—The little wolf boy [Priv.]

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—The little wolf boy [Priv.]

Mensaje por Madison McFly el Dom Oct 22, 2017 8:39 pm

The little wolf boy
Zona Comercial de New London
"El aniversario de mis padres se acercaba peligrosamente y que me encontrará lejos de mi país de origen, no me daba ningún derecho a ser una pésima hija y olvidarme por completo de esa extravagante pero hermosa pareja, que a pesar de llevar demasiados años de casados, aún se miraban como cuando sus caminos se cruzaron por primera vez".

La mañana transcurría con lentitud por los rincones de New London, aún tenía bastantes horas libres antes de ser prisionera de las cuatro frías paredes de su recinto de trabajo. Pero algo no le dejaba permanecer en el regocijo de su pereza, la idea de conmemorar el aniversario de sus padres con un obsequio fuera de lo usual, estaba presente en la cabeza de Madison. Ellos no eran el típico matrimonio norteamericano, que podía tener de ordinario una mujer que había decidido dedicar su vida al estudio de patologías adversas y que terminó locamente enamorada de un sepulturero, que cree que la ceremonia más emblemática de todo ser es su funeral; todo esto explicaba la tétrica personalidad de la pelirroja, pero que se podía esperar si esos dos decidieron enfocar su pasión en una funeraria y a su vez, criar a su hija dentro de ese ambiente.

Los hermosos botines de tacón de un intenso tono vino, guiaron paso a paso a la americana hasta la zona comercial de la ciudad. Nadie imaginaria que esa urbe hubiera sido tema de todos los medios de comunicación por el aparatoso incendio que sufrió, pero ahora se volvía a poner de pie, como la unificada metrópoli que era, con la iniciativa de no perder la gloria que alguna vez pudo presumir ante otras naciones. Madison hizo algunas paradas frente a los aparadores de algunas minimalistas tiendas, exponiendo su nulo sentido de la moda, al llevar encima un vestido corto de mangas largas con un estampado de diminutos cuadros que lo hacían lucir casi gris y esas medias negras que le daban un enfoque torneado a sus piernas, "en definitivo, debo encontrar algo bueno para ellos", retomó su camino, aún no encontraba algo lo suficientemente interesante para darle el nombre de obsequio. No quería darse por vencida, pero nada de lo que tenía a su alrededor llevaba sus estrafalarias expectativas de compradora.

Debía ir a otra parte de la ciudad, de esa manera tenía más probabilidades de tener una búsqueda exitosa, "esto debe ser un sueño" a lo lejos un oasis en medio del desierto de materialismo, una establecimiento que ofertaban artilugios antiguos la hicieron desistir de ir a otro lugar, sin duda la felicidad de su matrimonio favorito podría encontrarse en el interior de ese local. Pero ¿la tienda estaría abierta a esa hora del día?.

Se aventuró a averiguarlo, escuchando el tintineo de una campanilla al abrir la puerta, tan clásico como una película de misterio, cada objeto estaba ubicado de manera meticulosa, siendo uno más sombrío que otro dándole esa atmósfera fúnebre que ella tanto disfrutaba. Madison se sentía como una niña pequeña en mitad de una enorme juguetería, muchas de las cosas que ahí se vendían le eran atractivas para sí misma, pero debía volver al tema de buscar un obsequio para sus padres y ya tenía en mente algo adecuado para ellos. Pasaron algunos minutos desde su acceso al local y extrañamente hasta ahora, el encargado del mismo no se había acercado a ella, para hacer la pregunta obligada, ¿puedo ayudarle? o ¿buscaba algo en especial? así que ella misma comenzó a indagar con la mirada, dando con el mostrador y llevándose la enorme sorpresa de que todo este tiempo no había estado sola, una titánica figura masculina con un notorio porte varonil permanecía inerte al lado de ese recibidor cómodo en un taburete, ¿qué era lo que lo mantenía ocupado? ella no tenía idea, pero lo mejor era acercarse a él —imagine que un anciano tibetano sería quien atendería este lugar, al parecer estaba equivocada, lamentó interrumpir lo que estés haciendo pero ¿podrías ayudarme o eres parte de todo lo que aquí se exhibe?— las presentaciones no tenían lugar, hasta donde ella percibía eran un vendedor y un comprador, a punto de realizar una transacción, o ese era su errara perspectiva por el momento.






