Confianza || Priv Kara

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Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Lun Nov 27, 2017 3:54 pm

├London Night Live┤


¿Cuántos días habían pasado desde aquel primer y último encuentro? Casi dos semanas, o probablemente un poco más. Me mantuve bastante ocupado gracias a mi profesión, obviamente un "líder" mafioso no podría mantenerse de brazos cruzados dos días seguidos, era imposible. Administrar territorios, administrar pagos y cobros, revisar que ningún empleado de rango bajo se intente pasar de listo: Eran muchas cuestiones que incluso teniendo gente de confianza a mi disposición no podían dejar de mantenerme sumamente ocupado aunque... Esta vez tenía una distracción extra, una distracción de rubios cabellos y algo en común conmigo. No, no me refería a que esa "distracción" compartía una profesión similar a la mía, más bien me refería al anillo que ella seguramente protegía cuidadosamente para que no caiga en las manos equivocadas mientras ambos intentábamos descubrir el significado de esos mensajes grabados además del posible precio que podrían llegar a tener tales piezas de joyería real. Mi gente de confianza, los más cercanos a mi suelen tener una lealtad desmedida hacia mi persona: ¿Miedo acaso? Para nada, quienes me temen son mis rivales o aquellos "ingresantes" a la familia, al equipo por decirle de una forma específica. Mi gente cercana no me teme y me respeta por la sencilla razón de que será mutuo: Piénsenlo de la siguiente manera ¿Conviene tener de enemigo a un demonio con potencial para dar vuelta toda la ciudad? Claramente no, no conviene. Ahora piénsenlo así: ¿Además de un trato neutral, me conviene ganarme la amistad o respeto de un pseudo-magnate sumamente peligroso? "Hell Yeah" dirían los mal hablados, pero esa sigue sin ser la respuesta. Soy alguien que se cree inteligente, alguien que cree estar siempre un paso más adelante del resto de mis rivales... Ellos por ejemplo mantienen bajo control a sus subordinados mediante amenazas, mediante el miedo, mediante la prepotencia de ser superiores a ellos ¿Sirve de algo? Claramente sus empleados u obreros los siguen, obedecen sus órdenes sin rechistar... Pero eso no es lealtad, llegará el momento en donde los míos -O yo mismo- Ponga entre la espada y la pared a todas esas ratas: ¿Piensan que alguien los defenderá? Se equivocan si así piensan, ya que como dije antes: No tienen lealtad. Siendo redundante y dando vueltas al asunto podría llegar a la conclusión de que mis empleados y subordinados respetan y "quieren" mi persona debido a que yo soy un guardián ¿Oculto? Para ellos: ¿Necesitan un préstamo porque la familia se encuentra en aprietos? Tendrán el dinero, regalado. ¿A cambio? Lealtad. ¿La niña se encuentra enferma y los médicos de la ciudad son extremadamente caros? Conseguiré esa ayuda que necesitan ¿A cambio? Más lealtad. Ese es el trato, esa es la razón por la que a Dante Sieger, se le respeta y ¿Quiere? Pero por hoy, eso no viene al caso. ¿O si?

─ Señor ¿Está usted seguro? Podemos preparar las custodias, monitorear el área ─ Alphonse, quien era el amo de llaves de mi residencia "vacacional" parecía estar preocupado y sumamente alarmado. Días atrás le había contado sobre aquel encuentro, le conté que había conocido a una mujer y obviamente estalló en preocupación cuando le conté del pequeño detalle: Le había dado a esa mujer una tarjeta de acceso a mi residencia... A esa residencia que hasta el momento, ninguna mujer visitó. ¿Qué me pasó por la cabeza durante aquel momento? Esa fué la pregunta del canoso mayordomo, mi respuesta fué una sonrisa de calma y una petición de calma también, ya que no valía la pena alarmarse tanto. ─ Alphonse, por favor no te preocupes. Se protegerme solo ¿Pondrán una bomba? No importa, a lo sumo tendré que refaccionar un poco... Y antes de que vengas con tus preocupaciones de vieja, no: Nadie vive en las cercanías de mi morada así que no morirían inocentes. Así que ahora, con tu permiso tengo cosas que hacer. Y por cierto... ¿Investigaste sobre lo que te pedí? ─ Mi sonrisa había desaparecido en aquel momento para cambiar mi rostro a uno de mayor seriedad, una mirada más fría y un gesto de atención, Alphonse también había cambiado su expresión a una más fría: Haciendo una mueca extraña que ya conocía bastante bien, había detectado algo. ─ Magia negra, señor. Magias antiguas invaden esos anillos... Una magia prohibida apesta esa pieza de joyería, no pude por razones más que obvias hacer que investiguen el otro anillo pero ¿Serán idénticos en efecto? ─ Acomodé mi corbata y eché perfume en las mangas de mi camisa, una vieja costumbre que no podía quitarme. Escuché las palabras de Alphonse e inmediatamente surgió una incógnita: ─ Te recuerdo que yo no conozco ese efecto del que hablas, te pedí total discresión con todo este asunto ¿Los magos que tenemos bajo contrato lo saben, verdad? ─ Alphonse asintió y caminó hacia su escritorio personal, abriendo el cajón de dicho mueble sacó una carpeta con algunos papeles que claramente pertenecían a la investigación. ─ Son anillos claramente mágicos, las runas escritas dictan un poema antiguo sobre una pareja... Nada importante. Lo importante es el efecto de dichos anillos: Alargar la vida de su portador o portadores, eliminar las enfermedades y dar una regeneración sumamente fuerte... Claramente, son para la reina y su pareja, o lo que sea que tenga al lado ─ Inmediatamente apreté el puño algo frustrado ¿Eso era todo? ¿De verdad la maldita reina había puesto tanta protección en esas porquerías? No valía la pena retenerlos más... Algún árabe pagará fortuna por ellos, si es que ella quiere vender el suyo. ─ Ya veo... Bueno, no importa. Déjenlo así y deposita el pago a los magos, si alguno se quiere pasar de listo ya sabes que hacer Al. Me marcho, tengo un asunto que atender ─

Acomodé el anillo en mi dedo y salí de la habitación, abandonando poco a poco los salones de la gran mansión recibiendo los saludos de algunas empleadas domésticas entre otras personas que recorrían la gran morada. Abandoné finalmente la mansión dirigiéndome al garage, donde estaban a mi disposición varios de mis autos, rápidamente caminé hacia uno de mis "mimados" por decirle de una manera: Un Ford Mustang GT de color tan negro como la noche, oscuro como el mal y polarizado para que nadie sepa quien conduce tal maquinaria de ingeniería. Aceleré saliendo del lugar y bajando por la colina ante el atardecer que poco a poco acercaba la noche ante la gran ciudad, la colina estaba bien protegida y era una especie de "pequeña ciudad" alejada de la gran metrópolis; Una pequeña ciudad exclusiva para algunas personas de mi propio círculo que era visitada por mi cada tanto. Mi objetivo era llegar a mi apartamento, un aparatoso edificio ubicado en el centro de la ciudad que estaba fuertemente custodiado: Mafias locales de poca monta, hechiceros, algunos brujos y demonios, todos sabían a quien pertenecía ese edificio, todos sabían que no había que joder en ese lugar. ¿Será que ella llegó allí antes que yo? Aparentemente no, al llegar no recibí ningún tipo de alerta por mis servicios de vigilancia, tampoco lo esperaba. Simplemente entré y caminé por el lobby principal de lo que parecía ser un gran hotel, pero era mi refugio: Mi hogar. Saludé a los empleados, estreché la mano con algunos y caminé por un pasillo hasta llegar al ascensor privado: Allí subí los 27 pisos hasta llegar al anteúltimo donde se encontraba mi "personal site". Activé el seguro por voz desbloqueando la puerta, no necesitaba ningún tipo de llave para ingresar; Pasé directamente a la sala de estar que tenía vista a la ciudad y permanecí allí mirando como el sol caía poco a poco... ¿Vendría?




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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Mar Nov 28, 2017 8:17 pm

