Paseos gratos [A. Devereux]

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Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Benjamín Klein el Sáb Sep 30, 2017 3:53 pm

Soltó un suspiro al comer el último trozo de galleta que quedaba en la caja. Una caja que se había asegurado de guardar a la perfección, donde los bichos no hicieran de la suyas y donde pudiera ver siempre que no estuviera en servicio, cosa que resultaba ser de esa forma la mayoría del tiempo, por alguna razón no se cansaba de acompañar al mayor, a donde fuera y siempre que le estuviera permitido, los primeros días resultaron extraños ir a buscarle y acompañarle hacer sus mandados del día, era muy tranquilo y diferente a sus días de entrenamiento, donde el sonido de espadas golpeándose era su pan de cada día… Ahora era todo lo contrario, y no le molestaba, siempre tenía sus horas de entrenamiento, no tanto como antes y claro que por momentos se daba cuenta de que no estaba haciendo un buen trabajo ya que sus ojos se centraban en la figura del Arcángel.

Hacía que se le secara la garganta…

Uriel a pesar de ser una figura de autoridad, alguien lleno de un conocimiento infinito, ya que no por nada era uno de los arcángeles además de su edad claro. Resultaba irradiar una tranquilidad que confortaba a todos los que se acercaban, su sonrisa era contagiosa y Benjamín se obligaba a mirar a otro lugar para no hacerlo, en algún ocasión tuvo que sujetarle por la cintura para que no cayera al suelo a causa de sus largas faldas, y este con una sonrisa de esas hizo que Benji le sonriera, sin haber podido defenderse contra eso.

Lo cierto era, que comenzaba a sentir preocupación por su propio comportamiento, no podía distraerse, no podía arriesgar a Uriel por no estar centrado en su trabajo. Razón por la cual acepto la idea de llevarle a la playa, sería un momento para relajarse y centrar sus ideas, aunque quizás hubiera sido mejor ir solo y no acompañado de Uriel, siendo este la primera razón de su preocupación. No era la primera vez que sentía ese tipo de atracción, o quizás si… Sus manos sudaban con solo pensarlo, y ni si quiera sabía porque lo asociaba con una reacción de índole amoroso, era su jefe.

¿Qué se suponía que debía ponerse para ir a la playa? Lo único que usaba eran unos jeans y camisas blancas o negras, el negro era mala idea por lo que optó por la blanca. Y zapatos normales, estaba listo y solo terminaba de ajustar el auto para cuando Uriel llegará. Incluso se tomó la molestia de preparar algunos bocadillos y refrescos para el camino, claro que no irían en la grúa, tenía un auto del 61, un Ferrari negro, era un pequeño lujo que se había dado hacia algunos años, el mismo lo había arreglado, y dicho auto estaba estacionado frente al taller, con una tacita en la que estaban los bocadillos, mientras tanto Benji se encontraba dentro en su despacho dándole indicaciones a alguien por teléfono, su voz era baja y tranquila explicando cómo el auto se habría descargado por haber mantenido las luces encendidas durante toda la noche, y que esto se solucionaba de forma sencilla, pero que él en esos momentos no estaba disponible para atenderlo.

- como le digo, en estos momentos no puedo atenderle, tendría que esperar hasta las horas de la noche y comprendo que es mucho tiempo - se masajeo el cuello en el instante que escucho a alguien entrar al taller, su pulso aumento y comenzó a sentirse nervioso, era la segunda vez que Uriel entraba al taller, aunque la primera solo había sido un pequeño vistazo – me disculpo por ello, espero poderle atender en ocaciones futuras- intentaba colgar, dar la conversación por terminada, pero las señoras que eran ancianitas eran algo difíciles de cortar rápidamente.



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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 16, 2017 10:03 am



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El sonido de su voz cantando la ópera “Green Bird” resonaba por la habitación hacienda un pequeño eco que siempre disfrutaba pues le recordaba en cierta forma a la capilla central donde enseñaba a los niños del coro las estrofas que recitaban alabanzas al señor y sus hermosos logros, no acostumbraba a realizar dos tareas al mismo tiempo sin embargo la noche anterior se había desvelado un poco a causa de un ángel rebelde que requería atención de su parte y por esa razón en ese momento se encontraba desayunando un poco de fruta mientras se anudaba a la cintura un pareo blanco que apenas dejaba ver sus piernas desnudas. Desde que Benjamín tomo el puesto como su escolta se había encargado diligentemente de acompañarlo en todas sus tareas, desde ir a visitar a los niños del coro hasta asistir a reuniones donde se necesitaba un mediador, en el pasado sus escoltas no habían sido como él y muy por el contrario la paciencia de ellos era terriblemente limitada para con su persona pero ahora, todo era diferente.

