Calma efímera -Priv. Johann-

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Calma efímera -Priv. Johann-

Mensaje por Edik Kuznietsov el Sáb Sep 30, 2017 6:39 pm

"Qué hombre más hermoso" "¡Oh! Pero si parece un niño ¿realmente asiste aquí?" "Te haremos más hermoso de lo que eres."  Escuchaba algunos murmullos de la gente en medio de su caminata por la escuela. ¿Realmente él llamaba tanto la atención?  Podría jurar que le dedicaron varias miradas extrañas mientras paseaba, Miradas de compañeras de clase y otras de envidia de parte de los varones.  No es que fuese muy bello físicamente, bueno, él no era consciente de su propia belleza –sólo quería ser bello para su hermano, obviamente-, así que le parecía extraño el modo en el que algunas personas se comportan. No, más bien le parecía curioso y esa era la base del por qué observaba a las personas, terminaba por ir clasificándolas, facilitándole la tarea por si tuviese que repetir lo que alguna vez llegó a hacer por la felicidad suya junto a su hermano.

Qué molestia...—masculló por lo bajo. O, posiblemente, aquellas miradas podrían ser debido a que estaba participando en pequeñas obras de teatro, quien sabe, no quería pensar en ello. Todo parecía ir bien, mirando las tiendas se le pasó el miedo y la angustia que le habían dominado más temprano, incluso fue hasta la cafetería. Una sala amplia, con un suave olor a gardenia. Las paredes estaban pintadas de un delicado color marrón con unas decoraciones de arabescos en color negro. Pidió un Frapucchino de chocolate y crema y salió contento del lugar. Tal vez un poco de azúcar también le haría bien.

Ya más relajado continuó con su caminata hasta salir de la universidad, aunque se quedó en los alrededor. Había pensado en caminar un poco por allí antes de volver a casa, o repasar algunos textos. Ya que se encontraba tranquilo aunque algunas miradas estuvieran poniéndole demasiado molesto. Eso era malo, últimamente no controlaba bien su ira. De todos modos se concentró en su bebida, y trató de ignorar lo más posible. Lo intentaría, pero no prometía nada.


Última edición por Edik Kuznietsov el Lun Abr 09, 2018 4:45 pm, editado 2 veces



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Re: Calma efímera -Priv. Johann-

Mensaje por M. Johann Romanov el Sáb Mar 31, 2018 10:54 pm


Caminaba como si el sitio fuera de su entera propiedad, como si él fuera el dueño de todo lo que habitaba independientemente de si esto tenía vida o no. Su soberbia se podía reflejar con cada paso que daba por la senda que rodeaba el enorme campus de la universidad que había en New London. Aunque no lo aparentase demasiado, él era de esos hombres que gustaba de salir de vez en cuando y no estar encerrado en la comodidad de su hogar —aunque había días que distaba de ello—, pero no lo hacía solo, su trabajo le impedía el hacerlo de tal forma.
Empero, aquel día quiso darse el lujo de andar con vestimentas clásicas para pasar desapercibido entre la multitud de jóvenes que ingresaban y salían de la enorme entrada de aquella casa de estudios. Por lo que sabía, Nadezhda, su hija, estudiaba actualmente en este lugar pero —siendo un detalle muy increíble— desconocía totalmente el qué estudiaba o qué hacía una vez dentro de aquel enorme edificio. Aunque le encaprichaba y demasiado, jamás le dio mucha importancia con respecto a lo que ella deseaba ser en un futuro, sólo dejaba que eligiera lo que quería y ya estaba; no le atosigaba de esa forma, es más, dejaba que hiciera lo que se antojaba y no le regañaba por ello. A pesar de los años, aún se siente culpable con la muerte de la madre de su hija y única esposa por lo que, en una idea errónea, pensaba que con ello compensaba aunque sea un poquito la ausencia de la mujer más importante para la vida de ambos.

