¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

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¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Nana Kang el Miér Sep 13, 2017 3:20 am

Welcome to Kang's coffee
Con Lyon | Cafetería | Tarde
Nana llevaba ya con su cafetería abierta menos de un año, lo cual no quitó de que le fuera bien, le iba bastante bien allí, tenía clientes habituales y los fines de semana solía ampliar la plantilla debido a transito de gente. Aquel día no se encontraba en plena forma lo que venía a ser, llevaba ya varios días sin tomar una sola gota de sangre debido a que se le habían acabado los suministros de esta y se negaba a tomarla de una persona. Por ello, se encontraba más pálida de lo habitual, con la mirada cansada y le temblaban las manos, sin mencionar la considerable pérdida de fuerza y resistencia. Antes de salir de casa se puso unos vaqueros ajustados junto a una sudadera de varias tallas mayores a la suya, de tal manera que le quedaba bastante holgada, tal y como le gustaba a ella. Se calzó una de sus zapatillas y se fue rumbo a abrir su cafetería.

Al llegar la abrió y habló con sus trabajadores como hacía todos los días, con la diferencia de que aquel día dos de su plantilla habían faltado a causa de estar enfermos, a ella no le importaban ese tipo de cosas ni les sancionaba ni mucho menos por ello, cada uno hacía lo que podía y por suerte o desgracia para ella le tocaba trabajar de camarera aquel día debido a esas ausencias. Normalmente siempre se quedaba en la cocina ayudando ha hacer los pedidos pero de vez en cuando le tocaba dar la cara al público, algo que no la ilusionaba especialmente. No se le daba bien tratar con las personas y era un hecho debido a sus experiencias pasadas, su vida nunca fue de color de rosa ni mucho menos, y a causa de ello no confía en nadie como para hablar directamente.

Pasó la mañana y por momentos se encontraba cada vez con menos energía y más mareada, lo ocultaba como podía mientras seguía dando lo mejor de si por hacer el trabajo. — Bienvenido a la cafetería Kang, ¿qué desea?— Dijo esta a uno de sus clientes, el cual era un joven de sus edad aparentemente, alto de cabello oscuro y con un aura bastante siniestra y oscura, el cual la miró directamente a los ojos, aquella mirada de color azul celeste la quebró por un momento. Agitó la cabeza para volver al mundo real y coger el pedido de este, y poder alejarse de esa mesa lo antes posible. Tras dejar el pedido en la cocina se apoyó en una de las paredes del pequeño pasillo que comunicaba la cocina con el salón donde se encontraban los clientes, estaba agotada, tenía demasiada sed en aquel momento y notaba como el mundo daba vueltas a su alrededor y rezaba todo lo que sabía por poder aguantar hasta el final del día.


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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Lyon Clive el Vie Sep 15, 2017 11:17 am

Welcome to Kang's coffee
Con Nana | Cafetería | Tarde
Hace tan sólo unos días que el dragón entró a una cafetería que nunca antes había visto para conocerla, como le gustaba leer también disfrutaba hacerlo en una cafetería y no era extraño verlo leer en algunas cafeterías de la ciudad. Disfrutaba más de un buen libro junto a un buen café. En dicha cafetería conoció a dos mujeres con las cuales tuvo la oportunidad de intercambiar un par de palabras, conocerlas un poco antes de que se tuvieran que retirar del lugar sin darle muchos razones del porque la retirada tan apresurada, justo cuando llegaban las cosas que pidieron para comer y para la fortuna de Lyon ambas dejaron el dinero por sus cosas por las que no tuvo que pagar por cada una de ellas.

Después de que pasara ese día por la cafetería fue hasta la biblioteca como solía hacer algunos días a la semana, paso la tarde leyendo algunos libros y los que no pudo terminar de leer los pidió prestados por unos días para leerlos con tranquilidad en su departamento. El día para devolver los libros por fin había llegado por lo que en la mañana se dedicó a realizar algunos trámites para luego tener tiempo y pasar por la biblioteca a dejar los libros y se veía alguno interesante pedirlo por un par de días.

