One day -priv-

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One day -priv-

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 30, 2017 8:14 pm

Aquel día, ella no necesitaba de ir hasta el Cabaret, sin embargo, debía de comprar todo lo necesario para la despensa. Luego de haberlo hecho y de haberse distraído un poco de su propia situación y lo que ocurría en su hogar, la dragona caminó por las calles en completa soledad, haciéndosele completamente extraño aquello. No es como si no lo hiciera a veces, pero tenía la sensación de que algo no iba bien, o tal vez tuviese esa sensación porque sus frituras se habían acabado y el sueño se potenciaba más.

“Ah, no puedo más, quiero dormir.” —su cabeza caía varias veces, cualquier otra persona seria lista y se apuraría en volver, o tal vez buscara algún sitio seguro para descansar los ojos, o maquinaría rápidamente cualquier estrategia válida, pero eso no fue algo posible y si hubiera estado un poco más consiente se hubiera maldecido por ello. Cerró los ojos en un acto sutilmente desganado, dejándose caer en la banca de un parque, cubriéndose apenas con su mano de los ligeros rayos del sol que molestaban sus pupilas. El cansancio que se acumulaba en ella buscaba salir de una u otra forma, así fuera mediante días donde nada tenían que ver entre sí.

Dejó salir un pesado suspiro, en medio de su sutil sueño. No le gustaba escuchar lo que mascullaban a su alrededor, improperios sorprendentes viniendo de personajes como él, así de dulces y carismáticas que no provocarían ni el más minúsculo pensamiento incorrecto acerca de ese tipo de comportamientos. Lo cierto era que incluso esa clase de personas se sentían molestas de vez en cuando y no lo podían evitar ocultar, aunque lucharan contra aquel deseo banal y mundano. Chasqueó la lengua, estrujándose los ojos de forma lenta y pausada. Estaba cansada, eso era evidente, pero no se trataba de un cansancio común. Era esa clase de cansancio que le obligaba a gruñir, a sentirte decaída y con ganas de golpear a alguien.

¿Cuánto tiempo estuvo allí? Durmiendo y despertando cuando las pesadillas llegaban a molestarle. Pero, tal vez por su ligera torpeza con la cual contaba en algunos instantes. Al despertarse se levantó demasiado rápido, cayendo su morral al suelo y, al moverse más de la cuenta terminó tropezando y chocando contra alguien. Se llevó una mano hacia sus propios labios, había algo en el suelo y no se trataba precisamente de sus cosas. ¿Era la comida que había comprado? ¿Qué era? Bueno, realmente ni se fijó en ello. Se disculpó varias veces al estar demasiado desorientada, pero cuando espabiló un poco tosió un poco.

Disculpa mi torpeza, me encontraba dormida. ¿Puedo compensar mi error de algún modo?—se rascó la mejilla, visiblemente apenada y buscó con su mirada las bolsas que se habían caído para agacharse y comenzar a levantarlas con calma. Ya esperaba un regaño de por sí. Ah, odiaba cuando ocurrían ese tipo de cosas, pedir disculpas precisamente no era lo suyo.


Última edición por Anette Lorentzen el Miér Ene 31, 2018 9:54 pm, editado 1 vez
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Re: One day -priv-

Mensaje por Antonio F. Carriedo el Miér Ene 31, 2018 6:48 pm


Comenzaba ya a hundirse el sol en el horizonte cuando el joven retomó el camino a su nuevo hogar. Mientras que el ángel andaba con paso ligero, temeroso del castigo que su ama pudiese imponerle si llegaba a despertar y él aún no estaba en casa, el cielo se fue tiñendo de hermosos tonos anaranjados y violáceos. También una notable bajada de temperatura anunciaba la noche que estaba por cernirse sobre la enorme ciudad del pecado, dejando paso a un entorno donde el verdadero rostro de la ciudad salía a relucir sin tapujo alguno.

De cada mano del ángel colgaban un par de bolsas de plástico con la compra del día. La señorita Vamplew apenas comía nada así que mayormente compraba para él, y como no quería acarrearle más gastos a su ama al final le tocaba recorrer buena parte de la ciudad en busca de rebajas… aunque merecía la pena -dicho sea de paso, estaba acostumbrado a hacer eso mismo cuando vivía con sus abuelos, por lo que no le era una molestia-. Al final de ese día iba bien cargado de carne, pescado, legumbres, frutas y verduras para la casa. Bueno, las verduras para él, porque a la señorita no parecía hacerle demasiada gracia, ni siquiera como guarnición.

