Daggers — Darius Sisyphos

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Daggers — Darius Sisyphos

Mensaje por Invitado el Vie Nov 03, 2017 12:25 pm

Es complicado, la verdad.

En poco tiempo te das cuenta que estás contra la pared, acorralada, pero al mismo tiempo piensas que no puede haber una peor manera de terminar una misión. Shizuka pensaba que, bien o mal, esa esa la mejor situación en la que pudo haber terminado tras haberse equivocado al tomar una decisión con respecto al trabajo para el que fue contratada.

Era tarde, poco más de las once de la noche, poco antes de las doce, no sabía discernir la hora con exactitud al estar concentrada completamente en el blanco que tenía en mente. Recibió el trabajo, deshacerse de un hombre alto, de cabello azabache y ojos escarlata, como rezaba la descripción recibida una vez obtuvo el trabajo. En ese momento, Shizuka se encontraba en lo alto de un edificio donde únicamente las luces inferiores serían testigos de su presencia.

Escondida gracias a la oscuridad, y sombras además proyectadas por las luces de la ciudad, buscaba a su objetivo, supuestamente presente en el edificio contiguo. Llevaba poco más de veinte minutos ahí, observando atentamente cada movimiento en el lugar, torciendo los labios con desagrado al notar que su presa no aparecía, no mostraba señales de siquiera planear aparecerse por ahí. Y entonces el sonido de algo detrás suyo le alertó, girando su cuerpo junto con su arco para apuntar hacia el rostro de quien ahora estaba detrás suyo... con una espada contra su cuello.

Aunque estaban en las mismas condiciones, ciertamente quien tenía las de perder era ella al estar el filo de la espada demasiado cercano a su cuello. Le recorrió una sensación escalofriante por toda la espalda mientras observaba de reojo el filo de la espada, perdiéndose entonces de su vista bajo su barbilla, pero perceptible por el frío del metal contra su piel. Miró fijamente a su atacante, y supo que era ese su objetivo, cumplía con todas las características, y la fotografía era su viva imagen.

Al menos ella, por su parte, le tenía también contra las cuerdas al apuntar su arco directamente a su rostro, entre sus ojos.

Astuto... —susurró.
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Re: Daggers — Darius Sisyphos

Mensaje por Darius Sisyphos el Lun Nov 27, 2017 4:57 pm

El pedido era sencillo, un sólo golpe rápido debía de ser para conseguir un pequeño cofre de color negro decorado con algunos huesos y gemas según se veía en un dibujo que le habían pasado. No había que haber derramamiento de sangre, por lo que hacía las cosas más fáciles. Era mucho mejor cuando la sangre derramada no era la suya ¿verdad? Este ataque tendría que ser rápido y en las sombras, no podía dejar que nadie lo viera para sospechar.
Y sí alguien lo veía, bueno... ¿Los muertos no cuentan historias verdad?

La luna iluminaba tenuemente dejando un brillo perlado sobre las azoteas a esa hora, un espectáculo digno de algo que tomar con algo de alcohol y buena compañía, no cómo la que se había encontrado en ese momento. Una silueta conocido, y bien conocida...era una mujer que podía recordar bastante bien. El metal de la hoja se acercó al cuello de ella pero era más veloz de lo que podía recordar (o él más lento). Las comisuras de los labios apenas se curvaron en una débil sonrisa mientras sus ojos oscuros apreciaban al arma y su portadora. Esas marcas en su rostro, sus facciones y el cabello castaño brillando en la oscuridad de la noche la hacían completamente inconfundible.

— Shizuka... tanto tiempo sin vernos. —

Una sonrisa que buscaba aminorar la tensión de esa situación se dibujó en los labios del azabache. Momentos después su dedo se extendió a la punta de la flecha ejerciendo cierta presión para que le bajara.