Serían alrededor de las cuatro de la tarde cuando una fémina de rubios cabellos yacía en la parte trasera de un vehículo último modelo en dirección a uno de los múltiples eventos sociales a los que se veía obligada a asistir debido a si profesión como modelo. No es que fuera una eminencia en cuanto a popularidad o fama, de hecho era ella misma quien impedía que aquella fama se desbordara más de lo debido ¿La razón? Su verdadero oficio. El día que ya no pudiese pasar desapercibida y su rostro fuera fácilmente identificable en las calles, dejaría de ser un elemento útil para la mafia. Sin embargo a veces sencillamente era imposible no recibir de cuando en cuando alguna invitación como la presente, la asistencia a un evento de premios del séptimo arte en la zona de Museos y Teatros, uno de los lugares más exclusivos de New London. Vestía propiamente para la elegante ocasión, un vestido de noche de la marca de ropa a la que representaba y debía lucir para atraer las miradas indirectamente hacia la propaganda de la marca. Tenía algunos pocos conocidos que después del evento habían acordado encontrarse en la fiesta de lujo que proseguía según el protocolo. No había pensado asistir en un principio porque según decía ella: No me gustan las películas de éste año. Pero cambio de parecer en cuanto recibió aquella tarjeta con fecha y hora para una entrevista que distaba mucho de aquel mundo entre luces, aplausos y cámaras. Mientras reposaba en el asiento trasero del automóvil de lujo, Kara sostenía entre sus manos un par de papeles, la invitación al evento y debajo de ésta, la discreta tarjeta con un nombre y dirección. Una disimulada sonrisa apenas visible asomó a la comisura de sus labios en tono carmesí, recordando aquella noche que por algunos días la fémina casi juraba había sido sólo producto de un interesante sueño que había tenido la noche anterior. Sin embargo al palpar en esa tarjeta lo real que era le resultó imposible dibujar una suave sonrisa. Fue así como ideó un plan para poder escapar de los guardaespaldas que el capo local insistía en apostar para el cuidado de la noruega, bajo la excusa de que sólo era por seguridad. Esa era la verdad, la Rasmussen estaba vigilada las veinticuatro horas del día con guardaespaldas rondando el edificio donde se encontraba su departamento. Y si salía, como la presente ocasión, siempre era seguida por uno o dos de ellos. Era un tema desagradable la mayoría de las veces, pero no éste el caso, pues más bien lo vio como la perfecta ocasión, la perfecta excusa para escabullirse y tomarse la noche libre como a continuación lo haría. Sólo esperaba todo resultará según lo tenía planeado.
  Una vez llegaron a su destino le pidió a los muchachos no la siguieran hasta donde por una carpeta roja desfilaban los invitados, todos ellos celebridades y gente conocida de la farándula londinense, así como algunos más que pasaban inadvertidos por ser menos conocidos. No sería bien visto que guardaespaldas se dejarán ver en un evento público que sólo invitaba a la diversión y el entretenimiento. Y ahí se dirigió Kara, a lucir su elegante indumentaria que acentuaba sus atributos físicos naturales, regalando algunos saludos y sonrisas mientras era captada por las cámaras como toda una celebridad. Sin embargo entre sonrisas y poses no perdía de vista a los guardaespaldas que la vigilaban a lo lejos entre el público que vitoreaba a sus famosos. Se aseguró así mismo que la viesen entrar al recito, una a vez hubo traspasado las puertas de aquel grande y lujoso teatro, la fémina con algún disimulo para con las personas que se encontraba a su paso, buscó alguna salida trasera por la cual escabullirse del evento y sobre todo de sus guardias. Sabia que el auto estaba estacionado a un par de calles, sólo debía correr aprisa y llegar antes que los guardaespaldas. Tan pronto estuvo dentro del vehículo no fue difícil encontrar la llave y ni tarda ni perezosa  encendió el motor alejándose a velocidad del lugar justo en el momento que sus guardaespaldas llegaban corriendo confirmando sus sospechas… otra vez Kara se les había vuelto a escapar.
   “Si ustedes no dicen nada, yo tampoco. En lo que a ustedes respecta, estaré toda la noche en el teatro. Regreso mañana”. Fue lo que escribió en una nota en una hoja de papel que alguno de los guardaespaldas recogió del suelo. No era tan común que la nórdica realizará aquellos escapes, pero de vez en cuando los hacia cansada de su confinamiento. Y los guardias no tenían más remedio que seguirle el juego o se arriesgaban a una reprimenda del capo por perder de vista a la rubia.
   El lugar estaba muy cercano de donde el evento se realizaba, la zona era exclusiva y Kara ya la conocía lo que facilitó su llegada. Ahora que, llegar no era lo mismo que entrar. Así lo comprobó la mujer cuando al salir del auto acomodó el vestido largo y el abrigo de piel —sintética por supuesto— sobre los hombros ajustando su imagen, llevando consigo una cartera donde guardaba la tarjeta que su anfitrión le había dado un par de semanas atrás. Esperaba pasar desapercibida aún si su atuendo era algo llamativo, pero la zona lo ameritaba así que no creyó tener problema alguno.
   — Disculpe señorita no puede pasar, sólo acceso a personal autorizado —dijo de repente un hombre bien vestido que le impidió el paso al interior del edificio.
   Una situación embarazosa para la rubia que no esperaba encontrarse con tal impedimento, al principio se quedó sin palabras visto lo sorpresivo del imprevisto, pero no había llegado tan lejos sólo para dar media vuelta y volver a casa.
   — Usted no entiende, soy invitada del señor Sieger —dijo lo más serenamente que pudo en su defensa, como si la sola mención del nombre del rubio fuese la llave para abrir la cerradura de aquel obstáculo.
   El hombre arqueó una ceja escéptico al escuchar el nombre Sieger, sin embargo su actitud no pareció cambiar. Al parecer la simple palabra de la fémina no era suficiente. Entonces la nórdica recordó la tarjeta que guardaba en el interior de la cartera, sacándola de inmediato para mostrarla al sujeto que al instante la inspeccionó. En ese momento un segundo sujeto se acercó al primero y pareció cuchichear algo que no alcanzó a escuchar la mujer, pero no era difícil imaginar que pensaron se trataba de la acompañante de su… ¿jefe? Después que ambos sujetos le dirigieran algunas miradas poco discretas, el primero devolvió la tarjeta a su dueña.
   — Muy bien señorita, pase por aquí.
  Fue suficiente para cederle el paso condiciéndola no sólo al interior del edificio sino que incluso al elevador donde marcaron el número del piso a donde debía llegar. Y mientras la fémina ya sola se trasladaba hacia el desconocido lugar donde se suponía se encontraría con él, un ligero cosquilleo surgió suavemente en su interior. Aquella le parecía como otra aventura al adentrarse en terrenos insospechados, de hecho si lo pensaba bien, corría peligro si aquellos hombres se enteraba que un miembro de una mafia rival había conseguido inmiscuirse en territorio Sieger. Pero sentir que aún podía quedar un rastro de amistad que había quedado tras aquella noche, le daba la tranquilidad que le permitía encontrarse de camino a donde Dante se suponía la esperaba. Una vez salió del ascensor sólo había un pasillo largo, y una sola puerta la cual tocó suavemente con ayuda del timbre. Caso raro, Kara sintió un poco de nervios mientras esperaba que la puerta se abriera, pues no estaba segura de cómo sería el reencuentro, si su compañero de crimen le mostraría la cordialidad de antes o si por el contrario sería con la misma desconfianza de la primera vez. Peor aún, que la noche de copas hubiera borrado a la mestiza de su memoria. Habían pasado sólo unos cuantos días, pero después de eso, y por obvias razones no habían vuelto a contactar lo cual le daba cierta incertidumbre a la ocasión. Como fuera, era a la hora y la fecha señalada, aspiró hondo y adoptó una postura relajada. Nadie podía decir que Kara Rasmussen no cumplía sus compromisos, y ahí esta a su puerta para continuar con lo que habían comenzado. Sus ojos azules expectantes se posaron sobre el picaporte que escuchó abrirse atendiendo a su llamado.
   — Hola Mr. Sieger ¿Me recuerdas? Aquí estoy cumpliendo con la cita —se adelantó a saludar previendo que la puerta se abriría, arrepintiéndose al instante ¿Y si se hubiera equivocado de puerta?


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Miér Nov 29, 2017 10:03 am

├London Night Live┤


Como si por alguna razón supiera de su llegada, no pude evitar esbozar una minúscula sonrisa mientras permanecía con las manos tras mi espalda sin dejar de observar la majestuosidad de la ciudad a través de los ventanales: El sol se iba poco a poco dándole la bienvenida a una noche más en la ciudad del pecado y tenía buenas sensaciones para lo que estaba por venir, sobre todo por su llegada. Alcé mi mano derecha observando primeramente y con mucho detenimiento el anillo ¿Acaso reaccionaba a la cercanía de su par? ¿Era por eso que la sentía "cerca" por decirle de alguna manera? A lo mejor así era, no importaba mucho en aquel momento. Volví a recuperar mi expresión de seriedad y desabroché los botones presentes en las mangas de mi camisa para arremangarla justamente ya que la temperatura estaba un poco elevada como para encontrarme tan cubierto, una ligera distracción que desapareció al notar que alguien se hacía presente en la aparatosa sala: Una voz que recordaba y conocía bastante bien incluso siendo contradictorio al no conocerla del todo, no conocerla demasiado: Ella había venido, había vuelto.

─ Claro que la recuerdo Ms.Rasmussen, sea bienvenida a mi humilde refugio ─ Dándome la vuelta tranquilamente me acerqué hacia ella para observarla un poco mejor, una pequeña sonrisa volvió a mi rostro y no pude evitar hacerle algunas preguntas que salieron casi solas ─ ¿Mis guardias de seguridad no te incomodaron? Suelen ser un poco... Toscos, aunque bueno es su trabajo ─ No les había avisado en ningún momento que alguien vendría, estaba contento porque aparentemente Kara no estaba lastimada ni nada por el estilo pero también me preguntaba si no debía tomar ciertas medidas para aumentar la seguridad del recinto: Aunque nada de eso importaba en aquel momento donde todo pasaba a un segundo plano; Sobre todo teniéndola a ella frente a mí. ─ Es bueno tenerte aquí, compañera. Auguraba un día aburrido, pero me equivoqué ¿Pediste permiso para venir? ─ Una pregunta claramente bromista, obviamente no la dejarían asistir a un "evento" como este por razones más que obvias: ¿La joya de la familia visitando al líder de una de las mafias más grandes y peligrosas en toda la ciudad? ¿La preciosa rubia cayendo a las fauces de ese tal Sieger? Era impensado que algo así ocurriera, incluso aunque quisiera explicarles que lo último que se me pasaría por la cabeza sería lastimar a la Señorita Rasmussen no la dejarían venir, aunque eso no será impedimento en caso de que ella misma decida asistir a mi encuentro. ─ Pensé que no vendrías, aunque también pensé que a lo mejor sentías intriga por los anillos... Mis investigadores descubrieron algo, no es lo que esperábamos. ¿Quieres tomar asiento? Los sillones del lobby son muy cómodos, además puedo servirte algo de beber o mis cocineros pueden hacerte algo para que comas, siéntete como en tu casa ─

Una vez más siendo un mal educado, me tomé el atrevimiento de guiarla con una mano en su cintura para que camine a mi lado en dirección al lobby donde se encontraban más ventanales con vista a la ciudad y también con vista al helipuerto que a diferencia de otras edificaciones no se encontraba en la azotea. ─ Elija el sofá que más le guste Señorita Rasmussen, iré por bebidas ─ Yendo en dirección a la pequeña cocina/comedor que tenía en ese apartamento tan específico donde pocas personas habían podido presumir de conocerlo, busqué un vino acorde a la ocasión; acorde a mi invitada: Obviamente un vino de los más caros pero también uno de los más sofisticados, ella lo merecía. Esperaba ser un buen anfitrión por primera vez en mucho tiempo, por primera vez en muchísimo tiempo de hecho. Escogido el buen vino, tomé dos copas de la colección personal y me dirigí nuevamente en dirección al lobby donde esperaba que la rubia se encuentre cómoda y pasándose un buen rato, nuevamente debía decirlo: Quería ser un buen anfitrión, incluso por más de que a lo mejor todavía me encuentre conociendo a esta chica.... Había que admitirlo, comenzaba a interesarme de una forma u otra. ─ Tengo este vino Ms Kara, pero hay otras bebidas también para que escoja, Queen Mafia ─ "Queen Mafia" era un apodo claramente bromista pero también tenía sentido decírselo a ella, con su carácter y gran potencial era una mafiosa increíble, pero... Con ese vestido, claramente parecía una reina: Ese apodo le venía como anillo al dedo, justamente.




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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Miér Nov 29, 2017 6:40 pm

