¿Qué tiene de especial esa ventanita? [Priv.: Anastasia]

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¿Qué tiene de especial esa ventanita? [Priv.: Anastasia]

Mensaje por Adrian Hellsing el Miér Ene 31, 2018 10:01 pm

Es difícil entender el arte. Una práctica que se basa en la expresión de una persona, y requiere que otra persona dé su punto de vista es difícil. Uno no se enfrenta a un cuadro o a una escultura. Enfrentarse al arte es enfrentarse a la visión de la realidad de otra persona, sus expresiones, sus sentimientos. Es intentar comprender el modo de ver el mundo de alguien más, tal vez del modo más visceral y puro jamás creado, pero igualmente difícil. Difícil, porque jamás ha existido un conocedor absoluto del comportamiento de las personas. Colocarse frente a otro humano infunde presión, una presión inexistente en un cuadro. He ahí la sencilla diferencia entre creador y creación.

En New London se estaba llevando a cabo una exposición de arte europeo. Cuadros, esculturas, puestas en escena pequeñas, o algunas representaciones abstractas. Un movimiento cultural más, donde varios artistas empiezan a obtener renombre. La noticia llegó hasta los oídos del licano, que para sorpresa de algunos de sus empleados, mostró interés. Ninguno de ellos creyó lo que oía, al momento en que Adrián dijo:

Creo que puede ser interesante asistir.

Uno de ellos no contuvo la risa, y Adrián le preguntó qué era lo gracioso. El hombre le explicó, intentando contener su risa mientras que sus compañeros permanecían helados en su sitio. Aunque algo de razón había en su argumento, no fue suficiente. Las arterias marcadas en la frente de Adrián eran una prueba radical de su insatisfacción. Hasta ese momento estuvo en su cómodo asiento, con un cigarrillo en la boca mientras leía el periódico. Pero púsose en pie, observando a su empleado conteniendo la risa.

It’s not THAT funny —le murmuró. El ceño fruncido lo decía todo. Se hizo con la katana desde su costado, y en un sencillo movimiento, lo terminó todo. La sangre manchó la alfombra, pero le limpió el espíritu. Un movimiento simple, y un cuerpo decapitado—. Por eso odio trabajar con novatos —uno de los presentes tomó la cabeza y se la llevó a un cuarto en particular. Las órdenes de Adrián lo dictaban. Cabezas decapitadas, cabezas depositadas. Los otros, mientras tanto, se deshicieron del cuerpo, dejando al licano sentarse de vuelta en su silla a continuar con la lectura del periódico.

Días después se daría el evento. Acompañado por sus dos guardaespaldas, Adrián se fue a pasar la tarde. No estaría solo. Muchas personas de la alta alcurnia de New London se daban el tiempo de pasar, más por una frivolidad social que por auténtica pasión al arte. Hipocresía que hacía fruncir la nariz de Hellsing al pensar en esos cerdos burgueses. Pero a cada uno ignoró, de la misma manera en que ellos lo estaban haciendo. Algunos guardias voltearon la mirada, observando al «capo» entrando con los dos “gorilas” junto a él.

Los guardias se echaban miradas entre ellos casi constantemente. Ninguno era capaz de entender por qué alguien como Adrián se encontraba en ese lugar. El licántropo tan sólo se limitaba a pasar su mirada por las exposiciones, dejando que la vista recorriese cada detalle del trazado, del color.

«No entiendo nada de estas cosas», pensó. Él mismo se sabía ajeno a todo ello, pero sus intenciones estaban más allá. Antes del momento en que se bajó el vehículo empezó a revisar con la mirada.

«Gente de la policía custodiando la exhibición. Dos en la puerta principal; uno en cada esquina de la manzana, apostados con rifles; en el interior un puñado, dispersos en un recinto grande, por lo que verlos a todos es imposible. Medianamente armados, y siempre atentos. En el interior una serie de cámaras de seguridad colocadas cada 3 metros cuadrados, con el ángulo de giro de 180º. Muchos huecos vacíos en algunas paredes y columnas, útiles para sobre-explotar. Dieciséis ventanas, cuatro por cada pared. Ocho columnas divididas en un 4x2. Perímetro de 60 metros cuadrados. Parece un juego para niños», en ese lugar se le dibujó una sonrisa. Nadie le estaba viendo, pero parecía sonreírle a una pintura.

