— That Damned boy

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— That Damned boy

Mensaje por R.I.P el Mar Feb 20, 2018 9:54 pm

blablabla
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blablabla
Ch.I
La lluvia de las ciruelas —.

La lluvia callaba el llanto del recién nacido, ¿porque su madre no calmaba su enajenación con el mundo que fríamente lo había recibido en sus brazos?. No era su culpa, la pequeña criatura no comprendía el peso de la muerte y tampoco como su madre en un último suspiro lo entrego a la tierra frígida y la humedad. Enajenado con los gimoteos amargos al tope de sus pulmones manoteo luchando contra el álgido ambiente que se colaba por la madera y paja de la humilde morada. Con las lágrimas al ras de sus pestañas sollozo furibundo hasta que el calor de nuevos brazos colmo su aterido cuerpo, se trataba de una campesina que guiada por la curiosidad se encontró no solo con el bebé si no con el cadáver que en un intento de protegerlo del frio lo acunaba a su lado..

Esa mujer lo nombro: Hisame, porque su llegada al mundo fue como la llovizna gélida de Junio que bañaba los campos de ciruelas.

— (嵐) El niño de ningun lugar —.


Era como si este hubiera caído del cielo tormentoso de aquella noche donde los habitantes habían jurado que la lluvia se los tragaría en vida y borraría la existencia de su pequeño pueblo del mapa para cuando el vendaval había amainado y los relámpagos desaparecido, él estaba ahí, de pie en medio del lodoso camino, su piel se pegaba a sus huesos, herida con la dermis curtida y con el cabello negro grasiento, sucio, desordenado por el impasible airecillo que se hacía de los largos mechones oscuros entre sus hebras los ojos atezados brillaban montuosos y desbordantes de un centelleo feroz como los de un animal salvaje. Muchos tuvieron la esperanza en que este seguiría su camino, que se marcharía como la brisa nocturna sin dejar rastro de su presencia… pero no fue así.

El pequeño vagabundo se volvió parte del boscoso paisaje montañés, era como una hoja errante a veces siguiendo a los pueblerinos que frente la costumbre le entregaban alimentos y en otra a los cazadores que se internaban en las montañas. Era un niño curioso de apenas siete años, iletrado que no comprendía el valor del dinero, no sabía leer o escribir y muchos aseguraban que, posiblemente tampoco podía hablar debido a que nunca durante los largos momentos en los que convivio con los habitantes se le escucho quejarse o llorar.

Y ellos lo nombraron: Arashi, porque había llegado con la tempestad furibunda que perturbo la espesura de los bosques verdes aledaños a la aldea.

Fue así como las horas se convirtieron en días y estos en semanas, las semanas pronto se volvieron meses, parecía que el menor finalmente había encontrado un lugar prospero para vivir y crecer, ser educado por los pobladores que aceptaron su presencia y lo trataron como parte de su comunidad pero la fortuna no le sonrió eternamente, la lluvia que arribo esa noche de septiembre fue la peor de todas y finalmente el miedo de los pobladores se hizo real, el pueblo rodeado por montañas fue enterrado por un deslave que arraso con todo a su paso, destruyo las viviendas y trago entre sus oleajes a los habitantes, Arashi había desaparecido entre los escombros de lo que una vez fue capaz de llamar hogar y los pocos supervivientes nunca lo encontraron. No solo lloraron por la perdida de sus familiares y amigos,
si no tambien por el destino incierto del pequeño.

Ch.II
la hermosa senda —.
Fue en realidad una casualidad de que se toparan con el causante de tantos problemas en la pequeña granja, todo había empezado con verduras desaparecidas, al principio la pareja que residía concluyo que se trataba de animales salvajes hasta que en una ocasión la mujer araba los campos vio a la lejanía al infante escabulléndose entre los matorrales, el hombre al enterarse por boca de su esposa decidió buscar al pequeño, acongojado por la situación del niño, el varón lo trajo a casa. Nadie cuestiono su origen  durante esa tarde de llovizna, él niño parecía perdido, era callado y ni siquiera lucho contra sus captores, los primeros días tan solo se mantuvo en una esquina del pequeño hogar, observando y estudiando a las personas que lo rodeaban pero con el tiempo la cotidianidad rompió aquella muralla entre ellos y el joven moreno.


Y ellos lo llamaron: Azumi, por aquella tarde nublada que trajo la felicidad a sus corazones.