En la mañana al terminar el desayuno se vistió con una camisa blanca sin diseño y usando los primeros dos botones sin abrochar, unos pantalones negros con un cinturón del mismo color y unos zapatos también negros. El calor desde la mañana hasta ahora la tarde aumentaba con el paso de las horas por lo que el dragón se dobló las mangas de la camisa dejando al descubierto su blanca piel hasta los codos. Los tramites que realizó le quitaron toda la mañana por lo que no le dio tiempo para prepararse un poco de comer en la tarde que sea, no comía nada desde la mañana y al no tener tiempo para cocinar nada pasaría a algún local para comer antes de pasar a la biblioteca a dejar los libros.

Camino a casa unos días atrás se topo con una cafetería a la cual nunca antes había entrado y era el momento perfecto para hacerlo, además que le quedaba de paso para la biblioteca. Para su suerte el local se encontraba con mesas libres por lo que aprovecho para sentarse en una para dos, tomó el menú para ver que es lo que ofrecían. No alcanzo a ver el menú por completo y llego una mujer con los ojos visiblemente cansados y muy pálida para preguntarle qué quería, luego de verla bajo la vista para darle otra mirada al papel entre sus manos. — Un café con un emparedado, por favor.— Al hablar volvería a levantar la vista para ver a la mujer de una edad aparente similar a la suya, notando como agitaba la cabeza como si por un momento hubiera perdido la conciencia o por lo menos esa fue la impresión con la que se quedó Lyon.

La vio alejarse de la mesa luego de anotar su pedido, sin embargo, el pelinegro se quedo preocupado por lo que había visto. Al pasar un minuto se puso de pie siguiendo el camino que la vio hacer, encontrándose con ella en un pasillo que por los letreros llevaba hasta la cocina. Se acercó para levantar el cuerpo de la mesera y dejara de apoyarse en la pared. — Te vi mal pero no pensé que estuvieras tan mal.— Vivir tantos años como lo hacía el dragón te daba la oportunidad de ver muchas cosas y al verla tan cansada pudo imaginar lo que podría pasar. — Si quieres te puedes sentar conmigo en la mesa, decir que somos amigos de años y que no nos veíamos hace un tiempo para que puedas descansar.— Era la primera vez que la veía pero no podía dejarla tirada así luego de ver lo mal que se encontraba, y esa era la única forma que encontraba para ayudarla.




Última edición por Lyon Clive el Miér Oct 11, 2017 12:12 am, editado 2 veces


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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Nana Kang el Vie Sep 15, 2017 12:01 pm

Welcome to Kang's coffee
Con Lyon | Cafetería | Tarde

Al estar apoyada sobre la pared de aquel pequeño pasillo y oscuro pasillo no imaginó que alguien se percataría de que estaría allí, para su sorpresa era el joven al cual acababa de atender.
Por un momento esta no puso resistencia ninguna y tampoco cambió su expresión, incluso levantó la mirada para observar la del joven que la sostenía para que no cayera al suelo, se sorprendía de que alguien hiciera algo así por ella. — La verdad es que soy la dueña del lugar, me tumbaré un rato en la sala de espera para descansar, creo que se debe al cansancio no te preocupes.—   Dijo tras soltarse de su agarre e intentar avanzar lentamente hacia la sala que había nombrado hacía unos segundos.

Para suerte o desgracia de ella, comenzó a notar como el mundo le daba vueltas, lo cual provocó que cayera al suelo desmayada debido a la poca fuerza que le quedaba en ese instante. Al despertarse observó que estaba tumbada en el sofá de la sala común, aún se encontraba mareada y mal como era normal, para un vampiro aun que duerma no arreglaría su problema de sed. Aun que lo que más la asustó de aquello fue ver que el joven que se había preocupado por ella se encontraba en la misma sala, sentado en una silla mientras leía un libro del cual no diferenciaba muy bien el título debido a su mareo. — Siento las molestias, pero de verdad que no deberías molestarte en ayudarme.— Dijo sentándose en el sofá mientras apoyaba su mano en la frente como si intentara que todo volviera a su sitio, en vano claramente.

