Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

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Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Lun Nov 13, 2017 4:22 pm

I wouldn’t mind taking on all the world’s sadness,
And I don’t need anyone to take it easy on me.
No matter where I go, or who I stand before,
I just want to be myself.

El día amaneció especialmente frío. Una brisa gélida entró por la ventaba y se esparció serpenteante por la habitación de la vampiresa. En cuanto alcanzó sus pies desnudos cortó su dócil sueño. Con un gruñido movió los pies, frotándolos para que pudieran entrar en calor, pero ya no estaba cómoda, por una vez que tenía el día libre y podía dormir más de cuatro horas le interrumpían el sueño. Se incorporó a duras penas, agarrando a ciegas el despertador. - ¿Las… nueve y media? – se frotó un ojo con la muñeca, intentando vislumbrar los dígitos del reloj electrónico. Tras dejarlo en su sitio, se calzó las zapatillas de estar por casa y deambuló por la sala hasta llegar al cuarto de baño, donde se desnudó del todo y se metió en la ducha para comenzar el día en condiciones. ¿Qué podía hacer? Era jueves, tenía el día entero para ella: Ir al cine, salir a tomar algo o comer en algún restaurante temático, pasear por el bosque o ir a la playa a dar un paseo… Tantas opciones y tan poco tiempo. Subió la mano hasta la altura de su rostro y con elegancia se apartó el flequillo de sus ojos. Echó los brazos hacia atrás con fuerza, escuchando el estirar de cada una de sus vertebras, escapándosele un suave quejido de los labios.

Tras salir de aquella ducha matutina y secarse el cabello y el cuerpo, salió del cuarto de baño desnuda y abrió el imponente armario y probador de su cuarto. ¿Qué conjunto podía elegir? El frío ya había llegado, como pudo comprobar, así que descartaría elecciones tales como unos pantalones cortos o faldas. Se llevó una mano al mentón y la otra la dejó posada en las caderas, examinando con la mirada todas las opciones que tenía. Sin embargo, estaba cansada de ir siempre con modelitos de gala o que resaltarán su trabajo o estatus, quería ser simple, que nadie la reconociera por la calle ni se le quedasen mirando, por lo que agarró un sujetador y unas bragas, una camiseta blanca de mangas cortas rojas y unos pantalones vaqueros negros y algo sueltos. Del zapatero tomó unas deportivas negras que hacían conjunto con sus pantalones y dudo unos instantes ¿Se ponía gorra? Era un look más “alternativo”, mas como no solía utilizarlo se decidió por hacerlo. Antes de salir de su apartamento se aseguró de llevar el móvil, las llaves y el teléfono móvil, por si surgía una emergencia y tenían que ponerse en contacto con ella, por lo general no tenía muchas amistades y se pasaba el tiempo libre con sus dos asistentes.


El día estaba completamente despejado a pesar de su temperatura, incluso en las zonas soleadas se estaba bastante a gusto. Caminaba tranquila, con las manos en los bolsillos, tarareando una cancioncilla que se le había metido en la cabeza. Movía la cabeza suavemente al ritmo de la melodía imaginaria. Lo primero que haría sería pasarse por el distrito comercial. Era temprano, las tiendas estaban recién abiertas y era jueves, no solía estar muy concurrido así que tenía la oportunidad perfecta para echar un ojo a alguna que otra oferta de cualquier tipo. ¿Encontraría alguna edición limitada de Doctor Who? ¿Algún Blu-Ray o especial que no tuviera ya? Sonrió entusiasmada, entrando por fin en la calle comercial. Algunas tiendas aún estaban cerradas, pero poquito a poco el ambiente se iba creando. Se sacó las manos de los bolsillos y se tronó los dedos, preparada para empezar su día de una vez.

Empezó por una pequeña tienda de ropa urbana. Nada más entrar uno de los trabajadores le dio la bienvenida y se le quedó mirando unos instantes como si intentara reconocerla, y no le culpaba. Su rostro había salido en muchas revistas, en desfiles de moda, entrevistas en programas de televisión e internet y alguna que otra foto filtrada que no debería ver nadie. Por suerte no dijo nada, y simplemente se giró a atender a otro recién llegado. Soltó un suspiro aliviada, no quería hacerse fotos con nadie ni firmar nada, estaba en su día libre, aunque sonara egoísta era necesario. A pesar de que la tienda se veía bonita y tenía mucha mercancía, no había nada que realmente le gustase, por lo que se dispuso a salir. Lo que no tuvo en cuenta es que al girar se chocó con una persona. Ella mantuvo el equilibro, pero la otra persona estaba por caerse al suelo. Tuvo la habilidad de cogerla casi en el último segundo por la mano, evitando así una caída y un daño innecesario. Miró a la chica fijamente a los ojos. Su cabello era castaño como una avellana, de ojos grandes y con unas orejas animalescas que salían de su cabeza. ¿Un conejo? ¿Tendría genes de conejo? Pestañeó sorprendida, haciendo algo de fuerza para colocar correctamente a la muchacha y soltar su mano. – L-lo siento muchísimo, no te vi, salí con un poco de prisa y no miré por donde iba… Estas bien, ¿no? ¿Te has hecho daño? – preguntó algo preocupada, temerosa de haberle lastimado o pisado en el accidente. Se mordió el labio inferior, sintiéndose mal. “Ojalá no sea nada…” pensó observando por encima a la joven.

Spoiler:
Así es como va vestida Helena por cierto, por si quieres tener una idea > < http://i65.tinypic.com/34otu6x.png
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 17, 2017 5:39 pm

La alarma a las 8:00am como ya era de costumbre pero la pereza dominaba por completo a Lishana por lo que tan solo de envolvió entre sus cobijas tratando de ignorar aquel sonido que aturdía sus orejas de animal. Decidió retomar su sueño una vez que la alarma se había detenido pero pareciera que la felicidad no duró demasiado ya que una media hora después el terrible sonido atormentó a la chica, tanta fue la desesperación de ella que entre una gran rabieta comenzó a buscar el móvil apresurada, tan solo quería que parara de una buena vez.

Se encontraba desorientada, no sabia en que día vivía y mas aun que la alarma la había abrumado tanto que se encontraba de mal humor. Sus dedos se deslizaron por la pantalla del móvil checando su calendario un tanto adormilada. Permaneció un largo rato mirando la pantalla sin hacer absolutamente nada mas que eso hasta que cayó en cuenta que era día de descanso, Su semblante cambio a uno animado, saltó de su cama ante la feliz noticia de saber que no tenía trabajo por suerte,  incluso podría dormir otro par de horas más o todo el día... pero quería ir a gastar parte de su salario en un conjunto que había visto en alguna de los locales de la zona comercial. Tendió la cama para después tomar su bata de baño y fue a darse una ducha. Una vez que salió con la bata puestas, fue a parar al closeth buscando algún atuendo casual para la ocasión.Una blusa sin mangas y cuello largo de color negra con unos detalles en rojo, un short de mezclilla junto con unas botas sería su vestimenta. Se miró al espejo un momento cepillando su larga cabellera -Listo-Se dijo para si tomándose una selfie mostrando una enorme sonrisa, tomó un bolso de correa junto con algunas pertenencias como su móvil, monedero entre otros ya dispuesta a salir de su cueva.

Sus ojos fueron encandilados por la luz del sol, frunció en ceño e hizo una sombra con su mano mirando el cielo tan despejado, no podía negar que el clima era agradable, de momento ya que seguramente la temperatura aumentaría con el pasar de la horas.Comenzó andar por las calles meciendo la cabeza de un lado a otro al igual que sus orejas de color marrón aunque esto último era el centro de atención para muchos que pasaban a su alrededor, cosa que generalmente le incomodaban pero en ese momento Lishana tenía en mente aquella imagen suya probándose aquel vestido de holanes que tanto estaba deseando.

Se detuvo un segundo en la entrada de la zona comercial notando que estaba algo solo el lugar, estaba buscando con la mirada aquel local que era su objetivo pero no la encontraba, estaba bastante segura de que estaba en la entrada pero al parecer se había equivocado. -¿Quizá debí venir mas tarde?- Pensó un tanto desanimada ya que no había mucho que mirar debido a que muchos locales estaban cerrados por la hora que era.Estaba tan centrada en buscar la prenda que terminó chocando con alguien que pasaba por el lugar, cerró los ojos y esperaba caer pero no fue así, para su sorpresa fue salvada por una chica a lo que se reincorporó y sus ojos se abrieron ante la sorpresas apenas prestando atención a sus palabras- Ah yo....- Hizo una pausa y su rostro ardió en rojo por la vergüenza agitando las manos rápidamente - No-No tienes por que preocuparte. Igual no me di cuenta, enserio estoy bien, no se preocupe.¿Me permite tu nombre? Me llamo Lishana- Esbozó una sonrisa para luego extender la mano hacia la chica rubia

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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Dom Nov 19, 2017 4:09 pm