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Re: —The little wolf boy [Priv.]

Mensaje por Piero & Cerbero el Dom Oct 29, 2017 8:33 pm



The little wolf boy

“El ajedrez es un juego que consta de un tablero que contiene 64 casillas de colores alternos, principalmente negro y blanco. Dos jugadores situados en lados opuestos al mismo, se disputan la victoria con la utilización de dieciséis piezas cada uno… El objetivo del juego es dar jaque mate al rey del contrario”… —simple pero bastante interesante—.

Algunos días transcurrieron desde que Piere se decidió a dejar su pasado al abandonar Italia, con el único propósito de dar un reinicio a su vida, el lycan por su parte, no tuvo más alternativa que ir con él, debía seguir los pasos de ese hombre como si se tratara de su fiel sombra, quizá no fue una buena idea aceptar la promesa que le hizo a su finada ama, pero su cariño por ella era desmedido, volviendo imposible negarse a cualquier petición que esta le hiciera.

El italiano seguía arraigado en el negocio de las antigüedades, rápidamente se hizo de un minúsculo y cutre establecimiento en la zona comercial de New London y con ello, las ilícitas transacciones que se llevaban a cabo dentro de sus cuatro paredes, seguían la corriente de un mercado versátil y demandante. Al perder al amor de su vida, ese excéntrico caballero retomo su pasión por las armas e incluso, le había encontrado una nueva utilidad al tener que batallar con el griego, sacando provecho de las habilidades del mismo, a cambio de un módico costo. Pero ambos debían mantener esas ilegales actividades lejos de la vista de cualquier fisgón, principalmente del cuerpo de la ley Londinense. Resumiéndose en una incuestionable coartada, Piero era un extravagante hombre que se dedicaba a la compra y venta de objetos de épocas incluso olvidadas y Cerbero, simulaba ser el tipo que cuidaba de esa tienda cuando el mayor salía a atender otros asuntos.  

Este era uno de esos días, el lich dejaba la comodidad de la tienda para indagar en un remunerado negocio externo a todo lo que intentaba aparentar, así que el lycan tendría toda la mañana libre, sin escuchar el parloteo de ese “matusalén” recriminándole que dejara de tocar la pila de húmedos y polvorientos libros que estaban a la venta; pensó que no tendría que lidiar con los curiosos que entraban a husmear en el local, tal vez eso hubiera pasado de no olvidar colocar el letrero de cerrado y terminaría recordándolo al escuchar la campanilla de la puerta que indicaba la llegada de un visitante. Le fue imposible no poner su mirada en esa joven de larga cabellera pelirroja que comenzaba a escabullirse por los pequeños pasillos, ¿debía preocuparse por su presencia?  en lo absoluto, ella no parecía de esa clase de personas amantes de lo ajeno.

Permaneció en el escabel en el que se encontraba sentado, otorgándole toda la libertad a esa joven pelirroja de pasear por los angostos pasillos, era probable que se hastiara con facilidad al admirar tanto “vejestorio”. Antes de que él pudiera reanudar su lectura, la fémina se encontraba a su diestra, el lobo aprecio el claro azul de los ojos ajenos a través de los cristales de las gafas que ella portaba sobre su rostro; no era usual que él hablara con las personas que accedían al lugar, pero las palabras que salían de los labios de esa joven se dirijan a él. Abandono lo que lo entretenía en ese instante. —No es tibetano, pero si es un anciano demasiado desequilibrado el que atiende este lugar— reprimió una leve risa al dar una perspicaz respuesta, —¿ser parte de su venta de bazar? no que lo recuerde de serlo, al menos tendría la satisfacción de ser lo más nuevo que aquí se exhibe— no perdió de vista la particularidad que tenía esa joven mujer, —¿ayudarte?— ahora era él quien manifestaba duda, —¿en que se supone que debo ayudarte?— debido a que no era constante que alguien se acercara a él para pedirle ese tipo de favores.
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Re: —The little wolf boy [Priv.]