Miró de nuevo los ojos de este instintivamente, por alguna extraña razón el azul de sus ojos la hipnotizaban, se sentía atrapada por aquella mirada. Al notar que se había quedado mirándole embobada durante bastante rato, apartó rápidamente la vista de él, algo avergonzada y si pudiera estaría sonrojada por ello, obviamente no podía sonrojarse debido a que la sangre no circulaba por su cuerpo, era fría como el hielo,
una de las principales razones por lo que no le gustaba tener contacto con la gente, sentía que molestaba si tocaba a alguien con su frío cuerpo.
De pronto se levantó para aproximarse a uno de los estantes que había en las paredes, hacía tiempo había puesto allí pequeños frascos de sangre de emergencia, pero no estaba segura de si seguían allí o no.

Abrió este y cogió uno de los pequeños frascos de cristal, y de la rabia al verlo vacío se desintegró en pequeños trozos en su mano.
— Maldita sean... Ya han vuelto a beberla sin mi permiso...— Se refería a algunos de sus trabajadores que eran vampiros como ella, sabían donde ponía esta sus frascos de sangre y los bebían si que se diera cuenta, no era la primera ni la última vez que ocurriría,
pero aquel momento era de suma emergencia. Lo que no sabía que ocurriría era que al usar su fuerza para romper el frasco notaba como su cuerpo colapsaba en el suelo, quedando apoyada en la pared como podía, había usado la poca fuerza que tenía para romper algo,
¿cómo era tan imbécil? Su respiración sonaba seca y de alguna manera parecía que la joven Nana estaba agonizando en aquel momento,
ni siquiera se percató de que el que la acompañaba se encontraba ahora frente a ella, preguntándola que la ocurría.



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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Lyon Clive el Mar Oct 10, 2017 11:37 pm

Welcome to Kang's coffee
Con Nana | Cafetería | Tarde
Por suerte tanto de ella como de él había llegado en el momento justo para cuando se estaba cayendo, evitando así que tuviera algún accidente y quedara tirada en el suelo sin que nadie se diera cuenta de ella. La sostenía entre sus brazos para que no cayera, cargándola lo que fuera necesario para que no hiciera fuerza en su debilitado cuerpo. — Da igual si es por cansancio o no, no deberías trabajar sintiéndote mal. — Dio un pequeño regaño a la dueña del local que además era una recién conocida, pese a eso poco le importaba la verdad. Soltándole y dejando que caminara por su cuenta al ver cómo le soltaba el cuerpo y caminaba por su cuenta, sin moverse sabiendo que seguramente vuelva a caer antes de llegar a la sala de espera.

La vio caminar unos cuantos pasos antes de que cayera al suelo sin que pudiera ayudarla esta vez debido a la torpeza de su parte de no querer recibir ayuda. — Sabía que pasaría esto… — Negó un par de veces con la cabeza acercándose a la dueña del local para tomarle entre sus brazos y llevar a la sala de estar, que estaba a unos metros de donde se encontraban o por lo menos eso leía en un cartel en una de las puertas. Abrió la puerta con un poco de dificultad con una mano, sosteniéndola con el otro brazo tratando de que no cayera al suelo otra vez. Lo más difícil había pasado por lo que la tomo entre sus brazos y la llevo hasta el sofá recostándola sobre este, quitándole los zapatos con cuidado y cubriéndole con una manta desde las caderas hasta los pies para que no pasara frio. Sabía que se podía ir del lugar sin decir palabra alguna pese a que estaba en un lugar donde como cliente no podía estar, con ella dormida sobre el sofá y él solo en la habitación no debía ser bueno para algún trabajador del local. Sin embargo, no le tomo mayor importancia al asunto y se quedó leyendo uno de los libros que disponía sentado en una silla que coloco cerca de la mujer para ver cuando despertara. — Dime eso cuando te recompongas que sigues tan pálida que cuando te encontré casi cayéndote en el pasillo. — Respondió ante su comentario sin dejar de mirar el libro, estaba por terminar un capitulo y la lectura lo había atrapado.