Aun no termino de entender sus gustos —ni siquiera parecía que comiese por necesidad, solo por el placer de degustar la comida, pero ni así terminaba de saber del todo qué podía gustarle y que no… al final solo le quedaba arriesgarse con sus recetas y ver como respondía, o bien realizarle preguntas que podían acabar haciéndola molestar tanto como una mala receta en sí misma—. Bueno, al menos mi sangre si sé seguro que le gusta —pensó el muchacho distraído. Mientras se cuidase bien para poder darle sangre cada vez que la pidiese podría quedarse tranquilo en cuanto a su deber de alimentarla. Algo era algo.

¿Hmm? —andaba cruzando un parque en el camino de vuelta cuando algo llamó su atención, sacándole de su monologo interno; había una mujer sentada en un banco. Hubiese sido algo normal si no fuese porque parecía encontrarse indispuesta, con los ojos cerrados, y lo que parecían ser la compra frente a ella ¿Estaba… dormida? No es que fuese asunto tuyo, pero dentro de un rato anochecería del todo y aquella ciudad no era precisamente el lugar más seguro del mundo, menos para una mujer dormida en mitad de un parque.

Se acercó a ella lentamente, precavido, observando que no fuese solo que había cerrado los ojos un momento… pero no, realmente parecía dormida— Ehmm… disculpe —la llamó con un tono bajo, voz suave, para no sobresaltarla. No reaccionó. Dejó las bolsas en el suelo y dio un paso más hacia ella, dispuesto a darle un toquecito en el hombro para ver si así la sacaba de su sueño—. Perdone, señorita… No deberí—no le dio tiempo a acabar la frase. La mujer se levantó entonces de repente, chocando con el muchacho que no se esperaba una reacción así— ¡Auch!

El joven retrocedió un poco, llevándose una mano al rostro, frotándose la dolorida nariz. El golpe no había sido excesivamente aparatoso pero sí que le había asustado un gesto tan rápido viniendo de una persona dormida ¿Puede que la hubiese asustado al despertarla? La dama de cabellos rojizos comenzó a disculparse entonces, al parecer aun algo perdida en lo ocurrido, pero él le quitó importancia al asunto con un gesto desenfadado de mano— Ah, no, culpa mía. No pretendía asustarla —añadió él, quitándose la mano del rostro para mostrar que se encontraba bien. Afortunadamente ella tampoco parecía haberse hecho nada.

Disculpa mi torpeza, me encontraba dormida. ¿Puedo compensar mi error de algún modo? —preguntó ella, mientras se rascaba la mejilla en un gesto algo avergonzado. Antonio negó levemente con la cabeza, tomando sus bolsas del suelo del mismo modo que lo había ella— No es nada, de veras. Un accidente así nos ocurre a cualquiera —añadió el español, dedicándole una amable sonrisa y dejando el tema por zanjado, aunque no pudiendo callarse unas últimas palabras mientras observaba a la dama con algo de preocupación—. Más importante que eso… ¿Se encuentra usted bien? Parece cansada.


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Re: One day -priv-

Mensaje por Invitado el Miér Ene 31, 2018 9:53 pm

En esos momentos ni siquiera sabía muy bien que hacer. Al fin y al cabo, como no estaba acostumbrada a disculparse y, siempre hacía todo según lo que ella pensaba –incluso si solía ser bastante precavida al respecto- ahora estaba en un verdadero problema. Más que nada porque había lastimado de alguna forma a alguien completamente inocente, alguien que no tenía nada que ver. Sintió una opresión en el pecho y también sintió demasiada vergüenza. ¿Cómo fue a quedarse dormida allí y, además, despertarse de esa manera? Apretó los labios, se sentía como la primera vez que pisó ese suelo y había terminado por hacer demasiadas cosas torpes. Suponía que esas cosas habían terminado en el pasado con su crecimiento, y ahora notaba que seguía siendo la misma aún muy en el fondo.

Creo que si fue un golpe un poco fuerte. Déjame ver…—buscó entre sus bolsillos y llevó su pañuelo hacia la nariz del chico, presionando ligeramente al haber visto un líquido rojo tenue. Tal vez no hubiera sido un golpe significativo como para que ambos estuvieran heridos, pero la culpa en sí era suya, así que tenía que hacerse responsable. Posiblemente esas acciones que estaba llevando a cabo no fueran más que las que estaba acostumbrada a hacer cuando permanecía en casa. Al fin y al cabo, era la hermana mayor, así que terminaba cuidando a todos incluso si lo hiciera de manera inconsciente.

Una vez que hubiese terminado por levantar sus cosas. Ella giró su vista a su alrededor, no faltaría mucho para que la noche llegase, y sabiendo lo que le esperaría en casa si llegaba cuando su hermana menor aún no estaba en casa, lo mejor sería seguir haciendo tiempo. No le gustaba el tener que estarse comportando de ese modo, pero no le quedaba otra opción, tenía que dejar que la chica tomase su tiempo a solas, esa era la razón por las cuales no se sentía demasiado bien. Tal vez podría mencionar el exceso de trabajo, pero en ese sentido no tenía ni el sentido de quejarse, si lo hacía tal vez no vería el siguiente atardecer.

