Reencuentro [Priv. Sheng]

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Reencuentro [Priv. Sheng]

Mensaje por Shun Yu el Sáb Dic 09, 2017 12:17 pm

Era una mañana como otra cualquiera para Shun, nada más despertar invirtió gran parte de su tiempo en limpiar la casa, y una vez satisfecho se dirigió a su estudio para proseguir con una de las pinturas que tenía pendiente. Una vez allí lo primero que hizo fue colocarlo todo en su lugar, rápidamente, casi como si de un ritual rutinario, posó los pinceles junto a su caballete junto con un vaso de agua, y justo al lado, el bote de tinta negra, y finalmente se sentó en su caballete, tomó uno de los pinceles, y cuando fue a mojar éste en la tinta negra, para sorpresa de Shun, el pincel seguía prácticamente limpio.

-¿Qué..?- Se preguntó a sí mismo en voz alta, observando atónito la escena. -No me digas que...- Rápidamente se puso de pie y tomó el bote de tinta china, miró dentro, y efectivamente estaba vacío. -Noo~ nononono~ No puede ser, yo estaba seguro de que aún quedaba un poco, tiene que haber otro por aquí.- Ya preocupado, dejó el bote vacío a un lado y se abrió uno de los armarios que había en la habitación, lugar dónde guardaba las tintas de diferentes colores. Rebuscó una y otra vez, asegurándose de no pasar nada por alto, sin embargo, aunque había tinta de varios colores, era incapaz de encontrar la negra, y ya desanimado cerró el armario, dejando escapar un fuerte suspiro. ¿Cómo había sido tan tonto de olvidarse de comprar tinta negra?, apenas la semana pasada se había acercado al mercado para comprar pinceles nuevos, allí también estaban vendiendo botes de pintura, ¿cómo no fue capaz de acordarse de que tenía que comprar más?

Sin embargo, quejarse ya no servía de nada, tenía que volver a bajar al centro de la ciudad para comprar más tinta, por lo que sin más tardanza, se dio una ducha rápida, se vistió con sus mejores ropajes y con billetera en mano salió casi escopetado por la puerta, dirigiéndose así la zona comercial. Lo cierto es que no tardó mucho en llegar, y rápidamente se hizo con un par de botes de tinta china, sin embargo, sería un desperdicio bajar al centro de la ciudad sólo para comprar un poco de tinta, por lo que decidió invertir el día en dar un pequeño paseo, mirar otras tiendas, quizás comprar algo de tela y tomar algo en alguna cafetería, de vez en cuando no estaba mal darse un pequeño capricho y descansar.

Pasaron las horas y Shun ya había recorrido gran parte de las tiendas, incluso iba cargado con varias bolsas, nada fuera de lo común para él, sólo había comprado pinturas y un pequeño jarrón dónde poner algunas flores y así darle un toque de color y frescor a la casa, y ya satisfecho con el pequeño paseo decidió descansar en una pequeña y humilde cafetería.

Era un lugar bastante tranquilo, tenía una pequeña terraza y el interior una decoración muy vintage, algo normal para un Londinense, pero bastante atractivo para Shun, quién aún no se había acostumbrado del todo a aquél lugar, sin embargo no le molestaba en absoluto vivir allí, sino más bien todo lo contrario, pues a pesar del pequeño shock cultural, Shun se sentía feliz.

-Un té de frutos rojos por favor, ah, y... Un trozo de tarta de chocolate...- Ordenó al camarero para luego acomodarse en una de las mesas del local que estaban junto a la ventana, y mientras esperaba su pedido, Shun se mantuvo observando desde allí la calle, observando a la gente pasar.


Shun Yu
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Re: Reencuentro [Priv. Sheng]

Mensaje por Sheng el Sáb Dic 09, 2017 2:42 pm

Reencuentro [Priv. Shun Yu]
Caminaba por el centro de la ciudad en silencio, observando los rostros de las personas que pasaban con prisa entre las calles estudiando cada detalle que podía hasta perderlos de vista. No, nadie de ellos era la persona que buscaba. La que le daba sentido el porqué tuvo que viajar a una tierra tan lejana, desconocida y distinta de su amado país asiático.

¿Recuerdas cómo era vivir en nuestro hogar? ¿Recuerdas las risas y la alegría? ¿Los juegos, las canciones y los festivales? ¿Recuerdas los veranos en que pasábamos con nuestro otro hermano robando manzanas y naranjas a escondidas de los vecinos para llevarlas a nuestro hogar?

Fue entonces que se dio cuenta que en una ciudad tan grande como Nueva Londres le tomaría demasiado tiempo encontrarlo. Quizás días, semanas, meses o incluso, años. Tampoco sabía si seguía vivo o no, lo cual, pensar en que estuviera muerto le hacía poner sus pelos de punta. Deseaba con todas sus fuerzas y optimismo saber el paradero de su hermano y que, por sobre todas las cosas, él se encontrara bien.