«Todo aquí debe valer para algo. He de ser un tonto si dejo pasar esta oportunidad». Tenía ambas manos en el bolsillo cuando observaba el cuadro con un paisaje de campo pintado, junto con una pequeña casita vieja y deshecha.
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Re: ¿Qué tiene de especial esa ventanita? [Priv.: Anastasia]

Mensaje por Anastasia & Gabriela el Jue Feb 08, 2018 3:06 pm

¿Cómo podría describir la fémina aquella mañana llena de altercados inesperados? Ah, sí, comenzando por el desayuno.

Como siempre, Anastasia disfrutaba de un amplio desayuno con toda clase de comidas; desde panques hasta tortas mexicana, se tragaba toda clase de manjares que ella cocinara y colocara en la mesa. Bien pues justamente ese día olvidó abastecer su nevera y para su desgracia lo único que tenía lo suficientemente bueno para comer era una misera manzana y un poco de zumo de naranja.
Miró con desdén aquella comida ciertamente molesta, ¿qué podía decir? Era una vaga hasta para ir a comprar y en sus pensamientos prefería pasar algo de hambre, la verdad es que no le vendría mal, los pechos le habían crecido más al igual que el trasero, no le vendría hacer dieta la verdad.
Un ligero suspiro se escapó de entre sus labios resignándose a comer,hoy sería un día largo.


Ya era la hora acordada con antelación, las mujeres más pulcras así como adineradas iban acompañadas de sus maridos a aquel acontecimiento ; la exposición de arte de Nueva Londres, la única exposición que recogía las obras más celebres de la historia de los pintores más famosos y conocidos.

A Anastasia se le había sido encargada una simple tarea: vigilar como infiltrada el interior de la galería de arte para evitar cualquier suceso que perjudicara a sus propietarios. A´si que ahí estaba, vestida con un precioso vestido rojo que realzaba su figura, tacones negros, un bolso del mismo color que los zapatos , el cabello recogido en un moño dejando unos mechones delanteros caer y por ultimo pero no menos importante ; la máscara de zorro que llevaba , una mascara blanca y roja que daba cierto toque de intriga a toda la situación, curioso.

Miró a los guardias que aguardaban aquel lugar con sus armas, estaba totalmente rodeado de seguridad pero no dudaban en introducir igualmente a varios soldados infiltrados como parejas normales, pero el toque más excéntrico era el simple hecho de que todos los invitados también tendría que llevar máscara y así se cumplía el mandato: cada uno de ellos llevaba mascara tal y como decía en el folleto, todo a orden de los propietarios de la galería.

Anastasia quizás era de las últimas infiltradas en entrar, siempre calmada y con el paso firme pero sensual, una mujer de tan buen cuerpo en un vestido tan provocativo y elegante hacia subir miradas y llamar la atención de mucha gente, sin dudarlo, era algo habitual en ella, quizás por la manera en la que comía o porque siempre tenía una sonrisa de estúpida en el rostro, ahora era totalmente diferente, se veía como una mujer decidida y responsable.

Sus pasos eran lentos , se la pasaba contemplando cada pintura, cada trazo que habían dado con el pincel se le hacia más y más hermosa acabando por cautivarla, sobretodo esa pintura : El caminante sobre un mar de nubes, quizás fuera por sus hermosos colores pasteles, un paisaje romántico totalmente libertino que incluía naturaleza, no lo sabía pero sin dudas era su pintura favorita.
Estuvo así durante casi como 10 minutos , sumida en su belleza hasta que aquel pequeño ser captó su atención al girar, era el hombre al que tanta rabia y asco tenía.
Sus labios se apretaron bajo la mascara pero no era algo que alguien pudiera notar.

