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Ness Blackwood
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el Mar Dic 05, 2017 1:59 pm
Un suave vaivén acariciaba el cuerpo del joven dragón, sus cabellos iban y venían contra su rostro, los movimientos mecían su cuerpo junto con cada musculo, todo era suavemente mecido por las corrientes de agua en el pequeño estanque donde reposaba su cuerpo, un estanque apenas suficiente mente largo para que su cuerpo extendido cupiera en este, podía sentir el frio metal rosando cada extremo de su cuerpo, en especial sus manos que casi como un reflejo impulsaban su cuerpo al lado contrario lentamente al llegar a un borde. Sus ojos se mantenían abiertos y fijos en las manchas de humedad en el avejentado techo de la habitación, su expresión era sumamente vacía y carente de emoción alguna, como si su propia conciencia hubiese dejado su cuerpo hace mucho tiempo.

La puerta de la habitación se abrió de golpe y un par de hombres entraron en la habitación, por primera vez en mucho tiempo sus ojos se apartaron del techo, calmadamente el joven se colocó de pie mientras sentía las frías gotas correr por su piel, con una sacudida el dragón acomodo sus cabellos y observo con enfado a sus guardias –deberían darme una cocinilla pequeña aunque fuese… yo podría hacer mejor comida que esa con los mismos ingredientes- menciono con molestia antes de salir del agua e ir a buscar a su almuerzo, probando la comida sentía fastidio, no era que fuese quisquilloso con la comida, es que sabía que en sus manos esos ingredientes se podrían aprovechar mucho más.

Al acabar de comer el dragón quedo solo otra vez en aquella habitación, con una cadena que sujetaba su cuello al suelo, no podía moverse ni siquiera en su totalidad de la habitación, motivo por el que solo pasaba el día recostado sobre el agua, extrañando las frías aguas de su país. Pero no solo era su tierra la que añoraba, también era el trabajo algo que extrañaba, esas manos entrenadas en tantas artes no habían creado nada desde su llegada a la ciudad. Estaba frustrado, y también muy furioso consigo mismo, finalmente esas manos tan hábiles cambiaron de forma en garras, y un “clank” resonó en la habitación, las cadenas se habían cortado.

Así fue como el día comenzó para dragón, ¿Qué había pasado desde entonces?, pues tras colarse en una cocina intentaron echarlo a la calle, pero el dragón se atrevió a desafiarles preparando cocteles y dar una ejemplo de su habilidad se le permitió trabajar esa tarde en aquel bar, había hecho un trato con el dueño de trabajar allí durante la tarde y volver luego a su habitación, fingiendo que jamás escapo, no pensaba cobrar pues llenar el vacío que sentía le sería suficiente para él. El bar era un sitio bastante de mala muerte, como solo podían haber en aquel lugar de la ciudad, pero era suficiente para que el escoces se sintiese mejor. Ahora atendiendo en la barra ¿Quién sería su cliente?.


Última edición por Ness Blackwood el Jue Ene 18, 2018 5:34 pm, editado 1 vez


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Dominika & Mishenka
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el Dom Dic 10, 2017 7:48 pm
¿Qué quieres beber?
—Así que...— fanfarroneo la peliazul, caminando con lentitud hasta quedar frente a quien se suponía era su "jefe", cruzando los brazos con una mirada desafiante, no sin antes dejar en un mueble aledaño la llave francesa que llevaba consigo entre sus manos, —¿el "viejo Mishenka" se portará generoso conmigo? y yo que creí que no viviría lo suficiente, para escucharte decir eso— ¿a qué se debía ese perspicaz comentario? era simple, la mañana en las entrañas de ese mercado negro Ingles, se había ido tan rápido siendo casi imperceptible sin duda, tanto ese despreciable ruso como la mestiza, se habían centrado con exclusiva en su trabajo, al punto de dejar pasar por alto esa "actividad" fundamental de cualquier criatura, alimentarse.

—¿Viejo?... viejo el decadente paisaje de esta inmunda ciudad, no saques especulaciones ni te imagines nada niña, no llegué hasta donde estoy siendo "generoso" fue la respuesta que dio el pelinegro, exhibiendo una burlesca sonrisa en el rostro a la par que se ponía de pie, colocando su mano en el delicado hombro de la adolescente, —te descontare de tu sueldo, hasta el último centavo de lo que consumas... así que deja de perder el tiempo y date prisa, estas malditas cosas no se reparan solas— con un leve empujón, la hizo salir de esa habitación con la única intención de sacarla del lugar para dar inicio a su ardua búsqueda, —¡e…ey!— frunciendo el ceño por completo molesta, retiró la mano ajena de su hombro, —eres un jodido cerdo, ¿sabes lo complicado que será quitarle esta mancha a mis ropas?— en efecto su furia se debía a que él, se tomo la libertad de usarla como paño andante, —ya… ya… “princesa de la pulcritud”, lo que no te mata te hará más fuerte— ¿pero qué era eso que se disponían a encontrar mientras discutían?, un lugar en donde les fuera posible adquirir un poco de comida.

El mercado negro de New London no era el sitio más adecuado para tener un “paseo matutino” incluso,  era dudosa la expectativa de poder dar con un  establecimiento que ofreciera algo que al menos fuera comestible. Lo que abundaba en esa zona de la metrópoli, eran bares de mala muerte, esclavos de una extensa variedad de razas y negocios clandestino de todo tipo. Dominika mantuvo el paso delante del ruso, llevando su mirada a cada curiosidad que sus ojos eran capaces de admirar sin duda, la vida en las calles de aquella urbe inglesa, era exorbitantemente distinta a la que ese muladar les proporcionaba a sus “habitantes”.  

—¡Mira!— su rostro se ilumino por un instante, sujetando las ropas del pelinegro para obligarlo a observar en la misma dirección que ella, —al menos ese bar se ve más… mmm… “estable” que los demás— ella acababa de hacer su elección y no le dio oportunidad alguna a Mishenka de quejarse u opinar. Jalándolo con toda la fuerza que le era posible, lo “arrastro” hasta el interior de esa taberna, —tenemos suerte, esa mesa esta libre, así que podrás descansar tu anciano cuerpo sin problema alguno— con una mueca de fastidio por la insistencia de llamarlo “viejo”, el ruso se dejo guiar por ella. Cuando ambos estuvieron cómodos en esa solitaria mesa, la peliazul irradiaba alegría, la misma que podría exhibir una persona que visita por primera vez un lugar, él por su parte, posiciono sus brazos detrás de la nuca y como buen haragán que era, poco le intereso si molestaba al propietario de ese local, al subir los pies a la mesa, —si yo fuera tu, no me haría tantas ilusiones con esta pocilga, quizá tu padre tira mejor basura de la que estas por comer aquí— le advirtió a la joven, quien se mostro un tanto confundida, después de todo ¿qué buena referencia se tendría de un “restaurante” en el mercado negro? una no muy buena sin embargo, las sorpresas suelen existir.


Última edición por Dominika & Mishenka el Lun Ene 22, 2018 2:23 pm, editado 1 vez




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Ness Blackwood
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el Sáb Dic 30, 2017 12:26 pm
El armonioso sonido del gin cayendo en el vidrio de un vaso agitando tenuemente el hielo contra los muros transparentes en donde estaban encerrados, la sinfonía era relajante y agradable, aun cuando fuera un gin de baja calidad servido en un viejo vaso que ni siquiera era de cristal, pero aun así no disminuía lo placentero de la experiencia de servir una bebida bien elaborada, en especial cuando era a una persona tan bella, así es, la mujer a la cual el rubio servía tan alegre era una bella joven, de aspecto callejero, pero aun así muy atractiva. Tras aplicar un toque de granadina roja el dragón coloco el vaso junto  la chica y tomando su mano con gentileza le observo a los ojos con una sonrisa –servida con mucho cuidado, incluso procurando que haga juego con el tono rojizo de tus cabellos- su mano sujetando la de la mujer acariciaba su piel, la mujer se ruborizaba con el contacto del rubio –como se mese el agua roja es tan similar a como tu cabello suave se mese cuando te mueves, y aun mas similar al rojo de tus mejillas cuando te veo a los ojos- avergonzada al joven sonreía inquieta par la personalidad coqueta del hombre. Pero un golpe en seco detuvo el comportamiento del joven, el dueño del bar lo había golpeado con un plato que se rompió en su cabeza, su mirada y sus palabras fueron severas con él, regañándolo por coquetear con una clienta cuando había más gente esperando ser atendida.

Para Ness cortejar gente que le resultara atractiva era casi un reflejo, a veces lo hacía con intenciones mas allá, pero a veces meramente lo hacía como algo que estaba en su naturaleza. Una vez más con el mandil puesto y una bandeja en sus manos el rubio fue enviado a atender una mesa que se acababa de ocupar, acomodándose su cabello el rubio soltó un suspiro y se acercó a la mesa para saludar con una sonrisa gentil a las dos personas allí, uno de ellos era un hombre que aparentaba un poco más de edad que el rubio, la otra persona era una chica que parecía bastante emocionada con el lugar, algo que en toda la tarde que llevaba atendiendo no había visto, y no podía culpar a los clientes por no emocionarse, el lugar era de mala muerte y la comida usual que tenían era deplorable.

-Buenas tardes, mi nombre es Ness y seré su mesero hoy… curiosamente también su chef… pero eso no va al caso por ahora- aclarando un poco su garganta el rubio dispuso las hojas del menú plastificado y gastado, coloco unos vasos con agua a cada uno –pueden elegir lo que deseen de allí, pero también si así lo quieren puedo darles alguna sorpresa- en estas palabras coloco un énfasis especial, como si realmente recomendara optar por esta sugerencia –prometo hacer crecer aún más la linda sonrisa de la joven emocionada, y colocar una sonrisa igual en la cara del señor- orgulloso de sus palabras el joven se despidió con una leve reverencia y volvió caminando a la barra recogiendo una jarra con agua y hielo para llevarla a la mesa. El dueño veía incrédulo esa costumbre, mientras Ness sabía que era bueno dar algo a la clienta a beber mientras para que no se aburriera, el simplemente creía que era pérdida de tiempo.

