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Día fuera de lo común [priv. Layla]

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Día fuera de lo común [priv. Layla]

Mensaje por Akil Roosevelt el Sáb Sep 30, 2017 11:59 pm

Día fuera de lo común
Layla Ditt - Zoológico
La rutina en la vida del egipcio en el último periodo de su vida se había vuelto demasiado repetitiva, pareciera que todos los días fueran a ser iguales. Ese día se despertó temprano como nunca solía hacer, de hecho, se despertó antes de que la alarma del despertador sonara y no sabía porque si se acostó hace relativamente poco tiempo. Se levanto como si fuera cualquier otro día, de esos mismos que tanto le estaban disgustaban últimamente al sentir que sería igual al resto, tomo desayuno como de costumbre para a posterior tomar una ducha y vestirse. Sus ropas eran las mismas de siempre, una chamarra un tanto holgada para no sentirse apretado o por lo menos así sentía al verterse y prefería no llevar nada, unos pantalones negros y unos zapatos también del mismo color de los pantalones.

Todo iba como el resto de días, iba camino a su oficina dentro del club en lo que vio uno de los relojes del lugar, viendo que faltaban poco más de dos horas para la hora en la que siempre lo hacía. Se quedo de pie mirando el reloj unos cuantos segundos — ¿Qué se supone que haga ahora? — Preguntó a su mismo en voz alta, sabiendo que el resto de personas seguramente estuvieran durmiendo y no tuviera respuesta alguna, por lo menos no de momento y faltaría un par de minutos o quizás una hora para que todos se levantaran, aún quedaban muchas horas para que el local abra.

El egipcio termino de dirigirse a su oficina, con la mano en el pómulo de la puerta se quedó pensando en qué hacer con esas horas que le quedaban para llegar normalmente al lugar al que estaba por entrar, y sin pensarlo dos veces queriendo salir de esa rutina aprovechando el hecho de despertarse más temprano es que se dio media vuelta para dejar el local para dar un paseo. Camino por las calles de New London sin un camino fijo o un destino al cual llegar, simplemente recorría las calles de la ciudad sin prestar mucha atención a quienes pasaban a su alrededor. Prestaba atención a la arquitectura y diseño de los edificios, a la estructura que compañía las calles, la armonía que unía a los barrios e iba formando la ciudad poco a poco.

En su camino se fue encontrando con más y más arboles a su paso, no solo con los que se encontraban en cada calle formando un poco de sombra para descansar en el verano. Donde caminaba no se trataba de un bosque, el suelo seguía siendo de cemento y estaba lejos de los que rodeaban la ciudad. Unos cuantos carteles le fueron indicando que estaba en el zoológico, por lo menos en la entrada, se detuvo a ver si es que entraba o iba a otro lugar, sin embargo, recordó que hasta el momento nunca lo había visitado por lo que decidió entrar.

Tras caminar unos minutos sumado a todo lo anterior para llegar hasta ahí es que sintió el cansancio, no extremo, pero si para tomar un pequeño descanso. Se sentó sobre una banca cerca de la jaula de los monos que hacían ruido entre ellos y a quienes pasaba frente a ellos, miraba hacia el cielo escuchándolos sin prestarle atención, como si esperara que algo interesante fuera a ocurrir.


Última edición por Akil Roosevelt el Dom Oct 22, 2017 1:54 am, editado 1 vez


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Re: Día fuera de lo común [priv. Layla]

Mensaje por Layla Ditt el Mar Oct 03, 2017 3:34 pm

Día Fuera de lo Común
El alba se alzaba filtrando unos pocos rayos de luz a través de la cortina. Suspire. Me encontraba recostada sobre la pequeña barra que separaba el mini bar del resto de mi oficina. No había dormido ni un tan solo segundo durante toda la noche. No lograba conciliar el sueño. Tampoco lograba mantener los pensamientos donde debían estar. Me costaba poner mis ideas en orden. El tiempo se acababa mientras comenzaba a sentirme un poco irritada. Odio trabajar bajo presión, por eso decidí ser mi propia jefa.