Finalmente él había encontrado una familia que le daba una cálida bienvenida. Su padre al no poder engendrar un primogénito decidió que Azumi sería el heredero de no solo sus tierras si no de las antiguas disciplinas que este había adquirido gracias a su progenitor, lo convertiría en un guerrero sin igual y Azumi fue todo lo que una vez deseo, al sentir que era necesario expandir sus conocimientos decidió dejarlo como aprendiz de uno de sus más cercanos amigos, el joven no solo se convertiría en su más dotado estudiante, sino también en su amante. El amor a un semejante del mismo sexo era por aquellas épocas difundido en la clase guerrera, era costumbre para un joven samurái (wakashū) ser aprendiz de un hombre mayor y experimentado (nenja) que lo sumergiría en la especialidad de los más grandes espadachines.

— (混沌) la era del descontrol —.


Sin embargo mientras las familias se alzaban en búsqueda de poder y el auge militar de la época, el pueblo padecía la ambiciosa hambre de los shōen, causando grandes disturbios por la constante pelea de recursos y la sobrepoblación, una guerra estaba aproximándose y era inevitable como samurái la fidelidad y el honor eran parte importante de su vida, al haber crecido bajo sus códigos la idea de desobedecer o trastabillar ante la mínima orden significaría una vergüenza para él y su familia. Frente a la lucha de sucesión pronto se vio en un enfrentamiento en donde su enemigo no fue solo el hombre que considero su más grande amor, sino también su maestro pero aun cuando su corazón se interpusiera, su deber como servidor estaba  por sobre todo, pero se sabe que a veces el estudiante supera a su maestro y la espada que una vez sujeto con optimismo fue bañada con la sangre de su compañero de años.

Pero no había lugar para lamentos, se lanzó a la pelea como muchos más para defender su clan, los años pasaron mientras la guerra se expandió hasta que la hambruna que azotaba el país provocó un cese al fuego, fue una época caótica donde la muerte rondaba a los ciudadanos y servidores, asesinatos, saqueos, todo por culpa de una disputa que termino con la victoria del clan enemigo y que le dio la bienvenida a la época feudal.

Sintió el peso de esos años que entrego a la sangre, su padre había muerto en el campo de batalla y su madre frente a la tristeza de perder a su compañero de hogar cedió ante la depresión y compartió el mismo destino, Azumi abandono su armadura mientras veía como el hogar que una vez conoció se consumía por el tiempo y volvió a vagar sin rumbo, se rumoreo que no pudo más y se lanzó al mar esperando que el océano devorara sus penas.
Ch.III
El hombre sin pasado —.
Era un hombre oscuro todo en él lo era, sus ojos, su cabello y su barba eran dueños de un ébano profundo como las alas de un cuervo, lo único que desentonaba era su piel blanca como el alabastro aunque curtida por los años y las peleas no dejaba de ser increíblemente pálida. Se había alojado en una vieja casa entre los densos bosques y cada cierto tiempo bajaba de las montañas para buscar alimento en el pueblo, aunque lo conocían aún se dudaba de su origen, los mayores se atrevían a decir que tenía un pacto con una entidad maligna por lo que no envejecía como el resto y no aparentaba los años que tenía, eso despertó un terrible miedo en los pobladores que preferían no entorpecer su camino y antes de que ese demonio hecho hombre maldijera sus hogares jamas le negarón lo más básico y necesario.

Los mayores lo llamaban: Mareo, porque aun mantenían fresca la imagen del extraño hombre que el mar escupió a sus costas en una violenta marejada.

Sin pensarlo demasiado aquel nombre se volvió parte de él. Mareo pronto se dio cuenta que todo lo que una vez dijeron era más que cierto, los años pasarón y él apenas se recentia por el tiempo, los que una vez conocio perecian y pronto rostros nuevos emergían ante el cambio de las décadas, el viejo samurái quedo más con la imagen de un hombre hermitaño que apenas socializaba y aquellos extraños cuentos se volvieron tan solo murmullos débiles perdiéndose entre las hojas de los árboles. Sin memoria de su vida anterior, Mareo no tenía a donde ir y con él tiempo acepto quel sitio como su morada, fueron años estables bajo el nuevo régimen feudal más no pacificos, siempre existía el peligro de los vandidos, mercenarios, antiguos servidores que se entregaban a la vida delectiva por unas cuentas monedas.

