Contra el tiempo (Priv. Crow)

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Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Lun Oct 16, 2017 7:13 pm

¿Qué era este mundo sin los sobre naturales? ¿Qué sería de el con solamente humanos? a la larga, Yuuki se preguntaba mucho más de lo que debía preocuparle, de lo que estaba al alcance de sus manos y su poder. ¿Pero en verdad ya poseía poder? tal vez esa palabra era demasiado para sus pocas habilidades...sus pasos cansados y su reciente herida en el brazo derecho la tenían distante, pensando en demasiadas cosas.

Casi las 11:30 de la noche, cuando ella volvió a la mansión acompañada de una fuerte tormenta que había empapado su cuerpo momentos antes de llegar hasta la puerta y entrar. Suspiró y se recargó un momento observando su herida, mal improvisada con una ligera venda que no duraría mucho más. Estoy bien, estoy bien. Se dijo a si misma en un susurro y cruzó hasta llegar a las escaleras. Sabía perfectamente que no debió haber ido al bosque sola, ya tenía esa orden antes porque era peligroso, pero su gusto por los lobos era inevitable. Habían aparecido en todos sus sueños desde hace semanas. La joven portaba aún su uniforme, una falta corta en color negra y una blusa color roja de mangas largas.

Inhaló y suspiró con cansancio y caminó despacio, ahora encontraía a Crow a la puerta de su oficina pública, la mayoría de las veces lo encontraba trabajando ahí. Aunque no quería interrumpirlo sabía que era tarde. Tocó dos veces y esperó dos segundos antes de abrir la puerta, llevando hacia atrás su brazo  ligeramente para evitar que lo el lo notara. Una vez abierta la puerta lo observó, de alguna manera le tranquilizaba encontrarlo al final de un largo día, era en quien más podía confiar, se sentía verdaderamente a salvo siendo su protegida. Bajó un poco la mirada y luego la regresó a el.

—Hola, hoy se hizo un poco tarde -mencionó suavemente en forma de saludo mientras se recargaba en el marco de la puerta con una mirada en verdad tranquila pero que evidenciaba su cansancio muy en el fondo. —¿Tuviste un buen día? -cuestionó despacio, si es que esa noche estaba ocupado tal vez no habría tiempo de conversar, ya sabía que no tenía que interrumpir su trabajo por ningún motivo. Y en ese momento se escuchó el cascabel que portaba el collar de Kyem, su gato de color blanco y ojos verdes, quién llegó recibiendo a la joven, ronroneando ligeramente en sus piernas. Yuuki esperó su respuesta en si el quería de su compañía o no cuando un fuerte trueno y relámpago la hicieron sobresaltar.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Crow Baskerville el Miér Oct 25, 2017 8:53 am

Una habitación con decorado sobrio, casi minimalista; ataviada con grandes estanterías repletas de libros y carpetas, cuyo contenido se basaba en informes criminales no sólo de New London, sino de los más destacables de cualquier parte del mundo. Si se observaba desde la puerta podía notarse un escritorio macizo, bastante grande, que fácilmente ocupaba una quinta parte de la oficina en cuanto a superficie, también repleto de papeles, expedientes y carpetas desordenadas, como si todo se hubiera dejado caer allí sin cuidado. Tres sillas en total, dos del lado de la puerta para los huéspedes y una para el dueño del escritorio, actualmente ocupada. El piso estaba cubierto por una alfombra bastante costosa, y a excepción de eso, las cortinas y algunos acabados del escritorio, todo era bastante simple. Unos ventanales se veían detrás del escritorio, dejando entrar la luz de la tormenta al no dejar las cortinas cerradas. Podía percibirse un aroma a tabaco muy fuerte en el aire. La única ventilación eran esas ventanas y una pequeña rejilla en la parte superior de una de las paredes, pero con las ventanas cerradas el humo de tabaco ahora plagaba el ambiente.

Ahí se encontraba, echado en su asiento, leyendo y anotando datos a medida que iba cambiando de expedientes; sacando cálculos; observando distintos archivos y comparándolos. Un trabajo a simple vista tranquilo, pero que mantenía a su ejecutor bastante atareado y concentrado en lo suyo. Ni siquiera alzó la mirada cuando escuchó, porque sí lo escuchó, los golpecitos en la puerta. No precisó decir nada, porque sabía de quién se trataba del otro lado. Y su postura tampoco se vio alterada cuando la muchacha se aventuró en la oficina, manteniéndose inmutable mientras leía con extrema calma. Junto a él se veía un cenicero donde se desprendía parte del humo que se iba acumulando en el techo, proveniente de un cigarrillo a medio terminar.

Un silencio bastante pesado se formó, sólo interrumpido por el ronroneo de una mascota que él nunca simpatizó su estancia, pero que accedió por placer de la que se consideraba su hija. No la había visto en un tiempo, y algo llamaba su atención, pero fue sólo cuando terminó de leer un expediente que demostró no estar sordo o ciego para con su entorno, arrojando el expediente sobre otros muchos papeles en la oficina y acomodándose en su cómodo asiento al levantar la mirada.

Llegas tarde, empapada y con mala cara, la pregunta la debería estar haciendo yo —ignoró la cortesía, yendo directamente al grano. Había logrado que el jefe de policía se hiciera preguntas al verla llegar en aquel estado, y desconocía la verdad tras la situación, porque era incapaz de ver la herida que ella le ocultaba. Algo, sin embargo, se podía notar: estaba sospechando de ella, debido a las repetidas actitudes que la metían en problemas—. ¿Cómo estuvo tu día, Yuuki? —le replicó con seriedad en su entrecejo y una mueca bastante difícil de esquivar con la mirada. Llevó su mano hasta el cigarrillo y este a su boca, dando una probada al tabaco y dejando que el humo saliera por su nariz con naturalidad al exhalar.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Jue Oct 26, 2017 6:40 pm

Otro fuerte relámpago se dejó escuchar, incluso el suelo se sintió con una ligera vibración, probablemente tratándose de un rayo que cayó cerca del lugar. Yuuki bufó con una sonrisa y dio paso a la oficina de Crow. Era algún tipo de aprobación cuando el le respondía y más, el hecho de que el detuviera su trabajo para ella significaba bastante, no era algo que se diera siempre. Aunque Crow siempre había sido un hombre ocupado, se tomó mucho tiempo en cuidar de Yuuki, en educarla y enseñarle todo lo que era hasta ese momento.

