La justicia (Vega)

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La justicia (Vega)

Mensaje por Zeldris el Dom Mar 04, 2018 6:28 am

Las ruinas de un templo antiguo en New London en la noche. En este lugar hay rastro de magia angelical y magia negra, un enfrentamiento entre demonios y ángeles  que ha sucedido hace bastante tiempo, aunque se desconoce quienes eran los guerreros y participes de dicho confrontamiento.  El pequeño demonio camina por todos estos escombros, buscando con su mirada e indagando con sus manos, tanteando a ver si puede encontrar algo que sea útil, pero no logra encontrar mas que restos de acero, armadura y destrozos de piedra. La estatua de lo que parecía ser un importante ángel estaba completamente destruida, cosa que se ha quedado apreciando por un par de segundos. ¿Cuantos significados puede tener esta estatua? ¿Una estatua de ángel partida el medio? En New London, un significado enorme, considerando la actualidad en la que se vive.

Zeldris esta con un gran abrigo negro y capucha, todo esto para pasar desapercibido cuando estuviera en la ciudad, pero ya se le hizo costumbre usarlo en donde sea.  Otra vez con su mano, tantea ahora el suelo, agarrando tierra destruida en sus manos y pensando en voz alta. -Creo que puede ser aquí.- En plan del demonio es sencillo. Los 11 mandamientos están casi completos, la fuerza combinada de los 11 sería suficiente para luchar contra los ángeles, pero no sería suficiente para vencerlos, necesitan un ejercito.  En este rincón de la ciudad, este templo destruido y anteriormente usado por los ángeles, es donde él llevara a cabo el ritual para invocar a los demonios. Su habilidad le permite invocar a demonios de bajo rango, va a necesitar tiempo para invocar los suficientes como para tener una armada.

~By shó gñuir~ Recitando unas palabras demoníacas y haciendo gestos con sus manos, el Mandamiento del Odio empieza a dibujar un pentagrama quemado en el piso con el fuego que emite desde sus manos, un pentagrama gigante que llevaría mucho tiempo por completar. Pero no tiene ningún apuro, no hay nadie que pueda evitar o fastidiar sus planes.
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Re: La justicia (Vega)

Mensaje por Vega Scherer el Lun Mar 05, 2018 1:55 pm

La penumbra se hizo presente, como tantas otras veces ¿Cómo era que su destino siempre era marcado cuando el brillante ojo celestial la abandonaba? ¿Sería necesario abandonar su vida a buscarlo infinitamente para evitar que el mundo siga devorándola? No, aún de ser así ya era muy tarde para ella, ya era parte de la oscuridad, si es que no lo había sido desde su concepción.

El mundo umbrío, su luz profana no la abandonaba tan siquiera en su subconsciente, en el reino de sus sueños, donde noche a noche, hora a hora y segundo a segundo mantiene una lucha, una guerra consigo misma por el mero derecho a seguir existiendo, el ver como la oscuridad se traga todos sus sueños, todos sus recuerdos, todo lo que la representa, en respuesta, creando una inexpugnable fortaleza mental.

Fuerza indetenible y objeto inamovible se hablan violentamente en todo momento, lados opuestos del mismo tablero, mitades opuestas que forman un solo ser. Torres blancas reflejadas por estalactitas negras que convergen en un choque caótico de nulidad donde sus ideas convergen. ¿Ese choque podría ser llamado Vega? ¿Quién podía llamarse así? ¿Existía algún propósito en luchar por un nombre desconocido? ¿Por una existencia intrascendente?

Estallido repentino, cambio total y una voz desconocida, ronca, distante de aquella voz femenina y juvenil que estaba cansada de escuchar. Gruñidos salvajes de un ser de un tiempo barbárico y un grito que eclipsó todo

―¡No acepto este juicio!―

Musculosos brazos se aferraban a la tierra marcada, las manos grandes y gruesas se aferraban a la tierra que alguna vez amó y defendió, ahora, manchadas con la sangre que corría de su cuerpo, perforado por cadenas que le ordenaban postrarse. Alzar la mirada en busca de esperanza, un esfuerzo inútil, respondido por alas solares, hermosas y enloquecedoras, que tiraban las cadenas del castigo divino hacia lo profundo de la tierra.

Los largos cabellos blancos, dañados por las batallas, manchados con su propia sangre cubrían su rostro furioso, solo Dios sabrá si era participe de un milagro para que sus legiones no viesen el rostro de aquel a quien seguían, derrotado del todo, sin esperanza. Las piezas de metal estiraban su piel, jalaban sus huesos y destruían su voluntad con una fuerza que destruiría a cualquier humano en cuerpo y alma.