Mensaje por Madison McFly el Miér Nov 15, 2017 10:23 pm

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¿Qué respuesta le daría ese monumental hombre a Madison? ella permanecía atenta a él, un poco perdida en esa fría mirada que poseía el contrario, "no sé porque comienzo a pensar que tal vez no fue una buena idea hablar con él" pensaba, quedando desconcertada al escuchar esa voz masculina, siendo evidente que se trataba de un sutil chascarrillo al respecto de su comentario, nunca se espero esa reacción del joven frente a ella y no pudo evitarlo dejar escarpar una sonora risa de sus labios, reprimiéndola casi al instante, al colocar sus manos sobre su boca, pero sin perder el contacto visual con quien hasta ahora, no sabía si era el encargado en turno. —De eso no me queda duda, creo que incluso vi algún vejestorio de inicio de siglo y hablando de eso... ¿a caso es tu abuelo el tipo al que te refieres?— le fue una pregunta casi obligatoria de hacer, de otra manera no se explicaba como un sujeto como él, se encontraba en un lugar tan aburrido y anticuado como ese.

—Espera un momento...— su rostro cambio esa sonrisa a una mueca que dibujaba desconcierto pero principalmente confusión —¿no se supone que estas aquí para ayudar a los curiosos que decidan entrar y volverse clientes al intentar comprar alguna de estas cosas?— de nuevo retornaba a las cuestiones. Reflexiono un poco, enfocada en el actuar del hombre cerca de ella y sin más, sus ojos se dirigieron a el objeto que este mantenía en el mostrado, ¿era posible que él estuviera interesado en esa clase de lectura? esto solo traía a la cabeza de la pelirroja una posible negociación, para poder encontrar el obsequio perfecto para el aniversario de sus padres.

"Sin duda tiene un aspecto conminatorio, pero no parece muy familiarizado a socializar... Incluso es lindo, en demasía misterioso, esa mirada… ¿pero en qué cosas estoy pensando?" con un suave movimiento de cabeza, se dispuso a sacar ese raro pensamiento de su mente, suspiro profundamente y dirigió sus azulinos ojos a la figura masculina que aún permanecía sentado en ese taburete junto al mostrador —¿cómo debes ayudarme? bueno las cosas son simples, yo quiero comprar uno de los artículos en exhibición, por ejemplo algún lindo juego de té que este a la venta... el dueño de esta tienda no se encuentra pero mira, tu estas aquí y supongo sabes dónde guardado todo en este lugar— hizo una pequeña pausa, no era como si creyera ingenuo a ese joven hombre, pero era evidente que no mostraba ninguna motivación que lo hiciera tener intenciones de ayudarla; una vez más observó el ejemplar literario y sonrió al tener una idea; una tal vez no tan buena, pero de algo debía funcionar —¿estás interesado en el ajedrez cierto? que te parece sí, tú me ayudas a encontrar un bonito y antiguo juego de té y yo te enseñaré todo lo que sé sobre el— debía ofrecer algo lo bastante bueno e interesante para obtener un pequeño favor de parte de él.

¿Era una buena, mala o muy pésima idea proponerle ese tipo de cosas a ese hombre? fue lo mejor que se le ocurrió en ese instante y ahora que lo analizaba meticulosamente, él era uno de los muy escasos sujetos de género contrario, que no parecía en lo absoluto interesado en elogiarla, para conseguir su nombre o número telefónico, bastante inusual pero muy agradable a la vez. De nuevo se perdía en esas teorías conspirativas de su versátil imaginación. ¿Qué era lo que estaba pasando con ella? —está bien, lo haremos de una manera distinta, será como un juego de niños, pero consistirá entre tú y yo, así que…— estirando su brazo, tomo la mano ajena para estrecharla a manera de un cálido saludo —¡hola! soy Madison y en esta hermosa y fría mañana, tu serás mi guía por esta tienda, vamos ponte de pie, no perdamos el tiempo, tenemos mucho por recorrer— no le dio opciones ni alternativas, simplemente halo de él para obligarlo a levantarse de ese taburete. ¿Cómo tomaría él, su arrebatada acción? ella pronto lo averiguaría.





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