Aquel encuentro parecía que fuese sacado de una comedia romántica. Un choque casual, la postura en la que se quedó aquella chica castaña, suspendida en el aire… Todo parecía una escena. Helena se rio un poco por la respuesta de aquella mujer. Sus mejillas se habían puesto tan rojas como un tomate, agitaba las manos patosamente. Vaya, era bastante tímida. Soltó un suspiro, algo más tranquila al ver que no se había hecho daño. Despegó los labios para decir algo, pero le sorprendió que extendiera la mano tan repentinamente. Pestañeó un par de veces antes de reaccionar y tomar su mano con delicadeza. – Me llamo Helena. Es un placer Lishana, encantada de conocerte. – exclamó con un tono cálido y amable. Quería tranquilizar a la chica, estaba que no podía parar de temblar de los nervios. Se dedicó a contemplarla una vez más. El conjunto que llevaba no era típico, pero eso no significara que le disgustara, de hecho, le parecía bastante interesante. Subiendo rápidamente la mirada dio a parar con sus ojos, grandes y del color de la miel. Aunque ella intentara mantener la calma, su mirada la delataba sin mucha dificultad. Por alguna extraña razón, le había llamado la atención, había despertado una curiosidad en su pecho, que se removía con inquietud. ¿Por qué esa joven le interesaba? ¿Sería por cómo reaccionaba? ¿O por sus rasgos? ¿Sus orejas? Apretó suavemente los labios y soltó su mano con educación, dispuesta a decir algo. – Ha sido algo descortés por mi parte, tendría que haber prestado más atención. ¿Por qué no me dejas invitarte a tomar algo en una cafetería? Para compensar este tonto encuentro. – Posiblemente sería la peor proposición y excusa para conocerla un poco más, pero. ¿Qué podía hacer? No podía simplemente decirle “Hey, me has llamado la atención. Quiero conocerte más”. ¡Era demasiado directo! Tras pensarlo dos veces, había sonado directo de todas formas. Se ruborizó ligeramente.

No sabía qué hacer. Escuchó como alguien se acercaba por detrás suya. Movió las orejas al tiempo que giraba sobre sus tobillos para ver como el empleado se había acercado algo preocupado. - ¿Estáis bien? – preguntó apresurado. Aquello la confundió. ¿Por qué tanto apuro? Su lado más egoísta pensó que si alguien se enterara de que Helena Aalto había sido tratada mal en su local nadie acudiría a él nunca más. Pero eso era una mentalidad bastante fea, así que alejó esos pensamientos en un santiamén. – Si, estamos bien, ha sido un choque tonto por mi culpa. – dijo la de cabellos dorados intentando tranquilizar al hombre. - ¡Oye! ¿Esa no es Helena Aalto? – gritó alguien en la entrada de la tienda. Un escalofrío le recorrió toda la espalda. ¿Por qué siempre tenían que reconocerla? Como si estuviera planeado, un grupo de personas entró en la tienda y comenzaron a rodearla. Muchas eran chicas que llevaban modelitos que había vestido en algún desfile o que se había puesto para un anuncio comercial. Intentaba mirar a todos los móviles que intentaban hacerle fotos. Era estresante, para eso no había salido de casa, para eso no tenía el día libre. Pero hubo algo que la sacó de ese estado, que provocó que se le encendiera la chispa de la ira en su pecho. Alguien la había tocado el trasero, una mano traviesa se había arrastrado entre la multitud y le había agarrado con firmeza la parte trasera. Giró el rostro dispuesta a matar al individuo, pero no vio a nadie. Se habría escapado. El silencio se hizo en la tienda. Todo el mundo se la quedó mirando, extrañados. La respiración se le hizo pesada. ¿Por qué tenía que ocurrir eso? – Lo siento mucho, se que os apasiona mi trabajo, pero hoy es mi único día libre de la semana y vengo a disfrutar…lo con mi amiga. – de pronto se le vino la idea a la cabeza. No sería buena idea meterla en el problema, pero estaba desesperada. Se hizo paso a través de la multitud y, agarrando la mano de Lishana, salió de la tienda de ropa. Cuando ya anduvieron varios metros y se alejaron lo suficiente, se metió con ella en un callejón más apartado de la peatonal para ocultarse unos instantes. – Lo… Lo siento mucho, no quise meterte en el problema. – susurró soltándole con cuidado la mano. Ahora era ella la que se moría de vergüenza, con todas las mejillas rojas. – Entré en pánico y solo te tenía a ti a mi lado… Espero que me perdones. Fue bastante maleducado por mi parte. – Bajó un poco la cabeza a modo de disculpa.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 23, 2017 9:20 pm

Ahora que lo estaba viendo mejor, la chica que tenía frente suyo le resultaba bastante hermosa, una pequeña "o" se formaron en sus labios tras ir contemplando la figura de la contraria a lo que su mirada subía y bajaba repetidas veces por un par de segundos, su cabello... era un rubio bastante brillante y no negaba que envidiaba aquel color, a comparación de su tan común y nada deslumbrante castaño -Helena...- Repitió en un suave susurro el nombre de la rubia, era un nombre lindo a su parecer, nada extravagante o fuera de lo normal.

Aún seguía hipnotizada por la presencia de Helena, tenía un "algo" que le era difícil despegar su mirada de la misma pero al mismo tiempo trataba de reconocerla-¿Donde le habré visto?- Pensaba entrecerrando la mirada, quizá tan solo era cosa suya y su memoria le estaba vacilando o tan solo fue que el atractivo de la chica la puso tonta. Se hundió bastante en sus pensamiento que solo la melodiosa voz de su compañera le volvió en si, agito la cabeza apenas logrando retener la información de sus palabras -No es tu culpa enserio.¿Ir a una cafetería? Ah bueno... no suena mal- Esbozó una pequeña sonrisa rascando con el indice su mejilla, no era mucho de salir y si bien Helena sería la primera persona con la que saldría desde que había comenzado su vida independiente aunque ... una cafetería, Lishana trabajaba en una por lo que le resultaría un poco raro ir a una en su día libre.al final terminó asintiendo con la cabeza un par de veces, moviéndose sus alargadas orejas ante la propuesta de la rubia.

Tan pronto escuchó una tercera voz paso a colocarse detrás de la contraria como si estuviera escondiéndose pero tan solo era que el accidente había llamado la atención de los de su alrededor y quería pasar desapercibida pero al parecer el escándalo se hizo mas notorio cuando una mujer gritó el nombre de su compañera a lo que Lishana se apego a ella tomando parte del brazo encogiéndose tratando de ser lo menos vista, cada vez era mayor el numero de gente que les rodeaba y eso comenzó a ponerle bastante mal, tenía una cara de terror incluso nauseas, comenzó a nublarse la vista. Apenas podía notar lo que estaba pasando -¿Que?- Fue lo único que salio de sus labios.Estaba tan aturdida que las palabras de Helena eran poco entendibles para ella, tan solo se dejó llevar por la misma, siendo casi arrastrada al momento de escapar de la multitud.

Estaba bastante agobiada, su respiración se encontraba algo agitada por lo que apoyó ambas manos en sus rodillas tratando de recuperarse para luego mirar a Helena sin entenderle muy bien a lo que se refería - Esta bien... enserio no te preocupes- Respondió entre cortado pero dando una pequeña sonrisa hacia ella para así tratar de tranquilizarle -Realmente me perdí. Había demasiada gente.Insisto, todo esta bien pero... ¿Que fue lo que sucedió?¿Y tu estas bien?Por que no lo pareces...- Se apoyó en la pared de aquel callejón en donde se encontraban para luego respirar hondo y como acto seguido estirarse, aún no caía en cuenta la fama de su compañera por lo que pidió una explicación de los sucesos por lo menos para mantenerse al tanto de lo sucedido mostrando preocupación hacía la misma.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Dom Nov 26, 2017 8:45 am

Sentía como la vergüenza recorría su cuerpo, como una sensación tan repulsiva y cálida subía hasta sus mejillas, prendiéndolas de un rojo intenso, un claro contraste con su piel lechosa. Apretó los puños con algo de rabia, pues no quería tener que dar explicaciones, lo detestaba, mas era lo que se merecía esa muchacha, la había metido en su juego, en su vida, en su día a día, y eso no podía permitirlo. Seguramente habría paparazi por todos lados, la habrían fotografiado y los rumores empezarían a expandirse por las redes sociales. “¿Helena alto tiene pareja? ¿O es simplemente una amiga?” “La nueva relación de la famosa modelo” Y muchos más titulares que atacaban directamente a su privacidad. Pero ya bastaba de tanta comedura de cabeza. Relajó las extremidades y destensó la espalda, respirando lenta y profundamente y, soltando el aire por la nariz, abrió los ojos para mirarla fijamente, acercándose un poco para recortar distancias y que esa confesión fuera algo más intimida, que solo Lishana pudiera escucharla.  – Soy… Helena Aalto, una modelo de moda, y estoy empezando a interpretar varios papeles en series de televisión.  – se acercó un tanto más para susurrarle en la oreja, pero se quedó en el sitio. ¿Dónde tenía que hablarle? ¿En las humanas o en las de coneja? Ladeó la cabeza sin saber realmente la respuesta, así que simplemente, se mantuvo cerca. – Normalmente suelo salir a la calle camuflada porque muchos que me ven se me lanzan a pedirme autógrafos o cualquier cosa, también están los paparazi que no paran de seguirme… Y por supuesto los acosadores, esos son los peores. – le entró un escalofrío recordarme el momento en el que casi la violan un grupo de fanáticos.  – Hoy es mi día libre y quería buscar alguna prenda, pero se ve que mi camuflaje no sirvió de mucho – rió algo nerviosa, pues no se lo había trabajado mucho, una gorra no haría mucho. – Así que bueno, eso… - apretó los labios y se mordió el inferior con algo de rabia, subiendo la mirada para buscar la de la contraria con las mejillas ruborizadas de nuevo. – Te lo quiero compensar de alguna manera, se acerca la hora del almuerzo… ¿Por qué no damos un paseo y vamos a almorzar a algún restaurante? Y yo invito – tomó sus manos con mucho cuidado y suavidad, sonriendo ligeramente. – Y no aceptaré un no por respuesta, es lo mínimo que puedo hacer~ - canturreó entretenida, saliendo por el otro lado del callejón para intentar perder a la masa.