Sus pasos se dirigieron hasta el escritorio, mientras su mano derecha se extendió sobre este, las carpetas tomaron un poco de orden con la magia de Yuuki, los papeles se acomodaron perfectamente en columnas de manera que pudiese tener más espacio y no se le perdiera nada. Los ojos de la pelinegra se posaron un momento en una carpeta de fotografías de personas desaparecidas, sintiendo un vacío por dentro se sentó en una orilla del escritorio y le miró llevando su mano de regreso sobre sus piernas.

-Olvidé que iba a llover, de hecho también de la hora...-comenzó con un tono suave y encogiéndose de hombros, la mirada de Crow era demasiado intimidante incluso sabiendo que el jamás le haría algún daño, le provocaba miedo porque era capaz de saber cualquier cosa. Después de todo era el jefe de la policía y el que la conocía perfectamente y como nadie más. -Si fue malo, ya comenzó a mejorar -le dijo y sonrió con dulzura. Yuuki y Crow habían estado distantes los últimos días, el por su trabajo y ella por sus estudios, ambos sin poder saber del otro hasta esa tormentosa noche.

Soltó un suspiro llevando su mirada a la ventana, la lluvia que golpeaba la ventana con intensidad le había traido a sus memorias un recuerdo...

-¡Odio los truenos, odio los truenos, odio los truenos! -repetía esa voz de tan pequeña niña a sus 9 años con una almohada sobre su cabeza. No era tan tarde pero aquel reloj marcaba 10:30 de la noche. Una lluvia constante y agresiva caía y Yuuki tenía claro que no podía suceder nada, estaba dentro de su habitación a salvo...no afuera siendo arrastrada por la corriente, ya se lo habían dicho. Sus dulces ojos azules se giraron a ver la ventana cuando un fuerte relámpago se presentó, llevándose la electricidad en la mansión y también un gran susto. Yuuki soltó un grito y salió huyendo del cuarto cuando  chocó con alguien más, cayó al suelo y pudo observar una luz de una linterna, esa inconfundible figura de Crow quién la sostenía. Su mirada inocente no pudo contener verlo, siendo lo que la hizo levantarse a abrazarlo escondiendo su rostro contra su pecho sin importar que fuese a regañarla por gritar. -Déjame estar contigo hoy... -pidió en voz baja y atemorizada estrujando un poco  una parte de la camisa que traía.

Yuuki sonrió negando con la cabeza, era una niña miedosa... y miró a Crow. ¿Cómo era que un hombre tan ocupado y frío hubiese querido hacerse cargo de una niña así? -Estoy bien, solo que lamento volver en estas condiciones... lo distraída nunca se me quitó.. -susurró negando con la cabeza sin borrar su peculiar sonrisa. -¿Que hay de ti? ...¿esta noche vamos a cenar? -le preguntó alzando una ceja y bajando la manga de su blusa con todo propósito de que no se notara la venda improvisada de su herida.

La idea de pasar tiempo junto a su padre era todo lo que le estaba haciendo falta, después de todo...lo había extrañado a pesar de haberse metido tanto en los libros el fin de semana. Jamás se le iría de la mente ese hombre tan trabajador y tan capaz de saber todo con una mirada.


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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Crow Baskerville el Miér Nov 29, 2017 6:47 am

Mantuvo la mirada fija en la adolescente. Casi parecía querer presionarla todavía más, intentando indagar sobre todo lo que ella parecía estar callando. Mucho tiempo había pasado desde la última ocasión en la que hablaron, pero no el suficiente como para marcar una separación entre Crow y su “hija”. El trueno estremeció la habitación con un impacto casi ensordecedor, apareciendo mucho más tarde que el resplandor del rayo que alumbró de golpe la habitación, casi como si presagiara al sonido.

Ya estás en casa, date un baño, relájate un poco —le dijo—. Parece que nunca dejarás de ser una niña en algunas cosas —se puso de pie, acercándose hasta ella para sacudir su cabello, empapado por la lluvia que en el exterior aún caía con fuerza. Su mano se mojó un poco, pero no dio importancia a aquél hecho—. Le diré al personal de la cocina que llegaste, para que te preparen algo cuando vayamos a cenar —salió de la habitación así sin más, dejándola sola en la oficina. Se dirigió a hacer lo que dijo que haría. En la cocina todos estaban preparando la cena que se iba a dar en la mansión, y cuando Crow se aventuró a su interior las manos trabajadoras no se detuvieron, salvo por las del jefe de cocina. Crow le hizo saber sin demora de la llegada de Yuuki, y luego de que acataran la orden salió sin esperar un segundo más.

Los minutos pasaron pronto, y Crow no demoró en volver a su oficina.

Toma asiento —le dijo a la muchacha casi de inmediato tras su regreso a la oficina. Cerró la puerta con extremo cuidado, dejando que el pestillo sonara con un ruido mínimo luego de su entrada. Sentóse en su asiento otra vez y se limitó a observar la lluvia y los rayos que afuera se podían ver a través del cristal del ventanal. Toda la habitación se tornó silenciosa cuando Crow petrificó su mirada hacia fuera. El humo ya estaba casi desvanecido del aire, tras haber escapado por la ventilación y por la puerta cuando se abrió en las tres ocasiones previas, suficientes para despejar por completo el humo.