No obstante, por esta ocasión, prefirió indagar un poco más a fondo de lo que realmente su princesa estaba haciendo. Por más que tenía a más de mil hombres trabajando para él, a veces se tomaba el camino de averiguar por sus propios medios que la información estuviese correcta o no se les haya escapado ningún detalle al informante en cuestión. Lo que más detestaba era el error durante el trabajo y eso no lo perdonaba bajo ninguna circunstancia; sin embargo, esto tenía una pequeña excepción y se trataba de un pequeño ángel caído que estaba bajo su cuidado, con él hacia la enorme diferencia aunque no evitaba el castigo bajo ninguna forma. Con él se divertía a su manera.
No centrándose demasiado en sus pensamientos, su marcha se detuvo una vez estuvo dentro del enorme jardín que adornaba el sitio bastante recurrido, vagando con su mirada carmín a sus alrededores en busca de algún detalle que llamase enteramente su atención o que tuviera relación con su pequeña de cabellos rojos, pero no consiguió nada, de momento. Un ligero suspiro escapó de entre sus labios en lo que cerraba por unos momentos sus ojos antes de retomar su andar de nuevo, al parecer aquella fecha no la tendría tan fácil.

Al tratarse de un espacio en el cual estaba repleto de jóvenes, encontrar a su tesoro iba a ser complicado y más aún cuando poco y nada sabía de sus amistades o si tenía alguna que otra aventura típica a su edad aunque de tan sólo pensar en esto último, cierta molestia golpeaba en su ser pero trataba de no pensar en eso —más no lo descartaba—. El estar rodeado de muchas personas le incomodaba en parte y la misma crecía de golpe de tan sólo tener las miradas curiosidad de algunos posadas en su persona, como si fuera la primera vez que lo vieran en aquel enorme sitio, empero, ahí estaba el detalle, sólo las miradas de algunos estaban encima suya pero las restantes caían en una pequeña figura que no se encontraba muy lejos del sitio en donde estaba.
Por unos segundos, su mirada se clavó en aquel ser que estaba sentado en una banca y actuando como si su alrededor no existiera, como si estuviera en su propia burbuja. Intentó agudizar aún más su visión para ver de quién se trataba exactamente al pensar que esa persona en particular tenía una similitud con alguien a quien tuvo la «dicha» de conocer hace varios años atrás; él se metía en todo tipo de situación, manipulando la misma a su antojo con tal de que su objetivo se cumpliera y, gracias a ello, llegó a conocer a muchas personas a pesar de no haber interactuado con las mismas con más detalle y, además, ganarse más enemigos que aliados.

—Ah... —soltó de un momento a otro, siendo cuestión de segundos para que una sonrisa traviesa adornara su rostro. Al parecer un golpe de suerte llegó a su ser.
—Pero mira a quién tenemos aquí... —musitó para sí mismo—: no pensé que, después de todo, seguirías estando vivo, mocoso.
Jamás pensó que llegaría a encontrarse con nada más y nada menos que el menor de la familia Kuznietsov tan tranquilo dentro del campus, y mucho menos que el mismo, después de todo lo que pasó y sufrió, seguiría con vida. Inclusive, llegó a pensar de que este se suicidó al no soportar semejante acontecimiento y darle más desgracias que felicidad a quien más odiaba: su padre. Pero al parecer se equivocó, y eso le enfureció aún más. No había cosa que más deseaba que ver muerto a aquel demonio que se atrevió a jugar a la mafia por su cuenta propia, pero qué, además, tuvo el descaro de tocar lo más preciado que tenía en ese momento —o eso creía fervorosamente—. Czar tenía que pagar por todo lo que hizo y él quería ser el verdugo encargado de ello. Sin embargo, quería jugar un poco con uno de los preciados tesoros de aquel hombre y más aún al tenerlo tan cerca en ese momento.

Ocultando con descaro aquella sonrisa y esa mirada maliciosa, se encaminó a paso calmado pero autoritario hasta el pequeño en cuestión, intentando en lo posible adquirir una expresión bastante calmada y “amigable” para no asustarlo; existía la posibilidad de que el menor aún sintiera desconfianza hacia los demás luego de todo lo sucedido.
Detuvo su marcha una vez estuvo al lado de este, pero no llegó a tomar asiento, aún no.
—¿Está ocupado? —inquirió, señalando con su índice el espacio libre en aquella banca a un lado de este—. Los demás están ocupados y mi hija me tendrá esperando demasiado tiempo —finalizó, manteniendo su mirada bastante tranquila pero no alegre; no quería sonreír y tampoco quería hacerlo teniendo a uno de los “engendros” de aquel sujeto.