El día se había nublado un poco, pequeñas masas esponjosas revoloteaban el prado azul, dispuestas a derramar sus lágrimas en cualquier momento. La vampiresa alzó la cabeza algo preocupada. No había traído paraguas y el día se estaba poniendo feo. Desvió su atención hacia su acompañante y, con un tono algo preocupado, dijo. – Creo que tendremos que darnos prisa en encontrar un restaurante pronto, porque parece qu… - y la primera gota cayó sobre su nariz. Sin darle tiempo a reaccionar, comenzó a chispear. Maldijo en voz baja, buscando con la mirada un lugar donde cubrirse. Se quitó la gorra y se la entregó a su acompañante. – Esperemos que te puedas cubrir un poco con esto. – exclamó tomando de nuevo su mano y, sonriendo ampliamente, la condujo hasta un lugar más seguro y seco.

El restaurante más próximo era de comida italiana. Se metieron debajo de los toldos que aguantaban toda el agua de la lluvia. Helena soltó un largo suspiro, tomándose su larga melena empapada y escurriendo toda el agua que se había acumulado en su pelo. – Al final nos hemos mojado más de lo que yo pensaba. – soltó una carcajada, bastante entretenida aunque seguramente al día siguiente se enfermaría. – Se me mojó toda la ropa… Que molestia. – susurró mirando el conjunto chorreante. Estaba tan mojada que ligeramente se transparentaba el contorno de su sujetador, pero no era un detalle que le incomodara. - ¿Te apetece comer aquí o esperamos a que pare de llover y vamos a otro lugar? – exclamó subiendo una mano hasta la altura de su rostro para apartarse unos mechones húmedos del rostro. Aunque el día había comenzado un poco mal, aún estaba a tiempo de mejorar, y con una buena compañía las probabilidades eran más altas.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 02, 2017 5:41 pm

¿Modelo? Ultimamente no estaba muy enterada de lo que pasaba en el mundo de la moda, a lo mucho reconocía un par de cara de varias modelos pero no al punto de memorizar sus nombres, tenía la mente ocupada en otras cosas así como su trabajo era una de ella y el sobrevivir a la vida independiente que tanto soñaba,no era tan sencillo la verdad.Escuchaba con suma atención la explicación por parte de Helena, según a lo entendido, ser alguien reconocido era bastante duro... tener que cuidar siempre de tu alrededor... en cierta forma era algo triste el no poder disfrutar ni siquiera de un solo día sin que la gente este molestando.

-Así que fue por eso- Pensó mirando preocupada a la rubia, no sabía como animarle , nunca había pasado por algo de ese estilo ni por asomo. Se quedó en silencio y mordió su labio inferior al mismo tiempo que su mirada bajaba. -Yo, no se que decirte. Quizá deberías usar pelucas, no lo se- Se sentía torpe e inútil, ni siquiera logró articular alguna frase para hacer sentir mejor a la chica aunque tampoco es como si lograra hacer mucho, recién se conocían pero ¿Que no ya eran amigas?Los amigos deben apoyarse ¿Cierto?Así que eso quería decir que la castaña era un pésima amiga, cosa que le deprimió un poco y sus alargadas orejas bajaron.Un momento después su mirada subió y sus ojos se encontraron con los su compañera, aún podía darse cuenta que seguía afectada por lo sucedido, tan solo se quedó mirando a la contraria hasta que esta le sorprendió cuando sus manos fueron tomadas. Sus ojos se abrieron de sorpresa mientras sus orejas se alzaban  -¿Almorzar? ¿Es seguro hacerlo?- Pregunto nerviosa, temía a que fueran atacadas nuevamente.Al final terminó accediendo aunque eso no dejaba de sentirse insegura pero si eso subiría los ánimos de la rubia, estaba bien.

Se dejó llevar entre las calles, no tenía ni la mas remota idea a donde le llevaba, le picaba bastante la curiosidad por saber al lugar donde comerían. De vez en cuando chocaba con la gente que pasaba junto a ambas debido a la torpeza de Lishana y no dejaba pedir disculpas por todo el camino, incluso en ocasiones se atrasaba debido al paso lento de la misma chica conejo,era eso o Helena caminaba mas rápido.

-¿Disculpa?- Preguntó sin entender muy bien a sus palabras e incluso le miró confundida cuando le fue puesta la gorra hasta que pequeñas gotas comenzaron a caer. No se había percatado del clima hasta ese momento a lo acomodo debajo de la gorra su par de orejas, no quería que estas terminaran empapadas.

-Gracias por prestarme la gorra- Entregó la prenda que le fue prestada, acomodó su cabello junto con sus orejas, se sentía un poco aliviada de que estas no se mojaran pero el resto de su ropa escurría agua por lo que se dispuso a exprimir parte de esta -Deberíamos esperar un momento- Se giró un poco para mirar a la chica y se percató de que parte de su blusa transparentaba, Lishana rápidamente desvió la mirada ruborizada -Yo emmm...-balbuceo nerviosa - No creo que nos dejen entrar así de empapadas- miraba de reojo varias veces a la chica aun estando nerviosa -Vamos, que ambas somos chicas no pasa nada- Agitó la cabeza y se palmeo ambas mejillas tras pensar aquello.
Al poco tiempo comenzó a frotar sus manos entre sus brazos y sus piernas temblaban, su cuerpo comenzaba a helarse. -Será mejor ir a comer, hace algo de frió ¿No crees?-Sus dientes castañeaban un poco y no dejaba de frotar sus manos, buscaba mantener algo de calor.Fue en ese momento cuando su estómago hizo un extraño ruido,era obvio que tenía hambre, el rostro de Lishana se volvió rojo como tomate de la pena, tenía hambre pero no quería mojarse de nuevo.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Lun Dic 04, 2017 1:10 pm

La pobre chica estaba temblando, bueno, ambas lo estaban, pero a la vampiresa no le importaba enfermar o pasar frío, se preocupaba más de la situación de su acompañante. ¿Qué podía hacer? Se llevó el dedo pulgar a los labios y se mordió la uña, pensando. “Venga Helena… Algo” De pronto una idea cruzó su mente como un relámpago. Con las manos temblorosas tomó el teléfono de su bolsillo y consiguió teclear un número de teléfono. - ¡H-hola! Sullivan, ¿Podrías venir a recogerme? Está lloviendo mucho y estado empapada… Además, me acompaña una amiga, no quiero que acabe también enferma… - se mordió la lengua esperando su respuesta. - ¡Muchas gracias! Ahora mismo te envío mi ubicación. – y tras decir eso colgó la llamada y guardó el aparato después de enviarle donde se encontraba. Se acercó a la chica y le tomó con cuidado las manos, sonriendo más tranquila. – Mi chofer va a venir a recogernos, nos llevará a mi apartamento y allí podremos cambiarnos o incluso comer allí… ¿Qué te parece la idea? – se aproximó un tanto más dejando pasar a un hombre que quería entrar en el restaurante. – Es algo precipitado, pero no quiero que te resfríes o acabes enferma… Me sentiría mal si algo así te ocurriese. – movió las orejas y, en un acto inconsciente, abrazó con suavidad a la chica. La veía tan temblorosa y congelada que quería entregarle algo de calor corporal, por mínimo que fuera. – T-tan solo quiero que estés más caliente… Te castañean hasta los dientes. – susurró cerca de su oreja humana. Era algo maleducado invadir de esa manera su espacio personal, pero no pudo evitar el impulso. Bajó la mirada por su mejilla, su mandíbula, su mentón… y la posó en su cuello. Aquella zona tan blanda y débil, tan tentadora. Era como un dulce, la boca se le hizo agua en unos segundos. Notaba como el impulso recorría sus venas, como sus colmillos comenzaban a alargarse, ansiosos por clavarse con fuerza en ese cuello virgen y delicado y succionar tanta sangre como pudiera. Su aliento golpeó la piel pálida de la chica, pero antes de que pudiera hacer algo de lo que se arrepentiría toda su vida, alejó el rostro, frotando con cuidado los brazos de Lishana por si así podía transmitirle más calor. – ¡L-listo! Espero que ahora estés mejor. – retrocedió unos pasos a la vez que deslizaba la lengua por sus afilados y ocultos colmillos.

