Distracción -Priv. Dmitry-

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Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Kirite & Aleksey el Sáb Sep 30, 2017 6:24 pm


Un mareo, un dolor de cabeza y el vaso cayendo al suelo. El ruido se hizo escuchar en la habitación como si fuese un fuerte eco. El camerino era de un blanco puro como sus cabellos, mientras su manager entraba preocupada a ver qué había pasado. Se sintió extraño, perturbado incluso, eso era bastante extraño. La mujer de manos blancas, suaves, cálidas, dio una caricia en su mano verificando si estaba herido, ella parecía una madre. Le preguntó si se encontraba bien y él simplemente asintió a ello. No supo que le había ocurrido exactamente, simplemente había tenido un ligero recuerdo, un flash en su mente que le impresionó de pronto. Eso era lo que más le había provocado el shock.

Pero no podía estar ahí perdiendo el tiempo, mucho menos podía seguir vacilando. Debía cambiarse y arreglar los últimos detalles para aquella sesión. Un latido doloroso, un nuevo mareo, pero él se sostuvo del escritorio en donde aún quedaban rastros del maquillaje que le pidieron que usara. Sonrió a su manager, pidiendo que no se preocupara por él y momentos después estaban de nuevo bajo los focos enceguecedores.

Las horas pasaban y estaba por irse, se encontraba un poco nervioso, eso era algo bastante obvio para todos. No era para menos, tener ese tipo de mareos no era algo normal, pro quería evitar las preguntas, así que aprovechó que el móvil sonó y fingió que le estaban esperando.

Umm, sí, salgo para allá enseguida—cortó la “llamada” y su manager le observó con una ligera preocupación, a lo que él sonrió con suavidad—. No te preocupes, no van a hacerme nada—su mirada se ensombreció un momento. Le costaba el tener que engañar, de alguna forma, pero era lo mejor, necesitaba aire, seguramente era eso nada más. Besó la frente de la chica que tenía su misma edad y le acarició la mejilla, como si estuviera frente a una hermana, aunque así la consideraba. —¡Todo estará bien!, cualquier cosa te llamaré—salió de aquel lugar y comenzó a caminar por las calles de la ciudad. Por decisión personal él no tenía gente que le cuidase mientras iba de un lado a otro, a menos que fuera el mismo estudio de grabación quien se lo proporcionaba como contrato. No quería poner en riesgo a nadie, porque era tan terco con algunas cuestiones, más que nada por lo que era y, por eso, pensó que aquello sería lo mejor.

Y así, en otro sitio, aprovechando que tenía un poco de tiempo libre fue a distraerse, tal vez comprar ropa nueva o comprar algo de comida, esperando que ese ligero malestar desapareciese, o por lo menos lo intentaría.


Última edición por Kirite I. Mijáilovich el Mar Ene 30, 2018 5:51 pm, editado 1 vez



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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Oct 31, 2017 7:06 pm

De por sí el demonio ruso no era alguien muy asiduo a visitar los centros comerciales muy seguido y menos estando completamente solo. Siempre procuraba recurrir esos sitios públicos estando en compañía de alguien más, un familiar, amigo e inclusive su propia secretaria. La soledad era algo del cual Dmitry no deseaba experimentar en ningún momento, desde que su madre se fue de su lado, siempre buscó recibir la compañía de alguien más e inclusive un poco de cariño por parte de esa persona, sentirse abandonado de esa forma era la peor sensación que había sufrido durante sus años de vida bajo el apellido Kuznietsov.
Por esto último, le había cogido un especial rechazo a su padre, arrojándole todas las responsabilidades y culpas de la partida del ser al cual más quería. Empero, fue capaz de vivir con ello estando al lado del nuevo integrante de la familia y hermano menor al cual le profesaba un enorme cariño y amor. Toda su atención había caído en aquel muchachito dueño del mismo color de ojos que su persona, siempre buscó darle lo mejor y lograr que este disfrutase de una infancia normal y tranquila.
Sin embargo, fue cuestión de unos pocos años para separarse de aquel niño y, nuevamente, aquella idea recaía en la cabeza de la fuerte e importante familia rusa. Con todo lo acontecido, la negativa de llevarse bien con su padre se hacía cada vez enorme, por más que le ha prometido al pequeño de los Kuznietsov llevarse bien con su progenitor, le resultaba una misión casi imposible para su persona. Aún mantenía viva la llama del resentimiento en contra de ese sujeto.
Y ese día no distaba demasiado del resto en compañía de su padre.

