Paseos gratos [A. Devereux]

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Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Benjamín Klein el Sáb Sep 30, 2017 3:53 pm

Soltó un suspiro al comer el último trozo de galleta que quedaba en la caja. Una caja que se había asegurado de guardar a la perfección, donde los bichos no hicieran de la suyas y donde pudiera ver siempre que no estuviera en servicio, cosa que resultaba ser de esa forma la mayoría del tiempo, por alguna razón no se cansaba de acompañar al mayor, a donde fuera y siempre que le estuviera permitido, los primeros días resultaron extraños ir a buscarle y acompañarle hacer sus mandados del día, era muy tranquilo y diferente a sus días de entrenamiento, donde el sonido de espadas golpeándose era su pan de cada día… Ahora era todo lo contrario, y no le molestaba, siempre tenía sus horas de entrenamiento, no tanto como antes y claro que por momentos se daba cuenta de que no estaba haciendo un buen trabajo ya que sus ojos se centraban en la figura del Arcángel.

Hacía que se le secara la garganta…

Uriel a pesar de ser una figura de autoridad, alguien lleno de un conocimiento infinito, ya que no por nada era uno de los arcángeles además de su edad claro. Resultaba irradiar una tranquilidad que confortaba a todos los que se acercaban, su sonrisa era contagiosa y Benjamín se obligaba a mirar a otro lugar para no hacerlo, en algún ocasión tuvo que sujetarle por la cintura para que no cayera al suelo a causa de sus largas faldas, y este con una sonrisa de esas hizo que Benji le sonriera, sin haber podido defenderse contra eso.

Lo cierto era, que comenzaba a sentir preocupación por su propio comportamiento, no podía distraerse, no podía arriesgar a Uriel por no estar centrado en su trabajo. Razón por la cual acepto la idea de llevarle a la playa, sería un momento para relajarse y centrar sus ideas, aunque quizás hubiera sido mejor ir solo y no acompañado de Uriel, siendo este la primera razón de su preocupación. No era la primera vez que sentía ese tipo de atracción, o quizás si… Sus manos sudaban con solo pensarlo, y ni si quiera sabía porque lo asociaba con una reacción de índole amoroso, era su jefe.

¿Qué se suponía que debía ponerse para ir a la playa? Lo único que usaba eran unos jeans y camisas blancas o negras, el negro era mala idea por lo que optó por la blanca. Y zapatos normales, estaba listo y solo terminaba de ajustar el auto para cuando Uriel llegará. Incluso se tomó la molestia de preparar algunos bocadillos y refrescos para el camino, claro que no irían en la grúa, tenía un auto del 61, un Ferrari negro, era un pequeño lujo que se había dado hacia algunos años, el mismo lo había arreglado, y dicho auto estaba estacionado frente al taller, con una tacita en la que estaban los bocadillos, mientras tanto Benji se encontraba dentro en su despacho dándole indicaciones a alguien por teléfono, su voz era baja y tranquila explicando cómo el auto se habría descargado por haber mantenido las luces encendidas durante toda la noche, y que esto se solucionaba de forma sencilla, pero que él en esos momentos no estaba disponible para atenderlo.

- como le digo, en estos momentos no puedo atenderle, tendría que esperar hasta las horas de la noche y comprendo que es mucho tiempo - se masajeo el cuello en el instante que escucho a alguien entrar al taller, su pulso aumento y comenzó a sentirse nervioso, era la segunda vez que Uriel entraba al taller, aunque la primera solo había sido un pequeño vistazo – me disculpo por ello, espero poderle atender en ocaciones futuras- intentaba colgar, dar la conversación por terminada, pero las señoras que eran ancianitas eran algo difíciles de cortar rápidamente.



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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Anthony Devereux el Lun Oct 16, 2017 10:03 am



Paseos Gratos

El sonido de su voz cantando la ópera “Green Bird” resonaba por la habitación hacienda un pequeño eco que siempre disfrutaba pues le recordaba en cierta forma a la capilla central donde enseñaba a los niños del coro las estrofas que recitaban alabanzas al señor y sus hermosos logros, no acostumbraba a realizar dos tareas al mismo tiempo sin embargo la noche anterior se había desvelado un poco a causa de un ángel rebelde que requería atención de su parte y por esa razón en ese momento se encontraba desayunando un poco de fruta mientras se anudaba a la cintura un pareo blanco que apenas dejaba ver sus piernas desnudas. Desde que Benjamín tomo el puesto como su escolta se había encargado diligentemente de acompañarlo en todas sus tareas, desde ir a visitar a los niños del coro hasta asistir a reuniones donde se necesitaba un mediador, en el pasado sus escoltas no habían sido como él y muy por el contrario la paciencia de ellos era terriblemente limitada para con su persona pero ahora, todo era diferente.