¿Recuerdas cómo era llegar a casa después de clases y ver la enorme sonrisa de papá, que sin importar cuán cansado estaba del trabajo, siempre estaba feliz de vernos? ¿Recuerdas cuando eras pequeño y no podías dormir? Hablo sobre aquellas tormentosas noches en las que estabas cansado pero no podías cerrar tus ojos del miedo e ibas a buscarnos, suplicando que no te dejáramos solo y que yo cantara alguna canción de cuna como nuestra madre solía hacerlo cuando aún eras un bebé y ella no tenía que doblar los turnos para llevar dinero a casa. ¿Recuerdas los caldos de pan y agua? ¿Recuerdas los días que decidías no comer para darles la comida a nuestros padres y nuestra madre te regañaba pero luego todo se transformaba en risas?

—¿En donde estarás, Shun?— le preguntaba al cielo. Sabía con claridad que no hallaría a su hermano el mismo día que había llegado al país anglosajón pero necesitaba intentarlo al menos. Sin embargo, aún había una mínima oportunidad de que pudiera encontrarlo. Aquella noche que había llegado del aeropuerto, se sentó al borde de la cama y pensó qué haría para encontrar a su hermano. No tenía nada. Apenas sabía el idioma con facilidad de dominio, pero no podía ir preguntándole a cualquiera si había visto a su hermano menor. Tampoco podía ir preguntándole a cualquier asiático si lo conocía, podían pensar que estaba loco o era un descuidado.

Haz memoria, Tiānshǐ

Por lo que a la mañana siguiente, comenzó su búsqueda con un mapa que le regalaron como turista al salir del aeropuerto el día que arribó a Inglaterra. Prefirió descartar algunos lugares en primer lugar, conociendo a su hermano sabría de sobra que no entraría a algún Cabaret o al famoso Mercado Negro que estaba oculto, según le dijo un vendedor. No quería pensar siquiera que su hermano se encontraba haciendo trabajos forzados como esclavo o debía vender su cuerpo para sobrevivir. Tan sólo pensar en aquella posibilidad hizo que un escalofrío corriera por su espalda, pero si era necesario ir a aquellos sitios para encontrar a Shun, lo haría.

¿Recuerdas lo que hiciste para vernos bien? ¿Cuando te pusiste precio? ¿También recuerdas las lágrimas desconsoladas que caían por el rostro de nuestra madre, rogándole al hombre que por favor no te llevaran? ¿Recuerdas el dolor que causaste a esta pequeña familia, que sin tener demasiado, tenía un amor incondicional, dragoncito?

Caminó sin rumbo alguno durante dos horas ¿quizás?, había dentro de museos y teatros, en galerías de arte y exposiciones históricas; también buscó dentro de tiendas que vendían artículos de arte, seguramente allí tendría más posibilidades de encontrarle allí pero sus esfuerzos fueron en vano. Ni siquiera comió algo saliendo del hotel en donde se alojaba, estaba tan concentrado que no se dio cuenta de ese detalle. El olor del café recién servido junto con el dulce aroma de pasteles le llegó como un fiel recordatorio que su cuerpo necesitaba digerir algo para obtener más energías. Por lo que retomaría su misión una vez que se hubiese alimentado. Aprovechó de recrear la vista, no se había detenido a observar todo el paraje que tenía enfrente y como turista, estaba sorprendido por la belleza del lugar a pesar de haber sobrevivido a una gran tragedia que, en parte, logró a volver a levantarse como ciudad.

Sin embargo, algo llamó su atención: una vestimenta tradicional china, por lo que rápidamente buscó el rostro del portador. Esperanzado, esperaba que fuera él, una corazonada llegó a su pecho. ¡Era él, tenía que ser él!
Aunque por desgracia perdió el rastro del muchacho debido a la gran masa de gente que pasaba a esa hora por el corazón de la Zona Comercial.

—¡Mierda, mierda y más mierda!— repetía en su cabeza. Lo había perdido. Con desespero, comenzó a buscar pistas donde posiblemente él podría estar, pero con la multitud era casi imposible saber el camino que había escogido aquella persona.
Intentó alejarse de la muchedumbre y decidió darse por vencido, había derrochado su única oportunidad de encontrar a su hermano. Afligido, retomó su rumbo original. Junto con esto, también había perdido las ganas de comer por este nuevo fracaso.
Miraba casi con desgano las calles por las que cruzaba, sin su hermano ¿cómo podría decirle a sus padres que Shun estaba bien?

¿Recuerdas cuando éramos felices? ¿Por qué lo hiciste? ¿Tanto ansiabas escapar?

Y entonces lo vió. El chico que buscaba estaba dentro de una cafetería mirando a su dirección. Era él. Era su Shun.
BY MITZI


Nota ninja. Toma2(?):
AHORA SI QUE SI enfelmo Perdón por la demora, espero que te guste;w;
Sheng
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