Nuevamente sonrió a los clientes de la mesa y coloco la jarra entre ellos -¿tomaron su decisión? Si aún no están listos puedo empezar por prepararles sus bebidas…- observando a la chica unos segundos empezó a dudar en algo y se le acercó para verle mejor el rostro, era muy linda y tenía su figura en las caderas, pero daba un cierto aire muy joven en su rostro -¿la señorita puede beber alcohol? ¿O prefiere un jugo?-.


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Dominika & Mishenka
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el Miér Ene 03, 2018 12:31 pm
¿Qué quieres beber?
¿Qué podría tener de interesante una de las tantas tabernas de mala muerte, con las que contaba el mercado negro de New London?, ese establecimiento en particular, al que se aventuraron a entrar, tenía una gran ventaja al tratarse de un país completamente distinto a su helada Rusia y a eso se le podía sumar la capacidad de asombro con la que aún contaba Dominika. Ella se mantenía al borde de su asiento, cómo si algo realmente asombroso estuviera a punto de manifestarse ante sus ojos y las perniciosas referencias de su acompañante, de poco servirían para que ella se quitará la idea de la cabezas, con respecto a que había realizó una buena elección sobre el lugar.

Poco duraría el misterio y su curiosidad se saciaría, una figura masculina se plantaba ante ellos, según sus propias palabras, sería quien los atendería. Ambos rusos posicionaron la mirada en aquel hombre mientras lo oían hablar; el lycan enfocado en lo que este llevaba puesto, ¿a caso era un mandil? ¿desde cuándo un "mesero" requería de uno, en un sitio decadente como ese?, sus cuestiones se hacian presentes con la expresión de confusión en sus cejas. Dominika se mantuvo atenta a cada frase y movimiento del rubio sin embargo, una oración en específica provocaría que la peliazul se mordiera el labio inferior, hasta que ese caballero concluyera con su bien elaborada rutina.

¿A caso le estaba coqueteando al joven mesero? en lo absoluto y al verlo marcharse, detonó aquella eufórica risa que tanto intento contener, en efecto, aquel hombre había cumplido con eso de hacer crecer aún más la sonrisa en el rostro de la rusa. Cuando logró darse un respiro, colocó su mano en el hombro del lycan, aproximándose a él para exclamarle en el rostro, —¿lo escuchaste?... te llamó "señor", te han dicho de mil formas pero jamás "señor"... ¿y aún así dudas de la elegancia de este "refinado" establecimiento?—, poco a poco se alejó de su acompañante, retomando la comodidad de su asiento aún con esa burlona risa en los labios, para comenzar a indagar en el menú que hasta ahora permanecía sobre la mesa. Mishenka hizo lo mismo, mostrándose más "civilizado" al usar esa silla como se debía, dirigiéndole una mirada fulminante a la peliazul y percatándose  del retorno del rubio.

El momento de ordenar había llegado, la rusa no estaba del todo segura de que sería lo mejor, pero ahora que lo recordada, ese joven hombre les dio opción a una sugerencia, ella cavilaba sobre esa situación cuando, —¡ey...ey...! no tan cerca, no me hago responsable si ella te lanza una mordida— las palabras del pelinegro la harían notar que el rubio tenía demasiada proximidad con ella, esto no le molestaba en lo más mínimo, incluso aún ostentaba la sonrisa que se sería difícil borrar, o al menos eso creía hasta que, —¿alcohol? ¿jugo?... solo dale agua del grifo— el dictamen de su "jefe" no fue del agrado de la menor la cual, con una mueca de contrariedad, se levantó de su asiento y camino hasta detrás de su acompañante, para cubrir la boca de este con sus manos, de esa manera, ya no podría continuar con su falacia y dejaría que fuera ella quien hiciera la petición.

—Ness... ¿cierto?— era evidente que el lycan no estaría contento con las acciones de su "subordinada" así que cada segundo era valioso, —¿Puedo llamarte Nessie?— agrego para hacer más amena su breve charla, —si recuerdo tus palabras, nos diste una sugerencia... así que el "señor" y yo tomaremos la "sorpresa"... para él será un licor y para mí una bebida frutal... también dijiste que pondría una sonrisa en mi rostro y mira que lo conseguiste... pero si eres capaz de hacer sonreír al "señor", yo misma me encargare de darte…— tal vez le estaba pidiendo un imposible a ese hombre, pero de lograrlo la recompensa debía ser bastante gratificante, —… lo que tú quieras, en términos materiales, no te quieras pasar de listo… sé lo importante que es una buena remuneración para alguien que trabaja en un bar— ¿el joven mesero aceptaría o haría una omisión a su propuesta?, era la nueva incógnita que invadía a Dominika, —confió que realmente nos llevaremos una “sorpresa”, pero ahora ve, haz lo que debas… no me haré responsable si al liberarlo intenta mordernos— finalizó con ese comentario que se mofaba de las palabras que Mishenka le dijo al rubio, con respecto a ella, haciendo un ademán con su cabeza para que el joven se diera prisa y riendo levemente al notar que su “jefe” parecía un poco furioso con todo eso.


Última edición por Dominika & Mishenka el Lun Ene 22, 2018 2:25 pm, editado 1 vez




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Ness Blackwood
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el Sáb Ene 13, 2018 9:23 pm
Al momento de buscar donde trabajar para recobrar el ánimo, Ness esperaba tener que atender a ciertos clientes, entre ellos el clásico ebrio de taberna, los problemáticos peleoneros, clientes abusivos que buscaran pasarse de listos, alguna poca cliente bella como a la que cortejaba hace un momento y algunos otros clichés de los bares, pero tal parecía que este dúo sería algo distinto a esos clichés.

Aun intentaba identificar la edad de su clienta cuando su compañero de pronto exclamo su petición ante la orden de ella, a lo que el joven no logro responder antes de que la chica de inmediato lo silenciara de una forma no muy sutil, pero aun con la raro de eso Ness no pareció molestarse, solo contuvo una leve risa mientras escuchaba atentamente la orden de la muchacha. Sinceramente que ella aceptara su propuesta de darles una sorpresa con un platillo propio emociono bastante al dragón, aunque poder cocinar y servir le hacía sentir bien, la comida de ese lugar principalmente frituras y nada más, pero él podría planear algo aun con esos pocos ingredientes –No me han llamado Nessie desde que deje el lago… pero suena lindo viniendo de usted- menciono mientras escribía la orden –y no se preocupe señorita, el dinero no es muy útil a un esclavo como yo, no tengo nada que comprar en el mercado… vaya eso suena irónico cuando uno lo dice así- admite con una pequeña risa –así que no se preocupe por premios ni nada así, ni tampoco por las mordidas del señor, con la comida que les traeré estará tan feliz que no dará más mordidas por un tiempo-.

El rubio se retiró del comedor tras hacer una leve reverencia a los clientes y se preparó para cocinar. Recogiendo sus mangas y abriendo un poco más el cuello de su camisa el joven empezó a pelar papas de manera rápida y calmada, las pieles caían suavemente de lo delgado que eran al punto de que casi podía llevárselas el viento, listas las papas las coloco en un hoya para que se cocinaran, mientras el cocinero se dedicó a picar en tiras delgadas la col y la cebolla para luego saltearlas ambas en una sartén. El rubio no perdía el tiempo, en lo que se cocinaban las verduras él ya estaba fileteando una pechuga de pollo, teniendo 2 presas listas las dejo a un lado para poder sacar las verduras del fuego, moliendo las papas las mezclo con las verduras salteadas y algo de queso, luego lo vertió todo en una fuente que cubrió con algo más de queso y coloco todo en el horno.

Con la guarnición terminada ahora solo faltaba cocinar el pollo y la salsa de este, tenía algo personal para esto, un secreto familiar, cambiando su mano a una garra de dragón arranco un par de escamas de esta para colocarlas sobre una sartén nueva, agregando algo de azúcar y leche dejo esto en el fuego unos segundos antes de colocar encima el pollo, la escama de dragón marino de la familia blackwood daba un interesante picor dulce que sazonaría bien el pollo.

Al cabo unos minutos el rubio salió de la cocina con dos platos listos, en ambos se podía ver una guarnición gratinada y una pechuga de pollo que había adoptado cierto tostado azul, decorado por la escama de dragón ensartada en esta. –Quise sorprenderlos con algo personal, rumbledethumps, una guarnición típica de escocia y el pollo es una receta familiar con escamas de dragón marino- entregando una amplia sonrisa sirvió a ambos y espero tranquilamente a ver su reacción.