Hace unos momentos había tenido una discusión caliente con el mayor y actual líder de la familia por el futuro el cual tendría el pequeño de la misma. Dmitry aún sostenía el hecho de que mantuviese al niño lejos de las responsabilidades de la familia tal cual había sido el acuerdo hace muchos años, antes de pisar la ciudad de Londres en compañía de su antigua prometida. Sin embargo, su padre con la intención de que su hijo mayor tuviera la ayuda del menor, insistía en la idea de que este supiera todo el secreto que estuvieron ocultándole todo este tiempo. Las cosas no se dieron bien ante ambas ideas opuestas, finalizando aquella “conversación” con la retirada del heredero de la familia de la mansión en la cual residían hasta vaya a saber qué hora y en qué sitio.
No tenía un buen control de la ira y, cuando podía y tenía la mente aún lucida, se alejaba de todos sus seres queridos y buscaba alguna distracción para su mente aunque sea mínima.
Se había encaminado hasta el centro comercial en busca de alguna cafetería y así comprar algo para tomar. El café era la única bebida que le beneficiaba y demasiado por más que a la mayoría le entregase el efecto opuesto, era la única que le calmaba en momentos así. El sabor amargo que presentaba aquel líquido era capaz de despejar por completo su mente de aquellas ideas negativas que traía en contra de aquellas personas que le “gustaba” jugar con sus estados de humor.

Ingresó al primer local que había encontrado y, una vez ahí adentro, solicitar un café doble para llevar siendo luego cuestión de unos pocos minutos para que su pedido fuese entregado. Una vez que pagó por el mismo, a pasos ligeramente apresurados, se encaminaba hasta la salida del local y buscar algún sitio tranquilo en el cual disfrutar de su bebida en paz y, por primera vez en mucho tiempo, solo.
Aunque tuviese en sus manos lo que más deseaba en ese momento, su mente divagaba en otros sitios ajenos a la realidad en la cual supuestamente sus pies se encontraban caminando. El otoño en Londres era especial, había días en los cuales hacía demasiado frío y en otros el clima era templado y digno de disfrutar en compañía de quien uno más quería y unas buenas tazas de té. Hoy en especial, hacía demasiado frío para ser considerado una estación de otoño normal.

En lo que empujaba la puerta del local para así poder salir, su móvil sonó anunciando la llegada de un nuevo mensaje de un cliente el cual le estaba solicitando su ayuda. Automáticamente abrió el texto para así responder y centrar su atención en el aparato totalmente; no obstante, ante su distracción, de un momento a otro, su cuerpo chocó con fuerza contra otro, ocasionando con ello que su bebida cayera al suelo y manchando parcialmente ambas partes además de que su móvil cayó “boca abajo” a unos pocos centímetros de él. El demonio tan sólo observó con sorpresa y en silencio el suelo en el cual se encontraban ambas pertenencias suyas, siendo tan sólo una de ellas recuperable para su persona
—Joder… —Musitó en molestia—. Lo siento, no estaba atento al camino.
Se disculpó de forma automática y cordialmente, su estados de ánimos eran pésimos como para entregar una respuesta sincera de su parte. Lo último que quería era meterse en problemas con alguien más.


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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Kirite & Aleksey el Lun Nov 13, 2017 6:20 pm


Él seguía bastante preocupado con lo que le había sucedido en las primeras horas del día. Podría ser que todo se debiera a que aún estaba acostumbrando a su nueva condición y por ende el resultado de los mareos y el dolor de cabeza. Bueno, quería pensar que se trataba de eso y no alguna otra cosa grave. ¿Debería de hablar con Aaron por esto? Aunque sabía que no estaba contento por el hecho de haber caído, si le contaba lo sucedido... ¿qué pasaría? No era el momento de ponerse dubitativo o a pensar en cosas innecesarias, seguramente podría llegar a darle alguna respuesta, así fuera que se debía a lo que había hecho. O de momento, seguiría sintiéndose de esa manera.

Dado el buen clima de aquel atardecer,  el pasear por las tiendas, se le hacía bastante agradable. El ligero frío le recordaba a su tiempo en su país natal y sintió un poco de nostalgia. A lo lejos, él podía escuchar una música suave, provista por la banda de jazz que tocaba tranquilamente en un rincón, donde la gente hablaba tranquilamente. Sus ojos se abrieron ligeramente ante el pequeño evento que se había formado. New London era precioso a su manera, y había ocasiones en las cuales se parecía un poco al lugar donde había vivido por algunos años. ¿No era eso algo maravilloso? A Kirite le encantaban estas pequeñas similitudes, ya que en esos momentos donde la soledad era lo que le acompañaba, no se sentía tan desolador.

Decidió entonces que sería mejor continuar, pensando que lo mejor sería ir comprando lo que comería esa noche en su casa. Comer esa noche... la soledad… ¿debería realmente de comer solo? No había planeado nada con Claus últimamente dado a que tenía una agenda bastante apretada últimamente. Eso le había hecho sentir mal, por un momento pensó que podría estarlo descuidando, y no quería tal cosa. Luego le mandaría un mensaje, por si quería que cenaran juntos en casa. De todos modos, incluso si estaba  el alfraude ocupado, no perdía nada con intentarlo ¿cierto?  En ese momento texteó algo rápido, invitándole a cenar juntos. Aún quedaban varias horas para que cayera la noche por completo de todos modos, así que guardó unos segundos el móvil y continuó con su caminata.