De pronto, un fuerte y agudo sonido le sacó un quejido de sorpresa. Sullivan había llegado. No llevaba la habitual limusina que conducía para las entrevistas o sesiones de fotografía, sino un coche algo más pequeño y modesto. El chofer salió del vehículo abriendo un paraguas bastante grande en el que cabían por lo menos tres o cuatro personas y se acercó hacia las damas. – Por aquí, por favor. – dijo en un tono servicial y educado. Obligó a que las dos entraran en el coche y se sentaran. Tras eso, cerró la puerta e inició la marcha dirección al apartamento de Helena. – No os preocupéis si mojáis los asientos, luego me encargaré de ello. Voy a poner la calefacción para que entréis en calor. – informó elevando la temperatura del interior del vehículo. La vampiresa soltó un largo suspiro de alivio y placer al sentir como el calor comenzaba a recorrer el cuerpo desde los pies. Dejó la gorra a un lado y se peinó como pudo mirándose en el reflejo del cristal – ¿Estás cómoda, Lish? – preguntó dirigiendo la mirada hacia la chica. Aún estaba empapada, le daba algo de apuro. De pronto vio como el chofer alargaba una mano y le entregaba una toalla. – Mis disculpas, solo traje una. – y se volvió a centrar en el tráfico. Helena la tomó con ambas manos y, tras pensarlo un par de veces, se la echó por encima, cubriendo sus orejas de conejo. Sonriendo, dijo – Prefiero que te la quedes tú. – le guiñó un ojo riendo. - ¿Sabes? – se volvió a sentar adecuadamente y miró hacia el exterior, como las gotas impactaban sobre el cristal. – Nunca he llevado a una persona a casa. Quiero decir, personas que no están relacionadas con el trabajo. Hace mucho que no tengo… Amigos o amigas. Es curioso como un trabajo te puede aislar de la sociedad sin darte cuenta. – apoyó el codo en el vehículo y posó el mentón en la palma de la mano. – Por eso te quiero agradecer tanto que me acompañes, aunque esto es un poco obligado… - volvió a mirarla fijamente a los ojos. – Gracias por querer pasar unas horas conmigo, Lishana. Significa muchísimo para mí. – rompió esa seriedad con una sonrisa cálida y sincera. Se agarró los bordes de la camiseta y la estiró, despegándola un poco de su cuerpo. Infló un tanto las mejillas, en el fondo tenía frío, muchísimo. Quería temblar como un perro y frotarse el cuerpo contra algo, pero su orgullo era tan grande que no podía dejar que la coneja viera ese lado suyo. – Ahora cuando lleguemos por favor, no te cortes. Compórtate como si estuvieras en tu casa, si quieres puedes darte un baño o una ducha… Lo que gustes, eres mi invitada, al fin y al cabo, tú mandas~ - canturreó entretenida, recortando un poco las distancias para quedarse a su lado. Se sentía cómoda al lado de Lishana, no sabía exactamente por qué, pero quería estar cerca de ella. Quizás su actitud tranquila e inocente o su timidez y amabilidad, algo le llamaba la atención, y quería averiguar que era. - Por cierto, probaré tu idea de la peluca~
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Vie Dic 15, 2017 10:21 pm

Sus rostro se ladeó hacia un costado cayendo un poco sus orejas ¿A quién iba a llamar? Se quedó escuchando atenta a la conversación que Helena tenía a través del teléfono ¿Alguien vendría a recogerlas? Lo único que se le vino a la mente a Lishana fue que serían llevadas a otro restaurante para así evitar mojarse nuevamente pero al parecer no iba ser así.

Con sus manos frotando sus manos y sus temblorosas piernas asintió un par de veces con la cabeza sonriendo un poco -Esta bien, no te preocupes por ello- Mencionó con algo de vergüenza. Sus ojos se abrieron ante el sorpresivo abrazo, sus mejillas se fueron ruborizando, no sabía muy bien como reaccionar ante aquello así que en un acto de duda decidió que lo normal era regresar el abrazo ¿cierto? Con timidez sus brazos rodearon el cuerpo de su compañera, se sentía bastante cómodo... y cálido, su cuerpo se apegó mas al contrario en busca de calor hasta que un ligero escalofrió recorrió su cuerpo cosa que hizo que esta se fuera separando de su compañera, justo en ese momento había llegado un coche -Supongo que es su chófer- pensó mirando el vehículo.

A pesar de que el chófer mencionó que no había problema si se mojaba el coche pero no podía evitar preocuparse.El viaje era bastante tranquilo pero en su cara se notaba los nerviosa que estaba, apretaba los puños y su vista estaba clavada en los mismos, su vista se alzó cuando la toalla le fue puesta encima -¿Ah? si yo emmm... gracias- Sonrió tímidamente secando su par de alargadas orejas para así pasar a secar su cabello -Oh ya veo.Tampoco había visitado casa de alguien mas desde... que era un niña supongo- Suspiró con cierta melancolía recordando todas aquellas veces que había sido invitada a reuniones en casa ajenas, compañeros de trabajo, pero siempre tenía la espina de que no encajaba con ambientes de ese estilo-No tienes por que agradecer en nada, al contrario yo debería ser quien debe agradecer- Era casi imposible no sentirse apenada con tanta palabra que endulzaban sus oidos, comenzó a juguetear con sus dedos mirando un poco a la modelo esbozando una pequeña sonrisa -No quiero incordiarte o ser un emmm... -puso el indice en sus labios alzando su vista, tratando de hacer una pose pensativa como si buscara aquello que planeaba decir -No quisiera estorbar o hacerte sentir incomoda. Si gustas podría ayudarte en algo, cualquier tarea esta bien incluso si es limpieza- Rascó un poco su mejillas, quería ser de utilidad aunque fuera un mínimo.
Conforme pasaba el tiempo, el viaje comenzaba arrullarme, sus ojos se cerraban poco a poco aunque ocasionalmente los habría de golpe hasta que puff, terminó dormida y su cabeza terminó apoyándose sobre el hombro de Helena con tanto movimiento, no estaba acostumbrada a tener dias tan ajetreado o pasar por tanta acción, se encontraba un tanto cansada además...  no estaría mal dormir un poco ¿no es así?

Off:
Sorry por tardar, tuve algunos problemillas :C
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Lun Dic 18, 2017 5:58 pm

Todo estaba ocurriendo tan rápido que parecía hasta surrealista. De hecho, le dieron ganas de reír, de soltar una carcajada tras otra. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo había acabado con una chica, una completa desconocida, en su coche personal dirección a su apartamento para invitarla a comer? Parecía sacado de una película de un director de Europa del Este, sin duda alguna. Se llevó una mano al rostro y comenzó a frotarlo, lentamente, desde la frente, pasando por los ojos y acabando en las mejillas. Estaba realmente cansada, no quería hacer nada, quería parar de trabajar, tomarse unas vacaciones. ¿Desde cuándo trabaja sin parar? ¿No se merecía un mes al menos de descanso, como cuando era pequeña e iba al colegio o instituto? ¿Las modelos no tenían vacaciones? Sería una buena pregunta que proponerle a Trevor o a Laura, aunque más o menos ya sabía la respuesta a esa pregunta. Tomó con delicadeza la toalla cuando la contraria acabó de secarse para hacerlo ahora ella con su larga melena dorada y radiante, aunque era estropeada por la cantidad de agua que contenía. – No me molestas en absoluto, Lishana. – exclamó con total sinceridad. Aunque la situación fuera peculiar, la compañía de aquella mujer le agradaba, y en cierto modo, la necesitaba. Necesitaba desconectar de la realidad laboral, de las entrevistas y las fotografías, de los sermones y el estrés… Y aquella chica, tan sencilla e inocente pero hermosa y llena de vida la ayudaría en ello sin darse cuenta. Tan solo quería compañía, nada más. – No, tú eres mi invitada, Lish. – se atrevió a abreviar su nombre, aunque lo hizo instintivamente. – Cuando lleguemos a mi apartamento podremos relajarnos, te podrás secar en condiciones, tomar un baño o una ducha… Como dije antes, es la primera vez que llevo alguien a mi casa. – bajó la mirada, clavándola en la toalla mojada, que ahora estaba tirada en el suelo. – Quiero que tu estancia allí sea la mejor que pueda ofrecerte. – levantó los orbes esmeraldas en buscas de los suyos, trazando una pequeña e inocente sonrisa en sus agrietados labios, fruto del frío que empezaba a hacer, el invierno estaba cerca, prácticamente a la vuelta de la esquina.

Pasaron los minutos y sin darse cuenta acabó con la coneja apoyada sobre su hombro, dormida. La miró algo sorprendida ¿Tan cansada estaba? Aunque, si lo pensaba, había tenía una mañana agitada: El encuentro, el golpe, la masa de gente, los fans, la lluvia… Era comprensible que estuviera cansada. Apretando los labios se atrevió a propinarle una cariñosa caricia en la cabeza. Olía bien su cabello, un olor suave, agradable a los sentidos. Notaba como el sueño también llegaba a sus ojos, como poco a poco se iban cerrando, como Morfeo se la llevaba en un dulce y cálido abrazo hacia su reino placentero y eterno… Pero entonces se detuvo el auto. Soltó un gruñido de molestia y se incorporó, estirando tanto los brazos como las piernas soltando un quejido de placer. – Lish, ya hemos llegado – dijo en un tono bajo y cariñoso, agitando con cuidado su hombro, intentando despertarla de la mejor manera posible. – La calefacción está preparada, señorita. – dijo el mayordomo abriendo su puerta. La vampiresa salió al garaje, allí al menos ya no se mojarían.