A su lado era realmente feliz, sentía su corazón palpitar como nunca…

El ángel era sumamente dedicado para alguien de su edad, sabía que ese día sus palabras no fueron una mentira sin embargo jamás había esperado ser tan cuidado y protegido por el joven que vivía atento hacia su persona hasta para evitar una de sus tan típicas caídas a causa de sus faldas largas, de sus labios no salían reproche alguno y regaños hacia él, tan solo sonrisas que le sacaba pequeños sonrojos avergonzados por su torpeza y por otro motivo que no lograba entender con claridad. Pese a todo no sentía en su corazón duda alguna de haber hecho lo correcto al aceptarlo a su lado, no tenía preocupación alguna sobre sus acciones y mucho menos en las de Benji pues confiaba ciegamente en él, sabía que nunca lo dañaría de ninguna forma y que sin importar lo que le deparara en el futuro podía contar con él.

-Muy bien, creo que todo está listo.- Se dijo a si mismo al mismo tiempo que giraba sobre sus pies para reflejarse en el espejo de cuerpo entero de su armario, tal vez se había sobrepasado un poco pero ¿Quién podía culparlo? Era su primera vez visitando la playa y que la invitación fuera de su querido escolta no ayudaba a que la emoción se redujera, gracias a las revistas de moda sobre su cama pudo encontrar el atuendo adecuado para una tarde de playa y que no transgredía a sus votos, se trataba de una blusa suelta color turquesa y un short de jean oculto debajo del pañuelo que tapaba sus piernas dejando ver un poco por sobre sus pantorrillas. Una vez perfumado y con su pequeño bolso en mano salió de su isla privada para bajar directamente a la tierra donde el pecado era moneda corriente y todo en lo que creía estaba prohibido.

Aunque había estado allí tan solo una vez record perfectamente el camino a tomar para llegar al talles donde Benji trabajaba con una de sus pasiones lejanas a la arena, las peleas y armas, los automóviles y aunque él no entendía nada sobre ellos con solo ver la expresión de emoción que su escolta mostraba al hablarle sobre el tema era más que suficiente para que su espíritu se contagiara y deseara saber más sobre ello, sobre lo que al ángel le gustaba y apasionaba personalmente. Dando un paso en el interior del taller con algo de timidez observo a sus alrededores notando que el muchacho no estaba allí, guiado por la curiosidad dio un paso más en el interior topándose en cambio con algunos vehículos estacionados, herramientas y motores brillantes desfilando como si de joyas se trataran, aun sin saber mucho sobre todo lo que se mostraba frente a sus ojos veía la belleza que rebosaba en el lugar, una hermosura que solo alguien apasionado podía lograr.

Al ir acercándose a la oficina pudo escuchar una voz muy conocida, con una pequeña sonrisa fue hacia la puerta y sin molestarse en tocar abrió esta lentamente hasta visualizar el cuerpo del ángel que estaba de espaldas hablando por teléfono, al encontrarlo fue hacia el y aunque pudiera interrumpir la llamada una vez que estuvo a su lado se estiro lo suficiente para alcanzar su mejilla y depositarle un pequeño beso como saludo, sin borrar su dulce sonrisa y sin apuro alguno por partir pese a la emoción que sentía fue hacia el pequeño sillón individual de la oficina para tomar asiento en él y desde allí admirar la pequeña oficina mientras su escolta terminaba de arreglar los asuntos de trabajo.
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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Benjamín Klein el Vie Nov 10, 2017 1:04 am