¿Hay algo que me quieras decir, Yuuki? Te estás comportando de una manera un tanto particular —decir extraña no se ajustaba a sus pensamientos y sospechas, pero sí sentía algo fuera de lugar en el comportamiento ajeno. Secretos a esa edad no tardaban en aparecer, ocultándose tras un halo de paranoia que sólo un adolescente podía dibujar. Para alguien experimentado en buscar las mentiras no representaría un problema real. El comisario poseía un olfato especial para esa clase de cosas, y pese a su mal carácter habitual y su consistente mal gesto, un esfuerzo notable por llevar las cosas de una forma distinta podía llegar a notarse. No un esfuerzo titánico, ni mucho menos algo forzado. Nada más que un intento por establecer un contacto sincero y personal con la única persona a quien consideraba su familia.

Tiempo atrás se había dado cuenta de que era la única persona a quien podía interrogar de una forma mucho más suave. Hasta casi paternal, podría decirse.

En esos momentos la puerta resonó en un ruido sobrio, de unos nudillos golpeteando la madera con extrema suavidad, pero la suficiente firmeza para que ese llamado se escuchara en la oficina. Crow miró por encima de su hombro a la puerta, aún con ese gesto firme marcado como algo inmutable, hasta intimidante por momentos desde esa posición.

Adelante —enunció.

La puerta se abrió de nueva cuenta, dejando pasar al jefe de mayordomos de la casa, Samael. Iba vestido tan impecable como siempre, con su elegante camisa blanca y corbata negra, cubiertas por un chaleco de color negro también y unos pantalones y zapatos del mismo color. Gel para su repeinado cabello y una barba perilla que casi cubría todo su mentón. En su mano derecha traía unos papeles. Y con ese porte incorregible se aventuró dentro de la oficina, no sin antes pedir permiso a su jefe.

Con su permiso, amo Baskerville, señorita Yuuki —dijo—. He venido a traer unos documentos que han llegado este mediodía que se me informó eran urgentes que los leyera, amo Baskerville —explicó mientras dejaba tres carpetas selladas sobre el escritorio. En todo momento Crow estuvo mirando hacia los ventanales, observando los nubarrones de tormenta en silencio.

Muchas gracias, Samael. Puedes retirarte —le respondió.

Con su permiso —y tras una reverencia respetuosa hacia ambos, se retiró de la misma manera en que entró en un principio. La puerta se cerró, dejando solos a un padre y una hija.

Lamento la interrupción, son asuntos del trabajo, después de todo —dio media vuelta a medida que hablaba, acercándose a su asiento y acomodándose a gusto para hojear los documentos unos instantes. No tardó más de unos segundos en dicha acción, cerrándolos y acomodando los sobres encima del escritorio una vez más.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Lun Dic 04, 2017 2:12 pm

Crow parecía sospechar y Yuuki no era buena mintiendo pero lograba mantener un poco de su cordura frente a el. Se acercó a sacudir su cabellera mojada, logrando un gesto en la joven cuando salpicó un poco el agua que portaba y sin más, le dijo qe avisaría al personal de su llegada, una cena no estaría nada mal luego de tan extenso viaje.

En cuanto el salió Yuuki soltó un suspiro de tensión, lidiar con una buena postura podía ser complicado, más cuando se estaba ocultando algo importante como su herida. No tardó demasiado cuando regresó y la joven bajó del escritorio para tomar asiento al otro lado de este en una de esas cómodas sillas. Sus ojos azules se posaron en la inmensa cantidad de documentos ¿en verdad lograba recordar todo? ella no lo conseguiría, sin duda Crow era un hombre demasiado responsable. Su pregunta la hizo desviar la mirada, en su mente estaba el ataque del furioso animal que la había herido...y no podía olvidar aquella misteriosa silueta de ojos rojos a metros de distancia. ¿era real? guardó silencio a la pregunta de su padre, estaba perdida pensando y ni quisiera lo había notado.


Parpadeo ligeramente alzando la cabeza cuando notó que entró Samael, se giró a verlo con una sonrisa amable, le tenía cariño también, era alguien del personal con mucho tiempo en la mansión. Era inevitable recordar que con el tiempo ella logró verlo como un amigo.


La velocidad de mis tenis bajando por las escaleras y mi peculiar coleta de ser la  única niña en la mansión otra vez se presentaba. "Señorita Yuuki, no corra por favor es..." la señal de advertencia, ¿pero quien podía calmar a una alma tan viva? corrí entre risas, cuando resbalé y chocé con un jarrón de la esquina, fue bastante rápido, sin embargo Samael que pasaba por ahí tenía excelentes reflejos, suficiente para atraparme  en sus brazos y dejar que la pieza de cerámica cayera en pedazos. Me llevé las manos a la boca aterrada. -¡Ay, no! -expresé cuando escuché que se abrió de golpe la puerta de la habitación de Crow, era mi fin estaba segura. Mi padre me castigaría una vez que viera mi destrozo. Entonces, Samael me dedicó una amable sonrisa y me dijo que no me preocupara, que corriera a esconderme detrás de los sillones ahora. Lo miré desconcertada y el se agachó a recoger los pedazos, entonces se empezaron a oír los pasos en las escaleras de mi padre que comenzaba a bajar. Corrí por miedo a esconderme y descubrí como Samael le explicaba que había tenido un pequeño descuido mientras limpiaba, ese hombre siempre que podía cubrirme lo hacía. Recuerdo la mirada de mi padre, me buscó unos segundos desde su lugar pero volvió a su trabajo al poco tiempo, yo sonreí. Podía confiar en Samael. 

Yuuki bajó la mirada un momento tras el recuerdo y observó como su padre hojeaba los documentos. En ese momento una fuerte punzada atacó en su brazo, logrando que ella se quejara inclinándose hacia el frente sujetándose el brazo con la otra mano. Miró la palma de su mano con dos delgados caminos de sangre y no tuvo otra opción más que alzarse la manga, el corto vendaje estaba manchado totalmente y la sangre volvía a brotar, sentía que la estaba quemando por dentro. Se levantó del asiento enseguida. -Samael...-le llamó en un tono no tan alto pero de ayuda, sabía que el podría hacer algo y retrocedió un poco levantando el rostro a Crow.