— Cuidado con quien apuntas con esto, es peligroso ¿Sabes? — El arma del demonio apretó la nuca de ella con el ancho de la hoja, buscando atraerla levemente hacía su posición. — Seguro que no quieres lastimarme ¿O sí? — Se relamió los labios tras esas palabras.

Tan pronto cómo se había dado esa situación, Darius se encargó de sacar el cuello ajeno del rango de su arma, al tiempo que optaba por poner una pequeña distancia indicando que no la quería lastimar a ella. Se miró en el reflejo de la espada acomodando un poco su flequillo y luego sonriendo a la misma cara que le miraba desde el arma. Observó a la mujer de reojo sin perder esa sutil sonrisa de hacía momentos atrás. ¿Por qué sonreí así? ¿Sólo quería molestarla o verla allí le provocaba ese gesto en el rostro sin proponérselo?

— Tengo que conseguir algo de ahí dentro y no puede haber derramamiento de sangre... Así que hazme un favor, baja esa arma y espérame aquí que luego iremos por un café ¿Te parece? —

Conocía muy bien lo imposible de lo que estaba pidiendo, pero de seguro ella comprendería la situación actual del pelinegro. No iba a ser tan fácil ese trabajo, debería salvar al objetivo de ella y robarle al mismo tiempo... vaya, este trabajo se hacía muy difícil de vez en cuando.

Los pies del demonio se posaron livianos cómo plumas sobre el borde del edificio, a sus espaldas se extendía el vació de más de cincuenta metros, y a su frente unos ojos capaz de pararle el corazón...o atravesárselo con una flecha. Extendió los brazos y asintió con la cabeza.

— Bien, cuanto antes terminé, antes tomaremos ese café... o lo que quieras. —


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Re: Daggers — Darius Sisyphos

Mensaje por Invitado el Miér Nov 29, 2017 10:08 pm

La mirada de la castaña no se retiró por ningún motivo de la contraria, ojos avellana puestos sobre los escarlata con una determinación tal que se volvió increíblemente palpable la tensión en el ambiente. Si ella quisiera, habría disparado esa flecha en cuanto tuviese la más pequeña oportunidad, pero frenó, por alguna razón su cuerpo le impedía soltar la flecha y que ésta atravesara la frente del azabache. Aunque no lo miraba con una expresión muy contenta, de cierta forma le tranquilizaba que fuese él quien la tenía acorralada con el arma contra su cuello y no otra persona,

Cuando al fin la hoja de esa espada se apartó de su cuello, ella por su cuenta fue bajando la flecha hasta que al fin lo dejó fuera de amenaza. No podía terminar de creer que él fuese el blanco que se le dio en su misión, que fuese ese mismo sujeto aquel a quien tuviese que arrancarle la vida como si se tratase de una simple hoja sacada de un viejo libro. Sí, de acuerdo, le tenía cierto aprecio, pero también había un dejo de desdén en su mirada, en sus movimientos, en el resoplido que soltó apenas tuvo la oportunidad de ello.

Si no lo mataba, era ella quien estaría muerta.

¿Crees que un café será suficiente? —cuestionó al enarcar una ceja, observándole moverse hasta quedar en la cornisa. Por increíble que pareciera, Shizuka no hizo nada en su contra, sino que le permitió saltar de aquel lugar sin oponerse a ello. Con suerte él terminaría calculando mal las distancias y su cabeza se haría trizas contra el pavimento.

La sola idea le hizo sonreír mientras ella, sentada en el mismo lugar donde él saltó, observaba con atención los movimientos del azabache. Seguía siendo veloz, seguía siendo hábil, tenía aquello que a ella tanto le llamaba la atención, pero al mismo tiempo provocaba en su cuerpo esa sensación de querer arrancarle la cabeza con sus propias manos tras haberle atravesado con una flecha. Una imagen que interesante se formó en su cabeza, imaginación más que activa la que tenía.