Ya con todo lo que necesitaría,  volvió a ver su móvil, sin encontrar una respuesta. ¿Tendría el celular apagado? ¿O tal vez estaba demasiado ocupado?  Esperaba no haberle interrumpido en nada importante. Y tal vez, teniendo la mente en otro lado, sintió el golpe contra su cuerpo, sintiendo más frio que antes y eso le hizo bajar la mirada y darse cuenta que partes de sus prendas ahora estaban sucias. Oh vaya, esto era muy desafortunado. Dejó salir un suspiro y se inclinó a tomar el móvil que se le hubiera caído por el choque y se fijó si no tendría algún rasguño. Por suerte solo el Glass se había roto, tendría que comprar uno nuevo.

No se preocupe, fue culpa mía también. ¿Está usted bien?—Sacó un pañuelo de bolsillo interior de su abrigo y trató de quitar así fuera un poco el líquido que se hubiera derramado por sus propias prendas— . Permítame—Sin ver aun al ajeno, vió parte de la manga de este manchada por el líquido que ahora yacía a los pies de ambos y limpió un poco esa área. No sabía si el café hubiera estado caliente o no, pero se preocupó como siempre había sido su naturaleza. — No es mucho pero la mancha saldrá más fácil después—guardó el pañuelo nuevamente y levantó su vista hacia la persona con la cual había chocado. Él no se había percatado antes, pero el tono que había usado antes el ajeno, más bien el acento, se le hacía bastante particular, casi familiar.

Pestañeó un par de veces mientras le observaba y dio un paso hacia atrás de manera instintiva. Un demonio… tragó saliva, él ya no pertenecía a los cielos, así que no habría ningún problema… ¿no? Pero dado a que estaba en otro tipo de situación lo que hizo solo fue algo inconsciente. Tomó un poco de aire después y lo dejó salir antes de comentar lo siguiente— Emm… ya que me siento un poco mal por esto ¿Qué tal si le devuelvo el dinero por el café? ¿O le compro otro?  De todos modos tengo que pasar cerca para comprar un nuevo protector—acentuó un poco más su propio acento sin siquiera darse cuenta de ello. Por lo menos, no se sentía tan incómodo como cuando recién se presentó. Además que se sentía curioso, desde que había caído no se había cruzado con un demonio y mucho menos que fuera de las mismas tierras a las que pertenecía. Algo dentro de él le incitaba a saber un poco más de esta persona y no sólo dejarlo como un mero choque o una distracción casual.



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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Miér Nov 22, 2017 12:03 am


Era increíble el hecho de cómo su día iba empeorando de forma gradual con el pasar de los segundos; su molestia en lugar de calmarse, empeoró, denotándose semejante detalle de su parte en la afiliada mirada que sus ojos no disimulaban en lo absoluto y que observaban prácticamente de soslayo a aquel muchacho de cabellos blancos que no tenía absolutamente la culpa de que el demonio, en un descuido y error de su parte, chocase contra su persona.
De por sí, Dmitry, jamás fue capaz de dominar por completo sus emociones en cualquier situación peliaguda y aquellas que no lo eran demasiado. Sin embargo, por vez primera, intentaba calmarse un poco, aunque sea un mínimo para no terminar ahuyentando al pobre ser que tuvo la “dicha” de toparse con su presencia demoníaca en ese día, aunque su aura no estaba ayudando siquiera un poco.

Cuando su mente por fin pudo liberarse de esa sorpresa inicial, inclinó su cuerpo lo suficiente para coger su móvil el cual, ante la caída, se había desarmado dejando su batería a unos pocos centímetros del aparato; no obstante, este último se mantenía milagrosamente intacto, no sufriendo ningún rasguño o quebradura siendo lo único bueno para su persona en ese momento, aunque el móvil del adverso distaba del propio con respecto al incidente. El ruso azabache prefirió ignorar ese detalle de momento, su humor no le favorecía en su lado gentil para ayudarle; a veces solía actuar de forma descarada.
Luego de haberse disculpado apenas su cuerpo sufrió un accidente con el ángel caído, sus labios se permanecieron sellados en lo que trataba de mendigar dentro de su cabeza algún término que no fuese peyorativo en contra del advero, debía, como mínimo, mostrar una conducta de un adulto culto y respetuoso. Sus prendas yacían parcialmente mojadas, siendo las mangas de su gran abrigo negro las afectadas por aquel líquido que rondaba a una temperatura de 95° Celsius aproximadamente aunque aquello no le afectó en lo más mínimo, es más, le favoreció ante el clima castigador de ese día.
No obstante, su disimulada calma se vio modificada de un momento a otro cuando el más bajo se tomó el atrevimiento de tocarle.
Los ojos del demonio denotaron incomodidad e inclusive disgusto ante aquel inocente toque de un pañuelo que no le pertenecía sobre sus ropas, viendo como la mano de aquel ser que alguna vez estuvo en los cielos buscaba enmendar aquel suceso al ofrecerle ayuda con sus ropas. Aquello no fue del agrado para el demonio. Estuvo a una milésima de segundo de golpear al albino para que dejase de tocarle; empero, en su cabeza la voz del autocontrol repetía: «Contrólate, contrólate». No podía manchar su imagen por algo tan insignificante como el acto bondadoso del desconocido.
—Sí... —repuso por lo bajo, lanzando lo primero que se le había cruzado en la cabeza.