Fue todo un alivio contemplar en el semblante del rubio, la misma expresión que le había visto cuando se despidió de él la última vez. Aquello fue suficiente para destensarse y recuperar la habitual actitud despreocupada y relajada de la fémina que correspondiendo la sonrisa que dibujaba el varón en su rostro.
   — Nada de eso, tus chicos fueron muy amables. Tanto que me condujeron de inmediato a tus aposentos.
  Comentó con naturalidad olvidando la verdadera versión mientras Dante la adentraba en su refugio de una manera por demás amistosa tomándola por la cintura del entallado vestido. Esta vez, la rubia sintiéndose impelida reaccionar de la misma forma pasando una de sus manos por la espalda del varón ¿Sería que comenzaba a hallarle el gusto? Lo importante era que brindaba al ambiente una sensación radicalmente familiar.
  — ¡Por supuesto! Les dije a mis padres que vendría por mi compañero de baile...
  Respondió al comentario del joven siguiéndole el juego, pues nunca supo nada de su madre y su padre… bueno, había sido ejecutado por la familia mafiosa para la que ahora trabajaba cuando era solo una niña. No obstante todo aquello era cosa del pasado y en nada le afectaba en absoluto. Pero sacar a colación a sus padres en una broma como aquella le hacía gracia.
  — Para la noche de graduación.
  Guiñando una azulada gema agregó abriendo un poco por el frente aquel abrigo corto de piel, para mostrar la parte superior de su vestido, como un pretexto que justificara su arribo envestida con aquella elegante indumentaria.
  A decir verdad, Kara se vio sobrepasada, aquello era mucho más de lo que habría podido esperar. Notar la cordialidad de su anfitrión definitivamente le hizo sentirse prontamente tan cómoda como en casa. Y mientras aquel se desviaba en busca de las mencionadas bebida, la nórdica se tomó un tiempo para contemplar el lujoso apartamento, recorriéndolo un poco a paso lento mientras admiraba el mobiliario, diseño y colores elegidos.
  — ¡Whoa! —exclamó asombrada mientras la punta de los dedos de su mano acariciaba el respaldo de un mullido sofá de agradable textura—. ¡Es magnífico! Tienes un gusto exquisito —alabó, pues la decoración era del todo de su agrado—. Y además tienes una vista increíble de la ciudad desde aquí.
  Era imposible no notar la belleza de aquel cuadro citadino con las luces de la ciudad encendiéndose poco a poco conforme caía la noche. Era como si contemplara un cuadro post moderno pero en escala gigante y en tercera dimensión.
  — A mí en cambio me parece que jamás podrías aburrirte en este lugar. Yo no lo haría —decía mientras ya buscaba un lugar en aquel sofá, y en alusión al comentario previo del Dante.
  Tomando asiento en una de la orillas del mueble se acomodo de tres cuartos descansando un brazo sobre el respaldo del asiento y cruzando una de las piernas mientras esperaba a que el rubio regresara con las bebidas. Una suave estaría bien para aquel momento, pues no deseaba dejar una mala impresión en el varón por hacerse fama de bebedora. Y lo cierto es que no lo era.
  — ¿Queen Mafia?... ¡Eso sí que es nuevo!  —sonrió al repetir el apodo que sorpresivamente su compañero le otorgaba, tomándola totalmente desprevenida. ¿Estaba Dante aprendiendo a jugar en sus propios terrenos? ¿O era de hecho ya la estaba incluso aventajando? No supo qué responder salvo con una sonrisa de complacencia. Definitivamente estaba convencida que estaba viendo otra parte del mafioso que aquella noche en el puerto apenas había alcanzado a vislumbrar. Hasta ahora se sentía sorprendida a cada instante, y eso convertía la ocasión en algo por demás emocionante al no saber qué más esperar. Y es que Kara, como cualquier otra mujer, adoraba las sorpresas.
  — Ese vino luce delicioso —no necesitaba molestarse demasiado por alguien como la fémina, vino era precisamente lo que ella había estado pensando.
  Tomó la copa de manos de Dante y espero solo un poco a que fuese servida. Acercando el cristal a sus labios el perfume de la uva le sació los sentidos. Era algo así como un rito que la nórdica tenia, degustar el aroma como preludio al paladar. Como buena catadora.
  — Me halagas demasiado, ¿sabes? —sonrió quizá un poco ruborizada tras la copa, antes de beber de ella un poco—. ¡A tu salud!
  Y lo malo de aquello es que la rubia fácilmente podría acostumbrarse a tan afable trato, tanto que en el momento que este cambiara simplemente lo resentiría como se resiente el frio invernal. ¿Pero qué podía hacer? Lo único que podía en tales circunstancias… corresponder de igual manera.
  — ¡Por supuesto que vendría! Y no exclusivamente por los anillos —no creyó tener la necesidad de explicar su comentario, se sobreentendía la otra de las razones—. Son la clase de invitaciones que no llegan todos los días. ¿Por qué no tomas también asiento? —inquirió notando que el rubio mostraba sus más elevados modales de cordialidad atendiéndola, cuando en realidad lo único que deseaba la modelo era una charla amena con su nuevo amigo. Y sin embargo no por ello dejaba de apreciar la caballerosidad del varón.
 — Y bien ¿quieres contarme qué descubrieron tus investigadores sobre los anillos? —preguntó mientras dejando la copa sobre la mesa de centro, se sacaba de encima el abrigo de pelo corto para sentirse un poco más libre, acomodando el objeto discretamente sobre una esquina del sofá donde no distrajera ni molestara.
  — La expresión de tu rostro me dice que estas un poco decepcionado por lo que te dijeron, pero me gustaría escucharlo también para poder darte una opinión —no podía ser tan malo ¿o sí?
  Ella por su parte había tratado de indagar alguna información al respecto, pero nada había encontrado en la  historia antigua de Inglaterra, al menos no sobre un par de anillos. Por el contrario, en su propia tierra natal en Escandinavia no era extraño escuchar contar mitos sobre anillos con místicos poderes para dominar a otros ¿Sería este el caso? ¿Cómo saberlo? Hasta el momento el único poder mágico que sentía en su anillo es que la atraía al portador del segundo anillo como un imán. ¿Casualidad o coincidencia?
  — Tal vez nos estamos apresurando un poco.
  Se adelantó a decir cayendo en la cuenta de que parecía tener prisa por abordar el tema de los anillos como si fuera lo único que importara, lo cual resultaba descortés aun para ella. Dispuesta a relajar el ambiente y que todo fluyera con naturalidad sin prisas, optó por darle otro giro como opción a la conversación.
  — Tal vez te apetezca dejar el plato fuerte para después —decía sonriente mientras reacomodándose adoptaba una postura cómoda contra el respaldo del sofá, pero sin quitarle la vista de encima a su anfitrión.
  — Y prefieras que comencemos con un entremés —es decir, una conversación más ligera ¿Cuál era la prisa? No había ninguna, luego entonces ¿Por qué no disfrutar primero de la conversación y compañía mutua? Si algo había, era tiempo.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Jue Nov 30, 2017 1:58 pm

├London Night Live┤


─ Sabes... No te mentiré. No soy del tipo buen anfitrión, de ese que te espera en casa con la cena caliente y unas palmaditas en la espalda con una sonrisa falsa ─ Una vez más mi peligrosa sinceridad se hacía presente y esta vez era con respecto a algo que ella misma había mencionado ¿O no lo había hecho? A lo mejor mi cierta habilidad de leer miradas me dió la sensación de que ella imaginaba algo distinto de mi, algo diferente... Algo más cercano a un demonio, un gangser, un tipo malo. ─ Pero... Como te dije antes: Hay excepciones a esa regla ─ La nórdica era una mujer inteligente y seguramente de sobra entendería esa referencia que acababa de hacer, ella comprendería de inmediato que justamente, ella era la excepción a esa regla ─ Ante las excepciones intento ser un poco más ¿Caballeroso? Si se puede decirle así... Busco una forma de hacer las cosas para que quien visite este lugar se sienta como en casa. Sonaré repetitivo pero como te dije antes, no mucha gente vió este lugar y en el último tiempo eres la única mujer que conoció mi pequeño refugio de tranquilidad ─ Bebí un poco de vino mientras observé girando la cabeza como la noche nos había invadido, el sol se había ido hace ya muchos minutos y las luces de la ciudad comenzaban a hacerse protagonistas segundo a segundo, iluminando todo a su paso. ─ Me fuí por las ramas.... Lamento aburrirte con mi palabrerío barato, soy un poco hablador a veces ─

Me di la vuelta para caminar en dirección a la nórdica haciéndole caso con respecto de tomar asiento, en mi intento de ser un buen anfitrión quizás di la impresión de estar incómodo pero incluso alguien como yo que se acostumbró a dar ordenes durante los últimos quince años sabe ser educado con sus visitas, incluso un demonio híbrido de humano con muchísimas propiedades, dinero, lujos y sobre todo leyes rotas: Sabe comportarse con una visita, sobre todo si se trataba de una dama como la Señorita Rasmussen. ─ Me sentaré, pero solo porque tuve un día algo agitado con respecto al tema de los anillos, me esperaba algo mejor para esta joyería real pero aparentemente no será así. De todos modos se le puede sacar un dineral ─ Una vez más presté especial atención a mi visita y no hizo falta decir nada mentalmente para mi mismo, no hacía falta describir la elegancia de la nórdica ni esa apariencia que la haría resaltar entre la multitud. ─ Creo que te haré caso y por el momento dejaré el tema para más adelante, por ahora podemos charlar de lo que se te ocurra. ¿O prefieres jugar villar? ¿Dardos? Tengo una consola de videojuegos también por si te interesa... O podemos tener una pelea amistosa en la azotea ─ Me acerqué al mismo sofá que la nórdica pero me senté en la otra esquina de dicho mueble para no invadir el espacio personal de la rubia con mi cercanía, había buena relación y quizás un poco más de confianza pero no quería importunarla.

─ Y sí, lo de la lucha en la azotea era broma. Ya te gané una vez y con eso me basta ─ Miré hacia adelante recostado en el sofá con una pequeña sonrisa antes de darle otro sorbo a la copa de vino, reía sabiendo que a la nórdica ese pequeño comentario alusivo a nuestro último combate amistoso le haría "saltar la térmica" ya que tenía en claro que no le había ganado: De hecho consideraba nuestra pelea como un empate, pero quería picarla un poco por decirle de alguna manera; Quería hacerla enojar un poco. De momento y viendo que se aproximaba más y más la hora de la cena pensé en que un aperitivo no vendría nada mal antes del plato fuerte ¿Por qué no? Además podía aprovechar la ocasión de tener una visita de primer nivel para sorprenderla con, una cena de primer nivel claramente. ─ ¿Merendaste? Porque yo no y tengo un poco de hambre así que llamaré a los cocineros del edificio para que preparen... Sushi ¿Te parece bien? ─ Teniendo uno de los mejores cocineros de todo Japón exclusivamente aquí, en mi "fortaleza" quería aprovechar para que la "Queen Mafia" -Apodo puesto por mí hace unos minutos atrás- Deguste de la mejor gastronomía japonesa a disposición en toda la ciudad, exclusivamente para ella... A veces puedo intentar ser buen anfitrión ¿No? Ella lo valía, claramente lo valía ¿Hace cuanto no tenía una compañía de ese nivel?




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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Jue Nov 30, 2017 11:17 pm

¡En lo absoluto! Por el contrario, a decir verdad me gusta escucharte hablar, me resulta del todo interesante.
  Respondió con inmesurable calma a las aseveraciones del magnate, su tono de voz era bajo y muy relajado sumada a aquella pintoresca sonrisa sencilla. ¡Y cómo  no querer escucharle hablar! Hasta ahora la nórdica no había más que recibido todas aquellas atenciones a las que no estaba acostumbrada, es decir, al menos no de parte de alguien por quien tuviera la simpatía que hasta ahora descubría tenía por el demonio. Acrecentadas por aquellas excepciones que él mismo hacía a sus propias reglas... ¿Por ella? Imposible dejar desapercibida la sola idea.
   Apoyada sobre el ángulo del brazo, utilizó una de las manos para descansar su cabeza ladeándola un poco mientras se tomaba el tiempo para observar la figura del rubio, era como si lo contemplará con nuevos ojos y de una manera diferente. Una duda comenzó a circular por su cabeza ¿Sería realmente el anillo, o más bien ella la verdadera causa de su espectacular huida todo para encontrarse con el mafioso rival? Aun si no lo tenia del todo claro, una cosa sí era segura… encontraba deleitable tan solo ver y escuchar a su compañero de crimen. Era algo así como una atracción por el peligro saber qué circunstancias llevaban a dos personas que se supone debían ser enemigos a muerte, a en cambio, compartir una copa y disfrutar de compañía mutua. Disfrutar, sí. Kara estaba más que dispuesta a disfrutar del momento y brindar a su anfitrión un momento agradable, era lo menos que podía hacer.
  — Espera un segundo por favor —dijo extendiendo el brazo sobre el que se había estado apoyando, para ahora tocar con la punta de los dedos uno de los brazos del rubio como una forma de transmitirle tranquilidad—. Estas conmigo, sólo relájate ¿está bien?
  Una amiga, Kara esperaba que el líder mafioso le otorgará ese puesto… algún día. Todo un mérito si se tenía en cuenta que ella jamás se había interesado y mucho menos esmerado en agradar a nadie, hasta ahora. Y pondría de su parte para ganarse el titulo, pues algo le decía que ese hombre era más que especialmente excepcional.
   Quizá se equivocaba, probablemente no, pero la frase de Dante sobre su día agitado le hizo pensar a la nórdica que el muchacho aún tenía esa adrenalina en las venas. No era necesario, era un momento tranquilo con una vista increíble de la ciudad, así que todo estaba dispuesto para una tranquilidad  e incluso privacidad que ni siquiera en aquel privado habían podido disfrutar.
  — Ahora permite que sea yo una buena invitada.
  Añadió con coquetería mostrando una sonrisa más amplia y muy natural. Misma sonrisa que tomó otros tintes en cuanto el demonio hizo mención sobre su última pelea. Kara no era una persona que tomará importancia a esa clase de cosas pero…
  — ¡Lamento contrariarte! Mi estimado compañero —aun si era una exclamación, la hizo en tono bajo como de costumbre. Sin embargo a las claras se notaba que le había picado el orgullo y una incontenible negación habría brotado de sus labios totalmente espontánea.
  — ¿Tan pronto olvidaste quién te tuvo de espalda al suelo… completamente dominado? —aún con la punta de los dedos sobre el brazo del varón mencionó aquellas palabras con un atisbo malicioso en la frase. Divertido para ella pero quién sabe si también para él.
  De un solo movimiento se puso en pie, de nueva cuenta colocando ambas manos a un costado de las caderas como lo había hecho la anterior vez. Símbolo de que estaba dispuesta a repetir la escena con tal de dejar las cosas claras.
  — Mi vestido es nuevo, pero aun puedo recordarte cómo lo hice aquella vez —agregó a forma de reto, uno divertido por cierto.
  Pero la rubia acababa de afirmar su deseo de ser una buena invitada, y eso rompía con el protocolo por más entretenida que le resultaba la idea de volver a forcejear con el demonio a quien tenía por un hombre sorprendentemente fuerte. Esbozó una sonrisa rompiendo la anterior pose amenazante que debió más bien resultar inclusive cómica a ojos de Dante.
   Cambiando la pose, adoptó una mas femenina, pasando ambas manos sobre sus cabellos rubios peinándolos hacia un lado, echando los mechones dorados por sobre el hombro dejando al descubierto un lado de la piel nieva de su cuello. Estaba decidida a hacer grata su estadía, tanto por ella pero en especial para su atento anfitrión.
  — Pero primero… con todo gusto aceptaría ese sushi que mencionaste —si, ella tampoco había tenido tiempo de si quiera probar bocado. Y ahora que el rubio lo sacaba a colación, su estómago comenzaba a reclamarle.
  Antes de ello Dante había hablado sobre alguna de las otras opciones para pasar un rato ameno, e instintivamente sus ojos azules se movieron en busca de la mesa aquella que se usaba para jugar. Dio algunos pasos en aquel ceñido atuendo como si intentará por si misma encontrarla en aquel lujoso apartamento. ¿De verdad disponía su anfitrión de un centro de entretenimiento de esa clase, en su apartamento?
  — Y mientras tus cocineros preparan la cena, ¿qué te parece si jugamos un poco de billar para hacer la espera más corta?... El único inconveniente es que nunca he jugado billar ¿podrías darme algunas lecciones breves?
  Solicitó en tono tímido, aunque la rubia de tímida no tenía rastro alguno. Sabía que nunca podría vencer a Dante cuerpo a cuerpo, pero si podía hacerlo sobre una mesa de billar con eso estaría conforme, y por qué  no, de paso disfrutar de su cercanía mientras la partida se desarrollaba.
  — ¡Cielos! —soltó de repente un poco desconcertada mirando el anillo en su mano— ¿Acaso no sientes una clase de magia proveniente de tu anillo, como la noto yo?