Al llegar a su apartamento una ola de calor les golpeó en la cara, pero no fue para nada desagradable. – Quítate los zapatos y déjalos aquí en la entrada, el suelo es parqué así que no está frío. – dijo dejando las zapatillas en la entrada y caminando por el amplio salón. Aunque fuera un apartamento, constaba de dos pisos, su fortuna le permitía invertir en alojamientos de lujo, y sin duda era la mejor inversión desde que había pisado las islas. - Como dije antes te puedes duchar o bañar, hay toallas ya preparadas. Si necesitas ropa me lo dices ¿Vale? Iré a preparar algo de comer… Creo que el tiempo no es el indicado para salir a comer fuera ¿no crees? – dijo con algo de nerviosismo, rascándose una mejilla. Tomó sus manos y tiró delicadamente de la joven. Estaba nerviosa, ansiosa quizás. ¿Esto era lo que sentían las chicas con vidas normales y con rutinas simples y aburridas? ¿Estás eran las sensaciones que se tenían al tener un invitado? Porque aunque estuviera nerviosa, quería disfrutar, quería hablar y mostrarle toda la casa y, sobre todo, quería que la chica sonriera y estuviera a gusto en su apartamento. - Vamos a pasar un buen día juntas ¿si? Quiero conocerte más, quiero que seamos amigas~
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Jue Dic 21, 2017 5:32 pm

Se le veía bastante cómoda durmiendo tan plácidamente sobre el hombro de Helena hasta que el dulce tono de su compañera y el movimiento de hombro por parte de la misma fue lo que despertaba a la coneja, frotó suavemente con sus puños sobre sus ojos para luego terminar dando un largo bostezo, cubriéndose con una de sus manos, aún estaba bastante adormilada así que le ha costado un momento para ambientarse en la situación.

Bajó del coche aún dando bostezos hasta que entró al apartamento en donde instantáneamente sus ojos se abrieron al pegar el calor en su cara incluso podría decirse que ya se encontraba mas que despierta, era bastante agradable a decir verdad, tanto que deseaba no salir nuevamente. Justó como su compañera le mencionó, se quitó su zapatos junto con el par de calcetas que escurrían aún agua y los dejó puesto a un lado de los zapatos contrarios. Comenzó andar detrás de ella mirando de un lado a otro nerviosa al estar en un lugar que desconocía. Se acarició una de sus orejas de conejo sin dejar de estar nerviosa¿Donde quedaba la duchar? Tiró de manera tímida el brazo de Hele para llamar su atención antes que sucediera otra cosa -Yo emm... bueno¿Donde encuentro la duchar?No se si puedas guiarme- Se armó de valor para pedir indicaciones aunque su voz temblaba un poco al mencionar aquello.

-¿No quieres que te ayude con la comida?- Se estaba preocupando un poco ya que estar de visita era una experiencia nueva pero no podía dejar de sentirse como una inútil, estaba consciente que no había problema con  que Helena se encargara de todo pero tenía una pequeña espinita donde sentía la obligación de aportar algo -Igual quisiera pasarlo bien contigo.Suena bastante divertido- Se olvido por un instante de su preocupación para luego y esbozó una sincera sonrisa, aunque no lo llegara aparentar estaba alegre y emocionada por pasar mas tiempo con su nueva amiga incluso se le cruzó a la mente la idea de hacer una noche de chicas, sonaba tonto por que solo eran Helena y Lishana pero le hacía mucha ilusión de solo pensarlo.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Jue Dic 28, 2017 6:16 pm

Estar en su hogar de nuevo le resultaba reconfortante. Su limpiadora ya se había ido, tenían el hogar para las dos solas. Tal y como estaba el día, salir no era una acción demasiado atractiva, aunque disfrutara de la lluvia y de sentir todo el cuerpo empapado por el dulce y suave llanto del cielo no sabía si Lishana compartía esa opinión, y no quería que enfermara por su culpa. Aun así la calidez de su apartamento era bastante agradable, notaba como sus extremidades poco a poco iban recuperando energía y todo su cuerpo se volvía a activar. ¿Qué podría cocinar? No sabía nada sobre los gustos gastronómicos de su nueva amiga… Fue así que, de pronto, como si se le encendiera una bombilla en la cabeza, se le ocurrió una gran idea. Se mordió el labio inferior con emoción, era la primera vez en meses que haría esa receta, pero estaba tan, tan acostumbrada a hacerla que se la sabía de memoria. Justo cuando fue por meterse en la cocina notó un agarre sin apenas fuerzas. Volteó el rostro para mirar con la cabeza ladeada a la conejita. – Oh, claro, disculpa, disculpa. Deja que te acompañe ¿sí? – tranquilizó con una gentil sonrisa, tomando su pequeña y temblorosa mano con delicadeza y tiró de ella hacia el segundo piso de su apartamento. Entendía en parte el nerviosismo de Lishana, no solía pasar que una desconocida te invitara a comer a su casa de la nada, y menos una modelo o persona relativamente famosa.

Tras subir las escaleras y atravesar un pasillo dejando atrás varias habitaciones abrió la puerta que daba paso a su cuarto de baño personal. Soltó su mano para comenzar así su explicación. – Mira, puedes usar la bañera o la ducha, lo que te sea más cómodo. Y no te preocupes por el gasto de agua, puedes usar tanta agua como gustes – explicó levantando el dedo índice de su zurda, dejando la otra a sus espaldas. Se inclinó para abrir un cajón de un pequeño mueblecito situado al lado del plato de ducha – Aquí tienes las toallas, y puedes colocarlas en el calentador para que así estén calentitas al salir de la ducha~ Ah, y también puedes usar los champús y geles que quieras. – La dejó pasar para cerrar la puerta y entregarle uno de los albornoces que tenía colgados en un perchero – Toma, si necesitas ropa interior o algo me avisas que te escucharé, ¿vale? – Le guiñó el ojo manteniendo esa actitud animada y energética – Yo también quiero pasarlo muy bien contigo, Lishana, me caes muy bien. Hoy pasaremos un buen día juntas, ya verás~ -  el cocinar aquel plato le había devuelto los ánimos. Tras esa pequeña explicación, la dejó a solas para meterse dentro de la cocina.

Una vez allí se remangó las mangas cortas dejando por completo sus brazos expuestos y de una percha tomó un delantal negro. – Mmm… - arrugó el entrecejo mientras tomaba una goma para el pelo de su muñeca para hacerse una cola, no quería que nada cayera sobre la comida. – Bien, comencemos. – dijo decidida levantando ambos puños. Lo primero era empezar con las verduras, así que fue a la despensa y tomó varias zanahorias, un par de cebollas, un pimiento verde y una cabeza de ajo. Tomó un cuchillo bien afilado y pico cada ingrediente excepto los ajos, que los estalló y los echó a una cacerola bien profunda ya con aceite cubriendo su suelo y echada una hoja de laurel y un clavo. Por azares de la vida, por el destino o simple suerte tenía un pollo ya partido en el frigorífico, así que le vino genial para el plato que quería hacer. Cuando cortó todo echó primero la zanahoria y el pimiento y lo dejó hacerse a fuego medio-bajo. Como eso tardaría unos minutos aprovecho para correr a su cuarto y poder cambiarse de ropa, a una más cómoda. Agarró unos pantalones largos de un chándal de terciopelo azul marino y una camiseta de tirantes blanca con bordados negros. Se calzó las zapatillas y se apresuró para que no se echara a perder el inicio del sofrito. Echó la cebolla y el resto de ajos y ahora si que podía esperar un buen rato hasta que estuviera listo. Echó varias especias para darle aún más sabor a la receta y, tras echarle un último vistazo, se separó para volver al frigorífico y tomar una cerveza. Era su tradición, como una especie de ritual, no podía preparar algo de comer si no tomaba una cerveza en el proceso. De alguna forma le relajaba, era como entran en un momento del día en el que simplemente podía respirar tranquila, dejándose invadir por las fragancias y olores de los ingredientes. Hacer pollo en salsa de zanahoria fue una de las mejores ideas que tuvo en ese día, sino la que más. – Supongo que le gustará la zanahoria… ¿No? – musitó para sí misma, entrecerrando la mirada, clavándola en un punto aleatorio del suelo. Se sentía extraño, tener visita, alguien con la compartir su tiempo o comida. Una extraña soledad la invadió de repente, pero no era desagradable, sino todo lo contrario, le gustaba… ¿Acaso era nostalgia? ¿Melancolía? ¿Desde cuándo no tenía amigos? Recordaba lo popular que fue en el colegio e instituto, sin embargo, de un día para otra… sola. Por eso quizás agradecía tanto la compañía de Lishana. No sabía lo que depararía el destino para ambas, pero se aseguró de disfrutar el momento al máximo con ella.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 03, 2018 4:41 pm

La sensación de estar en un hogar que no fuera suyo no dejaba de inquietarle aunque fuera un poco pero por alguna extraña razón no dejaba de estar emocionada, incluso podría andar saltando de un lado a otro pero prefería mantenerse tranquila en cuanto a eso, se sentía como a las niñas cuando su madre les permitía en ir a casa de su mejor amiga y pasar todo el dia jugando sin parar aunque claro... ya no era una niña  -Bueno... si no es molestia- Terminó respondiendo a Helena quien acto seguido le iba a guiar a la ducha mientras que por otro lado Lishana no dejaba de estar mas nerviosa ¿Quien diría que estaría en casa de una modelo bastante reconocida? Ni en sus sueños lo hubiera imaginado y ahora se bañaría en un lugar que no era su hogar, muchas cosas eran totalmente nuevos para la coneja castaña, también el hecho de comer en compañía le hacía sentir un poco extraña, siempre era ella y solamente ella, nadie le visitaba.