-No quería preocuparte... -musitó adolorida y soltó un grito que ahogó entre dientes. El talismán que colgaba de su cuello se iluminó un momento como dando algún tipo de señal.  Su visión se estaba volviendo borrosa y cayó hincada tras un grito ahogado, dolía lo suficiente. Entonces se dio cuenta, en medio de su dolor, no era solo una herida, debió haber sido un ataque con magia, utilizado en una bestia. No estaba segura en que clase de ataque, pero temía que fuese un objetivo de sus cazadores por la gema. Empezaba a perder más sangre y sentirse débil. -Papá... -musitó suavemente como cuando era niña, sus ojos azules lo buscaron con sus últimas fuerzas, pero su cuerpo se debilitó, sufriendo un desmayo mientras la puerta se abría tras el llamado a Samael.


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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Crow Baskerville el Sáb Ene 06, 2018 6:09 pm

Años atrás, se presentó un incidente en la mansión Baskerville, cuando un jarrón de incalculable valor se rompió. La versión oficial, brindada por el mayordomo en jefe, lo señalaba como el culpable por un descuido durante la limpieza. Este hecho no hizo ni un poco de gracia a Crow Baskerville, que atesoró ese jarrón.

En un principio, Crow se mantuvo conforme con lo dicho por Samael, el supuesto culpable del incidente. Pero ese mismo día, horas más tarde, Samael servía el café en la oficina de Crow, quien leía unos expedientes. Este empezó a inquirir más en profundidad sobre el accidente, y por indagación y presión, Crow logró enterarse que la verdadera perpetradora había sido Yuuki. Samael había permanecido incorruptible durante el interrogatorio, pero la insistencia del policía logró arrebatarle la información contra su voluntad, sin la necesidad de que este quebrara.

Tendré que hacer algo con esa niña —con su mano derecha se masajeó el tabique de la nariz y se frotó la frente, intentando reponerse tras la noticia. Castigar la lealtad de Samael no se le ocurrió ni por un instante, por respeto a su determinación de mantener aquello como un secreto frente su propio jefe, inclusive.


~ ~ ~


Ese era un recuerdo olvidado. Una paradoja en la mente de un oficial de policía que había visto y vivido otras situaciones mucho peores, que ya no sufría por el recuerdo de un objeto invaluable al haber perdido el valor que se le había dado. Nada de eso le importaba, oculto en el pasado, como recuerdos reprimidos que no valían la pena rememorar. El presente le tenía más ocupado, revisando listas, expedientes; suspirando por una incertidumbre que días atrás le estaba asaltando, y que en las arrugas prematuras de su frente empezaban a formarse. Intranquilo por el mundo que le rodeaba, acechante tras los muros de lo que se supone era una cómoda y segura mansión. Pero ni eso era suficiente para mantenerlo calmado; no era capaz de apartarlo de sus pensamientos, que lo sumían en una espiral de pensamientos profundos, en los que se abstraía del mundo exterior.

Y aunque en ese estado se hallaba al leer artículos recortados de periódicos que databan de homicidios y atentados. Su atención se halló dispersa, o mejor dicho, concentrada en lo profundo de sus pensamientos, hasta que un gemido de dolor, que aunque leve, llamó su atención, apartándole de la profundidad de su mente por unos instantes donde fue capaz de contemplar unas gotas de sangre cayendo por el brazo de Yuuki. El reflejo carmesí deslizándose por el cuerpo de la muchacha, que no tardó en desvanecerse sobre la alfombra, justo al mismo momento en que Samael entraba en la oficina. Crow no tardó en ponerse de pie y acercarse pronto hacia Yuuki, tomándola por la espalda y alzándola en brazos.

Señor, ¿qué es lo que ha ocurrido? —inquirió Samael. El oficial le explicó lo básico, que obviamente se trataba de lo que había visto y sospechado desde un inicio, y se llevó a la joven a su cuarto. Mientras tanto, Samael fue a buscar un botiquín de primeros auxilios para atender a la muchacha.

Una vez en el cuarto, Crow dejó a Yuuki acostada en la cama, cerró todas las ventanas y la tapó con las frazadas. En su rostro se alojaba ese enfado, torciendo sus cejas y haciendo una mueca, pero en el fondo, se hallaba más preocupado que molesto.

Mira lo que consigues por desobedecerme —dijo sin esperar respuesta, después de todo, estaba inconsciente. Descubrió el brazo de Yuuki, encontrándose con una herida fuera de lo común. Una magia que drenó sus fuerzas hasta hacerla desfallecer en la oficina—. ¿Qué pudo haberle causado ésta herida? —su mirada se perdió durante un largo minuto, hasta que Samael interrumpió al entrar con el botiquín.

Disculpe la demora, amo Baskerville. Aquí tengo todo —el mayordomo extrajo agua oxigenada y gasa, aplicando ambas lo antes posible en el brazo de Yuuki. No detendría el daño mágico, pero las esperanzas de ambos estaban en detener el sangrado lo antes posible—. Es una herida muy grave… —luego le vendó el brazo completo, logrando detener la hemorragia tras unas cuantas vueltas.

Debe haberse lastimado en el bosque. Parece que nunca lo va a entender —se puso de pie, más tranquilo ahora que Samael estaba dando los primeros auxilios—. Te lo encargo, tengo otros asuntos que atender —el mayordomo asintió, pero Crow no se detuvo a observarle siquiera. Salió de la habitación y se dirigió hacia su otra oficina, aquella a la que sólo él podía acceder, tan o más ataviada de libros y mucho más grande. Se ubicaba en el subsuelo, activada por un compartimiento tras una pared falsa. Y, una vez dentro, empezó a buscar y a mover libros de las estanterías más grandes, con libros viejos y sucios que no se habían movido de ahí durante años.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Jue Ene 11, 2018 3:29 pm

El tiempo avanzó, pese a la aparatosa escena Yuuki siguió inconsciente, pero de alguna forma su mente siguió despierta. Extraña situación para una humana, pero bastante común entre hechiceros. Esa noche, se condenó a revivir la escena.