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Vie Dic 08, 2017 3:36 pm

├London Night Live┤


─ Entonces nos relajaramos, por ahora. Pediré el sushi que te dije, necesito un segundo para llamar a la cocina y avisar. No vayas a romper nada, nórdica ─ Antes de aceptar su oferta para jugar billar aprovechando la nueva mesa de recreación que había mandado a ubicar en mi apartamento personal, primero que nada tenía que darle el aviso a los cocineros para que se pongan ya mismo con una amplia orden de sushi para mi acompañante y yo: Era un demonio, pero también era humano y tenía que alimentarme por lo que en un día como el de hoy donde no había almorzado y mi desayuno habían sido apenas dos pequeñas tostadas y una taza de café... Claramente tendría hambre, se sabía. Luego de pokearle con suavidad la frente a la nórdica me separé unos pasos de ella y tomé el teléfono de línea directa que tenía en la pared cercana a una de las ventanas amplias que daban una buena vista a la ciudad: Esperé que atendieran y como era de esperarse al notar que la llamada venía de aquí no solían tardar en atender, no era miedo: Era respeto. ─ Buenas noches ¿Podrían preparar algo de sushi? Se que es tu plato fuerte así que te lo encargo, hoy me quiero lucir un poco. Estaré esperando, muchas gracias ─ Hablé un poco alto como para que la nórdica escuche, no tenía nada que ocultar y luego de colgar el teléfono recordé sobre lo que preguntó sobre los anillos.

─ Supe que vendrías, noté que te acercabas ya que minutos antes de que llegues comencé a sentir una pequeña presión proveniente del anillo... Como si reaccionara a la cercanía con el tuyo o algo similar ─ Hablé con un pequeño tono de seriedad mientras me acomodaba un poco el cuello de la camisa aflojándola un poco más para poder darme un poco de aire a mi mismo ya que la temperatura subía literalmente, no en cuanto a la nórdica y yo: No por el momento. Caminé en dirección a la cocina pidiéndole a la visita que me disculpe por unos segundos: Busqué dos energizantes a temperatura correcta como para refrescar y le di uno a Kara: Necesitaríamos energías para lo que restaba del día, o de la noche en sí. ─ Creo que si empezamos con los tragos pesados desde temprano... Con suerte no terminaremos durmiendo en el suelo. No es que me olvide la contraseña de mi habitación cuando llego ebrio, para nada... A lo mejor sí, pero no pasa seguido ─ Bromeé un poco al respecto pero no dije ninguna mentira: Más de una vez habré olvidado la clave numérica y hasta habré olvidado que podía usar el scan ocular o de huellas digitales para ingresar por si alguna de las otras opciones no funcionaba por algún motivo, pero claramente en estado de ebriedad uno no tiene las neuronas a punto como para pensar con claridad.

Luego de hacer un poco el payaso, decidí que a lo mejor estaba aburriendo a la dama con mis ocurrencias tan... ¿Idiotas? Y caminé en dirección a la mesa de billar para acomodarlo todo y dejarla lista para un juego nuevo. ─ Bueno... Ya te gané en un uno contra uno ¿Ahora quieres que te gane en el billar chica? Prometo tener un poco más de piedad esta vez.... ─ Una vez más buscaba picarla un poco para ver como reaccionaba, debía admitir que me gustaba jugar un poco con el enojo de las personas y a veces eso me jugaba un poco en contra pero al menos esta vez era solo para darle un poco más de picante al juego: La competencia sana puede ser más divertida de lo que parece y mientras ambos esperábamos a que el Sushi estuviera listo podríamos divertirnos un poco más charlando y jugando un poco de billar mientras la noche invade la ciudad y las luces de cada edificio iluminan ayudándose de la luz que la luna proporciona. Hoy después de mucho tiempo podía decir que me alegraba de quedarme aquí, en mi casa sin salir a despilfarrar en bares o discotecas: Prefería quedarme aquí con buena compañía ya que... ¿Hace cuánto no la tenía?




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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Dom Dic 10, 2017 4:54 pm

 ¿En verdad? —cuestionó la fémina observando el anillo que lucia en una de las manos.
   No era esa la clase de magia que ella pensó haber percibido proceder del mismo. Pero al técnicamente no saber nada sobre la peculiaridad de los anillos, cualquier información que pudieran obtener resultaba significativa para ahondar más en el tema. Y lo que Dante acababa de afirmar parecía tener lógica con respecto a sus primeras sospechas. Cualquier clase de poder que guardarán, sólo podía funcionar si se tenía ambas piezas. Una sola no era más que un objeto... bonito.
  —  Sí. Eso debe ser —acotó convenciéndose de ello para después dejar un poco de lado el tema.
  Recibió la bebida de su anfitrión con beneplácito, agradeciendo su cortesía.
  —  Oh, no. Por favor. ¿Dónde quedaría el glamour? —sonrió apenas al bromear sobre el comentario de terminar durmiendo sobre el suelo.
  Las bebidas jamás estaban de más en ninguna ocasión, aún si en está no tenía planeado beber más de la cuenta pues bien sabía que aquella noche le tocaba manejar el auto de regreso a casa.
  Bebió su, valga la redundancia, bebida sin demorar demasiado. Le sentaba bien refrescar la garganta para aquellos momentos después de lo que significó el alboroto sobre la alfombra roja del Teatro atendiendo a los medios de comunicación y uno que otro fan que había tenido a bien acudir como espectadores al evento sólo para ver desfilar a la rubia. Algo a lo que la fémina no terminaba de acostumbrarse del todo.
  Al fin sus ojos claros divisaron la hermosa mesa de billar algunos metros al fondo del apartamento. Tenía unas hermosas molduras de madera en color oscuro que contrastaba con el paño rojo que realzaban su elegancia. Los tacos y bolas se encontraban perfectamente acomodadas en su centro. Y mientras la fémina con aquel andar cadencioso típico suyo se paseaba en derredor de la mesa admirando el objeto, una de sus manos fue a inspeccionar los palos de madera largos con los que se movían aquellas coloridas bolas de billar que lucían impecables. Muchas veces había visto el dichoso juego de billar, pero la nórdica no era especialmente afecta a los juegos de apuestas donde solía andar por razones de trabajo.
  —  ¡Ja! No me has ganado Sieger, todavía —respondió sin disimular su desacuerdo pero sin rastro de molestia, eso jamás.
  Usualmente Rasmussen no contrariaba a un superior, pero tenía cierta confianza para con Dante al grado de seguirle el hilo. Un divertido juego de llevarse la contraria por demostrarse uno al otro quién dominaba a quién. Aunque conociendo el temperamento flemático de la nórdica la respuesta era obvia, Dante era el que dominaba.
  — Ten piedad si quieres —dijo dibujando una media sonrisa tomando uno de los palos de billar entre las manos sin que sus ojos se desviaran de la persona del rubio—.  Sólo espero que no te incomode que una chica te gané.
  Sus palabras podían sonar desafiadoras, pero estaba claro que sólo era un juego. De sobra sabía que iba a perder irremediablemente, pues no tenía la menor idea de cuáles eran las reglas del juego aparte de meter las bolas en los agujeros de la mesa. A modo de práctica, adoptó la posición sobre la mesa colocando el palo de billar a centímetros de una bola roja y después de unos segundos de concentración soltó el golpe haciendo que la bola golpeara con fuerza en uno de los bordes de la mesa provocando que esta saliera saltando por fuera de la misma... ¿Podía Dante tener más clara la victoria? Kara sencillamente levantó los hombros dejando escapar una leve y breve risa, algo apenada por su obvia carencia de talento en el billar.
  —  No te fíes... aún puedo ganar —comentó aún a sabiendas que no era cierto, sólo como una mera forma de no desestimarse—.  ¿Por qué no comenzamos y me das un par de lecciones? Tal vez descubras que soy una muy buena alumna y entonces quizá sea yo la que tenga un poco de piedad para con mi maestro —le guiñó un ojo para después depositar el palo de billar sobre la mesa dispuesta a contemplar las habilidades de un líder mafioso en acción, esta vez, sobre una mesa de billar.
  —  Me parece que la clave de todo está en Stonehege —dijo súbitamente retomando el tema de los anillos, probablemente tomando por sorpresa a su compañero—. Pienso que deberíamos empezar por ahí.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Jue Dic 14, 2017 12:27 pm

├London Night Live┤


─ Por supuesto que te he ganado, solo que no quieres admitirlo. Claramente un caballero como yo no disfrutaría luchando con una dama como tú, Kara ─ Llevé una mano a mi cuello para girar la cabeza hacia los lados con una clara intención de descontracturarme un poco: No podía evitar ponerme serio cuando se trataba de una competencia, incluso algo tan tranquilo y normal como una partida amistosa de billar me ponía serio, después de todo no me gustaba perder en casi nada. Reí ante el comentario de la nórdica, aunque claramente tenía razón: No me gustaba la idea de perder contra ella jugando al billar, pero no tenía nada que ver con el hecho de que ella sea mujer: Simplemente la razón estaba explicada con anterioridad, no me gustaba perder en ningún punto de vista. Caminé junto a ella en dirección a la mesa de billar y busqué ambos palos para darle uno a mi acompañante. Hecho eso solo quedaba acomodar las bolas de billar en el lugar indicado y así dar comienzo con el juego. ─ Bueno, veamos que tan buena es Queen Mafia jugando billar. Espero no seas pura boca ─ Claramente estaba bromeando pero no podía evitar ponerle un poco de picante a nuestra competencia, sin dudas sería divertido.