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Dominika & Mishenka
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el Lun Ene 22, 2018 3:02 pm
¿Qué quieres beber?
—¡Ouch!... me mordiste, no te tenías que tomar tan en serio mis palabras, solo era una pequeña broma entre Nessie y yo... ahora me dará rabia o urticaria en la piel por tu culpa— esa sonrisa pretenciosa que el mesero había instalado en el rostro de la rusa tras continuar con esa jugarreta; antes de hacer su reverencia e ir hasta su estación de cocina a preparar esa tan prometedora sorpresa, casi estuvo a punto de borrarse, aunque era más que evidente que el "jefe" de la mestiza, estaría poco de acuerdo en que ella se tomará toda la libertad de realizar la petición para ambos sin consultarlo con él previamente. —¡Oh vamos! no estés molesto, recuerda que hoy estas por probar un platillo que hará detonar tus papilas gustativas y saldrás de aquí tan feliz, que ahora todos te conocerán como "Mishenka el señor que sonríe" colocando sus brazos sobre los hombros de aquel lycan, la peliazul se aferró a él, estrujándolo y molestándolo con cada una de sus frases, quizá ella estaba exagerando un poco, pero se notaban las altas expectativas y la desmedida curiosidad que tenía al respecto de ese platillo misterioso que estaban por degustar. El pelinegro por su parte, no parecía para nada furioso, algo muy inusual en él, incluso su reacción era tan serena a pesar de todo lo que Dominika se encontraba haciendo, ¿qué era lo que ocurría? ¿a caso él también sentía una ligera incógnita por saber que era lo que ese rubio se sentía tan orgulloso de servir en un decadente lugar como lo era ese bar?.

Con la idea de no desaprovechar ese vaso con agua y un par de cubos de hielo, que su mesero les había dado como cortesía, el ruso lo sujeto pero antes de que pudiera beber de el, —¿sabes que me causó un poco de curiosidad en Nessie?— ella se exhibía un tanto distante, como si una extraña cuestión no dejará de resonar en su cabeza, —¿el "hermoso mandil" que llevaba atado a la cintura?—  dada su respuesta, el lycan le dio un gran sorbo a ese vaso con agua, —no, no... no me refería a eso... fue a lo que dijo, de que es un esclavo—  comentó mientras recargada su mentón en el hombro ajeno, como si su propósito fuera que solo el pelinegro escuchará lo que le decía, —eso no es raro, tal vez su amo es el dueño de este lugar... lo obliga a trabajar aquí y a lidiar con niñas odiosas como tú—  al parecer la mestiza no pararía de indagar hasta quedar satisfecha con las respuestas, —no lo creo, él se ve muy cómodo en este lugar, sólo dime una cosa... si el dinero no le sirve de nada a un esclavo, ¿que se vuelve valioso para ellos?—  preguntó, tan impaciente por obtener una resolución a su duda que acortó aún más la distancia entre ella y su acompañante, —¡su libertad niña, su libertad!... pero deja de meterte en lo que no te incumbe y deja de ponerte tan cariñosa conmigo, si al menos tuvieras unos generosos atributos, pero eres más plana que la mesa del taller...—  el rostro de Dominika se iluminó, tal y como si una hermosa bala plateada hubiese dado en el blanco, ¿qué loca ocurrencia se había alojado en su mente? se dejó apartar por el mayor, alejándose de él para retomar la comodidad de su silla.

Unos minutos más tardes, desde la partida del rubio, el ambiente se vio envuelto por una peculiar esencia, el lycan aparto el rostro del vaso del cual bebía, para utilizar su desarrollado sentido del olfato y percibir mejor esa poco usual pero delicada fragancia, —¿tú también lo notaste?, hace un rato que ese repugnante olor a muerte que siempre invade todo este lugar, se opaco con ese dulce y delicioso aroma, estoy taaaaan impaciente por ver en qué consiste el “platillo sorpresa” con una risilla y generando un suave tintineo al golpear sus uñas contra el vaso que tenia frente a ella, Dominika hacia verídica su inquietud incluso, se podían observar a algunos “clientes en potencia” que entraban para fisgonear, atraídos por ese agradable olor de una mezcla entre ingredientes y condimentos.

Su espera no fue extensa, el rubio retornaba una vez más ante los ojos de los rusos, con “la sorpresa” entre sus manos, ¿de qué se trataba?, las palabras de ese hombre describían cada detalle del platillo que estaban por probar, el lycan enfoco su atención en la singular tonalidad azul de lo servido en aquel plato, ¿enrarecido? la manera en como arrugaba el entrecejo lo dejaba en claro, la mestiza por su parte, desvanecía la sonrisa que había mantenido desde su llegada, ¿a caso algo andaba mal con lo que estaban por probar?. Dominika cruzo la mirada con Mishenka, compartiendo la misma perspectiva de su “platillo misterioso”, ese color que le daba un toque fuera de lo usual, el posicionamiento de cada elemento y ese tan atractivo aroma, lo volvía extremadamente apetecible, sacado del menú gourmet de uno de los tantos restaurantes de la “elegante” ciudad de New London. Una repulsiva taberna como esa, era impropia de ofertar tal vianda. Mentirían de no aceptar que estaban sorprendidos pero eso estaba por quedarse corto, en cuanto ambos se dispusieron a degustar la receta familiar del rubio.

La rusa fue la primera en aventurarse, tomando el cubierto más aledaño, se llevo un gran bocado a la boca, seguida por el pelinegro quien haría lo mismo. Se escucho el dócil golpe del cubierto cayendo en la superficie de la mesa, al instante que Dominika lo soltaba, colocando sus manos en sus mejillas, con el objetivo de mitigar ese tan gratificante cosquilleo, —¡si dios existiera, probar este platillo seria como besarlo en los labios! ¿no lo crees Mishenka?— le propino un fuerte golpe con el codo a su compañero para que dijera algo, sabía que ella no era la única que había quedado asombrada, —sí… sí… es “el hada mágica de la cocina”… hizo que etas inmundas patatas se convirtieran en niños de verdad…— los modales no eran el fuerte del ruso, poco le importaba responder con la boca repleta de comida, lo único que deseaba era que la “atolondrada” lo dejara seguir disfrutando de ese platillo que termino por ser mejor de lo que se esperaba. Tal vez no eran los cumplidos más habituales sin embargo, era evidente que ambos estaban más que satisfechos con la sugerencia de su mesero y chef.

—Nessie… ¡esto es realmente delicioso! … incluso el “señor” se quedo sin palabras…— agrego la peliazul, retomando su cubierto, —si ese es el sabor de la comida, no quiero ni pensar cómo será el del postre— quizá se estaba adelantando demasiado a las posibilidades no obstante, antes de continuar con la teoría de que les esperaría para el final, —si que eres habilidoso en la concina, tanto que… no deberías de menospreciar tu magnífico trabajo, tengo curiosidad… si el dinero no es algo útil para un esclavo como tú entonces… ¿qué es lo que sí podría serlo?— fue completamente directa, ya que aun seguía en pie eso de remunerarle de alguna manera el mejor almuerzo que había tenido a su llegada a New London.




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Ness Blackwood
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el Miér Feb 14, 2018 5:01 pm
El dragón esperaba pacientemente a ver la reacción de su clientela, respirando hondo cerro sus ojos unos instantes y los volvió a abrir cuando pudo oír la voz de la chica expresar el gusto que le daba la comía, ante eso el rubio no pudo esconder una amplia sonrisa de satisfacción, la cual fue acompañada por sus dientes al crecer pues el hombre también había expresado su gusto por la comida, aunque en una manera mucho más fría, pero aun así igualmente grata. Confiaba plenamente en su comida, ambos platillos los había hecho suficientes veces como para tener total seguridad de su sabor, sin embargo un así le emocionaba escuchar esos comentarios de ambos, hacia tanto tiempo que no cocinaba con tanta alegría para alguien, la alegría que le produjo eso casi humedeció su vista.

Sin embargo ante las siguientes preguntas que la joven chica le hizo el rubio se pasó una mano por el cabello, pensó por un momento en su respuesta y empezó a buscar entre sus ropas una cajetilla de cigarrillos, llevándose uno a la boca saco el fuego de su chaqueta para dar una profunda inhalación y luego exhalar una bocanada de humo. Como si se hubiese relajado el cocinero se abrió un poco más la camisa, tomo una silla y se sentó junto con sus clientes –técnicamente no soy empleado, así que si el viejo viene a regañarme solo ignórenlo- nuevamente inhalo de su cigarrillo y luego los observo a ambos tranquilamente y alzo un dedo –primero, deberé ingeniar que hacer como postre, ese lugar no tiene ingredientes dulces siquiera, tendré que ponerme creativo allí- acto seguido alzo el segundo dedo –podría decirles que es útil para un esclavo, pero antes de eso creo que será necesario ponernos en la situación del esclavo en cuestión, supongamos que su existencia haya surgido de un error, no uno como un preservativo roto o una pareja que tuvo su bebe antes de tiempo, un error que se debía arrancar de raíz. Ahora imaginen que ese error sobrevivió, durante los días venideros solo fue nada hasta que alguien le dijo “¿podrías ayudarme?” entonces el error tiene propósito y quizás deja de ser error para volverse herramienta- hizo una pausa unos segundos para volver a fumar y entonces sigue con su explicación –pero quien cometió el error no deja de verlo como un error a esconder, así que le quita su labor de herramienta y lo echa a la basura esperando que nadie la recoja, sino que sea de esa basura olvidada que algún día se lleva al lluvia- sacando su cigarrera apago el cigarrillo en esta luego guardo en ella la colilla para no ensuciar el lugar –en fin, ahora con eso puesto en claro verán que para los esclavos la libertad suele ser lo que anhelan, lo que más desean conseguir, he visto a un par sufrir mucho intentando escapar… no es mi caso, yo deseo trabajar para alguien, servir a alguien, deseo que alguien tenga el suficiente interés en mi como para comprarme y poder entregarle mis manos, me siento tan vacío cuando no hago nada que el día de hoy me escape solo para trabajar aquí y servir comida a alguien- tras soltar un último suspiro regalo una sonrisa a ambos y moviendo un poco su mechón de cabello les dio un guiño a ambos –espero eso deje claro las cosas, no espero me den la razón ni entiendan porque soy así, sé que es absurdo que deje mi valor de vivir a ser una herramienta, pero solo sirviendo me puedo sentir feliz, aunque aún así al acabar el turno debo volver a mi lugar en la tienda si notan escapo podría traer problemas a los pocos negocios honestos del lugar ya que soy una mercancía algo cara-. El dragón se alzó de pie y sacudió sus manos para volver al trabajo, pero antes de alejarse de sus clientes se acercó a besar la mejilla de ambos –gracias por escuchar eso, iré a ver que puedo prepararles de postre allí atrás en la cocina-.