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Re: Calma efímera -Priv. Johann-

Mensaje por Edik Kuznietsov el Lun Abr 09, 2018 4:47 pm

Esto de comenzar a rendir exámenes de ingreso tampoco es que le gustase demasiado, más con todo lo que había tenido que pensar últimamente. Y aunque las miradas sobre sí mismo hubieran menguado en ese momento en el que se dispuso a tomar un café y descansar del ajetreo de aquel día, seguía molestándole algo. Aún faltaban unas pocas horas para que alguien en particular saliera de allí, más en exactitud otro demonio. Desde que había comenzado con los preparativos, Había estado esperando al demonio mayor cada vez que salía de allí, también para pasear un rato, charlar y luego ser acompañado hasta su hogar, era una rutina que habían decidido desde que se habían hecho amigos. Pero, por otro lado, tendría que aprender a llegar un poco más tarde, más aun considerando el cómo se ponía el de ojos mieles cuando le encontraba allí antes de la hora acordada. Orgullo de demonios… suponía. Y aunque él también contaba con dicha característica, seguía sin entenderla del todo. Bueno, él no era un demonio convencional de todas maneras.

Sin embargo, la ligera calma que hubiese mantenido hasta ese momento en su espacio solitario, se vio terminada ante la llegada de alguien más. Tal vez si fuera una mujer, o si fueran otro tipo de chico, hubiera quedado abrumado por la belleza de tal sujeto desconocido. Sin embargo, para Edik, si bien podía admitirla belleza que le hombre cercano a él portaba, esto no le producía nada. Lo que si le molestaba un poco era precisamente que su espacio fuera invadido, sin que se tratase de alguien a quien conociera. Miró hacia un lado esperando que Luther estuviese por llegar, pero eso se vió imposible, aún faltaba para que las clases terminaran. Incluso si contaba que terminara sus exámenes antes del horario, era algo difícil que se presentase en ese momento para ayudarle. Y ese chico se creía el príncipe, no podría ni ayudarle en ese momento que lo necesitaba. Luego se desquitaría de alguna forma con ese demonio.

No lo está… adelante—se veía bastante incómodo al respecto, pero siguió con su café, aprovechaba de tomarlo un poco más lento aun a riesgo que este se enfriase. Era mucho mejor concentrarse en esto que en estar en la compañía de un extraño. Tal vez si fuera un alumno más no le molestaría demasiado, pero dado que era un hombre mayor, eso cambiaba un poco las cosas. Con lo ocurrido en el pasado, seguía costándole el confiar nuevamente en las personas, peor aún con todo lo acontecido, el relacionarse incluso con la gente de su propio país. No es como si hubiera pasado desapercibido para el menor el ligero acento que el de cabellos rubios portaba en su forma de hablar. No sólo esto, también estaba el porte y, aun cuando se veía tranquilo, había algo que le hacía desconfiar de esta persona más aún que de cualquier otra. No sabía si llamarlo sexto sentido, o lo que sucedió con Vasiliev en el pasado lo había marcado a tal punto que no podía mantenerse cerca de alguien que tuviese o aparentase la edad de su propio padre.

