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Mensaje por Shimizu Mei el Vie Oct 27, 2017 3:56 am

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"She's the sweetest taste of sin, the more I get the more I want"
Shimizu Mei : Le cubre los oídos a Anette-san

Anette Lorentzen: —. . .—sonrió y apoyó ambas manos sobre las manos ajenas. Se sentía en el paraíso.

Shimizu Mei: Extrañada bajó sus manos y la miró a los ojos—¿H-Hice algo malo?

Anette Lorentzen : —Para nada, al contrario, estaba necesitando de este contacto contigo —tomó una de sus manos y entrelazó suavemente sus dedos.

Shimizu Mei : Su dorada mirada se mantuvo en sus propias palmas por varios segundos, como si buscase realmente algo importante en ellas aunque con tan sólo la palabra de la pelirroja ya le bastaba para creer firmemente en que, sus propios términos, eran ciertos. Levantó su mirada para así dirigirla a la adversa y esbozar una sonrisa, pero esta tenía la particularidad que desbordaba evidente picardía —¿Acaso quieres más? —Preguntó en lo que situaba ambas manos delante de la más baja y así mover sus falanges con el objetivo de "asustarla".

Anette Lorentzen : Pestañeó suavemente ante lo que la ajena estaba haciendo. Terminó sonriendo enternecida y cerró sus ojos por unos segundos. Su corazón latió con fuerza ¿cómo podía ser tan adorable? Le encantaba. Son una nueva sonrisa en su rostro, y con la confianza que derrochaba, caminó unos pasos más hacia ella—. Quiero todo—una de sus manos se posó sobre la de Mei y entrelazó sus dedos—. Todo lo que provenga de ti y puedas darme, lo quiero—aunque se sonrojó levemente al decir esto.

Shimizu Mei : Le gustaba a veces tomar esa conducta infantil cuando se encontraba con alguien al cual le tenía un enorme aprecio y confianza porque realmente era una muchacha que se comportaba de esa forma; detestaba tomar facetas en las cuales debía actuar fríamente y evitar a los demás, por ello, insistió con el movimiento de sus manos sobre la pelirroja por más que esta se acercara voluntariamente y cambiara el rumbo de la situación menos esperado para la dragona de cristal que, siendo cuestión de segundos, se sorprendió por ello y más aún por los términos que emitía la mayor —¿Eh? —Musitó en su asombro, deteniendo por completo cualquier movimiento de su parte—. Anette-san… deberías asustarte y correr así te perseguía —Volvió a musitar pero con evidente tristeza, no obstante, sus mejillas se habían teñido sutilmente de carmín por las palabras impropias—. Entonces… —Sin más que agregar, extendió ambos brazos en dirección de la más baja con la intención de que esta se acercara aún más y cayera entre los mismos—.

Anette Lorentzen : Ladeó ligeramente el rostro, sin quitar su sonrisa que había permanecido hasta ese momento, esperando alguna nueva reacción. Ella era una mujer que solía seducir sin siquiera notarlo, y muchas veces corbata cualquier avance de cualquier tipo hacia su persona, más que nada porque había sido herida lo suficiente como para ello. Sin embargo, desde que había conocido a Mei todo eso se derrumbó y, claramente, le era cómodo y le llenaba de felicidad hacer ese tipo de cosas. Que la dragona de cristal se comportara de manera infantil y no fría y prudente le había hecho feliz, pero quería aposta run poco más por ello. Fue en ese momento en el que vio que extendía ambos brazos y se arrojó a los mismos sin dudarlo, ocultando su rostro en el cuello ajeno—. Es que ¿sabes? Anette es una niña temeraria que no huiría del dragón aunque la amenace, iría a abrazarlo y querer jugar con él —asintió con firmeza mientras mimaba la espalda ajena.