Para mi sorpresa el desafío comenzaba de una manera bastante graciosa, con la nórdica tirando una de las bolas de billar al suelo luego de un primer golpe bastante malo que demostraba claramente un hecho: La nórdica no sabía jugar o a lo mejor estaba actuando no saber. No iba a disimular que la situación me había causado cierta gracia así que sonreía levemente negando con la cabeza. ─ Aún puedes ganar, seguro que sí. Y parece que tendré que darte lecciones ¿No? Bien, presta atención ─
Estaba comenzando a entrar en movimiento así que el calor corporal aumentaba obligándome a quitarme la corbata y desabrochar los botones más altos de mi camisa para tener un poco más de aire, luego de darle un sorbo al energizante que estaba sobre una mesa cercana me acerqué tomando uno de los palos, acomodé las bolas en el centro y golpeé la blanca con cierta dureza para "romper" la formación. ─ La clave está en darle un buen golpe en el lugar correcto a la bola blanca, es más fácil de lo que parece y si uno tiene buena visión de perspectiva... Sale todo natural ─ Dicho eso caminé en dirección a la otra punta de la mesa de billar donde se encontraba la bola blanca: Volví a golpearla metiendo dos de las bolas rayadas. ─ Bueno, como yo metí dos rayadas entonces tu deberás meter las que son lisas ¿Entendido? Ahora mira, así es como debes golpear. Tu sostén el palo y yo golpearé por tí ¿Te parece? ─

Esperaba que la nórdica acepte mi ayuda pero mientras, pensaba en sus palabras sobre la procedencia de los anillos y su magia: Aún tenía cierta intriga en ellos incluso sabiendo que el dichoso "efecto mágico" que tenían no significaba la gran cosa, al menos no para mi: Ignoraba la importancia que la nórdica ponía sobre dichos anillos, pero no por eso podía menospreciarla ya que me importaba el bienestar de la nórdica y obviamente también sus intereses. Ayudé a la rubia con su aprendizaje en el reciente juego, pero nos vimos interrumpidos por una llamada al piso donde nos encontrábamos: Aparentemente estaba lista la orden de sushi y mi personal había traído los aperitivos acompañados de una botella de champagne. ─ Buen trabajo muchachos, agradezco la rapidez. Ahora vayan y descansen ─ Por el momento había que pausar el juego para relajarnos un poco más. Abriendo los ventanales para que entre un poco de aire y así hacer un poco más amena la "cena" que en caso de no ser suficiente para saciar a mi visita, habría que hacer más. ─ Ponte cómoda, Kara. Cualquier cosa que necesites, házmelo saber ¿De acuerdo? ─ Me senté en la silla que daba de frente a ella y puse ambos codos en la mesa, contemplando simplemente a la nórdica: Algo en ella llamaba mi atención, no mentía.



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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Vie Dic 15, 2017 10:44 pm

La muchacha volvía recuperar su habitual actitud desenfadada y relajada, imperturbable y aunque le encantaba debatir y lo hacia bastante bien, esta vez sólo respondió al magnate con una sonrisa poco discreta en cuanto a su verdadera forma de pensar sobre el supuesto vencimiento del rubio. Estaba bien por ahora, pero era verdad, se negaba a admitirlo. Y lo peor del asunto era que enzarzarse en una competencia de billar no le daría la razón... a ella. Como ya se había dejado ver, era pésima en el juego.
   Apoyada con un brazo sobre la mesa recargó las caderas contra el borde de madera, muy atenta a los movimientos del demonio sobre el paño donde sin ninguna dificultad y con una limpieza tal, consiguió meter dos bolas rayadas de un sólo golpe. ¿Bolas rayadas? ¿Lisas?... ¡Cielos! Kara era auténticamente una aprendiz.
  — Tengo entendido que las matemáticas son clave en este juego. Hipérboles, ángulos distancias, etc, etc... ¡Wow! Con lo mal que me iba en la escuela en esa materia—admitió sin mucho pesar una vez Dante le hubo cedido la palabra—. Pero confío que eres buen maestro.
  Tomando posición acudió a donde el varón quien le ayudaría a dar dirección al golpe, sólo como práctica. Siguiendo sus indicaciones se inclinó sobre la mesa sosteniendo el palo entre las manos a ras del paño centrando la vista en un punto especifico que creara una imaginaria línea recta entre la bola blanca y la lisa, todo ello por supuesto ayudada por su paciente instructor. Afinando la puntería estuvo a punto de escaparse el golpe cuando una repentina y sonora llamada telefoníca rompió con el silencio reinante y por ende con la concentración. La cena estaba lista.
  — ¡Convenientemente oportuno! —dijo al momento que el rubio acudía a atender la llamada—. Estaba apunto de enseñarte una lección en el billar.
   Bromeó sabiendo que Dante estaría muy ocupado como para tener en cuenta dicho comentario.  Dejó el palo de billar sobre la mesa una vez el encanto de la escena se hubo roto y atendió ella misma el llamado a la mesa por parte del anfitrión. Con todo aquello anterior inclusive había olvidado que llevaba casi todo el día sin probar bocado, pero tan pronto sus sentidos percibieron el olor al alimento su estómago de inmediato reaccionó.
  — Todo huele delicioso —comentó cortésmente cuando ya tomaba la silla para sentarse.
  Kara era vegetariana, pero por alguna extraña razón nunca tuvo problema en degustar el pescado. Así que se dispuso a degustar el sabor de los platillos de la gente que trabajaba para el mafioso.
  — Todo lo que necesito esta en la mesa —buena comida, un buen champagne y sobre todo la inmejorable compañía— Estoy más que bien servida. Gracias.
  Era todo un rito aquello de los cubiertos que siempre metía en problemas a la mayoría de las personas, pero la rubia no tenía inconveniente, sabía bien cuáles eran los cubiertos para el pescado así que ni tarda ni perezosa los empleó para probar el delicioso sushi de forma elegante como ella sabía hacerlo.
  — ¡Increíble! —alabó tras comprobar el exquisito sabor—. Haz el favor de felicitar a tu chef de mi parte —decía maravillada engullendo las piezas sobre su platillo acompañándolas con el aderezo.
  Su apetito le había inducido a centrarse en los alimentos hasta que al fin sintió la mirada penetrante del demonio. Los ojos azules de la fémina parpadearon un par de veces tormándose en dirección del varón encontrándose con su mirar carmesí. Evidentemente sintió aquella curiosidad de preguntar si sucedía algo, pero teniendo en cuenta la vez anterior que algo semejante sucedió y la consecuente respuesta del rubio, Kara pensó que Dante de seguro se encontraría sumido en sus propias cavilaciones personales de manera que no se atrevió a importunarlo, limitándose en cambio  a sencillamente tomar la delgada copa de champagne y elevarla ligeramente al aire como brindis esbozado una sonrisa.
  Lo malo de aquello era el silencio que circundo a los comensales, y no es que en sí fuera malo, sólo que Kara no sabía mantenerse mucho tiempo en silencio.
   — Hablemos hipotéticamente —sugirió sólo por hacer conversación, aunque tal vez sí había algo de curiosidad en la pregunta—. Imaginemos que tú no eres un jefe de mafia y que yo no soy miembro de un grupo rival.
  Se tomaba con tranquilidad la charla explicando de la mejor forma que podía para ambientar a su compañero en la idea que deseaba transmitir.
   — Aquella noche que nos conocimos en una calle oscura sucedía que al desconocer el lugar me perdí y tú casualmente pasabas por ahí ¿Cómo crees que habrían resultado las cosas en circunstancias normales?... ¿Crees que habrían sido diferentes a las actuales?
   Probablemente Sieger conocía ya un poco más a la nórdica, y quizá se daba cuenta que tras sus insulsas palabras siempre existía una motivación más profunda. Y ahora no era la excepción.
   — ¿No te parece curioso la forma en que trabaja la vida, el universo… el destino? Tiempos y sucesos que crean líneas temporales y marcan puntos finales, o el inicio de nuevas historias.
   Comentó ensimismada diciendo aquellas barbaridades más para sí misma que  teniendo en cuenta si su anfitrión no estaría pensando en la extraña forma de pensar que a veces tenía la rubia.
  — Sólo es curiosidad —sonrió volviendo la vista al varón con gesto amable, así como sus labios rojizos al cristal para beber un poco más.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Mar Dic 19, 2017 10:45 pm

├London Night Live┤


No lo iba a negar: El sushi aparentaba estar de maravilla y al menos el sentido del olfato así me lo indicaba, ya había comido sushi en incontables ocasiones pero esta vez era todo distinto: Esta vez quería que mi visita se sintiera bien, quería que la visita disfrutara de mi hospitalidad pero sobre todo por tratarse de una persona que al menos hasta ahora se había ganado mi aprecio. No solía tener este tipo de gestos con mucha gente, si bien no me consideraba un excelso villano si creía que tenía menos paciencia, menos bondad y menos "amor" que muchas personas en lo largo y ancho de toda la ciudad, pero últimamente me había estado sintiendo mucho más positivo incluso siendo un magnate de la mafia, incluso siendo un múltimple asesino, incluso siendo un traficante de materia ilegal... Incluso y a pesar de todo eso, hoy buscaba ser alguien bueno dentro de todo lo malo... Aunque poco tenía que ver con lo actual ¿O sí tenía algo que ver con la nórdica? A lo mejor era por ella, que buscaba cambiar un poco mis malos hábitos para convertirme en alguien mejor... Quien sabe. ─ Felicitaré al chef solo si el sushi te gusta, solo si nos gusta. Si está malo le pediremos que haga otra porción más o lo despediré, aunque es broma... El sabe que no lo despediría, con lo que cuesta encontrar cocineros a la altura en esta ciudad podrida ─

Luego de tomar asiento al igual que la nórdica, ambos habíamos comenzado a degustar los platos de sushi y los dos parecíamos tener las mismas expresiones de satisfacción, había que admitirlo: El sushi sabía fantástico y mi chef merecía unas felicitaciones acompañadas de una buena suma de dinero por hacerme quedar bien en esta velada tan importante. En medio de la cena o aperitivo, la nórdica parecía tener un incordio o una duda... Se veía en sus ojos, se veía en sus expresiones pero aún no hablaba... A lo mejor sin querer interrumpir el silencio, a lo mejor por no saber a que palabras recurrir: Me estaba dando mucha curiosidad y hasta llegué a pensar que no hablaba por culpa mía, pensé que en algún momento pude haber dicho algo que la incomode o la haga sentir mal, también pensé que pude haber hecho algo incorrecto... El punto era que estaba pensando de más, ya que Kara había hablado pasados unos pocos segundos: Preguntando algo sumamente curioso que conllevaba a una respuesta compleja y bastante desarrollda por mi parte. Tuve que pensar un poco hasta responder, terminando de masticar y tragar la comida, limpiándome la boca con una servilleta y bebiendo un poco de vino para terminar de "bajar" el sushi. Una vez hecho todo eso, me sentí listo para responder mirando fíjamente a la rubia como si quisiera demostrarle que estaba diciendo la verdad y no había ni un solo atisbo de mentiras o dudas en mis palabras.

─ Bien, hipotéticamente hablando ─ Hice una pequeña pausa luego de decir eso y carraspeé, listo para continuar hablando. ─ No se bajo que circunstancias podríamos habernos encontrado tu y yo, si yo no fuera un líder de la mafia... Si tu no fueras una mafiosa por igual. Suponiendo que fueramos personas normales, en situaciones normales... A lo mejor me hubiera interesado en tí de todos modos, si es que tuvieras esa misma actitud que llame mi atención. Supongo que tu contexto no importa, no me malinterpretes: Me importa tu pasado, y tu presente... Pero me siento capacitado para cambiar tu futuro, al menos cambiarlo de buena manera claro está ─ Bebí otro trago de vino luego de decir eso y rasqué mi nariz con suavidad, a la altura del tabique para fruncir el ceño y pensar un poco más en que decir, sintiendo que me habían faltado palabras para completar mi enunciado. ─ Creo en el destino... Creo que todos tenemos un destino, pero siento que cada uno de nosotros tiene el poder y el potencial para cambiarlo, al menos se que una gran mayoría puede hacerlo y siento que yo soy uno que pertenece a ese selecto grupo. En fin, creo que me hubieras interesado de todos modos si es que esa es la respuesta que buscas ─ Dicho eso, apoyé ambas manos sobre mi pecho entrelazando mis dedos y me tiré hacia atrás para quedar cómodamente apoyado en el respaldo de la silla esperando a ver la reacción de Kara, su respuesta al respecto.