A pesar de que no vivió muchos años en su país natal, estuvo el tiempo suficiente como para dominar ese idioma a la perfección además de los cinco restantes que Rusia tenía como jerga oficial. Dmitry siempre buscó ser el perfecto en todo, más allá de que su padre le dijera lo mismo cuando apenas era un adolescente; su soberbia innata de demonio le dictaba mostrarse superior ante los demás. Y gracias a ese esfuerzo natural que se había tomado, supo reconocer que aquel sujeto que se encontraba delante de sus ojos compartía las mismas raíces tan sólo percibir esa remarcada “r” en su hablar; típico de alguien nativo de Rusia y que vivió ahí el tiempo suficiente.

Su semblante de pocos amigos, se negaba a apartar su mirada de la impropia en contra de sus deseos en ese momento. Era la primera vez que se topaba con alguien que decidió manchar sus alas y caer en la tentación del pecado; un ser bastante particular pero que eran del total desagrado para el ruso azabache, después de todo, siquiera los demonios los querían puros y menos estando con sus habilidades angelicales totalmente teñidas de negro.
Una de las comisuras del demonio se curvó en una sonrisa vanidosa al percatarse como el adverso retrocedió apenas unos centímetros. Al parecer había reconocido su naturaleza infernal
—Tranquilo angelito, este es el sitio menos idóneo para arrancarte las plumas… No pienso matarte —se excusó—. Además, de por sí me debes un café así que ya podrías estar considerando la opción de conseguirme uno, a ver si con eso enmiendas un poco el problema en el que me has metido.
Sus palabras salieron casi sin control de sus cuerdas vocales, jamás le agradaron los seres de su calaña y por ello ya era suficiente motivo para no usar una faceta “cordial” cuando se encontraba con uno de ellos.
—Pero no te preocupes, te compraré… eso que necesitas —señaló el móvil impropio— de tan sólo pensar que tendré una deuda con un ángel no es algo del cual me gustaría jactarme en un futuro. Así que vamos, mientras más rápido, mejor.
Sus palabras fueron directas y concisas, esperando que el ajeno obedeciera a las mismas sin colocar un pero de por medio y mucho menos recibiría uno de su parte. Giró su cuerpo sobre sus talones antes de darle parcialmente la espalda y así iniciar su marcha, encaminándose yendo a un ritmo ligeramente acelerado al primer local donde pudiesen vender artículos de telefonía celular y demás aparatos tecnológicos.
Pobre de aquel ángel caído que tuvo la dicha de toparse con Dmitry Kuznietsov.


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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Kirite & Aleksey el Jue Nov 23, 2017 7:50 pm


No se había cruzado con demonios antes, no demonios netamente puros, o por lo menos no que él pudiera recordarlo. Tal vez por eso, cuando escuchó la manera en la cual se expresó, su rostro se ladeó hacia un lado con una evidente curiosidad en su rostro. ¿No iba a atacarlo? ¿De verdad? Se llevó una mano hacia su propio pecho y dejó salir un suave suspiro. Aun así, sintió un dolor fuerte en la cabeza, una sensación extraña de malestar provocada en específico por las palabras del desconocido. Algo dentro de él decía que no lo dejase así, que se impusiera o que dijera algo al respecto en contestación, pero Kirite no comprendía de esto, para él esta persona sólo era otra persona más, con un carácter complicado pero suponía que era algo normal dada la situación, ni siquiera ponía el hecho de que la persona frente a él fuese un demonio. Bueno, de todos modos, él tenía bien en claro que estaba en un sitio donde no podía agradarle a casi nadie, ni siquiera cuando era puro, se relacionaba con muy pocas personas, no iba a ponerse a pensar demasiado en ello.

¿Le metí en un problema grande? Mis disculpas—pero aun así estaba algo pensativo, como si no lo comprendiese bien, y era una situación en si lógica, en otra ocasión o, tal vez, en otro tiempo, otra hubiera sido la conversación. Algo como: “Pues perdóname por caminar en mi lugar y que hayas tenido la suerte de tropezarte por estar pensando en quien sabe que asuntos.” Y eso hubiera sido lo más suave que hubiese mencionado, ya sea usando un tono frío o un tono irónico. Pero, incluso como caído, Kirite seguía siendo demasiado amable. O, posiblemente, otra persona diría que era un poco tonto o sumiso.

Comenzó a caminar entonces, y aunque no quería que gastase dinero en algo como eso, tampoco es que podía decir mucho al respecto. Al fin y al cabo esta persona parecía ser del tipo orgullosa, si hablaba algo al respecto o tratar de mostrarse demasiado como es él, seguramente tendría más dificultades. O, por lo menos, esa fue a la conclusión a la que llegó en esos pocos minutos, ya vería que ocurría después. También, mientras miraba a esta persona se preguntó ¿si fuera un demonio de alta categoría hubiera reaccionado de la misma manera o hubiera cambiado? No podía asegurarlo, pero tenía el presentimiento que hubiese sido lo mismo. A veces era un poco molesto el estar analizándolo tanto, al parecer sus manías o, más bien, lo que hacía cuando era puro no se iban tan fácilmente aun cuando hubiese caído de la gracia.