A su lado era realmente feliz, sentía su corazón palpitar como nunca…

El ángel era sumamente dedicado para alguien de su edad, sabía que ese día sus palabras no fueron una mentira sin embargo jamás había esperado ser tan cuidado y protegido por el joven que vivía atento hacia su persona hasta para evitar una de sus tan típicas caídas a causa de sus faldas largas, de sus labios no salían reproche alguno y regaños hacia él, tan solo sonrisas que le sacaba pequeños sonrojos avergonzados por su torpeza y por otro motivo que no lograba entender con claridad. Pese a todo no sentía en su corazón duda alguna de haber hecho lo correcto al aceptarlo a su lado, no tenía preocupación alguna sobre sus acciones y mucho menos en las de Benji pues confiaba ciegamente en él, sabía que nunca lo dañaría de ninguna forma y que sin importar lo que le deparara en el futuro podía contar con él.

-Muy bien, creo que todo está listo.- Se dijo a si mismo al mismo tiempo que giraba sobre sus pies para reflejarse en el espejo de cuerpo entero de su armario, tal vez se había sobrepasado un poco pero ¿Quién podía culparlo? Era su primera vez visitando la playa y que la invitación fuera de su querido escolta no ayudaba a que la emoción se redujera, gracias a las revistas de moda sobre su cama pudo encontrar el atuendo adecuado para una tarde de playa y que no transgredía a sus votos, se trataba de una blusa suelta color turquesa y un short de jean oculto debajo del pañuelo que tapaba sus piernas dejando ver un poco por sobre sus pantorrillas. Una vez perfumado y con su pequeño bolso en mano salió de su isla privada para bajar directamente a la tierra donde el pecado era moneda corriente y todo en lo que creía estaba prohibido.

Aunque había estado allí tan solo una vez record perfectamente el camino a tomar para llegar al talles donde Benji trabajaba con una de sus pasiones lejanas a la arena, las peleas y armas, los automóviles y aunque él no entendía nada sobre ellos con solo ver la expresión de emoción que su escolta mostraba al hablarle sobre el tema era más que suficiente para que su espíritu se contagiara y deseara saber más sobre ello, sobre lo que al ángel le gustaba y apasionaba personalmente. Dando un paso en el interior del taller con algo de timidez observo a sus alrededores notando que el muchacho no estaba allí, guiado por la curiosidad dio un paso más en el interior topándose en cambio con algunos vehículos estacionados, herramientas y motores brillantes desfilando como si de joyas se trataran, aun sin saber mucho sobre todo lo que se mostraba frente a sus ojos veía la belleza que rebosaba en el lugar, una hermosura que solo alguien apasionado podía lograr.

Al ir acercándose a la oficina pudo escuchar una voz muy conocida, con una pequeña sonrisa fue hacia la puerta y sin molestarse en tocar abrió esta lentamente hasta visualizar el cuerpo del ángel que estaba de espaldas hablando por teléfono, al encontrarlo fue hacia el y aunque pudiera interrumpir la llamada una vez que estuvo a su lado se estiro lo suficiente para alcanzar su mejilla y depositarle un pequeño beso como saludo, sin borrar su dulce sonrisa y sin apuro alguno por partir pese a la emoción que sentía fue hacia el pequeño sillón individual de la oficina para tomar asiento en él y desde allí admirar la pequeña oficina mientras su escolta terminaba de arreglar los asuntos de trabajo.
Benjamín K | Lugares Varios (Playa) | 11:00 Am





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No, no~ esas cosas solo debe saberlas con quien compartirás tu vida ❤
Asexual
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Re: Paseos gratos [A. Devereux]

