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Mensaje por Madison McFly el Dom Oct 22, 2017 9:02 pm

My fucking boss
Hospital Central de New London
—Hospital central de New London, piso once, ala 2-B... por las llamas del informando ¿por qué es tan complicado pronunciar su apellido—"mírame aquí, intentando escribir un capítulo nuevo en mi vida, decidida a sacudir la monotonía, que estaba generando una espesa capa de aburrimiento; necesitaba algo mejor de lo que dejaba al abandonar mi país natal, a mis padres y esa labor tan ardua que llevaba hombro a hombro con la policía de la región, ahora comenzaba desde cero pero con una prometedora oferta de trabajo y lo único que me separaba de lograrlo, era encontrar a ese hombre que sería mi jefe de hoy en adelante".

Cruzando la enorme entrada principal del hospital centrar de New London, sin duda el más importante de la ciudad; Madison alineó sus ray ban de pasta gruesa y oscura sobre su rostro. Su mirada contemplaba a través de esos cristales, el transitar de los médicos, enfermeras y un sin fin de personas que acudían a ese recinto con el único objetivo de mejorar su salud. Haciendo notoria la enorme diferencia que existía entre la loción estéril de ese lugar y la fragancia balsámica de una funeraria. El eco que generaban sus pasos, cortesía de sus botas altas de plataforma, enmudecían con el cuchicheo de todos a su alrededor, usuarios que no hacían más que quejarse de cada una de sus dolencias. En definitivo no era su terreno laboral, prefería darle dignidad a los que ya no podían hacer nada por si mismos que a ese puñado de quejumbrosos.

Con una mochila de tono azul marino, su pelirroja cabellera descansando sobre sus hombros, unos jeans grises y una sobria blusa de manga larga, la americana pudo pasar frente a los guardias de seguridad sin problema alguno. Parecía una visitante más que tendría alguna cita con uno de los tantos médicos, pero el verdadero motivo que la llevo a ese sitio, era uno muy distinto. No perdió el tiempo, con rapidez tomo el elevador para poder llegar a ese onceavo piso que le habían indicado. Tenía que hacer hasta lo imposible por encontrar al hombre que le habían señalado en su entrevista de trabajo, eso sería tan sencillo si fuera capaz de pronunciar de forma adecuada el apellido de este; no podía solo narrar cada calificativo que su entrevistador le había dado con referencia a su futuro jefe para dar con él. Soberbio, petulante, descortés, poco amable y tan bueno en lo que hacía, que volvía imposible pretender despedirlo. "Eso me hacía pensar, en que sería todo un reto personal".

Al arribar al onceavo piso de ese edificio, la pelirroja abandonó el ascensor para adentrarse por ese desolado pasillo, tan deslumbrantemente blanco que podía dar la imagen de encaminarse al final de tu destino. Ella observó su reloj al levantar la tela de manga que cubría su muñeca, "veinte minutos antes de que sean las diez en punto", llegaba relativamente temprano, aún estaba a tiempo para dar con ese sujeto y después de caminar una considerable distancia pudo contemplar la recepción del piso, atendida por una robusta pero amable enfermera, al menos eso era lo que se denotaba en sus facciones. Decidida a triunfar en su primer día se acercó hasta la dama de blanco con el único propósito de preguntar por el hombre al que iba buscando, —¡hola linda! muy buena noche ¿tienes una cita previa?— bastante eficiente, tanto que se adelantó con las opciones antes de que Madison pudiera abrir la boca, —no, no... no estoy aquí por eso, en realidad hoy es mi primer día laborando aquí y estoy buscando a...- "no importaba cuantas veces lo intentara, no podía pronunciar su apellido y eso a la larga, estaba segura que me traería muchos problemas", entregó la nota que llevaba consigo a esa maternal mujer, está la tomo para leerla y la pelirroja fue espectadora de cómo perdía su jubilosa sonrisa de los labios, ¿qué era lo que andaba mal? —así que ¿tú eres McFly? la valiente que tomó el empleo con él— Madison levantó una ceja, muy desconcertada y en exceso confundida por las palabras de la enfermera, —¿sabe dónde puedo encontrarlo? bebo reportarme con él lo antes posible— sin dar demasiadas vueltas al asustó, ella soltó la cuestión por la que había establecido una conversación con la recepcionista, era evidente que por su relación está conocía a su futuro jefe, —si, si, él no tarda en llegar, es el responsable de este piso, siempre viene directamente conmigo para que le dé reseña de todos los pendientes, si gustas puedes esperarlo aquí pero linda... considera cambiar de área, él casi siempre está de un pésimo humor y no tolera errores— "el asombro me invadió al escuchar sus palabras, con ella llevaba en total dos personas que me afirmaban que estaba por tener al mismo Lucifer por jefe" —que amable de su parte por el consejo pero me agradan los retos, esperaré aquí  hasta que él llegue si no le molesta— la dama no agrego nada más y le señalo a la pelirroja el sofá que estaba a su lado para que tomara asiento, asintiendo con la cabeza en sinónimo de gratitud, Madison se puso cómoda, ahora era cuestión de esperar y ser ella misma quien emitiera un veredicto sobre ese médico que estaba por llegar. “¿En verdad será tan terrible?”.