¿Era sólo un café? ¿O tendría algo en especial? Tengo entendido que hay muchos tipos de café—básicamente porque él era un consumidor del mismo. No un fanático que se supiera todas las variantes del mundo pero era algo que le agradaba y, en una que otra ocasión, solía cambiar de gusto para ir probando. No sabía si esta persona era parecida o si solo tenía un gusto en particular. En parte agradecía que las personas no pudieran leer la mente, algo le decía que solo le daría más problemas de los que ya tenía.
Unos minutos después ya había llegado a la tienda de café. Era una de las más caras, no era de aquellas que hacían el café de maquina sino que se especializaban en seleccionar cada grano de manera minuciosa. Cuando se hizo un poco más conocido en el ambiente, su manager le llevó allí un par de veces para despejarse.

Pida el que quiera, entonces—asintió despacio y él se quedó observando. Ya que el suyo propio se lo había terminado hace rato y, dadas las circunstancias, podría aprovechar y comprarse otro más. Mientras esperaba a que el demonio pidiese el café, el pidió un vienes. Aunque normalmente él pediría un cappuccino, decidió cambiar por esa ocasión.  Escuchó murmullos a su alrededor y ante esto, buscó entre su abrigo sus lentes oscuros colocándoselos. Terminó por pagarlo todo y esperó al de cabellos oscuros para salir, esperando que no le reconozcan, al fin y al cabo no quería complicar más su situación. Además, él mismo no se sentía demasiado bien en esos momentos, no estaría  de humor como para estar rodeado de gente de manera abrupta.

Cada vez hace más frío… el invierno se está acercando rápidamente ¿no?—intentó buscar algún tipo de conversación, así fuera meramente casual. Se notaba un poco que estaba incomodo, le hubiera gustado involucrarse más con este tipo de personas para saber cómo actuar o, por lo menos, saber que decir. No había sentido tanta presión desde la primera vez que salió en una pasarela o su primera sesión de fotos. En esos momentos hasta la prefería. Lo bueno de todo eso es que tenía un café nuevo y delicioso para ir consumiendo en el camino, estando más atento que lo normal para que no sucediese lo mismo que antes. No quería tener demasiadas sorpresas ese día.



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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Miér Ene 31, 2018 12:38 pm


La conducta y personalidad que tenía era de fácil cuestionamiento; el cómo su persona tenía poca tolerancia hacia las demás que eran netamente amables, independientemente del trato de que estas recibían aunque a veces respetaba totalmente el trabajo ajeno y el esfuerzo. Pero su conducta era tosca e inclusive despreciativa hacia el albino y este, a pesar de todo, aún se mantenía cuerdo y calmado logrando con ello descolocar de alguna forma a su ya malhumorada personalidad; siquiera se estaba esforzando en ese instante para descartar ideas peligrosas y poco amigables en contra de su —antiguo— ser celestial.

Sus pies estaban yendo en dirección hacia algún posible local que consiguiese alguna parte importante para poder reparar el daño que el teléfono móvil foráneo sufrió a causa de la estrepitosa y un tanto estúpida caída que ocasionó el choque entre ambos. Quería deshacerse de manera inmediata de aquel error cometido de su parte; admitía que el accidente en parte fue su culpa y no recaía la misma  en su totalidad en contra de aquel inocente ser pero su mismo orgullo inquebrantable le impedía el admitir semejante detalle y menos lo haría teniendo a un ángel caído a sus proximidades. De por sí los demonios no toleraban a esos seres que cayeron en desgracia por algún pecado, manchando totalmente sus cuerpos y ganando unos nuevos similares a los que los seres catalogados como sirvientes de satanás manejaban casi a la perfección; ese detalle era lo que más molestaba y sólo lograba difundir aún más su rechazo hacia esa pobre raza.
No obstante, durante su caminata un tanto incómoda, el más bajo se detuvo totalmente frente a una cafetería que se encontraba a un costado el gran pasillo de aquel enorme sitio e ingresar a la misma, no sin antes haberle formulado una pregunta que le había tomado un tanto por sorpresa, más que nada por no esperar recibir algo de esa índole de su parte. Siquiera le había respondido en su momento y menos lo haría una vez estuvieran adentro y solicitar sus pedidos; ya se enteraría una vez que hablase con la empleada que tuviera la suerte de atenderlos.