Termino de leer el capítulo, no había avanzado mucho en la lectura ya que desde que se desmayó hasta que despertó no había pasado más de media hora. Estaba pensando en que hacer su no despertaba pasada la hora de estar sobre el sofá. Cerro el libro dejándolo sobre la mesa de la sala de estar, la busco con la mirada, pero no la encontró en el sofá por lo que tuvo que ir hasta las estanterías para verla con un frasco en sus manos. — ¿Te acabas de desmayar y quieres tomar alcohol? — Preguntó sin entender lo que quería hacer, lo encontraba ilógico por donde se le mirara. Abrió los ojos al ver como rompía el frasco en sus manos ¿Tanta era la desesperación? No obstante, se puso de pie al verla caer nuevamente, apoyándose en la pared. — ¿Qué es lo que ocurre? — Pregunto tratando de saber en qué podía ayudarla, no podría dejarla así luego de verla tan mal en tres ocasiones en tan poco tiempo.

Camino hasta ella para tomarla de los brazos y levantarla otra vez del suelo, sujetándola ente sus brazos pudo ver lo pálida que era y también el bonito rostro que poseía. Al estar tan cerca un olor diferente le llamo la atención porque lo que olfateo con más fuerza para saber de qué se trataba, le costó unos segundos poder averiguar de qué se trataba, pero al final lo logro. — Sangre… eso es lo que había en ese frasco. — Menciono mientras caminaba lento para llevarla hasta el sofá otra vez. Una vez la dejo en el sofá fue en busca de la silla colocándola frente a ella y se sentó en ella, abriéndose la camisa para dejar a la vista la piel de su cuello y parte de su pecho. — Si lo que quieres es sangre puedes tomarla de aquí. — No entendía bien la razón porque quería ayudarla pero no sería la primera ni la última vez en que ayudaría a alguien que acababa de conocer.


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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Nana Kang el Miér Oct 11, 2017 9:47 am

Welcome to Kang's coffee
Con Lyon | Cafetería | Tarde

Ingenua de ella al pensar que quedaría sangre en aquella pequeña habitación, pero la esperanza es lo último que se pierde suelen decir y así era para ella en aquel momento. En tan solo unos segundos notó que se encontraba de nuevo en el suelo, pero esta vez mucho peor que las veces anteriores, acababa de usar la poca fuerza que le quedaba para romper aquel pequeño frasco que, al parecer, aquel chico pensaba que era alcohol, le pareció gracioso incluso, en una situación normal podría haber llegado a reírse, pero en aquel momento solo pensaba en que aquella era una manera muy absurda de morir, ¿acaso ya había terminado sus sufrimiento después de tantos años?

– N-anda... Deberías irte cuanto antes.– Dijo mientras notaba como este la ayudaba a sentarse en el sofá, ¿de qué serviría eso? Para nada, solo pudo notar como este se daba cuenta del pequeño aroma a sangre que salía del frasco roto del suelo, lo cual quería indicar que no era humanos,
el olor era tan poco que ni ella se había percatado hasta ahora, que su monstruo interior empezaba a querer apoderarse de ella e ir a en busca de sustento, ella no quería eso por eso prefería estar sola y encerrarse allí, pero no podía echarle, no podía moverse, volvería a ha hacer aquello que tanto odiaba sin poder evitarlo...

Observó como este acerca la silla hasta quedar frente a Nana, mientras este se abría aun más la camisa, dejando al descubierto su cuello y parte de su pecho. Este acto solo hizo que Nana abriera asustada los ojos y se alejara lo más que podía de el, mientras se tapaba la nariz y la boca con ambas manos. – ¡Aléjate de mi!– Dijo mientras intentaba contener la respiración, aquel olor de la sangre del joven la estaba perturbando y seguramente acabaría haciendo algo que no quería, morder a una persona.

Eso era un trauma que ella tenía desde que se convirtió en vampiro, ella no nació así y de alguna manera, no fue opcional. Después de que la obligaran a ser uno de esos seres horribles y que la usaran de saco de sangre nunca ha bebido directamente de una persona, era algo imposible para ella. Pero nunca es una palabra muy extrema,  ya que si que ha bebido de otras personas algunas veces, similares a la actual en la cual se muere por la sed y alguien amable le ofrece beber de el o ella, ¿acaso no saben lo horrible que es aquello? Su sed a veces es tal que la oscuridad de su corazón la domina haciendo que beba de esa persona hasta a veces llegar a matarla, eso era un horrible pasado que la persigue día a día, y el cual la martiriza tanto que no quiere que vuelva a repetirse.