Bueno… dependiendo en que catedra esté su hija, aún falta una media hora o una hora más o menos—era unas de las cosas que el menor hubiese averiguado en los meses que había estado rondando la universidad. Más por su naturaleza curiosa en sí, sabiendo que los horarios se rotaban, en ese año se habían mantenido bastante similares de un semestre a otro. No es que dijese algo muy impresionante, tampoco, pero no quería estar en un silencio incómodo. Por lo menos un poco de conversación casual estaría bien, serviría también para comenzar a dejar atrás los temores y los fantasmas que rondaban en su mente. —Si me permite decirlo, se ve joven como para tener hijos… ¿o es solo apariencia? En definitiva, los seres como nosotros, a determinada edad es imposible saber por cuanto hemos pasado—sus ojos se cerraron ligeramente. Había un tono peculiar en su propia voz, casi como si estuviera algo altivo. Tal vez hubiera sido por los últimos días que había estado alterado, peor por más que intentaba estar bien, más aun con una persona que no tenía nada que ver en su vida, terminaba por mostrarse bastante arisco. En ocasiones le gustaría volver a ser el chico que era hace algunos años, pero luego se retractaba de esa idea. Al fin y al cabo, fue el ser de aquella otra manera lo que le llevó a semejante giro.

Aunque... supongo que es adorable, de alguna manera, el que espere a alguien aquí—sin embargo, su tono de voz se suavizó un poco. Él siempre fluctuaba, aun cuando quería mantener un estado normal, le era completamente difícil, casi utópico. Su persona estaba esperando a alguien y, en algún momento, también le hubiera gustado que su hermano o su padre le hubiesen ido a buscar a la escuela por sorpresa o de forma aleatoria incluso. Pero su familia era peculiar, siquiera su madre los pocos años que estuvieron juntos mostró una actitud como esta. La chica en cuestión –si es que existía- era afortunada. No es como si pudiera pedir más cariño del que ya recibía, eran demonios después de todo, y aun cuando este hombre parecía comportarse de una manera diferente, no podía pedirle lo mismo a su padre. Ya había hecho demasiado en la salida que hubieran tenido antes.

Si soy indiscreto puede ignorarlo pero.... ¿cómo se llama su hija? Tal vez y la conozca. Si va a estar un tiempo largo... ¿no sería mejor que se distraiga con algo? ¿Un café o algo como eso?—movió sus dedos sobre su propio vaso de cartón, el cual aún permanecía un poco tibio. Tal vez ya había hablado demasiado, o se estaba inmiscuyendo más de lo que debería. Definitivamente tendría que hacer algo con su personalidad tan problemática. Lo peor de ello era que volvía a percatarse de las miradas de la gente a su alrededor, tal vez estuvieran dirigidas hacia el demonio mayor, así que esto no le era tan desagradable como antes, pero le fastidiaba un poco.



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Re: Calma efímera -Priv. Johann-

Mensaje por M. Johann Romanov el Jue Mayo 31, 2018 6:18 pm


Si bien siempre fue un hombre capaz de actuar casi a la perfección para no llamar demasiado la atención y así poder realizar su trabajo sin demasiados problemas, en ese momento y en ese lugar, el fingir normalidad frente a alguien que despreciaba profundamente le estaba costando y demasiado; Edik en ningún momento le había hecho algún mal, es más, le favoreció cuando, a corta edad, le arrebató aquella increíble longevidad y fuerza a Vasiliev concediéndole de esa forma el casi control de lo que este último tenía. Aquel hombre realmente fue un estúpido ¿Usar al pequeño para sus deleites sexuales como desquite? Que absurdo, ese era un nivel que él mismo jamás pisaría; no se mancharía usando el cuerpo de quien más odiaba para sus morbosidades.

Sin embargo, a pesar de toda su molestia, una sonrisa bastante altanera y ligeramente ladeada se dibujó en su rostro al percatarse de la incomodidad que eliminaba el menor por sus poros; Vasiliev en parte hizo un buen trabajo.

Una vez tuvo el permiso del adverso para poder acompañarlo, decidió tomar asiento a un lado suyo, más colocándose a una distancia un tanto considerable dejando así entre ambos cuerpos una brecha de aproximadamente unos diez o quince centímetros. Siquiera podía disimular el rechazo que le tenía, pero debía seguir en pie ante la idea que se le había cruzado en la cabeza y de la cual más temprano que tarde lo pondría en ejecución.
Cruzó ambos brazos sobre su torso cuando logró la comodidad en su asiento, inhalando un volumen bastante llamativo de aire antes de liberarlo en un sutil suspiro; ser hipócrita a veces le costaba un poco, no porque sea malo actuando sino que sus sentimientos le podían más que su capacidad para hacer las cosas. Los Darkwing, Kuznietsov y Schmeichel estaban en su lista negra desde que tiene uso de memoria.
Asintió apenas con su cabeza ante las palabras que el más bajo le entregaba, se podía aún ver con mayor detalle el cómo su presencia le incomodaba aún más y el cómo trataba en lo posible matar ese silencio incómodo entre los dos. Esperaba al menos que el pequeño no se percatara del asco que sentía hacia su persona.