“Vigilarlo será lo mejor, sin dudas”, eso fue lo que pensó y lo que la impulsó a ir tras el pequeño ira dando suaves pasos como una dama de alta clase, situándose a su lado para observar la pintura, realmente la belleza del arte eras algo que a su persona hacia sentir muy MUY bien, una sensación de paraíso quizás. Sus labios se abrieron dejando salir una muy suave y dulce voz que iba dirigida al pelinegro - ¿No es bonito? - Preguntó amablemente observando aquel vivo paisaje , realmente era bonito aunque para ella era más hermoso el grabado de al lado: “Disparate de miedo (Proverbio número 2. Por temor no pierdas honor). “, era algo totalmente distinto, quizás su temática lúgubre y típica del barroco que daba total miedo a cualquiera que lo viera especialmente por las deformes figuras y lo que representaban , sus grabados eran realmente espeluznantes – Pero creo que el grabado de Goya es aún más bello…
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Re: ¿Qué tiene de especial esa ventanita? [Priv.: Anastasia]

Mensaje por Adrian Hellsing el Mar Feb 13, 2018 2:31 pm

Cada cuadro podía expresar algo distinto. Fieles reflejos de lo que las eras representaban y formaban en sus artistas. Diferentes en muchos aspectos a lo que hoy en día sucedía. Fuese mejor o peor, el arte siempre representaría en la vida real un instrumento de medición de la realidad. ¿Cómo plasmaría un pintor una ciudad como New London? ¿Cómo plasmaría la visión de esa obscura realidad en un cuadro? Falto de contrastes, a falta de la luz de la verdadera bondad en una ciudad llena de maldad.

Detalles irrelevantes, colores que no encajaban, aspectos de un elemento tan simple como un árbol. Nada relevante a ojos de Adrián. Era fácil determinar cuándo podía apreciar algo por su aspecto, pero el arte era un elemento difícil de comprender. Casi podía decírsele un neófito, y seguramente no se enojaría por eso.

El resto de los presentes, tanto hombres como mujeres, portaban máscaras cubriendo sus rostros. De esto se dio cuenta al entrar, cuando vio a una pareja estirada y aristócrata con antifaces. En un inicio lo ignoró, pero no tardó en darse cuenta de que, salvo él, todos en el lugar estaban ocupando máscaras para cubrir sus identidades.

«La alta alcurnia se cubre los rostros, como si se tratase de criminales. Ironía, qué belleza.»

Sus intenciones eran auténticas, y aun así, él no se puso una máscara. Ni siquiera se molestó en llamar a alguien que le consiguiera una, o arrebatarle alguna a quien estuviese distraído. No se inmutó al respecto ni por un momento, porque no sintió la necesidad de ocultarse. No estaba haciendo nada malo, después de todo.

Lo lamento, pero no soy un conocedor sobre estas cosas —le explicó a la mujer que le hizo compañía.

Esta era muy alta, incluso para él, y con esa silueta no había duda alguna. Se trataba de la misma mujer policía que, semanas atrás, conoció durante el incidente en su negocio. Podía ser otra persona sin problemas, pero el olor era inconfundible, y el olfato de un licántropo no podía equivocarse tampoco. No muchas mujeres podían verse como ella.

«Mi perrita americana… qué ganas de enseñarte quién manda en esta ciudad. Tengo unos deseos muy grandes de darte una lección que no olvidarás nunca.»

Adrián miraba de reojo a la morena, procurando no develar la atención que le estaba prestando más que con esa mirada. Con el rabillo del ojo le bastaba para poder inspeccionarla de arriba abajo por completo. Su lengua se asomó unos segundos, pero se dio cuenta antes de que pudiese advertirlo y la guardó. No era el lugar ni el momento para dejar salir sus instintos más salvajes, aunque ese vestido favoreciera darle rienda suelta a su lado más animal.

¿Le importaría explicarme un poco? Nunca he venido a una exposición —le dijo con aparente tono amable, guardando el venenoso tono de voz que siempre usaba.

Ella lo conocía muy bien, y estaba seguro de que le reconoció desde el instante en que lo vio. Fue pasando con pisadas tranquilas entre cuadro y cuadro, paseando por la exposición de a poco. Se detuvo ante cada cuadro, pasando por cinco o seis.