―Yo seré castigado pero mi…―

―Juicio caerá sobre ustedes…― la albina abrió sus ojos, sus piernas, incapaces de sostenerla, dejaron que su cuerpo cayese. Incapaz de comprender las palabras que habían salido de su boca su mano fue a parar a la misma, reconociendo un sabor metálico en la misma y un punzante dolor en todo su brazo.

Su vestimenta, conocida, su camisón gris con un pantalón de dormir gris oscuro, vería destruida su hegemonía con una manga faltante, reemplazada por un alambre de púas aferrándose cual hambrienta serpiente a su brazo, mancillando su pálida piel, haciendo que su piel carmín se derramase en las hambrientas plantas que la rodeaban, incrédula.

―¿Dónde estoy ahora?― sorpresa y fastidio se mezclaron en su voz, un límite nunca antes explorado. Abrir sus ojos en distantes puntos de la ciudad ya era enloquecedor, ahora, perdida de la mano de Dios más allá de toda referencia, al menos hasta que una voz habló.

“Estamos cerca de las ruinas. Mira, la luna ilumina la montaña y el camino está allí. ¿Nos vamos a morir de sangrando antes de volver a la ciudad?” La mano inmisericorde de la albina fue a parar a su brazo, librándose del delgado e hiriente metal, moviéndolo, sintiendo el agonizante dolor sin derramar una sola lagrima.

―No, princesa. Apenas sangra. Pero…― más allá de lo físico, lo metafísico, lo sobrenatural. La oscuridad, las maldiciones se acumulaban en el lugar maldito, una estructura lejana apenas iluminada por el astro rey de la noche. La sombra veía su propio ser verse atraído, su propia existencia, reducida a la arena, era lentamente desintegrada por el implacable viento que fragmento a fragmento le tomaba, le poseía.

¿Curiosidad? ¿Destino? ¿Tan solo casualidad? Lo que guio los pasos desnudos del cuerpo encarnado por la dualidad, en contraposición con la luna sangrienta que marcaba el eterno atardecer de esa noche, sería desconocido para cualquiera que intentase explicarlo con palabras. El silencio mental se hizo presente, las integrantes de la guerra presentaron sus armas llevadas por un intento superior a ellas que las llevó al antiguo templo, rodeado de armaduras que representaban las vidas perdidas, la injusta e inmisericorde masacre.

En medio de todo, una estatua, restos de otra era, destruida, separada en dos de forma diagonal, apenas pudiéndose ver restos de una de las alas que le daban el título de ángel. El cuerpo humano no salió de las sombras pero escuchó cánticos desconocidos para cualquiera de los lados de su ser, bajó su mirada y se encontró con fuego, el olor a metal y tierra quemada atrapó sus sentidos y, postrado, se encontraba un desconocido quien marcaba el lugar ancestral con huellas recientes.

Un paso, imposible, los músculos de sus piernas se tensaron. Endurecidos, incapaces de moverse, un acto, sobrenatural o natural, una voz imperativa, consiente y lógica habló con decisión “Vamos a la ciudad. Estamos heridas, podemos morir aquí”.

Una sonrisa decidida fue la única respuesta, la mano lastimada fue alzada suave y relajadamente, las sombras hicieron avanzar el cuerpo a la luz de la luna carmesí y una voz estruendosa, impertinente y sarcástica se hizo notar por sobre el gélido viento de los restos de la estructura, ahora apenas sin techo, meras cenizas del pasado perdido.

―¿Cómo vas? No sabía que quemar templos fuera una costumbre local―



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Re: La justicia (Vega)

Mensaje por Zeldris el Miér Mar 07, 2018 11:32 am

Tal vez sea una miseria, pero este pentagrama sería el comienzo de una serie de ellos, una serie de rituales oscuros que le van a permitir invocar a esclavos demonios que pueden servir desde peones hasta señuelos, desde simple carnadas hasta escudos vivos que pueden proteger con su vida a los mandamientos. Ahora su impacto es mínimo, pero luego de unos 100 rituales hechos, Zeldris tendría a todo un ejercito que causaría estragos en la tierra de los ángeles.  Esta era una de las tantas cosas en las que tiene que trabajar, junto con reclutar a los mandamientos restantes. Pero, la presencia de una chica en los alrededores, le hizo matar dos pájaros de un tiro, solamente que él aun no lo sabe.

