar su nombre sin el más mínimo pudor.

Sentia que su mente estaba completamente apartada, que su cuerpo se había desconectado en su totalidad hasta hacerle preguntarse si lo que hacía era bueno o malo. Se concentraba en el cosquilleo, en los escalofríos, en las descargas de placer que recorrían su espalda y las gotas de sudor que resbalaban por su bien formado abdomen. Sus piernas flexionadas le daban un mayor soporte al momento de saltar sobre la virilidad de Sveinn, acogiéndole en su interior en su totalidad.  
Mansión Bjørnsen • 11 PM • Arvid & Sveinn


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Arvid & Sveinn
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el Miér Ene 03, 2018 5:02 pm
♛ Rain
¿Otro orgasmo?, le sorprende la rapidez con la que se presentó el segundo orgasmo, todo indicaba que se consiguió una mujer maravillosa como amante, ¿qué hombre no desea tener de compañera una mujer multiorgasmica?, Sveinn no era muy diferente a otros hombres en ese sentido, pero al menos podía diferenciarse de muchos otros al mostrar que es capaz de satisfacer las exigencias que traen ese tipo de mujeres, que dicho sea de paso; no se trata de secreto alguno que exige tiempo, esfuerzo y un perfecto dominio sobre el lenguaje corporal, bien puede portarse egoísta y no dejarla tomar el control cada que ella lo quería, eso sería absurdo y entorpecería la búsqueda de más placer para su amante.

No se necesita ser un genio para darse cuenta que si ella muestra iniciativa de su parte, indicaba que lo está disfrutando, no iba robarle el protagonismo y si la siguiente posición era de su agrado, que le ayudaría alcanzar otro orgasmo, Sveinn no iba negarse a algo así, no cuando la observó con mayor devoción una vez que la vio soltarse esa brillosa cabellera que de algún modo hacía notar el tono de su piel, era realmente blanca y él tenía un tono bronceado que solo hacía resaltar la piel de Aerys.

Esa nueva posición ayudó a tener algo de comodidad comparado a la primera que exigía bastante esfuerzo, por fortuna es un hombre fuerte pero que ahora apoye la espada contra el respaldero del sofá ayudaba bastante a disfrutar de Aerys y sus ganas de tener el control, sus manos estaban acariciando sus piernas mientras ella lo cabalgaba. Oírla gritar su nombre era un lujo que solo él podía disfrutar, él también recitaba el nombre de la albina, tan propio a lo que haría un hombre a la hora de rendirle culto a una deidad femenina, cuando ella guió las manos de Sveinn a masajear sus senos, no se hizo el desentendido, por el contrario, le brindó un masaje preciso, jugó con la sensibilidad de sus pezones que mientras más erguidos más lo provocaban.

Llegó a un punto en que no podía simplemente masajear sus pechos, guió sus labios hasta el seno derecho y rodeó la areola con los mismos mientras succionaba con verdadera hambre, en el interior su lengua se movía con maestría, le daba entre azotes como también rodeaba el pezón para tener una mejor percepción de su sabor, destilaba uno adictivo, que le hacia desear más, a tal punto de propinar mordidas, no brutas ni desconsideradas, sino que se le escapaban como muestra de cuan salvaje podía portarse con ella una vez que ambos se entregan a volver esa experiencia eufórica, memorable, un recuerdo que para ambos resulte fascinante. Su boca exigía más, cada vez lo abría un poco más queriendo así abarcar otro poco de sus senos que para su buena suerte, son de un tamaño considerable, vistoso, le agradaba sentir como estos rebotan dentro de su boca, era una sensación tan erótica que no podía creer que Sveinn la esté protagonizando con Aerys.