—Bueno, puede darse una juventud alocada o tan solo mis genes me beneficiaron —soltó con arrogancia en respuesta, no obstante, su semblante cambio antes de pronunciar lo siguiente—: las cosas pasan por algo, sólo hay que saber afrontarlo como corresponde y listo, no es difícil
Ese mocoso era un medio libro abierto, se podía dar cuenta de ciertas conductas que estaba mostrando hacia su persona, vestigios de un pasado traumático para un joven alegre del cual anhelaba sacarle un buen provecho dentro de poco aunque el deseo de colocar ambas manos alrededor del cuello de este y estrangularlo hasta que sus ojos perdieran su brillo eran enormes en ese instante. Más no pudo contener pronunciar aquellos últimos términos que reflejaban de manera tangencial lo que pensaba al respecto.

Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo

—Ivanka... —musitó en respuesta—: se llama Ivanka.
Era muy obvio el hecho de que mintió descaradamente al respecto, pero jamás revelaría el nombre de su dulce princesa a alguien que tan sólo tenía su odio y rechazo aunque esto fuese de total desconocimiento para la otra parte. Ese niño no se merecía el saber tal detalle ni por asomo, además que tampoco deseaba involucrar a la única persona a la cual amaba nuevamente en su trabajo; aún no se recuperaba de la muerte de su esposa y único amor, por lo que el fruto del mismo jamás pasaría por ello, no lo permitiría.
—Ya he tomado café por hoy, si me excedo eso me puede traer consecuencias luego. Es rico, pero peligroso… —repuso en lo que se cruzaba de piernas, colocando una de ellas sobre la otra, manteniendo aún sus brazos cruzados—Igual agradezco el hecho de que hayas preguntado eso. Sin embargo, me he percatado de que te sientes incomodo conmigo
Finalizó de manera un tanto dura, observando de soslayo cada movimiento, gesto e inclusive mirada que el menor estaba dirigiéndole o mostrando en respuesta a lo que decía o hacía. Quería saber qué era lo que le iba a decir en ese momento, o si era capaz de escupir algo referente a su pasado.

—Aunque de por sí es normal estar así ante un desconocido, pero tu incomodidad la siento como si la misma estuviera en mi cuerpo —anunció— No tengo problemas en ir a otro lado de ser así.
Sonaba bastante serio, pero dentro suyo, muy dentro suyo se estaba riendo como si hubiera escuchado un buen chiste luego de mucho tiempo. Ese crío sería su juego de cartas preferido para ese día, quería ver hasta qué punto era capaz de aguantar el pequeño ante sus palabras.



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Re: Calma efímera -Priv. Johann-

Mensaje por Edik Kuznietsov el Miér Jun 06, 2018 7:45 pm

Cuando  el tiempo pasaba, él lo sentía mucho más lento que lo habitual. No es como si esto fuera algo particularmente malo. Al fin y al cabo, incluso si pasara lento o rápido, tenía por sentado que Luther se aparecería tarde tratando de evitarlo. Si lo conocía, siempre se comportaba de esa manera con la vaga excusa de no querer ser una “niñera” cuando el que terminaba por cuidarlo luego era su propia persona. Casi era hasta gracioso ese hecho. Por otro lado, estaba mucho mejor que otro momento, incluso si el demonio mayor que estaba sentado a su lado no le ponía las cosas fáciles, ciertamente la distancia que hubiera colocado entre ambos ayudaba y demasiado.