-¿Hm?- Su canalización de magia negra es interrumpida cuando el pequeño demonio se voltea a ver de quien se trata. La noche esta acompañada de una fuerte ventisca que azota el pelo de ambos, al igual que su ropa. Las hojas se desprenden de los arboles y pasan justo en frente de ellos, mientras cruzan miradas, la de Zeldris es un tanto amenazadora ya que no sabe con quien esta lidiando. Él vino específicamente a este lugar por la falta de presencia ajena, y que una chica misteriosa este interrumpiendo las invocaciones, es sumamente sospechoso, lo cual hace que el mandamiento gire su cabeza alrededor para verificar que nadie esta espiando. -No se que es lo que te propones, mujer. Pero sugiero que te retires en estos momentos a no ser que tengas asuntos pendientes conmigo.- En voz alta para que sus palabras no sean asesinadas por el ruido del frió viento que los empuja. El moreno ubica su mano derecha en la empuñadura de su espada, ante el movimiento de cualquier musculo, estaría listo para atacar.

"Zeldoris... " Fue cuando escucho una voz en su mente que lo ha dejado perplejo. A ojos bien abiertos y totalmente petrificado, pues hace pasado años que no ha escuchado esa voz, la voz irreemplazable de la Justicia. El mandamiento se pone emocional en sus adentros, no creyó jamas que fuera a saber nada de sus hermanos caídos en el pasado. La familia era sagrada, y tan solo ese susurro en su cabeza le ha dejado en claro que se trata de él, de Gerald, la Justicia de los 11 Mandamientos.  -Gerald...- No lo logra entender, estando un poco enfadado y serio por la situación. Finalmente se calma y canaliza su magia en la ajena, sintiendo el aire de su hermano demonio en el pasado.

-¿Cual es tu nombre, extraña?- Y es aquí cuando todo inicia. Con la voluntad del demonio caído en el pasado, esa chica se hace presente en frente de Zeldris, buscando mezclar su futuro.
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Re: La justicia (Vega)

Mensaje por Vega Scherer el Miér Mar 21, 2018 6:56 pm

El viento nocturno de la oscura noche donde los demonios se encontraban con su pasado levantó las hojas, testimonios de la naturaleza existente, contratos de la vida ancestral con la realidad presente escritos con rayos solares. Ahora, se levantan e interponen entre figuras opositoras, blancas y negras, jóvenes y antiguas, poderosas y débiles ¿Bien y mal? Las glaciales manos del viento que los dividió abrazaron el cuerpo del ser crepuscular bajo su holgada ropa, repasó su herida con fingida preocupación, conectando el dolor al cuerpo, sintiendo como la piel parecía oxidarse mientras la pintura carmesí tomaba una tonalidad café.

Las sombras se unificaron sobre su tez. Se posaron, ahora invisibles sobre sus articulaciones. Forzando a los músculos a moverse, agotando todo intento de bloqueo, un cuerpo, ahora, marioneta de un poder superior quien era llevado por su propia curiosidad hasta la perdición que avanzó un par de pasos por las escaleras que llevaban al lago de muerte, reflejado en las armaduras destruidas, derrotas mortales, final de la vida de personas, tan diferentes, muriendo de la misma manera ¿Héroes? ¿Mártires? Sus cuerpos igualmente se desplomaron ante el inmisericorde abrazo de la muerte ¿Sería ese mismo el que la rodeaba con helados dedos?

―¿Proponerme? Curioso, yo debería ser quien te pregunta eso. ¿No eres tu quien anda molestando a los muertos? Los “asuntos pendientes” seguro los tendrás con ellos.― su voz destruía el silencio, lo destrozaba en pequeños pedazos con la disminución de la lejanía entre ambos, ahora, pocos metros los separaban. La luz escarlata que bajaba desde el gran astro rey de la oscuridad atenuaba los ojos de ambos, los ojos tan san libres, la mirada salvaje que sorprendía proviniendo de un recipiente tan joven se encontraba contra lo que solo podría describir como una mirada vacía que muy pronto se tornó nostálgica.

―Deja a los muertos descansar Zeldoris... sus labios se movieron, la respiración dejó sus pulmones pero la voz no era suya. Sus labios, su voz, su ser había sido hurtado por una voz profunda, paciente, masculina quien hablaba con familiaridad al joven que frente a ella se encontraba. Sorpresa ¿Miedo? La diestra pasó a cubrir su boca. Sorpresa, miedo, dieron como fruto la ira, ojos recipientes de la barbarie más liberadora se encendieron con furia. ¿Qué sucedía? No lo entendía, pero lo que reconocía era que alguien estaba haciendo algo con ella y el mandamiento estaba involucrado.