Shimizu Mei : En menos de los que esperaba, la adversa se arrojó hacia sus brazos y por consiguiente concederle un fuerte abrazo de su parte al cual no dudó en corresponder al rodear la cintura de esta con la misma intensidad, negándose a soltarla de momento. Sin embargo, su cuerpo se estremeció ligeramente en lo que se retorcía por el repentino cosquilleo que sufrió en su cuello al sentir el cálido roce de la tersa tez impropia y soltaba una ligera risa de su parte —O-Oye… que ahí soy sensible… —Musitó, esbozando una sonrisa con absoluta diversión antes de atreverse y morder uno de los hombros de la mujer en reprimenda—. Además de temeraria, mala —Comentó con un deje de burla. Su mirada cayó totalmente en la gran y lisa cabellera pelirroja que poseía la mayor, encontrando un detalle particular que le resultó de su total agrado. Hundió su rostro entre las finas hebras ajenas, ahondando aún más en aquel delicioso perfume que estas emanaban —Hueles bien —Confesó—.
—Palito



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Re: ➸ Closer | Priv. Anette | Rol CB

Mensaje por Anette Lorentzen el Vie Oct 27, 2017 6:18 pm

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Anette Lorentzen: —¿Sensible?—murmuró mientras continuaba estando cerca de ella. Se preguntaba a qué se refería. Con una leve curiosidad, sus labios se pasearon en una suave caricia por su cuello y aun se mantuvo cercana a ella.—Oh sí, bastante… muchos me temen por ahí fuera—una leve risita salió de sus labios y se sintió bastante extrañada por lo que la dragona estaba haciendo—. Oh… gracias, tú también hueles muy bien…—admitió algo avergonzada por esto último. Siempre recibía elogios en todas partes, pero nunca les había interesado demasiado. Aun así, las palabras de ella, eran capaces de altera todo en ella—. Se siente bien estando así…—acarició aún más la espalda ajena, y dejó uno que otro beso en el cuello suave que esta portaba. Sí, le gustaba mucho lo que podía percibir de ella.

Shimizu Mei : Ante la interrogante que la mujer le había dirigido, asintió lentamente con la cabeza en lo que aún se sumergía en aquella marea de sensaciones que el perfume impropio le generaba de permitirse tan sólo estar cerca de ella. Sentía como su ritmo cardíaco iba en aumento de tan sólo estar cerca de ella y eso que se experimentaba calma al mismo tiempo logrando confundirla con facilidad; era la primera vez que le pasaba algo de esa índole. Sin embargo, su calma se vio derrumbada al sentir los finos y suaves labios de la pelirroja rozar su cuello con sutileza además de un beso que le robó hasta la última gota de equilibrio que tenía. Sus piernas flaquearon a tal punto que perdió la estabilidad de un momento a otro y terminar de rodillas en el suelo, no obstante, aún sus brazos se encontraban aferrados a la cintura de la más baja. Su caída fue acompañada por un quejido agudo, ocasionando que sus mejillas se tiñeran absolutamente de rojo a su vez que el cartílago de sus orejas adquirían la misma tonalidad, aquello no se lo esperó —A-Anette ¿Por qué hiciste eso? —Se quejó con evidente nerviosismo, no sabiendo como tomarse aquel roce que le proporcionó un suave cosquilleo pero de esos que no le causaban gracia sino algo más—. Te dije que ahí era sensible… —Volvió a quejarse pero esta vez apoyó su mentón sobre el vientre de la adversa—. Dragona mala —En un acto de reprender a la fémina, una de sus manos se dirigió hasta la parte más baja de la espalda impropia y entregarle un golpe a uno de los glúteos de esta—.

Anette Lorentzen: Fue bastante curioso lo que estaba observando en ella. Sus mejillas permanecían con un ligero rojo y su mirada se había afilado. Sus dedos se deslizaron suavemente, y le sostuvo lo mejor que pudo cuando se cayó de rodillas. Aun así, ella también quedó de rodillas unos segundos después, moviéndose con cuidado mientras dejaba salir un ligero jadeo por aquel golpe a uno de sus glúteos. —Es solo… es curioso. También tengo cosquillas en esa parte…—murmuró mientras se separaba solo un poco para mirarla a los ojos—. Como hace tiempo no dejo que alguien me toque... y estoy en un sitio donde muchos me miran con sus ojos así… lujuriosos, siempre me resulta... extraño, pensaba que hasta lo odiaba… lo que acabas de hacer—miró hacia un lado aun apenada, pero sonrió momentos después y tomó la mano ajena para posarla en su cuello—Pero a ti te dejaría tocar… ¿quieres intentarlo? Ya que he sido una dragona mala—le sonrió con suavidad, no sin antes entregar un beso a la palma de la japonesa. Su pecho latía como loco, lo que había presenciado era más de lo que podría haber pensado. E incluso, aun sentía un poco de nerviosismo, se sentía tan torpe, como si fuera una completa inexperta, pero creía que era algo común cuando tienes tan cerca a la persona que te gusta. Se acercó a su frente y la besó con cuidado. —Adelante…