Se separó y con la mano izquierda retomó las estimulaciones para ahora atrapar el otro seno de Aerys y volver a su faena, solo que ahora la observaba fijamente a los ojos, que el contacto visual no quede a la deriva y que en ese lenguaje corporal logre transmitirle un mensaje claro, ella lo está volviendo loco, pero es una lujuria del que gustoso padecería las veces que fueran necesarias, si era con ella; no va querer curarse. Ya con ambas manos juntó sus senos y así intentó succionar ambos pezones a la vez, lamerlos con la punta de su lengua y hasta apretar con sus dientes con una presión moderada, sin desviar su mirada, que ella viera como se deleita con tal manjar frente sí, todo mientras a cada brinco acallaba un gemido su contra pecho y no sabía que le gustaba más, como sus paredes internas se estrechaba entorno a su cuello viril cada que se deslizaba más a fondo o estar devorando sus pechos sin ápice de vergüenza e inseguridad.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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el Jue Feb 15, 2018 9:27 am
♛ Rain
La primera vez que estaba con un hombre y ya estaba cercana al tercer orgasmo de la noche. Imaginándose a sí misma sucumbir ante las acciones de Sveinn era suficiente para elevar el placer recorriendo su cuerpo, él encargándose de brindarle tantas sensaciones agradables que en poco tiempo dejó de pensar en cualquier otra cosa que pudiese distraerle de sus acciones. Apretó los labios y mientras continuaba moviendo su cuerpo sobre el mayor, su mirada se posó de manera deseosa sobre éste, disfutando desde luego de su forma de tratarla, de su manera de estimularla hasta hacerle desear más de él.

Sus manos tomaron las mejillas del más alto con firmeza para robarle un beso largo y apasionado, morder sus labios mientras su interior se tensaba con tal intensidad que parecería desear lastimarlo, nada más alejado de la realidad. Aerys era primeriza en todo ese asunto del sexo y demás, no estaba muy familiarizada con ello e incluso sentía que en algún momento algo podría salir mal de su parte, algún mal movimiento o similares. Pero Sveinn sabía cómo guiarla, sus besos y sus caricias le daban la confianza suficiente para continuar, incluso si estaba siendo tan salvaje e impúdico con ella.

Le gustaba, y no podía quitarse de la cabeza sus propias manos recorriendo el bien trabajado cuerpo del mayor, ávida por cumplir esas fantasías incluso si sus ojos eran vendados. Disfrutaba tanto ese roce tan íntimo, esas succiones, las embestidas que lentamente le acercaban a un orgasmo más potente que los anteriores pese a que sabía que no tenía todavía suficiente de él. Porque Sveinn podría dejarla abatida, agotada hasta decir basta, pero ella no tendría jamás suficiente de ese hombre, lo deseaba para sí, para toda la vida. Su interior se tensó, señal del nuevo orgasmo, su espalda se arqueó en una perfecta curva y sus piernas hicieron amago de cerrarse, mas por la posición le fue imposible hacer eso. Envió su cabeza hacia atrás, y con esa misma intensidad con la que se movía sobre el más alto, a su cuerpo le invadió un potente orgasmo, nublando sus sentidos por breves instantes y haciendo temblar su cuerpo cubierto por una fina capa de sudor, ligeras gotas que resbalaban desde su barbilla hasta la zona de su abdomen, perdiéndose entre la unión de sexos.

Pero la situación no terminó ahí, pues mientras el orgasmo continuaba atacándola, Aerys se negaba a detener sus movimientos, se negaba a permitir que esa sensación se fuera, prolongándola todo lo posible con movimientos firmes e intensos de sus caderas que provocaban el roce constante de su clítoris contra el pene de Sveinn aún dentro de ella. Lo besó casi a la fuerza, devorando sus labios con hambre, con desespero, gimiendo sin pudor alguno para que sus gemidos fuesen a morir en la boca de su amante. Era una oleada de placer inimaginable, quería más, mucho más de él, ser suya en todo cuanto el más alto deseara hacer y deshacer. Cuando el orgasmo se alargó todo lo posible, con los ojos cerrados todavía, ella se dejó caer de espaldas, agitada, con la respiración comprometida debido a la intensidad de ese último clímax, señales de éste aún invadiendo su cuerpo debido a espasmos esporádicos y temblores propios del éxtasis, su piel cubierta de sudor siendo prueba fehaciente de que no se iría con rodeos.