Un pequeño escalofrió recorrió el cuerpo del ángel en el momento justo que Uriel entro a su oficina, solo alguien como él podía oler de aquella forma tan exquisita, le hacía despegar los pies de la tierra, llevar sus pensamientos a otros lugares, y si se dejaba ir... sabia como terminaría con su imaginación, en detalles que era mejor no llevar a cuenta, pues prefería no pasar un momento incomodo frente a su jefe. Se desconecto de la llamada al sentir los suaves labios sobre la piel de su propia mejilla, y aunque quería mantener la compostura le fue casi imposible, vio el atuendo del pelinegro, diferente a lo que usualmente vestía, no era desagradable, todo lo contrario. Se recordó de respirar y volvió a la llamada, quería darle cierre y poder dar su atención a Uriel ¿Podía verse tan desesperado? se obligo a relajar su espalda y ver hacia otro lugar en lo que dedicaba un par de palabras más a la señora del otro lado del teléfono, logrando convencerla de llamarle en un futuro siendo una promesa del ángel en ayudarla si o si la próxima vez.

Colgó.

El despacho del ángel era pequeño y contaba con lo básico incluso con una pizarra de corcho con papeles varios pegados desordenadamente, desde venta de autos hasta de repuestos, incluso había un papel para de un diseñador de interiores que en algún momento pensó en ofrecer su trabajo a Benji hasta que este se mostro desinteresado ya que... le gustaba su estilo propio y claro que el pequeño sillón que había elegido Uriel, como el resto de cosas tenía algo de polvo, lo que le preocupo... se acerco en un par de zancadas y sin pedir alguna autorización le tomo de las manos con autentica gentileza para obligarle a ponerse de pie - Siento incomodarle pero se ensuciara si se mantiene sentado en ese sillón - las manos del Arcángel eran tan suaves, que inconscientemente las masajeo con el dedo pulgar... Benji sabía que las manos de un ángel que formaba parte de un ejército y arreglaba autos jamás serían suaves, eran ásperas y llenas de cayos, sin embargo no era la primera vez que tocaba las manos de Uriel y eso le hacía sentir confianza en tomarlas para apartarlo de la suciedad.

- Disculpe la demora, no tenía planeada la llamada, conteste por inercia... llevaba ignorando las llamadas toda la mañana para evitar dar respuestas negativas - soltó las manos del mayor con lentitud, disimulando el que las hubiera tenido por un rato mayor del usual en levantar a alguien de un lugar sucio, se le escapo una sonrisa al subir su mirada a los ojos colorados de Uriel - si me permite decirlo, se ve diferente hoy... no mal, todo lo contrario, es un bonito atuendo para el lugar al que vamos, me gustaría decir que tengo algo para cambiarme pero... lo que ve es lo único que tengo - mantuvo la sonrisa y se desordeno el cabello en un gesto de disculpa, alejándose unos pasos para tomar las llaves del taller como las del auto - no atrasare mas la estadía en este lugar sucio - dejo que el pasara primero para pasar llave a la puerta, era el lugar donde se guardaba algo de dinero y prefería mantener el dinero humano para las cosas humanas que hacía en el taller - vamos, de seguro sentirá algo de ansiedad por llegar... me suele pasar cuando se que iré a lugares bonitos que sirven para despejarse la mente, y el cuerpo de los oficios regulares, aunque claro... no puedo quejarme del cambio de trabajo, ha disminuido significativamente algunos dolores que no se iban por los entrenamientos diarios.

Benji hablaba fluido, tranquilo, sin la presión de estar siempre atento como lo estaba en el paraíso o en las calles. El taller era su terreno seguro, el lugar donde nada malo le pasaría a él o a cualquiera que estuviera dentro - además... hay otras cosas que también se aprenden a disfrutar en la ciudad, como lo es conducir un auto, no usar las alas como transporte... tal vez mas adelante pueda enseñarle a conducir si usted quiere o siente curiosidad - sugirió echando un último vistazo dentro del taller para cerrar con llave, se quedo observando el auto solo unos segundos y abrió la puerta del copiloto - por favor suba... - le ayudo para que no se lastimara y cuando este estuvo dentro y sentado se dio a la tarea de acomodarle las faldas, no sabía si era necesario pero lo hizo con cuidado, paso sobre él con algo de dificultad para poderle abrochar el cinturón - lo siento si le golpeo, es algo estrecho para mi aquí - rio y termino, quedándose agachado en la calle, mirándole desde ese ángulo... era tan perfecto, esa perfección que no se podía tocar o anhelar tener - realmente se ve muy bien hoy - y aunque se quemara las manos al querer alcanzarle, se las quemaría todos los días de ser posible.