El local era bastante recurrido, tanto así que habían muchas personas en su interior pero más de la mitad ya se encontraban sentadas en las mesas que estaba acomodadas de manera organizada en su interior. El color del mismo era de un rojo que llamaba demasiado la atención, dándole un toque atractivo o eso era lo que los ojos zarcos vieron e interpretaron antes de que una muchacha que aparentaba ser menor que él por unos pocos años decidió atenderlos, esbozando una sonrisa amable como así parecía dictaba la normativa del local comercial y preguntar por el pedido que ambos deseaban consumir en ese momento. No obstante, mantuvo sus labios sellados esperando que el más bajo decidiera tomar la iniciativa y solicitar su pedido, después de todo, era él quien se ofreció a devolver ese café que había derrumbado por culpa de aquel percance; empero, una vez obtuvo el “permiso” de su compatriota, decidió hablar.
—Un café doble, por favor. —musitó su pedido, sin embargo, usó un timbre un tanto alto en su voz para que la chica fuese capaz de escucharle entre tanta gente que hablaba, cada una cómodamente en sus asientos con sus acompañantes de esa ocasión.
En lo que esperaba recibir su pedido, fue capaz de observar de soslayo el cómo su compañero de uno de los bolsillos sacaba unos lentes oscuros y se los colocaba. Aquello había llamado su atención y curiosidad, la cual supo controlar en ese momento y más aún cuando, en cuestión de minutos, regresaba la chica que tuvo la cortesía de atenderlos  con los pedidos ya listos en una bandeja y preparados de tal manera para poder salir con los mismos. El albino cogió el suyo, pago por ambos y se retiró de la forma más rápida posible.
—Gracias... —musitó una vez cogió su parte y decidió seguir al ángel caído. Una de sus cejas se había enarcado de manera efímera ante tal conducta en el muchacho como si algo dentro de ahí le hubiera incomodado de sobre manera o tal vez la presencia de alguien en particular bajo ese techo le estaba incomodando; no sabría que pensar en ese momento y tampoco quería andar con conjeturas al respecto porque al final, poco y nada sabía sobre ese ser el cual tuvo la amabilidad de invitarle un café, siendo el primero que estaría consumiendo para esa mañana.

Una vez logró alcanzarlo, más bien este se tomó el tiempo de esperarlo, retomaron nuevamente su marcha yendo principalmente al objetivo que estaba dentro de su cabeza desde que había cruzado palabras con su acompañante: comprar el repuesto para su móvil.
Él se mantenía totalmente en silencio, disfrutando por fin de lo que hubiera sido su café de hace unas pocas horas; realmente necesitaba de algo como eso para su organismo aunque sea para calmarse un poco y poder sobrellevar el invierno que azotaba a New London para esas fechas. Su mirada se encontraba centrada en el camino, prestando atención a sus alrededores hasta que escuchó por cuenta nueva la voz del más bajo, arrojando un comentario en relación al clima de ese instante.
—Sí, pero este frío no se compara en lo más mínimo a las heladas que sufre constantemente Rusia. —repuso, desviando por unos momentos su mirada creyendo haber encontrado el local correcto para realizar su compra. No obstante, se había confundido— Si trajeran el invierno de allá, no resistirían tanto como nosotros lo haríamos —musitó, dando por hecho y sabido la nacionalidad del muchacho. Hace un tiempo que se había percatado de la posible nacionalidad de este joven adulto pero se encontraba un tanto inseguro con respecto a ese dato, distando totalmente de su tono de voz al haber tirado aquel comentario.

Su diestra se levantó en dirección hacia un local de tecnología que se encontraba a unos metros de su posición actual, señalando el mismo una sola vez.
—Vamos ahí, seguro y se consigue un repuesto para tu móvil. Después de todo, no querrás andar medio incomunicado con tus seres cercanos. —aclaró.


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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Kirite & Aleksey el Jue Feb 08, 2018 8:06 pm

Pensó que tal vez había sido demasiado, pero realmente todo eso sólo era un percance, esperaba no haberle ofendido más. ¿Tan difícil era hablar con demonios? Ciertamente, era algo complicado, resultaba hasta un poco incómodo, y si bien él había aceptado el estar en esa condición por amor, no restaba el hecho que siempre tendría una extraña cuota de dolor. Al fin y al cabo, su propio trabajo equivalía a eso, a ser un ejemplo en sí mismo, a llevarse bien con la gente a su alrededor. Se preguntó si así serían todos los demonios, pero no quería ahondar demasiado en esto, no es como si fuera a cruzarse con muchas personas de ese tipo. Apretó los labios, tal vez estaba yéndose demasiado por las ramas. Mejor consumió un poco de su café vienes para distraerse, así fuera por algunos segundos.

En ese momento su mirada volvió a la ajena, sorprendiéndose de haber obtenido una respuesta del ajeno. En ese momento sonrió suavemente y volvió su vista hacia la ventana como hacía unos momentos. Aquello le había hecho sentir un poco mejor. Todavía podía percibir miradas a su alrededor, pero estas comenzaban a menguar poco a poco, esperaba que nadie se diera cuenta que estaba allí, que nadie le reconociera en sí.