Diez minutos pasaron y el cocinera salió con dos copas, en ellas se encontrar unos postres, junto a estos cargaba en la bandeja un jugo de frutas y una cerveza para ambos –lamento la espera, logre improvisar un postre con la fruta para los jugos y algunos licores de la barra- las copas de postre traen un mezcla cremosa y suave color caramelo –disfruten-.


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Dominika & Mishenka
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el Dom Mar 11, 2018 11:03 pm
¿Qué quieres beber?
En definitivo, la libertad era la "posesión" más valiosa para todos y cada uno de los seres que pudieran pisar la faz de la tierra, pero ¿por qué unos podían ir y venir a donde les diera la gana mientras que otros, tenían que padecer los suplicios de la esclavitud? ¿quién en esta retorcida realidad, decidía que puesto le correspondía a cada criatura?, a pesar de rondar a diario por las calles de ese deplorable "mercado de baratijas", la mestiza jamás se había tomado ni un minuto con el fin de meditar, en la desdicha por la cual atravesaban aquellos que eran considerados simple mercancía a pesar de contemplar mieles de muecas de angustia y pena. Tal vez era consecuencia de su vano concepto de la objetividad, al menos a ella, le parecía que Ness no era uno más de ellos, quizá no se regocijaba en su dicha pero tampoco era como si él viviera en una aflicción eterna.

Incluso Dominika, contando con un desmedido "libertinaje"; deseaba conocer algo más allá de su natal rusia, ver nuevos paisajes urbanos, tener un par de problemas que añadir a su lista y fastidiar a cuánto individuo se topara a su paso, si ese era su simple plan de vida, ¿por qué Ness no podía hacer lo que quisiera? ¿quién se había atrevido a designarle ser un esclavo en ese asqueroso mercado de New London?. La peli azul se mostró atenta a todo el argumento que el rubio se tomaba la molestia de darle con respecto a sus preguntas el pelinegro por su parte, se mantuvo al margen de la charla entre el mesero y su atolondrada subordinada, dedicándose con exclusividad a centrar su atención y acciones en el platillo que ese hombres les acababa de servir. El aroma a cigarrillo que escapaba de los labios de ese hombre al momento de hablar, se combinaba con la deliciosa fragancia a comida recién preparada y a ese olor a licor barato del establecimiento, casi podía recordarle a su antiguo hogar sin embargo, a pesar de que ahora algunas cosas estaban más claras para la rusa también surgían nuevas incógnitas, ¿sería a caso que Ness disfrutaba de ser un "objeto de adquisición"?, él se exhibía con la suficiente confianza en ellos de lo contrario, no se hubiera decidido a hacerle compañía en esa mesa y confesarles algo que parecía inofensivo, tocando el punto de que no era "propiedad" del dueño del local; un poco inocente de parte de su chef, el darles a conocer ese dato. Esto hizo que Mishenka observara de reojo a su “hada de la cocina”, reacción que provoco que la rusa levantara con sutileza una ceja al notarlo después de todo, era posible ganar un par de monedas con facilidad, si se entregaba a un esclavo que decidía pasarse de listo y huir de sus captores, si lo sabían bien un par de cadentes de escrúpulos como lo eran ellos.  

La confusión invadió por un instante a la mestiza, ¿un error? ¿un error con un propósito? ¿por qué él mismo se definía como tal? ella no entendía a la perfección que era lo que el rubio intentaba decirle, ¿a caso era una frase entre líneas? o simplemente la peli azul era demasiado joven para comprender algo de esa magnitud no obstante, su especulación de que la “libertad” era una de las aspiraciones de Ness, se hizo verídica. Ese breve lapso donde dominica analizaba todas las posibilidades, se vio interrumpido en el instante en que percibió la cercanía del mesero hacia ella y más tarde con su “jefe”, —¡¿pero que coña?!— el pelinegro fue tomado por sorpresa ante esa muestra de gratitud, —¡joder Mishenka! ¡eso fue tan homosexual! si mi hermana lo hubiera visto, ahora tendría un excelente motivo para hacerte la vida imposible— y tras esa frase, la exultante y burlona risa de Dominika irrumpió con el sosiego del local, magnífica forma tuvo su chef de mitigar su anunciada ausencia.

El lycan  decidido a ponerle fin al impetuoso comportamiento de la rusa, sujeto con fuerza una de sus largas trenzas azules, para atraerla hasta él, —¿podrías cerrar el pico? pareces una maldita loca… tu idea de buscar un lugar donde comer algo no fue tan mala, ahora ya sé que haremos al terminar, mira que todo te lo debo a ti y a tu gran boca— ¿a qué se refería él con eso ultimo?, la mano de la mestiza se deslizaba por su propio cabello, buscando liberarse de las garras del ruso, —¿no lo estarás diciendo en serio?… Nessie es agradable no es como los otros, además te dio un excelente servicio y dijo que más tarde él volvería por su cuenta a su prisión, ¿por qué no simplemente terminas de engullirte eso y lo dejas en paz?— con un ligero ceño fruncido, ella le arrebato su trenza de las manos y le dirigió una mirada fulminante, —no te estoy pidiendo sugerencias, ¿desde cuándo comenzaste a sentir empatía por otros?... que no se te olvide para quien trabajas— ella rodo los ojos al escuchar todas esas falacias y antes de que pudiera decir algo a su favor, la voz del rubio los haría volteara a ambos.

Descartando ese pequeño inconveniente con el ruso, Dominika aún seguía manteniendo el asombro que le generaba descubrir la sorpresa culinaria con la que Ness volvería. Sus ojos se abrieron a la par al tener ante ella ese dúo de copas, si la comida había sido digna de un restaurante gourmet, no esperaba en averiguar que sería probar una porción de aquel postre sin embargo, —hace mucho que deje de tener seis años como para “conmoverme” con estas cosas… así que…— el lycan no compartía la misma inquietud que ella, decidido a ponerse de pie y marcharse, un sencillo pero significativo "gracias" no estaba de más, desafortunadamente Mishenka podía ser todo, a excepción de educado. Precedente a salir de ese bar de cuarta, con un sutil gesto pretendió recordarle a la rusa, de lo que estuvieron hablando antes de que el rubio retornara.

—Ignóralo Nessie… Mishenka es demasiado viejo, quizá requiere de una de esas siestas de anciano… ahora que lo recuerdo, dijiste que no eres empleado de este bar y el nuevo platillo que preparaste se ve exquisito… imagino que no sería la primera vez que tú mismo degustas de una de tus “creaciones”, así que…— le dió una suave palmada al asiento a su lado y que el pelinegro había dejado desocupado, —descuida, yo pagare por el servicio, incluso podría pagar por tu libertad si lo quisieras claro que… si algo he aprendido de los negocios, es que me tendrías que dar algo muy bueno a cambio—, dos propuestas abiertas y tan francas que parecerían una locura, ¿el rubio aceptaría al menos una? sus ojos y oídos se mantenían curiosos con la respuesta que estuvierá por obtener.




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Ness Blackwood
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el Mar Mar 27, 2018 7:41 pm
Con cierta calma el cocinero rubio nuevamente esperaba la respuesta de su dúo de clientes tan pintorescos, sin embargo el ambiente entre ellos no parecía el mismo que sentía la vez pasada que les trajo comida, en otra ocasión el cocinero era capaz de creer que su comida era un arma secreta que podía neutralizar cualquier mal de ánimo en quienes la probasen, creía en el poder de los sabores amansando bestias y sanando heridas o fortaleciendo cuerpos, pero esta vez el mismo cocinero estuvo algo distraído al cocinar, sus palabras dichas antes de retirarse habían quedado resonando en su cabeza durante cada instante, aun si su postre seguía siendo delicioso esta vez era claramente menos pasional que el plato de fondo cocinado anteriormente.

Sin embargo había olvidado la última vez que alguien había rechazado algo elaborado por sus manos, pues ente sus ojos el hombre al que con tanto gusto había atendido hace un instante ahora se marchaba sin probar el postre que el preparo, provocando una mirada de tristeza en los ojos del rubio que intento esconder al agachar la cabeza y buscar algo entre sus ropajes, como si alterado no supiera que es realmente lo que busca, buscando mejor con su mente un recuerdo en específico, un recuerdo de otros tiempos de su vida. Entonces una voz más animada y alegre le hace volver en sí y alzar la mirada con más sorpresa, era aquella jovencita que aun permanecía sentada con su postre, con ojos brillantes y una extraña pero contagiosa sonrisa que calmaron al cocinero.

Recobrando la calma el cocinero se pasó una mano por sus cabellos mientras tomaba un asiento junto a aquella joven de cabellos azules –supongo que se dejaba ver que él no es alguien muy sociable, realmente ambos son muy diferentes, una jovencita alegre y excéntrica con mucha personalidad y un hombre mayor y tosco con una pésimo humor- entre sus labios escapo una pequeña sonrisa, la tranquilidad y alegría de aquella joven era algo contagiosa en realidad y apaciguaba los pensamientos extraños que cruzaron por un instante en la mente del cocinero. Sin embargo fuera de la tranquilidad que sintiese se sorprendió al oír aquella oferta que le estaba dando la chica -¿mi libertad?- murmuro un momento para poder pensar sobre aquella propuesta -¿de verdad tiene el dinero suficiente? Como te dije tengo un precio absurdo que mi padre uso para que nadie quisiera comprarme nunca, no creo que exista manera en que yo pueda regresarte ese monto en algún momento- su mano tomo la cuchara a un lado de su postre y gentilmente saco un poco para acercarlo a la chica ayudándole a comer –como te dije fui criado para servir a otros, así que aun estando en libertad no sabría que hacer de mi vida, quizás podría trabajar en una cocina pero con el tiempo sentiría que algo me falta si no tengo a quien dedicarme en particular- terminando esa frase el cocinero se llevó algo del postre a su propia boca.