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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 29, 2017 1:45 pm



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Observaba distraído el despacho notando en silencio y con una pequeña sonrisa como todo el lugar, desde la oficina hasta el taller mismo tenía el toque de Benji por doquier y aunque no entendía mucho de lo que hacía allí pero con tan solo sentir como todo lo que lo rodeaba poseía  la esencia del ángel frente suyo era más que suficiente para hacerlo sentir un calor en su pecho que le agradaba, ese lugar le gustaba mucho y cuando escucho como el teléfono era colgado al mismo tiempo que era levantado del sillón por el muchacho no pudo evitar soltar una risilla divertida ante la preocupación del dulce Benjamín por sus ropas, no tenía queja alguna para sus acciones sino todo lo contrario; se sentía sumamente querido y protegido por el muchacho tan detallista.

— No te preocupes por el tiempo~ me alegra ver que ayudas a las personas con sus máquinas extrañas. — Dijo al recordar una extraña maquina un tanto desarmada de dos ruedas que descansaba contra la pared, al escuchar la risa del muchacho sintió sus mejillas arder y aún más al escuchar sus palabras halagadoras sobre el atuendo que había escogido especialmente para su cita… ¿Cita? Esa palabra lo dejo sin habla por unos segundos en los que no podía entender el por qué esa simple palabra hizo que su corazón se acelerara como si fuera un adolescente, antes de poder darse cuenta el castaño ya había tomado las llaves y abierto la puerta del despacho para él, tratado de calmarse con la esperanza de no tropezar con cualquier cosa que se cruzara en su camino salió por está siguiendo de cerca a Benji hasta volver por donde ingreso, mirando por última vez el interior del taller en espera de que su dueño cerrara las puertas oficialmente para iniciar el viaje.—  Oh, sí estoy muy emocionado por conocer ese lugar y ahora que escucho tus palabras mi emoción se aumentó. Aun así, Benji recuerda que es bueno tomar descansos de vez en cuando… No quiero que te sobre esfuerces.— Como era de esperarse acabo regañándolo o al menos intentándolo pues su tono aún seguía siendo dulce y amable al escuchar lo último, su salud le preocupaba mucho ya que al igual que su amiga que se esforzaba al máximo entrenando sabía que el castaño tenía la misma pasión que Michaela y no deseaba que sufriera de dolores u molestia alguna aun cuando pudiera tratarse de su trabajo.

Una vez fuera y con el taller oficialmente cerrado siguió con la mirada al ángel que estaba junto a una de esas máquinas llamadas automóviles y cuando abrió la puerta para que tomara asiento se tomó unos segundos para acercarse a observar de cerca el interior con clara curiosidad y maravilla, sin dudas los avances hechos por los humanos eran increíbles.- ¿Crees que pueda aprender? Me da pena admitir que mi torpeza alcanza incluso mis alas.- Admitió avergonzado al recordar cuanto le costó de niño aprender a manejar sus apéndices al mismo tiempo que tomaba asiento sin siquiera cuidar que el pañuelo que usaba como falda acabara desacomodado, pero como era costumbre las atenciones de Benjamin no pasaron por alto el detalle y con una sonrisa tierna por sus gestos le permitió no solo arreglar su ropa sino también colocarle el extraño cinturón que poseía el vehículo, por unos segundos la cercanía del muchacho rozaba partes de su cuerpo y entre ellos su mejilla el cual sin percatarse de sus propias acciones acabo apoyando unos segundos; casi eternos en el cálido hombro de Benji cubierto por aquella camisa suave que desprendía su aroma propio y particular.