El bosque...no podía irme sin haber visto a los lobos. Conocía la historia una y otra vez, rescatada por lobos durante el incendio y abandono de mis padres. ¿Y si no eran del todo lobos? ¿Y si se trataba de híbridos? ¿Quién avisó que estaba una niña con ellos? ¡No puedo seguir ignorándolo! Los encontraría, debía hacerlo o nunca encontraría mis respuestas.


[i]Caminé horas y el frío se dejó sentir al comenzar la noche. Pero algo atrajo mi atención, un alce mal herido a unos metros. Me acerqué con preocupación y me hinque al ver una herida en su lomo, de mi mochila saque un vendaje y quise ayudarlo, sin embargo la criatura soltó patadas y quejidos de histeria. -Calmate, yo solo quiero... -hablé sin terminar cuando vi que no era yo lo que lo estaba alterando. Me giré y noté un par de ojos rojos en la oscuridad de los árboles.


Mi corazón se alteró pero me quedé firme. Estaba realmente molesta por el daño que no dudé en atacar con mi electricidad y en respuesta hubo vientos como nunca, violentos. Me cubrí con ambas manos y solo pude notar que algún tipo de espectro avanzó a mí más veloz que cualquier ser, grité y noté la herida. Mi brazo empezaba a sangrar y no me importó, corrí con todas mis fuerzas pero aquellos ojos rojos seguían observándome.

-¡YAAAAA!
-gritó la pelinegra con fuerza mientras de su mano salían rayos y luz de su elemento. Notó que asustó a Samael quién había cerrado los ojos un momento. Respiró hondo y observó que los vidrios de las ventana habían sufrido unas grietas, al mirar sus manos desvaneció su elemento enseguida. SU rostro estaba totalmente atrapado en el terror. -Señorita Yuuki... -inició el mayordomo al verla despertar tan agresivamente.

Yuuki se dio cuenta que estaba en la habitación de su padre, sentada ahí en la cama pero solo con Samael, le miró al escuchar su voz y se acercó asustada y apurada para abrazarlo, tomándolo por sorpresa nuevamente. -S-Samael ayudame -susurró aterrada mientras le estrechaba con fuerza. El mayordomo por supuesto le tenía cariño, quién palmó su espalda suavemente pidiendo que se tranquilizara.

Sus ojos azules pasaron por la habitación, increíblemente su despertar había provocado grietas y rasguños en todo lo que era de cristal. Su respiración era agitada y realmente atemorizada. -D-Donde esta... -preguntó en un hilo de voz mirando a Samael quién negó con la cabeza en señal de que estaba ocupado y no debía molestarlo.

Su mirada cayó, sabía que su padre estaría molesto y guardó silencio. Nuevamente, Samael preocupado comentó que iría a la cocina a ver que podrían servirle para tranquilizarla. Yuuki asintió. Juntó sus piernas sobre la cama y en sus rodillas escondió su rostro. Su herida no había sido cualquiera, era posible que se tuviese que utilizar algo más para cerrarla y eliminarla.

Parpadeó ligeramente y miró por la puerta, necesitaba ver a su padre de nuevo. Entonces, surgieron preguntas al pensar en él. ¿Porque alguien como Crow seguía con alguien como ella? ¿Porque de el resto de los niños del orfanato la eligió sabiendo que era diferente al resto? Tantos dolores de cabeza con los años y nunca dijo nada. ¿Acaso esa noche ya se había arrepentido por fin de tenerla? sus ojos se inundaron de lágrimas y se levantó, aún sintiéndose un poco débil no le importó avanzar.

Quería disculparse, quería pedirle que no la abandonara...

Podría decirle que haría todo para ser una chica normal.

Sus pasos débiles, un esfuerzo en su rostro se notaba por mantenerse en pie. Llegó a la puerta y se detuvo. ¿Y a donde iba a buscarlo? Su mano tocó la cerradura pero después la soltó. Suspiró resignada y retrocedió un poco pensando con negación y tristeza. Dudando si Crow la quería.


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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Crow Baskerville el Vie Ene 26, 2018 7:29 pm

En esa mansión sólo dos personas estaban conscientes del delicado estado que Yuuki había traído del bosque. Tanto Crow como Samael se hallaban preocupados, aunque uno lo demostrase más que el otro. En el rostro del mayordomo se acentuaba la preocupación en las arrugas de su frente al ver a la muchacha en cama, gritando y retorciéndose por el dolor. La impotencia le carcomía desde dentro hacia fuerza, como una bacteria dentro de su mente que le provocaba casi tanto dolor como el que la convaleciente debía estar sufriendo. «Pobre de ella», pensaba reiteradas veces.

Por otra parte, Crow se encontraba buscando libros en el lugar más secreto de la mansión. Aquel lugar al que sólo él tenía acceso, que ni siquiera Samael, su hombre más fiel y de mayor confianza, tenía permitido el acceso. Su gesto era más serio, casi indiferente. Pero sus rasgos eran totalmente opuestos a su habitual forma de ser. Se le notaba nervioso en sus acciones más pequeñas: pasar las hojas de los libros a toda velocidad se volvía difícil cuando sus dedos temblaban; tenía la mirada perdida, pese a enfocarse con muchos esfuerzos en cada uno de los libros que revisaba; su pie derecho estaba moviéndose de arriba abajo, con un ritmo incesante que no hacía más que alentar su ansiedad. En su boca se le veía mover los labios como si sostuviese un puro, revelando con total transparencia sus deseos por fumar. Libro a libro, la pila iba creciendo. Nada más que dos segundos en revisar capítulos de libros enteros, que se iban acumulando cada vez más. La búsqueda de una respuesta que le estaba volviendo loco.

He visto eso antes, ¡¿pero dónde?! —no encontrar lo que buscaba comenzó a exasperarlo más rápido de lo que se hubiese imaginado. Esos objetos empezaron a ser zarandeados de un lado a otro, y muchos cayeron de la estantería que los resguardaba. Tanto polvo y olor a libro viejo y húmedo plagando el aire.