Shimizu Mei : Tras el golpe que le había entregado, una sonrisa victoriosa de su parte no tardó en dibujarse al escuchar como un peculiar sonido en un timbre bajo escapaba de los labios de la dragona adversa, aquello en lo personal le había resultado de su total agrado que era capaz de entregarle otro golpe de la misma índole y eso estaba por hacer, había preparado su mano para cumplir con su objetivo pero la mano impropia le detuvo totalmente en lo que esta hablaba al respecto. No supo cómo fue exactamente que llegaron a ello o no se dio cuenta con facilidad pero ya ambas se encontraban casi sentadas en el suelo y en una cercanía muy peligrosa para ambas. Su mano ya se encontraba tocando con sutileza el delicado cuello de la pelirroja, teniendo el privilegio de rozar con la yema de sus dedos la tersa y cálida tez de ella; no iba a negar que aquello le estaba resultando algo extremadamente interesante e inclusive le estaba comenzando a gustar, era la primera vez que tocaba a una mujer de esa forma. Sus extremidades temblaron tenuemente ante el beso que su frente recibió por parte de la mujer, la dragona de cristal tan sólo se limitó a morderse el labio inferior con fuerza en lo que, con sus falanges, recorría la extensión del cuello que no formaba parte de su anatomía, tocando cada centímetro que tenía a su alcance. Igual la chica no se conformó, su dedo índice no detuvo su marcha, el mismo descendió hasta detenerse por completo en el esternón de la ajena, no atreviéndose a ir más allá. Sus mejillas aún mantenían ese color rojo además que su corazón marchaba en una velocidad nunca antes experimentada que, en cualquier momento, era capaz de salir de su pecho —Entonces esto no te molesta, ¿Cierto? —Preguntó por lo bajo. Jamás pensó que sería capaz de tocar a una mujer de esa forma—.
—Palito




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Re: ➸ Closer | Priv. Anette | Rol CB

Mensaje por Shimizu Mei el Lun Nov 20, 2017 11:02 pm

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Anette Lorentzen: Por esos instantes, todo lo demás hubiera desaparecido. Estaba sintiendo su pecho latir con tanta fuerza que podría habérsele salido del pecho justo en ese momento. Sus ojos se cerraron ligeramente, disfrutando de los movimientos de las manos ajenas. Tan suaves, tan dulces, le gustaba bastante esa manera en la que estaba tocando, así fuera por encima. Se mordió suavemente los labios y miró a la dragona de cristal nuevamente, para poder responder a su interrogante—. Bueno… —dejó de morderse y sonrió suavemente, con las mejillas aun ardiéndole—. Si eres tú no me molesta para nada… puedes continuar —luego que su ex pareja le hubiese hecho tanto daño, no había querido que nadie le tocara así, y trabajar en el cabaret había dado muchas más dificultades, sumado a su propia forma de ser, pero en esa ocasión realmente quería que le tocara todo lo que quisiera. No pensó que le gustaría tanto, pensaba que ese gustar que sintiera era más del tipo fraternal o del tipo amistoso… se había equivocado con creces, y ahora sentía todo su cuerpo estremeciéndose ligeramente por tan solo un roce entre ellas—. ¿Quieres tocar más? Puedes tocar hasta donde quieras o puedas… —estiró una de sus manos y tomó pate del cabello ajeno, llevándolo a sus labios y dejando un sutil beso en ese lugar. Mei era preciosa, y si bien su situación podría ser extraña por ambas partes, la verdad quería atesorarla lo más posible. Estaba inquieta, aunque aparentase mantener la calma, al fin y al cabo su elemento era el fuego, y desbordaba pasión pero no quería asustar a la japonesa, sería paciente por ahora.