Cuando el contacto hubo terminado y él se encontraba dentro del auto dejo su bolso en el suelo donde no pudiera molestar, distraído por unos segundos en los que no fue consciente de cómo era visto por Benjamín hasta que escucho sus palabras y una vez más tanto sus mejillas enrojecidas como su corazón acelerándose se hicieron presentes haciéndolo consciente de como el ángel con tan sinceras y hermosas palabras generaba aquellas reacciones que nunca nadie había logrado sentir ni por un segundo.— Me alegra escuchar que mi elección es de tu agrado, estaba tan nervioso por verme bien para ti que no pude evitar poner mucho empeño… Temía haber exagerado.— Dijo sincero y sin temor alguno de admitir todo el esfuerzo que había puesto en algo tan simple como la elección de ropas, solo por su querido escolta con el cual podía ser totalmente sincero y sin la presión de anteponer su cargo el cual deseaba olvidar por ese día. Espero paciente a que el conductor tomara lugar a su lado y una vez hecho observo con atención como el motor era encendido, sobresaltándolo un poco debía admitir para luego ponerse oficialmente en marcha por el camino que los llevaría a su destino.

A medida que avanzaban su mirada rojiza estaba fija en la ventana a su lado que no podía perderse absolutamente nada de lo que ocurría en su entorno hasta verse como un niño emocionado porque estaba a punto de vivir la aventura de su vida. Cuando comenzaron a dejar la zona residencial atrás su cuerpo se acurruco contra los mullidos asientos, relajándose para finalmente centrar su atención en el muchacho a su lado, en su rostro que siempre mostraba una expresión seria y adulta sumamente diferente a como lo recordaba de pequeño pero que a su vez, cuando estaban lejos de las miradas de los otros, enseñaba sonrisas y risas tan hermosas que le derretían el corazón… Era una sensación nueva y extraña, lo asustaba en cierta forma como si se tratara de una llama tentadora pero peligrosa y aunque existía el peligro de quemarse sin pensárselo dos veces en una pequeña pausa causada por el semáforo estiro su mano hacia el rostro cincelado para acariciar la mejilla de Benjamín.— Tu también te ves realmente guapo.— Sus dedos acariciaban la cálida piel con delicadeza, casi con temor de poder llegar a hacerle daño a aquel guerrero que ante sus ojos y su corazón era un tesoro preciado que debía cuidar, proteger y… Tal vez… Un grito de susto escapo de sus labios al escuchar la estruendosa bocina del automóvil detrás de ellos para que continuaran la marcha y le permitieran el paso a los demás, sus pensamientos habían sido interrumpidos dejando detrás tan solo un remolino de confusión y reproche por lo que estaba a punto de decir en sus pensamientos.

— Es la primera vez que me subo a un auto, los sonidos que hace me toman realmente por sorpresa.— Se excusó con una risa divertida por su susto al mismo tiempo que volvía a su posición y comenzaba a jugar con uno de los mechones de su cabello chocolate en un intento de distraerse y de que Benji no notara el sonrojo que se extendía hasta sus orejas por lo ocurrido hace unos segundos. Retomando el viaje y comenzando a sentirse menos apenado algo en especial capto su atención, algo amarillo y brillante que se alzaba orgulloso en dirección al sol y que en pocos minutos se le sumaron otros iguales hasta ocultar totalmente el verde del pasto, se trataba de un campo entero de girasoles que lo sorprendió tanto como para quedarse embobado con la vista.— Esto es… Hermoso.— Era increíble que algo como esto pudiera existir en un lugar así, donde el pecado reinaba y el recuerdo de las enseñanzas que los ángeles trataron de impartir quedaron enterrados en los recuerdos, sin dudas ese era el mejor viaje de su vida.— Sé que aún no llegamos a destino pero… Gracias por mostrarme tantas cosas maravillosas, Benji.— Volvió la vista hacia el muchacho a quien le sonrió con suma felicidad y gratitud, por enseñarle su pequeño mundo fuera del paraíso y por mostrarle vistas tan mágicas como los sentimientos que el generaban en su ser.
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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Benjamín Klein el Dom Dic 17, 2017 11:14 pm

¡QUEMABA!

Benjamín tuvo aquella sensación al sentir los dedos del mayor rozarle la mejilla, aquel acto tan pequeño le había encendido el cuerpo de una manera extraña, incluso sus palabras solo hicieron que su rostro se sonrojara de manera notoria, no lo podía ocultar por más que así lo quisiera, además... estaban dentro de un auto, nadie les estaba viendo, y si así era, nadie sabía que su acompañante era un arcángel y el un simple alado con suerte por poder ofrecer sus servicios a alguien como lo era Uriel, así que... ¿por qué no dejarse llevar unos pocos segundos de lo que durara la luz en rojo? lo peor que podía pasar era ser rechazado de una manera brutal.