En un viejo castillo resonó el frio golpe de una mano que azotaba la mesa con fuerza, haciendo temblar toda la vajilla y derramando gotas de vino sobre el mantel por el movimiento brusco que aquel golpe provoco, un mujer hablaba enfurecida, y con iré sacudía sus manos llenas de indignación, la mujer había perdido la compostura cuando un niño de cabellos rubios había preguntado si podía ese día comer en la mesa de la familia, pero aquella mujer no permitiría que él se sentase, no permitiría que el fuese considerado parte de la familia o que tomase un lugar junto a sus hermanos. Tal había sido su enfado provocado que desde ese día el niño no comería ni siquiera con la plebe, mientras los sirvientes comían en la cocina el pequeño niño debería comer en el establo junto con los animales, y su comida no podría ser los platillos elaborados por él y otros sirvientes, solo comería los ingredientes sobrantes sin cocinar, como un animal más.

Entonces Ness volvió a abrir sus ojos que brillaban de un tono azul mientras se sorprendía de lo sucedido, en su vida jamás se había sentado en una mesa a comer aquello el cocinara, claro que probaba mientras cocinaba, pero había algo distinto en estar en la mesa junto a alguien más que te sonreía y comiendo con tranquilidad, aun un postre tan simple como aquel que debió improvisar con los ingredientes baratos de aquella cocina, era ahora el platillo más suave y delicioso que se derretía en sus papilas. Disimulando una pequeña lagrima el cocinero le sonrió al chica y dando un suspiro cerro sus ojos un momento mientras pensaba muy bien, finalmente tomándole su mano que parecía tan pequeña dentro de la del dragón –bien tomare tu oferta, pero mi pago me temo que será también un compromiso, si me liberas entonces seré tu siervo, te pagare con cada parte de mí y con cada acto que haga en el futuro- inclinando la cabeza el dragón alzo la mano de la joven y de la coloco sobre la cabeza –mi maestro de enseño que cuando eligiera a quien servir debería hacer esto en señal de mi lealtad- alzando la mirada dio una sonrisa esta vez enseñando sus colmillos –tu decidirás como usas esta herramienta que te dispongo, puedo trabajar para darte dinero o servirte como mayordomo personal, tu tomaras la decisión- con gentileza entrego su mano para estrecharla -¿aceptas mi contra oferta diablilla azul?-.


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Dominika & Mishenka
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el Sáb Abr 21, 2018 12:12 am
¿Qué quieres beber?
Si algo caracterizaba a Dominika, era su nula discreción y como muestra de ello, estaba esa larga sonrisa que enmarcaba su rostro al ver que su rubio mesero aceptaba, al menos hasta ahora, una de sus propuestas, hacerle compañía en esa mesa y degustar de ese apetecible postre que el mal agradecido de Mishenka había decidido no probar. —Solo ignoremos al viejo, tanto o igual como seguramente él lo hace con nosotros… él se lo pierde— tal y como si tuviera frente a ella a la criatura más maravillosa que jamás hubiera visto en su vida, sus ojos exhibían ese indescriptible júbilo y la risilla burlona que escapaba de sus labios, daba toda referencia a ese “desequilibrio” del que tanto se quejaba el lycan sin embargo, “Nessie” no era aquel que provocaba ese incontrolable actuar en la mestiza si no, ese apetitoso postre sobre la mena con el que ese joven la había sorprendido.

La mestiza estaba perdida por completo en el “encanto” del aspecto de ese nuevo platillo, que no se percato de los improvisados movimientos de parte de su chef, su mirada terminaría dirigiéndose a él, en compañía de una expresión de confusión al escucharlo decir aquella comparativa, —es un anciano amargado, no tengo idea de cuantos años lleve cargando encima pero… por lo que más quieras Nessie, no te vuelvas como él cuando seas un viejo— al menos desde la perspectiva de la rusa, el rubio a su lado daba una total apariencia de ser un tipo que gozaba de una plena juventud. Dominika estaba decidida a averiguar cuál era el sabor con el que sus papilas gustativas se iban a deleitar no obstante, antes de poder hacer cualquier acción, la incertidumbre la invadió al oír de nuevo la voz de su mesero, ¿a caso había escuchado bien? ¿él estaba aceptando la propuesta de recobrar su libertad? todo indicaba que si y ella se limitó a clavar su mirada en él, mientras ponía atención a sus palabras y abría la boca para tomar ese bocado que tan gentilmente le proporcionaban —lo sabia… ¡es jodidamente delicioso!— balbuceó con la boca llena mientras dejaba que ese agradable manjar se deslizara por su garganta, la duda se volvía a apoderar de ella. En verdad Ness era un sujeto bastante peculiar, ¿por qué alguien como él terminaría siendo una costosa mercancía en el mercado negro de New London? y la cuestión que resonaba en la cabeza de la rusa, era entender la razón de que, a pesar de que él pudiera recuperar su libertad, ¿qué lo llevaba a querer seguir sirviendo a otros?.

Si que estaba confundida, quizá su corta edad no le permitía comprender las motivaciones en la vida de los demás pero de lo que estaba completamente segura era de ese turbio pasado del cual Ness, le compartía sutiles fragmentos. Una vez que el rubio saliera de ese pequeño trance, la peli azul se percato de la sonrisa que enmarcaba los labios de aquel hombre y sin previa advertencia, la tomaba de la mano, debía admitirlo, era la primera vez que tenía contacto físico con un hombre que no fuera el detestable de Mishenka, quien la repudiaba por ese gusto de fastidiarlo. Los ojos de la mestiza se abrieron a la par, llenos de asombro con la contra oferta que su chef le hacía a su anterior propuesta de liberarlo. Su mano fue guiada hasta la cabeza ajena, ella no pudo reprimir ese “capricho” propio de acariciar ese suave cabello rubio, pero no debía perder la concentración de la “negociación”.

—¿Un mayordomo personal? nunca he tenido uno, no sé para que podría usarlo…— expresó un tanto confusa sin embargo, era un trato que no debía rechazarse, una oportunidad así no se volvería a repetirse con tanta facilidad, —me parece justo… es un trato Nessie… además de ser un excelente cocinero, también eres un buen negociante— estrecho la mano ajena, con una risilla en los labios ante esa perspicaz manera de llamarla y adjudicándose toda la osadía que pudiera existir en el mundo, la peli azul tiro de aquella mano para acortar la distancia entre ambos, pretendiendo que solo fuera él quien pudiera escucharla, pero ¿qué tenía por decirle?, —hablemos de los términos y condiciones… existen muchas maneras para que alguien como yo, adquiera a un lindo esclavo como tu… si, podría pagar el precio que piden por ti, esa sería la manera más fácil y “legal”… también podría robarte… no importa que tan exótico o costoso seas, están en la peor zona de la ciudad y eso te vuelve completamente “ilegal” dudo que un ladrón acuse de robo a otro ladrón… o podría cobrar algunos favores y pedir que tú seas ese pago, es un mundo de posibilidades, todo depende de que tan divertido quieres que sea todo esto— ¿cuál era el afán de Dominika de siempre tomar el camino más complicado? entrelazó uno de sus dedos de su mano libre, en un mechón de la cabellera rubia del joven hombre con el fallido intento de rizarlo, —el único problema aquí es el viejo, tengo una infinita deuda con él… y si le da por querer hacerse contigo como pago, estaré en un terrible problema y hablando de él…— con delicadeza libero el cabello de su mesero, para llevarse un bocado más, no estaba dispuesta a marcharse sin antes terminar por completo con aquel postre, —podría hacerme adicta a esto… él quiere tu cabeza, tal vez planeas volver pero después de todo, te fugaste… sé lo mal que les va a esos esclavos que deciden hacerse los listos… así que, por dejar que mi lengua conociera el “quinto sabor” voy a traicionar a mi jefe… mmmm… traición es una palabra muy fea, digamos que solo por esta vez no lo obedeceré, tu mejor que nadie conoce la cocina de este bar, así que cuando terminemos con este “angelical” postre, nos iremos por la “puerta trasera”… Nessie y Dominika escapando ante la nariz del viejo…— peculiar manera de presentarse, pero que más se podía esperar si ella era una completa atolondrada.




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Ness Blackwood
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el Mar Mayo 15, 2018 1:23 am
Suavemente los ojos del rubio se entrecerraron mientras observo enternecido a la joven chica al sentir su piel estrechando su mano y al oír las palabras que esperaba, había aceptado su oferta y desde ahora aquella chica tan llamativa seria su ama y seria de ella de quien cuidaría ahora, era interesante como una mezcla de sensaciones y sentimientos inundaban su cuerpo solo al sentir que ahora le pertenecía formalmente a alguien, por una parte debía admitir que abandonar la idea de la libertad era incluso para el algo absurda, pero sabía que su mayor felicidad estaría en poder cuidar de alguien más, y aquella chica frente a él parecía un excelente caso, amaba su comida, tenía una sonrisa sumamente contagiosa y su aspecto tan juvenil era una buena de señal de que aún le quedaban varios años de crecer y ser cuidada por alguien más, el empezaba a desear ser ese alguien más que cuidara a esa joven, además de que debía admitir que su rostro le parecía muy atractivo y le producía curiosidad saber que tal luciría en unos años más.