Años atrás, en un viejo orfanato, Crow se vio involucrado en un caso relacionado con un supuesto secuestrador de infantes que daba sus golpes en esos orfanatos. Ahí fue donde conoció a Yuuki, una pequeña niña huérfana, apartada de todos los demás. Pasaron muchos años hasta que entendiese sus propias razones para haberla adoptado ese día. Y ahora todo estaba empezando a desmoronarse, no sólo en su mente, sino en su vida. Ver a Yuuki sufrir de esa manera lo tenía alterado, aunque no lo haya demostrado frente a ella.

Tardó un rato en hallar aquello que buscaba. Un libro viejo, carcomido por el tiempo, con las hojas humedecidas y amarillentas, con una tapa marrón de cuero desgastado y un olor a humedad fácil de reconocer desde un inicio. Mucho tiempo había pasado en esa repisa. Se le vio mucho más tranquilo al tenerlo en sus manos, pero esa ansiedad que lo había hecho su presa no le permitió reaccionar de otra manera que salir de esa habitación cerrada con prisa. Corrió por el pasillo, hasta que salió a su oficina principal por una puerta oculta.

Se acercó hasta la puerta con el libro bajo su brazo, y al abrir y salir al pasillo se cruzó con Yuuki, quien estaba de pie frente a la puerta.

Hija, ¿qué es lo que haces aquí? —de la sorpresa no se percató de que la había llamado hija, como pocas veces lo hacía—. ¡Tienes que ir a descansar! —la tomó del brazo derecho y la llevó hasta el cuarto, donde Samael estaba buscándola. Este había salido unos momentos a cambiar el paño húmedo para enfriarlo, para volver cuando ella ya no estuvo.

¡Señorita Yuuki, menudo susto me ha dado! —exclamó. Crow devolvió a la muchacha a la cama y le dedicó una mirada a Samael. Este entendería de inmediato, saliendo de la habitación y dejándolos solos.

Siempre metiéndote en problemas, Yuuki —Crow descubrió su brazo, mostrando la herida ante sus ojos. El horror de la sangre corriendo por el brazo de su hija le atrapó por un momento, pero logró recuperar la compostura. Tomó el libro y lo abrió en la página marcada—. ¿No entiendes nada acaso? ¿Crees que me gusta verte así? —se le escuchaba enojado, pero aún más preocupado.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Miér Ene 31, 2018 10:57 pm

El silencio en aquel pasillo le provocaba un golpe hueco en el pecho, dejó caer su espalda contra aquella madera de la puerta y soltó un suspiro. Su par de ojos azules miraba el suelo perdida en pensamientos, no había respuestas.

Pronto apareció Crow, Yuuki sobresaltada por la figura frente a ella le miró, apenas separando ligeramente los labios de su boca en un fallido intento de emitir una palabra, siendo llevada de vuelta a la cama. Samael se retiró derrepente, le miró alejarse hasta salir de la habitación y se giró a los ojos de Crow al abrir su vendaje nuevamente. Algo estaba en su mente, lo sabía bien. Notó en su mano un viejo libro, hojas secas y arrugadas, a nada de romperse si no tenía el cuidado para sujetarlo, cosa que temía, siendo tan amante de los libros, ellos eran parecidos en el tema de la lectura, mucha lectura. Escuchó a su padre y respiró hondo, fijando su par de azules en los de él. -Solo fue un atajo a la casa, nunca salgo...nunca pasa nada -expresó con un tono serio y volvió a observar el libro. -¿Qué estas haciendo? -susurró.

-No es una herida normal -murmuró con dificultad. -Es...real, cada que cierro los ojos está ahí esperándome -susurró y levantó la mirada a Crow. -Hay una cazador más tras de mi...y no puedes tenerme encerrada aquí -reclamó con cierta seriedad, pero a la vez mostraba que era necia, insistente pero valiente. -Tienes que encontrar a alguien que pueda enseñarme o lo buscaré yo misma, sea la raza que sea...-dijo levantando un poco la voz hacia su padre.

Su mirada se vio alterada por un momento y luego bufó con inquietud. -No sé porque me elegiste -susurró con tristeza mientras su mirada ahora estaba en aquellas grietas de la ventana que se dejaban ver un poco entre las cortinas. -¿Lo sabías no es así? sabías que era distinta...¿porque no adoptaste a cualquiera de los otros? ellos no te abrían dado el dolor de cabeza que yo te provoco...-espetó con cierto resentimiento, no se atrevía a mirar a Crow y no era algo que hubiese dicho antes. Una parte de ella se convencía de que era lo que el pensaba al respecto en esos momentos, del porque siempre la regañaba o era tan frío desde que había comenzado su adolescencia.

Recuerdo esa noche de nieve. El largo viaje camino a mi nuevo hogar. Esa figura masculina me había elegido a mi, se habían firmado muchos documentos y me habían abierto las puertas para no volver nunca más a ese edificio tan gris. Helaba, mi ropa apenas me cubría, era como una pequeña carcelera de ropa desgastada, en color negro y una bufanda roja. Recuerdo su voz, sus preguntas y sus amplias explicaciones, pero yo no quería mirarlo ni hablar, era totalmente aterrador. El auto condujo hasta arribar, recuerdo la inmensa mansión hasta el cielo, gigantesca para mí. Bajé en silencio, caminé ordenada tal como me habían dictado tantos años. Un ligero vapor salía de mi nariz al respirar, traspasando la bufanda, incluso siendo levemente doloroso. Entré con pasos muy cortos, tímidos en realidad. El lugar por dentro me daba escalofríos cuando en seguida otro señor de traje se asomó por la puerta, me sonrió y devolví la sonrisa con confianza. Escuché nuevamente a mi padre, ambos se llamaron por su nombre, cosa que jamás olvidaré. -¿Crow...? -expresé con gran suavidad e inocencia atreviendo a mirarlo, levantando mi cabeza a su altura. -G-Gracias por...no dejarme ahí -le confesé mientras sentía temor y mis piernas temblar un poco. Lo miré totalmente intimidada y con esfuerzo logré una media sonrisa en mi rostro. Luego miré al otro hombre. -Samael...-repetí aquel nombre con agrado y una pequeña risa. El no lucía aterrador como mi nuevo padre. Hubo una paz en mi que nunca podré describir, reí y empecé a dar vueltas de felicidad hasta marearme y caer.  Sabía que yo pertenecía ahí. Me levanté segundos después y me acerqué a Crow con las manos tras mi espalda, propia y con educación. Me quedé a su lado en silencio, no me disculpé por mi repentino ataque de confianza, solo me quedé tranquila, el caminaba y yo me movía con el. Así cada día, siempre cerca de él, incluso cuando se trataba de conocer a los otros trabajadores de la mansión, tan tímida escondiéndome detrás de el.