Aparto la mano de la palanca de marchas, hacia su propia mejilla en donde estaba la mano de Uriel, la cubrió con la suya, con cierta diferencia de tamaño y claro que de textura, Uriel era pura suavidad, y él era todo lo contrario. Presiono la mano del mayor contra la mejilla, no calculo los segundos en sus acciones, movió la cabeza para verle y así besar la mano de Uriel, presiono sus labios contra su fina piel, inhalo profundo y capturo aquella esencia que desprendía el mayor... hasta que fue devuelto a la realidad en combinación del bocinazo y el pequeño grito de Uriel.

Igual que su copiloto rio, y continuo conduciendo. Era normal que las criaturas de la Tierra no tuvieran paciencia, querían todo rápido, les molestaba los retrasos, y en las calles se multiplicaba aquel sentimiento, se oculto bajo aquel acto de presura ajena para dejar pasar el momento, dejar que el color se fuera de sus mejillas y regresar a ser solo Benjamín, el que conducía con cuidado y atención. Mientras conducían coloco música muy baja, y disfruto también de los paisajes - hay muchos lugares como este, podemos desviarnos de nuestro destino principal, así aprovechamos y puede ver más cosas, si esperamos a cuando regresemos será de noche y no se vera de la misma forma que con la luz del sol - incluso se fue acomodando hacia el carril derecho para poder salirse de la ruta, camino a la playa existían algunas paradas turísticas como el campo de girasoles,  y algunas paradas en restaurantes, sin embargo Benji tenía cubierto el tema de alimentos, al menos los de merienda.

No muchas personas se desviaban hacia aquellos caminos, solo si eran fotógrafos con algún tipo de cliente que solicitaba aquellos paisajes, habían varios autos aparcados en lo que podía ser un estacionamiento provisional, y Benjamín se hizo espacio, llamando la atención por el auto en el que iban. El ángel desabrocho ambos cinturones, y bajo de su lugar. El clima era fresco, pasaba una pequeña brisa y este aprovecho para estirar los pies, no había conducido el auto muy seguido, rodeo el auto por la parte del frente y se acerco abrirle la puerta a Uriel, tendiéndole una mano para ayudarle, y vamos que el aprovechaba cada posibilidad que tenia para tener un tacto directo con el mayor - de seguro no tardaremos mucho en dar un pequeño recorrido, si gusta podemos llevar algún bocadillo si tiene hambre, o comprar algún granizado... ¿los ha probado? - claro que para cuando el arcángel descendió del auto, el vehículo paso a segundo plano.

- ¿También vienen por alguna sesión fotográfica? es una buena locación, poco público, brisa natural, y los colores resaltan mágicamente... ¿de qué revista vienen? - Benjamín se como era típico de él, se tenso y por acto reflejo trato de ocultar a Uriel detrás de sí - oh vamos, ¿es un nuevo modelito que intenta surgir entre el resto? tendrá éxito, parece tener piel de porcelana - comento una chica más atrás con una cámara en la mano - No, no somos de ninguna revista, solo es un pequeño desvió del destino final, mi jefe quiere conocer mejor las afueras de la ciudad - su voz se relajo y termino por relajar su cuerpo, solo eran fotógrafos curiosos por la impecable belleza del arcángel... después de todo era una reacción normal, si contaban con cierta belleza divina, algo que el mismo había perdido con tanta batalla y entrenamientos, ellos no estaban para ser hermosos, solo para proteger.  - si nos disculpan, debemos continuar.

Los pajarillos también cantaban, y eso lo llego a notar cuando cruzaron el pequeño estacionamiento. Había colocado una mano sobre el hombro de Uriel, para guiarle a la vez que lo protegía en un pequeño abrazo, para que el resto de personas dejaran de poner atención en ellos, tampoco era bueno captar miradas que les pudieran exponer. - Lo siento - susurro bajando su mano y apartándola del hombro de Uriel - no pensé que fuéramos a llamar la atención, o que hubieran personas tan cerca , quizás fue mala idea desviarnos.