En su soledad se preguntó entonces si sería lo más adecuado acabar rápido con el trabajo que le fue encargado o tomarse un tiempo más. La sola presencia de Darius llegaba a causarle cierto conflicto interno, tantos sentimientos encontrados que no sabía cómo catalogar, y se sentía tan frustrada que no podía discernir muy bien qué decisión era la más sabia a tomar. El viento soplaba con suavidad esa noche, relajaba sus anteriormente tensos músculos, agitaba su largo cabello en un vaiven delicado, quizás siendo aquella tranquilidad la que le llevó a realmente considerar la invitación de Darius. Decidió quedarse, decidió esperar.

Más le vale no dejarme plantada ésta vez —masculló para sí misma, frunciendo el entrecejo.
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Re: Daggers — Darius Sisyphos

Mensaje por Darius Sisyphos el Vie Dic 08, 2017 4:56 pm

El viento que soplaba desde abajo forzaba el cuerpo del azabache a elevarse mientras este caía sin remedio hacía el vació espectral de las luces citadinas. Una muerte hermosa, ya que de seguro al caer al piso terminaría cayendo sobre alguien o rompiendo algún auto. Hermosa forma de morir; haciendo daño hasta el último segundo.
Cierto, mierda...debía un café. Tenía que sobrevivir a la caída a como diera lugar.

Las ropas del demonio comenzaron a  revolarse contra su cuerpo mientras se expandían y se transformaron en un par de alas negras de forma completamente irregular. Girando el cuerpo como un gato en medio de una caída las alas aminoraron la marcha y en pocos segundos ganó el control sobre la brisa para dejarse llevar con esta. El movimiento de su cuerpo fue el suficiente como para en un abrir y cerrar de ojos poder tomarse de la cornisa en una ventana.

Un par de guardias desprevenidos que vigilaban el “rincón del tesoro”. Escabulléndose de sombra en sombra usando sus “alas” para cubrirse y hacerse uno en la oscuridad. No fue difícil dar con el lugar que deseaba, a todo esto...era la zona más vigilada. Una vez estuvo ahí prestó atención con su oído mientras iba golpeando suavemente paredes y piso, hasta que un ruido diferente del eco de sus golpes le advirtió el escondite. Lamió la cerradura, y su saliva lentamente siendo usada cómo lubricante aflojó el cerrojo que en segundos pudo abrir usando una de las llaves maestras que siempre llevaba consigo al trabajo. Dentro una pequeña caja negra, no más grande que su puño cerrado. Le tomó en su mano y la sacudió. —  ¿Tanto por esta mierda? — Se encogió de hombros y guardo aquel objeto dentro de sus calzoncillos. Ya con todo listo volvió a cerrar el cofre para salirse del lugar cómo había entrado, pero en vez de salir por una ventana...sus alas se enrollaron en su cuerpo y adquirieron la apariencia del uniforme de unos de los guardias. Así que sencillamente haciéndose el que iba a mear salió por la puerta trasera al callejón que daba detrás del edificio.

Había conseguido hacer todo eso en un tiempo menor al esperado, no podía quejarse. Así que envió un pequeño folleto de un bar donde hacía tiempo atrás el con Shizuka habían compartido algo más que una bebida. Gracias al mismo aire que se ponía de su parte se aseguró de que aquel papel cayese sobre el rostro de la chica que aún le estaba esperando en ese tejado. Así que era turno de él de ir a esperar ahora a la chica.

Una vez llegó al sitió acordado miró las ventanas y las parejas que dentro compartían sonrisas junto a unos aperitivos. Una sonrisa de medio labial se formó en sus labios, ¿volverían aquellos días del pasado? Bah...no importaba.
En el techo del mismo restaurante podía verse una linda postal del rio que era cruzado por ese enorme e imponente puente, de seguro que si se habría una plaza ahí arriba saldría carísima. Pero no estaba para pensar en eso ahora, solamente se tiró a descansar panza arriba con los brazos detrás de la cabeza esperando a la chica. Ella de seguro sabía dónde encontrarlo ¿verdad?


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