Tuve un acercamiento con Crow difícil cuando lo conocí, sin embargo al paso de las semanas solo el sabe cuan aferrada me volví a su persona, a su calor de padre aunque no fuera su hija de sangre. Mi temor por el se había ido una vez que cumplí 7 años, porque entendí que el sería mi padre hasta el último día de mi vida.


El recuerdo de su llegada a la mansión había causado un extraño sentir en ella, porque todo ese tiempo se había sentido la indicada, la más feliz...pero no esa noche, Crow lucía molesto, nunca podría leer sus pensamientos, sabía que el tampoco los de ella, pero ni siquiera lo necesitaba, con solo verla ya sabía suficiente, siempre era así.  -No lo entiendo...-expresó negando con la cabeza. Realmente quería saber el motivo de Crow con ella ya que jamás había sido mencionado.


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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Crow Baskerville el Lun Feb 12, 2018 11:08 am

Música de fondo:

Dentro del cuarto se encontraban solos. En la mirada de Baskerville se expresaba la seria preocupación por el bienestar de su hija, aunque esta sólo le inquiriese y desafiase sobre su permanencia. Ella lo decía, pero Crow siempre lo había tenido presente. Nunca quiso aceptar la idea de que ella se fuese de la casa por su cuenta, y en esa herida se materializaban sus miedos, dándole la razón de alguna manera.

Lo sé, lo sé… —le susurró Crow—. No quiero que estés lejos de donde pueda verte, no hay discusión a eso —agregó.

Certero era decir que haría lo que sea para ponerla a salvo. En sus dedos podía sentir el horror de esa herida cubriendo su brazo, rozándolo con suavidad con tal de no provocarle dolor. Por primera vez en mucho tiempo se vio inquieto, con un semblante nervioso. Gotas de sudor sobre su frente y un gesto que daba a entender que su atención estaba, más que nunca, enfocada en Yuuki.

No discutas mis decisiones —gruñó—. No quiero exponerte a más peligros. Fuera de esta casa, el mundo es muy diferente a como lo imaginas, Yuuki. ¡Deja de insistir con algo como eso, que sabes que no va a acabar bien!

Se secó la frente con el dorso de la mano. Ahí se percató de que estaba sudando más de lo habitual; más de lo que recordaba haber sudado por nervios alguna vez. Dejó el libro sobre la cama junto a la mano de la muchacha, abierto en la parte que había estado buscando con tanto empeño.

El silencio le invadió una vez más cuando escuchó la pregunta. Se quedó helado en su lugar, observando con ojos melancólicos, cuales orbes rellenos de la más espesa niebla de Londres, a su hija. Tragar se le hizo difícil, cuando un nudo se alojó en su garganta por recordar esos tiempos ya tan lejanos.

“Alguien te espera en este mundo…”

Palabras que volvieron en forma de recuerdos de una figura de su pasado, que había intentado olvidar. Un recuerdo con intenciones de olvidarse, pero no la marca que en él había dejado. Sí hubo alguien esperándolo, después de todo.

Solemne, casi apagado. Así se encontraba al decirlo, aunque la sonrisa que brevemente se había dibujado en el rostro contrastara con la forma de decirlo. Un recuerdo nostálgico, provocado abiertamente por Yuuki.


~~~


«No podría entenderlo. Nadie suele ver las cualidades más especiales de las personas, aunque yo lo pude notar ese día.

Pasó hace tanto que me cuesta creer que ya estés convirtiéndote en una señorita, a punto de salir del nido por cuenta propia a conocer el mundo. Me duele hacerlo. No quiero aceptarlo. Cada vez que te veo, veo a esa niña retraída, escondida detrás de todos cuando aparecí en aquella ocasión.

¿Quién diría que el trabajo me llevaría a esta situación? No fui al orfanato con intenciones de adoptarte a ti, ni a nadie. Todo fue trabajo. Pero en esos ojos pude ver algo que quise borrar durante tanto tiempo. Vi en tu mirada el temor a lo desconocido, y temí que corrieses un destino trágico por el miedo. Me sentí culpable por momentos, pensando que no podía permitir que alguien más sufriese de la misma manera. Tenías esa misma mirada. Me recordaste a ella, inevitablemente. Haberte dejado me habría carcomido por siempre.

Aún puedo recordar tu mirada agachada en el automóvil, cuando te estábamos trayendo. Puedo recordar que no querías devolverme la mirada en un principio, y que te sentiste mucho más cómoda con la presencia de Samael que con la mía.

¿Tienes frío? —te pregunté.

Estabas temblando, pero quisiste mostrarte fuerte. A pesar de eso, te di mi abrigo, porque era obvio que tu cuerpo lo estaba sintiendo. Tu rostro sonrosado por el cálido abrigo fue el primer recuerdo en muchos años que decidí atesorar. A día de hoy siento que me hace feliz. Te acaricié el cabello, dándote una sonrisa. No me sentí seguro de criar a una niña. ¿Fue el impulso? No lo sé.

No dije nada cuando me lo agradeciste. No supe cómo reaccionar, porque creí que no me hablarías hasta acostumbrarte a mí. Pero durante los días siguientes todo fue maravilloso. No pensé que tener a alguien siguiéndome tan fervientemente me haría sentir tan feliz, a pesar de que no lo mostrara muy a menudo.

Y al final ella tenía razón: había alguien esperándome… ¿o tal vez yo la estaba esperando a ella?»