Mensaje por Benjamín Klein el Vie Nov 10, 2017 1:04 am

Un pequeño escalofrió recorrió el cuerpo del ángel en el momento justo que Uriel entro a su oficina, solo alguien como él podía oler de aquella forma tan exquisita, le hacía despegar los pies de la tierra, llevar sus pensamientos a otros lugares, y si se dejaba ir... sabia como terminaría con su imaginación, en detalles que era mejor no llevar a cuenta, pues prefería no pasar un momento incomodo frente a su jefe. Se desconecto de la llamada al sentir los suaves labios sobre la piel de su propia mejilla, y aunque quería mantener la compostura le fue casi imposible, vio el atuendo del pelinegro, diferente a lo que usualmente vestía, no era desagradable, todo lo contrario. Se recordó de respirar y volvió a la llamada, quería darle cierre y poder dar su atención a Uriel ¿Podía verse tan desesperado? se obligo a relajar su espalda y ver hacia otro lugar en lo que dedicaba un par de palabras más a la señora del otro lado del teléfono, logrando convencerla de llamarle en un futuro siendo una promesa del ángel en ayudarla si o si la próxima vez.

Colgó.

El despacho del ángel era pequeño y contaba con lo básico incluso con una pizarra de corcho con papeles varios pegados desordenadamente, desde venta de autos hasta de repuestos, incluso había un papel para de un diseñador de interiores que en algún momento pensó en ofrecer su trabajo a Benji hasta que este se mostro desinteresado ya que... le gustaba su estilo propio y claro que el pequeño sillón que había elegido Uriel, como el resto de cosas tenía algo de polvo, lo que le preocupo... se acerco en un par de zancadas y sin pedir alguna autorización le tomo de las manos con autentica gentileza para obligarle a ponerse de pie - Siento incomodarle pero se ensuciara si se mantiene sentado en ese sillón - las manos del Arcángel eran tan suaves, que inconscientemente las masajeo con el dedo pulgar... Benji sabía que las manos de un ángel que formaba parte de un ejército y arreglaba autos jamás serían suaves, eran ásperas y llenas de cayos, sin embargo no era la primera vez que tocaba las manos de Uriel y eso le hacía sentir confianza en tomarlas para apartarlo de la suciedad.

- Disculpe la demora, no tenía planeada la llamada, conteste por inercia... llevaba ignorando las llamadas toda la mañana para evitar dar respuestas negativas - soltó las manos del mayor con lentitud, disimulando el que las hubiera tenido por un rato mayor del usual en levantar a alguien de un lugar sucio, se le escapo una sonrisa al subir su mirada a los ojos colorados de Uriel - si me permite decirlo, se ve diferente hoy... no mal, todo lo contrario, es un bonito atuendo para el lugar al que vamos, me gustaría decir que tengo algo para cambiarme pero... lo que ve es lo único que tengo - mantuvo la sonrisa y se desordeno el cabello en un gesto de disculpa, alejándose unos pasos para tomar las llaves del taller como las del auto - no atrasare mas la estadía en este lugar sucio - dejo que el pasara primero para pasar llave a la puerta, era el lugar donde se guardaba algo de dinero y prefería mantener el dinero humano para las cosas humanas que hacía en el taller - vamos, de seguro sentirá algo de ansiedad por llegar... me suele pasar cuando se que iré a lugares bonitos que sirven para despejarse la mente, y el cuerpo de los oficios regulares, aunque claro... no puedo quejarme del cambio de trabajo, ha disminuido significativamente algunos dolores que no se iban por los entrenamientos diarios.

Benji hablaba fluido, tranquilo, sin la presión de estar siempre atento como lo estaba en el paraíso o en las calles. El taller era su terreno seguro, el lugar donde nada malo le pasaría a él o a cualquiera que estuviera dentro - además... hay otras cosas que también se aprenden a disfrutar en la ciudad, como lo es conducir un auto, no usar las alas como transporte... tal vez mas adelante pueda enseñarle a conducir si usted quiere o siente curiosidad - sugirió echando un último vistazo dentro del taller para cerrar con llave, se quedo observando el auto solo unos segundos y abrió la puerta del copiloto - por favor suba... - le ayudo para que no se lastimara y cuando este estuvo dentro y sentado se dio a la tarea de acomodarle las faldas, no sabía si era necesario pero lo hizo con cuidado, paso sobre él con algo de dificultad para poderle abrochar el cinturón - lo siento si le golpeo, es algo estrecho para mi aquí - rio y termino, quedándose agachado en la calle, mirándole desde ese ángulo... era tan perfecto, esa perfección que no se podía tocar o anhelar tener - realmente se ve muy bien hoy - y aunque se quemara las manos al querer alcanzarle, se las quemaría todos los días de ser posible.



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