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Re: —My fucking boss [Priv.]

Mensaje por Vasili Zolnerowich el Jue Oct 26, 2017 10:48 pm

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Hospital Central

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La soberbia, era un platillo que solo pocos tenían el privilegio de degustar sin caer en la ironía de sus acciones, Vasili era de esos "privilegiados"; tan sarcástico, egocéntrico y nada considerado con los demás, que resultaba ser completamente increíble que hubiera nacido una persona capaz de serenar su terrible temperamento sin embargo, existía dicho ser y podía hacer más que solo doblegar al demonio, ¿pero que podía ser peor que todo esto? por si fuera poco era detestable saber que, a pesar de su mala actitud, era bueno en todo lo que hacía, con el tiempo se había convertido en uno de los mejores elementos del hospital central de New London y por ende, terminó obtenido lo que muchos de sus colegas deseaban, al punto de caer en disputas entre ellos, sobresalir y mostrar que era mejor que los demás en la misma área de trabajo, tuvo como consecuencia terminar como encargado de uno de los pisos de aquel inmueble y de su tan “adorable” y menguado mortuorio.

Su jornada iniciaba al caer el sol, muchos aborrecían tener que lidiar con el turno nocturno pero para el ruso, era el mejor ambiente de paz, tranquilidad y con un ligero toque de adrenalina, cortesía de cualquier infortunio que pudiera ocurrir en las calles de esa ciudad Londinense  y terminará en una visita a alguna de esas gélidas y estériles salas del hospital. Tras cruzar el acceso principal del monumental edificio, pocos le dirigían la mirada y él era lo bastante mal educado como para fingir una cínica sonrisa e ir deseándote una excelente noche a cualquiera que se le pusiera en frente. Optó por mostrarse más enfocado en atender la llamada telefónica que recibía su móvil, ¿quién era esa persona del otro lado de la línea con quien sostenía aquella conversación? la respuesta se remitía a uno de los tantos misterios que envolvía su vida personal sin embargo, debía ser lo bastante importante para él de lo contrario, no lograría robarle una mueca de humanidad en el rostro. Sin interrumpir su charla, se dirigía hasta el elevador con el propósito de llegar hasta el onceavo piso, del cual él era responsable.

El reloj marcaba las veintidós en punto al abrirse las puertas del elevador, el pasillo que iba a dar a la recepción de aquella planta, permanecía completamente vacío y silencioso a tal grado que los pasos de cualquier persona que transitara por el, podrían ser escuchados a una larga distancia. A lo lejos, el pelinegro pudo observar a una joven haciéndole compañía a la enfermera que se encargaba de llevar la agenda de sus pendientes por resolver. ¿Quién podría ser esa chica de intensa cabellera escarlata? no debía preocuparse por eso, cabía la posibilidad de que se tratara de una paciente más, que aguardaba por su turno con alguno de los médicos del piso.

Sin más demora y al término de su llamada, el ruso guardando su teléfono móvil dentro del bolsillo de su larga gabardina negra y se aproximó hasta donde estaban ese par de damas. La recepcionista, esa enfermera de facciones carismáticas, intento poner todo en orden antes de que él se posicionará frente a su escritorio, —muy buenas noches Dr. Zolnerowich… ya tengo todas sus actividades agendadas pero antes de eso… la señorita lo estaba esperando, es la Dra. McFly...— ese apellido le era bastante familiar, ahora que se daba un breve respiro para hacer memoria, podía recordarlo, —…su nueva asistente…— antes de que pudiera incluso pensarlo, la enfermera recepcionista puntualizaba dejándoselo en claro.