~~~


Una lágrima casi cae del rostro de Baskerville, pero se dio cuenta a tiempo y se la secó con el dorso de la mano. Luego de frotarse un poco el puente de la nariz retomó su tarea.

Los hijos no tienen que entender a sus padres. No pueden hacerlo, sino hasta que crecen y se dan cuenta del mundo que les rodea —le respondió.

Sólo pensar en explicarle lo que sus recuerdos y pensamientos dictaban le formaba un nudo en la garganta. No se sintió en condiciones de decírselo.

El tiempo apremia —dijo, y tomó el libro otra vez en sus manos—. Es una maldición, débil, sin embargo.

Crow le dejó el libro a Yuuki para que lo leyese. No lo soltó, pero se lo dejó en un ángulo con el que pudiese leer cómodamente.

Tú eres la única que puede hacerlo. Eres más capaz que yo para hacerlo —le explicó.

En las páginas se relataba el embrujo, cuyas marcas en el brazo de Yuuki se hallaban graficadas en sus hojas. A su vez, se encontraba la manera de revertirlo, proeza que sólo un allegado a la magia real podría.
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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

Mensaje por Yuuki Akamatzu el Mar Feb 13, 2018 4:21 pm

Canción de fondo:

La mirada en la joven estaba contra la autoridad de su padre, era necia efectivamente pero la firmeza en la voz de  Crow la hizo callar. Le miro con los ojos irritados y desvió la mirada al suelo frunciendo el ceño. ¿Cuando iban a ponerse de acuerdo? Yuuki se molestaba en el sentido de no querer ser tratada como cuando tenía 7 años.  No puedes exigirme algo que hacías cuando tenías más tiempo para mí.... pensó con cierto dolor en el pecho y cerró los ojos aguantando el nudo en la garganta. Una vez más, volvía el pasado a su memoria. 


Tu estabas ahí, cada mañana al despertar te encontrabas en el desayuno o leyendo en tu oficina, sin embargo soltabas todo para recibirme. Estaba enamorada de la idea del conocimiento, porque así empezó mi vida contigo. Cada día era ir a un lugar diferente, conocer a alguien u obtener un nuevo libro para grabarme todo en el. Y no fue sencillo conocer tu mundo, por meses me mantuve atrás de ti sujetando la parte de tu chaqueta que llegaba por la cintura, negando con la cabeza cuando me pedías decir mi nombre, dificultandote el caminar porque no quería soltarte en los momentos que tenía miedo, como olvidarlo...las famosas noches de tormenta, las pesadillas, la sección de terror en los libros que no debí leer a mi edad, mi mala costumbre por aceptar comida ajena y que me hacían enfermar. 

Siempre te quité el sueño, pero nunca estuviste cansado. Fui tu pequeña sombra, pero nunca te molestaste. Alguna vez entré a tu habitación mientras dormías, abrí la puerta con magia y silenciosamente subí a tu cama para acomodarme pegada a tu espalda, siempre fuiste mi mejor guardián. Los días pasaban, tomaste tu tiempo para hablar sobre mí y la magia que poseía, lo recuerdo...me diste la confianza para mostrarte, aunque rompí cosas y te legué a lastimar un poco fuiste el hombre más paciente y me enseñaste todo. Estuviste ahí por años, hasta que me acostumbré con el servicio de la mansión y me dejaste tener a Kyem. Ahí empezaste a ocuparte más, a alejarte, a ser más ocupado...viajabas mucho...y empecé a hacer lo mismo.
 
¿Cómo sé que esto no hubiera pasado si hubieras ido al bosque conmigo? 
Creceer no es como yo lo imaginé, regresa el tiempo. Dime un conjuro para hacerlo, porque cada día te alejas más. ¿Que pasará el día que no regreses por aquella puerta? 

Yuuki apretó los labios y suspiró un par de veces tan profundamente para calmar su sentir. Entonces tras ese largo silencio volvió a escuchar a su padre, le miró y después al libro. Se acostó en la cama mirando el techo en silencio y luego se giró a la lectura, sus ojos azules siguieron cada letra hasta memorizarlo en 18 segundos y volver la cabeza al frente. Alzó su brazo derecho y posó la palma de su mano sobre el izquierdo, sin tocarse y cerró los ojos para concentrarse.

-Liberate numerum vnico pede... Echo vocis quam tacere. -comenzó susurrando, el embrujo estaba en idioma latín, antiguo pero Yuuki lo manejaba bien. El semblante en ella era de dolor, su ceño fruncido y su mano arrugando la sábana de la cama. -Sicut fit in animo ruinas et musco... -continuo haciendo un jadeo adolorido mientras abría la boca tratando de respirar y un par de lágrimas caían por su rostro, era como el mismo fuego consumiendo dentro de su cuerpo y tratando de salir. El cuerpo de la joven comenzaba a retorcerse de dolor. -Corpus meum vigilat tantum foemina illa ruina. motu capitis lateribus nigra avis ostentatione non, nunc -acabó resonando fuerte la última palabra. Tras ello, Yuuki comenzó a gritar, sin embargo en la herida se vería una luz que ya estaba sellando la herida, aquello era un dolor insoportable que duró casi un minuto y medio. Incluso ella misma se forzaba a aguantarse, apretando los dientes, su frente estaba sudando y su mano que emitía el hechizo temblaba.

Hubo un silencio cuando la luz se desvaneció, el brazo de la estudiante cayó sobre su abdomen y su rostro de lado, inconsciente por un par de segundos hasta que volvió en si. Dio un leve parpadeo encontrando una imagen borrosa que terminó de formarse encontrando el rostro de su padre. -¿Crow? -preguntó como aquel recuerdo en la primera vez que hablaron. -G-Gracias por no dejarme ahí...-susurró cerrando los ojos nuevamente para descansar y manteniendo una sonrisa. -No dudes que te quiero papá...-susurró en un último aliento antes de quedarse dormida.

Siempre serás tu, mi padre.


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Re: Contra el tiempo (Priv. Crow)

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