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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Invitado el Dom Dic 31, 2017 8:44 pm



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El sonido de su voz cantando la ópera “Green Bird” resonaba por la habitación hacienda un pequeño eco que siempre disfrutaba pues le recordaba en cierta forma a la capilla central donde enseñaba a los niños del coro las estrofas que recitaban alabanzas al señor y sus hermosos logros, no acostumbraba a realizar dos tareas al mismo tiempo sin embargo la noche anterior se había desvelado un poco a causa de un ángel rebelde que requería atención de su parte y por esa razón en ese momento se encontraba desayunando un poco de fruta mientras se anudaba a la cintura un pareo blanco que apenas dejaba ver sus piernas desnudas. Desde que Benjamín tomo el puesto como su escolta se había encargado diligentemente de acompañarlo en todas sus tareas, desde ir a visitar a los niños del coro hasta asistir a reuniones donde se necesitaba un mediador, en el pasado sus escoltas no habían sido como él y muy por el contrario la paciencia de ellos era terriblemente limitada para con su persona pero ahora, todo era diferente.

A su lado era realmente feliz, sentía su corazón palpitar como nunca…

El ángel era sumamente dedicado para alguien de su edad, sabía que ese día sus palabras no fueron una mentira sin embargo jamás había esperado ser tan cuidado y protegido por el joven que vivía atento hacia su persona hasta para evitar una de sus tan típicas caídas a causa de sus faldas largas, de sus labios no salían reproche alguno y regaños hacia él, tan solo sonrisas que le sacaba pequeños sonrojos avergonzados por su torpeza y por otro motivo que no lograba entender con claridad. Pese a todo no sentía en su corazón duda alguna de haber hecho lo correcto al aceptarlo a su lado, no tenía preocupación alguna sobre sus acciones y mucho menos en las de Benji pues confiaba ciegamente en él, sabía que nunca lo dañaría de ninguna forma y que sin importar lo que le deparara en el futuro podía contar con él.

-Muy bien, creo que todo está listo.- Se dijo a si mismo al mismo tiempo que giraba sobre sus pies para reflejarse en el espejo de cuerpo entero de su armario, tal vez se había sobrepasado un poco pero ¿Quién podía culparlo? Era su primera vez visitando la playa y que la invitación fuera de su querido escolta no ayudaba a que la emoción se redujera, gracias a las revistas de moda sobre su cama pudo encontrar el atuendo adecuado para una tarde de playa y que no transgredía a sus votos, se trataba de una blusa suelta color turquesa y un short de jean oculto debajo del pañuelo que tapaba sus piernas dejando ver un poco por sobre sus pantorrillas. Una vez perfumado y con su pequeño bolso en mano salió de su isla privada para bajar directamente a la tierra donde el pecado era moneda corriente y todo en lo que creía estaba prohibido.

Aunque había estado allí tan solo una vez record perfectamente el camino a tomar para llegar al talles donde Benji trabajaba con una de sus pasiones lejanas a la arena, las peleas y armas, los automóviles y aunque él no entendía nada sobre ellos con solo ver la expresión de emoción que su escolta mostraba al hablarle sobre el tema era más que suficiente para que su espíritu se contagiara y deseara saber más sobre ello, sobre lo que al ángel le gustaba y apasionaba personalmente. Dando un paso en el interior del taller con algo de timidez observo a sus alrededores notando que el muchacho no estaba allí, guiado por la curiosidad dio un paso más en el interior topándose en cambio con algunos vehículos estacionados, herramientas y motores brillantes desfilando como si de joyas se trataran, aun sin saber mucho sobre todo lo que se mostraba frente a sus ojos veía la belleza que rebosaba en el lugar, una hermosura que solo alguien apasionado podía lograr.

Al ir acercándose a la oficina pudo escuchar una voz muy conocida, con una pequeña sonrisa fue hacia la puerta y sin molestarse en tocar abrió esta lentamente hasta visualizar el cuerpo del ángel que estaba de espaldas hablando por teléfono, al encontrarlo fue hacia el y aunque pudiera interrumpir la llamada una vez que estuvo a su lado se estiro lo suficiente para alcanzar su mejilla y depositarle un pequeño beso como saludo, sin borrar su dulce sonrisa y sin apuro alguno por partir pese a la emoción que sentía fue hacia el pequeño sillón individual de la oficina para tomar asiento en él y desde allí admirar la pequeña oficina mientras su escolta terminaba de arreglar los asuntos de trabajo.
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