Shimizu Mei : Siempre se caracterizó como de esas personas que, independientemente de la situación en la que se encontraba, no apartaba su mirada de la impropia, tomándose el tiempo de analizar al adverso cada reacción o gesto que colocaba con el pasar de los segundos; no obstante, en esta ocasión sus dorados ojos se apartaron de la mirada amatista de la dragona ante la incomodidad que experimentó en ese momento luego de percatarse como esta besaba con mimo un mechón de su larga cabellera. De su rostro, una elevada temperatura comenzó a surgir por ello, sintiéndose avergonzada por ello; siquiera sabía que decir en ese instante —Mmh~… —Musitó lo primero que se le vino a la cabeza en lo que, lentamente, apartaba su mano del cuerpo que no le pertenecía y llevaba la misma hasta su propio pecho, como si con ello evitase que su corazón saliese volando. No sabía que hacer exactamente en ese momento y eso que no era casi una novedad para ella inmiscuirse en una situación de esa índole, sin embargo, al tratarse de Anette, la cosa se tornaba en la dirección menos esperada. Mordió nuevamente con fuerza su labio inferior en lo que, en un intento de mantener su mirada alejada de la violácea, dirigió sus orbes hacia las piernas impropias —Bueno… tocarte no creo que sea algo malo y no va a pasar nada malo —Sonaba poco convencida con sus palabras en ese momento y era lógico, los nervios le superaban—. A no ser que Anette desee hacer realmente otra cosa… —Tras decir aquello, una sonrisa con un evidente dejo de ligera travesura no tardó en aparecer. Mei no era muy tonta y al dibujar aquella pequeña mueca en su semblante, buscaba que la adversa se percatara realmente de lo que quería decir—. No pienso hacer nada sin que una mujer de cabellos rojos me lo diga —Sentenció—.

Anette Lorentzen: Cuando apartó su mano, la observó con una evidente casualidad. ¿Podría ser que había actuado de una manera demasiado imprudente? O… tal vez... ¿se había adelantado demasiado a los hechos? Apretó los labios, Mei era encantadora incluso para rechazarla y en esos momentos sintió que, en verdad había vuelto a caer en esa situación que le hubiese gustado obviar para siempre. Bueno, no era tan grave, si era por una persona como ella… no le molestaría ser cazada —¿eh? —se sonrojó aún más, que casi no podía distinguirse si era más rojo sus cabellos o el sonrojo. Una suave risita salió de sus labios, cubriéndolos ligeramente con una de sus manos, la que siempre mantenía cubierta con un guante. Unos segundos después de haberse relajado, la miró directamente a los ojos—. Perdón por no haber sido clara hasta ese momento, Mei. —se acercó de nuevo a ella, posando una de sus manos sobre la mejilla se la dragona de cristal y acariciarla con dulzura, antes de apoyar su frente sobre la ajena—. Deseo todo contigo. Ya sea solo una caricia dulce e inocente, así como las más atrevidas y que quieras entregarme. También… quisiera besarte y que me beses ¿puedo? —siguió con la caricia, tal vez se estaba manejando más precavida que lo habitual era precisamente porque se trataba de ella, no quería echarlo a perder bajo ningún concepto, y dada la situación, quería hacerlo bien. Se mordió ligeramente los labios y ladeó ligeramente el rostro, antes de apartarse solo un poco para que sus miradas estuvieran conectadas aun. Su corazón se le iba a salir en algún momento, por lo menos aquel tono que hubiera usado antes le animó a hacer un poco más de acercamiento con ella, algo que pensaba que no podría hacer nunca. En verdad quería besarla y tocarla ¿estaba mal? Ni siquiera quería contestarse eso, solo… quería pasar el tiempo a su lado y disfrutarlo al completo.