Mn... es sólo que no he podido dormir bien últimamente, es todo—bien, eso podría mencionar sin ninguna dificultad, y era un argumento bastante válido, pero su estado de ánimo no sólo era por esto último. Pero, ella no solía mencionar este tipo de cosas a nadie, ni sus personas cercanas sabían de aquello por el hecho no desear inmiscuirlos en sus problemas. Básicamente, ella no quería ser una molestia, seguía siendo bastante reservada, y era algo que no podía sacarse sin importar cuanto tiempo transcurriera. Era todo más bien un desgaste físico y mental que no muchos podrían comprender. Y esta persona frente a ella parecía preocuparse de manera genuina sin segundas intenciones, tal vez sólo por ser una “buena” persona.

Pero... ¿cómo si quiera fiarse? La dragona había pasado por suficientes cosas como para saber que hasta el ser más inofensivo podría terminar hiriendo como el peor ser existente. Miró hacia un lado, ya estaba haciendo preocupar a alguien, algo que ella misma se había jurado que nunca más sucedería. Siempre terminaría recayendo en ese tipo de asuntos, al parecer. Bueno, mientras más rápido lo aceptase sería mejor. Acomodó mejor sus compras y volvió su mirada al chico, ni siquiera se había percatado el momento en el que se había perdido en sus propios pensamientos.

Sé que me has dicho que estas bien, pero no puedo dejarlo así como así. Deja que te invite algo. Mn... ¿un jugo de frutas?, ¿un café?, ¿un helado?, ¿qué te apetece?—no iba solo a quedarse de esa manera y eso se notaba en la mirada que le dedicaba al chico. Ella se había descuidado y había lastimado a alguien aun si fuera sin quererlo. Eso era algo que no podía solo dejarlo, o no darle importancia. Incluso si solo fuera algo trivial, aun tenía dinero así que no sería un problema.
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Re: One day -priv-

Mensaje por Antonio F. Carriedo el Mar Feb 13, 2018 5:50 pm


Al parecer el golpe había sido un poco más fuerte de lo que creía, quizás minimizándolo en sus prisas por zanjar el tema, pues la dama le sorprendió con un gesto casi maternal al limpiarle un poco de sangre de su nariz— Oh, ehm… gracias —murmuró el muchacho, un poco confundido, en parte por ver la sangre, en parte por el gesto de ella, que por un breve instante le hizo sentirse como si volviese a ser un niño otra vez.

Afortunadamente no iba muy desencaminado, ella le limpió aquello y no salió más, por lo que no parecía que tuviese que preocuparse por el golpe realmente. En cuanto a ella, la mujer le respondió achacando el incidente a la falta de sueño. Antonio asintió con gesto comprensivo, sabía que la falta de sueño podía deberse a exceso de horas de trabajo, ansiedad u algún otro tema, pero decidió que no era apropiado ahondar más en la vida de un desconocido, a fin de cuentas si ella le había respondido así era por algo.

La mujer desvió la mirada un momento. Antonio dio por hecho que estaría pensando en qué hacer a continuación, o quizás lamentando el accidentado encuentro, y que ya estaría por irse, así que él se acomodó las bolsas y se preparó para ponerse en marcha de nuevo. Estaba por despedirse cuando la pelirroja le sorprendió insistiendo en su anterior punto. Parecía empeñada en invitarle a algo— Ehm… —su primer impulso fue rechazar la oferta, realmente no creía que aquello hubiese sido para tanto, y no quería hacerle gastar su dinero por algo tan nimio, sin embargo antes de que la negativa saliese de su boca un segundo pensamiento le pasó por la mente.

Realmente no sentía que ella le debiese algo, pero estaba bastante claro que no era así para ella, eso se notaba a la perfección en la mirada que le lanzaba. Esto le hizo pensar en si mismo y cómo solía tomar ese tipo de cosas… de haberse invertido los papeles hubiese respondido exactamente igual que ella -de hecho si se encontraba en su posición de esclavo era porque sentía que le debía su vida a Dana, más por lo que hizo por él aquella noche que por el desembolso económico, aunque este también le pesaba-. Claro que preferiría que comprendiese que no había sido la gran cosa y que se encontraba bien con aquello, pero con esta nueva perspectiva podía comprender que quizás dejar que le compensase fuese el modo más sencillo de ayudarla a olvidar aquello— Pues… un jugo suena bien.