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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Miér Dic 20, 2017 10:54 pm

Debes tener una inmejorable relación con tus empleados —por lo que podía apreciarse.
   Probablemente fuera una de las razones por las que su organización había conseguido tanto éxito. Ya lo rezaba el viejo dicho: un reino dividido no puede estar en pie por mucho tiempo. Y lo contrario debía también aplicarse: un reino unido crea un imperio.
  Los alimentos eran deliciosos, tanto que parecían deshacerse con suavidad tan pronto como entraban en contacto con el paladar. Tan deleitables que en menos de lo que se dio cuenta ya la mayor parte había desaparecido del plato de la fémina, quien tomando una postura cómoda sobre su asiento, cruzó una pierna y tomó nuevamente la copa de champagne con la mano diestra en tanto prestaba cuidadosa atención a las palabras del magnate, sin darse cuenta, gesticulando casi de la misma manera que su compañero de mesa, con una seriedad no muy usual en su rostro. Y una vez que él hubo terminado de hablar dejando muy en claro la respuesta que antes Kara había solicitado, fue esta última la que procedió a tomar la palabra después de degustar un buen trago del contenido burbujeante de su copa.
  — Debo ser bastante obvia como para darte tal impresión — comentó tranquilamente terminando la bebida y dejando la copa sobre la mesa para continuar—. Pero no voy a negar que tu respuesta sobrepasó mis expectativas sobre lo que buscaba, debo reconocer que estoy impresionada por tal afirmación.
  Si bien no tenía en el rostro la típica sonrisa de siempre, al menos no ahora, siempre usaba en su habla un tono conversacional y tranquilo que resultara agradable a su interlocutor.
  —Es la primera vez que… —titubeó al último momento pensando que de concluir la frase probablemente terminaría por incomodarlo.
  Pero tras unos instantes de meditarlo y reconsiderarlo, llegó a la conclusión de que era mejor decirlo que dejar dudas al aire al respecto que se prestarán a malas interpretaciones.
  — Es decir… yo…—¿Kara con problemas de comunicación? Inclusive un ligero pero traicionero rubor le hacía pasar una mala jugada.
 No se la podía culpar, no solía tener ese tipo de conversaciones técnicamente con nadie y se le dificultaba hallar las palabras apropiadas.
  — Agradezco la franqueza. Es la primera vez que siento que tenemos una plática más… sincera —es decir, no es que antes no lo hicieran, sólo que ahora hablaban dejando de lado enteramente los juegos de palabras a los que honestamente la nórdica admitía inducir a Dante.
  Había sido un mal habitó que la fémina había adquirido a lo largo de su vida para evitar sentirse agredida o herida por los comentarios de quienes la juzgaban por su sangre súcubo, su orfandad e incluso su relación con la mafia. Bueno, esa era la especulación más próxima que se podría suponer. Sin embargo eran juegos que aún empleaba sólo en caso de que algo no saliera como esperaba. Pero recién venía a darse cuenta que hablar sin máscaras le venía bien, es más, le agradaba y la motivaba a corresponder de tal forma con naturalidad.
  —Y sabes qué… —acotó posando ambos ángulos de los brazos sobre la mesa, entrelazado los dedos de las manos para usarlos como descanso para su mentón—. Me agrada —dijo dibujando una media sonrisa—. Espero que podamos tener más charlas así en adelante. Me gustaría conocer más a Dante, el hombre, la persona.
  No él mafioso que creó un imperio, no el súper demonio que manejaba un asombroso poder que había dejado impresionada a una Rasmussen al destruir a todo un ejército con tan solo apenas unos rasguños… ¿rasguños?
  Una bombilla pareció encenderse para la fémina cuando recordó aquel incidente en el puerto y después verle hoy mismo con lo que a ojos de la muchacha pareció una ligera molestia en el cuello. Aunque también podría tratarse únicamente de un tic nervioso. Como fuera, Kara asumió su papel de buena invitada en ese momento.
  Tomó la servilleta blanca que yacía sobre su regazo y la dejó sobre la mesa con total intención de ponerse en pie, su rostro se veía serio y decidido cuando se dirigió a Dante con una ligera preocupación probablemente infundada pero de la que la nórdica no estaría satisfecha hasta comprobar que todo marchaba bien.
  — Hace un momento me pareció notar que tenías cierta incomodidad sobre el cuello —cuando lo descontructuro—. ¿Me permites? —preguntó con cortesía cuando sus pasos hubieron acortado la distancia entre ambos estando ella de pie aún lado de donde el demonio aún ocupaba su lugar, solicitando su consentimiento para que las manos delicadas y gráciles de la joven le proporcionarán algo de alivio con un cuidadoso masaje.
   — ¡Te sorprendería saber cuánto alivio han traído estas manos a las chicas de la agencia de modelos durante las pasarela! Es increíble que aún no sepan usar un par de tacones —bromeó aunque era cierto.
  Había muchas cosas que, si el rubio tenía a bien dialogar, le habría encantado comentar a la nórdica. Entre ellas lo que tenía en mente Dante cuando había afirmado que se sentía capacitado para cambiar el futuro de Kara para bien. La curiosidad le inquietan pero… tal vez sentía un poco de timidez al preguntar. Definitivamente la chica estaba descubriendo que no era tan imperturbable como lo había creído durante muchos años.
  — Y mientras tanto, tal vez quieras hacerme una pregunta de punto de vista sobre cualquier cosa que se te ocurra… o quieras saber de mi. Tendré tanto gusto en responder —invitó mientras continuaba esperando la respuesta de Dante sobre el masaje antes de tomarse el atrevimiento por sí misma—. Sé que no eres policía, sólo es para conocernos más mientras charlamos. Es una agradable velada, podemos aprovecharla aún más. Por supuesto, si te apetece la idea.
  Si bien la propia Kara habría rehusado a dar más información de la necesaria, eso había sido en un principio. Las cosas ahora habían cambiado al menos para ella, y a juzgar un poco por lo que Dante acababa de decirle, quizá también para él. Y consideraba aquella perfecta velada como la ocasión idónea para lograr avanzar en el proceso de confianza mutua.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Jue Dic 28, 2017 6:34 pm

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─ Ya te digo, no me sirve de nada llevarme mal con mis empleados o tratarlos de mala manera. Así un jefe no se gana la lealtad de su gente, solo gana odio y rencor. Eso desemboca en traiciones, lo típico. Pero soy consciente de que eso puede seguir pasando... La gente es malagradecida, pero al menos tengo en cuenta de que disminuyo esa chance ¿No? ─ El demonio hablaba con sinceridad y por sobre todo seguridad, era siempre seguro de sus palabras y no había atisbos de mentira, no cuando hablaba en serio. Esta era una de esas oportunidades donde de su boca salía la pura verdad ya que no estaba en la necesidad de mentirle a Kara, no había ningún tipo de razón para hacerlo. La charla continuó normalmente y Dante notó que la mujer de rubios cabellos parecía un poco nerviosa, algo sonrojada podría decirse. A lo mejor la charla que estaban teniendo era muy sincera y Dante no escatimó en gastos para sus palabras también sinceras, nuevamente había que remarcar el hecho de que el demonio era malvado, pero no mentía esta vez. Dante rió un poco al ver la reacción de la rubia y no le dijo ni una palabra hasta notar que ya se había "recuperado" de ese estado, ahora sí podían seguir con la charla que por el momento era bastante amena y al menos para Dante, entretenida.

─ Más charlas como estas... ¿Por qué no? No me da miedo decir que no tengo charlas como estas muy a menudo, soy un tipo ocupado y lamentablemente la buena compañía no me sobra. El dinero no compra la felicidad dice el dicho... Este tipo de encuentros no se pagan con dinero, por eso soy un agradecido a la vida que me permite este tipo de oportunidades, así que si tu estás de acuerdo entonces podemos repetirlo cada vez que quieras. Sin bombas ni armas de por medio, eso sí ─ Dante sabía claramente que Kara no le haría ningún daño, nada se lo aseguraba con certeza pero de una forma u otra sabía perfectamente que la nórdica no quería hacerle ningún daño, y de todas maneras Dante seguía siendo Dante: Un poderoso líder de una mafia, la más grande en toda la ciudad y a la vez la más desconocida, algo que le daba cierto punto de respeto por sobre todas las demás mafias quienes preferían no meterse en problemas, la mafia a la que pertenecía Kara probablemente no sería la excepción a esa regla. Continuaron hablando con tranquilidad pero algo incomodaba a Dante, no tenía nada que ver con Kara ni con la conversación en sí: Era algo en el cuello de Dante, estaba contracturado y por eso llevaba una mano a dicha zona para intentar calmar un poco esas molestias, pero una vez más la nórdica era su ayuda ante el lío.

─ No había necesidad, eres mi invitada... Pero admitiré que se siente bien, gracias por el buen gesto ─ El demonio en un principio no se veía cómodo con la idea de incomodar -Valga la reduncia- A su invitada, pero luego de unos pocos segundos terminó cediendo a las manos de la nórdica que parecían hacer magia con esos masajes tan reconfortantes, se sentía de maravilla y se dejaba llevar por el relax del momento cerrando los ojos con una pequeña sonrisa inevitable en su rostro, una sonrisa de satisfacción y calma. ─ Eres buena con esas manos, nada más no vayas a querer ahorcarme ─ Una vez más Dante bromeó pero no habló mucho más de eso ya que prefería permanecer en silencio por unos cuantos segundos más escuchando las palabras de Kara, a los pocos minutos se sintió ya mucho mejor así que prefirió decirle a la nórdica que vuelva a su asiento para descansar. ─ Estuvieron geniales esos masajes, muchas gracios. Te debo unos, así que ponlo en la lista ─ Dante pensó durante unos pocos instantes juntando ambas manos y apoyando su mentón en ellas, mirando fijamente a la nórdica y esbozando una sonrisa pequeña por lo que estaba a punto de preguntarle, una proposición bastante "jugada" y peligrosa en cierta manera ya que no sabía como podría tomarse esa pregunta su acompañante en aquella noche. ─ ¿Tienes que volver a dormir a tu casa hoy? Serías una excelente compañía para mí en esta noche ─ Luego de preguntar eso se echó hacia atrás apoyando la espalda en el respaldo de la silla y carraspeando, mientras en su mente se preguntaba si había estado bien preguntarle eso, sentía que había metido la pata pero ya no había vuelta atrás al asunto... Estaba apostándolo todo y eran sus únicas fichas.






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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Lun Ene 01, 2018 2:08 pm