Seguramente, no muchos estarían preparados para ello. No es sólo el frío, es el viento que parece cortar tu piel ante el mínimo movimiento. Peligroso, pero es eso lo que le hace un país tan hermoso—comentó con una ligera nostalgia en sus palabras. Si bien no tenía muchos recuerdos, o su propia memoria podía fallar significativamente, había algo que no se olvidaba de su mente y eran los tiempos que había pasado con su madre en Rusia, o mismo cuando ella le encontró y su cama no era más que la nieve blanca y completamente pura. Aquellos tiempos antes que la mujer muriese eran los más dulces que pudiera haber experimentado, aun con el contexto en el que se encontraba.

Sigue siendo un tanto complicado, es difícil habituarse cuando llega el verano... bueno, supongo que soy algo débil en ese aspecto—volvió a tomar un poco más, realmente era una conversación casual, y tal vez no muy interesante, pero dado a que ambos eran del mismo sitio, incluso si eran de razas que no solían tolerarse siquiera, por lo menos le aliviaba un poco el poder hablar con esta persona. Siempre se ponía demasiado inquieto cuando no tenía nada que mencionar o cuando había demasiado silencio. Nunca supo exactamente el porqué de esto, simplemente había terminado por detestar el  silencio prolongado.

¿Eh?—en cuanto escuchó lo siguiente, su vista se dirigió hacia el lugar al que el demonio estaba señalando. Oh, eso de verdad sería de mucha utilidad. Sí, no sería bueno si luego no tenía como comunicarse. No sólo por sus tiempos con su amado, sino también los temas laborales que tendría que tratar casi la mayoría del tiempo. No quería ni pensar en los mensajes que tendría apenas prendiera el móvil. Incluso un ligero escalofrío recorrió su espalda, su manager era como un demonio cuando perdía la paciencia. —Ciertamente, uno nunca sabe que cosas pueden pasar cuando no se está comunicado. Podría incluso sonar un poco exagerado, peor en estas épocas terminamos siendo un poco dependientes a estas cosas. Simplemente porque nos preocupamos demasiado por quienes queremos y es el método más veloz cuando se está lejos. Oh, me disculpo, divagué sin quererlo—se cubrió los labios por un momento, dejando salir un suspiro después y se dispuso a terminar su bebida pronto. Esta persona no es de las que tienen demasiada paciencia, así que sería mejor si no dilataba demasiado aquel encuentro fortuito. Más que nada, por el bien de ambos, seguramente esta persona tendría cosas que hacer, y él también no quería estar mucho tiempo fuera arriesgándose. Miró su reflejo en el café por unos segundos y volvió a sentirse inquieto, estaba extrañando a alguien. Aun así bebió también con calma, no quería terminar a atragantándose por algo tan tonto.

Una vez que terminó el contenido del mismo, esperó a que el demonio hiciera lo mismo con su bebida, más que nada por cortesía. Luego de que esto ocurriese, él se fue dirigiendo hacia la puerta e inclinó su cabeza a modo de saludo a los que estaban en la caja y trabajaban en aquel sitio. Todo por la buena atención en general de ellos. De pronto sintió más fuerte las miradas sobre él y se apresuró en salir, no era el momento de dejarse al descubierto por nadie.

Una vez fuera del lugar, miró el estado de su móvil y observó el local que le había marcado antes. Antes de eso volvió a mirarlo e iba a preguntar si realmente iba a pagarle aquello, él hubiera querido mencionar que no era necesario hacer tal cosa, pero mejor no complicarlo más, seguramente si lo hacía estaría metiéndose con el orgullo del demonio, ¿no? Era difícil estar midiéndose en sus acciones, no solía estar acostumbrado a menos que fuese en medio de su trabajo. Su vida personal no era así, pero no podía hacer nada al respecto. Mejor simplemente se dirigió al sitio en cuestión sin hacer demasiada mención ni dilatarlo más de lo necesario.

Una vez dentro pidió por el Glass que correspondía al modelo de su móvil y, además de ello, solicitó que se lo colocaran. Con lo torpe que podía ser a veces, no le sorprendería si terminaba poniéndolo mal. Mientras esperaban dentro del local, una pequeña multitud se amontonó en la entrada del mismo. Eso no era nada bueno.

Esto es malo…—murmuró en un tono bajo sin darse vuelta, tratando de comportarse del modo más natural posible. —Luego de esto  tenga cuidado con salir, están buscándome a mí... hehe, que desafortunado. Aunque también está en su decisión si quiere seguirme por otro camino—hizo una leve seña con su mano al demonio para que viese la cantidad de gente, seguramente provenía parte del mismo del café. Pidió al dueño del local, una vez que le hubiese entregado de nuevo el móvil si tenía otra ruta por la cual salir. Menudos problemas tenía ese día, no veía la hora de que terminase.



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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

Mensaje por Dmitry Kuznietsov el Mar Mar 20, 2018 9:31 pm


Era increíble el hecho de cómo su día iba empeorando de forma gradual con el pasar de los segundos; su molestia en lugar de calmarse, empeoró, denotándose semejante detalle de su parte en la afiliada mirada que sus ojos no disimulaban en lo absoluto y que observaban prácticamente de soslayo a aquel muchacho de cabellos blancos que no tenía absolutamente la culpa de que el demonio, en un descuido y error de su parte, chocase contra su persona.
De por sí, Dmitry, jamás fue capaz de dominar por completo sus emociones en cualquier situación peliaguda y aquellas que no lo eran demasiado. Sin embargo, por vez primera, intentaba calmarse un poco, aunque sea un mínimo para no terminar ahuyentando al pobre ser que tuvo la “dicha” de toparse con su presencia demoníaca en ese día, aunque su aura no estaba ayudando siquiera un poco.