—Así que… ¿tú eres la tan aclamada Dra. McFly?...¿no crees que eres un poco joven para aceptar un trabajo como este?— comento una vez que dio unos cuantos pasos para admirar por sí mismo a esa joven pelirroja que permanecía sentada, la recepcionista por su parte, intentaba disimular su desmedido interés por escuchar todo lo que ellos tuvieran por hablara. —Espero estés preparada psicológicamente… esto será tu primer día, quiero decir tu primera noche, si tenias la idea de que esto iba a ser un lindo paseo, vete olvidando de eso…—.




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Re: —My fucking boss [Priv.]

Mensaje por Madison McFly el Dom Nov 19, 2017 3:03 pm

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Hospital Central de New London
"Vanos Madison tranquila, no es como si estuvieras a punto de tener que trabajar con el mismo Belcebú, todo lo que se dice de él deben ser simples habladurías" se decía a sí misma cerrando por un segundo los ojos para intentar tranquilizarse ¿pero por qué estaba tan nerviosa? no era para menos, se trataba de un nuevo empleo, uno donde no le daban en lo absoluto buenas referencias de su futuro jefe. "Tal vez es una anciano, viudo y malhumorado que ejerce su venganza con todos los que están a su cardo, sí, eso debe ser y lo único que haré es liderar con ello" la pelirroja sacó sus conclusiones, sintiéndose más aliviada al creer que tendría que tomarse la ardua tarea de tolerar las rabietas de un hombre mayor y senil.

Sus azulinos ojos se abrieron al instante en que sus oídos percibieron el sonido de la campanilla del elevador que arribaba al piso. Ella rápidamente dirigió su mirada a la alta figura masculina que se acercaba poco a poco por el pasillo, el reloj digital en la muñeca de McFly dio aviso de que ya eran las diez en punto. ¿Quién era ese sujeto? "no recuerdo que este empleo estuviera sometido a competencia para obtenerlo" fruncido el ceño a discreción, quedando confundida al momento que noto cómo la enfermera recepcionista, que la había orientado, intentaba a toda costa y velocidad, adecentar todos los objetos de su escritorio, al tenerlo a él frente a ese mueble.

"No puede ser posible" ahora estaba sorprendida, al escuchar que era él a quien tanto había estado esperando y la amable enfermera, lo confirmó al pronunciar su apellido, ese que le era tan difícil de articular a la americana.

Esperando a que él no se diera cuanta, lo observó meticulosamente, aprovechando de que la recepcionista lo estuviera poniendo al tanto de todos sus deberes y de quien era la pelirroja que deseaba verlo. "De todos los lugares existentes en la anotomía, debe ser lo bastante insolente para tener el valor de tatuarse en una zona del cuerpo que todo mundo puede ver a simple vista" afilando la mirada, las manos de ese hombre fue lo primero en que se fijo, "¿qué se supone que dice su...?" truncó su escrúpulos análisis al escuchar esa varonil voz proveniente del médico, ella pego su espalda al asiento en el que permanecía y clavo su atención en los platinados ojos de ese hombre.

—¿Pero qué?— Madison se levantó al instante que él culminó sus palabras, frunciendo el ceño e intentando fracasadamente estar a la par de ese sujeto, no perdió el contacto visual en ningún instante —¿tú me dices a mi qué soy demasiado joven para esto? ¿qué edad tienes tú? ¿uno o dos años más que yo?— inquirió furiosa e iniciando del peor modo con su ahora jefe al tocar el pecho de este con su dedo índice —no sé si soy muy aclamada como lo dices, pero te puedo asegurar que si estoy aquí para ser tu asistente, es porque soy lo bastante calificada y descuida, no tienes que tratarme como una frágil princesa, sé liderar con cualquier tipo de situación, no me aterro con facilidad— los azulinos ojos de la americana se desviaron a esos ademanes que la enfermera hacia, intentando advertirle que debía detenerse y que era mejor que guardará silencio pero ya era demasiado tarde, "la he liado, realmente lo acabas de hacer Madison" se dijo a sí misma, retomando su mirada en él, "será el trabajo más corto que he tenido en todo mi vida, lo puedo asegurar".





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