Ella iba a paso lento detrás de su compañera para luego escuchar atenta sus palabras mientras asomaba ligeramente la vista por encima del hombro contrario, tímidamente se fue adentrando al baño mirando con algo de impresión, a comparación de que tenía en su vivienda, este era mas elegante pero mantenía ese toque de simpleza que tanto agradaba  -Oh vale, aunque no creo que use tantas cosas- Desvió la mirada apenada mientras tomaba con ambas manos el albornoz antes de que Helena se marchara dejándolo en el calentador  -Supongo que estará bien usar la bañera- Murmuró para si abriendo un poco la llave de agua caliente y fría de la bañera dejando que esta se fuera llenando en lo que la castaña se iba desvistiendo . Fue hundiendo su cuerpo en el agua templada para luego cerrar ambas perillas, comenzaba ya a relajarse por la temperatura del agua, nunca antes había disfrutado de una ducha además tenía la curiosidad de lo que era estar en una tina, era más como una peque fantasía y en algún momento era algo que veía como bastante lejano para que llegara a cumplirse .

Hundió su cara en el agua mojando por completo su cabello y orejas para luego inclinarse un poco tomando el primer bote de champú y acondicionar leyendo muy por encima la etiqueta de ambas, no era mucho de fijarse en marca y eso pero tenía curiosidad por saber que tipo de productos usaba su compañera para tener el cabello tan hermoso. Dudaba bastante si debía limpiarse dentro de la bañera,así que solo decidió en enjabonar su cabello con sus orejas con cuidado con el champú que hace un momento sujetaba para luego irse a la ducha y terminar de asearse quitando la espuma de su cabello continuando a enjabonar el resto de su cuerpo con la barra que estaba a un lado suyo. Una vez que terminó, se puso encima el albornoz y una toalla más la enredó en su cabeza para tener su cabello y orejas envueltas en la misma, abrió la puerta un poco echando una mirada a su alrededor olfateando un poco el ambiente, olía delicioso y eso le abría el apetito pero... tampoco quería andar por todo el apartamento solo vistiendo aquella bata, por lo que comenzó a bajar lentamente hasta aproximarse a la cocina que era donde provenía tan delicioso aroma  -Emmm... Disculpa que te moleste de nuevo pero... ¿Podrías prestarme algo de ropa?-Dijo escondiéndose detrás de una pared con ligero rubor en sus mejillas.  -Por cierto... ¿Qué cocinas?- No pudo evitar preguntar por la comida mientras su rostro se ladeaba a un costado, asomando mas su cuerpo desde su escondite.
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Jue Ene 11, 2018 3:14 pm

Miró como poco a poco iba quedando menos alcohol en la botella. La movió con cuidado, contemplando como la espuma subía y bajaba. Ladeó la cabeza, perdida en sus pensamientos ¿Por qué se encontraba tan absorta? No era propio en ella. Desde que había llegado a la nueva urbe su vida había pegado varios cambios bruscos, quizás era el proceso de acostumbrarse a una vida así, en un ambiente tan podrido y contaminado… Agitó la cabeza saliendo del ensimismamiento y le dio un trago a la cerveza para dejarla en la encimera y volver a prestar atención a la comida. Al parecer todo estaba a punto ya de pocharse, la cebolla se iba tornando transparente y la zanahoria se iba ablandeciendo. No en el hecho de que a Lishana no le pudiera gustar el picante. Arrugó el entrecejo, indecisa ¿Estaría bien echar una cayena pequeña? Aunque ella no era la mayor fan de la comida picante sí que disfrutaba con pequeñas pinceladas de este en su paladar. Aún con todas sus ganas decidió contenerse y no echarla, tenía que pensar en su invitada, no en ella ¿Qué clase de sentimiento egoísta era ese? Agarró el botellín para terminarse la cerveza y tirarlo en el cubo de la basura del vidrio. Recientemente había comenzado a reciclar. Ver Londres, ver una ciudad cosmopolita y de tanta importancia histórica llena de contaminación y suciedad le apenaba demasiado… Y sabía que no era el único lugar del mundo así. No le importaba gastarse más dinero o tener que llevar más bolsas a diferentes contenedores, era un esfuerzo que valía la pena, por pequeña que fuera la ayuda, algo servía.

Ya iba notando como lentamente el alcohol se le iba subiendo cuando abrió de nuevo el frigorífico para sacar el pollo troceado. Posiblemente le sobraría comida con esa cantidad de carne, bastante, pero siempre podía invitar a Trevor o a Laura a comer y pasar una tarde juntos, eso le serviría para distraerse de tanto trabajo. Fue introduciendo lentamente las piezas en la olla con cuidado pues no quería que quedasen mal colocadas. De un cajón inferior sacó un cartón de vino blanco y echó una buena cantidad en el recipiente, viendo como poco a poco se iba llenando de alcohol. Para completarlo y cubrir del todo las piezas de pollo echó un par de tazas de agua. Ya estaba todo prácticamente preparado, ahora solo tenía que dejarlo reposar. Justo cuando subió la temperatura notó la presencia de su acompañante y, acto seguido, su tímida y dulce voz. – Oh, Lish, tú nunca me molestas. – exclamó sonriendo ampliamente, pues la simple presencia de su compañera la animaba enormemente. Agarró un trapo de la encimera y dirigió a ella limpiándose las manos. - ¿Hm? A-ah, claro, se me olvidó dejarte ropa, lo siento… Dame un segundito. – volteó para mover un poco la comida y, tras bajarle la temperatura a la mitad, le puso la tapadera y lo dejó reposar. – Estoy cocinando pollo en salsa de zanahoria. Iba a añadirle un toque picante, pero no sabía si a ti te gustaba esa clase de comida, así que… No quería que pasaras un mal rato con el picor.  – explicó cerrando la puerta de la cocina e iniciando la marcha hacia su cuarto. – Había pensado que, bueno, te podría gustar la zanahoria por… Ya sabes – señaló con cierta timidez su cabeza, haciendo referencia a sus orejas. Sin poder evitarlo deslizó una disimulada mirada por su cuerpo, oculto tras aquel esponjoso albornoz. Lentamente su corazón se fue acelerando, notaba como su pulso se incrementaba, sus mejillas se iban calentando, apareciendo en la palidez de estas un tenue rubor. Desvió los orbes hacia otro lado conforme subía la escalera, pues no quería ser demasiado descarada y descortés con su nueva amiga. – Puedes escoger la ropa que gustes, ¿vale? No tengas pudor a la hora de elegir. – abrió la puerta de su cuarto y la dejó pasar primero.

Encendió las luces de su vestidor personal y abrió ambas puertas, dejando que la mujer contemplara una de sus más preciadas colecciones, la de ropa. No era un vestidor excesivamente grande, pues tener demasiada ropa le parecía absurdo, pero mentiría si dijera que no disfrutaba de pasar tardes enteras de tienda en tienda comprando cual ludópata en un centro recreativo. Había conseguido controlar esa parte suya por suerte desde que Trevor se percató de ello en el registro de su tarjeta de crédito, desde entonces la tenía controlada, pero ya tenía suficiente ropa como para alternar cada día del mes un conjunto y que no fuera repetitivo. – Adelante, escoge a gusto. A la comida aún le puede quedar unos treinta minutos así que podemos relajarnos un poco juntas… - se sentó en la cama apoyando las manos en el mullido colchón, observando la espalda de la castaña. – Ay, donde están mis modales… No te he preguntado si querías algo de beber. ¿Te apetece algo? – inquirió sonriendo de medio lado - ¿Agua, un refresco, una cerveza…? Puedes cambiarte de ropa en el vestidor, tiene un espejo y todo para que te lo pruebes ahí mismo. – informó para después tumbarse en la cama soltando un suspiro. El clima había empeorado, la lluvia se hacía más y más intensa, ya no era un simple chispeo tonto y casual, había escaldo a una tormenta. Rodó sobre la cama para correr un poco las cortinas y ver los grandes e imponentes nubarrones negros cargados de agua, rayos y relámpagos. – Esperemos que no se vaya la luz mientras cocino… - susurró con esperanzas, no quería que todo se fuera a la mierda por una nube tonta.