Ser jalado levemente fue una sorpresa para él, pero más grande fue la sorpresa de las palabras de la chica que le jalo, ¿huir?, nuevamente la sugerencia de simplemente abandonar todo lo que era su prisión por las malas y volverse alguna especie de fugitivo, no lo sugería como un camino fácil ya que mencionaba de forma bastante clara lo peligroso que esto podría llegar a ser, pero esa sensación de peligro aunque algo absurda, sonaba muy divertida y despertaba algo de interés en él, además le producía cierta satisfacción saber que su padre no recibiría ni un poco de dinero por la venta de su tan despreciado hijo –bueno por mi parte yo no tengo deuda alguna con él, si él quiere hacerse conmigo tendrá que ser en un ataúd, ya que hasta entonces solo te sirvo a ti pequeña Domi- dijo con una sonrisa llena de confianza mientras reía un poco por las palabras de la joven. Dejándole a ella comer tranquila lo que quedaba de postre el dragón dio un vistazo a su alrededor y empezó a pensar un poco sobre como retirarse de allí –bien Dominika, creo que tengo un plan de escape, ¿quieres hacerlo de la manera complicada? Que así sea, pero antes déjame terminar un pequeño pendiente-.

Con un ademan de su mano el rubio hizo que el dueño del lugar se acercara a la mesa de ellos, parecía de mala cara por todo el tiempo perdido que llevaba el rubio sentado allí hablando con aquella clienta que desde ahora sería su dueña –viejo lamento informarte que no podrá cumplir mi parte del trato, al parecer tendré que retirarme un poco más temprano- las palabras del dragón parecieron enfadar al viejo hombre, pero antes de que este se enfadara el joven alzo un dedo para indicarle que espere, mismo dedo que adopto un color azulado así como el resto de su mano y luego todo el brazo, cubierto de brillantes escamas color zafiro hacían notar que aquel joven era un dragón marino –si no puedo trabajar el resto del día déjame compensar por eso, además te daré algo a modo de pago por lo que consumieron esta chica y su amigo-. Su mirada permanecía tranquila por unos segundos, pero se entrecerró de dolor cuando de pronto el rubio arranco de su brazo 5 escamas azules, dejando pequeñas gotas de sangre por su brazo –con estas 5 escamas podrás hacer que cualquier plato sepa mucho mejor, eso elevara el nombre de este lugar y te dejare muchas ganancias, compensara lo que no trabaje y de paso podrás servir comida de buena calidad por 1 semana por lo mínimo-.

¿Que había sido esa situación?, ciertamente Ness pudo haber fingido llevarse a Dominika a la cocina con algún pretexto barato y luego huir juntos sin pagar nada, pero Ness no quería quedar con deuda alguna de su vida de sirviente, quería un comienzo limpio con esa chica, que sus únicos deberes y pendientes serian desde este instante cuidar de ella. Sin embargo Ness era algo orgulloso para admitir ese sentimiento y el simplemente tomo la mano de la chica para llevarla de una manera casual y sutil a la cocina –Ven Dominika, te enseñare donde ocurre la magia de mi cocina, estoy seguro que con lo que pague el viejo no tendrá problema en dejarnos jugar un poco más allí atrás-, era una mentira, allí atrás en la cocina había una salida directa a los callejones detrás del establecimiento, desde allí un plan de huida será muy sencillo. Es por esto que apenas atravesaron las puertas de la cocina el dragón llevo s índice a los labios de la joven para darle instrucciones –Bien Dominika ya está todo listo con el bar, un hombre debe saldar sus deudas después de todo- recogiendo sus mangas el cocinero inclino su cabeza señalando la puerta de salida –desde aquí huir será sencillo, sin embargo no soy yo quien conoce al viejo que me quiere muerto ¿no?, el viejo Mish, ¿crees que tenga algo planeado para impedirnos escapar? O ¿crees que es de los que actúan sin planear bien las cosas y podremos huir fácilmente por aquí?- con una sonrisa confiada el rubio si inclino hasta la altura de la chica y poso sus labios en la frente de esta –desde aquí tú decides mi ama, mi diablilla azul-.


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Dominika & Mishenka
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el Dom Mayo 27, 2018 9:33 pm
¿Qué quieres beber?
Ness era una “caja” repleta de sorpresas, de eso comenzaba a darse cuenta Dominika con cada minuto que pasaba a su lado en ese poco agraciado intento de restaurante. Un sujeto amante de la cocina, ese era el concepto que tanto ella como el lycan, se hicieron momentáneamente del rubio, tal vez el ruso se marchó con la premisa de que se trataba de una simple “hada de la cocina” un tipo al que no le sería complicado someter si así le daba la gana sin embargo, no era el caso y todo apuntaba a que el joven mesero, poseía más habilidades ocultas en su amplio y secreto repertorio.

De nuevo una amplia sonrisa se apoderó del rostro de la rusa al escuchar las firmes palabras del rubio, estaba dispuesto a jugarse su destino optando por el modo “divertido” y por si fuera poco, compartía con ella, el poco “miedo y respeto” que le pudiera tener a Mishenka, —Nessie, además de un esplendido chef eres un chico muuuuy malo— guardarse esa frase para sí misma era imposible, debía expresarlo que el rubio se mostrara con tanta iniciativa de no tomar el camino fácil, llenaba a la mestiza de una incalculable dosis de júbilo y una extensa curiosidad por averiguar qué era lo que transitaba por la mente de ese joven, ¿tenía algún malicioso plan? ¿saldrían invictos sin que el lycan se interpusiera en su camino?, existía un extenso mundo de posibilidades. La peli azul continúo disfrutando de su delicioso postre mientras pensaba en todo eso, pero era mejor que se diera prisa, —diría que esto es como un orgasmo… si supiera a qué demonios se refieren con esa palabra…— llevo el último bocado a su boca, aquello había sido una experiencia inigualable y antes de que tuviera oportunidad de seguir halagando los dotes culinarios de Ness, este estaba por exhibir lo que se traía entre manos.

Él pasaba de ser un joven servicial a convertirse en un hombre sin titubeos al instante en que el dueño de ese lugar se manifestó frente a ambos. ¿Extremadamente honesto? todo apuntaba que si, ellos podían marcharse dejando una monumental cuanta por la comida y el servicio, pero el rubio tenía razón, era mejor que no hubiera perseguidores extras. Y fue entonces cuando la mestiza se dio cuenta de que su oferta no había sido dirigida a un chico común y corriente; Ness no era un simple humano, ella nunca antes vio escamas azuladas en la anatomía de un ser humano, el rubio era otra especie de criatura que se ocultaba tras el aspecto de un tranquilo y atractivo joven. ¿Asustada por el descubrimiento? en lo absoluto, al contemplar la manera tan poco común en como él saldaba su deuda, ella comenzó a alojar una inexplicable fascinación por lo que contemplaba.

Una mueca de desconcierto ornamentaba el rostro del propietario de esa taberna no obtente, se evidenciaba conforme con el pago que el rubio dio por lo consumido, —¿jugar en la cocina?... creí que…tú y yo… ya veo… si, si jugar…— fuera de contexto y levemente atónita ante el tacto ajeno, con celeridad, ella comprendería a lo que él se refería. Dominika siguió los pasos de Ness, dejándose guiar hasta donde él quería llevarla. La sonrisa burlona de su rostro, se vio abrumada por la sorpresa, ante todo lo que se llevaba a cabo en esa rustica cocina, regresando de su ligera distracción en cuanto la voz del rubio se volvía a escuchar en ese lugar, —no era necesario que lo hicieras, además… creo que pagaste más de lo que realmente cuesta la comida aquí, de lo contrario ese tipo estaría detrás de nosotros cacareando que paguemos… pero estaba tan complacido que incluso nos dejo entrar a su “lujosa” cocina— susurro como si todo lo conversado debiera ser confidencial entre ellos.

Los ojos de la peli azul reflejaron asombro, —¡Nessie eres brillante!— una salida trasera, era la alternativa perfecta para huir del lugar sin dejar indicio alguno de su presencia. —¿el viejo? no te preocupes por él, el mercado negro es enorme y él siempre comete el gran error de subestimar a los demás, podríamos caminar a sus espaldas y es tan perezoso que no voltearía para verificar sin embargo…— una pequeña pausa se hizo de presencia para analizar su propio comentario —tienes razón tampoco nosotros debemos tomarlo a la ligera… pero no perdamos lo divertido en eso, seremos dos “inocentes niños” jugando en el bosque así que evitemos encontramos con el lobo— la sonrisa del rubio la hizo responder de la misma manera, él confiaba en ella y ella, estaba dispuesta a no verlo regresar a su prisión, —no sigamos perdiendo el tiempo— lo tomo de la mano espontaneaste, abriendo la puerta con la ayuda de la bota que calzaba y un fuerte golpe, con la única intención de salir a la parte trasera de ese restaurante, —creí que estaría aquí, pero veo que me equivoque… tal vez desea vernos en la entrada principal de esta taberna… seamos cuidadosos…— camino delante de Ness, guiándolo sin soltarlo de la mano —debo pensar en un buen lugar para esconderte…— pensó en voz alta para después referir sus comentarios a él, —Nessie… ¿alguna vez has salido del mercado negro? o ¿eres de los “inquilinos” que prefieren quedarse aquí por costumbre?.... y ahora que lo recuerdo… no sabía que tenias un lindo color azul…— agrego rememorando el pago al dueño del local —descubrí tu pequeño secreto… no eres humano, tal vez por eso no le temes al viejo— repentinamente ella detuvo sus pasos y le hizo una seña con su dedo índice sobre sus labios, ¿a caso el lycan estaba cerca?.