Creí que al separarme de los deberes de la compañía lograría sacar mucho más tiempo para dedicar a los libros. Los accionistas y mi primo podían hacerse cargo de todo eso. Yo necesitaba dedicarme a lo que realmente me gustaba. Tenia tanta inspiración en ese entonces que creí lograría hacer por lo menos unas cincuenta páginas al día, pasaba todo el día pensando diálogos, escenografías, cosas que podían pasar en mis libros. Era excitante.  Sin embargo, ahora que tenia todo el tiempo del mundo para dedicarme a escribir me costaba un mundo lograr encontrar la inspiración necesaria. Desde que llegue a la oficina el día anterior, como a eso de las nueve de la mañana, no logre materializar ninguna de mis ideas. El tiempo se acababa, no lograba pensar un buen final para todo. ¿Qué quería realizar? ¿A dónde quería llegar?  Me sentía atrapada, en un maldito callejón tan largo que no me dejaba ver la salida. Como cuando sabes que quieres escribir pero no encuentras las palabras correctas para expresar todo eso que quieres. Tome otro trago de whisky. Aquel paso no acabaría el libro antes de la fecha prevista para el estreno.

Se suponía que la siguiente parte de la saga sería lanzada el mismo día que la película del primer libro saliese a los cines. Todo estaba completamente listo. Solo faltaba la revisión del libro y comenzar a producirlo. Pero ¿Cómo se revisará algo que no se ha terminado? Necesitaba aire fresco. Camine Hasta la parte trasera de la oficina, ahí donde estaba la puerta del baño. Luego de una pequeña ducha, vestirme con un par de vaqueros y una blusa al estilo campesino de un material bastante fresco salí de mi oficina. Aun no había llegado nadie al edificio. Las únicas caras que logre ver fueron las de los agentes de seguridad que preparaban todo para el ingreso de los trabajadores  de la editorial y los demás Escritores. Les salude cordialmente. Últimamente se estaba volviendo costumbre para ellos verme salir muy temprano de la oficina. Cualquiera pensaría que estoy tan atareada que no logro llegar a dormir a casa. La verdad era que me pasaba todo el día y la noche tomando o fumando algo. Ni siquiera había probado algo de comida desde el día anterior en el almuerzo. Sentía que estaba descuidando un poco mi imagen. Me puse las gafas de sol antes de dejar el edificio.

¿Qué haría aquella hermosa mañana? La vida estaba comenzando a llegar a las calles de New London. Ya se podía comenzar a ver a las personas que se dirigían a sus trabajos. Aquellos que habían decidido vivir una vida normal, o simplemente necesitaban sustento para sus vicios y estilos de vida. Uno de los chicos de seguridad apareció frente a la entrada principal del edificio con mi auto, me entrego las llaves en la mano con una sonrisa muy amplia, la cual no dude en devolverle. Subí a aquel Audi negro. ¿A dónde me llevaría mi aburrimiento? Más o menos tenía una idea.

Deje mi auto aparcado cerca de la entrada, llegar muy temprano te daba la oportunidad de elegir los mejores parqueos. Si se llenaba más tarde no tendría problemas en salir de esta aquel lugar. Metí las llaves en mi bolsa trasera junto a mi teléfono celular. Haría lo que todos los días hago cuando quiero conseguir una forma sana de inspirarme. Iría a ver a los pingüinos. Una forma rara de inspirarse ¿No? Pero era una muy buena manera de matar el tiempo. Además podía distraerme viendo los demás animales. Aunque no fuese en su hábitat natural. No podía dejar de congeniar con aquellos pobres animales. Sí, estaban muy bien cuidados, pero las almas libres merecen ser libres. Verles me recordaba a ese entonces,  cuando papá pensó que encerrarme era la mejor solución para mi problema de conducta. Intentaron explicarle varias veces que esa no era la solución. Aquello ya no importaba. Todos habían muerto. Suspire. Mi móvil comenzó a sonar de la nada. Lo saque para revisar si se trataba de algo importante. Solamente notificaciones de mis compromisos para aquel día.  Sin querer las llaves se cayeron al suelo. Por lo que me agaché a recogerlas. Levante la mirada levemente. Fue cuando le vi. Sentado en la banca.

Me pareció algo raro. Podría apostar a que todo era un espejismo ya que segundos atrás me vi recordando a mi padre y todo lo ocurrido en el pasado. Me le acerque como dudado. No quería tener que disculparme por confundir a un extraño con un viajó amigo. Acomode mi cabello detrás de las orejas como lo hice cientos de veces en el pasado.
-¿Akil?-
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