Finalmente respondió con una amable sonrisa, cediendo a su propuesta, aunque no pudiendo evitar lanzar una mirada fugaz al reloj que se encontraba encima de un poste en mitad del parque. Bueno, Dana debía dormir aún una hora más, hora y algo si tenía suerte. Los productos frescos de la compra iban en bolsitas térmicas así que no se iban a descongelar así como así… todo debería estar bien si solo se tomaba un ratito — Oh, pero no conozco ningún sitio cercano —comentó entonces el español mirando alrededor perdido—. No suelo… bueno, visitar lugares de ocio —añadió, con una sonrisa medio avergonzada. A fin de cuentas su "trabajo" no le dejaba muchas opciones de tener tiempo para sí mismo.

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Re: One day -priv-

Mensaje por Invitado el Mar Feb 13, 2018 8:39 pm

Fue en esos momentos donde, pensó un poco en frío la situación. Tal vez y estaba poniéndolo en algún problema, o, como ella, tenía que moverse o hacer más cosas. Bueno, este era un hecho que ella no sabía, y que no había considerado en sí, pero ya sus palabras habían sido dichas, la propuesta sobre la mesa estaba allí, así que no podía hacer mucho más. Si es que terminaba rechazándola ahora mismo, ahora que lo había pensado más tranquila, no le hubiera molestado, pero tal vez, más adelante, pidiendo por lo menos un nombre o algo, para hacer llegar un presente. Más que nada, era la sensación que ella tenía, su instinto maternal que debería de comenzar a dejar salir de esa manera. ¿No era la mujer despiadada? Bueno, no iba a ponerse a pensar demasiado en esto.

Cuando escuchó que aceptaba su invitación, entonces ella volvió a sonreír con gentileza. Tomó con un poco más de firmeza sus propias cosas y miró hacia su alrededor, para dejar salir una ligera risa ante lo que le era revelado por el chico frente a ella.

No te preocupes, conozco varios lugares cerca, sígueme—más que nada, porque ella solía meterse en varios sitios por los cuales dejaba caer sus penas o no, conocía tanto pastelerías, como cafeterías, y también habían sitios ambulantes, pero dada la situación era mejor ir hacia una cafetería cercana. Sólo estaba la cruzar la calle, por lo que no tendrían que caminar demasiado, abrió la puerta del mismo, ya que ella no era de esas mujeres que exigían la caballerosidad de otra persona, sino que les trataba como un igual. Sí podía ser una mujer bastante orgullosa, pero este último tipo de personas le resultaban incomodas, siempre trató de no recaer en esto, a menos que le fuese pedido en el trabajo. Así que, podía ser ella misma en ese momento.

La decoración del local es sencilla, casi apostando por lo vintage, y cuenta con unos ventanales enormes que dan a la calle, lo que da al sitio una gran luminosidad. El paisaje fuera también iba en contraste, lo que el choque lo volvía extrañamente armonioso. Había visitado el sitio un par de veces, así que ya conocía el lugar, aunque aún no se familiarizara con las personas que trabajaran ahí. Por un momento, su  vista se debió hacia los postres que ofrecían y, sin poder ir en contra a su propio pecado, pidió por una porción de tiramisú. Además de eso, pidió una limonada para ella.

Bueno, hay muchos jugos de frutas, ¿Cuál te apetece?—le señaló detrás de quien estaba en la caja una pizarra donde estaban anotadas las bebidas más populares y las recomendaciones del local, todas con su respectivo precio, y estaban hechas con tiza, lo que daba una sensación de volver  a los años de estudio. Bueno, así lo percibía ella, no sabía cómo sería para el chico a su lado. Una vez que acercaron ambas ordenes, buscaron alguna mesa cerca de la puerta peor con vista hacia la calle, esto lo pensó por si necesitaban irse de improviso o algo, siempre era mejor el ser precavida.

¿Sabías que a esto se le llama una merienda fugitiva? Por lo sencillo que puede parecer a simple vista. La mayoría pediría un café y una buena porción de pastel de chocolate o crema de fresas. Bueno, de vez en cuando está bien algo sencillo—movió el sorbete con suavidad, provocando que los hielos de la bebida hicieran un suave sonido. Su mirada volvió a concentrarse en el ajeno y volvió a reír un poco—. Con todo esto, no te he dicho mi nombre… es Anette, si quieres poner un apodo no me molestará. ¿El tuyo es? Bueno, si quieres comentarlo—bebió un poco de su bebida, ella estaba acostumbrada a charlar con la gente, más que nada por su trabajo, para que sus acompañantes de ese momento, siguieran dejando el dinero en el sitio que la mantenía allí, pero al estar en una situación distinta se sentía un poco cohibida. Por lo menos trataba que esto último no se notase tanto, esperaba estarlo logrando.
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Re: One day -priv-

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