Y lo miró a los ojos, con una sonrisa tonta en los labios, una sonrisa que no tardó en volverse una cargada de deseo antes de recorrer con sus manos el pecho contrario, bajar con caricias suaves pero provocativas por su torso hasta llegar a su abdomen y más tarde a su miembro, todavía dentro de sí. Sin más, ella acarició esa zona, masajeó suavemente su clítoris, y con la mirada puesta sobre Sveinn vociferó: —Quiero más.
Mansión Bjørnsen • 11 PM • Arvid & Sveinn


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Arvid & Sveinn
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el Mar Feb 20, 2018 3:59 pm
♛ Rain
Sí que pudo percatarse de ese nuevo orgasmo, empezaba a interpretar de manera más precisa las reacciones del cuerpo de Aerys, Sveinn es un hombre una percepción tan fina, tan atenta que resulta imposible no mostrarse adelantado a ella, quizás la experiencia o quizás su verdadero gusto de pasar el tiempo con ella, si fuera otra mujer no iba prolongar tanto la escena, no iba dejar que ella marcara su cuerpo a gusto, ni siquiera iba cederle esos besos que en otra ocasión consideraría una molestia, meloso a tal punto que hasta parecería empalagar, pero no, Aerys se está volviendo una verdadera adicción y que ella misma muestre que comparte su sentir, su deleite, su deseo por continuar ayudaba bastante a tener esa rigidez.

Sveinn quiere que ella alcance todos los orgasmos posibles, no quiere que ella se quede con las ganas y que al final se decepcione creyendo que Sveinn podría haberle dado mucho más juego, no iba desaprovechar la oportunidad para darle la mejor primera vez, que otro hombre jamás logre grabarse en sus memorias, quiere ser el dueño de sus fantasías más eróticas, de sus anhelos más dulces, de su antojo más vulgar, del mismo modo quiere tener a Aerys en su cabeza siempre, sentirse tan grato al saber que él supo conocer a la maravillosa mujer que ocultaba con tanta defensa de por medio y pensar que hasta cierto punto son tan similares, tal vez por eso que tengan tanta química.

Es de esas pocas veces en que una sonrisa femenina le ilumina cualquier oscuridad que podría aguardar su interior, no es un hombre ejemplar, tampoco uno dado a la melancolía, podría estar solo por mucho tiempo, negarse incluso a la compañía de su propio hermano y para él eso estaría bien, las relaciones hasta cierto punto lo llegó a ver como una pierda en el zapato, prefería ser independiente en todo sentido y del mismo modo evitar que cualquier despierte dependencia hacia su persona, pero con Aerys parecer querer romper sus propios estereotipos, quería darse una nueva oportunidad, intentar no ver con malos ojos una relación y es obvio que con ella quiere evitar que lo que ambos tenga sea simple y llanamente sexo, es ierto que quiere cumplirle en todo, pero también quiere abrirse más allá de esa atracción física que ambos se muestran.

Negar que esa mano recorriendo su virilidad, manipulando su hombría sin ningún tipo de miedo le excitaba, ni hablar de verla masturbarse aún teniendolo dentro, ladeo la parte superior de su cuerpo para buscar de nueva cuenta sus labios pero no lo prolongó, sino que fue a su oído, a jadear contra el mismo mientras movía su cintura en círculos en una danza erótica, que su aliento choque continuamente contra su delicada piel, que su voz se escape entre gemidos en un tono ronco, que esa voz siga manteniendo ese registro profundo. —¿Hay algo que quieras hacer?, ¿qué quieras probar? —se le ocurrió preguntar al saber que iban a seguir, besó su cuello para luego volver a ponerse en una distancia prudente y poder mirarla a la cara, oír de paso su respuesta.

Creo que se me antoja tenerte boca abajo, me daría una visión privilegiada de tu espalda, tu cintura, tu trasero —tras pronunciar lo último no pudo evitar morderse el labio inferior, la tensión del sexo de Aerys provocaba en él tanto placer—, quizás también de a cuatro, ¿que opinas? —añadió y esta vez sostuvo sus caderas con firmeza, hundiendo sus dedos en la tersa piel de la albina embistiendo con rudeza para luego volver a un ritmo calmo, como si jugase con la intensidad de sus embestidas—. También debo admitir que llegué a fantasear con recibir sexo oral y que estés usando tus lentes, no sé, la imagen mental me enciende como no tienes idea —y para confirmarlo volvió a golpear con rudeza su punto dulce, mordió su mentó y volvió a darle una succión a su labio inferior. —¿Y bien, qué quieres hacer?, quiero oírte, quiero verte, quiero hacerte gemir, quiero hacerte sentir plena —sentenció al salir y golpear su clítoris con el glande esperando cualquier respuesta que pudiera recibir.

Mansión Bjørnsen • 11 PM • Eyra & Aerys


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