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Ness Blackwood
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el Mar Jun 12, 2018 2:35 am
Las miradas de un siervo y su ama a la espera de la primera orden, los ojos miel del dragón se fijaron pícaramente en los ojos lila de su nueva ama y en cuento esta dio la primera indicación el dragón no se negó en ser arrastrado fuera de la cocina y a través del callejón que se escondía detrás del viejo bar –no me sorprende si subestima nuestro actuar, el viejo tiene una mirada arrogante y claramente no sabe nada de mi- menciono el rubio mientras daba sus pasos junto a al joven que no parecía querer soltar su mano, lo cual admitía que le llamaba algo la atención, si bien el hombre era de hábitos coquetos y sin miedo al afecto, ese contacto tan inocente le resultaba inusual.

Volviendo a poner atención en las palabras de su joven ama el rubio negó con su cabeza un par de veces y luego se encogió de hombros –oye yo soy un esclavo, me trajeron aquí a la fuerza y estuve como prisionero en esa tienda todo este tiempo, no es como que tengan un pase absurdo que te deje salir a pasear y luego volver- menciono con una risa amigable –hoy fue la primera vez que me escapo de allá para poder venir a cocinar a algún lugar, créeme que tanto tiempo sin hacer algo productivo empezaba a afectar muy mal mi cerebro- con un ademan de locura en junto a su cabeza el rubio paso a encogerse de hombros un poco y luego presto más atención a las palabras de la chica –ah sí… mi secreto, claramente intentaba esconder mi verdadera raza y sangre- contuvo un poco la burla en sus palabras mientras se empezaba a recoger las mangas de su ropa para dejar más descubiertas ambas manos y antebrazos –soy un dragón marino, aunque casi siempre he nadado en el lago cerca de la residencia de mi familia, en fin como tú dices es raro que un dragón le tema a algo, sabemos que no somos una raza superior, pero estamos acostumbrados a poder dar cara a cualquier peligro- mientras seguía hablando noto la indicación de su ama sobre guardar silencio, ¿alguien se acercaba?, quizás si había gente resguardando la salida del callejón.

Mirando a su alrededor era posible pensar con cuidado alguna ruta alternativa de escape, una ruta que siempre podía ser buena opción en las ciudades, así que dejando de pensar sobre eso el hombre se quito el calzado de sus pies y lo entrego a su pequeña ama –sostén esto y sostente bien de mi cuello Domi- sin dejarle responder el rubio tomo las manos de la chica y jalando de estas se la subió a la espalda y se envolvió el cuello con sus brazos –quizás no conozca bien esta ciudad, pero se bien que en la altura será más difícil que el anciano no llegue a ver ¿no es así?-, manos y pies del hombre empezaron a ser cubiertos nuevamente por escamas color zafiro como antes, pero esta vez las manos y pies humanos desaparecieron en lo que se volvían grandes garras afiladas con membranas entre los dedos que denotaban la naturaleza acuática de la creatura, a la vez los dientes del rubio se volvieron colmillos y algunas escamas surgieron en algunos sectores de su rostro y cuello, finalmente cuando el rubio volvió a abrir sus ojos el ojo descubierto dejo ver una pupila de reptil –tranquila preciosa, escalar estos muros será cosa fácil-. Paso a paso las garras de pies y manos se ensartaron en el concreto de los muros y como si de un animal se tratara el rubio empezó a desplazarse sin problema por los muros para poder alcanzar el tejado del lugar –una vez arriba tu indica una dirección y yo te transportare allá mi diablilla azul-.


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Dominika & Mishenka
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el Dom Jun 17, 2018 7:58 pm
¿Qué quieres beber?
La estrategia y el escape perfecto, eso era lo que se estaba dando una vez que ambos cruzaron la puerta trasera de ese inmundo bar donde Dominika acababa de conocer a Ness y él sin dudarlo, había aceptado ese trato tan peculiar que ella le proponía y al final terminaron por pactar. ¿Saldrían victoriosos de todo ello y volverían al dragón una “mercancía” aún más ilegal de lo que ya era? y mejor aún ¿burlarían al viejo frente a sus propios ojos? ella estaba dispuesta a jugárselo todo, usualmente no le hacía una promesa a nadie, a excepción de a su hermana; de siempre volver en una sola pieza a casa sin embargo, esta vez era distinto, estaba más que decidida a regresarle un poco de libertad al rubio, sin importarle que cualquiera de los actos que hicieran, fueran la causa de molestia de algunos cuantos.

¿Qué sitio sería el adecuado para ocultar a Ness? esa era la pregunta que se alojaba cabalmente en la cabeza de la mestiza, debía pensar en algo pronto y que fuera factible. Esa expresión de “mujer centrada” que decoraba el rostro de la rusa, se esfumó en el instante en que escucho las palabas del rubio y contempló su manera de actuar, —deja de hacer eso… o provocaras que muera de risa y que el viejo terminé por descubrirnos, pero es taaaan gracioso— tuvo que morderse los labios para evitar que una vivaz risa escapara de los mismo con los ademanes del contrario.

La mano de la peli azul, soltó la del joven rubio, para poderlas posicionar en su propia cintura, debía pensar cómo salir de ese punto del callejón y pronto sin embargo, las sorpresas aún no terminaban y Ness estaba en toda la disposición de dejar en claro aquello que Dominika acaba de descubrir, que era un dragón y no cualquiera, se trataba de uno de ámbito marino —eso quiere decir que… ¿debo cuidarte como a un pez?— lo expresó con confusión y con una notoria candidez que se reflejaba en sus bermejos ojos. Era la primera vez que se preocupaba de las palabras que esa malhumorada loba que tenia por hermana, le repetía una y otra vez, “todo lo que pasaba por sus manos perecía” y era evidente que la mestiza, no deseaba que en lo absoluto, que nada malo le ocurriera a ese joven.

Ese “peligro amenazante” por el cual ambos se habían detenido y ella sugirió fueran silenciosos, solo se trato de una falsa alarma, un par de tipos que intentaban hacer negocios detrás de ese bar para no ser vistos ni interrumpidos, pero no debían bajar la guardia. Esto distrajo por un instante a la rusa, quien volteo solo para cerciorarse de que no era el “viejo” quien rondaba por ese sucio pasillo y al redirigir su mirada en Ness, quedo completamente desconcertada —¿qué se supone que…— las mangas de la camisa que él vestía se encontraban enrolladas en sus brazos, ¿a caso estaba decidido a enfrentar a Mishenka? eso fue lo que le paso por la cabeza hasta que sus manos terminaron por sostener el calzado del rubio, —¡¿Nessie?!— desorientada y con sobresalto, de la nada termino en la espalda del cocinero, pero su actual apariencia era muy distinta, ¿ya no era Ness? cualquiera lo hubiera pensado de esa manera al verlo y una joven “normal” de escasos diecisiete años, se hubiera sentido aterrada al estar tan cerca de una mítica criatura como esa, un frío reptil que según las habladurías de muchos en el mercado negro, eran seres ruines y despiadados, ¿cómo reaccionaría ella ante todo eso?.

Un breve silencio dominó la situación, Dominika no dijo nada al respecto mientras él comenzaba a escalar una de las murallas del mercado negro, ¿qué era lo que Ness tenía pensado hacer con ella?. La peli azul se exhibió maravillada, no acababa de creer lo que estaba viendo, los ojos del rubio eran distintos pero seguís reflejando esa misma mirada cálida como en el momento que la atendió en esa taberna, —¡Nessie!... ¡eres fabuloso!— expresó con euforia y emoción, dejándose llevar por lo asombrada que se sentía al admirar de lo que el dragón era capaz. Sus brazos envolvieron el cuello ajeno en un fraternal abrazo y no se detuvo en depositar un animoso beso en las escamas turquesa del rostro de ese hombre.

Una larga sonrisa ornamentaba los labios de la mestiza y su cuerpo tiritaba con suavidad, no era temor lo que recorría su ser, era esa tan grata adrenalina que le generaba ver a esas personas tan diminutas, desde la comodidad de la espalda del rubio, —deberíamos salir de aquí… e ir a…¿ir?... al centro de New London, donde el viejo no podrá molestarnos… te esconderé en el departamento donde vivo con mi hermana…— fuera de esos muros, tal vez pedirle que la llevara a ese departamento donde estaría confinado a cuatro paredes no era del todo una buena idea no obstante, era lo mejor que a ella se le había ocurrido, —incluso… podría llevarte a dar un paseo nocturno por la ciudad, si todo sale bien y Mika no se entromete—.




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Pereza
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Dom: No te prometo nada, esto te dolerá muuuuucho || Mika: una donde tu opinión no se toma en cuenta
Orientación Sexual :
Dom: sapiosexual || Mika: demisexual
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Dom: mestiza (Lich/Shinigami) || Mika: Lycan

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Ness Blackwood
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el Mar Jun 26, 2018 11:32 pm
Esta era una sensación nueva que el dragón no había podido experimentar antes, una serie de emociones se producían en el con cada movimiento nuevo que daba, las garras destrozando el cemento de los muros, quizás ladrillo pudiera ser, la viva sensación de irse elevando en la altura poco a poco, el viento por su cabello, el cálido abrazo por su cuello de una joven que no tenía relación carnal alguna con él. Ness nunca había podido explotar de esta manera sus habilidades ni tampoco había podido alguna vez experimentar algo a tales alturas, viviendo retraído en los pasillos de la servidumbre del castillo, exiliado al lago como castigo por meses a cada momento sin motivo alguno, sin poder jugar ni poder alocarse con aventuras propias de un niño. Así es como su pecho ahora parecía querer arder de emoción, no era el Ness de siempre que mantenía una imagen inmaculada de caballerosidad y modales, junto con toques de un galán mujeriego amante de seducir a las criadas del castillo a espaldas de sus señores, no este no era ese Ness, ahora su corazón parecía el de un niño emocionado por las aventuras o el de un adolescente impaciente de saber más, ¿Cómo es que este sentimiento empezó a florecer en el corazón de alguien tan condicionado para servir y jamás huir?. Entonces una sensación suave y a la vez entusiasta se pegó a sus mejillas haciendo al dragón abrir sus ojos de emoción, ¿Seria esa la causa?, que alguien tan emotiva y alegra sea contagiosa en manera de ser ¿Podría eso haber alterado al servil dragón para ponerlo ahora en esta forma tan instintiva? -Claro que soy fabuloso Domy, soy tu dragón- diciendo esas palabras con una sonrisa arrogante llena de colmillos el dragón, sin dejar de escalar giro un poco su rostro y lo froto de manera entusiasta contra el de la joven en su espalda, un gesto de afecto poco usual en un dragón.