Cuando su mente por fin pudo liberarse de esa sorpresa inicial, inclinó su cuerpo lo suficiente para coger su móvil el cual, ante la caída, se había desarmado dejando su batería a unos pocos centímetros del aparato; no obstante, este último se mantenía milagrosamente intacto, no sufriendo ningún rasguño o quebradura siendo lo único bueno para su persona en ese momento, aunque el móvil del adverso distaba del propio con respecto al incidente. El ruso azabache prefirió ignorar ese detalle de momento, su humor no le favorecía en su lado gentil para ayudarle; a veces solía actuar de forma descarada.
Luego de haberse disculpado apenas su cuerpo sufrió un accidente con el ángel caído, sus labios se permanecieron sellados en lo que trataba de mendigar dentro de su cabeza algún término que no fuese peyorativo en contra del advero, debía, como mínimo, mostrar una conducta de un adulto culto y respetuoso. Sus prendas yacían parcialmente mojadas, siendo las mangas de su gran abrigo negro las afectadas por aquel líquido que rondaba a una temperatura de 95° Celsius aproximadamente aunque aquello no le afectó en lo más mínimo, es más, le favoreció ante el clima castigador de ese día.
No obstante, su disimulada calma se vio modificada de un momento a otro cuando el más bajo se tomó el atrevimiento de tocarle.
Los ojos del demonio denotaron incomodidad e inclusive disgusto ante aquel inocente toque de un pañuelo que no le pertenecía sobre sus ropas, viendo como la mano de aquel ser que alguna vez estuvo en los cielos buscaba enmendar aquel suceso al ofrecerle ayuda con sus ropas. Aquello no fue del agrado para el demonio. Estuvo a una milésima de segundo de golpear al albino para que dejase de tocarle; empero, en su cabeza la voz del autocontrol repetía: «Contrólate, contrólate». No podía manchar su imagen por algo tan insignificante como el acto bondadoso del desconocido.
—Sí... —repuso por lo bajo, lanzando lo primero que se le había cruzado en la cabeza.

A pesar de que no vivió muchos años en su país natal, estuvo el tiempo suficiente como para dominar ese idioma a la perfección además de los cinco restantes que Rusia tenía como jerga oficial. Dmitry siempre buscó ser el perfecto en todo, más allá de que su padre le dijera lo mismo cuando apenas era un adolescente; su soberbia innata de demonio le dictaba mostrarse superior ante los demás. Y gracias a ese esfuerzo natural que se había tomado, supo reconocer que aquel sujeto que se encontraba delante de sus ojos compartía las mismas raíces tan sólo percibir esa remarcada “r” en su hablar; típico de alguien nativo de Rusia y que vivió ahí el tiempo suficiente.

Su semblante de pocos amigos, se negaba a apartar su mirada de la impropia en contra de sus deseos en ese momento. Era la primera vez que se topaba con alguien que decidió manchar sus alas y caer en la tentación del pecado; un ser bastante particular pero que eran del total desagrado para el ruso azabache, después de todo, siquiera los demonios los querían puros y menos estando con sus habilidades angelicales totalmente teñidas de negro.
Una de las comisuras del demonio se curvó en una sonrisa vanidosa al percatarse como el adverso retrocedió apenas unos centímetros. Al parecer había reconocido su naturaleza infernal
—Tranquilo angelito, este es el sitio menos idóneo para arrancarte las plumas… No pienso matarte —se excusó—. Además, de por sí me debes un café así que ya podrías estar considerando la opción de conseguirme uno, a ver si con eso enmiendas un poco el problema en el que me has metido.
Sus palabras salieron casi sin control de sus cuerdas vocales, jamás le agradaron los seres de su calaña y por ello ya era suficiente motivo para no usar una faceta “cordial” cuando se encontraba con uno de ellos.
—Pero no te preocupes, te compraré… eso que necesitas —señaló el móvil impropio— de tan sólo pensar que tendré una deuda con un ángel no es algo del cual me gustaría jactarme en un futuro. Así que vamos, mientras más rápido, mejor.
Sus palabras fueron directas y concisas, esperando que el ajeno obedeciera a las mismas sin colocar un pero de por medio y mucho menos recibiría uno de su parte. Giró su cuerpo sobre sus talones antes de darle parcialmente la espalda y así iniciar su marcha, encaminándose yendo a un ritmo ligeramente acelerado al primer local donde pudiesen vender artículos de telefonía celular y demás aparatos tecnológicos.
Pobre de aquel ángel caído que tuvo la dicha de toparse con Dmitry Kuznietsov.


Dmitry Kuznietsov
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Re: Distracción -Priv. Dmitry-

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