Shimizu Mei : Realmente aquello no se lo esperó, las palabras que la dragona de fuego emitió en respuesta a su pequeña provocación le había tomado completamente desprevenida más allá de que obtuvo la reacción que se esperó. Le encantaba como a esa mujer le quedaba el rojo en conjunto a esa mirada violácea que era capaz de decir muchas cosas y que pocas personas o ninguna eran capaces de descifrar en ese momento. El ritmo que su respiración ligeramente pesada llevaba en ese momento aumentó en son a su corazón, convirtiéndola en un despojo de nervios que le estaba costando un poco el manejar.  La cercanía que había entre ambas le estaba matando por dentro, controlando por unos momentos el impulso de arrojársele encima y vaya a saber quién lo que iba a hacer luego de ello; Mei siempre fue impulsiva, peligrosamente impulsiva, empero, ante la pelirroja, solía medirse un poco. No quería perderla. Inconscientemente, relamió sus labios luego de obtener una distancia mínima con el semblante impropio pero prudente, por lo menos pudo calmar un tanto aquel nerviosismo que no le permitía pensar con claridad —Si tú lo dices… —Farfulló en lo que, lentamente, se removía de su sitio con la intención de apoyar ambas rodillas sobre el frío suelo y acortar de forma gradual la pequeña separación entre ambos cuerpos hasta que sus labios por fin fueron capaces de rozar con delicadeza los delicados y finos labios de la mayor, iniciando con ello un beso tímido pero que buscaba demostrar cariño con ella. Ambas manos suyas se apoyaron a los costados de la cintura impropia, abrazándola ligeramente. Sintió en ese momento como un fuerte cosquilleo golpeó su pecho y estómago con tan sólo aquel inocente tacto entre ambas bocas pero la dragona de cristal no quería terminar ahí, quería más.
—Palito



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Re: ➸ Closer | Priv. Anette | Rol CB

Mensaje por Anette Lorentzen el Lun Nov 20, 2017 11:18 pm

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Anette Lorentzen: En esos momentos, sintió que el mundo al fin comenzaba a dar un nuevo rumbo para ella. Podría sonar un poco exagerado, pero realmente así lo sentía y esto le estaba gustando más de lo que podría aparentar en el exterior. Sus ojos se cerraron y correspondió el beso que le era entregado. Era tan dulce, tan cariñosa, sintió una presión en el estómago y en el corazón, mientras el calor recorría su cuerpo. Le gustaba tanto que no podía evitarlo. Su mano se elevó y posó su mano sobre la mejilla ajena, hasta comenzar a deslizarla y acariciar el cuello y los cabellos de la misma. Poco a poco aquel tacto inocente por parte de ambas iba tornándose más profundo, algo que le deleitaba, como si tuviese un cubo de azúcar en su boca, le producía el mismo efecto. Se separó sólo unos momentos para obtener algo de aire y le sonrió a la dragona con suavidad. —Esto... me gusta mucho. Mi pecho está latiendo fuerte—pensaba que si le comunicaba lo que le estaba sucediendo, posiblemente Mei sería capaz de comprenderla, o tal vez no. En cualquier caso, su petición no solo era ser besada, sino besar también, y eso fue lo que hizo. Unió sus bocas en un nuevo beso, que aunque fue profundo desde el inicio, también era suave, estaba tomándose todo el tiempo para saborear aquella cavidad, incluso sentía sus propios labios temblar ligeramente ante el contacto. Se sentía feliz, quería más… necesitaba más —. Mei… acaríciame ¿sí?—pidió en un momento, susurrando sobre los labios ajenos antes de continuar con los húmedos besos en sus labios y que fueron trasladándose hasta el mentón y el cuello ajeno.