Spoiler:
Perduna por la tardanza Lish, he estado enferma con gripe y luego con sinusitis y por mucho que intentara ponerme a escribir no salía nada ;////;
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 28, 2018 12:03 am

No podía dejar de sentirse de algún modo incómoda, temía que en algún momento llegara a ser algún tipo de molestia para Helena por mas que la misma llegara a repetirle millones de veces que no era asi pero ¿Qué se podía decir? Era demasiado insegura en cambio Helena era tan linda, alegre, deslumbrante y podía seguir continuando calificando de una manera bastante positiva a la chica y por más que la miraba no dejaba de parecerle una chica increíble, no podía negar que hasta sentía cierta admiración hacia la misma mientras que por otra lado, no dejaba de parecerle desconocido el apartamento, por lo que le asustaba de cierta forma ir andando tan libremente de un lado a otro por el lugar por mas que quisiera hacerlo se sentía como una niña pequeña que quería ir correteando de un lado a otro explorando cada una de las habitaciones del lugar pero no era lo más correcto, respetaba el hogar ajeno.

Se quedo escondida esperando a que Helena le indicara en donde podría cambiarse mientras que intentaba asomar la visto lo más que se pudiera a la cena que la rubia preparaba, olfateaba de manera bastante ocasional, tan solo de imaginar lo que cocinaba se le hacía agua la boca  hasta que Helena terminó revelando la cena cosa que logro en el rostro de la coneja se ensanchara una sonrisa de oreja a oreja conteniendo sus enorme ganas de saltar por la alegría - Oh no, nada de eso. Me encantaría probarlo, seguro que es delicioso - Las comidas picantes no eran mucho de su gusto pero tenía mucha hambre y por lo que sus ojos vieron se veía bastante apetitoso igual quizá lo picante era muy mínimo y eso no sería problema para Lishana. Conforme su compañera comenzó a caminar la coneja le siguió por detrás tomando de las ropas contrarias de su amiga como era ya de costumbre, sentía como si pudiera perderse en algún momento -Entonces por eso la comida lleva zanahoria- Soltó una pequeña risa para luego continuar caminando detrás de ella aunque se percato de un rubor en el rostro de Helena ¿Acaso había dicho algo malo?No lo entendía para nada así que continuó caminando hasta que ambas llegaran a la habitación entrando después de la contraria, claramente -¿Esta bien? Nunca antes había usado ropa de alguien mas... asi que no lo se, tampoco soy exigente en eso- Entro timida a la habitación terminando por dejar de sujetarse de las ropa de la chica.

Al mismo tiempo que las luces se encendía sus ojos hicieron lo mismo cuando vio las numerosas prendas frente a sus castaños orbes, nunca antes se hubiera imaginado que llegaría a ver una colección de ropa como esa, su armario estaba conformado por un par de cambio y uno que otro vestido por si llegaba a presentarse un ocasión especial o importante -¿Segura de que esta bien?- Pregunto una vez más encontrándose bastante insegura. Se quedó mirando una vez mas hasta que terminó tomando una blusa de tirantes y un short, tomando camino a donde estaba el vestidor para vestirse de una buena vez y deshacerse del albornoz - Algo de tomar... pues...Sólo agua, con eso estoy más que bien. La cerveza no me cae del todo bien y prefiero más los jugos antes que un refreso- Iba saliendo ya con su nuevo cambio y con el albornoz entre sus brazos haciendo memoria sobre sus bobas experiencias con el alcohol. Al volver, notó que Helena miraba a través de la ventana, probablemente era la lluvia lo que estaba viendo ¿Acaso no le gustaba la lluvia? Su rostro se ladeo hacia un costado ante aquel tonto pensamiento que llegó a cruzarse por su mente.

Tomó asiento en el borde de la cama, a un lado de su compañera. Lishana apenas tocó con una de sus manos el hombro contrario para llamar a Helena -¿Esta todo bien?- Se limitó en preguntar ante el curioso comportamiento por parte de la misma mientras que su rostro denotaba preocupación -Si hay algo que te incomode o preocupe, puedes contármelo sin pena- Una sonrisa que iba acompañado con un rubor en sus mejillas adornaban el tímido rostro de la conejo -Después de todo, somos amigas y eso es lo que hacen.No importa si es algo muy tonto pero quizá contárselo a alguien más pueda aliviarte- Estaba más que claro que no sabía lo que sucedía con su compañera pero quería hacer un intento hacer animarle, por otro lado, cada vez que mencionaba o escuchaba la palabra "amigos" se sentía bastante feliz, lograba que se emocionara y quisiera repetirla todo el tiempo sin parar -¡Oh cierto! No se donde dejar esto...- Lanzó una mirada al albornoz que aún llevaba consigo -Creo que ya lo he dicho antes pero... si necesitas que ayude en la cocina, puedes pedírmelo aunque no se me de tanto pero algo podría hacer
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Vie Abr 06, 2018 7:55 am

La compañía de Lishana se estaba volviendo cada vez más cálida y agradable. Nunca se imaginó que una completa desconocida sería tan buena y comprensible con ella. Apenas se habían conocido en el mismo día y ya se mostraba así. Algunos pensarían que, sabiendo que se trataba de Helena, una modelo famosa y con mucho dinero, intentaría sacar algo y aprovecharse de la vampiresa. Sin embargo, Helena sabía y era consciente de que LIshana no era así, no podía llegar a serlo, no era capaz de imaginarse de esa manera a la coneja. Y prefería creer firmemente en sus pensamientos que en pequeñas pinceladas de desconfianza y toxicidad que quería molestar. Acarició la cama algo distraída, mirando por la ventana con atención, intentando seguir el rumbo de las gotas de agua hacia el vació. Bajó un poco la mirada, sonriendo con tristeza o morriña. Le gustaban la lluvia, sobre todo si estaba en el exterior y se podía mojar un poco mas siempre que la veía desde su hogar una extraña sensación de morriña y nostalgia le azotaba sin piedad. Quizás era porque extrañaba su hogar, tanta lluvia le recordaba a Finlandia, con sus grandes y largas praderas de espesura verde. Miraba ahora la cama mientras esperaba a que su compañera terminara de decidir el conjunto.

Levantó la mirada sobresaltada, sin esperar el contacto físico. Agitó un poco la cabeza y miró detenidamente a Lishana. La ropa que había escogido le quedaba muy bien, la chica tenía un buen sentido del estilo y la moda. Elevó una mano para posarla sobre el dorso de la ajena, acariciando su piel con cuidado. – Si, no te preocupes. – musitó en un tono bajo, ensanchando un poco la sonrisa. – En los días nublosos y con lluvia me pongo un poco tonta – se encogió de hombros riendo. – Es porque extraño mi hogar, en Finlandia. Hace mucho que no voy, quizás pronto haga un viaje sorpresa a mi familia. – esa idea que se le había cruzado por la mente fue suficiente para devolverle la energía que había tenido a lo largo del día. Se levantó de la cama tomando la mano de la coneja y tiró, ayudándola así a levantarse. Sus cuerpos quedaron juntos por una fracción de segundo, a lo que Helena respondió separándose un par de pasos para no molestarla, soltando también su mano. – No te preocupes por el albornoz – tomó la prenda un poco húmeda aún por el cuerpo de Lishana – Esto ahora lo echo en el bombo de la ropa usada y se lavará~ - lo hizo una pequeña bola y comenzó a caminar, esperando a que la chica le siguiera por casa. Su actitud, tan tímida y educada, era algo que le agradaba mucho. Con suerte, poco a poco se iría soltando a su lado, desvelando cada vez más partes de su verdadera naturaleza. – Mmmm… Realmente no hay nada que hacer ya en la cocina, quizás poner la mesa. Entre las dos podemos hacerlo, así acabamos antes – giró un poco el rostro para mirarla con una amplia sonrisa en los labios. – Espero que te guste lo que preparé, quiero que quedes satisfecha – le guiñó un ojo riendo, animada.

Antes de dirigirse hacia el salón, aprovechó para entrar rápidamente en la cocina y mover un poco la comida. Si se dejaba mucho tiempo estática se pegaría en el fondo y acabaría quemada, y no quería que su exquisito plato tuviera un regustillo de esa clase. Tras comprobar que todo estaba en orden soltó un largo suspiro de alivio. Caminó un poco por la cocina para sacar de un cajón el mantel y se lo entregó a su amiga. – Ponlo en la mesa del salón. Ahora iré trayendo yo los cubiertos y todo~ - exclamó esperando a que la chica acatara su orden para ir sacando de diferentes cajones y armarios los vasos, cubiertos, servilletas… Y con varios viajes acabó por poner la mesa. Volvió a la cocina y esperó a que Lishana la acompañara. Se sentó sobre la mesa de la habitación y la miró a los ojos. – Estás cómoda, ¿no? Si quieres algo pidemelo – desvió su atención hacia sus orejas, algo pensativa. - ¿Sabes? Me caes muy bien, Lish. Me alegro de que nos hayamos cruzado de esa manera tan torpe y cómica esta mañana – rio recordando el momento que parecía sacado de una película. – Ah, se me olvidaba. – tomó de la mesa el teléfono móvil - ¿Por qué no intercambiamos teléfonos? ¡Así podemos estar más en contacto la una con la otra y podemos quedar para salir algún día~!
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 28, 2018 10:45 pm