Luego de la guerra de genpei muchos samuráis terminaron como perros callejeros, estos hombres errantes al perder sus títulos, tierras y señores fueron denigrados, aunque la mayoría decidio morir con honor la otra porción prefirió evitar el suicidio ritual de su casta por lo que aquellos hombres debían de encontrar otras formas para sobrevivir, ya habían caído en el deshonor, ¿qué más podían perder?. Lo que los habitantes no esperaban era verse asediados por un grupo de forajidos, Mareo planeaba no ensuciar sus manos pero la realidad era que ese sitio cerca del mar había ganado un lugar en su alma, para un demonio como él enfrentarse a cien hombres era tan fácil como respirar, las calles fueron manchadas con la sangre de sus enemigos sin embargo ser el salvador de la pequeña villa tan solo desenterró aquellos viejos cuentos de niños y la noche siguiente el hogar que había levantado y mantenido con sus propias manos ardía hasta sus cimientos, ya no era bienvenido.

Esa noche desaparecio entre la arboleda sin represalia alguna contra los campesinos, comprendia el miedo en los corazones de esos hombres y mujeres, incluso él llego a temer de si mismo.

— (烏) Esta noche canto con los cuervos —.

Lo que no esperaba era la fama que luego de ese acontecimiento lo seguiria, Mareo se vio rodeado no solo por terratenientes que esperaban unirlo a sus filas si no tambien con compatriotas que en búsqueda de probar su fuerza lo desafiaban en duelos feroces, lucho por su país como samurai condecorado y como perro de guerra antes de desaparecer entre una pila de cadáveres y de la historia.

— Inglaterra —.


Había aparecido un día de niebla, nadie supo de donde venia o bien a donde se dirigía, era un hombre errante como una ola solitaria en el ancho mar, cuando abrió sus ojos y simplemente  estaba ahí, en medio de la carretera, no comprendía y ni siquiera sabía que hacia en un sitio como ese, aunque reconocía el lenguaje pero habían tantas cosas extrañas y nuevas en la capital del país británico. Los vagabundos pronto se acostumbraron a su presencia. Al no poseer nombre estos lo nombraron: R.I.P, desconocían sus orígenes.
Pronto se acostumbro a la ciudad destruida por luego del incendio y aprendió a vivir en ella.

— Extras —.

— Al poco tiempo de llegar se encontró con una mujer mayor, esta al ver estado deplorable del joven decidió darle acogida en su casa hogar de ahí su nombre y apellido. Ocasionalmente se le puede ver en la calle conviviendo con los menores que también viven en la residencia, la mayoría lo llama hermano mayor. — Pocas cosas provocan un cambio severo en su carácter pero los días de tormenta llenan su cuerpo con una alegría y un brillo difícil de contener, es como si lo truenos y el agua despertara algo en lo profundo de su alma. — En su frente tiene varias y profundas cicatrices, estas fueron las marcas que gano en algunas batallas más no son las únicas, la mayor parte de su cuerpo lleva la huella de luchas y los años caóticos que sufrió su país. — Le gustan los duraznos, las cerezas y los melones aunque el ultimo lo prefiere en los días calurosos, siempre le parecieron más dulces durante esas tórridas jornadas.— Tiene un trastorno conocido como mutismo selectivo a excepción de los niños y la mujer mayor que vela por su bienestar nadie más lo ha escuchado hablar y al ser un hombre poco expresivo a veces se respalda de la escritura pero ese simple gesto es extraño.

— No permanece mucho en la ciudad,  no soporta muy bien el clima sucio de la capital por lo que a veces se le puede ver vagando entre los bosques, es una criatura inofensiva y bastante solitaria por lo que no le causa problemas a los excursionistas o curiosos. — Es para su apariencia un sujeto ágil y habilidoso, la gravedad no lo afecta demasiado y se mueve como si fuera una pluma arrastrada por el viento, su peso es increíblemente ligero. — Sufre de lagunas mentales, olvida las cosas más pequeñas y puede desorientarse fácilmente por lo que siempre carga una libreta donde escribe su rutina durante el día. — El mar es su más grande admiración, es inevitable para R.I.P sentirse atraído y buscar un refugio entre sus olas.<


Última edición por R.I.P el Vie Mar 09, 2018 8:40 am, editado 4 veces
R.I.P


Versatil
Pansexul.
Mestizo: Demonio/ Elemental.

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Re: — That Damned boy

Mensaje por STAFF el Jue Feb 22, 2018 1:15 am

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