Hay algunos que llegan a ser muy melancólicos —dijo al ver un cuadro.
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Re: ¿Qué tiene de especial esa ventanita? [Priv.: Anastasia]

Mensaje por Anastasia & Gabriela el Miér Feb 14, 2018 3:22 pm

La fémina de cabellos albinos miró al hombre de reojo, supuso que la había reconocido sin embargo no le dio importancia, no estaba ahí por él precisamente. Esbozó una gran sonrisa bajo su máscara volviendo la vista hacia el precioso cuadro, como era de esperar aun tenía ganas de partirle la cabeza con todas sus ganas. Sus manos juguetearon entre si algo traviesas con cierto disimulo. Suspiró suavemente caminando hacia los otros cuadros, cuadros realmente decadentes de una época barroca que daban una imagen neoclásica , por no decir los grabados que tenían de ese estilo, era bastante curioso para Anastasia que los pasados quisieran tomar el pasado para implantarlo como futuro, quizás eso era lo que les hacía no evolucionar de muy buena manera y tener basura como el hombre que tenía al lado. Se detuvo precisamente en uno de la ilustración, la época de revolución intelectual. El cuadro no era más ni menos que otra obra : Goya – La cometa. Una obra sencilla pero a la vez innovadora, no era muy fanática de esa clase de cuadros . Suspiró.

A lo lejos de ambos estaba el hombre que buscaba : Leonardo Botticelli, el famoso hombre “asesino” y traficante de cuadros, por cada galería que visitaba  ciertos cuadros desparecían, ya tenían pistas de él, tenían testigos, esta vez estaba todo totalmente armado a la perfección. Disimuló su interés por él dándole mayor atención al pequeño que tenía al lado – Algunos son asquerosos, otros hermosos, unos no tienen sentido más del que se plasma. El arte es algo abstracto que la gente no suele apreciar o piensa apreciar… Sin embargo va algo más allá, hay que remontarse a la época donde loa pintaron , lo que significaba esa época, luego mirar la pintura, analizar y ver el mensaje, sus representaciones… Así si que se puede disfrutar del arte … - Musitó con cierta amabilidad e ilusión en sus  palabras, realmente el arte le parecía maravilloso – Supongo que eso es una explicación decente para ti – Se encogió suavemente de hombros, si por ella hubiera sido le hubiera arrancado los ojos de un solo golpe para que no tuviera derecho de observar esas bellísimas obras que se presentaban ante él, para que pudiera gritar y arrodillarse ante ella, sus instintos más ocultos y oscuros salían a flote con ese hombre, las ganas de querer matarlo , querer que se arrodillara, ver su cadáver triturado en una maquina de carne o colgando con los órganos fuera eran deliciosas en su mente, sin embargo no tenía tiempo.

-Señorita Tuski – Su nombre de pila se hizo sonar por parte de un tercer, el señor Leonardo que ahora venía a ofrecerle una copa de champan a esa despampanante mujer que medía 1’80 , tuvo que agacharse para tomar la copa y  acariciar las mejillas de aquel regordete señor con una cara totalmente amable y un bigote memorable, quien diría que aquel hombre sería un delincuente capaz de asesinar – Muchas gracias señor Botticelli, es usted un caballero sin dudas , déjeme acompañarle  - El hombre ofreció su brazo con cierta felicidad antes de mirar al joven Adrian y sonreírle levantando su copa.  Anastasia no dudó en tomar su brazo con cierta delicadeza mirando de vuelta a Adrian para despedirse con la mano , estaría por ahí rondando sin duda pero no al lado del licántropo, ahora su objetivo era ese hombre y no lo pensaba soltar.

Ambos pasos avanzaron observando cada una de las figuras de las estatuas que estaban expuestas, todas gloriosas, todas hermosas, con una anatomía detallada digna de la antigua grecia aunque también deterioradas por el tiempo. Suspiró levantándose un poco la máscara para poder dar un sorbo a su copa, lo que hiciera Adrian ya no era su problema pues no era su caso. Miró con cierta intriga al hombre que sin rodeos la tomaba de la cadera casi bajando hacia su nalgas y es más, lo hizo sin disimulo, Anastasia tuvo que aguantar de repente la subida de adrenalina para que no se adelantara al plan y pudiera arrancarle la cabeza, varios hombres se acercaron a la obra, sobretodo para conocer al señor Leonardo, pero era más que nada para poder controlar a la fémina que con ese carácter tan explosivo desataría una catástrofe.
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