Observaba al joven de reojo aún alejada de él, seguía firme a su afirmación, lo cual hacía que el olor a sangre la invadía por momentos, haciéndola cada vez más difícil controlarse, ella sabía que el final iba a ser inevitable, por lo cual al final se destapó la boca y la nariz y con la mirada llena de tristeza y angustia se giró hacia el joven y solo llego a pronunciar una palabra: "Perdóname", tras aquello su rostro cambio a tal velocidad que incluso este llegó a asustarse, los ojos de Nana se volvían de un color rojo intenso, emanando de estos un brillo del mismo color, de la boca le salían dos largos colmillos y su mirada triste se convertía en una mirada llena de maldad y de alguna manera de deseo, se abalanzó a una velocidad increíble sobre el quedando sentada sobre sus piernas, mientras apoyaba una de sus manos sobre el cabello de este haciendo que inclinase la cabeza y la otra sujetaba la camisa para que quedara más al descubierto. Todo eso mientras sus largos colmillos se incrustaban con dificultad en la piel del joven, aquello la afirmaba sus dudas de si era humano o no, sin duda se debía de tratar de un dragón o algo por el estilo debido a lo cálida que era aquella sangre y a lo dura que era su piel, pero de alguna manera no sentía angustia ni miedo como otras veces, se sentía cómoda y satisfacía su sed con aquella deliciosa sangre.



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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Lyon Clive el Miér Oct 25, 2017 1:25 am

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El pelinegro en un inicio pensaba que la primera reacción de la mujer seria lanzarse encima de él para morderle y conseguir la sangre que tanto necesitaba, se veía débil y sin fuerzas, sin embargo, un poco de esta debía quedarle como último recurso y consumirla por la fuerza. Se sorprendió al ver la reacción de ella por lo que estaba haciendo, alejándose lo que más podía de él, incluso tapándose la boca y nariz, diciéndole que se alejara. — Si me voy terminaras muriendo, no puedo dejarte sola. — Respondió a su comentario con un tono de voz fuerte, sin alzar la voz de su tono normal, pero si sonando seco y un poco cortante, demostrando así su intención de dejarla sola y ayudarle sabiendo lo que ella tendría que hacer.

No se movía bajo ningún motivo de la silla en la que estaba sentado, solo su pecho era el que se movía a voluntad para respirar, manteniendo una tranquila y sereno, sin alejar la vista de la pelinegra que estaba frente a él. La vista sobre el rostro ajeno le permitio ver como cambiaba de un momento a otro, llegando a asustarle un poco la forma en la que lo hizo, los ojos de la contraria cambiaban de color por un rojo intenso, fue lo primero que pudo notar absorbido por el brillo que emanaban. No alcanzo a reaccionar a moverse cuando la vampira ya estaba sentada sobre sus piernas, inclinándole la cabeza hacia un costado. Su cuerpo se tensó partiendo por la espalda produciéndole un escalofrió que le recorrió hasta la punta de los dedos del pie. — No te preocupes… — Susurró con la cabeza aún inclinada, cerrando un ojo por el dolor al sentir como los colmillos se iban incrustando en su gruesa piel, no era fácil poder producirle una herida a causa de piel de dragón que incluso en su forma humana era resistente.

Poco a poco se iba acostumbrando a la sensación de la mordida en su cuello, sin darse cuenta con leves movimientos termino por sacarse la camisa por completo quedando con todo el torso desnudo, su mala costumbre no lo dejaba ni en los peores momentos. Ya no sentía dolor ni nada similar por lo que mantenía ambos ojos abiertos mirando a la pared como si nada estuviera pasando en ese cuarto, bajo la vista un poco viendo como la contraria mantenía la mordida para seguir alimentándose, debía tener hambre pero no sabía cuándo acabaría ni en qué estado quedaría él tras eso, la pérdida de sangre podría ser importante. — ¿Mejor? — Pregunto con voz baja para que nadie los escuchara por si alguien pasaba por el pasillo, volvería a dirigir su vista hacia la pared buscando un punto fijo el que mirar. Sus brazos en todo momento estuvieron suspendidos a su costado por los que los levanto un poco hasta poder apoyarlos sobre las piernas de pelinegra, como si estuviera abrazándola., sintiendo a la perfección la el calor ajeno sobre sus brazos. No sabía si era por la mordida o por llevar mucho tiempo sin comer pero sentía como si tuviera menos fuerza. — Que sueño me dio de la nada. — Bostezó un poco tapándose la boca con una mano para luego dejarla caer sin fuerza para llevarla donde estaba antes.