Kara sabía que la verdadera lealtad, como decía Dante, no podía ser comprada bajo ningún termino. La auténtica lealtad era el producto de algo mucho más profundo e intangible, es decir, fruto de un sentimiento de afectó, respeto o agradecimiento. Y al parecer el rubio también lo sabía a la perfección y lo ponía en práctica entre su gente. Anteriormente él mismo había afirmado ser el último Sieger, y aún si entre las familias no era extraño que surgieran traiciones, las posibilidades se incrementaban tratándose de personas que no estaban ligadas por los lazos sanguíneos . Eso hacia que el mérito de Dante al haber construido todo un imperio por méritos propios, por sí solo, fueran aún mayormente admirables. Sin duda conocía la fórmula, y ese era uno de sus éxitos más acertados.
   — Estoy totalmente de acuerdo contigo —fue lo único que respondió mientras sus manos ágiles deslizaban con suavidad las puntas de los dedos sobre el cuello y hombros del joven que permanecía sobre su asiento.
  No quiso añadir más, pues ella misma conocía bien que en la mafia como en cualquier lado siempre había que cuidarse la espalda, pero era más fácil cuando se tenía a alguien más para protegerse mutuamente.
 Soltó una leve risita al escuchar a Dante que bromeaba cada vez que tenía oportunidad, se le veía de buen ánimo y relajado, esos eran los breves momentos que todo el mundo necesita tener, en especial cuando se es un hombre de negocios siempre activo y ocupado porque todo salga a la perfección. Sobretodo si en más de una ocasión se veía cara a cara con el peligro.
  — Bien, ya que lo mencionas entonces te tomaré la palabra y vendré a visitarte mas a menudo —decía sintiendo como poco a poco los nervios tensos del demonio iban relajándose. La nórdica era experta en los masajes, no por nada uno de sus poderes era el proporcionar alivio e inclusive sanando algunas heridas más serias. Aunque el mérito de los presente efectos calmantes sobre el cuello de Dante eran cien por ciento producto de las hábiles manos de la fémina.
  — ¿Y causar una pérdida irreversible a la humanidad? ¡Por favor Dante, no lo digas ni en broma! —respondió a la broma sobre aprovechar su posición para causar un daño al magnate. Ella misma uso un tono de voz relajado, pero juraba que en su mente jamás habría pasado idea semejante, ni siquiera si se pensaba que ella pertenecía a una mafia rival que tarde que temprano terminaría por cruzarse con la de Sieger.
  — Descuida, soy pacifista. Además, una indefensa mujer ¿lo recuerdas? —agregó sin más al tomar asiento de regreso frente al rubio a petición de aquel.
  No era en absoluto una molestia para Kara tener aquellos pequeños detalles para con tan atento anfitrión y bien podía llamarlo, amigo, colega, camarada al menos de profesión. Sencillamente así era la noruega quien gustaba de tener esa clase de detalles espontáneos.
  — Que mis masajes hayan cumplido su propósito es más que suficiente para mi, pero esta bien, anotaré en la lista esa deuda y el día que menos lo esperes los reclamaré —guiñando uno de sus azules ojos, sonrió apoyada contra la mesa descansando ambos brazos sobre la misma. Después, posó la mejilla diestra contra el dorso de la mano, siempre atenta a las palabras del demonio sin perder detalle alguno, era muy buena para escuchar, pero esta vez sí que le tomó con la guardia baja aquella pregunta que Dante formuló francamente.
  Se suponía según sus jefes, Kara a esas horas debía estar en la fiesta que se solía dar siempre que finalizaba una ceremonia de premiación, era el protocolo del mundo del espectáculo en el que bien o mal la nórdica se desenvolvía a la par de su trabajo en la mafia. Así que no existía algún inconveniente para no regresar a casa con una coartada como la que tenía. De hecho desde el primer momento en que había acordado con Sieger aquella reunión, ya Kara había previsto tomarse la noche libre pero....
  — Bueno, te confesaré que tenía ya planes hechos para el resto de la noche —comentaba con los ojos fijos en los rojizos de él con una media sonrisa en los labios—. Regresar a recluirme entre las cuatro paredes de mi departamento y ver pasar el tiempo como de costumbre. Pero tú idea es mucho más atractiva así que... soy materia dispuesta. ¿Qué haremos esta vez? ¿Luchar contra gigantes? ¿Otra partida de billar? ¿Bailar tango? ¿O tratar de conquistar el mundo? —decía divertida rememorando algunos de los momentos compartidos como si fuera el comienzo de una historia construida por recuerdos creados por ambos.
  La fémina era consciente —o quizá a si lo creyó ella dadas las palabras del rubio— que una invitación así era una donde cualquier cosa podría pasar. Es decir, ¿acaso no era obvio? Al menos por sentido común, una mujer en el apartamento de un hombre sólo ¿Era acaso lo que Dante había querido dar a entender?... O quizá la nórdica sólo tenia mucha imaginación. Esa idea provocó que Kara dejase escapar una pequeña sonrisa para si misma. Pero prefirió esperar a saber lo que a continuación seguiría una vez finalizada la deliciosa cena.
  — Hablando en serio... Es una noche como pocas y no podría estar en un mejor lugar que éste ni con mejor compañía—dijo con semblante afable pero dejando de lado las bromas al tiempo que extendiendo la mano diestra sobre la superficie de la mesa, tocó con la punta de sus dedos la mano del mafioso reafirmando con ello sus palabras. Y de ser un poco más sincera habría agregado que en esos momentos no imaginaba estar en otro sitio que no fuera sentada frente al rubio compartiendo la mesa.
  — Así que ¡Cuéntame!... ¿Qué tienes en mente? —preguntó con visible entusiasmo a la espera de su respuesta. Como siempre sin poder mantenerse quieta por mucho tiempo.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Jue Ene 04, 2018 12:54 pm

├London Night Live┤


Dante sonrió un poco ante las palabras de la nórdica, sin dudas tener sus visitas a menudo le significarían un cambio importante a su aburrida rutina: Negocios, negocios, y más negocios; Dante necesitaba un cambio en todo eso y probablemente era Kara una de esas posibilidades que tanto necesitaba en su rutina diaria. Continuando con la charla, el demonio sonrió un poco ante las declaraciones de la nórdica aclamándose como una inocente mujer inofensiva, claramente una buena broma ya que esa nórdica sabía defenderse, y de muy buena manera. Si algo tenía de bueno Dante, eso era su memoria: Poseía una memoria que lejos estaba de ser fotográfica o prodigiosa, pero podía recordar eventos del pasado que el mismo haya presenciado o tenido conocimiento, obviamente recordaba esa noche en la que conoció a Kara y eso quería decir que recordó verla combatir contra los guardianes de los anillos, contra los guardias del puerto, Dante recordaba todo eso con bastante facilidad ya que además tampoco había pasado demasiado tiempo desde esa vez. ─ Seguro que eres una mujer inofensiva... Seguro. Eres inofensiva jugando al billar, pero bueno.... Eres una novata después de todo ─ Dante bromeó con lo del billar para picarla un poco y hacer más ameno el ambiente con algunas risas entre ambos, se estaba divirtiendo con la nórdica y quería que ella también se divierta.

Agradecido por los masajes y ya mucho más relajado, Dante se apoyó contra la silla para reposar bien su espalda y sonrió ante el comentario de la rubia, quien bastante inteligente le hizo saber que los masajes no habían sido gratis: ─ Me parece bien, cuando quieras ─ Dante sabía que todo, o bien casi todo tenía un precio en la vida así que no le molestaba negociar, en todo sentido. El demonio frunció mínimamente el ceño algo sorprendido por la respuesta negativa de la rubia admitiendo que tenía planes para esa noche, y segundos antes de que Dante pueda hablar y responder a eso, la nórdica hablaba contando que probablemente pasaría la noche recluída en una habitación y temas similares: Claramente los planes eran en sentido figurado y probablemente aceptaría la invitación del Sieger. ─ Por un segundo pensé que me aburriría o algo así ─ Sieger carraspeó y se levantó para ir a buscar otros dos energizantes más para beber y calmar su sed así como también la de su compañera. Al tomar asiento nuevamente habló y esta vez haciendo mención a la pregunta de cual sería el objetivo de la noche ─ Dudo que matemos gigantes, hace rato que nadie atenta contra mi vida así que dudo que vengan a atacar esta noche. Sobre lo del billar.... Creo que primero debería enseñarte un poco. Bailar tango suena interesante, sobre todo si tengo una compañera de baile a tu altura. Y conquistar el mundo es algo complicado, prefiero primero conquistar la ciudad... Aunque tengo pensado intentar otro tipo de conquista ─ Mencionó eso último mirando fijamente a la nórdica, con una pequeña sonrisa de calma mientras alcanzaba nuevamente su energizante para beber otro trago de esa lata para aplastarla con la mano al terminar de beber.

─ Tampoco podría tener mejor compañía, así que una vez más te agradezco que hayas venido hasta aquí. No tengo nada planeado, podemos hacer lo que se te ocurra: Ver una película, hablar hasta el amanecer, cualquier idea que tengas en mente me la puedes decir. Aunque probablemente ambos sabemos como terminaremos, y quieras acelerar todo ese proceso tan anticuado.... Es obvio que te ganaré otra vez en el billar ─ El demonio de cabellos dorados siguió bromeando y esta vez giró la cabeza para volver a mirar por la ventana en dirección a la ciudad, había mucha tranquilidad esa noche... Demasiada para tratarse de la tan conocida ciudad del pecado.






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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Vie Ene 05, 2018 3:00 pm

Sonrió pronunciadamente, pero sólo sonrió divertida con la respuesta del rubio. Tenia dos motivos por los que le había hecho gracia su elocuente comentario y a continuación se los daría con la sonrisa aún impresa en el rostro de finas facciones.
  — No puedo contrariarte en eso —habia resultado más que evidente su inexperiencia—. Y la bola lisa en el suelo tampoco me ayuda mucho —admitió francamente, no había forma de defenderse y al menos en ese aspecto la chica admitía su derrota.
  — Ahora que me doy cuenta que sigues pensando que bromeó cuando te digo que soy indefensa —aunque sonreía, estaba diciendo la verdad.
  A tales alturas pero presentía una ligera desconfianza del demonio cada que Kara pronunciaba aquella palabra. Era entendible puesto que tal vez la fémina no había explicado exactamente el sentido al que se refería, que era el primordial y que estaba directamente relacionado con los motivos.
  — Bueno, confio que de a poco comprobaras por ti mismo que digo la verdad —la sonrisa se suavizo por un semblante si no serio, si menos expresivo mientras posaba el mentón sobre los dedos de las manos entrelazadas a la altura del rostro.
  Estaba muy atenta cada vez que Dante tomaba la palabra, había algo en su forma de dialogar que era imposible que la fémina no siguiera cada palabra leyéndola de los propios labios del demonio. Además de que sentía que era fácil hablar con él, pues se entendían y comunicaban bastante bien. Siguiendo mutuamente el hilo argumental aún si se tratarán sólo de juegos de palabras, como esta vez hacia el rubio.
  — Hu-mm estas destrozando todos mis planes románticos para la noche—bromeo sólo para molestarle un poco, cosa que no conseguiría porque él aprendía a leerla muy rápido.
  Ver una película y hablar hasta el amanecer se antojaban ocasiones inolvidables… para cualquier otro día en que estuvieran de mejor humor para las mismas. Aunque un par de frases del mafioso le rondaron por la cabeza a la nórdica quien siempre solía pensar de más. No supo exactamente cómo tomar sus afirmaciones, pero tampoco quiso hacer caso de ello. La noche era perfecta y estaba decidida a dejar que transcurriera de la misma forma pues al final concordaba exactamente con él.
 Bebió el energizante que su anfitrión le había ofrecido una vez más, después se puso en pie alisando los pliegues que se habían formado en el vestido a la altura del regazo, la cintura y caderas después de haber permanecido algún tiempo sentada, otorgándole un mejor aspecto al plus que su sangre sucubo le otorgaba a sus formas femeninas. Ajustó ligeramente el escote tras lo cual dirigió una mirada y una sonrisa a su anfitrión y para después comenzar a moverse sobre sus piernas. Con movimientos suaves para no dar una impresión tosca o vulgar a su anfitrión, se alejó algunos pasos, sólo unos pocos metros hasta que sus ojos claros encontraron lo que buscaban allá en el rincón de la sala común del apartamento de Dante, deteniendo su avance justo frente el aparato de sonido. Con lo práctico y moderno de los dispositivos electrónicos no fue difícil que la fémina mediante su teléfono móvil activará el aparato y este comenzará a hacer sonar una pieza de música.
  — Espero que no te importe —que haya hecho uso de sus pertenencias sin previo aviso, pero de haberlo hecho estaba segura que habría perdido el divertido factor sorpresa.
  Empleando el cristal de las grandes ventanas, la fémina se tomó su tiempo para peinar sus largos cabellos rubios hacia un lado de la cabeza acomodándolos por sobre el hombro, empleando únicamente los dedos de las manos para asegurarse de que todos estuviera en su lugar y que su figura estuviese impecable para su acompañante. Vanidad ante todo, típico de las mujeres pero no exclusivo de su género.
 —Se ha dicho —repentinamente comentó volviendo la atención al varón, regresando sobre sus pasos donde Sieger ocupaba su asiento—, que el tango es un baile elegante y sensual —decía acentuando los movimiento de su figura al caminar delineada por aquel vestido de gala.
  Una vez estuvo frente al rubio detuvo el paso y extendió el brazo diestro hacia él buscando el contacto con su mano más fuerte y más grande, halándolo suavemente de la misma obligándolo a incorporarse de su sitio, para una vez en pie, ella deslizar delicadamente la mano libre por sobre el pecho masculino dirigiéndola tras de su cuello, mientras la diestra continuaba sin soltar la mano de Dante.
 — Qué mejor forma de disimular con elegancia que ambos queremos acelerar ese proceso anticuado ¿no lo crees así?
  Mencionó aquella última frase acercando su cuerpo al del varón adoptando una postura de baile, aproximando las facciones perfiladas de su rostro a las no menos agraciadas del demonio quedando sus labios a escasos centímetros de distancia.
  — ¡Vamos! —ánimo a que el joven la sujetara por la cintura, esbozado apenas una sonrisa, pues aunque no era la primera vez que se encontraba tan cerca de él, en definitiva el calor que le transmitía era diferente e inquietante.
  — Te aseguro que no voy a romperme —bromeó en tono bajo,  casi como un susurro—. Solo te pido que no me vayas a dejar caer —añadió con media sonrisa en los labios carmesí, a la espera de que Dante comenzará a guiar a su pareja en la pieza de un baile donde la música llevaba a que ambos cuerpos se sincronizaran a un mismo ritmo, entrelazando sus extremidades de forma grácil, con suavidad y fuerza al mismo tiempo. Como un posible preludio de lo que podría convertirse en una danza aun más intensa y pasional.