Umm, no la conozco. Igual es normal, la universidad es bastante grande, y tampoco es que sea alumno de aquí aun, solo estoy adelantando materias—aunque solo pudiera hacer con algunas pocas, quería adelantarse a ello, mientras más rápido terminara su carrera, más rápido podía ayudar a su padre y al mismo Luther, también a su hermano y este era su principal objetivo a esas alturas. Quería hacer sentir orgulloso a estas personas, incluso una suave sonrisa se asomó en su rostro por lo anterior que hubiera mencionado.

¿Eh?—pestañeó un tanto confuso. Creía que no se notaría tanto, pero dado a que se trataba de un demonio que hasta parecía de la fuerza de su padre, eso podría haber sido demasiado fácil de descubrir. Se encogió en sus hombros ligeramente, y miró hacia otro sitio. No era del todo cierto lo que este afirmaba pero en esos instantes, tuvo que apretar fuertemente los labios, pues sentía más miradas sobre su mismo justo en esos momentos.—Esto es… como si estuviese escuchando la dance macabre… que molesto, en verdad.—murmuró en un tono bajo antes de acomodarse los cabellos y volver su vista al mayor, tratando de mantener la compostura.

No es usted, es el alrededor. Las miradas hacia nosotros, ¿no las nota?—él no era del tipo paranoico, pero si había esto bastante atento a su alrededor luego del crimen cometido hacia Bridgitte. Aunque podía estar tenso con la compañía masculina madura, la verdad le molestaba mucho más la mirada de las mujeres sobre ambos. ¿Es que no podían mirar hacia otro lugar? Esto ya iba más allá de la incomodidad, el hecho que les estuviera perturbando la intimidad por así decirlo. O tal vez sería por el hecho que las mujeres en particular no le agradasen. A menos que encontrara alguna que si pudiera quitarle esa ligera molestia, alguien que fuera diferente. Pero no podía hablar al respecto de eso.

Perdón si se sintió incomodo, simplemente trato de no molestar a la gente a mi alrededor, a diferencia de otras personas—masculló con una molestia que se iba notando conforme pasaban los minutos. Aun así negó despacio nuevamente—. No me malinterprete, no es por usted quien lo digo. Por el sitio en el que estamos, muchas personas observan, otras simplemente comentan. Como si sus vidas no fueran lo suficientemente interesantes y por eso deben meterse en las ajenas. Es algo irritante. ¿Usted qué piensa? Tal vez lo más razonable es no prestar atención a esas personas, ¿no?—le buscaba conversación para quitar sus incomodidades, pero esto no estaba dando demasiados resultados. El hombre en cuestión, se le hacía extraño, más bien tenía un aura demasiado potente, tal vez por eso le estaba perturbando un poco. Quería pensar que era por ello y no por cualquier otra cosa. Apretó un poco el vaso de café que tenía en sus manos. Ya lo había consumido en su totalidad, así que hacer eso le distraía un poco. Llegar a escuchar cuchicheos por lo bajo tampoco ayudaba demasiado, era increíblemente molesto, pero trataba de resistir.

No sé su hija, pero no mi caso, espero ser mucho más fuerte más adelante. El hecho que esté adelantando lo más posible mis estudios tiene que ver con eso. ¿Cómo decirlo? Quiero ser mejor, para que nadie toque lo más valioso. Siendo que usted es padre, seguramente entenderá a que me refiero—su familia y sus amistades. No podía decir de sí mismo dado a que ya estaba demasiado manchado, ese era un hecho indiscutible. Por esos momentos ni siquiera sabía bien el por qué había mencionado aquello, pero pensar en su familia le había hecho mucho bien, le había hecho calmarse del nerviosismo que los jóvenes con sus miradas y habladurías hubieran provocado en su persona.

Y si a usted no le incomoda, entonces está bien que sigamos hablando, mientras llegan quienes estamos esperando. ¿No cree que sería lo mejor?—volvió a comportarse amable, como hubiera sido hacía muchos años. Para ser un demonio, su propia forma de ser era bastante inestable. Tal vez demasiado dado a su trauma, pero él siempre hubiese llamado la atención por esto último.



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