Aún no dejaba esa pequeña espina de que aún ella no se encontraba del todo bien, no desconfiaba para nada de ella pero su instinto le decía que había algo más. Sus labios se curveaban y su rostro expresaba cierta incredulidad pero tenía que confiar en lo que su compañera decía -¿De verdad estas bien?- Insistió una vez más, aunque estar sería la última que lo repetiría. Conforme fue escuchando la historia que le ofrecía Helena, la coneja se fue relajando, incluso esto se notó bastante ya que sus orejas de animal que anteriormente se encontraban tensadas, ahora estaban caídas y la misma Lishana expresaba una sonrisa, estaba enternecida por lo que había escuchado, cada momento que pasaba con Helena la encontraba cada vez más agradable y dulce -Entiendo un poco el te sientes. El vivir apartado de tu familia es un poco duro- Una sonrisa se mostró en su rostro llegando a bajar sus mirada, recordó aquel día donde tuvo que mostrar el valor suficiente para despedirse de sus padre y comenzar a tener esa vida independiente que deseaba -Espero y pronto puedas visitar a tu familia, seguro que ellos que extrañan también- Finalizó con una amplia sonrisa . Sorprendida se levantó de la cama gracias al agarre por parte de su compañera, terminó entregando el albornoz que llevaba entre sus manos y sus ojos siguieron aquella prenda que comenzó andar detrás de Helena -Bueno, no importa. Igual quiero ser de ayuda- Desvió la mirada ligeramente avergonzada ante el guiño -Ah... estoy segura de que estará delicioso- Soltó una risa nerviosa mirando a su compañera de reojo mientras ambas andaban por la casa hasta llegar a la cocina, su nuevo destino.

Mientras su compañera se adelantaba a donde la comida, Lishana se quedo a una distancia bastante prudente , seguro pensó que se iba a quemar o quedarían restos de la misma comida pegados al recipiente, comprendía ese temor ya que era algo a lo que le sucedía bastante seguido y tenía que lidiar con ese problema al momento de lavar los trastos pero bueno, ese era otro tema. Tomó el mantel que Helena le entregaba, asintió un par de veces para luego ir con paso alegre a la mesa del salón, fue colocando el mantel con cuidado de que este quedara perfectamente bien puesto, trataba de que quedara igual en ambas dirección, conforme su compañera llenaba la mesa ella ayudaba en acomodarlos hasta que ambas chicas terminaron con aquella tarea volvieron a la cocina. Se sentó tímidamente sobre la mesa, tal cual lo hacía la contraria -Oh no, no te preocupes.Enserio estoy bien- Era demasiado penosa como para pedir algo, incluso si se trataba de un vaso de agua, de igual forma, estaba bien y no le hacía falta nada  -Igual me alegra que nuestros caminos se cruzaran -Comenzó a juguetear con sus dejos mientras su mirada iba bajando y un rubor en sus mejilla aparecían en las mejillas de la coneja -Eso suena bastante genial.Me gustaría ir de compras contigo, después claro, aunque seguro es dificil... - Sus ojos se iluminaron ante aquella propuesta por parte de Helena, así no iba a entristecerse cuando llegara el momento de regresar a casa y temer por que no vería de nuevo a su amiga.Justo cuando hizo el ademán de sacar el móvil de sus bolsillos, se percató que entre la ducha y el cambio de ropa, dejó su bolso en la habitación de Helena.

-Ah... creo que es más fácil apunto mi número, he olvidado el móvil en tu habitación. Así que si me permites, puedo teclearlo en el tuyo- Se rascó la mejilla mostrándose avergonzada por lo sucedido mientras señalaba de manera sutil el aparato de la chica, aunque no era ninguna novedad que le sucediera cualquier tipo de torpeza a Lishana -Por cierto, gracias. Eres bastante amable y te tomaste la molestia de prepara la comida, me agradas mucho- no tenía las palabras exactas para agradecerle su hospitalidad y todo lo que había hecho para mantener cómoda a la coneja -Ah si! ¿Segura que no necesitas ayuda en algo más? Ya la mesa esta puesta aunque parece que no hace falta nada- Ya había olvidado el numero de veces en las que había ofrecido algo de ayuda, pero era simplemente inevitable para ella, quizá era ansiedad la que le obligaba ofrecer una mano, seguramente Helena ya estaba cansada de escucharle decir lo mismo cada cierto tiempo -No, Helena no es así- Aquel desagradable pensamiento se le cruzó por la mente a lo Lishana agitó la cabeza para esfumar aquello de su cabeza
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Re: Ashes of Dreams [Priv. Lishana O'Neill]

Mensaje por Helena Aalto el Mar Mayo 22, 2018 1:46 pm

El agradable aroma a comida casera iba llenando la estancia. Poco a poco lo que iba a ser la salsa ya se estaba ablandando, preparándose para ser batida y, así, acabar el plato. Antes de hacer cualquier cosa le quitó la tapa a la olla y de un estante bajo tomó un cartón de vino blanco y vertió el líquido sobre la comida. Dejó la tapadera a un lado y subió la temperatura. Tenía que esperar unos minutos a que todo el alcohol de la bebida se evaporara. Mientras, giró sobre sus talones y centró toda su atención en su acompañante. – Oh, por supuesto. Toma – agarró el teléfono y se lo entregó a la joven con una sonrisa en los finos labios. Quien le iba a decir que acabaría encontrando y estableciendo una hermosa e inocente amistad con una chica que había conocido horas atrás. Cuando Laura la escuchara se quedaría sorprendida, tanto para bien como para mal. – No tienes nada que agradecer, Lish. No tengo ningún problema en hacer de comer – hizo una pausa para comprobar cómo iba la comida. Movió la mano intentando atraer un poco el humo que salía del recipiente, olfateando el alcohol. Aún le quedaba un rato – Es más, me gusta cocinar. Si puedo compartir mis platos y recetas en compañía en muchísimo más… Agradable – intentó encontrar la palabra exacta, pero le fue imposible. Era una sensación muy amplia. Una mezcla de felicidad, gozo y satisfacción ¿Plenitud? Quizás. Se encogió de hombros manteniendo la dulce sonrisa. – No te preocupes por nada, Lishana. Limítate a relajarte, no hay nada más que hacer. Sé que puedo contar contigo para cualquier cosa – rio un poco entre dientes, algo más relajada. La lluvia siempre le traía morriña, nostalgia. Por suerte, tenía una persona con la que pasar el rato.

- En unos meses iré a visitar a mi familia. A veces me pongo así de… blanda o ñoña. Nueva Londres es una ciudad extraña – se subió en la encimera, agarrando la lata de cerveza para darle un buen sorbo con los ojos cerrados- Aparentemente parece tranquila, pero todos sabemos que “La ciudad del pecado” es por algo. Soy consciente de la cantidad de mafias, bandas y atracadores que hay; de la cantidad de violaciones y asesinatos… Y eso en parte me asusta – volvió a encogerse de hombros, jugueteando un poco con la lata, entrecerrando la mirada – Sin embargo, no me arrepiento de haber venido aquí ¿Sabes? Me han surgido muchas oportunidades de trabajo, incluso es posible que empiece a trabajar como actriz en la televisión para algunas series. Eso me ilusiona – elevó los orbes esmeraldas para poder verla directamente – Además, te he conocido a ti. Mi primera amiga. – mostró una amplia y calida sonrisa - ¿Qué más puedo pedir? No me voy a quejar en absoluto. – Se bajó de la encimera y abrió un cajón para tomar una batidora. Bajó de nuevo el fuego y empezó a batir todos los ingredientes. Conforme iba batiendo fue echando dos vasos de agua caliente dentro de la olla. Todo el mejunje fue variando de color, pasando de marrón a naranja claro. La salsa ya estaba lista. Tomó una pequeña cuchara para probarla – Está casi perfecta… Cuando meta el pollo le dará el toque que falta – volvió a meter la cuchara y se la entregó a Lishana para que pudiera probarlo. – Cuidado, quema – le guiñó un ojo riendo, abriendo frigorífico para tomar la bandeja de pollo ya laminado y separado. Eso le ahorraría trabajo y, sobre todo, tiempo. Fue introduciendo poco a poco cada pechuga en la salsa. Cuando ya metió todas bajó un poco más el fuego y puso la tapadera para que la carne se hiciera con el calor de la salsa. Tomó su lata de cerveza y le dio un último buche para acabarla de una vez. – Bueno, háblame de ti, Lishana. Quiero conocerte un poco más – tiró la lata a la basura y se sentó en la mesa que estaba al lado de la chica. No tendía a usar mucho las sillas - ¿A qué te dedicas? ¿Hay algún afortunado o afortunada en tu vida? – dijo dejando caer esa pregunta con cierta picardía. No se había dado cuenta, pero el alcohol se le había subido un poco. No demasiado, lo justo para notarse un poco mareada. Deslizó la mirada por el rostro de la chica, disfrutando de su pálida piel y de sus curiosos e inquietos ojos. Inmediatamente los subió hacia sus esponjosas y mullidas orejas - ¿Sabes? Tus orejas me resultan sumamente adorables y tiernas… Podría pasarme todo el día acariciándolas – bromeó riendo, ladina. Quedaban 15 minutos para comer.
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