―Gerald no… Vega― sus cejas se unieron, su mirada eran lanzas que atravesaban la cabeza de su interlocutor. Las sombras que la rodeaban, atraídas por la ritual, por la perturbación, por el pecado mortal de hacer real lo sobrenatural se retraen como el cuerpo de una serpiente antes de ejercer su mordida, cual aguijón de escorpión antes de dar su toque mortal. ―Para ser un enano tienes cojones para andar jodiendo con mi cerebro, te doy eso―

“Antes de que hagas lo que vas a hacer, sabemos que tiene una espada y sabe usarla y que usa, como mínimo, magia de fuego” La cercanía entre polos puestos aumentó así como la ira por parte de la albina, la cual estaba a un paso de lanzarse contra el contrario, una provocación, un insulto, una mirada sería suficiente como para que los ánimos se caldeasen y la barbarie reflejada en las guerras del pasado, cuyas consecuencias se encontraban a sus pies, iniciarían una vez más.

Los pies de la intrusa se posaron sobre una de las armaduras, el muerto metal de un hombre caído en batalla hace tantos años que sus huesos, ahora, serían otra mota de polvo poblando el viento que los rodea, que se pasea libremente por la estructura hasta que la misma siga su mismo destino, desapareciendo del mundo, con suerte dejando testimonio en las memorias de la todopoderosa ciencia.

―¿Quién es Gerald?― habló lentamente, como si una fina caligrafía acentuase cada silaba, asegurándose de ser claro. ¿Una última oportunidad en tregua con si ser más lógico? ¿Una excusa para entrar al ataque?



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Re: La justicia (Vega)

Mensaje por Zeldris el Mar Mar 27, 2018 10:04 am

Ha pasado muchísimo tiempo desde la ultima vez que pudo sentir la sensación de un hermano, de los antiguos miembros de los mandamientos. No hay duda alguna, el espíritu de Gerald se encuentra dentro de esa mujer, en el momento que ella dijo su nombre con el mismo tono de voz que él fue cuando lo supo. Desconfianza, inseguridad y seriedad expresa el rostro de Zeldris ante tal descubrimiento, aunque no esta 100% seguro aun, debe indagar mas sobre quien es esta misteriosa albina, y porque el aura que posee es parecido al mandamiento de la Justicia. Provocativa se dirige hacia el demonio, pero a pesar de su apariencia y tamaño, Zeldris es un líder, alguien maduro, que no se deja llevar por emociones banales y calcula todo con cuidado.

Convencido de que el ritual no es lo mas importante ahora, desactiva y deja de emplear su poder mágico en los alrededores. La noche que los acompaña resulta no ser tan oscura, y que todo ese ambiente macabro con una niebla oscura era producto de la magia demoníaca. Sube las manos para controlar toda esa magia y luego las bajas lentamente, relajándose en el acto y ahora sin desviar los ojos de esa chica, clavando como agujas en los opuestos y con una invitación al duelo, pero claramente no era la intención. La tensión puede romperse con un hilo y no hay nadie alrededor, las sombras provocadas por nubes que interrumpen a la luna los absorben, y poco a poco la luna les ilumina de nuevo. -Con que Vega.- En voz baja e investigando si puede reconocer ese nombre en su cabeza, pero nada.

Arquea la ceja ante el comentario de estar jugando con su cabeza, pues el pequeño no ha hecho nada en lo absoluto, lo cual dispara aun mas conclusión de que tal vez, tal vez, Gerald este dentro de su cabeza, y de alguna manera le este influenciando en su ser, pero aun no entiende si esto es una casualidad o Vega podría significar algo para el grupo demoníaco. -Gerald... Gerald.- Repite el nombre, pensando como empezar un dialogo tan complicado en esta situación.  -Antiguo demonio miembro de una fuerza de élite conocida como "Los 11 Mandamientos". El suyo era la Justicia. Su poder era increíble, su mandamiento le hacia juzgar y sentenciar a sus enemigos. Él era la palabra final, el golpe veredicto. Pero eso fue hace muchos años, pues mi hermano ha fallecido en la guerra santa contra los ángeles, y tu, por alguna razón que no entiendo.- Frunce el ceño. -Tienes el aura, aquella magia que solía rodearlo a él. Es por eso que no puedo dejarte ir de aquí, a menos que me des respuestas.-

Con la mano puesta en el mango de su espada, el demonio busca respuestas. ¿Esta ante el asesino o la nueva portadora de la Justicia?
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