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Re: ¡Bienvenido a la cafetería Kang! [Priv. Lyon]

Mensaje por Nana Kang el Jue Oct 26, 2017 2:03 pm

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La pobre Nana estaba sufriendo y era un hecho, odiaba con todo su ser lo que era, lo que hacía. La gente tenía una visión de los vampiros el cual era totalmente erroneo para ella, no eran seres bellos, no eran buenos, no era algo bonito sus mordidas para conseguir sangre, para ella era lo eor que había en el mundo. Mientras la joven pelinegra estaba sentada sobre las piernas del dragón, observaba cuidadosamente la mirada de este, le fascinaba de alguna manera, ese color tan intenso que la llamaba de alguna manera, dentro de ella deseaba con todas sus fuerzas morderle, saborear esa calida sangre...

Y no lo pudo contener mucho tiempo más, antes de poder evitarlo, su cuerpo se apoyaba sobre este sintiendo el calor que este emanaba, era agradable, y su cuerpo sintió aún más este calor al comenzar a tomar aquella ardiente sangre, ese calor la invadía tanto que notaba como circulaba dentro de ella, pasaba de ser un ser frío como el hielo a ser cálida, sentir calor como cuando era humana, de alguna manera se emocionaba por ello, por eso no quería parar de beber de él.

Sabía perfectamente que la estaba hablando, que la preguntaba y se preocupaba por ella a pesar de no conocerla de nada, ¿Cuanto tiempo había pasado desde que alguien se preocupaba por ella? Antes de darse cuenta el joven dragón se encontraba sin camisa, es decir, con el torso totalmente desnudo, ¿En que momento había acabado así? Ella no recordaba habersela quitado, y de alguna manera se estaba avergonzando de estar pegaba a un hombre semidesnudo, además de que su sed estaba ya saciada, por lo que simplemente levantó el rostro de donde se encontraba, aún con los ojos color rojo brillantes y con la boca y labios manchados de aquella sangre que la había hipnotizado.

Al mirar los ojos de su compañero no pudo evitar sonrojarse y mirar al suelo mientras se tapaba la boca con la mano, evitando que este se diera cuenta de aquella espantosa imagen. – Nana... – Dijo levantádose de las piernas de este y acercándose a una de las toallas que había encima de uno de los muebles, tomándola y comenzando a limpiarse lo máximo que podía, no debía ser algo agradable ni para ella ni para nadie. – Me llamo Nana.– Concluyó aquella afirmación sin sentido que acababa de decir, al ver el rostro confuso del dragón.

Esta dejó la toalla donde había un montón de otras sucias y se quedó mirándo al joven que se encontraba aún sentado con el torso desnudo. – No es por ser descortes... Pero es un poco incómodo que estes así delante de una chica que acabas de conocer – Dijo intentando ser agradable, pero había tantos años que no mostraba ni un matiz de sentimientos que sonó igual que insípido que todo lo anterior, se quedó pensando durante unos instántes en que seguramente se encontraría cansado o mareado a causa de la falta de sangre, por lo que antes de que se levantara, cogió la camisa del suelo y se la dio. – Iré a por tu pedido y alguna que otra cosa, necesitarás recuperar fuerzas, aun que seas un dragón no quita que te afecte la falta de sangre. – Tras aquello, se dirigió a la puerta para tras ella cerrarla e ir a la cocina, donde sus empleados se sorprendieron al verla y la preguntaron que había ocurrido, esta simplemente les dijo que no se preocuparan y volvieran a su trabajo, mientras tomaba dos tazas de café y una bandeja entera de comida de todo tipo, no sabía que era lo que le gustaba a aquel hombre desconocido, pero quería ser generosa por una vez.



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