Shimizu Mei : Parecía como si, con aquel simple tacto, todo su alrededor se desvanecía de un momento a otro. Sus labios acariciaban los impropios con mucho recelo pero a su vez siendo lo más suave posible sólo por el simple hecho de que se trataba de la pelirroja, podía sentir, además, como sus extremidades sufrían leves espasmos de tan sólo mantener aquel inocente contacto; sin embargo, este último comenzó a ir a un ritmo e intensidad distintos. Su ritmo cardíaco comenzó a aumentar de golpe a su vez que su rostro adquiría casi la misma tonalidad que el cabello de la adversa, sus falanges se hundieron de forma inconsciente en la tersa y fina tez de la dragona de fuego como si con ello evitase que aquella unión finalizara. Empero, cuando su cuerpo así lo requirió, y en orden de la impropia, sus labios se separaron momentáneamente de los de ella y siendo tan sólo cuestión de unos pocos segundos, una sonrisa sutil adornó sus facciones —Y yo siento un extraño cosquilleo en todo el cuerpo, Ane-chan… —confesó por lo bajo, con evidente timidez. Planeaba añadir más palabras, pero la boca de la mencionada capturó nuevamente la propia, iniciando un nuevo beso que distaba demasiado del primero. Nuevamente una sonrisa de su parte no tardó en aparecer ante el pedido de su pareja en ese momento, sonrisa que fue totalmente tapada por los rojos labios de esta última. Aquello le estaba gustando y demasiado. Bajos jadeos salieron de sus cuerdas vocales apenas sintió como los húmedos labios de la mayor rozaban su cuello con cuidado, sintiendo con ello como su cuerpo comenzaba a experimentar un “calor” intenso. Situó una de sus manos sobre el abdomen de la más baja con la intención de empujarla con fuerza —Al parecer a Ane-chan le gusta que le toque de muchas formas —una de sus comisuras se curvó, esbozando una sonrisa pícara en lo que se aproximaba gateando hasta el cuerpo de la dragona adversa hasta situarse prácticamente sobre ella e iniciar nuevamente un beso de su parte, no dudando en mordisquear ligeramente el labio inferior de la adversa. Ambas manos de la dragona de cristal no dudaron en iniciar sutiles caricias por encima del abdomen impropio, trazando finas líneas invisibles en lo que se acercaban peligrosamente a los senos que no le pertenecían; realmente quería tocar más allá a la cantante.

Anette Lorentzen: Ella era fuego, y siempre era algo que le encantaba cuando sentía una caricia sobre su piel. Lamentablemente, hechos del pasado le impidieron el volver a permitir un toque de esa índole sobre ella. Era orgullosa, además, y no permitía que nadie lo hiciera. Pero con Mei esto había cambiado. Su cuerpo estaba temblando, estaba anhelando por cada vez más. Ni siquiera le molestó el ser empujada por la dragona de cristal, el calor en su cuerpo se propagó y un suspiro chocó contra los labios impropios debido a la confesión que le había dirigido. Se sentía igual, todo su cuerpo estaba temblando, estaba deseándola más de lo que podía soportar.  Sus manos acariciaron la espalda ajena de manera suave, pero ejerciendo presión suficiente para que sintiera el deseo que despertaba con más fuerza a cada segundo que transcurría. —Sí, si se trata de Mei, quiero que me toque de muchas maneras—un jadeo salió de sus labios y ante el movimiento de las manos impropias, su corazón se aceleró aún más. Sus piernas se movieron despacio, permitiendo que la dragona de cristal se acomodara mejor sobre su cuerpo. Sus cabellos se esparcían en el suelo mientras observaba a la japonesa. Sus mejillas ardían con fuerza y su pecho subía y bajaba mientras le observaba, lo anhelaba. Sus dedos se aferraron ligeramente a las prendas impropias. Su mirada parecía gritar en medio de suplicas porque le tocase mucho más allá, pero sus labios apenas se abrían y cerraban, estando atenta a lo que le chica le haría. No quería asustarla tampoco pero se notaba demasiado lo que estaba queriendo en ese momento. —Toca más allá—pidió unos segundos después, sintiendo su cuerpo volver a temblar ante esto. Ella tenía experiencia, y sin duda en algún otro momento hubiera sabido muy bien que hacer, pero con ella se sentía tan torpe, como si fuese la primera vez que lo hacía. No sabía cómo explicarlo, podría ser por lo mucho que le quería y por lo mucho que le gustaba. Las yemas de sus dedos, entonces, fueron hasta el vientre impropio y levantó ligeramente las prendas ajenas, para poder tocar su cuerpo directamente en una caricia suave, lo cual el hizo temblar nuevamente —. Me gusta tu piel…—sonrió suave y besó nuevamente los labios ajenos, necesitaba besarla lo más posible.
—Palito




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