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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Dante Sieger el Mar Ene 09, 2018 11:20 pm

├London Night Live┤


Con total tranquilidad el rubio observó a Kara ponerse de pie y caminar hacia el equipo de música para musicalizar un poco la noche y darle un tono más "animado". No es que para Dante la noche ya no estuviera bastante bien, sino que la música era un agregado bastante agradable para la velada y más aún teniendo en cuenta los finos gustos de la rubia que acompañaba al demonio de rubios cabellos esa noche. Los ojos rojos de dante brillaban como la mismísima luna y en ellos se reflejaba Kara, peinándose frente a los espejados vidrios del ventanal que daba vista a la preciosa ciudad del pecado, tan bella como peligrosa y tan oscura como llena de mala fama, así y todo Dante se sentía como en su casa: Muchos criticaron su idea de ubicar el edificio que le serviría como refugio por muchos años justo en el medio de toda esa corrupta ciudad, en el medio de toda la maldad y en el eje de todos los crímenes, pero Dante sentía que había hecho la mejor elección posible y hasta el día de hoy luego de muchos años seguía sintiendo la misma  sensación de ser el león dominando en la selva, su selva. Haciendo apología a los animales y comparando a Dante con uno, más precisamente con un león: Podría decirse que Kara era igual de amenazante que la más peligrosa leonesa, hasta un león puede quedar acorralado por una ¿Podría Dante ser acorralado por Kara? Era una posibilidad que el mismo barajaba, era una chance factible en esa noche.

Dante estaba sumido en sus pensamientos en todo ese tiempo, mientras Kara hacía lo suyo el demonio estaba concentrado en vaya uno a saber que detalles, pero su concentración se vió interrumpida cuando la rubia caminó animadamente hacia el para obligarlo a ponerse de pie: Sí, Quién diría que Dante terminaría haciéndole caso a las peticiones de su visita? Sus más fieros enemigos jamás sospecharían que una amenaza como la que significaba el último Sieger podría caer en manos de Kara, quien lo obligaba a bailar a su par; Aunque para Dante eso no suponía ningún problema o algo de lo que preocuparse. Aprovechando la cercanía y por inercia, Dante puso una mano en la cintura de la rubia ante la petición de ella quien casi regañándolo lo hizo poner su mano allí, Dante negó un par de veces como reaccionando a la situación y luego sonrió un poco al notar que sus rostros estaban extrañamente cerca. ─ Siento un Dejavu, como suele decírsele... Pero este no es malo, no es una pesadilla ─ Si, Dante también tenía pesadillas hasta no hace mucho tiempo: Más que pesadillas eran sueños extraños que no daban a entender un significado claro, Dante le tenía miedo a eso; A la incertidumbre y a la idea no comprender que es lo que pasaba por su mente. Hoy podría decirse que para el demonio estaba todo más que claro, tenía bien enlistados sus objetivos y sabía perfectamente que es lo que quería para su vida, aunque por primera vez en mucho tiempo no dependía solo de el y de sus elecciones, habría terceras partes implicadas en el asunto.

El baile comenzó a tener un ritmo más normal pero a la vez más elevado, sin acelerar demasiado en los pasos de baile ambos seguían un ritmo constante de ida y vuelta, un vaivén en el que ambos cruzaban miradas y algunas sonrisa de complicidad, Dante era todo un caballero y Kara era la invitada de lujo en esa velada de gala: Ambos estaban vestidos para la ocasión y de fondo la ciudad de la furia los observaba, acompañada de la luna que iluminaba y seguía los pasos de la pareja que bailaba lentamente, lentamente... Lentamente. Dante juntó un poco de coraje, como si fuera a realizar una acción de vida o muerte y sujetando a la rubia la dejó caer lentamente pero sosteniéndola por la cintura evitando así que caiga directamente al suelo; Mientras la observaba fijamente poniendo especial atención en sus ojos y expresión se preparó para hablar aunque las palabras estaban de más, ellos dos sabían por que. ─ Te dije que no te iba a dejar caer ¿No? ─ Luego de observarla por unos cuantos segundos más la levantó pronto para no incomodarla, despeinarla o desacomodarle la ropa mientras nuevamente se disponía a bailar con ella; La luz de la luna los seguía observando y siguiendo cada uno de sus pasos hasta que Dante por nueva cuenta la atrajo sosteniéndola por la cintura y aumentando la cercanía a tal punto que se asemejaba al comienzo en el que ambos se miraban cara a cara. ─ Te tengo, señorita Kara ─ Dante bromeó un poco como era costumbre en el y sujetó a Kara con ambas manos en su cintura, delicadamente para tratarla como la dama merecía: Hecho eso entrecerró sus ojos un poco y miró sus labios para levantar rápidamente la mirada y verla a los ojos. ─ ¿Te traigo algo de beber? ─






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Re: Confianza || Priv Kara

Mensaje por Kara Rasmussen el Sáb Ene 13, 2018 9:21 pm

Los movimientos del rubio eran sutiles, elegantes, con porte pero firmes y con decisión. Era realmente todo un deleite moverse entre las manos de aquel maestro de baile que guiaba a su pareja modelándola como una escultura en manos de su escultor. Si bien en un principio la nórdica realmente no esperaba que aquella invitación se convirtiera en un auténtico baile, lo cierto es que lo estaba disfrutando bastante. Tanto como cada minuto de esa velada en compañía de Dante.
   — ¿Y te gustaría decirme cuál es ese Deja Vu?
  La fémina se había propuesto no hacer preguntas de más, pero aquella se había escapado de sus labios sumergida en el encanto del momento. Mientras sus cuerpos se movían al ritmo de la música exquisita y sugerente.
  — ¿Quién sabe? Tal vez podría hacerlo realidad —sonrió un poco agregando la frase a la anterior pregunta para aminorar su impacto y percepción de curiosidad.
  Lo cierto es que verdaderamente Kara había encontrado de interés la declaración del demonio, tanto que deseaba saber a qué se refería, pero no solía ser demasiado entrometida y muchas de las veces prefería callar.
  La música se prolongó unos instantes más hasta que la canción concluyó con un movimiento espectacular por parte del rubio que conseguía hacer de la figura de la fémina una auténtica obra de arte visualmente hablando.
  Efectivamente, Dante cumplió su palabra y la sostuvo hasta el último momento, tras lo cual con un suave tirón incorporó a la nórdica sosteniéndola aún entre sus brazos. Recibiendo ella complacida sus palabras siguientes ante las cuales Kara se vio imposibilitada para responder, pérdida en el rojo brillante de sus ojos reflejando su figura, pensando que efectivamente, la tenía y en más sentidos de lo que él mismo se podía imaginar pero que probablemente no adivinaría a menos que ella se lo dijera. Pero la fémina pecaba en exceso de pereza, y tal vez un poco chapada a la antigua en esos menesteres.
  Sonrió ante su última invitación, dándose cuenta de que el demonio había desviado por un instante su mirar sobre los labios carmesí de la nórdica, señal que invitaba a no romper el encanto de la escena. Sin proponérselo, los brazos blanquecinos de la joven se enlazaron alrededor del cuello del varón, sin perder la sonrisa anterior.
  — Si, claro. Por supuesto —respondió al rubio cuando en realidad por su mente pasaba la frase de que era algo más lo que le gustaría beber, fijando ella a su vez, sus ojos claros sobre los labios de Dante, tan peligrosamente cercanos a los suyos.
  — Sólo existe un pequeño inconveniente —agregó con el semblante afable típico de ella—. Me encuentro realmente muy cómoda en esta posición… ¿Qué haremos? —por supuesto, con ambos brazos del rubio rodeando su cintura. Y aunque sonaba a broma decía la verdad.
  Hacía mucho tiempo que por prejuicios sociales, Kara había decidido reprimir al mayor grado posible sus instintos de súcubo. Ella misma detestaba la idea de que se relacionara el término de la raza con la idea de mujeres promiscuas y vanidosa que sólo se divertían con el placer que podían obtener de los demás. Suerte para la nórdica que poseía un lado elemental que le había ayudado a sobrevivir todo ese tiempo sin depender del sexo. Pero venía a descubrir, que desde el momento de conocer a Dante esos impulsos habían empezado a despertarse como si él hubiera sido una especie de interruptor que activara un deseo de tenerlo siempre cerca. Deseo que se intensificaba conforme pasaba más y más tiempo en compañía del mafioso y que le transmitía la sensación a la mujer, de desear que la noche se prolongará indefinidamente tan solo por el hecho de permanecer un poco más con él.
 Perdida en sus pensamientos y en las sensaciones que se despertaban en su interior, Kara inconscientemente aproximó su rostro al de Sieger sin siquiera escatimar en la reacción del rubio. Abrió los labios brillantes y rojos rozando apenas los del demonio dando la impresión de que se posesionaria sobre los mismos en un beso que ya se le antojaba de forma casi irresistible. Atraída, sumergida, hipnotizada por una fuerza invisible que le impedía romper el contacto que el calor corporal del varón despertaba sobre su propio cuerpo. Sin embargo, en un momento de lucidez la fémina se retractó del acto antes de culminarlo.  Meneó un poco la cabeza de un lado a otro en señal de negación, dejando escapar una sonrisa nerviosa en tanto bajaba la mirada liberando la anterior tensión.
  — Creo que necesito un poco de aire —comentó con algo de sonrojo sobre las mejillas, tal vez por vergüenza, tal vez debido sus propios impulsos reprimidos—. Siento que estoy a punto de cometer una locura.
  Sí, una locura. Dar rienda suelta a sus deseos, esos que la sola presencia de Dante desataban en su interior acelerando las palpitaciones de su corazón encendiendo un fuego en su interior. Y que en esos momentos Kara sentía estaba a punto de desbordarse si no se daba un tiempo para contenerlo. Una locura, sí, porque probablemente era un deseo que sólo tiraba de un solo lado, en caso de que el rubio no tuviera el mismo interés, que la reina se moviera sobre el tablero del ajedrez podría resultar muy peligroso y poner en riesgo incluso aquella incipiente amistad y confianza que comenzaba a ganar
  Sin perder la sonrisa, Kara se separó lentamente, muy a su pesar, del abrazo de Dante tomando con sus manos delgadas las varoniles de él. Y sin perderlo de vista, sintiendo el ardor en sus mejillas, sintiéndose a punto de sucumbir ante él de no salir de ese lugar en ese mismo momento. Sin embargo en el último instante ¿Qué era el juego sino arriesgarse a apostarlo todo para perder o para ganar?
  Alejándose unos pasos hacia atrás, la fémina fue a hallar lugar sobre el sofá que anteriormente ocuparan, ahí recostó su espalda usando el borde para descansar la cabeza, echando sus cabellos hacia un lado despejando ampliamente un lado del cuello; dirigió una mirada penetrante a Dante antes de cerrar los ojos elevando ligeramente el mentón al cielo y susurrar muy sutilmente. Sin poder contenerse un segundo más...
  — Bésame —instó con premura antes que la lucidez y recato regresarán


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Re: Confianza || Priv Kara

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