La cornisa de un tejado rompiéndose con la garra que se clavó en ella fue el último paso antes de que el dragón se impulsara por encima de esta hasta llegar a estar de pie –Así que ahora iremos al centro, ¿me llevaras a casa?- algo pensativo el dragón se detuvo para girar a la chica alrededor de su cuello y así pasarla al frente, teniéndola ahora en sus brazos mientras le cargaba como si esta no pesara nada -¿Podre llamarle casa? Creo que es más tu hogar, yo solo sería un inquilino- entonces alzando un ceja observo a la chica por unos instantes antes de sonreír con algo de picardía –por cierto, ahora que la mencionas ¿Qué tal es tu hermana?, me imagino que debe ser la mayor… y tengo cierto presentimiento de que no debe ser ni un poco parecida a ti, quizás con ojos similares, pero nada más ¿no?- sus palabras sonaban confiadas de lo que decían, realmente no tenía idea de la hermana de la joven, pero él tuvo muchos medio hermanos y tenía el presentimiento que la hermana de Dominika sería tan distinta de ella como Ness era de sus propios hermanos. Entonces noto algo más de las palabras de la chica en sus brazos, dibujándose nuevamente una sonrisa algo picara en sus labios, observo fijamente los ojos contrarios –eso de salir en la noche ¿Sería una cita?, ¿Solos tu y yo divirtiéndonos?- entonces gentilmente tomo la mejilla de esta y con suavidad puso un beso en la mejilla contraria -ya hablando más en serio, gracias por recibirme en tu casa Dominika, sé que cuidar y esconder a un esclavo fugitivo será un fastidio a veces- a diferencia de los tonos de voz más arrogantes y picarescos de hace un momento sus palabras sonaban más serenas cuando dijo esas palabras de agradecimiento y humildad a la joven, y es que en verdad estaba muy agradecido de tener el corazón tan lleno de emoción gracias a haberla conocido por mero accidente en aquel bar de mala muerte.


Habiéndose sincerado hace unos instantes el dragón empezó a tomar impulso a medida de que corría hacia la cornisa contraria de aquel techo y con gran fuerza dio un largo salto desde aquel tejado con la pequeña chica en sus brazos a la que no pensaba soltar ni dejar ir en ningún momento, cayendo en el siguiente tejado el dragón repitió el proceso y dio un nuevo salto largo con el viento fuertemente sacudiendo su cabello y enfriando su rostro, pero sin asustarle, era una fuerte emoción y adrenalina la que sentía -Nunca antes intente algo así, pero esto es divertido- dijo entre salto y salto sin detenerse -No me importa si el viejo nos ve o si me encuentra, no pienso volver atrás, además patear su arrugado trasero será divertido- y contra fuera toda crianza de caballerosidad y galantería el dragón dejo salir un entusiasta “Woohoo” de sus labios al saltar.


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Lujuria
Posición Sexual :
Seme
Orientación Sexual :
Bisexual
Raza :
Dragón de los aguas de Escocia

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Dominika & Mishenka
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Ayer a las 12:59 pm
¿Qué quieres beber?
Las miradas de los curiosos, que caminaban por las sucias calles del mercado negro, se dirigían hacia ellos en la cima de ese castigado muro por las garras de esa criatura y atraídos por el "poco amigable" aspecto del dragón. Los murmullos adjuntos a especulaciones no se hicieron esperar, pero debido a la altura en la que ambos se encontraban, para Dominika era imposible saber qué era eso de lo que los habitantes estaban hablando sin embargo, por la expresión de ansiedad en algunos, era evidente que se imaginaban el peor de los destinos para la peli azul en manos de aquel "ser hostil" no obstante, la realidad ere demasiado distinta a lo que cualquiera creería. Lo que todos ellos dijeran estaba de más, no tenía la mínima importancia para la mestiza, quien se encontraba plagada de inquietud al darse cuenta de que los dos estaban por salirse con la suya, ella de burlarse de su “jefe” al no entregarle al rubio para exigir un pago por recapturarlo y Ness obtendría de nueva cuenta su libertad, muy en contra de la voluntad de aquel que lo había confinado a ese decadente lugar.

Los brazos de la rusa se ciñeron aún más al cuello de ese hombre, con la intención de corresponder a ese cálido gesto que él tenía hacia ella. De un momento a otro, dejó de estar en la espalda del dragón para ser ahora ella quien se encontraba entre sus brazos, disfrutando de la refrescante brisa en su rostro, sujetando con fuerza las pertenencias que él le pidió cuidara. —Es solo un departamento pequeño, lo más barato que mi hermana pudo encontrar… pero serás mi invitado de honor y si tu lo quieres puedes llamarlo hogar, porque cualquier cosa es mejor que vivir aquí— era de esos detalles que Dominika notó al llegar a esa zona de la ciudad para trabajar con el lycan, al menos ella contaba con su libertad y podía irse en el instante en que ese pútrido ambiente, que envolvía ese mercado negro, la fastidiara sin embargo, todos aquellos que arrastraban el estatus de “esclavos” debían soportarlo día y noche.

Una sonrisa se apoderó de ella al divisar la vasta altura a la que se encontraban, pero dejó de observar a los “diminutos” peatones cuando Ness le hizo aquella pregunta referente a su hermana, —¿ella?... en realidad ella no es mi hermana esa es una larga historia que te contare más tarde para dormir, así que te aseguro que somos muy distintas… pero es una buena persona, cuando no está de mal humor, solo procura mirarla a los ojos si llegas a hablar con ella, detesta que se dirijan a sus “bonitas repisas”, incluso al “viejo” le ha ido muy mal por eso— el rubio le había dado en que pensar a la rusa, ¿qué explicación le daría a esa loba que tenía por hermana, cuando viera que el cocinero se quedaría en casa? Dominika volvió a sonreír, tenía tiempo de sobra para pensar la manera de solo comunicarle a aquella chica, que el rubio viviría en el departamento con ellas.

Dada esa respuesta, la mirada de la mestiza se cruzó con la del dragón exhibiéndose un tanto confundida por la nueva pregunta, —en realidad nunca en mi vida he salido con ningún chico…— sus palabras se silenciaron al instante en que sintió la cercanía del rubio obsequiándole ese beso en la mejilla, escuchando aquella frase sumergida en un todo de completa gratitud, —no digas tonterías Nessie, todo esto será sencillo y divertido, te prometí la libertad así que la tendrás… y a cambio tendrás que darme esa cita de la que hablabas esta noche—.

Ya no debían dejar pasar más minutos, de lo contrario le darían el tiempo suficiente, a aquellos que se encargaran de mantener prisionero al rubio, de idear alguna estrategia para no dejarlo poner un pie fuera del mercado negro y Mishenka, ¿dónde demonios estaba metido ese hombre?. —¡Ese monstruo esta por llevarse a esa inocente chica!— uno de los espectadores llamo la atención de otros a su lado, cuando se percató de que el dragón estaba dispuesto a marcharse de ese lugar con la joven en brazos, —deberían llamar a los centinelas para que lo deten…— de la nada reaparecía el lycan en escena, posicionando su brazo sobre los hombros de ese sujeto y usando su otra mano para cubrirle la boca, —¿para qué lo detengan?... vamos esa “cosa” podría acabar con todo este basurero si se lo propusiera, solo desea hacer lo que toda criatura, alimentarse… para pésima suerte de esa mocosa ella será su platillo principal, que desgracia sus padres tendrán mucho que llorar, pero si solo es una inmunda esclava… sería un desperdicio de tiempo intentar salvarla sin mencionar todos los heridos…dejen que se la lleve— muchos de los que se encontraban pendientes a las acciones del dragón, terminaron por tomar toda la falacia de argumento que él les recitaba después de todo, nadie mostraba tener las suficientes agallas como para hacerle frente a un criatura de esa magnitud.

—Siempre existe una primera vez para absolutamente todo… no mires atrás y solo diviértete Nessie— sus brazos tomaron con fuerza las pertenencias del rubio y una sonrisa volvía a ornamentar sus labios, al sentir el viento en su rostro y escuchar el crujir de los techos y esa muralla que los separaba de la ciudad, por esa regocijante manifestación de adrenalina que escapaba de la boca de Ness, comprendió que él estaba tan deseoso de irse como lo estaba ella sin embargo, debió hacer caso a sus propias palabras y no mirar atrás, —genial… ahora le deberé otro favor al viejo, pero da igual… ¡vamos Nessie larguémonos de aquí!... te encantara la ciudad de New London—, nadie parecía dispuesto a detenerlos, podían irse sin ningún problema y entre más pronto se mezclaran con los “buenos ciudadanos”, sería casi imposible que el anterior propietario del cocinero pudiera encontrarlo.




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